jueves, 17 de enero de 2019

LA LEY DE AMNISTÍA, LA LEY DEL OLVIDO Y EL "RÉQUIEM" DE SENDER

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Remedios Palomo

Ya está hecho, ayer por la tarde me releí el "Réquiem [por un campesino español]". Nada que ver con lo que yo recordaba. Calculo que tendría 15 años cuando lo leí en el instituto y que presenté un trabajo para Literatura porque era lo establecido para las lecturas obligatorias del curso. Recuerdo que traían los libros seleccionados a la Imprenta Cervantes que estaba, y está creo, en la Corredera de Arenas y que para quien no podía comprarlos había siempre algún ejemplar en la biblioteca del Insti. Y también recordaba, cómo no, a Paco el del Molino y a mosén Millán, el cura delator. Pero no tenía ni idea del alcance real de este libro.
Como nadie nos dio las claves para entenderlo, lo leímos totalmente descontextualizado. Era un libro transgresor, crítico con la dictadura, nos decían, pero omitiendo que se trataba de un relato sobre los estragos del golpe de estado de 1936 en un pueblo español. ¡Y qué bien contado está!
Escrito, y publicado en México, en 1953, delata que Sender, exiliado en EEUU, casi veinte años después del golpe no había podido olvidar lo sucedido y lo describe como si fuera ayer.
"-Mosén Millán, el último domingo dijo usted en el púlpito que había que olvidar. Olvidar no es fácil, pero aquí estoy el primero." 

Esto lo dice Don Valeriano, el administrador del duque, proclamado alcalde tras el golpe de estado, "uno de los que más influyeron en el desgraciado fin de Paco", el alcalde republicano. Sencilla manera de mostrar que los fascistas que ejecutaron el golpe de estado, se propusieron gestionar también su olvido.
Y ahí seguimos, sumergidos en ese olvido. ¿Pues qué otra cosa es la ley de Amnistía de octubre de 1977?

LOS OJOS AMPLIOS DE EUROPA ESTÁN CIEGOS

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Lazarillo

A te che non hai nessuna colpa di essere nato in un posto sbagliato in un momento sbagliato. Per te, e per tutti i bambini del mondo...Un futuro migliore...Tomo esta foto de un blog en italiano que lleva por cabecera Le ingiustizie della Vita. A ti que no tienes ninguna culpa de haber nacido en un lugar equivocado en un momento equivocado. Para ti y para todos los niños del mundo...Un futuro mejor...
Poco antes había visto la viñeta de El Roto en El País en la que se ve a un guerrero barbado con casco y la enseña rojigualda, sobre cuya imagen el autor ha escrito: La media de edad mental de la extrema derecha es la edad media.
Sólo desde unos principios medievales se puede criminalizar a los migrantes que se juegan la vida huyendo de sus países en guerra o sumidos en la miseria.
Quienes votan a los que tales soflamas perpetran deben saber que, bajo ese discurso, quedan pendientes de acogimiento y esperanza niños como el que llora de miedo y desoladora orfandad aferrado a esas rocas, mirándonos desde la desesperación infinita que pueden tener esos ojos. ¡Cuántos llantos así han quedado ahogados en el mar, hundidos para siempre en el dolor del Mediterráneo, desde que el occidente cristiano y demócrata provocó conflictos armados como los que han dejado a millones de seres humanos en la orfandad de la diáspora!
La raíz de la palabra Europa procede del griego y significa ojos amplios, pero Europa los tiene cerrados a esa realidad que algún día podrá ser comparada con la de las páginas más negras de su historia. Sin embargo, la estamos viviendo con costumbre, casi con rutina, mientras la novena sinfonía de Betthoven suena como himno oficial en los actos conmemorativos de la Unión Europea.
¿Cómo es posible, ante imágenes así, que en lugar de amor y abrazos ante la orfandad de esos niños haya en nuestra sociedad seres humanos que prestan oído y voto a partidos políticos cuyo discurso se basa en el odio y la criminalización del extranjero pobre? Porque no se trata sólo de xenofobia sino de aporofobia, sobre todo. ¿Y estamos pensando que esos partidos pueden llegar a crecer? ¿Hasta ese punto hemos decrecido y nos sentimos incapaces de hacerles frente? 

