Francisco Luis M. Brasero
Diario del Aire
miércoles, 3 de junio de 2026
CONFUNDIÓ LA DEMOCRACIA CON EL DERECHO A PROTESTAR
NICANOR PIÑOLE Y JOSEPHINE BAKER EN GIJÓN
Lazarillo
El pintor gijonés Nicanor Piñole, a quien tuve el gusto de conocer en su ancianidad, estuvo en París en su juventud, como todo artista que se preciase en aquel tiempo, y allí tuvo oportunidad de ver a la cantante, bailarina y actriz Josephine Baker. Lo que quizá no pensaría entonces es que, pasado el tiempo, cuando el pintor rebasaba los cincuenta años, la mítica Venus de Bronce visitara su villa natal y Piñole tuviera oportunidad de asistir al espectáculo que en funciones de tarde y noche ofreció Baker en el viejo teatro Dindurra el sábado 29 de marzo de 1930, siete años antes de que fuera bombardeado por la aviación cuando Gijón ya no ofrecía ninguna resistencia al avance de las tropas sublevadas en 1936. Dos apuntes hizo Piñole desde su butaca que ha tenido el acierto de rescatar mi estimado Luis Miguel Piñera, cronista de Gijón, como acuarelas en color para su artículo sobre la presencia y actuación de Josephine Baker en la ciudad. "La artista de príncipes y emperadores cuyo nombre hace eco en cinco partes del mundo", según la describió el diario local El Noroeste, se hospedó en el hotel Savoy, en la calle Corrida, y tenía entonces 24 años. Piñera califica de acontecimiento la actuación de la celebérrima artista en el Dindurra. Mi padre, chico de los recados en una tienda de ultramarinos de la calle San Bernardo, fue uno de los muchos adolescentes que se conformaron repetidas veces con ver los carteles del espectáculo.
DdA, XXII/6366
"¡DEJEN VIVIR A CUBA!", ESCUCHÓ MARCO RUBIO EN EL SENADO
Ana Cardo
Ayer se escucharon voces humanidad en la audiencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos. Comparecía Marco Rubio y se le dijo que dejara de matar cubanos, que dejara vivir a Cuba. El secretario de Estado de Donald Trump escuchó en directo que las sanciones de su país contra la isla están asesinando a personas en Cuba. Se trataba de integrantes de la organización pacifista CodePink. “El papa León dijo ‘Dejen vivir a Cuba’, gritó el activista Tighe Barry, quien acudió a la audiencia con vestimenta religiosa. “Arrepiéntete, arrepiéntete Marco Rubio» y “Dios perdonará tus pecados”, se escuchaba mientras era extraído por agentes del orden fuera del recinto. Mientras millones de cubanos soportan apagones, escasez de combustible y medicamentos, y las consecuencias diarias de un asedio económico de décadas, los funcionarios estadounidenses continúan defendiendo políticas que hacen la vida más difícil para la gente común, acotó Medea Bejamin en su cuenta en X. “Marco Rubio nunca ha tenido que vivir un apagón que dura días, nunca ha tenido que preguntarse si un hospital tendrá los suministros que necesita. Los cubanos sí. Deja vivir a Cuba”, subrayó el texto que acompañó el video de la protesta. En la sesión, el secretario de Estado repitió, en respuesta a preguntas de los legisladores, las mismas calumnias que forman parte del discurso contra Cuba. Acusó falsamente a la isla de «patrocinar el terrorismo» y de albergar supuestas bases de inteligencia de China y Rusia, algo que de forma categórica ha rechazado La Habana. Desde el retorno a la Casa Blanca de Trump, en enero de 2025, apretó las clavijas del bloqueo contra Cuba, que ha alcanzado niveles sin precedentes a partir del 29 de enero tras decretar en una orden ejecutiva un cerco energético que priva al país de los suministros de petróleo, mientras escalan las amenazas de una eventual agresión militar.
DdA, XXII/6366
NO HAN TIRADO AL SUELO A UNA PROFESORA JUBILADA SINO A TODAS LAS PROFESORAS
El titular pertenece a un ciudadano que lo ha compartido por las redes. Si tengo que elegir quién va a retrasar mi llegada al trabajo -escribe Javier Erro en El Salto-, ojalá sea una profesora jubilada que está peleando por sus compañeros y compañeras de profesión. Ojalá cada interrupción de mi tiempo tuviese como fin la colectividad y el refuerzo de lo público, ojalá poder elegir sacrificar nuestra paz por una mejora de la vida que vivimos. “La calle es de todos”, sí, pero también “la educación es de todos”, y también se está viendo estorbada y entorpecida por la privatización y los recortes. Necesitamos pensar en qué estorbos estamos dispuestos y dispuestas a aceptar, y entre cuáles de ellos distribuir nuestro sentimiento de indignación.
