viernes, 2 de octubre de 2026

LO PRÓXIMO PUEDE SER QUE JUNTS AYUDE A PP+VOX PARA GOBERNAR


Félix Población

Al dirigirse en el Congreso el portavoz de Esquerra Republicana a la señora Nogueras, cuyo partido hizo imposible la aprobación de los decretos del Gobierno sobre vivienda que había impulsado el brutal desahucio de Maricarmen Abascal y la presión popular consiguiente, Gabriel Rufián* dijo que haría todo lo posible por conseguir que Junts acabara en el más desolador (le faltó el calificativo pero se sobreentendía) ostracismo político. Al margen de que esto se llegue o no a cumplir, también hizo Rufián promesa de que con el citado partido nunca más pactaría el suyo, recordando quizá la vergüenza a la que asistimos hace años con aquel esperpéntico capítulo del procés català, en el que la derecha y la izquierda independentistas de Cataluña protagonizaron uno de los más deplorables episodios de su historia, que jugó, a la postre, no sólo en contra del propio independentismo sino a favor de la floración o re-floración (más bien) de la extrema derecha en España, entrañada en el Partido Popular (PP) desde sus orígenes como Alianza Popular. Lo que bien podría esperarse a partir de ahora, vista la estrecha colaboración en el voto junto a PP y Vox de esa extrema derecha catalana contra el gobierno de coalición de Pedro Sánchez,  es que después de las ya más que próximas elecciones generales, Junts, con su patriótico grito de Visca Catalunya Lliure, pueda ayudar al Partido Popular y a Vox a formar el siguiente gobierno de coalición de la derecha extrema, si es menester.

*¿Quién llamó ayer a Junts para que cambiaran un voto que ya tenían pactado con el PSOE?

Àlex López

¿Quién llamó ayer a Junts para que cambiaran un voto que ya tenían pactado con el PSOE?
¿A qué se refiere Rufián cuando dice que todos saben a quién obedecen?
¿Qué quiere decir que están pagando una deuda?
¿Qué medio catalán se ha atrevido a publicar los intereses inmobiliarios de Junts?
¿Por qué Rufián ha afirmado que VOX financia a Aliança Catalana?
¿Nadie se atreve? Nosotros sí.
Éstas son las SOCIMIs de las que Rufian habla:
Galil Capital (Galil Spain): Es una SOCIMI controlada por capital israelí (cuyo principal accionista es el magnate tecnológico Gil Shwed). Cuenta con una cartera de edificios residenciales enteros y locales comerciales repartidos estratégicamente entre Madrid y Barcelona.
MDSR Investments: Este fondo israelí destaca por sus inversiones en el sector de real estate comercial e inmobiliario logístico. Recientemente cerró la compra de una cartera de locales comerciales (la mayoría operados por Carrefour), incluyendo 6 activos de gran tamaño en la provincia de Barcelona.
VBARE Iberian Properties: Aunque opera a nivel nacional, esta SOCIMI ha tenido históricamente fuertes lazos con fondos de pensiones y capitales israelíes (como Meitav Dash) y cuenta con intereses y compra de viviendas en grandes áreas metropolitanas, incluyendo Barcelona.
Globe Invest / Tauro Real Estate: El magnate israelí Teddy Sagi adquirió la gestora Tauro Real Estate (con sede en Barcelona) para expandir significativamente su cartera de compra de bloques de pisos, rehabilitación y alquiler de viviendas de lujo en Cataluña.
Urban View: Una firma de inversión inmobiliaria enfocada en la adquisición de inmuebles residenciales en España y gestionada por directivos de origen israelí con foco en Cataluña.
Keren Business Development Spain: Fondo inmobiliario israelí que dispone de oficinas físicas establecidas directamente en suelo catalán, concretamente en El Masnou (Barcelona).
¿Quién financió el procés? ¿Qué deuda existe? ¿Quién está atacando a España con guerra Híbrida? ¿De quién es el software Pegasus?
Que se lo pregunten a Puigdemont y a Rahola.
Gabriel, no estás solo. Algunos nos vamos a dejar la piel para que Junts sea un mal recuerdo.

Desde las calles, en nuestras redes sociales o nuestros entornos más cercanos: todo el que pueda hacer, que haga. Ellos lo han querido.

