jueves, 12 de febrero de 2026

EL ESCRITOR GONZÁLEZ RUANO NO DEBE DESVINCULARSE DEL HORROR QUE PEPETRÓ

Rita Haiworth censurada


Rafael Manuel Cansinos Galán*

Una de las características que tiene el fenómeno de recuperación de César González-Ruano en 2025 es que sus publicistas, desde medios de extrema derecha, evitan como al diablo la palabra "judío". Hagan ustedes la prueba: acoten la búsqueda de artículos periodísticos a 2025, año en el que la editorial Renacimiento, al husmo del negocio, ha decidido poner en circulación una Biblioteca González-Ruano; y cierren la búsqueda a 31 de junio de 2025, cuando escribo esto: ¡ni uno solo de los participantes en esa ignominia escribe la palabra "judío" en sus alharacas publicitarias! Los detalles paralelos de la actualidad son relevantes, por lo que no olviden ajustar también su sincronía mental a un tiempo en el que desde esos medios se aplaude sin rubor la limpieza étnica que está llevando a cabo el gobierno de Netanyahu en los territorios palestinos.

Estamos una vez más ante un nuevo episodio, anecdótico, pero significativo, de la historia de Israel en Sefarad y del mapa mental contradictorio que mueve a algunos de nuestros intelectuales, tertulianos y publicistas de medios. Hemos pasado de un último tercio del siglo XX y primera década del XXI marcado por la judeofobia tradicional de la derecha, herencia lógica del franquismo, a que esta misma derecha y sus ultras más extremos hayan sido aceptados por el Ministerio de la Diáspora israelí como portavoces legítimos y autorizados del ideario israelí y grandes defensores del papel del Estado sionista como avanzada de Occidente en Oriente Próximo. Todo ello frente a una izquierda desorientada que critica lo que a estas alturas es ya una clara limpieza étnica en Cisjordania y un genocidio en Gaza. Lo que le preocupa al hasbarismo no es que describan el procedimiento -aceptado por la derechas- sino que lo critiquen, lo que les convierte en antisemitas furibundos.

¡Claro! En esta recuperación ruanesca hay que desvincular cuidadosamente el sitagma "González-Ruano" de vocablos con los que puede establecer una concordancia perfecta como "judío" y "judaísmo", "antisemita" y "antisemitismo", "nazi" y "nazismo", etcétera. No puede haber proximidad o que se mezclen esos términos en una nube de palabras que revelaría evidencias. Noticias y artículos vecinos sobre "la guerra justa de Israel" contra lo que llaman estos medios "Hamás" (todos los palestinos), no puede aparecer mezclando resultados con la exaltación del un nazi antisemita que fue Ruano, quien, según indicios insoslayables, esquilmó a judíos durante la II Guerra Mundial y llevó su actividad criminal, también según algunos testimonios que veremos más adelante, a entregar a familias judías que acabaron sus días en los pasos ilegales de frontera española con Francia o en los campos de exterminio.

6 meses con los nazis de César González-Ruano, obra en la que recoge algunas de las crónicas que escribió en Alemania. El libro vio la luz en octubre de 1933 y contó con la subvención del Ministerio de Propaganda nazi a través de la Embajada alemana en Madrid. En él no escatima elogios hacia el nacionalsocialismo y su impulsor Hitler “un hombre simple y genial”.

El argumento de que González-Ruano "es un gran escritor" y nos obliga a separar su vida personal de su obra literaria no tiene base, porque no es verdad. Él mismo fue honesto en este aspecto (¿lo fue en algo más?) y en varios momentos de su trayectoria le vemos plenamente sabedor de la inconsistencia de su labor literaria. No es falsa humildad. Como a otros autores de su generación, leerlo en nuestros días es un ejercicio que solo se justifica con alguna finalidad documental o acádemica. Tiene mucho oficio y miles de páginas y aquí y allí redacta algunos párrafos con cierta gracia dentro del género periodístico "ocurrente", ese que abrió con el siglo Gómez de la Serna, pasa por Umbral y que finaliza, ya en franca decadencia, con Vicente Molina Foix o Manuel Vicent. 

Ruano, que fue desde que nació un majadero absoluto, no es Louis-Ferdinand Céline, en quien se resuelve ejemplarmente la diatriba sobre cómo separar vida y obra, y cualquier lector que se acerca a la misma tiene presente sus desaciertos, que no fue capaz de hacerse perdonar en la última etapa de su vida como médico de personas desfavorecidas. Y sobre Céline no pesa ninguna sospecha de actividad criminal, aunque fue condenado en Francia tras la Segunda Guerra Mundial por colaboración con el ocupante nazi y sus panfletos antisemitas son descritos por Serge Klarsfeld como "textos nocivos y talentosos de incitación al odio racial y a la exterminación de los judíos". Ruano, que no puede equipararse literariamente a Céline ni por asomo, no solo escribió y animó con sus textos el odio racial, es que pesan sobre él acusaciones muy graves de actuaciones que acabaron con la vida de judíos para apropiarse de sus bienes.

Dice Luis Antonio de Villena en su "Vindicación de González Ruano": "Francia ha perdonado a Céline, a Drieu la Rochelle y hasta a Brasillach, algo menor. ¿Y nosotros seguiremos haciendo encaje de bolillos con César González Ruano?" Es probable que esta barbaridad la diga en serio, a pesar de que él conoce muy bien lo que ya hemos contado de Céline, que Pierre Drieu La Rochelle colaboró en publicaciones de la Alemania nazi durante la ocupación de Francia (pero que también en marzo de 1943 rescató a su exmujer, la judía Colette Jéramec, del campo de concentración de Drancy). Y que sepamos, en Francia nadie en sus cabales vindica ni reivindica la memoria de Robert Brasillach, colaborador de los nazis, implicado también, aunque no de forma personal, en la delación de judíos y miembros de la Resistencia, que colaboró con la Alemania nazi como lo hizo Ruano y por ello fue sometido a un juicio por traición​ y fusilado el 6 de febrero de 1945 en el fuerte de Montrouge. Quizá, con la Francia que lo "ha perdonado" se refiera a Action Française y al Front National de Le Pen (ahora Rassemblement National) que ven en Brasillach un "mártir" de la causa nacionalista, ejecutado por lo que consideran una "justicia vengativa" de la posguerra. Bueno, ¡bien visto! por estos ultras, y quizá también lo pueden reivindicar en España, junto a Ruano, el partido VOX y sus adláteres falangistas, o medios como The Objetive, Periodista Digital o El Debate cuando se enteren de lo mucho que Brasillach apoyó el fascismo en España durante la Guerra Civil. ¡Pero todo eso ni es "Francia", ni es "España"!

