lunes, 6 de abril de 2026

LA GUERRA MEDIÁTICA CONTRA CUBA DESDE WASHINGTON, MIAMI Y MADRID

La investigadora y periodista Rosa Miriam Elizalde subraya que el bloqueo también es tecnológico y comunicativo.
La investigadora y periodista Rosa Miriam Elizalde subraya que el bloqueo también es tecnológico y comunicativo. Foto Marco Peláez 
El bloqueo en Cuba –explica la periodista e investigadora Rosa Miriam Elizalde– no es sólo económico y comercial, sino tecnológico y comunicativo. La isla enfrenta una brutal y desigual guerra informativa que forma parte de las intentonas de cambio de régimen impulsadas desde Washington, Miami y Madrid. Rosa Miriam es coordinadora del Coloquio Internacional Patria de Comunicación Digital, que se realizará este mes en La Habana. Nacida en Sancti Spíritus, Cuba, es una figura central del periodismo latinoamericano. Fundadora y responsable de diversas publicaciones, ha recibido el Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez. Es autora o coautora de libros como Antes de que se me olvideJineteros en La HabanaClic Internet y Chávez nuestroEn entrevista exclusiva en La Habana para La Jornada –medio con el que colabora–, analiza y disecciona la guerra de redes en la Antilla mayor y la respuesta juvenil en las batallas de las aplicaciones de Internet. 

Luis Hernández Navarro, La Habana., El bloqueo en Cuba –explica la periodista e investigadora Rosa Miriam Elizalde– no es sólo económico y comercial, sino tecnológico y comunicativo. La isla enfrenta una brutal y desigual guerra informativa que forma parte de las intentonas de cambio de régimen impulsadas desde Washington, Miami y Madrid.

Rosa Miriam es coordinadora del Coloquio Internacional Patria de Comunicación Digital, que se realizará este mes en La Habana. Nacida en Sancti Spíritus, Cuba, es una figura central del periodismo latinoamericano. Fundadora y responsable de diversas publicaciones, ha recibido el Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez. Es autora o coautora de libros como Antes de que se me olvideJineteros en La HabanaClic Internet y Chávez nuestro.

En entrevista exclusiva en La Habana para La Jornada –medio con el que colabora–, analiza y disecciona la guerra de redes en la Antilla mayor y la respuesta juvenil en las batallas de las aplicaciones de Internet. A continuación, parte de la conversación con este diario.

–Desde hace muchos años hay una campaña de desinformación alrededor de Cuba. ¿Cuál sería la diferencia con la actual?

–La diferencia tiene que ver con la nueva realidad sociotecnológica e Internet. Estamos a merced de una muy sofisticada gestión de la comunicación, incluso con tecnologías militares.

“Cuba llegó tardíamente a la conexión a Internet debido a distintos factores, entre ellos el impedimento de Estados Unidos para una conexión con los cables de fibra óptica.

“Después, Washington entendió que Internet iba a ser una oportunidad para intentar el cambio de régimen. La Ley Torricelli permitió la conexión de Cuba a Internet en el año 92. Se aplicó en el 94. La concepción que hay detrás de ella es que iba a permitir una especie de glásnost tropical. Así que diseñaron la posibilidad de la conexión de Cuba, pero con un carril de una sola vía. Es decir, que Cuba permitiera la entrada de información y la conexión a Internet, pero que se le impidiera cualquier servicio o aplicación que promoviera su desarrollo.

“Cuba nace a Internet sin posibilidad de comercio electrónico ni otros servicios naturales. Era un ancho de banda muy pequeño. Cada megabit tenía que aprobarlo el Departamento del Tesoro.

“Hoy asistimos a una guerra de información brutal en la que hay un clúster de medios digitales, sobre todo fabricados desde Florida, cuyo único contenido es Cuba y que utilizan elementos de falsa bandera. En el dominio de Internet hay más de 100 sitios que llevan el nombre de Cuba. Sin embargo, están producidos desde Miami o España. No tienen nada que ver con la información de Cuba.

“Dirigen información contaminada, tergiversada, que amplifica los peores problemas que pueda tener el país. Dominan la conversación sobre Cuba en esos escenarios. Las plataformas son estadunidenses. Imponen filtros algorítmicos a los contenidos que se generan desde Cuba, mientras que los generados desde fuera con un contenido antigubernamental son admitidos, incluso violando las regulaciones de las plataformas.

“Hay permisividad con los contenidos que estimulan la violencia contra Cuba. No ocurre lo mismo cuando Cuba genera contenidos defensivos. Éstos son enterrados por los algoritmos”.

–¿Cómo se cruza la guerra de redes con las identidades juveniles?

–Es muy interesante la pregunta, porque no se puede mirar el caso de Cuba con el mismo prisma que se mira cualquier otro país en el mundo.

“En Cuba, desde finales de los años 90 había una política para generar habilidades digitales. Aquí se construyó una de las principales universidades de ciencias informáticas de América Latina.

“Los jóvenes tienen grandes habilidades para el uso de estas tecnologías. En años más recientes, en Naciones Unidas, se hablaba de cómo en Cuba había una débil infraestructura de Internet, pero había amplísimas habilidades para utilizar estas tecnologías.

“Hay conocimiento, hay apropiación, hay uso de estas tecnologías, aunque las condiciones de Cuba a veces son muy limitadas por los apagones y el déficit del servicio. Sin embargo, estos jóvenes se parecen mucho a sus pares en cualquier otro lugar.

“A veces, a juzgar por los consumos que uno ve, parecería que sus contenidos son frívolos. Pero pasan cosas muy interesantes. Por ejemplo, ante los combatientes cubanos que cayeron en Venezuela, uno ve cómo, entre esas poblaciones jóvenes, se generaron expresiones de solidaridad y dolor. Cuando murió Fidel, los jóvenes fueron los primeros que incorporaron en las redes estos contenidos.

“Es decir, los jóvenes cubanos se parecen a los de cualquier otro lugar, pero, a la vez, hay una especie de ADN nacional que tiene que ver con los sentimientos antimperialistas, de rechazo a la injusticia, de sentimiento de solidaridad. Cuando hay un huracán, los primeros que se movilizan son los jóvenes”.

Cultura de la VPN

–Multinacionales digitales han vetado el uso de sus plataformas. ¿Qué implica esto?

–Aquí no se puede acceder a un 57 o 58 por ciento de las plataformas que están libres, salvo por VPN.

“Es decir, en Cuba es muy difícil acceder a servicios que están abiertos en Internet en otras partes del mundo. TikTok está totalmente bloqueada para nosotros. Pero hay cultura de la VPN. La gente se conecta a Internet a través de filtros.

“Los espacios más populares de los jóvenes cubanos son Instagram, Facebook, YouTube y X, que sí están abiertas para Cuba, aunque con muchos servicios limitados.

“El bloqueo no es sólo económico y comercial, sino, sobre todo, tecnológico. Hay muchas limitaciones para múltiples servicios, sobre todo de comercio electrónico, a los que no pueden acceder los cubanos”.

–¿La difusión desde las plataformas de estilos de vida lujosos provocan aspiraciones de consumo?

–Claro, totalmente. Es un carril de una sola vía. Aquí no sólo estamos lidiando con las limitaciones de acceso a Internet, sino también a muchos servicios. Por ejemplo, no se puede acceder a la monetización de los contenidos digitales.