La huelga del profesorado lleva varias semanas siendo masiva, el seguimiento es un éxito y el apoyo social es prácticamente total. Puede verse en todas partes un hormigueo de manifestaciones, gritos y cortes de tráfico, es difícil no escuchar sus pitidos y silbidos, ver sus pancartas colgadas, encontrarse grupos andando con camisetas verdes… Valencia hierve. Sin embargo, las negociaciones no avanzan, algunos de los sindicatos han decidido ignorar a las asambleas de docentes y firmar un acuerdo a cambio de migajas, quienes se están movilizando señalan el cansancio, la dificultad para sostener tanta lucha, el esfuerzo de tener que paralizar la ciudad cada día… Y de repente esto.
Una profesora jubilada cortando la calle, andando despacio, visiblemente tranquila. Un policía pasa por su lado, le empuja y cae al suelo, de boca, de cara, de cuerpo entero, teniendo como resultado el tabique nasal roto y puntos de sutura en la barbilla. La noticia ha corrido como la pólvora y sabemos por qué: se trata de un acto de violencia gratuito, innecesario y por la espalda, de una injusticia evidente. La rabia retuerce el cuerpo de cualquiera que lo vea.
Leo en los comentarios de un periódico local: “la calle es de todos, no tienen derecho a interrumpir el tráfico”. Creo que refleja una determinada idea del espacio público como un lugar en el que nadie molesta, estorba ni interrumpe. Idea imposible, no solo porque es evidente que, de hecho, nos molestamos mutuamente, sino porque el espacio público puede considerarse como un lugar concebido precisamente para molestarse, y si tengo que elegir quién va a retrasar mi llegada al trabajo, ojalá sea una profesora jubilada que está peleando por sus compañeros y compañeras de profesión.
Ojalá cada interrupción de mi tiempo tuviese como fin la colectividad y el refuerzo de lo público, ojalá poder elegir sacrificar nuestra paz por una mejora de la vida que vivimos. “La calle es de todos”, sí, pero también “la educación es de todos”, y también se está viendo estorbada y entorpecida por la privatización y los recortes. Necesitamos pensar en qué estorbos estamos dispuestos y dispuestas a aceptar, y entre cuáles de ellos distribuir nuestro sentimiento de indignación.
Al día siguiente leo que el policía va a ser expedientado, y por supuesto, hay una parte de mí que se alegra. Pero hay otra que va más allá de la búsqueda de castigo. Es el cariño, el calor o el afecto que siento por quienes protestan, y que no solo me lleva a indignarme por las agresiones que reciben, sino también a que me enorgullezca de esos enjambres vestidos de verde que están electrificando la ciudad.
Cada pelea produce una comunidad afectiva, un núcleo de malestar y daño que al organizarse se convierte en un cierto tipo de amistad. Pero esta comunidad no está formada únicamente por las personas que pelean de manera activa o visible, sino también por cualquiera que sienta que lo social es la casa en la que vive, una casa necesaria, una casa importante. Cuando la profesora cae contra el suelo, la sociedad cae con ella. Cuando el policía le empuja por la espalda, nos está empujando a todo el mundo, rompiendo nuestro tabique nasal, hiriendo nuestra barbilla.
Creo que la fuerza no solo proviene de la rabia, sino también del cariño. La agresión policial no solo nos revuelve por su arbitrariedad, sino porque nos gustaría que alguien les dijese a todas esas personas que están peleando que lo que están haciendo es importante y necesario, que sentimos un tremendo orgullo por ellas, que les animamos a seguir cortando las calles y a colgar las pancartas que quieran. La ciudad es nuestra. La cedemos como la cedimos a las víctimas de la DANA y a cualquiera que la solicite para amplificar el carácter compartido de la vida.
Me gustaría cambiar la frase de antes: “la calle es de todos, y precisamente por eso podemos decidir si se utiliza para el tráfico o para la reivindicación, para el transporte o para la celebración, para moverse o para encontrarse”. ¿Qué mundo hemos creado en el que es más importante defender el paso de unos pocos coches que la educación pública o la integridad de una profesora jubilada?
