miércoles, 7 de octubre de 2026

EL COMPROMISO POLÍTICO ES BALLY BAGAYOKO, ALCALDE DE SAINT-DENIS


Bally Bagayoko tiene 53 años de edad, es exjugador de baloncesto e hijo de una familia de origen maliense. Ganó las elecciones municipales en marzo en la primera vuelta con el 50,77% y se convirtió en el primer alcalde negro y musulmán de una ciudad de más de 100.000 habitantes, próxima a París. Tras su elección, los medios de comunicación franceses más conservadores llegaron a llamarlo “mono” y a difundir bulos como que Bagayoko habría dicho que Saint-Denis era una “ciudad de negros”. Bagayoko es el “símbolo antirracista” en un país en el que, según denunció, crece cada vez más la ultraderecha de Marine Le Pen. La acción del alcalde de Saint-Denis es noticia hoy en los más importantes medios de información internacionales.

En un acto de auténtico compromiso público que ha conmovido al mundo, Bally Bagayoko demostró con hechos el verdadero significado de representar al pueblo. Durante las masivas protestas estudiantiles en Francia, la máxima autoridad local en Saint-Denis no dudó en interponerse físicamente entre los contingentes antidisturbios y los jóvenes manifestantes al grito desesperado de "¡Deténganse!", evitando una arremetida violenta contra los estudiantes. Lejos de refugiarse en despachos burocráticos o justificar la represión estatal, Bagayoko asumió la primera línea como escudo humano, recibiendo el respaldo espontáneo y fraterno de los propios jóvenes, quienes formaron un cerco de protección a su alrededor. El gesto encarna un liderazgo con principios que no abandona a su comunidad ni criminaliza el descontento social, recordando a la clase política internacional que el deber primordial de un gobernante es velar por la vida y el futuro de su juventud. "Hoy, en el corazón de la manifestación, estuve donde un alcalde debe estar: al lado de nuestra juventud, para protegerla y calmar las tensiones. Y fueron esos jóvenes los que formaron un muro a mi alrededor. Espontáneamente. Fraternalmente. Gracias a ustedes. Espero que todos estén bien. Ustedes son el honor de Francia." Bally Bagayoko

DdA, XXII/6489

GAZA 7 DE DE OCTUBRE: SILVIO RODRÍGUEZ CANTÓ HALT CONTRA EL VAHO DEL INFIERNO


Lazarillo

Durante sus recitales en España, que tuvieron como broche final los dos que se celebraron en Madrid con un aforo al completo -al igual que en el resto de la ciudades en las que el cantautor cubano intervino-, Silvio Rodríguez tuvo en cuenta uno de los más conmovedores poemas de Luis Rogelio Nogueras (1944-1985), el titulado Halt, que tanto debería dolerle a esta vieja Europa por recordar su más negro pasado histórico. Es igualmente oportuno de recordar el poema para América Latina, ante las amenazas del actual inquilino de la Casa Blanca de acabar con la soberanía de aquellas repúblicas, tal como hizo con la de Venezuela secuestrando a su presidente constitucional en una acción armada que costó la vida a más de un centenar de personas. Auschwitz está desde el 7 de octubre de hace tres años en Gaza, con la mayor masacre de menores desde aquel infierno, fábrica del horror/ que la locura humana erigió/ a la gloria de la muerte:

Recorro el camino que recorrieron cuatro millones de espectros.
Bajo mis botas, en la mustia, helada tarde de otoño
cruje dolorosamente la grava.
Es Auschwitz, la fábrica de horror
que la locura humana erigió
a la gloria de la muerte.
Es Auschwitz, estigma en el rostro sufrido de nuestra época.
Y ante los edificios desiertos,
ante las cercas electrificadas,
ante los galpones que guardan toneladas de cabellera humana,
ante la herrumbrosa puerta del horno donde fueron incinerados
padres de otros hijos,
amigos de amigos desconocidos,
esposas, hermanos,
niños que, en el último instante,
envejecieron millones de años,
pienso en ustedes, judíos de Jerusalén y Jericó,
pienso en ustedes, hombres de la tierra de Sión,
que estupefactos, desnudos, ateridos
cantaron la hatikvah en las cámaras de gas;
pienso en ustedes y en vuestro largo y doloroso camino
desde las colinas de Judea
hasta los campos de concentración del III Reich.
Pienso en ustedes
y no acierto a comprender cómo
olvidaron tan pronto
el vaho del infierno.

DdA, XXII/6489

A LA IZQUIERDA DEL PSOE LE TOCA DEJAR DE MOLESTAR CON RUIDOS INTERNOS

La verdadera política está en las calles, las y los acampados, manifestantes, los sindicatos de inquilinas y de estudiantes. Este nuevo poder popular, la mayor fuerza de choque desde el 15M, no tiene referentes políticos pero ha hecho envejecer varios lustros a la clase política nacida hace diez o doce años. La credibilidad se gana peleando, conquistando o recuperando derechos, y en esto el mejor ejemplo son quienes han tenido la valentía de decir basta y amotinarse, señalando con toda claridad que el problema de la vivienda es consecuencia de la acción de un mercado desregulado, sumada a la inacción política, también la de la izquierda. A los partidos del Gobierno y aledaños les toca mirar, acompañar y dejar de molestar con sus ruidos internos. El mensaje de la calle parece decirles: se acabó el postureo. Hagan lo que sea mejor para las necesidades de la gente. Abandonen sus atalayas, sus inflados egos y sus odios de familia. Sean útiles, discretos y humildes.


EDITORIAL

El editorial pidiendo el voto antes de unas elecciones es una vieja tradición del periodismo norteamericano. Una práctica que consiste en intentar exponer a los lectores las ideas del medio, argumentando sobre aquellas posiciones políticas que son las más recomendables. A nadie le sorprendería que desde CTXT, un medio abiertamente progresista, se pidiese el voto en las próximas elecciones generales para las fuerzas de izquierda. Siempre lo hemos hecho así desde 2015 y no es necesario que lo hagamos de nuevo, porque los votantes progresistas saben bien que lo que se juegan es defender la democracia y los derechos de todas frente a quienes quieren apropiarse de ambas cosas para el beneficio de unos pocos.

