lunes, 16 de febrero de 2026

CHINA EMPIEZA A SEMBRAR PARQUES SOLARES EN CUBA

La población de Cuba pasa por una circunstancia desesperada y trágica debido al bloqueo criminal que Estados Unidos mantiene contra esa nación caribeña desde hace más de seis décadas y a su agudización por el gobierno de Donald Trump, quien ahora pretende asfixiar a los cubanos mediante sanciones a los países que envíen petróleo a la isla. Ello ha provocado un colapso energético debido a que la inmensa mayoría de la electricidad y de la movilidad de la isla dependen del crudo y sus derivados para funcionar. Prácticamente no hay actividad pública o privada que no se vea afectada por un atropello prepotente, arbitrario y cruel que no sólo se comete contra Cuba, sino contra los países que mantienen lazos económicos con ella, particularmente en lo que se refiere al abasto petrolero, como es el caso de México.


EDITORIAL

La agresión del bloqueo, que ha merecido el repudio mundial casi unánime, impone durísimas condiciones de vida a la generalidad de los cubanos, pero además prefigura, en el ámbito energético, una circunstancia que puede ocurrir en otras naciones si no se acelera la sustitución de los combustibles fósiles –que son recursos finitos en un plazo no muy largo– por otras fuentes energéticas. La llegada de este escenario catastrófico puede adelantarse debido a las absurdas políticas que el régimen trumpista ha implantado para acelerar y aumentar la quema de petróleo y abandonar los esfuerzos orientados a diversificar las fuentes energéticas.

En el caso del país caribeño, la dependencia del crudo para hacerlo funcionar es casi total. El bloqueo mismo ha sido determinante para que la isla viva un gran atraso en el desarrollo de la electromovilidad y para que tenga que generar su electricidad con un vetusto sistema de termoeléctricas. Por ello, la extorsión de imponer aranceles a quienes vendan petróleo a Cuba resulta particularmente devastadora. Así, la isla ha iniciado una transición energética en circunstancias extremas y empiezan a generalizarse los exhortos a enviarle, como parte de la asistencia humanitaria indispensable, no sólo alimentos, medicamentos, insumos médicos y artículos de primera necesidad, sino también componentes para sistemas fotovoltaicos: paneles solares, inversores, controladores de carga y baterías de ciclo profundo que liberen por las noches y días nublados la energía que se cosecha en horas de sol.

En los momentos actuales, se han empezado a instalar, con apoyo de China, parques solares para reforzar la maltrecha red eléctrica cubana, y algunas organizaciones de solidaridad internacional hacen llamados a donar paneles fotovoltaicos. Pero es preciso entender que las energías renovables de nueva tecnología –solar, eólica, geotérmica, biocombustibles y demás– no deben entenderse sólo como un remplazo de los combustibles fósiles, sino que es necesario, además, ir más allá del modelo energético centralizado y de obras de gran escala que éstos conllevan. Las ideas desarrollistas de grandes refinerías, centrales eléctricas enormes y extensas redes de alta tensión para transportar la electricidad por cientos o miles de kilómetros, deben ir dando paso a la generación distribuida, que obedece a una lógica distinta: producir y almacenar la mayor parte de la energía en el sitio en que se consume, lo que implica una descentralización mediante instalaciones municipales, comunitarias, barriales o unifamiliares. Por su parte, la producción de biocombustibles no requiere de instalaciones enormes y puede también ser abordada en escalas menores y locales.

Podría parecer excesivo y hasta cruel el planteamiento de que, además de enfrentar las asfixiantes circunstancias creadas por el bloqueo estadunidense, la isla deba emprender una transición energética general y acelerada. Lo cierto es que, a lo que puede verse, ésta puede ser la única salida para superar una crisis energética que impacta todos los aspectos de la vida en Cuba, y que es en esta dirección donde debe concentrarse una porción sustancial de la ayuda humanitaria internacional. Más allá de la irrenunciable reivindicación de las soberanías y el derecho internacional, el momento cubano actual puede convertirse en un ejemplo –uno más de tantos– para el mundo.

LA JORNADA MX  DdA, XXII/6264

ESTAMOS ANTE LA MAYOR AMENAZA A LA CONVIVENCIA DESDE EL GOLPE DE 1981

Magnífico el artículo que firma en Nueva Tribuna mi estimado Pedro Luis Angosto. Si no hay una reacción insospechada -nos dice-, un levantamiento ético del país que produzca el renacer de las conciencias solidarias y justas, estamos a muy pocos meses de la llegada de la extrema derecha española al poder justo en el momento en que también domina la metrópoli y otras extensiones del Imperio. No hay buenas intenciones en sus propuestas, no tienen siquiera un programa en el que hablan de mejorar las cosas que hoy fallan ni compiten por ampliar los derechos de los españoles. Hablan de cancelar, de destruir, de despedazar, de expulsar, de romper, de abolir, de someter, de perseguir. No hay ni una sola palabra que hable de la solidaridad humana, de las urgencias de los que no pueden más con la vida, tampoco llamamientos a la piedad cristiana, al perdón de los pecados, al amor que parece ser predicó el fundador de su religión. Estamos -afirma el articulista- ante la mayor amenaza a la convivencia entre españoles desde el golpe de Estado de 1981.

Pedro L. Angosto

Byung-Chul Han, en su libro Infocracia. La digitalización y la crisis de la democracia, nos habla del nuevo nihilismo, no del que hablaba Nietzsche al referirse a la muerte del cristianismo, sino de otro, el de la sociedad de la información digital, que es tanto como hablar de la mentira como verdad inmutable. Para Byung “el nuevo nihilismo es un fenómeno del siglo XXI. Es fruto de las distorsiones patológicas de la sociedad de la información. Se alza cuando perdemos la fe en la propia verdad. En la era de las noticias falsas, la desinformación y la teoría de la conspiración, la realidad y las verdades fácticas se han esfumado. La información circula ahora, completamente desconectada de la realidad, es un espacio hiperreal. Se pierde la creencia en la facticidad…”. Da igual que contemplemos diluvios en enero, cuando normalmente llovía poco en nuestras latitudes o temperaturas nunca vistas durante los interminables veranos que nos asfixian cada vez más, lo mismo que divisemos tornadas en la puerta de casa que playas que desaparecen por un golpe de mar. El cambio climático no existe, así lo dice Trump, así lo afirman los medios mayoritarios, así lo difunden los propagandistas del bulo y el chisme universal. Tampoco pasa nada anormal en Estados Unidos porque la policía asesine con total impunidad, porque entren en los domicilios que apetezcan sin orden judicial, porque se decrete el derecho de todo ciudadano yanqui a ciscarse en la Naturaleza, a contaminar cuando, cuanto y como quiera, del mismo modo que como nación tienen el derecho a invadir cualquier país y quedarse con sus riquezas sin el más mínimo complejo y con el silencio casi general de la comunidad internacional, que dobla sus rodillas esperando que el emperador les deje fuera de su objetivo.

