Diario del Aire
jueves, 24 de septiembre de 2026
ZOHRAN MAMDANI REPARA EL FIASCO DE "LAS HORAS PERDIDAS" ANTE SÁNCHEZ
EN EL ESPACIO ELECTRÓNICO NO HAY LIBERTAD: ES UN ESPACIO DE DOMINACIÓN
Entrevista a cargo de Lucía Barrios*
Introducción
El experto sostuvo que las grandes tecnológicas han convertido internet en un sistema de dominación social y política, en el que los usuarios son “tecnosiervos” y sus datos alimentan una nueva modalidad de explotación.
¿Realmente somos libres cuando usamos un celular o una computadora? Para el filósofo, matemático y catedrático español Javier Echeverría, la respuesta es negativa. Su tesis es que las personas están inmersas en una “relación feudal” con las grandes empresas tecnológicas y se han convertido en “tecnosiervos”.
“Somos siervos o vasallos: tecnovasallos, tecnosiervos. En el espacio electrónico no hay libertad: es un sistema de dominación. Y ese espacio es el que manda en este momento, tanto en las grandes decisiones estratégicas como en la guerra”, dijo, en diálogo con la diaria Echeverría, quien estuvo de visita en Montevideo a principios de agosto para participar en una actividad sobre “Perspectivas de CTS en inteligencia artificial” en la Facultad de Información y Comunicación de la Universidad de la República.
Para el profesor de la Academia Vasca de Ciencias, Artes y Letras, la idea de internet como un espacio abierto y libre ya no describe la realidad. “Internet es una ficción que se sigue utilizando como concepto, al igual que ciberespacio. Lo que existe es un tecnofeudalismo: grandes dominios informáticos y telemáticos en los cuales uno está encerrado y no puede salir. Estamos controlados por los grandes señores de las redes y las nubes”, sostuvo.
Cuando escribió Los señores del aire: Telépolis y el tercer entorno, internet recién comenzaba a desarrollarse. Usted ya advertía sobre la posibilidad de que ese “Tercer Entorno” fuera dominado por grandes poderes económicos y tecnológicos. ¿Qué de aquella predicción considera que se confirmó con el tiempo?
Había la posibilidad de que ese Tercer Entorno, ese nuevo espacio telemático o electrónico, como solía llamarse entonces, fuera conquistado por poderes económicos, militares o financieros.
Siempre he insistido en que la tecnociencia está guiada y dominada por sectores militares, financieros y por grandes empresas económicas, no tanto por los estados. Pero en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, que se realizó en 2003 y 2005, se perdió la batalla.
Por eso he publicado un nuevo libro [¡No hay derecho! Contra las nubes y la dominación tecnofeudal], cuyo segundo capítulo se llama “La conquista de internet”. Se sigue hablando de internet como si fuera una red abierta y libre, donde podemos comunicarnos con cualquier persona y desde cualquier lugar del mundo. Pero eso no es cierto. Eso fue verdadero a finales del siglo pasado, pero desde que internet ha sido privatizada en gran medida, esa idea dejó de corresponderse con la realidad.
Internet es una ficción que se sigue utilizando como concepto, al igual que ciberespacio. Lo que existe es un tecnofeudalismo: grandes dominios informáticos y telemáticos en los cuales uno está encerrado y no puede salir. Estamos controlados por los grandes señores de las redes y las nubes.

¿Cómo definiría que es el tecnofeudalismo? ¿Podemos estar hablando de un nuevo orden económico?
No. En el feudalismo, antes que ser un sistema económico, existe una relación de servidumbre entre los siervos y los señores de la tierra. Esa relación genera un sistema económico al que llamamos feudalismo.
A mí no me interesa la perspectiva economicista, sino la perspectiva social y, en concreto, la de dominación. Hay unas personas que son señores –en este caso, señores de las tecnologías, de las redes y de las nubes– que dominan totalmente a la inmensa mayoría de la población, los usuarios de las redes. La relación feudal es una relación de dominación social y también política.
Luego tiene una vertiente económica, eso es cierto. Esos grandes dominios feudales, los señores del aire y de las nubes, son las empresas más ricas del mundo desde hace diez o 15 años. Pero eso es consecuencia de la relación de dominación y no al revés.
¿Cuál cree que ha sido el punto de inflexión para que esté imperando el tecnofeudalismo? ¿Tiene que ver con las redes sociales, los teléfonos inteligentes o la inteligencia artificial?
