viernes, 13 de marzo de 2026

EL PRETEXTO DE LA "AMENAZA A LA EXISTENCIA" DE ISRAEL, LO MÁS PELIGROSO DE LA GUERRA

Si las tendencias de la guerra empiezan a favorecer a Irán, el régimen genocida bien podría esgrimir el pretexto de una “amenaza a la existencia” de Israel para acabar de un bombazo con la vida de cientos de miles de iraníes. A fin de cuentas, Netanyahu tiene el instinto criminal para hacerlo y cuenta con la presencia en la Casa Blanca de un delincuente tan peligroso como él, dispuesto a garantizarle impunidad y cobertura. Ojalá (inshallah) que los gobernantes de Teherán hayan comprendido que tal desenlace no es imposible, que Trump se invente alguna de sus salidas fársicas al laberinto en el que se metió y que el mundo consiga parar a tiempo una espiral que puede conducirnos a todos al infierno.

Pedro Miguel

De acuerdo con la información disponible y verificable, en el escenario bélico del golfo Pérsico las cosas le están saliendo muy mal al presidente estadunidense Donald Trump. Si imaginó que con asesinar a la cúpula del régimen iraní lograría el desmoronamiento de la república islámica, se equivocó garrafalmente y a estas alturas ya habría debido cesar a quien le metió semejante plan en la cabeza. 

Trump no sólo subestimó la fortaleza política interior del gobierno de los ayatollahs, sino también la capacidad de respuesta misilística de Irán. A estas alturas, los proyectiles de Teherán han causado estragos en Israel, pero, sobre todo, han neutralizado cuatro de los ocho grandes radares estadunidenses en la región y han provocado una importante devastación en las bases militares que Washington mantiene en diversos países de la región. 

Y si creía que con meras amenazas podría mantener abierto el estrecho de Ormuz, unos buques petroleros en llamas le demostraron lo contrario en menos de 24 horas. Eso no quiere decir que la circunstancia sea favorable para Irán. Dejando de lado las tinieblas de la desinformación y la propaganda, 12 días de ataques aéreos conjuntos entre Estados Unidos e Israel deben haber causado una grave destrucción en la infraestructura civil y militar de ese país y un elevado número de muertes. 

Hasta ahora, la victoria iraní consiste en sobrevivir a la magna y perversa agresión bélica en su contra, degradar las defensas bélicas del enemigo –tanto por la eliminación directa de sistemas como por el agotamiento de sus municiones– y conservar al menos una parte del arsenal balístico propio para emplearlo cuando tales defensas hayan perdido un nivel significativo de eficacia. 

Todo esto configura panoramas inciertos, por cuanto resulta imposible tener balances mínimamente precisos de los logros y pérdidas de cada parte en el terreno estrictamente bélico. En el ámbito político, el hundimiento del régimen iraní parece menos probable que el colapso de la presidencia trumpiana, por cuanto la guerra ha actuado como elemento de unificación en el país asiático y como un factor de polarización en Estados Unidos. 

En el país vecino del norte, el rechazo a la confrontación crecerá cada semana que ésta se prolongue y conforme sigan aumentando –así sea a cuentagotas– las inevitables bajas estadunidenses. El grupo en el poder en Washington se enredará cada vez más en su contradictoria e incoherente exposición de motivos: que si los bombardeos sobre Irán fueron un “ataque preventivo”, que si fueron para liberar a los iraníes de la maldad satánica de los ayatollahs, que si se trataba de defender la civilización, que si se buscaba eliminar el riesgo –inexistente, según todas las fuentes confiables– de que Irán desarrollara armas nucleares. Incluso si Trump llegara a admitir, como lo hizo con todo cinismo en la agresión a Venezuela, que lo que quería era apoderarse de recursos petroleros ajenos, la afirmación sonaría hueca. 

Hace dos décadas, en vísperas de la invasión de Irak, George W. Bush al menos se preocupó por engatusar a buena parte de la opinión pública con la coartada de que era necesario suprimir las armas de destrucción masiva que supuestamente poseía el gobierno de Bagdad. En esta ocasión, en cambio, su sucesor en el cargo pateó intempestivamente el tablero de unas negociaciones que iban viento en popa y ninguno de los integrantes de su equipo ha sido capaz de explicar por qué se han gastado el dinero de los contribuyentes a un ritmo de mil 500 millones de dólares diarios en una aventura bélica sin propósito explícito (https://is.gd/RgBRVb). Pero el elemento más peligroso de esta complicada ecuación es el régimen israelí. 