“Si tú abres desde Cuba cualquier sitio en Facebook o Instagram, vas a estar bombardeado permanentemente por contenidos tóxicos provenientes de Florida, ejecutados por operadores comunicacionales, muchos de los cuales reciben financiamiento del gobierno de Estados Unidos para empujar sus proyectos de cambio de régimen. Sin embargo, para que un contenido producido desde Cuba se pueda ver fuera, hay que luchar con el algoritmo, que lo bloquea e invisibiliza.”

– ¿Qué tan extendido está el uso de los celulares y el manejo de las redes en la isla?

–Su extensión es enorme. El servicio de datos móviles se abrió en diciembre de 2018 y, en enero de 2019, casi 20 por ciento de la población ya estaba conectada. Por encima de 90 por ciento de la población tiene móviles o servicios de datos.

“El problema está en que, con los apagones, las radiobases que no tienen batería se caen y se limitan las conexiones a Internet. Se está produciendo un fenómeno que los expertos llaman de olas retardadas. Es decir, en los momentos de corriente eléctrica, hay olas de conexiones muy altas”.

–Durante muchos años hubo una prensa con un mensaje muy claro desde el gobierno y el partido. El Internet rompe esta dinámica. ¿Hay una política gubernamental de comunicación desde las redes?

–Sí. Sí, la hay. Pero es muy asimétrica. La avalancha de contenidos que se generan desde la derecha trasnacional se articulan en las redes sociales contra cualquier información o proyecto que se genera desde Cuba. Hay una disparidad muy alta entre la producción de contenidos de los laboratorios de intoxicación mediática en Miami y España, y los que se generan en Cuba.

“Los servicios y las plataformas más populares en el país son las estadunidenses. Los diseños de cambio de régimen han visto en esto una oportunidad para infiltrar o generar información tóxica, que es la dominante en las redes cuando buscas algo sobre Cuba.

“Hay proyectos cubanos como Picta, que es parecido a YouTube, o Todos, que es parecido a WhatsApp, pero no se han consolidado porque necesitan respaldo en servidores y servicio eléctrico. Estamos en medio de la crisis.

“Es muy difícil que los proyectos de acá se visibilicen. Por eso el impacto del convoy Nuestra América. En la medida que ha venido gente que ha conocido nuestra realidad y la ha traducido por medio de sus propias redes y plataformas, ha aparecido otra Cuba que estaba enterrada y escondida por la asimetría comunicacional”.

LA JORNADA MX. DdA, XXII/6308

ESTA SEMANA SANTA SE CELEBRÓ LA ESPAÑA PURA, FETÉN Y NADA MÁS


La Legión en la calle haciéndose selfies con quienes eligen a Israel o a Estados Unidos antes que a España. La Guardia Civil desfilando junto a los santos; las corridas de toros en la tele pública; los jueces, los reyes y los empresarios en los palcos; y los mismos periódicos que aseguran que vivimos en una dictadura socialcomunista, titulando que vuelve con fuerza la mantilla entre las señoritas cofrades. Pues menos mal. Tengo un amigo, de izquierdas y capillita, que cada año me defiende que esta semana nada tiene que ver con lo ideológico. Estoy deseando verle la cara.

Gerardo Tecé

Nos tocó ir al cole del niño a contar los gustos que tiene en casa. Qué juguete es su favorito, qué libro leemos una y otra vez o qué comida es la más celebrada sobre la mesa. Pizza con aceitunas, lógicamente. Las caras de concentración de sus compañeros durante la exposición –los gustos de cada cual son un tema muy serio a los cuatro años– sólo se relajaban cuando, de vez en cuando, alguno nos saludaba con la manita de manera disimulada recordándonos la relación fuera del aula. Recuerda que a veces nos vemos en los parques, te decían con la mirada o arqueando las cejas. Un gesto parecido le hará Doña Isabel Díaz Ayuso a Don Carlos Herrera la próxima vez que la entreviste en la COPE. Hey, Carlos, perdona que interrumpa este tercer grado para recordarte que, antes de vernos aquí, nos vimos en tu palco de la Semana Santa de Sevilla. ¿Recuerdas que pasamos el día juntos, que nos reímos, que me enseñaste tus tradiciones y tus gustos, que a mí me encantó disfrutarlo? Carlos guiñará el ojo, y la entrevista a la máxima responsable del mayor abandono sanitario de la historia de España continuará con la independencia y el rigor habituales: ¿cuál es su comida favorita, doña Isabel?, preguntará don Carlos con voz grave y engolada.

Una lejana Semana Santa se celebró en España la legalización del Partido Comunista. Medio siglo después, esta Semana Santa termina celebrando España a secas. España y nada más, que diría el himno del Madrid. La España pura, la fetén, la que ustedes ya saben. La España que, como el balcón de Carlos Herrera, no disimula porque pa’qué. A España no hay que disimularla, hay que mostrarla en todo su esplendor y eso ha hecho durante esta semana grande el nacionalcatolicismo. Periodistas de derechas santiguándose junto a políticos de derechas. Jueces independientes a los que una manifestante frente a la sede del PSOE definió una vez como “nuestros jueces independientes” compartiendo palco de autoridades junto a quienes tarde o temprano tendrán que juzgar. Arquear las cejas también es habitual en los tribunales, si es que te toca sentarte en uno. A propósito, hoy arranca el juicio de la Kitchen. Más lento que el juicio al ya destituido fiscal general y más descafeinado porque españolísimos jueces no vieron indicios de nada por parte de Eme Punto Rajoy o Eme Punto Cospedal a pesar de las grabaciones. Una saeta en su honor. Hablando de no sentarse, el rey Juan Carlos también ha pasado por una Sevilla convertida estos días en capital mundial de la España fetén. No le tocó sentarse en el banquillo, pero sí en el palco de la plaza de toros de la Maestranza donde todo el público le ovacionó en pie. Torero, torero. Se llevó dos orejas, el rabo y algunos millones. 

En estos siete días más que santos santísimos, la derecha española, es decir, la España correcta, ha demostrado su fuerza. Delegaciones de Vox siendo recibidas por todo tipo de vírgenes y santos que bendecían a los cazadores de inmigrantes y difusores de bulos, como Jesucristo pidió. El multiimputado Alvise Pérez de fiesta y no al mismo tiempo, siendo pueblo llano y firmando libros de autoridades, todo a la vez. Líderes del PP metidos bajo palio en cada esquina de España mientras los vecinos cofrades, que son la mayoría, les aplauden. ¡Qué sentimiento, qué fe, privatízame otro hospital! En Murcia, el presidente del PP se subió en una cuadriga mientras el respetable vibraba y nadie sabía ya cómo disimular las ganas de rebobinar dos o tres milenios de una puta vez. Además de balcones junto a Carlos Herrera, Ayuso, santísima doña Isabel de España, bajó a la calle junto a la Legión en Málaga. Incluso cantó la responsable de los 7.291 “soy el novio de la muerte”, porque los chistes en la España actual ya no los cuentan los humoristas, sino sus protagonistas. Mientras, don Cayetano Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart, duque de Arjona y conde de Salvatierra, se fundía con los costaleros del Cristo de los Gitanos a los que, con un acento andaluz que recordaba al tejano de Aznar, les recordaba que su madre doña Cayetana dio la vida por ellos. Toma, perfil bajo siempre. Estos días se cumplen los 100 años del nacimiento de la duquesa, a propósito, y la tele pública andaluza le dedica programas y más programas porque la casualidad quiso que la aristócrata que más títulos nobiliarios heredó fuese también la más buena y llana de las personas. Entre doña Cayetana y los sin nombre que trabajaban sus tierras ni lo duden: la humilde era ella. A escasos metros, otra Cayetana, en este caso Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos, marquesa de Casa Fuerte y periodista igual que don Carlos Herrera, disfrutaba de esta santa tradición en otro palco junto al norteamericano Joseph Mary Ansar. 