Pido un momento de reflexión, no quiero que la siguiente frase se lea a la ligera. Alguien está, ahora mismo, luchando por mejorar la sociedad en la que tú y yo vivimos. No lo pasemos por alto, ni lo demos por sentado, porque cuesta una enorme cantidad de esfuerzo. En esta huelga, como en todo movimiento reivindicativo, se pone en juego mucho más que lo meramente reivindicado. No solamente se está dirimiendo la cuestión de los sueldos o las ratios escolares (que también), sino también lo que tiene cabida, o no, en la vida en común. Pero solo con la rabia no podremos participar, necesitamos también un profundo sentimiento de calor y afecto, una costumbre de abrazar a quien nos hace sentir orgullo y rema a nuestro favor. De hecho, este afecto, por sí mismo, supone ya una cierta propuesta, un esbozo de mundo.
Hay un vídeo en el que se muestra el momento en que la profesora, después del empujón, se levanta y recibe un largo abrazo por parte de un compañero. La cámara capta su expresión asustada y confortada al mismo tiempo. Es un abrazo que todo el mundo querríamos dar y recibir en esas circunstancias. Dolor y amor, todo junto. Eso somos.
EL SALTO DdA, XXII/6366
martes, 2 de junio de 2026
CLAUDIA SHEINBAUM SE ENFRENTA A LA PROVOCACIÓN INJERENCISTA DE TRUMP
NO ESTÁS SOLA
México le sirve a Estados Unidos de mercado, como fuerza de trabajo con bajos salarios comparados con los de Estados Unidos, somos su primer socio comercial, estamos en su máximo interés, pero nos acosan: realidades que hablan de su baja estofa, no del valor de México. Claudia ha dado máxima importancia a la injerencia gringa: ha estado a la altura que era necesaria frente al actual momento mexicano. El domingo su gobierno organizó una suerte de asamblea nacional, con las plazas llenas. Fue una muestra política de que no está sola.
José Blanco
Esta entrega también pudo titularse “La injerencia”; porque de eso va el momento mexicano. La Presidenta ha debido emplearse a fondo, frente a la procaz intrusión en nuestro país de la derecha que gobierna Estados Unidos (EU), apoyada por la derecha mexicana, por el PAN y el PRI, por los inefables expresidentes Calderón y Fox, y medios privados como los del evasor fiscal Ricardo Salinas Pliego. Las injerencias del gobierno de Estados Unidos en México han sido permanentes a lo largo de la historia, como en tantos otros países, en la convicción gringa de que su poder militar equivale a una especie de derecho divino a entrometerse en lo que decidan. Las injerencias de hoy son de otro nivel, con agentes de la CIA traídos por la desgobernadora panista María Eugenia Campos y, también, con la pretensión desaforada y despótica de “detén con urgencia al gobernador de Sinaloa y mándamelo”, violando las leyes mexicanas.
Frente a esas injerencias, por lo pronto en grado de descarada tentativa, es indispensable la movilización del pueblo mexicano y su legítimo gobierno. “No estás sola”, gritó a voz en cuello en el Monumento a la Revolución ayer domingo, lo que expresa el acuerdo del pueblo con las decisiones valientes de Claudia Sheinbaum, frente a tales injerencias; expresa también que los mexicanos tienen los ojos abiertos y que atenderán el llamado a defender la integridad soberana de México. Sabemos la respuesta de Trump: “los narcoterroristas gobiernan México”, pero debe importarnos menos que un comino. Nuestro asunto es la articulación de las mayorías con las ideas que definen y defienden nuestra soberanía.
La amenaza seguirá pendiendo sobre nosotros, pero tiene la enorme virtud de hacernos comunidad de millones en torno a la patria amenazada. Otra enorme virtud es que muestra a todos los mexicanos la calaña de las oposiciones políticas y mediáticas. Una calaña que se define, en primer lugar, por su entreguismo a Estados Unidos y su colosal lejanía de los derechos e intereses del pueblo mexicano. El PAN y el PRI militan, como siempre, con su fe: no necesitar al pueblo de México, les basta el soporte que les da su gobierno gringo. Qué bueno que las cosas sean tan cristalinas.