Sí creemos, sin embargo, y dándole la vuelta a esa larguísima tradición periodística, que es nuestro deber llamar a nuestra comunidad lectora a movilizarse y  acompañar las formidables protestas de los jóvenes en las plazas y en las calles, a participar en la Huelga General por la vivienda, y, por supuesto, a acudir en masa a las urnas el 29-N –o, mejor aún, a las oficinas de Correos si ese día no pueden votar–.

Y, por último, también nos gustaría trasladar algunas reflexiones del Consejo Editorial a los partidos y candidatos situados a la izquierda del PSOE.

El ciclo político ha cambiado en solo dos semanas. Lo viejo ha muerto y lo nuevo todavía no ha nacido. El Gobierno de coalición no ha puesto fácil trazar una defensa entusiasta del trabajo hecho. Como denunciaba una enorme pancarta de las acampadas en la Puerta del Sol en su protesta frente al Congreso, “PSOE y Sumar, responsables de nuestra miseria”. Tras ocho años en el poder, el balance en derechos (dejando aparte la ley mordaza) sólo puede ser calificado de insuficiente. Es cierto que el salario mínimo y las pensiones subieron –mucho menos que los alquileres y la cesta de la compra–, y que se implementaron escudos sociales tras las crisis concatenadas, pero el crecimiento macroeconómico no ha llegado a la clase trabajadora ni a la mayoría de los jóvenes, que viven hoy angustiados por el problema de la vivienda. El PSOE no ha sido capaz no ya de articular leyes o medidas eficaces, sino palabra alguna para aclararnos su posición ante el principal problema para la mayoría de ciudadanos y ciudadanas de este país. La respuesta más precisa data de febrero de 2021, cuando, preguntado un tal José Luis Ábalos por el asunto, respondió el entonces ministro que “la vivienda es un derecho, pero también un bien de mercado”. Ni machista ni feminista, dirían algunos.

Si uno mira a la izquierda, las cosas no están mejor. Aunque Podemos, Izquierda Unida, los partidos del espacio Sumar y las fuerzas de izquierda nacionalista tienen un discurso claro sobre la vivienda como derecho básico, a siete semanas del voto todavía no están definidos muchos liderazgos, y en algunos casos ni siquiera conocemos las estrategias electorales. Y asistimos de nuevo, especialmente dentro de la izquierda madrileña, al bochornoso espectáculo de las autopostulaciones cesaristas y el diálogo de sordos, todos a la suya caminando de la mano hacia el suicidio colectivo.

Quizá haya que recordarles que a esta nueva extrema derecha de la motosierra solo se la puede vencer con altura de miras colectiva, responsabilidad y una calculadora muy precisa. Que el espacio a la izquierda del PSOE no les pertenece ya, y hoy menos que nunca, porque la verdadera política está en las calles, las y los acampados, manifestantes, los sindicatos de inquilinas y de estudiantes. Este nuevo poder popular, la mayor fuerza de choque desde el 15M, no tiene referentes políticos pero ha hecho envejecer varios lustros a la clase política nacida hace diez o doce años. La credibilidad se gana peleando, conquistando o recuperando derechos, y en esto el mejor ejemplo son quienes han tenido la valentía de decir basta y amotinarse, señalando con toda claridad que el problema de la vivienda es consecuencia de la acción de un mercado desregulado, sumada a la inacción política, también la de la izquierda.

Las calles, encendidas por el salvaje desahucio de Maricarmen Abascal y galvanizadas por la admirable inteligencia política del Sindicato de Inquilinas, son hoy la dignidad, la ética y el futuro de la izquierda. A un diagnóstico claro han sumado la astucia en la estrategia, uniendo a los sindicatos de clase con las organizaciones feministas, antirracistas, ecologistas y otros movimientos de base para convocar la Huelga General. A los partidos del Gobierno y aledaños les toca mirar, acompañar y dejar de molestar con sus ruidos internos. El mensaje de la calle parece decirles: se acabó el postureo. Hagan lo que sea mejor para las necesidades de la gente. Abandonen sus atalayas, sus inflados egos y sus odios de familia. Sean útiles, discretos y humildes.

¿Cómo se traducirá esto en la esfera electoral? De momento, la nueva vieja política madrileña da la impresión de no poder renunciar a sus peores dinámicas cainitas. Estamos ante una emergencia social, pero muchos se empeñan en avergonzar a la gente aireando ante las cámaras unas fisuras internas que ya dan más pereza que tristeza.

Preséntense juntos o separados allá donde la calculadora diga que tiene sentido para sumar escaños. Apártense de las circunscripciones donde un ramillete de partiditos sólo valdría para fragmentar el voto en favor de PP y Vox. Y si quieren hacer un frente amplio de verdad, pacten con el PSOE unas listas conjuntas donde haga falta. Hablen menos a cámara y más entre ustedes. Pero, sobre todo y por favor, abrevien este calvario y pónganse cuanto antes al servicio y a la orden del Sindicato de Inquilinas y del nuevo poder popular. Por detrás, no por delante. Solo así será posible que la ciudadanía pueda pensar que votar a esta izquierda irreformable podrá colaborar en impedir la anunciada vuelta a los oscuros tiempos del nacionalcatolicismo (2.0).

CTXT  DdA, XXII/6489

MEDIO SIGLO DE IMPUNIDAD PARA EL ATENTADO CONTRA CUBANA DE AVIACIÓN

 Los autores intelectuales de la explosión del vuelo 455 de la aeronave de Cubana de Aviación que mató a 73 civiles, el peor atentado terrorista en el continente americano hasta Oklahoma City, fueron protegidos y asilados por el gobierno de Estados Unidos el resto de sus vidas y ambos criminales gozaron de plena impunidad. Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, acusados de ser los autores intelectuales de derribar un avión civil cubano el 6 de octubre de 1976 –justo hace medio siglo– encontraron refugio dentro del país que se autoproclama el líder de la lucha mundial contra el terrorismo.

Las familias de los 73 pasajeros del vuelo 455 de Cubana de Aviación, entre otros, siguen esperando la justicia en el caso.

