lunes, 20 de abril de 2026

EL DESPILFARRO DE RECURSOS ORIGINA DECLIVES Y EXTINCIONES

 La invención del mito de la Atlántida, escribe Monterrubio en este articulo, tiene por objeto prevenir de los nocivos efectos de la desmesura en el lujo, el poder y los bienes acumulados. Los desequilibrios provocados por la codicia, la avaricia y el orgullo conducen a una sociedad, pequeña o grande, a su pérdida. El catastrófico final de la legendaria isla es un serio aviso para la Atenas de su época y el mundo de la nuestra. Civilizaciones grandes y menores se extinguieron por despilfarrar sus recursos. Naciones súbitamente enriquecidas (mejor dicho, sus clases privilegiadas) vivieron días de esplendor sin pensar en el mañana –véase la España de los tesoros de Indias–. Las hay que no supieron adaptarse a la hora de su declive, y continuaron sintiéndose en la cumbre mientras iban cuesta abajo, y a veces sin frenos.



Antonio Monterrubio 

La obra de Max Weber La ética protestante y el espíritu del capitalismo estudia el papel histórico y sociológico jugado por ciertas corrientes reformadas en la génesis de la modernidad capitalista. Esto no significa contemplarlas como causas desencadenantes del desarrollo y triunfo del nuevo modo de producción; son un factor ideológico entre otros que contribuyeron a su consolidación. Weber postulaba la existencia de un vínculo que unía ascesis y riqueza, particularmente en medios puritanos, hijos espirituales del calvinismo. Estos emprendedores pioneros iluminados por su fe no asociaban la fortuna con el consumo lujoso, de aparato, aunque sí con una devoción algo irracional al trabajo unida al rigor en las costumbres. «El hombre no era más que el intendente de los bienes que Dios le había confiado, sería como mínimo reprobable gastar una parte de ese dinero en un fin que no fuera la gloria de Dios, sino el placer personal».

Si esto funcionó in illo tempore en sectores sectarios del capitalismo, hoy no queda gran cosa. Las corrientes herederas de aquellas ideas, no contentas con gozar de las ventajas de la opulencia, la usan para publicitar a la par sus credos religiosos y económicos. Uno de los puntales de la ofensiva ideológica de las pujantes iglesias evangélicas es el derecho y el deber de enriquecerse, aun a costa y despecho de los otros. Y, por supuesto, el disfrute del confort y las alegrías que una hacienda apropiada conlleva, en espera del más allá. La doctrina de la predestinación es una magnífica coartada a la vez que un estupendo cebo. El éxito material es el signo de una elección divina que asegura, aquí mismo, un buen paquete de acciones en la gloria eterna. En resumen, el negocio del siglo. Lo mejor de los dos mundos.

Claro que, para los menos afortunados, todo esto tiene sus inconvenientes. En junio de 1863, los periódicos londinenses difundían una trágica noticia. Los titulares rezaban «Muerta por simple exceso de trabajo». Mary Anne Walley, una modistilla de veinte años empleada en el taller de una tal Lady Elisa, proveedora de la real casa, acababa de fallecer tras pasar 26 horas y media junto a otras sesenta jóvenes en una habitación mal ventilada. Había que terminar a toda prisa y con rigurosa perfección los vestidos que un puñado de nobles debían lucir en el baile en honor de la nueva princesa de Gales. A no dudar, Lady Elisa, sus parientes y no pocas de esas damas eran fervientes protestantes, anglicanas o no. Marx comenta en el libro I de El Capital, donde se hace eco de esta historia, que «el nacimiento de la gran industria produjo en el último tercio del siglo XVIII una perturbación violenta que se llevó por delante como una avalancha todas las barreras impuestas por la naturaleza y las costumbres, la edad y el sexo, el día y la noche». En esa época, los propietarios ya se habían convertido en la élite dedicada al consumo ostensible que estudió minuciosamente Torstein Veblen en Teoría de la clase ociosa. La disposición de bienes y capitales crea compulsión a dilapidarlos.