PS.El Gobierno impide al Open Arms salir del puerto de Barcelona para rescatara emigrantes.

El Roto

EL PUEBLO COMO COMPARSA


 Jaime Richart

En todos los países del sistema es más o menos lo mismo.  Pero es lo que hay. Sin embargo, hay una diferencia sustancial entre los de­más europeos y España. Los europeos vienen profun­di­zando en la democracia hace siglos, unos más y otros me­nos pero todos pasa­dos por la catarsis de dos guerras mundia­les. Mientras que la Es­paña actual, la ahora teórica democracia es­pa­ñola, procede del triunfo de un bando sobre otro en una gue­rra ci­vil que culminó en una dictadura militar de cuarenta años que a su vez barrió el espí­ritu republicano del otro bando al menos externamente. Murió el dictador, pero su influencia durante cua­tro déca­das en  la ense­ñanza y en la mentalidad general, y luego sus con­cienzudos prepara­tivos de las "leyes fundamentales" para la construcción del régimen democrático que inevitablemente habría de sucederle, hicie­ron fortuna desde el comienzo. Pues desde entonces, desde el mismísimo proceso constituyente, el clima ideológico, socioló­gico y político hasta hoy están contami­nados por el éxito del bando gana­dor en aquella espantosa guerra y por la ideología na­cional catoli­cista impuesta a sangre y fuego por el dictador. La tenacidad de éste y casi medio si­glo de influjo ideoló­gico son dos factores ex­cesivos como para no originar efectos psicológicos en la pobla­ción de un país que ya venía so­metido al imperio de una sola religión mo­no­teísta e intolerante, hasta esclerotizar todo in­tento de cambio en la más común de las maneras de pen­sar…


Y decía democracia teórica, porque significando democracia go­bierno del pueblo, el protagonista en la realidad puede ser el pueblo o serlo sólo nominalmente, que es lo que sucede en Es­paña. Porque si en cualquiera de esos países europeos hasta ahora el pueblo asume su papel sin cuestionarse la convención de que él es quien go­bierna en su país, en España se hace pa­tente que el pueblo es com­parsa, figurante, no protagonista. El origen de esta observación está en el hecho de que en la elabora­ción de la Constitución en 1978  ninguno de los redactores repre­sentaba en absoluto la mentali­dad, la sensibili­dad y los inter­eses del pueblo español. To­dos eran por lo menos de extrac­ción burguesa, por cuna y por posi­ción social. Todos venían de ocupar puestos destacados en la socie­dad fran­quista, por lo que estaban contaminados de algún modo por la idea del dictador plasmada en las leyes fundamentales del "Reino", como así las hizo llamar.

Por lo que si de por sí el sistema democrático del ámbito capita­lista es sospechoso por defecto, de estar el pueblo escasa­mente repre­sentado en los parlamentos y demás instituciones, en España lo es además por ese arranque constitucional. Pero tam­bién por los ante­cedentes frentistas y por la manera de desarro­llarse los aconteci­mientos posteriores a lo largo de otros cua­renta años. Entre los que destaca que ya venían dispuestas las co­sas de manera que la política consistiese en la alternancia en el poder de dos parti­dos polí­ticos solamente, pero eso sí, deco­rada por la presencia de un ter­cero que representase lo más pare­cido a una ideología propia­mente so­ciocomunista inoperante y sólo nominal. Acontecimientos entre los que además de esta tra­moya están, una monarquía artificio­samente restau­rada por una Constitución ad hoc, cocinada con carácter rígido conforme a la ideología tardofran­quista, y un metódico saqueo de las arcas públicas a lo largo de al menos los últimos veinte años a cargo de los legatarios, políticos o no, hijos, nie­tos o parientes de los vencedores en la gue­rra civil…

