martes, 29 de septiembre de 2026

DIE LINKE GOBERNARÁ EN BERLÍN SI SE EXPROPIA A LAS GRANDES EMPRESAS INMOBILIARIAS

 La foto de Elif Eralp, la abogada e hija de refugiados turcos que ganó en Berlín, dio la vuelta al mundo. Die Linke (La izquierda) se impuso en la capital alemana por el 26% de los votos y con la mayoría de los sufragios de la juventud. Las 12 habló con Valeria Vegh Weis, abogada penalista y criminóloga argentina que vive en Alemania desde hace años y con Frederic Schnatterer, periodista alemán. La izquierda ha dicho que solo va a gobernar si se expropia a las grandes empresas de vivienda y los socialdemócratas han dicho que no van a hacer eso. Hay muchas negociaciones en marcha. Lo de la expropiación fue resultado de un referéndum anterior a las elecciones”.

Top candidate of the left-wing Die Linke (The Left) party Elif Eralp attends a tv debate following Berlin's state elections in the House of Representatives in Berlin on September 20, 2026. She presents herself as the “response” to the rise of the AfD in Germany. Elif Eralp, a lawyer of Turkish origin who focused her campaign on the housing crisis, came out on top in Sunday’s municipal election in Berlin, where she could become the first far-left mayor with an immigrant background. (Photo by RALF HIRSCHBERGER / AFP)
Elif Eralp AFP. AFP

Elif Eralp nació en Munich en 1981, es hija de una pareja de socialistas y sindicalistas turcos que tuvieron que exiliarse tras el golpe militar de 1980 en su país. Eralp se crió en Hamburgo, donde estudió Derecho, y en 2017 se afilió a Die Linke, partido por el que fue elegida como representante berlinesa en el Parlamento en 2021. “La crisis habitacional y la gentrificación acelerada han consolidado a la vivienda como la principal preocupación, en particular entre la juventud y las familias trabajadoras”, explica Valeria desde Berlín. El proceso de encarecimiento de los barrios se ha acentuado en los últimos años en la principal ciudad alemana y grandes corporaciones como Deutsche Wohnen han sido acusadas por el electorado progresista de acaparar viviendas o realizar remodelaciones de lujo con el único fin de elevar las rentas indiscriminadamente.

“En Alemania, los contratos de alquiler suelen ser de duración indefinida y cuentan con topes de aumento anual. Frente a este marco normativo, diversas firmas inmobiliarias prefieren mantener los departamentos vacíos y especular con el valor de mercado antes que alquilarlos a valores actuales sin margen de suba posterior”, dice Valeria. Una de las propuestas de Die Linke fue hacer efectiva la consulta ciudadana aprobada en un referéndum antes de las elecciones y que contempla la expropiación y desprivatización de los inmuebles en manos de los grandes conglomerados inmobiliarios.

Otra de las claves del triunfo entre el electorado juvenil fue la defensa del pueblo palestino y el derecho a la protesta. “Por la responsabilidad por el Holocausto, Alemania entiende que defender al Estado israelí es una ‘razón de Estado’ y eso incluye la represión y criminalización de las protestas palestinas, sobre todo cuando incluyen slogans que se entienden como antisemitas tales como ‘desde el mar hasta el río’. Die Linke llevó como candidata a una mujer con raíces migrantes que llama a defender tanto la vida judía como la vida palestina en Alemania, lo cual cala hondo en una juventud muy comprometida con la causa palestina y con la denuncia a la represión de la protesta”, explica Valeria. Pero además, Berlín es una ciudad profundamente intercultural y el perfil de Die Linke, con sus líderes de distintas raíces, que aboga por una ciudad multicultural y diversa resonó en el electorado. Mientras que la ultraderecha, que se concentra en el Este, culpa a la inmigración por la recesión, Die Linke los incluye en sus políticas públicas y propuestas electorales. Según Valeria, la izquierda también se impuso entre la juventud porque se opone a la militarización de los jóvenes que planteaba la CDU (Unión Demócrata Cristiana Alemana).

Die Linke propone igualdad de salario entre los géneros

Y se opone a las reformas de la ultraderecha en su intento por reducir las licencias por cuidados. Pero además sigue defendiendo el derecho a decidir sobre los cuerpos de las mujeres y las diversidades y la defensa de vivir libres de violencias. “Alemania, a pesar de ser una de las potencias europeas, sigue teniendo altas tasas de desigualdad salarial entre los géneros”, explica la abogada.

Tanto Valeria como Frederic destacan que otro de los temas centrales fue el de la basura que se siente más fuertemente en las afueras de la ciudad. “En vez de las medidas represivas que se tomaron hasta ahora como aumentar las multas por dejar basura grande en la calle (por ejemplo, muebles) Die Linke propone medidas progresistas como la recolección gratuita de esta clase de desperdicio”, explican.