Qué pretenden estos vindicadores, ¿que situemos a Gonzalez-Ruano junto a Pío Baroja, Eugenio Montes o Jose María Pemán y entonemos un "pelillos a la mar"? Es decir, que lo situemos junto a los que apoyaron con sus escritos el nazismo. Una adscripción ideológica no es lo mismo que actuar contra las personas y las propiedades señaladas por esa ideología, aunque se les pueda acusar de cierta participación negligente, rara vez intencionada. 

No se trata de ignorar los méritos que González-Ruano tuvo como escritor, sino de recordar que cualquier mención a sus habilidades como antólogo, cronista, etcétera, no puede desvincularse del horror que perpetró. Analizar la labor literaria de una figura tan nefastas puede ser válido en contextos académicos, pero el riesgo está en que, al destacarlos sin crítica, se banalice su legado o incluso se abran puertas a narrativas revisionistas. Ruano no fue solo un escritor frustrado, dejó un rastro de actuaciones deleznables; por eso, aunque se estudien sus obras o sus crónicas periodísticas, el foco debe permanecer en las víctimas y en la responsabilidad  que su nombre carga. Separar al "hombre" del "monstruo" es un ejercicio peligroso cuando la memoria de millones de seres humanos (no solo judíos) exige claridad, no matices que diluyan la verdad.

Faltan por digitalizar millones de documentos de la II Guerra Mundial. Cuando se apliquen las técnicas de cálculo probabilístico a toda esa documentación César González-Ruano no va tener ninguna oportunidad de escape, aunque siga despertando la admiración -y el respeto, porque a fin de cuentas eso es lo que hacen: respetar- de personas que no hacen otra cosa que justificar, sin ironía, la maldad.

*Hijo del escritor, ensayista, poeta y traductor Rafael Cansinos Assens (1882-1964) y director del archivo-fundación que lleva su nombre, editora reciente de los Diarios de Posguerra en Madrid, 1943 del autor de La novela de un literato, una obra fundamental para el conocimiento del mundo literario en Madrid en las décadas anteriores a la Guerra Civil. Ese tomo de los Diarios refleja a su vez la España de la posguerra en la capital del país. Este Lazarillo espera leerlo en breve para tener datos fehacientes del ambiente de miseria social, moral e intelectual que Cela recreó en su novela La Colmena.

DdA, XXII/6260

EL ASESOR, EL ASESORADO (ABASCAL) Y LA ESPAÑA QUE MADRUGA


Lazarillo

En los años noventa, Francisco de Méndez-Monasterio Encina militó en la formación Alianza por la Unidad Nacional, dirigida por el líder falangista Ricardo Sáenz de Ynestrillas. En 1999 fue condenado junto a Marcos Calero como responsable de dos faltas de lesiones y amenazas a tres estudiantes universitarios, entre ellos el estudiante de derecho y futuro vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias, producidas el 17 de marzo de 1998.​ La agresión ocurrió cuando las víctimas, miembros de la Unión de Estudiantes Progresistas y de Izquierdas, retiraron de un muro en la Facultad de Derecho un cartel anónimo que enaltecía al dictador chileno Augusto Pinochet. La condena obligó a Méndez-Monasterio a indemnizar económicamente a los agredidos y hacer frente a la responsabilidad civil. Actualmente -acaso por méritos curriculares- es asesor en jefe del líder del Vox, cobrando del partido la módica cantidad mensual de 26.700 euros, por lo que el Presidente del Gobierno le ha preguntado al asesorado por su propia remuneración, que se supone mucho mayor al del asesor, haciéndole notar al señor Abascal que ésa no es la España que madruga, eslogan de una de las campañas electorales del partido extrema derecha. Una formación política con esa capacidad económica para permitir esos estipendios, no hace falta decir que está lejos de representar a la España que madruga.

DdA, XXII/6260

LAS ARMAS DE EVAPORIZACIÓN Y EL ASESINATO MASIVO DE PERIODISTAS


Lazarillo

Lo leemos hoy en algunos medios de información, no en todos. La noticia la difundió Al Jazeera. Según esta agencia, a través de una investigación llevada a cabo por la misma, las armas térmicas y termobáricas suministradas por Estados Unidos no han dejado rastro de casi 3.000 palestinos asesinados por el Estado de Israel. La información la encabeza así Al Jazeera"Al amanecer del 10 de agosto de 2024, Yasmin Mahani caminó entre las ruinas humeantes de la escuela al-Tabin en la ciudad de Gaza, buscando a su hijo Saad. Encontró a su esposo gritando, pero de Saad no había rastro. “Entré en la mezquita y me encontré pisando carne y hueso”, declaró Mahani a Al Jazeera Arabic para una investigación que se emitió el lunes. Buscó en hospitales y morgues durante días. “No encontramos nada de Saad. Ni siquiera un cuerpo para enterrar. Eso fue lo más difícil”. Mahani es uno de los miles de palestinos cuyos seres queridos simplemente han desaparecido durante la guerra genocida de Israel en Gaza, que ha matado a más de 72.000 personas. Como es bien sabido, nunca en un conflicto fueron asesinados tantos periodistas (en torno a 250, en su mayoría palestinos, muchos de ellos de Al Jazeera). Quizá para evitar informaciones como la que ahora ha revelado esta agencia de información. La armas termobáricas no sólo matan sino que destruyen la materia, la evaporan. ¿Cómo la ciencia puede avanzar tanto en pro de la barbarie?

