lunes, 17 de agosto de 2026

¿UNA TERCERA GUERRA MUNDIAL A PEDAZOS?

 

Fuentes: ALAI [Imagen: Un tanque de combate Lynx en construcción en la mayor planta de producción de la empresa alemana de defensa Rheinmetall. Créditos: Carmen Jaspersen/CE - Servicio audiovisual/Unión Europea, 2025]


En este artículo el autor sostiene que en el actual contexto internacional, en el que la Unión Europea está redefiniendo su ‘papel internacional y reorganizando sus poderes internos’, Alemania tomó la iniciativa del rearme militar para enfrentarse de nuevo a Rusia, pero trabajando para Estados Unidos. ¿Estamos ante una tercera guerra mundial a pedazos?, se pregunta Monereo. ¿Cómo después de las dos sufridas en el pasado siglo puede la civilización humana plantearse otra ves esta cuestión?, nos preguntamos nosotros.


 

«La tarea más inmediata es asegurarse de que ningún Estado o combinación de Estados obtenga la capacidad de expulsar a los Estados Unidos de Eurasia o de limitar significativamente su decisivo papel de árbitro«

Zbigniew Brzezinski, 1997

Manuel Monereo

En 2014 el papa Francisco, creo recordar, describió un mundo de matanzas recurrentes, de crímenes, hambre, pobreza, desigualdades sociales insoportables y conflictos militares cada vez más graves; él entrevió que se estaba forjando “La guerra mondiale a pezzi”. Bergoglio, como buen jesuita, tuvo olfato, pensamiento geopolítico y sensibilidad por los problemas sociales. Conforme pasa el tiempo, la idea de que hemos entrado a una “Tercera guerra mundial a pedazos” cobra un nuevo sentido y se va imponiendo como interpretación de que los conflictos están interrelacionados y que tienden a un punto de quiebre, de ruptura. Otros autores, como Trenin o Todd, vienen hablando de lo mismo.

¿Qué unifica a estos conflictos? La respuesta económica, político-militar del Occidente colectivo (organizado y dirigido por Estados Unidos) para mantener, preservar, cueste lo que cueste, su “orden internacional” y sus “reglas”. Éste es el fundamento de su cohesión interna, las raíces de clase de su proyecto. El “pacificador” Donald Trump ha bombardeado siete países —Somalia, Yemen, Irán, Nigeria, Siria, Iraq y Venezuela— en tres continentes, ha asesinado a la dirección política iraní mientras estaba negociando, raptó al presidente Maduro y a su compañera Cilia tras matar a decenas de militares y amenaza brutalmente con intervenir militarmente en Cuba, tras someterla a un asedio que no busca otra cosa que su rendición incondicional por medio del hambre, la miseria, la enfermedad. Amparó y justificó, junto con la mayoría de la clase política occidental, el etnocidio del pueblo palestino, que todavía se mantiene.

Se habla, para intentar explicar lo que pasa, de que estamos en una etapa de transición de un definido mundo unipolar a un indefinido mundo multipolar, añadiendo, casi siempre por razones pedagógicas, la vieja definición de Gramsci: “la crisis consiste precisamente en que muere lo viejo sin que pueda nacer lo nuevo, y en ese interregno ocurren los más diversos fenómenos morbosos”. Hay que tener cuidado con las citas, lo digo autocríticamente. Una potencia hegemónica no muere, no colapsa de un día para otro, sino que inicia un proceso de decadencia que dura mucho tiempo, decenios, siempre acompañado por conflictos entre Estados, lucha de y entre clases, guerras entre las grandes potencias. Lo nuevo, si llega a nacer (los artefactos nucleares no están de adorno) es producto de la implosión de un determinado orden y, como dice José Luis Fiori, tiene en las guerras su fundamento último.

La singularidad de esta “guerra mundial a pedazos” es que se entrecruzan en ella dos crisis, a saber, el declive del poder de Estados Unidos y el ocaso de Occidente como “la cultura” y como “la civilización” unificadora del mundo, ambas están íntima y profundamente relacionadas. El término Occidente, desde el punto de vista geopolítico, ha sido un constructo, un dispositivo político-ideológico euroamericano que señalaba, de un lado, que el eje dominante de lo que pudiera ser Occidente pasaba a Estados Unidos y, de otro, que Europa se escindía en dos: “la vieja” (la occidental, decadente y sin nervio) y “la nueva” (anticomunista, pro norteamericana) y —es el núcleo de la operación— situaba a Rusia fuera de “Occidente” y fuera de “Europa”, devenida, una vez más, en lo “otro”, asiático, bárbaro, pronto a convertirse en el enemigo.

La pregunta es saber con cierta precisión de dónde se viene. Tiene su importancia, porque ayuda a situarnos y evita debates innecesarios. Lo primero es constatar que existe una fuerte asimetría de poder entre los defensores del orden existente y los que están obligados —sí, están obligados— a enfrentarse a él para sobrevivir. El imperialismo americano ha sido un específico modo de dominio y control que consiguió organizar su hegemonía en torno a la defensa del capitalismo en su conjunto y la protección contra el socialismo soviético. Cuando esa contradicción fue superada, su mando único apenas duró veinte años y terminó, como todo imperialismo, desgastado por las políticas que implementó y no fue capaz de gobernar. Es la gran paradoja. La globalización capitalista neoliberal fue el verdadero proyecto del nuevo siglo americano, la gran contrarrevolución de masas, que tuvo como consecuencia colateral la emergencia de China como gran potencia y la crisis de Estados Unidos como sociedad y Estado. El efecto más sobresaliente fue la llegada al gobierno de una coalición electoral y social dirigida por Donald Trump.

