martes, 9 de junio de 2026

AL PAPA Y SU IGLESIA: VERDAD, JUSTICIA, REPARACIÓN Y GARANTÍA DE NO REPTICIÓN

 

El Papa León XIV recibe un aplauso durante su visita al Congreso de los Diputados, a 8 de junio de 2026, en Madrid | Alberto Ortega / Europa Press

La inmensa mayoría de la población española no queremos que una religión, u otras, condicionen las leyes que pueden elaborar nuestros parlamentos y, todavía menos, que las intenten torpedear posteriormente a través de acciones que todo el mundo conocemos protagonizadas por grupos integristas y abogados del mismo cariz. Alguien dentro de la Iglesia, quizás, debería decirle a Abogados Cristianos que ese adjetivo que colocan detrás del sustantivo profesional con el que empieza su nombre no es muy apropiado para definir sus actuaciones.

Isabel Alonso Dávila, Público, 9 de junio de 2026

Allá por los años 70 me llegó desde Italia una consigna que utilizaban las mujeres que se manifestaban por el derecho al aborto en aquel país. Si no recuerdo mal, decía algo así como «il mio corpo è mio e l’administro io». Es decir, mi cuerpo es mío y lo administro yo, aunque en castellano pierda la rima.

Volví a recordar esta consigna de las mujeres italianas durante los años en que, desde la asociación Derecho a Morir Dignamente, en concreto en mi caso desde Cataluña, luchamos denodadamente por la consecución de un nuevo derecho que, como asociación, llevábamos reivindicando desde el mismo momento de su fundación, en 1984. Nos ha costado años, pero podemos decir con alegría y espíritu de celebración que hoy en día disfrutamos de un derecho más en la disposición de nuestro propio cuerpo, a pesar de la oposición de un sector muy concreto e influyente de nuestra sociedad, la Iglesia Católica, que ha hecho todo lo posible por hurtarnos esa libertad y que, mientras lo ha conseguido, ha obligado a padecer un dolor insoportable, que no querían vivir, a tantas personas que no practicaban su religión. 

Recordemos, para hacer memoria y no olvidarlos nunca, los nombres de aquellos que hicieron público su dolor, y su deseo: Ramón Sampedro, Jorge León, Madelein Z., Inmaculada Echevarría, Carlos Santos, Jordi Rodríguez, Montserrat Voltà, Jorge Aramayona, José Antonio Arrabal, Luis de Marco, José N, H., Maribel Tellaetxe, María José Carrasco, Fernando Cuesta, Antoni Monguilod… Junto a ellos, tantas otras personas que tuvieron que morir como no querían, en la clandestinidad muchos, en el exilio suizo otros y siempre sufriendo más de la cuenta. Todo esto hasta que conseguimos en 2021 que el Congreso de los Diputados aprobara la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE). A pesar de sus limitaciones, y de las trabas judiciales que en algunos casos ha conseguido poner Abogados Cristianos, podemos afirmar que esta nueva legislación, que contenía un nuevo derecho, ha ayudado a muchas personas a ahorrarse unos sufrimientos que no querían vivir.

Es decir, hoy en día somos más libres porque tenemos más derechos para el ejercicio de la libertad, la verdadera libertad que afecta a nuestras vidas, en decisiones muy importantes. Por favor, no permitamos que nos roben la preciosa palabra libertad, que siempre ha sido nuestra, los que en realidad no la estiman y, además, están al acecho para limitárnosla, o quitarnos del todo, en cuanto les dejemos.

He querido compartir estos recuerdos ahora que nos visita el papa y se está poniendo el acento informativo en su mensaje pacifista, que le ha enfrentado a Donald Trump, y a favor de los migrantes y contra el racismo, que le enfrenta a los que alimentan la xenofobia y la utilizan electoralmente. Y claro que podemos valorar muy positivamente sus declaraciones en este sentido, pero esto no puede servir para meter otras bajo la alfombra de la invisibilidad. Tampoco durante la visita del papa.

También ahora tenemos que recordar la posición, y el activismo, de la Iglesia católica en muchos otros temas. Hemos empezado con el de la eutanasia, pero recordemos también las grandes manifestaciones protagonizadas por la Iglesia y los partidos que se llaman liberales contra la ley del divorcio del año 81, cuando gritaban aquello de «Suárez, masón, queremos religión» o pronunciaron discursos donde se oyeron frases como «Cristo no murió por nosotros para que ahora vengan a plantear leyes contra él». Deberíamos recordar siempre que Alianza Popular (ahora PP) votó en contra de la Ley del Divorcio a pesar de que, una vez aprobada, parecía ser el partido que tenía más candidatos a usarla inmediatamente.

Recordemos también la campaña de la Iglesia católica contra el aborto. Respecto a este tema, no está de más recordar que hace poco más de tres años, el 12 de marzo de 2023, coincidiendo con los ataques legales al aborto en algunos estados de Estados Unidos, en las manifestaciones en Madrid  contra el derecho al aborto pudimos ver a Jaime Mayor Oreja o María San Gil. También estaban en la manifestación Santiago Abascal o Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio. Todo esto debe servir para la reflexión sobre qué piensan del derecho a la libertad sobre el propio cuerpo los que se autonombran adalides del liberalismo. Y pensar en qué pasaría si les damos mayorías parlamentarias que les permitan hacernos retroceder a un pasado sin derechos.

Recordemos también la campaña contra el matrimonio igualitario. Público nos lo recordaba así, en un artículo de hace 7 años: «En junio de 2005 unas 180.000 personas marcharon en Madrid en defensa del ‘modelo de familia tradicional’». La marcha transcurrió desde Cibeles hasta la Puerta del Sol a grito del lema ‘la familia sí importa’. Entre sus asistentes: obispos y altos cargos del PP como Ana Botella, que encabezaba la protesta». Cuánto dolor ha provocado, y sigue provocando, la Iglesia Católica a tantos jóvenes que no podían, o no les dejan todavía hoy, reconciliarse con unos deseos sexuales absolutamente legítimos.

