Félix Población
La pequeña Tagla lleva ya varios veranos viniendo a casa de mis vecinos Suso y Rosa. Tagla, como muchos otros niños saharauis, encuentra cada año un mes de cordial hospitalidad entre las familias españolas. La caridad de la ciudadanía sustituye así lo que la justicia y los tribunales internacionales no acaban de dilucidar después de treinta años de exilio. Tampoco el gobierno español, pese a lo mucho que le concierne como desagravio, está haciendo gran cosa para favorecer el acomodo de todo un pueblo en la tierra de la que fue desalojado.
Conviene recordar, a propósito de la incautación militar del territorio saharaui por parte de Marruecos, que todas las resoluciones de la Naciones Unidas desde 1963 reconocen su estatus de territorio no descolonizado y apoyan la autodeterminación. En 1975, el Tribunal Internacional de Justicia dictaminó a favor de la no pertenencia histórica, política o cultural del territorio a ningún Estado. La oportunidad de que los saharauis decidan su futuro en un referéndum de autodeterminación ha sido permanentemente boicoteada por el gobierno marroquí. En su lugar se ha levantado una muralla defensiva de casi tres mil kilómetros que divide a las familias saharuis, bajo la protección de 160.000 soldados y 240 baterías de artillería pesada.
Ese nuevo muro de la vergüenza, construido en 1980, pretendió dividir y aislar el Sahara Occidental, evitando al mismo tiempo la lucha de liberación del pueblo saharaui y la celebración del referéndum. Asimismo ha servido para que Marruecos pueda expoliar sin problemas las riquezas naturales del territorio.
Nuestros políticos, como decía Javier Perote en una expresiva carta abierta a los mismos, deben apoyar una solución que haga honor a la responsabilidad moral e histórica de España, defendiendo el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui y dejando de lado intereses ajenos a éste e introducidos artificialmente por otros países en su propio beneficio. Se debe buscar una alternativa que evite a toda costa que los saharauis vivan sometidos a Marruecos: Tenemos derecho a exigir a nuestros políticos conductas y soluciones ejemplares que ayuden a este país a ocupar un puesto digno y respetable en el conjunto de naciones.
Muy pronto volveré a ver a la pequeña Tagla, extasiada de placidez ante la magia cristalina de las fuentes. Pertenece a un pueblo amable y pacífico que ha sabido soportar hasta ahora tres décadas de injusticia. Si un día defendió sus derechos con las armas, cedió luego a la vía del diálogo que no aportó nada a favor del entendimiento y comprensión de sus reivindicaciones. Posiblemente, de haber contado con un activismo más molesto que el de la palabra y los foros, la comunidad internacional prestase más caso a sus demandas.
Evitemos que un día se le nuble la blanca risa a Tagla -esa niña de sol y arena que me alerta cada verano de la ignominia de un pueblo silenciado en su diáspora-, porque a sus padres se les haya cansado la voz de tanto grito.
martes, 31 de mayo de 2005
lunes, 30 de mayo de 2005
Salvemos Salamanca de las tropelías contra su patrimonio
Por razones de vecindad y buen gusto, quien esto suscribe se ve en la obligación de denunciar gráficamente, inaugurando así la sección documental de imágenes de este Diario del Aire, la tropelía urbanística que se está cometiendo en la ciudad de Salamanca. Obcecados en lo que consideran un agravio y un expolio documental del Archivo de la Guerra Civil, las autoridades locales permiten que, en la calle que comunica con dicho centro -que luce el simpático e ilustrativo nombre de Tentenecio por motivos de legendaria memoria-, a la sombra de las catedrales, se esté levantando el impresentable edificio que aparece en la instantánea y obtura materialmente la perspectiva de ese recoleto tránsito. La Asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio ha denunciado semajente barbarismo arquitectónico sin que ello presuponga la certidumbre de que el desaguisado se trunque. Una vez más, la honrosa denominación que califica a Salamanca como Ciudad Patrimonio de la Humanidad queda devaluada por la mala gestión de su ámbito histórico-artístico, al que tanto gustan apelar los munícipes gobernantes en sus alardes de charrismo demagógico. Toda una lección de necedad contra la que es preciso invocar con urgencia el nombre de la rúa.
Melibea del Huerto
El Caso en La Razón: Todo por el morbo
Celestina Tenerías
A quien se las da de muy coherente en esto de lecturas y fidelidades mediáticas, le resulta un tanto extraño que entre la pudibunda feligresía adscrita a La Razón, el periódico de Ansón y los neos de Ansar, que diría Bush, se le derrame el morbo por los titulares.
Ciertamente, entre los más jóvenes de quienes estas líneas tengan a ojo, habrá muchos que no guarden memoria de un hebdomadario de masiva difusión en España gracias a la enjundia de sus truculentas noticias. La publicación, de nombre El Caso, desapareció hace ya bastantes años, pero parece que abonó escuela a juzgar por el celo con que el diario La Razón intenta remedarla.
No otro sentido ve esta benéfica servidora en la portada de ayer domingo del mencionado periódico. El diario, fruto de la ardua y empecinada gestación de don Luis María tras el despechado rebote de ABC, anunciaba como gran exclusiva la publicación en sus páginas de las declaraciones a la policía del cabecilla de la banda de pederastas detenidos en nuestro país. Más específicamente, La Razón titulaba exponiendo las nauseabundas preferencias sexuales del incalificable energúmeno. Eludiremos el derecho de cita para no avergonzarnos de tan morboso señuelo como el aplicado por el ilustre académico de la RAE en el periódico de su no muy digna dirección.
Personalmente no puedo comprender la entidad objetivamente informativa que pueden tener las palabras del miserable violador de niños. Sólo se comprenden esos datos como material de uso e investigación para menesteres policiales. Desconozco cómo pudo hacerse el diario con esa exclusiva, pero al margen del trato de favor que se diera en la filtración, la utilización periodística de esas declaraciones denota un sucio concepto del oficio. Vender periódicos a base de cebar el morbo de los lectores hasta el grado que la noticia en cuestión comporta, descalifica a un medio y lo orienta hacia unas expectativas de audiencia un tanto degradadas.
A quien se las da de muy coherente en esto de lecturas y fidelidades mediáticas, le resulta un tanto extraño que entre la pudibunda feligresía adscrita a La Razón, el periódico de Ansón y los neos de Ansar, que diría Bush, se le derrame el morbo por los titulares.
Ciertamente, entre los más jóvenes de quienes estas líneas tengan a ojo, habrá muchos que no guarden memoria de un hebdomadario de masiva difusión en España gracias a la enjundia de sus truculentas noticias. La publicación, de nombre El Caso, desapareció hace ya bastantes años, pero parece que abonó escuela a juzgar por el celo con que el diario La Razón intenta remedarla.
No otro sentido ve esta benéfica servidora en la portada de ayer domingo del mencionado periódico. El diario, fruto de la ardua y empecinada gestación de don Luis María tras el despechado rebote de ABC, anunciaba como gran exclusiva la publicación en sus páginas de las declaraciones a la policía del cabecilla de la banda de pederastas detenidos en nuestro país. Más específicamente, La Razón titulaba exponiendo las nauseabundas preferencias sexuales del incalificable energúmeno. Eludiremos el derecho de cita para no avergonzarnos de tan morboso señuelo como el aplicado por el ilustre académico de la RAE en el periódico de su no muy digna dirección.
Personalmente no puedo comprender la entidad objetivamente informativa que pueden tener las palabras del miserable violador de niños. Sólo se comprenden esos datos como material de uso e investigación para menesteres policiales. Desconozco cómo pudo hacerse el diario con esa exclusiva, pero al margen del trato de favor que se diera en la filtración, la utilización periodística de esas declaraciones denota un sucio concepto del oficio. Vender periódicos a base de cebar el morbo de los lectores hasta el grado que la noticia en cuestión comporta, descalifica a un medio y lo orienta hacia unas expectativas de audiencia un tanto degradadas.
domingo, 29 de mayo de 2005
Homenaje a los maestros republicanos: ¿Por qué tan tarde?
Félix Población
Mi maestro se llamaba don José y no sé si sufrió represalias por su pensamiento, pero tenía el estómago roto y la frente inclinada. Cada vez que nos dibujaba en el encerado con su modélica bastardilla la consigna patriótica de la tarde, don José apuraba un sorbo de bicarbonato para facilitar la digestión, acidulada quizá por los efectos de aquellas arengas de tiza. De don José guardo tan buen recuerdo como el que puede sembrar haber aprendido las letras y los números de la mano de su afecto y paciencia.
Ahora, 65 años después de aquella amarga paz represora y sin clemencia del 39, el PSOE y la UGT, con una diligencia en el desagravio ciertamente retardataria, se han acordado de los maestros republicanos, una de las profesiones más duramente represaliadas por el franquismo. La recordación y el homenaje llegan tan tarde que el número de sobrevivientes es exiguo y los que se mantienen con vida apenas pueden reconocer la justicia de esa memoria.
El magisterio republicano español afrontó durante el corto período de duración de la Segunda República la más intensa campaña en horizonte y fruto que jamás se diera en la historia del país. El endémico y alto porcentaje de analfabetismo entre la población fue rectificado con un denuedo y entusiasmo tales que la tasa se redujo considerablemente. Lo que Joaquín Costa y el regeneracionismo habían sostenido desde el siglo anterior, aquel apotegma elemental para el desarrollo de las clases más desfavorecidas consistente en dar Escuela y Despensa, encontró entre los profesores republicanos un seguimiento vocacional masivo en lo que les concernía.
También a las promociones de maestros gestadas durante la Segunda República las identificaba y cualificaba una preparación académica y profesional magníficas, apreciables incluso tras la brutal derrota de su utopía, durante la posguerra y el franquismo, cuando muchos de ellos -los más afortunados- hubieron de ejercer su oficio en condiciones harto penosas de confinamiento, destierro o libertad vigilada.
Vaya con estas líneas mi personal homenaje a don José Suárez, presente en lo que soy y en cuanto aprendo y amo a través de la palabra.
Mi maestro se llamaba don José y no sé si sufrió represalias por su pensamiento, pero tenía el estómago roto y la frente inclinada. Cada vez que nos dibujaba en el encerado con su modélica bastardilla la consigna patriótica de la tarde, don José apuraba un sorbo de bicarbonato para facilitar la digestión, acidulada quizá por los efectos de aquellas arengas de tiza. De don José guardo tan buen recuerdo como el que puede sembrar haber aprendido las letras y los números de la mano de su afecto y paciencia.
Ahora, 65 años después de aquella amarga paz represora y sin clemencia del 39, el PSOE y la UGT, con una diligencia en el desagravio ciertamente retardataria, se han acordado de los maestros republicanos, una de las profesiones más duramente represaliadas por el franquismo. La recordación y el homenaje llegan tan tarde que el número de sobrevivientes es exiguo y los que se mantienen con vida apenas pueden reconocer la justicia de esa memoria.
El magisterio republicano español afrontó durante el corto período de duración de la Segunda República la más intensa campaña en horizonte y fruto que jamás se diera en la historia del país. El endémico y alto porcentaje de analfabetismo entre la población fue rectificado con un denuedo y entusiasmo tales que la tasa se redujo considerablemente. Lo que Joaquín Costa y el regeneracionismo habían sostenido desde el siglo anterior, aquel apotegma elemental para el desarrollo de las clases más desfavorecidas consistente en dar Escuela y Despensa, encontró entre los profesores republicanos un seguimiento vocacional masivo en lo que les concernía.
También a las promociones de maestros gestadas durante la Segunda República las identificaba y cualificaba una preparación académica y profesional magníficas, apreciables incluso tras la brutal derrota de su utopía, durante la posguerra y el franquismo, cuando muchos de ellos -los más afortunados- hubieron de ejercer su oficio en condiciones harto penosas de confinamiento, destierro o libertad vigilada.
Vaya con estas líneas mi personal homenaje a don José Suárez, presente en lo que soy y en cuanto aprendo y amo a través de la palabra.
sábado, 28 de mayo de 2005
Destrucción y expolio del patrimonio cultural de Irak, raíz del nuestro
Lazarillo
Las tablillas de arcilla de los sumerios, primer antecedente del libro como soporte de cultura, datadas en 5.300 años, desaparecieron del Museo Arqueológico de Bagdad tras la toma de la ciudad por el ejército invasor. Igual ocurrió con las tablillas del Poema de Gilgamesh, rey de Babilonia, donde se contiene la más antigua reflexión sobre la condición humana. El saqueo, destrucción y expolio del patrimonio cultural iraquí, raíz de nuestra cultura, supuso en palabras del escritor Fernando Báez, autor del libro que lo denuncia con pruebas y testimonios fehacientes(*), el primer memoricidio del siglo XXI.
Todo se produjo en apenas tres días, entre el 8 y 10 de abril de 2.003, durante los cuales el vandalismo no conoció límites porque las tropas norteamericanas, vulnerando la Convención de La Haya de 1954, no lo impidieron. El Museo Arqueológico perdió al menos 30 obras de valor inconmensurable, la Biblioteca Nacional sufrió la quema de más de un millón de libros y en el Archivo Nacional se convirtieron en cenizas dos millones de documentos. Ardieron más de 700 manuscritos antiguos y 1.500 desaparecieron de la Biblioteca Al-Awqaf. También fueron arrasadas la Casa de la Sabiduría, la Academia de Ciencias y la Universidad de Bagdad.
Lo mismo que sucedió en la capital ocurrió en los centros de cultura y saber en Basora y Mosul, así como en miles de asentamientos arqueológicos de bíblica resonancia e inestimable valor testimonial en la historia de nuestra civilización: Nínive, Uruk, Ur, Hatra, Babilonia. Las piezas expoliadas, transportadas hasta Kuwait o Damasco, han llegado a manos de potentados coleccionistas privados en Roma, Londres, Berlín o Nueva York. ¿Podría imaginarse destino peor para el lugar donde comenzó nuestra civilización?, se pregunta el autor venezolano.
Dice Noam Chomsky en la presentación del libro de Báez que las fuerzas de la coalición sólo fueron cuidadosas dentro de su responsabilidad protectora con el Ministerio del Petróleo. Esa negligencia con la custodia del patrimonio cultural iraquí, sin embargo, implica unas sanciones penales que no prescribirán. Los riesgos de destrucción y expolio eran conocidos por la CIA y hay informes secretos que así lo revelarán en el futuro. Estas comunicaciones constan y deben ser expuestas cuanto antes para vergüenza de quienes ejecutaron la invasión de un país con el mendaz señuelo de la libertad, en el aventurado supuesto de que la vergüenza subsista entre los culpables de estas nuevas páginas de barbarie en la historia de la humanidad.
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(*) Báez, Fernando: La destrucción cultural de Irak.- Ediciones Flor del Viento, España, 2004.
Las tablillas de arcilla de los sumerios, primer antecedente del libro como soporte de cultura, datadas en 5.300 años, desaparecieron del Museo Arqueológico de Bagdad tras la toma de la ciudad por el ejército invasor. Igual ocurrió con las tablillas del Poema de Gilgamesh, rey de Babilonia, donde se contiene la más antigua reflexión sobre la condición humana. El saqueo, destrucción y expolio del patrimonio cultural iraquí, raíz de nuestra cultura, supuso en palabras del escritor Fernando Báez, autor del libro que lo denuncia con pruebas y testimonios fehacientes(*), el primer memoricidio del siglo XXI.
Todo se produjo en apenas tres días, entre el 8 y 10 de abril de 2.003, durante los cuales el vandalismo no conoció límites porque las tropas norteamericanas, vulnerando la Convención de La Haya de 1954, no lo impidieron. El Museo Arqueológico perdió al menos 30 obras de valor inconmensurable, la Biblioteca Nacional sufrió la quema de más de un millón de libros y en el Archivo Nacional se convirtieron en cenizas dos millones de documentos. Ardieron más de 700 manuscritos antiguos y 1.500 desaparecieron de la Biblioteca Al-Awqaf. También fueron arrasadas la Casa de la Sabiduría, la Academia de Ciencias y la Universidad de Bagdad.
Lo mismo que sucedió en la capital ocurrió en los centros de cultura y saber en Basora y Mosul, así como en miles de asentamientos arqueológicos de bíblica resonancia e inestimable valor testimonial en la historia de nuestra civilización: Nínive, Uruk, Ur, Hatra, Babilonia. Las piezas expoliadas, transportadas hasta Kuwait o Damasco, han llegado a manos de potentados coleccionistas privados en Roma, Londres, Berlín o Nueva York. ¿Podría imaginarse destino peor para el lugar donde comenzó nuestra civilización?, se pregunta el autor venezolano.
Dice Noam Chomsky en la presentación del libro de Báez que las fuerzas de la coalición sólo fueron cuidadosas dentro de su responsabilidad protectora con el Ministerio del Petróleo. Esa negligencia con la custodia del patrimonio cultural iraquí, sin embargo, implica unas sanciones penales que no prescribirán. Los riesgos de destrucción y expolio eran conocidos por la CIA y hay informes secretos que así lo revelarán en el futuro. Estas comunicaciones constan y deben ser expuestas cuanto antes para vergüenza de quienes ejecutaron la invasión de un país con el mendaz señuelo de la libertad, en el aventurado supuesto de que la vergüenza subsista entre los culpables de estas nuevas páginas de barbarie en la historia de la humanidad.
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(*) Báez, Fernando: La destrucción cultural de Irak.- Ediciones Flor del Viento, España, 2004.
viernes, 27 de mayo de 2005
La inmunda pestilencia de la pedofilia en Internet
Félix Población
Alarma que unos padres fichen a un canguro por tres euros/hora y no se impongan ninguna reserva a la hora de confiarles a sus hijos. Denota por lo menos dos cosas: un atosigamiento económico que les hace escatimar al máximo la tarifa por el cuidado de sus niños y -lo que es más grave- una negligencia absoluta para asegurarse a conciencia de la identidad de la persona contratada.
Acabamos de asistir horrorizados, una vez más, a la detención de una banda de indeseables pederastas que a través de Internet exhibían por nuestro país el repulsivo mercadeo de sus aberraciones. La reiteración en la captura de este tipo de gentuza, que no conoce fronteras ni límites en su bestial acometida contra la infancia, denuncia la existencia creciente de una clientela sin conciencia ni escrúpulos, capaz de atentar con su pasiva o activa demanda contra el valor más fundamental de la dignidad humana.
Si la dignidad que nos debemos no es respetada en la persona de los niños, a quienes hemos de dispensar los máximos desvelos y custodia, la sociedad por la que transitamos mal puede procurarse estímulos de ejemplar convivencia, de la que tan necesitada anda. Extirpar de raíz esas redes de la aberración ha de ser una meta prioritaria en la investigación policial, tan diligentemente cumplida en esta ocasión a partir de un simple billete de tren hallado en la mano de una de las víctimas.
Pero, como en el caso de los maestros cuando no pueden con los niños consentidos o golfos, el celo policial ha de contar también con la atinada educación y resguardo de los padres ante el riesgo de indefensión que corren sus niños frente a semejantes energúmenos. A nuestros hijos debemos dedicarles atención y tiempo. Sin eso, tan costoso en esta vertiginosa vida nuestra, vale más no arriesgarse a que caigan en cualquiera de los agujeros negros abiertos en nuestro entorno.
Alarma que unos padres fichen a un canguro por tres euros/hora y no se impongan ninguna reserva a la hora de confiarles a sus hijos. Denota por lo menos dos cosas: un atosigamiento económico que les hace escatimar al máximo la tarifa por el cuidado de sus niños y -lo que es más grave- una negligencia absoluta para asegurarse a conciencia de la identidad de la persona contratada.
Acabamos de asistir horrorizados, una vez más, a la detención de una banda de indeseables pederastas que a través de Internet exhibían por nuestro país el repulsivo mercadeo de sus aberraciones. La reiteración en la captura de este tipo de gentuza, que no conoce fronteras ni límites en su bestial acometida contra la infancia, denuncia la existencia creciente de una clientela sin conciencia ni escrúpulos, capaz de atentar con su pasiva o activa demanda contra el valor más fundamental de la dignidad humana.
Si la dignidad que nos debemos no es respetada en la persona de los niños, a quienes hemos de dispensar los máximos desvelos y custodia, la sociedad por la que transitamos mal puede procurarse estímulos de ejemplar convivencia, de la que tan necesitada anda. Extirpar de raíz esas redes de la aberración ha de ser una meta prioritaria en la investigación policial, tan diligentemente cumplida en esta ocasión a partir de un simple billete de tren hallado en la mano de una de las víctimas.
Pero, como en el caso de los maestros cuando no pueden con los niños consentidos o golfos, el celo policial ha de contar también con la atinada educación y resguardo de los padres ante el riesgo de indefensión que corren sus niños frente a semejantes energúmenos. A nuestros hijos debemos dedicarles atención y tiempo. Sin eso, tan costoso en esta vertiginosa vida nuestra, vale más no arriesgarse a que caigan en cualquiera de los agujeros negros abiertos en nuestro entorno.
Manifiesto contra el uso y abuso incívico y cainita del periodismo por Federico Jiménez
Lazarillo
A este humilde Lazarillo lo ha despertado esta madrugada el gong lanzado por su caro colega Ricardo Royo, A sueldo de Moscú, en contra del departamento de prensa y propaganda cainita y guerracivilista de don Federico el de la Cope. Harto de la indiferencia o amondongamiento en que yace la profesión ante la provocadora, mendaz, injuriosa y levantisca jerga del mentado, capaz de burlar y vulnerar las más elementales normas de coexistencia desde el civilizado disenso entre los Medios, don Ricardo no ha tenido galbana ni reserva alguna en poner a la pública suscripción el manifiesto que aquí insertamos. Quienes lo apoyen sólo han de contactar con el Blog aludido a través de este enlace para dejar constancia de su firma. Textos como éste son dignos de expansiva e intensiva publicación cuando, por su historia reciente y el neoconservadurismo galopante de una derecha resentida al que hoy asistimos, este país y la profesión periodística deben estar muy alertas a todo conato de insidiosa siembra que, escudándose en la libertad de expresión para ensuciarla a diario, amenace la pacífica convivencia entre los españoles.
Manifiesto contra el insulto y la bronca permanente
Nosotros, ciudadanos libres y preocupados por el clima político en que se está sumiendo poco a poco la sociedad española; demócratas convencidos; afines a diversas ideologías políticas a derecha e izquierda; creyentes y no creyentes, ateos y agnósticos, católicos y fieles de otras confesiones, nos dirigimos a la Conferencia Episcopal española para realizar las siguientes reflexiones:
1. El derecho a la información corresponde a todos y a cada uno de los ciudadanos y a la sociedad en su conjunto. La prensa, la radio y la televisión, así como quienes en ellos desarrollan su labor profesional son los mediadores de este derecho de la sociedad y tienen por ello una importantísima responsabilidad: contribuir a la formación de la opinión pública desde el ejercicio de la información.