Eralp ha convocado a defender por igual el valor de la vida humana tanto de la comunidad judía como de la población palestina en suelo germano, sintonizando con una juventud activista movilizada frente a la represión institucional de la protesta social. Pero además, el perfil de Elif y la composición diversa de las candidaturas de Die Linke han conectado con una ciudadanía plural que rechaza los discursos xenófobos. Y mientras el este germánico atraviesa un vertiginoso ascenso de la ultraderecha -donde el malestar social se alimenta de la inflación, el precio de la energía tras el alejamiento comercial con Rusia y la instrumentalización de la población migrante como chivo expiatorio de la recesión-, Berlín ha reaccionado en sentido opuesto. La capital, con su tradición internacional e intercultural, ratifica por primera vez este nivel de representación para la izquierda bajo una propuesta de derechos sociales y urbanos.

“Los partidos centrales que han estado gobernando al país desde 1945 hasta la actualidad muestran que no están pudiendo tener un manejo de la economía (lo que los había caracterizado hasta ahora), porque estamos con recesión hace 3 años, con aumento del precio de los alimentos, de los alquileres y están recortando las políticas que quedaban del Estado de bienestar y aumentando la jornada laboral, modificando el sistema de pensiones y recortando los beneficios sociales”, detalla Vegh Weis.

“Los desafíos que enfrenta Die Linke son varios, necesitan armar una coalición para poder gobernar en Berlín con los Socialdemócratas y los Verdes. Hay ciertos desafíos programáticos, los socialdemócratas están en el gobierno nacional llevando adelante la política del rearme y del ajuste social. La izquierda ha dicho que solo va a gobernar si se expropia a las grandes empresas de vivienda y los socialdemócratas han dicho que no van a hacer eso. Hay muchas negociaciones en marcha. Lo de la expropiación fue resultado de un referéndum anterior a las elecciones”, explica Frederic.

El periodista señala además que el conglomerado mediático ya comenzó a atacar a Die Linke tildando a sus integrantes de antisemitas y comunistas. En relación a la campaña electoral, Schnatterer explica que “lo que hizo La izquierda fue basar su programa electoral en tocar el timbre a los vecinos y vecinas y preguntarles cuáles eran sus mayores preocupaciones y en base a eso armaron el programa. En Berlín la respuesta mayoritaria fue el tema de la vivienda, la basura, sobre todo en los barrios populares, los precios y la inflación en los alimentos y el transporte público que funciona bastante mal”. Luego de recorrer los barrios, Die Linke propuso crear cantinas barriales que serían como restaurantes como los que proponía Mamdami en Nueva York, donde se vende comida saludable y a precios accesibles para que la gente con menores recursos pueda comer algo saludable y estar en compañía (ya están funcionando en algunos barrios y donde se puede comer por 3 euros). Frederic dijo además que mientras las campañas electorales en las otras ciudades de Alemania se basaron en problemáticas nacionales, en Berlín fueron asuntos de la ciudad los que marcaron la propuesta.

Como dice un refrán popular: Pinta tu aldea y pintarás el mundo. En un mundo globalizado e hiper violento, escuchar parece ser la única salida.

PÁGINA/12  DdA, XXII/6481

JUNTS, BANCA CATALANA Y ANDORRA DE CAJA FUERTE


C
uando habla, lo hace en nombre de Cataluña y de todos los catalanes. Entérate de una vez por todas: en unas próximas elecciones quedaréis como un partido residual en Cataluña y, en España, muchas personas que lo están pasando mal dirán de vosotros: “Por fin nos hemos quitado de encima esta mosca cojonera”.
Todos los presidentes que han pasado por la Generalitat, antes con Convergència i Unió y ahora con Junts, empezando por Pujol, habéis trabajado para vuestro propio bienestar. Banca Catalana es un buen ejemplo, y Andorra, su caja fuerte.


Ramón Bellotero

Hace un momento ha terminado de hablar en La hora de TVE la señora Miriam Nogueras, con ese aire de superioridad que resulta infumable y una carga de demagogia y cinismo difícil de superar.

Empezando porque, cuando habla, lo hace en nombre de Cataluña y de todos los catalanes. Entérate de una vez por todas: en unas próximas elecciones quedaréis como un partido residual en Cataluña y, en España, muchas personas que lo están pasando mal dirán de vosotros: “Por fin nos hemos quitado de encima esta mosca cojonera”.

Con este, ya son tres los decretos que habéis votado que NO, siempre sacando de debajo de la manga alguna propuesta para justificar vuestro rechazo. Hablar de los pequeños propietarios catalanes suena muy bien, pero, si estos os hacen caso, no saben hasta dónde podéis llegar con vuestras políticas.