DdA, XXII/6484

LECCIÓN DE JUVENTUD, MOTO Y TOGA DE MARIANO BENÍTEZ DE LUGO

Coincidimos totalmente con la firmante del siguiente artículo respecto al protagonista de ayer en La Revuelta: Hay una juventud insultante en José Mariano, esa juventud del espíritu que se confirma cuando confiesa que, a su edad, sigue esquivando el tráfico de Madrid a lomos de su moto. No es una excentricidad; es el reflejo de un hombre que se niega a detenerse, que viaja ligero y que conserva la agilidad mental de un treintañero. A medida que avanza la noche, la pantalla se llena de un vasto conocimiento y una experiencia asombrosa. Escucharlo es asistir a una cátedra viva de la historia judicial española, salpicada de anécdotas memorables e hilarantes. José Mariano Benítez de Lugo demostró ante millones de espectadores que la verdadera aristocracia no reside en los títulos heredados del norte de Tenerife, sino en la nobleza de poner el derecho al servicio de los vulnerables.



Fidela Velázquez

Santa Cruz de Tenerife, una noche lluviosa cualquiera de otoño.
Enciendes la televisión buscando el ruido habitual, las bromas rápidas de La Revuelta y el caos controlado de David Broncano.
Pero el programa decide romper su propio guion. Aparece un señor de 85 años, impecable, con la mirada despierta de quien lo ha visto todo y la sonrisa de quien todavía tiene ganas de pelear.
Es José Mariano Benítez de Lugo.
Lo que iba a ser una entrevista más se convierte, de golpe, en una lección magistral de dignidad, derecho y memoria histórica que te deja pegada al sofá.
Resulta fascinante observar cómo un hombre que peina canas y acumula más de 60 años de ejercicio jurídico se mueve con absoluta comodidad en un plató diseñado para incomodar.
Broncano, acostumbrado a descolocar a jóvenes creadores de contenido o deportistas de élite, se encuentra ante un titán que le rompe los esquemas a base de pura jovialidad y un sentido del humor finísimo.
Hay una juventud insultante en José Mariano, esa juventud del espíritu que se confirma cuando confiesa que, a su edad, sigue esquivando el tráfico de Madrid a lomos de su moto. No es una excentricidad; es el reflejo de un hombre que se niega a detenerse, que viaja ligero y que conserva la agilidad mental de un treintañero.
A medida que avanza la noche, la pantalla se llena de un vasto conocimiento y una experiencia asombrosa. Escucharlo es asistir a una cátedra viva de la historia judicial española, salpicada de anécdotas memorables e hilarantes.
La genialidad estalla cuando revela el mayor de los giros cómicos de su carrera en la lucha contra la corrupción: consiguió sentar a Mariano Rajoy (Mariano contra Mariano) como testigo en el caso Gürtel siendo, a la vez, su vecino y el presidente de su comunidad de vecinos. "Los escoltas me saludaban cordialmente cuando él iba andando a su manera por la urbanización y pasaba por delante de mi casa", relató entre las risas del público, desnudando con elegante ironía el peso de los poderes fácticos. "Yo era su vecino: era el presidente del presidente, porque yo era presidente de la comunidad de vecinos", se ríe.
Con la misma lucidez con la que despacha a expresidentes, analiza la crudeza de la vivienda en España, recordando con firmeza que la justicia a veces se olvida de la Constitución: "Lo que no le cobro a los pobres, se lo cobro a los ricos".
Es imposible no contemplarlo y sentir una profunda admiración por su trayectoria. José Mariano encarna el espíritu de la histórica Asociación de Abogados Demócratas por Europa (ADADE), una trinchera jurídica cuya defensa de las libertades y la legalidad democrática le ha costado más de un perjuicio personal y profesional frente a una judicatura tradicionalmente conservadora.
Su vida es un viaje de coherencia absoluta. Procediendo de un linaje aristocrático profundamente arraigado en Tenerife, donde su apellido evoca históricas posesiones y títulos nobiliarios, decidió despojarse de los privilegios de cuna. Abrazó una militancia progresista inquebrantable para convertirse en el azote de los fondos buitre y el escudo de las familias desahuciadas.
Esa pasión por transformar la sociedad y esa rebeldía contra la injusticia calaron tan hondo en su propia mesa que la historia familiar ha dejado una ironía deliciosa. El aristócrata que renunció a su destino de clase para hacerse abogado del pueblo ha terminado teniendo un hijo, Luis Benítez de Lugo, militante y candidato al Senado por Podemos. No hay ruptura en ese dato, sino una hermosa continuidad ideológica: el hilo invisible de una familia que, generación tras generación, prefiere la militancia incómoda a la comodidad del silencio.
Al apagarse las luces del Teatro Albéniz, te queda la certeza de haber asistido a algo grande. José Mariano Benítez de Lugo demostró ante millones de espectadores que la verdadera aristocracia no reside en los títulos heredados del norte de Tenerife, sino en la nobleza de poner el derecho al servicio de los vulnerables.
Y que, para cambiar el mundo, a veces solo hace falta una toga, mucha memoria y una motocicleta.