Hay más de un factor. En primer lugar, en aquellos tiempos se hablaba de la sociedad de la información. En la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información se afirmó que íbamos hacia una sociedad del conocimiento. Quienes participamos en aquellas reuniones nos opusimos por completo a estas propuestas, pero no nos hicieron caso. Se perdió la batalla.
No ha surgido una sociedad del conocimiento. Lo que ha surgido es una economía capitalista de datos. Tanto la información como el conocimiento han sido reducidos a datos.
Hay además una segunda variable muy importante: los sistemas tecnológicos, desde que surgieron las nubes, es decir, los grandes centros de datos, los dispositivos, en lugar de ser autónomos, han pasado a estar subordinados a las nubes. Mi ordenador y este teléfono móvil, en realidad, están manejados desde las nubes.
En este momento, el dispositivo no es realmente mío. Lo tengo con una licencia de uso, y todo el software que utilizo en el teléfono o en el ordenador tampoco es de mi propiedad. Todas las herramientas que utilizamos para trabajar, entretenernos o divertirnos en las redes y en los mundos digitales no son propiedad nuestra. Han sido alquiladas por nosotros a los grandes propietarios.
Esa es la raíz del poder. No somos propietarios de los móviles que usamos. Y no dominamos los celulares ni las herramientas de las redes telemáticas: todo lo que hacemos con estos utensilios genera datos que pasan a ser automáticamente propiedad de los grandes señores del aire.
¿Se puede hablar de una nueva especie de esclavitud con esta relación de dominación?
Hay algunos usuarios que están en una situación psicológica de considerarse esclavos. Por ejemplo, hay gente que utiliza Chat GPT como confesor, amante o confidente y está encantada con que la halague, la engañe o le diga “qué maravilloso eres, sigue contándome cosas”. Cuanto más le preguntamos, más datos le estamos aportando. Chat GPT engulle datos, los devora y genera capital.
Esas personas ya están totalmente dependientes o adictas. Digo Chat GPT, pero puedo utilizar cualquier otro sistema. En China sucede exactamente lo mismo.
En ese caso sí cabe hablar de esclavitud, en el sentido de total o casi total dependencia cotidiana. Pero para la inmensa mayoría de los ciudadanos y usuarios no es esclavitud, sino servidumbre.
Simplemente aceptamos las condiciones que nos ponen. No las miramos cuando pinchamos “acepto” y estamos firmando un contrato absolutamente desmesurado. Y, encima, nos actualizan los sistemas. Al actualizarlos estamos ratificando que estamos de acuerdo con el contrato.
Somos siervos o vasallos: tecnovasallos, tecnosiervos. Esclavos pueden ser consideradas algunas personas, pero, por lo general, se trata claramente de una relación entre señores y siervos.
Son siervos que trabajan sin trabajar. No es un trabajo asalariado: todo lo que hacemos se convierte primero en mercancía y, a continuación, en capital en forma de datos. Es una nueva modalidad de explotación posibilitada por estos sistemas tecnológicos.
Por eso hablo de tecnoplusvalía: el propio uso es lo que genera la plusvalía y no la relación laboral o de trabajo.
¿Realmente el poder tecnológico les ha ganado la batalla a los estados y a la democracia?
Los estados, en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, dejaron que las grandes empresas tecnológicas construyeran todas las infraestructuras de internet en estas condiciones, quedándose con los dispositivos, las herramientas y los datos que aportara la ciudadanía.
No construyeron en el espacio electrónico, en el Tercer Entorno, una sociedad democrática, sino que optaron por que lo hicieran las empresas privadas. De ahí vienen estas consecuencias. Fue una enorme irresponsabilidad de la mayoría de los estados.
Todos los estados occidentales y, en concreto, los latinoamericanos, hicieron caso a las grandes empresas de Estados Unidos. La Unión Europea hizo lo mismo. Entonces, los estados son tan siervos de los señores del aire como los demás. Lo mismo ocurre con cualquier político que tiene una cuenta en X.
Los estados son súbditos de los señores del aire. Pensaron que internet era un medio de comunicación. Algunos dijimos hace 25 o 30 años que no era eso, sino un nuevo espacio social. Ese espacio ha sido conquistado claramente por las grandes empresas informáticas y de datos.
Si los estados son súbditos y los gobernantes también, ¿la democracia está perdiendo la batalla?
Hay democracia en los estados, en los territorios, en las ciudades y en algunos países. Pero donde no hay democracia es en el espacio electrónico, en el Tercer Entorno, en las nubes. Allí no hay ninguna.
