lunes, 3 de agosto de 2026

LA COMPASIÓN ES A VECES LA FUERZA MÁS GRANDE



Se trata de un niño palestino, que se orina de miedo entre el abrazo violento de unos soldados israelíes, y un niño marroquí en Ceuta, al que consuelan dos soldados españoles con un abrazo afectuoso. Nada mejor para ilustrar el texto del doctor Alathamna, que vive en Gaza, o las palabras de mi estimado Javier Bardem: "España ha sido la voz más alta de Europa contra los crímenes de guerra israelíes y estadounidenses en Palestina, Líbano e Irán. No sabemos quién orquestó esta crisis, pero sabemos quién se beneficia de una España debilitada y desestabilizada: Israel, y la extrema derecha occidental ansiosa por convertir la migración en un arma contra los musulmanes".

Refaat Alathamna

Se difundió un vídeo de un niño marroquí que llegó a Ceuta después de una dura travesía migratoria. Estaba claramente asustado y agotado. Pero lo que llamó la atención no fue solo el niño… sino la reacción del soldado español. En lugar de recibirlo con dureza o tratarlo como “un migrante irregular”, se acercó a él, le puso la mano en el hombro, lo tranquilizó y lo trató como lo que es: un niño que necesita seguridad antes que cualquier trámite. La escena volvió a poner a España en el centro de muchas conversaciones, y también a su presidente, Pedro Sánchez, uno de los líderes europeos más comentados últimamente.

Sánchez ha sido criticado por sectores israelíes por sus posiciones sobre la guerra en Gaza, por pedir un alto el fuego, reconocer al Estado palestino y limitar ciertas exportaciones de armas. También ha tenido desacuerdos con la administración de Trump en temas como Gaza, migración y cooperación internacional. Esto lo ha convertido en uno de los líderes occidentales menos aceptados por el gobierno israelí y objeto de críticas en algunos círculos políticos estadounidenses. Pero más allá de la política, el vídeo transmite un mensaje mucho más simple:

Ese niño asustado, antes que migrante, es un ser humano. Y la compasión nunca es debilidad; a veces es la fuerza más grande que alguien puede mostrar. Quizás por eso España se ha convertido hoy en una voz distinta entre muchas… y una voz distinta siempre incomoda a algunos.

DdA, XXII/6426

NUEVA MARCHA VERDE, CELEBRADA COMO UN FRACASO PERSONAL DE PEDRO SÁNCHEZ

Esta “invasión” fake, extraña, de ida y vuelta –el 95% de las personas que entraron en Ceuta han regresado ya a Marruecos por su propio pie–, es una nueva Marcha Verde organizada por Rabat. Y ha sido celebrada como un fracaso personal de Pedro Sánchez por las derechas y las ultraderechas estatales y foráneas. El episodio solo se puede leer como una advertencia/castigo de Marruecos y de sus poderosos socios contra las posiciones del Gobierno español sobre temas diversos pero muy relacionados entre sí: la regularización, la denuncia del genocidio de Israel en Gaza, la resistencia a cumplir con las peticiones desorbitadas de inversión de la OTAN, y la negativa a ceder el uso de las bases de Rota y Morón a Estados Unidos para operaciones militares contra Irán.



EDITORIAL

Hay imágenes que trascienden el impacto inmediato de la actualidad. Miles de cuerpos agotados, tendidos sobre el césped de los parques de Ceuta, y familias enteras cruzando a nado el espigón, mientras otros se lanzan al mar con un flotador improvisado. Y, al mismo tiempo, la noticia más trágica: al menos 57 personas han perdido la vida intentando alcanzar territorio español. Detrás de estas cifras hay un fracaso; pero también hay un chantaje, una agresión que parece haber sido pactada, fomentada o coordinada al más alto nivel internacional. Además de una responsabilidad política que no puede despacharse con consignas: Marruecos ha usado a miles de civiles, muchos de ellos menores de edad, como arma para tratar de desestabilizar al Gobierno de España. 

Las últimas veinticuatro horas han puesto al Estado español, obligado a movilizar el Ejército, ante una de las crisis internacionales más graves de los últimos años. La presión sobre Ceuta y Melilla ha sobrepasado hace tiempo la capacidad de acogida de ambas ciudades. Esto ha forzado a España a desplegar recursos de emergencia en un escenario que cambia casi cada minuto. Se puede discutir, criticar o mejorar la respuesta. Sin embargo, esta vez el foco hay que ponerlo en otro lugar, porque las causas son diferentes. 

No estamos ante un aumento súbito de la presión migratoria sino ante un mensaje que los actuales dueños del mundo emiten contra el insumiso Gobierno español. El rey de Marruecos ha movilizado, en el día del 27º aniversario de su llegada al trono, a cerca de 50.000 personas, según cálculos oficiales españoles, muchas de ellas transportadas y escoltadas en camiones por la Gendarmería nacional, y las ha lanzado contra la frontera de Ceuta. Y, en cuestión de horas, el Gobierno de Estados Unidos, el de Israel, el de Italia y luego el Partido Popular europeo y las extremas derechas locales –es decir los grandes adversarios del actual Ejecutivo español– han manipulado el hecho, achacándolo al efecto llamada provocado por la regularización de inmigrantes que el Gobierno Sánchez aprobó hace unos meses.