Si se tiene en mente la actuación de Benjamin Netanyahu y su grupo de sionistas sociópatas ante las incursiones del 7 de octubre de 2023, resulta obligado concluir que para ellos, cada ataque a Israel representa un pretexto inmejorable para aplicar el poderío bélico de Tel Aviv en la comisión de crímenes de lesa humanidad. El genocidio perpetrado en Gaza se ha extendido a Cisjordania y a Líbano sin solución de continuidad y la fase actual del robo israelí de territorios abarca además a Siria. 

Y si las tendencias de la guerra –que obliga a sus adversarios a invertir millones de dólares para interceptar proyectiles que cuestan una vigésima parte que los interceptores, o menos– empiezan a favorecer a Irán, el régimen genocida bien podría esgrimir el pretexto de una “amenaza a la existencia” de Israel para acabar de un bombazo con la vida de cientos de miles de iraníes. A fin de cuentas, Netanyahu tiene el instinto criminal para hacerlo y cuenta con la presencia en la Casa Blanca de un delincuente tan peligroso como él, dispuesto a garantizarle impunidad y cobertura. Ojalá (inshallah) que los gobernantes de Teherán hayan comprendido que tal desenlace no es imposible, que Trump se invente alguna de sus salidas fársicas al laberinto en el que se metió y que el mundo consiga parar a tiempo una espiral que puede conducirnos a todos al infierno. 

LA JORNADA MX.  DdA, XXII/6286

AYUDA HUMANITARIA CHINA A LAS FAMILIAS DE LAS NIÑAS IRANÍES DE MINAB


Ana Cardo

Si el comienzo de una guerra, sea donde sea, es siempre un fracaso para la humanidad, mucho mayor fracaso supone que el inicio de la guerra queda marcado por una masacre de menores en una escuela, en este caso del país agredido por la coalición Epstein. El máximo responsable de tal masacre, en lugar de disculparse por el error, trató de culpabilizar al propio país agredido, dejando en evidencia por enésima vez su catadura. La actitud de Trump vino a sumarse así a la barbarie de su socio genocida Netanyahu en la Franja de Gaza, con casi dos decenas de miles de menores asesinados por la invasión israelí. Por contra, los padres de las 180 niñas masacradas en la escuela de Minab han recibido, en medio de su dolor, el consuelo de una pequeña ayuda anunciado por el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China. La asociación de la Cruz Roja de este país proporcionará a la Media Luna Roja iraní 200.000 dólares en asistencia humanitaria de emergencia para las familias de las víctimas. Que ante la posibilidad de una guerra que puede llevar al planeta a la más grave situación histórica desde la Segunda Guerra Mundial, uno de los Estados más poderosos reaccione así, alivia y reconforta. Eso sí, por la entidad de la masacre, se echan de menos ayudas similares de otros Estados, aunque quizá occidente esté tan hecho a la indiferencia ante matanza de menores en Gaza que haya perdido capacidad solidaria y humanitaria de reacción.

DdA, XXII/6286


EL FASCISMO JUEGA CON LA VERDAD DE LAS MENTIRAS

 

"El fascismo actualiza viejos fondos con nuevas formas. El fascismo está entre nosotros aunque no siempre se vea. Huele amargo, sabe a rancio y provoca acidez. Juega con la verdad de las mentiras. Por eso la libertad y la liberación son tareas que no acaban nunca, incluida la de la emanciparnos de nuestra propia desidia. Frente a la opresión de la estrella de David, protejamos la fortaleza de la piedra del rayo. Dicho en versos quevedianos: "No he de callar por más que con el dedo/ ya tocando la boca o ya la frente,/ silencio avises o amenaces miedo".

