viernes, 20 de febrero de 2026

EL INSULTO ULTRA MÁS UTILIZADO CONTRA LA MUJER PROGRESISTA ES "BRUJA"

«Si no estamos alerta no va a ser solo Rosalía la que se vista de monja con fines comerciales sino tu compañera, tu madre o tu hermana, y no precisamente para vender discos, sino para que no la quemen en una hoguera», escribe Barbara Celis. En el nuevo relato ultraderechista, bruja es el insulto más utilizado contra la relatora especial de la ONU para Palestina, Francesca Albanese, y contra toda mujer que defienda públicamente hoy cualquier idea progresista.

Una escena de la película ‘Los domingos’, de Alauda Ruiz de Azúa | BTEAM PICTURES
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Bárbara CelisLa Marea

Aterrizo en Madrid y escucho hablar sin parar de la película Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa. Yo vivo en Italia, patria del Vaticano, donde me han dicho cosas como «yo voy poco a misa, solo los domingos». Pero visto que en el último año he sido fagocitada por un jubileo y un cónclave, decido que –de perdidos al río– voy a ver la película, aunque intuyo que hay algo raro en el ambiente porque no es normal que todo pase a la vez: Rosalía se viste de monja y habla de Dios, Javier Cercas se forra vendiendo libros sobre un viaje con el papa Bergoglio, el Madrid institucional celebra la Navidad invitando a cantar a un grupo de dudosa calidad musical pero fervor indiscutible llamado Hakuna y una serie tan alejada de la religión como Machos Alfa incluye en su última temporada la conversión a cura de uno de sus protagonistas más golfos.

En los periódicos españoles no dejan de aparecer artículos analizando precisamente la coincidencia de esos fenómenos. En Francia avisan de que hay un auge de bautismos entre adultos. En Italia, cantantes como Elodie o Annalisa también han recuperado la iconografía católica que hace décadas convirtió a Madonna en hereje oficial, pero sobre todo hay un boom de influencers que te enseñan cómo vestirte para ir a misa o te leen la Biblia por si tú no eres capaz. El fenómeno de los tiktokers que evangelizan es global: también se da en España, Latinoamérica y, a lo bestia, en Estados Unidos.

Los expertos se preguntan si estamos ante un regreso de la espiritualidad. Afirman que la generación Z está perdida y desilusionada ante la falta de perspectivas laborales y necesitan volver a creer en algo. Nos dicen que estos fenómenos culturales reflejan lo que ocurre en el interior de muchas almas: la gente está volviendo a creer porque el capitalismo, ¡ay, dios!, les ha decepcionado.

Creer en Jesucristo puede que esté de moda, como lo está desde hace ya algunos años creer en la meditación y en el yoga. Pero en todos estos análisis se olvidan de que la solidaridad también estaba incluida en el cristianismo original. Pero en esta nueva ola nadie dice «ayudemos al prójimo», «creo en Dios porque él me ha enseñado que hay que luchar contra las injusticias».? ? Al contrario, creer parece ser parte del culto al yo: «Voy a meditar para sentirme mejor», cuando los verdaderos budistas meditan por la paz en el mundo. En la película Los domingos, el mensaje es acrítico: «Voy a hacerme monja porque he sentido la llamada de Dios», y punto. Otra muestra más del individualismo desmedido del siglo XXI, en realidad un subproducto de ese mismo capitalismo contra el que, en teoría, se rebela esa vuelta a la fe.