Puede que la cera que va delante alumbre un rato, pero el precio a pagar es a menudo demasiado alto, y su luz dura desesperantemente poco. Lo que reza para individuos y pequeñas comunidades es extensible a colectivos más amplios. Civilizaciones grandes y menores se extinguieron por despilfarrar sus recursos. Naciones súbitamente enriquecidas (mejor dicho, sus clases privilegiadas) vivieron días de esplendor sin pensar en el mañana –véase la España de los tesoros de Indias–. Las hay que no supieron adaptarse a la hora de su declive, y continuaron sintiéndose en la cumbre mientras iban cuesta abajo, y a veces sin frenos. La humanidad en general, y la de los países prósperos en particular, vive por encima de sus posibilidades ecológicas, dirigiéndose con paso apresurado hacia el abismo.

«Poseían abundancia de riquezas como sin duda jamás poseyó linaje real alguno antes que ellos y como en el porvenir nadie llegará fácilmente a poseer». Así habla Platón de los Atlantes en Critias. Su invención del mito de la Atlántida tiene por objeto prevenir a sus conciudadanos de los nocivos efectos de la desmesura en el lujo, el poder y los bienes acumulados. Los desequilibrios provocados por la codicia, la avaricia y el orgullo conducen a una sociedad, pequeña o grande, a su pérdida. El catastrófico final de la legendaria isla es un serio aviso para la Atenas de su época y el mundo de la nuestra.

DdA, XXII/6320

LA DEFENSA DE LA LIBERTAD DE CUBA, BANDERA IRRENUNCIABLE

En un contexto de amenazas a la democracia y creciente control del poder económico sobre el político, debe apreciarse el valor histórico del encuentro en Barcelona: mandatarios como Sheinbaum, Sánchez, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva o el colombiano Gustavo Petro encabezan gobiernos que han reducido la pobreza, integrado a la sociedad a cientos de miles de migrantes, apostado por la paz, protegido la soberanía frente a los amagos del trumpismo, recuperado el poder adquisitivo del salario mínimo y, en suma, trabajado a favor de las mayorías. Sin obviar las imperfecciones de sus respectivos proyectos, los mandatarios progresistas han demostrado que es posible y necesario poner los cimientos de un mundo mejor incluso –o sobre todo– cuando los vientos hegemónicos sugieren que no hay alternativas al predominio de la codicia, el egoísmo, la desigualdad extrema y la ley de la selva en las relaciones intra e internacionales.



EDITORIAL

Al tomar la palabra en la cuarta Cumbre en Defensa de la Democracia, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo exhortó a enfrentar el unilateralismo y el belicismo impulsados desde Estados Unidos por Donald Trump. “Vengo a la Cumbre por la Democracia a nombre de un pueblo trabajador, creativo y luchador, pero sobre todo profundamente generoso. Un pueblo que ha aprendido a resistir sin odiar, a defender sus derechos sin dejar de respetar a los demás, a creer en la paz incluso cuando la historia le ha puesto pruebas difíciles. Vengo a nombre de un pueblo solidario hasta en la adversidad, profundamente humano, que se resiste al individualismo, que rechaza la discriminación y se niega con dignidad a mirar al otro o a la otra desde el desprecio”, expresó la mandataria frente a sus pares de 15 países reunidos en Barcelona. Además de reiterar su orgullo por las milenarias culturas mexicanas y condenar los atropellos y el expolio que tuvieron lugar durante la Conquista y la Colonia, la Presidenta hizo dos propuestas puntuales a los centenares de políticos y activistas progresistas congregados por invitación del presidente español, Pedro Sánchez: pronunciarse contra una intervención militar en Cuba y destinar 10 por ciento de gasto mundial en armamento a políticas de reforestación.

El progresismo no vive un momento luminoso. A uno y otro lado del Atlántico, émulos de Donald Trump ocupan cada vez más posiciones de poder desde las cuales empujan una agenda de barbarie, odio y prevalencia de la fuerza sobre la razón. En América Latina, el ciclo de auge de la ultraderecha calca los patrones de las dictaduras impuestas o patrocinadas por Washington durante la guerra fría: sumisión indisimulada a la Casa Blanca, entrega de los recursos naturales a los dueños de capitales extranjeros, establecimiento de estados policiacos con el pretexto de la seguridad, persecución de la disidencia, desmantelamiento sistemático de derechos sociales y remplazo efectivo de las democracias (por muy imperfectas que fueran) con oligarquías excluyentes y aporofóbicas. Sea por convicción ideológica o por oportunismo electoral, las derechas tradicionales han depuesto las máscaras y renunciado al liberalismo formal para mimetizarse con las fuerzas neofascistas.