Hay algunos factores geopolíticos que ayudan a entender lo sucedido. El 20 de julio, Pedro Sánchez viajó a Argel para certificar el deshielo con Argelia y el aumento de las importaciones de gas. Ocho días después, la presión sobre el Tarajal se disparó. A ello se suma un elemento jurídico nuevo: una sentencia del Tribunal Supremo conocida el 8 de julio impide aplicar el rechazo en la frontera a quienes son interceptados en el mar mientras intentan llegar a nado: su caso debe tramitarse por el procedimiento ordinario de devolución, con resolución individual. El retorno sigue siendo posible, aunque ya no sea automático. Quien organice o simplemente tolere una salida masiva lo sabe. 

Esta “invasión” fake, extraña, de ida y vuelta –el 95% de las personas que entraron en Ceuta han regresado ya a Marruecos por su propio pie–, es una nueva Marcha Verde organizada por Rabat. Y ha sido celebrada como un fracaso personal de Pedro Sánchez por las derechas y las ultraderechas estatales y foráneas. El episodio solo se puede leer como una advertencia/castigo de Marruecos y de sus poderosos socios contra las posiciones del Gobierno español sobre temas diversos pero muy relacionados entre sí: la regularización, la denuncia del genocidio de Israel en Gaza, la resistencia a cumplir con las peticiones desorbitadas de inversión de la OTAN, y la negativa a ceder el uso de las bases de Rota y Morón a Estados Unidos para operaciones militares contra Irán.

La alianza entre EEUU, Israel y Marruecos, flamante miembro de la Junta de Paz de Gaza y firmante de los Acuerdos de Abraham, late con fuerza en el fondo del asunto. En abril pasado, un informe de un comité del Congreso de EEUU recordó que las ciudades de Ceuta y Melilla “están situadas en territorio marroquí y siguen siendo una reivindicación vigente de Rabat”. El informe apoyó también “los esfuerzos del secretario de Estado, Marco Rubio, para alentar un compromiso diplomático entre Marruecos y España sobre el futuro estatus de Ceuta y Melilla”. 

El párrafo lo introdujo Mario Díaz-Balart, uno de los congresistas más próximos a Rubio. Analistas como Michael Rubin llevan meses reclamando a Trump el reconocimiento formal de las dos ciudades como territorio ocupado, y han vuelto a hacerlo esta misma semana, aprovechando las imágenes del espigón. Ayer mismo, Trump volvió a referirse al “gobierno de extrema izquierda español”. Al cabo, la National Security Strategy ya hablaba de intervenciones como esta dentro de la UE, con el objetivo de reforzar la extrema derecha “para ayudar a Europa a corregir su trayectoria actual” de supuesta “aniquilación civilizacional”. De hecho, la portavoz adjunta de la Casa Blanca, Anna Kelly, ha advertido a España de que debería cambiar de rumbo “o arriesgarse a su propia desaparición”. 

Tel Aviv tampoco se esconde. Hoy mismo, Danny Danon, embajador israelí ante la ONU, ha mentido al afirmar que “España ha declarado el estado de emergencia en Ceuta tras la crisis provocada por su política de inmigración”. Para añadir: “Quizás, antes de que continúe dándonos lecciones, sea hora de que explique al mundo por qué aún mantiene enclaves coloniales en África”. 

Mientras tanto, el debate interno vuelve a endurecerse. La oposición de PP y Vox reclama reformas legales, medidas excepcionales y comparecencias parlamentarias. Puro teatro a la búsqueda de votos emocionales. El patriotismo de las derechas españolas europeas es un esperpento. Muy probablemente, más pronto que tarde, España tendrá que dialogar con el dictador marroquí y con sus socios prioritarios sobre el futuro de Ceuta, Melilla y el Estrecho de Gibraltar. Que la integridad territorial española empiece a aparecer como materia opinable no es una casualidad incómoda solo para Madrid: es sobre todo una oportunidad para EEUU, Israel y Marruecos.

Pero no debemos olvidar que mucha gente espera poder migrar de países como Marruecos, y que lo hace cuando puede, antes o después. Y por supuesto ese proyecto vital es totalmente legítimo y respetable. Este nuevo marco de guerra híbrida que moviliza y usa civiles como método de presión o chantaje puede servir para justificar una represión todavía más brutal en Europa, pero es inaceptable que actores externos e internos conviertan esa dramática situación en una farsa para dar lecciones sobre soberanía y políticas migratorias. 

