martes, 3 de noviembre de 2026

SABEMOS QUE FEIJÓO PRIVATIZARÁ LAS PENSIONES...

Sabemos que Feijóo privatizará las pensiones; no se resigna a dejar en el sector público más de doscientos mil millones anuales; lo justifica con un supuesto agujero que los datos desmienten. Que le aconsejen no hablar del tema hasta pasadas las elecciones, da idea de la gravedad de la trama.



Armando Nosti

Sabemos que Feijóo privatizará las pensiones; no se resigna a dejar en el sector público más de doscientos mil millones anuales; lo justifica con un supuesto agujero que los datos desmienten. Que le aconsejen no hablar del tema hasta pasadas las elecciones, da idea de la gravedad de la trama.
Sabemos que congelar el SMI es su objetivo; dice que aumentar el salario mínimo sería contraproducente por los saltos en el IRPF y que el 30% enriquecería al gobierno. El SMI está exento de IRPF, en un impuesto directo no hay saltos y lo recaudado no es “para el gobierno”.
Sabemos que quiere dejar el SMI en manos de la patronal y las bajas laborales en las de las mutualidades.
Sabemos que anuncia sacrificios; curioso cuando la economía española es motor de la UE, el FMI corrigió al alza nuestro crecimiento y la deuda pública está por debajo del PIB. Sabemos que el problema no es la creación de riqueza sino el reparto de esa riqueza. Los beneficios de bancos y grandes empresas baten records cada año. Sabemos que mientras un trabajador apenas mantiene el poder adquisitivo, un ejecutivo medio ingresa desde cientos de miles a millones de euros, pero tiene que sacrificarse el trabajador.
Sabemos que vamos a perder derechos conquistados, recortarán aborto y eutanasia y suprimirán igualdad. Sabemos que en sus comunidades aceptan pulpo como animal de compañía para seguir gobernando con VOX. Sabemos que votaron contra todos los derechos sociales a los que luego se acogieron, y que van a limitarnos la libertad de prensa a comprar el periódico que queramos.
Sabemos que ni la vivienda habitual ni las segundas viviendas pueden ser “okupadas” y que si alguien lo intentara sería un allanamiento que se soluciona sin intervención judicial.
Sabemos que el “Contrato con España” es una sucesión de tópicos, temas que no son competencia del gobierno e incumplen en sus comunidades y leyes que ya existen y votaron en contra.
Sabemos que el senado, una cámara inútil convertida en circo, puede cobrar una importancia excepcional si consiguen mayoría suficiente para, modificando la Constitución, cambiar el sistema electoral y artículos relativos a la organización y funcionamiento del CGPJ y del TC.
Sabemos que veinte imputados de la Gurtel admitieron su culpabilidad hace un año y siguen sin sentencia. Que se está juzgando el caso Lezo después de veinte años con cinco imputados del PP, y que Zaplana y Montoro andan por ahí tranquilamente. Sabemos que el Fiscal general, David Sánchez y Ábalos están juzgados y condenados y que Begoña Gómez está en capilla.

LA NUEVA ESPAÑA


MAYOR ÉTICA EN ÓSCAR PUENTE QUE EN LA JAURÍA QUE LO ESTÁ LINCHANDO

El paroxismo contagioso ha obnubilado tantas mentes a derecha e izquierda, a opinadores e incluso a los sindicatos, que se han lanzado en tromba contra Puente. En tan sumarísimo juicio no se ha llegado ni a escuchar al ya “condenado” cuando dijo en la misma declaración: “No me voy a escudar en ningún trabajador”. Esto me lleva a estimar una mayor ética de la responsabilidad en el ministro que en la jauría que lo está linchando. 



Antonio Gutiérrez Vegara

Pese a su mala fama, la fauna carroñera contribuye al equilibrio del ecosistema engullendo despojos. Por el contrario, los humanos que se ceban destrozando a otros de su especie esparcen la podredumbre e intoxican a cuantos compartimos la sociedad donde coexistimos y en la que algunos también aspiramos a convivir. Lamentablemente, la antropofagia civil y política entre españoles ha sido demasiado frecuente a lo largo de nuestra historia y reincidimos a la primera de cambio. Unos más que otros, porque a esta corrosiva dieta es más aficionada la derecha que la izquierda; y, como no hay simetría, tampoco cabe la equidistancia, ni aun para parecer ecuánime. 

En estos días, Vox y el PP se están dando un atracón carroñando a Óscar Puente a cuenta de la tragedia de Urda. No quiero reproducir ninguno de los exabruptos deleznables vomitados por Santiago Abascal; él reproduce la secuencia del fascismo: deformar la realidad —materia prima de la demagogia— para enconar frustraciones; azuzar con ellas el resentimiento contra el chivo expiatorio del momento (antes fueron los judíos, ahora los inmigrantes y siempre las izquierdas) que cristalizó y vuelve a ir cristalizando en violencia. 

Por el lado del PP se arrancó Juan Manuel Moreno Bonilla; fue él quien lanzó las primeras insidias contra el gobierno y sentenció: “El AVE ha dejado de ser un medio de transporte seguro”. La imprudencia puede aventarse con pose templada y tono pausado y, a veces, también son las caretas de los taimados. Alberto Núñez Feijóo secundó a los anteriores inmediatamente. Él, que señaló al maquinista del tren como único causante del descarrilamiento en Angrois en 2013 por “un despiste”, pese a que antes del accidente la dirección de Adif había desconectado el sistema de seguridad y desatendido la petición de los maquinistas de poner balizas para reducir la velocidad en aquel tramo. Aún perpetraron la crueldad añadida de exhibir en televisión al trabajador cuando era esposado por la Guardia Civil en el hospital donde le atendían. 