Las normas que imponen las grandes empresas, los términos de uso, son contratos que el usuario está obligado a aceptar. Los estados jamás han intervenido en esas normas, porque dicen que son derecho privado. Tampoco han dicho que el acceso a internet es un derecho.
En la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información algunos proponíamos que el acceso a internet fuera declarado un derecho humano fundamental. Ningún Estado lo hizo, salvo China, que requiere un análisis especial.
Se siguió pensando que internet era entretenimiento, un medio de comunicación, y que debía seguir siendo una empresa privada como cualquier periódico. Pero no era un medio de comunicación: era un medio de acción y de dominio a distancia.
El resultado es que ha surgido un poder superior al de los estados. A los estados se les deja gobernar sus territorios, tener policía, educación pública o salud pública en algunos lugares. Pero respecto de los datos y del negocio del capitalismo de datos, prevalecen el libre mercado y la ausencia de regulación.
¿Qué margen tienen países pequeños como Uruguay y la región latinoamericana frente a esta situación?
Lo que pueden hacer son pequeñas estructuras telemáticas comunitarias, protegidas o, por lo menos, favorecidas en redes locales. Por ejemplo, celulares de uso local, de uso comunitario, y generar redes. Me refiero a que, en lugar de conectarme a una gran red telefónica mundial, pueda conectarme a una red local donde se distribuya la señal a nivel local.
Esto en Uruguay es factible. Incluso ha habido tentativas al respecto. ¿Qué ocurre? Que aquel gobierno que tome esta decisión, van a ir a por él.

¿Por qué?
Porque las grandes empresas tienen los datos de sus gobernantes: lo que hacían cuando eran jóvenes, las fotos que se mandaban cuando tenían 14 o 15 años, sus actitudes, sus travesuras.
Todos esos datos, 20 años después, cuando esa persona es un gobernante político, un empresario o un militar, siguen estando en poder de estas empresas. El chantaje es directo.
En este momento es dificilísimo que alguien sea capaz, habiendo sido elegido democráticamente, de modificar, por ejemplo, la ley de patentes. Yo pondría precisamente eso como test y lo sugiero en mi libro: cambiar la ley de patentes. Quien se atreva a hacerlo cae en tres meses del gobierno, independientemente de lo que suceda.
Le sacarán pruebas falsas. Hoy la inteligencia artificial fabrica pruebas falsas sin ningún problema. Fabrica discursos falsos, imágenes falsas. La situación está muy complicada.
En cualquier caso, sí se puede hacer pequeñas redes locales que sean toleradas por los grandes señores de las nubes y los grandes señores del aire.
¿Qué quiere decir con que sean toleradas?
Toleradas como sucedía en la época feudal, al menos en Europa. El dominio feudal era total en todos los territorios, pero en las villas, en los pequeños pueblos y en las aldeas se toleraban fiestas y juegos, salvo cuando llegaba el momento de ir a la guerra o pagar impuestos. Ahí el dominio era inexorable.
El feudalismo medieval era una época de gran alegría y de gran diversión en los míticos carnavales. El tecnopoder quiere que la gente esté contenta y se divierta. Y la gente está encantada con las pantallas y jugando con la inteligencia artificial. Quien más, quien menos, dedica tres o cuatro horas diarias a divertirse con la inteligencia artificial, hacer travesuras con sus amigos o, incluso, resucitar a sus muertos.
Esto último es perfectamente factible hoy en día. No se trata de resucitarlos biológicamente, claro, sino de hacerlo en las pantallas mediante inteligencia artificial. Si yo fuera tan ingenuo como para creerme esto, estaría en las pantallas con mi padre, mi madre y mis seres queridos que ya han muerto. Tendría sus imágenes artificiales.
Entonces sí sería esclavo: pasaría a un régimen de esclavitud con respecto a este gran poder. Este poder afecta también la muerte. Transforma la vida. Yo utilizo el término tecnovida, pero también tiene sentido hablar de tecnomuerte. Es una novedad enorme que los muertos se conviertan en capital. Michael Jackson, por poner un ejemplo, ha generado después de muerto enormes beneficios. Hay determinados muertos que son auténticas minas productoras de grandes negocios.
En este escenario, ¿cree que se puede ser optimista respecto del futuro, o el suyo es un diagnóstico esencialmente pesimista?