Pero… ¿y si estas manifestaciones cristianas que ahora pincelan nuestra cultura pop simbolizaran algo mucho menos inocente? ¿El reflejo, en formato consumible, de esos tiempos oscuros con los que nos amenazan desde múltiples frentes ideológicos? Porque no hay que olvidar que en el Proyecto 2025, la hoja de ruta de Trump, el cristianismo, en su vertiente más rancia, guía muchas de las decisiones políticas: la única familia es la formada por un hombre y una mujer, el aborto es pecado, los inmigrantes amenazan a la raza blanca y podría sustituirla si no los echamos, la mujer tiene una sola misión: dedicarse a la crianza, y toda esa serie de valores ultraconservadores, racistas y machistas promovidos también a través de organizaciones como el Congreso Mundial de Familias o Political Network for Values (Red Política por los Valores)

Esos centros de poder canalizan millones de euros que sirven para financiar a Vox y otros partidos ultraderechistas como Fratelli d’Italia. Con ese dinero ganan elecciones y así consiguen que esa ideología se convierta en legislación, como ya ha ocurrido en Hungría, el modelo político de éxito para la ultraderecha cristiana. Seguramente también lo replicará Chile, donde José Antonio Kast, presidente de la Red Política por los Valores, acaba de ganar las elecciones.

Aviso a navegantes: si no estamos alerta no va a ser solo Rosalía la que se vista de monja con fines comerciales sino tu compañera, tu madre o tu hermana, y no precisamente para vender discos, sino para que no la quemen en una hoguera. Porque además, las brujas han vuelto. En el nuevo relato ultraderechista, bruja es el insulto más utilizado contra la relatora especial de la ONU para Palestina, Francesca Albanese, y contra toda mujer que defienda públicamente hoy cualquier idea progresista. Ideas que hasta hace unos años eran consideradas mainstream –desde la igualdad de género a la defensa de los inmigrantes–, pero que, con el empoderamiento de la ultraderecha, se han convertido en asuntos de… brujas.?

ASTURIAS LAICA  DdA, XXII/6268

POR 5 PESETAS SE TENÍA BULA DE LA SANTA CRUZADA

Pínchese en el documento para tener lectura puntual del texto firmado por el cardenal primado de aquella España de 1958, arzobispo de Toledo Plá y Daniel. Se trata de un indulto de tercera clase de la ley de ayuno y abstinencia, cuyo importe está conceptuado como limosna de 5 pesetas de la época, a abonar por cada miembro de la unidad familiar.

Valentí Tomé

Me han escrito varias personas contrariadas por no haber sido advertidas de la prohibición de comer carne el día de hoy (curiosamente muchas aseguran sin embargo haber sido avisadas del comienzo del Ramadán en diferentes medios), Miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma, y de todos los viernes de este periodo (hasta seis), y también el Viernes Santo.
Como afortunadamente todo tiene solución en esta vida, excepto la muerte en la que nuestra alma queda en manos del Altísimo, vengo aquí a ofrecerles un sencillo y asequible remedio.
Si se desea estar exento de ayuno y abstinencia de carne durante la Cuaresma y otros días como las vigilias de Pentecostés, el de la Inmaculada Concepción de María o la Natividad de Cristo puede adquirir la Bula de la Santa Cruzada, y el permiso específico de abstinencia determinará el desembolso. Este tipo de Bulas fueron muy habituales durante el nacional catolicismo, y permitieron a la Iglesia, como su propio nombre indica, financiar su Cruzada contra el ateísmo representado por la II República.
En la imagen una concedida por el Arzobispo de Toledo en 1958 por tan solo cinco pesetas de la época por cada miembro de la unidad familiar.

DdA, XXII/6268

IONE BELARRA: ES HORA DE VOLVER A LA IZQUIERDA INCONFORMISTA E INSUMISA

El crecimiento del bloque de las derechas se dispara -escribe Belarra en eldiario.es- cuando el Gobierno es incapaz de resolver los problemas materiales de la gente y el malestar social se acumula; cuando en demasiados espacios mediáticos se normaliza el discurso clasista, racista y machista de la derecha –no así en RTVE, cuya renovación pactó el PSOE con Podemos–; y cuando una parte de la izquierda prefiere pedir perdón por existir antes que empujar políticas valientes. Por eso, ahora que esa receta se ha demostrado fracasada, es el momento de que cada partido a la izquierda del PSOE y cada formación soberanista o independentista decida entre ahondar en la senda fallida de esta legislatura o corregir el rumbo. Nosotras lo tenemos claro: es la hora de volver a poner en pie a la izquierda inconformista e insumisa.