DdA, XXII/6286

MAYOR OREJA, EL 11-M Y LA GUERRA CIVIL


Lazarillo

El diario El País ha creído informativamente importante, a juzgar por el espacio dedicado al protagonista (toda una página) entrevistar a Jaime Mayor Oreja, ex ministro de Interior con el Partido Popular en el Gobierno de la nación, y dar con ello publicidad al libro escrito por este señor bajo el sucinto título Una verdad incómoda. Testimonio de una época: contra el silencio y la mentira. El libro lo presentó en Madrid su ex jefe José María Aznar, que comparte con Oreja lo que éste cuenta en el mismo, reverdeciendo sobre la autoría de los atentados del 11-M aquella conspiración con la que el Partido Popular pretendió ganar las elecciones de 2004. Esos atentados fueron el episodio más sangriento de nuestra historia después de la Guerra Civil y, como ocurre con ésta y su memoria, hay quienes hacen del 11-M su historia, como Oreja y Aznar, y hay autores que como historiadores nos han revelado documentalmente la historia de los precedentes, transcurso y consecuencias de la Guerra Civil, no lo inventado al respecto durante la dictadura. Ya sabemos que para Mayor Oreja la dictadura fue un periodo de "extraordinaria placidez".

DdA, XXII/6286 

NI LA OPINIÓN NI LA INFORMACIÓN REQUIEREN MÚSICA

Olga Rodríguez en la guerra contra Irak

Félix Población

No descubro nada si digo aquí que Olga Rodríguez es una de las pocas periodistas españoles que mayor credibilidad me merecen al analizar la situación que desde hace muchos años se vive en Oriente Medio. Olga cubrió la guerra contra Irak hace dos décadas y escribió crónicas desde otros muchos países en conflicto para diversos medios de información, con una para la SER contando el incendio de la biblioteca de Bagdad. Ahora es cofundadora y copropietaria de El Diario, y su voz y su presencia se nos hacen imprescindibles para seguir tanto el curso de los acontecimientos en la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán como la continuidad de la masacre y el hostigamiento del pueblo palestino en la arrasada Franja de Gaza y Cisjordania. Gracias a las redes sociales podemos tener estos días unas más frecuentes intervenciones de Olga, expuestas siempre con formato de síntesis, claridad de concepto e independencia de criterio, valor este último  que por su singularidad en lo relativo a Oriente Medio y a la política exterior israelí, sobre todo, hacen de la periodista leonesa una profesional singular. Dicho esto, sería de agradecer a mi admirada colega o a quien corresponda, si lo tuviera a bien, que eliminase de sus publicaciones a través de las redes sociales lo que se ha puesto de modo en la información audiovisual haciendo de la misma un componente que la hace espectáculo. La música, cualquier música de fondo, sobra cuando prima la información y la opinión, máxime cuando se abordan conflictos como las guerras o se perpetran genocidios como el del Estado de Israel en la Franja de Gaza. Me parece que ella misma, por la profesionalidad que la honra y distingue, se dará cuenta de que lo que digo es más coherente con el periodismo que viene ejerciendo desde su mocedad. Lo otro queda para esos vídeos de la Casa Blanca en los que se alternan imágenes de la guerra en Irán con producciones cinematográficas de Hollywood.

DdA, XXII/6286

MEZQUITA DE IMÁN: CUANDO LA CULTURA ACUMULA MILENIOS DE MEMORIA


Ricardo Miñana

En el corazón de Isfahán se alza una cúpula azul que parece recoger siglos de silencio y devolverlos al cielo.
La Mezquita del Imán, joya del refinamiento persa, no es solo un edificio: es una conversación entre el tiempo, la fe y la belleza. Sus mosaicos de azules infinitos y su geometría perfecta cuentan una historia que comenzó hace siglos, cuando el arte era también una forma de oración.
En cada azulejo hay paciencia, en cada arco hay matemática convertida en poesía. Persia aprendió hace milenios que la grandeza no siempre está en la fuerza, sino en la delicadeza con la que una civilización es capaz de ordenar el mundo en formas, colores y símbolos.
Contemplar esta mezquita es entender que la historia de Irán no se mide en años, sino en capas de civilización: imperios, sabios, artesanos y viajeros que dejaron su huella como quien añade una tesela más a un mosaico infinito.
Porque en lugares como este uno comprende algo sencillo y profundo: cuando una cultura acumula milenios de memoria, la belleza deja de ser decoración y se convierte en identidad.