DdA, XXII/6484

ENTRE ESAS TIENDAS ESTÁ LA ESPERANZA PARA NO PERDER LA ENERGÍA

Bernardo Pérez

La firmante es una de las primeras colaboradoras de este modesto DdA cuando nació hace más de veinte años, que con este texto, fruto de las expectativas que han levantado en su ánimo una vez más los jóvenes con su campamento en la Puerta del Sol para reclamar uno de los derechos fundamentales en una sociedad democrática y justa, nos obsequia otra vez con su palabra y la razón y sentir de su criterio. Gracias, Ana, una vez más.

Ana Cuevas

Cuando definen a los jóvenes, y no tan jóvenes, que se levantan y acampan contra la injusticia social como perro-flautas que no trabajan y que solo son alborotadores pienso que estamos rodeados de tontos útiles al poder económico.
A servidora, en los años ochenta y noventa, me exhortaban a que me fuera a fregar en vez de protestar por la defensa de las montañas, la sanidad o la educación.
El caso es que llevo 43 años levantándome a las cinco de la mañana para fregar en un hospital. Además de tener dos hijos y un compañero. O sea, una familia.
Cuando nos insultaban, especialmente a las chicas, me entraba la risa floja .
Éramos gente humilde que rascábamos tiempo de dónde no teníamos para intentar contribuir a un futuro mejor y más justo para todos.
Igual que los jóvenes, y no tan jóvenes, que se manifiestan ahora en las calles de todo el estado español.
Ahí, entre esas tiendas, está la esperanza que tanto necesitamos para no perder la energía.
Ellas y ellos son el germen de ese nuevo mundo que seguimos albergando en nuestros corazones.
Ellas y ellos son los auténticos patriotas.
Los fascistas...
No pasarán.

DdA, XXII/6484

LO QUE PIENSA UN SUSCRIPTOR DEL DIARIO EL PAÍS QUE HA DEJADO DE SERLO


Las argumentaciones de Gascón, Molina y otros habituales del diario son a menudo de una cutrez que deshonra la historia de El País. Yo no digo que Joaquín Estefanía, Elvira Lindo, Manuel Vicent o Javier Cercas marquen el único nivel aceptable. Lo que sí digo es que si una mañana consulto el diario con la intención de saber qué pasa en mi país y me encuentro que se ataca por tierra, mar y aire a los que exigen una vivienda digna y a los políticos que les apoyan, entonces, más que diversidad, lo que detecto es un dispositivo ideológico del que estoy lejísimos.

David Pablo Montesinos

Acabo de anular mi suscripción a El País. Es posible hacerlo. Pese a las leyendas, que indican que salirse del diario es más tortuoso que una novela de Kafka, resulta que a mí sólo me ha supuesto perder la ridícula cifra de tres cuartos de hora. Vamos, que algo para lo que me podían tener varios días se resolvió en un rato.

Ironizo, sí, por si alguien no se da cuenta. El País es como las compañías telefónicas, dificulta todo lo que puede los abandonos, con lo cual, tratándose de un tipo revenido como yo, no hace sino cargarte de más razones para irte. Por cierto, es de traca que cuando me ve convencido, la telefonista me ofrezca cambiar a una suscripción que te da lo que tenías por un precio tres veces menor. Vamos, que uno no puede relajarse, debes pasarte la vida amenazando con pirarte para obtener unas condiciones que no te daban pero resulta que sí podían darte. Qué quieren, a mí me parece otra razón más para largarme. Llamémoslo cuestión de ética.