DdA, XXII/6260

LOS NIÑOS CON CÁNCER EN CUBA Y LA RETIRADA DE MÉDICOS CUBANOS DE GUATEMALA


Félix Población

Como estas noticias no se leen en los periódicos ni aparecen en los telediarios porque ya sabemos a lo que se deben los medios de información en general, conviene no dejar pasar que la esperanza de vida de los menores enfermos de cáncer en Cuba está sufriendo especialmente las consecuencias del bloqueo impuesto a la isla por Estados Unidos, más riguroso aún ahora con Donald Trump en la Casa Blanca. Las limitaciones de acceso a los medicamentos han deteriorado substancialmente el tratamiento y la recuperación de los pacientes. El tratamiento de la enfermedad en la infancia exige no solo medicamentos eficaces, sino también un entorno que alivie el dolor emocional de pacientes y familiares. Las estadísticas reflejan que si antes se lograba un sobrevivencia del 80 por ciento en los menores con cáncer, actualmente la cifra ha decrecido hasta el 65 por ciento. Ante la carencia de medicinas de primera línea, los médicos especialistas tienen que recurrir a alternativas menos efectivas. A la precariedad en los recursos medicinales hay que añadir las carencias de un alimentación adecuada para los pacientes, con unas necesidades dietéticas específicas. Quizá algún día podamos tener el testimonio objetivo de lo que está soportando el pueblo de Cuba ante unas medidas condenadas por la mayoría de la comunidad internacional repetidamente y que con el retorno de Trump a la presidencia de Estados Unidos pretenden literalmente la rendición del gobierno cubano a base de un sufrimiento aún mayor de la población. Quienes las respaldan son cómplices de un crimen histórico de lesa humanidad. Su repercusión también alcanza a otros países de América Latina que, como Guatemala, en virtud de los acuerdos suscritos con el gobierno estadounidense, eliminará la valiosa colaboración prestada por más de 400 médicos y sanitarios cubanos a lo largo de casi treinta años. Según cifras oficiales, en 2025 había hasta 24.000 médicos cubanos desplegados en 56 países. También se ofrecía formación a casi 90.000 estudiantes de 150 países, dentro y fuera de la isla. Hace unos meses, por trigésimo tercera vez en la ONU, 165 países votaron en contra del embargo a Cuba. Los nombres de Argentina, Estados Unidos, Hungría, Israel, Macedonia del Norte, Paraguay y Ucrania están manchados de indignidad por haberlo hecho en contra. No extraña que entre ellos figure el nombre de un Estado genocida, asesino de miles de menores palestinos, uniendo aún más indignidad a los Estados que lo acompañan en esa corta y negra lista*.

Una carta abierta titulada "Let Cuba Live!" rechaza la nueva orden ejecutiva del expresidente Donald Trump que busca cortar el acceso de petróleo a Cuba.
La misiva, respaldada por figuras públicas, artistas y 22 miembros del Concejo Municipal de Nueva York —incluidos Mark Ruffalo, Susan Sarandon y Kal Penn— califica la medida como un intento deliberado de provocar hambruna y sufrimiento masivo.
⚠️
Según el texto:
🔸
Niega que Cuba represente una amenaza para EE.UU.
🔸
Denuncia el uso del suministro energético como mecanismo de presión política y castigo colectivo.
🔸
Afirma: “El hambre no es diplomacia, es una forma de terrorismo”.
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Las consecuencias humanitarias señaladas:
💡
Familias sin electricidad para iluminación, refrigeración y cocina.
🏥
Hospitales en riesgo de cerrar salas y suspender tratamientos críticos.
🚚
Distribución de alimentos y medicamentos paralizada.
🚨
Los más vulnerables —niños, ancianos y enfermos— soportarían el peso de esta política.

La carta permanece abierta a firmas y llama a la comunidad internacional a poner fin a las sanciones que afectan a la población civil.

DdA, XXII/6260

SÁNCHEZ-ALBORNOZ: EN USA HAY UN SEDIMENTO NO DIGERIDO DE LA GUERRA CIVIL

Es muy de celebrar que Nicolás Sánchez-Albornoz haya cumplido un siglo de vida y muestre un aspecto físico e intelectual tan admirable. El historiador y primer director del Instituto Fernández es hijo de Claudio Sánchez-Albornoz, también historiador y ministro de Asuntos Exteriores durante la Segunda República, cuyo regreso a España durante los primeros años de la transición procedente de su exilio en Argentina cubrió informativamente este Lazarillo. Recuerdo el acto que tuvo lugar con ese motivo en la Universidad Complutense, al término del cual saludé a don Claudio. También a su hijo tuve oportunidad de saludar con motivo de su visita hace años al actual Centro Documental de la Memoria Histórica, en Salamanca. Don Nicolás fue profesor en la Universidad de Nueva York.  Fue detenido durante la dictadura franquista junto a compañeros y compañeras de la Federación Universitaria Escolar y condenado a trabajos forzados en el Valle de los Caídos, del que logró escapar y exiliarse. Testigo privilegiado y lúcido de nuestra historia, apoyó y participó desde el inicio en el proyecto del Canal de los Presos y en la recuperación del campo de concentración de Heliópolis, conocido como “El Colector”. Su compromiso y aportación pionera fueron reconocidos al convertirse en uno de los primeros doctores honoris causa de la Universidad Pablo de Olavide. Esta entrevista fue publicada en el diario El País y de la misma extraigo un fragmento de lo que piensa el entrevistado de Estados Unidos:  "Está produciéndose un vuelco de la opinión de los conservadores en contra de esas matanzas. Podrás ser muy conservador, pero evidentemente no te gusta que arranquen a niños de cinco años de las madres, ni que maten a la gente a tiros. Trump está haciendo una cantidad de salvajadas espantosas. Y es curioso: uno de los artículos dice “se viene una guerra civil”. Hay una reacción del pueblo americano contra las políticas de Trump. Es un enfermo".