DdA, XXII/6286

jueves, 12 de marzo de 2026

TRES PERIODISTAS: MORÁN, ÓNEGA Y DEL POZO, POR IÑAKI ANASAGASTI



Iñaki Anasagasti

Se trata de tres periodistas, escritores, analistas españoles de primera que han fallecido en un mes y que nos eran familiares y a quienes hemos conocido los que vivimos la pugnacidad de las luchas políticas de hace unas décadas. La vida pasa.
Quien ha fallecido estos días ha sido Raúl del Pozo, para mí el mejor columnista con Umbral y David Gistau. Agudo, preciso, con anécdotas y expresiones muy gráficas que traslucían oficio y una gran cultura, amén de una buena dosis de “mala leche”. No tragaba los nacionalismos y nos metía sonoros sopapos en negro, la mayoría de las veces solo para utilizar términos originales a los que Xabier Arzalluz un día le contestó llamándole Raúl del Pozo Séptico.
No le gustó nada y me lo afeó en pasillos del Congreso. Le contesté, ajo y agua y que era solo devolverle lo que él decía. Y como le encantaban las frases luminosas descriptivas me dijo que iba a hacer suyas dos expresiones que yo había dicho también en pasillos, aquella de los Jarrones Chinos y la de la Brunete Mediática. Tenía la honradez de pagar derechos de autor y nos quedamos sin un mano a mano entre Xabier y él. Seguro hubieran quedado de amigos o respetando cada cual su territorio.
En una ocasión en una cena hablamos mucho del rey. Yo le estaba zurrando la badana a este señor intocable y me dijo que a él le encantaría hacer lo mismo, porque no podía y no quería desestabilizar el sistema contando lo que sabía. Y sabía mucho, pero era un buen español.
Como el gallego Fernando Onega, con un hermano que había sido con la UCD gobernador civil de Bizkaia tras el nefasto Zarzalejos que había dimitido cuando se permitió izar la ikurriña.
Fernando Onega fue autor de la frase que me parece más feliz de las dichas por Adolfo Suárez. ”Hacer normal lo que es normal a nivel de calle”. No se puede resumir mejor lo que debe ser la democracia. Estos días se ha destacado también, aunque solo, aquello de “puedo prometer y prometo”, pero no tenía tanta enjundia como la primera.
Y Gregorio Morán, un gran escritor, de difícil trato pero muy brillante. Le conocí cuando vino a escribir su libro “Los españoles que dejaron de serlo”. El título daba por sentado muchas cosas y no gustó en ciertos ámbitos pero a mí me pareció un gran resumen.
Lo escribió combinando el mundo de Neguri, el de ETA y el del PNV, escribiendo un libro que tuvo un gran impacto y que Neguri aborreció pues les puso en el candelero con todas sus miserias.
Le recuerdo en el Alderdi Eguna de Itziar al que le llevé para que saludara al Lehendakari Leizaola y a Paris, a la Delegación Vasca en la Rue Singer, ya cerrada, para palpar la atmósfera de lo que había sido el Gobierno Vasco en el exilio y la manera tan peculiar y hermosa de haber mantenido 40 años una institución y una llama con la respiración asistida.
Posteriormente fue director de la Gaceta del Norte y acabó recalando en Barcelona. Habíamos quedado para vernos, pero no ha podido ser.
Tres grandes periodistas que no fueron precisamente amigos pero a los que hay que reconocer su gran calidad profesional y literaria. Una gran pérdida.
Termino con el Réquiem de Perosi que a Gregorio Morán le pareció una pieza fantástica y así lo destacó como el broche que los exiliados del PNV ponían en los coros tan sentidos en la despedida de los que iban quedando en el camino, como ahora ellos.

DdA, XXII/6285

EN CISJORDANIA SE OBLIGA A LOS NIÑOS A DESTRUIR SUS PROPIAS CASAS

 En este artículo de la embajadora del Estado de Palestina en México, se nos dice que tenemos la obligación de hacer frente al genocidio y la ocupación. Debemos evitar que el método de aniquilación total que hoy se ejecuta en Palestina sirva de modelo para el futuro de otros pueblos. Asegurarnos de que Israel cumpla las órdenes de la Corte Internacional de Justicia es tarea de todos. Denunciar la violencia ejercida por Israel al ignorar las advertencias de organizaciones de derechos humanos, de la sociedad civil, de estados parte y de la ONU es también una responsabilidad con la humanidad. Estamos ante una estrategia mercantil de ocupación y aniquilación. La defensa del derecho de Palestina a existir es, en el mismo terreno de los derechos humanos, la defensa legítima de todos los pueblos a vivir con libertad, dignidad y justicia. 