Pero volvamos al principio de la reflexión, a esa petición a la Iglesia católica de que quite sus manos de nuestros cuerpos, que sería como venir a decirles que respeten las leyes que nos hemos dado a través de nuestros representantes democráticamente elegidos. Claro que pueden recomendar a sus creyentes que no utilicen estos derechos. Sus creyentes, mientras los demás los conservamos, podrán decidir utilizarlos o no hacerlo. Pero habrá que recordar a la Iglesia que el reconocimiento de la diversidad y la libertad de conciencia está en la base de cualquier democracia y que como los derechos son derechos, que no obligaciones, abren el abanico de la libertad de opciones para toda la ciudadanía y no obligan a los que no quieran hacerlo a comulgar con ruedas de molino.

Y es que la inmensa mayoría de la población española no queremos que una religión, u otras, condicionen las leyes que pueden elaborar nuestros parlamentos y, todavía menos, que las intenten torpedear posteriormente a través de acciones que todo el mundo conocemos protagonizadas por grupos integristas y abogados del mismo cariz. Alguien dentro de la Iglesia, quizás, debería decirle a Abogados Cristianos que ese adjetivo que colocan detrás del sustantivo profesional con el que empieza su nombre no es muy apropiado para definir sus actuaciones.

Todavía podríamos nombrar algunos otros temas, para los que habría que añadir el adjetivo «sucias» a la consigna de las italianas con la que comenzábamos el artículo. Por ejemplo, nombrar los abusos sexuales y la pederastia de la Iglesia católica. Por ejemplo, recordar muchos otros temas relacionados con la memoria histórica y el nacionalcatolicismo de la dictadura franquista, como el Patronato de Protección de la Mujer o el bautizo en situación de agonía, tras su suicidio, de Matilde Landa en la cárcel de Palma de Mallorca, que el grupo «Apostasía colectiva Matilde Landa» se ha propuesto que no olvidemos nunca jamás. Y es que no lo tenemos que olvidar. Y, además, ¿cómo es que se atrevieron a bautizar a una mujer que se había suicidado precisamente para no traicionar sus principios pasando por ese ritual, en el mismo momento que negaban ceremonias y entierros religiosos a las familias católicas de algunos suicidas que, quizás, ellas sí, los necesitaban? O el terror infantil provocado por una educación católica poblada de pecados veniales, mortales y sacrilegios, que nos llevarían directamente a las torturas del infierno por la eternidad de la eternidad. O el papel de los curas que no dejaban escribir la última carta, la de la despedida definitiva, a los condenados a muerte, por tribunales militares en juicios sumarísimos, que no se confesaran y comulgaran. Qué dolor me produce pensarlo, conociendo ahora, como conocemos, que estas cartas de despedidas han supuesto un bálsamo para tantas familias de condenados a muerte, para tantas hijas e hijos a quienes les hurtaron la posibilidad de convivir con sus padres o madres. Así que, respecto a estos temas, una petición a la Iglesia católica durante la visita del papa, en este caso con un adjetivo añadido: «Quitad vuestras sucias manos de nuestros cuerpos».

Verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición. También esto le pedimos a la Iglesia católica española y al papa de Roma.

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Isabel Alonso Dávila es vocal de Memoria Democrática de la Dirección de Europa Laica.

PONER FIN AL SUFRIMIENTO INFANTIL, FACTOR CIVILIZATORIO INNEGOCIABLE

Deberíamos dejar de especular sobre nuestra maldad –a fin de cuentas somos lo que somos- y ponernos de acuerdo sobre unas pocas cuestiones esenciales. Se me ocurren dos. La primera es relativa al dolor físico. Necesitamos un mundo donde poner en peligro la integridad física de las personas sea absolutamente punible. La segunda, en el fondo vinculada a la anterior, tiene que ver con los débiles en general y, en particular, con los niños. El sufrimiento de los niños es intolerable. Moriré maldiciendo a los Netanyahu del mundo que lo provocan sin ninguna piedad, pero me gustaría más ver antes de morir cómo la exigencia de poner fin al sufrimiento infantil en todo el mundo se convierte en un factor civilizatorio absolutamente innegociable e inexcusable. … Y eso valdría hasta en un pueblo de demonios.

