domingo, 27 de septiembre de 2026

SÁNCHEZ, MAMDANI Y EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA



Félix Población

Es indudable que el desahucio de la señora Maricarmen Abascal hace unos días ha hecho despertar la conciencia ciudadana respeto a las abusivas normas que rigen el mercado de la vivienda en este país, especialmente con relación al régimen del alquiler y al negocio de especulación desbocada y sin escrúpulos de conciencia que hacen del mismo las empresas inmobiliarias y los fondos de inversión. El hecho de que la multitudinaria manifestación de ayer (la mayor en muchos años) en Madrid haya concluido con una acampada en la Puerta del Sol, similar a la de hace quince años con el movimiento que se llamó de los indignados, podría considerarse una seria advertencia al Gobierno y a sus socios de la necesidad de un cambio substancial en la política de vivienda. También, como una premisa fundamental para que, con vistas a las próximas elecciones generales, el PSOE tenga muy en cuenta los ejemplos de Nueva York y Berlín, donde dar prioridad a una política de vivienda social dio la victoria a la izquierda en las urnas. La pelota está, sobre todo, en el tejado del Partido Socialista. Así cabría esperarlo del vídeo compartido con el alcalde de Nueva York  hace unos días, jugando con Mamdani a encestar bolitas de papel de una papelera. Ser de izquierdas es apuntar alto, se nos dice como titular. La cosa no debería quedar en un juego, sobre todo si el movimiento iniciado ayer en la Puerta del Sol cunde en las demás plazas de España. Que puede cundir y mucho, dependiendo de la sensibilidad con la que reaccione el ejecutivo en su conjunto y de que las promesas apunten o no realidades.*

*Sánchez dice a Maricarmen que llevará el real decreto sobre vivienda la consejo de ministros del martes.

DdA, XXII/6478

LA "CONCIENCIA SOCIAL" DE LOS ALONSO DE URBAGESTIÓN EN LA SELVA DEL LADRILLO

"Dos largos días después del desalojo, Ricardo Alonso Fernández y Fernando Alonso Fuentes se han descolgado con un extenso comunicado en el que se quejan de haber sido maltratados, aseguran que quieren llegar a un acuerdo y ofrecen el piso al ayuntamiento para el programa ReViVa (el ayuntamiento ya ha contestado que eso es inviable). Qué increíble que de golpe recuperen la voz. Siendo malpensada, se me ocurre que quizá se les haya venido abajo una posible venta. A ver quién va a comprar ahora esa patata caliente. O como ha dicho en Bluesky el ministro de Asuntos Sociales: “Ha sido hablar de expropiarles la vivienda y de pronto les ha entrado la conciencia social”.



Rosa Montero

Ricardo Alonso Fernández y Fernando Alonso Fuentes, los administradores de Urbagestión, no quieren ser calificados como “fondo buitre”. Seguro que saben de quienes hablo, pero, por si acaso, les resumo que es la empresa inmobiliaria que lleva siete años intentando echar a Maricarmen (una octogenaria en silla de ruedas) del piso en el que vivía desde 1956. Proeza que Urbagestión por fin consiguió perpetrar hace cuatro días, con la armoniosa ayuda de las instituciones de este país, esto es, de la policía que acudió a tirar la puerta abajo y a zurrar a los manifestantes, y de la judicatura, en concreto de la magistrada Elena Cortina Blanco. Como señalaba acertadamente Pablo Ordaz el otro día, lo más formidable del asunto es que toda esta brutalidad es por completo legal.
Pues bien, Ricardo Alonso Fernández y Fernando Alonso Fuentes están empeñados en negar que son un fondo buitre, hasta el punto de querellarse por ello contra el Sindicato de Inquilinas (que intentó defender a Maricarmen) y de avisar a los medios de que ni se nos ocurra usar semejante expresión. En su comunicado aseguran: “No somos propietarios de ninguna otra vivienda. Como bien sabe la parte ejecutada, no se trata ni de un fondo de inversión ni de un fondo buitre, sino de una sencilla pyme”. Cómo me conmueve eso de “sencilla pyme”. Qué notable modestia empresarial. No tendrán ahora otra vivienda en esa empresa, pero con anterioridad han comprado y vendido inmuebles. Y por añadidura ambos son administradores solidarios de más de una docena de otras sociedades que van desde el sector inmobiliario al agroalimenticio, según leo en un informe de Jacobo García en EL PAÍS. Así que yo diría que es una sencillez algo compleja.
Pero, volviendo al tema, Ricardo Alonso Fernández y Fernando Alonso Fuentes no quieren ser llamados buitres, y yo estoy de acuerdo. Porque los buitres son unos animales majestuosos que sólo se alimentan de criaturas muertas y que, al hacerlo, están cumpliendo una labor esencial y beneficiosa para el ecosistema. Ahora díganme en qué se parece esto a la actuación de Ricardo Alonso Fernández y Fernando Alonso Fuentes, que se han abalanzado sobre Maricarmen mientras la pobre aún respira (aunque van a conseguir acabar con ella del disgusto) y con una actitud que, de entrada, se diría llena de avaricia (palabra que, según la RAE, significa afán desmedido de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas).