Hace tiempo que la realidad no existe, es posible que no tengamos otra manera de vivir ante tanta atrocidad, ante tanta maldad aupada al poder con el voto de quienes lo sufren y lo sufrirán. La realidad es ofensiva, es dolorosa, es fea, tiene mal gusto y apesta. ¿Inventar una acorde con los sueños de cada cual? Es una posibilidad, pero lo de inventar ya es un esfuerzo demasiado costoso para la mayoría de nosotros, mejor que sueñen por nosotros, mejor encender la pantalla y darle a la plataforma a ver que disparate nos ponen hoy para seguir con la mente en blanco, al fin y al cabo, es una forma de Meditación, quizá la más rápida, desaparecen tus problemas, tus temores, sus remordimientos y te zambulles sin problemas en mundo babosos o terribles pero que no son los tuyos, que son de otros tipos que luego se van a su casa y te dejan en paz, eso sí, con la huella marcada.

Sin embargo, aunque la realidad no exista porque se la inventan a diario quienes manejan la información que nutre nuestro conocimiento, si existen sus consecuencias y no se pueden disimular. Si no hay una reacción insospechada, un levantamiento ético del país que produzca el renacer de las conciencias solidarias y justas, estamos a muy pocos meses de la llegada de la extrema derecha española al poder justo en el momento en que también domina la metrópoli y otras extensiones del Imperio. No hay buenas intenciones en sus propuestas, no tienen siquiera un programa en el que hablan de mejorar las cosas que hoy fallan ni compiten por ampliar los derechos de los españoles, por el contrario, hablan de cancelar, de destruir, de despedazar, de expulsar, de romper, de abolir, de someter, de perseguir. No hay en un programa escrito ni una sola palabra que hable de la solidaridad humana, de la bondad de la gente, de la fraternidad, de las urgencias de los que no pueden más con la vida, tampoco llamamientos a la piedad cristiana, al perdón de los pecados, al amor que parece ser predicó el fundador de su religión. No, hablan de castigo, de represión, de censura, de chulería, de abuso, de tolerancia cien con quienes abusan del poder o de la riqueza. Y cada día tienen más votantes, más ciudadanos entusiasmados gritando vivan las caenas dándose hostias por ver quien sustituye a los caballos para tirar del carro en el que llega Santiago Abascal, el criatura que estuvo al cuidado de Esperanza Aguirre, como su amiga Isabel Díaz Ayuso.

Como no es verdad que para ser atendido por el médico de familia haya que esperar más de dos semanas, como no es cierto que las universidades públicas no tienen dinero ni para reponer el papel que gastan las impresoras, como no es real que las escuelas públicas cada día están más desvencijadas mientras gastan millones en las concertadas, como no es verdad que se llevan años privatizando el mantenimiento de las líneas férreas, como tampoco es cierto que las empresas que reciben servicios públicos se dedican a maximizar beneficios a costa de la bondad del servicio, como ni mucho menos es cierto que exista un porcentaje alto de jueces dispuestos a ser jueces y parte sin que les tiemble el pulso ni se les quite el sueño, como no somos testigos diarios del envejecimiento progresivo de casi todos los servicios esenciales mientras se gastan cantidades desorbitantes de dinero en festejos y cuestiones superficiales, el pueblo soberano ha decidido inmolarse. 

Los resultados de las elecciones autonómicas de Extremadura y Aragón, a los que seguirán del mismo modo, Castilla y LeónAndalucía y otras, demuestran que a cada nueva convocatoria electoral aumenta el voto a la ultraderecha. ¿Hay prestigio en los candidatos que presentan? ¿Son personas ejemplares, generosas, magníficas? ¿Seducen, embaucan, tienen un carisma arrollador, anuncian un mundo nuevo mejor para todos? No, no hay nada de eso, la mayoría de los votantes saben a quien votan, es un voto de destrucción, pero al mismo tiempo de esperanza porque eligen a alguien que habla igual que ellos, a alguien que no tiene esperanza ni maldita la falta que le hace, que no piensa en derechos de minorías y que está dispuesto a comportarse con toda la brutalidad que exige el momento. No se trata ya de construir una sociedad más justa -eso quita votos-, se trata de hacer ver a los demás como se habla aquí, como se piensa aquí, como se viste aquí y cuando se puede uno sentar, qué cosa es tradición y qué otra aberración. Estamos, pues, ante la mayor amenaza a la convivencia entre españoles desde el golpe de Estado de 1981, un golpe no aclarado todavía pero que aparentemente fracasó, cosa que ahora no sucederá, porque si hay algo que está claro cuando el fascismo se hace con el poder es que cumple con su programa, sobre todo con el que no está escrito y todos sabemos de memoria.  

NUEVA TRIBUNA DdA, XXII/6264

VALLÉS DICE LA VERDAD SOBRE AYUSO, LAS LUCHAS INTERNAS VUELVEN AL PP

Mientras Ayuso sigue volando alto llamando triste a la oposición, frustrados a los familiares de las residencias o hijo de puta al presidente de su país, algo se mueve en el alcantarillado de la derecha política y mediática. Vicente Vallés, presentador del informativo de Antena 3 y, por tanto, portavoz oficial del Grupo Planeta, se despachaba a gusto contra la presidenta madrileña. Tras su aparición en Mar-a-Lago la llamó trumpista. La acusó de aplaudir a un Estados Unidos que está destrozando el orden mundial y atacando a Europa. Le afeó que, siendo hispana, se pusiese del lado de quienes persiguen a hispanos por las calles y asesinan a ciudadanos. El presentador de telediarios Vicente Vallés, en resumen, dijo la verdad en pleno telediario. Lo cual es noticia digna de apertura de telediarios. Una noticia tremenda que nos habla de luchas internas dentro del Partido Popular que aún no conocemos con exactitud.


Gerardo Tecé

Ayuso, invitada a la mansión vacacional de Donald Trump. Guau, que diría hace unos años la brillante dircom del perro de Aguirre. Invitada por videoconferencia, eso sí. Y la verdad es que no le hubiese costado ningún trabajo a la buena gente de MAGA darle a la presidenta madrileña la inmensa alegría de que conociese personalmente Mar-a-Lago, ese paraíso de la libertad en el que magnates y políticos de ultraderecha se juntaron esta semana para celebrar la “Gala de la Prosperidad Hispana”. Podría haberle preguntado a Javier Negre. Por un módico precio, te organiza el tour y te deja chupar el suelo que han pisado las botas de Trump. Tranquilos que no vendrá el ICE, decía la invitación. Además de Ayuso por vídeo, al acto acudieron, previa mordida de entre 15.000 y 50.000 euros, un montón de hispanos con pasta. Encantados todos ellos con la idea de que el cuate Donald Trump esté dedicándose a cazar a sus paisanos por las calles. Sentirte parte del bando ganador mientras persiguen a tu gente era, hace solo unos años, el psicopático guión de El Juego del Calamar. Hoy es, como lo bautizó Ayuso durante su intervención, Estados Unidos siendo el faro de la libertad. Motivo por el que la presidenta, solemne, anunció que Madrid le iba a otorgar su medalla internacional a los Estados Unidos de Trump. ¡Ándale, ándale, Isabel!, se gritó en el salón de baile.