Este aquelarre se lo debimos al entonces ministro del Interior del gobierno del PP, Jorge Fernández Díaz. Mientras, ¨protegían” a la ministra del ramo, Ana Pastor, para no dar la cara ni en el Parlamento. Después, el informe de la dirección de Adif con el que zanjaron la investigación del accidente quedó descalificado por la Agencia Europea del Ferrocarril tildándolo de “autoinvestigación”. ¡Y ahora Feijóo reclama un informe independiente! Ni la izquierda en la oposición, ni los medios que ahora braman contra el Gobierno, se apresuraron entonces a denunciar comportamientos tan despreciables ni a exigir dimisiones. Tampoco se levantaron muchas voces contra la despiadada culpabilización del maquinista. 

Ahora estamos asistiendo justo a lo contrario. El comportamiento miserablemente distinto de la oposición derechista ya se ha descrito. Por el Gobierno compareció el ministro ante la prensa a las pocas horas. Expuso la reproducción de los hechos y aportó los datos conocidos hasta el momento y, ciertamente, apuntó a posibles errores humanos sin señalar a nadie en particular. En efecto, escuchados los audios de los controladores y las respuestas del maquinista del AVE 2080 extrañado de que le ordenasen marcha normal y las de la maquinista del Iryo 6076 advirtiendo de su bloqueo en la estación de Urda, es insoslayable reconocer que las órdenes cursadas fueron fatalmente erróneas. 

Por muy sofisticados que lleguen a ser los soportes tecnológicos en servicios esenciales que requieran de la máxima seguridad siempre habrá personas que los controlen en última instancia: ¡afortunadamente! Pero allí donde intervengan seres humanos también hay que asumir la probabilidad de que se cometan fallos. Reconocerlos cuando se producen es ineludible para tratar de evitarlos en lo sucesivo, lo que comportará examinar y en su caso mejorar los medios y las condiciones de trabajo. Paradójicamente, el corporativismo de vía estrecha que encubre los errores de unos entorpece el avance de todos. Pero el paroxismo contagioso ha obnubilado tantas mentes a derecha e izquierda, a opinadores e incluso a los sindicatos, que se han lanzado en tromba contra Puente. En tan sumarísimo juicio no se ha llegado ni a escuchar al ya “condenado” cuando dijo en la misma declaración: “No me voy a escudar en ningún trabajador”. Esto me lleva a estimar una mayor ética de la responsabilidad en el ministro que en la jauría que lo está linchando. 

También le recriminan no haber acometido adecuadamente el mantenimiento del sistema ferroviario español y lo hacen, entre otros, PP, Vox y Junts, quienes juntando sus votos el pasado 25 de junio, tumbaron un decreto específicamente dedicado a seguir renovando la red con 671 millones. No obstante el crecimiento exponencial del transporte, la liberalización un tanto abrupta del sector o el desequilibrio entre la alta velocidad y las cercanías son, entre otros muchos, parámetros que obligan a una continua adecuación de nuestra red ferroviaria, contando con la participación efectiva de los expertos, sindicatos, empresas, consumidores, partidos, etc.; es decir, tejiendo un consenso tan amplio que atesore experiencias (la de Óscar Puente incluida) y conjugue voluntades diversas; sobrando solo los carroñeros. 

EL PAÍS 

GRITOS CON CITA Y GLOSA (C): FRENTE A LA HIPOCRESÍA ILUSTRADA DE LOS DIOSES (Y SUS ENVIADOS)



José Ignacio Fernández del Castro

«Amantes y envidiosos de la libertad humana, y considerándola como la condición absoluta de todo lo que adoramos y respetamos en la humanidad, doy vuelta la frase de Voltaire y digo: si dios existiese realmente, habría que hacerlo desaparecer.»
Mijaíl Aleksándrovich BAKUNIN (Priamújino, Tver, Imperio Ruso,
 30 de mayo de 1814 - Berna, Suiza,  13 de junio de 1876): Dieu et l'état  
–Dios y el Estado- (escrito fragmentariamente a principios de 1871
y publicado por primera vez en francés en 1882).

La verdad os hará libres, dicen que proclamaba Jesucristo (esa especie de sabio ácrata de O Evangelho Segundo Jesus Cristo, 1991, de José Saramago)... Pero, luego, venga decálogos y guías de buena conducta (¿para seres incapaces de guiarse por sí mismos?), venga institucionalización de una Iglesia sobre un buen montón de mitos, falacias y mentiras (perdón, dogmas, como el de esa Santísima Trinidad, una y trina)… O la infalibilidad de todos los sucesores (incluyendo egregios disolutos y avarientos de poder, como nuestros patrios Borgias) de aquel Pedro sobre cuya piedra se edificó el invento...  
Así que no es extraño que aquel ácrata de carne y hueso, nacido hace ahora doscientos doce años, en su devoción única a la libertad (pero no de mercado, claro) como condición absoluta de lo humano, afease la hipocresía racionalista de los ilustrados franceses (saber racional sin dioses para la burguesía pujante, religión para guiar y mantener bajo control al pueblo no ilustrado) para proponer la inversión del versillo volteriano, “si Dieu n’existait pas, il faudrait l’inventer”...
No, para el buen ácrata esa consideración instrumental de Dios como instrumento básico de control sobre “los parias de la tierra”, no puede ser más repugnante... Y lo es precisamente porque libera a Dios de todos sus atributos (incluida la existencia, más allá del debate medieval sobre la naturaleza de los términos universales y, en consecuencia, la imposibilidad misma de considerar la existencia como un atributo más de los seres particulares) para obligar a la humanidad al seguimiento de unas normas cuya legitimación parece pasar a ser el único núcleo socialmente relevante de la esencia divina volteriana. ¡Qué tentación poner, donde se dice Voltaire, Alberto Ruíz Gallardón, José Ignacio Wert o Jorge Fernández Díaz, Alberto Núñez Feijóo, Santiago Abascal o José María Figaredo, como arteros legitimadores, presidente de la Conferencia Episcopal Española de turno mediante, de la contención del pueblo ante los designios de recorte y desregulación insinuados/anunciados (eso que ocultan bajo el eufemismo “pedir un esfuerzo a los españoles”) sobre el endeble sistema de bienestar!… Pero acaso fuera excesivo considerarlos tan ilustrados.
En fin, que al bueno de Mijail Aleksándrovich tales usos “racionales” de la divinidad, siempre le parecieron un poco insultantes para todo quien se sintiera siquiera un poco parte del pueblo... Por eso pensaba más bien lo contrario: Dios no existe (ese Dios personal siempre dispuesto a dictar lo que es bueno o malo, siempre presto a intervenir directa o indirectamente en el mundo), pero, si existiese, habría que eliminarlo. Precisamente para garantizar la realización plena de la esencia de todo ser humano (sea noble, burgués o plebeyo), la libertad.
Y evitar, de paso, que un deán catedralicio (con su arzobispo dictándole al oído) pueda negar la catedral de Oviedo (sostenida con un buen puñado de fondos públicos) como espacio para filmar con verosimilitud una serie sobre La Regenta clariniana, “por lo mal que deja esa obra a la Iglesia” (parece que, al final, se rodará en Bilbao, porque los bilbaínos, además de nacer donde les da la gana, son protagonistas de las narraciones que les apetece).
¡Ojalá (término paradójicamente procedente de la expresión “law sha'a Allah” árabe, “si Alá quisiera”), en un marco material de justicia y solidaridad universales (más allá de la confianza bakuniana en la bondad natural de toda persona, un poco ilusoria), algún día esa libertad sea posible!.
Cuidándonos de quienes aman a Dios pero no a su prójimo, y de quienes aman la patria, pero no a sus compatriotas… Para que aquel Magistral de la Catedral y provisor en la Diócesis de Vetusta, Fermín de Pas, deje de encarnarse en las jerarquías eclesiásticas (y políticas) del presente.