Niña de Gaza

David Pablo Montesinos

Acudes a un psicoterapeuta porque experimentas síntomas de ansiedad, tu mente está intoxicada por pensamientos intrusivos o te devoran miedos irracionales. Por lo general te explica que debes quererte y que tu misión en la vida no es complacer a tus prójimos.
De mí han dicho que soy un hijoputa en una cuantas ocasiones, pero han sido más aquellas en las que se me ha achacado bondad excesiva, lo cual me aboca, supongo, al riesgo de recibir hostias por encima de la media.
Debo entender que estoy invirtiendo la tendencia, pues últimamente me he ganado unos cuantos enemigos. Canta Joaquín Sabina que es mentira que no tenga enemigos y que también es mentira que no tengan razón. Yo me he ganado animadversiones por exceso de embestida, por impaciencia, por actuar sin el más mínimo sentido de la oportunidad, por meterme donde no me llaman, por amar a quien no debía, por no amar a quien debía… En fin, supongo que hay pedazos de todas estas cosas en el gigantesco naufragio que es la biografía de cualquiera. Me merezco algunas de estas hostilidades, y hay opiniones que me preocupan, pero, lo siento, entre quienes me odian abundan más los cretinos.
Perdonen la arrogancia, pero sospecho que el motivo principal de algunas animadversiones, al menos desde que empecé a asomarme a la senectud, es que he decidido no someterme a ciertas tiranías. Y digo a “ciertas” porque, como cualquiera, me someto miserablemente a muchas en la vida cotidiana. Me pasa sobre todo en el trabajo. Se me insta a que apruebe el curso a alumnos que se han tocado las gónadas todo el año, que no sancione a un acosador, que aguante sus impertinencias a compañeros maleducados o que una señora que no tiene ni puta idea cuestione mi vocación o mi profesionalidad porque su dulce hija es una diosa por más que cuando la miro yo sólo veo a un mandril.
Pero los abusos no están solo en las aulas, ni mucho menos. Hay en las carreteras conductores que se comportan como matones, señoras que te empujan en el metro sin motivo, salteadores de supuestas organizaciones que se cabrean mucho si no les haces caso por la calle, especialistas en joderte la peli en las salas de cine, señoras que se cuelan en el supermercado… Me gano algún que otro odio porque, en contra de lo previsible, resulta que a veces contesto y afeo la conducta a los abusones. No lo hago siempre, ni siquiera habitualmente, pero a medida que envejezco me he dado cuenta de que si dejas que los malos ganen y te limitas a huir, el mundo termina volviéndose inhóspito sin remedio.
¿Soy mejor que ellos? A ver, ser mejor que tipos como mis vecinos del primero A no requiere grandes esfuerzos, son una tribu de indeseables. Lo que sí tengo claro es que me hallo a años luz de la perfección. ¿Cabrón? Sí, bastante, como todo el mundo excepto Vicent E., un amigo del que algún día les hablaré y al que considero venido de otro sistema solar.
Concluyo.
No estoy seguro de cuál es el camino más certero para propiciar un mundo más justo y habitable para todos. Decía Kant que un sistema normativo adecuado podría hacer posible la convivencia “hasta en un pueblo de demonios”. Quizá, puesto que Herr Kant suele tener razón, deberíamos dejar de especular sobre nuestra maldad –a fin de cuentas somos lo que somos- y ponernos de acuerdo sobre unas pocas cuestiones esenciales.
Se me ocurren dos. La primera es relativa al dolor físico. No sé cómo una mente tan laberíntica como la del simio que somos puede garantizar la paz de espíritu, pero sí creo que hay maneras de poner límites al dolor del cuerpo, es decir, el que asociamos al hambre, la enfermedad, las guerras, la violencia en todas sus formas… Necesitamos un mundo donde poner en peligro la integridad física de las personas sea absolutamente punible.
La segunda, en el fondo vinculada a la anterior, tiene que ver con los débiles en general y, en particular, con los niños. El sufrimiento de los niños es intolerable. Moriré maldiciendo a los Netanyahu del mundo que lo provocan sin ninguna piedad, pero me gustaría más ver antes de morir cómo la exigencia de poner fin al sufrimiento infantil en todo el mundo se convierte en un factor civilizatorio absolutamente innegociable e inexcusable.
… Y eso valdría hasta en un pueblo de demonios.

DdA, XXII/6372

DETRÁS DE ESE EMPUJÓN, EL MISMO ODIO, LA MISMA MISERIA MORAL E INTELECTUAL


Detrás de ese empujón a una profesora jubilada y solidaria con sus compañeros en las calles de Valencia, de esa violencia, de ese desprecio, se encuentran el mismo odio y la misma sinrazón que condenó a este país a la miseria moral, intelectual y económica durante siglos. Y ya ni siquiera hacen el esfuerzo de disimularlo.

Silvia Cosio

A mi abuelo Benigno el fascismo le robó un hermano durante la Guerra Civil y después le dejó sin escuela. Porque un día los matones de la Falange sacaron a todos los chiquillos de clase y les obligaron a ver cómo fusilaban a sus padres, hermanos, amigos y vecinos, y también a su maestro. Al día siguiente, el maestro asesinado fue sustituido por un cura, pero apenas un par de chicos habían regresado a aquella escuela. El resto, entre ellos mi abuelo Benigno, se tuvieron que poner a trabajar. Y todo volvió a ser como Dios manda: volvió el hambre, el analfabetismo, la superstición, el miedo y la miseria.

Pero mi abuelo Benigno nunca se olvidó de aquella terrible mañana ni de la lección empapada en sangre y envuelta en balas que el fascismo le quiso enseñar. Solo que la aprendió de manera distinta a como aquellos asesinos pretendían. Porque a mi abuelo le robaron la escuela, le cambiaron los libros por los crucifijos y le quisieron obligar a agachar la cabeza, pero él llenó su casa de palabras, leyó teatro clásico, tebeos, novelas del Oeste, enciclopedias y cualquier cosa que cayera en sus manos y no pisó una iglesia, salvo cuando se casó su hijo. Además, todos sus descendientes hemos ido a la Universidad –pública–. Una bofetada en los morros al atrasismo y a los cantos a la muerte del franquismo.

Porque, aunque las élites franquistas lograron mantener prácticamente todo el poder –el simbólico, el político, el económico y el institucional– que usurparon en el 39, tuvieron también que hacer algún pequeño sacrificio a cambio, aunque solo fuera para disimular. Y entre las cosas que se dejaron quitar estaba la educación, cuyo monopolio se le arrebató a la Iglesia para regresar a manos del Estado. Y esto es algo que todavía no nos han perdonado.

Esta guerra de las derechas contra la educación pública no fue solo cosa del franquismo, sino que hunde sus raíces en el odio histórico de las élites españolas hacia el conocimiento y la razón. Es un desprecio y una obsesión que podemos rastrear desde la Contrarreforma hasta nuestros días. Un odio atávico, como primitiva es también su propensión a los golpes de Estado y los alzamientos. Bien sea vestidos de uniforme y sotanas o con togas, las derechas españolas siempre han estado –y siguen– estando dispuestas a acabar con todo –y con todos– para recuperar el poder, para recobrar aquello que creen que es suyo por derecho propio. Y por eso les sobra la educación. Y por eso también temen y detestan la escuela pública y laica. Porque es una institución que no  pueden controlar. Así que han decidido ahogarla.