Ha sido como ver juntos a todos los superhéroes de Marvel. La Legión en la calle haciéndose selfies con quienes eligen a Israel o a Estados Unidos antes que a España. La Guardia Civil desfilando junto a los santos; las corridas de toros en la tele pública; los jueces, los reyes y los empresarios en los palcos; y los mismos periódicos que aseguran que vivimos en una dictadura socialcomunista, titulando que vuelve con fuerza la mantilla entre las señoritas cofrades. Pues menos mal. Tengo un amigo, de izquierdas y capillita, que cada año me defiende que esta semana nada tiene que ver con lo ideológico. Estoy deseando verle la cara.

CTXT  DdA, XXII/6308

CONTRA LA DEGRADACIÓN, EL NUEVO LIBRO DE ANTONIO MONTERRUBIO


Félix Población

Recientemente presentó su último libro en Zamora, ciudad en la que reside, el ensayista Antonio Monterrubio, colaborador asiduo de varias publicaciones, entre las que está El viejo topo. Se trata del cuarto libro de este profesor y escritor sanabrés desde que llegó a lo que él llama frontera de la jubilación.

Se recopilan en El Serano un total de veinte artículos, haciendo el autor con el título un homenaje a su tierra natal, al tiempo que el contenido de la obra es un alegato a la lengua como herramienta de acción, creación y entendimiento. El sustantivo serano define en algunas provincias del noroeste español la tertulia nocturna que se celebraba en los pueblos para que el vecindario se contara las incidencias del día.

Para este escritor zamorano, la comunicación directa, abierta y permanente es la base que sustenta las relaciones humanas más auténticas, algo que con los nuevos dispositivos de comunicación a distancia y en reclusión individual está cada vez en mayor declive. La comunicación de verse y sentirse próximos y presenciales, es válida para el amor y la amistad, pero también para la vida pública y colectiva. "Ser receptivo a concepciones y valoraciones ajenas no es simple cuestión de cortesía. Enriquecen tu reflexión y la ayudan a crecer. En el roce con los demás, vivos o muertos, antiguos o modernos, famosos o anónimos, nuestro pensamiento evoluciona, se afina y prolifera. Es de añorar el serano de otros tiempos ante el nivel abisal de las tertulias y debates hoy".

Monterrubio, como habrán podido advertir los lectores de esta revista, es un autor con un rico arsenal de conocimientos que le permiten exponer con muy fundamentados argumentos sus puntos de vista. Lo hace con un estilo sobrio y preciso, dotado de una penetrante capacidad crítica que no pretende ser nunca normativa ni prescriptiva, sino abierta al diálogo reflexivo con el lector

Considera el autor que los medios de comunicación mayoritarios y las llamadas redes sociales han devenido los unos en herramientas de propaganda ideológica, sin pretensión alguna de verdad u objetividad alguna, y las segundas en “nidos de víboras que emponzoñan cuanto tocan”. Esto nos llevaría a creer que si la vida política está desde hace muchos años emponzoñada por la corrupción, se podría hablar también de una corrupción periodística de la que apenas se habla. E igualmente, de la influencia que las redes sociales están teniendo en emponzoñar aún más el periodismo, todo con incuestionables efectos negativos en la democracia, con la colaboración estelar del periodismo de las patrañas, proclive a la extrema derecha.

“Habitamos una época tan intoxicada de mentira -escribe Monterrubio- que convierte en mentira todo lo que toca. Hoy vuelve a estar de moda la maldad. Ser un desalmado cotiza el alza. Estos personajes son aclamados por multitudes desnortadas y sonámbulas, prestas a procesionar con devoción tras gurús de pacotilla y psicopompos de todo a cien. La degradación intelectual, ética y estética de la ciudadanía, mutada en masa vociferante, es alarmante. La corrupción es un rasgo costumbrista, convalidado por gran parte de la población siempre y cuando sean los suyos quienes lo hacen. No hay debates de ideas, estamos -asegura el autor- a pocos pasos de la dialéctica de los puños y las pistolas”.  

Entre otros asuntos, analiza Antonio Monterrubio en su libro uno que le parece clave, el de la memoria, siguiendo el criterio de Saramago: Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir. La memoria, para el autor, como herramienta de reflexión, es un arma cargada no sólo de pasado sino de futuro. “La condena de la necesidad de memoria forma parte de una estrategia que quiere borrar la diferencia entre el bien y el mal, justo e injusto, y hasta invertir sus significados.

La guerra y el que Monterrubio llama estado de malestar también están en el índice de este recomendable libro. La primera, como la más delgada de todas las líneas rojas, la que separa la civilización de la barbarie, con el genocidio de Gaza como atroz ilustración mayor de esto último. El segundo, como muestra de la eficacia del discurso hiperbólico, arraigado en paisajes mentales ya contaminados y en vías de destrucción: “El ser humano tiene una prodigiosa propensión a desechar cualquier percepción que choque con el orden impuesto por sus prejuicios. Inoculada la mentira, el bulo o la calumnia, ya no hay vuelta atrás. Toda controversia se cerrará de inmediato en detrimento de lo real”.

*El Serano, Antonio Monterrubio. Castilla ediciones, 2025, 206 pags.

DdA, XXII/6308

PARA JUAN JOSÉ TAMAYO, TRUMP Y NETANYAHU SON LOS TEÓLOGOS DEL NEOFASCISMO

 Aparte de sostener lo que se refleja en el titular, el teólogo español considera que el arzobispo de Oviedo, caracterizado por la similitud de algunas de sus homilías con los de la extrema derecha española, no solo es un miembro de los movimientos cristianos fundamentalistas en alianza con la extrema derecha política, cultural y social, sino que es incluso un activista. Es un personaje que demuestra claramente su ideología ultraconservadora, patriarcal y es uno de los dirigentes de la corriente del cristoneofascismo. Sanz Montes es uno de los más importantes ideólogos que marcan su orientación. Tamayo impartirá estar tarde una charla en Gijón, convocada por el Ateneo Republicano de Asturias, el Ateneo Obrero y Asturias Laica.

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M.F. AntuñaEl Comercio

Teólogo, filósofo y escritor, Juan José Tamayo estará este lunes en Gijón para reunirse durante la mañana con los alumnos del Instituto Padre Feijoo de La Calzada y para ofrecer durante la tarde una conferencia en el salón de actos del Antiguo Instituto (19 horas) organizada por el Ateneo Republicano de Asturias, el Ateneo Obrero de Gijón y Asturias Laica.

