martes, 14 de abril de 2026

FRENTE A TRUMP, HAY QUE CERRAR FILAS EN TORNO AL PAPA LEO


 



Ana Cardo

El médico jesuita Hernán Quezada ha expresado una serie de consideraciones con relación a la deplorable actitud del presidente de Estados Unidos ante las palabras de León XIV condenado las guerras contra Irán y Libia. Un Papa que genera molestia a un hombre malvado, está del lado correcto de la historia. El Violento tiene poder, el Papa autoridad, y vale más la autoridad que el poder. Quezada cree necesario que los católicos del mundo cierren filas en torno a León XIV, también y sobre todo los casi setenta millones de católicos que viven en Estados Unidos, y que incluyen a su Conferencia de Obispos Católicos, cuyo respaldo al Papa se está haciendo esperar. Vance y Rubio, católicos, es probable que apuesten por el silencio, si bien el silencio no es una opción en este caso para los creyentes de esa fe. El médico jesuita peruano, que posiblemente llegó a conocer a León XIV durante su ministerio en aquel país, recorre finalmente a un diálogo de Star Wars"Vamos a ganar no destruyendo lo que odiamos, sino salvando lo que amamos". Destruir es la ruta de los violentos, destruyen y se destruyen. Salvar es la ruta de los que buscan amar, salvan y son salvados, concluye Hernán Quezada.


DdA, XXII/6314

PÉTER MAGYAR DESAYUNA EN EL ATENEO DE MADRID

Félix Población

El Ateneo de Madrid ha servido un desayuno al fascismo en vísperas de nonagésimo quinto aniversario de la instauración de la Segunda República, escribe Juan Tortosa en el siguiente artículo, publicado en su blog. Tal circunstancia ocurre casi al tiempo que Péter Magyar, otrora al servicio de Viktor Orbán, derrotase en las urnas a su jefe en Hungría, algo que se ha llegado a celebrar en Bruselas, como si no fuera más de lo mismo con un cierto acicalamiento (Magyar luce un tipo mas airoso y delgado que recuerda al Orbán de hace veinte años). Desconozco si el señor De los Monteros aspira a descabalgar a su exjefe Abascal, pero algo se mueve en la extrema derecha española desde hace un tiempo que podría dar pie a otra derecha extrema, posiblemente también acicalada. Hay denuncias de algunos de los exmiembros de Vox contra el que fue su partido y podría ocurrir que lo de Hungría el pasado domingo no haya caído en saco roto. Cierto que don Iván sigue en Vox, pero quizá por poco tiempo porque ya tiene su propio proyecto, al que ha llamado Atenea, como si fuera una academia de lenguas muertas. De todos modos, hubiera sido más coherente en un centro republicano y progresista como el Ateneo de Madrid, sobre todo en vísperas un año más de la conmemoración del 14 de abril, que en tal fecha se hubiese celebrado un acto en pro de la rememoración o vindicación republicanas, antes que abrirle las puertas a un político que representa la ideología que combatió a la Segunda República, llevando a nuestro país a una guerra cruel y a una larga y represora dictadura, ensalzada por Vox sin ningún reparo. La entidad presidida por Luis Arroyo debería haber actuado, según escribe el articulista, más como dique frente al fascismo que como plataforma. ¿Qué será lo próximo en esa docta casa?  Podría darse el caso de invitar a Vito Quiles para que explicase su entendimiento del periodismo, teoría y práctica.