CTXT  DdA, XXII/6426

RABAT ES RESPONSABLE ESTA VEZ DE SUS CIUDADANOS MUERTOS*

 

Con Rajoy y Fernández Díez se les recibió de otro modo en 2014: 15 muertos

Félix Población 

Al paso que va el aumento en el número de víctimas mortales, bien pudiera ser que en breve se alcanzara la cifra de un centenar. Imaginen la que se hubiera armado si, como dice Feijóo, el Gobierno hubiese pretendido frenar la avalancha de 50.000 jóvenes marroquíes cruzando con la tolerancia de las autoridades de Rabat el paso fronterizo de El Tarajal. ¿Cómo habría frenado la masiva avalancha un ejecutivo del Partido Popular+Vox?

Leemos hoy que los servicios de inteligencia de España han sacado por conclusión que Rabat permitió esa entrada multitudinaria de ciudadanos de su país, pero no la planteó. Sí tuvo conocimiento Marruecos del bulo que impulsó en las redes sociales la organización de la invasión -leemos también-, por lo que cabe interpretar que el día de la Fiesta del Trono la actitud permisiva se la podría calificar de estimulante, sin que oficialmente se pueda decir que promoviera la gran oleada.

Pero como esta es la segunda vez que ocurre, después de aquella otra invasión que no pasó de las 8.000 personas, y como el reino alauita tiene casi patentado este tipo de estrategia después de lo bien que le salió la Marcha Verde en 1975, pienso que aunque Rabat reconozca sólo once muertes en su territorio ahora, es al reino alauita al que cabe responsabilizar de la muerte de todas las demás.  

Quienes están en la morgue improvisada de Ceuta, jóvenes en su mayoría, fueron víctimas de una permisividad por parte de las autoridades marroquíes que les hizo encontrar la muerte cuando buscaban la vida más allá de las miserias de su país. La oposición reprocha a Pedro Sánchez no haber hecho nada para impedir tan masiva avalancha, precedida de la visita que el Presidente del Gobierno hizo a Argel, al objeto de superar la crisis por el giro histórico a favor de Marruecos  sobre el Sáhara.

¿Cómo hubiese evitado la avalancha un ejecutivo del PP+Vox? El 6 de febrero de 2014, sin Vox en el gobierno, ocurrió la llamada Tragedia del Tarajal. Bajó las órdenes del ministro de Interior Jorge Fernández Díez, 56 agentes de la Guardia Civil utilizaron 145 balas de goma y lanzaron cinco botes de humo contra casi 300 personas subsaharianas con el resultado de 15 víctimas mortales entre los migrantes. Fueron 16 los agentes juzgados e imputados por delitos de homicidio imprudente y lesiones. La imagen de la Guardia Civil estos días fue otra y la celebramos.

DdA, XXII/6226 

domingo, 2 de agosto de 2026

VAN 72 MUERTOS Y LA CULPA ES DE SÁNCHEZ Y LOS ECOLOGISTAS, CLARO


Y la derecha española? Pues nada, a aprovechar la ocasión, que las próximas elecciones no se ganan solas. A mí me puede parecer poco patriótico seguirle el juego a quienes sin duda están trabajando como enemigos de nuestro país, pero ¿qué importa si la cuestión es erosionar al malvado usurpador de la Moncloa? Van 72 muertos ya. Y la culpa es de Pedro, claro. Y de los ecologistas, supongo.