No os diferenciáis mucho del PP y VOX. Y ya sabéis lo que hacen estos dos partidos tan patriotas: ir siempre en contra de los menos pudientes y reservar sus políticas para favorecer a los más pudientes. Pues vosotros estáis tan cerca de esas políticas que, si las metemos todas en una coctelera, no saldrá ninguna demasiado diferente de la otra.

Porque, si fuera verdad lo que dices, vuestras políticas, en todos los ámbitos, irían realmente a favor de esas personas a las que mencionas de boquilla, pero de las que, cuando habéis gobernado en Cataluña, nunca os habéis acordado.

Todos los presidentes que han pasado por la Generalitat, antes con Convergència i Unió y ahora con Junts, empezando por Pujol, habéis trabajado para vuestro propio bienestar. Banca Catalana es un buen ejemplo, y Andorra, su caja fuerte.

Así que no me vengas con relatos que, si alguien no os conociera, quizá podría llegar a creérselos. Pero quienes os conocen saben perfectamente lo que dais de sí en estos temas.

DdA, XXII/6480


GRITOS CON CITA Y GLOSA (XCV): NÁUFRAGOS EN LA SINRAZÓN DEL AQUÍ (Y EL AHORA)



José Ignacio Fernández del Castro

«PARÁBOLA
Ciertos pescadores sacaron del fondo una botella.
Había en la botella un papel, y en el papel estas palabras:
"¡Socorro!, estoy aquí. El océano me arrojó a una isla desierta.
Estoy en la orilla y espero ayuda. ¡Dense prisa. Estoy aquí!"
-No tiene fecha. Seguramente es ya demasiado tarde.
La botella pudo haber flotado mucho tiempo, dijo el pescador primero.
-Y el lugar no está indicado. Ni siquiera se sabe en qué océano,
dijo el pescador segundo.
-Ni demasiado tarde ni demasiado lejos. La isla "Aquí" está en todos lados,
dijo el pescador tercero.
El ambiente se volvió incómodo, cayó el silencio.

Las verdades generales tienen ese problema.»
Maria Wisława Anna SZYMBORSKA (Prowent, actual Kórnik, Polonia, 
2 de julio de 1923 - Cracovia, 1 de febrero de 2012), Premio Nobel de Literatura 1996: “Parábola” en Sól –Sal- (1962).

A la deriva, como un mensaje sin fecha en una botella sin localización del punto en el que fue arrojada al mar, afrontamos estos tiempos que los grandes estafadores, los amos del mundo y sus secuaces, llaman crisis (financiera, sanitaria, bélica)... No climática, no social, no vital. Eso no.
Y hay quien, ante tanta confusión temporal, se encoge de hombros señalándonos como seres de tiempos muertos, con ideales marchitos y formas de lucha periclitadas.
Otras buenas gentes, ante tanto desconcierto espacial, señalan, con gesto contrito, que no somos conscientes del nuevo mundo en el que vivimos, que muchos seres humanos están mucho peor pero que “es lo que hay”.
El caso es que todos, en el fondo (y hasta en la superficie, si me apuran), sabemos que para la resistencia al oprobio globalizado siempre es el tiempo, que para la disidencia ante la mentira (oficial u oficiosa) siempre es la ocasión, que la rebeldía contra la injusticia siempre es una necesidad vigente (y urgente)... Cada cual sabe que, si algún día hay un “mundo nuevo”, habrá de ser de y para todos los seres humanos o no será, o que sin una apuesta radical (y colectiva) por “lo que debiera haber” la simple aceptación de “lo que hay” es mezquina sumisión ante la ley del más fuerte.
El “aquí” de la opresión que nos convierte en náufragos de un mundo hostil, en la era global, está en todas partes... Y por eso es imprescindible empujar el ahora para no mirar para otro lado y ponernos a cambiar, codo con codo (colectivamente y con vocación de universalidad) las condiciones de esta sinrazón que nos aísla. Aunque incomode a esa carcundia, que ya anuncia sus particulares cambios constitucionales, la buena gente que, náufraga del urbanismo especulativo, ha decidido volver a salir a la calle, para acampar al Sol, aún sabedora de que para ella nunca será el que más calienta.