Durante medio siglo de neoliberalismo,  ha instalado un sentido común que estigmatiza como “populista” o “radical” cualquier intento de hacer valer los derechos humanos positivos, es decir, aquellos que se expresan en términos de lo que el Estado debe hacer, como proveer acceso a la atención médica, a la educación, a la vivienda o al trabajo digno. Para esta corriente dogmática, los únicos derechos verdaderos son los denominados negativos, por designar lo que los gobiernos no deben hacer: libertad de expresión y de prensa, libertad de culto y asociación, libertad de tránsito y, sobre todas las cosas, derecho a la propiedad privada. En los hechos, los estados guiados por estos principios se reducen a dos funciones básicas garantizar la libre circulación de los capitales y reprimir la protesta contra las injusticias sociales generadas por el modelo económico.

Es en este contexto de amenazas a la democracia y creciente control del poder económico sobre el político que debe apreciarse el valor histórico del encuentro en Barcelona: mandatarios como Sheinbaum, Sánchez, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva o el colombiano Gustavo Petro encabezan gobiernos que han reducido la pobreza, integrado a la sociedad a cientos de miles de migrantes, apostado por la paz, protegido la soberanía frente a los amagos del trumpismo, recuperado el poder adquisitivo del salario mínimo y, en suma, trabajado a favor de las mayorías. Sin obviar las imperfecciones de sus respectivos proyectos o los defectos personales de cada uno, los mandatarios progresistas han demostrado que es posible y necesario poner los cimientos de un mundo mejor incluso –o sobre todo– cuando los vientos hegemónicos sugieren que no hay alternativas al predominio de la codicia, el egoísmo, la desigualdad extrema y la ley de la selva en las relaciones intra e internacionales.

Por último, es imprescindible encomiar el comunicado conjunto de México, Brasilia y Madrid en condena a cualquier tipo de intervención militar en Cuba, por la “necesidad de respetar en todo momento el derecho internacional y los principios de integridad territorial, igualdad soberana y arreglo pacífico de las controversias” y su compromiso de “incrementar de manera coordinada la respuesta humanitaria dirigida a aliviar el sufrimiento del pueblo cubano”.

Este gesto no es un acto secundario, pues la defensa de la libertad de Cuba ante el asedio imperialista ha sido y sigue siendo una bandera irrenunciable de todos los pueblos que anhelan vivir en un mundo de iguales.

LA JORNADA MX.  DdA, XXII/6320

EN BARCELONA SE HABLÓ DE RECUPERAR LA DEMOCRACIA, EN MADRID SE LA INSULTÓ



Félix Población

Acaso haya sorprendido el agasajo multitudinario (una 11.000 personas, tampoco más, como pretendió Cuatro TV) con que el alcalde Madrid y la presidenta de la comunidad autónoma recibieron el pasado sábado a María Corina Machado, la política venezolana trumpista que quiso compartir su desprestigiado Premio Nobel de la Paz con el socio del  genocida Netanyahu.

Se entiende la cita de esa muchedumbre sabiendo que en Madrid residen más de 200.000 venezolanos (210. 408 según el INE en 2025) y que el aumento de emigrantes de este país no ha dejado de crecer, sobre todo desde 2021 (22.000 cada año), con un aumento del 23,69 por ciento en las solicitudes de asilo político en 2025 con relación al año anterior. Mirando hacia atrás, en 2014, un año después del fallecimiento de Hugo Chávez, residían en la comunidad madrileña poco más de 40.000 personas de esa nacionalidad. 

En marzo de 2015, el presidente Barack Obama firmó un decreto que calificó a Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad de EE. UU. Esta declaración sienta las bases legales para imponer sanciones unilaterales, promover el aislamiento internacional y restringir el acceso del país al sistema financiero global. Desde entonces, el decreto ha sido renovado anualmente. 