Tiene importancia tomar nota de las asimetrías, de las desigualdades de poder entre el imperialismo colectivo del que nos hablaba Samir Amin y las fuerzas, los Estados-civilización que se le oponen, precisamente, porque esas diferencias en términos de Producto Interno Bruto (PIB), dotación de recursos, infraestructura científico-tecnológica, dimensiones del complejo militar-industrial, gasto militar, estructura y composición de las fuerzas armadas hacen más previsible la guerra. Dicho más claramente, Estados Unidos sabe perfectamente que en unos años el potencial (económico, tecnológico, militar) de China será inalcanzable. Es necesario frenarla ahora, neutralizarla, sitiarla antes de que sea demasiado tarde. El conflicto en Ucrania tuvo que ver con esto: desgastar a Rusia, provocar un cambio de régimen y privar a China de su retaguardia estratégica. El factor tiempo es clave en la política de poder.

La Alianza Atlántica y la Unión Europea: ¿dos proyectos en crisis?

La Asamblea de Ankara de la Organización del Atlántico Norte (OTAN), del 7 y 8 de este julio, da muchas pistas sobre el estado actual de la Alianza, sus contradicciones internas, las delicadas relaciones con la Administración Trump, las dificultades para implementar las políticas de militarización y rearme en economías en crisis, estancadas, altamente endeudas y con una fuerte represión salarial. Creo que la clave es empezar por lo verdaderamente importante: la Unión Europea se prepara para una guerra a plazo fijo con Rusia, Plan ReArmar Europa / Preparación 2030. Sobre la fecha hay alguna duda, ¿2030? ¿2029? o ¿2028?; sobre el ataque, no. La narrativa se repite hasta el infinito: Rusia atacará a Europa, hay que prepararse para derrotarla; la clave es ahora defender, apoyar a fondo a Ucrania con cada vez menos líneas rojas. La última: Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión de la Unión Europea (UE), ha acordado en Kiev con Zelenski que los países europeos produzcan drones para Ucrania.

¿Qué pruebas existen de que Putin atacará a la OTAN/UE? Los informes de inteligencia militar, los análisis de los Estados mayores de las Fuerzas Armadas. Según el Inspector General del ejército alemán, Carsten Breuer “tanto mis análisis como los de numerosos expertos internacionales apuntan que, para el 2029, Rusia podría estar en condiciones de atacar territorio de la OTAN”, concluyendo con “no estoy diciendo que el ataque sea inevitable, pero desde una perspectiva militar debemos contemplar el peor escenario y estar listos para afrontarlo”; “… la posibilidad real de una agresión rusa a plazo fijo tiene el consenso de los 32 miembros de la Alianza”. Unos días después, el 18 de junio de este mismo año, Alexus Grynkewich, comandante supremo aliado de la OTAN, declaraba en una entrevista en el Financial Times que, después de estudiar el asunto detenidamente, analizando los informes de inteligencia disponibles, constataba que no había ningún plan ruso para atacar a los países de la Alianza y que el gran país euroasiático no busca el conflicto con la Alianza, añadiendo que los rusos “comprenden perfectamente el significado del término alianza defensiva y entienden claramente que tenemos ciertas ventajas asimétricas”. Salta a la vista que el ataque previsible de Rusia poco o nada tiene que ver con la realidad. Se trata de una operación política relacionada con: a) la larga crisis de la Unión Europea; b) la guerra de Ucrania y, sobre todo, c) con Trump y su nueva política de seguridad y defensa. Las tres cuestiones están relacionadas y en proceso de cambio acelerado.

La Unión Europea ha representado, y sigue haciéndolo, a la “gran política” de las clases dirigentes de cada uno de los Estados que la componen; las coordina, las unifica en torno a un proyecto de clase y las integra en el área geopolítica hegemonizada por Estados Unidos. La OTAN ha sido su otro lado, su vertiente dura y oscura. Brzezinski lo explicó con bastante realismo: la actual Europa es un protectorado político-militar al servicio de sus intereses estratégicos y la OTAN, algo más que una alianza militar, un modo especifico de dirigir, organizar, influir y cooptar a las fuerzas armadas de los diversos países que la integran. UE y OTAN se han coordinado política y estratégicamente desde el principio, atravesando diversas fases y adaptándose a las circunstancias de cada momento. Las dos organizaciones son hoy el resultado de la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y de la disolución del Pacto de Varsovia. Las dos viven una etapa de crisis y de redefinición.

La UE acogió con entusiasmo la llegada de Biden y el fin del Trump 1.0. El “América ha vuelto” fue percibido como la oportunidad para salir de un ciclo marcado por el estancamiento y el declive. Había coincidencia en el objetivo geopolítico central: la defensa del “Orden internacional basado en normas”; es decir, frenar a China, bloquearla y, crucial, presionar a Rusia y obligarla a escoger entre la guerra o la derrota estratégica. Ucrania era el dispositivo para organizar un conflicto por delegación entre la OTAN/UE y la Rusia de Putin. Había un enemigo potente y creíble; una guerra en el corazón de Europa y una renacida unidad del Occidente colectivo. Era el “momento” de una UE geopolítica, actor internacional decisivo que encontraba, por fin, una salida basada en la reconversión tecnológico-militar de sus aparatos productivos, en el rearme acelerado y en la militarización de la política y de la sociedad, intentando organizar un nuevo consenso construido desde la inseguridad (la Covid-19 ayudó mucho) y el miedo. Lo que pasó después es conocido.