Isabel, a pesar de la distancia física, no decepcionó. Además de jugar a las medallas, la máxima dirigente del PP madrileño jugó al trumpismo del que tan buena embajadora es en España. Insultó a su propio país, le dio alas a teorías y bulos nazis como el del gran reemplazo e incluso atacó a México llamándolo narcoestado; a su presidenta democráticamente elegida la llamó dictadora. Si conocen un poco a Ayuso no hace falta que sepan mucho de política internacional para intuir que lo que ocurre en México es que gobierna la izquierda. El sueño americano duró lo que duró la videollamada con Palm Beach. Al apagar el ordenador, la gris realidad madrileña. Lluvia, nubes, un novio a punto de entrar al talego y una dictadura socialcomunista en la que los tuyos no se acaban de poner de acuerdo para repartirse las tartas autonómicas. Para colmo, toca pasarse por la Asamblea de Madrid donde te van a preguntar por los muertos a los que abandonaste en las residencias, por los chanchullos de tu familia y por cómo tu partido tapó un caso de acoso sexual. Qué coñazo. Qué tristeza. Mira, ya tenemos argumento para hoy. Sois unos tristes, gritó Ayuso en la Asamblea. Repitan conmigo: sois unos tristes, y la bancada popular, repleta de señores trajeados que besan el suelo que pisa Ayuso, repitió con ella: sois unos tristes.

Mientras Ayuso sigue volando alto llamando triste a la oposición, frustrados a los familiares de las residencias o hijo de puta al presidente de su país, algo se mueve en el alcantarillado de la derecha política y mediática. Vicente Vallés, presentador del informativo de Antena 3 y, por tanto, portavoz oficial del Grupo Planeta, se despachaba a gusto contra la presidenta madrileña. Tras su aparición en Mar-a-Lago la llamó trumpista. La acusó de aplaudir a un Estados Unidos que está destrozando el orden mundial y atacando a Europa. Le afeó que, siendo hispana, se pusiese del lado de quienes persiguen a hispanos por las calles y asesinan a ciudadanos. El presentador de telediarios Vicente Vallés, en resumen, dijo la verdad en pleno telediario. Lo cual es noticia digna de apertura de telediarios. Una noticia tremenda que nos habla de luchas internas dentro del Partido Popular que aún no conocemos con exactitud. Decir la verdad no es algo que por esos lares se haga de manera gratuita, a cambio de nada, por amor al oficio del periodismo. No sabemos qué hay detrás de esto, pero debe de ser importante para que hablen así de la misma Ayuso que ya le ha regalado al Grupo Planeta una universidad privada. ¿Qué se está negociando ahora para llegar a este punto? ¿Una estación espacial? Quizá sea Feijóo quien ande detrás de este ataque de honestidad de Vicente Vallés. ¿Le habrá prometido Don Alberto al Grupo Planeta el oro y el moro –llaman así a Abascal– cuando llegue a La Moncloa a cambio de que desgaste a su principal rival política?

Tiene razón Ayuso por una vez. Quienes lloramos por los niños asesinados en Palestina en lugar de aplaudir a Israel, quienes empatizamos con el hispano perseguido y no con el paramilitar, quienes lamentamos el abandono en las residencias, preferimos la limpieza a los Maseratis aparcados en la puerta o nos solidarizamos con la acosada en lugar de con el alcalde acosador, somos unos tristes. Somos tristes porque estamos tristes de ver tanta mierda alrededor. La derecha de Ayuso, sin embargo, será feliz mientras las maniobras en el alcantarillado permitan que esta locura dure.

CTXT  DdA, XXII/6264

JUAN CARLOS MESTRE: AYER EN AUSCHWITZ Y HOY EN GAZA, LA POESÍA HA CAÍDO EN DESGRACIA


La publicación de la poesía reunida de Juan Carlos Mestre (1975-2025), presentada por Antonio Gamoneda y con prólogo de Jordi Doce en la edición de Galaxia Gutenberg, motiva esta entrevista con el autor en el Diario de Burgos. Con el libro, de 1.500 páginas, se celebra nada menos que el cincuentenario del compromiso del poeta leonés con la palabra, con un adelanto de su próximo poemario, titulado El ciprés descapotable. En 'Asamblea', como escribe Jordi Doce en su texto preliminar, "hay músicos, libélulas y anilladores de gaviotas; hay sombras de otoño y luces de barco y dársenas desde donde contemplar la belleza de los naufragios; hay serpientes color cobalto y sombras tiránicas y humo de calderos venenosos". Una fiesta de las palabras donde se conjugan las luces y sombras de quienes somos y fuimos, una invitación a entrar en el imaginario de un hombre inabarcable, que refleja su mirada única al mundo en esta entrevista con Ical.

¿Qué se le pasa por la cabeza al tener en las manos el legado de toda una vida?

Una cierta sensación de incertidumbre, no otra cosa que vacilación ante la fugacidad de un tiempo, el de una vida que solo encontró amparo en la escritura, esa búsqueda de hipótesis verbales que intentan comprender el mundo y que constituyen el encargo, que nadie le ha hecho a un poeta, pero que aun así se configuran en su único quehacer, el de dar un sentido a la existencia, ampliar a través de las palabras los horizontes significativos del porvenir y acaso impugnar, con algo de entereza, el equívoco fracaso de la historia ante el indeclinable desafío de la dignidad humana y su perseverante empeño por alcanzar la idea de lo justo e instaurar, como demanda de una consciencia colectiva, los derechos civiles a la felicidad.

En su poema 'Biografía', escribe: "Cuanto había que entender creo que ya no lo he entendido" y que, de joven, "quería ser presidente de la pobre gente". ¿Qué balance hace al echar la mirada atrás, tras medio siglo dedicado a la creación?