David Pablo Montesinos

Cuando nací los españoles aún vivían bajo la férula de una dictadura atroz que, al desplomarse, no pasó por su Nurenberg. Muy al contrario, la misma oligarquía que tramó su feliz simbiosis con el Régimen siguió en gran medida dirigiendo el país.
Desde entonces he visto tres gobiernos socialistas.
El de González alcanzó diez millones de votos pero en los años noventa sufrió el envite de una gigantesca alianza de poderes financieros y mediáticos y perdió el cincuenta por cien de su masa electoral, fenómeno del cual el PS nunca se ha recuperado. Pese a la famosa conspiración, el felipismo se ganó a pulso lo que obtuvo, nunca he dudado de esto.
Durante las dos legislaturas de Zapatero el acoso fue constante, despiadado e incluso delirante. Zp se equivocó seriamente en la gestión de la Recesión, pero la ferocidad con la que se puso en duda la legitimidad de su gobierno se arrastró durante sus ocho años en la Moncloa.
El tema con el gobierno de coalición ha alcanzado proporciones desmesuradas. Sánchez ha hecho mal muchas cosas, también ha hecho bien otras muchas. Da igual, hemos llegado al paroxismo en el odio al rojo que gobierna: simplemente hay que echarlo haga lo que haga y es una cuestión poco menos que de interés general que este señor se vaya. Y ahí vale todo: bulos, insultos, argumentaciones zafias.
De lo más cutre ha sido el episodio que vivimos en El Mundo, ese diario con tanta credibilidad. Uno de sus articulistas, Arcadi Espada, publicó un artículo donde responsabilizaba a la deriva woke del Gobierno de la derrota en la final del Mundial. Resulta que España ganó el campeonato, pero el escrito del simpar Espada aguantó varios días en la web del diario. Que un personaje tan deplorable caiga en esta infamia no llega a asombrarme; que El Mundo siga teniendo lectores… bueno, eso ya es más digno de estudio.
Es mayor de lo que nos creemos el efecto que, por ejemplo sobre el tema de los incendios, tienen los bulos que se difunden sobre los ecologistas. Supuestamente, la obsesión de los verdes europeos por prohibir la eliminación de ciertas plantas impide que se limpie el bosque, ergo nos encontramos con una paradoja: los que más quieren que no se queme el monte son los verdaderos pirómanos. Y los electores de Vox y PP se lo creen y se quedan tan anchos.
Ceuta. La izquierda es woke, le caen bien los árabes, le gusta la inmigración ilegal y, con tal de fastidiar a la iglesia católica, es capaz de proceder a la Gran Sustitución, tolerando la invasión de magrebíes. ¿De verdad nos creemos esta sarta de idioteces?
En movilizar a multitudinarios ejércitos de civiles para apretarle las clavijas a España el Rey Mohamed ya tuvo un gran maestro en su padre, ese al que el Borbón consideraba hermano y que se inventó la Marcha Verde para quedarse con el Sahara. Ahora asistimos a una maniobra similar, que juega con el mayor miedo europeo, la invasión de menesterosas masas de africanos. Intentos de salto masivo los ha habido en la Valla de Melilla, pero nunca fueron de tanta gente y, sobre todo, correspondieron a subsaharianos. Lo de ahora, por más que se culpe a las “mafias”, huele a trama del gobierno marroquí por todas partes. ¿Algo más? Sin duda, Netanyahu y Trump, que, cada uno por sus motivos, ven en Sánchez un enemigo incómodo.
¿Y la derecha española? Pues nada, a aprovechar la ocasión, que las próximas elecciones no se ganan solas. A mí me puede parecer poco patriótico seguirle el juego a quienes sin duda están trabajando como enemigos de nuestro país, pero ¿qué importa si la cuestión es erosionar al malvado usurpador de la Moncloa? Van 72 muertos ya. Y la culpa es de Pedro, claro. Y de los ecologistas, supongo

DdA, XXII/6425

LAS BUFONADAS DE MELONI Y OTROS DIRIGENTES EUROPEOS

Los cientos de miles de migrantes que sólo vio Trump  en Ceuta para reafirmarse en su política racista y xenófoba, deberían avergonzar a Meloni y a algunos dirigentes europeos, prestos a ser bufones del inquilino de la Casa Blanca. Quien termina haciendo este papel, nos dice el firmante, termina descubriendo que la obediencia nunca garantiza el respeto, tal como acostumbra Trump despreciando cada poco a Europa. No debería Meloni haber olvidado Lampedusa, 2023.



José Sarria

Cuando Donald Trump humilló públicamente a Giorgia Meloni, Pedro Sánchez dejó a un lado las profundas diferencias políticas que mantiene con la primera ministra italiana y actuó como debe hacerlo un dirigente de Estado. "Le he trasladado toda mi solidaridad ante este ataque, que no es ni político, ni personal. No sé cómo calificarlo", declaró. Era una cuestión de respeto institucional.
Resulta llamativo que esa misma Meloni no haya dudado ahora en sumarse a quienes cuestionan a España por la crisis migratoria de Ceuta, llegando a reclamar su salida del espacio Schengen. Una actitud desleal con un país socio que afronta una presión migratoria que afecta a toda la Unión Europea y que exigiría cooperación, no oportunismo político.
Quizá sea la forma de congraciarse con el nuevo inquilino de la Casa Blanca. Pero algunos dirigentes europeos parecen olvidar una lección elemental: Donald Trump no busca aliados; busca bufones. Y quien acepta ese papel de bufón termina descubriendo que la obediencia nunca garantiza el respeto.
Meloni y Europa deberían recordar que nunca nos hicimos grandes arrodillándonos ante ningún imperio. Nuestra fuerza nació cuando decidimos caminar unidos y con voz propia. Porque quien cambia la dignidad por el vasallaje puede conservar el favor del amo durante un tiempo -mientras sus bufonadas le hacen gracias- pero ha de saber que el amo se cansará y terminará aburrido de sus gracietas, más temprano que tarde.
Meloni y algunos otros dirigentes cortoplacistas olvidan con sus bufonadas que quienes realmente se fortalecen son aquellos que desean una Unión Europea más débil, más dividida y mucho más fácil de someter.