Juan Tortosa

El Ateneo madrileño sirve café al fascismo el día anterior al 95 aniversario de la Segunda República.
El Ateneo de Madrid ha decidido que no hay problema en servir café, micrófono y altavoz a Iván Espinosa de los Monteros, el Péter Magyar de Abascal. O ni eso, porque ni siquiera se ha marchado todavía de Vox. Dado el respeto profesional que les tengo a los periodistas que lo han acompañado, seguro que algo se me escapa cuando aceptaron desayunar y conversar con él este lunes en el Ateneo.
Aunque ahora nos intente vender otra película, Iván Espinosa de los Monteros es uno de los arquitectos del proyecto político que ha hecho del racismo, la homofobia, el ataque a la cultura y el negacionismo de la violencia de género la columna vertebral de la insidia en nuestro país. No hay constancia de que haya renegado de las ideas que le llevaron a ser portavoz parlamentario de la ultraderecha. Para nada se trata de un “liberal sofisticado” como algunos se empeñan en etiquetarlo, ni tampoco de un “conservador dialogante” por mucho que la mona se vista de seda. Ser fascista es como estar embarazada. No se está “un poquito” embarazada. Se está o no se está. No se es un poquito fascista. Si se es, se es.
Y ahí andaba él la mañana de este lunes, etiquetado como presidente de un think thank llamado Atenea, tratado con todo el respeto que quienes comparten sus ideas nunca nos tendrán, ahí estaba protagonizando una "inofensiva" conversación entre demócratas. No, señor, no me cansaré de repetirlo. Ser tolerante con los intolerantes que, entre otras muchas iniquidades, simpatizan con Trump y defienden el ataque de los Estados Unidos a Irán coloca a los tolerantes en inferioridad de condiciones.
Al día siguiente de la caída de Viktor Orbán en Hungría, sustituido por un personaje producto del propio sistema que promete cambios cosméticos sin cuestionar el fondo, se le otorga cancha pública a Espinosa como si de un demócrata se tratara. La noche anterior el actor Fernando Tejero, en el programa televisivo de Jordi Évole, admitió tener miedo a dejar de trabajar si la derecha ultra y la ultraderecha llegan un día al poder. Para ilustrarlo recordó que fue precisamente Espinosa de los Monteros quien, en sus días de gloria en Vox, insistía en la voluntad política de la ultraderecha de acabar con las subvenciones a las actividades culturales. Miedo fundado, pues.
Que se le allane el camino a este tipo de personajes en foros tan respetables como el Ateneo, entidad presidida por Luis Arroyo, sociólogo en la órbita de Sánchez y Zapatero, socialista de toda la vida, un espacio que debería actuar como dique de contención frente a la ultraderecha y no como altavoz, me parece grave ¿Qué mensaje envía esta institución centenaria, supuestamente republicana y progresista, al proporcionar tribuna a quien sueña con desmantelar todo lo que huela a izquierda, a memoria histórica, a derechos conquistados?
Hoy, 14 de abril, se cumplen noventa y cinco años de la proclamación de la Segunda República. Noventa y cinco años de aquel sueño de igualdad, laicidad y cultura para todos que los fascistas de entonces, antepasados de los de ahora, trituraron a sangre y fuego. Ironía macabra. Menuda manera de celebrar la víspera de una fecha tan cargada de emociones.
Allá donde hoy hagamos ondear una bandera tricolor, recordémosle a todo el mundo que el fascismo no siempre llega con botas. A veces lo hace con desayunos donde los fascistas se sirven de las reglas democráticas para ir creciendo hasta el día en que consiguen subvertirlas.

DdA, XXII/6314

¿UNAMUNO ASESINADO?: TRES OPINIONES A CONSIDERAR


Lazarillo

La Casa-Museo Miguel de Unamuno de Salamanca nos participa las entrevistas sostenidas con dos autores y el presidente de la Asociación Amigos de Unamuno de la ciudad del Tormes, en las que los dos primeros valoran casi como pruebas los indicios sobre la posibilidad de que el escritor vasco fuera asesinado en su domicilio  el 31 de diciembre de 1936. Este es el criterio tanto del investigador Carlos Sá Mayoral, autor de un libro al respecto del que hablamos en este DdA (Miguel de Unamuno: ¿muerte natural o crimen de Estado?), como del escritor Luis García Jambrina, colaborador de Manuel Menchón en el filme documental Palabras para un fin del mundo (2020) y autor de la novela La doble muerte de Unamuno. No sería en este caso verdad que Unamuno falleció de muerte natural a los 72 años de edad, según la versión oficial dada entonces en una ciudad ocupada por las tropas sublevadas, luego de ser arrestado en su domicilio tras su intervención el 12 de octubre de ese año en el Paraninfo de la Universidad, en la que se enfrentó al general felón Millán Astray. El presidente de honor de la mencionada asociación, Francisco Blanco Prieto, no considera que don Miguel estuviera arrestado en su domicilio ni que se precipitara el enterramiento del escritor al día siguiente, pues según él fueron 24 las horas transcurridas desde el fallecimiento. Esas y otras consideraciones le sirven para afirmar que don Miguel no fue asesinado hace noventa años, al menos mientras no haya al día de hoy prueba alguna al respecto. Las tres opiniones, en los siguientes enlaces:

GRITOS CON CITA Y GLOSA (LXXI): LA PATRIA, COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL… DE LUGAR


José Ignacio Fernández del Castro

«...A veces, para algunas personas, el nombre de un escritor, el título de un libro pueden equivaler al de una patria.» Leonardo SCIASCIA (Racalmuto, Agrigento, Sicilia, Italia, 8 de enero de 1921 - Palermo, 20 de noviembre de 1989)Porte aperte –Puertas abiertas- (1987).

Cuando el Estado-nación moderno hace aguas en una marejada de poderes económicos transnacionales organizaciones supranacionales con voluntad de mercaderes, acaso necesitamos (seguramente siempre lo hemos necesitado) otro tipo de patria que nos preste el calor del terruño, ahorrándonos chovinismos y xenofobias... Y, ya sin aldeas (convertidas en paisaje pintoresco para el fomento del turismo rural) ni verdaderos barrios (sin vida interna, transformados en inhóspitos habitáculos para el descanso de las alienadas huestes que llenan los grandes centros comerciales), habremos de volver la mirada a las mejores historias escritas...  

¿Quién no ha sentido, en algún momento, que los aconteceres del Macondo de Cien años de soledad, de la Vetusta de La Regenta o los rincones de La Mancha transitados por Don Quijote eran más suyos que el tedio o las tensiones que envolvían su vida cotidiana?... ¿Quién no ha encontrado mil veces en Gabo, Clarín o Cervantes esa sensación maravillosa y reconfortante de las palabras mágicas que describen lo maravilloso o terrible del mundo al calor de una chimenea o una hoguera?.


Evidentemente, para tantos letraheridos como en el mundo somos, los libros (y su reflejo en las mejores pantallas) son una patria mucho más propicia que esa otra llena de políticos que son títeres de sus amos, esos poderes reales que nos ofrecen sus marionetas para que “el pueblo” elija las que más le gusten… Como lo son esos jueces que condenan a quienes persiguen la corrupción y el genocidio para exculpar a corruptos y genocidas, o esos robocops que persiguen con sus porras y atemorizan adolescentes, titiriteros o raperos más o menos deslenguados...

¡Qué lástima que la realidad, la de ayer, hoy y mañana, sólo sea “literalizable”!. ¡Qué lástima que no pueda ser ella misma literatura!. Pero es que, a fin de cuentas, para cada cual, eso que tan pomposamente llaman “patria” no es más que un azar geográfico con ecos biográficos… O sea, algo así como un complemento circunstancial de lugar.

DdA, XXII/6314

lunes, 13 de abril de 2026

LA ARGENTINA DE MILEI: POLICÍAS CONTRA SOTANAS (PREMIO WORLD PRESS FHOTO)



