CARTA ABIERTA AL MUNDO: DESDE CUBA, UNA MUJER DENUNCIA EL CRIMEN QUE NO QUIEREN VER
Diario del Aire
sábado, 14 de febrero de 2026
DE UNA CUBANA DE A PIE AL MUNDO: VIVIMOS UN ASESINATO LENTO, DÉJENNOS VIVIR
XESÚS ALONSO MONTERO: COAS CAUSAS NOBRES
Lazarillo
Hace muchos años, cuando le propuse a mi colega Javier Villán realizar una serie de reportajes sobre las culturas de las que serían (constitucionalmente) nacionalidades y regiones, comenzamos por Galicia nuestro itinerario (1978). De aquellos viajes quedaron varios libros y el recuerdo de las personas que por entonces nos parecieron más interesantes para hablarnos de la cultura y lengua de cada comunidad autónoma en proyecto. Entre estas personas, sin duda alguna, estuvo en Galicia el poeta, ensayista y sociolingüista Xesús Alonso Montero que, manteniendo una gran vitalidad siendo ya nonagenario, acaba de fallecer a los 97 años en Vigo. A falta del documental sobre quien fuera la más importante figura de la cultura gallega en nuestros días, que creo estaba casi terminado o en avanzado proceso de elaboración, me parece oportuna la entrevista que se ofrece en este post, realizada por Yolanda Castaño, siendo Montero presidente de la Academia Galega. Cuando ingresó en esta institución, dijo en su discurso: "En importantes aspectos, o futuro do idioma galego vai depender, en non pequena medida, do noso traballo, do noso compromiso intelectual e da nosa pedagoxía. También dijo que hai que estar coas causas nobres. Y eso me pareció entonces: una persona noble, gran admirador de la obra de Castelao*.
A derradeira leición do mestre
*Xesús Alonso Montero protestó contra la llegada de los restos de Castelao a Galicia y reclamó que su cuadro A derradeira leición do mestre, símbolo de la represión franquista, fuese traído a Galicia desde Buenos Aires. En la muerte del filólogo, ensayista y erudito, son re recordar dos imágenes: la de Alonso Montero retenido por varios guardias civiles en el aeropuerto de Santiago de Compostela y la del lienzo donde yace un maestro asesinado, considerado el Guernica gallego. La foto fue tomada en 1984 cuando el entonces militante del Partido Comunista de Galicia frenó el furgón con el féretro de Castelao en Lavacolla. El nacionalismo gallego rechazaba que fuese inhumado en el Panteón de Galegos Ilustres porque consideraba que la Xunta estaba en manos de los hijos de quienes habían forzado su exilio. El contexto político no ayudaba, pues su llegada coincidía con la expulsión del Parlamento autonómico de los diputados nacionalistas del BNPG-PSG, germen del Bloque, por negarse a jurar la Constitución. (Público).
DdA, XXII/6262
LA IZQUIERDA SE VA POR EL DESAGÜE PORQUE SE ESCONDE
Del artículo que en su columna semanal publica todos los sábados el profesor Enrique del Teso, nos quedamos con lo que sigue, recomendando la lectura íntegra del mismo en Nortes: La izquierda tiene que proclamar que no se puede arreglar el problema de la vivienda sin conflicto. Cuando se llega al punto de trabajar para el casero, se está conculcando un derecho de más jerarquía que cualquier derecho a la propiedad, escribe el autor.
Enrique del Teso
La izquierda se va por el desagüe porque se esconde, no habla claro, tiene miedo de asustar u ofender. Y culebreando es como no se le entiende, no atreviéndose cuando tiene poder es como fueron desapareciendo los partidos socialdemócratas. Lionel Robbins dijo que la economía aparece cuando los recursos no son suficientes para todas las pretensiones y hay elegir cómo gastar esos recursos insuficientes entre varias opciones. Por eso se asoció la economía con la gestión de la escasez. La cuestión es que hay que elegir entre distintas formas de organizarse y que hay que gestionar los desacuerdos. Una sociedad tiene que juntar recursos para asuntos comunes. La forma de juntar esos recursos y la relación entre los recursos (ingresos) y gastos es la política. Es política, por ejemplo, decidir que la gente tiene derechos, que hay juntar recursos para los servicios que los gestionan y que en la forma de juntar los recursos los que tienen más tienen que poner más, y así se redistribuye la riqueza. Es política porque otros dirán lo contrario. Como la economía, la política gestiona la escasez, hay que tomar decisiones sobre cómo convivir. En política no se hace ni se dice nada si no estás contradiciendo y molestando a alguien. Decir que tenemos que ser menos egoístas y pensar en los necesitados no es política, porque eso lo puede suscribir el secretario de CCOO y Florentino Pérez. Si no llevas la contraria a alguien, si no molestas a alguien, no estás haciendo política. Y la izquierda de poder tiende a no molestar a nadie.