DdA, XXII/6425

LOS MUERTOS DE EL TARAJAL



Ana Cardo

El balance de fallecidos, según la Delegación del Gobierno en Ceuta, después de la oleada de personas que accedió desde Marruecos a la ciudad a través del paso fronterizo de El Tarajal, se cifra en 72. Pareciera, una vez comprobado que esta tragedia no se ha resaltado desde el primer momento con el énfasis requerido, que la incuestionable gravedad del hecho invasivo y la magnitud del número de migrantes (en torno a 50.000) que vulneró la territorialidad española con el permiso de las autoridades marroquíes, ha dejado en segundo término el alto número de víctimas mortales. Puede que en esto haya tenido su influencia el hecho de que los muertos no son europeos, ni estadounidense, ni israelíes. Desconozco el tratamiento que se le ha dado a esta auténtica tragedia en los medios de información de Marruecos, en los que ni se aludirá a la tolerancia de sus autoridades, ni se investigará respecto a qué motivó una tan repentina como multitudinaria invasión, pero la fotografía de esta joven futbolista de un club de Tánger, el Marocco Athletic, debería hacernos recapacitar. Como ella habrán perdido la vida otros muchos jóvenes que buscaban un horizonte más alentador que el que se les ofrece en el reino alauita. Lo mismo buscaba esa pareja que cruzó la frontera de la mano y que esperamos haya tenido mejor suerte que la futbolista Faten Ben Omar El Azizi, cuyo sueño -quizá con el balón-, se quedó ahogado en el mar*.

*Es de celebrar la dignidad del cívico comportamiento de la ciudadanía de Ceuta, rechazando desde el primer momento la presencia en la ciudad de grupúsculos de extrema derecha con el odio por bandera. También, el trabajo de la Guardia Civil, como refleja esta imagen.



DdA, XXII/6425

sábado, 1 de agosto de 2026

CUANDO HUBO GENOCIDIO Y LOS PERIODISTAS HABLARON DE BELÉN

 Los soldados israelíes han orinado en las cunas, han defecado en las ollas, han quemado los libros, han destrozado las fotos de boda que colgaban de la pared de la casa de los recién casados, se han hecho selfies contoneándose con la ropa interior de la novia, que habían robado de los cajones, por encima del uniforme de camuflaje, han grabado un vídeo para enviárselo a su novia, han grabado un vídeo para aumentar el número de seguidores, pero no se puede decir que sea un genocidio y, en cualquier caso, «Harry y Meghan, junto con sus hijos Archie y Lilibet, se han reunido con el rey Carlos III en Highgrove, la residencia privada del soberano en los Cotswolds».



Francesca Fornario

Los soldados israelíes hicieron que los perros destrozaran a un joven discapacitado y lo dejaron morir desangrado, mientras se llevaban a rastras a la madre que les suplicaba que lo ayudaran, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, «Belen conduce la lancha a motor en topless, con una mano sujeta el timón y con la otra se cubre».

Los soldados israelíes han marcado puntos jugando al tiro al blanco. Un día había que disparar a los niños en la cabeza, otro día en los testículos, otro día en la rótula, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, Massimo Recalcati analiza psicológicamente a Michele Mari, que ha ganado el premio Strega (y ninguno de los dos dice que sea un genocidio).

El Gobierno israelí bloquea la salida de Gaza y la entrada a los periodistas, a los médicos e incluso a las galletas y la mermelada, porque son demasiado calóricas para las mujeres y los niños, mientras que el 77 % de la población sufre graves niveles de inseguridad alimentaria y, por ello, la mortalidad infantil se ha duplicado, pero no se puede decir que sea un genocidio; y, de todos modos, Dua Lipa se ha casado en Sicilia con 150 cannoli y un helado de sandía con flores de jazmín cristalizadas, recolectadas a las 5 de la mañana.

Han disparado contra las personas hambrientas que hacían cola en los puntos de distribución de alimentos, matando a dos mil de ellas; han destruido la red de abastecimiento de agua, obligando a los supervivientes a sobrevivir con 6 litros por persona, cuando, según la OMS, para garantizar la higiene se necesitan entre 50 y 100, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, «Taylor Swift y Travis Kelce presentan a su nuevo perrito, aunque han decidido mantener la discreción sobre los detalles más íntimos» (No sé, Tgcom24 los llama así).

Han acribillado a balazos el coche en el que una familia intentaba ponerse a salvo; han acribillado a balazos la ambulancia que se dirigía a rescatar a la niña, única superviviente en el habitáculo bajo los cuerpos ensangrentados de sus tíos, acribillaron el habitáculo para matar a la niña superviviente, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, Prada propone unas zapatillas de rafia en tonos beige adornadas con el icónico logotipo triangular y acabados en piel.

Han atacado 36 de los 36 hospitales en funcionamiento, han dejado morir a los recién nacidos en las incubadoras tras cortar la corriente, han asesinado a más de 1 500 médicos y enfermeros, han detenido a decenas de ellos sin juicio ni acusación formal, y los han hacinado en cárceles donde los presos son sistemáticamente torturados y violados con objetos punzantes introducidos en el ano hasta lesionarles los órganos internos, en las cárceles donde hay más de 300 niños detenidos por terrorismo en virtud de la ley que considera terrorista al niño que lanza una piedra contra el tanque que está ocupando su pueblo, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, Tarantino deja la dirección y vuelve a actuar junto a Kylie Minogue.

Han detenido las ambulancias, han hecho bajar a los paramédicos desarmados, los han asesinado uno tras otro, los han enterrado a los quince junto con sus ambulancias bajo la arena, pero no se puede decir que sea un «genocidio» y, en cualquier caso, Sinner alivia los calambres con zumo de pepinillos.