Cora Gamarnik

Esta fotografía de @bourbontadeo titulada “La Argentina de Milei” fue una de las fotos premiadas este año por la World Press Photo.
Lo que vemos en la imagen sucedió a metros del Congreso Nacional el 14 de mayo de 2024. Dos curas, el Padre Francisco “Paco” Olveira y el padre Jorge ‘Chueco’ Romero se acercaron a expresar su solidaridad con los jubilados. En el momento de la foto el padre Romero intentaba socorrer al padre Paco que había sido detenido minutos antes por la policía. Ambos sacerdotes integran el grupo de curas católicos Opción por los Pobres.
Lo que vemos es una hilera de prefectos armados con cascos, escudos, rodilleras, chalecos antibalas, protectores de plástico duro y bastones que aprisionan al cura vestido con una túnica blanca, vieja, ajada, suelta, cómoda, de maga corta. Los prefectos lo agarran violentamente Son muchos contra uno, y ese uno además es un cura.
El blanco de su sotana contrasta con los colores negros y caquis de los uniformes. El bolso que lleva el cura es de una tela de colores típica del norte argentino. Se adivina en la imagen una chalina que está caída y tiene los colores de la Wiphala, un emblema ancestral de los pueblos originarios andinos. La soga de su bolso le rodea la cintura. El padre Jorge se puso zapatillas cómodas para ir a la manifestación, zapatillas negras con cordones rojos. En el momento de la toma sus cordones están desatados. Con su pie izquierdo pisa la bota de uno de los prefectos. Se agarra fuerte para no caerse. Su brazo tenso deja ver dos pulseras en su muñeca derecha.
La foto tuvo en el momento de su publicación una deriva en memes y en dípticos comparativos. Se la comparó con cuadros del barroco como “La captura de Cristo” (1602) de Caravaggio. Es sorprendente la similitud con la escena del arresto de Jesús. En ambas imágenes múltiples cuerpos armados intentan someter a un hombre indefenso. La proximidad física y la tensión de los gestos le otorgan dramatismo a la imagen. La alegoría religiosa habla del sufrimiento físico, de la dimensión sacrificial de un cuerpo violentado como fue el de Jesús.
Pero en la fotografía hay un plus de sentido. El cuerpo del cura resiste. No está derrotado, no se rinde. Se agarra con fuerza de una parte de la pechera de uno de los prefectos. Un efectivo lo sujeta desde atrás, otro lo empuja con un escudo de acrílico. El contraste es brutal. La imagen se inscribe en una genealogía visual que atraviesa la historia del arte occidental: desde la representación del martirio religioso hasta la denuncia moderna de la violencia estatal.
Tadeo tomó la foto de cerca, el encuadre muestra a los cuerpos amontonados, no hay cielo ni distancia que suavice. La proximidad física es parte del mensaje. Los escudos forman una muralla que envuelve y aplasta la figura del sacerdote. No hay fuga posible dentro del cuadro. La escena sucede en plena calle, atrás de adivina en la esquina una pizzería, a la izquierda un kiosco de diarios. Todos están en movimiento, nadie posa, nadie mira al fotógrafo. La nitidez del primer plano contrasta con el fondo ligeramente difuso.
La composición es simétrica: el cura en el centro, los efectivos cerrando desde ambos lados, los escudos con las siglas "PNA" que se reiteran. PNA, PNA. ¿Qué hace la prefectura nacional reprimiendo a un cura? Si eso hacen con él, ¿hasta dónde son capaces de llegar con la represión?
La fotografía se construye sobre ese juego de contrastes: fragilidad y fuerza, claridad y oscuridad, uno contra muchos. Una violencia ejercida a la vista de todos. Una violencia irracional que pretende legitimarse en nombre del orden.
Las marchas de jubilados frente al Congreso se convirtieron desde que asumió Milei en uno de los focos más visibles de la resistencia social al gobierno. Con jubilaciones mínimas que no llegan a cubrir la canasta básica continúan manifestándose a pesar de ser reprimidos de forma constante todos los miércoles.
La foto de Tadeo Bourbon expone con claridad alegórica la desproporción de la maquinaria institucional desplegada para someter a hombres y mujeres que pelean por derechos básicos.
La foto de Tadeo habla de la Argentina de Milei.

DdA, XXII/6314

GAZA, LÍBANO, EL GRAN ISRAEL Y EL FRACASO DEL ORDEN INTERNACIONAL

 "Hay tantos cadáveres que ya no caben”. La frase no es una metáfora ni un recurso retórico. La pronuncia Alejandra Salvat, delegada de Cruz Roja en Líbano, para describir una realidad que desborda cualquier capacidad institucional. En algunos centros sanitarios se han tenido que instalar unidades de refrigeración adicionales para almacenar cuerpos que llegan sin descanso. La muerte, convertida en rutina logística, revela hasta qué punto la escalada militar en la región ha sobrepasado todos los límites. El problema radica en cómo parar la estrategia del Gran Israel ante el precedente que está significando la brutal violencia del expansionismo que alienta el actual gobierno de Netanyahu.

La escena no es una excepción ni un episodio puntual. Es el resultado directo de una presión sostenida sobre territorios que conviven con el conflicto permanente. Países como Líbano, junto a Gaza o Cisjordania, soportan el impacto de una dinámica que combina ofensiva militar, colapso de infraestructuras y una crisis humanitaria que ya no puede gestionarse con los recursos disponibles. En este vídeo que muestra la magnitud de la tragedia se observa con crudeza cómo la acumulación de víctimas se ha convertido en una constante.