DdA, XXII/6612

AGRAVIO A LAS VÍCTIMAS DEL FRANQUISMO EN EL COLUMBARI DE LA DIGNITAT DE PALMA

Inauguración del Columbari


                             Mientras me quede voz
                             hablaré de los muertos
                             tan quietos, tan callados, 
                             tan molestos.

                             Mientras me quede voz
                             hablaré de sus sueños,
                             de todas las traiciones,
                             de todos los silencios,
                             de los huesos sin nombre
                             esperando el regreso,
                             de su entrega absoluta,
                             de su dolor de invierno.

                             Mientras me quede voz
                             no han de callar mis muertos.

Marisa Peña, con Hilda Lafuente como su mejor recitadora, que así lo hizo hasta su último aliento, en memoria de sus padres, maestros asesinados.  


Félix Población

Son en total 225 la vidas asesinadas las que durante demasiado tiempo (en dictadura y democracia) estuvieron enterradas sin identidad en las llamadas Fosas del Olvido y que reposan ahora en el cementerio de Palma. El pasado mes de septiembre se recordó ese número con motivo de la inauguración del Columbari de la Dignitat, un espacio habilitado por el govern balear en la necrópolis de Son Valentí de Palma donde están inhumados los restos recuperados de las víctimas de la dictadura. El espacio consta de una capilla y su cripta, convertidos en definitivo lugar de digno y reparador  descanso de quienes fueron asesinados durante la guerra y la dictadura franquista para ser enterrados en el olvido. Este lugar, sin embargo, en una fecha tan señalada como el pasado 1 de noviembre, no pudo ser accesible a los familiares de las víctimas porque sus puertas estaban insultantemente cerradas sin explicación alguna. Tamaña falta de respeto a la memoria colectiva y, en especial, a la de quienes allí reposan después de haber sido asesinados y enterrados en fosas y cunetas, se enmarca, según leemos en la noticia publicada por Europa Pres, en la actitud del gobierno municipal por parte del alcalde de la ciudad Jaime Martínez Llabrés respecto a la Memoria Democrática, tal como ha denunciado la asociación Mès per Palma. Que desde una alta instancia municipal se pueda perpetrar todavía este tipo de agravios a los familiares de las víctimas después de tanta barbarie, debería servirnos de alerta para dudar de la dignidad humana y negarles talante democrático a quienes así proceden. 

DdA, XXII/6612

HAY QUE REBAJARLE AL MUNDO LA VELOCIDAD

No se le pasó por alto a mi estimado Xuan Cándano el criterio de Javier Barrio, una persona que perdió a su mujer en su último viaje profesional a bordo de uno de los trenes siniestrados en Urda. Habló de los muertos del capitalismo de la prisa y lo comparó con aquel otro que explotaba a los niños en las minas: "En general, todas las empresas se dedican a masacrar a sus empleados. El trabajo que hacían tres ahora lo hace uno nada más. El cien por cien de las empresas españolas lo hace. El cien por cien de las empresas en el mundo lo hacen. Tenemos que cambiar este mundo, tenemos que cambiarlo entre todos (…)”. También hablaba de la necesidad de cambiar el mundo entre todos, consciente de que para ello, como comenta Xuan, lo primero es rebajarle la velocidad. El sistema -escribe- ha inyectado velocidad y desasosiego en la ciudadanía por la lógica perversa del crecimiento sin límite, que conduce al precipicio.


Xuan Cándano

El actor Eduardo Antuña es un tipo tan simpático que cuando lo tienes delante es como si lo estuvieras viendo en una de sus geniales interpretaciones, con esa expresión pícara y esa manera atropellada de narrar que hace inevitable la risa. Una vez, en Madrid, en una inolvidable velada nocturna, nos contó con gracia a un grupo de amigos, con su inimitable gestualidad, como un buen día decidió reducir su continua excitación vital en el vértigo de la gran ciudad.