Ione Belarra

Los medios se han llenado en los últimos días de debates sobre la izquierda que parten siempre de una misma pregunta: “¿Quiénes?”. Sorprendentemente, nadie parece tener demasiado interés en plantear otra cuestión: “¿Para qué?”. Pero, a mi juicio, el dilema determinante para combatir el ascenso de la derecha y la extrema derecha no es el de los nombres, es el del método, porque la unidad no se construye en torno a una foto, sino a un proyecto.

Si la clave para evitar que gobierne la derecha fuese ir todos juntos, ¿cómo se explica que las grandes transformaciones de la pasada legislatura –que en último término fueron las que detuvieron el avance del PP y Vox el 23J– hayan sido posibles gracias a fuerzas políticas que nunca nos hemos presentado juntas a las elecciones, como Unidas Podemos, ERC o EH Bildu? Si ir todos juntos es un fin en sí mismo, ¿por qué nadie sigue ese argumento de la unidad hasta sus últimas consecuencias y propone ir también con el PSOE, más cuando las fuerzas que gobiernan actualmente en España dicen estar más cerca del PSOE que de otras fuerzas de izquierdas? 

En Podemos pensamos que es el momento de bajar el balón y pensar con calma sobre lo que han representado las dos últimas legislaturas. Echemos la vista atrás por un instante: ¿Por qué en la pasada se debatía de vivienda, ecologismo y leyes feministas, mientras que en la presente legislatura los titulares solo hablan de corrupción, puteros y gasto militar? ¿Acaso han desaparecido problemas como el precio de los alquileres o el poder adquisitivo de los salarios? ¿O es que la izquierda ha perdido la capacidad de liderar la conversación y de transformar la realidad?

A Podemos se le ha acusado de muchas falsedades, pero una era cierta: nos gusta el ruido. Mientras compartimos Gobierno con el PSOE, nuestro objetivo fue empujar a Sánchez más allá de su zona de confort, ya fuese con el control del precio de los alquileres, con el tope al gas o con la ley trans, tres de los avances a los que los socialistas se oponían y que, muy a su pesar, tuvieron que aceptar por la presión política y social que se logró acumular.

Con sus aciertos y errores, el debate en la coalición sobre las medidas más eficaces para afrontar los problemas de la gente ocupaba la conversación pública, estrechándole el carril a la derecha y la extrema derecha, y se traducía en avances en derechos –y también en votos–: la prueba más evidente es que, en la campaña del 23J, Sánchez articuló su discurso en torno a políticas que le había arrancado Podemos, como la subida del SMI o el Ingreso Mínimo Vital, y logró revalidar la mayoría para gobernar.

Justo después, sin embargo, se expulsó a Podemos del Gobierno y se sustituyó por una izquierda dócil que abogó por “una nueva relación con el PSOE” basada en no incomodar. Sánchez tomó nota e hizo lo que mejor hace el PSOE cuando gobierna: decepcionar a la izquierda, ya sea por su inacción ante la emergencia habitacional, por meter el feminismo en un cajón o por realizar el mayor aumento del gasto militar de la historia de nuestro país. Y, en los últimos meses, por los graves casos de corrupción y machismo en Moncloa y Ferraz.

Pese a esos escándalos, formaciones como las que todavía hoy integran Sumar, ERC o EH Bildu han defendido durante la legislatura que es necesario sostener a Pedro Sánchez y su Gobierno a cualquier precio, incluso si ello implica asumir recortes en el subsidio a mayores de 52 años, mirar hacia otro lado mientras el Ejecutivo vendía armas a los genocidas o comprar el discurso racista que vincula inmigración y delincuencia. El malmenorismo, es decir, la renuncia a transformar por miedo a incomodar al PSOE y a pagar el precio que ello implica, es el mayor fracaso de la izquierda y una alfombra roja para la derecha. No me parece menor que la medida social más importante –y probablemente la única de esta legislatura–, la regularización extraordinaria de más de medio millón de personas migrantes, la haya conseguido Podemos con su método. Han hecho más cuatro diputadas que cinco ministerios.