Han arrasado ciudades enteras, colegios, iglesias, mezquitas, campos de fútbol y cafeterías a orillas del mar; han ocupado militarmente casi el 70 % de la Franja; han destruido todas las universidades; han obligado al 90 % de la población a vivir en tiendas de campaña, incendiado las tiendas, asesinado a más de 72 000 personas —21 000 de ellas niños—, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, este verano puede realzar sus pestañas con postizos desechables para resaltar la mirada sin apelmazarlas.

Han disparado a los pescadores por pescar, a los periodistas por ejercer su profesión, matando a cientos de ellos en ejecuciones selectivas, pero no se puede decir que sea un genocidio; y, en cualquier caso, es el año del Caballo de Fuego en el calendario del horóscopo chino, y los asuntos prácticos, en particular los relacionados con el hogar y la familia, generan tensiones, pero solo si es usted Libra.

Han hecho sobrevolar en plena noche los campamentos de desplazados con drones que emitían llantos de bebés y ladridos de perros para que la gente, aterrorizada, saliera al exterior y luego atacarla, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, sale el nuevo sencillo de Beyoncé.

Han bombardeado sin piedad el Líbano, ocupado el sur del país, arrasado pueblos, obligado a huir a un millón de personas, matado desde el 7 de octubre a más de mil palestinos en Cisjordania, donde no hay Hamás, detenido, en Cisjordania, a uno de cada cuatro palestinos a lo largo de su vida y, también allí, han arrasado pueblos, degollado ovejas, talado olivos, agredido a las monjas, disparado a los sacerdotes y amenazado con armas a los carabineros italianos y a los diputados estadounidenses, además de torturar y secuestrar a activistas internacionales, a los eurodiputados, a los médicos y a los periodistas de todo el mundo; además, han instaurado un sistema de apartheid y han presentado planes de limpieza étnica mediante vídeos generados con IA en los que, en lugar de las casas de los palestinos, aparecen complejos turísticos de lujo y casinos, y a Trump y Netanyahu paseando por el paseo marítimo; pero no se puede decir que sea un genocidio, ni siquiera se pueden interrumpir las relaciones militares, comerciales y estratégicas con Israel, ni tampoco se puede dejar de vender armas a Israel; y solo se puede sancionar 20 —o mejor dicho, 21— veces a Putin por haber invadido Ucrania, pero cero veces a Israel, que ha invadido Palestina, el Líbano, Siria, ha bombardeado seis Estados soberanos con las armas de Trump, quien sanciona a los jueces internacionales, a la ONU y a cualquiera que tenga el valor de decir «genocidio» y de denunciar el apartheid; y, en cualquier caso, Giorgia Meloni, que no dice «genocidio», no reconoce a Palestina, no sanciona a Israel y aumenta el gasto militar tal y como le pide Trump, viste de Cucinelli —que detesta el verde y adora los colores pastel— y no dice «genocidio»; Giorgia Meloni, que promete mano dura contra los maranza, contra los migrantes irregulares y contra los Antifa, pero no mueve un dedo contra los asesinos israelíes y estadounidenses, acude a la peluquería de Mara Carfagna y Elisabetta Gregoraci para hacerse un «long bob» rubio miel con balayage.

Y hay dos cosas que estudiarán las generaciones futuras: cómo fue posible y cómo fue posible que nosotros, los periodistas, habláramos principalmente de otras cosas. «Se nota que todos aspiraban al Premio Strega».

Fuente: https://rafaelpoch.com/2026/07/19/la-miseria-de-nuestro-periodismo-en-el-genocidio/

TOPOEXPRESS  DdA, XXII/6424

QUE NO HAYA TERCERA VEZ EN LA FRONTERA DE CEUTA

Lamentamos desconocer al autor de esta magnífica fotografía, que ilustraba el texto de González Posada, merecedora de un editorial. 

Félix Población

Sumar 50.000 personas, en su mayoría muy jóvenes, para que entren de mogollón por la frontera de Marruecos con Ceuta, no se improvisa, sobre todo si se cuenta con el caso de las 10.000 que lo hicieron hace un lustro. La conclusión que internacionalmente se saca, entonces y mucho más ahora, es que el Gobierno español presenta una vulnerabilidad alarmante en ese punto de su frontera sur. Que ahora diga que no vio venir la crisis por carencia de información, debería ser más una autocrítica que una excusa, porque tanto el presidente autonómico de la ciudad de Ceuta como los primeros informes de la Guardia Civil apuntaban a un repunte de las entradas a nado de migrantes irregulares. Cierto, desde hace unas semanas el Gobierno estaba muy ocupado por la grave situación originada en el país por los incendios forestales, algo de lo que quizá fue consciente la "organización" de lo que ha sido, una vez más, una vulneración del espacio territorial de España. En evitación de que haya una tercera vez, en la que quizá el número de personas fallecidas sea aún mayor que ahora (casi 70), puede que al régimen dictatorial alauita  no le importe sumar más víctimas entre su pueblo, pero al Gobierno de España le corresponde tratar diplomáticamente el asunto con Rabat con más contundencia que hasta la fecha, llamando también la atención en Bruselas sobre lo que implica "organizar" en el vecino país, con la tolerancia e incluso el estímulo manifiestos de sus autoridades*, una violación multitudinaria de un territorio de la Unión Europea. No puede haber próxima vez porque lo mismo que se monta una como la presenciada, sin más víctimas que las muchas que perdieron la vida ahogadas en el mar, un mínimo brote de violencia podría ocasionar muchas más. Y es de lo más fácil provocar ese brote cuando se juntan miles de personas extranjeras, invadiendo la vida cotidiana de una ciudad, tan hartas de vivir mal como con muchas ganas de vivir mejor en un país que tienen tan cerca de sus pies descalzos.