Naufragio, cuando no derrota, ante la imposibilidad de regresar a Ítaca como metáfora tras el viaje de la vida; la evidente toma de conciencia de los escasos logros con que la palabra poética no logró refundar el pensamiento moral de la comunidad sobre unas bases éticas que impidieran algún día el sufrimiento humano, su abierto conflicto con la naturaleza del planeta y la destrucción de los principios elementales de la convivencia que habrían de garantizar la libertad como bien supremo del individuo; el reconocimiento del otro como un igual en esencia y dignidad, la persona que bajo la falaz excusa de su extranjería ha sido degradada hoy a la condición de paria. La infancia, en la que se funda la conducta, es una disposición de ánimo que da por cierto el bien igualitario como noción solidaria de la fraternidad frente a la lepra del clasismo que expulsa a los humildes del diálogo del mundo. En cercanía a ese pensamiento inclusivo de reconocer al diferente exactamente como un semejante, sigue estando desde entonces mi visión de la vida, mi cercanía con los carentes de lo necesario para construir su destino, también mi repulsa al atroz individualismo de una sociedad regida por los privilegios, el demérito de las leyes del mercado y las servidumbres del consumismo, la idolatría al dinero y las serviles mansedumbres que propicia el ejercicio autoritario del poder. Desde que tengo uso de razón me he sentido en alianza con los débiles y los descontentos, más proclive a la asamblea de los disidentes y la duda de los heterodoxos que al cónclave de certezas de los peces gordos.

¿Cómo ha cambiado su aproximación a la poesía desde sus inicios? ¿Cómo han evolucionado sus obsesiones temáticas y preocupaciones formales?

Creo que, para bien o para mal, no han variado sustancialmente. En 'Sublevación inmóvil', de Antonio Gamoneda, leí un verso sobre el que fundé el sueño pendiente de ser soñado de mi vida: "La belleza no es un lugar donde van a parar los cobardes". Esas palabras me han acompañado desde entonces como revelación de un mandato ético, la convicción de que los seres humanos somos responsables unos de otros, que la vida carecería de sentido sin resistencia al mal y, también, la persuasiva idea de que las palabras, la dialéctica, el arte de argumentar y discutir, han sido hechos para ayudar a construir la casa de los efímeros huéspedes de la verdad, no para destruirla con la inacción de los que permanecen neutrales ante los indicios de la devastación.

Desde su primer poemario la memoria ha sido un tema central. ¿Cómo han condicionado sus raíces bercianas, omnipresentes, su trabajo? 

La memoria es la forma de ser de lo que ya no está, la presencia súbita de una lejanía que articula todas las apreciaciones críticas del futuro, un pasado activo que, lejos de constituirse en melancólica ruina del pasado, confiere facultad inteligente a los imaginarios del mañana. Los antiguos griegos se situaban de espaldas ante lo venidero para no perder nunca de vista las circunstancias nobles o viles del pretérito, y poder así ponderar la decisión más decente para su proyecto civil. No hay discernimiento ni sensatez posible en el olvido, la memoria pertenece a las leyes de la lógica, el más legítimo derecho de toda persona a pensar conforme a su razón y tener en cuenta cuanto le precede en el tiempo, lo benéfico y el estrago, la recordación de su ascendencia en la que se mantiene, contra toda ofensa, inmaculada y pura la sonrisa de los muertos. Sí, es esa zona solo aparentemente oculta de lo subterráneo por donde se extiende el rizoma que, partiendo del encantamiento de los bosques natales de El Bierzo, es ahora ya solo recuerdo sobre las tierras arrasadas por el fuego, el maleficio que devastó la remota utopía en el territorio de las ensoñaciones y los pueblos sacrificados por la desidia de las administraciones de especulación, propaganda y lucro.

¿Cómo despertó su interés por las letras? No sé cómo de decisivo fue encontrar en su vida a Gilberto Núñez Ursinos y cómo le impactó su marcha cuando apenas tenía usted catorce años. 

La víspera de su suicidio, a los 37 años, Gilberto Ursinos me dejó en la panadería de mi padre un envoltorio con tres poemarios publicados en la colección Adonáis: 'Los cantos pisanos' de Ezra Pound, 'Anábasis' de Saint-John Perse y 'Sublevación inmóvil' de Antonio Gamoneda. Aquella declaración de última voluntad constituyó para mí no solo un testamento de obligado cumplimiento, sino un imperativo categórico de proseguir el sueño de su vida frustrada por la gran tristeza. Leí esos libros sin entender durante años la revelación de su cifra, lo que concerniente a las múltiples del pensamiento poético se fue articulando en mí como una gramática insurgente, otra forma de intentar comprender la realidad desde la desobediencia a lo sistemático de la lengua, versos que translucían otra forma de estar en el mundo, el acogimiento de la alteridad, la vindicación de los desheredados y el rechazo de la usura, también la redentora idea de justicia que ha de guiar el destino de toda peripecia humana. Aquel joven poeta que se quitaba el sombrero ante un cerezo en flor y hablaba de geometría con los pájaros del Génesis fue para mí la mano izquierda de un discreto demiurgo que imantaba con su luz el universo de las pequeñas cosas que se hacían realidad en nuestro pueblo de campesinos y humildes artesanos, Villafranca del Bierzo. Su invisibilidad, que no su imposible muerte, supuso mi primer conocimiento inequívoco de la fatalidad y las perdidas, pero también, frente a la inmensa intemperie del muchacho que comenzaba a trazar sus iniciales líneas, la pervivencia tras la orfandad del absoluto valor de la esperanza que ampara la poesía.

¿Perse y su querido Gamoneda han sido faros a los que agarrarse?

Gamoneda de manera taxativa, una presencia irrefutable en todo lo que de salvable, más allá de mis propios errores, pudiese haber en mi escritura; su literalmente irrepetible obra poética trasciende el ámbito de lo literario para representar la figura simbólica del ciudadano ético, el portador de la continuidad irrefutable de los mayores desafíos de la creación y el pensamiento estético tras la aniquilación del excepcional proyecto discursivo de la Generación del 27. No es discutible la gravitación de Gamoneda sobre las más luminosas páginas escritas en las dos orillas de la lengua castellana. Respecto a su fraterna generosidad como maestro en la poesía y en la vida no cabe ya otro sentimiento que el de la gratitud colectiva que le debemos varias generaciones de creadores. En cuanto a Saint John-Perse, esa voz en todas las encrucijadas del saber ("me llamaban el oscuro, pero yo habitaba el resplandor"), ahí están sus páginas siempre desafiantes ante la vieja costumbre de las civilizaciones muertas, la voz migrante y los ecos del exilio reafirmando el principio, en cualquier circunstancia, de la dignidad humana ante la execrable insolencia histórica del poder. Ciertamente, Gamoneda y Perse, dos poetas que, adeptos a la libertad y convergentes en las exploraciones del léxico, restituyen a la ausencia de lo hurtado la epifanía de la palabra perdida que habrá de repoblar espiritualmente el mundo.

Gamoneda firma en 'Asamblea' un maravilloso poema de presentación, donde habla de usted como "hijo" y "maestro". En esa carta a corazón abierto propone, temeroso ante lo que estamos viviendo, cuando "hoy es ayer", una incierta "huida al pasado". ¿Cómo contempla la situación actual de nuestro país, teñido de ruidosas polémicas como la suscitada con el título de las jornadas 'Letras en Sevilla': 'La guerra que todos perdimos'?