Llevaba tiempo rumiándolo, pero esta mañana he encontrado el detonante para decidirme a romper este viejo noviazgo. A vueltas con el acontecimiento del momento, el movimiento social por la vivienda digna, me encuentro que tres de los cuatro artículos de fondo están dedicados al asunto. Uno es de una señorita que ironiza sobre la instagramización de la rebeldía a la que asistimos con la acampada de Sol. Los otros dos son de los últimamente inevitables Estefanía Molina y Daniel Gascón. Por si no los leen, yo les indico. Mantra habitual: rechazo a la política de pancarta, inanidad de la protesta social frente a la acción parlamentaria normalizada y, sobre todo, mucha hiel contra Podemos, que ese ya sabemos que es un clásico

Pues bien, resulta que tras insistir con las llamadas, como si uno tuviera la mañana para perderla, consigo que una señorita muy bien adiestrada me conteste. Tengo que darle explicaciones, contestar a una supuesta encuesta. Doy inicialmente motivos banales, pero como insiste decido entrar al trapo y le conmino a que transmita a sus jefes mi opinión: si un diario que tanto ha hecho por la democracia en España ya no se distingue apenas de El Mundo o ABC, entonces no tengo por qué serle fiel y prefiero irme a otro. Aquí viene la polémica. “¿No acepta usted la diversidad en nuestro periódico?” Tiene su miga que yo tenga que debatir este asunto con una comercial al teléfono, pero sí, es a pesar de todo una buena pregunta.

No quiero insultar, pero yo no pago una cantidad nada despreciable por leer artículos de gente mediocre que hace valer argumentos pobrísimos. Las argumentaciones de Gascón, Molina y otros habituales del diario son a menudo de una cutrez que deshonra la historia de El País. Yo no digo que Joaquín Estefanía, Elvira Lindo, Manuel Vicent o Javier Cercas marquen el único nivel aceptable. Lo que sí digo es que si una mañana consulto el diario con la intención de saber qué pasa en mi país y me encuentro que se ataca por tierra, mar y aire a los que exigen una vivienda digna y a los políticos que les apoyan, entonces, más que diversidad, lo que detecto es un dispositivo ideológico del que estoy lejísimos.

Son columnas de opinión, claro, pero mi sensación es que en la sala de máquinas del único gran diario nacional supuestamente no reaccionario se está apostando por desactivar cuanto antes la algarada que estalló tras Maricarmen. En todo caso, hay mucho interés en que el asunto no sea electoralmente explotado por los rojos. Demasiado para mantener la fidelidad a una suscripción que, por cierto, hace años ya que dejó de ser barata. Lo siento, como dijo Kay a Mike Corleone: “En este momento no creo sentir ningún amor por ti”.

DdA, XXII/6484

LA VICTORIA DE USA EN IRAK: MÁS DE UN MILLÓN DE VÍCTIMAS

Así editorializa el diario mexicano La Jornada con motivo de la salida de los 2.500 últimos militares últimos de Estados Unidos de Irak, calificada por Trump como victoria definitiva: "Sólo en los primeros cinco años de ocupación estadunidense, más de un millón de iraquíes murieron a causa de la violencia directa, la destrucción de los sistemas sanitarios, de la infraestructura eléctrica y de agua potable. El número de heridos, desnutridos y desplazados es incalculable. Miles más han muerto desde entonces por el extremismo y la práctica desaparición del Estado. Todo este sufrimiento, para que un grupo de halcones en la clase política estadunidense consumara su intención largamente planeada de apoderarse del petróleo de Irak y repartir el país entre las grandes compañías de hidrocarburos y los contratistas de defensa".

El presidente estadunidense, Donald Trump, declaró que el retiro de Irak de las últimas tropas de ocupación de su país supone “un gran día” para Estados Unidos. Calificó la salida de 2 mil 500 militares que permanecían como asesores de las fuerzas armadas iraquíes de una gran victoria, lograda gracias a que “establecí una misión clara, proporcioné a nuestros comandantes las herramientas para completarla y me negué a que una presencia temporal se convirtiera en permanente”. Asimismo, comparó esta maniobra ordenada con la caótica huida de Afganistán que tuvo lugar en el primer año de mandato de Joe Biden.