Trump, su inesperado retorno, lo cambió casi todo. Por lo pronto, recordó que siempre estuvo en contra de la guerra de Ucrania y que su prioridad estratégica (doctrina de seguridad y defensa nacional) era China; todo lo demás, secundario. Estados Unidos ya no tenía ni la fuerza ni el poder para combatir en todos los frentes, había que priorizar, palabra clave. Mientras tanto, la defensa de Europa pasaba a ser, en el plano militar, convencional y en el financiero, responsabilidad en exclusiva de los europeos, empezando por la financiación del enorme costo de la guerra en Ucrania. Rusia vino definida como “amenaza constante, pero manejable”. A esto hay que sumarle la cuestión de Groenlandia, la exigencia de incrementos sustanciales de los presupuestos militares y los acuerdos comerciales que obligan a la UE a invertir algo más de un billón de dólares en Estados Unidos, así como soportar un arancel básico del 15% para todos sus productos frente al 0% para las exportaciones norteamericanas.

Para la UE las propuestas de Donald Trump supusieron, por un lado, una ruptura radical con las políticas que estaban aplicando y, por otro, una vergonzosa señal pública de subordinación y vasallaje. La Unión vive una enorme contradicción: necesita que la guerra de desgaste contra Rusia continúe el mayor tiempo posible; no lo puede lograr sin el apoyo de Estados Unidos. Lo paradójico es que una autonomía estratégica real de la UE exigiría un acuerdo con Rusia. Trump, formalmente, ha pretendido gobernar la contradicción de ser el jefe real de la OTAN y, a la vez, propiciar un acuerdo con Rusia para una salida política realista a la situación ucraniana. Nunca lo consiguió.

La estrategia de los dirigentes europeos, y del secretario general Rutte, ha sido conceder al presidente norteamericano lo mucho que exigía, fortalecer económica y militarmente a Ucrania y neutralizar cualquier posibilidad de acuerdo con Rusia. El plan Colby (subsecretario de Guerra de Estados Unidos), la OTAN 3.0, se aprobó y se convierte en la política de la Alianza. La estrategia europea funcionó. Donald Trump llegó a Ankara muy debilitado por el fracaso militar con Irán y porque en el interior de su equipo ganaron, además, los sectores partidarios de someter a Rusia y fortalecer la alianza con la UE. Queda por saber si el presidente iba en serio en las negociaciones con Rusia o fue una trampa desde el principio. Esa duda, imagino, la tendrá Putin viendo cómo escala el conflicto y a un Trump aconsejando incrementar los ataques en profundidad contra Rusia para conseguir la paz.

La sombra de Mackinder es alargada: Alemania, de nuevo, contra Rusia

La guerra y los conflictos aceleran los procesos históricos. La UE está redefiniendo su papel internacional y reorganizando sus poderes internos. Hasta ahora, el eje había sido la alianza franco-alemana. Esto empieza a ser el pasado. Alemania quiere ser también un poder militar decisivo. El tabú militarista ha sido superado. No hay que confundirse: el gran país teutón quiere seguir siendo aliado estratégico de Estados Unidos para, a la vez, seguir hegemonizando una nueva UE en construcción. La política del actual gobierno alemán busca convertir a sus fuerzas armadas en el ancla central de la defensa europea. No se trata de organizar un ejército europeo, tampoco unos Estados Unidos de Europa, que ni están ni se esperan; es otra cosa, aprovechar el rearme y militarización para definir y proyectar políticas de poder, voluntad y dominio.

Alemania ha puesto en marcha un mastodóntico plan concebido desde sus intereses económicos, tecnológicos y estratégicos y coordinado con la OTAN. Las cifras son enormes: 779.000 millones de euros entre 2026 y 2030 para gasto militar y de seguridad, cifra muy similar a la del Plan ReArmar Europa / Preparación 2030 del conjunto de la UE. Objetivo declarado: que las Fuerzas Armadas de Alemania sean las más fuertes de Europa, centro logístico y tecnológico-militar decisivo con grandes capacidades ofensivas y con un gasto militar superior al de Rusia.

Parafraseando la conocida frase de Lord Hastings, primer secretario general de la OTAN, la nueva Alianza se estructuraría con base en “mantener a los rusos como enemigos, a los americanos dirigiendo y a los alemanes arriba”. Al final, la historia siempre vuelve y en su centro siempre, siempre, Eurasia. Sí, la sombra de Mackinder retorna una y otra vez: Alemania de nuevo contra Rusia y trabajando para Estados Unidos. Esta vez actuando de gregario de lujo. Karl Haushofer estará rabiando en su tumba y repitiendo que los líderes alemanes no saben geopolítica.

Fuente: https://www.alai.info/la-union-europea-en-guerra-alemania-al-timon/

REBELIÓN  DdA, XXII/6439

ESPAÑA-MARRUECOS: LA FIRMEZA ES MÁS FIRME CON BUENAS MANERAS

 


Coincido con el criterio expresado por Pedro de Silva en su habitual y breve sección de portada en el diario La Nueva España, una de las más leídas en la prensa asturiana, en la que, recurriendo a un recuerdo de la vida doméstica entre vecinos, apuesta por hacer lo propio con el conflicto migratorio planteado entre España y Marruecos, descartando ponerse valentón y patriotero, algo que, por otro lado, descartarían quienes de boquilla se muestran así y seguro que  ofrecerían otra versión si estuvieran en el gobierno de España. Eso sí, que la firmeza sea la premisa para abordar este o cualquier otro  conflicto de vecindad que surja con Marruecos.

