sábado, 28 de marzo de 2026

DESPUÉS DE GAZA, ISRAEL PROSIGUE ASESINANDO PERIODISTAS EN LÍBANO

Vehículo en el que viajaban los periodistas libaneses asesinados

Félix Población

Hace tan sólo unas fechas, dos agencias de noticias turcas difundieron información escrita y gráfica de las torturas sufridas por un bebé palestino de 18 meses durante el interrogatorio de su padre por militares israelíes. Han tenido que pasar algunos días, y una vez tuvimos constancia de que la Cruz Roja Internacional intervino cuando el bebé fue entregado a su familia con heridas de cigarrillos en su piel, para que más medios de información publicaran esa noticia. No sabemos el número de episodios de similar brutalidad que se vivieron en la Franja de Gaza, pero sí que allí fueron asesinados en torno a 270 profesionales de la información -aunque trate de olvidarse en los medios de comunicación occidentales-, en su mayoría palestinos, quizá por el riesgo a que historias como esa o similares trasciendan. El récord de asesinatos de periodistas en la Franja de Gaza es difícilmente superable y evidencia por sí mismo lo mucho que estorbaban a Israel estos profesionales mientras sus tropas arrasaban aquel territorio y dejaron otro récord difícilmente superable de menores asesinados. ¿Sabremos su número real algún día cuando las cifras que se dan ahora rondan los 20.000? ¿Cuántos menores más perdieron la vida por haber resultado heridos, haber enfermado o haber muerto de hambre como víctimas añadidas por el bloqueo de alimentos y medicinas establecido por el régimen de Netanyahu? Ahora ya empezamos a tener las primeras cifras de asesinatos de profesionales de la información en otro territorio de conquista israelí. Tres periodistas libaneses murieron en un ataque aéreo israelí contra su vehículo de prensa, claramente identificado, en el sur del Líbano, informa hoy la agencia Al Jazeera. Otros periodistas resultaron heridos en el ataque y un paramédico perdió la vida. Fatima Ftouni, su hermano y compañero Mohammed, de Al Mayadeen, y Ali Shuaib, de Al-Manar, murieron el hoy en la carretera de Jezzine cuando, según Al Mayadeen, cuatro misiles de precisión impactaron contra el vehículo. Según los informes, cuando llegaron las ambulancias, los paramédicos también fueron atacados, resultando muerto uno de ellos. Los periódicos Al Mayadeen y Al-Manar han confirmado la muerte de sus periodistas. El ejército israelí reconoció el ataque, alegando que Shuaib estaba infiltrado en una unidad de inteligencia de Hezbolá y que había estado rastreando las posiciones de las tropas israelíes en el sur del Líbano . También alegó que había estado distribuyendo propaganda de Hezbolá. Al-Manar, su agencia de noticias, lo describió como uno de sus corresponsales de guerra más destacados, tras haber cubierto los ataques israelíes contra el Líbano durante décadas. Israel suele alegar que los reporteros a los que ataca son miembros de grupos armados o están vinculados a ellos, sin aportar pruebas. Ninguna de las dos cadenas aceptó la descripción que hizo Israel. El presidente libanés, Joseph Aoun, afirmó que Israel había violado una vez más "las normas más básicas del derecho internacional" al atacar a civiles que desempeñaban su profesión. Citando los Convenios de Ginebra de 1949 y la Resolución 1738 del Consejo de Seguridad de la ONU, lo calificó de "crimen flagrante que viola todas las normas y tratados en virtud de los cuales se concede protección internacional a los periodistas durante los conflictos armados". ¿No debería reaccionar el periodismo internacional ante tanta masacre de compañeros?

DdA, XXII/6300

EL MESIANISMO ULTRADRECHISTA DE LOS TRUMP, MILEI, ORBAN, ETC.

 Histriones como Trump, Milei, Orban o Bolsonaro representan muy bien el tipo del mesías ultraderechista. Un marcado narcisismo, tendencias totalitarias con refutación y desprecio de las formas democráticas y aun del mismo concepto, megalomanía, querencia por el culto a la personalidad son algunos de sus síntomas. Son impermeables a la crítica e incluso a los consejos, imbuidos de su misión providencial, y ostentan el falso carisma que enciende a muchedumbres ayunas de discernimiento. Sus seguidores, mezcla de adeptos y adictos, necesitan como el aire para sus pulmones las palabras, gestos y poses de su amado líder a fin de sentirse confortados por la fuerza que ellos mismos le han otorgado.