David Brooks y Jim Cason

Posada Carriles escapó de una prisión en Venezuela durante su juicio en 1985, mientras Bosch fue absuelto en ese mismo país en 1987 para retornar de manera ilegal a Estados Unidos. Ambos escaparían de toda consecuencia y vivieron el resto de sus vidas en plena libertad en Miami, no sólo sin enfrentar la justicia en Estados Unidos, sino que gozaron de su protección a los más altos niveles.

“Lo increíble de todo este caso es que, con toda la evidencia que había, con una solicitud de extradición pendiente de parte de Venezuela por un acto de terrorismo en la aviación civil que resultó en la muerte de tante gente –jóvenes casi todos ellos, incluyendo el equipo de esgrima juvenil cubano, una niñita guyanesa de 13 años, Sabrina–, a pesar de todo eso… incluyendo una orden de Interpol contra él por 73 cargos de homicidio calificado… los estadunidenses no quieren enjuiciar a Posada Carriles” por el atentado contra el avión, recuerda el abogado José Pertierra, quien representó al gobierno de Venezuela para extraditar a Posada Carriles, en entrevista con La Jornada.

“Lo más increíble es la impunidad. ¿Cómo es posible que este país haya ofrecido impunidad a Posada Carriles y a los terroristas cubanoamericanos que han hecho tantos actos terroristas contra Cuba a través de los años? ¿Cómo Miami los ampara? Este hombre murió en la cama en Miami. Bosch igual”, subrayó Pertierra.

Los dos responsables de colocar la bomba en el avión de Cubana fueron Hernán Ricardo Lozano y Freddy Lugo, quienes fueron arrestados en Trinidad. Según sus interrogatorios, la primera llamada después del atentado fue a las oficinas de Luis Posada Carriles para informarle que el operativo fue exitoso.

Posada Carriles, colaborador de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos desde los años 60 y uno de los conspiradores de la fracasada invasión de Bahía de Cochinos en 1963, estaba involucrado en incesantes complots terroristas contra su país y sus líderes. Cuando escapó de la prisión en Venezuela, viajó a la base militar Ilopango en El Salvador para trabajar con la CIA con el fin de ayudar a suministrar armas a la Contra, en la operación que estallaría en el “escándalo Irán-Contra” en 1985. Muchos años después, sería procesado y declarado culpable por algunos de sus intentos de asesinar a Fidel Castro en Panamá, pero fue indultado en 2004 por la entonces presidenta saliente de ese país, Mireya Moscoso.

Aunque Posada y Bosch nunca fueron condenados por el atentado contra la nave de Cubana de Aviación, no había duda de su participación. Documentos oficiales estadunidenses desclasificados y analizados por el National Security Archive, centro de investigación independiente en Washington a lo largo de los últimos años, incluyen cables enviados al entonces secretario de Estado, Henry Kissinger en 1976, afirmando que Posada Carriles era un autor del complot, pero que la CIA “no tenía conocimiento” del plan.

Sin embargo, un informe secreto de la agencia cita a Posada declarando que “vamos a golpear a un avión cubano” y que “Orlando tiene los detalles”. Un informe de la Oficina Federal de Investigación (FBI) cita a un declarante que afirma que los dos hombres físicamente responsables de colocar el explosivo en el avión llamaron a Bosch para informarle que el plan había sido exitoso (los documentos desclasificados: https://nsarchive.gwu.edu/briefing-book/cuba/2016-10-06/bombing-cuban-jetliner-40-years-later).

Pertierra explicó que los estadunidenses se vieron obligados a procesar a Posada Carriles por algo que no fuera lo del avión, ya que ante el tratado de extradición con Venezuela, se debe expulsar al acusado o procesarlo en el país. Es cuando hace esto último, en 2011, por “fraude migratorio”, porque cuando pide asilo en Estados Unidos responde a una pregunta de las autoridades sobre si ha cometido algún delito diciendo que no. Sin embargo, recuerda Pertierra, “hay dos entrevistas que él ha dado, una a María Elvira Salazar (entonces reportera de televisión hispana en Miami y hoy diputada federal) y otra a The New York Times, donde admite no la voladura del avión –siempre quiso negar eso porque sabía que tenía ese cargo independiente en Venezuela–, sino admite haber sido el autor intelectual de las bombas en un hotel de La Habana”, donde murió un turista italiano. Fue absuelto por el jurado después de más de tres meses de juicio en El Paso. Un juez falló que Posada no podía ser regresado a Cuba o Venezuela –ambos países deseaban enjuiciarlo– por lo que permaneció en Florida.

Bosch murió en Miami en 2011, donde vivió desde finales de los 80, indultado por el presidente George Bush padre de todos los cargos. Posada Carriles lo hizo de causas naturales y como hombre libre en 2018.Las familias de los 73 pasajeros del vuelo 455 de Cubana de Aviación, entre otros, siguen esperando la justicia en el caso.

LA JORNADA  DdA, XXII/6489

SECTAS EN AUGE EN CONTRA DE LA RAZÓN Y EL CONOCIMIENTO



Creo recordar a lo que se refiere mi estimado amigo Manuel Antonio en las primeras líneas de su texto. Nadie hubiera pensado entonces que de aquella prédica idiotizadora se pudiera derivar mucho años después el auge de esa sectas que actualmente están sembrando de políticas retrógradas algunos países de América Latina y hacen posible resultados electorales como el reciente en Brasil. Estoy con Goti en que esa peste del siglo XIX, tal como van las cosas, podría hasta prosperar en Europa. De hecho hasta el Partido Popular promocionó tiempo atrás en Madrid a alguna de las más afamadas predicadoras de esas sectas, de las que gusta la chulesca presidenta de aquel gobierno autonómico.