Por ahí va lo de ser reconocibles. Impuestos, por ejemplo. La izquierda los tiene que reivindicar, pero no como un mal que te hago para que tengas médico y perdonen las molestias. Cuando llega la campaña del IRPF, la izquierda tiene que saludar el momento como fiesta de la democracia, como momento en que los que tienen más tienen que repartir para que todos tengamos médico, es el momento en que nos hacemos una sociedad donde nos protegemos unos a otros (patria, quizás) y no una tierra salvaje de bandas. Tiene que llamar infierno fiscal a esas sociedades de ricos en palacios y niños pobres viviendo entre charcos; y paraíso fiscal a esas sociedades con parques, escuelas y hospitales. La izquierda tiene que proclamar que no se puede arreglar el problema de la vivienda sin conflicto. Cuando se llega al punto de trabajar para el casero, se está conculcando un derecho de más jerarquía que cualquier derecho a la propiedad. Con la Constitución en la mano, se puede recurrir a impuestos que golpeen el uso de los pisos para algo que no sea vivir en ellos y se puede recurrir a expropiaciones. Y eso debe estar encima de la mesa. Y vendrá el conflicto y en medio del ruido seremos reconocibles unos y otros y así no será tan fácil el bulo de que no hay pisos porque se los dan a los inmigrantes. La izquierda huye de que la llamen comunista. Y lo cierto es que no tiene por qué esconder que para ella el capitalismo se parece al héroe Blade, mestizo entre vampiro y humano y que con sus poderes de vampiro protege a los humanos. Pero se chuta un suero para calmar la apetencia de sangre y así no matar humanos como los vampiros. Hay algo malo dentro de mí, le explica a una niña que lo mira chutándose el suero. El capitalismo, incluso en las sociedades más justas, tiene algo malo dentro de sí. Necesita un suero, un estado que intervenga y corrija, para que no devore la sangre de la gente. ¿Se imaginan a Sánchez proclamando esta evidencia, que está en su ideario? ¿Y a Barbón? Al final el malismo se evapora cuando se pasa del videojuego a la vida real. Los asesinatos de Minneapolis impresionaron, la medalla de Ayuso por la defensa de la hispanidad a quien envía bandas a matar a quien hable en español es una estupidez que puede acabar no cotizando. Al final la gente quiere tener médico. No es fácil saber qué hay que hacer, pero sí por dónde hay que empezar: claridad, contundencia y ser reconocible.
DdA, XXII/6262
¿QUÉ HACES EN EL PSOE?, GONZÁLEZ: CRÍTICA DE UN COMPAÑERO EXDIPUTADO A FELIPE
viernes, 13 de febrero de 2026
3000 DETENCIONES DESPUÉS, SE DECLARA NULA LA ILEGALIZACIÓN DE PALESTINE ACTION
Pablo Rivas
El Gobierno británico había designado a la red activista como “terrorista” en julio, una polémica decisión que derivó en casi 3.000 detenciones a lo largo del Reino Unido tras la convocatoria de decenas de protestas y una campaña de desobediencia civil contra la decisión del Ejecutivo laborista de Keir Starmer bajo el lema “Me opongo al genocidio. Apoyo a Acción Palestina”. Con la sentencia de hoy, los jueces aceptan la impugnación de la decisión del Gobierno presentada por Huda Ammori, cofundadora de Palestine Action, y hacen suya la argumentación de que las acciones del grupo no pueden ser condenadas por la Ley de Terrorismo del año 2000, que castigaba la pertenencia o el apoyo a un grupo de este tipo con penas de hasta 14 años de prisión.