Antonio Monterrubio

En 1648, en Esmirna, un mancebo judío llamado Sabbatai Zevi se proclamó mesías. En el ambiente milenarista que reinaba en la Europa de la época, su anuncio no cayó en saco roto. En pocos años logró reunir una legión de seguidores seducidos por su credo antinomista, que invitaba a subvertir las reglas ante la cercanía de la consumación de los tiempos. El prestigioso rabino Nathan de Gaza no dudó en corroborar su pretensión mesiánica y bendecir al osado joven. El neófito líder religioso emprendió un periplo por las ciudades más importantes del imperio otomano, predicando su buena nueva. Multitudes entusiasmadas le escuchaban y acompañaban.
Pero al llegar a Constantinopla, la suerte le volvió la espalda. El gran visir ordenó que lo aprisionaran por sedición, y se le puso en la tesitura de elegir entre una ordalía presumiblemente letal y la conversión al islam. Eligió la segunda opción y aceptó el turbante. Si esto representó un desengaño mayúsculo para el grueso de sus admiradores, un núcleo de irreductibles concluyó que la apostasía no era sino la culminación del antinomismo defendido y pregonado por Zevi. El ciclo de las transgresiones no estaría cerrado si no lo coronara la mayor de todas, renegar de la fe de Moisés. Células sabataístas permanecieron largo tiempo en el interior de las comunidades judías.
La fe es susceptible tanto de mover montañas como de transformarse en una absolutamente inamovible. Por cierto, no cabe extrañarnos de la confianza inquebrantable de sus últimos discípulos en Zevi. Otro mesías fallido a ojos del judaísmo terminó convirtiéndose en la piedra angular de una religión con notable y duradero éxito. Los muchos sabataístas que, heridos por la decepción, pasaron a vituperarlo como falso ungido y los pocos que siguieron tomándolo por el único y verdadero compartían creencia. Todos estaban persuadidos de la realidad y facticidad, de la necesidad y suficiencia de la idea mesiánica para hoy o para mañana. Los disidentes en esta historia, si los hubo, fueron los que, desencantados y cansados de entregarse a quimeras, renunciaron por siempre al ardiente anhelo de una salvación caída del cielo.
El mesianismo, en sus múltiples variantes religiosas y laicas, ha sido causa motora de gigantescas conmociones en la vida de los hombres. Son bien conocidas sus manifestaciones en el judaísmo, el cristianismo o el islam, también en los cultos cargo de Melanesia o en ciertas modalidades de fe relacionadas con la resistencia al colonialismo. Pero mesianismo es toda ideología que ve en la llegada de un elegido la solución a sus tribulaciones y el comienzo del Reino milenario. Se trataría de un héroe que inaugura un tiempo definitivo, clausura la historia y establece un nuevo orden del que saldrá un mundo perfecto e inmutable.
En el campo político, el nacional-populismo es su expresión más palmaria. Histriones como Trump, Milei, Orban o Bolsonaro representan muy bien el tipo del mesías ultraderechista. Un marcado narcisismo, tendencias totalitarias con refutación y desprecio de las formas democráticas y aun del mismo concepto, megalomanía, querencia por el culto a la personalidad son algunos de sus síntomas. Son impermeables a la crítica e incluso a los consejos, imbuidos de su misión providencial, y ostentan el falso carisma que enciende a muchedumbres ayunas de discernimiento. Sus seguidores, mezcla de adeptos y adictos, necesitan como el aire para sus pulmones las palabras, gestos y poses de su amado líder a fin de sentirse confortados por la fuerza que ellos mismos le han otorgado.
La turba, desprovista de esqueleto que la estructure, vive de convicción, de fe y paciencia. Tienen que sobrevalorar a una persona, entregarse y encomendarse a ella, y aunque sus cuitas no mejoren o hasta empeoren notablemente, perseverarán en su veneración. Solo el desastre total los apartará de ella, pues su falta los dejará vacíos, huecos, hundidos en la nada. Cuando el Reino milenario se convierta en el Reich de los mil años, el nuevo orden en el más viejo de los desórdenes y la prometida utopía en la más dura de las distopías, a muchos se les caerán las escamas de los ojos. Aun así, no tardarán, ellos o sus hijos, en estar listos para seguir al psicofante de turno, al primer gurú de pacotilla que haga acto de presencia.
Pero los líderes son meros señuelos. Es la catastrófica seducción de la perversidad la que arrastra multitudes. Hoy el mal vuelve a estar de moda. Ser un desalmado cotiza al alza en la bolsa de valores posmoderna. Una marea de nuevos bárbaros está siendo amaestrada en el odio a toda muestra de decencia, dignidad y humanidad. El empeño de círculos políticos, sociales y mediáticos en presentar a hordas de orcos y troles como elfos un pelín quisquillosos es un despropósito mayúsculo que abre las puertas del infierno.
En El porvenir de una ilusión, Freud considera las creencias religiosas objetos paternos, es decir, dotados de un poder y una autoridad que consuelan de su desamparo y soledad al feligrés. Más que creer, desea creer porque su credo parece protegerlo del peligro o, al menos, él ansía que así sea. Esa es exactamente la dinámica del nacionalpopulismo político, y también de devociones privadas, como las reservadas al padre o al marido. Y la razón por la cual es difícil liberarse de ese mecanismo es la que impide apostatar de la religión. Para Freud, renegar de una creencia equivale a hacerlo de un síntoma: el paciente imagina que eso desencadenaría una catástrofe.
La idolatría del líder revela inmadurez, infantilismo, fracaso y renuncia. El individuo, confuso y acongojado ante la complejidad del mundo, busca refugio allá donde ve fuerza y seguridad, sin caer en la cuenta de que él mismo es quien las pone ahí. Y la pérdida de una fe suele llevar aparejada la afiliación inmediata a otra. El tiempo funciona a modo de agente erosivo, y deja a los ídolos ilusorios en un estado tan lamentable como el Ozymandias de Shelley. Pero esto solo significa que en el lugar donde sentaron sus reales los ahora desmoronados, se alzarán otros aún más resplandecientes. Y a menudo, en su construcción se utilizarán las ruinas y restos de los anteriores. Se cambia todo para que nada cambie. El tiovivo seguirá girando, retornando al mismo punto, hasta que suene la hora del cierre inevitable. El objeto de adoración muta, el adorador permanece.
Un ídolo ilusorio que creíamos en vías de extinción cabalga de nuevo, cual jinete de Marlboro, por las grandes llanuras. En Estados Unidos y, a su rebufo, en el resto del mundo, el varón heteropatriarcal blanco reclama a voz en grito el trono de rey de la creación. Derrocados por esas malvadas brujas feministas y los rencorosos militantes antirracistas o LGTBI que tienen la osadía de reclamar sus derechos humanos y civiles, sin olvidar a la omnipresente izquierda radical, aspiran a volver, bajo el liderazgo de los posmodernos machos alfa, a la cima de la pirámide alimentaria. Nos topamos aquí con el más ilusorio de los ídolos ilusorios: el creyente que se eleva a sí mismo a divinidad para adorarse.
Pero estamos lejos de tratar con un simple fantasma lleno de ruido y de furia. Desde la llegada de Trump a la presidencia, las políticas gubernamentales de diversidad, igualdad e inclusión han sido fulminadas. Una de sus primeras puestas en escena delirantes de la firma de órdenes ejecutivas estuvo dedicada a su ejecución pública. Los forofos del MAGA confían en que su profeta los conduzca hasta su Tierra Prometida: el Gilead de El cuento de la criada.
Los gestos de los poderes políticos y económicos son mucho más significativos que el griterío machista en las redes o las declaraciones pomposamente huecas de los oradores reaccionarios. Revelan con claridad y peligro que el huevo de la serpiente está a punto de eclosionar, si no lo ha hecho ya. Cuando el Capital asume, por ejemplo, la trinidad Kinder-Küche-Kirche, es para echarse a temblar. Y que la iglesia se sustituya por el centro comercial no arreglará las cosas. Los bramidos de los bocazas no son nada en sí mismos, pero lubricados por el aceite de fondos ilimitados, se transmutan en ideología, contaminando los cerebros. Los hace incapaces de distinguir no ya la verdad de la mentira, sino la realidad de la fantasía.
Ante el retorno de los ídolos a cuyo crepúsculo creíamos haber asistido, conviene recordar una frase de Freud en el análisis de esa escultura que le obsesionó toda su vida: el Moisés de Miguel Ángel. Dice el sabio vienés, reflexionando acerca de la multitud que adora al becerro de oro, que «la turba […] se alegra cuando recupera sus ídolos ilusorios». Aseveración muy acertada, hasta el extremo de que, en cuanto uno deja de funcionar, es inmediatamente remplazado por otro. Francis Bacon dedica la sección inicial de su Novum Organum a disertar sobre cómo los prejuicios que arrastra y que le arrastran nublan el entendimiento del hombre. Los llama idola, en latín, es decir, 'ídolos' o 'fantasmas'.
La forma de combatir estos espectros pasa por el empirismo. Es la experiencia, el duro veredicto de la realidad, la que debe decidir a qué carta nos quedamos. Enfrentarse a las cosas y los hechos con patrones preconcebidos es el modo más seguro de no comprender nada. El dogmatismo intransigente es la otra cara de la moneda de la ignorancia atrevida. En el «Apéndice» a la primera parte de la Ética, Spinoza se insurge contra las causas finales. Sus dardos se dirigen especialmente a los teólogos de toda obediencia, los negacionistas de la época: la única respuesta que les valía era que las cosas son como son por la voluntad de Dios. Con buen criterio el filósofo denominaba a esa entelequia postulada por los apóstoles de la desidia intelectual asylum ignorantiae.
En un fragmento de Así habló Zaratustra, «La ofrenda de la miel», Nietzsche estampa la exhortación «Conviértete en lo que eres». Se trata de un verso del poeta griego Píndaro retomado por el filósofo. Ese llamamiento a llegar a ser lo que se es resulta contradictorio solo en apariencia, pues nacer no basta para ser. El hombre es una construcción continua, se va haciendo a sí mismo en su choque con el entorno y los otros: tal es la idea cardinal de todo existencialismo. El ser humano es dinámico; es poder ser, entrega a la vida y compromiso con ella. En Jean-Paul Sartre el hombre, condenado a ser libre, es el producto de sus obras y del despliegue de su existencia. A él le compete estar más cerca del ser que de la nada. Por dura que sea la cuesta, por muchas veces que la piedra vuelva a caer, el combate vale la pena: «Il faut imaginer Sisyphe heureux», escribió Camus en Le mythe de Sisyphe.
Los humanos pueden y deben encarar su jornada con decisión, orgullo y dignidad, más allá de la falta de sentido de la vida y de significado del mundo. No necesitan acudir a ídolos ilusorios, cataplasmas metafísicas o justificaciones por la fe.
Enorgullécete de tu fracaso,
que sugiere lo limpio de la empresa:
luz que medra en la noche, más espesa
hace la sombra, y más durable acaso.
[…]
Pero no cejes; porque no se sabe
cuándo pierde el amor, dónde la tierra
volteando camina, ni qué encierra
mensaje del que nadie tiene clave.
[…]
Tu no saber es toda tu esperanza.
(Agustín García Calvo: «Sonetos teológicos», Sermón de ser y no ser)
DdA, XXII/6300