Es cierto que en todos los casos la democracia es imperfecta y res­ponde más a una aspiración, a una ilusión, que a una realidad. Y esto es así incluso desde la propia cuna de la de­mocracia de la anti­gua Atenas. En la democracia ateniense, sólo los varones adultos que fuesen ciudadanos y atenienses (ciuda­dano ateniense era sólo el nacido de padre y madre ateniense) ten­ían derecho a votar. Que­daba ex­cluida una mayoría de la po­blación: esclavos, niños, muje­res, me­tecos (los extranjeros) y los ciudada­nos cuyos derechos estu­vie­sen en suspensión por la ati­mia, no haber pagado una deuda a la ciu­dad. Pero transcurridos más de dos milenios desde entonces, el sucesivo perfeccionamiento de la democracia a partir de Montes­quieu, en la mayoría de los países la evolución socioló­gica fue aproximando a las clases sociales por recur­sos aunque sólo fuese para que el bien­es­tar más gene­ralizado, reforzase a las clases favore­cidas su esta­tuto personal al estar menos expuestas al asalto y a la inestabili­dad social.

Pero en España las cosas de su sociedad suelen desmarcarse de lo que en los países europeos suele ser una trayectoria en este as­pecto similar. El propio papel de los medios de comunicación es con escándalo lo suficientemente distinto como para tener un pro­tago­nismo decisivo en la orientación de la suerte política y en la decanta­ción del voto popular. Los periódicos impresos han pasado a un plano secundario. Por lo que, aparte las redes socia­les, la im­portancia de los medios se centra en los televisivos. Y si en la ma­yoría de los casos estos están en manos privadas en to­das partes, las televisiones estatales, como la BBC británica y la TF1 francesa, por ejemplo, conservan el prestigio de su esfor­zada neutralidad. Mientras que en España, el estilo y predominan­cia del partido ofi­cialmente “conservador” han debili­tado considerable y deliberada­mente el prestigio de la televi­sión estatatal, quedando por encima de ella las cadenas pri­vadas cuyos accionistas y ejecutivos presio­nan en la sombra a “sus” periodistas lo suficiente como para no po­der evitar que sean demasiado visibles sus maniobras y propósitos de fondo. Unas veces manteniendo durante años a los mismos perio­distas afines a su interés en los platós, otras veces vetando la presencia de contertu­lios y otras manejando el moderador los tiem­pos y las intervencio­nes de los presentes de modo que la insolen­cia, exage­raciones, falsedades y libelos de algunos de ellos prevalez­can durante años sobre otros periodistas cuya prudencia les acon­seja ceder aunque sólo sea para evitar el altercado. Todo lo que da lugar a que el espectador no conservador o neutral se plan­tee a menudo dejar de ver esos programas o verlos sólo fragmenta­riamente y “hacerse” absten­cio­nista, hastiado de tanto tejemaneje su­brepti­cio o desvergon­zado en esta farsa democrática…

De modo que si la democracia española es ejemplo de un mo­delo en el que el pueblo no sólo no gobierna sino que es objeto de instru­mentalización por parte de los poderes polí­tico y mediá­tico; si la separación de los poderes del Estado (condición indis­pensable en la moderna democracia), es inexistente o no acaba de consoli­darse; si el predominio apabullante del in­terés de las grandes fortu­nas, de los emporios, de la banca, de las sociedades anónimas, de las grandes empresas en detrimento del pequeño comercio, de los comerciantes individuales, de los autó­nomos, de las clases medias, etc  es tan obvio… Si eso es así, digo, el pa­pel del pueblo, que debi­era ser protagonista principal, queda re­ducido a lo que antes de­cía, comparsa, y de paso objeto de la manipulación y de la rentabi­li­dad posible para los medios de comunicación y para los par­tidos políticos que sobresalen no por cercanos al interés popular sino por el suyo y el de los opulentos que están detrás. Lo sucedido en las últi­mas elecciones autonómi­cas planea sobre lo que habrá de suceder en las próxi­mas genera­les. Pues, como sucede en Estados Unidos con la amplí­sima abstención de la población negra e hispana por parecidas razones, la abstención pondrá de nuevo en bandeja el po­der, más en manos de los partidos infectos de fran­quismo que de los progresistas o de un partido inexistente im­preg­na­do de razo­nable pensamiento conservador…

Sea como fuere, en toda esta barahúnda, en medio de este carru­sel sociopolítico manejado por unos, tergiversado por otros y mercan­tilizado por todos, el pueblo, como a lo largo de toda la histo­ria en España, es el que paga las consecuencias, como prostitui­das y prostituidos alimentan a sus proxene­tas...