Pedro Sánchez afirmó en su última comparecencia que el crecimiento de Vox no tiene nada que ver con él, sino con el PP, y que quien diga lo contrario, miente. En Podemos no estamos de acuerdo: el crecimiento del bloque de las derechas se dispara cuando el Gobierno es incapaz de resolver los problemas materiales de la gente y el malestar social se acumula; cuando en demasiados espacios mediáticos se normaliza el discurso clasista, racista y machista de la derecha –no así en RTVE, cuya renovación pactó el PSOE con Podemos–; y cuando una parte de la izquierda prefiere pedir perdón por existir antes que empujar políticas valientes.

Por eso, ahora que esa receta se ha demostrado fracasada, ahora que sabemos que este Gobierno y el descontento que genera es una fábrica de ultraderechistas, es el momento de que cada partido a la izquierda del PSOE y cada formación soberanista o independentista decida entre ahondar en la senda fallida de esta legislatura o corregir el rumbo. Nosotras lo tenemos claro: es la hora de volver a poner en pie a la izquierda inconformista e insumisa.

Por eso, cuando se plantea el debate sobre lo que debe hacer la izquierda, lo más honesto es empezar por responder a la pregunta de “para qué”: si es para pasar de las palabras a los hechos, si es para plantear y llevar a cabo hasta sus últimas consecuencias un proyecto alternativo y diferente al proyecto del PSOE, y para poner toda la fuerza en la batalla contra la derecha y la extrema derecha, se puede contar con Podemos. Si es para culpar al feminismo, a las personas migrantes y al colectivo LGTBIQA+ del avance de la extrema derecha, Podemos con seguridad no estará.

En los últimos diez años hemos conformado las alianzas más amplias de la izquierda desde la Segunda República, y una vez más nos proponemos presentar en las próximas generales la candidatura más ambiciosa y plural para recuperar la capacidad de transformar la realidad y disputar el poder. Y esa disputa pasa, en estos momentos, no solo por hablar entre formaciones políticas, sino por establecer un diálogo permanente con todos los sectores sociales, organizaciones, trabajadores, feministas, antirracistas, personas del colectivo LGTBIQA+ y con esa mayoría social desencantada con el PSOE que necesita organizarse, porque es la única que puede parar a la extrema derecha en nuestro país.

EL DIARIO DdA, XXII/6268

REPUBLICANISMO Y OBRERISMO: PENSAR EN LA GENTE Y PENSAR EN LA HUMANIDAD



Pablo Batalla

La izquierda tiene dos tradiciones: la obrera y la republicana. Ambas son importantes. La republicana obliga a la obrera a no ser gremial y posibilista; la obrera obliga a la republicana a no ser fantasiosa, a bajar de las nubes.
El obrerismo sin republicanismo es amagüestar con la dictadura de Primo, es moral conservadora o directamente reaccionaria, es ser ramplones y amarrateguis; o es el 'riot porn' y la barricada por la barricada; es venirle muy bien al statu quo en cualquiera de los dos casos. El republicanismo sin obrerismo es lerrouxismo, vacuo alboroto anticlerical, utopismo aventado, una confianza pánfila en el parlamentarismo y la oratoria, reemplazar a los economistas por «expertos en relato», promulgar leyes bonitas que no se cumplan y nos dé igual. Y en ambos casos, es acabar en el fascismo con bastante facilidad en cuanto la Historia sube un par de grados la rueda del termostato. Porque el fascismo vino de ahí; de la degeneración y la degenerada confluencia de esas dos tradiciones.
Cuando desapareció la clase, nos volvimos solo republicanos y empezamos a disparatar. Luego otros decidieron desprenderse del ideal progresista, volverse solo obreristas, y también empezaron a disparatar. En ambos casos estoy viendo a gente querida adentrarse en parajes chungos. El republicanismo ama a la humanidad, pero no piensa en la gente. El obrerismo piensa en la gente, pero no en la humanidad. Y hay que hacer las dos cosas: pensar en la gente y pensar en la humanidad.