La administración Trump, en 2017, intensificó las medidas de presión e impuso un paquete de sanciones financieras que impiden a Venezuela renegociar su deuda y limitan sus operaciones bancarias. Estas restricciones profundizan la crisis económica y tienen un impacto directo en la población, al dificultar el acceso a alimentos, medicinas y otros bienes esenciales. Venezuela lo calificó como un bloqueo económico con consecuencias humanitarias

Desde ese año en adelante, siguiendo el modelo impuesto por la Casa Blanca contra Cuba y su población desde hace más de sesenta años, no han dejado de crecer la presión y el bloqueo ejercidos contra aquella república y su ciudadanía, tanto por el presidente Joe Biden como por Donald Trump en este su segundo y belicoso mandato, llegando a perpetrar hace cuatro meses un ataque armado contra Caracas y el secuestro del presidente de la nación. 

En la fotografía observamos a la fraternal amiga de Donald Trump, Corina Machado, lideresa de una parte la oposición venezolana, junto a la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Las dos fueron aclamadas en la Puerta del Sol por una mínima parte de la emigración venezolana residente en la ciudad, que aprovechó la ocasión para insultar al presidente del Gobierno, responsable máximo de que la emigración venezolana haya sido acogida en España.

En USA un presidente deporta a los compatriotas de su amiga Corina, incluso a los que lo votan, y aquí otro presidente los acoge, recibiendo insultos como respuesta por parte de los partidarios de Corina. Ni ésta ni Ayuso, aquí o allá, pueden servir de modelo para una democracia digna. Pero la democracia hay que recuperarla para que quienes la degradan no se sirvan de ella para minar sus derechos. De eso se habló en Barcelona, no en Madrid, este fin de semana*. 

*La Embajada de Venezuela se disculpa tras el incidente racista durante el acto de María Corina Machado en la Puerta del Sol de Madrid. La embajadora condena el uso de lenguaje deshumanizador y la violencia política contra las mujeres, en referencia a las descalificaciones e insultos contra la presidenta encargada de aquel país.

DdA, XXII/6320

domingo, 19 de abril de 2026

TORRENTE PRESIDENTE Y LA TRIVIALIZACIÓN DEL MAL

Ni con la entrada regalada, me interesaría yo por ver lo que soportó quien escribe lo que sigue, pero ya que lo soportó no está de más agradecerlo. Lo que en el filme de Segura se despliega no es tanto una parodia como un escaparate impúdico de la “España cañí” más rancia —machista, racista, corrupta—, embadurnada de humor grueso que no incomoda a nadie porque, en el fondo, no cuestiona nada. Al contrario: bajo la coartada de la risa, se blanquea lo grotesco, se trivializa lo indecente y se convierte la miseria moral en un chiste recurrente. La estrategia es tan burda como eficaz: repetir la basura hasta que deje de oler.


Juan López

Me acerqué el martes, seducido por el precio de saldo senil de las entradas, a ver Torrente Presidente, armado con la coartada intelectual de Enrique Vila-Matas: «Hay que escuchar a los imbéciles y comprenderlos…». No tardé en comprobar que, en este caso, escucharlos implica someterse a un ruido ensordecedor de lugares comunes, zafiedad y autocomplacencia.
Lo que allí se despliega no es tanto una parodia como un escaparate impúdico de la “España cañí” más rancia —machista, racista, corrupta—, embadurnada de humor grueso que no incomoda a nadie porque, en el fondo, no cuestiona nada. Al contrario: bajo la coartada de la risa, se blanquea lo grotesco, se trivializa lo indecente y se convierte la miseria moral en un chiste recurrente. La estrategia es tan burda como eficaz: repetir la basura hasta que deje de oler.
El asunto roza lo grotesco cuando aparece en pantalla Mariano Rajoy, desalojado del poder por corrupción, impartiendo lecciones de decoro en un cameo que no es sátira, sino síntoma. Aquí la ironía no pincha: se arrodilla.
Salí con la sensación de que aquella España casposa que durante la transición provocaba vergüenza ajena no solo ha regresado, sino que lo ha hecho con presupuesto, altavoces y una preocupante falta de complejos. Ya no necesita justificarse: se celebra a sí misma. Y lo que antes sonrojaba, ahora arranca carcajadas.
Quizá lo más inquietante no sea la película, sino su recepción. Porque cuando lo intolerable se vuelve cotidiano y lo grotesco se consume sin fricción, el problema deja de estar en la pantalla y se instala cómodamente en el patio de butacas.
Conviene decirlo sin rodeos: la carcundia no solo sobrevive; prospera. Y cuando el mal se trivializa, deja de parecerlo. Ese es, precisamente, su mayor triunfo.