Lo que ocurre sobre el terreno no puede entenderse sin analizar las ideas que lo sostienen. Durante años, el concepto del llamado “Gran Israel” fue relegado a los márgenes del debate político, asociado a sectores radicales y sin respaldo explícito desde posiciones de poder. Sin embargo, esa frontera entre lo marginal y lo institucional se ha ido desdibujando progresivamente.

Hoy, esa visión ya no se limita a discursos periféricos. Ha comenzado a aparecer en declaraciones públicas de figuras con responsabilidad gubernamental. La idea de una expansión territorial que trascienda las fronteras actuales, basada en argumentos históricos, religiosos y estratégicos, ha dejado de ser una hipótesis lejana para convertirse en un marco político que condiciona decisiones concretas.

El ministro Bezalel Smotrich ha verbalizado en distintas ocasiones posiciones que apuntan en esa dirección. No se trata solo de palabras. Estas declaraciones encajan con una práctica sobre el terreno que incluye ocupación, desplazamiento forzado y presión constante sobre territorios vecinos. La expansión no se formula únicamente como un proyecto ideológico, sino como una estrategia que se ejecuta paso a paso.

En este contexto, lo que ocurre en Líbano no puede analizarse como un fenómeno aislado. Forma parte de una lógica más amplia en la que la violencia se convierte en herramienta política. Cada infraestructura destruida, cada hospital colapsado y cada cuerpo almacenado en cámaras improvisadas responde a una dinámica estructural que prioriza el control territorial sobre la vida humana.

Las consecuencias son visibles. Sistemas sanitarios al límite, población civil atrapada y una comunidad internacional incapaz de frenar la escalada. La normalización de esta violencia no es casual. Es el resultado de años de impunidad y de una narrativa que ha permitido justificar lo injustificable bajo el paraguas de la seguridad.

Mientras tanto, la realidad sobre el terreno sigue deteriorándose. Las cifras de víctimas aumentan, las infraestructuras se desmoronan y la capacidad de respuesta humanitaria se agota. La pregunta ya no es si la situación es insostenible, sino cuánto tiempo más se va a permitir que continúe. Porque lo que está en juego no es solo el presente de una región, sino el precedente que se establece cuando la violencia sistemática deja de tener consecuencias.

Cuando almacenar cadáveres se convierte en un problema logístico, lo que ha fracasado no es un sistema sanitario, sino todo un orden internacional que ha decidido mirar hacia otro lado.

SPANISH REVOLUTION

QUIEREN ALMA DE OBRA BARATA PARA SU PENSAMIENTO ÚNICO



Valentín Martín

LA DEUDA INFINITA
Llegaron los tigres adolescentes y tú ya no estabas.
Le pedí cuentas a Dios me dio la espalda dijo
Yo soy el que soy.
Desde entonces muecines de paladar gótico fecundan ángeles impúdicos
y septiembres asustadizos.
De los cardos y las brasas nació el joven suicida que yo fui,
en vano he esperado a que fraguara la regeneración de las madrastras.
La tristeza del amor no hace milagros,
los asesinos siguen dejando miguitas de pan para equivocar a las palomas,
han arrasado las playas y han erigido arrecifes.
Bendigo por tanto la hora en que no conociste
a los nuevos bárbaros de Occidente.
Ni sus palabras sucias
ni la melodía de los niños perdidos
ni la canonización de los caníbales
ni los ladrones de sueños
ni perro comiendo perro
ni el duro viento de los genocidios
niños que tan pronto serán ceniza
ni los acantilados desde donde despeñan a los disidentes.
Porque han sembrado el mundo de acantilados
y han exterminado a los disidentes
quieren alma de obra barata para su pensamiento único.
Malditos sean.
Está lloviendo y tú no lo sabrás nunca.
Cuanta soledad.
Nada es como se recuerda
había dicho madre pasados los años.
¿Recordarás tú mi nombre ahí abajo huérfano de vientos tantos años
capitán de profundidades de la rosa que yo beso?
Encarnizadas de amaneceres, silencios y culpabilidades
por quién preguntan las recién casadas
y a quién se encomiendan los arbustos en otoño
si ya no quedan hombres a caballo ni reyes al amor de la lumbre
y es recia como la tarde infinita la pena.
Yo soy el que soy
y no respiró tranquilo hasta derribarte.
Ahora que soy más viejo que tú
me pregunto por ti.
Te amábamos tanto, padre.