–’Guerra y paz. ¿De qué lado están las religiones? es el título de su conferencia. ¡Vaya pregunta!

–Tiene su dificultad, no es fácil encontrar respuestas.

–Estas guerras que vivimos: EE UU, Irán, Israel, Líbano. ¿Qué tienen de religiosas o son solo económicas?

–Fundamentalmente son guerras económicas para ocupar nuevas tierras con grandes beneficios, y también para intentar demostrar quién tiene la hegemonía, no solo económica sino también política, pero en el trasfondo hay una motivación religiosa. En el caso de Israel contra el pueblo palestino y el sur del Líbano la motivación es religiosa. Netanyahu, que se mueve en un ámbito de judaísmo ultraortodoxo, sigue defendiendo los principios de Israel como tierra prometida y pueblo elegido, por lo tanto cualquier concesión a los palestinos supone un retroceso en la realización del reino de Dios.

Por otra parte, el conflicto que se está produciendo ahora mismo entre Israel, EE UU e Irán, tiene mucho que ver con una interpretación fundamentalista y belicista tanto de la religión judía como de la cristiana y musulmana. En el caso de Israel y de EE UU, Netanhayu y Trump se han convertido en los grandes teólogos fundamentalistas del neofascismo. Ahora mismo cualquier otra teología que no sea la que ellos defienden, de un Dios violento, de una idea divina que supone imponer el terror a otros pueblos, no tiene ninguna relevancia. Ahora los teólogos que trabajamos por la paz estamos totalmente marginados.

–En EE UU siempre está presente el ‘God bless America’, Israel es en teoría un estado laico. ¿Contradicciones?

–Es una falacia que sean estados laicos. Se presentan como tal pero en la práctica están constantemente utilizando el nombre de Dios y no precisamente para fomentar relaciones pacíficas entre los pueblos, sino para generar esas guerras que son en realidad de dominación, de conquista y de opresión. Llevaba razón Martin Buber, teólogo judío del siglo XX, cuando dijo que Dios es la palabra más vilipendiada de todas las palabras, porque se utiliza no precisamente para la defensa de la paz, de la libertad, la justicia o la solidaridad sino que más bien para destruir a otros pueblos y a los colectivos que se consideran enemigos.

–¿Cuánta gente se habrá muerto en nombre de Dios a lo largo de la historia de la humanidad?

–Habría que hacer una investigación sobre ese tema desde los orígenes. La imagen de Dios que han utilizado los poderosos de la tierra ha generado más sufrimiento que felicidad, ha provocado más muerte que vida. Ahí está otra de las grandes contradicciones internas, que el Dios de la paz, de la justicia, de la solidaridad se ha convertido en el de la guerra, la violencia y la destrucción de las vidas humanas. Ese no es el Dios verdadero, sino un ídolo.

Irán: involución teocrática

–¿Le duele ver la involución tan brutal que ha vivido Irán de la mano de una teocracia?

–No es justificación por violento, patriacal y teocrático para la intervención militar de EE UU, pero es algo sangrante. El Islam es en origen una religión de paz, lo terrible es que la imagen más extendida que hay de esta religión es la de Afganistán, Arabia Saudí e Irán, con una guardia revolucionaria con unas políticas totalmente represivas de las mujeres y una actitud de apelación a Dios para imponer un régimen de terror. Por eso es importante que se produzcan movimientos de resistencia y oposición dentro de Irán. La crítica hay que hacerla desde el interior del Islam.

–Esa guerra religiosa está también en España: «Musulmán el que no bote».

–Claro. Para mí el grave problema del Islam en este momento es que en el imaginario social se ha construido la estampa de una religión vinculada a la teocracia dictatorial de Irán; el machista, patriarcal y violento Afganistán contra las mujeres y el Arabia Saudí vinculado con los petrodólares. Esas imágenes tan deformadas y tan deterioradas han llegado a tener un papel importante dentro de los estadios, hay que llevar a cabo una educación de diálogo y de respeto interreligioso y volver a los orígenes de las religiones, donde se encuentra el agua pura de los manantiales que dieron lugar a estos colectivos religiosos que intentaron resolver los grandes problemas de su tiempo por la vía de una paz justa, una defensa del medio ambiente y una igualdad de géneros.

–¿Lo ve posible ese ideal?

–Es un ideal que es muy difícil de llevarse a cabo por la utilización política, económica y social que se está haciendo ahora mismo de las religiones. Sus ideales son irrealizables por razones externas. Y luego en la mayoría de las religiones no hay democracia y sin democracia no es posible hacer otro mundo más justo.

–¿Cómo ve a León XIV?

–Como viajo a América y conozco su tarea allí, vi con optimismo su pontificado, porque él ha hecho una inmigración inversa, lo normal es pasar del sur al norte para conseguir mejores condiciones de vida, en su caso ha sido al revés, de Chicago a Chiclayo. En ese sentido me parece que está ubicado en el sur global, habiendo vivido situaciones tan dramáticas como las que vivió en Perú. ¿Cuál es el problema? Yo creo que León XIV actúa e interviene como Papa, a diferencia de Francisco que creo que hablaba olvidándose de que era Papa y haciendo denuncias proféticas muy fuertes contra los grandes poderes del mundo. Esa es la diferencia. Aún defendiendo planteamientos afines, le falta esa vis profética, ese sentido de denuncia. Como líder internacional que es, su voz tendría que oírse más.

–¿Qué me dice de nuestro arzobispo?

–¿Cómo se llama? A veces se me olvida su nombre y es un olvido freudiano.

–Jesús Sanz Montes.

–No solo es un miembro de los movimientos cristianos fundamentalistas en alianza con la extrema derecha política, cultural y social, sino que es incluso un activista. Es un personaje que demuestra claramente su ideología ultraconservadora, patriarcal y es uno de los dirigentes de la corriente del cristoneofascismo. Sanz Montes es uno de los más importantes ideólogos que marcan su orientación. A ver si me va a replicar…

–Ya sabe que está todo el día a la gresca con Adrián Barbón.

–Ese dato me parece importante para mostrar los dos modelos de cristianismo que se dan hoy. Barbón es cristiano, asiste a las celebraciones y se considera un creyente humanista y progresista. La confrontación permanente entre Sanz Montes, que es el que la provoca, y Barbón es el ejemplo del conflicto que existe ahora mismo entre dos modelos de cristianismo.

–¿O sea, que las guerras están también en el interior de las religiones?

–Sí, dentro de las religiones se está dando también una gran polarización. Hoy no son ejemplo y modelo para construir la paz en el mundo. La polarización está generada por esos sectores fundamentalistas y apoyada por determinados jerarcas. Todavía no he escuchado una declaración oficial de la Conferencia Episcopal Española que critique las políticas anticristianas de Vox, de Hazte Oír, de la Asociación de Abogados Cristianos… Los que dicen defender los valores del cristianismo los revierten, el amor es sustituido por la venganza, la amistad social por la dialéctica amigo-enemigo, la hospitalidad por la xenofobia y el racismo y la opción en favor de los pobres es sustituida por el odio y el rechazo hacia ellos.