La justicia británica considera que en la designación de Palestine Action como grupo “terrorista” existe una “interferencia muy significativa” con los derechos de libertad de expresión, libertad de reunión pacífica y libertad de asociación. Asimismo, los jueces aceptan otro de los argumentos de Ammori, por el que señala que la decisión que tomó la entonces ministra del Interior, Yvette Cooper, no es coherente con la propia política del Gobierno. No obstante, Palestine Action seguiría ilegalizada temporalmente para, según ha especificado la Corte Suprema, dar tiempo a las partes a apelar la decisión. La actual ministra del Interior, Shabana Mahmood, ya ha anunciado que el Gobierno recurrirá.
Al respecto, la Policía Metropolitana de Londres ha hecho público que dejará de arrestar a ciudadanos que muestren apoyo a Palestine Action, pero que “recogerá evidencias” si esto ocurre de cara a futuros procesos en virtud de una posible apelación. Mediante un comunicado, Ammori ha señalado: “Prohibir Palestine Action siempre tuvo como objetivo apaciguar a los grupos de presión proisraelíes y a los fabricantes de armas, y no tuvo nada que ver con el terrorismo. El fallo histórico de hoy es una victoria para la libertad de todos, e insto al gobierno a respetar la decisión del tribunal y a poner fin a esta injusticia sin más demora”.
La activista, que ha calificado el fallo de “victoria monumental tanto para nuestras libertades fundamentales aquí en Gran Bretaña como para la lucha por la libertad del pueblo palestino”, ha señalado que la ilegalización “será recordada para siempre como uno de los ataques más extremos a la libertad de expresión en la historia británica reciente”. Tras la ilegalización y posterior detención de decenas de personas, varios activistas de Palestine Action protagonizaron la mayor huelga de hambre coordinada del Reino Unido desde 1982, cuando los presos republicanos irlandeses realizaron una protesta similar para defender sus derechos como presos.
EL SALTO
EL BLOQUEO DE COMBUSTIBLE A CUBA VIOLA EL DERECHO INTERNACIONAL
Con base en los señalamientos de expertos en derechos humanos, la Organización de Naciones Unidas (ONU) determinó que la orden ejecutiva con la cual el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuso un bloqueo de combustible a Cuba es una grave violación del derecho internacional y una grave amenaza a un orden internacional democrático y equitativo. “Al no contar con autorización del Consejo de Seguridad de la ONU, el decreto carece de fundamento en la seguridad colectiva y constituye un acto unilateral incompatible con el derecho internacional”, mientras las alegaciones de Washington sobre una supuesta amenaza a la seguridad nacional estadunidense o el presunto vínculo de La Habana con grupos terroristas trasnacionales “carecen de credibilidad y parecen diseñadas exclusivamente para justificar el bloqueo”.
EDITORIAL
Lo dicho por los especialistas respecto al estrangulamiento energético puesto en marcha por el trumpismo es válido para el conjunto de normas y políticas que conforman el bloqueo contra la isla desde hace ya casi siete décadas, así como para las sanciones a Venezuela iniciadas por el ex presidente Barack Obama en 2015, cuya culminación fue el sitio militar y el secuestro del mandatario constitucional, Nicolás Maduro. En este sentido, vale recordar que las sanciones ilegales impuestas por Washington y sus aliados han matado a civiles inocentes, así como el hecho de que la Casa Blanca está al tanto de esos efectos y los asume como un precio a pagar para imponer sus intereses. Esto no es una opinión, sino un dato confirmado desde 1996 por la entonces representante estadunidense ante Naciones Unidas (promovida a secretaria de Estado el año siguiente), Madeleine Albright: cuando una periodista le preguntó si valía la pena haber matado a medio millón de niños en Irak en su afán de derrocar a Saddam Hussein, la funcionaria respondió: “nosotros creemos que el precio vale la pena”.
Esta modalidad de agresión en que un pueblo entero es sometido a la depravación por una potencia en busca de objetivos militares, políticos y económicos se denomina castigo colectivo y se encuentra tipificada como un crimen de guerra en el Convenio de Ginebra relativo a la Protección de Personas Civiles en Tiempo de Guerra, comúnmente conocido como Cuarto Convenio de Ginebra. El artículo 33 de este tratado suscrito por 194 países establece que a) no se castigará a ninguna persona protegida por infracciones que no haya cometido; están prohibidos los castigos colectivos, así como toda medida de intimidación o de terrorismo; b) está prohibido el pillaje, y c) están prohibidas las medidas de represalia contra las personas protegidas y sus bienes. Las incautaciones ilegales de buques petroleros en su camino desde o hacia Venezuela por parte de Washington son un ejemplo claro de pillaje: toma o apoderamiento ilegítimo e indiscriminado de bienes ajenos.