Por puro contagio de la masa, Eduardo salía atropellado del vagón del metro que tomaba a diario, a la carrera, como si siempre estuviera devorado por la urgencia. Hasta el día en el que reparó en lo absurdo de aquella prisa patológica. Desde entonces recuperó la calma, y con ello la ciudad y su propia vida. Poner el pie en las calles de Madrid desde el subsuelo dejó de ser para Eduardo una etapa más en la diaria carrera angustiosa hacia ninguna parte.

El espantoso accidente de Urda me ha hecho recordar la sabia decisión del actor langreano. Las investigaciones judiciales- no las políticas, afectadas por el clima irrespirable de la política española- aclararán lo ocurrido. Solo podemos adelantar que uno o varios fallos humanos pueden ser inevitables, pero nunca provocar una tragedia así en la época de la Inteligencia Artificial.

Lo que no se debe obviar es otra causa que subyace, si se hace una reflexión con cierta profundidad: vivimos muy aprisa, absolutamente desbocados, atenazados por un ritmo vital desquiciante. Una vida de alta velocidad que en muchas ocasiones acaba descarrilando, como los trenes en Urda.

El éxito social se mide por la velocidad, hay que estar siempre activo, vales por lo que te mueves. Por eso la cocaína, que genera hiperactividad, es la droga de moda desde hace mucho tiempo, la más consumida. No provoca gran rechazo ni es de clases bajas.

Ya no hay tiempo para comer relajadamente y disfrutar de la sobremesa, se hace de pie y en pocos minutos en los bares de muchas ciudades en mitad de la jornada laboral. Internet dio una marcha más al desasosiego, las lecturas son rápidas, de titular, aumentando la ignorancia colectiva y el fanatismo político.

Los desplazamientos son continuos y vertiginosos, por trabajo o por placer, de ahí la obsesión por las comunicaciones, la exigencia de obras continuas, ganar cinco minutos con una nueva carretera o un trayecto ferroviario a costa de inversiones millonarias, volar al otro extremo del mundo aprovechando la última oferta pasa visitar un lugar desconocido a la trágala. Llaman carreteras con encanto a esas, cada vez más escasas, en las que se circula despacio disfrutando del paisaje, pero también escasean los conductores encantadores. ¿Para qué se fabrican coches que van a 300 kilómetros por hora, si solo se permite circular a 120?

El sistema ha inyectado velocidad y desasosiego en la ciudadanía por la lógica perversa del crecimiento sin límite, que conduce al precipicio. No son estos los tiempos de “Un hombre tranquilo”, la película de John Ford de 1952, más bien parece que seguimos en los de “Deprisa, deprisa”, de Carlos Saura, que en 1981 contó el vértigo en el que vivían cuatro jóvenes delincuentes en Madrid. Nadie hace caso a un sabio consejo que me repetían en Marruecos, la primera vez que visité el país, que entonces aún no estaba rendido al moderno capitalismo: “Prisa no buena, de prisa están llenos los cementerios”.

De todas las declaraciones, entrevistas y posicionamientos públicos tras el accidente de Urda ninguna tan impactante, lúcida y conmovedora como la de Javier Barrio, el marido de Carmen de Santa Ana, una de las personas fallecidas en el accidente. Entre una nube de micrófonos y periodistas acelerados, emocionado, pero sin perder la entereza, ofreció el más certero de los análisis: “estamos viviendo la peor época del capitalismo con prisas”, dijo.

Javier explicó que su mujer era una alta directiva de El Corte Inglés y que el que acabó en Urda era su último viaje de trabajo antes de jubilarse. Quizá por el empleo y la empresa en la que trabajaba Carmen, una de las primeras financiadoras de los medios en España a través de la publicidad, las palabras de su viudo no tuvieron el eco que merecían en las grandes cabeceras, aunque circularon por las redes. En algunos medios se obviaba el nombre de El Corte Inglés. Sería también por el contenido del discurso, demoledor:

“En general, todas las empresas se dedican a masacrar a sus empleados. El trabajo que hacían tres ahora lo hace uno nada más. El cien por cien de las empresas españolas lo hace. El cien por cien de las empresas en el mundo lo hacen. Tenemos que cambiar este mundo, tenemos que cambiarlo entre todos (…)”. Javier Barrio decía esto sereno, pero firme, despacio, con el tono amable que destila el sosiego. Sabiendo que para cambiar el mundo, lo primero es rebajarle la velocidad.

NORTES  DdA, XXII/6612

lunes, 2 de noviembre de 2026

"ES EL PERDÓN LO QUE TE HACE CAMINAR": ROZÁLEN Y EL DIARIO DE SU ABUELO


Félix Población

He visto con interés varios capítulos de Cuánta guerra, uno de esos programas sobre la Memoria Histórica que se echaban de menos en la televisión pública desde los tiempos, al menos, en que nacieron las asociaciones memorialistas y, con ellas, la primera ley sobre la materia (2007). Veinte años atrás, la búsqueda documental y escénica de la guerra y represión vividos por el abuelo y el tío abueno del periodista Juan Carlos Rivero o del abuelo la cantante Rozalén, habrían podido quizá contar con testimonios orales más directos. Es lo que ocurre cuando, por trabas políticas conocidas, fueron los nietos y no los hijos los que se movilizaron para buscar la verdad de sus antepasados y encontrar la reparación que merece su memoria, tanto tiempo enterrada durante la dictadura y buena parte del actual periodo democrático. Aparte de magnífico trabajo llevado a cabo por los documentalistas del programa y la no menos excelente labor de su conductora, lo que más cabe destacar es la relevancia del factor humano, lo que experimentan los descendientes de las víctimas y van expresando a media que la luz de la memoria descubre lugares y documentos que dan referencias de quienes durante tantísimo tiempo fueron silencio en las propias familias. Desconozco el número de programas realizado y me gustaría pensar que todos serán emitidos, aunque el próximo gobierno cuente con la extrema derecha en el Consejo de Ministros. Pero me parece que me voy a equivocar, a juzgar por la agenda de Vox en lo gobiernos de las comunidades autónomas. "Es el perdón lo que hace caminar", comentó la cantante Rozalén, emocionada e iluminada por el testimonio de su abuelo Francisco Rozalén, anotado en las páginas manuscritas de su diario de guerra. Esa frase bien merece una canción. 