DdA, XXII/6268

ACCIDENTE DE ADAMUZ: LA GUARDIA CIVIL NO DESCARTA UN SABOTAJE O ACCIÓN TERRORISTA


Félix Población

Me ha sorprendido leer hoy en un diario cordobés lo que se escribe en el primer atestado de la Guardia Civil sobre el grave accidente ferroviario del pasado 18 de enero ocurrido cerca de Adamuz (Córdoba), en el que murieron 46 personas: que entre las hipótesis abiertas como consecuencia del descarrilamiento del primer tren que daría origen al choque con el que venía en dirección contraria no se descarta la de un sabotaje o una actuación terrorista. En el informe de la Guardia Civil hay un apartado que se refiere a "otras causas" y entre ellas se alude a la posibilidad de un “sabotaje” o actuación “terrorista”, además de a una falta de prevención y mantenimiento, o al uso de materiales inadecuados en la obra. Según leo en el diario Cordópolis, y después de que se descartara hasta ahora esta probabilidad repetidamente siempre que se hablaba de las posibles causas del descarrillamiento, en donde más se ha centrado la investigación es en el sabotaje, con numerosas solicitudes de informes: "La Guardia Civil ha pedido informes de laboratorio sobre si hay capacidad técnica para determinar la presencia de trazas mecánicas que indiquen el uso de alguna herramienta para el corte o la presencia de sustancias explosivas o corrosivas". En la información facilitada por el citado diario se dice que los estudios requeridos aún no se han realizado, por lo que se está a la espera de los mismos para descartar esta hipótesis. Lo más inquietante de este primer atestado de la Guardia Civil es que se cuente con la probabilidad de algo que hasta ahora se había descartado y que un mes después del accidente llega a los titulares de algunos periódicos, si bien en otros se elude lo que en Cordópolis se ha escrito: que en donde más se ha centrado la investigación es en la posibilidad de un sabotaje o acción terrorista. También me parece excepcionalmente llamativo que esta hipótesis, por inesperada y por lo tanto noticiosa, no haya sido mediáticamente resaltada de modo general.  

DdA, XXII/6268

jueves, 19 de febrero de 2026

El GOBIERNO DE ESPAÑA SE APUNTA A LA SOLIDARIDAD GLOBAL CON CUBA

Mientras los tradicionales aliados en la región dan la espalda a Cuba por las presiones de Donald Trump, crece la solidaridad global entre organizaciones sociales, sindicales y del mundo de la cultura. Hoy hemos sabido que el gobierno de España prestará ayuda alimentaria y sanitaria a la isla a través de las Naciones Unidas, algo que aquí reclamamos recientemente, uniéndose así a los gobiernos iberoamericanos de México y Chile. Nos sigue llamando la atención que los gobiernos de Uruguay, Colombia o Brasil se mantengan ajenos a las penurias que soporta el pueblo cubano como consecuencia de la política inhumana del presidente Trump.


Martín Cuneo

El 17 de febrero se confirmaba lo que se sabía hace semanas: México no suministrará “por lo pronto” más petróleo a la isla ante la amenaza de EEUU de aumentar los aranceles. En su anuncio, la presidenta Claudia Sheimbaum reconocía por primera vez la cesión de soberanía que supone el giro diplomático forzado en su relación con Cuba: “Tiene que quedar muy claro que nosotros no estamos de acuerdo con esta imposición de aranceles a los países que venden petróleo a Cuba”.