ASTURIAS LAICA  DdA, XXII/6308

domingo, 5 de abril de 2026

LOS TRES DIOSES MONOTEÍSTAS YA SÓLO SE ALIMENTAN DE PETRÓLEO

 


Manuel Vicent

Hubo un tiempo en que Cristo resucitaba tal día como ayer, en el llamado Sábado de Gloria. Aunque el Evangelio dice que el Redentor, antes de resucitar, pasó tres días enteros en el infierno, la Iglesia atrasó 24 horas su salida del sepulcro para que la alegría de la Resurrección, junto con el hondo sabor de las tahonas donde se horneaba la mona de Pascua, marcara la diferencia con el sabbat que celebraban los judíos. Ese día iba yo de niño con mis amigos por los barrancos de alrededor a buscar espárragos silvestres y desde allí oía el repique general de campanas que llegaba del pueblo. Al principio, ignoraba a qué se debía semejante jolgorio y ante mi sorpresa alguien me dijo que las campanas tocaban a gloria porque Dios había resucitado. Ese milagro lo llevo asociado a la tortilla de espárragos silvestres que me hacía mi madre para la merienda de Pascua por el campo, que entonces olía a azahar y a pólvora de los petardos. En aquellos años se llevaban los tebeos de Hazañas Bélicas, en los que un soldado desconocido en nombre de la paz mataba sin misericordia a todo aquel que tenía por enemigo. Aquella tortilla de espárragos se ha perdido en el olvido, pero las hazañas bélicas constituyen hoy una realidad muy cruel a cargo de los tres dioses monoteístas, Alá por los musulmanes, Yahvé por los judíos y Jesucristo Dios por los cristianos, los tres metidos en guerra. Cada uno marca su propio territorio e infecta la mente de sus fieles con un odio irreconciliable. Este año, las monas de Pascua están hechas de dinamita. Nadie habla de muertos. Los tres dioses monoteístas ya no se alimentan de plegarias, sino de petróleo, solo de petróleo. Al parecer, lo único que les interesa son barriles de crudo, misiles, drones, bombas de racimo y aviones. En estos días de primavera, aun en medio de esta Pascua de sangre, todo el mundo puede resucitar a su manera como lo hace el Dios de los cristianos. En mi caso, la resurrección no es muy distinta de aquella tortilla de espárragos.

Pie de foto: Procesión del Viernes Santo en Jerusalén, sin fieles por las prohibiciones derivadas de la guerra contra Irán. Mahmoud Illean (AP). Difundido por Ángel Sánchez Harguindey

EL PAIS DdA, XXII/6307

CONTRA LA ACONFESIONALIDAD: PÚLPITO PARA LEÓN XIV EN EL CONGRESO

 La izquierda española, o lo que por tal se entienda en los tiempos que corren, al aceptar que la tribuna parlamentaria se convierta en un púlpito con motivo de la visita a Madrid de León XIV, ha abandonado definitivamente el laicismo como principio esencial de cualquier democracia, según el autor del artículo. En realidad, lleva años legislando a favor de los intereses del catolicismo, especialmente en el ámbito educativo y en la gestión de los servicios sociales, además de mantener el culto católico con fondos públicos a través de los Presupuestos Generales del Estado. Aún así, la mayoría de la sociedad española -como reflejan las encuestas sociológicas- considera cada vez más intolerables los privilegios de la Iglesia y rechaza la imposición de normas morales desde los púlpitos, aunque éstos se emplacen en el propio Congreso


Antonio Gómez MovellánNueva Revolución

La anunciada visita del Papa a España no es un simple acto religioso. Es, sobre todo, una visita deseada por el Gobierno de España y, en parte, impulsada por el influyente lobby católico que existe dentro del PSOE bajo las siglas de “Cristianos Socialistas”. Este grupo está encabezado por la veterana política Rosa Aguilar, quien, desde sus distintas responsabilidades de gobierno -tanto en la alcaldía de Córdoba como en la Consejería de Cultura de Andalucía-, ha favorecido siempre los intereses de la Iglesia católica. Otro político alineado con estos intereses es el vicepresidente del Gobierno, Bolaños, que desde hace tiempo viene preparando este golpe de efecto: la visita del Papa, que ahora pretende presentar como un éxito político tanto ante su partido como ante el propio Gobierno.

En realidad, se trata de una operación de marketing político-electoral y de una clara traición al laicismo. El objetivo es proyectar la imagen de un gobierno moderado y centrado, ahora legitimado por la púrpura vaticana.

La sesión especial conjunta de las Cortes, prevista para el 8 de junio, constituye una evidente vulneración de la supuesta aconfesionalidad del Estado. Las Cortes no deberían convertirse en el púlpito de ninguna religión y, sin embargo, lo serán para una sola, lo que supone un privilegio simbólico para el catolicismo. Pero el problema no es solo simbólico: la existencia en España de un concordato con la Santa Sede representa una anomalía democrática y sigue siendo el principal apoyo jurídico de los privilegios fiscales de la Iglesia, de la financiación pública del culto y del clero, de la educación católica en la escuela y de la red de centros concertados, además de la financiación de gran parte de la caridad católica. Se trata de un instrumento que debería ser derogado, porque supone una injerencia directa de la Iglesia en nuestras leyes y no es más que una reliquia heredada de las dictaduras fascistas.

Asuntos como las inmatriculaciones o los abusos sexuales no se han abordado en esta legislatura pensando en la sociedad, sino en los intereses de la Iglesia. En lugar de resolver el problema de los abusos mediante una ley clara, se ha optado por una solución de compromiso arbitrada por el Defensor del Pueblo -un árbitro, cuanto menos, discutible ya que es un ex-eclesiatico-. En vez de establecer indemnizaciones por ley, se ha optado por un complicado encaje de intereses que, en la práctica, evita molestar a la Iglesia. En el caso de las inmatriculaciones, el escándalo es aún mayor: no se ha hecho absolutamente nada. El ministro de Cultura, que podría haber impulsado reformas importantes, como una modificación de la ley de patrimonio histórico, se ha limitado a mirar hacia otro lado mientras invertía recursos en campañas publicitarias sobre los “derechos culturales” sin impacto real en la cultura. Resulta vergonzoso que el patrimonio histórico de origen religioso siga en manos de la Iglesia y continúe siendo explotado económicamente por ella.

La izquierda española, al aceptar que la tribuna parlamentaria se convierta en un púlpito, ha abandonado definitivamente el laicismo como principio esencial de cualquier democracia. En realidad, lleva años legislando a favor de los intereses del catolicismo, especialmente en el ámbito educativo y en la gestión de los servicios sociales, además de mantener el culto católico con fondos públicos a través de los Presupuestos Generales del Estado. Incluso la izquierda alternativa pretende ahora arroparse bajo la bandera vaticana para ganar una credibilidad social que no consigue en las urnas. En lugar de apoyarse en los valores universales del laicismo, el humanismo o la solidaridad social, busca legitimarse en declaraciones puntuales del Papa de Roma. No es casualidad que líderes de esa izquierda, como Yolanda Díaz, hayan buscado reiteradamente la foto con el Papa, rompiendo así con la tradición republicana y laica.

Por su parte, la derecha española va todavía más lejos y pretende identificar la nación con el catolicismo. Sin embargo, también se siente incómoda con esta visita, porque la considera una maniobra política del PSOE. Aunque el gobierno debería tener cierta precaución ya que nunca se sabe con los curas en los pulpitos y seguro que León XIV tiene en la recamara algunas balas de fogueo contra el propio gobierno.