DdA, XXII/6611 

¿PRETENDE LA IGLESIA ACTUALIZAR LA DAMNATIO MEMORIAE DE 1885 A "LA REGENTA"

140 años después, «La Regenta» de Leopoldo Alas "Clarín" vuelve a tropezar con la Iglesia en la misma ciudad donde discurre su historia bajo el nombre de Vetusta: el Cabildo de la Catedral de Oviedo se niega a permitir que Netflix pueda rodar una adaptación inspirada en la novela en el interior del templo, alegando los mismos motivos que llevaron a Fray Ramón Martínez Vigil a condenar la novela. Es muy posible que sobre el Cabido hayan hecho efecto los vientos retrógrados que la ultraderecha viene infundiendo en la persona del arzobispo de aquella diócesis, cuyos discursos en determinadas cuestiones políticas tan afines son a los de Vox.


«¡Viva Clarín!» | Fuente La Provincia
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Asturias Laica, 1 de noviembre de 2026

«Había creído sentir sobre la boca el vientre viscoso y frío de un sapo¨
Frase final de La Regenta
(sensación de Ana Ozores al despertar de su desmayo en la catedral de Oviedo, tras ser besada por el acólito Celedonio)

Nos recuerda Ricardo Labra, (El caso Alas Clarín. La memoria y el canon literario), que en 1885 el obispo de Oviedo, Ramón Martín Vigil, fue el primero en hacer una lectura ideológica de La Regenta -nada más aparecer su primer volumen, sin esperar a la publicación del segundo- que no solo predeterminó su recepción en Oviedo, sino que reforzó su condición de novela de clave a nivel nacional; así como igualmente fue el solapado responsable de la pastoral que decretó la damnatio memoriae ((“un deliberado silencio que pronto se extenderá a toda la obra literaria de Leopoldo Alas envolviéndola con su olvido”) sobre el legado intelectual de Clarín, que siguió a su muerte y tardó años en levantarse.

En su pastoral, -cuyo fragmento reproducimos, recogido por Félix Población en su Diario del Aire, a través de Macrino Fernández Riera-, el obispo señalaba el «escarnio a las prácticas cristianas» que suponía la novela y se hacía hacía eco, además, de la falsa noticia de que Clarín repartía ejemplares de su primera narración a cada uno de sus discípulos. Pastoral explica el porqué del ostracismo al que se sometió a Clarín y a su obra:

Mientras la Constitución de la Monarquía declara al catolicismo religión del Estado; y sólo tolera -lo que ya es demasiado- las opiniones religiosas y el ejercicio privado de su respectivo culto, salvo el respeto debido a la moral cristiana, en muchas cátedras oficiales, sostenidas por los contribuyentes católicos, se salta por encima de esas dos barreras que la Constitución opone al error y se hace propaganda pública de ateísmo y de corrupción.

No hace muchos días que recibieron todos los alumnos de una cátedra de Derecho, como galardón y como estímulo, un libro saturado de erotismo, de escarnio a las prácticas cristianas y de alusiones injuriosas a respetabilísimas personas; sin que las autoridades académicas, ni los compañeros de profesorado -tan puntillosas en otras cosas- tuvieran una palabra de protesta contra ese salteador de honras ajenas.

[En el Diario del aire citado se recogen también fragmentos de la respuesta de Clarín publicada en el diario madrileño La República el domingo 17 de mayo de 1885]

Esta pastoral explica el porqué del ostracismo al que se sometió a Clarín y a su obra.

Y ahora, más de un siglo después, el cabildo de la catedral de Oviedo, sin duda con el «consejo» del arzobispo actual del que conocemos su entender y proceder en otras muchas cuestiones, acaba de sintonizar más de siglo y medio después con Ramón Martínez Vigil, cuando consideró en 1885 un «escarnio de las prácticas cristianas» la publicación de la novela de Leopoldo Alas «Clarín».

140 años después «La Regenta» vuelve a tropezar con la Iglesia en Oviedo: el Cabildo de la Catedral de Oviedo se niega a permitir que Netflix pueda rodar su adaptación inspirada en el clásico en el interior del templo, alegando los mismos motivos que llevaron a Fray Ramón Martínez Vigil a condenar la novela. El deán de la Catedral, Benito Gallego, confirmó a La Nueva España que la productora Elástica Films negoció la posibilidad de rodar en la Catedral, un espacio clave y muy significado en la novela de Clarín, pero que rechazaron la propuesta por el anticlericalismo de la novela. «Es una buena novela, pero claramente no se distingue como una novela: es un ataque a la Iglesia«, circunstancia que considera incompatible con la utilización del templo como escenario cinematográfico. Para justificar su postura, el deán recurrió a una comparación: «Si, por ejemplo, vienen a atacar a mi madre, yo no puedo dejar mi balcón para que lo hagan».

Benito Gallego se incorporó como canónigo a la Catedral de Oviedo en 1975, justo un año después de que se rodara allí la película de Gonzalo Suárez que adapta la novela de Clarín, así que no conoció aquel rodaje. Pero sí vivió el de la serie de Méndez-Leite, en 1995. Todavía no era deán, pero asegura que «sufrió» los inconvenientes del rodaje en su labor en los confesionarios. «Fueron malas experiencias entonces y, además, ahora es más complicado, porque la Catedral no está cerrada como antes; las circunstancias son peores porque hay visitas [por supuesto cobradas] todo el día y eso obligaría a interrumpirlas», argumenta.

Ni La Regenta ni Clarín son anticlericales. Esa «buena novela» -como la despacha el deán-, es la mejor novela española del siglo XIX, es una crítica mordaz a todos los poderes de la época, Iglesia incluida, y a la hipocresía social. Grandes males que perviven, como demuestran el Arzobispo y el deán de la catedral de Oviedo, personajes que viven todavía en la Vetusta de Clarín.