DdA, XXII/6314

RADIO KRAS, PATRIMONIO CULTURAL DE GIJÓN


Félix Población

Es muy de celebrar que mi estimado Luis Miguel Piñera, cronista de Gijón con una colaboración semanal en el diario La Nueva España, dedique en la edición de hoy de este periódico una más que merecida crónica a Radio Kras, una iniciativa comunicacional de izquierda que este año cumple nada menos que 41 desde su fundación. El sonoro acrónimo responde al Colectivo Radiofónico Asturiano que puso en marcha este empeño, nacido en Gijón octubre de 1985, con un manifiesto fundacional en el que se hace constar que surge por el carácter conservador y la falta de imaginación de los medios de comunicación de aquella villa, "cosa que no facilita, e incluso impide, la expresión de una realidad rica en proyectos culturales, políticos y sociales alternativos". El acrónimo viene a ser, también, un homenaje a una vieja organización política, las Comunas Revolucionarias de Asturias (CRAS), en las que participaron junto a su inspirador, el recordado profesor anarquista José Luis García Rúa, algunos de los fundadores de esta Radio Kras que aún resiste en el 105 FM: la lucha obrera, la oposición a la OTAN, el antimilitarismo, la música, la insumisión y la cultura en general, formaron parte del guion informativo de esta emisora, tal como recuerda Piñera. Una declaración institucional de los grupos políticos representados en el Ayuntamiento de Gijón en 2015, coincidiendo con el trigésimo aniversario de Radio Kras, evitó el cierre de la emisora por parte de la Jefatura Provincial de Inspección de Telecomunicaciones, que pretendía sancionar al colectivo con una multa de entre 200.000 y 300.000 euros por carecer de licencia para emitir en FM. Esa declaración institucional consideraba a Radio Kras, con todo merecimiento, un "patrimonio cultural irrenunciable de la ciudad". Larga vida, pues, para quienes se han ganado este título y lo mantienen a viva voz después de más de cuatro décadas. Que sea así por muchos años, de parte de quienes en la muy lejana adolescencia y en esa misma villa cantábrica, carentes de libertades, sólo podíamos imaginar en tiempos futuribles iniciativas como Kras.

DdA, XXII/6314

"LA VERDAD ESTÁ EN LUCHA", UN POEMA REVOLUCIONARIO DE LUIS CERNUDA


Ana Cardo

Mi amigo en redes Esteban Zúñiga ha recuperado estos días previos a la conmemoración republicana -eludida de raíz en el vigente régimen-, aparte de la participación del admirable poeta Luis Cernuda en la manifestación de júbilo multitudinario celebrada en las calles de Madrid hace 95 años con motivo de la proclamación de la Segunda República el 14 de abril y el recuerdo de la breve militancia del poeta sevillano en el Partido Comunista (legalizado ahora hace 49 años), dos colaboraciones de Cernuda en la revista Octubre, escritores y artistas revolucionarios, fundada y dirigida por la escritora Teresa León y el poeta gaditano Rafael Alberti. Aunque son de similar enfoque revolucionario ambas colaboraciones, ateniéndose a la cabecera de la revista (sigo echando de menos una edición facsimilar), me parece más interesante la segunda,  que su autor dio a conocer en el número 8 de la publicación, correspondiente al mes de abril de 1934. Se trata de su poema Vientres sentados, que yo desconocía y que Zúñiga ha ilustrado en su muro con la imagen del poeta montado en un burro en el pueblo abulense de Burgohondo, durante unas jornadas de las Misiones Pedagógicas en las que Luis Cernuda participó activamente junto a otros escritores, tratando con sus explicaciones de acercar el arte a las gentes de las aldeas y pueblos del país, víctimas en una proporción elevada de la pobreza y el analfabetismo, durante el tiempo de aquella memorable e histórica actividad cultural, emprendida en el primer bienio republicano:

VIENTRES SENTADOS

Con satisfacción
Como quienes saben
Como quienes tienen en su puño la verdad
Bien apresada para que no escape
Y con orgullo
Como vigilantes de vosotros mismos
Domináis a lo largo a lo ancho de la tierra
Vosotros vientres sentados.