En España no existe una verdadera derecha liberal defensora del laicismo. El liberalismo político desapareció con la Segunda República, a pesar de que fue precisamente ese liberalismo, también en la Segunda República, quien llevó a cabo la principal obra laicista en nuestro país. Hoy, quienes se llenan la boca con la palabra “liberalismo” son, en realidad, conservadores católicos que hunden rus raíces en una derecha monárquica y católica que acabó finalmente apoyando el fascismo

El Papa de Roma, previsiblemente, protagonizará un baño de multitudes y contribuirá a blanquear la imagen de la institución. Desde el Parlamento sermoneará sobre la paz, la pobreza o del drama de la emigración, pero después, en la práctica cotidiana, la Iglesia seguirá fomentando la caridad en lugar de la solidaridad y manteniendo desigualdades profundas, especialmente en el ámbito educativo. Tampoco hay que olvidar su agenda contraria a los derechos sexuales. La hipocresía de esta institución cuando habla de justicia social es sobradamente conocida, así como la de muchos de sus líderes religiosos, que hoy se presentan como progresistas pese a haber apoyado en el pasado algunas de las dictaduras más crueles como ocurrió con el Papa Francisco que, cuando era superior de los jesuitas, colaboró abiertamente con la dictadura de Videla.

Todo esto se producirá, además, en medio de multitudes y de cientos de miles de jóvenes: jóvenes educados en colegios católicos, jóvenes que llenan residencias universitarias, jóvenes provida que se presentan como alternativa al mundo secular y que, con el tiempo, acabarán formando parte de las élites sociales del futuro. La iglesia católica en España incuba en sus entramados educativos el huevo de la serpiente de la intolerancia, del elitismo y de la segregación social.

La izquierda ha abandonado el laicismo y la derecha española va incluso más allá al intentar identificar la nación con la religión católica. Aun así, el tiempo juega a favor del laicismo. A pesar de que tanto la izquierda como la derecha lo han abandonado, la mayoría de la sociedad española -como reflejan las encuestas sociológicas- considera cada vez más intolerables los privilegios de la Iglesia y rechaza la imposición de normas morales desde los púlpitos, aunque éstos se emplacen en el propio Congreso de Diputados y Diputadas.

ASTURIAS LAICA DdA, XXII/6307

sábado, 4 de abril de 2026

¿NOS QUEDA REALMENTE LA PALABRA?

Blas de Otero

Cuando las palabras pierden su significado, la gente pierde su libertad. (Confucio)

En el principio

Si he perdido la vida, el tiempo, todo

lo que tiré, como un anillo, al agua,

si he perdido la voz en la maleza,

me queda la palabra.


Si he sufrido la sed, el hambre, 
todo lo que era mío y resultó ser nada,

si he segado las sombras en silencio,

me queda la palabra.


Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,

si abrí los ojos para desgarrármelos,

me queda la palabra.

(

Aurelio Peláez Moran 

¿Es posible aún aferrarse a la palabra como asidero frente a la injusticia, como vehículo de una utópica unidad de los desfavorecidos, tal como hacía Blas de Otero hace apenas seis décadas? En este mundo líquido en el que nada es lo que aparenta y nada sobrevive más allá de un instante, los significados se han vuelto humo, y la palabra, como casi todo, ha dejado de ser lo que era. En nuestra alegre y desenfadada excursión hacia el precipicio, hemos pasado de ocultar nuestros pensamientos con nuestras palabras —Voltaire— a mentir directamente y sin pudor alguno, a sabiendas de que la mentira ha perdido casi todas sus connotaciones negativas y no tiene castigo ni penal, ni social, ni político; los políticos que más mienten son los que obtienen mejores resultados. Mentir en un juicio era en otros tiempos delito de perjurio; ahora, todos los chorizos de bigote y correa* mercadean su verdad a cambio de beneficios penales.

La palabra fue un logro fundamental para el ser humano porque le permitía comunicarse con sus semejantes y romper su aislamiento conceptual, transmitiendo primero ideas utilitarias y luego sentimientos e ideas abstractas, que reforzaban la idea de grupo. Como reverso de la moneda, las palabras nos proporcionaban la capacidad de mentir, pero desde siempre y hasta hace poco, esta actitud estaba asociada al estigma del pecado, la vergüenza o el descrédito, según fuera la creencia, la época y la sociedad. Ahora, la palabra es casi exclusivamente el soporte de la mentira o, en el mejor de los casos, de los millones de verdades subjetivas que pululan enloquecidas en el ambiente, como los átomos de un gas, y que nunca buscarán acercarse a una verdad objetiva o, cuando menos, consensuada.

No estamos ante un mero cambio cíclico o social, sino ante un auténtico cambio de era, de civilización, que afecta incluso al milenario concepto de ser humano. El mundo cambiará más en la primera mitad del siglo XXI que en los veinticinco siglos anteriores, por lo que se puede afirmar que la cosmovisión de los humanos del siglo XX es más parecida a la de los coetáneos de Platón que a la de sus propios nietos. Las diferentes culturas de nuestro planeta mantuvieron a lo largo de los tiempos referencias comunes, que definían la esencia de lo humano, referencias que están siendo arrumbadas por robots, cyborgs y humanos idiotas, quienes, deslumbrados por los que gobiernan las todopoderosas nuevas tecnologías, desprecian la comunicación y, con ella, la palabra. La sobredosis de información facilita la manipulación, por lo que, paradójicamente, estas tecnologías son los principales enemigos de la comunicación y la información; no hay más que ver cómo el político más poderoso del mundo ** gobierna a golpe de “tuit”, cómo lo utiliza para insultar, amenazar o agredir, y la trascendencia que se da al hecho de saber lo que ¿piensa? En tiempo real. Que la comunicación se haya reducido al “tuit” y al “whatsapp” puede producir la sensación de que hemos llegado al colmo del conocimiento y la comunicación, pero ¿es realmente así?

El arma más potente del poder es el miedo, y el miedo a la soledad es uno de los más fuertes, porque es un trasunto del miedo a la muerte. Antes, lo contrario de la soledad era la compañía de los semejantes; ahora, la compañía la proporciona una máquina, pero la compañía de una máquina que podemos desenchufar no es compañía, es lo que Bauman denomina soledad conectada. Sin diálogo, no hay civilización, y lo que no es civilización es barbarie, llena de sofisticados aparatos, pero barbarie.

Nuestros niños, más escolarizados que nunca, no saben en muchos casos escribir correctamente su propio nombre, ni entienden lo que leen o lo que escuchan, porque no escuchan realmente, no pueden hacerlo, porque no pueden concentrarse, y no pueden concentrarse porque la frenética velocidad de lo audiovisual y el maremágnum de contenidos se lo impide, pero, sobre todo, porque no quedan abuelas y abuelos que les cuenten historias, ocupados como están con sus propios juguetes electrónicos, con sus viajes para jubilados, donde creen que encontrarán la eterna juventud que les promete el consumismo, o, sencillamente, cubriendo el vacío afectivo y/o económico que unos padres cada vez más esclavizados, no pueden o no quieren llenar. Ante la impotencia o la dejadez de sus maestros y el embeleso de muchos de sus progenitores, la mayoría de los alumnos de nuestras escuelas son incapaces de mantener la atención más de dos o tres minutos sin empezar a columpiarse en su silla, jugar con uno de los tres estuches de que disponen sobre su pupitre, o con la botella de agua que abren y cierran continuamente, que la hidratación no puede esperar.