Los conciertos educativos han sido la punta de lanza de la incansable ofensiva reaccionaria contra la escuela pública desde la Transición. Una gota malaya que ha ido socavando sus pilares y parasitando su financiación con la excusa de la libertad, carajo, ese escudo tras el que se protegen los liquidadores y saqueadores del Estado de bienestar. Los mismos que nos piden sacrificios mientras aumenta la brecha de la desigualdad y se llenan los bolsillos de dinero público.

Sin embargo, tras la guerra contra la escuela pública no se esconde, como ocurre con la sanidad, el ansia de hacer solo negocio. Porque con su desmantelamiento se busca liquidar su poder simbólico, pues la escuela pública es ya la única herramienta que nos queda para combatir la desigualdad y la sinrazón. Y por eso van a por ella y a por todos los que la sostienen: profesorado, familias y alumnado. Todos estos años de bombardeo propagandístico contra el oficio de enseñante, todas las estupideces y mentiras sobre la calidad de la enseñanza pública, sobre el supuesto pésimo  nivel de su alumnado tenían un único propósito: desmantelar el sistema de enseñanza público para entregarlo a manos de la Iglesia y las empresas. Convertir de nuevo la educación en un sistema de dos velocidades donde el dinero y los privilegios tengan más peso que el conocimiento.

Los mismos que sacaron a rastras a mi abuelo Benigno de su escuela y le dieron una lección manchada en sangre –una lección que ni él ni todos los suyos hemos olvidado nunca–, los mismos que odiaban a los maestros y las maestras republicanos y los condenaron a muerte porque para ellos su oficio y su culpa eran la misma: entregar la educación, las palabras, la Razón y la belleza al pueblo, son los abuelos de los que hoy jalean a la policía que apalea maestras en huelga, que las empuja por la espalda y les revienta cobardemente la cara contra el asfalto. Porque detrás de ese empujón, de esa violencia, de ese desprecio, se encuentran el mismo odio y la misma sinrazón que condenó a este país a la miseria moral, intelectual y económica durante siglos. Y ya ni siquiera hacen el esfuerzo de disimularlo.

CTXT  DdA, XXII/6372

PARA CUESTIONAR LEYES DEMOCRÁTICAS, NI UN AYATOLÁ, NI UN OBISPO DE ROMA


Félix Población

Hasta ayer a estas horas, el papa de Roma había echado mano del Evangelio en sus discursos, pero como decíamos también ayer a estas horas, una vez el gobierno de coalición social-comunista le concedió al pontífice el privilegio de hablar en la tribuna del Congreso de los Diputados, León XIV pasó de hacer Evangelio a hacer la política que corresponde a su Estado teocrático de 44 hectáreas y más de 1.400 millones de feligreses. Para satisfacción del pensamiento político más reaccionario, el obispo de Roma ha utilizado la institución más importante de un país democrático, aquella en la que se firman las leyes que los representantes de la ciudadanía acuerdan, para cuestionar varias de ellas con un descaro manifiesto por lo que comporta de injerencia en los asuntos internos de un país soberano y supuestamente aconfesional. León XIX ha justificado con esto que los diputados de Podemos y el BNG renunciaran a acudir al Congreso por estimar improcedente la presencia del pontífice en el Parlamento, primera en la historia de este país. Por contra, hasta siete minutos, siete, duraron los aplausos del resto de los representantes de los partidos políticos al término de la alocución papal, aunque el obispo de Roma haya empleado una parte de sus palabras en disentir de leyes como las del aborto y la eutanasia, aprobadas por el Parlamento español, aparte de estar en contra del matrimonio homosexual o de los derechos de las personas LGTBI, sin que la institución que preside haya reparado a las 400.000 víctimas de abusos sexuales cometidos por el clero católico en España. Posiblemente, tanto el gobierno como la oposición estarán haciendo sus cuentas de lo que conviene resaltar en su respectivo provecho político de la visita papal, pero lo que resulta evidente es que ni un ayatolá ni un obispo de Roma deberían utilizar el Parlamento de una nación democrática para cuestionar las leyes democráticas aprobadas en el mismo*. 

*En medio de esta histórica sesión parlamentaria, la diputada de Junts Miriam Nogueras interrumpe los saludos del Papa para pedirle en un aparte que hable en catalán en Barcelona, como gesto de "amor" hacia los catalanes. Se lo dice en inglés, no sabemos como gesto de qué hacia un papa que habla castellano.