Lo que el republicano omitió es que la salida de Irak fue acordada y organizada durante el gobierno de su antecesor, mientras el fiasco de Afganistán fue resultado del pacto que él firmó con el régimen talibán mientras éste ocupaba porciones crecientes del país. De manera más amplia, la visión de Trump sobre lo ocurrido ayer refleja la desconexión de la realidad que lo hace empecinarse en presentar fracasos como triunfos. Y no hay ninguna duda de que la retirada habrá de inscribirse en la lista de fracasos de Washington: se va cuando en dicho territorio todavía hay grupos armados hostiles a Estados Unidos; pierde una base de operaciones más en Medio Oriente después de que Irán destruyera o dañara seriamente sus instalaciones en el golfo Pérsico; deja a la deriva a un gobierno aliado cuya capacidad de mantenerse a flote sin la presencia estadunidense no puede darse por sentada. Y a fin de cuentas, abandona su aventura colonial sin haber cumplido los objetivos con que la emprendió hace 23 años y tras despilfarrar 770 mil millones de dólares sólo en operaciones militares, los cuales superan 3 billones de dólares si se consideran los intereses de la deuda y la atención médica a veteranos.

También debe señalarse la incompatibilidad de la salida con la aparente obsesión de Trump por aniquilar las aptitudes militares de Irán y erradicar su influencia en la región.

Del mismo modo en que la cacería de migrantes en Estados Unidos es inconciliable con el propósito de revivir la manufactura local, es inevitable que el fin de la ocupación de Irak facilite los movimientos de la población mayoritaria chiíta que simpatiza con Teherán y fortalezca a las milicias de la misma tendencia. Por ello, el retiro es visto como una admisión de que Washington no podía garantizar la seguridad de su exiguo contingente y no dispone de los recursos para elevar esa presencia a un nivel remotamente parecido a los 170 mil uniformados que llegó a desplegar en 2011.

Además, aunque el magnate hable de una victoria definitiva, no hay ninguna garantía de que ésta sea el fin de los quebrantos iniciados con la invasión de 2003 y el derrocamiento de Saddam Hussein. Cabe recordar que la superpotencia ya se había retirado durante la administración Obama, pero tuvo que volver bajo ese mismo gobierno para evitar que todo Irak cayera en manos del Estado Islámico, en su momento, el más poderoso y extremista de los grupos armados surgidos del caos sembrado por las propias aventuras belicistas estadunidenses. Como ya se dijo, las autoridades iraquíes son frágiles y nada garantiza su continuidad. En este sentido, poco ayuda al primer ministro Al al Zaidi que Trump se refiera a él como “alguien a quien apoyé desde el principio y a quien di mi total respaldo”; por el contrario, esta presunta afinidad debilita su legitimidad a ojos del pueblo iraquí y erosiona su posición en un escenario de sectarismo y fragmentación política-territorial.

Poco sorprendente, pero no menos indignante, es la ausencia de cualquier mención a las víctimas. Sólo en los primeros cinco años de ocupación estadunidense, más de un millón de iraquíes murieron a causa de la violencia directa, la destrucción de los sistemas sanitarios, de la infraestructura eléctrica y de agua potable. El número de heridos, desnutridos y desplazados es incalculable. Miles más han muerto desde entonces por el extremismo y la práctica desaparición del Estado. Todo este sufrimiento, para que un grupo de halcones en la clase política estadunidense consumara su intención largamente planeada de apoderarse del petróleo de Irak y repartir el país entre las grandes compañías de hidrocarburos y los contratistas de defensa.

LA JORNADA DdA, XXII/6484

jueves, 1 de octubre de 2026

ADOQUINES CONTRA EL AIRE Y CUCHILLOS PARA UNTAR EL PAN


Ana Cardo 

Puedo asegurar que, en principio, la imagen con la que la vicealcaldesa de Madrid se dirigió a la Delegación del Gobierno en esa comunidad para considerar la acampada de Sol una "clara amenaza para la seguridad ciudadana", según dijo su jefe Almeida, me pareció propia de una publicación satírica. Los "cuchillos de grandes dimensiones" a los que se refirió el alcalde para que fuera desalojada la acampada, se limitan al de cocina que vemos entre varios trozos de pan y un envase de hummus. El texto de la vicealcaldesa, recogido por elDiario.es, habla de “artículos punzantes, cuchillos, adoquines y otros objetos que pueden ser empleados como arma para causar lesiones a las personas que allí permanecen y transitan, o a los miembros de los Cuerpos de Seguridad”. En otras imágenes también se ven de adoquines de obra que están siendo usados por los campistas para lastrar las tiendas sobre el suelo. Donde el sentido común sólo ve otra vez la más democrática de las asambleas debatiendo y reclamando una política de vivienda más justa de la que este país soporta, el alcalde de la ciudad, en contra con su partido de esa política, ve potenciales delincuentes, que "han hecho -frase literal de Almeida- acopio de adoquines y cuchillos de grandes dimensiones". Adoquines contra el aire y cuchillos para untar el pan.