DdA, XXII/6480

ARGÜELLO SE ACUERDA DEL "DESAHUCIO DEL VIENTRE MATERNO"


Félix Población

Es sin duda de celebrar que León XIV haya tenido en cuenta la situación que se vive en España con el problema de la vivienda a raíz del caso de la señora Maricarmen Abascal, a la que sus desahuciadores han permitido volver finalmente al piso en el que residía, gracias al Sindicato de Inquilinas*. Las imágenes de la violencia con la que fueron desalojados por la policía quienes respaldaban a esta anciana madrileña han tenido más repercusión en El Vaticano que entre la obispalía española. Sólo hasta que el pontífice se manifestó al respecto, durante su viaje de regreso a Roma desde Francia, se atrevió el presidente de la Conferencia Episcopal Española a hacer lo propio, si bien dándole al término desahucio una triple versión. Mientras el papa León XIV instó a los líderes políticos a abordar la causa sistémica del problema para resolverlo, el arzobispo Argüello se refirió a los tres desahucios que afectan a su juicio a la sociedad española: los desahucios en si, la crisis migratoria en Ceuta y el "desahucio del vientre materno provocado por el aborto". Ninguna de las tres acepciones dadas al verbo desahuciar por la Academia de la Lengua considera la del prelado Argüello respecto al vientre materno, pero ahí queda la constructiva colaboración de su iglesia en un asunto social de tal calado como el que se vive en España y afecta, sobre todo, a jóvenes que no pueden emanciparse y a personas ancianas y discapacitadas en los últimos años de su existencia, como le ha ocurrido a la señora Abascal. Un poco de humanidad, monseñor, que no estamos para temerarias metáforas doctrinarias de credo y púlpito**.

*Con años de retraso y cuando el daño a Maricarmen ya está hecho, tanto el fondo propietario del piso, Urbagestión, como el Ayuntamiento de Madrid, del PP, han demostrado –intentado lavar su imagen– que nunca fue necesario dejar en la calle a una anciana de 87 años. Tras cuatro horas de negociación, Maricarmen tendrá la oportunidad de volver a casa gracias a un acuerdo que su abogada califica de "hito histórico". 

**Con una metáfora bastante dudosa, Argüello añade de su puño y letra otro desahucio: la expulsión del embrión del vientre de una mujer que decidió abortar en los supuestos que marca la ley. Riesgosa comparación que convierte entonces todo vientre femenino en un vientre de alquiler. Este es el peligro de algunas metáforas poco afortunadas, pero muy esperables en alguien que demuestra más familiaridad con los inmuebles que con la biología de la reproducción. Religión Digital

DdA, XXII/6480

NETANYAHU EN LA TRIBUNA DE LA ONU, CREADA CONTRA LOS CRÍMENES DE GUERRA

La paradoja no pudo se más brutal, por eso conviene hacer memoria: al responsable del castigo colectivo, la limpieza étnica y el uso del hambre como método de guerra y genocidio, así como del lanzamiento de más de 200 mil toneladas de explosivos sobre la población palestina en Gaza –una cantidad equivalente a 13 bombas atómicas como la utilizada en Hiroshima, que costaron la vida de 75 mil civiles bajo el pretexto de que eran potenciales terroristas–, se le permitió usar la tribuna de la organización que después de los juicios de Nüremberg contra los criminales de guerra de la Alemania nazi, fue creada para proteger a las generaciones futuras del azote de otra conflagración mundial, mientras al representante de la Autoridad Palestina se le negó la visa, en clara violación de las obligaciones del estado huésped. 


Carlos Fazio

La semana pasada, la Asamblea General de la ONU, que por definición debería ser el foro por excelencia de la diplomacia y la convivencia entre Estados regulada por acuerdos y el derecho internacional consuetudinario, se convirtió en otro escenario de la guerra cognitiva y la necropolítica, encarnada en Donald Trump, el jactancioso magnicida confeso del ayatollah Alí Jamenei y otros delitos de lesa humanidad, y Benjamin Netanyahu, el carnicero de Gaza, prófugo de la Corte Penal Internacional, quien utilizó la tribuna para blanquear sus crímenes y realizar un acto de campaña de su partido, Likud, de cara a las elecciones parlamentarias del 27 de octubre en Israel. 

De manera grosera, autoimbuidos del poder de dar vida o muerte a poblaciones enteras, con sus típicas bravuconerías gangsteriles y amparados en la impunidad que les brinda una organización virtualmente secuestrada por Estados Unidos, Trump y Netanyahu –corresponsables intelectuales de las operaciones Martillo de Medianoche y Furia Épica contra Irán– subieron al podio a proferir mentiras, falsificaciones históricas y amenazas sin límites. No obstante, quedaron exhibidos como criminales fracasados, que, incapaces de reconocer la derrota en sus guerras de agresión militar y económica ante la estrategia de disuasión híbrida de desgaste de Irán y el Eje de la Resistencia, ensayaban una fuga hacia adelante en sus intentos por ganar tiempo para cometer nuevas fechorías. 