Pregunta. ¿Cómo está?
Respuesta. Para 100 años, cojonudo. Pero no dejo de tener problemas: no el de la memoria. La dentadura postiza, los oídos… El humor no lo pierdo. Y tengo bastante fuerza. Salgo a caminar todos los días, acompañado. ¡Hay días en que hemos andado tres kilómetros!
P. Muchos años de vida.
R. Mi primer exilio es el de Francia. Cuando la II Guerra Mundial vinieron los alemanes, yo estaba con mi padre y él se tuvo que ir a Argentina. Franco le pedía a la Gestapo que lo detuviera y lo entregara quizá para fusilarlo. La policía tenía orden de apresarlo y le avisó: “Si usted está en casa a las siete de la tarde, a esa hora vamos a buscarle”. Y claro, no estaba. Un amigo lo llevó a la zona no controlada por los alemanes todavía. Y de ahí, pudo irse a Argentina. Nos quedamos los tres hermanos en la casa, solos. Mi padre nos dijo: “Ahora no puedo llevaros”. Volvimos a España, donde estaban mis abuelos, a Ávila. Por eso volví a España.
P. ¿Qué recuerda más nítidamente de aquella escapada de la cárcel de Franco a finales de los cuarenta?
R. Nos escapamos Manolo Lamana y yo de Cuelgamuros. Habíamos quedado con Paco Benet, el hermano de Juan Benet, delante del Escorial. Ahí nos esperaban las chicas que habían venido de Francia para llevarnos. Así llegamos hasta Barcelona. Nos dijeron que teníamos que cruzar solos. Estuvimos tres días subiendo y bajando montañas hasta que una mañana nos encontramos con un francés y le preguntamos dónde estábamos. Era Francia. Lo abrazamos y salimos corriendo. Y de ahí llegamos a Valcebollère, donde he estado yendo casi todos los veranos porque estoy profundamente agradecido a ese sitio. Ahí nos dieron la primera comida después de tres días… Luego nos dieron la residencia para vivir en Francia.
P. ¿Qué significó no vivir ya en España?
R. Una gran satisfacción. Desde el exilio tuve muchas relaciones con España. Trabajaba la historia de España cuando viví en Nueva York. Cuando vivimos en Buenos Aires, mi padre siempre tenía la añoranza de volver y cuando llegó aquella noticia, “Franco ha muerto”, le dije: “Esta es tu ocasión. Has sobrevivido a Franco, vete a España. Yo te acompaño”. Y vine con él y con mis hijos. A él le gustó mucho volver, pero con la familia. “Yo no vuelvo a España”, decía, “mientras esté Franco”. Lo consiguió.
P. ¿Cómo fue la estancia en Nueva York?
R. Estuve muchos años en la universidad, enseñando historia latinoamericana e historia de España. Vivía en pleno Manhattan, rodeado de jardines. Tengo buena memoria de ese tiempo. Cuando llegó la hora de dejar la universidad no me veía viviendo en Estados Unidos. Y creo que he hecho bien, porque la situación ahora en Norteamérica es fatal.
P: ¿Cómo vive este tiempo de Estados Unidos?
R: Nerviosísimo. Acabo de leer, porque me envían la prensa norteamericana, lo que dicen de Trump… Está produciéndose un vuelco de la opinión de los conservadores en contra de esas matanzas. Podrás ser muy conservador, pero evidentemente no te gusta que arranquen a niños de cinco años de las madres, ni que maten a la gente a tiros. Trump está haciendo una cantidad de salvajadas espantosas. Y es curioso: uno de los artículos dice “se viene una guerra civil”. Hay una reacción del pueblo americano contra las políticas de Trump. Es un enfermo.
P: Ahora la expresión “guerra civil” le tiene que dar una sensación de déjà vu terrible.
R: Pues no. Estados Unidos ya ha tenido una guerra civil, y se consiguió la abolición de la esclavitud. Hay un sector pequeño de la población entre los republicanos de Estados Unidos que echan de menos la época en que podían hacer todas las barbaridades que les daba la gana con los negros. Hay un sedimento de la guerra civil no digerido por unos sectores ultras… Algo de nazis hay en ellos.
P: Actualmente se ven jóvenes en la calle cantando el Cara al Sol. ¿Estamos en peligro del renacimiento franquista?
R: No creo. Lo que ha ocurrido es, en general, un descenso del estándar de vida de la gente, no solo en España: en Europa y en Estados Unidos. La reacción contra Trump es precisamente de gente que ve las burradas que hace, pero también que tiene su resentimiento por la bajada del nivel de vida. Y en España eso se traduce. Creo que al final habrá, seguramente, como en Estados Unidos, un vuelco contra las falsas promesas del PP y de Vox. Vox no va a ningún lado.
P: ¿Qué estado de ánimo le produce a usted ese momento que puede venir?
R: Como cumplo 100 años, por lo menos personalmente voy a ver poco de ello.
P: ¿Cómo fue su experiencia en el Instituto Cervantes?
R: Difícil al principio. La idea de su fundación existía y se aprobó en las Cortes lo de la creación del Cervantes, pero no tenían previsto absolutamente nada. Había una triplicación de iniciativas sin ningún sentido de la organización. Se hacían como se hacían también muchas cosas en la España de entonces: sin profesionalidad. Yo traté, primero, de dotar de profesionalidad a los centros que nos fueron transferidos, y de crear otros en zonas sensibles o de interés. Eso hice. Ahora me van a hacer un homenaje.
P: El hijo que vuelve.
R: La verdad es que con los demás directores he tenido buenas relaciones, y en particular con el actual director, que es el que ha tenido la ocurrencia del homenaje. Me están haciendo homenajes por todos los lados.
P: En 2012 tenía 84 años y publicó el libro que explica su vida, su exilio y su regreso.
R: Tenía memoria y la quería compartir. Jordi Herralde publicó el libro. Trato los tres exilios que tuve y las tres cárceles por las que pasé: Alcalá de Henares, Carabanchel y Cuelgamuros, que fue de la que nos fuimos. Los tres exilios fueron el de Francia, el de Argentina y el de Estados Unidos…
P: ¿Qué refleja esa memoria?
R: Recuerdo, por ejemplo, que estaba en Madrid cuando se sublevó el cuartel de la Montaña. Nosotros vivíamos en Ferraz con mis abuelos. Mi padre era embajador en Portugal, pero yo estaba enfermo y no podía ir. Entonces recuerdo perfectamente el asalto al cuartel de la Montaña, visto desde la Plaza de España: las milicias, la sublevación... Hasta que se rindieron. Eso te lo puedo contar, y te puedo contar cómo entraron balas de fusil o de ametralladora de los rebeldes hasta las habitaciones que en ese momento eran de mis hermanos, en la calle Ferraz. Todo eso lo tengo fresco.
P: ¿Le da escalofrío?
R: De alguna manera lo he superado. Como se han acumulado cosas cada vez más escalofriantes, a lo mejor esas primeras resultan más suaves.
P: Decía en su libro que Franco veía al adversario como si no fuera un ser humano y había que acabar con él.
R: Así se explica la cantidad de fusilamientos. Había consejos de guerra y los militares condenaban fácilmente a muerte. La propuesta de ejecución llegaba al Consejo de Ministros y Franco tenía que aprobarla. Siempre decía: “Hágase, hágase”. Nunca concedió indultos ni nada… Hasta el fin de su vida. Era un ser inhumano. No sé si se puede decir que se regodeaba con la matanza de la gente, que a lo mejor sí, pero era totalmente insensible y no se daba cuenta de lo que hacía.
P: En la calle Ferraz, donde usted vivió, ha habido manifestaciones de Vox para honrar a Franco. ¿Cómo ha vivido esa evidencia de que Franco vuelve a ser recuperado?
R: En España no ha habido una toma de conciencia de eso. En Alemania la cosa fue más grave, pero hubo un Núremberg y se colgó a los dirigentes nazis. Hubo un reconocimiento de las barbaridades que hizo el régimen, y se abrieron los campos de concentración. Y aun así se quedan vestigios del nazismo. En España no ha habido un Núremberg. Y entonces, claro, hay gente joven que no sabe lo que pasó. El franquismo no se enseña en el bachillerato. Falta información. Si a la falta de información le añades un cierto descontento con políticas que son de tipo social, pues es lógico que resulte todo eso.