Nadya Rasheed

A la luz de los hechos, quienes creemos en la justicia debemos tener la voluntad para mirar de frente a la imposición del poder por el poder mismo, pues el sentido de la verdad nos muestra que las vías que conducen a la igualdad de condiciones y oportunidades para existir están fuera del mapa, del piso y techo que la justicia debe ofrecernos. 

La ideología sionista no pierde un segundo para atacar, en primera instancia, a la comunidad palestina. Esto ha ocurrido durante décadas y responde a un proyecto dirigido a nuestra total desaparición en el olvido mediante la deshumanización, que actúa como cadena perpetua para todo mi pueblo. 

Ahora, esa misma ideología supremacista nos obliga a observar su expansión hacia otras regiones, no sólo con el fin de causar daños igualmente injustificados, sino con el claro y macabro propósito de minimizar –hasta borrar de nuestra conciencia política y humana, mediante más violencia– la realidad del genocidio en Gaza. Desde el exterminio expansivo, pasando por los constantes ataques de colonos en Cisjordania, hasta el aislamiento de Jerusalén Oriental de su raíz histórica, somos testigos del punto de partida de este caos, elegido y promovido por la ideología sionista para difundirse en nuestro mundo. 

Como ciudadanos globales, y a cualquier distancia de Palestina, sabemos que nuestra memoria no es observadora pasiva. Es, en cambio, orgánica, hermana, humana por elección. Y desde esa ambición primera del sionismo de borrar a Palestina de la Tierra, entendemos hoy la repetición del patrón: vemos la expansión del colonialismo tanto en otras regiones como en una narrativa que pretende ocupar todos los espacios de nuestro sentido crítico y de comunidad a escala mundial. 

Estamos frente a una urgencia humanitaria y una amenaza supremacista que, desde su plataforma de limpieza étnica, nos ocupa a todos. Allí está la advertencia: Palestina como modelo para la violación de los derechos humanos. Las matanzas y la hambruna no cesan en Gaza; el desplazamiento y el robo de hogares en Cisjordania persisten, y la exclusión de Jerusalén Oriental sigue avanzando, todo bajo una figura de “legalidad” sin fundamento en el marco jurídico internacional. 

En esta realidad, donde la muerte se impone al respeto a la vida, el objetivo es claro: la anexión de Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental. Así, desde la tierra universal de Jerusalén, la voluntad de paz del Estado de Israel ha sido, una vez más, una burla. Israel, por un lado, redobla el despropósito de incentivar que los colonos asuman funciones de fuerzas policiales y militares en Cisjordania. Por el otro, el sionismo continúa alimentando el plan de adoctrinamiento de la opinión pública por medio de las redes sociales. 

El Estado de Palestina, pese a todo, persiste en nuestra conciencia como lo que es: Palestina. Palestina toda en su derecho a existir, aunque más de 800 mil colonos dividan la cotidianidad de los palestinos; aunque la impunidad de los colonos, sumada al ejército ocupante, busque aniquilar el presente y el largo aliento de la historia que nos mantiene aferrados a la tierra de nuestra civilización. Mi pueblo, como cualquier pueblo hermano, no debe ser sustituido. 

Tenemos la obligación de hacer frente al genocidio y la ocupación. Debemos evitar que el método de aniquilación total que hoy se ejecuta en Palestina sirva de modelo para el futuro de otros pueblos. Asegurarnos de que Israel cumpla las órdenes de la Corte Internacional de Justicia es tarea de todos. Denunciar la violencia ejercida por Israel al ignorar las advertencias de organizaciones de derechos humanos, de la sociedad civil, de estados parte y de la ONU es también una responsabilidad con la humanidad. 

Debemos continuar exigiendo que Israel se someta a la debida rendición de cuentas y se lleven a cabo los procesos pertinentes que obliguen a asumir responsabilidades a personas y empresas involucradas en el genocidio y en la ocupación. 