2. La libertad de información es el contrapunto del derecho a la información. Si éste corresponde a los ciudadanos, la primera pertenece a los medios y a los periodistas. La correcta combinación de ambas es lo que da lugar a la una información realmente libre y eficaz. Sin el adecuado ejercicio de las libertades de información y expresión por parte de los periodistas y de los medios, la opinión pública queda secuestrada.
3. Sin renunciar en ningún caso a la libre expresión de sus ideas –que es derecho inalienable, pero también obligación ineludible, de los periodistas y de los medios de comunicación- los informadores deben tomar cierta distancia del objeto de la información para evitar implicaciones personales que les impidan realizar su trabajo con honestidad. Si la objetividad es inexigible por imposible, los ciudadanos sí podemos reclamar a quienes administran nuestro derecho a la información que lo hagan desde la honestidad y con veracidad, y que nos proporcionen todos los datos que necesitamos para formarnos libremente una opinión y poder comprender la actualidad.
Igualmente, estamos en situación de reclamar a los medios de comunicación y a los periodistas que no oculten los legítimos intereses que les mueven; que no utilicen prácticas propagandísticas para condicionar la formación de la opinión pública; que separen claramente la información de la opinión; que no empleen los medios de comunicación como instrumento meramente político; que no contribuyan a la división de la sociedad y al enfrentamiento entre los ciudadanos, y que no caigan en la difamación de las personas.
4. El Catecismo de la Iglesia Católica, entre su párrafos 2.493 a 2.499 se refiere al “uso de los medios de Comunicación Social”. En el párrafo 2.494, hablando del derecho de la sociedad a una información “fundada en la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad” recuerda que “el recto ejercicio de este derecho exige que, en cuanto a su contenido la comunicación siempre sea verdadera e íntegra, salvadas la justicia y la caridad; además, en cuanto al modo, ha de ser honesta y conveniente, es decir, debe respetar escrupulosamente las leyes morales, los derechos legítimos y la dignidad del hombre, tanto en la búsqueda de la noticia, como en su divulgación”. Un poco más adelante, en el párrafo 2.497, el Catecismo señala que los responsables de los medios de comunicación “tienen la obligación, en su difusión de la información, de servir a la verdad y de no ofender a la caridad. Han de esforzarse por respetar con una delicadeza igual, la naturaleza de los hechos y los límites y el juicio crítico respecto a las personas. Deben evitar ceder a la difamación”. Más adelante, en el párrafo 2.498 se señala que “nada puede justificar el recurso a falsas informaciones para manipular a la opinión pública mediante los mass-media”, mandato que si bien se dirige a la “autoridad civil” es trasladable, sin duda, a los responsables de los medios de comunicación.
5. El programa La Mañana de la cadena COPE, dirigido por Federico Jiménez Losantos, se caracteriza por el insulto y la bronca permanente contra todo aquel que no sea adepto a sus posiciones, así como por su tono siempre crispado y tenso. Además, el periodista utiliza todos los días un programa de carácter informativo como su tribuna política personal. Cualquiera que escuche habitualmente La Mañana de la COPE reconoce sin dificultad el ánimo de crispar a la sociedad y de crear enfrentamientos, calificando permanentemente de cómplices del terrorismo y de enemigos de las víctimas a los partidos democráticos que apoyan al Gobierno de la Nación y a todas las organizaciones y personas que no coinciden con sus postulados. Rectores universitarios, cargos públicos, organizaciones políticas y sindicales, y últimamente hasta el filósofo Fernando Savater, icono de la resistencia cívica contra ETA, son cada mañana blanco del periodista.
6. Entre el legítimo derecho a la libertad de expresión –que no lo olvidemos, no pertenece en exclusiva a los periodistas, sino que es patrimonio de todos y cada uno de los ciudadanos y ciudadanas- y el abuso de este derecho poniéndolo al servicio de sus intereses ideológicos y políticos personales, aprovechando para ello una tribuna a la que tiene acceso para cumplir con las obligaciones profesionales que, como periodista, tiene contraídas con la sociedad, hay un trecho muy largo, y Federico Jiménez Losantos lo ha recorrido con creces. Por otra parte, la práctica diaria que Jiménez Losantos hace del periodismo contradice todos los principios que sobre la comunicación social están recogidos en el catecismo de la Iglesia Católica y que hemos reseñado más arriba.
Por todas estas razones, los firmantes de esta petición solicitamos a la Conferencia Episcopal Española que, sin necesidad de variar la línea editorial de la cadena COPE, y sin tener por qué renunciar a la realización todas aquellas críticas que crea necesarias al Gobierno de la Nación, a los partidos políticos que lo apoyan o a otras instancias o instituciones que considere criticables, desautorice la práctica profesional de Federico Jiménez Losantos y le retire de la dirección del principal programa informativo de la cadena COPE.
Mientras esto no ocurra, quienes firmamos esta petición, pertenecientes al más amplio abanico de sensibilidades políticas, culturales y religiosas y conscientes de que una parte muy importante de la audiencia de La mañana de la COPE procede de quienes, con curiosidad morbosa, sintonizamos la emisora de los obispos para escuchar los exabruptos y las andanadas matinales de Jiménez Losantos, procuraremos no hacerlo en el futuro, lo que ponemos en público conocimiento para que tomen buena nota de ello los anunciantes de su cadena.
Firmar
A este humilde Lazarillo lo ha despertado esta madrugada el gong lanzado por su caro colega Ricardo Royo, A sueldo de Moscú, en contra del departamento de prensa y propaganda cainita y guerracivilista de don Federico el de la Cope. Harto de la indiferencia o amondongamiento en que yace la profesión ante la provocadora, mendaz, injuriosa y levantisca jerga del mentado, capaz de burlar y vulnerar las más elementales normas de coexistencia desde el civilizado disenso entre los Medios, don Ricardo no ha tenido galbana ni reserva alguna en poner a la pública suscripción el manifiesto que aquí insertamos. Quienes lo apoyen sólo han de contactar con el Blog aludido a través de este enlace para dejar constancia de su firma. Textos como éste son dignos de expansiva e intensiva publicación cuando, por su historia reciente y el neoconservadurismo galopante de una derecha resentida al que hoy asistimos, este país y la profesión periodística deben estar muy alertas a todo conato de insidiosa siembra que, escudándose en la libertad de expresión para ensuciarla a diario, amenace la pacífica convivencia entre los españoles.
Manifiesto contra el insulto y la bronca permanente
1. El derecho a la información corresponde a todos y a cada uno de los ciudadanos y a la sociedad en su conjunto. La prensa, la radio y la televisión, así como quienes en ellos desarrollan su labor profesional son los mediadores de este derecho de la sociedad y tienen por ello una importantísima responsabilidad: contribuir a la formación de la opinión pública desde el ejercicio de la información.
2. La libertad de información es el contrapunto del derecho a la información. Si éste corresponde a los ciudadanos, la primera pertenece a los medios y a los periodistas. La correcta combinación de ambas es lo que da lugar a la una información realmente libre y eficaz. Sin el adecuado ejercicio de las libertades de información y expresión por parte de los periodistas y de los medios, la opinión pública queda secuestrada.
3. Sin renunciar en ningún caso a la libre expresión de sus ideas –que es derecho inalienable, pero también obligación ineludible, de los periodistas y de los medios de comunicación- los informadores deben tomar cierta distancia del objeto de la información para evitar implicaciones personales que les impidan realizar su trabajo con honestidad. Si la objetividad es inexigible por imposible, los ciudadanos sí podemos reclamar a quienes administran nuestro derecho a la información que lo hagan desde la honestidad y con veracidad, y que nos proporcionen todos los datos que necesitamos para formarnos libremente una opinión y poder comprender la actualidad.
Igualmente, estamos en situación de reclamar a los medios de comunicación y a los periodistas que no oculten los legítimos intereses que les mueven; que no utilicen prácticas propagandísticas para condicionar la formación de la opinión pública; que separen claramente la información de la opinión; que no empleen los medios de comunicación como instrumento meramente político; que no contribuyan a la división de la sociedad y al enfrentamiento entre los ciudadanos, y que no caigan en la difamación de las personas.
4. El Catecismo de la Iglesia Católica, entre su párrafos 2.493 a 2.499 se refiere al “uso de los medios de Comunicación Social”. En el párrafo 2.494, hablando del derecho de la sociedad a una información “fundada en la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad” recuerda que “el recto ejercicio de este derecho exige que, en cuanto a su contenido la comunicación siempre sea verdadera e íntegra, salvadas la justicia y la caridad; además, en cuanto al modo, ha de ser honesta y conveniente, es decir, debe respetar escrupulosamente las leyes morales, los derechos legítimos y la dignidad del hombre, tanto en la búsqueda de la noticia, como en su divulgación”. Un poco más adelante, en el párrafo 2.497, el Catecismo señala que los responsables de los medios de comunicación “tienen la obligación, en su difusión de la información, de servir a la verdad y de no ofender a la caridad. Han de esforzarse por respetar con una delicadeza igual, la naturaleza de los hechos y los límites y el juicio crítico respecto a las personas. Deben evitar ceder a la difamación”. Más adelante, en el párrafo 2.498 se señala que “nada puede justificar el recurso a falsas informaciones para manipular a la opinión pública mediante los mass-media”, mandato que si bien se dirige a la “autoridad civil” es trasladable, sin duda, a los responsables de los medios de comunicación.
5. El programa La Mañana de la cadena COPE, dirigido por Federico Jiménez Losantos, se caracteriza por el insulto y la bronca permanente contra todo aquel que no sea adepto a sus posiciones, así como por su tono siempre crispado y tenso. Además, el periodista utiliza todos los días un programa de carácter informativo como su tribuna política personal. Cualquiera que escuche habitualmente La Mañana de la COPE reconoce sin dificultad el ánimo de crispar a la sociedad y de crear enfrentamientos, calificando permanentemente de cómplices del terrorismo y de enemigos de las víctimas a los partidos democráticos que apoyan al Gobierno de la Nación y a todas las organizaciones y personas que no coinciden con sus postulados. Rectores universitarios, cargos públicos, organizaciones políticas y sindicales, y últimamente hasta el filósofo Fernando Savater, icono de la resistencia cívica contra ETA, son cada mañana blanco del periodista.
6. Entre el legítimo derecho a la libertad de expresión –que no lo olvidemos, no pertenece en exclusiva a los periodistas, sino que es patrimonio de todos y cada uno de los ciudadanos y ciudadanas- y el abuso de este derecho poniéndolo al servicio de sus intereses ideológicos y políticos personales, aprovechando para ello una tribuna a la que tiene acceso para cumplir con las obligaciones profesionales que, como periodista, tiene contraídas con la sociedad, hay un trecho muy largo, y Federico Jiménez Losantos lo ha recorrido con creces. Por otra parte, la práctica diaria que Jiménez Losantos hace del periodismo contradice todos los principios que sobre la comunicación social están recogidos en el catecismo de la Iglesia Católica y que hemos reseñado más arriba.
Por todas estas razones, los firmantes de esta petición solicitamos a la Conferencia Episcopal Española que, sin necesidad de variar la línea editorial de la cadena COPE, y sin tener por qué renunciar a la realización todas aquellas críticas que crea necesarias al Gobierno de la Nación, a los partidos políticos que lo apoyan o a otras instancias o instituciones que considere criticables, desautorice la práctica profesional de Federico Jiménez Losantos y le retire de la dirección del principal programa informativo de la cadena COPE.
Mientras esto no ocurra, quienes firmamos esta petición, pertenecientes al más amplio abanico de sensibilidades políticas, culturales y religiosas y conscientes de que una parte muy importante de la audiencia de La mañana de la COPE procede de quienes, con curiosidad morbosa, sintonizamos la emisora de los obispos para escuchar los exabruptos y las andanadas matinales de Jiménez Losantos, procuraremos no hacerlo en el futuro, lo que ponemos en público conocimiento para que tomen buena nota de ello los anunciantes de su cadena.
Firmar
jueves, 26 de mayo de 2005
Cultura y democracia: Una más de pajas mentales
Melibea del Huerto
El Ministerio de Cultura, un organismo que como tal poco sentido tiene en el actual Estado de las Autonomías, acaba de promover un simposio descentralizado acerca del apasionante asunto Evolución de la cultura en treinta años de democracia. El epígrafe denota la sabia perspicacia de algún sutil asesor, convencido de que la redondez del guarismo justificaba tan enjundioso debate.
Dejando a un lado la nómina de intervinientes, en la que se echan en falta intelectuales afines al partido neoconservador, y el circuito rotatorio de los encuentros, que tendrán lugar en diferentes villas y ciudades del país, mucho me temo que estas teóricas disquisiciones no aporten nada. Antes bien reportan una serie de gastos, para saldar la retórica de los oradores seleccionados, que el Ministerio -ya que existe- debería haber dedicado a la práctica de su función.
Miren ustedes, estimadísimos burócratas de la cosa, yo tenía un buen amigo que se dedicaba hace veinte años al teatro independiente con muy meritoria y contrastada calidad. El grupo era de los mejores del país y aunque no nadaba en la abundancia, mal que bien subsistía con una cierta dignidad. Ahora no sé si el grupo sobrevive o se ha disgregado, pero mi amigo se dedica a un teatro sicalíptico de muy dudosa entidad artística que le da para vivir con una cierta holgura.
Si me refiero al teatro, cuyo decrecimiento en calidad, autores y espectáculos es verificable, es porque me toca especialmente por afición y vocación. Pero otro tanto se podría decir del cine que se hace en los últimos años, la novela vendida y comprada por encargo en los más renombrados premios literarios o la todavía deplorable programación en TVE, escaparate público mayúsculo de lo que puede dar de sí un gobierno en su inquietud, respeto y apoyo a la cultura.
Hacer balance del desarrollo de la cultura en estos treinta años, cuando tan deficitario es el panorama en los últimos con este joven gobierno y los precedentes del PP, me parece una convocatoria al pajilleo mental y un derroche tan innecesario como superfluo del presupuesto público.
El Ministerio de Cultura, un organismo que como tal poco sentido tiene en el actual Estado de las Autonomías, acaba de promover un simposio descentralizado acerca del apasionante asunto Evolución de la cultura en treinta años de democracia. El epígrafe denota la sabia perspicacia de algún sutil asesor, convencido de que la redondez del guarismo justificaba tan enjundioso debate.
Dejando a un lado la nómina de intervinientes, en la que se echan en falta intelectuales afines al partido neoconservador, y el circuito rotatorio de los encuentros, que tendrán lugar en diferentes villas y ciudades del país, mucho me temo que estas teóricas disquisiciones no aporten nada. Antes bien reportan una serie de gastos, para saldar la retórica de los oradores seleccionados, que el Ministerio -ya que existe- debería haber dedicado a la práctica de su función.
Miren ustedes, estimadísimos burócratas de la cosa, yo tenía un buen amigo que se dedicaba hace veinte años al teatro independiente con muy meritoria y contrastada calidad. El grupo era de los mejores del país y aunque no nadaba en la abundancia, mal que bien subsistía con una cierta dignidad. Ahora no sé si el grupo sobrevive o se ha disgregado, pero mi amigo se dedica a un teatro sicalíptico de muy dudosa entidad artística que le da para vivir con una cierta holgura.
Si me refiero al teatro, cuyo decrecimiento en calidad, autores y espectáculos es verificable, es porque me toca especialmente por afición y vocación. Pero otro tanto se podría decir del cine que se hace en los últimos años, la novela vendida y comprada por encargo en los más renombrados premios literarios o la todavía deplorable programación en TVE, escaparate público mayúsculo de lo que puede dar de sí un gobierno en su inquietud, respeto y apoyo a la cultura.
Hacer balance del desarrollo de la cultura en estos treinta años, cuando tan deficitario es el panorama en los últimos con este joven gobierno y los precedentes del PP, me parece una convocatoria al pajilleo mental y un derroche tan innecesario como superfluo del presupuesto público.
miércoles, 25 de mayo de 2005
La filtración de Savater y el bombazo de ETA
Félix Población
No son muchos por su significación y valía los intelectuales por los que sienta respeto y admiración. El país tampoco puede presumir de una nómina muy nutrida. Puestos a elegir en algo que no admite comparaciones, porque ese tipo de méritos no son evaluables, Fernando Savater ocupa un destacado lugar. En mi reconocimiento y estima puntúan no sólo su reconocida valía como pensador sino su compromiso ético, valeroso y decidido, ante el llamado problema vasco.
Pues bien, el señor Savater acaba de cometer un desliz que, dada su perspicacia y rigor en el análisis de las cuestiones más delicadas relacionadas con su tierra, causa una cierta perplejidad. Filtrar a los Medios la intención expresa, dirigida al gobierno de la nación por parte de ETA, de prestarse al diálogo no ha sido una brillante idea. Mucho menos si, con afán de ilustrarla mejor, se expone además la debilidad que eso puede comportar en la organización terrorista. Reconocerla agónica puede dar pie a que su reacción violenta sea mucho más dura de lo que acaso pueda permitirse.
Eso es lo que viene a indicar el coche-bomba de hoy en San Blas (Madrid), que si bien sólo causó heridas de escasa gravedad en una decena y pico de ciudadanos, puede bastar como señal para esperar atentados con peores consecuencias. El mensaje hay que leerlo en al menos tres claves. La primera: ETA está herida de consideración pero aún tiene una capacidad operativa no despreciable. La segunda: Su oferta, sea de rendición o de diálogo, va envuelta en esa facultad de maniobra ciertamente creíble con la que esperar conseguir algo. La tercera: Hoy comparece don Arnaldo Batasuno en la Audiencia Nacional y puede que su presencia ante la justicia requiriese el uso de las armas con el que pretenden llegar a la palabra.
Al gobierno le toca mantener la firmeza de sus públicas convicciones: Sólo habrá diálogo si hay rendición. Y, mientras tanto, proseguir policialmente como hasta ahora, con la misma eficacia y sobriedad de enunciado de los logros.
No son muchos por su significación y valía los intelectuales por los que sienta respeto y admiración. El país tampoco puede presumir de una nómina muy nutrida. Puestos a elegir en algo que no admite comparaciones, porque ese tipo de méritos no son evaluables, Fernando Savater ocupa un destacado lugar. En mi reconocimiento y estima puntúan no sólo su reconocida valía como pensador sino su compromiso ético, valeroso y decidido, ante el llamado problema vasco.
Pues bien, el señor Savater acaba de cometer un desliz que, dada su perspicacia y rigor en el análisis de las cuestiones más delicadas relacionadas con su tierra, causa una cierta perplejidad. Filtrar a los Medios la intención expresa, dirigida al gobierno de la nación por parte de ETA, de prestarse al diálogo no ha sido una brillante idea. Mucho menos si, con afán de ilustrarla mejor, se expone además la debilidad que eso puede comportar en la organización terrorista. Reconocerla agónica puede dar pie a que su reacción violenta sea mucho más dura de lo que acaso pueda permitirse.
Eso es lo que viene a indicar el coche-bomba de hoy en San Blas (Madrid), que si bien sólo causó heridas de escasa gravedad en una decena y pico de ciudadanos, puede bastar como señal para esperar atentados con peores consecuencias. El mensaje hay que leerlo en al menos tres claves. La primera: ETA está herida de consideración pero aún tiene una capacidad operativa no despreciable. La segunda: Su oferta, sea de rendición o de diálogo, va envuelta en esa facultad de maniobra ciertamente creíble con la que esperar conseguir algo. La tercera: Hoy comparece don Arnaldo Batasuno en la Audiencia Nacional y puede que su presencia ante la justicia requiriese el uso de las armas con el que pretenden llegar a la palabra.
Al gobierno le toca mantener la firmeza de sus públicas convicciones: Sólo habrá diálogo si hay rendición. Y, mientras tanto, proseguir policialmente como hasta ahora, con la misma eficacia y sobriedad de enunciado de los logros.
Cádiz, salada claridad: de cómo hablarle al catalá por imposición
Celestina Tenerías
Esta urdidora de glosas encuentra a veces, en su deambular a ojo siempre selectivo por la Red, simpáticos botines para sus comentarios. El que trae a colación esta vez se lo suministró el aguzado rastreo de su caro colega Ricardo Royo-Villanova, A sueldo de Moscú, que lo inserta en su avispado Blog con la perspicacia y donosura que le caracteriza.
Resulta que uno de esos muchos gaditanos que llevan la sal en el pico, como manda su pedigrí y el cultivado ingenio de aquella bahía, recibió una carta del Area de Joventut i Esports del Ajuntament de Barcelona en la lengua de Maragall, que para eso se asoció a la Francofonía, más próxima al parecer a su parla y cultura que toda una historia junto a Castilla. El señor Bandrés Guerrero, destinatario de la misiva y empleado de la empresa andaluza Isleña de Navegación, en Algeciras, no tuvo ningún empacho en responder tal que así:
Zeñó:
He recibío zu carta de fescha catorse der corriente me d’Enero. Nó ha sío una jartá de difisi enterarno de los sucedío, y má o meno eztamo cazi orientao. Lo que toavía no z’entiende dertó e lo de “qué fem aquest estiu”, y ezo no podemo conchabá. En cuantito lo zepamos le contestaremo con musho arte.
Eá, zeñores, quedar con Dió.
Es deplorable que desde las instituciones catalanas se empeñen en imponer su mala educación a cuenta de reivindicar su admirable, respetable y respetada lengua. Máxime cuando se dirigen a los conciudadanos de otras tierras de España. Eso denota muy poco aprecio no sólo por su cultura sino por la de los otros. Porque la cultura es sobre todo entendimiento. Lo demás es tontería.
Esta urdidora de glosas encuentra a veces, en su deambular a ojo siempre selectivo por la Red, simpáticos botines para sus comentarios. El que trae a colación esta vez se lo suministró el aguzado rastreo de su caro colega Ricardo Royo-Villanova, A sueldo de Moscú, que lo inserta en su avispado Blog con la perspicacia y donosura que le caracteriza.
Resulta que uno de esos muchos gaditanos que llevan la sal en el pico, como manda su pedigrí y el cultivado ingenio de aquella bahía, recibió una carta del Area de Joventut i Esports del Ajuntament de Barcelona en la lengua de Maragall, que para eso se asoció a la Francofonía, más próxima al parecer a su parla y cultura que toda una historia junto a Castilla. El señor Bandrés Guerrero, destinatario de la misiva y empleado de la empresa andaluza Isleña de Navegación, en Algeciras, no tuvo ningún empacho en responder tal que así:
Zeñó:
He recibío zu carta de fescha catorse der corriente me d’Enero. Nó ha sío una jartá de difisi enterarno de los sucedío, y má o meno eztamo cazi orientao. Lo que toavía no z’entiende dertó e lo de “qué fem aquest estiu”, y ezo no podemo conchabá. En cuantito lo zepamos le contestaremo con musho arte.
Eá, zeñores, quedar con Dió.