DdA, XXII/6439

EL PAPA TAMBIÉN DEBERÍA DECIR: "NO USE A CRISTO PARA JUSTIFICAR LA GUERRA"


Félix Población

Países como Colombia o el nuestro saben -aunque deberían saberlo mejor en ambos casos-  lo que una guerra civil representa en su historia contemporánea. Por eso, ahora que el nuevo presidente de aquella república no deja de incorporar referencias religiosas a su proyecto político, conviene que jesuitas como Francisco de Roux, expresidente de la Comisión de la Verdad derivada de los importantes acuerdos de paz suscritos entre el gobierno colombiano y las FARC-EP para investigar el conflicto armado, sean muy claros respecto a los planteamientos de seguridad y guerra. Lo fue Roux en la entrevista que acaba de publicar la revista Cambio, cuestionando los riesgos de mezclar religión, militarismo y poder político en una nación con muy serias secuelas por los decenios sufridos de violencia y polarización. No deja el nuevo presidente Abelardo de la Espriella de referirse a Dios, Cristo Rey y la Virgen de Fátima en sus discursos y comparecencias públicas, ni tampoco de apelar al reforzamiento armado como medio para enfrentar problemas de seguridad. "No use a Cristo para justificar la guerra", le ha dicho Francisco de Roux, consciente del riesgo que comporta utilizar el nombre de Dios o de Cristo como justificación para acciones de guerra, tal como se hizo en esta España nuestra durante la Guerra Civil por parte de quienes se sublevaron contra el gobierno republicano en 1936, imponiendo después una dictadura bendecida -como el propio conflicto- por la propia iglesia católica. Para Francisco de Roux, la fe no debería convertirse en un instrumento para legitimar el ejercicio del poder o la violencia, una preocupación que relacionó con la historia reciente de Colombia y con el proceso de construcción de la verdad y la memoria desarrollado por la Comisión de la Verdad. Recientemente leímos que Estados Unidos había anunciado la autorización de Colombia para realizar operativos militares em su territorio "para combatir el terrorismo", a los que se suma la presencia de militares israelíes con carácter de rescatistas con motivo del terremoto que sufrió el país. El jesuita colombiano citó al Papa Francisco para argumentar sus razones a lo largo de la entrevista. Sería de agradecer que el actual Santo Padre que vive en Roma tuviera en cuenta las declaraciones Francisco de Roux para reforzarlas con su autoridad.

DdA, XXII/6439

domingo, 16 de agosto de 2026

EL JUEZ QUE PUDO SER CURA PERO NO LE HIZO CASO A SU MADRE



Juan González Posada

Juan Carlos Peinado, el juez que instruye la causa contra Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez, tiene una biografía que rara vez se cuenta entera.
Antes de ser juez, estuvo encaminado al sacerdocio: fue su madre quien quiso que lo fuera. Él no le hizo caso. En los años 80 y 90 ejerció la abogacía en un despacho de Ávila junto a Ángel Acebes, futuro ministro de Justicia e Interior con Aznar, y a Sebastián González Vázquez, después tesorero nacional del PP con Pablo Casado y con quien, además de la profesión, le une un parentesco familiar. Tras cerca de una década como secretario de ayuntamiento, entró en la carrera judicial a los 40 años, en 1994, y no por oposición convencional, sino por el “tercer turno”: una entrevista reservada a juristas con experiencia, no un examen. También ha sido, durante años, profesor de Derecho y Periodismo en la CEU San Pablo y en la Complutense.
En 2013 se presentó, sin éxito, como candidato a vocal del Consejo General del Poder Judicial —su nombre figura en la lista oficial de 55 aspirantes que publicó entonces la prensa jurídica—. En 2019 lo intentó de nuevo: esta vez para cubrir una plaza de refuerzo en el Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, el juzgado de los grandes casos políticos que entonces dirigía Manuel García-Castellón, hoy ya jubilado. Tampoco lo consiguió.
No es la primera vez, además, que ha llevado una causa política más allá de donde llegaba la ley. En 2022, a iniciativa propia, admitió una querella de Vox contra la editorial Santillana y dos de sus editoras por incluir, en una edición provisional de un libro de texto, un mapa que situaba al partido entre las formaciones de extrema derecha europeas. Procesó a la empresa y a ambas, pese a que, según los tribunales, una persona jurídica no puede cometer delitos de injurias, y a que ni siquiera se había celebrado el trámite de conciliación exigido. Más de dos años después, en diciembre de 2024, la Audiencia Provincial archivó la causa por unanimidad: no había delito, ni base legal para procesar a nadie.
Ese mismo patrón —admitir la causa, llevarla más allá de lo razonable, dejar que otro tribunal lo corrija— reaparece en el caso que lo ha hecho famoso. En junio de 2026, tras dos años de instrucción, registros anulados y ninguna prueba directa según la propia Fiscalía, decidió enviar a juicio por jurado a Begoña Gómez por cuatro delitos —tráfico de influencias, corrupción en los negocios, apropiación indebida y malversación—, retirándole el pasaporte y obligándola a comparecer en el juzgado cada quince días.
Tampoco su vida privada está libre de irregularidades administrativas. Su chalet en Ávila —con piscina, registrado en el catastro como “almacén” y todavía sin la licencia de primera ocupación que le falta desde hace veinte años por no estar conectado al alcantarillado— sigue investigado por el ayuntamiento y la Fiscalía. Su familia gestiona, además, cinco cuadras de caballos sin declararlo a Hacienda. Su caballo ganador se llama Canalejas.
Ninguno de estos datos prueba nada por sí solo, y no es motivo legal de recusación. Pero compone un perfil —un despacho de juventud compartido con un futuro ministro del Interior y con un futuro tesorero nacional del PP, dos intentos fallidos de entrar en la cúpula judicial y en el tribunal de los grandes casos políticos, una causa contra una editorial que los tribunales acabaron corrigiéndole por carecer de base legal, un chalet propio con más de veinte años de irregularidades urbanísticas sin resolver, y ahora un juicio por jurado contra la mujer del presidente, abierto pese a dos años sin una sola prueba directa— que la cobertura diaria del caso rara vez completa.
——-
Fuentes consultadas: Informalia (El Economista), El Plural, Wikipedia, El Independiente, The Objective, Noticias Jurídicas, Deia, Habilitados Nacionales, Ara, Canal Red, Ernesto Ekaizer (Analítica), El Periódico de Catalunya, Infobae.