DdA, XXII/6483

LADRAN, SÁNCHEZ, ¿VAS A CABALGAR?


Hace poco descubrí que la frase “ladran, Sancho, luego cabalgamos” no aparece en el Quijote. En ningún momento. Ni siquiera una que se le parezca. Esa expresión no es obra de Cervantes, sino producto de la sabiduría popular de este país. Seguro que surgió en alguna plaza. Ladran, Sánchez, ¿vas a cabalgar?, se pregunta ahora sin demasiada esperanza bajo las tiendas de campaña, pero con mucha dignidad.


Qué mejor destino para una gran plaza pública que conformarse como espacio para el encuentro, la reflexión, la reivindicación y la solidaridad. En medio del utilitarismo despiadado y la indigna deshumanización aún tiene cabida la ilusión de un mundo mejor. Tanta fuerza pacífica pone nerviosos a los servidores del conservadurismo rancio, a los defensores de la plusvalía sin control. Ya hablan de que en la plaza de la ilusión hay cuchillos (son para cortar el pan), hay adoquines (son para sujetar los vientos de las tiendas) y hay violencia (sólo es la rabia de la lucha por una vida digna). Ladran, luego cabalgamos. No todo está perdido. Fulgencio Argüelles

Gerardo Tecé

Una semana después, las protestas por la vivienda siguen la ruta correcta. Lo demuestra que ya hayamos entrado en la etapa de los insultos. Recibir insultos por parte de quienes no se puede esperar otra cosa siempre debería ser entendido como un alto honor.

El alcalde de Madrid, Martínez Almeida, ha denunciado que en la Puerta del Sol se han podido ver estos días grandes cuchillos. Tiene gracia que criminalicen la cubertería los amigos de los grandes tenedores. Isabel Díaz Ayuso, a la que ya se le queda corto lo de el lado incorrecto de la historia, se ha empeñado en encontrar ahora el lado más vomitivo. No es un deporte fácil, pero la presidenta madrileña sabe jugarlo. Si Israel bombardea un hospital lleno de niños, ella encontrará la forma de criminalizar a trozos de carne reventados. Así que al caso MariCarmen ha llegado sobrada, con más tablas que Bertín Osborne en una capea. Qué pasa, qué pasa, que no tenemos casa, gritaba para sus adentros la presidenta que en verano visitaba áticos de seis millones y en otoño se burla de ancianas desahuciadas. ¿A partir de qué edad se puede no pagar el alquiler?, se preguntaba Ayuso refiriéndose a MariCarmen, quien nunca dejó un mes a deber. El vómito y el bulo suelen ir de la mano, así que la siguiente parada será la nave del misterio de Iker Jiménez. ¿Descubrirá allí Ayuso que hace ya varios pelotazos, quironazos y aticazos es un espíritu político que vaga sus penas por medios a sueldo?

A la fiesta de dar vergüenza se apuntan siempre quienes no la tienen. Los invitados son numerosos. Desde el periodista Eduardo Inda comparando a los acampados con ETA hasta el intelectual Mario Vaquerizo impartiendo charlas magistrales. Aprovechando que en España se hablaba de un problema social, acudió a Antena3 a contar el suyo: pues a mí me encanta comprarme casas, tengo muchas casas porque soy capitalista y me encanta. En plan, ya era hora de que hablásemos las víctimas de las acampadas. ¿Es que nadie piensa nunca en las víctimas? Ana Rosa, Abascal, Nacho Abad, Marcos de Quinto, Vito Quiles, Lucía Etxebarría, el abuelo de Desokupa... No ha faltado a la cita la alineación titular de la España sin dedos de frente pero con dos dedos de caspa. Esa que un día denuncia lo insoportable que resulta que haya moros viviendo en las calles de España y al siguiente asegura que los moros, nada más pisar nuestro país, reciben una vivienda por la cara. A veces aseguran lo uno por la mañana y por la tarde lo otro. A mucha gente les parece bien. ¿Qué mayor libertad hay que no tener por qué ser coherente ni ceñirse a la realidad? Ahora tampoco queremos españoles con derecho a casa, acaban de actualizar su ideario y tendrá sus seguidores.