En este contexto de violaciones impunes al derecho internacional y humanitario, cabe saludar la firme solidaridad del Estado mexicano con el pueblo cubano mediante el envío de 814 toneladas de víveres y la decisión de integrar nuevos cargamentos. Asimismo, resulta digna de aplauso la coalición internacional de movimientos sociales y organizaciones formada para llevar alimentos, medicinas y suministros “urgentemente necesarios a comunidades que afrontan una escasez aguda” en Cuba. Algunos participantes de esta iniciativa ya tomaron parte en los esfuerzos para romper el cerco israelí a Gaza, lo que muestra la persistencia de sectores sociales para encarar la injusticia allí donde se presente.
Si bien es imposible que este tipo de ayudas subsane el daño infligido a la población isleña por el bloqueo estadunidense, es preciso alentarlas tanto por el alivio que prestan en momentos de acuciante necesidad como por su potencial para generar conciencia en la opinión pública internacional acerca de la inadmisible estrategia de matar de hambre a civiles porque a las élites de un país o un bloque no les gustan los gobernantes de otro.
LA JORNADA DdA, XXII/6261
DEBATE SOBRE EL BLOQUEO A CUBA: BORON, MONEREO, HERNÁNDEZ
Tres politólogos de reputado prestigio analizan en La mesa del viejo topo, desde Buenos Aires, Madrid y La Habana, el bloqueo que sufre Cube desde hace seis décadas, agudizado ahora bajo la presidencia de Donald Trump con su intento de que no se le suministre petróleo a la isla. Atilio Boron, Manuel Monereo y Rafael Hernández nos ofrecen criterios muy interesantes sobre lo que Monereo llama un estado de excepción de las Américas, partiendo los tres analistas de la solidaridad con el pueblo cubano, expresada por trigésimo segunda vez -en contra del bloqueo- por 165 países en la Asamblea General de la ONU. Llama la atención que el gobierno de Chile se haya sumado al de México en la ayuda humanitaria a Cuba, sin que el gobierno español se sienta por ahora llamado a hacerlo, una posibilidad bastante improbable, por deplorable que sea para un ejecutivo que se dice progresista.
DdA, XXII/6261
EL HAMBRE COMO HERRAMIENTA DE CONTROL Y REPRESIÓN*
Félix Población
Tened presente
el hambre/ recordad su pasado,
escribió Miguel Hernández, consciente de la historia de las hambrunas que se
vivieron en el mundo y en el transcurso de una de las cuales, la española de la posguerra,
falleció enfermo el poeta en la prisión franquista de Alicante después de
haber escrito uno de los poemas más conmovedores de la literatura en español (Nanas
de la cebolla), inspirado en el hambre de su propio hijo.
Durante toda la
dictadura y aún entre los historiadores revisionistas, cuando afloraron durante las legislaturas bajo la presidencia de Aznar el de las Azores,
pervivieron tres mitos para justificar el hambre en la primera década de la posguerra. El primero se basaba en los efectos de la
contienda, culpando del desastre exclusivamente a las hordas rojas. Sin
embargo, según Miguel Ángel de Arco Blanco, autor de La hambruna
española (ed. Crítica), las consecuencias de la guerra no fueron
especialmente devastadoras por sí mismas para explicar la hambruna existente sino que hay que contar también con todos esos años del hundimiento económico que sufrió el país. Tampoco el mito del
aislamiento internacional es válido, porque durante la Segunda Guerra Mundial
el claro alineamiento del franquismo con el nazi-fascismo -cuya ayuda fue fundamental para la victoria de los sublevados en España-, comportó la exportación por parte de la dictadura franquista de materias primas y alimentos a Alemania, dando lugar con ello no sólo a una mayor hambruna en nuestra nación sino al bloqueo que los
aliados impusieron a España. En cuanto a la pertinaz sequía, el tercer mito, no
fue especialmente seca la década de los cuarenta, sobre todo si se compara con
la de los años treinta y cincuenta.