El amor civil no es solo un dialecto de la honradez intelectual, sino una constatación inquebrantable de los vínculos, amistad y camaradería, que debieran amparar, sin otra condición que la de la fraternidad, a todos seres humanos en su condición de iguales. Gamoneda, como Walter Benjamin, enlaza sus palabras con el temperamento de los avisadores del fuego, aquellos que anuncian las catástrofes inminentes precisamente para que estas no sucedan. Hay razones para sentir temor, sobran indicios para pensar que nada benéfico se asoma tras la inmediatez del horizonte. El ominoso autoritarismo, la absoluta falta de respeto por el ser humano, los vetustos eufemismos de las nuevas formas de esclavitud bajo las impositivas leyes del mercado, la dictadura ideológica a la que electos psicópatas pretenden arrastrar las declinantes formulaciones de la democracia civil, son señales evidentes del deterioro civilizatorio, el desprecio por las sociedades de cultura y su reemplazo por comunidades subalternas de mercadeo. Nada significa dos veces lo mismo, la poesía también está ahí para recordarlo, la condición de las víctimas no es la misma que la de los sicarios que institucionalizaron el crimen como otra miserable razón de Estado. Toda diferenciación crítica blanquea la barbarie y, en nuestro país, hace tiempo que la lucha por los ideales de una sociedad más justa y democrática quedaron meridianamente definidos frente a la brutalidad del golpe de Estado y el metódico revisionismo de sus, aún hoy recurrentes, doctrinas de guerra.

En su obra, la acción poética siempre ha sido inseparable de la acción política. ¿Cómo de intrincadas están ambas realidades?

Si se entiende por acción política la participación en el debate público, ciertamente la poesía constituye también el desenvolvimiento de una protesta contra todos los órdenes abyectos de este mundo. Inmiscuirse como un acto de repulsa a lo aparentemente no transformable de las estructuras dominantes es no solo un deber de ciudadanía sino una tarea insoslayable de toda actividad artística, una exigencia conceptual que desde el relato homérico participa en la fundación de la polis. El poder está reñido con la voz del inocente, la poesía se implica, aun en su escepticismo, en esa creencia laica que sobrepone la dignidad a la vileza y la misericordia a la impiedad. Acaso no haya sido otra la tarea del poeta a través de la historia, la de resistirse a ser el mero ayudante del mentiroso, la sencilla honradez de sostener la lámpara de sus indóciles palabras para ayudar a otros errantes como él a encontrar la senda.

Resulta muy significativo que en el poema que presta su nombre al conjunto imagine el punto y final de la poesía ("A partir de este momento la lírica no existe", "la poesía / ha decidido dar por terminadas sus funciones este invierno"). ¿Cómo imagina Juan Carlos Mestre un mundo sin poesía?

Cierto es que la vida venga siempre las ofensas de los hombres en cada renacido pensamiento con el que cada generación levanta con entusiasmo su utopía. Hoy ya sabemos que la del progreso moral no existe, y que los poetas no son, en contra de lo que pensaba Percy Bysshe Shelley, los legisladores nunca reconocidos del universo. Pero aquel remoto valor de su palabra habita hoy la zona de resistencia contra la deshumanización, esa distopía donde el prestigio de la basura pareciera haber alcanzado sus últimos objetivos, de revertir la insumisa contestación ciudadana frente a los espectros del mal en ese género de conformismo que caracteriza a una sociedad de clientes. Me niego a imaginar un futuro donde la poesía, como lenguaje de la delicadeza humana, no contribuya junto a las diferentes formas de la expresión artística a desterrar la destructiva ignorancia que prevalece en todos los órdenes del poder coercitivo.

Antes recalcaba que con 'Sublevación inmóvil' fue consciente de que los seres humanos somos responsables unos de otros. Viendo los tiempos en que vivimos, de radicalización y enfrentamiento azuzado por unos y otros, la poesía se antoja más necesaria que nunca. ¿Cuándo cayó la poesía en desgracia?

Cuando comenzaron a declinar los valores éticos que sostenían una convivencia más equitativa y armoniosa; cuando, contra toda esperanza, Ósip Mandelshtam desapareció en Siberia y la figura emblemática de Federico García Lorca se unió a la innumerable lista de los detenidos desaparecidos. Cuando, víctima propiciatoria de un crimen de Estado, Pier Paolo Passolini contempló las últimas luciérnagas que iluminaban al mundo; cuando Juan Larrea, "he ahí el mar en un abrir y cerrar de ojos de pastor", Luis Cernuda, Maruja Mallo, León Felipe y Concha Méndez, cuando María Zambrano y Clara Campoamor y tantas otras mujeres sin sombrero rociaron el corazón de la tierra con el llanto del exilio; cada vez que la civilización de las palabras es derrocada por la perversión ideológica de los actos de fuerza y el padecimiento humano entristece las promesas del árbol del lenguaje y las revelaciones sagradas de la vida; cuando la certeza del daño desplaza a las dudas del soñador y se le niega todo beneficio a las palabras, entonces, ayer en Auschwitz, hoy en Gaza, puede y debe decirse que la poesía ha caído en desgracia.

ICAL DdA, XXII/6264

MESES DESPUÉS DE LA CATÁSTROFE DE LOS INCENDIOS, SE CAZARÁ EN CASTILLA Y LEÓN


Félix Población

La Ley 3/2009, que es la de Montes de Castilla y León, establece que los aprovechamientos cinegéticos en los territorios quemados quedan suspendidos automáticamente durante cinco años “para ayudar a la regeneración y la restauración del hábitat y supervivencia de las especies de flora y fauna silvestre”. 

Pero como se contempla la posibilidad de levantar esa suspensión si la consejería correspondiente acredita que la actividad cinegética es compatible con la recuperación ambiental, el gobierno de la Junta de Castilla y León permitirá la caza siete meses después de se registraran, especialmente en las provincias de León y Zamora, unos incendios forestales que en el primer caso fueron los mayores de su historia y en el segundo una segunda parte de los grandes incendios habidos en años anteriores

La resolución que levanta la suspensión cinegética ha sido denunciada por varios partidos de izquierda por considerarla contraria tanto a la legalidad como al sentido común. Hay que recordar que el pasado mes de agosto el número de hectáreas quemadas en las provincias citadas se cifró en torno a las 135.000 (165.000 en todo el territorio autonómico). 

A partir del 1 de abril del año en curso, los corzos, ciervos, rebecos, gamos y demás fauna que sufrieron el espanto de las llamas y han perdido buena parte de su entorno ambiental, estarán en el punto de mira de la escopetas de los cazadores porque la consejería correspondiente acredita que tal actividad es compatible con la recuperación ambiental. 

Para nada se repara en que lo ocurrido este verano pasado constituyó una auténtica catástrofe ambiental, favorecida por la falta de prevención y mala gestión del gobierno autonómico durante los incendios. Se quemó (entre León y Zamora) una superficie equivalente a la de la ciudad de Madrid o a la de la isla de Gran Canaria. Eso sí, al consejero responsable Quiñones (con un balance de cientos de miles de hectáreas quemadas a lo largo de su gestión) lo mantuvo Mañueco en el puesto, aunque lo "haya desaparecido" de las listas electorales del Partido Popular para las próximas elecciones autonómicas. 