DdA, XXII/6319

EL ASESINATO IMPUNE DE RAMBAL, HOY HACE CINCUENTA AÑOS

 


Lazarillo

Los recuerdos que mi generación guarda del todavía viejo barrio de pescadores de Cimadevilla (así creo que se escribía entonces) están unidos en mi niñez y adolescencia a uno de sus vecinos, marcado entonces por la lacra en aquel tiempo de su homosexualidad, perseguida y condenada por el régimen, pero asumida más que tolerada por el vecindario, gracias a la simpatía desinhibida y espontánea de Alberto Alonso Blanco. A Rambal lo asesinaron a puñaladas, como en los crímenes pasionales, un día como hoy de abril de 1976 en su casa del Campo de la Monjas, que siempre le pareció a este Lazarillo un nombre adecuado para una novela que recreara la historia de la víctima. Todo el barrio de Cimavilla pidió justicia para que el criminal o criminales fueran identificados y condenados, pero hoy, cincuenta años después, se sigue sin saber nada y cabe la posibilidad de que ya no esté su asesino o asesinos entre los vivos. Barrero escribió un libro, La tinta del calamar, y Rodrigo Cuevas le puso música a Rambal, dándole memoria. Sin embargo, sobre la ciudad de Gijón, siempre pesará la injusticia de haber dejado impune su muerte, como les ocurrió a tantas víctimas  de la dictadura que en 1976 empezaba a extinguirse. Rambal fue una víctima más de aquel tiempo oscuro e intolerante.

DdA, XXII/6319 

EL LIBRO DE CONTABILIDAD QUE REFUTA LA PATRAÑA FRANQUISTA DEL "ORO DE MOSCÚ"

 


El llamado “oro de Moscú” es el argumento de una de las noticias falsas (hoy diríamos ‘fake’) con más larga trayectoria de cuantas difundió la dictadura franquista acerca del gobierno republicano del Frente Popular. En la imagen, el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, observa el libro de contabilidad que revela la verdad de los hechos en presencia del presidente de la Fundación Juan Negrín, José Medina, de la presidenta honoraria, Carmen Negrín, y de la documentalista Selvi Hell, que lo sostiene. Más información al respecto se puede encontrar en la biografía de Juan Negrín escrita por Enrique Moradiellos y en el libro de Ángel Viñas El oro español en la Guerra Civil, que data de 1976, al que siguieron otros. El general Franco tuvo una copia del libro citado desde 1956, pero mantuvo la falacia durante toda su dictadura. Todavía hoy se mantiene la patraña en la derecha extrema de este país.
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La dictadura acusó al gobierno de la República (con Juan Negrín como ministro de Hacienda primero y como presidente del consejo de ministros después) de robar el oro del Banco de España para entregárselo a la URSS.
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La realidad es que las reservas del Banco de España se enviaron a la Unión Soviética a cambio de divisas con las que sostener el esfuerzo de guerra. A Franco lo ayudaron Hitler y Mussolini. La República estaba sola y sin recursos.
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El oro se vendió a precio de mercado y no solo contribuyó al sostenimiento de la España democrática durante la guerra, también los hizo en los primeros años del exilio.
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Todo quedó anotado en el libro de la contabilidad del oro o libro de Prá (por el nombre del funcionario que hizo los apuntes). Se trata de uno de los documentos más relevantes del Archivo Negrín.
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Franco tuvo una copia de esta contabilidad, -le fue entregada en 1956, a la muerte de Negrín, por su hijo Rómulo y por el ex ministro Mariano Ansó -, pero mantuvo la falacia.
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En 1976, el historiador Ángel Viñas desveló la verdad de lo ocurrido en el libro “El oro español en la Guerra Civil”. A este trabajo siguieron otros, pero, aún así, hay quien mantiene la milonga.