México continuará, eso sí, con envíos de ayuda humanitaria, como el que realizó la semana pasada, con dos buques con 800 toneladas de alimentos y otros artículos de primera necesidad. Otras 1.500 toneladas están pendientes de ser enviadas a Cuba desde este país norteamericano. Además, el movimiento de solidaridad con Cuba de México ha levantado una tienda en la plaza del Zócalo, en el centro de la Ciudad de México, para reunir y enviar víveres y material médico para la isla.

El otro gran aliado energético de la isla, Venezuela, ya había cortado el suministro de petróleo —unos 35.000 barriles diarios— el 3 de enero, tras la intervención de EEUU en la industria del crudo del país. Solo falta despejar la incógnita de qué hará Rusia.

Este 18 de febrero, el ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, llegaba a Moscú, donde la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, señaló su “firme solidaridad” con Cuba “ante esta presión militar y económica desde el extranjero” y su compromiso de “seguir entregando ayuda al pueblo hermano de Cuba”. Horas antes, Moscú amenazó con desplegar la armada para proteger a los buques rusos de posibles confiscaciones por parte de potencias occidentales.

Cada día, la crisis energética en la isla se recrudece. Este 17 de febrero, la mayor de las Antillas sufrió apagones que afectaron hasta el 56% del territorio en el horario de mayor demanda. La mitad de las centrales térmicas, que aportan el 40% de la electricidad del país, está fuera de funcionamiento, y las autoridades han recurrido al racionamiento de una gasolina cada vez más escasa a través de la aplicación Ticket. Con el transporte público paralizado y con servicios básicos —como la sanidad, la recogida de basuras o el reparto de alimentos— comprometidos, Cuba se asoma al abismo

La falta de combustible y la ruina de sus centrales térmicas, alimentadas con combustibles fósiles, ha llevado a las autoridades de la isla a intensificar la transición energética con la instalación masiva de paneles solares con el apoyo de China, que cuenta con un superávit de paneles solares y está especialmente interesada en que el Gobierno de Cuba no caiga. “China, como siempre, prestará a Cuba apoyo y ayuda en la medida de sus posibilidades”, declaró el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian. 

La Flotilla Nuestra América, que planea zarpar desde algún lugar del mar Caribe en marzo, es una de las principales iniciativas internacionales para romper el bloqueo y llevar ayuda humanitaria a Cuba. Desde la página web de la flotilla piden apoyo económico con donaciones recogidas por la Progressive International Services (Inc.), una organización sin ánimo de lucro registrada en el Reino Unido. El objetivo: que “la asfixia económica no se convierta en genocidio”. El 19 de febrero, anunciaban que ante la respuesta abrumadora a la propuesta de flotilla, había decidido ampliar el operativo que “está pasando de ser una simple misión marítima a convertirse en un convoy global hacia Cuba, que movilizará ayuda humanitaria por tierra, mar y aire, y que convergerá en La Habana el 21 de marzo".

En la organización de la flotilla participa un centenar de organizaciones de América, Europa y EEUU y su principal prioridad es “proteger los hospitales” haciendo llegar a los centros de salud de la isla sistemas autónomos de energía renovable para garantizar que los quirófanos, las incubadoras y las unidades de cuidados intensivo puedan seguir funcionando. Con medio millón de euros, calculan desde People’s Forum, se podría cubrir la mitad de los 400 hospitales de la isla. Esta organización con sede en EEUU ha lanzado una campaña de donaciones de paneles solares para Cuba.

El 13 de febrero, la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE) se reunía en La Habana con presencia de centrales de una decena de países de la región para mostrar su rechazo a la asfixia económica y su solidaridad con Cuba. Mientras, en Brasil, un día después, la Federación Unificada de Trabajadores del Petróleo (FUP) lanzaba una campaña para que el Gobierno de Lula envíe combustible de forma urgente a la isla. El Movimiento de los Trabajadores Rurales de Brasil (MST) encabeza también en estos días una campaña de solidaridad con Cuba, esta vez para llevar medicamentos esenciales a la isla. Para garantizar el éxito del envío, el movimiento logró acuerdos con laboratorios brasileños que suministrarán medicinas a precios de mayorista. El plan contempla que los cargamentos sean trasladados vía aérea de manera periódica durante todo el año.