Nos hemos dejado convencer de que se aprende a través de la acción y no de la reflexión, y la acción necesita pocas palabras. También es cierto que estudiar Emprendimiento no necesita mucha reflexión, sino grandes cantidades de ignorancia, conformismo y audacia para convertirse en autónomo y trabajar 16 horas al día. ¿Hay una tergiversación del significado más evidente, una contradicción más flagrante, una burla mayor, que llamar autónomo a un esclavo? ¿Cómo convencer al ser humano actual de que están acabando con lo que más le distingue del resto del reino animal: la palabra como vehículo de las ideas y los pensamientos?

Las redes sociales —redes para pescar incautos— estimulan la cobardía de quienes, creyéndose anónimos, mienten, insultan y calumnian, ante la selectiva impunidad que proporciona el poder. Cualquier descerebrado puede tener millones de seguidores, cualquier banalidad adquiere fama y la inanidad más absoluta se convierte en trending topic. Todos los dictadores de manual que la Historia ha conocido habrían dado media vida por disponer de un instrumento de manipulación y opresión como nuestras simpáticas redes sociales. ¿Cuántos dictadores pueden imponer ahora sus ideas por estos medios? ¿Qué defensa nos queda si no es la unión de los de abajo y el respeto a la palabra y sus significados?

Se adjudican discrecionalmente significados nuevos a vocablos viejos y se inventan “palabros” de todo tipo para no nombrar realidades incómodas o para retorcer significados que no interesan a los de arriba; los cambios lingüísticos ya no obedecen al desgaste o al propio uso del lenguaje por parte de los hablantes, sino a los intereses espurios de unos pocos. A través de las redes sociales y bajo el ¡liderazgo! Del presidente de color zanahoria*** se ha colado en nuestras mentes la post-verdad, es decir, la mentira. Ponerle un post a cualquier palabra puede sonar hasta bien —la postmodernidad, la postguerra—, así que ¿por qué no llamar post-verdad a la mentira?, ¿qué les parece la post-vida? Como todo tiene que ser divertido —la comida, la escuela—, nos inventamos oficios —youtuber— o asignaturas —Emprendimiento— que nos permitan ser felices mientras trabajamos o estudiamos en lugar de aprender Humanidades y cosas que no sirven para obtener la felicidad de humo que nos venden; en realidad, sólo sirven para hacernos menos vulnerables a la mentira interesada de los poderosos, a sus engaños.

Somos súbditos de Garrafone, Pineapple o Citron, empresas que nos gobiernan convirtiendo en papel mojado los contratos y subvirtiendo los significados a su antojo para esclavizar a una ciudadanía que desconoce por la mañana el significado que las palabras tendrán por la tarde. Igual que en la Edad Media se guardó el conocimiento en los monasterios, igual que ahora se conservan ejemplares de semillas en las Islas Svalbard, sería necesario una nueva arca de Noé, donde conservar los significados a la espera de tiempos mejores en los que se pueda acabar con crecimientos negativos, con las mejoras del servicio, que dejan todo igual menos el precio, o con los anuncios de que se van a mantener los precios justo antes de subirlos. Cuando Henry Ford se vanagloriaba de que el cliente podía elegir cualquier color de coche siempre que fuera negro, creó escuela. Así, un político independentista catalán habla de sus acólitos como los republicanos, por oposición a los monárquicos, que somos supuestamente todos los que no somos independentistas; este lenguaje binario y sin matices oculta una falsedad total: si no eres independentista —de los de misa diaria y escuela concertada***—, eres monárquico. En la misma línea, nuestro Primer Ministro**** y sus secuaces hablan de estabilidad — palabra que vende mucho— para referirse al inmovilismo, que es la realidad, pero vende menos.       

En todas partes cuecen habas, pero España es un país particularmente proclive al engaño y la mentira, el país donde la corrupción da mayores réditos políticos y donde el cabecilla de los corruptos —el de la foto de las Azores*****— aún no ha pedido disculpas por ninguna de sus probadas mentiras, mientras su partido es votado por ocho millones de ciudadanos a los que habría que recordar que el individuo que se engaña a sí mismo suele acabar mal, pero la sociedad que se engaña a sí misma desaparece en su propio engaño y arrastra tras de sí a todos, incluidos a los que tratamos de vivir en un mundo lo más honesto y justo posible. Por cierto, del trío de las Azores, el británico reconoció su error, el norteamericano no lo negó, pero Aznar no rectifica, que eso es de sabios y un patriota español y “mucho” español****** no recula jamás; sostenella y no enmendalla. Un conservador liberal como Burke ya advertía hace más de doscientos años; “Toda sociedad que destruye el tejido de su Estado no tarda en desintegrarse en el polvo y las cenizas de la individualidad” (1) No hay mejor manera de destruir el tejido social que destruir los significados, el lenguaje, la comunicación. Estamos en ello. Viva el lenguaje líquido que, a fuerza de ser torturado, acabará por no significar nada. Recuerdos de Confucio.

DdA, XXII/6306

LO QUE HAY QUE HACER CON EL RACISMO EN EL FÚTBOL


Félix Población

Siguen siendo más que esporádicos, en los estadios de fútbol de nuestro país, los gritos u otro tipo de manifestaciones racistas dirigidos contra los jugadores del equipo visitante que por su religión o color de piel concitan tan despreciable, repulsivo e inadmisible comportamiento entre una parte de los espectadores. Así, en el partido internacional amistoso disputado recientemente entre las selecciones de España y Egipto, un sector del público asistente se manifestó con gritos de odio racista dirigidos contra los futbolistas del país africano y en contra de la religión islámica, dándose la circunstancia de que uno de los más destacados futbolistas de la selección española profesa precisamente esa religión. No hace falta subrayar el caldo de cultivo en el que se genera este tipo de reacciones. A medida que partidos con mensajes en esa misma línea alcanzan responsabilidades de gobierno, como está ocurriendo determinados ayuntamientos y comunidades autónomas gracias a los pactos que suscriben con el Partido Popular, más manifestaciones de ese tipo encontraremos en los estadios y en la vida cotidiana en general. Hay que cortar de raíz estas expansiones de odio racista en un espectáculo público de masas como es el fútbol. Para ello no es suficiente que se multe a los clubes en cuyos estadios ocurren esos hechos. O que se expulse a los racistas, si son identificados. O que se cierre el estadio una o más jornadas. Creo que lo más operativo sería que el árbitro diera por concluido el partido dando por perdedor al equipo local, si los insultos o manifestaciones racistas provinieran de sus aficionados*. Podrá parecer una decisión demasiado drástica, pero teniendo en cuenta que las medidas planteadas hasta ahora no están sirviendo para solucionar tan grave problema, puede que así se solventara la mayor lacra social que actualmente afecta al fútbol como espectáculo público de masas. 

*Si ocurriera lo que se apunta en el primer comentario, el perdedor sería el equipo visitante, aunque esto sea menos frecuente.