Recargado en su perfil megalómano, sus delirios de grandeza y una subjetividad marcada por su vanidad, Trump – como el producto más acabado y grotesco de la plutocracia estadunidense y el Estado profundo– exhibió la imagen de un magnate decadente que quiso mostrarse todopoderoso ante una audiencia mundial garantizada. Pero más allá de su afán de protagonismo y su narrativa e histrionismo gastados, sigue teniendo tras de sí un poderío militar nuclear sin igual, y en su repliegue hacia la Fortress America (fortaleza América), usó a la ONU como tribuna imperial para amenazar a cualquier país que se rebele contra la maquinaria bélica del Pentágono en América Latina, y en un hecho inédito en ese foro, expresó su intención de “aniquilar” a Irán –un país de más de 90 millones de personas– y enviarlo al “infierno”. 

Al aludir a Venezuela, Trump utilizó la frase favorita de los conquistadores: “Al vencedor le corresponde el botín”, y se refirió al secuestrado y encarcelado presidente legítimo Nicolás Maduro, como “dictador forajido”. La actual mandataria encargada, Delcy Rodríguez, y su comitiva escucharon esas palabras sin abandonar el lugar. Y en relación a Cuba, con su habitual matonismo volvió a machacar la categoría imperial sobre el “Estado fallido” y aseguró que pronto “caerá”, pero eludió mencionar que el Pentágono lleva a cabo un progresivo cerco naval petrolero genocida contra la isla. 

En un gesto político-diplomático, la delegación cubana abandonó la sala negándose a legitimar con su presencia los infamantes señalamientos del inquilino de la Casa Blanca. No fue una huida ni un arrebato; Cuba trasladó el debate al terreno simbólico, donde una silla vacía puede ser más elocuente que cualquier discurso. Quedarse a escuchar en silencio habría sido legitimar y blanquear al orador. En cambio, las sillas vacías hablaron por sí mismas y se convirtieron en la noticia; fue una forma de comunicación no verbal, un mensaje que no necesita micrófono y una negativa a ser cómplice público. Como señaló Orestes Hernández en Cubadebate, Cuba no huyó del conflicto: recogiendo el ejemplo del “canciller de la dignidad”, Raúl Roa, ante la reunión ministerial de la OEA de 1960 en Costa Rica, lo trasladó a un terreno simbólico más potente. Entonces y ahora, debido a que la delegación cubana no estaba en condiciones de igualdad en ese recinto, dada la asimetría de poder real con Washington, el gesto asumió la forma de una desobediencia simbólica: decir “no te escucho como legítimo”, “no acepto tu relato”, “mi ausencia es mi voz”. 

Benjamin Netanyahu también estuvo ahí para completar la escena, pero fue abucheado y repudiado por 77 delegaciones que se retiraron de la Asamblea cuando se disponía a hablar, y según señaló la cadena de televisión israelí Canal 12, tuvo que pronunciar sus diatribas “ante una sala casi vacía”. Sin embargo, durante su intervención, otra imagen también llamó la atención: la delegación iraní había dejado una fotografía del teniente general Qasem Soleimani, en su asiento vacío. Artífice del Eje de la Resistencia, el excomandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán, fue asesinado en Bagdad, capital iraquí, en 2020, en un ataque aéreo terrorista, ordenado por el presidente Trump durante su primer mandato. Medios de comunicación en hebreo también publicaron la imagen. 

La paradoja no pudo se más brutal: al responsable del castigo colectivo, la limpieza étnica y el uso del hambre como método de guerra y genocidio, así como del lanzamiento de más de 200 mil toneladas de explosivos sobre la población palestina en Gaza –una cantidad equivalente a 13 bombas atómicas como la utilizada en Hiroshima, que costaron la vida de 75 mil civiles bajo el pretexto de que eran potenciales terroristas–, se le permitió usar la tribuna de la organización que después de los juicios de Nüremberg contra los criminales de guerra de la Alemania nazi, fue creada para proteger a las generaciones futuras del azote de otra conflagración mundial, mientras al representante de la Autoridad Palestina se le negó la visa, en clara violación de las obligaciones del estado huésped. Otro fracaso de la diplomacia en un mundo fracturado ambiguamente en dos.

LA JORNADA  DdA, XXII/6480

lunes, 28 de septiembre de 2026

ESTAMOS ANTE UNA CRISIS SOCIAL DE GRAN ALCANCE



Juan Manuel Vera

Las protestas multitudinarias después del desahucio de Mari Carmen Abascal ponen de manifiesto una crisis social de gran alcance.
La extensión delirante de la idea de que el mercado de la vivienda es un mercado más, igual que los demás, forma parte de la degradación de las ideas económicas y sociales que trajo consigo la ofensiva neoliberal de los años ochenta del pasado siglo.
Los inmuebles dedicados a vivienda son bienes de consumo duradero y solo marginalmente bienes de inversión mercantil. La conversión de las viviendas en activos de inversión en competencia con los activos financieros es un producto de esta época. Y sus efectos solo pueden ser demoledores y destructivos para la sociedad que lo consiente.
Todo eso se sabía antes de que los discípulos de Hayek destruyeran los consensos económicos sobre que ciertos pseudomercados (como el de la vivienda, el llamado mercado de trabajo o el de recursos naturales) solo pueden sostenerse sobre la base de un intervención pública regulatoria muy potente, continuada y consistente.
¿De qué se trata? De reaprender lo olvidado en estas décadas de desregulación salvaje que ha abierto el camino a los fondos buitre y a sus protectores políticos.