DdA, XXII/6438

MISA TAURINA PARA UN ESPECTÁCULO EXCOMULGADO POR LA IGLESIA

 


Ana Cardo

Un año más en la plaza de toros del Bibio, recuperada para la tauromaquia por el actual gobierno municipal después de que el precedente hubiera suprimido los festejos de tortura y muerte de un animal, se ha celebrado la misa correspondiente a la festividad local, la Virgen de Begoña. Todos los presentes, presididos por uno de los representantes de la extrema derecha en el Ayuntamiento, deberían ser conscientes de que la tauromaquia, desde los tiempos del Papa Pío V, está prohibida en toda la Cristiandad bajo pena de excomunión, según dispuso el pontífice el 1 de noviembre de 1567 en la bula De Salute Gregis, tanto para quienes interviniesen activamente a las corridas de toros como para los asistentes a las mismas. Pío V estimaba que los espectáculos taurinos eran obra "no de hombres, sino de demonio". Es de suponer que el sacerdote oficiante de la ceremonia religiosa en El Bibio ignoraba el criterio de la institución a la que se debe y que a la alcaldesa de Gijón, tan celosa en bendecir a hisopazos las olas del Cantábrico, le corresponde también la pertinente excomunión como máxima responsable de la recuperación pública de un espectáculo demoníaco, según la mencionada bula del santo padre Pío V. 

DdA, XXII/6438

FEDERICO GARCÍA LORCA Y EL ARTE POR EL ARTE

Ultima entrevista a García Lorca en el diario El Sol

Félix Población

Me ha llamado la atención este fin de semana, en la revista que publica Diario de León, un artículo de Cristina Fanjul en el que se refiere a la entrevista publicada el 12 de agosto de 1933 en el diario de aquella ciudad La Mañana con el poeta y dramaturgo Federico García Lorca. Realizaron la interviú, que se celebró en la terraza del café Victoria, Ricardo F. Cabal y Francisco Pérez Herrero, con ocasión de la presencia en León de la compañía teatral La Barraca, dirigida por García Lorca. 

Lo llamativo deriva de las declaraciones del poeta de Fuente Vaqueros, asesinado por las tropas sublevadas hace ahora 90 años, sin que sus restos mortales hayan sido localizados por la negativa de sus familiares a su búsqueda. Yo no sé lo que pensará mi estimado Ian Gibson, el mayor especialista en la vida y obra de Federico, ni si esta entrevista en el periódico leonés está entre la mucha documentación manejada por el escritor irlandés para sus valiosas investigaciones sobre uno de nuestros mayores poetas, pero sorprenden hasta cierto punto, en contraste con otras declaraciones suyas, que en esta interviú al autor de La casa de Bernarda Alba se exprese en estos términos: "El artista debe ser única y exclusivamente eso, artista. Con dar todo lo que tenga dentro de sí, como poeta, como pintor... ya hace bastante. Lo contrario es prostituir el arte. Ahí tienen ustedes el caso de Alberti [con quien Federico nunca mantuvo una relación gustosa], uno de nuestros mejores poetas jóvenes que, ahora, luego de su viaje a Rusia, ha vuelto comunista y ya no hace poesía, aunque él lo crea, sino mala literatura de periódico. ¡Qué es eso de artistas, de arte, de teatro proletario ! El artista, y particularmente el poeta, es siempre anarquista»

Del reparto de flores similares tampoco se libran Ramón del Valle-Inclán ni José Martínez Ruiz (Azorín), cuya respectivas obras no le merecen consideración alguna, salvo los esperpentos en el caso del primero: "Valle Inclán es detestable. Como poeta y como prosista. Salvando el Valle Inclán de los Esperpentos, ese sí, maravilloso y genial, todo lo demás de su obra es malísimo. Como poeta un mal discípulo de Rubén Darío, el grande. Un poco de forma, de color, de humo... pero nada más. Y como cantor de Galicia, algo pésimo, algo tan malo y falso como los Quintero en Andalucía". 

Sobre Azorín llega a decir Lorca que "merecería la horca por voluble, y como cantor de Castilla es pobre, muy pobre. Viniendo ayer por tierra de Campos me convencí de que toda la prosa de Azorín no encierra un puñado de esa tierra única". Para finalizar, sobre el teatro de su tiempo, Federico lo considera "un teatro de y para puercos", literalmente. 

Lamentablemente, no he logrado localizar en las hemerotecas el periódico leonés en el que se publicó la entrevista, ni tampoco la redactora del Diario de León nos ofrece un recorte de la entrevista. Lo cierto es que lo expuesto por García Lorca en el diario La Mañana respecto al arte y al artista en 1933 contrasta con lo manifestado al caricaturista en el diario El Sol a Lluís Bagaría, autor de la que se considera última entrevista al poeta granadino, días antes de su viaje a Granada en el verano de 1936, después de que el entrevistador le preguntara por conceptos tales como el arte por el arte y el arte por el pueblo: 

"A tu pregunta, grande y tierno Bagaría -responde el poeta-, tengo que decir que este concepto del arte [por el arte] es una cosa que sería cruel si no fuera cursi. Ningún hombre verdadero cree ya en esta zarandaja del arte puro, arte por el arte mismo. En este momento dramático del mundo, el artista debe llorar y reír por el mundo. Hay que dejar el ramo de azucenas y meterse en el fango hasta la cintura para ayudar a los que buscan las azucenas. Por eso llamé a las puertas del teatro y al teatro consagro toda mi sensibilidad". (La muerte de García Lorca en la prensa republicana). 