Goti del Sol

Hace muchos años, en un programa televisivo que podía ser el mítico Informe Semanal, se presentaba un reportaje sobre el surgimiento en América Latina de unas sectas cristianas con un mensaje extremadamente reaccionario. Para ilustrar la noticia, se mostraba el discurso de un pobre niño, de unos 12 años, totalmente idiotizado por una abominable formación. Al parecer, el infante gozaba de prestigio como predicador y en las imágenes se dirigía a un grupo de sectarios con un discurso que pretendía, de una manera aberrante, ridiculizar la evolución de las especies. Al verlo, en aquel tiempo uno pensó que aquella ridiculez no podría tener mucho recorrido. Lo que desconocía es que, detrás de aquella barbarie, había todo un entramado político-económico tendente a infiltrarse en las sociedades para implantar su doctrina destructora. Fue una opción muy inteligente para acabar con los movimientos sociales, entre ellos los que se nutrían de la Teología de la Liberación, sistemáticamente laminada por la jerarquía de Roma.
Décadas después, nos encontramos con el desolador paisaje de unas sociedades, como la brasileña, en la que ese horror tiene un protagonismo determinante en el resultado de unas elecciones pretendidamente democráticas. Pero no queda allí la cosa, en estas Españas ya se muestran abiertamente con su perorata demencial. He visto imágenes del metro madrileño donde incomodan a los viajeros sin que surja una reacción y creo que en alguna ocasión, políticos oportunistas han participado en algunos de sus actos. Puede parecer que la cosa no irá más allá, que esto es Europa y aquí no puede prosperar. Yo no lo veo así, me aterra que esto pueda desarrollarse y no veo porqué no puede ocurrir. Desde luego estamos ante una auténtica peste del siglo XIX, capaz de arrasar con todo lo que significa una sociedad organizada con principios de racionalidad y conocimiento.

DdA, XXII/6489

LAS HISTORIAS ENTERRADAS DEL FRANQUISMO ALLÍ DONDE FLORECEN LAS AMAPOLAS

Ed. Crítica, 2026, 375 pags.

Félix Población

La palabra del alma es la memoria, dice el autor en la introducción de este muy recomendable libro en el que se escarba en la ruinas de la dictadura franquista, a la que Alfredo González Ruibal se viene dedicando desde hace veinte años en su calidad de antropólogo contemporáneo. Se trata de una historia minúscula en la que se revelan cuestiones mayúsculas de lo que fuimos y lo que somos, leemos. 

Para ello empieza González Ruibal por la última trinchera del final de la guerra civil española, más que la de la paz la de la victoria franquista. Para ello hay que situarse en la Ciudad Universitaria de Madrid, campo de batalla durante buena parte del conflicto. A través de la basura se puede conocer cómo vivieron, murieron y mataron los protagonistas de la lucha. También los restos de lo que quedó enterrado en el lugar donde se produjo la rendición oficial. El segundo capítulo lo dedica el autor a exponer sus investigaciones en algunos de los 300 campos de concentración que se calcula existieron en España tras la victoria de los sublevados. Madrigueras de hombres, las llama Ruibal. 

Las fosas sin nombre ocupan el siguiente capítulo, con la reseña de los objetos hallados que duelen y las exhumaciones por Dios y por España. El capítulo cuatro se abre con el titular "La ruina. El paisaje de la posguerra" y en el mismo se hace balance de los años que van de 1939 a 1942, los más duros, y los que prosiguen hasta 1946, con numerosas muertes por inanición, epidemias y otras enfermedades. El autor estudia arqueológicamente la hambruna de ese periodo aciago y estudia como se vivía entre los escombros y en las cuevas, haciendo una estratigrafía de la miseria. 

Al destacamento de presos, obreros y familiares en el Valle de de los Caídos dedica González Ruibal el quinto capítulo, para pasar en el siguiente a estudiar la guerrilla antifranquista en el monte, para lo cual investiga los lugares que habitaron los guerrilleros durante la posguerra en algunas zonas del país. Los tres últimos capítulos ofrecen una panorámica de las aldeas y la desaparición de las sociedades campesinas, así como una detallada descripción del expolio llevado a cabo por la familia del dictador en el Pazo de Meirás, con un último capítulo dedicado al chabolismo, consecuencia de la inmigración del campo a la ciudad, y que se prolongó hasta más allá de la dictadura.

El autor termina su magnífica obra, en la que no falta un muestra fotográfica de los hallazgos encontrados durante las investigaciones, con un epílogo a destacar al que Ruibal da por título País de tormentas y amapolas, donde dice que su propósito con su libro ha sido escribir una arqueología de la dignidad, no tratar de devolverla a nadie porque nunca la perdieron las personas de las que se habla: "La tarea de quienes estudiamos el pasado consiste simplemente en recordar esa dignidad cotidiana, que siempre ha estado ahí, muchas veces oculta o desatendida, porque nos encontramos demasiado ocupados alabando a los "Grandes Hombres que trajeron la Democracia a España". O porque no nos parecía suficientemente relevante en la historia de la lucha contra el franquismo".

Estima Alfredo González Ruibal que quienes vivieron dignos y dignas en un periodo indigno merecen todo nuestro respeto y nuestra memoria, advirtiéndonos finalmente que en estos tiempos que él considera de retorno a la barbarie, "quizá no haya nada más importante que recordar la integridad de quienes rechazaron ser crueles o doblegarse ante la crueldad". La dignidad de Martina Barroso al tejer un zapatito de esparto para su sobrina, antes de ser fusilada. O la de José Alba, que se llevó una corbata nueva al lugar de su fusilamiento. La del enterrador Leoncio Badía, que ayudó a buscar los restos de los republicanos asesinados. La de los presos, la de las mujeres solas sacando adelante a sus familias, la de los campesinos emigrantes, la de los chabolistas. 

El autor, como profesional de la arqueología contemporánea, ha decidido mantener y alumbrar esa memoria enterrada entre las ruinas, allí donde florecen las amapolas, con una sensibilidad y rigor científico dignos de gratitud.