Y es que el piso que compró Urbagestión por 240.000 euros en 2018 ha cuadruplicado su valor. Al parecer, primero le pidieron a Maricarmen (que pagaba y siguió pagando hasta el final su alquiler de 500 euros al mes) una renta de 2.650 euros, cantidad que considero alucinante y, como diría la RAE, muy desmedida, porque el piso de Maricarmen debe de estar en unas condiciones de mantenimiento bastante más sencillas que la pyme de Ricardo Alonso Fernández y Fernando Alonso Fuentes. Luego rebajaron el recibo a 1.650, también inalcanzable para Maricarmen, que cobra 1.450 de pensión. Y ahí comenzó este largo martirio.
Ahora hemos sabido que el pianista James Rodhes envió dos emails a Urbagestión ofreciéndose a comprar el piso; que la ministra de Vivienda intentó pagar la diferencia del alquiler o adquirir el inmueble, y, por último, me consta que, como se publicó en EL PAÍS, una persona que quiere mantener el anonimato se había ofrecido a completar la renta por el resto de la vida de Maricarmen. Pero Urbagestión no contestó. Un silencioso empeño en el desalojo que hacía sospechar que lo único que le importaba a Urbagestión era dar el pelotazo. Desalojar al bicho para poder revender el piso por un pastón, como en tantas otras rapiñas inmobiliarias. Por desgracia no es necesario registrar los costes humanos en la columna del debe de los libros contables.
Pero el escándalo y la movilización han sido tan grandes que, dos largos días después del desalojo, Ricardo Alonso Fernández y Fernando Alonso Fuentes se han descolgado con un extenso comunicado en el que se quejan de haber sido maltratados, aseguran que quieren llegar a un acuerdo y ofrecen el piso al ayuntamiento para el programa ReViVa (el ayuntamiento ya ha contestado que eso es inviable). Qué increíble que de golpe recuperen la voz. Siendo malpensada, se me ocurre que quizá se les haya venido abajo una posible venta. A ver quién va a comprar ahora esa patata caliente. O como ha dicho en Bluesky el ministro de Asuntos Sociales: “Ha sido hablar de expropiarles la vivienda y de pronto les ha entrado la conciencia social”.
La tragedia de Maricarmen ha sido especialmente escandalosa por sus agravantes, como la extrema vulnerabilidad de la víctima. Pero me pregunto cuántos otros casos semejantes hay que ni siquiera cuentan con un eco público. De hecho, Isabel Díaz Ayuso ha minimizado el desalojo de Maricarmen alardeando de los 25.000 desahucios anuales que hay en España; que lo haga mientras juega al Monopoly con su ático de seis millones de euros es una coincidencia simbólica tan rematadamente obvia y delirante que hasta da reparo mencionarla.
Pienso en esos miles de inquilinos, en esas Carmencitas y Paquitas y Lolitas y hasta algún Francisco a los que van a desahuciar este año. Eso no lo pueden arreglar Rodhes ni los donantes anónimos. La febril inflación del precio de los pisos, la pavorosa falta de alquileres accesibles, la facilidad con la que las empresas inmobiliarias se dedican a cazar y echar inquilinos indefensos para poder hacer los negocios del siglo es una realidad indecente, una situación insoportable que sin embargo soportamos. Y me temo que cada día hay más individuos para los que este comportamiento de corsarios, que yo veo como una especie de terrorismo habitacional, constituye una sana manifestación del libre comercio, la libre iniciativa y el libre triunfo del poderoso sobre el débil. Por eso a Ricardo Alonso Fernández y Fernando Alonso Fuentes lo que más les encocoró fue que los llamaran buitres (a ellos, avispados y exitosos empresarios): publicaron su protesta por el término un día antes de comunicar que están buscando una solución. Qué extraordinario que les urgiera más deslindarse de un nombre que del hecho de arrojar a las tinieblas a una anciana impedida.
Hace unas semanas me contaron que la furia devoradora de las empresas inmobiliarias es tal que andan ofreciendo hasta 50.000 euros de propina a los porteros para que les avisen del fallecimiento de un dueño. Mal asunto, pensó mi febril cabeza escribidora. Que me perdonen los porteros, unos profesionales estupendos (amo a mi maravilloso conserje, por ejemplo), pero en esta sociedad tan encallecida lo mismo podría aparecer algún portero decidido a adelantar la muerte de ese vecino tan viejecito y solo. En la selva del ladrillo vale todo.