EL PAÍS DdA, XXII/6260

miércoles, 11 de febrero de 2026

SÓLO DONDE HAY COMUNIDAD POLÍTICA REAL, SE PODRÁ GANAR A LA EXTREMA DERECHA

La lucha contra la ultraderecha y el neofascismo no se gana con grandes alianzas abstractas ni con frentes amplios diseñados desde arriba. Se gana desde lo local, desde la cercanía, desde proyectos que la gente sienta como propios, la trinchera del barrio, el desahucio que se para, el abuelo al que se acompaña, la cultura que se defiende o el macropelotazo urbanístico que se frena. Solo donde haya comunidad política real, se podrá frenar a la ultraderecha. Conformar poder local, es casi el único camino. Lo cual no significa renunciar a alianzas estatales y luchas más globales. Significa replantearlas. Primero hay que construir fuerza real en cada territorio. Después, desde esa pluralidad soberana, ya se articularán acuerdos para gobernar en Madrid si hace falta. Pero no al revés: empezando por la unidad estatal esperando que luego baje al territorio. Ese es justo el camino que nos ha traído hasta aquí.


Eloy Cuadra

Vuelve el mantra mil veces abanderado tras cada derrota electoral: que el gran problema de la izquierda española es su fragmentación. Que si se uniera, que si dejara a un lado egos, siglas y diferencias, podría frenar a la derecha y a la ultraderecha. Puedo imaginarme a Abascal, Alvise, Feijoó, Ayuso, Sánchez y compañía partidos de la risa, encantados de la vida con este diagnóstico facilón, impulsado desde Izquierda Unida, Podemos, Sumar, Compromís, Rufián y otros tantos intelectuales y tertulianos mediáticos. Años llevo diciendo que ese no es el camino, que Podemos hace mucho que ya no puede, que Sumar nunca sumó, Izquierda Unida nunca estuvo unida y en Compromís compromiso real hay muy poco. No me hicieron caso, y esta martingala de la unión de las izquierdas ya no se la creen ni ellos mismos, con los tozudos resultados electorales dándome la razón una y otra vez. Y créanme, mucho me habría gustado no tenerla.
La llamada “unidad de la izquierda” estatal ha tenido tiempo, poder institucional y oportunidad histórica. Han gobernado, han gestionado ministerios, consejerías y concejalías, han tenido capacidad legislativa y presencia mediática constante. Y, sin embargo, el balance es claro: desmovilización social, pérdida de base electoral, retrocesos territoriales evidentes e incapacidad manifiesta para resolver los problemas básicos de los españoles (vivienda, sanidad, trabajo precario, carestía de la vida, cuidados). Un ejemplo más de estrategia fallida lo tienen en Extremadura y Aragón: no son anomalías, son síntomas. Allí donde se ha insistido en fórmulas de coalición forzadas, construidas desde arriba, el resultado ha sido el fracaso. Tan fracaso que hasta Alvise ha sacado más votos que Podemos en Aragón, y a Sumar e Izquierda Unida casi ni les llega para un diputado, con todo su aparato ministerial y toda su historia.
La pregunta, por muy incómoda que sea se hace inevitable: ¿por qué siguen insistiendo en una receta que ya no funciona?, ¿no entienden que ya se les acabó su tiempo, que solo restan, que harían mejor si se disolvieran y se dedicaran a otra cosa? Porque el problema no es solo electoral, es político, es cultural y es territorial. La izquierda estatal que propone estas uniones se ha convertido en una izquierda elitista, excesivamente intelectualizada, desconectada de la vida material de la gente común, y también del territorio, de lo local, de lo que ocurre en cada comunidad ¿O son acaso parecidas las realidades locales de Canarias y las del País Vasco?
Ya no sirven estas estructuras verticales con sede en Madrid, sin bases, sin suelo de pueblo, construidas sobre figuras que han salido en la tele un tiempo, con discursos universales, de consignas bien formuladas y debates identitarios casi siempre importados, cada vez menos arraigadas en los conflictos reales de los barrios, los pueblos y las comunidades. Son partidos que hablan en nombre de “la gente” mientras deciden lejos de ella, que reclaman pluralidad pero funcionan como aparatos cerrados, que se presentan como nuevos aunque repiten los vicios clásicos de la política estatal. Todo esto que les cuento, yo lo estoy analizando y argumentando con razones, y la mayoría del electorado español lo siente y lo percibe aún sin verbalizarlo, y sale huyendo cuando oye hablar de la unidad de las izquierdas, porque les suena a estafa.