Los años más duros
de esa hambruna son los del primer trienio, de 1939 a 1941, con una prolongación un lustro más tarde, en 1946. En los tres
primeros años fallecieron en nuestro país más de 200.000 personas, bien fuera
por inanición o por enfermedades derivadas de una mala y escasa alimentación. Sin
despreciar los efectos de la guerra, esa hambruna tu como causa fundamental las
medidas económicas basadas en la política autárquica del régimen, que pretendía
un autoabastecimiento que resultó nefasto. Andalucía, Extremadura y Murcia
fueron las regiones donde más se dejó sentir el hambre. El catedrático de la
Universidad de Granada califica esa hambruna como la hambruna de la Victoria,
puesto que las lógicas del castigo a los vencidos se extendieron a la gestión
del hambre y acabaron con la vida o sumieron en la miseria a muchos
republicanos y a sus familias.
El libro del profesor del Arco, cuya lectura recomiendo, ha
recurrido para su elaboración y documentación a la historia económica, a la
historia de la medicina y de las relaciones internacionales, a la historia
política, a la demografía histórica y a la historia cultural, sin que falten en su interesante desarrollo y compendio, magníficamente escritos, la
antropología o la geografía. El profesor Miguel Ángel del Arco no puede olvidar
en su obra la mención a aquellos autores literarios que como Agustín Gómez
Arcos (El niño pan) o Miguel Delibes (Las ratas) ofrecieron un
testimonio realista de aquel tiempo.
A pesar de aquella
soflama franquista con la que Franco inició su régimen, Ni un hogar sin lumbre, ni un español sin pan, a
la que respondería una pintada con Menos Franco y más blanco que
llegó a costar la cárcel a su autor, un capítulo tiene especial valor en esta obra: el de la corrupción generalizada en
todas las esferas de la administración. que contribuyó con el control de alimentos y
el estraperlo a que la hambruna fuera especialmente cruel y una herramienta de
control y represión: los estómagos vacíos se convirtieron en instrumento
de desmovilización política, por aquello de que la revolución de los
hambrientos puede acabar al llegar a la panadería más cercana.
Con la lucha por
la vida en aquella España hambrienta concluye Gómez Arcos su libro, que conceptúa
como una obra escrita para el futuro: "Habla de una hambruna que sucedió
hace décadas, pero en el fondo se ocupa de por qué las hambrunas aparecen, cómo
tienen lugar, quiénes son sus víctimas y qué resultados provocan. Y de cómo son
silenciadas y negadas por el poder. Estas fueron y son crímenes contra la
humanidad [ahí tenemos lo ocurrido sigue ocurriendo en la Franja de Gaza, a lo largo de más de dos años] que forman parte de
nuestra historia más oscura, de nuestro presente más terrible. Tras ellas se
esconde la mano del ser humano, que entierra las vidas de seres sin
nombre".
Este libro quiere ser una denuncia no sólo contra la desigualdad, según su autor, sino contra la utilización del hambre como arma de violencia y opresión. Nos unimos con Miguel Ángel del Arco al grito de Federico García Lorca, porque queremos el pan nuestro de cada día,/ porque queremos que se cumpla la voluntad de la Tierra/ que da frutos para todos.
*La hambruna española, Miguel Ángel del Arco Blanco. Ed. Crítica, 2025. 473 páginas. Reseña publicada en el número de febrero de la revista El viejo topo.
DdA, XXI/6261
jueves, 12 de febrero de 2026
EL ESCRITOR GONZÁLEZ RUANO NO DEBE DESVINCULARSE DEL HORROR QUE PEPETRÓ

Rafael Manuel Cansinos Galán*
Una de las características que tiene el fenómeno de recuperación de César González-Ruano en 2025 es que sus publicistas, desde medios de extrema derecha, evitan como al diablo la palabra "judío". Hagan ustedes la prueba: acoten la búsqueda de artículos periodísticos a 2025, año en el que la editorial Renacimiento, al husmo del negocio, ha decidido poner en circulación una Biblioteca González-Ruano; y cierren la búsqueda a 31 de junio de 2025, cuando escribo esto: ¡ni uno solo de los participantes en esa ignominia escribe la palabra "judío" en sus alharacas publicitarias! Los detalles paralelos de la actualidad son relevantes, por lo que no olviden ajustar también su sincronía mental a un tiempo en el que desde esos medios se aplaude sin rubor la limpieza étnica que está llevando a cabo el gobierno de Netanyahu en los territorios palestinos.