FUNDACIÓN NEGRIN DdA, XXII/6319

sábado, 18 de abril de 2026

AL GOBIERNO DE ESPAÑA NO DEBEN LLEGAR LOS ADMIRADORES DE TRUMP


Félix Población

Ante la algarada de voces cargadas de descalificaciones e insultos vejatorios  que están protagonizando la derecha y la extrema derecha de este país contra la reunión de los gobiernos progresistas iberoamericanos en Barcelona En defensa de la democracia, voces más propias de organizaciones antidemocráticas o proclives al totalitarismo fascista, quiero pensar que un gran sector de la sociedad española, aquel que se identifica de modo más integro y consciente con los valores y defensa de la democracia (aunque no sea de izquierda), no va a ser indulgente con esa derecha extrema a la hora de concurrir a unas elecciones generales. Por negativos que hayan sido los resultados para los partidos progresistas en las elecciones autonómicas -posiblemente en Andalucía también-, me parece que la política exterior del actual Gobierno, situándose en defensa de la paz y en contra de la guerra en Irán y Líbano, y del genocidio en la Franja de Gaza, así como unos resultados económicos internacionalmente resaltados, le van a deparar al Partido Socialista la posibilidad de seguir gobernado en la próxima legislatura en colaboración con otros partidos nacionalistas y de izquierda, sobre todo si a su izquierda se acomete una recuperación de la unidad que ahora mismo parece difícil. Calificar de aquelarre comunista la reunión de Barcelona y de narcoestados a los países cuyos primeros mandatarios se han reunido allí hace comparables a la presidenta de la Comunidad de Madrid (PP) o al eurodiputado Tertsch, que lo es de Vox, con el personaje político más nefasto de las últimas décadas, protagonista junto a su socio Netanyahu de masacre genocida en la Franja de Gaza y de la guerra contra Irán y Líbano que puede poner al planeta al borde de la Tercera Guerra Mundial. Tengo para mí que de aquí a la celebración de las elecciones generales en España en 2027, el desprestigio de Donald Trump no va a dejar de incrementarse, quizá hasta su posible destitución. Esto jugará en contra de aquellos partidos cuyos líderes o aspirantes a serlo  comulgan con sus obsesiones, faltando al respeto a los gobiernos progresistas democráticamente elegidos en América Latina, cuando el Partido Popular y Vox concurran a las urnas en ese año. Una mayoría de la sociedad española no se merece que, una vez perdido el respaldo que su votantes dieron a Donald Trump y desalojado probablemente de la Casa Blanca, lleguen al Gobierno de España sus admiradores. Seré demasiado optimista, pero no está mal serlo al menos por una vez en estos tiempos oscuros*.

*Estábamos deseando leer esa invitación de Claudia Sheinbaum, que es noticia hoy en la reunión de Barcelona, para que Pedro Sánchez visite México.

DdA, XXII/6318

MÁS DE 350 EXDIRIGENTES DE LA UE, CONTRA LA SUBYUGACIÓN A ISRAEL


MPR21

Era una medida impensable hace tan solo unos meses, pero ahora más de 350 exdirigentes de la Unión Europea, entre ministros, embajadores y altos cargos, han pedido la suspensión del acuerdo de asociación con Israel. Los firmantes del llamamiento denuncian la “política de subyugación” y la “ocupación ilegal” de los territorios palestinos. Consideran imperativo que “Europa actúe y exija responsabilidades a Israel” y subrayan la necesidad de “poner fin al comercio de material militar”. El llamamiento se hace eco de una iniciativa que exige la suspensión del acuerdo de asociación entre la Unión Europea e Israel, que ha conseguido ya más de un millón de firmas. Antes del 7 de octubre de 2023 los caciques europeos defendían, casi al unísono, el “derecho” de Israel a “defenderse” de sus vecinos. Desde la guerra de exterminio contra Gaza no se pueden presentar ante los micrófonos con su vieja retórica. El sionismo se enfrenta a una creciente oposición en las sociedades europeas y algunos cabecillas europeos no quieren que nadie les pueda asociar a las imágenes de Gaza que, con el tiempo, serán cada vez más relevantes porque el destino del Estado de Israel está sellado para siempre. La emoción suscitada por la masacre de Gaza no ha desaparecido. Nada Yafi, antigua embajadora francesa en Kuwait, constata “un claro cambio en la opinión pública, iniciado entre 2023 y 2024, se ha acelerado desde la guerra contra Irán y la masacre del 8 de abril en Líbano”. Considera que los Estados europeos “mantienen lazos estratégicos con Israel, independientemente de las tensiones diplomáticas en sus relaciones”. Según ella se enfrentan a “la contradicción entre su declarado compromiso con el derecho internacional, con los valores europeos de respeto a los derechos humanos y la democracia, por un lado, y su realpolitik, por el otro”.