Por suerte, frente a este modelo agotado, hay otra vía posible, que además está demostrando ser eficaz. Me refiero a la construcción de movimientos progresistas de ámbito autonómico, soberanistas, independentistas o regionalistas de izquierdas. Espacios políticos con raíces en su territorio, sin obediencia estatal, con agenda propia y con una relación directa con su comunidad. Los ejemplos están ahí y son incontestables. En el País Vasco, EH Bildu no solo resiste: crece y disputa hegemonía. En Cataluña, ERC y la CUP, con todas sus diferencias, han construido una izquierda vinculada a la soberanía y al conflicto real con el Estado. En Galicia, el BNG se ha consolidado como fuerza central del espacio progresista. En Aragón, la Chunta Aragonesista demuestra que el arraigo territorial puede ser también allí fortaleza. ¿Qué tienen en común estos proyectos? No nacen de despachos madrileños. No se construyen como sumas de siglas fracasadas o figurines mediáticos ya gastados. No dependen de cuanto salga uno en la tele ni de modas ideológicas. Se apoyan en una identidad política ligada al territorio, en conflictos concretos y en una militancia que no vive la política como una carrera profesional en la que hay que perpetuarse como una casta, la sienten como herramienta de defensa colectiva.
Lo puedo decir más alto pero no más claro: la lucha contra la ultraderecha y el neofascismo no se gana con grandes alianzas abstractas ni con frentes amplios diseñados desde arriba. Se gana desde lo local, desde la cercanía, desde proyectos que la gente sienta como propios, la trinchera del barrio, el desahucio que se para, el abuelo al que se acompaña, la cultura que se defiende o el macropelotazo urbanístico que se frena. Solo donde haya comunidad política real, se podrá frenar a la ultraderecha. ¿Cuántos de Vox hay en el Parlamento Vasco o en el Navarro? ¿Qué les pasó a Vito Quiles o a Dani Desokupa cuando quisieron aparecer por allí? Y puestos a ver quién piensa más en España, se da la paradoja de que partidos como Bildu o Esquerra Republicana, con toda la matraquilla de terroristas o independentistas han sido los que más propuestas han sacado adelante en Madrid en favor de la justicia social de todos los españoles.
Conformar poder local, es casi el único camino. Lo cual no significa renunciar a alianzas estatales y luchas más globales. Significa replantearlas. Primero hay que construir fuerza real en cada territorio. Después, desde esa pluralidad soberana, ya se articularán acuerdos para gobernar en Madrid si hace falta. Pero no al revés: empezando por la unidad estatal esperando que luego baje al territorio. Ese es justo el camino que nos ha traído hasta aquí. Por cierto, ¿se han fijado que ni Bildu ni ERC están por la labor de sumarse a esta historia? Porque saben que perderán apoyos electorales, y muchos. ¿Quiénes son los que plantean esta solución simplista?: los que llevan años perdiendo y menguando. ¿Por qué insisten?: porque saben que si les compran el tinglado podrán seguir con su puestito cobrando de aquí o de allá otros cuatro años. Es así. Solo tratan de salvar su culo.
Conviene aclarar en todo caso, que no es tan sencillo como armar batiburrillos locales con los mismos cabecillas de siempre, aceptando a los mismos líderes que llevan toda la vida intentándolo y fracasando, sin un trabajo real de base, de calle, de compromiso. Si no hay base ni trabajo previo, como puede ocurrir en lugares como Canarias, Andalucía y otros territorios de poca lucha auténtica, pues habrá que trabajar duro para construir esa base sólida. Créanme, no hay más fórmula. La gente no es tonta, ya no engañan a nadie.
En conclusión, más allá de lo que estamos pagando todos por la locura mesiánica de Sánchez, la solución para movilizar a esa otra España que existe a la izquierda del PSOE, no es la unión de las izquierdas tal y como se plantea, es romper con el centralismo, abandonar las élites ilustradas y volver a pisar tierra, desde abajo, sin tutelas, comunidad a comunidad, conflicto a conflicto, una batalla tras otra.

DdA, XXII/6259

EL TIEMPO NO PASA EN VANO: SE QUEDA



Ricardo Miñana

El tiempo no pasa en vano: se queda.
Se queda en las arrugas que no esconden cansancio, sino caminos recorridos.
En las manos que ya no corren, pero saben sostener la memoria.
En la mirada que ha aprendido a cerrar los ojos para ver mejor.
Cada huella es una historia vivida, una pérdida asumida, una alegría que dejó marca.
El tiempo no roba: transforma. Pule la prisa, apaga el ruido y deja lo esencial.
Lo que fue urgencia se vuelve silencio, y el silencio, sabiduría.
Aquí no hay vejez, hay profundidad.
No hay desgaste, hay verdad.
Porque al final, el tiempo no nos quita el rostro…
nos revela quiénes somos.

