Diario del Aire
viernes, 16 de octubre de 2026
FEIJÓO NO SE DIRIGIRÁ A LOS JETAS EN ESTA CAMPAÑA, Y SE SEÑALA.
FRENTE AMPLIO Y FRENTE ESTRECHO
La unidad es el arma del pueblo, pero hay quien, en nombre de la izquierda, la dinamita. No se puede construir el llamado "frente amplio", sin contar con las organizaciones sociales, sindicales, políticas y con la participación de la sociedad civil mediante su voto. Porque así lo que se construye es el frente estrecho*. Diego Cañamero
*Si en horas se acuerda ofertar una sola papeleta de izquierdas, no sólo se optimizarían escaños, también se movilizaría mucha abstención. Coincido plenamente con mi estimado Javier Batanero.
DdA, XXII/6498
EL DISCURSO Y EL MÉTODO DE FEDERICO JIMÉNEZ: DEL INSULTO A LA PARODIA
Justo Serna
EL SISTEMA PÚBLICO DE PENSIONES Y LA DERECHA EXTREMA
Félix Población
En el programa otrora de alienígenas y fuerzas ocultas del tal Iker en Cuatro, a cuyo presentador tan bien parodió en tiempos Mota, se estila ahora la tertulia ultramontana, con capítulos tan nauseabundos como el de las burlas con una anciana desahuciada de su vivienda, fallecida a los pocos días después de años de resistirse con el Sindicato de Inquilinas a abandonarla.
Con todo, hay ocasiones en que el tal Iker y su contertulio Inda prestan un servicio público al respetable. Diez millones y medio de electores son demasiados para anunciarles una posible quiebra del sistema público antes de concurrir a las urnas, comentó el periodista patrañero. Mejor está no irse de la lengua ahora para después aplicar los recortes oportunos o lo que corresponda en comandita con la extrema derecha.
El tal Inda recordó que ya antes de los comicios de 2023, Feijóo tuvo un desliz similar, de ahí su rectificación inmediata y poco creíble ahora, sin que a Pedro Sánchez se le escapara oportunistamente la ocasión para garantizar la revalorización de las pensiones conforme al IPC antes de fin de año, asegurando que el sistema público es sostenible.
Es factible, por esto, que el equipo de campaña del PSOE centre su programa electoral en la vivienda y las pensiones para fomentar el voto útil progresista que el sistema electoral y las divisiones de la izquierda van a propiciar. Si el primer asunto, con un parque público de vivienda a la cola de la Unión Europea, afecta sobre todo a los jóvenes y ha movilizado a la ciudadanía en las últimas semanas con una acampada en la Puerta del Sol, algo de preocupación les habrá entrado a los diez millones y medio de pensionistas después de escuchar a Ester Muñoz que el actual sistema público de pensiones es insostenible, coincidiendo en ello con Figaredo, el ceñudo diputado de Vox*.
Que tanto Muñoz como su jefe hayan dicho después lo contrario, me parece que cuestiona aún más la credibilidad y lo que vayan a hacer su partidos y su extrema derecha en esta materia. La colaboración del patrañero Inda ha sido indispensable a través de un programa otrora de alienígenas y fuerzas.
*Y ahora la que faltaba, Ayuso.
DdA, XXII/6498
NUNCA SERÁS ESCRITOR
Fernando Portolés
JUAN CARLOS MONEDERO: EL EXCESO DE CÁLCULO NO ES POLÍTICA, ES POLITIQUERÍA
Me parece oportuno y necesario el breve análisis que hace el profesor Juan Carlos Monedero de lo que está dando de sí, para no variar, la situación que vive la izquierda en España ante la convocatoria adelantada de elecciones generales y la imposibilidad, a una cuantas horas de que concluya el plazo de presentación de candidaturas, de una conjunta de esa izquierda para el 29 de noviembre. Esto comportará no sólo tirar a la basura cientos de miles de votos y la posibilidad de duplicar los escaños a conseguir en el Congreso, sino permitir que la derecha extrema gobierne en los próximos años y por primera vez desde la extinción de la dictadura franquista. El exceso de cálculo no es política, escribe Monedero, sino politiquería y donde tenías un gran apoyo, luego queda nada, o aún peor, una derecha que va a poder justificar sus barbaridades.
jueves, 15 de octubre de 2026
¿NO BASTA CON ESTO?: UNIDA LA IZQUIERDA LOGRARÍA EL DOBLE DE ESCAÑOS
Todos los estudios lo dicen y no hace falta ser un lince: con el mismo número de votos, la izquierda, si se une, obtendría como mínimo el doble de diputados y diputadas que si va por separado. Repitámoslo hasta hacerlo posible, escribe la articulista. A lo que me permito añadir: si no les basta con estos números a los que hasta ahora les tocaría por dignidad haber llegado a un acuerdo, con la que nos puede caer el 29 de noviembre, es como para decir apaga y vámonos.
Marge Ferré
La unidad electoral de la izquierda no
es un deseo, es una necesidad. Lo es si lo que se quiere es impedir que los
neofascistas vuelvan a gobernar España, esta vez sin Franco, pero con
intenciones parecidas.
Lo es, una necesidad, si se entiende
que para cambiar una realidad dada lo que hay que hacer es trabajar sobre ella;
sobre la realidad, quiero decir, no sobre los deseos. Y la realidad en nuestro
país desde que alguien plantó la primera tienda en Sol, es la de un tiempo
político acelerado.
Parece ya lejano, afortunadamente,
pero fue hace poco que vivimos un verano en el que la derecha y su enjambre
mediático, judicial, económico y youtubero nos enfangaron en debates sobre el
odio a los condenados de la tierra que cruzaron a Ceuta, pretendiendo hacer del
racismo el eje articulador de la política en España. Recuerdo pensar “cómo les
gusta odiar” mientras veía videos de hordas queriendo patear migrantes. También
pensé que odiar es su espacio favorito, es el lugar oscuro y húmedo en el que
crecen. Al miedo, que es lo que en el fondo sienten, le encanta la oscuridad.
