Félix Población
Las autoridades de Berlín han vuelto a prohibir los días 8 y 9 de este mes la exhibición de banderas y símbolos de la Unión Soviética, Rusia y Bielorrusia en el recinto de los tres principales memoriales soviéticos erigidas en aquella ciudad después de la Segunda Guerra Mundial.
Según detalla la policía de Berlín y el portal oficial berlin.de, la medida afecta a los memoriales de Treptower Park, Tiergarten y Schönholzer Heide, donde permanecen enterrados miles de soldados del Ejército Rojo que perdieron la vida en la llamada Batalla de Berlín. No obstante, y a pesar de la prohibición, en Schönholzer Heide hubo congregación de berlineses y una ofrenda floral a cargo del embajador ruso en Alemania.
El Tribunal Administrativo de Berlín ha ratificado estas prohibiciones alegando "la necesidad de preservar la paz pública" y evitar un "efecto de marcha victoriosa" que pudiera interpretarse como "instrumental" para "expresar apoyo a Rusia" en la actual guerra de Ucrania. La prohibición pasa por alto el hecho de que no existe una correlación directa entre los símbolos soviéticos y los nacionalistas rusos, y que de hecho millones de ciudadanos soviéticos de otras nacionalidades murieron o fueron asesinados durante la invasión de la Alemania nazi contra la URSS. De hecho, después de los rusos, los ucranianos representan la mayoría de las víctimas, alrededor de 6,8 millones.
El número de soldados del Ejército Rojo que perdieron la vida en la Segunda Guerra Mundial supera los nueve millones, con más de 17 millones de bajas mortales entre la población civil y un territorio con sus pueblos y ciudades en gran parte arrasado por los combates. Prohibir los símbolos bajo los que esos soldados lucharon contra el nazi-fascismo y murieron en combate, y por lo que se les rinde homenaje en los memoriales berlineses, no va a evitar -aunque se pueda pretender- que se olvide su historia. Tampoco su importante papel en aquella guerra, en la que fue decisivo la intervención militar de la Unión Soviética para lograr la victoria. Ningún otro país ni ejército entre los de los aliados que combatieron en el conflicto para derrotar hace 81 años a las llamadas potencia del eje lo pagó con un balance de víctimas tan elevado.
Es lo que tiene haber visto hasta el hartazgo en el occidente europeo sojuzgado por la OTAN tantas pelis en las que Estados Unidos se erige en ejército salvador, siendo incomparablemente menor -aunque igualmente lamentable- el número de víctimas entre sus soldados, combatiendo además sin que su país sufriera daños en su territorio. Nuestra cultura occidental está empapada de esa óptica hollywoodense.
Estamos convencidos de que las autoridades administrativas de Berlín que prohibieron las banderas y símbolos soviéticos, aplicarían normas muy distintas si otros fueran los países que tuvieran memoriales similares y otras fueran las banderas y los símbolos. Como por ejemplo los de Estados Unidos, cuyo gobierno viene colaborando durante más de dos años con el de Netanyahu en el genocidio del pueblo palestino arrasando la Franja de Gaza, inició junto a Israel una guerra ilegal en Irán y secuestró previo ataque armado al presidente de Venezuela.
DdA, XXII/6342





