lunes, 17 de agosto de 2026

ESPAÑA-MARRUECOS: LA FIRMEZA ES MÁS FIRME CON BUENAS MANERAS

 


Coincido con el criterio expresado por Pedro de Silva en su habitual y breve sección de portada en el diario La Nueva España, una de las más leídas en la prensa asturiana, en la que, recurriendo a un recuerdo de la vida doméstica entre vecinos, apuesta por hacer lo propio con el conflicto migratorio planteado entre España y Marruecos, descartando ponerse valentón y patriotero, algo que, por otro lado, descartarían quienes de boquilla se muestran así y seguro que  ofrecerían otra versión si estuvieran en el gobierno de España. Eso sí, que la firmeza sea la premisa para abordar este o cualquier otro  conflicto de vecindad que surja con Marruecos.

DdA, XXII/6439

EL PAPA TAMBIÉN DEBERÍA DECIR: "NO USE A CRISTO PARA JUSTIFICAR LA GUERRA"


Félix Población

Países como Colombia o el nuestro saben -aunque deberían saberlo mejor en ambos casos-  lo que una guerra civil representa en su historia contemporánea. Por eso, ahora que el nuevo presidente de aquella república no deja de incorporar referencias religiosas a su proyecto político, conviene que jesuitas como Francisco de Roux, expresidente de la Comisión de la Verdad derivada de importantes los acuerdos de paz suscritos entre el gobierno colombiano y las FARC-EP para investigar el conflicto armado, sean muy claros respecto a los planteamientos de seguridad y guerra. Lo fue Roux en la entrevista que acaba de publicar revista Cambio, cuestionando los riesgos de mezclar religión, militarismo y poder político en una nación con muy serias secuelas por los decenios sufridos de violencia y polarización. No deja el nuevo presidente Abelardo de la Espriella de referirse a Dios, Cristo Rey y la Virgen de Fátima en sus discursos y comparecencias públicas, ni tampoco de apelar al reforzamiento armado como medio para enfrentar problemas de seguridad. "No use a Cristo para justificar la guerra", le ha dicho Francisco de Roux, consciente del riesgo que comporta utilizar el nombre de Dios o de Cristo como justificación para acciones de guerra, tal como se hizo en esta España nuestra durante la Guerra Civil por parte de quienes se sublevaron contra el gobierno republicano en 1936, imponiendo después una dictadura bendecida -como el propio conflicto- por la propia iglesia católica. Para Francisco de Roux, la fe no debería convertirse en un instrumento para legitimar el ejercicio del poder o la violencia, una preocupación que relacionó con la historia reciente de Colombia y con el proceso de construcción de la verdad y la memoria desarrollado por la Comisión de la Verdad. Recientemente leímos que Estados Unidos había anunciado la autorización de Colombia para realizar operativos militares em su territorio "para combatir el terrorismo", a los que se suma la presencia de militares israelíes con carácter de rescatistas con motivo del terremoto que sufrió el país. El jesuita colombiano citó al Papa Francisco para argumentar sus razones a lo largo de la entrevista. Sería de agradecer que el actual Santo Padre que vive en Roma tuviera en cuenta las declaraciones Francisco de Roux para reforzarlas con su autoridad.