Es deplorable que desde las instituciones catalanas se empeñen en imponer su mala educación a cuenta de reivindicar su admirable, respetable y respetada lengua. Máxime cuando se dirigen a los conciudadanos de otras tierras de España. Eso denota muy poco aprecio no sólo por su cultura sino por la de los otros. Porque la cultura es sobre todo entendimiento. Lo demás es tontería.
martes, 24 de mayo de 2005
En defensa del Olivar de Chamartín de Madrid
Félix Población
A quienes van a dar una lección más de barbarie especulativa les importará poco la pequeña memoria de este humilde Lazarillo. Del Olivar de Chamartín, por Alberto Alcocer y Padre Damián, tiene este otrora convecino de ese barrio madrileño una doble y amable recordación: el beso de una novia y la charla con un poeta.
El de la novia fue su primer beso y aún fluye la humedad de ese tacto si ahonda un poco en los misterios del sentir. Fue un beso antes del último autobús, emboscados entre los olivos centenarios, con los estómagos vacíos en olvido del yantar porque otros goces nutrían nuestra sed de vida. Aquel Madrid todavía tenía tránsitos entre el asfalto por donde perfumarse al albur sorpresivo de la primavera.
Al poeta don Dámaso Alonso lo conoció este Lazarillo una mañana juvenil de su aprendizaje como periodista en agraz, tímido y documentado porque al ilustre académico lo idolatraba el reportero con el núbil fervor de la adolescencia. La media hora prevista de charla rebasó toda la mañana con la remebranza de toda aquella generación llena de versos hondos y peregrinos. Aún tuvo don Dámaso la gentileza de solicitar en la despedida los versos o las prosas de aquel redactorcillo acongojado por el respeto y la emoción. Olía su jardín a lilas y había tras la cancela un almendro encendido.
La Fundación Olivar de Castillejo ha desertado de la cultivada memoria de su pasado, arraigado en la por tantos motivos prestigiosa e ilustrada Institución Libre de Enseñanza, para acabar con el centenario Olivar de Chamartín, donde crece el más carismático madroño de la Villa y Corte. Las rentas especulativas y la codicia del pelotazo acogotan una vez más otro de los pequeños y umbrosos pulmones por donde Madrid respira.
En breves fechas, la respetable Fundación va a firmar un contrato de cesión de los terrenos a la empresa multinacional Thai Gardens, especializada en restaurantes de comida asiática amenizados por sicalípticos entremeses. Es de temer que todo el hoy verde recinto, ecológicamente respetable y defendible, se torne pronto en un centro neurálgico de la bullanga nocherniega. El trueque es tan sintomático de los dictámenes decisorios que lo permiten como de la sociedad que lo encaja.
Estas cosas te alejan tanto de lo que fuimos que la ya larga memoria de este modesto Lazarillo teme no haber vivido ni aquel beso ni aquella charla en un Madrid del que, pese a todo, aún asoma como borrosa certidumbre aquel almendro iluminado de la casa del poeta:
Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas) (*)
__________________________________
(*) Si no formas parte de esa estadística, enlaza desde Diario del Aire con el Blog de Gatopardo y evita que arrasen El Olivar.
A quienes van a dar una lección más de barbarie especulativa les importará poco la pequeña memoria de este humilde Lazarillo. Del Olivar de Chamartín, por Alberto Alcocer y Padre Damián, tiene este otrora convecino de ese barrio madrileño una doble y amable recordación: el beso de una novia y la charla con un poeta.
El de la novia fue su primer beso y aún fluye la humedad de ese tacto si ahonda un poco en los misterios del sentir. Fue un beso antes del último autobús, emboscados entre los olivos centenarios, con los estómagos vacíos en olvido del yantar porque otros goces nutrían nuestra sed de vida. Aquel Madrid todavía tenía tránsitos entre el asfalto por donde perfumarse al albur sorpresivo de la primavera.
Al poeta don Dámaso Alonso lo conoció este Lazarillo una mañana juvenil de su aprendizaje como periodista en agraz, tímido y documentado porque al ilustre académico lo idolatraba el reportero con el núbil fervor de la adolescencia. La media hora prevista de charla rebasó toda la mañana con la remebranza de toda aquella generación llena de versos hondos y peregrinos. Aún tuvo don Dámaso la gentileza de solicitar en la despedida los versos o las prosas de aquel redactorcillo acongojado por el respeto y la emoción. Olía su jardín a lilas y había tras la cancela un almendro encendido.
La Fundación Olivar de Castillejo ha desertado de la cultivada memoria de su pasado, arraigado en la por tantos motivos prestigiosa e ilustrada Institución Libre de Enseñanza, para acabar con el centenario Olivar de Chamartín, donde crece el más carismático madroño de la Villa y Corte. Las rentas especulativas y la codicia del pelotazo acogotan una vez más otro de los pequeños y umbrosos pulmones por donde Madrid respira.
En breves fechas, la respetable Fundación va a firmar un contrato de cesión de los terrenos a la empresa multinacional Thai Gardens, especializada en restaurantes de comida asiática amenizados por sicalípticos entremeses. Es de temer que todo el hoy verde recinto, ecológicamente respetable y defendible, se torne pronto en un centro neurálgico de la bullanga nocherniega. El trueque es tan sintomático de los dictámenes decisorios que lo permiten como de la sociedad que lo encaja.
Estas cosas te alejan tanto de lo que fuimos que la ya larga memoria de este modesto Lazarillo teme no haber vivido ni aquel beso ni aquella charla en un Madrid del que, pese a todo, aún asoma como borrosa certidumbre aquel almendro iluminado de la casa del poeta:
Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas) (*)
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(*) Si no formas parte de esa estadística, enlaza desde Diario del Aire con el Blog de Gatopardo y evita que arrasen El Olivar.
El souvenir de las espinas
Lazarillo
Ya que el comentario va otra vez de iglesia, este humilde Lazarillo debe confesar que los señores Carod y Maragall no son santos de su devoción. Sus yerros y desplantes son tan sonados como inoportunos. Lo ocurrido en Jerusalén con las banderitas, con imposición de la catalana sobre la española, habrá sido un desliz de la floristería, según contó Moratinos, pero cuesta mucho creerlo. Estando de por medio esa parejita, no cuela.
En cuanto a la imagen de Carod coronado con las espinas y Maragall ocupado en la instantánea, pues sí, está feo, más que nada por ser quienes son, no por la foto en sí. Quienes conozcan el mercadeo turístico en los santos lugares saben que muchos turistas, sean o no creyentes, no se resisten a la tentación de frivolizar unos segundos con ese venerable objeto simbólico.
Lo que no le cabe en la cabeza a este Lazarillo, puestos a ser serios de raíz y principios, es por qué se comercializa un tan respetable distintivo de la pasión de Cristo, susceptible de ésa y otras candongas. ¿O es que todo vale con tal de llenar el cepillo?
Los creyentes están en su derecho de sentirse vejados y ofendidos por quienes políticamente les representan, cierto, pero la católica iglesia debería evitar la mercantil transacción, al menos, de su más preciada simbología, inaceptable desde cualquier punto de vista como souvenir. Sobre todo en un lugar donde el Maestro de Galilea dejó claro, de palabra y acción, el desprecio que le merecían los mercaderes en la Casa del Padre.
Ya que el comentario va otra vez de iglesia, este humilde Lazarillo debe confesar que los señores Carod y Maragall no son santos de su devoción. Sus yerros y desplantes son tan sonados como inoportunos. Lo ocurrido en Jerusalén con las banderitas, con imposición de la catalana sobre la española, habrá sido un desliz de la floristería, según contó Moratinos, pero cuesta mucho creerlo. Estando de por medio esa parejita, no cuela.
En cuanto a la imagen de Carod coronado con las espinas y Maragall ocupado en la instantánea, pues sí, está feo, más que nada por ser quienes son, no por la foto en sí. Quienes conozcan el mercadeo turístico en los santos lugares saben que muchos turistas, sean o no creyentes, no se resisten a la tentación de frivolizar unos segundos con ese venerable objeto simbólico.
Lo que no le cabe en la cabeza a este Lazarillo, puestos a ser serios de raíz y principios, es por qué se comercializa un tan respetable distintivo de la pasión de Cristo, susceptible de ésa y otras candongas. ¿O es que todo vale con tal de llenar el cepillo?
Los creyentes están en su derecho de sentirse vejados y ofendidos por quienes políticamente les representan, cierto, pero la católica iglesia debería evitar la mercantil transacción, al menos, de su más preciada simbología, inaceptable desde cualquier punto de vista como souvenir. Sobre todo en un lugar donde el Maestro de Galilea dejó claro, de palabra y acción, el desprecio que le merecían los mercaderes en la Casa del Padre.
lunes, 23 de mayo de 2005
La FAES de Aznar y Mariano Rajoy
Félix Población
La sugerencia proviene de un amanuense del propio don José María Aznar, a quien le escribió más de un discurso: si Juan Pablo II, ya muy enfermo, hubiera cedido los trastos a Ratzinger, pero con una FAES a su disposición, imagínese cómo se sentiría su sucesor y a quién seguirían los fieles. El aludido y no mentado dejaba en evidencia así el peso del liderazgo de Aznar y su fundación sobre el Partido Popular, a pesar de las desmesuras gestadas desde la FAES. El infumable e ignominioso vídeo sobre el 11-M fue calificado por un militante con cierto grado de poder dentro del PP no sólo como chorrada digna del No-Do franquista, sino como indicio o impresión de que FAES va por un lado y el partido por otro.
Como se sabe, la fundación que preside el señor Aznar nació con vocación de propagar y defender las ideas de centro reformista. La imprevista derrota del partido Popular en las pasadas elecciones ha transmutado esa perspectiva ideológica en otra adscrita de pleno al neoconservadurismo norteamericano. Muy activa desde el retiro de don José María, su hálito de influencia parece soplar sobre el verbo de don Mariano Rajoy con insistente y preocupante denuedo.
Por temperamento y cultura política no es creíble que el señor Rajoy se desmarque de esa tutelar custodia que le encumbró al liderazgo. Lo que sí es de considerar, dado el ánimo de recuperación centrista que bulle en sectores no despreciables del PP, es la posibilidad de buscar ese camino al margen del pasado aznarí. Si en el último debate sobre el estado de la nación don Marino volvió a cosechar una derrota, tan pública como notoria, puede que la próxima -sobre todo si es en Galicia- le apee del sitial de director que nunca ha ejercido porque no ha sido él. Lo decidirá, probablemente, la entidad de la derrota.
La sugerencia proviene de un amanuense del propio don José María Aznar, a quien le escribió más de un discurso: si Juan Pablo II, ya muy enfermo, hubiera cedido los trastos a Ratzinger, pero con una FAES a su disposición, imagínese cómo se sentiría su sucesor y a quién seguirían los fieles. El aludido y no mentado dejaba en evidencia así el peso del liderazgo de Aznar y su fundación sobre el Partido Popular, a pesar de las desmesuras gestadas desde la FAES. El infumable e ignominioso vídeo sobre el 11-M fue calificado por un militante con cierto grado de poder dentro del PP no sólo como chorrada digna del No-Do franquista, sino como indicio o impresión de que FAES va por un lado y el partido por otro.
Como se sabe, la fundación que preside el señor Aznar nació con vocación de propagar y defender las ideas de centro reformista. La imprevista derrota del partido Popular en las pasadas elecciones ha transmutado esa perspectiva ideológica en otra adscrita de pleno al neoconservadurismo norteamericano. Muy activa desde el retiro de don José María, su hálito de influencia parece soplar sobre el verbo de don Mariano Rajoy con insistente y preocupante denuedo.
Por temperamento y cultura política no es creíble que el señor Rajoy se desmarque de esa tutelar custodia que le encumbró al liderazgo. Lo que sí es de considerar, dado el ánimo de recuperación centrista que bulle en sectores no despreciables del PP, es la posibilidad de buscar ese camino al margen del pasado aznarí. Si en el último debate sobre el estado de la nación don Marino volvió a cosechar una derrota, tan pública como notoria, puede que la próxima -sobre todo si es en Galicia- le apee del sitial de director que nunca ha ejercido porque no ha sido él. Lo decidirá, probablemente, la entidad de la derrota.
No beba Aguas Eden, fruto del expolio israelí
Melibea del Huerto
Que el agua es un bien cada vez más preciado es cosa archisabida. Y que en el futuro puede ser motivo de graves conflictos bélicos resulta algo más que previsible. Según el World Water Symposium se estima que, cuando la población del planeta sume en 2025 los 8.000 millones de personas, la demanda de agua aumentará un 17%. Eso quiere decir que en sólo 20 años dos tercios de los habitantes de la Tierra padecerán de algún modo la crisis hídrica.
La meseta del Golán es un territorio de soberanía siria que Israel ocupa desde la guerra de 1967. Eso comportó la expulsión de más de 100.000 residentes, en su mayoría sirios, aunque también había una colectividad de refugiados palestinos. Tras la devastación de dos ciudades y más de un centenar de pueblos, el número de habitantes autóctonos apenas supera los 6.000.
En 1981, por decisión unilateral del parlamento israelí, su Estado se anexionó los Altos del Golán en contra del dictamen del Consejo de Seguridad de la ONU. Israel edificó allí más de 40 colonias y asentó a más de 15.000 colonos. La insistente petición de Siria de que Israel se retire del lugar es imprescindible para la perentoria pacificación en la zona, como en los casos de Cisjordania, la franja de Gaza y Jerusalén Este.
La empresa israelí Eden Springs está ubicada en Katzrin (Altos del Golán). Beber Aguas Eden no sólo supone un reforzamiento de la actual e ilegal anexión, sino una contribución económica a favor de la expoliación israelí de los recursos hídricos en los territorios ocupados. Cada trago de agua del Golán, explotada como botín de guerra por Israel, va en contra del Derecho Internacional y la búsqueda de una solución pacífica para el conflicto de Oriente Medio.
Que el agua es un bien cada vez más preciado es cosa archisabida. Y que en el futuro puede ser motivo de graves conflictos bélicos resulta algo más que previsible. Según el World Water Symposium se estima que, cuando la población del planeta sume en 2025 los 8.000 millones de personas, la demanda de agua aumentará un 17%. Eso quiere decir que en sólo 20 años dos tercios de los habitantes de la Tierra padecerán de algún modo la crisis hídrica.
La meseta del Golán es un territorio de soberanía siria que Israel ocupa desde la guerra de 1967. Eso comportó la expulsión de más de 100.000 residentes, en su mayoría sirios, aunque también había una colectividad de refugiados palestinos. Tras la devastación de dos ciudades y más de un centenar de pueblos, el número de habitantes autóctonos apenas supera los 6.000.
En 1981, por decisión unilateral del parlamento israelí, su Estado se anexionó los Altos del Golán en contra del dictamen del Consejo de Seguridad de la ONU. Israel edificó allí más de 40 colonias y asentó a más de 15.000 colonos. La insistente petición de Siria de que Israel se retire del lugar es imprescindible para la perentoria pacificación en la zona, como en los casos de Cisjordania, la franja de Gaza y Jerusalén Este.
La empresa israelí Eden Springs está ubicada en Katzrin (Altos del Golán). Beber Aguas Eden no sólo supone un reforzamiento de la actual e ilegal anexión, sino una contribución económica a favor de la expoliación israelí de los recursos hídricos en los territorios ocupados. Cada trago de agua del Golán, explotada como botín de guerra por Israel, va en contra del Derecho Internacional y la búsqueda de una solución pacífica para el conflicto de Oriente Medio.
domingo, 22 de mayo de 2005
Monseñor Blázquez confirma a Federico y un manifiesto de creyentes le objeta la cruzada
Celestina Tenerías
Como con el ríspido Rouco, a quien debe la pública expresión de sus fobias, don Federico el de la Cope sigue en onda con el risueño Blázquez el de Bilbao, al que todos imputaban, no sin exceso de candidez, un cierto talante conciliador. A Jiménez también lo mima -por gustoso y unánime acuerdo con su colegas para la renovación de contrato del insidioso radiofonista- el actual presidente de la Conferencia Episcopal. Faltaría más con Ratzinger en el solio de Pedro. Esta Iglesia es de piedra y pétrea se muestra al latido de los tiempos porque su sensibilidad se embotó en el dogma. En nombre de la familia, se condenan nuevas formas de familia, unidades de convivencia y afecto, comentaba ayer Rivas en El País.
Mientras los obispos apuestan por cebar las ansias de esa audiencia extemporánea que jalea el verbo montaraz del vocinglero gárrulo turolense -en contra de los principios conciliadores del mensaje evangélico-, los católicos progresistas de Atrio, un portal web a tono con la vida, apelan a la objeción de conciencia ante la nueva cruzada impuesta por la jerarquía eclesiástica. Alegan que la ejecutoria de sus superiores “no se deriva de las enseñanzas del evangelio, sino de una determinada ideología eclesiástica”.
En su manifiesto, “Non possumus” (léase “no podemos obedecerles”), consideran que la postura de los obispos ante la nueva regulación del matrimonio es inaceptable pues obedece “a motivos pseudoevangélicos, limita la autonomía de la vida política y propone una desobediencia civil”. En el texto en cuestión, que han suscrito ya más de quinientos creyentes, se argumenta que “el matrimonio es una institución jurídica, una construcción humana, que puede y debe evolucionar para acomodarse a los nuevos modos de entender la vida social”. El Evangelio de Jesús, recuerdan los promotores “no propone un modo de regulación jurídica sino un principio de respeto a la dignidad e igualdad esencial de toda persona humana, dejando al Cesar lo que es del Cesar”.
Las instituciones humanas no son inmutables para los redactores de Atrio, y recuerdan que “la jerarquía católica, durante muchos siglos, aceptó la esclavitud”, así como el Syllabus de Pío IX contra las libertades políticas, que prohibía a los ciudadanos italianos participar en el nuevo Estado porque éste había usurpado los “sagrados derechos temporales del pontífice romano”. Consideran que llamamiento a rebato de los obispos en contra de la ley que regula el matrimonio homosexual en España “es irresponsable y antievangélico”, así como una ingerencia inadmisible “tanto si se ha formulado motu proprio como si se ha hecho al dictado de Roma”. Se puede hablar más alto -que falta hace frente a tanta algarada ultra-, pero no más claro.
Como con el ríspido Rouco, a quien debe la pública expresión de sus fobias, don Federico el de la Cope sigue en onda con el risueño Blázquez el de Bilbao, al que todos imputaban, no sin exceso de candidez, un cierto talante conciliador. A Jiménez también lo mima -por gustoso y unánime acuerdo con su colegas para la renovación de contrato del insidioso radiofonista- el actual presidente de la Conferencia Episcopal. Faltaría más con Ratzinger en el solio de Pedro. Esta Iglesia es de piedra y pétrea se muestra al latido de los tiempos porque su sensibilidad se embotó en el dogma. En nombre de la familia, se condenan nuevas formas de familia, unidades de convivencia y afecto, comentaba ayer Rivas en El País.
Mientras los obispos apuestan por cebar las ansias de esa audiencia extemporánea que jalea el verbo montaraz del vocinglero gárrulo turolense -en contra de los principios conciliadores del mensaje evangélico-, los católicos progresistas de Atrio, un portal web a tono con la vida, apelan a la objeción de conciencia ante la nueva cruzada impuesta por la jerarquía eclesiástica. Alegan que la ejecutoria de sus superiores “no se deriva de las enseñanzas del evangelio, sino de una determinada ideología eclesiástica”.
En su manifiesto, “Non possumus” (léase “no podemos obedecerles”), consideran que la postura de los obispos ante la nueva regulación del matrimonio es inaceptable pues obedece “a motivos pseudoevangélicos, limita la autonomía de la vida política y propone una desobediencia civil”. En el texto en cuestión, que han suscrito ya más de quinientos creyentes, se argumenta que “el matrimonio es una institución jurídica, una construcción humana, que puede y debe evolucionar para acomodarse a los nuevos modos de entender la vida social”. El Evangelio de Jesús, recuerdan los promotores “no propone un modo de regulación jurídica sino un principio de respeto a la dignidad e igualdad esencial de toda persona humana, dejando al Cesar lo que es del Cesar”.
Las instituciones humanas no son inmutables para los redactores de Atrio, y recuerdan que “la jerarquía católica, durante muchos siglos, aceptó la esclavitud”, así como el Syllabus de Pío IX contra las libertades políticas, que prohibía a los ciudadanos italianos participar en el nuevo Estado porque éste había usurpado los “sagrados derechos temporales del pontífice romano”. Consideran que llamamiento a rebato de los obispos en contra de la ley que regula el matrimonio homosexual en España “es irresponsable y antievangélico”, así como una ingerencia inadmisible “tanto si se ha formulado motu proprio como si se ha hecho al dictado de Roma”. Se puede hablar más alto -que falta hace frente a tanta algarada ultra-, pero no más claro.
sábado, 21 de mayo de 2005
Dos ex prisioneros USA denuncian la lacra de Guantánamo
Lazarillo
El pasaje se incluye en un documentado libro-testimonio sobre la prisión de Guantánamo, esa lacra ulcerosa contra la humanidad inserta en territorio cubano y bajo dependencia colonial de los Estados Unidos, escrito por la joven periodista catalana Emma Reverter(*). “Guantánamo se ha convertido en un agujero negro legal, reconvertido en punto de arresto de presuntos terroristas, donde no rigen las normas más elementales de los Derechos Humanos”, dijo en su día David Galove, codirector del Centro de Derecho y Seguridad de la Universidad de Nueva York.
En el hospital del recinto carcelario se han registrado un 30 por ciento de casos de depresión o ansiedad entre los reclusos y hasta 32 intentos de suicidio. Los efectos de los cambios bruscos de temperatura, la música estridente, la alteración de las pautas de sueño y las luces cegadoras han cosechado esos graves trastornos. Sobre las vejaciones religiosas, no sólo “Newsweek” ahora sino la Cruz Roja y Amnistía Internacional ya se hicieron eco de las denuncias anteriormente.
Las autoridades norteamericanas alegan en el libro de Reverter que los centenares de internos que soportan esas injustificables penalidades, mejor llamadas torturas, no son prisioneros de guerra, sino enemigos en combate capturados en la guerra contra el terrorismo internacional, así que la tercera Convención de Ginebra no les incluye. La periodista española, consciente del valor que podrían tener sus testimonios en el contexto de la información, incluye en la misma las opiniones de dos ex prisioneros de guerra del ejército norteamericano, capturados durante la segunda guerra mundial.