ALGUIEN DEBIERA PONERLE FRENO AL JUEZ PEINADO YA


Alguien debiera ponerle freno al juez Peinado ya. Responder a cada varapalo de los órganos superiores de justicia con una vuelta de tuerca, se aproxima más a un caso de acoso que a una instrucción judicial, incrementando las sospechas de que se pretende mantener vivo un caso que con otros protagonistas no se hubiera iniciado, o se hubiera archivado a las primeras de cambio, con el objeto de que PP y VOX sigan explotando la falacia de corrupción en el ámbito familiar del presidente.

Armando Nosti

Rebajar impuestos al consumo nunca es buena solución para ayudar a quienes lo necesitan, y menos en periodos de crisis. Intervenir precios es más rápido y efectivo. Los impuestos son la mejor herramienta, sino la única, para redistribuir la riqueza, y cumplen su misión si se recaudan y se reparten con justicia. Rebajar impuestos beneficia más a quienes más consumen y menos a quienes consumen menos, que normalmente son los más necesitados. Este razonamiento vale para la compra doméstica diaria y para los carburantes y energía de autónomos, gente del campo, del mar y transporte. Topando precios y manteniendo impuestos, se pueden dar ayudas con lo recaudado para mejorar la situación de los más vulnerables. Exigiría establecer medidas de control para que ningún jeta se aproveche indebidamente, pero el resultado sería mejor, y controlar las ayudas sería más fácil que controlar que las rebajas de impuestos no vayan a parar a los resultados de las grandes empresas que sin duda intentarán aprovecharse. ¿Miedo a que la derecha rechace el decreto si se topan precios? Posiblemente, pero no sería malo dejarlos en evidencia.
Alguien debiera ponerle freno al juez Peinado ya. Responder a cada varapalo de los órganos superiores de justicia con una vuelta de tuerca, se aproxima más a un caso de acoso que a una instrucción judicial, incrementando las sospechas de que se pretende mantener vivo un caso que con otros protagonistas no se hubiera iniciado, o se hubiera archivado a las primeras de cambio, con el objeto de que PP y VOX sigan explotando la falacia de corrupción en el ámbito familiar del presidente. La diferencia entre el tratamiento judicial de Begoña Gómez y González Amador es abismal, como lo es el tratamiento informativo del caso que afecta a la finca de la mujer de Feijóo o a los negocios de sus familiares, los casos de acoso y abusos en ámbitos del PP o las cantidades pagadas a hospitales privados en Madrid, y como ocurrirá con la mujer de Abascal, a quien uno de los fugados acusa de ser el tercer sueldo público familiar.
Se precipitan quienes entierran con alborozo a Podemos. Si alguien pensaba que se podía alcanzar la unidad de la izquierda doblegando o excluyendo a Podemos, ha comprobado por tercera vez, que no. En abril, Montero y Rufián escenificarán su primer contacto. Puede ser el comienzo de una buena amistad.
La gente que se va de VOX por déficit democrático, es como quien saca el abono del Sporting y se da de baja porque no juegan al curling.