DdA, XXII/6439

domingo, 16 de agosto de 2026

EL JUEZ QUE PUDO SER CURA PERO NO LE HIZO CASO A SU MADRE



Juan González Posada

Juan Carlos Peinado, el juez que instruye la causa contra Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez, tiene una biografía que rara vez se cuenta entera.
Antes de ser juez, estuvo encaminado al sacerdocio: fue su madre quien quiso que lo fuera. Él no le hizo caso. En los años 80 y 90 ejerció la abogacía en un despacho de Ávila junto a Ángel Acebes, futuro ministro de Justicia e Interior con Aznar, y a Sebastián González Vázquez, después tesorero nacional del PP con Pablo Casado y con quien, además de la profesión, le une un parentesco familiar. Tras cerca de una década como secretario de ayuntamiento, entró en la carrera judicial a los 40 años, en 1994, y no por oposición convencional, sino por el “tercer turno”: una entrevista reservada a juristas con experiencia, no un examen. También ha sido, durante años, profesor de Derecho y Periodismo en la CEU San Pablo y en la Complutense.
En 2013 se presentó, sin éxito, como candidato a vocal del Consejo General del Poder Judicial —su nombre figura en la lista oficial de 55 aspirantes que publicó entonces la prensa jurídica—. En 2019 lo intentó de nuevo: esta vez para cubrir una plaza de refuerzo en el Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, el juzgado de los grandes casos políticos que entonces dirigía Manuel García-Castellón, hoy ya jubilado. Tampoco lo consiguió.
No es la primera vez, además, que ha llevado una causa política más allá de donde llegaba la ley. En 2022, a iniciativa propia, admitió una querella de Vox contra la editorial Santillana y dos de sus editoras por incluir, en una edición provisional de un libro de texto, un mapa que situaba al partido entre las formaciones de extrema derecha europeas. Procesó a la empresa y a ambas, pese a que, según los tribunales, una persona jurídica no puede cometer delitos de injurias, y a que ni siquiera se había celebrado el trámite de conciliación exigido. Más de dos años después, en diciembre de 2024, la Audiencia Provincial archivó la causa por unanimidad: no había delito, ni base legal para procesar a nadie.
Ese mismo patrón —admitir la causa, llevarla más allá de lo razonable, dejar que otro tribunal lo corrija— reaparece en el caso que lo ha hecho famoso. En junio de 2026, tras dos años de instrucción, registros anulados y ninguna prueba directa según la propia Fiscalía, decidió enviar a juicio por jurado a Begoña Gómez por cuatro delitos —tráfico de influencias, corrupción en los negocios, apropiación indebida y malversación—, retirándole el pasaporte y obligándola a comparecer en el juzgado cada quince días.
Tampoco su vida privada está libre de irregularidades administrativas. Su chalet en Ávila —con piscina, registrado en el catastro como “almacén” y todavía sin la licencia de primera ocupación que le falta desde hace veinte años por no estar conectado al alcantarillado— sigue investigado por el ayuntamiento y la Fiscalía. Su familia gestiona, además, cinco cuadras de caballos sin declararlo a Hacienda. Su caballo ganador se llama Canalejas.
Ninguno de estos datos prueba nada por sí solo, y no es motivo legal de recusación. Pero compone un perfil —un despacho de juventud compartido con un futuro ministro del Interior y con un futuro tesorero nacional del PP, dos intentos fallidos de entrar en la cúpula judicial y en el tribunal de los grandes casos políticos, una causa contra una editorial que los tribunales acabaron corrigiéndole por carecer de base legal, un chalet propio con más de veinte años de irregularidades urbanísticas sin resolver, y ahora un juicio por jurado contra la mujer del presidente, abierto pese a dos años sin una sola prueba directa— que la cobertura diaria del caso rara vez completa.
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Fuentes consultadas: Informalia (El Economista), El Plural, Wikipedia, El Independiente, The Objective, Noticias Jurídicas, Deia, Habilitados Nacionales, Ara, Canal Red, Ernesto Ekaizer (Analítica), El Periódico de Catalunya, Infobae.