No deberían olvidarlo los electores, sobre todo en las provincias de Zamora y León. Máxime si se tiene en cuenta que poco se ha hecho en materia de prevención desde entonces para que lo ocurrido no vuelva a suceder. Si además se diera el caso de que en el próximo gobierno autonómico estuviera Vox, cuyo desprecio  al cambio climático es manifiesto, los riesgos de nuevas catástrofes ambientales son aún más previsibles por la desconsideración que este partido tiene a toda medida de prevención al respecto.


DdA, XXII/6264

domingo, 15 de febrero de 2026

LA BATALLA DE GIJÓN Y LOS HÉROES DEL SIMANCAS

Gijón pudo caer en manos de los militares golpistas en el verano de 1936: una inesperada resistencia popular frenó los planes de los sublevados. Podría haber ocurrido como en Oviedo, que se unió a la sublevación por la traición del coronel Aranda.


Combates en el cuartel de Simancas / Foto: Constantino Suárez
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Diego Díaz AlonsoNortes, 5 de agosto de 2024

La tarde del 19 de julio de 1936 el coronel Antonio Pinilla, al mando del Regimiento de Infantería de Montaña «Simancas» n.º 40, se sublevaba en Gijón junto con 350 hombres. Asimismo, el cercano cuartel de Zapadores, en el barrio de El Coto, con unos 180 soldados, se unía a la sublevación, que ya había triunfado en Oviedo. Un día más tarde, el 20 de julio, las tropas salían de los cuarteles para tomar los puntos neurálgicos de la ciudad: estación de tren, Telefónica, Ayuntamiento, Casa del Pueblo, Correos y Fábrica de Gas. Sin embargo, los militantes del movimiento obrero gijonés, ya organizados y armados, no se lo pondrían fácil a los sublevados. Se iniciaba así una sangrienta batalla por el control de la ciudad que acabaría con la derrota de los golpistas, reconvertidos en la posguerra en “Héroes del Simancas” por el bando franquista. Su dramática resistencia sería inmortalizada en 1958 con una escultura de Manuel Álvarez Laviada que permanece hasta hoy, a pesar de las críticas de las izquierdas y asociaciones memorialistas, que el pasado viernes presentaron, sin éxito, una moción en el Ayuntamiento para retirarla.

La derrota de los golpistas del cuartel del Simancas, posterior Colegio de la Inmaculada, tuvo mucho que ver con la perspicacia de la CNT asturiana, que desde el primer momento desconfió de la lealtad a la República de los militares acuartelados en Asturias. Al contrario que en Oviedo, de mayoría republicano-socialista, donde se impusieron las tesis de Indalecio Prieto, confiar en el republicanismo del coronel Antonio Aranda y marchar en tren a defender Madrid, en Gijón, donde los anarquistas eran mayoría, se optó por permanecer vigilantes y organizarse para resistir una previsible rebelión militar.

Monumento franquista en una guía de Gijón 1964 
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Luis Miguel Cuervo, autor de “Gijón, 1936: diario de una revolución”, apunta que la comunicación entre los anarquistas gijoneses y los de La Felguera fue clave para armar y repeler el intento el 20 de julio de los militares de tomar la ciudad más poblada de Asturias. Desprovistos del factor sorpresa que fue clave en la caída de Oviedo, los militares golpistas se verían obligados a volver el mismo día 20 sobre sus pasos y replegarse a los cuarteles.

De la resistencia a la ofensiva

La resistencia presentada por las milicias anarquistas gijonesas y de la cuenca del Nalón, a las que se unirían un centenar de carabineros fieles a la República y los jóvenes socialistas y comunistas de las MAOC (Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas), se apuntaba un tanto, pero la posterior ofensiva para tomar los cuarteles militares del Coto sería mucho más lenta y trabajosa de lo que esta primera victoria había hecho parecer. Por delante quedaba un mes de combates. “La propaganda franquista exageró mucho las cifras para magnificar la resistencia del Simancas. Apenas había armas y los milicianos nunca pasaron de medio millar. Fue un combate muy igualado porque los golpistas tenían mucha artillería en el interior del cuartel y recibieron pronto el apoyo naval del buque Almirante Cervera, que se comunicaba por radio con los golpistas del Cuartel de Simancas” apunta Cuervo. Los golpistas también recibieron apoyo aéreo de los sublevados, que bombardearon en varios ocasiones Gijón, y arrojaron alimentos y otras provisiones a los sitiados.

Un miliciano durante el asalto al Cuartel de Simancas / Foto: Constantino Suárez
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La batalla de Gijón en la prensa nacional
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Una vez en los cuarteles, los militares se harían fuertes y plantarían una formidable resistencia a sus sitiadores, que fracasaron en el intento de dinamitar los muros e incendiar las fortalezas. El fotógrafo Constantino Suárez inmortalizó el heroísmo de aquellos milicianos precariamente armados y vestidos de calle, que con sus escasos recursos y conocimientos militares, plantaron cara al fascismo en el verano de 1936.

Cuervo también destaca que la lucha antifascista no sólo se dio en el asalto a los cuarteles, sino también en la retaguardia, organizando la vida cotidiana, donde el papel de las mujeres obreras fue clave. Gijón estaba en guerra, pero la ciudad, en la que coexistían el doble poder del Comité de Defensa y del Ayuntamiento, no dejó de funcionar. “Los productos de primera necesidad se colectivizaron y se formaron comités de abastecimiento en todos barrios para repartir los alimentos entre la población” explica Cuervo.

La toma de los cuarteles: bulos y matanzas

La caída del cuartel de Zapadores no llegaría hasta el 16 de agosto, casi un mes más tarde. A pesar de los intentos de pactar una rendición, Pinilla y los militares del Simancas se negarían a entregarse y prolongarían la resistencia hasta el 21 de agosto. Aunque la propaganda franquista siempre difundió la idea de que el último mensaje de los sitiados al buque Almirante Cervera fue “El enemigo está dentro, disparad sobre nosotros”, Luis Miguel Cuervo lo desmiente: “El aparato de radio quedó inutilizado en el final de la ofensiva”. Lo que el historiador no niega es que los milicianos perpetraron una auténtica matanza cuando finalmente traspasaron los muros del cuartel: “La consigna era matar a todo aquel que pareciera mayor que un recluta que estuviera haciendo el servicio militar”. El derramamiento de sangre todavía pudo ser mayor, y si no llegó a más fue porque el dirigente de la CNT Higinio Carrocera ordenó frenar los asesinatos indiscriminados. Así, parte de los supervivientes fueron encarcelados y otros reclutados. “Más de un centenar de soldados, suboficiales y oficiales del Simancas y Zapadores combatieron luego con el bando republicano. Muchos de ellos fueron fusilados por los franquistas al terminar la guerra” explica Cuervo.