García Lorca pertenecía, como otros intelectuales y escritores españoles, a la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, según documentación que obra en el Centro Documental de la Memoria Histórica. Sobre la posición ideológica del poeta y dramaturgo no le cabe ninguna duda a Ian Gibson que se alineó claramente a la izquierda, como demuestran los muchos manifiestos suscritos. 

He aquí, junto al de su adhesión a la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, los firmados:  contra las detenciones de escritores en la Alemania nazi, 1 de mayo de 1933; contra el proceso a Manuel Azaña, acusado de conspirador por el Gobierno de Lerroux, 14 de noviembre de 1934; contra la ultraderechista Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), 30 de octubre de 1935; en apoyo del pueblo de Etiopía contra la agresión italiana fascista, 6 de noviembre de 1935; adhesión al homenaje a Antonio Espina, acusado por el embajador de la Alemania nazi, 17 de noviembre de 1935; adhesión al manifiesto de la Unión Internacional por la Paz, 4 de febrero de 1936; por la libertad del revolucionario brasileño Luis Carlos Prestes y contra la represión imperialista en Puerto Rico, marzo de 1936; adhesión al Grupo de de Amigos de América Latina en apoyo de los luchadores antiimperialistas, abril de 1936; se integra en el Comité de Amigos de Portugal contra la dictadura fascista, mayo de 1936; firma la convocatoria del homenaje a Lenormand, Malraux y Cassou, enviados del Frente Popular francés, mayo de 1936, y la protesta por la muerte en presidio de patriotas portugueses, 1 de julio de 1936. Me parece que son unos cuantos.

DdA, XXII/6438

sábado, 15 de agosto de 2026

MIRAR AL PASADO EN PRO DE UNA CULTURA DEMOCRÁTICA DE DERECHOS HUMANOS

  Mirar al pasado no significa reabrir heridas, como tantas veces se ha afirmado. Ya estaban abiertas, a causa del desconocimiento, el silencio y la imposibilidad de completar ese proceso de duelo. Mirar al pasado significa ofrecer reconocimiento donde hubo estigmatización y dignidad donde solo existió abandono. Si nuestra investigación demuestra que el trauma puede transmitirse entre generaciones, también aporta cierta esperanza. Cada exhumación, cada identificación, cada historia recuperada y cada nombre devuelto a su familia no solo restituye la dignidad de una víctima. Contribuye también a aliviar el sufrimiento de sus descendientes y fortalece una cultura democrática basada en los derechos humanos.



Raquel Martín-Ríos y Fran Leira Castiñeira

La política española ha discutido qué hacer con las fosas de la Guerra Civil, pero no se ha preguntado qué ocurre con quienes esperan junto a ellas. ¿Qué significa crecer sabiendo que un abuelo fue asesinado y continúa desaparecido? ¿Qué consecuencias tiene construir una identidad familiar alrededor de una ausencia? ¿Puede una guerra terminar para un país y seguir presente en el seno familiar?
Estas preguntas nos llevaron a emprender una investigación que uniera las disciplinas de la Historia y la Psicología. Durante años hemos estudiado la Guerra Civil desde los archivos, los consejos de guerra, las fosas o los testimonios orales. Sin embargo, había una cuestión prácticamente inexplorada: cómo afectó aquella violencia a la salud mental de las familias y hasta qué punto ese sufrimiento había llegado a quienes nunca vivieron la guerra. Nuestra investigación demuestra empíricamente que la guerra no solo dejó víctimas directas. También, una herencia emocional. Nuestros datos muestran que el duelo provocado por el asesinato y la desaparición de familiares no terminó con quienes sufrieron la violencia en persona; persistió en sus hijos y alcanza hasta la tercera generación.
Hasta ahora, la historiografía española había documentado con enorme precisión la violencia, la represión y las desapariciones. Conocemos los procesos de movilización y violencia y cómo el miedo condicionó la vida cotidiana. Pero apenas sabíamos qué había ocurrido con las consecuencias psicológicas de aquella experiencia. En otros contextos —desde el Holocausto al conflicto de los Balcanes— el estudio del trauma colectivo y su transmisión ha sido analizado desde distintas ópticas. En España, sin embargo, prácticamente no existían estudios empíricos que permitieran medir ese impacto. Quizá el mayor error haya sido pensar que la memoria pertenece únicamente al terreno de la política. También pertenece al de la salud mental. Porque un duelo que permanece abierto durante casi 90 años deja de ser únicamente un problema familiar para convertirse en uno colectivo.
Uno de los resultados más destacados ha sido comprobar la relevancia de los rituales de despedida. La psicología ha demostrado desde hace décadas que los rituales funerarios ayudan a elaborar el duelo porque permiten reconocer la pérdida, compartir el dolor y dotar de sentido a la ausencia. Cuando una persona desaparece y sus familiares desconocen qué ocurrió con ella, ese proceso queda interrumpido. Al no haber un cuerpo que despedir, ni un lugar donde depositar el recuerdo, la incertidumbre se convierte en un sufrimiento que puede prolongarse años.
Eso fue exactamente lo que ocurrió con miles de familias españolas. La desaparición forzada no solo privó a las víctimas de una sepultura digna. También impidió a sus familiares iniciar un proceso de duelo semejante al de cualquier otra pérdida. Durante la dictadura, ese dolor quedó además condicionado por el miedo, el silencio y la imposibilidad de hablar públicamente de los asesinados. Cuando llegó la democracia, muchas de aquellas familias continuaron esperando.
Nuestros resultados muestran que las exhumaciones desempeñan un papel mucho más profundo de lo que habitualmente se les atribuye. No constituyen únicamente una actuación arqueológica, judicial o política. Son también un mecanismo de reparación psicológica. Recuperar los restos de un familiar, identificarlo, poder enterrarlo junto a los suyos o disponer, por primera vez, de un lugar donde recordarlo permite cerrar un proceso que había permanecido suspendido durante décadas. La exhumación no elimina el dolor ni modifica el pasado. Pero transforma una ausencia incierta en una pérdida reconocida, y esa diferencia resulta fundamental para elaborar el duelo.
Ahí surge la necesidad de las políticas de memoria, porque cuando una democracia renuncia a identificar a sus desaparecidos, no solo mantiene una deuda con las víctimas. También prolonga el sufrimiento de quienes continúan buscándolas.
Esta constatación nos obliga, además, a revisar la idea de que la Transición cerró las heridas de la Guerra Civil. Nuestros resultados sugieren que no cerró heridas porque algunas no podían cerrarse mediante un acuerdo político. Permanecieron abiertas allí donde seguían existiendo familiares desaparecidos, duelos interrumpidos y silencios heredados. No se trata de cuestionar la Transición, sino de comprender sus límites. Ningún proceso político puede resolver por sí solo las consecuencias psicológicas de una violencia que afectó a varias generaciones. Esa tarea corresponde a una democracia madura, capaz de reconocer que la memoria no es un obstáculo para la convivencia, sino una de sus condiciones.
Mirar al pasado no significa reabrir heridas, como tantas veces se ha afirmado. Ya estaban abiertas, a causa del desconocimiento, el silencio y la imposibilidad de completar ese proceso de duelo. Mirar al pasado significa ofrecer reconocimiento donde hubo estigmatización y dignidad donde solo existió abandono. Si nuestra investigación demuestra que el trauma puede transmitirse entre generaciones, también aporta cierta esperanza. Cada exhumación, cada identificación, cada historia recuperada y cada nombre devuelto a su familia no solo restituye la dignidad de una víctima. Contribuye también a aliviar el sufrimiento de sus descendientes y fortalece una cultura democrática basada en los derechos humanos. Como sociedad debemos integrar nuestra historia en un relato democrático compartido, construido sobre el reconocimiento de las víctimas y la condena de la violencia. Porque recordar no es vivir anclados en el pasado, sino construir un futuro compartido.