DdA, XXII/6438

MISA TAURINA PARA UN ESPECTÁCULO EXCOMULGADO POR LA IGLESIA

 


Ana Cardo

Un año más en la plaza de toros del Bibio, recuperada para la tauromaquia por el actual gobierno municipal después de que el precedente hubiera suprimido los festejos de tortura y muerte de un animal, se ha celebrado la misa correspondiente a la festividad local, la Virgen de Begoña. Todos los presentes, presididos por uno de los representantes de la extrema derecha en el Ayuntamiento, deberían ser conscientes de que la tauromaquia, desde los tiempos del Papa Pío V, está prohibida en toda la Cristiandad bajo pena de excomunión, según dispuso el pontífice el 1 de noviembre de 1567 en la bula De Salute Gregis, tanto para quienes interviniesen activamente a las corridas de toros como para los asistentes a las mismas. Pío V estimaba que los espectáculos taurinos eran obra "no de hombres, sino de demonio". Es de suponer que el sacerdote oficiante de la ceremonia religiosa en El Bibio ignoraba el criterio de la institución a la que se debe y que a la alcaldesa de Gijón, tan celosa en bendecir a hisopazos las olas del Cantábrico, le corresponde también la pertinente excomunión como máxima responsable de la recuperación pública de un espectáculo demoníaco, según la mencionada bula del santo padre Pío V. 

DdA, XXII/6438

FEDERICO GARCÍA LORCA Y EL ARTE POR EL ARTE

Ultima entrevista a García Lorca en el diario El Sol

Félix Población

Me ha llamado la atención este fin de semana, en la revista que publica Diario de León, un artículo de Cristina Fanjul en el que se refiere a la entrevista publicada el 12 de agosto de 1933 en el diario de aquella ciudad La Mañana con el poeta y dramaturgo Federico García Lorca. Realizaron la interviú, que se celebró en la terraza del café Victoria, Ricardo F. Cabal y Francisco Pérez Herrero, con ocasión de la presencia en León de la compañía teatral La Barraca, dirigida por García Lorca. 

Lo llamativo deriva de las declaraciones del poeta de Fuente Vaqueros, asesinado por las tropas sublevadas hace ahora 90 años, sin que sus restos mortales hayan sido localizados por la negativa de sus familiares a su búsqueda. Yo no sé lo que pensará mi estimado Ian Gibson, el mayor especialista en la vida y obra de Federico, ni si esta entrevista en el periódico leonés está entre la mucha documentación manejada por el escritor irlandés para sus valiosas investigaciones sobre uno de nuestros mayores poetas, pero sorprenden hasta cierto punto, en contraste con otras declaraciones suyas, que en esta interviú al autor de La casa de Bernarda Alba se exprese en estos términos: "El artista debe ser única y exclusivamente eso, artista. Con dar todo lo que tenga dentro de sí, como poeta, como pintor... ya hace bastante. Lo contrario es prostituir el arte. Ahí tienen ustedes el caso de Alberti [con quien Federico nunca mantuvo una relación gustosa], uno de nuestros mejores poetas jóvenes que, ahora, luego de su viaje a Rusia, ha vuelto comunista y ya no hace poesía, aunque él lo crea, sino mala literatura de periódico. ¡Qué es eso de artistas, de arte, de teatro proletario ! El artista, y particularmente el poeta, es siempre anarquista»

Del reparto de flores similares tampoco se libran Ramón del Valle-Inclán ni José Martínez Ruiz (Azorín), cuya respectivas obras no le merecen consideración alguna, salvo los esperpentos en el caso del primero: "Valle Inclán es detestable. Como poeta y como prosista. Salvando el Valle Inclán de los Esperpentos, ese sí, maravilloso y genial, todo lo demás de su obra es malísimo. Como poeta un mal discípulo de Rubén Darío, el grande. Un poco de forma, de color, de humo... pero nada más. Y como cantor de Galicia, algo pésimo, algo tan malo y falso como los Quintero en Andalucía". 

Sobre Azorín llega a decir Lorca que "merecería la horca por voluble, y como cantor de Castilla es pobre, muy pobre. Viniendo ayer por tierra de Campos me convencí de que toda la prosa de Azorín no encierra un puñado de esa tierra única". Para finalizar, sobre el teatro de su tiempo, Federico lo considera "un teatro de y para puercos", literalmente. 