EL PAÍS DdA, XXII/6478

sábado, 26 de septiembre de 2026

QUE EL ESTADO INTERVENGA CON LA CONSTITITUCIÓN, LA JUSTICIA Y LA HUMANIDAD EN LA MANO

El colapso de la vivienda no tiene solución apacible ni posibilidad de entendimiento y acuerdo. Es una confrontación abierta y descarnada. Pero eso solo parece saberlo una parte: la parte que te dice que vivas en un pasillo por mil euros al mes porque el piso es suyo, la que mueve a sus picapleitos para que la policía saque a rastras a una anciana discapacitada de la casa en la que vive hace 70 años. La otra parte, todos nosotros, debe entender que es una confrontación. Y esa es la responsabilidad de Sánchez y el Gobierno. Ni los incentivos fiscales ni la construcción de viviendas serán suficientes en una situación de combate. Habrá que pasar a severos castigos fiscales, a expropiaciones, a leyes que marquen límites. Tiene que intervenir el estado con la Constitución, la justicia y la humanidad en la mano.



Enrique del Teso

No hay nada más penetrante que un caso particular. No sé si hay faquires capaces de acostarse sobre puñales en punta, pero sé que ninguno es capaz de acostarse sobre un solo puñal, porque uno solo sí que se le clavaría. El desahucio de Maricarmen espesa a su alrededor un montón de emociones, datos, pautas morales, inquietudes, convicciones y malestares. No aturde ni confunde. Es un caso que aclara, que quita telarañas y muestra puras y cristalinas las cosas tal y como son. Y cuando las cosas están claras, los puños se aprietan y la movilización y presión social fermentan. Por eso, los ultras suelen provocar, crispar, acosar, mentir y desquiciar, lo hacen para entafarrar, porque sus generales conocen la fuerza de la claridad. Por eso, el choque de la democracia con ellos busca luz. Es el duelo de siempre entre la razón y el ruido y entre la franqueza y la ocultación. Pero un caso tan estridente como el de Maricarmen hace caer todas las máscaras y extingue todas las distracciones. Es un caso que desenreda todas las líneas de la maldad, de la injusticia y de las trapacerías del beneficio improductivo, del colesterol parásito que atrofia el sistema.
Algunos simios ultras intentan “desmitificar” a Maricarmen, y como buenos lacayos pretenden que la diferencia entre lo que ella pagaba al mes y el pastizal que quiere llevarse en las uñas el fondo buitre más o menos lo estaba robando la anciana, la muy jeta. Elisa Beni, que ya había propalado la culpabilidad de Mónica Oltra en aquel vergonzoso complot político y judicial y que lleva tiempo buscando cacho en la jugosa tarta de la infamia, culebrea con las opciones que le habían ofrecido a la obstinada anciana que no quería dejar su casa, la vieja no huele a trigo limpio. Pero admitamos que todo esto lo reproducen sus medios con desgana. Como digo, el caso es tan nítido que las formas habituales de intoxicación se desmayan ante la contundencia de la maldad (hasta en la prensa internacional sale la foto de Maricarmen). Así que intentan quitarse a Maricarmen de encima endosándosela a Sánchez, más no pueden intentar. Por cierto, Ayuso debería guardar sus secretos. Una táctica antigua que le enseñó MAR es atribuir al adversario las maldades propias, para enredar. Eso tiene la consecuencia de que las balas contra el enemigo llevan impresas esas maldades propias. Y ahí es donde tiene que ser cauta. Dijo que Sánchez busca deshumanizarla y acosarla. Deshumanizar y acosar es una parte del librillo ultra que ella debería guardar en secreto y no mostrarlo lanzándolo contra Sánchez.
Los hechos. Un montón de policías se plantan en el domicilio de una anciana de 87 años, discapacitada, para echarla de la casa en la que vive desde hace 70 años, porque un fondo buitre quiere sacar más pasta. La discapacidad de Maricarmen es del 50%. Una discapacidad del 50% con 87 años encima te aleja mucho de una vida normal. Pero la ley dice que, para que tu discapacidad te dé derecho a mantener el contrato de alquiler, la discapacidad ha de ser del 65%. No llega, diría el equipo jurídico de los buitres restallando los dedos (“no necesito pistoleros, necesito abogados”, decía Michael Corleone). Lo que se hizo fue legal, las leyes permiten una injusticia tan palmaria. Pero no era lo único legal que se podía hacer. A los fondos buitre, como es habitual en entidades malignas, les gusta el anonimato y lo consiguen siendo genéricos: fondo buitre, sin nombre, sin nombres. Para ser incógnito por genérico, hay que ser canónico. No se puede ser medio bueno, hay que ser un mamón esférico. Así que el fondo no aceptó un nuevo contrato con sus pretensiones, pero con una tercera persona (que ya se había ofrecido) que pagase la diferencia pretendida por el fondo y ni siquiera aceptó un aplazamiento previsto en la ley de 15 días. Son cosas del anonimato: para ser una silueta negra, un fondo buitre sin nombre, hay que canónicamente cabrón, o en caso contrario ya eres especial y acabas teniendo nombre.
Decía que el caso de Maricarmen desenmaraña y aclara. Los fondos, los bancos y los grandes poseedores vuelcan sus dineros en una necesidad vital fuera de control. Alteran el mercado, los propietarios más pequeños consiguen unas rentas altísimas, hay tensión social y, en medio de la tensión, se extiende, como una trinchera, la convicción de que la propiedad es lo primero y de que tienen derecho a alquilar ¡un pasillo! por quinientos o mil euros en Madrid y Baleares. Todo el mundo apura sus intereses hasta el límite de la horma. Los tiburones huelen la sangre y los que no lo son acaban contagiándose. No es un problema social. Es un colapso, una emergencia nacional que exige exprimir la Constitución. Más de una generación sin salir de casa o trabajando íntegramente para quien pone la mano a fin de mes, personas de alta cualificación trabajando para entregar su salario como renta parásita hace al país un enfermo necesitado de atención urgente. Es lo que pasa cuando se entregan las necesidades vitales al lucro. ¿Qué creen que pasará si entregan nuestra salud, nuestra pensión o nuestra educación a los tiburones? El caso de Maricarmen nos tira a la cara un aspecto básico de la construcción social. Los derechos son actuaciones que se hacen para protegernos unos a otros y para garantizarnos unos a otros nuestras legítimas oportunidades. Los derechos escritos en la ley no sirven de nada si no hay actuaciones que hagan eso que reza el derecho. No sirve de nada tener derecho a la salud si no tenemos un hospital con personal y dotación que nos opere. Los ricos no quieren pagar los impuestos que suponen los servicios públicos y no quieren que se les limite el lucro con nuestras necesidades. La vivienda es un derecho reconocido, pero sin actuaciones públicas que lo sustancien. Con la vivienda se hace lo que quieren los ricos y lo que relata como un loro Almeida: nada. Claro que Sánchez tiene su responsabilidad. Pero no la que le endilga el facherío. Otra más delicada que señalaremos.
La policía empleando la fuerza para sacar a la anciana y desalojar a los indignados que no se resignaban a semejante espectáculo, y la crueldad e insensibilidad extremas en las actuaciones de los buitres nos ponen cristalina una obviedad que no se mira de frente. El colapso de la vivienda no tiene solución apacible ni posibilidad de entendimiento y acuerdo. Es una confrontación abierta y descarnada. Pero eso solo parece saberlo una parte: la parte que te dice que vivas en un pasillo por mil euros al mes porque el piso es suyo, la que mueve a sus picapleitos para que la policía saque a rastras a una anciana discapacitada de la casa en la que vive hace 70 años. La otra parte, todos nosotros, debe entender que es una confrontación. Y esa es la responsabilidad de Sánchez y el Gobierno. Ni los incentivos fiscales ni la construcción de viviendas serán suficientes en una situación de combate. Habrá que pasar a severos castigos fiscales, a expropiaciones, a leyes que marquen límites. Tiene que intervenir el estado con la Constitución, la justicia y la humanidad en la mano.
No hay ningún derecho que no tenga su mezquino aprovechado. Es un derecho estar de baja cuando enfermas, y siempre hay jetas que encuentran resquicios para no hincarla aprovechando ese derecho. Eso ni es general ni pone en cuestión ningún derecho básico. Con una fuerte intervención sobre la vivienda por supuesto que aparecerán los pícaros cutres a chupar de bote. La propaganda ultra, la de los ricos, aprovechan y aprovecharán estas conductas para generalizar y demonizar a la gente necesitada de la protección. En el caso de la vivienda ya se inventaron una legión inexistente de okupas para que toda actuación para que la gente pueda vivir en algún sitio parezca complicidad con el crimen. Con eso hay que contar. Ellos saben que esto es una confrontación. Por eso mienten e intoxican, por eso … ¿cómo era lo del librillo de Ayuso? … deshumanizan y acosan. Ellos están en combate. El Gobierno debe verlo así, esa sí es responsabilidad de Sánchez. Maricarmen quitó ruido y telarañas y mostró las cosas como son.