Tampoco perdemos de vista hechos que rara vez aparecen en las noticias o en redes sociales: en Cisjordania vemos casos de niños que son obligados a destruir con martillos las paredes de sus hogares, sólo para humillarlos. Ni escapa de nuestra atención que hasta los cadáveres palestinos son retenidos, mientras más de 9 mil personas permanecen detenidas. 

Estamos ante una estrategia mercantil de ocupación y aniquilación. La defensa del derecho de Palestina a existir es, en el mismo terreno de los derechos humanos, la defensa legítima de todos los pueblos a vivir con libertad, dignidad y justicia. 

LA JORNADA MX  DdA, XXII/6285

"TAMBIÉN SE APRENDE A MORIR", UN ARTÍCULO DE RAÚL DEL POZO

 

Lazarillo

Felipe Alcaraz, amigo y camarada del fallecido periodista Raúl del Pozo, militante que fue del Partido Comunista y colaborador de Mundo Obrero, aunque no lo mencionase el diario El Mundo en su obituario, nos facilita hoy esta columna de Raúl, publicada en el diario en el que se ganó una tercera página con su primer artículo sobre las ratas de Madrid. Una vez, de muy joven, este Lazarillo esperó en un bar próximo al periódico Pueblo a Raúl del Pozo, por si la ocasión se prestaba a decirle que quería trabajar en el diario -creo que el bar se llamaba precisamente El diario-, pero como no lo vi subir ni bajar las escaleras, me fui de vuelta a la provincia dejando Madrid muy lejos del retorno. Este post, con el artículo de 1984 que rescata Alcaraz, me acerca al mejor Raúl de mi memoria. "Cuando llegué aquí veía las ratas en la oscuridad, escribe -aludiendo a aquel primer artículo-, ahora tengo que ir cuando cobre a recoger las gafas a San Gabino. También se aprende a morir". Por cierto, como le pasó a Raúl en su último periódico, The Objective se olvidó igualmente de la militancia comunista de Gregorio Morán en su obituario, como si no contara en sus vidas o fuera un desdoro para su memoria o la del periódico.

DdA, XXII/6285

LA DERECHA Y SUS TRABAS A LA CONSULTA DE ARCHIVOS SOBRE LA MEMORIA HISTÓRICA

Desde diciembre de 2024, el investigador Roberto Fernández Suárez, autor de libros como ‘La Sierra convulsa’ o ‘Convulsiones a las Puertas de Madrid’, está en un tira y afloja por lograr ver los documentos sobre la Guerra Civil en Alcobendas. Pese a que accedió a ellos en el verano de 2023, cuando vuelve a pedirlos un año y medio después, se lo niegan. El cambio de gobierno coincide justo en este tiempo, cuando PSOE y Ciudadanos dejan el consistorio y pasa a manos del PP con el apoyo de Vox. 


Laura L. Ruiz

“Los estuve viendo sin ningún tipo de problemas, como en cualquier archivo al que he acudido”, explica el investigador a El Salto. Su rastreo por los archivos militares y civiles hizo posible terminar de concretar las identidades de los 108 represaliados que acabaron en fosas comunes en el cementerio parroquial de Colmenar Viejo, donde gracias a la primera exhumación en la Comunidad de Madrid con fondos estatales se logró extraer los restos de 77 personas. Todos ellos pertenecientes a municipios del norte de la región. 

“Cuando decido volver a consultar los archivos, para concretar alguna duda pese a tener ya el libro armado, pido una docena de documentos, voy al archivo y me dicen que de esos seis me los dan pero cuatro no porque era información sensible”, comenta Fernández Suárez, que explica que eran documentos nuevos para terminar de afinar “flecos” de su investigación -un libro sobre la historia del municipio entre principio del siglo XX hasta la década de los 40 y que será publicado por la Asociación Comisión de la Verdad de San Sebastián de los Reyes-. “Hice una reclamación al archivo municipal y a los pocos días me dijeron que según la Ley de Transparencia son documentos sensibles, con temas sindicales y de afiliación, y que por eso no los podían dejar” indica, sin dejar de mostrar su sorpresa, ya que gran parte de sus investigaciones consisten en sacar identidades y luchas de vecinos de estos municipios silenciados por la dictadura. 