Así es que el rodaje se trasladó a Euskadi donde, al parecer, ni atacan a madre alguna ni consideran que el rodaje de la obra de Clarín suponga ataque a la iglesia.



DdA, XXII/6611

sábado, 31 de octubre de 2026

LA EXPRESIDENTA DE ADIF, ASESORA DE UNA EMPRESA ISRAELÍ DE CIBERSEGURIDAD FERROVIARIA

LEÍDO EN ECONOMÍA DIGITAL

Isabel Pardo de Vera, expresidenta de Adif y exsecretaria de Estado de Transportes, se incorporó en febrero de 2024 al consejo asesor de Cylus, una empresa israelí especializada en ciberseguridad ferroviaria vinculada a la supervisión de los sistemas LZB del AVE Madrid-Sevilla, según fuentes conocedoras consultadas por Economía Digital. El nombramiento, anunciado por la propia compañía el 29 de febrero de ese año, conecta a una antigua responsable del gestor público ferroviario con una firma tecnológica que colaboró con Thales en el proyecto de seguridad ferroviaria iniciado en 2021.

La relación cobra relevancia tras el accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo), en una línea que mantenía en servicio el sistema LZB mientras avanzaban los trabajos para renovar sus instalaciones de señalización. El comunicado de Cylus presentó la incorporación de la ex-responsable de Adif como una apuesta por reforzar su experiencia estratégica y apoyar la expansión internacional de la compañía.

Isabel Pardo de Vera, expresidenta de ADIF.

La empresa destacó su trayectoria en planificación, desarrollo y gestión de infraestructuras ferroviarias, así como su conocimiento del funcionamiento del sector público y de los retos de la ciberseguridad en el transporte. Pardo de Vera presidió Adif entre 2018 y julio de 2021. Posteriormente, fue secretaria de Estado de Transportes hasta febrero de 2023. Su incorporación a Cylus se produjo aproximadamente un año después de abandonar ese último cargo.

Cylus fue fundada en 2017 por Amir Levintal y Miki Shifman, dos profesionales que habían servido en la Unidad 81 de las Fuerzas de Defensa de Israel, vinculada al desarrollo de tecnología militar y de inteligencia. La compañía desarrolló CylusOne, una plataforma diseñada para identificar activos tecnológicos, analizar las comunicaciones de las redes ferroviarias y detectar posibles amenazas informáticas.

La firma mantiene una relación documentada con Thales desde 2018, cuando fue seleccionada para participar en el programa de ciberseguridad de la multinacional francesa. Ambas compañías exploraron soluciones conjuntas y compartieron conocimiento sobre tecnología ferroviaria y protección frente a ataques digitales.

En 2021, esa colaboración se materializó en un proyecto que incluyó la validación de la plataforma de Cylus en el laboratorio de Thales en Madrid y una prueba limitada sobre una infraestructura ferroviaria en servicio. La ficha técnica publicada por Cylus sitúa la evaluación inicial de riesgos a comienzos de ese año y la validación y el despliegue limitado en septiembre.

ECONOMÍA DIGITAL

LA REGENTA, DE CLARÍN, PROHIBIDA EN LA CATEDRAL DE OVIEDO


Ana Cardo

El cabildo de la catedral de Oviedo, asesorado sin duda por el jefe de aquella diócesis -de cuyo proceder retrógrado tenemos constancia-, acaba de sintonizar más de siglo y medio después con el arzobispo ultramontano Ramón Martínez Vigil, cuando este consideró en 1885 un "escarnio de las prácticas cristianas" la publicación de la extraordinaria novela de Leopoldo Alas "Clarín". Ahora le ha tocado al deán Benito Gallego prohibir el rodaje de la nueve serie sobre la novela, producida por Netflix, en la catedral de Oviedo, un escenario clave para la misma por el protagonismo de su magistral. Se basa para ello en los inconvenientes que sufrió en los confesionarios durante el rodaje de la serie de Méndez-Leite en 1995, sin que el deán Benito especifique cuáles. Eso sí, no niega el valor literario de la novela prohibida durante muchos años por el régimen franquista, "pero si vienen a atacar a mi madre -alega-, yo no puedo dejar mi balcón abierto para que lo hagan". El cabildo catedralicio dispuso de un texto resumido de 25 páginas en el que se ofrece una sinopsis de la nueva versión cinematográfica, dirigida en esta ocasión por una mujer, Mar Coll, que deberá buscar un escenario similar en Euskadi, donde al parecer no habrá riesgo de ataque a madre alguna. El santo padre, que vive en Roma, debería dilucidar esto de las madres con riesgo de ataque, como la del deán Benito, y las que no*.

*Se dice también que rinde más económicamente que el rodaje se haga en el País Vasco por razones fiscales. A Méndez-Leite también le pusieron pegas similares a las expuestas por el deán Benito, pero un millón de pesetas de entonces resolvió los inconvenientes.