Leslie H. Jackson, director de la Asociación de Ex Prisioneros de Guerra Americanos, que agrupa a un total de 50.000 inscritos, fue capturado por el Ejército alemán y pasó un año en un campo de concentración. Jackson estima que la situación de los presos de Guantánamo no tiene precedentes y que el pueblo norteamericano necesita que el Tribunal Supremo siente unas bases jurisprudenciales para la misma y cuantas puedan darse en el futuro en un planeta globalizado (el libro está escrito antes de que el Tribunal Supremo fallara sentencia en contra de las pretensiones de Bush, Cheny y el Departamento de Defensa y Justicia, sumos valedores de ese “agujero negro legal”): “Los prisioneros de Guantánamo no saben nada, desconocen por qué están allí, si se van a presentar cargos en su contra, si deberán cumplir condena en su país, si pasarán el resto de sus días en el Campamento Delta. Leslie Jackson define esa situación de tensa incertidumbre como una cadena perpetua de hecho, y añade: Se supone que somos los líderes del mundo, que deberíamos dar ejemplo. Si nosotros nos comportamos así, ¿qué podemos esperar cuando nuestras tropas caigan en manos de ejércitos enemigos? ¿Cómo podremos evocar entonces el respeto a los derechos humanos? “
Edgard Jackfert estuvo como prisionero bajo custodia japonesa durante la segunda guerra mundial. Japón no había ratificado la Convención de Ginebra de 1929. El 40% de los prisioneros norteamericanos no logró sobrevivir en las prisiones japonesas, frente al 1% que murió en los campos de concentración nazis, que sí respetaban por reciprocidad ese tratado: “Japón maltrató a los prisioneros de guerra estadounidenses y los obligó a trabajar en fábricas que producían el material bélico que después serviría para matar al hermano de ese mismo soldado en el campo de batalla. Sólo quiero que todos los prisioneros sean tratados conforme a la ley, no pido nada más”.
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(*) Reverter, Emma: “Guantánamo”.- Ediciones Península,España,2004.
El pasaje se incluye en un documentado libro-testimonio sobre la prisión de Guantánamo, esa lacra ulcerosa contra la humanidad inserta en territorio cubano y bajo dependencia colonial de los Estados Unidos, escrito por la joven periodista catalana Emma Reverter(*). “Guantánamo se ha convertido en un agujero negro legal, reconvertido en punto de arresto de presuntos terroristas, donde no rigen las normas más elementales de los Derechos Humanos”, dijo en su día David Galove, codirector del Centro de Derecho y Seguridad de la Universidad de Nueva York.
En el hospital del recinto carcelario se han registrado un 30 por ciento de casos de depresión o ansiedad entre los reclusos y hasta 32 intentos de suicidio. Los efectos de los cambios bruscos de temperatura, la música estridente, la alteración de las pautas de sueño y las luces cegadoras han cosechado esos graves trastornos. Sobre las vejaciones religiosas, no sólo “Newsweek” ahora sino la Cruz Roja y Amnistía Internacional ya se hicieron eco de las denuncias anteriormente.
Las autoridades norteamericanas alegan en el libro de Reverter que los centenares de internos que soportan esas injustificables penalidades, mejor llamadas torturas, no son prisioneros de guerra, sino enemigos en combate capturados en la guerra contra el terrorismo internacional, así que la tercera Convención de Ginebra no les incluye. La periodista española, consciente del valor que podrían tener sus testimonios en el contexto de la información, incluye en la misma las opiniones de dos ex prisioneros de guerra del ejército norteamericano, capturados durante la segunda guerra mundial.
Leslie H. Jackson, director de la Asociación de Ex Prisioneros de Guerra Americanos, que agrupa a un total de 50.000 inscritos, fue capturado por el Ejército alemán y pasó un año en un campo de concentración. Jackson estima que la situación de los presos de Guantánamo no tiene precedentes y que el pueblo norteamericano necesita que el Tribunal Supremo siente unas bases jurisprudenciales para la misma y cuantas puedan darse en el futuro en un planeta globalizado (el libro está escrito antes de que el Tribunal Supremo fallara sentencia en contra de las pretensiones de Bush, Cheny y el Departamento de Defensa y Justicia, sumos valedores de ese “agujero negro legal”): “Los prisioneros de Guantánamo no saben nada, desconocen por qué están allí, si se van a presentar cargos en su contra, si deberán cumplir condena en su país, si pasarán el resto de sus días en el Campamento Delta. Leslie Jackson define esa situación de tensa incertidumbre como una cadena perpetua de hecho, y añade: Se supone que somos los líderes del mundo, que deberíamos dar ejemplo. Si nosotros nos comportamos así, ¿qué podemos esperar cuando nuestras tropas caigan en manos de ejércitos enemigos? ¿Cómo podremos evocar entonces el respeto a los derechos humanos? “
Edgard Jackfert estuvo como prisionero bajo custodia japonesa durante la segunda guerra mundial. Japón no había ratificado la Convención de Ginebra de 1929. El 40% de los prisioneros norteamericanos no logró sobrevivir en las prisiones japonesas, frente al 1% que murió en los campos de concentración nazis, que sí respetaban por reciprocidad ese tratado: “Japón maltrató a los prisioneros de guerra estadounidenses y los obligó a trabajar en fábricas que producían el material bélico que después serviría para matar al hermano de ese mismo soldado en el campo de batalla. Sólo quiero que todos los prisioneros sean tratados conforme a la ley, no pido nada más”.
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(*) Reverter, Emma: “Guantánamo”.- Ediciones Península,España,2004.
viernes, 20 de mayo de 2005
El silencio de ETA
Félix Población
A pesar de los bancos de niebla que el PP quiere levantar en torno a la propuesta del gobierno -el diálogo con ETA previa rendición de la banda-, coincido con el Sindicato Unificado de Policía cuando afirma que la resolución aprobada en el Congreso contiene las condiciones más exigentes que se han planteado nunca a la organización terrorista. El aserto, formulado por una asociación que representa a un cuerpo duramente castigado por la criminalidad etarra, es digno de la máxima consideración. Denota, en la voz de uno de los colectivos más afectados por la violencia, el clima social de alentadoras expectativas que los representantes parlamentarios han suscrito para llegar a la paz.
En las actuales circunstancias, los señores Bono y Rodríguez Ibarra son muy libres de responder con gruesos calificativos a don Arnaldo el batasuno. Sin duda se los merece, aunque quizá no sea el mejor momento para andar a la greña provocadora, por insultantes que resulten las admoniciones de Otegui pretendiendo marcar la hoja de ruta.
La oferta del gobierno, refrendada por la mayoría de los diputados excepto los del Partido Popular, no invita a ETA a dialogar para llegar a una tregua, como ocurrió en el pasado, del que el señor Aznar reniega. Se llegará a la palabra cuando callen las armas. Por silenciar la barbarie clama la sociedad española y empecinarse en oscurecer esa iniciativa con interpretaciones reviradas, como hace el PP, es ir contra corriente.
Lo que sí vendría bien es interpretar el silencio de ETA, qué se cuece en la banda y aledaños, seriamente debilitados en los últimos tiempos por la acción policial. Lo más previsible y deseable es que su determinación vacile aquejada por su anemia y que, lograda con artería la representación en el Parlamento de Vitoria, acaso haya llegado la hora de hablar sin la enseña homicida del gatillo.
A pesar de los bancos de niebla que el PP quiere levantar en torno a la propuesta del gobierno -el diálogo con ETA previa rendición de la banda-, coincido con el Sindicato Unificado de Policía cuando afirma que la resolución aprobada en el Congreso contiene las condiciones más exigentes que se han planteado nunca a la organización terrorista. El aserto, formulado por una asociación que representa a un cuerpo duramente castigado por la criminalidad etarra, es digno de la máxima consideración. Denota, en la voz de uno de los colectivos más afectados por la violencia, el clima social de alentadoras expectativas que los representantes parlamentarios han suscrito para llegar a la paz.
En las actuales circunstancias, los señores Bono y Rodríguez Ibarra son muy libres de responder con gruesos calificativos a don Arnaldo el batasuno. Sin duda se los merece, aunque quizá no sea el mejor momento para andar a la greña provocadora, por insultantes que resulten las admoniciones de Otegui pretendiendo marcar la hoja de ruta.
La oferta del gobierno, refrendada por la mayoría de los diputados excepto los del Partido Popular, no invita a ETA a dialogar para llegar a una tregua, como ocurrió en el pasado, del que el señor Aznar reniega. Se llegará a la palabra cuando callen las armas. Por silenciar la barbarie clama la sociedad española y empecinarse en oscurecer esa iniciativa con interpretaciones reviradas, como hace el PP, es ir contra corriente.
Lo que sí vendría bien es interpretar el silencio de ETA, qué se cuece en la banda y aledaños, seriamente debilitados en los últimos tiempos por la acción policial. Lo más previsible y deseable es que su determinación vacile aquejada por su anemia y que, lograda con artería la representación en el Parlamento de Vitoria, acaso haya llegado la hora de hablar sin la enseña homicida del gatillo.
jueves, 19 de mayo de 2005
Un solo culpable por la masacre de Beslán: ¡Grotesco!
Félix Población
Todos lo hemos podido presenciar a través de los telediarios. La masacre de la escuela de Beslán, con un saldo de más de trescientos muertos (330), en su mayoría niños, acaba de tener un más que grotesco epílogo. Sólo un terrorista, el único que al parecer logró salir vivo de la refriega, compareció en el banquillo de los acusados. ¿Y si ni uno se hubiera salvado?
Las madres, abuelas, familiares y amigos de las víctimas asistieron perplejas, entre una indignación que se resistía a la evidencia y una orfandad pasiva y atribulada por lo irreparable, a esa solitaria y más que cuestionable cita con la justicia. Todos hemos podido observar, bajo las tradicionales pañoletas que cubrían su abatimiento, esos rostros llorosos, avejentados por el dolor y descreídos ante semejante ceremonia de la apariencia.
Nunca se sabrá cómo pudo el comando acceder a la escuela y disponer de tal cantidad de armamento sin despertar la más mínima sospecha. Nunca se sabrá por qué Vladimir Putin, ya caracterizado por su mano de hierro en el asalto precedente al teatro de Moscú, apenas permitió el más mínimo amago de negociación con los terroristas. Nunca se sabrá por qué la periodista Anna Politkovskaia, que intentó esa mediación, sufrió un intento de asesinato al ser envenenada en el avión que la conducía a Beslán. (*)
En sólo tres días, el nuevo zar de Rusia encomendó a sus tropas una misión temeraria, con demasiados riesgos y sobrada falta de humanidad si se considera que las potenciales víctimas podrían ser niños, algo que si a toda sociedad conmueve especialmente, es a la rusa mucho más sensible. Nunca se sabrá si el asalto se produjo por iniciativa expresa de las fuerzas gubernamentales o como consecuencia de un suceso imprevisto en el interior de la escuela que obligó a tomar ese tipo de acción, tal como vendieron las únicas fuentes disponibles, dependientes de Moscú.
Lo cierto es que el impacto de la tragedia sobre la perversidad del terrorismo checheno fue de tal fuste que desde esa fecha, primeros días de septiembre del año pasado y después de un verano en el que se prodigaron sus acciones, apenas volvió a respirar. Eso no justifica lo injustificable de la tragedia de Beslán, pero quizá sea un dato que explique por qué la masacre se ha saldado con un único culpable.
_________________________________
(*) Más artículos sobre este tema en Diario del Aire : 11-S, 11-M,Osetia y otros olvidos(7-9-04), Solidaridad con Anna Politkovskaia, envenenada en Rostov (19-11-04) y Las otras madres de Beslán (12-01-05)
Todos lo hemos podido presenciar a través de los telediarios. La masacre de la escuela de Beslán, con un saldo de más de trescientos muertos (330), en su mayoría niños, acaba de tener un más que grotesco epílogo. Sólo un terrorista, el único que al parecer logró salir vivo de la refriega, compareció en el banquillo de los acusados. ¿Y si ni uno se hubiera salvado?
Las madres, abuelas, familiares y amigos de las víctimas asistieron perplejas, entre una indignación que se resistía a la evidencia y una orfandad pasiva y atribulada por lo irreparable, a esa solitaria y más que cuestionable cita con la justicia. Todos hemos podido observar, bajo las tradicionales pañoletas que cubrían su abatimiento, esos rostros llorosos, avejentados por el dolor y descreídos ante semejante ceremonia de la apariencia.
Nunca se sabrá cómo pudo el comando acceder a la escuela y disponer de tal cantidad de armamento sin despertar la más mínima sospecha. Nunca se sabrá por qué Vladimir Putin, ya caracterizado por su mano de hierro en el asalto precedente al teatro de Moscú, apenas permitió el más mínimo amago de negociación con los terroristas. Nunca se sabrá por qué la periodista Anna Politkovskaia, que intentó esa mediación, sufrió un intento de asesinato al ser envenenada en el avión que la conducía a Beslán. (*)
En sólo tres días, el nuevo zar de Rusia encomendó a sus tropas una misión temeraria, con demasiados riesgos y sobrada falta de humanidad si se considera que las potenciales víctimas podrían ser niños, algo que si a toda sociedad conmueve especialmente, es a la rusa mucho más sensible. Nunca se sabrá si el asalto se produjo por iniciativa expresa de las fuerzas gubernamentales o como consecuencia de un suceso imprevisto en el interior de la escuela que obligó a tomar ese tipo de acción, tal como vendieron las únicas fuentes disponibles, dependientes de Moscú.
Lo cierto es que el impacto de la tragedia sobre la perversidad del terrorismo checheno fue de tal fuste que desde esa fecha, primeros días de septiembre del año pasado y después de un verano en el que se prodigaron sus acciones, apenas volvió a respirar. Eso no justifica lo injustificable de la tragedia de Beslán, pero quizá sea un dato que explique por qué la masacre se ha saldado con un único culpable.
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(*) Más artículos sobre este tema en Diario del Aire : 11-S, 11-M,Osetia y otros olvidos(7-9-04), Solidaridad con Anna Politkovskaia, envenenada en Rostov (19-11-04) y Las otras madres de Beslán (12-01-05)
miércoles, 18 de mayo de 2005
Eso no se hace, Patxi López
Melibea del Huerto
Debo confesar que personalmente sentí vergüenza ajena ante las imágenes mudas y envaradas de Patxi López y María San Gil el día que el primero dejó en evidencia, no ya su sentido político, sino las mínimas normas de cortesía. No se puede dar peor ejemplo de torpeza, impertinencia y sectarismo cuando el Partido Socialista y el Partido Popular tienen tantos motivos para el apoyo mutuo en Euskadi. Máxime después de que el secretario de los socialistas vascos recibiera, prioritaria y preferentemente, a los cómplices de ETA en el Parlamento de Vitoria, ese terceto de adustas señoras aquejadas de expresión, quizá por hablar al dictado.
Comparto íntegramente las opiniones vertidas en esa carta dirigida a Francisco López por varias víctimas del terrorismo, algún concejal socialista, la eurodiputada Rosa Díez y el siempre lúcido y templado filósofo Fernando Savater, cuyo entendimiento del llamado problema vasco abunda en perspicaces enfoques. Lo que menos se merecía María San Gil, en quien son de estimar su valor personal y valía política, era respeto y consideración.
Pero si la actitud de López es reprochable desde las más elementales pautas de urbanidad, en la misma medida cabe imputarle una irresponsabilidad obvia como líder político. Tal proceder es equivalente al que mantiene el Partido Popular desde su ejecutiva central con relación al pacto antiterrorista. Tan necio es no mantenerlo con el actual gobierno de la nación como sandia es la negación del secretario del PSE-EE al diálogo con María San Gil. Unos en Madrid y el otro en el País Vasco conjugan con sus respectivos comportamientos sendos episodios sumamente deplorables de los que ojalá no tengamos que arrepentirnos.
Patxi López, junto a su mala educación, ha exhibido una dosis notable de negligencia. Los populares y los socialistas comparten en Euskadi, además del riesgo de vivir y expresarse en libertad, la voz de los votos, trasvasada de unos a otros según coyuntura y frente a la imposición nacionalista de curso obligatorio. Eso es mucho para darle la espalda.
Debo confesar que personalmente sentí vergüenza ajena ante las imágenes mudas y envaradas de Patxi López y María San Gil el día que el primero dejó en evidencia, no ya su sentido político, sino las mínimas normas de cortesía. No se puede dar peor ejemplo de torpeza, impertinencia y sectarismo cuando el Partido Socialista y el Partido Popular tienen tantos motivos para el apoyo mutuo en Euskadi. Máxime después de que el secretario de los socialistas vascos recibiera, prioritaria y preferentemente, a los cómplices de ETA en el Parlamento de Vitoria, ese terceto de adustas señoras aquejadas de expresión, quizá por hablar al dictado.
Comparto íntegramente las opiniones vertidas en esa carta dirigida a Francisco López por varias víctimas del terrorismo, algún concejal socialista, la eurodiputada Rosa Díez y el siempre lúcido y templado filósofo Fernando Savater, cuyo entendimiento del llamado problema vasco abunda en perspicaces enfoques. Lo que menos se merecía María San Gil, en quien son de estimar su valor personal y valía política, era respeto y consideración.
Pero si la actitud de López es reprochable desde las más elementales pautas de urbanidad, en la misma medida cabe imputarle una irresponsabilidad obvia como líder político. Tal proceder es equivalente al que mantiene el Partido Popular desde su ejecutiva central con relación al pacto antiterrorista. Tan necio es no mantenerlo con el actual gobierno de la nación como sandia es la negación del secretario del PSE-EE al diálogo con María San Gil. Unos en Madrid y el otro en el País Vasco conjugan con sus respectivos comportamientos sendos episodios sumamente deplorables de los que ojalá no tengamos que arrepentirnos.
Patxi López, junto a su mala educación, ha exhibido una dosis notable de negligencia. Los populares y los socialistas comparten en Euskadi, además del riesgo de vivir y expresarse en libertad, la voz de los votos, trasvasada de unos a otros según coyuntura y frente a la imposición nacionalista de curso obligatorio. Eso es mucho para darle la espalda.
martes, 17 de mayo de 2005
Al Hombre del Piano, en un lugar de Kent
Lazarillo
Envío al Hombre del Piano, desconocido y joven pianista hallado sin memoria ni identidad, como si acabara de salir del mar, en el condado inglés de Kent. Incapaz de pronunciar palabra, sólo logró garabatear en un papel un piano y la bandera sueca. Una vez ante el instrumento, en la pequeña capilla del hospital donde fue internado, demostró durante varias horas y sin descanso sus dotes musicales. No sólo fue capaz de interpretar de modo virtuoso la música de los grandes sino composiciones inéditas que se estima pueden pertenecerle. Este Lazarillo, gozoso de evocar el poema con el que tan bien afina esta noticia, desea fervientemente que la segunda estrofa sobre todo de su ilustre convecino Luis de León resuene a fondo en el corazón de la memoria de tan extraño náufrago. Ya lo dijo Aristóteles: el alma es una armonía.
El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música extremada,
por vuestra sabia mano gobernada.
A cuyo son divino
el alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.
Y, como se conoce,
en suerte y pensamiento se mejora;
el oro desconoce
que el vulgo vil adora,
la belleza caduca, engañadora.
Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera.
Ve cómo el gran Maestro,
a aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado,
con que este eterno templo es sustentado.
Y, como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
mezclan una dulcísima armonía.
Aquí la alma navega
por un mar de dulzura, y finalmente
en él ansí se anega,
que ningún accidente
extraño y peregrino oye o siente.
¡Oh desmayo dichoso!
¡Oh muerte que das vida! ¡Oh dulce olvido!
¡Durase en tu reposo,
sin ser restituido
jamás aqueste bajo y vil sentido!
A este bien os llamo,
gloria del apolíneo sacro coro,
amigos, a quien amo
sobre todo tesoro,
que todo lo visible es triste lloro.
¡Oh, suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos,
quedando a lo demás adormecidos!
Envío al Hombre del Piano, desconocido y joven pianista hallado sin memoria ni identidad, como si acabara de salir del mar, en el condado inglés de Kent. Incapaz de pronunciar palabra, sólo logró garabatear en un papel un piano y la bandera sueca. Una vez ante el instrumento, en la pequeña capilla del hospital donde fue internado, demostró durante varias horas y sin descanso sus dotes musicales. No sólo fue capaz de interpretar de modo virtuoso la música de los grandes sino composiciones inéditas que se estima pueden pertenecerle. Este Lazarillo, gozoso de evocar el poema con el que tan bien afina esta noticia, desea fervientemente que la segunda estrofa sobre todo de su ilustre convecino Luis de León resuene a fondo en el corazón de la memoria de tan extraño náufrago. Ya lo dijo Aristóteles: el alma es una armonía.
El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música extremada,
por vuestra sabia mano gobernada.
A cuyo son divino
el alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.
Y, como se conoce,
en suerte y pensamiento se mejora;
el oro desconoce
que el vulgo vil adora,
la belleza caduca, engañadora.
Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera.
Ve cómo el gran Maestro,
a aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado,
con que este eterno templo es sustentado.
Y, como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
mezclan una dulcísima armonía.
Aquí la alma navega
por un mar de dulzura, y finalmente
en él ansí se anega,
que ningún accidente
extraño y peregrino oye o siente.
¡Oh desmayo dichoso!
¡Oh muerte que das vida! ¡Oh dulce olvido!
¡Durase en tu reposo,
sin ser restituido
jamás aqueste bajo y vil sentido!
A este bien os llamo,
gloria del apolíneo sacro coro,
amigos, a quien amo
sobre todo tesoro,
que todo lo visible es triste lloro.
¡Oh, suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos,
quedando a lo demás adormecidos!
En amistoso disenso, desde la vieja Castilla a la Cataluña tripartita
Félix Población
Querido Jacint: Respondo a tu carta, incluida como comentario al artículo suscrito por este Diario del Aire en torno a Las verdades de Rodríguez Ibarra, publicado el pasado día 7. Si a ti te sorprendió lo que en el mismo se expone, debo confesarte que también a mí me extrañó un poco tu carta. Quizá tanto tú como yo, en tierras distantes y distintas, nos hemos dejado llevar por la presión de nuestro respectivo entorno. Ni el de Cataluña favorece ahora -me temo- la cohesión con el resto de España, ni el de aquí simpatiza con lo que nos llega de tu tierra. Supongo que ese peso ambiental nos influye, queramos o no.
Me parece que tan desproporcionadas son o más ciertas actitudes del nacionalismo catalán en el poder, que supongo no hace falta recordarte, como las manifestaciones de Rodríguez Ibarra. Si unas y otras se suceden es porque algo, ajeno al país de países que queremos conformar en convivencia, está queriendo ser forzado, bien sea a través de la financiación autonómica, los estatutos, la imposición de lenguas o culturas o la arribada de ERC al poder y su pacto coactivo con el PSC.
Si tú calificas como grito de guerra la opinión del presidente de Extremadura, creo que no eres consciente de que esa palabra, guerra, ni por asomo debe figurar en el lenguaje de un demócrata, mucho menos como recordación del deplorable caso serbio. Esto sólo es entendible y rechazable desde una pugna que no ha de existir, por más que pretendan fabricarla, entre las tierras de España. Más que nada porque el antecedente clave de ese concepto se llama ETA, organización a la que flaco favor deben las nacionalidades del Estado. Porque lo que podría ser una opción entendible y aceptable desde la libertad de las ideas, el independentismo, ha sido descalificada por la violencia despiadada de esa organización, a la que también cabe imputar el entendimiento errado que del nacionalismo tiene buena parte del común de los ciudadanos.