LNE

RODRIGO CUEVAS, CONTRA LA LEY MORDAZA Y POR EL INDULTO A LOS DE LA SUIZA


Lazarillo

No suele ver este Lazarillo el programa La Revuelta, que se ofrece de lunes a jueves en La Uno, porque dejé de ver los programas de televisión en general y de TVE en particular hace tiempo, pero celebro que Rodrigo Cuevas haya aprovechado la oportunidad que se le ofreció en una tribuna con una crecida audiencia para recordar a los seis sindicalistas de Gijón (La Suiza) que, como consecuencia de un conflicto laboral en una pastelería de esa localidad asturiana, fueron condenados injustamente y llevan varios años en la cárcel a la espera de un indulto prometido por actual gobierno, indulto que se está haciendo esperar en exceso. Puede que Pedro Sánchez tenga un montón de asuntos en su agenda que le parezcan más apremiantes, pero las promesas están para cumplirse, como aquella de derogar la llamada Ley o Leyes Mordaza, que ahí siguen, como recordó también Cuevas, y que fueron aprobadas en solitario por el gobierno de Mariano Rajoy después de la crisis/estafa de 2008 a raíz de las protestas de la ciudadanía. Tale ley o leyes, según Amnistía Internacional, constituyen un manto de impunidad que restringe y debilita los derechos de libertad de expresión, de reunión pacífica y de información*. Bien por Cuevas al hacer una llamada de atención al respecto, aprovechando la promoción de su último disco que, por lo escuchado, no será de mi interés.

*El secretario de Organización Podemos, Pablo Fernández, ha anunciado que su formación va a presentar en el Congreso una batería de preguntas para esclarecer la detención "extremadamente violenta y racista" del exdiputado autonómico Serigne Mbaye, así como una proposición no de ley (PNL) para reclamar al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, al que sitúa como máximo responsable de lo ocurrido, una investigación que sea "verdaderamente independiente" para que "se depuren las responsabilidades pertinentes".

DdA, XXII/6300

viernes, 27 de marzo de 2026

UNA UNIVERSIDAD PRIVADA PONE A SEGOVIA PATAS ARRIBA


  Los pijos son un salfumán que lo carcome todo. Pero para ellos, hay IEs, y no CIEs. Se les regalan palacios, se les perdonan impuestos, se les pone la alfombra roja; y si la llenan de basura, va la Policía Local a explicarles mecanismos del civismo que ya conocen los hijos de cinco años de la clase trabajadora. Santiago Abascal y compañía no dirán jamás una palabra contra ellos: es su siervo. Si quieren reventar la recia y castellana ciudad del cochinillo y la artillería, que la revienten. Si vacían Segovia de segovianos, que la vacíen. 

Pablo Batalla

Segovia es un a ciudad pequeña: 53.000 habitantes. Los del concejo de Siero. Y hace unos pocos años, desembarcó allá el IE, una universidad privadísima y pijísima, que instaló en el municipio a unos tres mil estudiantes. Divididos en tres clases: ricos, millonarios y multimillonarios. También alguna bequita por salvar la cara, pero, básicamente, los dueños del mundo; gente capaz de pagar sin despeinarse los 25.000 euros de media que cuesta una matrícula en la universidad del IE. Oligarcas de aquí y de allá, nababs venezolanos, un sobrino de Bashar al-Ásad, gente así; pequeños aprendices de oligarca que llegan —cuando son millonarios y multimillonarios—con su chacha y su cocinero privado. Y que cuando son solo ricos manifiestan una incapacidad pasmosa para los lances más anodinos de la vida cotidiana de nosotros, los normales. No saben, por ejemplo, tirar la basura; y se tuvieron que organizar cursillos de la Policía Local en la propia IE, para enseñarles y repartirles unos folletos, con mapitas de la localización de los contenedores, y que no dejaran la bolsa en medio de la acera, como están acostumbrados a hacer en sus chalés, o la tiraran a las papeleras pequeñas, inutilizándolas. No surtió efecto alguno, leemos en un El Día de Segovia de 2024, ilustrado con una foto de un cartel fijado a una papelera, que decía: "Por favor, las bolsas de basura en los contenedores". Un concejal proponía entonces que "cuando en septiembre empiece la semana de convivencia, momento en el que la universidad les da un pack de bienvenida, este incluya un folleto y con un texto en varios idiomas explicativo del funcionamiento de la recogida de residuos".

Por lo que sea, estos inmigrantes incívicos, sucios, deteriorantes de la convivencia, no molestan a los paladines de la identidad. Segovia —nos dice una amiga segoviana— está patas arriba desde que llegó el IE. Tres mil tíos en una ciudad de cincuenta mil no son tres mil tíos en una de tres millones, o de uno, o de trescientos mil tíos. Los precios se han disparado, Segovia es una de las ciudades de España en las que más vertiginosamente ha subido el alquiler, los segovianos empiezan a renunciar a vivir en Segovia, vallisoletanos que consiguen una plaza en Segovia se quedan a vivir en Valladolid, porque sale más a cuenta ir y venir todos los días que quedarse en la ciudad en la que trabajan. Coger un taxi se vuelve, con frecuencia, una odisea, porque los adinerados muchachos de la universidad IE los acaparan. Les apetece ir a Valencia, a la playa: van en taxi. Montan una fiesta y en toda Segovia no encuentran su ginebra preferida: cogen un taxi a Madrid, dejan al taxista esperando, vuelven. Será por perras. La amiga segoviana nos cuenta anécdotas. La de un escritor con esclerosis múltiple que vino a presentar un libro con la única condición de que necesitaba que le pagaran los taxis de la estación a la librería y de la librería a la estación, y a quien no se lo pudieron asegurar: nadie puede asegurar que haya taxis en Segovia. La de una amiga suya, aquejada de un cáncer, que tuvo que esperar una hora para poder coger uno que le llevara de casa al hospital y del hospital a casa, para la quimio. Los taxistas se encogen de hombros: es el mercado, amigo. La quimio de esta señora no nos sale a cuenta; la ginebra caprichosa de los pijos, sí.