EL PAÍS DdA, XXII/6437

PUES SÍ, HABÍA UN ESTATUTO DE ASTURIAS Y LEÓN, Y LO SABEMOS AHORA

El político socialista Belarmino Tomás fue presidente del Consejo de Asturias y León, entre cuya documentación incautada por lo vencedores estaba el estatuto.

Lazarillo

El periodista Ismael Juárez encabeza su artículo, publicado en Nortes y cuya lectura recomendamos, con una pregunta a modo de titular cuya posible respuesta o respuestas estarían en lo acelerada y torpe de la división territorial que se hizo de España cuando se estampó en la Constitución de 1978 lo de "nacionalidades y regiones", sin tiempo ni celo histórico para documentarse al respecto. Recientemente, un profesor de historia localizó en el Archivo General Militar de Ávila un proyecto de estatuto que englobaba como territorio autónomo a Asturias y la región leonesa constituida por las provincias de León, Zamora y Salamanca. Se trata de 18 artículos y unas disposiciones transitorias en las que se le dan a esa región autónoma unas Cortes propias. Este documento, como otros, fue incautado por los vencedores, sin que hasta ahora, 89 años después de la ocupación de Asturias por las tropas sublevadas, se haya sabido nunca nada y/o nadie se haya interesado por investigar en ese fondo. El mérito le corresponde al colectivo de historiadores La Trókola, que debió echar en falta una investigación centrada en la documentación incautada al llamado Consejo Regional de Asturias y León, vigente durante el último periodo de la Guerra Civil, y que tuvo su sede en la Plaza del Instituto, llamada durante la dictadura del Generalísimo, aunque popularmente se la conoce como Plaza del Parchís. El edificio de la sede sigue en pie, sin placa que consigne aquel hecho histórico. Este es el enlace de lo que escribe Juárez bajo el titular ¿Cómo pudo desaparecer durante 89 años el estatuto de Asturias y León?.

DdA, XXII/6437

FIDEL Y GARCÍA MÁRQUEZ EN LA CASA NATAL DEL LÍDER REVOLUCIONARIO

Que Fidel Castro, el año en que cumplió setenta de edad, invitara al escritor  colombiano Gabriel García Márquez a que lo acompañara en la visita que hizo a su pueblo y casa natales, denota lo arraigada e intensa que fue la amistad entre el autor de Cien años de soledad y el líder histórico de la revolución cubana, del que este mes se ha cumplido el centenario de su nacimiento. Esa amistad se mantuvo durante décadas, así como el respeto del escritor por la revolución cubana. La primera vez que escuchó García Márquez hablar de Fidel fue a través del poeta Nicolás Guillén, en 1955. El escritor colombiano describió en vida la relación de amistad que mantenía con Castro, como una “amistad de intelectuales”, que se fue forjando en enero de 1959, cuando llegó a la isla como periodista, a cubrir la llegada al poder de los guerrilleros “barbudos” que comandaba Fidel: "La nuestra es una amistad intelectual, cuando estamos juntos hablamos de literatura", dijo Gabo en 1981 -un año antes de recibir el Premio Nobel- para explicar cómo eran sus encuentros. “Nuestra amistad fue fruto de una relación cultivada durante muchos años, en que el número de conversaciones, siempre para mí amenas, sumaron centenares”, relató Castro en 2008, cuando recibió a Gabo y su esposa Mercedes, dos años después de la crisis de salud que lo llevó a dejar de ser primer mandatario del país en 2006. Por su parte, Gabriel García Márquez dijo en 2009, en un artículo que publicó en Cuba Debate, que admiraba de Fidel "su devoción por la palabra, su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo". El texto continuaba diciendo: "Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico. Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar". La periodista Alionuska Vilche recogió lo que escribió el periodista Cleanel Ricardo a propósito de la visita de Fidel Castro y García Márquez a la casa y pueblo natales del primero en 1996: "Fue, quizás, uno de los pocos amigos entrañables que el líder llevó hasta su casa natal, el lugar más íntimo de su memoria, para compartir no la grandeza de la Revolución, sino el pequeño y silencioso milagro de la infancia", escribe Vilche.