En España, el Movimiento Estatal de Solidaridad con Cuba (MESC) ha lanzado la campaña “Dejad vivir a Cuba”, que incluye un manifiesto firmado por centenares de personalidades de la cultura y la política. El texto arremete contra el bloqueo 2.0 impuesto por Donald Trump, que “busca asfixiar a un pueblo que ejerce su soberanía sin aceptar mandatos externos y actúa como maniobra de distracción ante problemas internos en Estados Unidos”. 

Las 243 medidas adoptadas por Trump para intensificar el embargo que sufre la isla hace seis décadas, denuncian, han dejado a millones de familias sin electricidad, a hospitales “obligados a decisiones extremas” o a la paralización de la distribución de alimentos y medicamentos. “Defender a Cuba frente a esta agresión significa defender el principio de soberanía, el derecho internacional y la convivencia pacífica”, dicen.

La iniciativa es un reflejo de la campaña lanzada desde EEUU “Let’s Cuba Live”, donde personalidades de Hollywood y la cultura internacional, como Jane Fonda, Ed Harris, Silvio Rodríguez, Roger Waters, Mark Ruffalo o Susan Sarandon, firmaron un manifiesto para denunciar unas medidas que califican de “actos inhumanos” y “castigo colectivo”. Para las personas firmantes, “someter a la población por hambre no es diplomacia; es una forma de terrorismo”.


Alexandro es un niño italiano del norte de Italia que cuando los médicos cubanos llegaron a aquel país para socorrer a los enfermos de COVID los recibió con la bandera de la isla. Poco se habló entonces en los medios europeos de la solidaridad cubana con uno de los países punteros del planeta. (Embajada de Cuba en Roma).

EL SALTO DdA, XXII/6267

SEXPIDEMIA: LA NUEVA OLA DE SEXISMO DIGITAL QUE COSIFICA A LAS MUJERES



¿Qué es la nueva ola de sexismo digital?
Una forma renovada de violencia estructural que utiliza la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías para hipersexualizar, cosificar y controlar a las mujeres, ahora con apariencia de innovación y progreso. En este capítulo Alicia Población Brel entrevista a Mara Mariño, autora de SexpidemIA, un libro que analiza cómo las inteligencias artificiales, las muñecas sexuales y las “novias IA” están reconfigurando el sexismo en el siglo XXI. Hablamos de muñecas sexuales, parejas virtuales, acoso digital a mujeres con nuevos lenguajes, socialización masculina, legislación en España y los límites (o la ausencia de ellos) en el desarrollo tecnológico:
🤖 Novias IA y erotización algorítmica. 🧠 Socialización masculina y legitimación de la violencia. 📱 Nuevas formas de acoso digital y control colectivo. ⚖️ ¿Estamos preparados a nivel legal? Una conversación imprescindible para entender por qué la tecnología no es neutral y cómo el futuro digital también es una cuestión de derechos. ⏱️ Capítulos del episodio:
00:00 — Presentación
02:07 — Inteligencia artificial y desarrollo tecnológico como nuevas herramientas de hipersexualización de las mujeres
05:00 — Socialización masculina y la legitimación de la violencia
08:26 — La soledad masculina entendida como falta de acceso a una mujer en la crisis relacional actual
16:04 — El impacto del lenguaje
22:30 — Control colectivo de la sexualidad femenina en la era digital
25:48 — Normalización de la violencia y la lógica del shock
29:40 — Muñecas sexuales
38:47 — IA y tecnología: cómo estamos en España a nivel de legislación
41:44 — Caso de Almendralejo: Punitivismo, ¿sí o no?
44:53 — La estrategia para la “Ley Antitabaco”. ¿Pasos a seguir?
49:14 — Y mientras tanto, ¿qué?