Federación Asturiana Memoria y República

La Federación Asturiana Memoria y República ha pedido no sólo la retirada del monumento a los “Héroes del Simancas”, sino que además se instale algún tipo de recuerdo para los milicianos y fuerzas del orden leales a la República que frenaron el golpe de Estado en Gijón. Es algo que existe para los judíos que se levantaron en el Gueto de Varsovia, o para los resistentes que combatieron en Francia, Italia, HolandaAlemania y otros países al nazismo y los regímenes colaboracionistas. En Gijón sin embargo tendrá todavía que esperar.

La petición ha sido registrada en el Principado para la Dirección General de Memoria Democrática, según recogía La Nueva España el pasado 3 de agosto:

En el registro del Principado camino de la Dirección General de Memoria Democrática ya había presentado Famyr hace unas días una petición en el mismo sentido que la tramitada en el Ayuntamiento de Gijón. Una petición de «retirada del símbolo de exaltación franquista que aún perdura en Gijón en lo que fue el antiguo Cuartel de Simancas, actual colegio de La Inmaculada» y que está «dedicado a los caídos por Dios y por España en homenaje a los golpistas de 1936 contra la República». Toca esperar a ver que hace la administración autonómica –que podría pedir al Ayuntamiento que solicitara de la Compañía de Jesús la retirada voluntaria del símbolo– pero desde la entidad que preside Velasco ya se tantea que «si no actúa nadie igual tenemos que ir por la vía judicial porque algo hay que hacer». También Andecha Astur comunicaba ayer haber presentado ante el Principado una propuesta para que se haga cumplir le ley de Memoria «hasta sus últimas consecuencias».

Aunque sea de titularidad privada la ley ampara poder tomar medidas sobre «Héroes del Simancas» al ser un monumento con proyección al espacio público. Otra cosa es que se considerara que tuviera un valor artístico excepcional conllevara preservar la obra del escultor Manuel Álvarez Laviada. Entonces se abre la opción de la resignificación del espacio. Pero ahí Famyr también lo tiene claro. «No nos vale con que pongan una placa y ya está», explica Velasco para quien resignificar supone «convertir ese monumento en otra cosa en un monumento a superar las viejas heridas, un monumento las víctimas que lo fueron por defender la legalidad republicana».

En todo caso la pretensión inicial es que el monumento sea retirado. Y su deseo es que se haga, independientemente de que quien ponga la maquinaria en marcha sea el Ayuntamiento o el Principado. De hecho, las entidades memorialistas están también desilusionadas con la falta de acción del gobierno regional «ya que han pasado cinco años desde la aprobación de la ley de Memoria, tres personas por la dirección general y Héroes del Simancas ahí sigue, como otras muchas cosas en otros municipios de Asturias», matiza Velasco.

ASTURIAS LAICA

PERSEGUIR LO QUE AMAMOS ES UN ACTO DE AMOR HACIA NOSOTROS MISMOS


Ricardo Miñana

El tiempo que invertimos en perseguir aquello que amamos tiene un valor que no siempre es visible a los ojos de los demás. Aunque a veces parezca que avanzamos lentamente, o incluso que estamos estancados, cada instante dedicado a nuestra pasión es una semilla plantada en el terreno de nuestra propia realización. No se trata de aplausos ni de reconocimiento; muchas veces, el camino se recorre en silencio, con constancia y entrega, simplemente por el placer profundo de hacer lo que nos mueve. Esa dedicación, aunque invisible para el mundo, nos transforma, nos nutre y nos da una satisfacción que ninguna recompensa externa puede igualar. En definitiva, perseguir lo que amamos no es una pérdida de tiempo: es un acto de amor hacia nosotros mismos, una afirmación de que nuestra alegría y nuestro propósito valen cada esfuerzo silencioso.

DdA, XXII/6263

EL NÚMERO DE "INTERVIÚ" CON MARISÓL DESNUDA EN PORTADA, ¡3.000 EUROS!

Comparto con la firmante su comentario sobre la puesta a la venta de un viejo ejemplar del semanario Interviú por 3.000 euros. Por histórico que se pueda considerar el desnudo de Marisol en la revista, dando idea de dónde veníamos, me parece una pasada que su adquisición suponga tal cantidad de dinero. En cuanto al concepto de obscenidad por parte de Facebook, nada nuevo. Es propio de los censores del tiempo que hizo posible que aún en 2026 se pidan 3.000 euros por una portada de una revista en la que se ve a una mujer desnuda. Ese tiempo ominoso es el que hizo histórica esa portada.

Victoria Sáez

Esta foto de una Marisol jovencísima, publicada en la revista Interviú hace cuatro décadas, está pintarrajeada por mi intentando tapar su belleza estética con una especie de bikini emborronado, porque a Facebook le ha parecido un desnudo obsceno y de carácter sexual y por eso me ha condenado a no publicar ni responder a comentario alguno hasta el día 21 de Febrero.
Mi comentario se refería a este número de la revista Interviú en cuya portada aparece Marisol, (un reportaje fotográfico de Cesar Lucas al que pido disculpas en mi nombre, no en el de Facebook que me obliga a tapar no sé qué obscenidad chechual) que me he encontrado en Marketplace a la venta por 3.000 euros. Es por lo que me he quedado sorprendida, por el precio exorbitante para un número de Interviú que puede resultar icónico para los mayores de 60 años, por conocer en sus mejores tiempos a una Marisol atractiva, pero no puede ser lo mismo para los "degradados chechuales" de un siglo XXI, acostumbrados a ver desnudos femeninos a todas horas hasta en las marquesinas de los autobuses.

DdA, XXII/6263

EL ABC PROHIBE LLAMAR EXTREMA DERECHA A LA EXTREMA DERECHA


    Y prescinde de los servicios de su corresponsal en París Juan Pedro Quiñonero, autor del libro "De la Europa de las libertades a la Europa de las extremas derechas". Esta decisión editorial interpela directamente al concepto mismo de periodismo, escribe Tortosa. Si nombrar la realidad con precisión ideológica molesta más que la realidad en sí misma, el problema no es precisamente el adjetivo. Se podrá envolver la decisión en protocolos internos, pero lo que refleja este asunto supone una catástrofe en toda regla para la libertad de expresión del profesional del periodismo.