No hay gas
No hay plomo
Que tanto levante que tanto lastre proporcione
Como vuestra seguridad deletérea
Esa seguridad de sentir vuestro saco
Bien resguardado por vuestro trasero.

Miráis a un lado y a otro
Sonreís rasgando maliciosamente la hedionda boca
Y desde allí emitís como el antiguo oráculo
Henchidas necedades
Dictámenes que se escurren entre las rendijas como ratas

Alado el pie vigoroso
El pie juvenil y vigoroso
Que derrumbará bien pronto
Ese saco henchido de fango de maldad de injusticia
Arrastrando consigo vuestro trasero y vientre
Vuestra triste persona que mancha el aire
El aire limpio y justo
Donde hoy nos levantamos
Contra vosotros todos
Contra vuestra moral contra vuestras leyes
Contra vuestra sociedad contra vuestro dios
Contra vosotros mismos vientres sentados
Con una firme espiga
A quien su propia fuerza empuja desde la tierra
Para que se abra al sol
Para que dé su fruto
Fruto de odio y de alegría
Fruto de lucha y de reposo.

La verdad está en lucha y en ella os aguardamos
Vientres sentados
Vientres tendidos
Vientres muertos.

(Luis Cernuda. "Vientres sentados". Fuente: "OCTUBRE. Escritores y artistas revolucionarios". Revista mensual. Número 8 - Página 9. Madrid, abril de 1934).

DdA, XXII/6314

IRÁN: SE PERCIBEN TUFOS DE FAKE EN ESTA PAUSA PACTADA

 Mientras persista un sistema basado en la acumulación militarizada de riqueza, la competencia monopólica entre potencias y la subordinación de la vida a la lógica del capital, toda tregua estará atravesada por ambigüedades irresolubles. Podrá aliviar el sufrimiento en el corto plazo, pero difícilmente podrá garantizar una paz duradera liberada del capitalismo. Así, la tregua no es simplemente un alto al fuego ni un engaño total: es un signo en disputa, un momento de condensación de contradicciones donde se juega, en última instancia, la posibilidad de transformar la guerra administrada en una paz verdaderamente humana.



Fernando Buen Abad

¿Todo es mentira, Donald? ¿Esta pausa pactada es un circo de falacias o una esperanza cierta de pacificación? Se perciben tufos a fake. Nos ha pasado tantas veces. Toda tregua es también una operación ideológica.  Ésta especialmente, y no porque parezca falsa en un sentido absoluto, sino porque su “verdad” está intoxicada por intereses mercantiles concretos que sólo se declaran abiertamente a sangre y fuego. Su tregua, en este sentido, no es una negación de la guerra, sino una de sus formas. 

Suspende el estruendo de las armas mientras intensifica el murmullo de los negocios que buscan domesticar la conciencia de las mayorías. Se construye un relato de racionalidad, de prudencia, incluso de humanismo, que oculta las condiciones estructurales que hacen posible la violencia y ocultan a los muertos adultos e infantes. 

Ahora la palabra “tregua” aparece, en el teatro contemporáneo de la geopolítica, como un signo de alta densidad semiótica que encubre una compleja red de intereses mercantiles, correlaciones de fuerza y operaciones ideológicas. Cuando Donald Trump enuncia o avala una “pausa” en el conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, no se trata simplemente de un gesto diplomático hipócrita, sino de una construcción discursiva que debe ser interrogada desde sus condiciones de producción, circulación y recepción. La tregua, como signo, no existe en el vacío: es parte de un sistema de significaciones donde cada palabra, cada imagen mediática, cada gesto institucional, contribuye a jerarquizar la percepción social de la dominación imperial. 

No se trata de dictaminar, en términos ingenuos, si “todo es mentira” o si estamos ante una “esperanza real” de paz, sino comprender qué función cumple la idea misma de tregua en la reproducción de un orden mundial atravesado por la guerra cognitiva, la dictadura de las fake news y la retahíla infinita de falacias lenguaraces perpetradas por Trump. La tregua puede operar simultáneamente como suspensión táctica de hostilidades materiales y como intensificación de la guerra en el plano simbólico. 