                    DdA, XV/4.062                    

miércoles, 16 de enero de 2019

DESVERGÜENZA: ¿CÓMO SE PUEDE CITAR A LORCA Y BLAS INFANTE Y DEROGAR LA LEY DE MEMORIA HISTÓRICA?

HIMNO DE ANDALUCÍA (Blás Infante)

La bandera blanca y verde
vuelve tras siglos de guerra
a decir paz y esperanza
bajo el sol de nuestra tierra.

¡Andaluces, levantaos!
¡Pedid tierra y libertad!
Sean por Andalucía libre
España y la Humanidad.


Los andaluces queremos
volver a ser lo que fuimos,
hombres de luz, que a los hombres,
alma de hombres les dimos. 




 Ana Cuevas                                                 

El nuevo gobierno de Andalucía empieza con el pie derecho, como era de esperar, pateando la dignidad y la integridad de las mujeres. 
Igual pensaban que nadie iba a pitar penalti ante tan salvaje entrada pero gran parte de la sociedad ha decidido sacar tarjeta roja al discurso del triunvirato machirulo.
El día 15, en todo el territorio español y en decenas de ciudades de otros países como muestra de solidaridad, miles y miles de mujeres, y también miles de hombres, tomamos las plazas y las calles para dejar claro que no vamos a dejar que se negocie con nuestros derechos. Que no vamos a dar ni un paso atrás. Es más, que todavía queda un largo camino hacia adelante para conseguir una sociedad equitativa desde el punto de vista social y laboral y educada en los valores del respeto y la igualdad.
Francisco Serrano, un señor muy majo que es el capo ideológico de VOX Andalucía, calificó como kale borroka las protestas feministas. ¡Ay primo! En el proyecto neo-franquista de su partido no cabe semejante despropósito. Si estuviéramos todas atadas a la pata de  la cama patriarcal no tendríamos opción a ponernos estupendas. Es que se nos ha dado mucha cuerda, ¿verdad don Paquito? con eso de dejarnos votar y currar y abrirnos una cuenta sin pedir permiso. Nos hemos venido arriba viviendo la fantasía de que somos seres humanos libres que merecen la misma consideración que sus congéneres machos. ¡Animalicas!
Y si estos pajarracos de la ultraderecha pleistocénica no resultan  bastante ofensivos a la inteligencia y la sensibilidad media de un primate erguido, ahí están C,s y PP para cuadrar el círculo de la infamia. Y es que todo vale para tocar poder. Para demostrar que tienen los hueVOX muy gordos.
Hay que tenerlos como la catedral de Burgos para soltar lo que dijo Juanma Moreno en su discurso de investidura citando a Lorca y Blas Infante como referencia poética del andalucismo a la par que apoya la derogación de la Ley de Memoria Histórica y aplaude la hostilidad contra el movimiento LGTBI que predican sus compadres fascistas.
Por si lo ignora: Los huesos del poeta más internacional de nuestra historia, Federico García Lorca, yacen en una fosa ignota donde fueron arrojados por los antepasados de VOX. Le fusilaron en Granada, por rojo y maricón. En esos días se pagaba con plomo el exceso de talento y compromiso.
En cuanto a Blas Infante, permanece en la fosa de "El Pico Reja". Junto a 3.500 más represaliados por el franquismo. La calavera del padre de la patria andaluza permanece en un osario abonado por miles de restos humanos.
Por mucho que los de  Ciudadanos quieran ponerse de perfil, asegurar que solo han metido la puntita, lo cierto es que este despropósito anacrónico de gobierno no saldría adelante sin su complicidad. Que estimen si están dispuestos a pagar el rédito. Quien con fascistas se acuesta... oliendo a caca se levanta.
En cualquier caso quiero tranquilizar, o no, al señor Francisco Serrano. No somos kale borroka. Se trata de una revolución feminista. Sin guillotinas ni Robespierres pero con la determinación de quienes albergan un mundo nuevo en sus corazones. Porque la revolución, entendiendo como tal la transición hacia una sociedad más justa y avanzada, solo puede ser feminista. Si no, la alternativa es un gusano en el tiempo que nos devuelve al oscurantismo y la Edad Media. Osea que vayan atándose los machos, nunca mejor dicho, porque nos van a tener enfrente. 
¡No pasarán! por mucho que lo intenten.