Quien quiera estar feliz obedeciendo va a vivir feliz y contento. Hay 6.000 millones de usuarios de las redes sociales; son personas que las utilizan diariamente o, al menos, con frecuencia, y están contentas. Han aceptado las condiciones y se actualizan, con lo cual, simplemente, no tienen libertad dentro de las redes y las nubes. La libertad sigue existiendo en los pueblos, las ciudades y los barrios. Pero en el espacio electrónico no hay libertad: es un sistema de dominación. Y ese espacio es el que manda en este momento, tanto en las grandes decisiones estratégicas como en la guerra. Estamos ante una transformación en la que optimista puede ser quien quiera ser siervo y vivir feliz y contento. Quedamos unos cuantos que no estamos dispuestos a vivir como siervos y lo decimos. Por eso decimos que no hay derecho.

Si dentro de 20 años miramos hacia atrás, ¿cree que recordaremos este momento como aquel en que la humanidad perdió el control sobre la tecnología?
No. El pasado ya está siendo transformado hoy. Lo hace Netflix, por ejemplo. El pasado de Uruguay estará siendo reconstruido por las grandes empresas tecnológicas de inteligencia artificial y surgirán grandes ficciones.
Dentro de 20 años, el pasado de Uruguay no tendrá nada que ver con lo que hemos vivido, será de ficción, va a existir un tecnopasado. Aquello de que el pasado no se puede cambiar es falso. El pasado se cambia hoy tecnológicamente. Y ahí sí creo que los estados, por lo menos, tendrán algo que decir.
Podría crearse otra historia y, si esa historia se enseña en las escuelas y aparece en las pantallas, la gente podría creerla. A esto lo llamo “tecnocolonialismo mental”. A través de las pantallas, de la inteligencia artificial y de las redes telemáticas se está conquistando la mente, en concreto, la de los niños y las niñas.
Yo defiendo la libertad de las personas. Si uno quiere ser siervo, que lo sea, pero que lo sea con conocimiento de causa. Lo que no puede suceder es que una persona no se haya enterado de las condiciones que firma cada vez que usa un celular o una inteligencia artificial. Hay unos términos de uso. Que los lean. Si lo hacen, entenderán perfectamente mi posición.
Fuente: La Diaria / Futuro, 22 de agosto de 2026
Podcast relacionado: “La caja negra: Tecnología y filosofía” – ¿Nos hemos convertido en tecnovasallos? Ángel Rivera Novoa conversa con el filósofo Javier Echeverría. “La caja negra: Tecnología y filosofía” es un espacio para explorar las ideas, tensiones y relaciones de poder que se esconden detrás de las tecnologías que usamos todos los días, 28 de julio de 2026.
* Lucía Barrios: Periodista en la Agencia Sputnik y editora de la sección Futuro de la Diaria. Licenciada en Comunicación. Escritora. Ganadora del primer premio de periodismo del concurso Julio Castro, realizado en 2023. Montevideo, Uruguay
Portada: Gustavo Amaral/Agência O Globo . Ilustraciones: Conversación sobre la historia.
LA DIARIA DdA, XXII/6475
MARICARMEN ABASCAL Y SUS DESAHUCIADORES
PILAR SÁNCHEZ LLABRÉS FORMA PARTE DE PATRIMONIO CÍVICO Y DEMOCRÁTCIO DE PALMA
Félix Población
Por tercera vez lo ha vuelto a pedir este año al Ayuntamiento de Palma la asociación Memòria de Mallorca con una campaña de firmas, coincidiendo con el nonagésimo aniversario del brutal asesinato por parte de un grupo de falangistas de la militante socialista y feminista Pilar Sánchez Llabrés, de la que se tiene muy pocos datos biográficos, incluso en la Fundación Pablo Iglesias (tres líneas), habiendo sido como fue militante del Partido Socialista Obrero Español (PSOE)
La asociación memorialista mallorquina pretende que sea declarada Hija Ilustre de aquella ciudad esta defensora de los derechos humanos y de la clase trabajadora, nacida en Palma en 1903 y vendedora en el mercado de la Plaza Mayor, que fue asesinada y enterrada en la localidad de Sencelles el 18 de septiembre de 1936 después de una actividad política y social muy destacada durante los años de la Segunda República.
De entre esos pocos datos biográficos se sabe que el 8 de marzo de 1936, con motivo del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, intervino como oradora -según consta en la prensa de la época- en un mitin celebrado en la Casa del Pueblo de Palma junto a Aurora Picornell y Antònia Pascual, dos dirigentes comunistas mallorquinas igualmente asesinadas por los sublevados.