El patriotismo es así y la gama de patriotas se muestra estos días en todo su esplendor y pantone. Desde los patriotas a secas, molestos con la reivindicación de mejora de vida para la ciudadanía de España, hasta los muy patriotas, que amenazan con acudir por la noche con palos a agredir a quienes piden mejoras en la calidad de vida de la ciudadanía de España. Deja a los chavales que camelen, que diría el Fary. Está bien que así sea. Qué desastre de lucha sería aquella que no lograse ser atacada por quienes deben atacarla. Es señal de buena salud. Hace poco descubrí que la frase “ladran, Sancho, luego cabalgamos” no aparece en el Quijote. En ningún momento. Ni siquiera una que se le parezca. Esa expresión no es obra de Cervantes, sino producto de la sabiduría popular de este país. Seguro que surgió en alguna plaza. Ladran, Sánchez, ¿vas a cabalgar?, se pregunta ahora sin demasiada esperanza bajo las tiendas de campaña, pero con mucha dignidad.

CTXT  DdA, XXII/6483

QUINCE AÑOS DESPUÉS, EL DERECHO A TENER DERECHOS


Félix Población

Se recuerda a menudo, con motivo de la masiva acampada de estos días en la plaza de la Puerta del Sol de Madrid, aquella otra de la primavera de hace quince años que dio origen a Podemos, el partido político que a punto estuvo de superar al PSOE en las urnas como alternativa de la izquierda en España. Lo que ahora se vive en la Puerta del Sol teniendo como horizonte una política de vivienda que atienda más al derecho constitucional que al negocio especulativo, ya se vivió hace tres lustros en esta plaza y en otras del país con objetivos más generales. No sabemos las repercusiones que se derivarán de esta nueva protesta asamblearia y popular en la plaza madrileña, provocada por el desahucio violento de una anciana con discapacidad que gracias a la movilización ciudadana ha logrado volver al piso en el que residió más de setenta años. Sí sabemos que los efectos movilizadores de aquel 15 M fueron disueltos por la más agresiva campaña de bulos y difamaciones mediáticas y políticas contra el partido que lo aglutinó, con la colaboración de sus pugnas y divisiones internas. Ahora, con esta segunda movilización popular tan similar y entusiasta como aquella por su necesidad y emplazamiento, de aquella izquierda sólo quedan partidos que se han partido y discrepan a la hora de interpretar los decretos que el Gobierno ofrece. Unos, estando de acuerdo y otro considerándolos insuficientes por ser más coyunturales que estructurales*. Lo cierto es que en la Puerta del Sol hay estos días gente que ya estuvo hace quince años, siendo muy joven, y ahora ha vuelto a acudir con sus hijos para repetir que Madrid será la tumba del fascismo, porque esto de ahora no va solo de vivienda, va también de que hace tres lustros en España no existía un partido de extrema derecha que ahora aspira a gobernar. En esta Puerta del Sol, como en la del 15 M, se está defendiendo también el derecho a tener derechos sociales, con la vivienda como derecho capital gracias a la imagen de una anciana discapacitada, echada en camilla a la calle de la casa que habitaba durante casi toda su vida.

*Podemos votará a favor de los dos decretos, tal como le ha pedido el Sindicato de Inquilinos. No había otra. 