                   DdA, XV/4.061                 

TEXTO DE LA PRESENTACIÓN EN OVIEDO DEL FILM "GRECIA EN EL AIRE", DE PEDRO OLALLA

 Texto que tuve el placer de leer con motivo de la presentación ayer, en el teatro Filarmónica de Oviedo, del documental Grecia en el aire, basado en el libro del mismo título (ed. Acantilado) del profesor, escritor, cineasta y helenista Pedro Olalla. El hecho de que al acto asistieran más de quinientos personas, habla de por sí del prestigio del que goza Pedro Olalla, aunque nunca hasta la fecha había tenido oportunidad de ser invitado por su ciudad natal. En esta ocasión, lo ha hecho posible la concejalía de Educación y la Universidad Popular del Ayuntamiento de Oviedo. El acto, que empezó a las siete y media de la tarde, se prolongó hasta las diez y media de la noche a causa del interesante coloquio entablado al término de la proyección.

 

Félix Población

En el intenso y absorbente documental que vamos a ver esta tarde, Pedro Olalla nos habla, desde la colina de Pnyx, de una patria del espíritu, que tiene como asiento el solar de la asamblea y la tribuna de oradores, a la vista de la ciudad, en un oasis de aire y piedra. Estamos en la fuente de la democracia, de la que beberá la cultura de la ciudadanía.

Creo recordar que desde ese mismo lugar contemplé la Acrópolis un atardecer de invierno  durante mi primer viaje a Atenas. Esa noche soñé con un flamante Partenón reconstruido, de una belleza encendida, con sus imponentes columnas dóricas y la dorada pátina de sus mármoles pentélicos brillando al último sol. Puede que la imagen saltara al inconsciente del sueño desde la ilustración de algún viejo libro infantil. Un nuevo vocabulario afloró al conocimiento con la armonía arquitectónica del antiguo templo de Atenea, símbolo paradigmático de la ciudad de Pericles en los tiempos de mayor lustre de la democracia ateniense. Palabras como peristilo, pronaos, arquitrabe, opistódomos, estilóbato, metopa o friso dieron nombre a sus partes. 

“Los poderes financieros -nos dice Pedro en el capítulo Elegía de su documental- se están haciendo con el poder político a través de la creación y de la explotación de la deuda. El poder de facto se está convirtiendo en un poder de iure cuya finalidad es la continuidad de un sistema perverso”. Hay evidencias de ello. Sabemos -aunque interesadamente nos lleguen pocas noticias de allí- que más de una persona se suicida en Grecia cada día desde los primeros meses de 2.010. La suma llega a 3.500 en los últimos cuatro años. Este verano pasado ardió el Ática. No encontramos referencia a la repercusión que pudo haber tenido la política de recortes impuesta por la dictadura de los mercados en la prevención de la tragedia, pero sí que murió casi un centenar de personas. “Nadie nos avisó de nada”, se oyó decir a las víctimas. Aquellas cenizas del Ática pueden ser la alegoría de un país en el que la democracia puede ser -en expresión de Sófocles- una sombra de humo.

“Soy consciente y de mí se apodera el dolor viendo herida la tierra más antigua de Jonia”, escribió Solón en su elegía a Atenas. En los albores del siglo sexto antes de nuestra era, también el peso de las deudas esclavizaba  a una mayoría de los atenienses. Poniendo al ser humano por encima del poder del dinero, el legislador Solón sacrificó la codicia de los acreedores en favor de la supervivencia de los deudores. Sentó las bases de la democracia bajo una premisa: corregir la desigualdad económica para hacer posible  la libertad política, sin estar condicionada ésta a la posesión de recursos. El objetivo se centraba  en la participación de todos en la gestión de lo común y, con ello, en la conquista y ejercicio de conceptos tales como ciudadanía, dignidad humana y democracia: la defensa de los derechos individuales frente a los intereses particulares y la arbitrariedad de las familias potentadas y sus instrumentos de presión.