Una vez iniciada la guerra en julio de 1936, Pilar se tuvo que esconder de quienes la propiciaron con su sublevación. Para encontrarla, los golpistas detuvieron a sus hijos y a su marido, el socialista Miquel Borel, zapatero de oficio, que fue torturado y encarcelado en el castillo de Bellver. Detenida por un pelotón de falangistas en septiembre de 1936, fue llevada en un vehículo, violada por cada uno de los cuatro individuos, amarrada por los pies a la parte trasera del coche, arrastrada por un camino y, finalmente, asesinada con cinco disparos de pistola en la garriga de Son Palou.
Hubo al parecer dos testigos. La reconstrucción de lo que hubo de sufrir Pilar antes de su muerte procede fundamentalmente de la causa judicial 901/1936 -el expediente judicial que documentó su asesinato- y del testimonio de ambos testigos. En el Diccionari Vermell del escritor y periodista Llorenç Capellá i Fornés, donde se da cuenta de la represión franquista en Mallorca, leemos esta reconstrucción de los hechos:
“A las tres y media de la madrugada, un hombre que velaba en el cementerio de Sencelles a un familiar suyo fallecido oyó gemidos e insultos de una mujer. Asustado, apagó la luz y, procurando no hacer ruido, fue acercándose al lugar del que procedían las voces. Lo oyó todo. Al amparo de la pared, era un protagonista pasivo e invisible de lo que estaba sucediendo. Buscó a tientas y encontró una grieta por la que mirar. De repente, la sangre se le heló en las venas. Vivía en La Soledat [barrio de Palma] y reconoció a Pilar, que también vivía allí. Y reconoció a los cuatro hombres que la martirizaban, que también vivían allí. Todo el escándalo quedaba entre vecinos. Los hombres violaron a Pilar y, cuando estaba tendida en el suelo, exhausta, descargaron los cargadores de sus pistolas sobre ella. Muerta, la arrastraron por los pies hasta las puertas del cementerio”.
Todo el episodio y su desenlace formó parte de un aparato represivo conformado por diversos agentes del régimen naciente: funcionarios, jueces, médicos, falange, juristas corruptos, delatores, todos implicados en el crimen. Después de la escalofriante muerte de Pilar, los franquistas soltaron a sus hijos, pero su esposo fue encerrado en la cárcel de Can Mir de Palma y pasó por diferentes campos de concentración mallorquines hasta su liberación.
El reconocimiento institucional en memoria de Pilar Sánchez Llabrés no debería hacerse esperar más porque ha sido demasiado largo el tiempo del olvido. Es de significar que por dos veces ha tenido el Ayuntamiento de Palma alcalde socialista (José Francisco Hila Vargas): entre 2015 y 2017 y entre 2019 y 2023. Las dos anteriores solicitudes para declarar a Pilar Sánchez Llabrés hija ilustre de Palma se hicieron también muy tarde, en 2024 y 2025*.
Según la asociación memorialista mallorquina citada, "el reconocimiento de Pilar Sánchez Llabrés como Hija Ilustre no pretende únicamente homenajear a una víctima de la represión franquista. Significa también reconocer la trayectoria de una mujer palmesana comprometida con la democracia, la igualdad, los derechos de las mujeres y los derechos de la clase trabajadora, e incorporar esta trayectoria al patrimonio cívico y democrático de la ciudad".
A pesar de las excavaciones realizadas en el cementerio de Sencelles en 2018 y 2020, no han podido encontrarse los restos mortales de esta olvidada víctima de la vesania represora, cuyo atroz final quedó grabado para siempre en la memoria de su familia durante tantos años de silencio durante la dictadura y tantos años de olvido desde la llamada transición democrática.
*Por cierto, el actual alcalde de Palma, del Partido Popular, comparte el segundo apellido -frecuente en la isla- con Pilar Sánchez Llabrés: se llama Jaime Martínez Llabrés. Vox cuenta actualmente con cuatro concejales en el consistorio, todos en contra de la Memoria Democrática, según defiende su partido.
DdA, XXII/6475
miércoles, 23 de septiembre de 2026
ED SHEERAN QUERÍA SEGUIR CAYENDO BIEN SIN TENER QUE MOJARSE ANTE LA BARBARIE
Lo peor de los tiempos oscuros no es la oscuridad, sino quienes aseguran que la penumbra tampoco es para tanto. Ed Sheeran quería seguir siendo igual de rico, llenando los mismos estadios y cayendo igual de bien sin tener que mojarse ante la barbarie. No es posible y es una gran noticia que ahora lo sepa.