NORTES DdA, XXII/6477

OBISPOS, DESAHUCIOS E INVASORES



Lazarillo

No esperábamos una carta de la Conferencia Episcopal firmada por todos los prelados, dado que no es posible tal grado de fraternidad entre quienes han dado carácter a su ejecutoria con el asunto de las inmatriculaciones, pero habría sido un detalle propio de la religión que representan y dicen predicar como máximas autoridades de sus respectivas diócesis, que algún obispo tuviera en cuenta el mensaje evangélico y se acordara de las ancianas y familias vulnerables que los fondos de inversión dejan en la calle sin alternativa habitacional. Lamentable que los prelados españoles, todos a una, sin excepción entre progres y retrógrados, no hayan dicho ni pío del caso de Maricarmen Abascal y otros casos de desahucios como los que se han dado a conocer estos días y han impresionado a la mayoría de la opinión pública española, entre la que no cuenta por omisión la de la obispalía. En cuanto a lo de Ceuta, sí hubo un prelado que habló, el de Oviedo, pero mejor se habría abstenido de hacerlo, pues llamó invasores a los que llegan a perder la vida buscando una vida más digna fuera de sus países. Lo de dar refugio al extranjero, que dijo el apóstol Mateo, es literatura.

DdA, XXII/6477

AQUILINO BARAGAÑO, UNO MÁS A RECUPERAR "ENTRE LO DIFÍCIL Y LO IMPOSIBLE"

IA

Ayer, muy de pasada, durante la emisión en TVE del magnífico e impactante documental "Entre lo difícil y lo imposible", que recoge las trabajosas y complicadas labores de exhumación que están llevando a cabo, desde hace dos años, arqueólogos, historiadores y médicos forenses en las criptas del Valle de Cuelgamuros (antes Valle de los Caídos), pude distinguir muy de pasada entre las cajas depositadas alguna en la se leía el topónimo de la localidad asturiana de Salas. Este artículo, sobre la reclamación de los restos de Aquilino Baragaño, procedentes de ese lugar,  se publicó en este DdA y en El Salto el 15 de noviembre de 2019. Desde entonces y mucho antes también sigue esperando el abrazo a los huesos de su abuelo Maribel Luna Baragaño, que ayer habrá sentido mucha más emoción que nosotros viendo el documental, sobre todo por todas las incidencias que desde el citado año y bastantes años antes están haciendo tan tan larga como injusta e injustificada la espera para que pueda inhumar los restos mortales de Aquilino Baragaño en la tierra en que nació y lo mataron por defender la democracia*.

AQUILINO BARAGAÑO, EL RUISEÑOR DE LANGREO, VOLVERÁ A ASTURIAS


Félix Población

"Verás, en mi familia, mi abuelo era un “desconocido”, nunca nos habían hablado de él, sólo que había desaparecido en el frente de Belmonte. Un día decidí buscarle, saber quién era y dónde estaba. De no tener nada de él, terminé teniendo hasta su ficha de la mina, su foto, su huella de la mano, supe dónde había nacido, dónde había estudiado, conocí de él que era muy cantarín, que era pequeñu de estatura, pero muy guerrero y mil cosas más. Aprendí a quererle, todos en mi familia aprendimos a quererle, ya era una persona, nuestro abuelo, que no habíamos conocido pero que ya sabíamos todo de él".

"Cuando nos enteramos que estaba en el Valle, yo fui con Luis Miguel Cuervo al Valle a llevarle unas flores, se las dejé en la puerta del recinto donde estaba, estuve llorando mucho tiempo, le pedí perdón por no haberle buscado antes y le prometí, me prometí a mi misma que haría todo lo posible para traerlo a casa. Al "güelín" lo quiero traer a su tierra, que es la mía, por sentimiento y por justicia, por justicia a todas las víctimas que fueron utilizadas para rellenar el mausoleo del dictador. Por todas las que están tiradas en las cunetas. Si consigo traer a mi abuelo a casa será como una batalla ganada a la injusticia, una especie de venganza hacia los asesinos de tantas personas. Es decir …pues queríais que estuviera aquí, tirado, pues ahora su familia lo sacará de ahí y lo traerá a casa. No puedo, no podemos rendirnos, o ellos ganarían".


Han pasado nada menos que diez años de trámites y Maribel Luna Baragaño ha tenido por fin hace unos días la noticia más esperada durante tanto tiempo, como si el desalojo de la momia del dictador hace semanas hubiera movido los resortes requeridos: el consejo de administración de Patrimonio Nacional autoriza por fin la exhumación de los restos mortales de 31 combatientes defensores de la segunda República, inhumados sin la autorización de sus familias en el Valle de los Caídos durante la dictadura. 

Carné laboral del picador Aquilino Baragaño

Uno de esos luchadores en defensa de la democracia es el abuelo de Maribel, Aquilino Baragaño Montes, al que se le conocía por El ruiseñor de Langreo por sus facultades para cantar la tonada asturiana. Sus restos fueron trasladados el 2 de Julio de 1959 desde el cementerio de La Barrosa, en Salas, al valle de Franco, inaugurado el 2 de abril de ese mismo año.  Fueron registrados con el número 10.032. Los colocaron en el columbario 2135, cripta derecha, piso 3º. Según la relación de los trasladados desde Salas, en la primera hoja figura una anotación importante, los llevaron “individualizados e identificados”, algo que no ocurre en otras páginas.

La ficha biográfica del Ruiseñor de Langreo recobra en estas circunstancias, cuando posiblemente no tarden mucho sus restos en ser acogidos por la tierra en la que nació y donde lo mataron,  una significación especial. Aquilino nació el día 1  de Mayo de 1910 en Candaneo, fue bautizado el 15 de mayo del mismo año en la parroquia de Riaño. Sus padres eran Crisanto Baragaño Fernández, natural de Riaño y Francisca Montes Miranda, del mismo lugar. Crisanto Baragaño se casó en primeras nupcias con Francisca Montes con la que tuvo cinco hijos. Aquilino, Reinerio (soltero, murió en el manicomio), Nuncia, Orive y Pepe. Estos dos últimos emigraron a Argentina. Del segundo matrimonio entre Crisanto y Pilara, nacieron otros cinco hijos: Eudosia (soltera), Norino (se casó con Ermelinda), Secundino (Cuno el de la Ika),  Elena (se casó con Aurelio hija Pili). Y por último Zulima.

Aquilino Baragaño estudió en las escuelas de Peñarrubia y cantaba en el Orfeón de Mieres. Solía ir por los bares y siempre cantaba. Llevaba pantalones llamados “chachullos”. Era bajito y muy alegre. Ingresó en la mina el 24 de diciembre de 1925, sección Pozo. El 1 de enero de 1930 era ayudante de picador, con un jornal  de 7,75 pesetas. El 1 de agosto de 1931 seguía como ayudante de picador y su salario era de 9,50. El 1 de noviembre de 1933 era picador. El 28 de junio de 1935 causó baja por huelga ilegal, ingresó nuevamente con fecha 12 de julio de 1935. Lugar de trabajo Pozo Fondón. 