Estamos una vez más ante un nuevo episodio, anecdótico, pero significativo, de la historia de Israel en Sefarad y del mapa mental contradictorio que mueve a algunos de nuestros intelectuales, tertulianos y publicistas de medios. Hemos pasado de un último tercio del siglo XX y primera década del XXI marcado por la judeofobia tradicional de la derecha, herencia lógica del franquismo, a que esta misma derecha y sus ultras más extremos hayan sido aceptados por el Ministerio de la Diáspora israelí como portavoces legítimos y autorizados del ideario israelí y grandes defensores del papel del Estado sionista como avanzada de Occidente en Oriente Próximo. Todo ello frente a una izquierda desorientada que critica lo que a estas alturas es ya una clara limpieza étnica en Cisjordania y un genocidio en Gaza. Lo que le preocupa al hasbarismo no es que describan el procedimiento -aceptado por la derechas- sino que lo critiquen, lo que les convierte en antisemitas furibundos.
¡Claro! En esta recuperación ruanesca hay que desvincular cuidadosamente el sitagma "González-Ruano" de vocablos con los que puede establecer una concordancia perfecta como "judío" y "judaísmo", "antisemita" y "antisemitismo", "nazi" y "nazismo", etcétera. No puede haber proximidad o que se mezclen esos términos en una nube de palabras que revelaría evidencias. Noticias y artículos vecinos sobre "la guerra justa de Israel" contra lo que llaman estos medios "Hamás" (todos los palestinos), no puede aparecer mezclando resultados con la exaltación del un nazi antisemita que fue Ruano, quien, según indicios insoslayables, esquilmó a judíos durante la II Guerra Mundial y llevó su actividad criminal, también según algunos testimonios que veremos más adelante, a entregar a familias judías que acabaron sus días en los pasos ilegales de frontera española con Francia o en los campos de exterminio.
El argumento de que González-Ruano "es un gran escritor" y nos obliga a separar su vida personal de su obra literaria no tiene base, porque no es verdad. Él mismo fue honesto en este aspecto (¿lo fue en algo más?) y en varios momentos de su trayectoria le vemos plenamente sabedor de la inconsistencia de su labor literaria. No es falsa humildad. Como a otros autores de su generación, leerlo en nuestros días es un ejercicio que solo se justifica con alguna finalidad documental o acádemica. Tiene mucho oficio y miles de páginas y aquí y allí redacta algunos párrafos con cierta gracia dentro del género periodístico "ocurrente", ese que abrió con el siglo Gómez de la Serna, pasa por Umbral y que finaliza, ya en franca decadencia, con Vicente Molina Foix o Manuel Vicent.
No se trata de ignorar los méritos que González-Ruano tuvo como escritor, sino de recordar que cualquier mención a sus habilidades como antólogo, cronista, etcétera, no puede desvincularse del horror que perpetró. Analizar la labor literaria de una figura tan nefastas puede ser válido en contextos académicos, pero el riesgo está en que, al destacarlos sin crítica, se banalice su legado o incluso se abran puertas a narrativas revisionistas. Ruano no fue solo un escritor frustrado, dejó un rastro de actuaciones deleznables; por eso, aunque se estudien sus obras o sus crónicas periodísticas, el foco debe permanecer en las víctimas y en la responsabilidad que su nombre carga. Separar al "hombre" del "monstruo" es un ejercicio peligroso cuando la memoria de millones de seres humanos (no solo judíos) exige claridad, no matices que diluyan la verdad.
Faltan por digitalizar millones de documentos de la II Guerra Mundial. Cuando se apliquen las técnicas de cálculo probabilístico a toda esa documentación César González-Ruano no va tener ninguna oportunidad de escape, aunque siga despertando la admiración -y el respeto, porque a fin de cuentas eso es lo que hacen: respetar- de personas que no hacen otra cosa que justificar, sin ironía, la maldad.
*Hijo del escritor, ensayista, poeta y traductor Rafael Cansinos Assens (1882-1964) y director del archivo-fundación que lleva su nombre, editora reciente de los Diarios de Posguerra en Madrid, 1943 del autor de La novela de un literato, una obra fundamental para el conocimiento del mundo literario en Madrid en las décadas anteriores a la Guerra Civil. Ese tomo de los Diarios refleja a su vez la España de la posguerra en la capital del país. Este Lazarillo espera leerlo en breve para tener datos fehacientes del ambiente de miseria social, moral e intelectual que Cela recreó en su novela La Colmena.
DdA, XXII/6260