Los pijos son un salfumán que lo carcome todo. Pero para ellos, hay IEs, y no CIEs. Se les regalan palacios, se les perdonan impuestos, se les pone la alfombra roja; y si la llenan de basura, va la Policía Local a explicarles mecanismos del civismo que ya conocen los hijos de cinco años de la clase trabajadora. Santiago Abascal y compañía no dirán jamás una palabra contra ellos: es su siervo. Si quieren reventar la recia y castellana ciudad del cochinillo y la artillería, que la revienten. Si vacían Segovia de segovianos, que la vacíen. Así son casi siempre los patriotas: exactamente hasta el momento en que el sobrino de Bashar al-Ásad, un bisnieto de Rockefeller, el peor mafioso de Venezuela o el más siniestro oligarca ruso te pide que te pongas a cuatro patas, porque necesita un reposapiés.

 PÚBLICO

EL BLOQUEO ES UNA VIOLACIÓN FLAGRANTE DE NUESTROS DERECHOS HUMANOS (DÍAZ-CANEL)

De la larga e interesante entrevista que el director de las páginas de Opinión del diario mexicano La Jornada, el periodista Luis Hernández Navarro, hizo al presidente de la República de Cuba días después de la que mantuvo con Pablo Iglesias para Canal Red, nos quedamos con el fragmento que insertamos a continuación. La interviú, bajo el titular Bajo bloqueo de EU, 80 por ciento del pueblo cubano durante 67 años: Miguel Díaz-Canel, es muy recomendable de leer en su integridad. Según el primer mandatario cubano, el bloqueo impuesto por Estados Unidos durante tanto tiempo es una violación flagrante de nuestros derechos humanos. La interviú, que tuvo por escenario también el Palacio de la Revolución de La Habana, aborda cuestiones de un modo más específico que la realizada por el director de Canal Red. Por cierto, el diario El País México entrevista hoy al cantautor Silvio Rodríguez, que nos dice: "El mundo está dirigido por un régimen autoritario, belicista, ladrón y asesino. Y no es Cuba". Silvio se niega a creer en un mundo futuro sin sentimientos humanos: "Una juventud que ha nacido en un país empobrecido, como es el nuestro, a lo mejor no encuentra razones para creer en el país. Eso hay que entenderlo, las circunstancias los han llevado a pensar así, pero me niego a pensar que el futuro va a ser uno de falta de sentimientos humanos".

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-Usted es hijo de una maestra y de un trabajador de una cervecería. Es ingeniero. Ahora está al frente del Estado cubano. ¿Esa trayectoria personal sintetiza los cambios en la sociedad cubana a partir de la revolución?

-Aquí hay elementos familiares, como puede ser una familia típica cubana, que evolucionó en el transcurso de la revolución. De mi madre, tengo el ejemplo de una maestra consagrada. Siempre quiso ser maestra rural, trabajar con los niños de esa zona. Sentí un enorme orgullo por ella por eso. Me educó en valores, también en la decencia, en un comportamiento adecuado. Mi padre era un obrero que se levantaba todos los días a las 4 de la mañana para llegar temprano a su trabajo, que estaba fuera de Santa Clara. Siempre mantuvo una conducta rigurosa con nuestra educación.

En mi familia hay figuras como los abuelos. Un abuelo materno de origen español, laborioso, optimista, muy pobre antes de la revolución. Una abuela cariñosa por parte de padre, que también fue maestra, muy martiana. Me enseñó a creer en Martí. Tenía una prédica muy martiana. Sus regalos siempre eran libros. Me llevó a la lectura sistemática. Una tía, hija del poeta Navarro Luna, tuvo influencia en mi formación, incluso como militante comunista. Además, existía una armonía familiar y vecinal en la cuadra donde yo vivía en Santa Clara. Todo eso contribuyó a mi formación.

Uno ha crecido con los sentimientos del pueblo. Pude apreciar en mi niñez y en mi juventud los avances y las transformaciones de la revolución. Por tanto, me considero también un resultado de ese proceso de crecimiento. Tengo un enorme compromiso con que ese proceso continúe, que siga creciendo, aportando, que podamos superar esta etapa en que nuestros sueños se han detenido. Con toda sinceridad te lo digo: estoy dispuesto a actuar hasta las últimas consecuencias. Tengo un compromiso enorme con el pueblo cubano, con la revolución, su liderazgo y nuestra historia.

-Cuando habla sobre la crisis energética provocada por el estrangulamiento estadunidense, lo hace como ingeniero. Nos ha explicado cómo existe una crisis de un modelo de generación de energía, cómo dependen de las grandes termoeléctricas, pero cómo están cambiando ese patrón con la energía fotovoltaica. Sin embargo, la columna vertebral de la generación sigue siendo las termoeléctricas, que necesitan petróleo y Cuba produce solo 40 por ciento del crudo que requiere. ¿Qué harán para resolver ese problema?

-Una pregunta muy interesante. Nosotros no renunciamos a nuestro derecho, como cualquier país en el mundo, a recibir suministros de combustible. No cubrimos con la producción nacional toda la necesidad de la generación eléctrica. Además, hace falta combustible para otras actividades de la economía y de la vida del país. El bloqueo energético es, ante todo, una violación flagrante de nuestros derechos humanos como pueblo, y una violación del derecho internacional. Incluso, va en contra de la lógica capitalista. Ellos, que tanto hablan del libre comercio, del libre mercado, nos imponen un bloqueo energético que es criminal.

Aquí hay tres direcciones. Una es seguir desarrollando nuestra estrategia de transición energética hacia fuentes renovables, que no solo incluye la fotovoltaica e hidroeléctrica, sino otras nativas que estamos estudiando. También el uso de la biomasa en centrales que trabajan con ella, y el uso del biogás. Hay toda una estrategia en ese sentido.

También buscamos seguir incentivando la producción de crudo nacional y gas acompañante. Para eso, seguimos una estrategia de incrementar la prospección de pozos de petróleo, la exploración, y también mejorar nuestros procesos de extracción. En los dos primeros meses del año, hemos podido detener el decrecimiento que veníamos experimentando en la producción de crudo nacional y gas acompañante.