**El papa en el Congreso: la anomalía de un Estado que no saber ser aconfesional, (artículo a lee en La Marea)

DdA, XXII/6372

MI LIBERTAD PARA SER, CONTIGO Y CON TODOS, UN POCO MÁS HUMANOS



Raulito Torres/Aquí en La Habana

Declaro ante un espejo y ante el mundo, que mi libertad no cabe en el estrecho marco de un anhelo individual. La libertad que me quita el sueño y me enciende la garganta no es la del que huye a una isla desierta para hacer su capricho en soledad. Mi libertad está preñada de los otros. Es una libertad en estado de gravidez social.
Soy libre, profundamente libre, cuando hago lo que creo correcto para mi gente y para la humanidad. Y aquí reside la médula de mi ética. Lo correcto no es un mandato bajado del cielo ni el dogma de un partido; es el pan en la mesa del desposeído, es el techo que cobija al que la tormenta dejó a la intemperie, es la palabra que despierta al que el sistema durmió con su canto de sirenas. Ayudar a los desfavorecidos más que un acto de caridad, esa caridad que es fría y vertical, es un acto de amor, que es horizontal y recíproco. En esa ayuda me reconozco humano, me completo, y al hacerlo, rompo las cadenas de la indiferencia. Mi libertad es la imposibilidad de ser feliz en soledad, mientras exista un solo ser humano al que le roben la esperanza.
En este camino, la crítica se vuelve un deber sagrado. Criticar lo mal hecho no es amargura ni traición; es la más alta forma de lealtad a los sueños que nos prometieron. Es una herramienta de carpintería social para reparar la mesa coja, para enderezar la viga torcida de la casa común. El que calla ante lo mal hecho, no por prudencia estratégica sino por miedo, se encadena a la mediocridad y se hace cómplice. Mi canto es y será bisturí cuando deba extirpar la mentira, y será bálsamo cuando toque sanar la herida. No me callo, porque el silencio cómplice es la celda más pequeña y oscura.
Mi libertad se viste de fiesta cuando canto. Soy libre cantándole a lo que me inspira y me impresiona positivamente. En un mundo que hace negocio con la distopía y el miedo, voltear la mirada hacia la belleza, hacia el detalle mínimo y luminoso, es un acto de resistencia. Cantarle a la flor que nace en el asfalto, al amor que no claudica, a la dignidad de la gente humilde, al abrazo que cura más que cualquier medicina, al héroe que llenó de hospitales y escuelas un país al que llevan años asfixiando y a la vez dicen que es fallido. Mi canto es la celebración de lo que aún nos hace humanos, la prueba irrefutable de que no todo está perdido. Esa inspiración es mi combustible, y compartirla, mi modo de hacer revolución.
Finalmente, tomo la palabra, esa herramienta filosa y sagrada. Escribir sin miedo sobre mi percepción de la verdad es el ejercicio supremo de mi libertad. Mi verdad es una isla en un archipiélago; tiene sus costas, sus acantilados, sus palmeras únicas, pero está conectada por el puente submarino del respeto a las verdades de los demás. Digo lo mío con la fuerza de un huracán, pero con el oído atento al rumor de otras brisas. No pretendo imponer mi mapa del mundo, pero sí tengo el derecho y el deber de mostrar mis cartas de navegación. La verdad se vuelve más nítida cuando se frota con otras verdades, no cuando se momifica en un altar. Mi palabra es mi espada y mi escudo, pero jamás será una maza para silenciar la palabra ajena.
Por todo esto, hermanas y hermanos, mi libertad no es un puerto de llegada, es una forma de navegar. Es remar con todas mis fuerzas hacia una orilla donde quepamos todos, con el remo de la solidaridad, la vela de la crítica honesta y la brújula de un canto que busca, incesantemente, la justicia.
Esa, y no otra, es mi libertad. La que ejerzo para ser, contigo y con todos, un poco más humanos.
Si puedes, observa a tu lado y empieza regalando una sonrisa a todo el que tenga una mirada triste... ayúdale en lo que alcances....

DdA, XXII/6372

lunes, 8 de junio de 2026

PETRO DA POR VENCEDOR A ROBERTO SÁNCHEZ EN PERÚ

 Gustavo Petro

Leemos en la revista peruana Caretas que el presidente de la república de Colombia, Gustavo Petro, reaccionó a los resultados preliminares de la segunda vuelta presidencial en Perú y ya celebró la ventaja obtenida por Roberto Sánchez en el conteo rápido y el escrutinio parcial de votos. A través de sus redes sociales, Petro afirmó que "el progresismo acaba de ganar la presidencia del Perú" y sostuvo que con este resultado "se ha derrotado la fuerza más de extrema derecha" representada, según indicó, por el fujimorismo. El mandatario colombiano también señaló que el expresidente Pedro Castillo habría sido "reivindicado" por el voto popular. Al margen de la lectura política del resultado, Petro adelantó que, de confirmarse el triunfo de Sánchez, buscará normalizar plenamente las relaciones diplomáticas entre Colombia y Perú, deterioradas desde la crisis política peruana de 2022. "Restableceré completamente las relaciones diplomáticas", escribió. El mandatario también anunció una propuesta de integración regional. Según explicó, planteará al próximo gobierno peruano iniciar una convergencia entre la Comunidad Andina y el Mercosur, con el objetivo de fortalecer los mecanismos de cooperación económica y política en Sudamérica. Las declaraciones se produjeron cuando el conteo oficial aún no había concluido y la diferencia entre Roberto Sánchez y Keiko Fujimori seguía siendo estrecha. De acuerdo con reportes internacionales, la distancia entre ambos candidatos era inferior al 1% de los votos válidos al momento del pronunciamiento de Petro. La reacción del presidente colombiano ha generado atención debido a que las relaciones entre ambos países se enfriaron durante el gobierno de Dina Boluarte, luego de los cuestionamientos de Petro a la destitución de Pedro Castillo y la posterior declaración de persona non grata emitida por autoridades peruanas.

EDITORIAL DEL DIARIO LA JORNADA

En la segunda vuelta de la elección presidencial realizada ayer en Perú, los recuentos parciales de sufragios daban ventaja a la candidata ultraderechista Keiko Fujimori, con 50.15 por ciento de los votos, frente al 46.27 por ciento que lograba su rival progresista, Roberto Sánchez. Un conteo rápido de Ipsos reflejaba una votación mucho más cerrada, con 50.3 por ciento para la hija del difunto dictador Alberto Fujimori, en contraste con 49.7 por ciento para el abanderado del partido del depuesto y encarcelado presidente Pedro Castillo.

Ciertamente, tales cifras distan de configurar los resultados definitivos y la ventaja de Fujimori podría revertirse, habida cuenta de que los votos del interior del país y del agro –donde la izquierda tiene más apoyo que en las urbes como Lima– tardan más en ser contabilizados.