DdA, XXII/6306

viernes, 3 de abril de 2026

"LA MALA MEMORIA": DE LA CLASE DE RELIGIÓN AL NEGOCIO DE LA SEMANA SANTA, ETC.

 Jesús Pozo, periodista y escritor: “La Iglesia católica es la mayor red de espionaje del mundo”

Estoy a la espera de recibir  ‘La mala memoria’, el libro de Jesús Pozo que da voz -aunque sea tan tarde- a las víctimas de la represión franquista en los centros educativos de la iglesia católica y advierte de los riesgos de repetir la historia: “La Iglesia fue la gran beneficiada de la Transición”, nos dice el autor. Y estando en semana santa bien se puede constatar esto no sólo en los canales de televisión de comunidades como Castilla y León o Andalucía, sino en la propia televisión pública estatal, donde aparte de las retransmisiones en directo de procesiones a todo pasto, la recarga de películas de asunto religioso reproduce los tiempos del nacional-catolicismo. 

Francisco Franco recibe en audiencia al cardenal Herrera Oria, en 1965 |  EFE/Hermes Pato
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Jesús BastanteEl Diario

Ha tardado años en ponerse a la tarea de recordar, de ponerse en la piel de otros que durante décadas sufrieron la represión por ser pobres o hijos de perdedores de la Guerra Civil a manos de colegios de la Iglesia católica. En ‘La mala memoria’ (El Mono Libre), Jesús Pozo traza una historia de poder, adoctrinamiento e injusticia, poniendo voz a los testimonios de personas silenciadas durante años.

Como Amelia, Nati o Ana, condenadas por el “pecado” de ser pobres. O Pino, o Juana, castigadas por ser “hijas de rojos”. O “el niño sin identificar, cuyos restos estaban al fondo de otra fosa en Víznar (Granada), con un tiro en la cabeza, junto a su lapicero y su goma de borrar”, al que este veterano periodista dedica su investigación. Con un prólogo (imprescindible) de Nieves Concostrina y un epílogo (no menos conseguido) de Carlos Santos.

¿Por qué este libro?

Surge porque la editora quería rescatar testimonios de víctimas del franquismo y de los colegios de la Iglesia, y yo quería contarlo aunque, lo confieso, mi experiencia personal no era esa. Yo pertenecí a esa ‘élite’ que pudo estudiar en las jesuitinas y La Salle, sin pertenecer a la clase baja, al menos hasta que a mi padre lo arruinaron. Yo no sufrí como ellos, sobre todo como ellas, aunque sí sabía algunas cosas que pasaban.

¿Es posible hacer memoria de la Iglesia de aquellos años?

Es posible y necesario. Porque las niñas de las que hablamos en el libro no eran niñas malas, eran niñas pobres o humildes. Y, sobre todo, eran niñas de los perdedores. En este sentido, este libro es un acordeón. Va de los ejemplos a los temas clave, desde la clase de Religión al negocio de la Semana Santa, las cofradías y las universidades.

«La mala memoria«, Jesús del Pozo
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Afirmas que la Iglesia y el Estado, durante el Franquismo, mantuvieron una unidad de acción…

La Iglesia es la ideóloga del Franquismo. No olvidemos el papel de los cardenales Segura y Gomá o de Herrera Oria. Ante ellos, reivindico la reacción de los ‘curas rojos’, que no es que fueran comunistas, es que seguían siendo fieles y honestos con sus creencias. Esto pasa en la Iglesia y en la política. Por eso es tan importante que haya conservadores que no sean fanáticos. En la izquierda pasa lo mismo.

Y, sin embargo, parece que, parafraseando el título de tu libro, en España tenemos muy mala memoria.

La educación la han controlado ellos. No se nos ha enseñado el período de Alfonso XIII o la República, el Golpe de Estado ni la Guerra Civil. Y vemos a muy pocos, pero haciendo mucho ruido, que vuelven a cantar el ‘Cara al Sol’. Hacen mucho ruido, pero son menos.

El libro es una defensa de la Institución Libre de Enseñanza, a la que los ganadores de la Guerra defenestraron por otro modelo. Por eso es necesario reivindicar esa memoria. Porque hoy, incluso desde la izquierda, hay gente que lleva a sus hijos a colegios de la Iglesia, concertados, porque quiere un nivel de estatus, para que sus hijos pertenezcan a esa élite privada. Tal vez porque no les hemos contado bien que esos mismos colegios son fruto del nacionalcatolicismo y de la unión estrecha entre la Iglesia y el Estado, y además suponen un inmenso negocio.

Porque no recordamos que no sólo la educación estuvo en manos de la Iglesia, también la información. Porque en todos los barrios de las ciudades hay una iglesia, y en ella unos confesionarios, con su confesor, que se entera de todo. Que lo sabía todo y que podía contar todo. La Iglesia católica es la mayor red de espionaje del mundo. Lo sabe todo y sabe exaltar el sufrimiento y el misterio. La Iglesia fue la gran beneficiada de la Transición. Y, en cambio, sigue sin salir a defender a la mujer.

¿Estamos condenados a repetir los errores del pasado?

Sí. Por eso, en el título, el ‘mala’ es polisémico. Es malo que vuelvan esos tiempos y ha sido mala la memoria que hemos recibido. La Transición, por ejemplo, la hicieron los ganadores de la guerra. Se hizo una amnistía para solucionar la vida de los torturadores. Como dice mi amiga Esther López Barceló, la amnistía de la Transición fue el crimen perfecto porque los franquistas y fascistas quedaron impunes. Hoy seguimos sin exhumar las fosas de una manera decente y la Ley de Memoria Democrática se está cumpliendo a trancas y barrancas y con muchos palos en las ruedas.

A todo esto, en pocos meses León XIV visitará España…

Yo, en eso, quiero diferenciar ámbitos. Como jefe de un Estado, hay que recibirlo. Eso sí: cuando esté con su gente, con los católicos, los políticos deberían ausentarse. O dejar claro que no asisten como tales, sino como fieles. ¿Por qué, aún hoy, el alcalde, como alcalde de todos, tiene que ir detrás de un Cristo en una procesión? Me preocupa que se intente hacer de esta visita un acto propagandístico. Al menos, por lo que parece, este papa es más discreto.

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Jesús Pozo (Almería, 1961). Periodista. Autor de «Aquella España nuestra» y «De cuerpo presente». Creador del formato “Cualquier tiempo pasado fue anterior”, programa de la Cadena SER y co-guionista del espectáculo «100 años de la radio en España».
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Fragmento prólogo, Nieves Concostrina
Txlaparta

«Las experiencias personales recogidas al principio de este libro por Jesús Pozo son solo el cachete inicial para espabilarnos y recordarnos la inconcebible situación educativa que sufría este país en una segunda mitad del siglo XX que más parecía el rancio XIX. La bofetada viene después, cuando el autor nos pone delante una exasperante comparativa que nos hace ver que las malas artes empleadas por la Iglesia a principios de los años treinta para frenar la magnífica reforma educativa que traía la República, se han mantenido durante la tramposa Transición y todavía hoy se utilizan para mantener secuestrada la enseñanza»

ASTURIAS LAICA  DdA, XXII/6305