De hecho, la historia reciente muestra que los momentos de aparente distensión suelen coincidir con reconfiguraciones estratégicas que permiten a las potencias reordenar sus dispositivos de dominación, optimizar recursos y rearticular legitimidades. Y profundizar la ofensiva mediática. 

Así es el capitalismo, en su fase imperial de acumulación globalizada y financiarizada, que no puede prescindir de la guerra como mecanismo de regulación. La guerra no es un accidente ni una desviación moral, sino una herramienta de saqueo de recursos naturales, explotación de seres humanos, subordinación de mercados, control de recursos estratégicos y disciplinamiento de poblaciones. 

En este contexto, la tregua funciona como un dispositivo de gestión de la violencia: no la elimina, la administra. Ya no se trata de si la tregua es “verdadera” o “falsa”, sino de a quién sirve y qué oculta. 

¿Suspende la violencia para proteger a las poblaciones o para reorganizar la capacidad ofensiva de los aparatos militares? ¿Abre espacios para una transformación estructural o consolida las condiciones que harán inevitable el próximo ciclo de confrontación? 

Nuestra semiótica crítica obliga a leer la tregua no como hecho aislado, sino como un momento dentro de un proceso histórico más amplio donde la guerra y la paz son dos caras de una misma lógica del engaño burgués. Así, la figura de Trump resulta paradigmática, no por su excepcionalidad, sino por su capacidad de condensar en un estilo discursivo monstruoso que en otros contextos se presenta como un arma de aberraciones y dislates al servicio de la confusión programática. Por más imbécil o sicópata que parezca, más velada. 

Su retórica oscila entre la amenaza abierta y la promesa de negociación, entre la exaltación del poder militar y la apelación a acuerdos de negocios. Esta oscilación esquizofrénica no es incoherente: es funcional a una estrategia que combina coerción y consenso, intimidación y seducción. La tregua, en su discurso, puede aparecer cual gesto magnánimo, pero también como advertencia implícita de que la violencia y el horror siguen disponibles. 

Desde una mirada humanista rigurosa, la evaluación de la tregua no puede limitarse a sus efectos inmediatos, aunque estos sean cruciales en términos de vidas humanas. Toda pausa en la violencia que evite muertes es, en ese plano, valiosa. Pero el humanismo no puede reducirse a una ética de la urgencia que ignore las condiciones estructurales. Un humanismo de nuevo género exige interrogar las raíces de la violencia y no contentarse con su administración temporal. De lo contrario, se corre el riesgo de convertir la tregua en un ritual recurrente que legitima la continuidad del sistema que produce la guerra. 

Así la dimensión semiótica de este problema se vuelve evidente cuando se analizan las narrativas mediáticas que acompañan la tregua. Se construyen imágenes de líderes dialogando, de acuerdos firmados, de declaraciones optimistas. 

Estas imágenes funcionan como signos de estabilidad, como promesas de normalidad. Sin embargo, detrás de ellas persisten las estructuras de poder que hacen posible la violencia: bases militares, alianzas estratégicas, sanciones económicas, operaciones encubiertas. La tregua, en este sentido, puede ser leída como una superficie tranquila que oculta un subsuelo criminal en ebullición 

Hay que romper con toda ilusión y desnaturalizar esta tregua como conquista civilizada. Hay que transparentar sus condiciones materiales. Esto no implica adoptar una posición cínica que niegue toda posibilidad de paz, sino construir una comprensión más compleja que permita distinguir entre una paz negativa –ausencia temporal de violencia directa– y una paz positiva –transformación de las condiciones que generan la violencia. 

Mientras persista un sistema basado en la acumulación militarizada de riqueza, la competencia monopólica entre potencias y la subordinación de la vida a la lógica del capital, toda tregua estará atravesada por ambigüedades irresolubles. Podrá aliviar el sufrimiento en el corto plazo, pero difícilmente podrá garantizar una paz duradera liberada del capitalismo. 

Así, la tregua no es simplemente un alto al fuego ni un engaño total: es un signo en disputa, un momento de condensación de contradicciones donde se juega, en última instancia, la posibilidad de transformar la guerra administrada en una paz verdaderamente humana.

LA JORNADA MX. DdA, XXII/6314