Asimismo, si se aproximan mucho los caudales de sufragios obtenidos por los dos candidatos, habrá que llevar a cabo un meticuloso recuento cuyo desenlace puede tardar semanas, como ocurrió en la primera vuelta de la elección actual y en la segunda de la de 2021, cuando Fujimori y sus partidarios hicieron todo lo que pudieron por revertir en los tribunales su derrota en las urnas. Hace cinco años, la ultraderecha atribuyó su fracaso ante Castillo a una “conjura del comunismo internacional” y no puede descartarse que vuelva a hacerlo ahora en caso de que el veredicto popular no le favorezca. Se ahondaría, así, la inestabilidad política que ha imperado en Perú desde el inicio de este siglo, en el que la nación andina ha tenido 12 presidentes, varios de ellos con menos de un año en el cargo, sin mencionar que en su mayoría han sido imputados e incluso encarcelados por diversos cargos. De modo que, aunque lograra remontar la desventaja que le atribuyen los resultados parciales, Sánchez tendría que moverse en un escenario muy complicado, caracterizado por la atomización y la corrupción imperantes en las fuerzas representadas en el Congreso y, paradójicamente, el poder desmesurado que tiene el Legislativo para imponerse al Ejecutivo, bloquearlo y hasta deponerlo.

Por otra parte, la sola posibilidad de un triunfo de la aspirante de la ultraderecha constituye un elemento de grave preocupación, no sólo por lo que Fujimori representa en términos de avance del autoritarismo, la arbitrariedad, la corrupción y el uso patrimonialista de la administración pública, sino también porque sería un nuevo avance del frente reaccionario internacional que, bajo la dirección de orquesta del trumpismo estadunidense, se ha hecho ya con el poder en Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Honduras. Ello configura un entorno de aislamiento para los gobiernos progresistas que quedan en América Latina, con la continuidad transformadora pendiendo de un hilo en Colombia y Cuba sometida a la asfixia económica por el sadismo injerencista de Washington.

En tales circunstancias, la incertidumbre que arrojan los comicios de ayer en Perú resultan un factor adicional en el periodo oscuro por el que transita el subcontinente.

CARETAS, LA JORNADA,  DdA, XXII/6371

ESPAÑA ES UN ESTADO ACONFESIONAL, JA, JA



Marga Ferré

No tendría ningún problema con que el jefe de una religión visite nuestro país, ni siquiera con el espectáculo montado si, además del show, se le plantearan los problemas que su religión genera, pero, claro, con la Iglesia hemos topado, Sancho. No saquemos temas espinosos, no sea que molestemos al beatísimo padre.

A riesgo de acabar en una pira, yo sí lo haré, de puro harta ante el laudatorio constante al sumo pontífice, como si no tuviera nada que ver con la organización que dirige. Así que empecemos dejando claro una realidad incontestable: el catolicismo no está de moda, como parecen hacernos creer; está en decadencia, y acelerada, en España y en toda Europa. Los datos son tan demoledores que hasta la propia Conferencia Episcopal reconoce una crisis existencial.

España es una sociedad laica. Más allá de la caída de 30 puntos en los últimos 20 años de personas que se consideran católicas, lo vemos en que las bodas civiles son ya el 80% del total de los enlaces o que las personas que van a misa no llegan ni al 15% y cayendo. El descenso de las clases de religión es espectacular, 370.000 alumnos menos que hace solo 5 años… y así podría seguir dando datos sobre la libertad de una sociedad moderna que ya no tiene nada que ver con los dogmas de una religión de pasado tan autoritario en nuestro país.

He leído que el primado de Roma se va a reunir con las víctimas de la pederastia en España. Qué bien. Igual estaría mejor que dejaran de ocultar delincuentes y los entreguen a la Justicia. El informe del Defensor del Pueblo es tan brutal que duele leerlo: 400.000 niños y niñas han sido víctimas en España de esa atrocidad que es la pederastia en la Iglesia católica. Más que un informe, parece un bestiario.

Hemos normalizado la pederastia en la Iglesia católica tanto que ya no nos preguntamos por qué, cómo es posible que un Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo y sus espantosas atrocidades, fuera ocultado y premiado en la jerarquía de Roma. De los entre los 1.500 y 3.000 curas denunciados por los supervivientes en la investigación de El País, ¿saben cuántos han acabado en la cárcel? Yo tampoco, porque no hay datos. Los que he podido averiguar se cuentan con los dedos. Menos de 10. Hoy, en España, hay casi 100 cargos eclesiásticos señalados por ocultar la violación o abuso de niños y niñas. Insisto, bestial.

Las investigaciones apuntan a que entre un 6% y un 10% de los sacerdotes católicos son o han sido pederastas. No es que los sacerdotes se vuelvan violadores de niños, es al revés. Es que los pederastas se unen a la jerarquía católica porque es el paraíso de la impunidad para ellos. La misma que sigue definiendo la actitud de la Iglesia hoy: el último caso es de hace poco, el obispo de Cádiz, “apartado” en noviembre de su puesto acusado de pederasta. Por eso yo no quiero que el príncipe de los apóstoles los cese o pida perdón; quiero que los entregue a la Justicia y dejen de torpedear investigaciones sobre esas bestias que son los “depredadores sagrados”.

Con quien seguro que no se reúne el santísimo padre es con las feministas, no sea que alguna vaya a la audiencia papal con una camiseta de "Aborto libre y gratuito". Ya saben, las brujas somos unas impertinentes. En serio, no olvidemos que la Iglesia católica es una de las organizaciones que más impiden el derecho al aborto en el mundo, como se oponen a los anticonceptivos o, con una fiereza desatada, al matrimonio igualitario. Eso de que las mujeres seamos las dueñas de nuestros cuerpos no casa mucho con una doctrina que impide que las mujeres ejerzan el sacerdocio bajo el argumento de que Jesús eligió solo hombres como sus apóstoles. Y fin de la discusión.

Me da a mí que tampoco se va a reunir con las asociaciones contra la inmatriculación de bienes, ese expolio masivo que la Iglesia del sucesor de Pedro está haciendo en España. El Gobierno publicó un listado de 35.000 inmuebles inmatriculados entre 1996 y 2015, pero las asociaciones de recuperación de patrimonio las estiman en más de 100.000. Un saqueo que aprovecha una anomalía legal y que ha convertido a la Iglesia católica en el mayor terrateniente del país, según el estudio que acaba de salir de Antonio Manuel Rodríguez y Aristóteles Moreno en El expolio de las inmatriculaciones de la Iglesia (Akal, 2026).