Donald Trump es quizá el gobernante más perverso que haya existido en Estados Unidos, tierra de políticos perversos. La derecha gringa, en su mayor parte, cree que su existencia depende de aplastar a los demás, sin escrúpulo alguno. Su vocación asesina no tiene parangón. Los gringos hacen de sus matanzas y de su asfixia a sociedades de todas partes su gloria. Hay ahora 21.4 millones de niños muriendo de hambre en el mundo, resultado del sistema global colonialista que Estados Unidos encabeza, y Trump agrega a los que mata con sus bombas. El daño que inflige a nuestros connacionales inmigrantes lo hace en la convicción monstruosa supremacista de que no son seres humanos.
Con ese engendro tenemos que lidiar. Haríamos bien si también pensamos que las injerencias de hoy son provocaciones viles para obtener las respuestas que Trump sabía que necesariamente le daría el gobierno de Claudia Sheinbaum. Este paso habría sido innecesario con el Prian, siempre dispuesto a actuar servilmente con lo que ordene su gobierno gringo. Ya vimos la injerencia territorial gringa especialmente con Calderón. Así que, si Trump hubiera ordenado, en su tiempo, a Peña, o a Calderón, a Fox, o a Zedillo, “atrápame a tu gobernador tal y me lo mandas”, habría sido cabalmente satisfecho al instante.
A Trump nada lo detiene y deberíamos esperar lo peor, aunque nos apresuremos a tocar madera. Pero ello nos sirve para estar más al alba, más decididos a estar unidos frente a las canalladas injerencistas de Trump. No descartemos que, como tantas veces en el pasado, la tirada gringa consista en expresar repudio a México para ganar votos en su elección de noviembre próximo. “No somos piñata de nadie”, han dicho Andrés Manuel y Claudia, mientras a Trump se le resbala.
México le sirve a Estados Unidos de mercado, como fuerza de trabajo con bajos salarios comparados con los de Estados Unidos, somos su primer socio comercial, estamos en su máximo interés, pero nos acosan: realidades que hablan de su baja estofa, no del valor de México. Claudia ha dado máxima importancia a la injerencia gringa: ha estado a la altura que era necesaria frente al actual momento mexicano. El domingo su gobierno organizó una suerte de asamblea nacional, con las plazas llenas. Fue una muestra política de que no está sola. Ha informado de buenos números en múltiples realizaciones con beneficios para el pueblo de México. Pero el momento de riesgo para el país fue puesto sobre la mesa con total realismo.
La gran movilización continuará durante la presente semana. Es menester estar sensiblemente despiertos. La provocación ha sido mayúscula, pero la intimidación no nos acongoja. Nos pone en guardia. Los delincuentes que dirigen el PRI y el PAN son insignificantes. No hallan otro modo de buscar relevancia que ponerse del lado del injerencista del norte. Es su único camino para buscar el retorno de sus fueros y privilegios. Morirán en el intento.
LA JORNADA MX. DdA, XXII/6365
EL JUEZ PEINADO, SUS CUADRAS Y LA LEY ORGÁNICA DEL PODER JUDICIAL
Lazarillo
Siempre le pareció a este Lazarillo que la existencia en España de una asociación colegial llamada Jueces y Juezas para la Democracia parecería una redundancia en cualquier país cuyo régimen político responde a los postulados de una democracia. Esta asociación que, en origen (1983) se llamó Jueces para la Democracia, nació como corriente de la Asociación Profesional de la Magistratura en la primavera del año citado, teniendo como antecedentes -leemos en su web- la experiencia cosechada por Justicia Democrática como búsqueda de un espacio cultural en el que pudieran convivir el compromiso con los valores de la democracia y el ejercicio independiente de una jurisdicción digna de ese nombre. En la actualidad existen en España cinco asociaciones en activo de jueces: la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), Juezas y Jueces para la Democracia (JJPD), la asociación Francisco de Vitoria (AAJFV), Foro Judicial Independiente (FJI), Ágora Judicial (Ágora) y la Asociación Nacional de Jueces (ANJ). Desconozco la identidad de la asociación a la que pertenece el juez Peinado, pero a juzgar por lo que contó contó Ernesto Ekaizer en el diario El Periódico, no me parece que este sea un juez para la democracia. El artículo 389 de la Ley Orgánica del Poder Judicial prohíbe cualquier actividad mercantil declarada o ilegal de miembros de la judicatura española. vinculada a la hípica, el golf o la preparación de oposiciones .
DdA, XXII/6365
EL FIN DEL BLOQUEO A CUBA SUPONDRÍA UNA RECONCILIACIÓN DE PUEBLO A PUEBLO
Raulito Torres/Aquí en La Habana