Gerardo Tecé
En los inicios de las redes sociales una parodia se hizo viral. Una pareja de adolescentes –chico y chica– viajaban en el bus haciéndose arrumacos, dándose cariño. En la siguiente parada, sube un grupo de chavales con ganas de liarla y se acercan hasta ella. Empiezan a rodearla, molestándola, acosándola. Para evitar problemas, su novio le suelta la mano disimuladamente, gira la cabeza y se tapa la cara con la mano mientras mira por la ventanilla fingiendo no conocerla de nada. Estos días, gracias a Ed Sheeran, he recordado aquel vestigio arqueológico audiovisual, aquella joya del patetismo.
Si hay alguien que aún no conozca la historia, Ed Sheeran es un cantante británico que a sus 35 años ya hace media vida que disfruta de fama mundial y éxito económico. Un tipo con aspecto de buena gente que llena estadios en Norteamérica y Europa y que en las últimas semanas se ha visto salpicado, según sus propias palabras, “por un debate encarnizado”. Me he visto salpicado por un debate encarnizado, le dijo también a su novia –exnovia de facto– el chaval del autobús cuando los matones por fin se bajaron y él pudo recuperar la voz.
El resumen de lo ocurrido es bien conocido. En mitad de la gira estadounidense, el telonero de Sheeran, un rapero llamado Macklemore, mostró su apoyo a Palestina y criticó el genocidio que está cometiendo Israel. Señores con dinero, promotores y propietarios de estadios, le dijeron al bueno de Sheeran que, o cambiaba de telonero, o se suspendían los conciertos que quedaban. Al parecer, criticar el asesinato de niños había resultado violento para quienes defienden el asesinato de niños. Y Sheeran dijo sí, giró la cabeza y miró por la ventanilla porque, según palabras del propio cantante, él no quiere que en sus conciertos se hable de política, sino de amor. Matar o no matar niños, esas dos opciones políticas, respetables ambas. Me pregunto si habría forma de usar la IA para meter la cara de Sheeran en aquel vídeo viral. Cuando es para cosas importantes, el uso de la IA es más que recomendable.
Tras mostrarse al mundo como el ser más patético del mes de septiembre –diría de la década, pero la competencia es feroz–, Ed Sheeran se encontró con que los posibles teloneros sustitutos de Macklemore se negaban a ocupar el lugar del rapero. Se negaban a la oportunidad que suponía para ellos acompañar a una superestrella como Sheeran. También su banda, formada por tipos que de verdad necesitan el dinero de los conciertos para pagar sus alquileres e hipotecas, le dijeron adiós y le desearon suerte en sus intentos de cobrar millonadas por defender el amor sin criticar el genocidio. Roger Waters, de Pink Floyd, lo explicó bien: hay dos tipos de personas en este mundo, los que hacen lo correcto y los idiotas como Ed Sheeran. How I wish you were there, le faltó decirle Waters a Sheeran, refiriéndose a Gaza.
Lo peor de los tiempos oscuros no es la oscuridad, sino quienes aseguran que la penumbra tampoco es para tanto. Gracias a Ed Sheeran porque sin gente como él todo esto no sería posible, agradecería Netanyahu en su discurso como ganador del Nobel al mejor genocidio. Al tiempo. Y es que Sheeran representa a la perfección al progre cómodo, ese espécimen que vive en la música, en las tertulias de televisión y en nuestros grupos de amigos. Que observa las angustias que provoca esta ley del más fuerte, este auge fascista, pero que no quiere que la angustia le llegue a su puerta en forma de enemistades con el poder. Tipos como Sheeran siempre encuentran la forma de evitar llamar a las cosas por su nombre y ser señalados. No son fascistas, son españoles descontentos, no hay que usar la palabra genocidio tan alegremente, esperemos a ver qué dice el sillón G mayúscula de la RAE. Ed Sheeran quería seguir siendo igual de rico, llenando los mismos estadios y cayendo igual de bien sin tener que mojarse ante la barbarie. No es posible y es una gran noticia que ahora lo sepa.
CTXT DdA, XXII/6474
LA BAJEZA MÁS ABYECTA Y SUICIDA DE NUESTRO TIEMPO
Sergi Bellver