Lamentablemente, no he logrado localizar en las hemerotecas el periódico leonés en el que se publicó la entrevista, ni tampoco la redactora del Diario de León nos ofrece un recorte de la entrevista. Lo cierto es que lo expuesto por García Lorca en el diario La Mañana respecto al arte y al artista en 1933 contrasta con lo manifestado al caricaturista en el diario El Sol a Lluís Bagaría, autor de la que se considera última entrevista al poeta granadino, días antes de su viaje a Granada en el verano de 1936, después de que el entrevistador le preguntara por conceptos tales como el arte por el arte y el arte por el pueblo: 

"A tu pregunta, grande y tierno Bagaría -responde el poeta-, tengo que decir que este concepto del arte [por el arte] es una cosa que sería cruel si no fuera cursi. Ningún hombre verdadero cree ya en esta zarandaja del arte puro, arte por el arte mismo. En este momento dramático del mundo, el artista debe llorar y reír por el mundo. Hay que dejar el ramo de azucenas y meterse en el fango hasta la cintura para ayudar a los que buscan las azucenas. Por eso llamé a las puertas del teatro y al teatro consagro toda mi sensibilidad". (La muerte de García Lorca en la prensa republicana). 

García Lorca pertenecía, como otros intelectuales y escritores españoles, a la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, según documentación que obra en el Centro Documental de la Memoria Histórica. Sobre la posición ideológica del poeta y dramaturgo no le cabe ninguna duda a Ian Gibson que se alineó claramente a la izquierda, como demuestran los muchos manifiestos suscritos. 

He aquí, junto al de su adhesión a la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, los firmados:  contra las detenciones de escritores en la Alemania nazi, 1 de mayo de 1933; contra el proceso a Manuel Azaña, acusado de conspirador por el Gobierno de Lerroux, 14 de noviembre de 1934; contra la ultraderechista Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), 30 de octubre de 1935; en apoyo del pueblo de Etiopía contra la agresión italiana fascista, 6 de noviembre de 1935; adhesión al homenaje a Antonio Espina, acusado por el embajador de la Alemania nazi, 17 de noviembre de 1935; adhesión al manifiesto de la Unión Internacional por la Paz, 4 de febrero de 1936; por la libertad del revolucionario brasileño Luis Carlos Prestes y contra la represión imperialista en Puerto Rico, marzo de 1936; adhesión al Grupo de de Amigos de América Latina en apoyo de los luchadores antiimperialistas, abril de 1936; se integra en el Comité de Amigos de Portugal contra la dictadura fascista, mayo de 1936; firma la convocatoria del homenaje a Lenormand, Malraux y Cassou, enviados del Frente Popular francés, mayo de 1936, y la protesta por la muerte en presidio de patriotas portugueses, 1 de julio de 1936. Me parece que son unos cuantos.

DdA, XXII/6438

sábado, 15 de agosto de 2026

MIRAR AL PASADO EN PRO DE UNA CULTURA DEMOCRÁTICA DE DERECHOS HUMANOS

  Mirar al pasado no significa reabrir heridas, como tantas veces se ha afirmado. Ya estaban abiertas, a causa del desconocimiento, el silencio y la imposibilidad de completar ese proceso de duelo. Mirar al pasado significa ofrecer reconocimiento donde hubo estigmatización y dignidad donde solo existió abandono. Si nuestra investigación demuestra que el trauma puede transmitirse entre generaciones, también aporta cierta esperanza. Cada exhumación, cada identificación, cada historia recuperada y cada nombre devuelto a su familia no solo restituye la dignidad de una víctima. Contribuye también a aliviar el sufrimiento de sus descendientes y fortalece una cultura democrática basada en los derechos humanos.