fidel gabo biran

El 13 de agosto de 1996 no era un día cualquiera. El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz cumplía 70 años y había elegido regresar a su tierra natal. Pero no viajó solo. A su lado, como un viejo cómplice de aventuras, lo acompañaba el escritor colombiano Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura, junto a su esposa, Mercedes Barcha. Así lo registró la historia, y así lo narró el periodista holguinero Cleanel Ricardo, testigo presencial de aquella jornada inolvidable del 15 de agosto, en una crónica publicada en este periódico días más tarde. Durante horas, Fidel guió a sus invitados por cada rincón de la finca, el lugar que lo vio nacer y crecer junto a sus seis hermanos. "Les llevó horas caminar el lugar", escribió Cleanel Ricardo, "pero apenas pasó el tiempo, o sucedió que nadie pudo medirlo".

El recorrido fue minucioso. Fidel, vestido con su tradicional uniforme verde olivo, condujo a Gabo y a Mercedes por los pasillos, los corredores, el sótano y las habitaciones de la casona de madera de arquitectura rural española. Mostró la escuelita donde aprendió sus primeras lecciones y el punto exacto donde él y sus hermanos vieron la luz primera. El grupo se detuvo ante el panteón donde reposan los restos de sus padres, Ángel y Lina, y los abuelos. Fidel, con un gesto de profundo respeto, colocó un ramo de flores sobre la tumba.

Quienes vivieron la ocasión recuerdan una atmósfera de fraternidad y calidez. El cielo estaba despejado, el sol iluminaba cada rincón y, a lo lejos, los Pinares de Mayarí se perfilaban teñidos de un azul brumoso. "Era como tocar con las manos, la vista y el extra del cariño cada pulgada intacta, cada metro cuadrado de un espacio vital", anotó Cleanel.

El encuentro era el resultado de una amistad cultivada durante décadas. Fidel, en sus posteriores Reflexiones, lo dejó claro: "Nunca tuve el privilegio de conocer Aracataca, el pueblito donde nació Gabo, aunque sí el de celebrar con él mi 70 cumpleaños en Birán, adonde lo invité".

Aquel día, Gabo estaba allí como el amigo con quien había compartido en muchas ocasiones y sostenido incontables conversaciones, las cuales el Comandante definió como "una receta contra las fuertes tensiones". Para Fidel, García Márquez era "un hombre con bondad de niño y talento cósmico, un hombre de mañana, al que agradecemos haber vivido esa vida para contarla".

La fotografía de aquella jornada muestra al autor de Cien años de soledad vestido con un mono deportivo y zapatos blanquísimos, con una mirada atenta, casi de asombro, mientras Fidel, como un anfitrión orgulloso de sus raíces, desgranaba la historia de su vida ante los ojos del autor del realismo mágico. Fue, quizás, uno de los pocos amigos entrañables que el líder llevó hasta su casa natal, el lugar más íntimo de su memoria, para compartir no la grandeza de la Revolución, sino el pequeño y silencioso milagro de la infancia.

El recorrido quedó así grabado en la memoria de ambos. Para Fidel, fue un viaje a la semilla, para Gabo, una lección de humanidad, y para la historia, el testimonio de que la amistad más profunda no necesita grandes discursos, basta con una caminata por los pasillos del recuerdo.

DdA. XXII/6437

LOS BUITRES JÓVENES SE DESPLOMAN SOBRE UBRIQUE

 


Ana Cardo

Nuestro agradecimiento desde aquí al naturalista de Ubrique Antonio García y a la policía local de esta ciudad gaditana por su valiosa colaboración en recoger y facilitar la recuperación de los jóvenes buitres de la colonia de la Sierra de Ubrique, afectados por las altas temperaturas estivales. Se trata de un fenómeno que con el exceso de calor, la sed y el hambre ocasiona desorientación y exhaustación en estas aves, sin fuerzas suficientes para remontar el vuelo y regresar a sus lugares habituales de nidificación. Hasta la fecha, cuando aún faltan unas cuantas semanas para que se acabe estacionalmente un verano que podría ser el más dañado en desastres ambientales, han sido once los buitres atendidos, con unos últimos rescates en la urbanización La Calesas y en la carretera del pantano. El buitre que aparece en la foto en brazos de Antonio fue recuperado cuando se encontraba debajo de un vehículo, dando acaso por perdido el remonte de sus poderosas alas. Los buitres son atendidos en el Centro de Recuperación de Especies Amenazadas del Puerto de Santa María. Calor, sed y hambre podrían ser la causa de que los buitres jóvenes se desplomen sobre Ubrique, con la consiguiente preocupación entre la ciudadanía. La distópica imagen del fenómeno podría ser un indicio más del cambio climático.

DdA, XXII/6437