DdA, XXII/6489

martes, 6 de octubre de 2026

UN MES DE SILVIO RODRÍGUEZ EN ESPAÑA, COMO UN REDUCTO DE PAZ Y HUMANIDAD

Ha sido su gira más larga -quizá la última- por España en diez años. Desde el 1 de septiembre hasta el 4 de octubre, Rodríguez pasó por Barcelona, Zaragoza, Bilbao (dos noches), Valencia, A Coruña, Sevilla (dos noches), Murcia y Madrid. Todos los días se llenaron. Teresa Troncal, una seguidora que acudió al recital de A Coruña, resume lo sentido: “Fue como estar en un reducto de paz y humanidad, a salvo de lo antipático que se ha vuelto el mundo”. Su despedida en Madrid fue multitudinaria. Lo hizo con una canción de su amigo Aute, Enemigo de la guerra y su reverso la medalla, a viva voz -todavía vigorosa- , en compañía únicamente de su pareja, la flautista Niurka González, y Malva, la hija de ambos, acompañando a las voces y al piano.

Carlos Marcos

Silvio Rodríguez se levanta de la silla y deja a un lado la guitarra. Es la única vez en un concierto que dura dos horas que va a interpretar una canción de pie. Los músicos se marchan. Solo se queda en el escenario la familia: su pareja, la flautista Niurka González, y la hija de ambos, Malva, de 23 años, acompañando a las voces y al piano. Una reunión íntima, casi como si coincidieran en la cocina de su casa.
La canción que interpretan no la firma el cubano. “Enemigo de la guerra y su reverso la medalla”, entona Silvio con esa voz inconfundible y aún vigorosa a sus 79 años. El público estalla en una ovación. Muchos no pueden contener las lágrimas; otro espectador grita: “¡Viva la revolución!”. La belleza, esa canción que compuso Luis Eduardo Aute contraponiendo la armonía humana a la barbarie, embaucó a un repleto Movistar Arena, en Madrid, el pasado domingo en el último de los 10 conciertos que el legendario músico ofreció en España.
Ha sido su gira más larga por España en 10 años. Desde el 1 de septiembre y hasta el 4 de octubre, Rodríguez pasó por Barcelona, Zaragoza, Bilbao (dos noches), Valencia, A Coruña, Sevilla (dos noches), Murcia y Madrid. Todos los días se llenaron. Teresa Troncal, una seguidora que acudió al recital de A Coruña, resume lo sentido: “Fue como estar en un reducto de paz y humanidad, a salvo de lo antipático que se ha vuelto el mundo”.
Días antes del concierto de Madrid, en conversación con EL PAÍS, Rodríguez (San Antonio de los Baños, Cuba) explica por qué eligió La belleza: “Eduardo, además de compañero de oficio, era y sigue siendo para mí un hermano. Su familia es mi familia. Por eso hacemos La belleza a nivel familiar. Es una canción hermosísima, entre las muchas bellezas que compuso. Pude haber escogido otra, aunque me pareció que esta le hubiera gustado especialmente”. Aute (fallecido en 2020) y Rodríguez compartieron amistad, confidencias, temores y un disco en directo histórico donde se entrelazaron sus universos musicales y poéticos, Mano a mano (1993).
Media hora antes de la cita madrileña, Silvio Rodríguez llegaba a Movistar Arena acompañado de su esposa y su hija. Paso tranquilo, un “buenas tardes” al personal del recinto, y una cámara de fotos en la mano. Luego, dejaría su Canon R8 reposando en una mesa con sus cosas de escenario, como un vaso con un brebaje para oxigenar la voz. “Silvio es un gran fotógrafo y le gusta, al acabar el concierto, tirar algunas fotos del público y de los músicos. Pero esta vez se le olvidó, sin duda por toda la emoción de la noche”, relata Daniel Mordzinski, ilustre fotógrafo argentino que ha acompañado al músico en la decena de fechas españolas.
Los músicos de la banda calientan musculatura en el camerino con unos ligeros movimientos de brazos. El espigado Pedro Pastor, que ejerce de telonero, recibe en el camerino la visita de sus padres, los también músicos Luis Pastor y Lourdes Guerra. “Es tremendo, porque las letras de Silvio están hoy casi más vigentes que en los setenta. El mundo se va al carajo y él lo lleva contando desde hace mucho tiempo”, cuenta Pastor, de 32 años.
En las antípodas de moralismos y de mensajes panfletarios, Rodríguez dejó cada noche que la poesía hablara con un repertorio de alto contenido emocional y simbólico. En Ala de colibrí apostó por la solidaridad y la ternura contra la brutalidad del mundo (“Hoy me propongo fundar un partido de sueños”), en Eva cantó a la emancipación femenina, transformando el relato bíblico (“Eva no quiere ser para Adán… Eva deja de ser costilla”), en Venga la esperanza incitó a seguir la lucha a pesar del peso del desánimo (“Venga la esperanza, venga sola a mí. / Lárguese la escarcha, vuele el colibrí. / Hínchese la vela, ruja el motor. / Que sin esperanza ¿dónde va el amor?”).
Leyó extractos de poemas de José Martí, y también Halt! (Alto), de Luis Rogelio Nogueras (“el mejor poeta de mi generación”, dijo), un poema sobre la memoria del horror y la contradicción de que los herederos de las víctimas del Holocausto terminen reproduciendo la violencia que padecieron, en alusión al genocidio israelí en Palestina. Después de la lectura del poema y justo antes de la interpretación de la perturbadora La era está pariendo un corazón, la hija de Rodríguez, Malva, se acercó a la silla donde cantaba su padre y le colocó cuidadosamente un pañuelo palestino, la kufiya, en uno de los momentos más conmovedores de la noche. Si durante todo el concierto el público siguió las interpretaciones cantando en bajito para que se escuchara la voz vibrante de Rodríguez, cuando llegó Ojalá la euforia se desató, la gente mandó a paseo la compostura y el pabellón fue un solo grito: “Ojalá, por lo menos, que me lleve la muerte para no verte tanto, para no verte siempre”. Entre el coro de 12.000 personas que llenaron el recinto en Madrid se sumaron los músicos Manuel Carrasco, Pedro Guerra, Ismael Serrano, Alejo Stivel, Juan Aguirre (Amaral) o el escritor Juan Gabriel Vásquez, que disfrutaban desde las sillas de la pista.
El músico se presentó con unos grandes cascos encima de una gorra en la que se leía “Aprendiz”, palabra que resume su filosofía de vida: después de tantos años de oficio, nunca pierde la curiosidad por descubrir cosas, por afrontar el arte desde la humildad del que comienza. Sobre los llamativos auriculares argumentó a este periódico: “Hace años usaba esos in ears que utiliza todo el mundo [pequeños y que se introducen en el oído], pero me pasó que al terminar un concierto y ponerme de pie perdí totalmente el equilibrio. Cuando me examinó el otorrino, tenía afectado el oído interno, por los volúmenes. Entonces decidí usar esos cascos, que son abiertos. Así he podido resolver mi caso, aunque se me escapan algunas cosas que dice el público”.
Esta gira ha permitido a Rodríguez pasar un mes en España, tiempo en el que ha coincidido con diversas realidades que ocurrían en el país, como los conciertos de Shakira en la capital, las diabluras de Lamine Yamal en los partidos de la selección española o la acampada de la Puerta del Sol reclamando medidas urgentes al problema de la vivienda. Este último tema suscitó su mayor atención. “La acampada de Sol me produce esperanza y me da valor”, señala. “El mundo parece estar sumiéndose en una edad oscura. Como si el señor de Mordor lo estuviera invadiendo con su corte de orcos. Que ocurran eventos por la justicia, inspirados en la piedad y la solidaridad, como el de la Puerta del Sol, es estimulante; mucho más para los que, por ley natural, estamos en retirada y alguna vez pudimos ver que el mejoramiento humano es posible”.
Precisamente en la letra de La belleza, Aute proclama que los “mercaderes… más que náusea, dan tristeza”. Preguntamos a Silvio si eso mismo le producen políticos como Trump, Milei o Bolsonaro. “Me provocan lo adverso, que puede reaparecer de distintas maneras, y eso fue lo que me inspiró la canción Sueño con serpientes, que dice: ‘La mato y aparece una mayor / con mucho más infierno en digestión”. Esa canción la interpretó en una gira que ha reunido a un público no solo veterano. “Los conciertos han sido cálidos, sin excepción, y no me refiero a la temperatura de España que, por razones ambientales, coincide”, explica el músico. “Siempre me sorprende que haya jóvenes; algunos se acercan y cuentan que me escuchan desde niños; otros llegan con sus padres y me queda claro. Hace 49 años que vine a España por primera vez y ya entonces rondaba por aquí mi primer disco. Es estimulante saber que algunos te recuerdan y es sorprendente que incluso algunos de sus hijos nos conocen”.
A la salida del concierto de Madrid, un padre y su hijo esperaban la llegada del vagón del metro para regresar a casa. El joven lucía una camiseta de Robe Iniesta. “Yo le aficioné a Silvio Rodríguez y él me metió en el mundo de Extremoduro”. El veinteañero asiente con la cabeza.