DdA, XXII/6483

VIVIENDA Y MÁS: CUANDO LA JUVENTUD EMPUJA, ALGO SE MUEVE


José Sarria

Hay un viejo dicho madrileño que asegura que "de Madrid al cielo". Y estos días, mirando la Puerta del Sol, uno quiere creer que quizá sea verdad.
Allí están, otra vez, los jóvenes. Acampados. Protestando. Negándose a aceptar resignadamente un futuro que otros pretenden escribir por ellos. Reclamando vivienda, dignidad y esperanza.
Miguel Hernández lo dejó escrito con una claridad que todavía estremece: "La juventud siempre empuja,/ la juventud siempre vence,/ y la salvación de España/ de su juventud depende".
Y cuando la juventud empuja, algo se mueve. Cuando abandona la resignación y ocupa pacíficamente las plazas, cuando pregunta, protesta, exige y sueña, ningún futuro está definitivamente perdido.
Ellos son una parte imprescindible de la esperanza de España. Si se mueven, pueden cambiar sus vidas y contribuir a construir un país donde el fascismo no encuentre cobijo.
Una España sin fascismo, sin xenofobia, sin odio, sin trincheras, sin señalamientos, sin palabras gruesas ni vómitos de intolerancia.
Una España donde nadie tenga que odiar al diferente para sentirse patriota.
¡Qué hermosa esperanza, qué hermosa patria limpia de tósigo fascista!
Y entonces sí: de Madrid al cielo.
[Imágenes del muro de Mis fotos de Madrid].

DdA, XXII/6483

miércoles, 30 de septiembre de 2026

EN EL ADIÓS, GONZALO SUÁREZ RECITANDO A ÁNGEL GONZÁLEZ


Despedimos con esta magnífica fotografía de Juan Garay al escritor y cineasta asturiano, fallecido ayer a los 93 años de edad, después de haber recibido el último Premio Goya de Honor y de contarnos para la ocasión el cuento de Dios premiándonos con los sueños y castigándonos con la realidad.  Compartimos con el firmante los recuerdos que nos deja Gonzalo Suárez, sobre todo los de algunas de las películas citadas, no todas, convencidos de que ha sido uno de los directores de cine más importantes de este país.

Ovidio Parades

Recuerdo a Gonzalo Suárez hablando con fascinación de Charo López y a Charo López, a carcajada limpia y con los ojos vidriosos, hablando de Gonzalo Suárez.
Recuerdo a Gonzalo Suárez dirigiendo a Carmen Maura y a Marisa Paredes en esa disparatada maravilla que es 'La reina anónima', hoy imposible de revisitar. Y también recuerdo cómo Maura y Suárez contaban que le habían ocultado a Paredes hasta el último momento que aquel misterioso papel iba a ser para ella.
Recuerdo a Gonzalo Suárez haciendo un tándem inolvidable y un punto surrealista con la inmensa Amparo Soler Leal en '¿Qué he hecho yo para merecer esto?', película que merece estar entre las diez mejores de Almodóvar.
Recuerdo a Gonzalo Suárez presentando 'El portero' y a esos dos actorazos, sensuales y versátiles, que son Maribel Verdú y Carmelo Gómez.
Recuerdo ver a Ana Belén y a Víctor Manuel en 'Morbo', inclasificable película de Gonzalo Suárez, en aquel "Cine de medianoche" que ideó Pilar Miró, sabiendo bien lo que programaba en aquella sección. También recuerdo a mi padre diciéndome que me fuera para la cama.
Recuerdo a Victoria Abril y a Charo López en 'Los pazos de Ulloa'. Dos diosas en la misma serie. Dos genios unidos: Emilio Pardo Bazán y Gonzalo Suárez.
Recuerdo a Paco Rabal, José Sacristán y Charo López en 'Epílogo' como uno de los tríos más potentes de la historia del cine español. Recuerdo que la belleza de Charo en esa película roza la locura.
Recuerdo que en el estreno de 'Mi nombre es sombra' en el Filarmónica estaba solo en el cine. Un libro de Gonzalo Suárez cogido previamente de la biblioteca y yo.
Recuerdo a Emma Penella interpretando a Ana Ozores, cuando Aitana Sánchez-Gijón (posterior Ozores) debía de tener unos seis años.
Recuerdo a Javier Bardem desnudo en las playas de Llanes y a una Charo López majestuosa en 'El detective y la muerte'.
Recuerdo a Gonzalo Suárez fumando un puro, bebiendo una copa de vino tinto y hablando con su voz pausada como si estuviera recitando un poema de Ángel González, otro genio asturiano.
Recuerdo a Gonzalo Suárez recibiendo feliz su Goya de Honor. Y también recuerdo que pensé que Charo López hubiese sido la persona indicada para entregárselo.
Recuerdo que antes cuando se moría un personaje cinematográfico de gran envergadura la 2 programaba un ciclo con sus películas.
Recuerdo que la Librería Matadero Uno de Oviedo tiene todos los libros de Gonzalo Suárez.

DdA, XXII/6482