MPR21  DdA, 6318

SHEINBAUM: LA MUJER QUE GOBIERNA AL SOCIO COMERCIAL MÁS IMPORTANTE DE USA


Lazarillo

La presidenta de los Estados Unidos de México viajó a Barcelona en clase turista. Puede sorprender a la vista de lo que hacen otros presidentes, pero no en Claudia Sheinbaum. La presidenta mexicana ha negado a su llegada a la Reunión en Defensa de la Democracia que su país mantenga una crisis diplomática con España. “Nunca la ha habido”, ha dicho Sheinbaum, “lo que es muy importante es que se reconozca la fuerza de los pueblos originarios para nuestra patria”. Lo cierto es que algunos, desde España, echamos de menos una relaciones más intensas a todos los niveles con un país muy unido al nuestro en los peores momentos de nuestra historia. Sería deseable que la reunión de Barcelona sirviera para que esas más intensas relaciones se establezcan. "Vengo de una historia milenaria que no es pasado", ha dicho Sheinbaum al inicio de su intervención, "de una memoria que no se conquista y de unas raíces que se mantienen". También, aludiendo al presidente Lázaro Cárdenas y a su generosa actitud ante el exilio de los republicanos españoles, dijo venir de un país que abrazó a ese exilio y convirtió la solidaridad en acción. No hay democracia cuando no hay opción para los pobres, subrayó Sheinbaum. La democracia significa que la vida no se compra. Terminó su alocución poniéndole plural a la conocida frase de Benito Juárez: Con los pueblo todo, sin los pueblos nada.