DdA, XXII/6479

AL PSOE LE TOCA RESOLVER YA EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA O SER PARTE DEL MISMO

 Tras remolonear durante unas cuantas décadas –procrastinar lo llaman los cursis–, el PSOE no tiene más remedio ya que responder a la pregunta del millón: ¿es la vivienda un producto de mercado o un derecho básico de la gente?  Toca responder si sirves para solucionar el principal problema de la gente o eres parte del problema, y toca hacerlo ya. Pedro Sánchez parece saberlo. “Estamos trabajando a toda prisa para que este martes se apruebe el decreto de vivienda”, ha anunciado el presidente del Gobierno, con prisas tras tomar posesión de su cargo el pasado miércoles o jueves, imaginamos.

 

<p>Una imagen de la acampada en Sol. / <strong>CTXT</strong></p>

Gerardo Tecé

Hace una semana, la izquierda ganaba en Berlín. Mientras Alemania se escora a la ultraderecha, su capital, allá donde mayor es el problema de la vivienda, elige a la izquierda. No a una izquierda cualquiera. A la que había logrado indignar a importantes sectores con sus propuestas. Si el Estado puede expropiar terrenos para construir carreteras por el bien común, también es bien común expropiar vivienda a fondos buitre porque hay una emergencia social, defendía durante la campaña la candidata de Die Linke, Elif Eralp, y hoy lo defiende media Alemania.

La vivienda, ese asuntillo secundario para gobernantes y vital para los gobernados, ha vuelto a llenar de tiendas de campaña la Puerta del Sol de Madrid. Que se vayan a sus casas, bramaban durante aquel 15M algunos cabreados con la movilización. ¿Qué pasa, qué pasa? Que no tenemos casa, responden hoy los acampados, lo cual los hace más peligrosos que entonces. Tras remolonear durante unas cuántas décadas –procrastinar lo llaman los cursis–, el PSOE no tiene más remedio ya que responder a la pregunta del millón: ¿es la vivienda un producto de mercado o un derecho básico de la gente? Ya no vale con decir que ambas respuestas son correctas, ni pedir el comodín de la llamada, ni que los caseros sean buenas personas. Ni siquiera vale con tomar medidas drásticas, como regalarle unas zapatillas Kelly Finders a los afectados. Toca responder si sirves para solucionar el principal problema de la gente o eres parte del problema, y toca hacerlo ya. Pedro Sánchez parece saberlo. “Estamos trabajando a toda prisa para que este martes se apruebe el decreto de vivienda”, ha anunciado el presidente del Gobierno, con prisas tras tomar posesión de su cargo el pasado miércoles o jueves, imaginamos. Bienvenido a La Moncloa, Pedro.

No se trata de gobernar para Maricarmen como repiten por redes los propagandistas del gobierno. No va de expropiar un piso concreto porque la crueldad televisada del sistema nos conmovió un día. No va de salir del paso con pactos de mínimos para ganar tiempo, ni se trata de que se haga este martes a toda prisa lo que no se ha hecho en décadas. Va de ser capaz de indignar. Se trata de tener valentía, que no consiste en gritar que la derecha hace barbaridades, sino en poner sobre la mesa propuestas que la derecha califique de intolerables. Es decir, propuestas razonables y beneficiosas para la mayoría. Limitar el precio de los alquileres. Expropiar a los grandes tenedores. Prohibir que los fondos buitre operen en España. Entrar a degüello contra los alquileres turísticos que expulsan a los vecinos de sus barrios. Atajar la mayor de las inseguridades: la de poder quedarte en la calle. Tomarse en serio el problema de la vivienda de una puñetera vez.

Mucho de lo que se plantea no se puede llevar a cabo legalmente, dirán desde el PSOE. Nos sabemos la política española de memoria. Tampoco se puede, según la ley, perseguir al más pobre y desgraciado, financiar con dinero público fábricas de bulos para generar falsos debates públicos o utilizar la justicia como escopeta contra la izquierda y aquí estamos. Aprendamos de la creatividad de la derecha y usémosla de vez en cuando para el lado correcto. Bajo el gobierno más progresista de la blablá ha sucedido en España algo extraordinario: quien menos gana, más tiene que pagar por vivir bajo un techo. Es una regla de tres siniestra. Quien cobra menos no puede ahorrar, sin ahorros no hay opción a hipoteca y toca seguir en la rueda de alquileres disparados porque fondos buitres y guiris de paso han acaparado los pisos en los que antes vivían familias. No puede ser. De ningún modo. No toca indignarse. Toca indignar o aceptar la inutilidad.