España es un Estado aconfesional y, sin embargo, seis de cada diez colegios concertados, de los que reciben dinero público, están vinculados a alguna orden religiosa católica. Como muchas de las universidades privadas, por cierto. A fin de cuentas, hasta no hace mucho la educación era monopolio de los curas. Por eso se me antoja oportuno recordar que "la religión fuera de las escuelas" siga siendo una de las reclamaciones democráticas para una educación en libertad.

PÚBLICO  DdA, XXII/6371

EL VOTO DE LOS PRELADOS, EL PAPA Y LA PRIORIDAD NACIONAL


Félix Población

A falta del discurso que quizá pueda ser el más político de los pronunciados o a pronunciar por el papa en su visita a España, el que tendrá lugar hoy en el Congreso de los Diputados*, lo que está dejando claro León XIV es que su mensaje coincide más con el Evangelio que con los pactos de gobierno establecidos hasta ahora en algunas comunidades autónomas de nuestros país, a falta de los que vengan, entre el Partido Popular y su extrema derecha. La "prioridad nacional" establecida en Extremadura, Aragón y Castilla y León no reza en el discurso del actual pontífice y, sin embargo, sí ha cobrado nada menos que naturaleza de principio clave para gobernar en buena parte de España. Teniendo en cuenta que en este país contamos nada menos que con 113 obispos y 15 arzobispos, y que las tres comunidades autónomas mencionadas cuentan con un cierto número de ellos, es más que probable que el voto de estos prelados sintonice más con los partidos políticos que suscribieron el acuerdo de gobierno de la llamada "prioridad nacional" que con las palabras de su jefe en Roma, un mensaje de fraternidad, solidaridad y tolerancia hacia los migrantes, contrario a la guerra, al populismo y a la violencia. Desconozco hasta qué punto el actual papa de Roma está informado de cómo respiran en España buen parte de sus monseñores, pero cabe suponerle al tanto de que lo que está transmitiendo durante su estancia en nuestro país concuerda más con el criterio internacional expuesto por Pedro Sánchez que con el de sus adversarios trumpistas en la oposición, por lo general preferidos de la obispalía española, como viene demostrando de vez en cuando el arzobispo de Oviedo. Conviene recordar, a propósito del socio de gobierno del Partido Popular, lo que el diario oficial del Vaticano escribía sobre el partido más importante de la  extrema derecha española.

*León XIV reivindica en el Congreso la paz, el derecho internacional, la memoria histórica y la dignidad de las personas más allá del “vaivén de las mayorías de cada momento”. Condena el aborto y la eutanasia, y defiende la libertad religiosa. "Que España continúe siendo tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza", última frase del discurso.

DdA, XXII/6371

DEBEMOS SABER APOYARNOS EN EL SENTIDO COMÚN PAPAL DE LA MAGNIFICA HUMANITAS


Verdades, mentiras y contradicciones de la visita papal a España (contando Catalunya en esta ocasión) e incluso Las Palmas y Santa Cruz y no sólo a ese crisol ayusista de hispanidad que es Madrid.