Admirador rendido de las culturas de España, como bien sabes, nunca comprendí el nacionalismo, mucho menos el que fomenta su raigambre o pedigrí en un sentimiento marcadamente antiespañol, como si para ganar en méritos hubiera que oponerse al Estado central. De eso hay mucho en el País Vasco, con graves consecuencias para quienes no lo han compartido ni comparten, aunque parece que las cosas han vuelto a la coherencia tras las últimas elecciones autonómicas y el democrático varapalo al fraudulento Plan Ibarreche.
Ya sé que Cataluña es otra cosa. El diálogo os califica y prestigia, pero no es ése el sentimiento que como Comunidad irradia tu país desde los Medios. Aquí el ciudadano corriente y menos maleable, sin prejuicios anticatalanistas imbuidos u obcecaciones nacional-españolistas regresivas, piensa que tu muy querida tierra está a la caza de la pela -digo euro- y que con el euro en casa, bien o mal administrado por vuestra Generalidad, todo es negociable, incluso a la baja de vuestras apetencias identitarias.
Pero lo malo, amigo mío, es que si ahí vais a tener un AVE que dices será lento y peligroso, aquí nos dejan sin trenes y Cataluña queda a la distancia de medio día por ferrocarril. Nada digamos de las autopistas: en los último cinco años hemos conseguido por fin cuarenta o cincuenta kilómetros en toda una provincia hasta entonces virgen. Para qué hablarte del campo despoblado, los pueblos vacíos, la nulidad inversora, los proyectos frustrados, la población envejecida y el PIB tan mal repartido por el gobierno regional que ese 13.651 per cápita, frente al 16.840 vuestro, es pura filfa porque provincias como Zamora, Soria o Salamanca están a la altura de Extremadura (9.599), si no peor. Con razón dices que se aglomera la gente de toda España en vuestros hospitales por sus buenos servicios: aquí hay ciudades como Benavente que carecen de un centro sanitario de esas características.
Ésta es la Castilla desde la que te hablo, querido amigo, muy similar en parvos recursos a la limítrofe Comunidad del señor Rodríguez Ibarra. Mientras haya territorios depauperados y otros muy por encima de esa situación, es comprensible que los primeros se sientan agraviados por aquellos que teniendo más piden más, por mucho y reconocible que sea su esfuerzo solidario. Si dices que en veinte años Cataluña ha sufrido un colapso económico, no creo que todas las culpas sean achacables al gobierno del Estado. Alguna responsabilidad ha de tocarle al que presidió los destinos de tu país durante más tiempo y mantuvo estrechos consensos con los gobiernos centrales, aun siendo de distinto signo.
Sabedor de que nuestros distintos puntos de vista no harán si no ahondar la amistad que nos profesamos, y que siempre celebraremos los versos de nuestras respectivas lenguas en la armonía de nuestra mutua escucha, pues para eso está la palabra, te mando un fuerte abrazo.
Querido Jacint: Respondo a tu carta, incluida como comentario al artículo suscrito por este Diario del Aire en torno a Las verdades de Rodríguez Ibarra, publicado el pasado día 7. Si a ti te sorprendió lo que en el mismo se expone, debo confesarte que también a mí me extrañó un poco tu carta. Quizá tanto tú como yo, en tierras distantes y distintas, nos hemos dejado llevar por la presión de nuestro respectivo entorno. Ni el de Cataluña favorece ahora -me temo- la cohesión con el resto de España, ni el de aquí simpatiza con lo que nos llega de tu tierra. Supongo que ese peso ambiental nos influye, queramos o no.
Me parece que tan desproporcionadas son o más ciertas actitudes del nacionalismo catalán en el poder, que supongo no hace falta recordarte, como las manifestaciones de Rodríguez Ibarra. Si unas y otras se suceden es porque algo, ajeno al país de países que queremos conformar en convivencia, está queriendo ser forzado, bien sea a través de la financiación autonómica, los estatutos, la imposición de lenguas o culturas o la arribada de ERC al poder y su pacto coactivo con el PSC.
Si tú calificas como grito de guerra la opinión del presidente de Extremadura, creo que no eres consciente de que esa palabra, guerra, ni por asomo debe figurar en el lenguaje de un demócrata, mucho menos como recordación del deplorable caso serbio. Esto sólo es entendible y rechazable desde una pugna que no ha de existir, por más que pretendan fabricarla, entre las tierras de España. Más que nada porque el antecedente clave de ese concepto se llama ETA, organización a la que flaco favor deben las nacionalidades del Estado. Porque lo que podría ser una opción entendible y aceptable desde la libertad de las ideas, el independentismo, ha sido descalificada por la violencia despiadada de esa organización, a la que también cabe imputar el entendimiento errado que del nacionalismo tiene buena parte del común de los ciudadanos.
Admirador rendido de las culturas de España, como bien sabes, nunca comprendí el nacionalismo, mucho menos el que fomenta su raigambre o pedigrí en un sentimiento marcadamente antiespañol, como si para ganar en méritos hubiera que oponerse al Estado central. De eso hay mucho en el País Vasco, con graves consecuencias para quienes no lo han compartido ni comparten, aunque parece que las cosas han vuelto a la coherencia tras las últimas elecciones autonómicas y el democrático varapalo al fraudulento Plan Ibarreche.
Ya sé que Cataluña es otra cosa. El diálogo os califica y prestigia, pero no es ése el sentimiento que como Comunidad irradia tu país desde los Medios. Aquí el ciudadano corriente y menos maleable, sin prejuicios anticatalanistas imbuidos u obcecaciones nacional-españolistas regresivas, piensa que tu muy querida tierra está a la caza de la pela -digo euro- y que con el euro en casa, bien o mal administrado por vuestra Generalidad, todo es negociable, incluso a la baja de vuestras apetencias identitarias.
Pero lo malo, amigo mío, es que si ahí vais a tener un AVE que dices será lento y peligroso, aquí nos dejan sin trenes y Cataluña queda a la distancia de medio día por ferrocarril. Nada digamos de las autopistas: en los último cinco años hemos conseguido por fin cuarenta o cincuenta kilómetros en toda una provincia hasta entonces virgen. Para qué hablarte del campo despoblado, los pueblos vacíos, la nulidad inversora, los proyectos frustrados, la población envejecida y el PIB tan mal repartido por el gobierno regional que ese 13.651 per cápita, frente al 16.840 vuestro, es pura filfa porque provincias como Zamora, Soria o Salamanca están a la altura de Extremadura (9.599), si no peor. Con razón dices que se aglomera la gente de toda España en vuestros hospitales por sus buenos servicios: aquí hay ciudades como Benavente que carecen de un centro sanitario de esas características.
Ésta es la Castilla desde la que te hablo, querido amigo, muy similar en parvos recursos a la limítrofe Comunidad del señor Rodríguez Ibarra. Mientras haya territorios depauperados y otros muy por encima de esa situación, es comprensible que los primeros se sientan agraviados por aquellos que teniendo más piden más, por mucho y reconocible que sea su esfuerzo solidario. Si dices que en veinte años Cataluña ha sufrido un colapso económico, no creo que todas las culpas sean achacables al gobierno del Estado. Alguna responsabilidad ha de tocarle al que presidió los destinos de tu país durante más tiempo y mantuvo estrechos consensos con los gobiernos centrales, aun siendo de distinto signo.
Sabedor de que nuestros distintos puntos de vista no harán si no ahondar la amistad que nos profesamos, y que siempre celebraremos los versos de nuestras respectivas lenguas en la armonía de nuestra mutua escucha, pues para eso está la palabra, te mando un fuerte abrazo.
lunes, 16 de mayo de 2005
El grito sancionable del camerunés
Celestina Tenerías
Hace diez días, con motivo de la correspondiente jornada de liga celebrada en el estadio Bernabeu de Madrid, se desplegó una pancarta xenófoba en protesta por el asesinato de un joven en Villaverde. También se gritaron repetidamente, entre una nutrida parroquia, consignas del mismo jaez y con marcado carácter racista. Para colmo, al final del encuentro, el futbolista del Real Roberto Carlos, obedeciendo a quién sabe qué extrañas motivaciones, entregó su camiseta sudada a un reconocido cabecilla de los ultras. De todo cuanto allí sucedió como indigna exhibición de miserables actitudes no hubo ninguna trascendencia sancionable para el histórico y prestigioso club, tan obligado -aunque sólo sea por marca comercial- a guardar al menos las apariencias del civismo.
Lo mismo ocurrirá con quien aseguran es un excelente jugador, el camerunés Samuel Eto'o, lesionado desde el domingo de personal decencia. Sus ofensivas expresiones, propaladas a voz en grito para celebrar la victoria del Barcelona en la actual edición liguera, ponen en entredicho su dignidad de ciudadano. Incluso en el más despendolado de los grados de euforia (en el supuesto de que ésta no la dieran los millones), no se puede ser más burdo ni más irresponsable. Sobre todo porque estos privilegiados señores del balón ocupan en nuestra vacía sociedad una representación mediática muy por encima de la que merecen. Si son objeto de panegírico y popular encomio, han de atenerse a no desmerecer en su comportamiento público.
Y cuando no lo hagan, como Eto'o con su slogan impertinente y vejatorio (Madrid, cabrón, saluda al campeón), debería ser la entidad bajo cuya disciplina se encuentran quien se lo hiciera pagar de alguna forma. Las fobias que se cuecen entre las masas nunca son gratuitas. Máxime cuando pueden contribuir a enconar aún más rivalidades y antagonismos muy sensibles que pueden alejarnos de la pacífica y necesaria convivencia.
Hace diez días, con motivo de la correspondiente jornada de liga celebrada en el estadio Bernabeu de Madrid, se desplegó una pancarta xenófoba en protesta por el asesinato de un joven en Villaverde. También se gritaron repetidamente, entre una nutrida parroquia, consignas del mismo jaez y con marcado carácter racista. Para colmo, al final del encuentro, el futbolista del Real Roberto Carlos, obedeciendo a quién sabe qué extrañas motivaciones, entregó su camiseta sudada a un reconocido cabecilla de los ultras. De todo cuanto allí sucedió como indigna exhibición de miserables actitudes no hubo ninguna trascendencia sancionable para el histórico y prestigioso club, tan obligado -aunque sólo sea por marca comercial- a guardar al menos las apariencias del civismo.
Lo mismo ocurrirá con quien aseguran es un excelente jugador, el camerunés Samuel Eto'o, lesionado desde el domingo de personal decencia. Sus ofensivas expresiones, propaladas a voz en grito para celebrar la victoria del Barcelona en la actual edición liguera, ponen en entredicho su dignidad de ciudadano. Incluso en el más despendolado de los grados de euforia (en el supuesto de que ésta no la dieran los millones), no se puede ser más burdo ni más irresponsable. Sobre todo porque estos privilegiados señores del balón ocupan en nuestra vacía sociedad una representación mediática muy por encima de la que merecen. Si son objeto de panegírico y popular encomio, han de atenerse a no desmerecer en su comportamiento público.
Y cuando no lo hagan, como Eto'o con su slogan impertinente y vejatorio (Madrid, cabrón, saluda al campeón), debería ser la entidad bajo cuya disciplina se encuentran quien se lo hiciera pagar de alguna forma. Las fobias que se cuecen entre las masas nunca son gratuitas. Máxime cuando pueden contribuir a enconar aún más rivalidades y antagonismos muy sensibles que pueden alejarnos de la pacífica y necesaria convivencia.
En Polonia estampan a los políticos en papel higiénico
Melibea del Huerto
Un diario polaco de tan difícil pronunciación como la acostumbrada en aquel país, Zycie Warsawy, acaba de difundir una imprudente noticia. Más que nada por su hipotética propagación. Se trata de la idea patentada por una empresa de papel higiénico consistente en reproducir en tan delicada textura, utilizable para nuestros más sucios y elementales menesteres, la imagen de reconocidos líderes políticos.
La firma industrial en cuestión, consciente de sus preferentes objetivos comerciales, no salva del escarnio a nadie. A tan bajos efectos están el cabecilla del partido conservador, el mismísimo alcalde de Varsovia, los parlamentarios ex comunistas, los ultranacionalistas, los integristas católicos y sus señorías los populistas, representantes del campesinado. Estos últimos han sido los más ofendidos, alegando que sus jetas son intocables sin su consentimiento, mucho menos -se supone- si van a servir para un pase por la más hedionda de la maniobras que al humano tocamiento competen.
No se sabe cómo acabará la cosa, pero de momento los rollos han salido al mercado al nada módico precio de 20 zlotys, cantidad que según los lugareños es toda una pasta. Si esa forma política e ilustrada de limpiarse los bajos cunde, más que nada porque las animadversiones del contribuyente lleguen a ese punto de hartazgo, el éxito comercial acaso sea exportable. La responsable del invento lo ha dicho muy claro: Por un placer singular, siempre hay que pagar un alto precio.
¡Cuán rauda y pródiga es la cizaña del desencanto! Parece que fue ayer cuando Bigote Walesa combatía desde el sindicato papal Solidarnosc a un Pinochet a la eslava llamado Jaruzelsky.
Un diario polaco de tan difícil pronunciación como la acostumbrada en aquel país, Zycie Warsawy, acaba de difundir una imprudente noticia. Más que nada por su hipotética propagación. Se trata de la idea patentada por una empresa de papel higiénico consistente en reproducir en tan delicada textura, utilizable para nuestros más sucios y elementales menesteres, la imagen de reconocidos líderes políticos.
La firma industrial en cuestión, consciente de sus preferentes objetivos comerciales, no salva del escarnio a nadie. A tan bajos efectos están el cabecilla del partido conservador, el mismísimo alcalde de Varsovia, los parlamentarios ex comunistas, los ultranacionalistas, los integristas católicos y sus señorías los populistas, representantes del campesinado. Estos últimos han sido los más ofendidos, alegando que sus jetas son intocables sin su consentimiento, mucho menos -se supone- si van a servir para un pase por la más hedionda de la maniobras que al humano tocamiento competen.
No se sabe cómo acabará la cosa, pero de momento los rollos han salido al mercado al nada módico precio de 20 zlotys, cantidad que según los lugareños es toda una pasta. Si esa forma política e ilustrada de limpiarse los bajos cunde, más que nada porque las animadversiones del contribuyente lleguen a ese punto de hartazgo, el éxito comercial acaso sea exportable. La responsable del invento lo ha dicho muy claro: Por un placer singular, siempre hay que pagar un alto precio.
¡Cuán rauda y pródiga es la cizaña del desencanto! Parece que fue ayer cuando Bigote Walesa combatía desde el sindicato papal Solidarnosc a un Pinochet a la eslava llamado Jaruzelsky.
domingo, 15 de mayo de 2005
Günter Grass: La libertad no es una ganancia en Bolsa
Lazarillo
El pasado domingo, en el suplemento semanal de “El País”, el prestigioso escritor alemán Günter Grass (Danzig, 1927), autor entre otras magníficas novelas de “El rodaballo” y “El tambor de hojalata”, publicó un extenso e interesante artículo con motivo del sexagésimo aniversario del final del nazismo tras la segunda guerra mundial: “Alemania, 60 años después de Hitler”. A Grass, que fue escultor y picapedrero y aún oficia de dibujante y grabador, lo califica el sistema operativo dominante en esta pútrida atmósfera neo como “romántico social”. Dicho término resulta honrosamente calificativo, incluso procediendo del ámbito de todas las deshonras -la del lenguaje la primera -, que lo usa con el desprecio de la ignorancia.
Este discreto Lazarillo, obligado a resumir lo más esencial de lo expuesto, no se resiste a mostrar el último fragmento del escrito, en el que Grass, tras analizar el fracaso de la reunificación alemana, señala el riesgo de que la democracia parlamentaria pueda convertirse, si no empieza a serlo ya, en una filial de la Bolsa. Quien fuera Premio Nobel de Literatura en 1999 exhorta a los demócratas convencidos, caso de que subsistan y el propio régimen de libertades les dé valor, a una oposición soberana, crítica y tenaz contra poder del capital, “para el que el ser humano es sólo un material que se produce y consume”.
“Los alemanes nos hemos enfrentado una y otra vez con esa vergüenza heredada y, cuando titubeábamos, tuvimos que hacerlo de todos modos. A lo largo de generaciones se ha mantenido despierto el recuerdo del sufrimiento que infligimos a otros y a nosotros mismos. A menudo hemos tenido que forzarnos para ello. En comparación con otros pueblos, culpables de otras vergüenzas -me refiero a Japón, Turquía, las antiguas potencias coloniales-, no nos hemos sacudido la carga de nuestro pasado, que ha seguido siendo parte de nuestra historia como desafío permanente. Sólo cabe esperar que estemos a la altura del peligro actual de ese nuevo totalitarismo que defiende la última ideología que queda en el mundo.
Como demócratas convencidos, debemos oponernos soberanamente al poder del capital, para el que el ser humano es sólo un material que se produce y consume. Quien contabilice equivocadamente la libertad regalada como ganancia en Bolsa, no habrá comprendido lo que, año tras año, nos enseña el 8 de mayo”.
El pasado domingo, en el suplemento semanal de “El País”, el prestigioso escritor alemán Günter Grass (Danzig, 1927), autor entre otras magníficas novelas de “El rodaballo” y “El tambor de hojalata”, publicó un extenso e interesante artículo con motivo del sexagésimo aniversario del final del nazismo tras la segunda guerra mundial: “Alemania, 60 años después de Hitler”. A Grass, que fue escultor y picapedrero y aún oficia de dibujante y grabador, lo califica el sistema operativo dominante en esta pútrida atmósfera neo como “romántico social”. Dicho término resulta honrosamente calificativo, incluso procediendo del ámbito de todas las deshonras -la del lenguaje la primera -, que lo usa con el desprecio de la ignorancia.
Este discreto Lazarillo, obligado a resumir lo más esencial de lo expuesto, no se resiste a mostrar el último fragmento del escrito, en el que Grass, tras analizar el fracaso de la reunificación alemana, señala el riesgo de que la democracia parlamentaria pueda convertirse, si no empieza a serlo ya, en una filial de la Bolsa. Quien fuera Premio Nobel de Literatura en 1999 exhorta a los demócratas convencidos, caso de que subsistan y el propio régimen de libertades les dé valor, a una oposición soberana, crítica y tenaz contra poder del capital, “para el que el ser humano es sólo un material que se produce y consume”.
“Los alemanes nos hemos enfrentado una y otra vez con esa vergüenza heredada y, cuando titubeábamos, tuvimos que hacerlo de todos modos. A lo largo de generaciones se ha mantenido despierto el recuerdo del sufrimiento que infligimos a otros y a nosotros mismos. A menudo hemos tenido que forzarnos para ello. En comparación con otros pueblos, culpables de otras vergüenzas -me refiero a Japón, Turquía, las antiguas potencias coloniales-, no nos hemos sacudido la carga de nuestro pasado, que ha seguido siendo parte de nuestra historia como desafío permanente. Sólo cabe esperar que estemos a la altura del peligro actual de ese nuevo totalitarismo que defiende la última ideología que queda en el mundo.
Como demócratas convencidos, debemos oponernos soberanamente al poder del capital, para el que el ser humano es sólo un material que se produce y consume. Quien contabilice equivocadamente la libertad regalada como ganancia en Bolsa, no habrá comprendido lo que, año tras año, nos enseña el 8 de mayo”.
sábado, 14 de mayo de 2005
Lo dice Cierva: Zapatero, Polanco, Prisa...panda masones
Lazarillo
El ex ministro de Cultura con la primera UCD, don Ricardo de la Cierva, se ha despachado a gusto en la revista "Alba" de la santa iglesia de Roma. Aparte de comparar el angustioso naufragio y desembarque de pateras en nuestras costas del sur con la invasión musulmana que acabó con la cruz en Guadalete -ya es perspicacia histórica la suya-, don Ricardo ha tenido la inverecundia de insertar al presidente Rodríguez Zapatero en la masonería, así como al señor Polanco y a todo su grupo mediático Prisa junto.
En connivencia con don Federico el de la Cope y todos los santos, y su jerga pendenciera y montaraz de vocero en ferias de la tirria y la carlistada, el señor Cierva, según dijera el Umbral de entonces, asegura que España vuelve a estar bajo el dominio despótico de una fosca conjura masónica cuyo diabólico derrotero no puede ser otro que la extinción del país en los avernos de la pagana idolatría, el ateismo, el relajo y la gollería del indiscriminado fornicio: "La política ferozmente anticristiana y anticatólica de Zapatero está dirigida a erradicar la influencia de la Iglesia en la sociedad".
Don Ricardo es considerado por sus lectores afines un eminente historiador y un especialista (versión fobia) en todo cuanto compete a la masonería como sociedad secreta y a su influencia en la historia de España. Lo que posiblemente no sepan sus más apasionados adeptos es que ese interés se cebó en tal materia durante su gestión como ministro de Cultura. Bajo ese departamento estaba entonces, como hoy, el polémico Archivo General de la Guerra Civil de Salamanca -por esas fechas de uso minoritario-, y del que también se habla en la aludida entrevista por el expolio que según Cierva supone la devolución de los papeles de Cataluña. La biblioteca masónica de ese centro, con cerca de cinco mil volúmenes y centenares de publicaciones periódicas, es una de las más valiosas en lengua española. Pena que no esté completa, don Ricardo.
PS.- Mi dilecto Gatopardo, cuyo Blog recomiendo a la parroquia más despierta, anota con fiabilidad absoluta que la revista “Alba”, plagio tipográfico servil de su antípoda El País, pertenece al grupo mediático Intereconomía, fervoroso comulgante del Opus Dei. Dios los cría y ellos conspiran.
El ex ministro de Cultura con la primera UCD, don Ricardo de la Cierva, se ha despachado a gusto en la revista "Alba" de la santa iglesia de Roma. Aparte de comparar el angustioso naufragio y desembarque de pateras en nuestras costas del sur con la invasión musulmana que acabó con la cruz en Guadalete -ya es perspicacia histórica la suya-, don Ricardo ha tenido la inverecundia de insertar al presidente Rodríguez Zapatero en la masonería, así como al señor Polanco y a todo su grupo mediático Prisa junto.
En connivencia con don Federico el de la Cope y todos los santos, y su jerga pendenciera y montaraz de vocero en ferias de la tirria y la carlistada, el señor Cierva, según dijera el Umbral de entonces, asegura que España vuelve a estar bajo el dominio despótico de una fosca conjura masónica cuyo diabólico derrotero no puede ser otro que la extinción del país en los avernos de la pagana idolatría, el ateismo, el relajo y la gollería del indiscriminado fornicio: "La política ferozmente anticristiana y anticatólica de Zapatero está dirigida a erradicar la influencia de la Iglesia en la sociedad".
Don Ricardo es considerado por sus lectores afines un eminente historiador y un especialista (versión fobia) en todo cuanto compete a la masonería como sociedad secreta y a su influencia en la historia de España. Lo que posiblemente no sepan sus más apasionados adeptos es que ese interés se cebó en tal materia durante su gestión como ministro de Cultura. Bajo ese departamento estaba entonces, como hoy, el polémico Archivo General de la Guerra Civil de Salamanca -por esas fechas de uso minoritario-, y del que también se habla en la aludida entrevista por el expolio que según Cierva supone la devolución de los papeles de Cataluña. La biblioteca masónica de ese centro, con cerca de cinco mil volúmenes y centenares de publicaciones periódicas, es una de las más valiosas en lengua española. Pena que no esté completa, don Ricardo.