Por otra parte, acudiendo a la ciencia, hemos encontrado soluciones para mejorar el tratamiento de nuestro crudo nacional, que es pesado y posee un alto contenido de azufre. De todas formas, todavía tendremos una dependencia de la importación de hidrocarburos, que será menor a medida que avancemos. Para eso, buscamos construir alianzas de cooperación energética con países hermanos. Además, exploramos proyectos comerciales que nos permitan diversificar y ampliar los proveedores de combustible, con países que respetan la soberanía de Cuba y están dispuestos a enfrentar los retos de este bloqueo energético.

Otro punto es la denuncia en los organismos internacionales de este bloqueo que es genocida y que viola los derechos humanos del pueblo cubano, condenándolo a limitaciones muy duras. Un cuarto elemento es promover una cooperación energética Sur-Sur, que nos permita transferencias de tecnología, intercambios y avanzar más rápido en todas estas propuestas.

Esas son nuestras visiones, nuestras aspiraciones. Hacerlo en estas condiciones de bloqueo energético estadunidense es muy duro. Pero contamos con solidaridad. La semana pasada recibimos un convoy de miembros de la solidaridad con Cuba. Contamos con muchas personas que están comprando paneles, sistemas fotovoltaicos y trayéndolos a Cuba. El propio sector privado en Cuba, con una enorme vocación de responsabilidad social, fomenta proyectos de fuentes renovables de energía. También, a este sector privado le hemos dado posibilidades de importar niveles de combustible que permitan activar un grupo de procesos. El sector privado puede importar combustible, y lo está haciendo.

-Países socialistas con partidos comunistas que dirigen el Estado, como China o Vietnam, han emprendido reformas económicas para introducir mecanismos de mercado. ¿Está eso en la agenda cubana?

-Con Vietnam y China, países en construcción socialista, mantenemos una amplia relación. Tenemos un vínculo de partidos, de gobiernos, de pueblos. Son naciones muy solidarias con Cuba. Sistemáticamente, nuestros tres países intercambian sobre sus procesos de reforma: la china, la vietnamita y, en nuestro caso, la actualización de nuestro modelo económico y social.

Los chinos y los vietnamitas han insistido mucho en que sus reformas y sus procesos tienen características peculiares de China y de Vietnam. Nosotros también tenemos peculiaridades. Somos un estado insular, una pequeña isla, estamos a 90 millas de Estados Unidos y fuertemente bloqueados. Hemos desarrollado un potencial humano y de recursos calificados importante. Tenemos consolidados sistemas universales de educación y de salud, y un desarrollo científico y técnico que nos distingue y nos da fortaleza.

Llevamos a cabo un proceso de actualización de nuestro modelo económico y social, el cual se inició o se profundizó en el sexto congreso del partido. Hemos logrado un grupo de transformaciones que buscamos acelerar, con peculiaridades cubanas. No es copiar. Es un sistema cubano, pero que comparte elementos de los modelos chinos y vietnamitas. Por ejemplo, la dirección del Partido Comunista, como rectora de la sociedad que está en nuestra Constitución. Un Estado fuerte. Un gobierno eficaz. Una administración pública ágil, que se libere de la burocracia. Una adecuada relación entre planificación centralizada y mercado. Las regulaciones de mercado necesarias para evitar la especulación. Una armonía entre el sector estatal y el sector no estatal. Que todos los actores económicos contribuyan al desarrollo económico y social del país.

Toda esa combinación de elementos nos debe permitir un desarrollo sostenible, con justicia social, inclusivo y de equidad. Que podamos lograr la soberanía alimentaria, potenciar la ciencia y la innovación, desarrollar los procesos de transformación digital e inteligencia artificial en nuestra sociedad. Seguir potenciando los servicios públicos sociales universales. Seguir garantizando los derechos a la educación, salud, deporte y cultura, y potenciar nuestra economía en todos los órdenes, manteniendo la cooperación internacional. Hacia eso vamos. Lo estamos haciendo en condiciones muy severas, porque todo eso conlleva inversiones, requiere transformaciones, romper burocracias y hábitos. Y lo hacemos en medio de una situación de plaza sitiada, del recrudecimiento del bloqueo.

Leer resto de la entrevista aquí.

LA JORNADA MX  DdA, XXII/6299

CARTA A LULA DE BOAVENTURA DE SANTOS POR CUBA: DÍGALE A TRUMP ¡BASTA!

Estimado presidente: le escribo con el corazón oprimido y la mente libre. No podemos permitir que el pueblo cubano muera y que la memoria de la revolución sea arrojada a la basura de la historia. No se trata ahora de hacer un balance del pasado o del presente de la revolución. El señor presidente sabe que a lo largo de los años he escrito varios textos de crítica constructiva al régimen cubano. Ahora el momento es otro: se trata de salvar a Cuba de las garras de un monstruo político generado democráticamente en la mayor democracia del mundo. No es menos monstruoso por haber sido generado democráticamente. Hitler también lo fue. Sólo dice mucho sobre la (falta de) calidad de la democracia que lo generó.



Boaventura de Santos Sousa

La cuestión es humanitaria y política. El mundo democrático y amigo de la soberanía le debe mucho a Cuba. Los países africanos de lengua oficial portuguesa probablemente no serían hoy soberanos si no fuera por la ayuda decisiva de Cuba en el momento oportuno, con un gran coste humano para la isla y en contra de los intereses geoestratégicos de los países más poderosos, incluida la entonces Unión Soviética. Sin Cuba, el fin del apartheid en Sudáfrica no habría llegado en el momento en que llegó. Cuba salvó millones de vidas en todo el mundo con sus médicos. Brasil y Portugal, entre decenas de otros países, se beneficiaron de esa notable labor en pro de la salud de los pueblos, una obra mil veces más merecedora del Premio Nobel de la Paz que muchas otras que lo recibieron.

Nunca sabremos cuál es o era el verdadero potencial de la revolución porque se ha visto sometida a un embargo brutal que dura ya más de 60 años, prácticamente desde que comenzó la revolución.

Pero la solidaridad con el pueblo y la soberanía de Cuba no es un simple acto humanitario en favor de una población que, literalmente, se está muriendo de hambre. Es un acto eminentemente político contra la tiranía de los poderosos que quieren ver regresar el odioso colonialismo del que América Latina se liberó hace 200 años. ¡Cuba es Gaza sin bombas! El sueño del tirano es construir rivieras sobre los escombros y las fosas comunes.