Raquel Martín-Ríos y Fran Leira Castiñeira

La política española ha discutido qué hacer con las fosas de la Guerra Civil, pero no se ha preguntado qué ocurre con quienes esperan junto a ellas. ¿Qué significa crecer sabiendo que un abuelo fue asesinado y continúa desaparecido? ¿Qué consecuencias tiene construir una identidad familiar alrededor de una ausencia? ¿Puede una guerra terminar para un país y seguir presente en el seno familiar?
Estas preguntas nos llevaron a emprender una investigación que uniera las disciplinas de la Historia y la Psicología. Durante años hemos estudiado la Guerra Civil desde los archivos, los consejos de guerra, las fosas o los testimonios orales. Sin embargo, había una cuestión prácticamente inexplorada: cómo afectó aquella violencia a la salud mental de las familias y hasta qué punto ese sufrimiento había llegado a quienes nunca vivieron la guerra. Nuestra investigación demuestra empíricamente que la guerra no solo dejó víctimas directas. También, una herencia emocional. Nuestros datos muestran que el duelo provocado por el asesinato y la desaparición de familiares no terminó con quienes sufrieron la violencia en persona; persistió en sus hijos y alcanza hasta la tercera generación.
Hasta ahora, la historiografía española había documentado con enorme precisión la violencia, la represión y las desapariciones. Conocemos los procesos de movilización y violencia y cómo el miedo condicionó la vida cotidiana. Pero apenas sabíamos qué había ocurrido con las consecuencias psicológicas de aquella experiencia. En otros contextos —desde el Holocausto al conflicto de los Balcanes— el estudio del trauma colectivo y su transmisión ha sido analizado desde distintas ópticas. En España, sin embargo, prácticamente no existían estudios empíricos que permitieran medir ese impacto. Quizá el mayor error haya sido pensar que la memoria pertenece únicamente al terreno de la política. También pertenece al de la salud mental. Porque un duelo que permanece abierto durante casi 90 años deja de ser únicamente un problema familiar para convertirse en uno colectivo.
Uno de los resultados más destacados ha sido comprobar la relevancia de los rituales de despedida. La psicología ha demostrado desde hace décadas que los rituales funerarios ayudan a elaborar el duelo porque permiten reconocer la pérdida, compartir el dolor y dotar de sentido a la ausencia. Cuando una persona desaparece y sus familiares desconocen qué ocurrió con ella, ese proceso queda interrumpido. Al no haber un cuerpo que despedir, ni un lugar donde depositar el recuerdo, la incertidumbre se convierte en un sufrimiento que puede prolongarse años.
Eso fue exactamente lo que ocurrió con miles de familias españolas. La desaparición forzada no solo privó a las víctimas de una sepultura digna. También impidió a sus familiares iniciar un proceso de duelo semejante al de cualquier otra pérdida. Durante la dictadura, ese dolor quedó además condicionado por el miedo, el silencio y la imposibilidad de hablar públicamente de los asesinados. Cuando llegó la democracia, muchas de aquellas familias continuaron esperando.
Nuestros resultados muestran que las exhumaciones desempeñan un papel mucho más profundo de lo que habitualmente se les atribuye. No constituyen únicamente una actuación arqueológica, judicial o política. Son también un mecanismo de reparación psicológica. Recuperar los restos de un familiar, identificarlo, poder enterrarlo junto a los suyos o disponer, por primera vez, de un lugar donde recordarlo permite cerrar un proceso que había permanecido suspendido durante décadas. La exhumación no elimina el dolor ni modifica el pasado. Pero transforma una ausencia incierta en una pérdida reconocida, y esa diferencia resulta fundamental para elaborar el duelo.
Ahí surge la necesidad de las políticas de memoria, porque cuando una democracia renuncia a identificar a sus desaparecidos, no solo mantiene una deuda con las víctimas. También prolonga el sufrimiento de quienes continúan buscándolas.
Esta constatación nos obliga, además, a revisar la idea de que la Transición cerró las heridas de la Guerra Civil. Nuestros resultados sugieren que no cerró heridas porque algunas no podían cerrarse mediante un acuerdo político. Permanecieron abiertas allí donde seguían existiendo familiares desaparecidos, duelos interrumpidos y silencios heredados. No se trata de cuestionar la Transición, sino de comprender sus límites. Ningún proceso político puede resolver por sí solo las consecuencias psicológicas de una violencia que afectó a varias generaciones. Esa tarea corresponde a una democracia madura, capaz de reconocer que la memoria no es un obstáculo para la convivencia, sino una de sus condiciones.
Mirar al pasado no significa reabrir heridas, como tantas veces se ha afirmado. Ya estaban abiertas, a causa del desconocimiento, el silencio y la imposibilidad de completar ese proceso de duelo. Mirar al pasado significa ofrecer reconocimiento donde hubo estigmatización y dignidad donde solo existió abandono. Si nuestra investigación demuestra que el trauma puede transmitirse entre generaciones, también aporta cierta esperanza. Cada exhumación, cada identificación, cada historia recuperada y cada nombre devuelto a su familia no solo restituye la dignidad de una víctima. Contribuye también a aliviar el sufrimiento de sus descendientes y fortalece una cultura democrática basada en los derechos humanos. Como sociedad debemos integrar nuestra historia en un relato democrático compartido, construido sobre el reconocimiento de las víctimas y la condena de la violencia. Porque recordar no es vivir anclados en el pasado, sino construir un futuro compartido.