EL PAIS DdA, XXII/6488

UN CRÍTICO AL QUE "LA BOLA NEGRA" SE LE HIZO BOLA

Aunque para crítica de cine el texto sea quizá demasiado largo, por extenderse mucho en detalles, me inclino a pensar como el autor cuando dice escribir  en Diario Red lo que sigue con la sensación de estar adentrándose en el terreno de la apostasía, de la herejía. La bola negra es un fenómeno de masas y de marketing tan bien armado del que, en su estreno, en RTVE, que no participa en la película (financiada por Netflix, Movistar Plus+ y el Grupo Planeta, nada menos) dijeron en un telediario que los espectadores “ya se emocionan en los cines". En su crítica, Iván Reguera, un buen analista cinematográfico, dice haberse sorprendido e indignado por lo humanizado que resulta un soldado de la España fascista y lo poco política que le parece la película, más centrada mostrar los abdominales de bellos militares y el amor entre dos hombres que luchan en bandos tan antagónicos como el republicano y el golpista, que como sabemos comportó una brutal represión contra los homosexuales. Eso sí,  la peli de Los Javis  se ha convertido, gracias al clamor propagandístico que se le ha dado en casi todos los medios, en un filme de obligado visionado y obligado deleite, con trece millones trece invertidos en la producción y Reguera como crítico independiente no asociado al mercado al que La bola negra se le hizo bola por considerarla tan ambiciosa como fallida, según tituló. También pretenciosa.


Iván Reguera

Como era de esperar, La bola negra se ha convertido en un filme de obligado visionado y obligado deleite. Ha arrasado en los cines convirtiéndose en el noveno mejor estreno español de la historia y el segundo mejor de la década, solo por detrás de la pésima Torrente Presidente. En su primer día de estreno ingresó 1,3 millones de euros y en su jornada inaugural aglutinó a 175.000 espectadores en 414 salas.

La idea de la nueva película de Javier Calvo y Javier Ambrossi, conocidos como Los Javis, es buena: fantasear con una obra inacabada de Lorca y usarla para juntar a tres generaciones de jóvenes homosexuales. En 1936, poco antes de su asesinato, Lorca comenzó a escribir una obra titulada La bola negra, pero solo dejó escritas cuatro páginas. Los Javis, además, decidieron adaptar La piedra oscura, de Alberto Conejero. Estrenada en 2013, la obra teatral transcurre en la habitación de un hospital militar en la que el joven soldado Sebastián custodia a Rafael, militar inspirado en Rafael Rodríguez Rapún, amante de Lorca.  
Con tan intelectuales mimbres, Calvo y Ambrossi se han estrenado en el cine de pedigrí, en el de los premios académicos y los festivales. Y lo han hecho por todo lo alto: Premio a la Mejor Dirección en Cannes (veinte minutos de ovación, cómo quedarían esas enrojecidas palmas) y Premio del Público en Toronto y en San Sebastián, festival en el que La bola negra arrasó con una puntuación histórica de 9,40 por parte de los espectadores del certamen. 
Esta nueva condición de cineastas de festival fetén y encumbramiento académico y mediático choca con la trayectoria de Los Javis, que se estrenaron en el cine con La llamada, una ordinaria comedia y peor musical. Continuaron con la muy divertida serie Paquita Salas, su mejor trabajo, con Veneno, ficción televisiva que blanqueaba la telebasura de infectos mercaderes como Pepe Navarro, y La Mesías, serie tan ambiciosa y pretenciosa como la película que nos ocupa.
Volvamos a La bola negra. Magníficamente producida (nada sorprendente con sus 15 millones de euros aproximados de presupuesto), lo peor es su guion. Sus tres historias, inspiradas en la muy sobrevalorada Las horas, de Stephen Daldry (allí vertebraba el relato Virginia Woolf, aquí Lorca), y ambientadas antes de la Guerra Civil, durante el conflicto y en la actualidad, resultan lentísimas. El filme, que también recuerda a Soldados de Salamina, tarda una eternidad en presentar a sus personajes y sus diálogos son pesados y redundantes, da la sensación de que a La bola negra le ha faltado una buena poda en la sala de montaje porque se hace larga, sobre todo durante su primera hora. Y si a eso le unimos que la dicción de la mayoría de sus actores deja mucho que desear, los espectadores tenemos un suplicio extra. Hasta Glenn Close, que interpreta a una hispanista, habla mejor castellano que algunos actores.      
 