CTXT  DdA, XXII/6479

LA VIVIENDA COMO DERECHO OCUPA LA PUERTA DEL SOL



Félix Población

Desde su habitación en un hospital madrileño, próximo a la casa en la que vivió durante casi toda su vida, Maricarmen Abascal ha de sentirse a gusto con que a sus años, cuando tantos ancianos de las generaciones de la posguerra sufrieron la más infausta de las muertes en las residencias madrileñas -abandonados a su suerte, ahogándose en su agonía y lejos de los suyos-, la plaza de la Puerta del Sol haya hecho de la vivienda una bandera reivindicativa por parte de la ciudadanía más sensibilizada con el mayor problema de nuestro tiempo en este país. Ha sido el el inhumano desahucio de Maricarmen el que ha prendido esa masiva respuesta en las calles de Madrid, que sólo puede resolverse con medidas de urgencia que corrijan una política de vivienda reiteradamente inasumible cada vez que se ejecutan desahucios como el de la señora Abascal. No deben darse más en una sociedad democrática situaciones como la vivida hace unos días por esta ciudadana madrileña. Ni tampoco actuaciones policiales tan violentas, propias de un régieen autoritario, contra quienes han querido mostrar pacíficamente su resistencia ante el desahucio de una anciana de 87 años con discapacidad. Que el presidente del Gobierno no haya respondido a la carta que le envió Maricarmen antes de que Urbagestión* la echara del piso en el que discurrió su vida, según contó ésta, y que ahora parezca muy interesado en resolver el asunto dirigiéndose a la propia Maricarmen para anunciarle la urgente elaboración de un real decreto para que no se vuelvan a repetir casos así, no debería quedarse en un promesa más. Perdería con ello mucho más de lo que puede ganar su partido en unas elecciones que ya se le presentan muy difíciles. Como escribe Tecé hoy, al PSOE le toca responder si sirve para solucionar el principal problema de la gente o si sigue siendo parte del mismo. Le toca hacerlo ya. 

*Urbagestión es una de las 263.619 sociedades privadas que más inmuebles poseen de uso residencial en España. En total, acumulan 1.076.753 viviendas, un 4% del parque nacional. Y los datos de compraventas confirman que las empresas compran más viviendas que en ningún otro año desde 2007.

DdA, XXII/6479

ES ESPECIALMENTE DESOLADORA LA EXTINCIÓN DEL INTELECTUAL CRÍTICO

Especialmente desoladora, por representar una catástrofe ética, es la extinción de la figura del intelectual crítico, escribe Monterrubio. Esta nueva traición de los clérigos, por hablar como Benda, deja el campo libre al imperio de la mentira y la falsedad. Quienes deberían alzar su voz en defensa de la decencia y la justicia optan por ponerse de perfil, cuando no por apuntarse a la santa cruzada del statu quo. Y si alguien cuestiona lo establecido, los monaguillos del Poder acuden en tropel para calificarlo de residuo de otras épocas, si no de visitante de otro planeta. Luego vuelven a su oficio de hacer oscilar el botafumeiro para incensar a sus señores.


Antonio Monterrubio Prada

Comunicación e información son un juego de interpretaciones en el cual vence la más repetida, la que cala en más gente o la preferida por las élites. Los políticos y sus sicarios los tertulianos se permiten eludir toda responsabilidad ética y, desde luego, el deber de decir verdad, la antigua parresia, sin que nos sorprendamos. Eso no significa que el concepto de posverdad corresponda a hechos objetivos. Pocos términos revelan con mayor claridad el papel del pensamiento posmoderno como ideología de la sociedad del espectáculo consumista, del capitalismo tardío.