Estimado presidente: afortunadamente hay quienes se resisten. Hoy me siento orgulloso de ser europeo porque el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, ha desobedecido públicamente a la tiranía. Si su desobediencia es seguida por otros líderes políticos, tal vez podamos salvar a Cuba y la paz en el mundo. La importancia del gesto de Pedro Sánchez radica en que España es la cuarta economía de Europa y una democracia. Brasil es una de las mayores economías del mundo y también es una democracia de la que su excelencia es el símbolo más auténtico.

Por eso le pido, señor presidente, que siga el ejemplo de Pedro Sánchez, desobedezca y haga oír bien alto su desobediencia. ¡Tenemos a Pedro Sánchez en Europa y tendremos a Lula da Silva en América Latina! Estoy seguro de que en otros continentes surgirán más desobediencias influyentes. No permita que los cálculos a corto plazo recomendados por asesores bienintencionados, pero sin visión estratégica de futuro, le desanimen a rebelarse contra la tiranía y le impidan decirle bien alto al tirano del Norte: ¡basta! Y si Cuba necesita petróleo para sobrevivir, ¡no dude en enviárselo! ¡Los tiranos no se detienen hasta que alguien los detiene!

El mundo democrático y amante de la paz se lo agradecerá y puede estar seguro de que su acto de valentía, al igual que el milagro de los panes, se multiplicará por muchos otros. Y me atrevo a pensar que su acto entusiasmará a los demócratas brasileños que próximamente serán llamados a las urnas para elegir a su nuevo presidente.

LA JORNADA MX  DdA, XXII/6299

jueves, 26 de marzo de 2026

EL INFORME BASTERRA QUE CONDENÓ A LOS REPRESORES DE LA ESMA

El fotógrafo del horror: la historia de Víctor Basterra y el archivo clandestino de la ESMA

A medio siglo del golpe, el libro “El ojo en la tormenta”, de Pablo Corso, reconstruye la vida del detenido que produjo pruebas contra sus propios represores desde el interior de la escuela militar. “Tenía una obsesión por encontrar justicia, pero también por tomarse revancha de quienes lo habían torturado”, asegura el escritor.

Valentino Vitolla/ Página/12
Víctor Basterra (Gentileza Sol Basterra)

En el laboratorio fotográfico montado en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), vigilado y requisado, Víctor Basterra entendió que una copia más podía podía ser la diferencia entre el olvido o la prueba de la maquinaria de horror que funcionaba en el más emblemático de los centros clandestinos de tortura y detención. Obligado por los militares a falsificar documentos y archivos, encontró allí la posibilidad de construir —en silencio— un archivo clandestino del horror.

50 años del golpe cívico-militar, el periodista y escritor Pablo Corso publicó El Ojo en la tormenta (Marea Editorial), un libro que reconstruye la vida del fotógrafo y obrero gráfico que combatió a la dictadura desde adentro. Su testimonio, así como las imágenes que filtró de secuestradores y secuestrados de la ESMA, fueron clave para la condena de los represores en el histórico Juicio a las Juntas.

“Es un personaje que cargó con un peso importante por el solo hecho de haber sobrevivido. Durante mucho tiempo fue visto como sospechoso ante los ojos de organismos y familiares de desaparecidos”, cuenta Corso a Página|12 sobre Basterra.

En agosto de 1979, Basterra fue detenido en su casa de Valentín Alsina y trasladado al centro clandestino de detención y tortura de la ESMA. Durante meses vivió encapuchado —sin saber si era de día o de noche—, sometido a torturas atroces. Con el tiempo, decidieron bajarlo al sótano de la escuela militar. Le sacaron la capucha y, en medio del fogonazo de luz, un marino lo recibió con una pistola y una disyuntiva para sellar así un pacto extorsivo: o trabajas para nosotros o te matamos.

Corso explica que los militares conocían la especialización del militante en valores bancarios, un saber clave para falsificar sellos, marcas de agua y trabajar con papeles y tintas. “Pensó: ‘Trabajo esclavo, pero también un changüi, una vida extra’”, cuenta. Comenzó así a vivir su nueva vida, encerrado dentro de su cabeza cuando estaba en capucha y construyendo un mundo propio en el laboratorio donde revelaba las fotos. “Ese era su mundo, al que a veces llegaban los gritos de otros torturados”, agrega Corso.

Alfredo Astiz fotografiado por Víctor Basterra ((Gentileza Oscar Estellés) )

- ¿Qué visibiliza la historia de Basterra sobre el funcionamiento interno de la ESMA?

- Se sabía que había trabajo esclavo y que el casino de oficiales era el centro neurálgico de la represión. También que en el altillo del casino de oficiales, Massera había montado una plataforma para lo que él fantaseaba, que era un gobierno propio. Pero el libro se centra en el sótano, donde torturaron a Basterra. Al lado había oficinas con una estructura gris, burocrática, donde los marinos daban órdenes y los secuestrados las ejecutaban como empleados –siempre aclarando que eran tareas forzadas–. La sorpresa de eso es que luego de una aclimatación que era traumática para los detenidos, se vivía una rutina que parecía normal.

- ¿Como una rutina de oficina?

-Había encargos de documentos y se sacaban fotos para esos documentos, que después se entregaban. Los captores confiaban en algunos cautivos creyendo que de alguna manera habían pasado de su lado. Unos quizás lo hicieron, pero otros como Basterra se preocuparon por mantener la apariencia de que lo eran. Aunque él siempre dijo: “Yo nunca fui parte de ellos”. Lo que hizo después demuestra que no.

El día que apagaron la luz

Recién entonces empezaban a dormir en una cama, comer la misma comida que los guardias y visitar a sus familias los fines de semana. Con esos beneficios —si así pueden llamarse—, Basterra, que ya se había fabricado documentación falsa para moverse con cierta libertad dentro de la ESMA, empezó a hacerse una pregunta: ¿Qué pasa si me guardo, entre los calzoncillos, algunas de las fotos que saco?

“Cuando la dictadura empezaba a desintegrarse, hacia 1982, Víctor vio que había una posibilidad de supervivencia y entendió que lo que estaba haciendo tenía un sentido más allá de él. Sabía que algo iba a lograr con eso”, detalla Corso.