PS.- Mi dilecto Gatopardo, cuyo Blog recomiendo a la parroquia más despierta, anota con fiabilidad absoluta que la revista “Alba”, plagio tipográfico servil de su antípoda El País, pertenece al grupo mediático Intereconomía, fervoroso comulgante del Opus Dei. Dios los cría y ellos conspiran.
viernes, 13 de mayo de 2005
Radio Vaticana contamina y los jesuitas piden libertad de expresión
Melibea del Huerto
Que no se tome lo que comento como un ejemplo más de asaz clerofobia. Basta que una anote la noticia al vuelo, contrastada y fiable, donde se le imputa alguna falta a la católica iglesia, aunque sea de materialidad mensurable, para que se me echen encima los meapilas del orbe. Todos somos pobres o ricos pecadores y en Radio Vaticana han pecado en algo tan substancial como son sus soportes para la emisión al universo mundo.
Resulta que tanto el director general de la emisora como el presidente del comité de gestión han sido condenados a diez días de cárcel, diez, como máximos responsables de la contaminación electromagnética provocada por las antenas que difunden la voz de la iglesia apostólica y romana. Dichas antenas, ubicadas en la localidad de Cesano, al noroeste de la capital italiana, habían provocado sonadas polémicas entre el vecindario tras haberse registrado varios casos de enfermedades cancerígenas en los residentes y de leucemia en algunos niños.
Las indemnizaciones a pagar por los responsables vaticanos no llegarán sin embargo a los 18.000 euros y la sentencia contempla asimismo la suspensión de la parva pena si se enmienda la chapuza. Barato.
PS.- A propósito -¿o no?-, los padres jesuitas, a través de un depilado editorial (sin pelos en la lengua) publicado en la revista Mensajero del Corazón de Jesús, órgano del Apostolado de la Oración, demandan a la Iglesia mayor igualdad y libertad de opinión en su seno, así como la participación de los laicos en la vida interior de la institución: Anhelar una comunidad eclesial regida por el principio de igualdad de todos sus miembros, varones y mujeres, clérigos y laicos no significa que no haya en ella diversidad de servicios, ministerios, funciones, carismas y vocaciones. Se dice, además, que es necesaria una mayor frescura, espontaneidad y novedad en las celebraciones litúrgicas y que la Iglesia se parezca cada vez menos a una entidad administrativa y que no se ocupe tanto de detectar desviaciones y errores como de fomentar y tutelar la vida plural que la misma fe suscita, al tiempo que no excluya a nadie en función del género o de los sacramentos.
El editorial apuesta por no tener tanto miedo al pluralismo pues la uniformidad impuesta, hasta en lo nimio, resulta atosigante. Es un deseo expreso de los jesuitas, público y notorio en el citado medio de su incumbencia, que las múltiples culturas o formas de pensar tengan cabida cómoda en la comunidad cristiana y, sin renunciar a que la Iglesia sea jerárquica, creen indispensable también que sea también un poco más democrática. Tras especificar que todas esas propuestas no son fruto de un capricho sino de la aceptación interiorizada de la doctrina del Vaticano II, el último párrafo del mensaje es muy significativo: Son más extensos nuestros sueños, pero sólo les hablamos hoy de unos cuantos, que nos parecen –a estas alturas- indispensables.
Pues eso, unas nuevas antenas para la Santa Sede, y en onda a ser posible con el curso y discurso de la vida que fluye y da cosecha, no con la que se estanca y muere.
Que no se tome lo que comento como un ejemplo más de asaz clerofobia. Basta que una anote la noticia al vuelo, contrastada y fiable, donde se le imputa alguna falta a la católica iglesia, aunque sea de materialidad mensurable, para que se me echen encima los meapilas del orbe. Todos somos pobres o ricos pecadores y en Radio Vaticana han pecado en algo tan substancial como son sus soportes para la emisión al universo mundo.
Resulta que tanto el director general de la emisora como el presidente del comité de gestión han sido condenados a diez días de cárcel, diez, como máximos responsables de la contaminación electromagnética provocada por las antenas que difunden la voz de la iglesia apostólica y romana. Dichas antenas, ubicadas en la localidad de Cesano, al noroeste de la capital italiana, habían provocado sonadas polémicas entre el vecindario tras haberse registrado varios casos de enfermedades cancerígenas en los residentes y de leucemia en algunos niños.
Las indemnizaciones a pagar por los responsables vaticanos no llegarán sin embargo a los 18.000 euros y la sentencia contempla asimismo la suspensión de la parva pena si se enmienda la chapuza. Barato.
PS.- A propósito -¿o no?-, los padres jesuitas, a través de un depilado editorial (sin pelos en la lengua) publicado en la revista Mensajero del Corazón de Jesús, órgano del Apostolado de la Oración, demandan a la Iglesia mayor igualdad y libertad de opinión en su seno, así como la participación de los laicos en la vida interior de la institución: Anhelar una comunidad eclesial regida por el principio de igualdad de todos sus miembros, varones y mujeres, clérigos y laicos no significa que no haya en ella diversidad de servicios, ministerios, funciones, carismas y vocaciones. Se dice, además, que es necesaria una mayor frescura, espontaneidad y novedad en las celebraciones litúrgicas y que la Iglesia se parezca cada vez menos a una entidad administrativa y que no se ocupe tanto de detectar desviaciones y errores como de fomentar y tutelar la vida plural que la misma fe suscita, al tiempo que no excluya a nadie en función del género o de los sacramentos.
El editorial apuesta por no tener tanto miedo al pluralismo pues la uniformidad impuesta, hasta en lo nimio, resulta atosigante. Es un deseo expreso de los jesuitas, público y notorio en el citado medio de su incumbencia, que las múltiples culturas o formas de pensar tengan cabida cómoda en la comunidad cristiana y, sin renunciar a que la Iglesia sea jerárquica, creen indispensable también que sea también un poco más democrática. Tras especificar que todas esas propuestas no son fruto de un capricho sino de la aceptación interiorizada de la doctrina del Vaticano II, el último párrafo del mensaje es muy significativo: Son más extensos nuestros sueños, pero sólo les hablamos hoy de unos cuantos, que nos parecen –a estas alturas- indispensables.
Pues eso, unas nuevas antenas para la Santa Sede, y en onda a ser posible con el curso y discurso de la vida que fluye y da cosecha, no con la que se estanca y muere.
jueves, 12 de mayo de 2005
Don Mariano Rajoy y el espíritu del postfranquismo
Félix Población
Como todo hijo de vecino que haya prestado un poco de atención al debate sobre el estado de la nación -toda sería un martirio por el tedio y verborrea de los intervinientes-, no he podido dejar de indignarme, una vez más, ante el comportamiento de don Mariano Rajoy. Definitivamente, el líder gallego del Partido Popular se ha mudado de personalidad y el que aparece en la tribuna no es el templado y elegante orador de antaño, un punto irónico, sino el airado y hosco presidente honorario del PP, engreído y chulesco de ademán y propuestas.
Siguiendo el despendolado vía crucis hacia la radicalidad que don Mariano imputa al señor Rodríguez Zapatero, el señor Rajoy ha desbordado con su actitud de no secundar al gobierno en el pacto antiterrorista las más elementales premisas del sentido común, herramienta indispensable en la lid política. Esto no sólo es una irresponsabilidad hoy, cuando ETA parece acosada y sin posibilidades de acción, sino que puede acarrearle al PP una soberana debacle en el supuesto de que el monstruo agonizante vuelva a las andadas desde la temible desesperación de su acabamiento inminente.
Las encuestas ante las próximas elecciones autonómicas en Galicia no favorecen la tendencia de voto hacia el Partido Popular, antes bien constatan un avance de la sociedad gallega hacia el centro izquierda. Si eso es así -y no parece que haya dudas para no creerlo-, la puesta en escena que don Mariano hizo en el Parlamento de los vigentes planteamientos ideológicos del PP en las actuales circunstancias va a reducir aún más la respuesta a su favor en su feudo galaico.
Es de todo punto inadmisible, tras la eficiente y nada triunfalista ejecutoria del Ministerio del Interior a lo largo del último año en la persecución y detención de etarras, sostener en voz alta que el gobierno socialista ha traicionado a los muertos del terrorismo y ha permitido a sus sicarios el retorno al parlamento de Vitoria. Sólo desde la demagogia patriotera del postfranquismo se puede mantener un discurso tan casposo e incongruente con los postulados de una derecha a tono con nuestros días. Si el PP no recupera otro espíritu que no sea el de la primera transición, puede que el inmediato porvenir le haga pagar muy caro sus despropósitos. Estamos en vísperas de comprobarlo.
Como todo hijo de vecino que haya prestado un poco de atención al debate sobre el estado de la nación -toda sería un martirio por el tedio y verborrea de los intervinientes-, no he podido dejar de indignarme, una vez más, ante el comportamiento de don Mariano Rajoy. Definitivamente, el líder gallego del Partido Popular se ha mudado de personalidad y el que aparece en la tribuna no es el templado y elegante orador de antaño, un punto irónico, sino el airado y hosco presidente honorario del PP, engreído y chulesco de ademán y propuestas.
Siguiendo el despendolado vía crucis hacia la radicalidad que don Mariano imputa al señor Rodríguez Zapatero, el señor Rajoy ha desbordado con su actitud de no secundar al gobierno en el pacto antiterrorista las más elementales premisas del sentido común, herramienta indispensable en la lid política. Esto no sólo es una irresponsabilidad hoy, cuando ETA parece acosada y sin posibilidades de acción, sino que puede acarrearle al PP una soberana debacle en el supuesto de que el monstruo agonizante vuelva a las andadas desde la temible desesperación de su acabamiento inminente.
Las encuestas ante las próximas elecciones autonómicas en Galicia no favorecen la tendencia de voto hacia el Partido Popular, antes bien constatan un avance de la sociedad gallega hacia el centro izquierda. Si eso es así -y no parece que haya dudas para no creerlo-, la puesta en escena que don Mariano hizo en el Parlamento de los vigentes planteamientos ideológicos del PP en las actuales circunstancias va a reducir aún más la respuesta a su favor en su feudo galaico.
Es de todo punto inadmisible, tras la eficiente y nada triunfalista ejecutoria del Ministerio del Interior a lo largo del último año en la persecución y detención de etarras, sostener en voz alta que el gobierno socialista ha traicionado a los muertos del terrorismo y ha permitido a sus sicarios el retorno al parlamento de Vitoria. Sólo desde la demagogia patriotera del postfranquismo se puede mantener un discurso tan casposo e incongruente con los postulados de una derecha a tono con nuestros días. Si el PP no recupera otro espíritu que no sea el de la primera transición, puede que el inmediato porvenir le haga pagar muy caro sus despropósitos. Estamos en vísperas de comprobarlo.
La bici, el más importante invento de la humanidad
Celestina Tenerías
Ni la informática, ni Internet, ni la electricidad, el motor a reacción, el descubrimiento del ADN o la invención de las vacunas. Los cualificados oyentes de Radio 4 de la BBC británica, después de se contabilizara un total de 4.500 votos, han acordado que el invento más importante de la humanidad en los últimos dos siglos ha sido la bicicleta. Lo celebro por mi vieja estima a los pedales y a la aireada caricia de la primavera en los caminos.
La elección no admitió ningún tipo de dudas pues más de la mitad de los radioescuchas consultados así lo estimaron. Los argumentos a favor se centraron en tres aspectos tan fundamentales como incuestionables: la simpleza de diseño del vehículo, su uso universal y, dados los contaminantes y acuciantes riesgos que corre nuestra atmósfera, su condición de medio de transporte ecológico por antonomasia. A una cierta distancia de la bici quedó el transistor, en correspondencia quizá con la insobornable afición de los encuestados por la emisora londinense.
La consulta no quedó ahí. También se les pidió a los oyentes que seleccionaran por orden nocivo de secuelas aquellos inventos cuya ocurrencia jamás debió pasar de efímera y desechable idea. A tono con el punto de vista ecologista expresado en el anterior sondeo, la audiencia se decantó por los alimentos genéticamente modificados, con un 26 por ciento de los votos, y la energía nuclear, con un 19.
A juzgar por el precario uso que se hace de la bicicleta en España y de la negligencia e indiferencia de la mayoría de nuestros ayuntamientos en facilitar carriles para el tránsito de ciclistas, estoy por asegurar que una consulta de ese tipo en nuestro país ni siquiera consideraría a la bicicleta entre los inventos elegibles. Yo creo que, como les ocurre a nuestros munícipes, ni siquiera la considerarían. No sólo como invento sino como física alternativa contra la mierda ambiental.
Ni la informática, ni Internet, ni la electricidad, el motor a reacción, el descubrimiento del ADN o la invención de las vacunas. Los cualificados oyentes de Radio 4 de la BBC británica, después de se contabilizara un total de 4.500 votos, han acordado que el invento más importante de la humanidad en los últimos dos siglos ha sido la bicicleta. Lo celebro por mi vieja estima a los pedales y a la aireada caricia de la primavera en los caminos.
La elección no admitió ningún tipo de dudas pues más de la mitad de los radioescuchas consultados así lo estimaron. Los argumentos a favor se centraron en tres aspectos tan fundamentales como incuestionables: la simpleza de diseño del vehículo, su uso universal y, dados los contaminantes y acuciantes riesgos que corre nuestra atmósfera, su condición de medio de transporte ecológico por antonomasia. A una cierta distancia de la bici quedó el transistor, en correspondencia quizá con la insobornable afición de los encuestados por la emisora londinense.
La consulta no quedó ahí. También se les pidió a los oyentes que seleccionaran por orden nocivo de secuelas aquellos inventos cuya ocurrencia jamás debió pasar de efímera y desechable idea. A tono con el punto de vista ecologista expresado en el anterior sondeo, la audiencia se decantó por los alimentos genéticamente modificados, con un 26 por ciento de los votos, y la energía nuclear, con un 19.
A juzgar por el precario uso que se hace de la bicicleta en España y de la negligencia e indiferencia de la mayoría de nuestros ayuntamientos en facilitar carriles para el tránsito de ciclistas, estoy por asegurar que una consulta de ese tipo en nuestro país ni siquiera consideraría a la bicicleta entre los inventos elegibles. Yo creo que, como les ocurre a nuestros munícipes, ni siquiera la considerarían. No sólo como invento sino como física alternativa contra la mierda ambiental.
miércoles, 11 de mayo de 2005
El mercado de esclavos ya está en Internet
Félix Población
Hace unos pocos días leía por Internet un interesante artículo de Eduardo Galeano sobre los que cada día van siendo más arqueológicos derechos de los trabajadores. Mi siempre admirado y comprometido escritor uruguayo resaltaba el creciente imperio de la explotación máxima en contra de las más elementales condiciones de dignidad laboral. Lo que costó dos siglos de lucha obrera corre el riesgo de difuminarse ante el embate depredador de una economía globalizada carente de todo escrúpulo moral.
Los operarios de McDonalds son tan desechables como la comida que sirven y hamburguesa a los niños del mundo: los pica la misma máquina, dice mi muy estimado Eduardo. Ellos, como los más de novecientos mil trabajadores dependientes de las tiendas norteamericanas Wal-Mart, a cuyo fundador se le concedió en 1992 la Medalla de la Libertad, carecen del derecho a sindicarse. USA es todo un ejemplo en la materia y legislación que nos ocupa.
Desde 1919 se firmaron 183 convenios internacionales que regulan las relaciones laborales en este mundo nuestro. Según datos de la Organización Internacional de Trabajo, 183 fueron ratificados por Francia, 106 por Noruega, 76 por Alemania y 14 por Estados Unidos. Ya lo dijo Zedillo, el ex presidente de Méjico, reconvertido en magnate de la Union Pacific Corporation: “Desengáñense, para competir hay que exprimir los limones”.
“La libertad del dinero -escribe Galeano- exige trabajadores presos de la cárcel del miedo, que es la más cárcel de todas las cárceles”. El temor al desempleo obliga a la aceptación de condiciones laborales crecientemente más inadmisibles, ya sea en China o Brasil, en Indonesia, Méjico o Argentina, donde el trabajo infantil ha experimentado un desmesurado y denigrante incremento en los últimos años como consecuencia de la grave crisis económica sufrida por aquel rico país. Antes de convertirse en un “obstáculo interno”, como el presidente de Coca Cola expresó, cosificando a los miles de operarios despedidos de su empresa, se acepta el doble de trabajo a cambio de la mitad de la mitad de salario.
Ese estilo de relaciones laborales con patente norteamericana acaba de encontrar su plasmación electrónica a través de Internet en la industriosa Alemania. Lo patentaron dos estudiantes universitarios de ese país hace siete meses y ha conseguido que casi un millar y pico de compatriotas encontrasen empleo a costa de un ofrecimiento profesional a la baja. El precio mínimo de oferta está en tres euros a la hora, muy por debajo de los casi siete regulados, por ejemplo, en el sector hostelero. El calificativo que se ha merecido el invento por parte de los muy activos sindicatos alemanes no admite réplica: Estamos ante un comercio de esclavos modernos.
Ojo: El éxito de la iniciativa ha sido de tal calibre que sus avispados promotores dispondrán de la versión en inglés para este verano y de la española para el otoño próximo. Lo peor del caso es que los nuevos esclavos se manifiestan conformes y hasta satisfechos.
Hace unos pocos días leía por Internet un interesante artículo de Eduardo Galeano sobre los que cada día van siendo más arqueológicos derechos de los trabajadores. Mi siempre admirado y comprometido escritor uruguayo resaltaba el creciente imperio de la explotación máxima en contra de las más elementales condiciones de dignidad laboral. Lo que costó dos siglos de lucha obrera corre el riesgo de difuminarse ante el embate depredador de una economía globalizada carente de todo escrúpulo moral.
Los operarios de McDonalds son tan desechables como la comida que sirven y hamburguesa a los niños del mundo: los pica la misma máquina, dice mi muy estimado Eduardo. Ellos, como los más de novecientos mil trabajadores dependientes de las tiendas norteamericanas Wal-Mart, a cuyo fundador se le concedió en 1992 la Medalla de la Libertad, carecen del derecho a sindicarse. USA es todo un ejemplo en la materia y legislación que nos ocupa.
Desde 1919 se firmaron 183 convenios internacionales que regulan las relaciones laborales en este mundo nuestro. Según datos de la Organización Internacional de Trabajo, 183 fueron ratificados por Francia, 106 por Noruega, 76 por Alemania y 14 por Estados Unidos. Ya lo dijo Zedillo, el ex presidente de Méjico, reconvertido en magnate de la Union Pacific Corporation: “Desengáñense, para competir hay que exprimir los limones”.
“La libertad del dinero -escribe Galeano- exige trabajadores presos de la cárcel del miedo, que es la más cárcel de todas las cárceles”. El temor al desempleo obliga a la aceptación de condiciones laborales crecientemente más inadmisibles, ya sea en China o Brasil, en Indonesia, Méjico o Argentina, donde el trabajo infantil ha experimentado un desmesurado y denigrante incremento en los últimos años como consecuencia de la grave crisis económica sufrida por aquel rico país. Antes de convertirse en un “obstáculo interno”, como el presidente de Coca Cola expresó, cosificando a los miles de operarios despedidos de su empresa, se acepta el doble de trabajo a cambio de la mitad de la mitad de salario.
Ese estilo de relaciones laborales con patente norteamericana acaba de encontrar su plasmación electrónica a través de Internet en la industriosa Alemania. Lo patentaron dos estudiantes universitarios de ese país hace siete meses y ha conseguido que casi un millar y pico de compatriotas encontrasen empleo a costa de un ofrecimiento profesional a la baja. El precio mínimo de oferta está en tres euros a la hora, muy por debajo de los casi siete regulados, por ejemplo, en el sector hostelero. El calificativo que se ha merecido el invento por parte de los muy activos sindicatos alemanes no admite réplica: Estamos ante un comercio de esclavos modernos.
Ojo: El éxito de la iniciativa ha sido de tal calibre que sus avispados promotores dispondrán de la versión en inglés para este verano y de la española para el otoño próximo. Lo peor del caso es que los nuevos esclavos se manifiestan conformes y hasta satisfechos.
martes, 10 de mayo de 2005
Aire de futuro para una generación inmerecidamente a la deriva
Lazarillo
Este Lazarillo, habiendo recibido por correo electrónico una anónima comunicación de parte de una profesional del periodismo, en la que le insta a colaborar en una empresa informativa de su coleto y cosecha, se ha sentido muy honrado de que la tal le supusiera joven, estudiante y lo bastante entusiasta como para apetecer horizontes nuevos en este llorado oficio. Si sobre lo primero yerra, debo admitir que aún me considero afanoso de saber y motivado de discretas pasiones, por lo cual soy de ánimo susceptible para todo proyecto que comparta esos carísimos valores en decadencia. Espero que al incluir en esta airada y aireada Bitácora el artículo que sigue -publicado recientemente en el digital Diario Siglo XXI-, lleno de sentido común, claridad de concepto y muy digna prosa, no incurra yo en improcedencia con la autora, de cuyo santo y seña espero disponer para hablar de nuestra común vocación y puede que concordes anhelos. Los de este Lazarillo están en reddiario@f-m.fm
GENERACIÓN A LA DERIVA
Virginia Fernández Ruiz
Nosotros procedemos de una generación altamente cualificada que ha asistido a la revolución informativa más espectacular de los últimos tiempos, con la llegada de Internet y el desarrollo de las telecomunicaciones. Nos hemos educado en medio de una marejada informativa sin precedentes donde el problema no era la falta de datos, noticias o chismorreos, sino más bien el contrario. Hemos tenido que aprender a nadar en medio de la sobreabundancia informativa para no caer en la desinformación por exceso. Somos una generación de gente joven que ha estudiado y sigue estudiando hasta los treinta ante la falta de expectativas de un mundo informativo sobreabundante que nos prometía mucho y que nos ha dado poco. Un mundo donde la información no nos sirve para avanzar ni destacar tanto como creíamos, y donde los acontecimientos se suceden y manipulan sin que nosotros podamos hacer nada para evitarlo. Somos una generación que se dirige hacia la deriva y que es víctima de la propia sociedad de la información que tanto ha cambiado el panorama mundial y la percepción general sobre nuestra realidad.
El mes de junio se acerca, y de nuevo miles de licenciados saldrán a las calles con su diploma bajo el brazo y una sonrisa pletórica en los labios, dispuestos a comerse un mundo que posiblemente les coma a ellos primero. Una generación que busca su sitio en medio de la nada y que se dedica a escuchar los problemas superficiales de una sociedad consumista al otro lado del teléfono, sin rostro y sin identidad, con un currículum arrugado en el bolsillo donde se especifica que sabes cuatro idiomas, los cuales posiblemente nunca te servirán para encontrar trabajo. Una generación de gente joven que vagabundea y prostituye su alma por cuatro duros al mes en las plataformas de teleoperadores de atención al cliente, telefonía, banca o telemarketing, a las espera de que la sociedad de la información les proporcione el sitio que les había prometido y no se los coma con patatas.