Los intelectuales orgánicos del Sistema disfrazan la posverdad de crítica constructiva, una especie de corrección de la creencia en el carácter absoluto de la verdad, pero en realidad es una coartada para entronizar la mentira como alimento espiritual de las multitudes. Se asevera que hay distintas verdades, todas igualmente válidas, lo cual implica que se acabará considerando verdad la de aquél que tenga más capacidad de imponerla. Sin embargo «la verdad es la verdad, la diga Agamenón o la diga su porquero» (Machado: Juan de Mairena). Se busca acumular medias verdades, semifalsedades, restricciones mentales y patrañas destinadas a consolidar la fe en las bondades del tinglado vigente, y la desconfianza hacia lo que pueda contestarlo. Los creadores de opinión son muy conscientes de la validez del aforismo de Lichtenberg «Casi todos los hombres fundan su escepticismo respecto de una cosa en la fe ciega en otra».
El juego de la equidistancia con las interpretaciones, la no jerarquización de las diversas verdades, a la postre lleva a la negación de certidumbres éticas, ya que difícilmente vamos a poder postular leyes de aplicación universal. Pero la verdad moral no es una idea abstracta. Aparece cuando es necesario elegir, y es la opción tomada la que responde a ella o no, sin que esto suponga que solo existan dos caminos. No se trata de Hércules en la encrucijada. Hay unos principios verdaderos y otros que no lo son.
En este momento histórico encontramos especímenes que, guiados por una combinación de ingenuidad y mala fe, se dedican a generar, muchas veces a bote pronto, un cuerpo teórico diseñado para respaldar los desmanes del Sistema imperante. Son expertos en presentar la injusticia como un mal menor, un corolario insalvable. Cuando su argumentario es desarbolado por la terca realidad, intentan escabullirse culpando a sujetos particulares, a presiones externas, a imprevisibles anomalías. Si se ven compelidos a dar explicaciones, recurren a variantes de la Ley de Murphy –si algo es susceptible de salir mal, saldrá mal–, con o sin acompañamiento del chascarrillo sobre la tostada que siempre llega al suelo por el lado de la mantequilla.
Pero lo que subyace a ciertos estropicios en política y economía tiene más que ver con el Principio de Peter: en una estructura jerarquizada, un individuo tiende a ascender hasta ocupar un puesto que excede ampliamente su nivel de competencia. La misión de los ideólogos de los amos (Chomsky) es proporcionar una pátina de racionalidad académica a lo que son meros abusos, convencernos de que todo está en orden y de que la indignación de los disidentes es la pataleta de un niño enfadado con lo inevitable.
Especialmente desoladora, por representar una catástrofe ética, es la extinción de la figura del intelectual crítico. Esta nueva traición de los clérigos, por hablar como Benda, deja el campo libre al imperio de la mentira y la falsedad. Quienes deberían alzar su voz en defensa de la decencia y la justicia optan por ponerse de perfil, cuando no por apuntarse a la santa cruzada del statu quo. Y si alguien cuestiona lo establecido, los monaguillos del Poder acuden en tropel para calificarlo de residuo de otras épocas, si no de visitante de otro planeta. Luego vuelven a su oficio de hacer oscilar el botafumeiro para incensar a sus señores.
Pero la función del intelectual es incordiar, «el espíritu crítico no debe abandonar sin combatir el espacio público a los fantoches y los charlatanes» (Thea Dorn en Die Zeit). Eso es lo que está pasando. En todos los foros se permite a nulidades soltar necedades y asnadas sin que nadie denuncie su estulticia. El nivel del debate ha alcanzado profundidades abisales de insignificancia. Sacarlo de ahí supone un esfuerzo conjugado de inteligencia y voluntad costoso, aunque imprescindible.
DdA, XXII/6479

domingo, 27 de septiembre de 2026

SÁNCHEZ, MAMDANI Y EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA



Félix Población

Es indudable que el desahucio de la señora Maricarmen Abascal hace unos días ha hecho despertar la conciencia ciudadana respecto a las abusivas normas que rigen el mercado de la vivienda en este país, especialmente con relación al régimen del alquiler y al negocio de especulación desbocada y sin escrúpulos de conciencia que hacen del mismo las empresas inmobiliarias y los fondos de inversión. El hecho de que la multitudinaria manifestación de ayer (la mayor en muchos años) en Madrid haya concluido con una acampada en la Puerta del Sol, similar a la de hace quince años con el movimiento que se llamó de los indignados, podría considerarse una seria advertencia al Gobierno y a sus socios de la necesidad de un cambio substancial en la política de vivienda. También, como una premisa fundamental para que, con vistas a las próximas elecciones generales, el PSOE tenga muy en cuenta los ejemplos de Nueva York y Berlín, donde dar prioridad a una política de vivienda social dio la victoria a la izquierda en las urnas. La pelota está, sobre todo, en el tejado del Partido Socialista. Así cabría esperarlo del vídeo compartido con el alcalde de Nueva York  hace unos días, jugando con Mamdani a encestar bolitas de papel de una papelera. Ser de izquierdas es apuntar alto, se nos dice como titular. La cosa no debería quedar en un juego, sobre todo si el movimiento iniciado ayer en la Puerta del Sol cunde en las demás plazas de España. Que puede cundir y mucho, dependiendo de la sensibilidad con la que reaccione el ejecutivo en su conjunto y de que las promesas apunten o no realidades.*

*Sánchez dice a Maricarmen que llevará el real decreto sobre vivienda la consejo de ministros del martes.

DdA, XXII/6478