DdA, XXII/6259

ISRAEL PRETENDE VACIAR DE SENTIDO LA PROPIA IDEA DE HUMANIDAD


Félix Población

Más de 1.500 trabajadores sanitarios han sido asesinados en la Franja de Gaza desde hace 28 meses. Es el balance de lo que bien se podría llamar la “solución final” de Benjamín Netanyahu. También se asesinó a más de dos centenares de profesionales de la información. Los unos intentaban socorrer a los heridos por las masacres del Estado de Israel. Los otros, contar que se estaba asesinado por miles a menores, mujeres y ancianos. Asesinar a quienes curan y asesinar a quienes cuentan la barbarie no se debe considerar solamente como un asesinato de personas. Con tales acciones se pretende asesinar la propia idea de humanidad. En la noche del 5 al 6 de marzo, durante el falso alto el fuego que no deja de sumar víctimas al genocidio del pueblo palestino, un ataque aéreo israelí causó la muerte a 24 palestinos, entre los que se encontraba un paramédico de la Media Luna Roja que trataba de evacuar a las personas heridas. Ocurrió en el sur de Gaza. Entre las víctimas había mujeres y menores, así como personal de emergencia que acudió en auxilio de las víctimas debidamente identificado. Hussein Hassan Hussein Al Samiri vestía uniforme médico, se desplazaba en un vehículo de emergencia claramente identificado y cumplía funciones humanitarias protegidas por los Convenios de Ginebra. Murió haciendo aquello para lo que se había comprometido: salvar vidas. No deberíamos acostumbrarnos jamás a lo que estamos viendo en la Franja de Gaza desde hace más de dos años. Debemos seguir indignándonos día tras día ante  la muerte de civiles, personal sanitario y periodistas. Debemos nombrarlos, contarlos y exigir responsabilidades: es una obligación moral. Si se normaliza tanta barbarie, acabaremos por vaciar de sentido la propia idea de humanidad. Hussein Hassan Hussein Al Samiri, gracias por haber entregado tu vida a esa idea en compañía de tantas otros colegas, víctimas de un Estado que está pretendiendo vaciarla de sentido*.

*"Que el recuerdo y la condena de ese horrible exterminio de millones de judíos y personas de otras confesiones, que tuvo lugar en la primera mitad del siglo pasado, nos ayude a todos a no olvidar que las lógicas del odio y la violencia nunca pueden justificarse, porque niegan nuestra propia humanidad". Papa Francisco en Auschwitz

Léase@también: Cómo Netanyahu sabotea la segunda fase del alto el fuego en Gaza (SinPermiso)

DdA, XXII/6259

EL MIEDO NO LLENA URNAS: CUANDO SE ADMINISTRA MAL, SÓLO PARALIZA


Paco Arenas

¿Dónde vas Izquierda, triste de ti?
«¡No saltes los charcos! Que te vas a dar una costalada y se te va a quedar el culo helado… y yo te lo voy a poner caliente con la zapatilla», nos decía mi madre cuando, en nuestra inconsciencia infantil, nos empeñábamos en brincar sobre el hielo de las calles embarradas de nuestro pueblo.
Sabíamos que lo más probable —de tanto ir el cántaro a la fuente, de tanto charco— era acabar rompiéndonos el culo en alguno. Y después vendría el «zapatillazo» (mi madre nunca me pegó, y eso que tuvo razones: un primero de enero salí de casa punta en blanco y, quince minutos después, volví del color del chocolate, tiritando como las perdices bajo la nieve).
Con la Izquierda pasa algo parecido: llevamos años avisados. Sabemos cómo funciona el sistema electoral en España. Sabemos lo que ocurre cuando cada cual va por su lado y, encima, nos dedicamos a llamarnos entre nosotros de todo menos bonicos. Resultado: batacazo. Y después, el zapatillazo. El culo helado… y la cabeza ardiendo.
Ahora brotan propuestas a manta, cada una con su verdad particular, como si estuviéramos discutiendo si san Juan cayó en viernes o san Pedro en lunes, mientras lo primero —lo primero— debería ser sentarse a hablar. Robándole la pregunta a Félix Población, me la hago yo también: ¿han hablado entre ellos?
Me temo que no. Me temo que esto va camino de montar el camarote de Hermanos Marx… pero sin gracia. Y el miedo a un gobierno de derecha extrema —casi seguro, si seguimos así— no basta. El miedo no es proyecto; el miedo no llena urnas; el miedo, cuando se administra mal, solo paraliza.
Y además… es que nos están diciendo lo que van a hacer. Como mi madre, con la zapatilla en alto.
— Congelación del Salario Mínimo Interprofesional (ya lo hicieron con Mariano Rajoy y, después, cuántas veces han votado en contra de revalorizarlo).
— Pensionazo a la baja, disfrazado de realismo, empujando seguros privados; y la demagogia fácil de «los jóvenes os pagan y no tienen porque mantener a los viejos egoístas (como si el problema fuese el chaval del bar y no el modelo que se decide arriba). Vox ya ha repetido esa música. Y el Partido Popular ya dejó su firma robando la hucha de las pensiones, cuando vaciarla convenía y regalándosela a los bancos.
— Desmantelamiento de la sanidad pública, a base de listas de espera, externalizaciones y abandono por goteo: lo de las mamografías en Andalucía no es un caso aislado. Yo vivo en Valencia y llevo desde junio esperando una colonoscopia. En Madrid y allí donde gobierna la derecha, el patrón se repite con otros nombres y la misma receta.
— Educación, más de lo mismo: recortes, segregación encubierta, y el futuro convertido en negocio.
No me voy a extender más. ¿Para qué? Si el guion lo conocemos de memoria y, aun así, seguimos saltando el charco con la misma sonrisa estúpida.
En las izquierdas hace falta ilusión, sí, pero también hace falta claridad, unidad, y una manera de hablar que no expulse a quien no lleva la etiqueta correcta. Porque hay un montón de gente que es de izquierda, o que no se llama de izquierda, ni falta que le hace, pero es demócrata y está en contra del fascismo. Ese llamado centro progresista que a veces es conservador, otras veces es derecha suave, y muchas veces solo es gente que quiere vivir tranquila y en democracia.
Esa mayoría reaccionaria no solo perjudicará a los de siempre: también va a perjudicar a pequeños y medianos empresarios. Yo lo fui: con Felipe González —al que es preciso echarle de comer aparte en un dornajo— y con el golpista José María Aznar. Y sufrí en mis propias carnes el acoso y derribo al pequeño comercio por parte del ministro Cristóbal Montoro legislando a la carta para la mafia empresarial, perjudicando a la pequeña y mediana empresa. Así que esto no va conmigo: va con todos.
Y, sin embargo, ahí estamos: exabruptos, escenificaciones egocéntricas, pelea interna, y votantes que se miran como enemigos cuando persiguen lo mismo. Luego, cuando se habla de confluencia, algunos lo llevan a términos místicos, casi religiosos… y eso en organizaciones que se suponen laicas. Un prodigio: la fe aplicada a la división.
Gabriel Rufián es, con diferencia, el mejor comunicador del bloque, pero dudo que sea el revulsivo que recupere la ilusión, ojalá, porque él lo vale. Ahora bien: ¡qué copón!, ya me gustaría a mí que en las izquierdas hubiese alguien que le llegara siquiera a los talones. Porque lo que tengo claro es que muchos dirigentes están quemados y, a veces, parecen patéticos, repitiendo argumentos que suenan huecos, como una lata vacía rodando cuesta abajo.
No sé quién podría ser ese líder —que no mesías, porque entonces la volveríamos a cagar— capaz de despertar una ilusión que movilice por esperanza y no solo por miedo. Pero sí sé lo que no funciona: ir cada cual con su vela, orgulloso de su lucecita egocéntrica, hasta quedarse sin mecha… y, encima, con la cera derretida por toda la mesa y ya sabéis lo que cuesta desprender esa mancha.
Así que vuelvo a la pregunta, ahora ya sin lirismos y con la zapatilla en la mano:
—¿Habéis hablado entre vosotros? ¿A qué c***nes esperáis? No saltes los charcos helados, que os vais a dar el gachapazo y os quedareis con el culo helado y la cabeza caliente.
Este año hay dos convocatorias electorales más y, posiblemente, antes de un año llegarán las generales. Llegamos tarde, sí. Pero si trabajamos, todavía estamos a tiempo.
Por cierto, hoy es el aniversario de la Primera República Española: ¡Salud!