Este Lazarillo, habiendo recibido por correo electrónico una anónima comunicación de parte de una profesional del periodismo, en la que le insta a colaborar en una empresa informativa de su coleto y cosecha, se ha sentido muy honrado de que la tal le supusiera joven, estudiante y lo bastante entusiasta como para apetecer horizontes nuevos en este llorado oficio. Si sobre lo primero yerra, debo admitir que aún me considero afanoso de saber y motivado de discretas pasiones, por lo cual soy de ánimo susceptible para todo proyecto que comparta esos carísimos valores en decadencia. Espero que al incluir en esta airada y aireada Bitácora el artículo que sigue -publicado recientemente en el digital Diario Siglo XXI-, lleno de sentido común, claridad de concepto y muy digna prosa, no incurra yo en improcedencia con la autora, de cuyo santo y seña espero disponer para hablar de nuestra común vocación y puede que concordes anhelos. Los de este Lazarillo están en reddiario@f-m.fm
GENERACIÓN A LA DERIVA
Virginia Fernández Ruiz
Nosotros procedemos de una generación altamente cualificada que ha asistido a la revolución informativa más espectacular de los últimos tiempos, con la llegada de Internet y el desarrollo de las telecomunicaciones. Nos hemos educado en medio de una marejada informativa sin precedentes donde el problema no era la falta de datos, noticias o chismorreos, sino más bien el contrario. Hemos tenido que aprender a nadar en medio de la sobreabundancia informativa para no caer en la desinformación por exceso. Somos una generación de gente joven que ha estudiado y sigue estudiando hasta los treinta ante la falta de expectativas de un mundo informativo sobreabundante que nos prometía mucho y que nos ha dado poco. Un mundo donde la información no nos sirve para avanzar ni destacar tanto como creíamos, y donde los acontecimientos se suceden y manipulan sin que nosotros podamos hacer nada para evitarlo. Somos una generación que se dirige hacia la deriva y que es víctima de la propia sociedad de la información que tanto ha cambiado el panorama mundial y la percepción general sobre nuestra realidad.
El mes de junio se acerca, y de nuevo miles de licenciados saldrán a las calles con su diploma bajo el brazo y una sonrisa pletórica en los labios, dispuestos a comerse un mundo que posiblemente les coma a ellos primero. Una generación que busca su sitio en medio de la nada y que se dedica a escuchar los problemas superficiales de una sociedad consumista al otro lado del teléfono, sin rostro y sin identidad, con un currículum arrugado en el bolsillo donde se especifica que sabes cuatro idiomas, los cuales posiblemente nunca te servirán para encontrar trabajo. Una generación de gente joven que vagabundea y prostituye su alma por cuatro duros al mes en las plataformas de teleoperadores de atención al cliente, telefonía, banca o telemarketing, a las espera de que la sociedad de la información les proporcione el sitio que les había prometido y no se los coma con patatas.
Racismo y xenofobia en el Bernabeu
Melibea del Huerto
El pasado sábado, mientras los llamados líderes mundiales se aprestaban a viajar a Moscú para celebrar allí la conmemoración del sexagésimo aniversario del fin de la segunda guerra mundial, la ciudad de Madrid, personalizada en miles de los aficionados de su Real equipo de fútbol, sufría una afrenta bochornosamente calificable.
Si en Moscú el presidente de España habló con enérgica convicción para que nunca más se repitiera la barbarie que costó millones de muertos, fruto del imperialismo nazi, racista y xenófobo, en el estadio Bernabeu millares de gargantas prorrumpían en un griterío fanático, orquestadas por grupos ultras bien identificados, que jaleaba su aversión de similar bilis hacia los millones de inmigrantes que hoy conviven con nosotros.
La excusa para tan indigno proceder -no cabe utilizar el término razón cuando esa facultad es pisoteada por los protagonistas- fue el asesinato de un vecino madrileño en la localidad de Villaverde a manos de un individuo de procedencia iberoamericana. Una gran pancarta, desplegada en uno de los fondos del graderío, dejaba constancia de sendos y peligrosos agravios contra la inmigración (“nos invaden, nos matan”), totalmente inadmisibles en un recinto cuya titularidad y responsables deberían haberla prohibido drásticamente.
Que se sepa, no tengo hasta ahora el menor indicio de que la Real Federación Española de Fútbol haya tomado algún tipo de resolución contra el histórico y prestigioso club, incapaz al parecer de tomar iniciativas decididas y enérgicas para evitar a esa muchedumbre ruin y encanallada. Tampoco se entiende por qué Roberto Carlos, el bravo defensa brasileño que aportó su imagen a un anuncio publicitario para combatir el racismo y la xenofobia, entregó su camiseta a un reconocido cabecilla de los ultrasur al término del encuentro.
Por bien que esté y lucido que sea, no basta conmemorar el fin de las barbaries. Lo más perentorio y necesario es erradicar las oscuras semillas donde germina su sustento de intolerancia y rencor.
El pasado sábado, mientras los llamados líderes mundiales se aprestaban a viajar a Moscú para celebrar allí la conmemoración del sexagésimo aniversario del fin de la segunda guerra mundial, la ciudad de Madrid, personalizada en miles de los aficionados de su Real equipo de fútbol, sufría una afrenta bochornosamente calificable.
Si en Moscú el presidente de España habló con enérgica convicción para que nunca más se repitiera la barbarie que costó millones de muertos, fruto del imperialismo nazi, racista y xenófobo, en el estadio Bernabeu millares de gargantas prorrumpían en un griterío fanático, orquestadas por grupos ultras bien identificados, que jaleaba su aversión de similar bilis hacia los millones de inmigrantes que hoy conviven con nosotros.
La excusa para tan indigno proceder -no cabe utilizar el término razón cuando esa facultad es pisoteada por los protagonistas- fue el asesinato de un vecino madrileño en la localidad de Villaverde a manos de un individuo de procedencia iberoamericana. Una gran pancarta, desplegada en uno de los fondos del graderío, dejaba constancia de sendos y peligrosos agravios contra la inmigración (“nos invaden, nos matan”), totalmente inadmisibles en un recinto cuya titularidad y responsables deberían haberla prohibido drásticamente.
Que se sepa, no tengo hasta ahora el menor indicio de que la Real Federación Española de Fútbol haya tomado algún tipo de resolución contra el histórico y prestigioso club, incapaz al parecer de tomar iniciativas decididas y enérgicas para evitar a esa muchedumbre ruin y encanallada. Tampoco se entiende por qué Roberto Carlos, el bravo defensa brasileño que aportó su imagen a un anuncio publicitario para combatir el racismo y la xenofobia, entregó su camiseta a un reconocido cabecilla de los ultrasur al término del encuentro.
Por bien que esté y lucido que sea, no basta conmemorar el fin de las barbaries. Lo más perentorio y necesario es erradicar las oscuras semillas donde germina su sustento de intolerancia y rencor.
Humanidades mutiladas, humanidad ídem
Félix Población
Los términos de la aniquilación se conciben en la tediosa terminología propia de estos casos. Una subcomisión designada por el Ministerio de Educación y Ciencia acaba de proponer, en el marco del proceso de convergencia europea, que se supriman las titulaciones de Historia del Arte e Historia y Ciencias de la Música. La medida ha sentado muy mal a los afectados en ejercicio profesional y a los universitarios que se habían matriculado por vocación, afición o querencia en esas disciplinas.
No es para menos. Alegan quienes desde el sector están en el meollo de la información pertinente que de las trece personas integrantes de esa subcomisión sólo tres pertenecen a las universidades públicas. Las demás están adscritas al oficio de la política o a las universidades privadas y católicas. Se espera por ello que serán estas universidades las ulteriores beneficiarias al tener en exclusiva la facultad de impartir esas materias con un incremento notable en las tasas de matrícula.
Al margen de esas consideraciones académicas de orden profesional y docente, lo que denuncian una vez más proposiciones de ese tipo es la negligencia, olvido y definitivo desprecio de la Administración hacia los estudios humanísticos. Vivimos en una sociedad cada vez más desarraigada de los valores que tenderían a su humanización y propulsamos desde las instancias del poder político que esa deshumanización se agilice.
No cabe tamaño dislate en una organización universitaria con la brújula en su punto correcto de mira. Lo que está a un paso de cometerse -si nada lo remedia, aunque la minsitra no lo dé por definitivo- es una auténtica tropelía que sigue la descarriada senda por donde discurre la educación en España, antes y ahora. Dígalo Europa o el Santo Padre que vive en Roma.
Los términos de la aniquilación se conciben en la tediosa terminología propia de estos casos. Una subcomisión designada por el Ministerio de Educación y Ciencia acaba de proponer, en el marco del proceso de convergencia europea, que se supriman las titulaciones de Historia del Arte e Historia y Ciencias de la Música. La medida ha sentado muy mal a los afectados en ejercicio profesional y a los universitarios que se habían matriculado por vocación, afición o querencia en esas disciplinas.
No es para menos. Alegan quienes desde el sector están en el meollo de la información pertinente que de las trece personas integrantes de esa subcomisión sólo tres pertenecen a las universidades públicas. Las demás están adscritas al oficio de la política o a las universidades privadas y católicas. Se espera por ello que serán estas universidades las ulteriores beneficiarias al tener en exclusiva la facultad de impartir esas materias con un incremento notable en las tasas de matrícula.
Al margen de esas consideraciones académicas de orden profesional y docente, lo que denuncian una vez más proposiciones de ese tipo es la negligencia, olvido y definitivo desprecio de la Administración hacia los estudios humanísticos. Vivimos en una sociedad cada vez más desarraigada de los valores que tenderían a su humanización y propulsamos desde las instancias del poder político que esa deshumanización se agilice.
No cabe tamaño dislate en una organización universitaria con la brújula en su punto correcto de mira. Lo que está a un paso de cometerse -si nada lo remedia, aunque la minsitra no lo dé por definitivo- es una auténtica tropelía que sigue la descarriada senda por donde discurre la educación en España, antes y ahora. Dígalo Europa o el Santo Padre que vive en Roma.
lunes, 9 de mayo de 2005
Más sobre la hija de los Príncipes de Asturias: ¿Y si fueran dos?
Celestina Tenerías
Gracias a la información facilitada amable y puntualmente por Ben al Arabiyo, adjunta como comentario al que suscribí ayer domingo, cabe la posibilidad de que no sea una sino dos las criaturas que alumbre Su Alteza doña Leticia. Los partos dobles son bastante frecuentes en el Instituto Valenciano de Infertilidad. En tal circunstancia podría darse el caso de que la esperada primogénita viniera fraternalmente acompañada al mundo. Los derechos sucesorios serían al día de hoy de su hermano varón, si lo que está en camino fuera la parejita, aunque amaneciera antes a la vida la niña, con lo que se prorrogaría la discriminación entre sexos vigente en la monarquía española. No obstante, tal como preveían ayer mis avezados futurólogos, es muy verosímil que a la hembra premonitoriamente anunciada la acompañe otra criatura de su sexo para reduplicar la obligatoriedad de enmienda de unos derechos contrarios al ordenamiento constitucional de no discriminación por razones de género. Lo que cabe preguntarse a todo esto, visto los problemas de registro informático sufridos por el mencionado instituto últimamente, es si tiene algo que alegar la católica iglesia sobre la cuestión.
Gracias a la información facilitada amable y puntualmente por Ben al Arabiyo, adjunta como comentario al que suscribí ayer domingo, cabe la posibilidad de que no sea una sino dos las criaturas que alumbre Su Alteza doña Leticia. Los partos dobles son bastante frecuentes en el Instituto Valenciano de Infertilidad. En tal circunstancia podría darse el caso de que la esperada primogénita viniera fraternalmente acompañada al mundo. Los derechos sucesorios serían al día de hoy de su hermano varón, si lo que está en camino fuera la parejita, aunque amaneciera antes a la vida la niña, con lo que se prorrogaría la discriminación entre sexos vigente en la monarquía española. No obstante, tal como preveían ayer mis avezados futurólogos, es muy verosímil que a la hembra premonitoriamente anunciada la acompañe otra criatura de su sexo para reduplicar la obligatoriedad de enmienda de unos derechos contrarios al ordenamiento constitucional de no discriminación por razones de género. Lo que cabe preguntarse a todo esto, visto los problemas de registro informático sufridos por el mencionado instituto últimamente, es si tiene algo que alegar la católica iglesia sobre la cuestión.
Primera noticia del Papa inquisidor
Lazarillo
La noticia la sirve IBLNEWS tres semanas después de la toma de posesión de Benedicto XVI. Su carácter evidencia a las claras la mano de hierro con la que el pontífice alemán amenaza conducir a la católica iglesia. El otrora cardenal Ratzinger tenía enfilado al prestigioso sacerdote Thomas Reese, editor de la revista “América”, por su postura crítica en torno a la doctrina reaccionaria del Vaticano sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, la investigación con células madre o el uso del preservativo para combatir el sida.
Pues bien, según el editor de la revista Nacional Catholic Reporter, Tom Roberts, en manifestaciones recogidas por la NBC, la dimisión de Reese se debe a los cinco años de presiones que hubo de soportar desde la Congregación de la Doctrina de la Fe, presidida por Joseph Ratzinger. El acreditado diario “The New York Times” no ha mostrado ninguna duda al asegurar que la orden de alejar al jesuita Thomas Reese de la dirección de “América” procedió directamente del pontífice.
Semejante arranque de papal ministerio en la tierra, y más concretamente en los Estados Unidos, echa por los suelos las mejores previsiones de los expertos, confiados en que Benedicto XVI prestaría alguna comprensiva escucha a las demandas vitales de la sociedad actual. Su actitud inquisitorial contra una figura muy respetada y admirada entre los fieles norteamericanos supone todo un órdago de imprevisibles consecuencias. Ha de tenerse en consideración que, tal como registró recientemente una encuesta entre los católicos de aquel país, el 78 por ciento cree que el Papa debería autorizar el uso de los anticonceptivos y el 63 por ciento estima que los sacerdotes deberían tener derecho al matrimonio.
Si con esos datos fehacientes no parece haberse dado ninguna reserva en actuar como acaba de hacerlo el pontífice bávaro, mucho nos tememos que su línea de actuación esté trazada en contra del mundo que vivimos.
La noticia la sirve IBLNEWS tres semanas después de la toma de posesión de Benedicto XVI. Su carácter evidencia a las claras la mano de hierro con la que el pontífice alemán amenaza conducir a la católica iglesia. El otrora cardenal Ratzinger tenía enfilado al prestigioso sacerdote Thomas Reese, editor de la revista “América”, por su postura crítica en torno a la doctrina reaccionaria del Vaticano sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, la investigación con células madre o el uso del preservativo para combatir el sida.
Pues bien, según el editor de la revista Nacional Catholic Reporter, Tom Roberts, en manifestaciones recogidas por la NBC, la dimisión de Reese se debe a los cinco años de presiones que hubo de soportar desde la Congregación de la Doctrina de la Fe, presidida por Joseph Ratzinger. El acreditado diario “The New York Times” no ha mostrado ninguna duda al asegurar que la orden de alejar al jesuita Thomas Reese de la dirección de “América” procedió directamente del pontífice.
Semejante arranque de papal ministerio en la tierra, y más concretamente en los Estados Unidos, echa por los suelos las mejores previsiones de los expertos, confiados en que Benedicto XVI prestaría alguna comprensiva escucha a las demandas vitales de la sociedad actual. Su actitud inquisitorial contra una figura muy respetada y admirada entre los fieles norteamericanos supone todo un órdago de imprevisibles consecuencias. Ha de tenerse en consideración que, tal como registró recientemente una encuesta entre los católicos de aquel país, el 78 por ciento cree que el Papa debería autorizar el uso de los anticonceptivos y el 63 por ciento estima que los sacerdotes deberían tener derecho al matrimonio.
Si con esos datos fehacientes no parece haberse dado ninguna reserva en actuar como acaba de hacerlo el pontífice bávaro, mucho nos tememos que su línea de actuación esté trazada en contra del mundo que vivimos.
domingo, 8 de mayo de 2005
La primera hija de los Príncipes de Asturias
Celestina Tenerías
Llegada que fue a esta tenería cabe el río la buena nueva del embarazo de la Princesa de Asturias, quien esto suscribe, consciente de las indudables consecuencias del futuro alumbramiento -previsto para el próximo mes de noviembre-, no ha dudado en indagar en el sutil gremio de la adivinanza -nigromantes, hechiceros, arúspices, videntes y demás- el sexo de la criatura.
A no dudar, desde finales del siglo XIX, cuando don Alfonso XII tuvo descendencia póstuma, no había despertado tanta expectación una noticia de tan dinástico carácter. Cierto que a lo largo del pasado siglo, la corona española se vio obligada por circunstancias históricas adversas a dilatados periodos de omisión en el ejercicio del reino.
Como consecuencia de esa consulta prospectiva, fiada a los caprichos y azarosas voluntades de los secretos códigos que rigen esas ocultas artes, es opinión común de los peritos en las mismas que doña Leticia Ortiz Rocasolano, señora de don Felipe de Borbón y futura reina consorte de España, dará a luz una niña, a la cual se habrá de dotar de los derechos que hasta ahora vulnera la corona constitucionalmente, en contra de los principios legales de igualdad que estipula, por otro lado, nuestro ordenamiento constitucional.
Sólo una institución obsoleta como la propia monarquía puede mantener en los tiempos que corren la primacía del sexo masculino sobre el femenino para ostentar la más alta jerarquía de la nación. Tal ocurriría si Sus Altezas tuvieran en el porvenir, además de a la primogénita, un varón.
PS.-Las consecuencias del fausto anunciamiento se han hecho notar especialmente en TVE en el transcurso de la jornada dominical. En doble sesión de tarde y noche se ha ofrecido al sufrido espectador un documental principesco tan reiterativo como plúmbeo acerca de las virtudes de la simpar pareja. No se puede ser más lamecoronas desde una televisión pública a cargo de un gobierno que se dice socialista. Ya lo dijo El Roto en una de sus admirables y personalísimas viñetas, tras el magno e intensivo rosario de entierros, funerales, bodas y natalicios : Papá, papá ¿y cuándo vamos a volver a la edad contempránea?
Llegada que fue a esta tenería cabe el río la buena nueva del embarazo de la Princesa de Asturias, quien esto suscribe, consciente de las indudables consecuencias del futuro alumbramiento -previsto para el próximo mes de noviembre-, no ha dudado en indagar en el sutil gremio de la adivinanza -nigromantes, hechiceros, arúspices, videntes y demás- el sexo de la criatura.
A no dudar, desde finales del siglo XIX, cuando don Alfonso XII tuvo descendencia póstuma, no había despertado tanta expectación una noticia de tan dinástico carácter. Cierto que a lo largo del pasado siglo, la corona española se vio obligada por circunstancias históricas adversas a dilatados periodos de omisión en el ejercicio del reino.
Como consecuencia de esa consulta prospectiva, fiada a los caprichos y azarosas voluntades de los secretos códigos que rigen esas ocultas artes, es opinión común de los peritos en las mismas que doña Leticia Ortiz Rocasolano, señora de don Felipe de Borbón y futura reina consorte de España, dará a luz una niña, a la cual se habrá de dotar de los derechos que hasta ahora vulnera la corona constitucionalmente, en contra de los principios legales de igualdad que estipula, por otro lado, nuestro ordenamiento constitucional.
Sólo una institución obsoleta como la propia monarquía puede mantener en los tiempos que corren la primacía del sexo masculino sobre el femenino para ostentar la más alta jerarquía de la nación. Tal ocurriría si Sus Altezas tuvieran en el porvenir, además de a la primogénita, un varón.
PS.-Las consecuencias del fausto anunciamiento se han hecho notar especialmente en TVE en el transcurso de la jornada dominical. En doble sesión de tarde y noche se ha ofrecido al sufrido espectador un documental principesco tan reiterativo como plúmbeo acerca de las virtudes de la simpar pareja. No se puede ser más lamecoronas desde una televisión pública a cargo de un gobierno que se dice socialista. Ya lo dijo El Roto en una de sus admirables y personalísimas viñetas, tras el magno e intensivo rosario de entierros, funerales, bodas y natalicios : Papá, papá ¿y cuándo vamos a volver a la edad contempránea?
sábado, 7 de mayo de 2005
Las verdades de Rodríguez Ibarra: ¿Y si se reformara la ley lectoral?
Félix Población
Lo saben quienes lo conocen desde la estimación o la antipatía. También quienes repetidamente lo votan en su Comunidad, pobre pero honrada. Rodríguez Ibarra no es un político al uso que cuando habla suelta un rollo sin chicha. Suele exponer algo que siempre goza del interés mediático, ya sea para la aquiescencia o el disentimiento. En esta ocasión lo ha dicho en el Club Siglo XXI en un momento crucial de las relaciones entre el gobierno central y Cataluña a cuenta de la financiación de esta Comunidad.
La voracidad de los nacionalistas catalanes, capaces de amenazar al señor Zapatero con la pérdida de su apoyo en la gobernación de España, ha encontrado en el presidente extremeño la respuesta más acorde con ese chantaje: no se pongas ustedes bordes porque bastaría una simple reforma de la ley electoral para que el país no dependa de su minoría minoritaria, tal como ocurre ahora.
Dijo más cosas el señor Rodríguez Ibarra, aunque omitiera el párrafo de solicitud a su presidente para que descontara a Extremadura la deuda contraída con Cataluña. Entre otras, que los fueros son privilegios feudales a reconsiderar en una futura reforma de la Constitución, y que los gobiernos de Cataluña han consumido mucha energía en afirmar el hecho identitario en detrimento de la industria propia, afectada por una crisis notable. Es tontería, señaló, pretender corregir esas fallas con mayor financiación si se permanece anclado en el XIX a la búsqueda de la afirmación y destino de una identidad nacional.
También España está un poco harta de dirimir conflictos de estatutos y competencias con vascos y catalanes. Uno se pregunta de qué se hablaría en nuestra nación si esos problemas estuvieran resueltos. Puede que de asuntos con más fundamento y provecho para el país, más próximos a las ocupaciones, preocupaciones y desvelos de los españoles: Trabajo, educación, bienestar social y cultura. Quizá así nos fuera mucho mejor.
Lo saben quienes lo conocen desde la estimación o la antipatía. También quienes repetidamente lo votan en su Comunidad, pobre pero honrada. Rodríguez Ibarra no es un político al uso que cuando habla suelta un rollo sin chicha. Suele exponer algo que siempre goza del interés mediático, ya sea para la aquiescencia o el disentimiento. En esta ocasión lo ha dicho en el Club Siglo XXI en un momento crucial de las relaciones entre el gobierno central y Cataluña a cuenta de la financiación de esta Comunidad.