*Está dando mucho que que hablar lo que leemos en New York Times: No dijeron que las autoridades marroquíes les animaron a cruzar.

NO ES LA CRISI DE CEUTA, ES UN FRENTE INTERNACIONAL
Juan González Posada
No es la crisis de Ceuta. Es otra cosa: un frente discursivo internacional en el que confluyen varios actores, cada uno con un interés distinto y ninguno inocente. Italia amenaza con restringir Schengen y culpa a España, reforzando el discurso antiinmigración de Meloni. Marine Le Pen ha acusado a Sánchez de “alentar la entrada masiva de migrantes” y ha exigido más controles en la frontera francesa, anunciando que limitará la libre circulación de Schengen a los nacionales de la UE si gana las presidenciales de 2027: la crisis le ofrece, a las puertas de esa campaña, un argumento inmediato.
La Administración Trump habla de “políticas de extrema izquierda” para legitimar su propia agenda migratoria, mientras congresistas de su entorno, como Mario Díaz-Balart, cuestionan si Ceuta y Melilla “forman parte del territorio geográfico de España”, apoyándose en que el artículo 6 de la OTAN excluye de la defensa colectiva a los territorios africanos.
La diplomacia israelí ha entrado con fuerza: el embajador Danny Danon calificó los enclaves de “colonias” españolas, y el ministro Ben Gvir se burló de Sánchez sugiriéndole acoger a la población de Gaza. No es casualidad: las relaciones con Tel Aviv atraviesan su peor momento desde que España reconoció el Estado palestino, y desde los Acuerdos de Abraham de 2020 Israel respalda las aspiraciones marroquíes sobre el Sáhara a cambio del reconocimiento de Rabat. Presionar a España por Ceuta es, también, presionarla por Gaza.
La ultraderecha española y europea presenta la llegada como “invasión” para debilitar al Gobierno y endurecer la política migratoria. Marruecos, mientras tanto, niega responsabilidad y ofrece cooperación una vez que la presión ya ha hecho su trabajo: mantiene así su capacidad de presión sin asumir el coste diplomático.

Ninguno de estos actores discute los hechos de Ceuta; discuten, cada uno por su lado, otra cosa: Schengen, las presidenciales francesas, política interior estadounidense, Gaza, un Gobierno al que debilitar.
Algunos dicen que llamarlo operación coordinada sería más de lo que prueban los hechos: lo verificable es un ecosistema ideológico convergente, un puñado de figuras de primer nivel internacional que, sin necesidad de ponerse de acuerdo, coinciden con extraña puntualidad en poner el mismo asunto sobre la mesa —unidas, eso sí, por un mismo pensamiento reaccionario. La crisis migratoria es la excusa común; el interés, siempre, es otro.

Hace falta vigilancia intelectual para no repetir, sin darse cuenta, su vocabulario, y para pensar el tema desde el sitio correcto.