Pero llegó el otoño y una tienda de
campaña, en la plaza que ilumina, les rompió el relato y al hacerlo, la rabia
justa encendió un tiempo diferente; cuando la realidad grita, se hace audible y
ya no te puedes hacer el sordo.
Las acampadas por el derecho a la
vivienda importan porque lo que ha cambiado el tiempo político no ha sido solo
el desahucio de Maricarmen, sino la lucha desencadenada para que esa barbaridad
no pueda volver a ocurrir. Es la reacción a lo injusto lo que lo cambia la
realidad y eso es, precisamente, lo que es una Huelga General; algo así como un
grito masivo que anuncia hartazgo, un “se acabó” que marca el camino y que dice
que vamos en serio. Una Huelga General es la expresión de la voluntad colectiva
de que lo injusto ha de ser resuelto.
Los que así lo entendemos (y somos
millones) sabemos que en las elecciones que Sol precipita, hay que hacer todos
los esfuerzos para que ese anhelo -vivienda, salarios, precio- cristalice, se
convierta en políticas públicas que cambien a mejor la realidad cotidiana de la
gente y que eso no es política en pequeño. Es política en grande.
Sabido es que, para hacerlo, para
materializar ese anhelo, hay que sortear un muro cuidadosamente construido: la
ley electoral es la que es (de nuevo la tozuda realidad sobre la que hay que
trabajar) y obliga a la unidad de la izquierda. Me consta que muchas y muchos
están trabajando por ello, unas a regañadientes, otros más convencidos, las
mejores en la sombra… pero da igual, ha de hacerse. No solo por sumar más
escaños, sino por otro motivo mucho más precioso.
Si la gente importa, su voto también.
Una propuesta que garantice que cada voto a la izquierda cuente y que, por el
camino y de propina, le quite diputados a Vox. Todos los estudios lo dicen y no
hace falta ser un lince: con el mismo número de votos, la izquierda, si se une,
obtendría como mínimo el doble de diputados y diputadas que si va por separado.
Repitámoslo hasta hacerlo posible: que los neofranquistas no gobiernen España
pasa por la unidad electoral de la izquierda y esa es la contradicción principal.
Lo demás es secundario.
La buena noticia es que en ese
espacio no hay insalvables divergencias programáticas, debates sí, pero no
antagónicos, sobre la defensa de Palestina, la paz, la vivienda, la sanidad, la
educación, la igualdad… Un país mejor y para su gente frente a rentistas y
especuladores, un país que haga de la solidaridad un recurso inagotable.
Enfrente, un PP que anuncia
sacrificios que sabemos sobre qué hombros pretende cargar y un Vox que quiere
emular a Milei y su jornada laboral de 12 horas, salarios de miseria, regalarle
nuestras pensiones a la banca y nuestro país a Donald Trump. No hay grises ni
equidistancia posible: este tiempo político acelerado es un tiempo de disputa y
por eso me atrevo a recordar que ni los partidos ni las huelgas son fines en sí
mismos, sino herramientas construidas para canalizar la escucha cuando la gente
grita.
Su voz ha abierto, como una ventana,
un tiempo político que rompe predicciones, que incomoda y pone nerviosos a
caseros, banqueros y a traficantes de armas y por eso, ni más ni menos,
defiendo la unidad.
Hay que saber leer el tiempo
histórico y escuchar a quienes lo construyen, voces que hoy exigen una
candidatura de la izquierda lo más unitaria posible. Así que me sumo a las
muchas que ya apelan a no decepcionar a la gente y a trabajar desde la realidad
desafiable. Animo, desde estas líneas llenas de realidad y deseo, a trabajar
por la unidad de la izquierda, hasta el último minuto.
PÚBLICO DdA. XXII/6497
REPRESIÓN POLICIAL EN MADRID Y MARLASKA DE NÚMERO 5 POR EL PSOE
Ana Cardo
Ayer la Universidad Complutense de Madrid (UCM) dio a conocer un comunicado en el que condenaba las violentas cargas policiales llevadas a cabo en la Ciudad Universitaria con motivo de la huelga y el paro académico de la enseñanza en Madrid en defensa de la educación pública. En el texto se hace constar que el citado centro académico no solicitó ni promovió la presencia de la Policía Nacional ni su intervención en el campus. Tenemos, por lo tanto, que el piquete informativo se dedicaba a informar, que la UCM no llamó en ningún momento a la policía y que, por lo tanto, la Delegación del Gobierno de Madrid o el ministro Marlaska deberían dar explicaciones sobre una violencia que causó varios heridos entre quienes ejercían su derecho de manifestación, expresión y huelga. Ayer precisamente supimos que el ministro del Interior ocupará en las listas por Madrid del Partido Socialista la quinta plaza, cuando quedan aún algunas semanas para la celebración de elecciones y las movilizaciones del profesorado y el alumnado, que se prometen masivas en la capital del reino, sólo acaban de empezar. Quizá al Partido Socialista le conviniera un número cinco en sus listas menos represor de los derechos que que se ejercen en la calle y más enérgico con las algaradas de los antidemócratas.
NAZA: CONTRA LA TECNOLOGÍA DEL EXTERMINIO
EL SOFISMA DE LA "UNIDAD" Y LA TRAMPA DEL DEDAZO
@JotaEmeGcNew en X
El sofisma de la “unidad” y la trampa del dedazo, o cuando Javier Aroca da en el clavo. Hilo dedicado a mi admirado tertuliano, antropólogo y hombre de izquierdas.