En este momento, el investigador acude a la Comunidad de Madrid en busca de amparo.”Reclamo ante el Consejo de Transparencia y Protección de Datos de la Comunidad de Madrid, tardan tres meses, que es el plazo, y ellos me dicen que pudo ir al archivo, que puedo ver los documentos siempre y cuando no sea información sensible de personas que aún estén vivas”, comenta, algo que se da por hecho ya que son personas que en 1937 tenían en torno a 20 años. “En caso de que estuvieran vivos, siempre me pueden facilitar los documentos anonimizados”, comenta sobre la respuesta de la Comunidad de Madrid que este medio ha podido ver. 

“Es coartar la libertad y una investigación de memoria histórica, porque la idea es saber de las personas”, indica el investigador que advierte del riesgo en el futuro

La clave del conflicto es que mientras para los investigadores y gran parte de los archivos como el regional o los estatales la Ley de Patrimonio de documentos históricos está por encima de la Ley de Transparencia y de Protección de Datos, para el Ayuntamiento de Alcobendas desde que cambió de partido la jerarquía está invertida. “La normativa por la que el archivo municipal me niega el acceso a los documentos íntegros es una ley nueva que hace referencia a la información sensible como la salud o datos financieros de personas vivas para evitar que se les ataquen, nada que ver con el caso”, argumenta. Pese a que este medio ha preguntado por el asunto al consistorio madrileño, no ha tenido respuesta. 

Con el dictamen de la Comunidad de Madrid, el investigador acude de nuevo a los archivos de Alcobendas. Entonces lo que hace el consistorio madrileño es darle los documentos anonimizados. “No se entendía nada de lo que me dieron, todo estaba tachado”, denuncia Roberto Fernández Suárez, que aunque habló con la archivera jefa se dio contra un muro. “Es coartar la libertad y una investigación de Memoria Histórica, porque la idea es saber de las personas”, indica y asegura que cree que “están en la línea de no dejar información a los investigadores, una postura totalmente política a mi entender”. 

El paso siguiente es interponer una nueva reclamación asegurando que no han interpretado bien el dictamen de la Comunidad de Madrid Memoria, que, en su opinión, le ampara. Recibe por carta la respuesta del ayuntamiento el pasado miércoles asegurando, de nuevo, que habían aplicado la Ley de Transparencia 19/2013 y la ley autonómica 10/2019. “Este ayuntamiento procedió a facilitar la información requerida garantizando, en todo caso, la disociación de los datos personales que puedan figurar en la documentación”, indican en la respuesta por escrito firmada a principios de febrero. 

“En ningún archivo me han bloqueado así”, explica el investigador que lo ha comentado con otros colegas y le han confirmado que esto solo ha pasado en algunos archivos municipales. “Vas a los archivos militares, a los nacionales, al Archivo de Salamanca y no tienes problemas en consultar sentencias de muerte, condenas, información muy importante”, comenta y recuerda que en estos archivos municipales tampoco ha tenido problemas cuando no era la derecha quién estaba en el poder.   

“Estamos muy preocupados ya que consideramos que es una batalla que hay que ganar porque si no los ayuntamientos de PP y de Vox van a bloquear muchos archivos locales”

“Imagínate que quiero conocer el tejido asociativo de mi pueblo, Alcobendas, y no me dejarían, porque vendrá que alguien era afiliado a CCOO, por ejemplo. Lo que están haciendo es coartar el trabajo y la labor del investigador en conocer el pasado. Lo que me preocupa más que mi trabajo ahora mismo es que los investigadores del futuro lo van a tener muy crudo con esta estrategia de la derecha”, reflexiona el investigador. 

“El archivo regional de la Comunidad de Madrid cuenta con muchos documentos locales, de municipios que no tienen archivos propios o copias de los que sí tienen, esos los puedes consultar sin problema pero los mismos documentos en los archivos locales no”, reclama. Roberto Fernández Suárez ha consultado su situación con asociaciones de Memoria Histórica. “Estamos muy preocupados ya que consideramos que es una batalla que hay que ganar porque si no los ayuntamientos de PP y de Vox van a bloquear muchos archivos locales”, comenta el investigador.

EL SALTO  DdA, XXII/6285