DdA, XXII/6424

EL MOVIMIENTO POÉTICO MUNDIAL SE SOLIDARIZA CON EL PUEBLO CUBANO



CARTA ABIERTA AL PUEBLO DE CUBA

Querido pueblo cubano,
El 1° de enero de 1959 ustedes derribaron la dictadura militar de Fulgencio Batista y un espíritu semejante al del primer día de la primavera recorrió la Isla de la Luz y a toda América Latina. En los años siguientes el mundo percibió que una generación visionaria podía imprimir un rumbo fresco y renovador a un continente que soñaba y buscaba cambios profundos en la sociedad contemporánea.
Ustedes se convertían en la promesa de una nueva etapa de la joven humanidad en la que los derechos del pueblo trabajador, de los campesinos y los estudiantes, de las mujeres, los niños y los ancianos, de los artistas y pensadores, estarían protegidos por una legislación revolucionaria en una sociedad latinoamericana por fin humanísima y colectivista.
Fue a raíz de la percepción poética del pensamiento y la acción transformadora del mundo en Cuba que se desencadenó una ola de simpatía y de respaldo al nuevo proyecto liberador humano.
No obstante las décadas posteriores a la instauración de hondas medidas políticas, económicas y sociales en su país, probaron que los enemigos de los cambios históricos continuarían renuentes a aceptarlos. Entonces sobrevinieron la Crisis del Caribe de 1962 y el bloqueo sistemático y creciente, que fue estrangulando paulatinamente la economía propiciando el estrechamiento a las vías de la esperanza humana en la paz, la justici social y la dignidad.
La guerra silenciosa y desgastante contra ustedes continúa. El boicot norteamericano sigue vedando el ingreso de petróleo, bienes y productos básicos, alimentos y medicinas, llevándolos a una difícil circunstancia en la que carecen incluso de electricidad y de agua. Y no obstante su valentía y su integridad permanecen incólumes.
Los abrazamos con cariño, llamando al mundo entero a movilizarse para ayudar a proteger su existencia y soberanía. El pueblo de Cuba es el nuestro: el pueblo latinoamericano, a cuya consciencia y espíritu de unidad apelamos. El destino de nuestros pueblos es el del continente, así como el destino de Venezuela y de Colombia son el destino de América Latina. Es el momento de la sincera solidaridad y dignidad en esta zona del mundo, a la que parece estar cubriendo una gran sombra. Pero como todas las grandes sombras, esta tiniebla será temporal, interrumpida siempre por agujas de luz que hilvanan sin tregua la presencia de un porvenir libre en el presente. Toda la poesía del mundo está con ustedes, querido pueblo de Cuba.
Con mi cálido abrazo,
Fernando Rendón
Presidente del
Movimiento Poético Mundial

DdA, XXII/6424

viernes, 31 de julio de 2026

UNA CRISIS MIGRATORIA INDUCIDA EN PLENO PROCESO REGULADOR

¿Qué puede dañar más al gobierno que una crisis migratoria inducida cuando aún no ha terminado el proceso regularizador de inmigrantes abierto? ¿Alguien puede tener dudas razonables de que estas salidas masivas en pocas horas de miles de marroquíes, jóvenes en su mayoría, no es posible en ese país sin la connivencia de su gobierno? Marruecos además es el país árabe más alineado con el tándem Trump-Netanyahu. No les resultará difícil a estos tres sátrapas -añadamos al rey marroquí- desencadenar una crisis que tiene difícil gestión y que tiene como damnificado principal al gobierno y beneficiario a la ultraderecha y a una derecha que abandonó la política de estado y cuyas convicciones democráticas se muestran cada vez más endebles al haber elegido como socio y como discurso a Vox.



Patricio Hernández Pérez

En las circunstancias actuales es muy difícil que un gobierno progresista sobreviva en España y en casi todas partes. Es relativamente fácil generar problemas para desestabilizarlo. Multiplicar la sensación de crisis permanente y alimentar la tentación autoritaria. No podemos frivolizar con la expresión 'emergencia' porque la crisis climática es una terrible realidad que ya nadie puede negar (aunque haya todavía quien lo haga), pero es que los años del gobierno de coalición de Sánchez han sido una emergencia tras otra. Los ultras y la derecha que le ha comprado el discurso dirán que es Sánchez el problema, que muerto el perro se acabó la rabia. Sabemos muy bien que no es así, al contrario, muchos problemas aumentarán si llegan al gobierno estos reaccionarios, que añadirán la degradación de una democracia que tiene dificultades para su consolidación porque ha dejado problemas sin resolver -como la endogamia conservadora en buena parte de la justicia y su pulsión de intervención política, entre otros- en sus cincuenta años de existencia. ¿Qué puede dañar más al gobierno que una crisis migratoria inducida cuando aún no ha terminado el proceso regularizador de inmigrantes abierto? ¿Alguien puede tener dudas razonables de que estas salidas masivas en pocas horas de miles de marroquíes, jóvenes en su mayoría, no es posible en ese país sin la connivencia de su gobierno? Marruecos además es el país árabe más alineado con el tándem Trump-Netanyahu. No les resultará difícil a estos tres sátrapas -añadamos al rey marroquí- desencadenar una crisis que tiene difícil gestión y que tiene como damnificado principal al gobierno y beneficiario a la ultraderecha y a una derecha que abandonó la política de estado y cuyas convicciones democráticas se muestran cada vez más endebles al haber elegido como socio y como discurso a Vox. Esta crisis se resolverá en unos días pero el gobierno se dejará un nuevo jirón de credibilidad ante una parte de la opinión pública y estará más cerca de su derrota electoral. Aunque objetivamente el gobierno pueda presentar un balance muy positivo, no le servirá en las actuales condiciones porque la ciudadanía no es objetiva. Ya lo dejó dicho en uno de sus aforismos Bergamín: "si fuera objeto sería objetivo, pero como soy sujeto soy subjetivo'. Y estos sujetos que somos en esta sociedad de la digitalización, de redes y plataformas controladas por oligarcas comprometidos políticamente con la nueva reacción, somos muy influenciables. Y el resultado es el que estamos viendo en todas partes. ¿Íbamos a ser nosotros una excepción? El último eslabón de esta cadena es que nos resignemos a que las cosas son así y no hay nada que hacer, que abandonemos la resistencia. Y esto es lo único que no podemos hacer.

DdA, XXII/6423