EL PAÍS DdA, XXII/6437

PUES SÍ, HABÍA UN ESTATUTO DE ASTURIAS Y LEÓN, Y LO SABEMOS AHORA

El político socialista Belarmino Tomás fue presidente del Consejo de Asturias y León, entre cuya documentación incautada por lo vencedores estaba el estatuto.

Lazarillo

El periodista Ismael Juárez encabeza su artículo, publicado en Nortes y cuya lectura recomendamos, con una pregunta a modo de titular cuya posible respuesta o respuestas estarían en lo acelerada y torpe de la división territorial que se hizo de España cuando se estampó en la Constitución de 1978 lo de "nacionalidades y regiones", sin tiempo ni celo histórico para documentarse al respecto. Recientemente, un profesor de historia localizó en el Archivo General Militar de Ávila un proyecto de estatuto que englobaba como territorio autónomo a Asturias y la región leonesa constituida por las provincias de León, Zamora y Salamanca. Se trata de 18 artículos y unas disposiciones transitorias en las que se le dan a esa región autónoma unas Cortes propias. Este documento, como otros, fue incautado por los vencedores, sin que hasta ahora, 89 años después de la ocupación de Asturias por las tropas sublevadas, se haya sabido nunca nada y/o nadie se haya interesado por investigar en ese fondo. El mérito le corresponde al colectivo de historiadores La Trókola, que debió echar en falta una investigación centrada en la documentación incautada al llamado Consejo Regional de Asturias y León, vigente durante el último periodo de la Guerra Civil, y que tuvo su sede en la Plaza del Instituto, llamada durante la dictadura del Generalísimo, aunque popularmente se la conoce como Plaza del Parchís. El edificio de la sede sigue en pie, sin placa que consigne aquel hecho histórico. Este es el enlace de lo que escribe Juárez bajo el titular ¿Cómo pudo desaparecer durante 89 años el estatuto de Asturias y León?.