Diego de la Vega

Claudia Sheinbaum es la mujer más poderosa de Iberoamérica. Y con todo ese prestigio llegará a la próxima reunión de gobiernos progresistas en Barcelona —la llamada “Movilización Progresista Global”—: la cumbre ideológica global de la izquierda democrática.
El dato no es menor.
El mundo entero volteará a ver lo que ocurra en dicha cumbre. Pero los asistentes de más de 40 países —entre jefes de Estado, representantes de partidos políticos, sindicatos, think tanks y organismos internacionales— también voltearán a ver a la mujer que gobierna al socio comercial más importante de Estados Unidos —por arriba de Canadá y China—; a la segunda economía más grande de Latinoamérica —solo por debajo de Brasil—; al país que ha contribuido con un 60% de la reducción de la pobreza en América Latina; a la nación con la mayor cantidad de obras públicas de todo el continente americano (trenes, autopistas, puertos, aeropuertos, puentes, hospitales, universidades, etcétera).
Y, para que de una vez se caliente el ambiente entre simpatizantes y detractores, a la próxima potencia de gas shale o gas de lutitas —porque, lamentablemente, el destino nos alcanzó y la próxima revolución económica seguirá siendo no solo tecnológica, sino también de quien aún tenga recursos no renovables en un planeta que agota sus últimos recursos de manera acelerada—: un recurso indispensable para el crecimiento y desarrollo de un país que ya no puede estar a expensas del capricho y la volubilidad de Donald Trump o de cualquier otro presidente que gobierne al vecino del norte.
Sí, Claudia Sheinbaum, a los ojos del mundo, llega no solo como una estadista, sino como la mujer cuyo poder político ha frenado presiones hegemónicas de Estados Unidos —una lección que aprendieron muy bien Inácio Lula da Silva y Pedro Sánchez—, pues antes de que ambos decidieran manejar una política de confrontación con el residente de Mar-a-Lago, la presidenta de México era la única que sorteaba presiones arancelarias del principal señalado en los archivos de Epstein.
Así que la llegada de la mandataria mexicana al Aeropuerto Internacional Josep Tarradellas Barcelona-El Prat acaparará los reflectores.
No es menor lo que ocurrirá en Barcelona.
El evento se plantea explícitamente como una respuesta organizada al auge global de fuerzas conservadoras y de extrema derecha que han seguido avanzando en Europa y América. Basta recordar que esta iniciativa —la de reunir a las fuerzas progresistas del mundo— fue del expresidente chileno Gabriel Boric, hoy en un país que, según esta lectura, ha girado hacia la extrema derecha.
Pero también es una cumbre cuya locomotora principal serán Brasil, Colombia, España, Uruguay y México: naciones que en conjunto suman 6.16 billones de dólares de Producto Interno Bruto anual; es decir, sin España, el 69% del PIB de América Latina; y sumando a España, el equivalente al 105% del PIB latinoamericano. Naciones que, en conjunto, representan a más de 448 millones de personas. Ese solo bloque de países se ubicaría como la quinta economía del mundo —solo por debajo de Estados Unidos, China, la Unión Europea y los BRICS—.
Para México, es la gran oportunidad de amarrar alianzas políticas y económicas que disminuyan la dependencia económica y comercial con Estados Unidos. Un ejemplo de ello es el evidente acercamiento con Brasil, que juntos suman más del 50% de la economía latinoamericana.
Pero también implica armar un bloque frente a los intereses hegemónicos de Estados Unidos en Centro y Sudamérica, cuyos personeros regionales (Ecuador, Bolivia, Argentina, Chile, Panamá, Honduras y El Salvador) abanderan una supuesta lucha contra los cárteles de la droga, a la que han denominado “Escudo de las Américas” (Shield of the Americas): una peligrosa coalición militar cuyos primeros episodios ya se han hecho notar, como el bombardeo de Ecuador en la franja fronteriza con Colombia o el extraño posicionamiento de Argentina al declarar oficialmente al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como organización terrorista.
La cumbre progresista lanza el mensaje: “también nosotros estamos unidos y organizados”.
Por último, esta cumbre también busca estructurar un grupo que se aleje de los intereses de Estados Unidos, pero que no caiga en los brazos de China, la nueva potencia económica cuyos tentáculos envuelven a los BRICS. Se trata, en todo caso, de un nuevo bloque iberoamericano que nace como respuesta a todo lo anterior y que, si se estructura bien, podría salir fortalecido y bien posicionado.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, con su mente matemática y su conciencia científica, sabe de la importancia de esta cumbre y, por ello, decide dejar a un lado la estrategia obradorista de que “la mejor política exterior es la interior”. Entiende que ya no se puede vivir aislada mientras el mundo convulsiona en múltiples frentes.
Por lo pronto, su presencia en Barcelona da un espaldarazo a la cumbre de gobiernos progresistas y lanza un mensaje a la extrema derecha mexicana e internacional: su liderazgo político y su prestigio como mandataria la preceden.

DdA, XXII/6318

HÉCTOR ALTERIO Y LA PICCHIO EN LA AVENIDA CORRIENTES


Daniel Ballester

La Picchio y Alterio cruzan la Avenida Corrientes. Él vino a hacer algunas funciones de su última obra. Pronto morirá. Ella lleva un paso decidido y parece escucharlo. La calle está vacía si no fuera por el auto rojo y la moto detenidos por el semáforo.
Ana María, hace unos años, me contó una llamada que le hizo una madrugada desde España su compañero de La tregua. Cuando levantó el tubo, escuchó: "Hola, Avellaneda, ¡feliz cumpleaños!".
Alterio seguía jugando. Y ya tenía más de noventa años.
La dicha soleada de un temporal de amor.
Esto también es pensar en Buenos Aires.
La carrera de ambos es extraordinaria. Son nuestra cultura popular caminando una calle que es cicatriz y temperamento del teatro argentino.

DdA, XXII/6318