El día 31 de diciembre de 1936 causó baja en el trabajo. Pertenecía a la CNT de Langreo. Participó en la llamada Revolución de Octubre de 1934, en el asalto al cuartel de La Felguera, posiblemente también haya ido a Oviedo. Fue de los primeros anarquistas voluntarios en la Guerra de España. Fue movilizado con fecha 1 de agosto. El 21 de agosto de 1936 participó con el grupo de Carrocera en los asaltos a los cuarteles de Simancas y Zapadores, situados respectivamente en el actual Colegio de la Inmaculada y en el Cuartel del Coto de Gijón.  Posteriormente estuvo en La Mallecina en Salas. Agosto 1936.

En septiembre se reorganizaron como batallón “compañía Amanecer”.  Hoja de ingreso en Milicias en fecha 1 de setiembre de 1936. Se alistó en el Batallón 10 de Higinio Carrocera, luego llamado 210 de Asturias. El Batallón Carrocera nº 210 fue una unidad creada exclusivamente con voluntarios de CNT, alistándose en el mismo una buena parte de los cenetistas langreanos. Recibió este nombre en honor de su comandante, un metalúrgico vecino de Barros y trabajador de Duro Felguera llamado Higinio Carrocera Mortera,  fue fusilado en Oviedo al final de la guerra.





Estuvo también en el monte de Los Pinos, en Grado y luego en Belmonte. En Marzo de 1937, el batallón continua ocupando las posiciones de Loma Alta, Requejo, Moutas, La Parriella, Mestas, Coruxu y Castañedo. Tienen la comandancia en Bárzana. El día 21 de marzo ocupan la loma del pico de Folgueras. A la noche y al hacer una incursión en el campo enemigo situado en Quintoños, se sostiene un combate resultando herido en la cabeza, junto a otro compañero. Al hacer el parte de su muerte figura con el grado de Cabo. Estaba encuadrado en la 3ªCía –1ª Sección- 4ª E.  Según el parte del día 11 Abril de 1937 esta Cía estaba situada en La Parriella y Las Mesas.

Según nos contó un vecino de Quintoños, recuerda como sus compañeros le decían “Quilinín ven, Quilinín ven”, pero Aquilino ya no pudo volver. Le cogieron prisionero, le llevaron a Cornellana y de ahí al Hospital Militar de Salas, donde el día 22 de marzo de 1937 falleció. El 14 de abril fue inscrito en el Registro Civil de Salas, según certificación facultativa en virtud de la comunicación del Jefe del Hospital Militar de la villa. Su cuerpo según el certificado fue enterrado en el cementerio de Salas. Este cementerio ya estaba lleno por lo que habilitaron uno en La Barrosa, donde fue enterrado junto a Amparo y las enanitas de Grado.

Es de esperar, después de tan larga espera, que el "guelín" Aquilino, tanto tiempo "desconocido" para su nieta, vuelva pronto a la tierra de la que lo secuestraron para ser enterrado  en el Valle de los Caídos hace sesenta años, y que los pocos datos sobre su vida que ha ido rastreando Maribel, para hacerlo más familiar y más cercano en su memoria, se complementen pronto con un lugar en donde los restos mortales de su abuelo sean señalados con flores por toda la dignidad de su lucha.

*Me sumo a la nota escrita por Remedios Palomo sobre el documental "Entre lo difícil y lo imposible": Eché en falta el testimonio de Fausto Canales, qye recuperó los restos de su padre y cuyo papel fue importante para la apertura de las criptas.

DdA, XXII/6477

CARTA DE UN ANCIANO SUICIDA AL QUE SE LE NEGÓ LA EUTANASIA

 Escrito por la muerte de mi ‘aita’: «Suicidio de un anciano en el Vergel tras sufrir la negativa a recibir la eutanasia»

«La lista de los sufrimientos físicos no es corta y la de los psicológicos no le queda a la zaga. Teniendo todo esto en cuenta, ¿no merezco acaso más dignidad? ¿No merezco que se me conceda la posibilidad de morir dignamente, rodeado de mis seres queridos y con tranquilidad en vez de tener que suicidarme y morir con más dificultad, más dolorosamente y en soledad?”.»

Older man sitting on a park bench in an autumn park
Imagen generada por IA
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Mertxe Belzunce Larumbe, Noticias de Navarra, 26 de septiembre de 2026

Luis Belzunce Martínez ha fallecido. El certificado dirá que la defunción se produjo el 23 de septiembre de 2026, pero en realidad él murió el 21, sólo y a escondidas, como un criminal. El resto del tiempo es el sufrimiento, agotamiento y dolor que nos ha regalado a él y a sus seres queridos la soberbia y falta de humanidad de algunas personas que se creen con la superioridad suficiente como para decidir si alguien realmente sufre o no, si alguien realmente quiere seguir viviendo o no, a pesar de que esa persona, en su sano juicio y completamente cabal, haya repetido por activa y por pasiva que no le compensa la vida, que está sufriendo intolerablemente física, psicológica y emocionalmente y que quiere terminar cuanto antes. Y así, unas personas que por lo visto están por encima del bien y del mal, le deniegan la posibilidad de haberse podido despedir en condiciones de sus seres queridos y le deniegan una muerte digna, rápida, indolora, controlada y sintiendo el cariño y apoyo de quienes hubiéramos estado ahí, acompañándolo.

El resto del escrito está redactado por él mismo. Nos pidió que lo publicáramos tras su muerte y va íntegro:

“Suicidio de un anciano en el Vergel tras sufrir la negativa a recibir la eutanasia” A quien tiene una mascota, un perro por ejemplo, si lo lleva con dolencias, con artrosis, con mala visión, evidentemente dolorido y sufriendo, se le aconseja que lo eutanasie como muestra de humanidad y amor ya que lo contrario sería una crueldad. Sacrificamos a nuestro amigo fiel porque lo queremos.

El juramento Hipocrático dice que hay que mantener la vida, pero vida no es solo respirar. Vida es tener una mínima calidad en nuestro día a día. Pienso que muchos profesionales de la medicina han confundido o malinterpretado este juramento y han pasado a ser crueles, o quizás incluso a creerse semidioses, decidiendo que hay que aguantar, que tengo que aguantar mis dolencias, que no son pocas y me hacen sufrir.