DdA, XXII/6267

FIRMA POR UNA ESFERA PÚBLICA LIBRE DE ACOSO, AMENAZAS Y ODIO

CTXT, ACO y la Fundación Contexto y Acción impulsan junto a Público, infoLibre, Canal Red, Luzes, El Plural, El Salto, Critic, Pandemia Digital, Spanish Revolution, La Marea, Sin Permiso y Carne Cruda medidas contra las redes coordinadas para intimidar:


El miedo es la antesala del silencio y muchas voces públicas sienten miedo hoy en el Estado español. No podemos tolerarlo. Las y los abajo firmantes –periodistas, escritores, juristas, activistas, profesores, sindicalistas, artistas, ciudadanía y organizaciones sociales– pedimos a la sociedad civil y a las instituciones que protejan el espacio público y con él a sus agentes democráticos, que son un dique necesario frente al acoso, las amenazas y la impunidad de la extrema derecha trumpista y su fábrica de odio. 

La historia enseña que el fin último del autoritarismo es silenciar todo relato diferente al suyo. Y esa historia está de vuelta otra vez. Las fórmulas nos suenan desgraciadamente familiares. Mentiras, insultos, machismo, homofobia, racismo, desinformación y violencia coordinada, en las redes sociales, los medios o las calles, con el objetivo de amedrentar a las voces comprometidas con la democracia que resultan incómodas a los ultras.

Los casos son tantos que no se pueden achacar a coincidencias. Una periodista es señalada por un partido neofascista por su activismo contra la violencia machista. Un diario de gran audiencia miente sobre el salario de una informadora de la televisión pública. Tres neonazis agreden y graban en la calle a un reportero, sin detenciones. Una comentarista racializada es amenazada con la deportación. Un cómico, acusado falsamente de reírse de las víctimas de un accidente fatal. Tras las mentiras llegan las amenazas y el desgaste emocional que hace que nada merezca la pena. 

En las últimas semanas, el nombre de una analista de izquierdas ha aparecido escrito en el centro de una diana dibujada junto a las tumbas vandalizadas de luchadoras antifascistas de otro tiempo. Y la trabajadora de un pequeño medio digital ha tenido que darse de baja tras sufrir amenazas de muerte en redes. Su crimen: haber contado cómo se financian los acosadores disfrazados de periodistas. 

Son las voces atacadas de una democracia en riesgo.

Los medios, personas y organizaciones abajo firmantes pedimos a la sociedad civil y a las instituciones que se impliquen a fondo en esta lucha, porque en la libertad de expresión no cabe ni la libertad de mentir ni los discursos de odio, y porque es preciso perder el miedo a señalar y denunciar a los autores de esos ataques y extorsiones. 

Reclamamos por tanto al Gobierno y a los grupos parlamentarios progresistas que tomen nota de esta gravísima situación y adopten medidas para frenarla. Creemos que son necesarias reformas legales que permitan sancionar y negar toda financiación pública a las redes organizadas para esparcir desinformación y odio de forma intencionada con el propósito de estigmatizar o difamar a personas y colectivos vulnerables. 

La fiscalía, los jueces y las fuerzas de seguridad deben contar con más medios y formación especializada para proteger con mayor eficacia a las víctimas de odio, amenazas y persecución. 

Es urgente defender la democracia frente a ese imperio de la manipulación sufragado con los impuestos de todas y todos, cuyo objetivo es destruir la convivencia mediante mentiras e intimidación. 

La violencia institucional de corte racista que vemos estos días en las calles de Estados Unidos es el final de un camino que algunos pretenden empezar a recorrer en nuestro país. No podemos permitirlo. 

Llamamos a las y los ciudadanos demócratas a levantarse contra el monocultivo del miedo. Frente al autoritarismo, todas somos la misma cosa. También aquí, si atacan a una nos atacan a todas.

Queremos llegar a las 100.000 firmas antes de enviar este llamamiento a instituciones y partidos. Para apoyar y difundir, pincha aquí