DdA, XXII/6437

FIDEL Y GARCÍA MÁRQUEZ EN LA CASA NATAL DEL LÍDER REVOLUCIONARIO

Que Fidel Castro, el año en que cumplió setenta de edad, invitara al escritor  colombiano Gabriel García Márquez a que lo acompañara en la visita que hizo a su pueblo y casa natales, denota lo arraigada e intensa que fue la amistad entre el autor de Cien años de soledad y el líder histórico de la revolución cubana, del que este mes se ha cumplido el centenario de su nacimiento. Esa amistad se mantuvo durante décadas, así como el respeto del escritor por la revolución cubana. La primera vez que escuchó García Márquez hablar de Fidel fue a través del poeta Nicolás Guillén, en 1955. El escritor colombiano describió en vida la relación de amistad que mantenía con Castro, como una “amistad de intelectuales”, que se fue forjando en enero de 1959, cuando llegó a la isla como periodista, a cubrir la llegada al poder de los guerrilleros “barbudos” que comandaba Fidel: "La nuestra es una amistad intelectual, cuando estamos juntos hablamos de literatura", dijo Gabo en 1981 -un año antes de recibir el Premio Nobel- para explicar cómo eran sus encuentros. “Nuestra amistad fue fruto de una relación cultivada durante muchos años, en que el número de conversaciones, siempre para mí amenas, sumaron centenares”, relató Castro en 2008, cuando recibió a Gabo y su esposa Mercedes, dos años después de la crisis de salud que lo llevó a dejar de ser primer mandatario del país en 2006. Por su parte, Gabriel García Márquez dijo en 2009, en un artículo que publicó en Cuba Debate, que admiraba de Fidel "su devoción por la palabra, su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo". El texto continuaba diciendo: "Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico. Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar". La periodista Alionuska Vilche recogió lo que escribió el periodista Cleanel Ricardo a propósito de la visita de Fidel Castro y García Márquez a la casa y pueblo natales del primero en 1996: "Fue, quizás, uno de los pocos amigos entrañables que el líder llevó hasta su casa natal, el lugar más íntimo de su memoria, para compartir no la grandeza de la Revolución, sino el pequeño y silencioso milagro de la infancia", escribe Vilche.

fidel gabo biran

El 13 de agosto de 1996 no era un día cualquiera. El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz cumplía 70 años y había elegido regresar a su tierra natal. Pero no viajó solo. A su lado, como un viejo cómplice de aventuras, lo acompañaba el escritor colombiano Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura, junto a su esposa, Mercedes Barcha. Así lo registró la historia, y así lo narró el periodista holguinero Cleanel Ricardo, testigo presencial de aquella jornada inolvidable del 15 de agosto, en una crónica publicada en este periódico días más tarde. Durante horas, Fidel guió a sus invitados por cada rincón de la finca, el lugar que lo vio nacer y crecer junto a sus seis hermanos. "Les llevó horas caminar el lugar", escribió Cleanel Ricardo, "pero apenas pasó el tiempo, o sucedió que nadie pudo medirlo".

El recorrido fue minucioso. Fidel, vestido con su tradicional uniforme verde olivo, condujo a Gabo y a Mercedes por los pasillos, los corredores, el sótano y las habitaciones de la casona de madera de arquitectura rural española. Mostró la escuelita donde aprendió sus primeras lecciones y el punto exacto donde él y sus hermanos vieron la luz primera. El grupo se detuvo ante el panteón donde reposan los restos de sus padres, Ángel y Lina, y los abuelos. Fidel, con un gesto de profundo respeto, colocó un ramo de flores sobre la tumba.

Quienes vivieron la ocasión recuerdan una atmósfera de fraternidad y calidez. El cielo estaba despejado, el sol iluminaba cada rincón y, a lo lejos, los Pinares de Mayarí se perfilaban teñidos de un azul brumoso. "Era como tocar con las manos, la vista y el extra del cariño cada pulgada intacta, cada metro cuadrado de un espacio vital", anotó Cleanel.

El encuentro era el resultado de una amistad cultivada durante décadas. Fidel, en sus posteriores Reflexiones, lo dejó claro: "Nunca tuve el privilegio de conocer Aracataca, el pueblito donde nació Gabo, aunque sí el de celebrar con él mi 70 cumpleaños en Birán, adonde lo invité".

Aquel día, Gabo estaba allí como el amigo con quien había compartido en muchas ocasiones y sostenido incontables conversaciones, las cuales el Comandante definió como "una receta contra las fuertes tensiones". Para Fidel, García Márquez era "un hombre con bondad de niño y talento cósmico, un hombre de mañana, al que agradecemos haber vivido esa vida para contarla".