Chus Neira, La Nueva España
Una comida sobre el terreno, dos palabras dichas a tiempo y un millón de pesetas. Así logró hace 32 años Fernando Méndez-Leite cambiar la voluntad del cabildo de la Catedral de Oviedo y rodar su serie de "La Regenta" en el interior del templo que inspiró a Clarín. El director, en conversación con LA NUEVA ESPAÑA, revela que en el año 1994 se encontró con la misma negativa que ahora ha recibido Elástica Films para rodar una nueva adaptación de la novela en forma de serie para Netflix. Y por los mismos motivos: la acusación por parte del deán de que la ficción literaria de 1884 es un ataque a la Iglesia.
Méndez-Leite tenía claro, cuando se dispuso a rodar la serie que protagonizarían Aitana Sánchez-Gijón y Carmelo Gómez, que necesitaba conseguir el permiso para rodar en la Catedral de Oviedo porque "era un elemento fundamental para que la serie tuviera sentido".
"Había estado trabajando en el guion durante cinco años ininterrumpidamente y la versión que quería hacer era lo más fiel posible a la novela de Clarín y en un tono claramente realista y, por otro lado, analítico". Así que, resume, no había más opción que rodar allí buena parte del metraje, en especial "todo aquello que se refiere a las importantísimas relaciones entre la Regenta y el Magistral, aparte de algunos otros detalles sobre la vida del cabildo". Méndez-Leite sabía que conseguir el permiso "podía ser un escollo difícil de superar", así que se puso de acuerdo con el productor, Eduardo Ducay, enviaron al cabildo un guion completo de las cinco horas y media que duraba la serie y concertaron una comida en Oviedo a la que asistieron el deán, cargo que entonces ocupaba Rafael Somoano, y otros dos canónigos. Por la otra parte llegaron a Oviedo Méndez-Leite y Ducay junto al director de producción, Emiliano Otegui.
"Fue una comida a cara de perro", rememora el actual presidente de la Academia de Cine. "El deán habló prácticamente durante toda la comida, de forma correcta pero muy agresivo respecto al guion y a los aspectos que consideraba anticlericales y que, evidentemente, estaban en la novela". Méndez-Leite trató de rebatirle con el argumento de que se trataba de un clásico de la literatura española, que él no se había inventado nada y que, naturalmente, había una visión crítica, pero referida "a una Iglesia de fines del siglo XIX, la época en que transcurre". Pero Rafael Somoano insistía en que eso no era cierto y en que la novela era muy anticlerical. "Según iba avanzando la comida yo iba pensando que no iba a poder tener la Catedral de Oviedo para rodar y que eso suponía que no se podría hacer la serie, porque ni Ducay ni TVE veían la posibilidad de rodar en Toledo o Burgos, donde, además, sus respectivos deanes tampoco aceptarían".
Para Méndez-Leite, "La Regenta" está tan vinculada a la Catedral, el lugar donde empieza y termina, que es tan fundamental como Vetusta y, por tanto, resultaba imprescindible, por más que finalmente no pudiera llevar la cámara a todos los lugares, como la torre, donde no pudo rodar por cuestiones de seguridad.
La comida con el deán y el cabildo, en un buen restaurante cerca del Fontán, llegó a su fin sin haber logrado un acuerdo, pero cuando la discusión dialéctica entre Somoano y Méndez-Leite se detuvo, el productor Eduardo Ducay, que había estado en silencio todo el rato, tomó la palabra:
—¿Cuánto quieren?
—Un millón de pesetas —dijo el deán.
"Creo que no me equivoco con la cantidad" (que al cambio ajustado serían 13.300 euros en 2026), detalla Fernando Méndez-Leite, "aunque quizá no podría afirmarlo delante de un notario". "Pero la cuestión es que Ducay dijo que de acuerdo y ahí terminó la comida, el problema y empezó la bendición de poder rodar en la Catedral de Oviedo".
Cuando Méndez-Leite dice "bendición" lo dice con seguridad, pues considera que aquellos días en el interior del templo, en especial los planos con Aitana Sánchez-Gijón y Carmelo Gómez, "fueron los momentos más emocionantes de mi trayectoria como director". "Disfruté tanto y las posibilidades cinematográficas que me daba el decorado eran tan maravillosas que yo no quería salir de ahí, quería seguir rodando dentro todo el tiempo".
Pasados 32 años, el equipo de la nueva serie de Netflix ha vuelto a chocar con la misma piedra, en principio sin posibilidad de arreglo porque la producción ya se ha desplazado al País Vasco. Méndez-Leite explica que desconoce cómo ha planteado la directora Mar Coll esta versión, por lo que no puede tener una opinión sobre hasta qué punto supone un perjuicio importante para este proyecto. En su caso, lo tiene claro: "Yo no hubiera podido acabar la serie, no hubiera visto la manera de hacerlo".
Un apunte final del presidente de la Academia de Cine al ver cómo la historia se repite, esta vez sin final feliz: "Creo que es un poco tremendo que en 2026 el deán de la Catedral de Oviedo no sea capaz de entender la importancia histórica y literaria que tiene ‘La Regenta’ de Clarín y la importancia que tiene rodarla en la Catedral y que piense que la Iglesia de 2026 es la misma que la de 1880".

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EL ESTADO Y LOS SERVICIOS PÚBLICOS, LA MEMBRANA QUE NOS SEPARA DE LA BARBARIE

Del habitual artículo semanal del profesor Enrique del Teso en Nortes (Mudos), destacamos lo que sostiene en los párrafos que siguen acerca del trágico accidente ferroviario en la provincia de Toledo, menos de diez meses después del que ocurrió en la provincia de Córdoba en la misma línea: "Fuerzas poderosas dicen que la membrana nos ata y que la libertad está en la barbarie, en la fiereza y la crueldad. Y predican con el ejemplo, haciendo exhibiciones descarnadas de crueldad. Hay fragilidad, los aullidos de la barbarie se dejan oír por los rotos de la membrana como esos hilos de viento que se cuelan por las rendijas de los desvanes. Y la fragilidad se añade a la fragilidad. Europa está siendo atacada en episodios sueltos que crean sensación de caos. Las fuerzas de la barbarie son poderosas y alimentan el gusano autoritario en las entrañas de la UE".