Manuel Garí Ramos

Hay una mirada racional sobre la figura misma de Leone XIV, el ciudadano Robert Francis Prevost, que señala aspectos como el sin sentido de que alguien se arrogue la función de representante de Cristo en la Tierra. O sea, de dios todopoderoso. Si es difícil creer que hay un creador no creado origen de todas las cosas, aún más que tenga un embajador plenipotenciario en la figura de un jefe de una organización religiosa, entre las muchas que hay, elegido por un grupo de provectos varones. Pero esto es sabido y manido, si se me permite decirlo. Ese laicismo ya lo han amortizado.
Hay otra que, inocentemente en el caso español, sigue invocando la aconfesionalidad de un estado hijo de una cruzada contra el infiel hace más de 500 años (y de la destrucción de los derechos catalanes, valencianos y parte de los vascos) y de otra cruzada hace otros 90 años y que en su versión “moderna” de la “modélica” Transición mantiene Concordatos sustanciosos para la estructura de esa particular religión en la “piel de toro”, siendo una de las más acabadas expresiones de una transición que realmente fue una transacción con intenciones lampedusianas.
Incluso quienes han visto muchas pelis yanquis dicen aquello de “no con mis impuestos” (por cierto, yo lo digo) cuando hablan de los costosos fastos de la visita papal. Parece que serán unos 25 millones de euros de las arcas de tod@s y muchos inconvenientes para quienes habitan en Madrid (luego veremos en Barcelona y en Canarias), pero (ahí le sale al Almeida de turno el negociante con fondos ajenos que lleva dentro) habrá un retorno de 125 millones que engrosaran las cuentas de resultados de la patronal hostelera y de la restauración cañí. Eso no devuelve la serenidad a ninguna de los millones de personas madrileñas (la mayoría) que no están en el sarao.
Y en el colmo de la pesadez y la desfachatez los fastos están ocupando -como si del Mundial se tratara- los espacios televisivos y las ondas radiofónicas de las emisoras públicas (o sea, de las teóricamente nuestras que pagamos todas y todos). ¡Qué aburrimiento! Y lo que nos espera a la hora de escribir estas líneas. Visita de honor a las Cortes que redondeará su visita al Borbón en los fastos del palacio y a las misas multitudinarias repletas del más viejo y rancio beatismo.
Muy probablemente el viaje tiene también un objetivo no declarado: revertir el flujo de cristianos que viven en este país de toda la gama de iglesias. De la mano del asesinato de la Teología de la Liberación a manos, entre otros del nefasto Karol Wojtila, y con el concurso de cuantiosos fondos del Departamento de Estado norteamericano, la CIA y la reata de fundaciones norteamericanas que ponen y quitan gobiernos en Latinoamérica, pero sobre todo instrumentalizan los buenos deseos de las gentes -muy pobres en muchos casos- de tener una vida mejor en algún momento de la que tienen día a día y de encontrar comunidad y solidaridad mediante el impulso de diversas variantes religiosas evangelistas cuyos dirigentes son herramientas conscientes o inconscientes del neoliberalismo. Y resulta que los flujos migratorios entre las Américas y este país, no son sólo de ricos sino, fundamental y masivamente, de pobres. Son parte esencial de la nueva clase obrera en el Estado español. Ello nos plantea nuevos retos a quienes luchamos por un mundo futuro de iguales y libres, pero también se lo plantea a los católicos que ven vaciar sus iglesias (ya las abandonaron en el pasado reciente miles de gentes de la etnia gitana) y cómo se llenan los locales bajos-templos evangelistas que diariamente se abren en los barrios de las grandes y medianas ciudades y que son capaces de llenar estadios en sus rezos y reuniones. Y León XIV que no tiene un pelo de tonto en su análisis de su geopolítica religiosa ha venido a la católica (dicen) España para montar un polo atractor de masas, especialmente entre la juventud.
Obviamente para quienes estamos en las antípodas de la irracionalidad debemos plantearnos como establecer diálogo y colaboración para luchar contra el capitalismo, la patronal y las instituciones que les amparan, con esa parte de la clase trabajadora musulmana, evangelista o católica como lo hacemos con quienes no esperan de paraísos futuros y ponen sus ojos en la tierra,
Pero… hay otros ángulos a considerar. El primero y principal es que León XIV acaba de publicar la encíclica Magnifica Humanitas que pone en su sitio a quienes no quieren la regulación y control social de inventos como la Inteligencia Artificial (depredadora de recursos hídricos y energéticos) que manejada sin tino y sin escrúpulos por la tecno oligarquía -carente de ética que no sea la de su enriquecimiento- puede acabar siendo una herramienta para la sumisión de las personas y un arma autónoma y sin seguro para matar sin tener que decidir ni siquiera desde un despacho en Washington, Moscú o Pekín o… quien sabe desde el mismo Silicon Valley o equivalente de cada país.
Y hay más. El ciudadano Prevost ha sabido hacer una educada peineta al obsceno sátrapa y compatriota suyo Donald Trump. Y eso, oyes, en los tiempos que corren no es poca cosa. La lucha contra el tardo imperialismo yanki exige saber apoyarse en todos y cada uno de sus opositores. Y encima se pone en plan “cristiano de base” y defiende a migrantes y demás “invasores” frente a la “prioridad nacional” y el racismo blanco supremacista de Vox y sus satélites, lo que coloca al muy cristiano y muy español PP a los pies de los caballos. O que se yo. Y reivindica las 3 culturas de Toledo y Córdoba frente a los “anti-moros” (hoy sionistas ayer antijudíos) desatados. Todo son cosas de sentido común evangélico. Otra cosa es que se hace con ello realmente. Porque la Iglesia Católica es capaz de decir eso y vivir en el boato, o de mantener una mayoría de “príncipes” blanquitos como la leche y desde luego, todo tíos. Se ve que la mitad del género humano es de segunda regional para limpiar los templos y poco más.
Obviamente el resistente gobernante español no dejará de intentar sacar rédito casero de esas y otras lindezas que suelta el papa de Roma. Pero eso no es lo que me interesa destacar. Eso es cosa suya de la cutre política de este país.
Lo que a mi más me interesa es que desde la izquierda anticapitalista, feminista, internacionalista y ecosocialista debemos saber apoyarnos en ese sentido común papal del Magnifica Humanitas -cuya lectura recomiendo- y de su beligerancia frente a la aporofobia de los Ayusos, su oposición a la “sensata” postura de Feijoo contra la regularización de papeles y la cruel política de la UE que ya está dando pasos para la aprobación de la creación campos de concentración fuera de sus fronteras que acabarán siendo morideros de familias enteras migrantes.
En cada momento hay que elegir el enemigo principal, los sujetos reales de la emancipación -nuestra nueva clase trabajadora sea del color, religión y origen que sea y el bloque con el feminismo y demás movimientos emancipatorios-, los aliados reales como el movimiento anti-Trump norteamericano (que será clave en el pulso a dar) y los puntuales como es el caso del ciudadano Prevost (limitadamente y por lo arriba descrito).

DdA, XXII/6371

BANDERAS EMOCIONA AL PAPA: EL ARTE DEBE SER UNA ALTERNATIVA A LA VIOLENCIA

 


Ana Cardo

De entre todos los actos que la televisión pública nos viene transmitiendo  hasta ahora a destajo con motivo de la visita del para León XIV a España, como si España siguiera siendo aquel Estado confesional de la dictadura franquista, quizá el de mayor prestancia escénica con relación al contenido expuesto sea el que tuvo por voz y presencia las del afamado actor andaluz Antonio Banderas, hasta el punto de emocionar visiblemente al pontífice en algún momento de la lectura. Banderas, partiendo de su memoria infantil primera y de las procesiones de Semana Santa en su Málaga natal, reivindicó a la iglesia católica como la institución que más arte ha generado en la historia, al arte como alternativa a la violencia y a Jesucristo como icono de paz, sacrificio y fuente de inspiración para grandes artistas universales. “Con total seguridad la figura más representada en la historia del arte ha sido Jesucristo”, señaló durante una intervención en la que defendió que el arte no es solo belleza, sino también “pregunta, reflexión, contraste y revolución”. El actor también se refirió al papel de la tecnología y la necesidad de preservar lo humano frente a las máquinas. En ese sentido, recordó que “la Inteligencia Artificial tiene que estar al servicio del ser humano y no al revés”, una idea que conectó con el mensaje del encuentro y con la preocupación por el impacto de la tecnología en la sociedad actual. Banderas terminó su breve alocución recordando su musical Godspell, la obra teatral basada en el evangelio según San Mateo, para confesar -tal como enuncia este título- que "ha sido víctima del hechizo de Dios".

DdA, XXII/6371