La fotografía de aquella jornada muestra al autor de Cien años de soledad vestido con un mono deportivo y zapatos blanquísimos, con una mirada atenta, casi de asombro, mientras Fidel, como un anfitrión orgulloso de sus raíces, desgranaba la historia de su vida ante los ojos del autor del realismo mágico. Fue, quizás, uno de los pocos amigos entrañables que el líder llevó hasta su casa natal, el lugar más íntimo de su memoria, para compartir no la grandeza de la Revolución, sino el pequeño y silencioso milagro de la infancia.

El recorrido quedó así grabado en la memoria de ambos. Para Fidel, fue un viaje a la semilla, para Gabo, una lección de humanidad, y para la historia, el testimonio de que la amistad más profunda no necesita grandes discursos, basta con una caminata por los pasillos del recuerdo.

DdA. XXII/6437

LOS BUITRES JÓVENES SE DESPLOMAN SOBRE UBRIQUE

 


Ana Cardo

Nuestro agradecimiento desde aquí al naturalista de Ubrique Antonio García y a la policía local de esta ciudad gaditana por su valiosa colaboración en recoger y facilitar la recuperación de los jóvenes buitres de la colonia de la Sierra de Ubrique, afectados por las altas temperaturas estivales. Se trata de un fenómeno que con el exceso de calor, la sed y el hambre ocasiona desorientación y exhaustación en estas aves, sin fuerzas suficientes para remontar el vuelo y regresar a sus lugares habituales de nidificación. Hasta la fecha, cuando aún faltan unas cuantas semanas para que se acabe estacionalmente un verano que podría ser el más dañado en desastres ambientales, han sido once los buitres atendidos, con unos últimos rescates en la urbanización La Calesas y en la carretera del pantano. El buitre que aparece en la foto en brazos de Antonio fue recuperado cuando se encontraba debajo de un vehículo, dando acaso por perdido el remonte de sus poderosas alas. Los buitres son atendidos en el Centro de Recuperación de Especies Amenazadas del Puerto de Santa María. Calor, sed y hambre podrían ser la causa de que los buitres jóvenes se desplomen sobre Ubrique, con la consiguiente preocupación entre la ciudadanía. La distópica imagen del fenómeno podría ser un indicio más del cambio climático.

DdA, XXII/6437

viernes, 14 de agosto de 2026

LOS HUESOS DE LOS REYES DE ARAGÓN


Lazarillo

Lo acabamos de leer y desde la Fundación José Antonio Labordeta nos llega una impactante fotografía que revela hasta qué punto el fuego cerca al antiguo monasterio de San Juan de la Peña, en la provincia de Huesca. La información se refiere a la retirada del histórico lugar de cuadros, esculturas y huesos, los de los primeros reyes de Aragón. Tal retirada la ha llevado a cabo la Unidad Militar de Emergencias. Las llamas han llegado hasta casi el mismo edificio, sin que al parecer haya afectado a su estructura. La fundación del cantautor aragonés, al que tuvo el gusto de conocer este Lazarillo, nos participa el vacío y el dolor que supone este incendio, otro incendio más en esta España que no deja de arder cada verano, casi por costumbre y sobre todo por nefasta gestión forestal, y que en este caso ha dejado arrasadas zonas extensas de La Hoya y La Jacetania, hasta llegar a los pies mismo del histórico monasterio. Pueblos y aldeas vienen siendo desalojadas estos últimos años cada vez que las llamas queman los montes. En esta ocasión, ha sido el arte y la historia lo que se ha preservado en San Juan de la Peña. Las imágenes de los restos mortales de los reyes de Aragón siendo retiradas del monasterio por la UME son una variante singular en estos episodios de desastre que cada año sufre el país.

DdA, XXII/6436