Además de las típicas de la edad, la próstata que me obliga a orinar continuamente, la sordera que va en aumento, la dificultad para escribir porque me tiembla la mano, la memoria que va fallando, etcétera, también tengo que lidiar con dolores de cabeza casi constantes, la tensión ocular, el cansancio y la sequedad de los ojos, la cicatriz en el ojo derecho, la visión con líneas que se superponen… y todo lo que ello conlleva, ya que anulan prácticamente por completo mi capacidad de lectura. Además, mis cervicales están dañadas más allá de posibilidad de mejora y a menudo necesito collarín. Y por si todo esto fuera poco, apenas me quedan bronquios. Tengo una EPOC que me imposibilita andar más de 4 pasos sin sentirme absolutamente asfixiado. Y encima, la cabeza del fémur ha dañado la pelvis y no me permite ni dar esos pasos con normalidad.

Mi piel está reseca todo el tiempo, por más hidratantes que me aplique y me descamo sin cesar. Y, como colofón, una lesión en el cubital me ha dejado sin presión en la mano izquierda y en la mano derecha tuvieron que amputarme el dedo anular por cuidados necesarios insuficientes por parte de la residencia cuando me lo rompí.

La lista de los sufrimientos físicos no es corta y la de los psicológicos no le queda a la zaga. Teniendo todo esto en cuenta, ¿no merezco acaso más dignidad? ¿No merezco que se me conceda la posibilidad de morir dignamente, rodeado de mis seres queridos y con tranquilidad en vez de tener que suicidarme y morir con más dificultad, más dolorosamente y en soledad?”.

ASTURIAS LAICA  DdA, XXII/6477

viernes, 25 de septiembre de 2026

QUE EL FASCISMO NO UTILICE OTRA VEZ LA MISMA DEMOCRACIA PARA DESTRUIRLA

 

"La peor amenaza para la Democracia es que ésta no sea capaz de defenderse de sus enemigos. Si no lo remediamos, el fascismo volverá y entrará por la puerta principal, utilizando la misma Democracia para destruirla. En nuestra mano está defenderla de esta amenaza global, aunque no es la única. El Cambio Climático también amenaza la vida sobre la tierra, multiplicando las injusticias sociales y fomentando el auge del autoritarismo". Nuria del Álamo Gómez es Diplomada en Trabajo Social, Licenciada en Sociología, Diplomada en Familia y Sociedad por la Universidad Nacional Autónoma de México, Experta y Máster en Inmigración y Extranjería por la Universidad Europea de Madrid y el Consejo General de la Abogacía, y Doctora en Sociología por la Universidad de Salamanca. Actualmente es Profesora Titular del Área de Trabajo Social y Servicios Sociales del Departamento de Derecho del Trabajo y Trabajo Social, Investigadora Titular del Instituto de Iberoamérica, miembro del Grupo de Investigación Reconocido “Políticas públicas en defensa de la inclusión, la diversidad y el género” y coordinadora de la Línea “Migrantes y Derechos” de la Clínica Jurídica de la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca. Asimismo, es miembro de la Junta Directiva de la Asociación Salamanca Memoria y Justicia y miembro de la Cátedra de Memoria Democrática de la Universidad de Salamanca.

Sol Gómez Arteaga | 24/09/2026

Vivimos unos momentos históricos de gran confrontación en los que determinados sectores políticos de la derecha y ultraderecha, con las mentira y los bulos como instrumento, buscan desestabilizar a la sociedad, destruir lo que tanto trabajo y vidas humanas ha costado levantar: la democracia. Uno de los puntos claves de ese discurso de desestabilización es hacer ver como enemigo al extranjero que emigra de su país en busca de unas mejores condiciones de vida. Como experta en emigración, ¿qué análisis harías a nivel mundial de lo que está pasando?

Las migraciones son tan antiguas como la humanidad, así que plantearlas únicamente como un problema actual no anticipa nada bueno. Con la generalización y aceleración de los movimientos migratorios en el mundo, las personas migrantes se han convertido en el chivo expiatorio al que acusar de los problemas que han generado las políticas neoliberales. La extrema derecha ha sabido capitalizar ese malestar de la población por la precariedad laboral y las dificultades de acceso a la vivienda, y lo ha convertido en el caldo de cultivo de los bulos que muestran a las personas migrantes como un peligro para el bienestar y la seguridad de los países de acogida, cuando los estudios muestran exactamente lo contrario, la inmigración es el motor económico de los países del primer mundo acuciados por un envejecimiento de la población y aumento de la esperanza de vida. Esta situación genera un aumento de las situaciones de enfermedad y dependencia al final de la vida difíciles de atender por la población autóctona. Por eso las migraciones se feminizan, porque las mujeres procedentes de países “pobres” dejan a sus familias para cuidar a los hijos y las personas dependientes en los países “ricos”. Igual ocurre en la agricultura y otros sectores donde la población autóctona aspira a empleos más cualificados. La inmigración económica se genera porque hay demanda de mano de obra en los países de destino y en sectores muy concretos como el sector servicios, la construcción, el sector primario y el sector de los cuidados. La inmigración, como evidencian los estudios, no genera pobreza y tampoco un aumento de la delincuencia.

Pero tampoco debemos pecar de ingenuidad y creer que es suficiente con dejar que el fenómeno se “regule” solo. Hoy en día todos los Estados son origen de movimientos migratorios, destino o país de tránsito y, en algunos casos, las tres cosas a la vez, por ello deben plantearse diseñar e implantar políticas migratorias serias y rigurosas, que determinen quién puede entrar, pero también cómo se va a favorecer la integración de las personas que llegan.

Cuando los gobiernos, por acción u omisión, no priorizan políticas serias de integración de la inmigración, favorecen la utilización del fenómeno por parte de la ultraderecha como, desafortunadamente, hemos visto en demasiadas ocasiones. En los dos mandatos de Trump en Estados Unidos, se ha utilizado el discurso anti-inmigración como eslogan electoral, como también centró la campaña del Brexit hace 10 años, y como está ocurriendo en la Unión Europea donde la evidencia de la necesidad de la llegada de personas inmigrantes, de hecho, forma parte de la política comunitaria.