El segmento más pesado de los tres es el protagonizado por el Rafael Rodríguez Rapún, amante de Lorca, y Sebastián, interpretado de manera muy pobre por el cantante Guitarricadelafuente. El enamoramiento del trompeta con el soldado es tan plano como lento y cuenta con un momento (cuando apalizan a Rafael y Sebastián se esconde en un baño para tocar con amargura su trompeta) francamente bochornoso. La escena es un obvio homenaje a La conversación de Coppola y también es la escena más forzada de toda la película.  
Y hablando de Coppola, llama mucho la atención que Los Javis expongan de forma tan evidente e insistente sus referentes cinematográficos (por supuesto cine de culto, intelectual). Coppola, Fassbinder, Trakovsky, Angelopoulos, Pawlikowski, Klimov, Jarman… Da la sensación de que Los Javis tienen cierto complejo de ser populares en las revistas de cotilleos y en la telebasura y para ser aceptados en la oficialidad cultural no dejan de demostrar que han visto mucho cine “serio”. Son como ese Almodóvar que en sus películas muestra en plano detalle los libros “importantes” que lee.
Hay que reconocer que la jugada les ha salido perfecta. “Un fresco imponente, apabullante y arrebatador” para El Periódico, “Emotiva y significativa por su defensa de la identidad, de la memoria y de la libertad” para La SER, “Contiene un alto grado de sentimiento lorquiano” para el ABC, “Las imágenes que crean Ambrossi y Calvo son icónicas e indelebles” para El Confidencial... 
El mayor ejemplo de la artificiosidad y la pretenciosidad de La bola negra es una estructura fragmentada, en saltos temporales. Aunque hay grandes excepciones, como El padrino II o Pulp Fiction, los constantes saltos temporales en una película suelen esconder lo poco seductor de sus segmentos, en este caso la homofobia que sufre un joven que pretende ser aceptado en la alta sociedad, la seducción entre un preso y el soldado que lo vigila y la revelación de un historiador gay que se lleva muy mal con su madre, sin duda el peor segmento de todos por lo antipáticos que son sus protagonistas.   
 También llama la atención la gratuidad de ciertas partes que más que cine parecen publicidad, como esos sexuados marineros sacados de un anuncio de Jean Paul Gaultier (¿marineros en Granada?) o la innecesaria exhibición de desnudos de jóvenes del bando fascista (verán en esta película pocos soldados feos u obesos), algunos con espectaculares fuegos artificiales de fondo.
 Y en contraste con este preciosismo publicitario, Los Javis muestran también un tremendo mal gusto que ellos, supongo, confunden con provocación. Me refiero a innecesarias escenas como la del historiador practicando sexo con un desconocido o la de su madre, una olvidable Lola Dueñas, orinando en mitad de un campo. Hay quien llamará a esto provocación (en 2026, figúrense), pero yo lo llamo baratez.  Pero quizás lo que más llama la atención de La bola negra es su ausencia de humor cuando estamos hablando de los creadores de Paquita Salas. Ausencia de humor o humor fallido, como en la citada escena de Dueñas meando. En este sentido, una de las partes más deslucidas de la película, y que lastra el metraje hasta el agotamiento, es la protagonizada por Penélope Cruz, nada creíble como una cabaretera.   
 La bola negra se va cerrando con la didáctica aparición de Glen Close como una hispanista que subraya la importancia de Lorca como gay, pero no como el antifascista que, sobre todo, era. Lógico en una película que tiene como enamorado protagonista, el joven de la trompeta, a un soldado del bando sublevado. Sorprende e indigna lo que humaniza a un soldado de la España fascista y lo poco política que es La bola negra, más centrada el mostrar los abdominales de bellos militares y el amor entre dos hombres que luchas en bandos tan antagónicos como el republicano y el golpista, el que trajo una brutal represión contra los homosexuales.    
 Como remate, las “poéticas” y surrealistas escenas en la nieve y la aparición de Lorca (con pluma y muy dado a soltar sentencias en público, un puro cliché) en un churrero blanco y negro. Da igual, La bola negra está arrasando y va a seguir arrasando, como lo hizo en su día el cine de Almodóvar, productor de este fallido pero rentable artefacto que ha sabido vender que su mirada es una mirada queer. Pero no cuela, la opción sexual de sus protagonistas no hace una película mejor que otra, lo que hace mejores o peores las películas son sus guiones y el guion de La bola negra no es bueno.  
Usando la historia del amante de Lorca, Los Javis han querido hacer un homenaje a los homosexuales que fueron obligados a vivir sus amores en silencio durante décadas. Por desgracia, ese homenaje, plagado de diálogos eternos, secuencias de puro relleno, metáforas de saldo (Sebastián sobre la estatua de San Sebastián) y homenajes cinéfilos de pasmosa obviedad (al Tarkovski de Stalker o al Coppola de La conversación en la citada escena del toque de trompeta) no funciona.  
 
Y seguro que sus intenciones eran buenas, pero al final en vez de contarnos una buena historia, han preferido adoctrinar y mostrar lo mucho que saben de cine. Y aburrir, porque La bola negra se podría haber contado en hora y media y no en ciento cincuenta y ocho eternos minutos.