Juan Tortosa

Juan Pedro Quiñonero, decano de la prensa europea en la capital francesa, donde llegó la otoño de 1983, ha escrito recientemente el libro "De la Europa de las libertades a la Europa de las extremas derechas". Cuando pidió al director de su diario que le presentase el volumen, nuestro hombre no tardó en percatarse de que acaba de cometer un error. Su jefe no solo rechazó la invitación sino que una semana después, según le contó el ex corresponsal sábado a Javier del Pino en A vivir que son dos días, descubre que este había ordenado a la sección de Internacional evitar el uso del término extrema derecha a la hora de referirse a la extrema derecha, ¿No es maravilloso?
Quirós prefiere que se emplee la expresión "derecha dura" o expresiones parecidas, pero nunca “extrema derecha”. Ahí queda eso. Quiñonero le contó a Pino que le contestó que con respecto a Meloni puede no ser un experto a la hora de calificarla pero que en Francia, que es donde vive y trabaja, a los Le Pen se les ha llamado extrema derecha toda la vida porque es lo que son y porque así es además como ellos mismos se definen.
No acabó ahí la cosa: cuando solo había transcurrido una semana más, el corresponsal en París de ABC recibe una llamada de la empresa y se le notifica que han acordado prescindir de sus servicios. Con un par. Esta decisión editorial interpela directamente al concepto mismo de periodismo. Si nombrar la realidad con precisión ideológica molesta más que la realidad en sí misma, el problema no es precisamente el adjetivo. Se podrá envolver la decisión en protocolos internos, pero lo que refleja este asunto supone una catástrofe en toda regla para la libertad de expresión del profesional del periodismo.
Estamos hablando además de uno de nuestros corresponsales más sólidos, con décadas explicando Europa desde dentro, con una firma reconocible y una trayectoria que ha aportado prestigio internacional al periódico. Prescindir de alguien como Quiñonero por una cuestión de enfoque político es una falta de respeto a su trayectoria y a los lectores que durante años confiaron en su criterio. Hoy es un término político pero mañana no les quepa duda, será un trabajo de una investigación y pasado será una opinión. En esas estamos.
Esta expulsión encaja en una cadena de señales inquietantes: precarización de redacciones, directores convertidos en gestores de equilibrios empresariales y opinadores sustituidos por perfiles dóciles en un oficio que pierde tanto músculo que hasta un periódico de largo recorrido es capaz de guillotinar sin compasión a uno de sus profesionales más veteranos y reconocidos sencillamente por discrepancias a la hora de utilizar un término cuyo uso correcto no admite discusión.
Caminamos de la ruina a la peor de las catástrofes.

Las carga el diablo DdA, XXII/6263

sábado, 14 de febrero de 2026

DE UNA CUBANA DE A PIE AL MUNDO: VIVIMOS UN ASESINATO LENTO, DÉJENNOS VIVIR


 

CARTA ABIERTA AL MUNDO: DESDE CUBA, UNA MUJER DENUNCIA EL CRIMEN QUE NO QUIEREN VER

A la humanidad entera, a las madres del mundo, a los médicos sin fronteras, a los periodistas con dignidad, a los gobiernos que aún creen en la justicia:
No tengo apellidos conocidos ni cargos importantes. Soy una cubana de a pie y escribo esto con el alma desgarrada y las manos temblando, porque lo que hoy vive mi pueblo no es una crisis. Es un asesinato lento, calculado, fríamente ejecutado desde Washington.
Y el mundo mira hacia otro lado.
DENUNCIA POR MIS ABUELOS:
Denuncio que en Cuba hay ancianos que mueren antes de tiempo porque el bloqueo impide que lleguen medicamentos para el corazón, la presión, la diabetes. No es falta de recursos. Es prohibición deliberada. Empresas que quieren venderle a Cuba son multadas, perseguidas, amenazadas. Sus gobiernos callan. Y mientras tanto, un abuelo cubano aprieta el pecho y espera.
DENUNCIA POR MIS NIÑOS:
Denuncio que hay incubadoras en Cuba que han debido apagarse por falta de combustible. Que hay recién nacidos luchando por su vida mientras el gobierno de Estados Unidos decide qué países pueden vendernos petróleo y cuáles no. Que hay madres cubanas que han visto peligrar la vida de sus hijos porque una orden firmada en una oficina de Washington vale más que el llanto de un bebé a 90 millas de sus costas.
¿Dónde está la comunidad internacional? ¿Dónde están las organizaciones que tanto defienden la infancia?
¿O es que los niños cubanos no merecen vivir?
DENUNCIA POR EL HAMBRE INTENCIONAL:
Denuncio que el bloqueo es hambre programada. No es que falte comida. Es que nos impiden comprarla. Es que las transacciones bancarias son bloqueadas.
Es que las empresas que nos venden granos, pollo, leche, son sancionadas.
El hambre en Cuba no es un accidente. Es una política de Estado del gobierno de Estados Unidos, refinada durante 60 años, actualizada por cada administración, recrudecida por Trump y ejecutada con saña por Marco Rubio.
Ellos llaman a esto "presión económica".
Es terrorismo con hambre.
DENUNCIA POR MIS MÉDICOS:
Denuncio que nuestros médicos, los mismos que salvaron vidas en la pandemia mientras el mundo entero colapsaba, hoy no tienen jeringas, ni anestesia, ni equipos de rayos X. No porque no sepamos producirlos.
No porque no tengamos talento. Sino porque el bloqueo nos impide acceder a los insumos, a los repuestos, a la tecnología.
Nuestros científicos crearon cinco vacunas contra la COVID-19. Cinco. Sin ayuda de nadie. Contra viento y marea. Contra bloqueo y mentiras. Y aún así, el imperio nos castiga por haberlo logrado.
AL MUNDO LE DIGO:
Cuba no les pide limosna.
Cuba no les pide soldados.
Cuba no les pide que nos quieran.
Cuba les pide justicia. Nada más. Nada menos.
Les pido que dejen de normalizar el sufrimiento de mi pueblo.
Les pido que llamen al bloqueo por su nombre: CRIMEN DE LESA HUMANIDAD.
Les pido que no se dejen engañar por el cuento del"diálogo" y la "democracia" mientras nos aprietan el cuello.
No queremos caridad.
Queremos que nos DEJEN VIVIR.
A los gobiernos cómplices que callan:
La historia les pasará factura.
A los medios que mienten:
La verdad siempre encuentra grietas.
A los que aún tienen humanidad:
Miren a Cuba. Miren lo que le hacen.
Y pregúntense: ¿De qué lado de la historia quiero estar?
Desde esta isla pequeña, con un pueblo gigante, una cubana se niega a rendirse.
Esto es un GRITO. Y los gritos no se guardan. Se VUELVEN MULTITUD.
COMPARTE.
Para que el mundo sepa que en Cuba no hay una crisis. Hay un CRIMEN.
Para que las madres de otros países sepan que aquí hay bebés luchando en incubadoras apagadas por el bloqueo.
Para que los abuelos de otras tierras sepan que aquí hay ancianos que mueren esperando medicamentos que Washington no deja entrar.
Para que los gobiernos cómplices sientan vergüenza.
Para que los medios mentirosos no tengan escapatoria.
Para que los verdugos sepan que NO NOS CALLAMOS.
Una sola persona compartiendo esto no cambia el mundo. Miles, millones, SÍ.

DdA, XXII/6262