Como con el Partenón, nuevas palabras afloraron al aire de la historia, esta vez para dar  nombre a nuevos derechos basados en la igualdad: igualdad en el uso de la palabra, igualdad en los  derechos políticos e igualdad ante la ley. El derecho de todos a la palabra fue la base de sustentación de la democracia. Para llenar de contenido ese derecho se requería la virtud de atreverse a usarla, la parrhesía, que comportaba a su vez valor, conocimiento, responsabilidad y riesgo, consciencia y honestidad para combatir toda falacia y romper ominosos silencios. Se trataba de un compromiso de relación activa con la verdad. Palabras y derechos para llenar de razón y contenido la democracia, erguida -escribe Olalla- como una Acrópolis que no le teme al tiempo. ¿Hay parrhesía hoy en nuestra democracia, se pregunta?

Resulta portentosamente aleccionador que hace poco más de un siglo el hallazgo de unas hojas de papiro nos descubriera el texto casi íntegro del régimen político de los atenienses, clave esencial en la memoria de la democracia, y otro papiro encontrado en un vertedero nos mostrara la Elegía de Solón. Su lectura e interpretación no puede obviarse en el contexto del vigente escenario histórico, cuando el objetivo final de los mercados financieros parece que no sea otro que esclavizar de facto a la humanidad a través de la deuda. Su galopante proceso de extorsión y latrocinio ha tenido como primera víctima nada menos que la cuna de la democracia, anulando desfachatadamente el derecho de los ciudadanos a la palabra y el dictamen de ésta en el referéndum de 2.015: su rotundo rechazo a las condiciones de rescate propuestas por la troika europea, que bajo la férula del nacionalismo económico alemán ha convertido la Unión Europea, en palabras de Manuel Monereo, en una unidad asimétrica hegemonizada por ese Estado. Se ha hecho del supuesto proceso de construcción europea -afirma- un auténtico proceso de colonización. Triste circunstancia para un continente cuyo nombre tiene raíz griega: Europa significa ojos amplios, mirada multidimensional y no unidimensional, según recordaba el escritor Manolis Glezos, que en 1941 arrió la bandera con la cruz gamada que flameó en la Acrópolis durante la ocupación nazi. 

  
Si he recordado mi sueño del Partenón, con toda su armoniosa belleza restaurada, ha sido porque las sensaciones y reflexiones a las que invita Grecia en el aire también pueden conducirnos a otro sueño -éste no artístico ni estético, sino ético y cívico- que el propio Olalla no se resiste a expresar: “Grecia, mejor que nadie, debería capitalizar su potencial histórico y simbólico para ser pionera en el renacimiento de la democracia. Esta ciudad de Atenas debería convertirse en polo de atracción para los verdaderos demócratas, ofrecer su protección y energía a cuantos luchan en el mundo por restaurar aquel proyecto suyo y por recuperar el valor de los conceptos para que no nos impongan el fascismo en nombre de la democracia, y debería habilitar infraestructuras de comunicación al servicio de la parrhesía, para salvaguardar y fomentar la obra de quienes perseveran hoy en día en generar un sólido discurso alternativo a la falacia del único camino”.

Pero -como apunta también Pedro- no se puede construir un mundo diferente desde una sociedad indiferente, conformista o apática. De ese sueño nos separa nuestra voluntad y nuestra implicación. Para motivarlas, en la medida de nuestra sensibilidad y estado de alerta ante la realidad de nuestros días, están documentales como el que vamos a ver y reflexionar: una vida sin reflexión no es vida, decía Sócrates. 

Toda Grecia estaba en el aire, escribió Tucídides ante la guerra del Peloponeso. Grecia en el aire como herencia y  desafío ético. Grecia en vilo, ingrávida, incierta, flotando como algo pendiente de cumplimiento. Una patria del espíritu amenazada, ayer como hoy, donde hace milenios un poeta, Solón, ejerció como tal pues cumplió con el verso de Hölderlin: Lo que permanece lo fundan los poetas. Europa, la de los amplios ojos, no debería perder la raíz de su nombre.


                      DdA, XV/4.061