Con eso, claro, algo logró. “Siempre lo acompañó una dimensión de venganza personal, aunque fuera políticamente incorrecta, que lo empujaba a que aparecieran todos los niveles de mando del esquema represivo”, cuenta el escritor. Y agrega: “Había una obsesión por encontrar justicia, pero también por tomarse revancha de quienes lo habían torturado, de quienes le habían robado la casa, habían amenazado con ponerle a su hija sobre el pecho mientras le aplicaban la picana”.

Víctor Basterra en el sótano de la ESMA ((gentileza Oscar Estellés))

- ¿Qué significa que Basterra haya sido el último prisionero en salir con vida de la ESMA y que inmediatamente haya decidido testimoniar?

- Él dijo “Yo soy el que apagó la luz”. La fecha que él siempre dio de su salida en libertad fue el 3 de diciembre de 1983, una semana antes del regreso de la democracia. A lo último pasaba más tiempo afuera que adentro. Siempre tenía que volver y hacer acto de presencia, decir: “Acá estoy, no me voy a ningún lado”. Con una estadía de 4 años, puede ser el prisionero que más tiempo estuvo cautivo y que más tarde salió. Pero en la sentencia del Juicio a las Juntas lo dan como liberado en el 81′. Siempre le cayó muy mal esa situación e intentó rebatirla.

Informe Basterra destacado en una de las paredes del sótano II de la ESMA (Pablo Corso)

La zona incómoda de sobrevivir

“¿Por qué mi hijo no y usted sí?” fue la pregunta que Basterra empezó a escuchar una vez que salió de la ESMA. El día que visitó la Casa de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini le advirtió: “Usted no tiene nada que hacer acá, y sabe muy bien por qué”. También fue señalado como colaborador en el organismo Familiares de Desaparecidos, que decidió que aquellos “sospechados” —incluido Basterra— no formaran parte de la comisión directiva. Entre los militantes circulaba una idea brutal: si alguien seguía con vida después de tanto tiempo en un centro clandestino, era porque había colaborado.

Tras ese rechazo inicial, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) finalmente tomó su denuncia y la hizo casi una causa propia, y con los años se acercó a la Asociación de Ex detenidos y desaparecidos para participar en varias reuniones, una de ellas muy necesaria para la captura de Ricardo Cavallo, que cayó a partir de un documento que había sido falsificado por Basterra.

- Y después se viene su declaración en el Juicio a las Juntas…

- Dio durante más de 5 horas un testimonio en el que se mostraron fotos, nombraron cargos y roles que cumplía cada marino, quiénes estuvieron al mando y durante cuánto tiempo. Ese material fue utilizado después en decenas de juicios posteriores. En la megacausa ESMA también fue importante su testimonio y sus documentos para las condenas que vinieron. Te diría que hasta después de su muerte también su material siguió sirviendo como prueba para conseguir condenas. Es un testimonio documentado muy fuerte, incluyendo, por ejemplo, la escena de la cena de fin de año del 79 que les hacen hacer una especie de fiesta a los detenidos junto con los marinos, que fue retratada por Jorge Luis Borges en un texto muy bueno que se llama “22 de julio del 85”, que salió en el diario El País de España.

Víctor Basterra durante el Juicio a las Juntas (Jorge Sánchez)

Borges y el infierno narrado

“Yo esperaba oír quejas, denuestos y la indignación de la carne humana interminablemente sometida a ese milagro atroz que es el dolor físico. Ocurrió algo distinto. Ocurrió algo peor. El réprobo había entrado enteramente en la rutina de su infierno. Hablaba con simplicidad, casi con indiferencia, de la picana eléctrica, de la represión, de la logística, de los turnos (…)”, escribió Jorge Luis Borges en una crónica para la agencia EFE tras la audiencia de Basterra.

Según cuenta Corso, los cronistas que estuvieron ese día lo vieron avejentado y apesadumbrado. Faltaba menos de un año para su muerte. Durante todo el testimonio permaneció en silencio, pero a la salida los periodistas lo esperaron en la escalinata del Palacio de Tribunales. “He asistido al infierno, esto no debería repetirse nunca”, dijo.

Jorge Luis Borges en tribunales A la izquierda, el hombre de espaldas es Víctor Basterra, que declara ante los jueces. (Archivo -)

- ¿Qué muestra el libro de aquella presencia?

-Aparentemente hubo una posibilidad de que ambos se encontraran, pero en una entrevista Basterra contó él mismo lo saludó un poco al pasar y que no se sentó a conversar con él por el prejuicio –con cierto fundamento–, de que Borges era un hombre de derecha y pro-militar. Siempre se quedó en ese lugar un poco ambiguo.

- Sorprende a Borges el testimonio, tanto que escribe “La cárcel es infinita”...

-Cuando dice esa frase se refiere a que captores y cautivos terminan como en un juego de identificación un poco perverso. Ambos están presos: los captores lo están de su propia perversión. Pienso que el testimonio de Basterra pudo haber influido en su cambio de perspectiva porque es demoledor, con un contraste de un testigo muy aplomado que habla un poco frío sobre las atrocidades que vivió.

A días de que se cumplan 50 años del golpe cívico-militar, desde el gobierno de Javier Milei se multiplican discursos que relativizan lo ocurrido. “Se dice que es un gobierno negacionista, pero es más que eso: es un gobierno reivindicatorio. Y si hay un discurso tan confrontativo desde las esferas oficiales, que se le contraponga otro que diga: ‘acá pasó esto y quienes ustedes reivindican hicieron esto’”, propone Corso.

La propia dinámica del país —agrega— “expone a quiénes beneficia este proyecto y a quiénes deja afuera: trabajadores, docentes, científicos. Equivocados o no, los que militaron en aquella época defendían los intereses de quienes hoy se atacan”.

Hacia el final de su vida, Basterra ya miraba con preocupación el rumbo político del país, incluso durante el gobierno de Mauricio Macri. “Pero este tiene una capacidad de daño exponencial”, advierte Corso, que se pregunta: “¿Cómo se hubiera parado Basterra frente a esto? Después de una decepción inicial, habría hecho lo que hizo siempre: luchar. Si él, después de pasarla tan mal tuvo una revancha tan espectacular, nosotros que estamos en democracia bien podríamos tener el mismo destino”.

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