Tampoco podemos creer que son fenómenos aislados entre sí, porque la “música” de estos discursos anti migratorios suena muy parecida. No hay más que escuchar las consignas de estos partidos para identificar que forman parte de una corriente global de populismo xenófobo, que utiliza el mismo vocabulario bélico para referirse a las personas migrantes, generando en la población una percepción de amenaza de la que nos “pueden” proteger los partidos populistas.

Centrándonos en nuestro país, España, desde hace más de un mes asistimos al drama de Ceuta, con la entrada los días 30 y 31 de julio de unas 72.000 personas procedentes de Marruecos, habiendo regresado en las primeras 48 horas 70.000 de forma voluntaria. No obstante, las estimaciones oficiales calculan que unos 10.000 permanecen en la ciudad, llevando a una crisis migratoria y humanitaria y a un tenso y controvertido debate geopolítico. Haznos un diagnóstico de lo que está pasando y qué soluciones, bajo tu punto de vista, se podrían aportar.

Lo que ha ocurrido en Ceuta es, ante todo, un drama humanitario. A las puertas de Europa conviven personas que emigran por una motivación económica o de mejora de las condiciones de vida, con otras que huyen de guerras, persecuciones y amenazas, y que han accedido por la única puerta que se les ha abierto. Es conveniente recordar que no existen vías accesibles, legales y seguras para entrar en España, ni para migrantes económicos, ni para solicitantes de asilo que ni siquiera pueden pedirlo en país de origen o desde un tercer estado. Entrar por puestos no habilitados se convierte en la única opción, y eso es lo que ha ocurrido. Los datos oficiales muestran que en la frontera sur de la Unión Europea estas entradas son frecuentes, pero se obvia que la principal vía de entrada de la inmigración irregular se realiza por aeropuertos y vías terrestres, esto se invisibiliza y se apunta a las imágenes de personas con su vida en una bolsa de plástico entrando a nado por el espigón de Ceuta.

Además, entre estos miles de personas que han entrado en Ceuta hay niños, niñas y adolescentes, especialmente vulnerables a las agresiones y a la explotación sexual, que gozan de una especial protección. Si no se pueden “devolver en caliente” a los adultos que han entrado irregularmente, menos aun puede hacerse con los menores de edad. Las personas adultas deben ser identificadas y permitirles realizar una petición de asilo, con asistencia letrada e intérprete, si lo desean. Si devolviésemos a las personas saltándonos este procedimiento, estaríamos incumpliendo los Tratados y Acuerdos suscritos por España, por eso debemos rechazar los discursos, vengan de donde vengan, que afirman que “volverán a Marruecos todos los que entraron”, porque proponen violar la legalidad vigente y eso es el inicio de la barbarie.

La situación de los niños y niñas es más delicada aún. Nuestra normativa interna (la Ley de Extranjería) establece un procedimiento de retorno más garantista que consiste en que solo se podrán devolver a aquellos menores de los que las autoridades puedan localizar a sus familias, o que puedan ser puestos a disposición de los servicios de protección a la infancia del país de origen, siempre que se garantice el interés superior del menor. Es evidente que el procedimiento es largo y complejo y requiere, mientras tanto, de la atención de estos niños y niñas en los servicios de protección a la infancia de las Comunidades Autónomas, que son las competentes en esta materia. Es lógico que la Ciudad Autónoma de Ceuta no disponga de medios para atender a todos los menores que han entrado en esta crisis y en anteriores, por eso se aprobó en 2025, el Real Decreto 743/2025, de 26 de agosto, por el que se establece la capacidad ordinaria del sistema de protección y tutela de personas menores de edad extranjeras no acompañadas de las comunidades y ciudades autónomas, y la obligatoriedad de estas de acoger, en un reparto proporcional, a los menores que están en Ceuta, como ya se hizo, entonces, con Canarias. Las Comunidades Autónomas de la península disponen de plazas suficientes para acoger y dar la debida atención a estos menores, pero algunas comunidades que gobiernan con la ultraderecha incumplen la norma, a sabiendas.

Esta acogida temporal no es una obligación moral, sino legal, que debería interpelarnos como demócratas y defensores del Estado de Derecho. Permíteme que recuerde aquí unas palabras de mi querido Javier de Lucas, Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universitat de València, que insiste en que la compasión no puede ser criterio de política migratoria y de asilo, porque es voluntaria, volátil, y no exigible, hoy se atiende, mañana, no. El respeto al Derecho y a los Convenios internacionales sí es un criterio firme, obligado y prioritario.

Las soluciones no son sencillas. A corto plazo solo cabe atender las necesidades de las personas que permanecen en Ceuta mientras se les identifica, se determina su origen y la procedencia del retorno. A largo plazo, necesitamos una política migratoria planificada, y que los diferentes niveles competenciales de la Administración dejen de utilizar la inmigración como ariete y estrategia electoral.

Quiero preguntarte por el proyecto pedagógico en el que participan quince centros de enseñanza primaria, secundaria, F.P y enseñanza universitaria que recibe el nombre de “Historias de vida”. ¿Cómo surge? ¿Qué objetivo persigue? ¿Qué ámbitos o colectivos abarca? ¿Por qué crees que es importante?

Desde hace más de una década, utilizo “las historias de vida” como técnica de aprendizaje de las realidades migratorias en una asignatura que imparto en el Grado en Trabajo Social. Es una asignatura que pretende formar a las futuras trabajadoras sociales (son mayoría) en aspectos psicosociales y jurídicos de las migraciones, y elaborar la “historia de vida” de una persona migrante les permite integrar y aplicar los conocimientos teóricos adquiridos. A través de esta actividad, el alumnado pone rostro y voz a la experiencia de la emigración, a veces dentro de su propia familia, y cambia para siempre su percepción de lo que supone dejar tu casa, tu familia y tu lengua materna, para lanzarte a lo desconocido.

Mientras, mi querida amiga y colega Carmen Miguel Vicente, profesora de Trabajo Social de la Universidad Complutense, estaba haciendo lo mismo en una asignatura sobre prospección laboral, para la que proponía a sus estudiantes entrevistar a sus abuelos y abuelas para conocer sus trayectorias laborales. En estas historias brotaban relatos de la escuela y de cómo comenzaban a trabajar apenas aprendían “las cuatro letras”. Desde que descubrimos la similitud de nuestras actividades el proyecto no ha dejado de crecer, bajo la dirección de Carmen, incorporándose Centros de Educación Primaria, Infantil, Bachillerato y Formación Profesional, y otras Universidades. Y las temáticas abordadas tampoco han dejado de crecer, ya que se incluyen, de manera transversal, las migraciones, la perspectiva de género, las trayectorias laborales, la represión de la dictadura y la Memoria Democrática.