DdA, XXII/6259

FEIJÓO, CON QUILES Y LOS MACONIOS: COMO PARA NEGOCIAR CON VOX...

 Cuanto más imita el PP a Vox, más escaños pierden los de Feijóo en favor de los de Abascal y más cerca está ese momento en el que alguien, un buen patriota, caiga en la cuenta de que Feijóo también es un traidor. Entonces Feijóo podría ser golpeado con un palo. El pulpo de Orense lo llamarían sus socios y verdugos. Mientras ese momento llega y no, Feijóo sigue a lo suyo, que no es otra cosa que seguir a ver qué pasa. Repetidas consignas que relacionan inmigración y delincuencia, bromeando ya con agresiones físicas a rivales políticos, nadie puede descartar que Feijóo se apunte a un gimnasio y, como Abascal, se compre por Amazon la camiseta de la Legión. Más sorprendente era verlo compadrear con Baratito Quiles o cantando canciones de los Meconios –“Vamos a volver al 36”– y ese bochorno también lo ha aceptado. Buenos augurios para Vox en las futuras negociaciones.


Gerardo Tecé

Cuando Trump tomó posesión por segunda vez con la firme promesa de hacerle la vida imposible a todo aquel que no besara su culo, sucedió una cosa tan patética como divertida. De un día para otro, millonarios tecnológicos como Mark Zuckerberg, que en el cole eran golpeados por compañeros que hoy recorren la calle disfrazados de ICE, comenzaron a muscularse, llamarse bro entre ellos y repetir las más estúpidas ideas trumpistas. En Facebook quizá se haya echado en falta estos últimos tiempos un poco de energía masculina, dijo el bro dueño de Meta, tras una de esas reuniones entre el presidente y los millonarios que pretendían seguir siéndolo. Si el vicepresidente y hombretón JD Vance le hubiese apretado con fuerza el brazo, Zuckerberg, además de orinarse en los calzoncillos, hubiese reconocido que casarse con una mujer de ojos rasgados fue un error woke imperdonable, que enmendará con un divorcio y búsqueda activa de una rubia de Texas como dios manda, bro.

Tras las elecciones en Aragón, el moderado Feijóo ha confirmado de nuevo lo que ya sabíamos: su brazo no sólo lo agarra con fuerza Isabel Díaz Ayuso, también lo hace Santiago Abascal. Una tesitura vital incómoda que solo tiene dos caminos. El primero es soltarte para que no te devoren ofreciéndole al votante una alternativa conservadora democrática frente al golpismo franquista y apestoso de siempre. El segundo camino, patético a la vez que divertido, empezó a recorrerlo Feijóo a las poquísimas horas de cerrarse las urnas aragonesas al referirse a Pedro Sánchez como “el galgo de Paiporta”. Por si no lo saben, por si andan despistados, el galgo de Paiporta hace alusión a aquella agresión sufrida por el presidente del Gobierno de España días después de la DANA. Fue a manos de un ultraderechista que golpeó al presidente con un palo en la espalda haciendo que los servicios de seguridad tuviesen que intervenir para evacuarlo. Le dieron un palo al perro y salió corriendo como un galgo asustado, celebraban y carcajeaban la agresión física dirigentes y simpatizantes de Vox por aquel entonces. A destiempo, hoy lo hace el moderado Feijóo que parece haber encontrado en la imitación –incluyendo la celebración de agresiones físicas– un patético y divertido refugio a los problemas que le vienen de camino.

Hasta el momento, comprar la mercancía ultraderechista no le ha salido demasiado bien a Feijóo, aunque sea cierto que el líder del PP podría contestar que a quien no le salió bien fue al valiente de su antecesor, Pablo Casado, que en paz descanse. Cuanto más imita el PP a Vox, más escaños pierden los de Feijóo en favor de los de Abascal y más cerca está ese momento en el que alguien, un buen patriota, caiga en la cuenta de que Feijóo también es un traidor, igual que lo son vascos, los catalanes, los periodistas de TVE, Sánchez, el Constitucional o el Rey Felpudo Sexto. Entonces Feijóo podría ser golpeado con un palo. El pulpo de Orense lo llamarían sus socios y verdugos. Mientras ese momento llega y no, Feijóo sigue a lo suyo, que no es otra cosa que seguir a ver qué pasa. Repetidas consignas que relacionan inmigración y delincuencia, bromeando ya con agresiones físicas a rivales políticos, nadie puede descartar que Feijóo se apunte a un gimnasio y, como Abascal, se compre por Amazon la camiseta de la Legión. Más sorprendente era verlo compadrear con Baratito Quiles o cantando canciones de los Meconios –“Vamos a volver al 36”– y ese bochorno también lo ha aceptado. Buenos augurios para Vox en las futuras negociaciones.

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