Enrique del Teso

El día 28 la noticia fue que dos trenes habían chocado. Y empezaron a chispear los datos como gotas de ácido que iban abriendo un boquete en nuestro ánimo y nuestra atención. Primero heridos, luego muertos, luego muchos muertos, desaparecidos. Parecía que un guionista macabro nos proyectaba un detalle de una escena y luego iba abriendo el zoom para ir cebando nuestro espanto e incredulidad. Fuimos sabiendo que serían muchos a los que se les iba a morir su hijo, su esposa o su hermana tres veces. El hijo, esposa o hermana se les habrán muerto por primera vez al conocer las dimensiones del desastre en el tren en el que viajaban. Se les morirían otra vez al aparecer en la lista ominosa de desaparecidos. Solo se puede desaparecer en un trance así por haber muerto. Pero ninguna certeza racional es del todo certeza hasta que intervienen los sentidos, hasta que los ojos leen o los oídos oyen la comunicación de que apareció el cadáver del desaparecido. Es la tercera muerte del mismo hijo, esposa o hermana. La conmoción de cada uno se sabe compartida con los demás. Empezamos a buscar contacto visual, incluso táctil, con allegados o extraños. Empieza la descarga. En un funeral la gente se masifica en una gravedad que envuelve el ambiente como trapos de seda en suspensión. A la escala de una desgracia colectiva tan abrumadora, la descarga de todos en una masa compungida se expresa oficialmente con esa figura administrativa que es el decreto de luto; que está mal expresada, no se decreta, se acusa recibo del luto que ya está en la gente.

En las situaciones de fuerte inmersión emocional colectiva la conducta es fuertemente ritual. Hay que ser previsible y seguir el estereotipo esperado, no intente ser original ni llamar la atención en un funeral. La masificación momentánea en la conmoción, este luto que nos succiona ahora, es un manto de consuelo, alivia desaparecer. Cualquier mensaje llegará a la audiencia trizado y varias veces retorcido, como si metiéramos oblicua una pajita un vaso de agua que burbujea. Es momento de callar y ser mudos, de desaparecer juntos. El empeño de las autoridades, con la atención a víctimas, con el auxilio a los afectados, con las terribles tareas logísticas y con las declaraciones al país, ha de consistir ahora en ser el gesto de la nación, ser masa con nosotros, escenificar la consternación y el punto de rebeldía e indignación que bulle tras nuestra incredulidad. No es momento para decisiones impacientes ni palabras nerviosas. Los demás estamos mudos y oímos mal.

Desde luego, aunque el tiempo esté suspendido, por fuera del luto la actualidad late con sonido sordo y confuso. Enric Juliana elige la palabra fragilidad para describir lo que nos proyecta este espanto. Habrá habido un fallo de alguien, pero no puede depender la seguridad de un fallo individual. No vamos a asumir que no habrá muertos solo si todos y cada uno de los operarios lo hacen todo bien siempre. El estado y los servicios públicos son la membrana que nos separa de la barbarie. Los griegos llamaban bárbaros a quienes hablaban algo que no se entendía. Eso es la barbarie, el reino donde no nos entendemos y donde campa, como dice el DRAE, la fiereza y la crueldad. Eso es lo que evitamos cuando la convivencia se canaliza en instituciones que normalizan protección y oportunidades justas. Esa membrana tiene rotos, los servicios públicos están tensados. La crisis de la deuda y la pandemia debilitaron nuestros servicios. La política se mueve cada vez más en plazos cortos e impacientes y se compone de episodios amnésicos desconectados. Qué lejos queda ahora Maricarmen. Es siempre más rentable políticamente poner más vías y más tramos de carreteras que gastar el dinero en la tarea invisible de la seguridad. Es obvio que en España hubo una inversión desbocada en alta velocidad (ningún país del mundo hizo algo similar), que se multiplicaron las necesidades de mantenimiento y que no hubo una inversión acorde. Las privatizaciones empeoraron las cosas. El lucro privado no busca el beneficio, sino el máximo beneficio. No solo son los trenes, es la membrana entera. Esteban Hernández recuerda que todos los servicios públicos descansan en dosis desaconsejables de voluntarismo de los trabajadores. Hay fragilidad. Fuerzas poderosas dicen que la membrana nos ata y que la libertad está en la barbarie, en la fiereza y la crueldad. Y predican con el ejemplo, haciendo exhibiciones descarnadas de crueldad. Hay fragilidad, los aullidos de la barbarie se dejan oír por los rotos de la membrana como esos hilos de viento que se cuelan por las rendijas de los desvanes. Y la fragilidad se añade a la fragilidad. Europa está siendo atacada en episodios sueltos que crean sensación de caos. Las fuerzas de la barbarie son poderosas y alimentan el gusano autoritario en las entrañas de la UE.

El luto se irá disipando. Dudo que algún mensaje del Gobierno llegue nítido sin la dimisión, injusta pero quizás necesaria de Óscar Puente. La precipitación es mala, ha de normalizarse la situación. «Que se deje de tanto Twitter y se ocupe de nuestra seguridad», dicen desde galaxias conspiranoicas ultras y desde pesebres madrileños. Precisamente Puente, que si algo hizo mal no será por falta de dedicación. Costará espantar a los buitres del escenario. Las derechas siempre alternaron dos indignidades en las tragedias: el maltrato a las víctimas (¿se acuerdan del 11 M y Pilar Manjón, de los 7291, de la DANA?) o su instrumentalización inmisericorde para sus roñosos intereses (la de inmoralidades que acumulan sobre las víctimas de ETA). Esta será una campaña electoral de fogonazos y de amnesia. Faltan episodios, esperemos novedades de EEUU, habrá injerencias externas.

El luto se irá y tendremos que hablar de la fragilidad de los servicios públicos y de las inversiones que no se hacen. Gestha (sindicato de técnicos de hacienda) estima en 91.000 millones de euros el fraude fiscal anual, 60.000 en impuestos evadidos y 31.000 millones en fraude de cotizaciones a la Seguridad Social. Hay que hablar de servicios, impuestos y barbarie. Sánchez dijo que era inasumible este accidente después de aquel otro. Pues no lo asuma usted. Servicios, impuestos y barbarie: ni lo asuma usted ni se lo permita nadie que se entienda con usted. Y no se hablará en serio de esto ni los demás servicios si no se habla de medidas para esos 91.000 millones que rasgan cada año la membrana.

NORTES  DdA, XXII/6610