Como docente de la Universidad de Salamanca háblanos en concreto de tu trabajo de coordinación en el proyecto “Historias de vida” desde la línea de inmigración, que culmina con tu participación en la publicación en papel de cuatro volúmenes que recoge los testimonios directos de distintos colectivos.

Paralelamente al Proyecto de las “historias de vida” en el Grado en Trabajo Social, participo en un proyecto más reciente denominado “Relatos de vida con nombre propio: proceso de escucha activa para transformar realidades desde el Derecho”. En este caso la iniciativa parte de la Clínica Jurídica de Acción Social de la Universidad de Salamanca que es una asignatura optativa de los Grados en Derecho, Criminología y Ciencia Política y de la Administración Pública que utiliza la metodología de Aprendizaje- Servicio, o lo que es lo mismo, el alumnado aprende al mismo tiempo que realiza un servicio a la comunidad. La Clínica se estructura en siete líneas de intervención: discapacidad y dependencia, intervención penitenciaria y derechos humanos, cambio climático y desarrollo sostenible, memoria democrática, menores y uso de internet, migrantes y derechos y la clínica jurídico-penal, y desde ellas se colabora con entidades del tercer sector dedicadas a la atención de diferentes colectivos. Para dar voz a estos colectivos, pensamos en llevar la elaboración de historias de vida a una dimensión más jurídica con propuestas para mejorar la vida de estos colectivos. La idea de publicarlas cada curso académico en un libro colectivo nos permite difundir estas historias de una manera muy eficaz, a la vez que nuestro estudiantado conoce a sus protagonistas, desarrolla competencias profesionales del ámbito jurídico. Con este curso 2025-2026, son ya cuatro ediciones del libro de Relatos, y esperamos que sean muchos más.

La docencia, campo en el que trabajas, además de impartir conocimientos, investigar, puede y deber ser un canal para enseñar y transmitir valores. ¿Cuáles crees que son los retos del Trabajo Social del futuro?

El reto fundamental es adaptarse, como profesión, pero también como disciplina científica, a los desafíos actuales. Las migraciones, el Cambio Climático, los delitos de odio, el racismo, etc., exigen del Trabajo Social altura de miras. No bastará con la atención e intervención sobre los problemas sociales, sino que será necesario trabajar, también, en la sensibilización y la prevención. También la investigación debe ser un ámbito prioritario para el Trabajo Social, aunque cuesta mucho romper la lógica del profesional del trabajo social como ejecutor de políticas diseñadas por otros. Hay que reivindicar el papel del Trabajo Social en la investigación, previa a la planificación e intervención, el famoso “conocer para transformar”, porque mientras no fomentemos la investigación en Trabajo Social estaremos supeditados a otros profesionales que investigarán por nosotros.

Eres miembro de la Junta Directiva de la Asociación Salamanca Memoria y Justicia y miembro de la Cátedra de Memoria Democrática de la Universidad de Salamanca. Saber lo que pasó, trasmitirlo generacionalmente, buscar a los desaparecidos, darles digno entierro, dignificarles, son algunos de los objetivos de la Memoria Histórica que parecen aludir a hechos del pasado. Sin embargo, ¿crees que la Memoria Histórica enlaza con el momento actual? ¿Crees que es importante seguir hablando de ella por y para las siguientes generaciones?

A través de las actividades de la Línea de Memoria Democrática de la Clínica Jurídica y la movilización que provocó la propuesta, en 2022, del PP y Vox de Castilla y León de una “Ley de concordia” que negaba la represión, desprotegía a las víctimas y desasistía a las asociaciones memorialistas, descubrí la enorme injusticia y ausencia de reparación de las víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura, y como los duelos siguen presentes en las familias. Desde entonces me he implicado en las actividades de la Asociación Salamanca Memoria y Justicia y recientemente me he incorporado también a la Cátedra de Memoria Democrática de la Universidad de Salamanca.

La Memoria Histórica o Democrática no solo enlaza con el momento actual, sino que explica muchas cosas que estamos viviendo. La Transición pasó por un ser un proceso modélico de tránsito a la Democracia, pero lo cierto es que en aras del consenso se amnistió por igual a víctimas y victimarios, privando a las familias de los represaliados del reconocimiento y la reparación. Como se dice vulgarmente “de aquellos polvos, estos lodos”. Las generaciones actuales no solo desconocen la verdad de lo sucedido, sino que han asumido la retórica revisionista de la Guerra y la Postguerra. La prueba la tenemos estos días con el auto del Tribunal Supremo que suspende el derecho al voto de los españoles descendientes de españoles exiliados entre el año 1936 a 1955 con el argumento de que no han podido probar que el exilio fuese por motivos políticos, exigiendo una prueba de ello, y negando así la existencia de la represión. De igual manera que la ultraderecha alemana sostiene que no existió el holocausto.

Por eso, me resulta insoportable oír a adolescentes decir que se vivía mejor en la Dictadura. Hay que seguir hablando y mostrando la historia real, no solo a los jóvenes, sino también a generaciones que se han criado con la historia “oficial”. La generación de mi madre (82 años) todavía no ha podido conocer la historia de los defensores de la II República y sus valores. Hay que seguir haciendo pedagogía de la verdad y la justicia.

Por último, ¿hacia dónde ves la deriva de la sociedad con el auge del fascismo al que asistimos? ¿hay esperanza en el futuro? ¿qué crees que podemos hacer los ciudadanos de a pie frente a las amenazas que “desde la propia democracia” nos acechan?

Quiero pensar que aún estamos a tiempo, pero lo cierto es que el panorama es descorazonador. Si antes causaba vergüenza reconocerse como fascista, racista u homófobo, ahora se asume como una opción política u opinión más. La peor amenaza para la Democracia es que ésta no sea capaz de defenderse de sus enemigos. Si no lo remediamos, el fascismo volverá y entrará por la puerta principal, utilizando la misma Democracia para destruirla. En nuestra mano está defenderla de esta amenaza global, aunque no es la única. El Cambio Climático también amenaza la vida sobre la tierra, multiplicando las injusticias sociales y fomentando el auge del autoritarismo.

NUEVA REVOLUCIÓN DdA, XXII/6476