DIARIO RED DdA, XXII/6488

HOMENAJE A LAS BRIGADAS INTERNACIONALES, 90 AÑOS DESPUÉS


Lazarillo

Con motivo del nonagésimo aniversario de la intervención de las Brigadas Internacionales en la Guerra de España, en defensa de la Segunda República, la junta directiva de la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales celebrará una serie de actos, a iniciar el próximo mes de noviembre, que se prolongarán hasta el mismo mes de 2027. Los actos se iniciarán con un homenaje a las Brigadas, seguido en el mes de febrero de la XIX marcha del Jarama, con la participación activa de todas las asociaciones memorialistas existentes fuera de nuestro país. También se celebrará una exposición itinerante, basada en un centenar de fotografías, con el objeto de dar un sinopsis histórica de las Brigadas Internacionales en España. Estos ejes de actuación irán acompañados de presentaciones de libros, conferencias de historiadores sobre determinados aspectos de las Brigadas Internacionales, ponencias sobre la relación entre literatura, prensa, cine, fotografía y las Brigadas. Una mesa redonda sobre el archivo de las BBII y como se conserva y se difunde la documentación a través de los archivos públicos. Mensualmente colgaremos en nuestra web las actividades programadas. El homenaje será el 10 de noviembre a las 18 horas en el salón de actos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense, un lugar muy emblemático y vinculado con las BBII. El nonagésimo aniversario de la integración de las Brigadas en la Guerra de España viene a coincidir con un mes electoral decisivo.

DdA, XXII/6488

¿PUEDER SER EL PSOE LA LISTA MÁS VOTADA, COMO PREVÉ IVAN REDONDO?

Gabriel Rufián lo advirtió el viernes, durante el Pleno extraordinario, sugiriendo a Sánchez que mirase a su izquierda y que, sin su izquierda, no volvería a ser Presidente. Se refería a una convocatoria electoral más tardía para que a la izquierda del PSOE se organizasen. A estas alturas, tres días más tarde, seguro que Rufián ya se ha dado cuenta de que el principal objetivo de Sánchez, para adelantar esta convocatoria electoral, no es volver a revalidar el Gobierno, al menos en el medio plazo. De adelantar esas intenciones se ha encargado Iván Redondo durante el fin de semana, señalando efusivamente la posibilidad, real, de que el PSOE gane las elecciones siendo la lista más votada.


Francisco Jurado

Probablemente, el momento más bajo de Pedro Sánchez como Presidente ha sido a raíz de la crisis de Ceuta. Irreconocible, según muchos, el animal político por antonomasia dio la sensación de estar cansado, hastiado, harto ya de resistir. La gestión, no sólo de Sánchez, sino de todo el Gobierno, pareció la entrega de la cuchara y la caída en depresión de toda la izquierda.

¿De toda? No. Un sindicato muy particular, asociado al movimiento por el derecho a la vivienda, en lugar de al mundo del trabajo, lleva años levantando la cabeza en ese erial en el que se convirtió la autonomía política asociativa tras el desembarco institucional de 2015. El Sindicato de Inquilinas e Inquilinos lleva ya años trabajando con Maricármenes y generando movilizaciones masivas que no eran sino avisos de lo que estaba por llegar.

Y es que sí que estábamos viviendo la “legislatura de la vivienda”, aunque nadie en las altas esferas se lo tomara en serio hasta que las tiendas de campaña han vuelto a ocupar las plazas y todo el mundo ha empezado a sacar los manuales de hace 15 años.

Pero han cambiado muchas cosas: el movimiento por la vivienda se diferencia del 15M en que tiene un objetivo definido, de modo que no se tiene que pasar horas de asamblea discutiendo quiénes son y qué es lo que quieren. Esta vez, las redes sociales no son un fértil terreno de abono de la protesta, sino uno de los campos de batalla más difíciles de sostener. Quizás por esto último, la derecha no se ha puesto el disfraz de demócrata y han decidido cargar abiertamente contra los manifestantes, empezando por demonizar a Maricarmen, poniendo a sus medios truchos a escarbar en la basura. La última gran diferencia, en el día en que se convocan nuevas elecciones, es que el Presidente del Gobierno no está de salida, como lo estaba entonces ZP.

Pedro Sánchez se presenta de nuevo para el más difícil todavía. Ya en 2023 levantó un muro de encuestas para conseguir que la derecha no gobernase, aunque supusiera echarse en manos del partido menos fiable de todo el arco parlamentario. Esa hipoteca con Junts ha convertido la legislatura en un vía crucis y ha terminado siendo la puntilla, sí, pero también la excusa perfecta.

Porque parecía imposible pasar página de Ceuta, pero sucedió Maricarmen, sucedieron las acampadas y sucedió Junts tumbando el Real Decreto de las migajas y cabreando muchísimo a todo el personal que, el domingo, abarrotó las calles de toda España para decir que ya está bien, que Huelga General.

Y como la política es un estado de ánimo y no estamos en tiempos de esperanza, el cabreo parece ser el único motor posible para espolear a la izquierda. Aunque el cabreo es algo impredecible -y es irreal pensar que la gente cabreada, al menos una parte, no lo está contra el Gobierno-, también resulta difícil aventurar, en los próximos meses, una coyuntura menos desfavorable.

De esta coyuntura son conscientes en el PSOE y en el resto de partidos de la izquierda que, aún compartiendo que la movilización puede ser su clavo ardiendo, hubieran preferido un poco más de tiempo para terminar de construir su enésima coalición. Ya lo advirtió Gabriel Rufián el viernes, durante el Pleno extraordinario, sugiriendo a Sánchez que mirase a su izquierda y que, sin su izquierda, no volvería a ser Presidente.

A estas alturas, tres días más tarde, seguro que Rufián ya se ha dado cuenta de que el principal objetivo de Sánchez, para adelantar esta convocatoria electoral, no es volver a revalidar el Gobierno, al menos en el medio plazo. De adelantar esas intenciones se ha encargado Iván Redondo durante el fin de semana, señalando efusivamente la posibilidad, real, de que el PSOE gane las elecciones siendo la lista más votada.

DdA, XXII/6488