La voracidad de los nacionalistas catalanes, capaces de amenazar al señor Zapatero con la pérdida de su apoyo en la gobernación de España, ha encontrado en el presidente extremeño la respuesta más acorde con ese chantaje: no se pongas ustedes bordes porque bastaría una simple reforma de la ley electoral para que el país no dependa de su minoría minoritaria, tal como ocurre ahora.
Dijo más cosas el señor Rodríguez Ibarra, aunque omitiera el párrafo de solicitud a su presidente para que descontara a Extremadura la deuda contraída con Cataluña. Entre otras, que los fueros son privilegios feudales a reconsiderar en una futura reforma de la Constitución, y que los gobiernos de Cataluña han consumido mucha energía en afirmar el hecho identitario en detrimento de la industria propia, afectada por una crisis notable. Es tontería, señaló, pretender corregir esas fallas con mayor financiación si se permanece anclado en el XIX a la búsqueda de la afirmación y destino de una identidad nacional.
También España está un poco harta de dirimir conflictos de estatutos y competencias con vascos y catalanes. Uno se pregunta de qué se hablaría en nuestra nación si esos problemas estuvieran resueltos. Puede que de asuntos con más fundamento y provecho para el país, más próximos a las ocupaciones, preocupaciones y desvelos de los españoles: Trabajo, educación, bienestar social y cultura. Quizá así nos fuera mucho mejor.
viernes, 6 de mayo de 2005
Ópera rock sobre el idilio de los Príncipes de Asturias
Melibea del Huerto
Al Huerto de Melibea llega a través de Tiscali Actualidad la fresca nueva de que los Príncipes de Asturias, cuyo singular amor de cuento y calle consagró la católica iglesia hace casi un año -el día 22 del presente se cumple la fecha del aniversario-, serán los protagonistas de un musical rock de previsible estreno para el mes de diciembre. Un curtido perito en testas coronadas, como lo es por meritoria trayectoria Fernando Gracia, ha prestado asesoramiento a la obra, de cuyo planteamiento, nudo y desenlace argumental no se tienen de momento mayores detalles.
Se desconoce asimismo de quién ha partido la ideación teatral del romance y su delicada puesta en escena, pero es evidente que se corren muchos riesgos tanto en la elaboración del libreto como en su pública exhibición. Puede que sea hacedero lograr un espectáculo sobresaliente que incremente la honra y prez de la monarquía -aunque tengo mis dudas al respecto-, pero también se ha de considerar que cualquier desliz o demérito en el contenido o continente del mismo -al margen de consideraciones más o menos reviradas sobre el esperado heredero de la corona- puede alentar con mayor fundamento la sed popular de apetencias por la III República.
Al Huerto de Melibea llega a través de Tiscali Actualidad la fresca nueva de que los Príncipes de Asturias, cuyo singular amor de cuento y calle consagró la católica iglesia hace casi un año -el día 22 del presente se cumple la fecha del aniversario-, serán los protagonistas de un musical rock de previsible estreno para el mes de diciembre. Un curtido perito en testas coronadas, como lo es por meritoria trayectoria Fernando Gracia, ha prestado asesoramiento a la obra, de cuyo planteamiento, nudo y desenlace argumental no se tienen de momento mayores detalles.
Se desconoce asimismo de quién ha partido la ideación teatral del romance y su delicada puesta en escena, pero es evidente que se corren muchos riesgos tanto en la elaboración del libreto como en su pública exhibición. Puede que sea hacedero lograr un espectáculo sobresaliente que incremente la honra y prez de la monarquía -aunque tengo mis dudas al respecto-, pero también se ha de considerar que cualquier desliz o demérito en el contenido o continente del mismo -al margen de consideraciones más o menos reviradas sobre el esperado heredero de la corona- puede alentar con mayor fundamento la sed popular de apetencias por la III República.
Zapatero, recuerda: 1936-1939
Celestina Tenerías
Me comenta un amigo, muy próximo en opiniones, afectos y residencia, para quien el uso de la bicicleta constituye un sano ejercicio de responsabilidad y placer en sus diarios desplazamientos, que todas las mañanas le afea ese gozo la pintada que titula este artículo. No es para menos.
Dicha leyenda, reiteradamente inscrita a lo largo de único y breve carril-bici de que dispone la ciudad de Salamanca a la vera del Tormes, lleva dando brillo y esplendor a la ilustre capital universitaria desde que el señor Rodríguez Zapatero es presidente del gobierno de España. El verde itinerario de no más de dos kilómetros, surcado a esa temprana hora de la mañana por la estimulante y agraciada presencia de cigüeñas y garzas, contiene además toda una sarta de injurias y agravios contra la comunidad islámica, descritos en su mayoría con tan torpe como racista y xenófobo empeño denigratorio.
Son muchos doce meses de tan deplorable exhibición de gamberrismo público como para pensar que el señor alcalde está en la inopia, máxime sabiendo el celo con que don Julián Lanzarote acostumbra a borrar toda huella de grafitti en el callejero urbano. Nada digamos si el ultraje se comete sobre el medallón del Caudillo que ilustra la vistosa Plaza Mayor, ahora en fastos conmemorativos. Quizá su manifiesto olvido obedezca a la sintonía que como caracterizado militante del Partido Popular guarda con las rancias e inadmisibles manifestaciones de algunos miembros de su ejecutiva, con el presidente honorífico a la cabeza.
¿Recuerda el avisado lector la sonada y delirante desfachatez de Aznar acusando al PSOE de ser el partido del odio? ¿Y a Zaplana, Acebes y comandita reiterar una y otra vez que al actual gobierno, rojo y radical, lo mueven afanes revanchistas, anticlericales e instigadores del guerracivilismo? Cebados en las burdas soflamas de caracterizados predicadores radiofónicos y en la demagogia montaraz de ciertos articulistas resentidos, el equipo directivo del Partido Popular debería serenar su ánimo y hacer oposición con el cerebro antes que con los bajos instintos.
Porque lo que está escrito en el carril-bici de Salamanca no es fruto del azar. Su descerebrada redacción y permanencia indeleble ante las narices del señor alcalde y pública vergüenza de los turistas, se debe al mal ejemplo de una clase política desnortada que ha perdido con las elecciones no sólo los papeles, sino la brújula de la civilidad y la razón.
Me comenta un amigo, muy próximo en opiniones, afectos y residencia, para quien el uso de la bicicleta constituye un sano ejercicio de responsabilidad y placer en sus diarios desplazamientos, que todas las mañanas le afea ese gozo la pintada que titula este artículo. No es para menos.
Dicha leyenda, reiteradamente inscrita a lo largo de único y breve carril-bici de que dispone la ciudad de Salamanca a la vera del Tormes, lleva dando brillo y esplendor a la ilustre capital universitaria desde que el señor Rodríguez Zapatero es presidente del gobierno de España. El verde itinerario de no más de dos kilómetros, surcado a esa temprana hora de la mañana por la estimulante y agraciada presencia de cigüeñas y garzas, contiene además toda una sarta de injurias y agravios contra la comunidad islámica, descritos en su mayoría con tan torpe como racista y xenófobo empeño denigratorio.
Son muchos doce meses de tan deplorable exhibición de gamberrismo público como para pensar que el señor alcalde está en la inopia, máxime sabiendo el celo con que don Julián Lanzarote acostumbra a borrar toda huella de grafitti en el callejero urbano. Nada digamos si el ultraje se comete sobre el medallón del Caudillo que ilustra la vistosa Plaza Mayor, ahora en fastos conmemorativos. Quizá su manifiesto olvido obedezca a la sintonía que como caracterizado militante del Partido Popular guarda con las rancias e inadmisibles manifestaciones de algunos miembros de su ejecutiva, con el presidente honorífico a la cabeza.
¿Recuerda el avisado lector la sonada y delirante desfachatez de Aznar acusando al PSOE de ser el partido del odio? ¿Y a Zaplana, Acebes y comandita reiterar una y otra vez que al actual gobierno, rojo y radical, lo mueven afanes revanchistas, anticlericales e instigadores del guerracivilismo? Cebados en las burdas soflamas de caracterizados predicadores radiofónicos y en la demagogia montaraz de ciertos articulistas resentidos, el equipo directivo del Partido Popular debería serenar su ánimo y hacer oposición con el cerebro antes que con los bajos instintos.
Porque lo que está escrito en el carril-bici de Salamanca no es fruto del azar. Su descerebrada redacción y permanencia indeleble ante las narices del señor alcalde y pública vergüenza de los turistas, se debe al mal ejemplo de una clase política desnortada que ha perdido con las elecciones no sólo los papeles, sino la brújula de la civilidad y la razón.
jueves, 5 de mayo de 2005
Le enfermera de Hitler y El Hundimiento
Lazarillo
Los flashes de los fotógrafos la acaban de rescatar del último tránsito hacia el silencio. Se llama, en efecto, Erna Flagel y fue la enfermera del Führer hasta el final de su aciago destino aquí en la tierra. En la mirada deslumbrada y suspensa de esa anciana nonagenaria han descubierto los reporteros un fondo incuestionable de noticia. Unas cuantas declaraciones entresacadas de la memoria enmohecida de la protagonista, la orfandad de su ancianidad reclusa en una oscura residencia geriátrica del norte de Alemania y esos ojos, sobre todo esos ojos desvalidos de presente y abismados en la tragedia de un país arrasado, bastan para que el curioso lector evoque o elucubre una vez más lo que pudo ser El Hundimiento.
Dice Erna Flagel que la excelente película de Olivier Hirchbiegel, con un Bruno Ganz sobresaliente en el papel de Adolf Hitler, refleja certeramente lo que sucedió en el búnker del Reichtag, salvados unos mínimos detalles que no especifica. Flagel pretendió salvar al menos a dos de los hijos del matrimonio Goebbels antes de que su madre Magda acabara con sus vidas mediante el veneno que les suministró durante el sueño. La frialdad en la ejecución de esa tragedia es difícilmente superable por la transparencia, el tempo y el vigor de las imágenes, capaces de contagiar al espectador todo el horror que esa actitud comporta: “Yo me debo a mi marido y mis hijos se deben a mí”. Con esas palabras refleja Erna Flagel la respuesta de Magda Goebbels ante su humanitario requerimiento.
Del Führer comenta su anciana enfermera que su autoridad era tan extraordinaria como su afabilidad con los suyos y que sufrió un repentino envejecimiento durante aquellas jornadas de encierro y zozobra. Tampoco ella vio el cadáver de Hitler, detalle que en el film de Hirchbiegel se tiene muy en cuenta con una explícita omisión.
Sólo Erna Flegel y Rochus Misch, el telefonista del búnker que con 88 años aún reside en Berlín, pueden testificar el final del último imperio que apeteció la conquista del mundo a sangre y fuego y acabó en una ratonera. Quizá para Rochus Misch, que mantiene su inquebrantable silencio contra toda llamada mediática, esa memoria no merezca más comunicación que la del olvido.
PS.- Como sabrá el curioso lector, el matrimonio Goebbels tuvo seis hijos, cuyos nombre comenzaban todos por H, curioso capricho de la madre, cuya fanática devoción por Hitler es reconocida. Tanto Magda como Joseph tuvieron un primer amor judío que marcó profundamente sus vidas. Joseph Goebbels idolatraba a Anka Stahlherm y Magda Quandt, cuando era esposa de un multimillonario hombre de negocios, fue amante de Chaim Arlosoroff, uno de los padres del que luego sería el Estado israelí, aunque fuera asesinado mucho antes. Goebbels y Magda se conocieron cuando ambos eran amantes de una y otro. El matrimonio Goebbels estuvo a punto de romperse en varias ocasiones. Hitler lo evitó otras tantas veces pues consideraba a Magda una especie de madre alemana paradigmática. Toda esa información se puede hallar en un libro de sumo interés: "Las mujeres de los nazis", de Anna Maria Sigmund, historiadora alemana sumamente documentada sobre ese negro periodo de la historia de su país. La obra está editada por Plaza y Janés, año 2.000.
Los flashes de los fotógrafos la acaban de rescatar del último tránsito hacia el silencio. Se llama, en efecto, Erna Flagel y fue la enfermera del Führer hasta el final de su aciago destino aquí en la tierra. En la mirada deslumbrada y suspensa de esa anciana nonagenaria han descubierto los reporteros un fondo incuestionable de noticia. Unas cuantas declaraciones entresacadas de la memoria enmohecida de la protagonista, la orfandad de su ancianidad reclusa en una oscura residencia geriátrica del norte de Alemania y esos ojos, sobre todo esos ojos desvalidos de presente y abismados en la tragedia de un país arrasado, bastan para que el curioso lector evoque o elucubre una vez más lo que pudo ser El Hundimiento.
Dice Erna Flagel que la excelente película de Olivier Hirchbiegel, con un Bruno Ganz sobresaliente en el papel de Adolf Hitler, refleja certeramente lo que sucedió en el búnker del Reichtag, salvados unos mínimos detalles que no especifica. Flagel pretendió salvar al menos a dos de los hijos del matrimonio Goebbels antes de que su madre Magda acabara con sus vidas mediante el veneno que les suministró durante el sueño. La frialdad en la ejecución de esa tragedia es difícilmente superable por la transparencia, el tempo y el vigor de las imágenes, capaces de contagiar al espectador todo el horror que esa actitud comporta: “Yo me debo a mi marido y mis hijos se deben a mí”. Con esas palabras refleja Erna Flagel la respuesta de Magda Goebbels ante su humanitario requerimiento.
Del Führer comenta su anciana enfermera que su autoridad era tan extraordinaria como su afabilidad con los suyos y que sufrió un repentino envejecimiento durante aquellas jornadas de encierro y zozobra. Tampoco ella vio el cadáver de Hitler, detalle que en el film de Hirchbiegel se tiene muy en cuenta con una explícita omisión.
Sólo Erna Flegel y Rochus Misch, el telefonista del búnker que con 88 años aún reside en Berlín, pueden testificar el final del último imperio que apeteció la conquista del mundo a sangre y fuego y acabó en una ratonera. Quizá para Rochus Misch, que mantiene su inquebrantable silencio contra toda llamada mediática, esa memoria no merezca más comunicación que la del olvido.
PS.- Como sabrá el curioso lector, el matrimonio Goebbels tuvo seis hijos, cuyos nombre comenzaban todos por H, curioso capricho de la madre, cuya fanática devoción por Hitler es reconocida. Tanto Magda como Joseph tuvieron un primer amor judío que marcó profundamente sus vidas. Joseph Goebbels idolatraba a Anka Stahlherm y Magda Quandt, cuando era esposa de un multimillonario hombre de negocios, fue amante de Chaim Arlosoroff, uno de los padres del que luego sería el Estado israelí, aunque fuera asesinado mucho antes. Goebbels y Magda se conocieron cuando ambos eran amantes de una y otro. El matrimonio Goebbels estuvo a punto de romperse en varias ocasiones. Hitler lo evitó otras tantas veces pues consideraba a Magda una especie de madre alemana paradigmática. Toda esa información se puede hallar en un libro de sumo interés: "Las mujeres de los nazis", de Anna Maria Sigmund, historiadora alemana sumamente documentada sobre ese negro periodo de la historia de su país. La obra está editada por Plaza y Janés, año 2.000.
miércoles, 4 de mayo de 2005
Excepto Batasuna o excepto Ibarreche
Félix Población
El fibroso lehendakari en funciones acaba de reunirse con Batasuna. El presidente en funciones de todos los vascos y vascas dedica a un partido político ilegal más tiempo y probablemente más comprensión que al resto de formaciones legal y legítimamente votadas por los ciudadanos. La audiencia no sorprende pero indigna. El diálogo con quienes jamás han rechazado la violencia y hasta la han fomentado durante lustros no causa sorpresa pero exaspera a la conciencia de todo bien nacido.
Apelar al imperativo de la paz para justificarlo es de una insolencia inadmisible. Llenarse la boca con tan precioso y preciado concepto, como expresó el portavoz de los batasunos a la salida de Ajuria Enea, es de una desfachatez suprema. ¿Cómo que estamos ante una oportunidad de oro? ¿Qué quiere decir eso? Probablemente, y entre otras cosas, que el acuerdo previsible entre nacionalistas y abertzales debe aprovechar la debilidad del Partido Socialista en el gobierno central y las desavenencias entre el PSOE y el Partido Popular, incapaz el segundo de seguir apoyando contra toda disidencia el pacto antiterrorista.
Muy mal harán los partidos constitucionalistas en el País Vasco si no presentan un frente común contra los independentistas. La pretensión de éstos de forzar al gobierno de Madrid a una negociación con ETA no debe admitir el más mínimo resquicio de posibilidad. Ese largo millar de muertos, sus familiares y amigos, los exiliados por la fuerza, la amenaza y el miedo merecen que la representación gubernamental de los vascos no cuente con quienes jamás condenaron tanta barbarie.
Excepto Herri Batasuna, decían por entonces los noticiaros cada vez que los partidos demócratas condenaban una salvajada de ETA. Pues eso, excepto Batasuna, todos pueden estar en el gobierno de Vitoria. Y si el señor Ibarreche cuenta con Batasuna, es Ibarreche quien sobra.
El fibroso lehendakari en funciones acaba de reunirse con Batasuna. El presidente en funciones de todos los vascos y vascas dedica a un partido político ilegal más tiempo y probablemente más comprensión que al resto de formaciones legal y legítimamente votadas por los ciudadanos. La audiencia no sorprende pero indigna. El diálogo con quienes jamás han rechazado la violencia y hasta la han fomentado durante lustros no causa sorpresa pero exaspera a la conciencia de todo bien nacido.
Apelar al imperativo de la paz para justificarlo es de una insolencia inadmisible. Llenarse la boca con tan precioso y preciado concepto, como expresó el portavoz de los batasunos a la salida de Ajuria Enea, es de una desfachatez suprema. ¿Cómo que estamos ante una oportunidad de oro? ¿Qué quiere decir eso? Probablemente, y entre otras cosas, que el acuerdo previsible entre nacionalistas y abertzales debe aprovechar la debilidad del Partido Socialista en el gobierno central y las desavenencias entre el PSOE y el Partido Popular, incapaz el segundo de seguir apoyando contra toda disidencia el pacto antiterrorista.
Muy mal harán los partidos constitucionalistas en el País Vasco si no presentan un frente común contra los independentistas. La pretensión de éstos de forzar al gobierno de Madrid a una negociación con ETA no debe admitir el más mínimo resquicio de posibilidad. Ese largo millar de muertos, sus familiares y amigos, los exiliados por la fuerza, la amenaza y el miedo merecen que la representación gubernamental de los vascos no cuente con quienes jamás condenaron tanta barbarie.
Excepto Herri Batasuna, decían por entonces los noticiaros cada vez que los partidos demócratas condenaban una salvajada de ETA. Pues eso, excepto Batasuna, todos pueden estar en el gobierno de Vitoria. Y si el señor Ibarreche cuenta con Batasuna, es Ibarreche quien sobra.
Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre, dos evidencias antagónicas
Melibea del Huerto
Para nadie es un secreto que las relaciones entre el alcalde de Madrid y la presidenta de esa Comunidad dejaron de ser fluidas desde que pelearon por la conquista de liderazgo en el PP regional. El discurso crítico de Ruiz Gallardón en el congreso de su partido le valió un preventivo distanciamiento que le ha permitido una cierta independencia de gestión al frente de su cargo.
Esa actitud, llevada con discreción y sin intemperancias, no ha favorecido precisamente la avenencia. Se pudo comprobar el pasado 2 de mayo en la obligada y reglamentaria foto de familia con motivo del Día de la Comunidad. Hasta hubieron de advertirle los reporteros al señor alcalde que el requisito era forzoso ante la predisposición de don Alberto de obviarlo por forzado.
Las razones de la destemplanza estaban muy frescas. El día anterior, el segundo de don Esperanza, don Ignacio González, arremetió contra don Alberto con inusitada acritud. Le acusó de dejarse utilizar por el gobierno de la nación con la malsana intención de dividir al Partido Popular y aislar a la Comunidad. Todo porque el señor Ruiz Gallardón tuvo reuniones dialogantes y constructivas con varios miembros del gobierno central y compartió una cena con los sindicatos antes de la manifestación del 21 de abril con motivo del conflicto del hospital de Leganés.
No parecen motivos muy fundados para exponer públicamente unas imputaciones de tan grueso calibre, más que nada porque en ambos casos el comportamiento de Ruiz Gallardón casa con los deberes y responsabilidades de su cargo al frente de la capital del reino. También con su talante de persona equilibrada y tolerante como parece quiso evidenciar a modo de réplica en la Campaña del Libro Solidario.
Don Alberto llevó al recinto, ubicado en la Plaza Mayor madrileña, “Castellio contra Calvino”, la magnífica obra de Stefan Zweig donde se celebran las cualidades del humanismo frente al fanatismo, de la conciencia frente a la violencia. El mismo en el que se apuesta por la libertad de la conciencia contra la imposición de las creencias y donde quedó escrito que matar a un hombre no es defender una doctrina, sino matar a un hombre.
Para nadie es un secreto que las relaciones entre el alcalde de Madrid y la presidenta de esa Comunidad dejaron de ser fluidas desde que pelearon por la conquista de liderazgo en el PP regional. El discurso crítico de Ruiz Gallardón en el congreso de su partido le valió un preventivo distanciamiento que le ha permitido una cierta independencia de gestión al frente de su cargo.
Esa actitud, llevada con discreción y sin intemperancias, no ha favorecido precisamente la avenencia. Se pudo comprobar el pasado 2 de mayo en la obligada y reglamentaria foto de familia con motivo del Día de la Comunidad. Hasta hubieron de advertirle los reporteros al señor alcalde que el requisito era forzoso ante la predisposición de don Alberto de obviarlo por forzado.
Las razones de la destemplanza estaban muy frescas. El día anterior, el segundo de don Esperanza, don Ignacio González, arremetió contra don Alberto con inusitada acritud. Le acusó de dejarse utilizar por el gobierno de la nación con la malsana intención de dividir al Partido Popular y aislar a la Comunidad. Todo porque el señor Ruiz Gallardón tuvo reuniones dialogantes y constructivas con varios miembros del gobierno central y compartió una cena con los sindicatos antes de la manifestación del 21 de abril con motivo del conflicto del hospital de Leganés.
No parecen motivos muy fundados para exponer públicamente unas imputaciones de tan grueso calibre, más que nada porque en ambos casos el comportamiento de Ruiz Gallardón casa con los deberes y responsabilidades de su cargo al frente de la capital del reino. También con su talante de persona equilibrada y tolerante como parece quiso evidenciar a modo de réplica en la Campaña del Libro Solidario.
Don Alberto llevó al recinto, ubicado en la Plaza Mayor madrileña, “Castellio contra Calvino”, la magnífica obra de Stefan Zweig donde se celebran las cualidades del humanismo frente al fanatismo, de la conciencia frente a la violencia. El mismo en el que se apuesta por la libertad de la conciencia contra la imposición de las creencias y donde quedó escrito que matar a un hombre no es defender una doctrina, sino matar a un hombre.