martes, 16 de junio de 2026

MARCO RUBIO, EL VERDUGO DE SEDA. GENEALOGÍA DE UNA SOMBRA


Si Cuba se levanta, Marco Rubio se derrumba. Él necesita la isla arrodillada para que su identidad de gusano privilegiado tenga sentido. Es un vampiro existencial que se nutre de la sangre de un pueblo al que dice representar, pero al que condena a la asfixia con una sonrisa de hipócrita. Él es uno de los mayores productores de balseros y vulcanólogos en los últimos tiempos, que luego rechaza; es el arquitecto de la escasez que luego fotografía para justificar más sanciones....Lo más abyecto de Rubio es su uso del significante “libertad”. Ha vaciado la palabra de su contenido material. Para él, la libertad no es comer, sanarse o educarse. No. La libertad es el derecho del capital a devorarlo todo, empezando por la soberanía de los pueblos. En su retórica, la democracia es el nombre marketinizado de la sumisión al Imperio.

Raulito Torres/Aquí La Habana
Para entender al sicario, hay que visitar la fábrica del crimen. El origen no justifica, pero delinea la arquitectura del horror. Marco Antonio Rubio no nació en el solar del hambre, nació en la antesala del sueño americano, hijo de la pequeña burguesía cubana que hizo del exilio no un duelo, sino un negocio ontológico. Su padre y su madre, con Trabajos dignos, hay que decirlo, pero envueltos en la mitología de la "Cuba de ayer", una isla que para él nunca fue geografía, sino una herida heredada que aprendió a rascar hasta sacarle pus rentable.
Desde la humedad de Miami, el joven Marco no sólo aprendió el materialismo de la necesidad, también aprendió la teología del resentimiento. Su etapa mormona es clave: encontró en aquella fe la estructura vertical y mesiánica que cuadraba su narcisismo en ciernes. No buscaba a Dios, buscaba un escenario. La política no fue para él la administración de lo común, sino la escenificación de una venganza metafísica.
Aquí llegamos al núcleo duro de su ser, ahí político. No estamos ante un conservador clásico. El conservador teme al cambio; el fascista teme a la vida y necesita administrar la muerte para sentirse vivo. Rubio ejerce lo que podríamos llamar, torciendo a Mussolini, una necropolítica vicaria. No dispara, pero su palabra es el gatillo ideológico que legitima el hambre.
Su manera de ejercer el poder no es la del burócrata frío. Es peor: es la del predicador emocional del sadismo. Cuando Rubio, con su perfecto inglés y su traje caro, firma una nueva enmienda contra el pueblo cubano o veta la entrada de remesas, no está haciendo política exterior. Está realizando un ritual de pureza. Su “máxima” fascista no es “pienso, luego existo”, es “hago sufrir al otro, luego soy el elegido”.
Su bloqueo es su sostén "psicovívitus"*.
Si Cuba se levanta, Marco Rubio se derrumba. Él necesita la isla arrodillada para que su identidad de gusano privilegiado tenga sentido. Es un vampiro existencial que se nutre de la sangre de un pueblo al que dice representar, pero al que condena a la asfixia con una sonrisa de hipócrita. Él es uno de los mayores productores de balseros y vulcanólogos en los últimos tiempos, que luego rechaza; es el arquitecto de la escasez que luego fotografía para justificar más sanciones....
Lo más abyecto de Rubio es su uso del significante “libertad”. Ha vaciado la palabra de su contenido material. Para él, la libertad no es comer, sanarse o educarse. No. La libertad es el derecho del capital a devorarlo todo, empezando por la soberanía de los pueblos. En su retórica, la democracia es el nombre marketinizado de la sumisión al Imperio.
Su fascismo contemporáneo no lleva botas militares; lleva mocasines italianos. No grita en una plaza; twittea con veneno destilado en frío. Es el rostro “aceptable” del odio en el Congreso, el latino que cierra la puerta a los latinos, el hijo de inmigrantes que demoniza la inmigración. Es la encarnación de lo que el filósofo existencialista llamaría la mala fe: un ser que se miente a sí mismo para escapar de la angustia de saberse un traidor a su clase, a su estirpe y a su humanidad.
Mira su trayectoria: del Tea Party a lamer las botas de Trump, aquel que insultó a su esposa y humilló su hombría. No tiene ideología, tiene una prótesis de acero en lugar de espina dorsal. Es un hombre sin atributos, un recipiente vacío que se llena con el veneno que le sirve el donante de turno, siempre y cuando ese veneno sirva para estrangular un poco más la esperanza de los de abajo.
Escúchame, Marco, desde esta trinchera de palabras a la que nunca podrás censurar su voz... Tú, que te escondes tras el imperio como un niño tras las faldas de una madre violenta. El pueblo cubano no te vio crecer, no te vio transfigurarte en un dictador de la miseria ajena.., hasta que apareciste con tus ademanes prenazsistas hace ya varios años...
Tu vida es una elegía a la bajeza. Te crees Moisés, pero eres el Faraón, con el corazón tan endurecido que ni las lágrimas de once millones de almas en la isla, ni el grito de la madre que no encuentra la medicina, logran hacerte un rasguño en la conciencia. Porque tu conciencia es un desierto donde la solidaridad no florece.
Pero quiero decirte algo, en este español caribeño que reniegas pero que te delata: la ceiba de la nación cubana tiene raíces más hondas que el asfalto de Miami. Soportamos el cañón español, el látigo yanqui y la ingratitud de sus hijos descarriados. Tú no eres el mayor verdugo, eres apenas un aspirante, un triste émulo de los Somoza, Pinochets, Videlas... que terminan mordiendo el polvo de la historia. Eres el dolor, sí, pero eres un dolor que ya se canta, un dolor que ya se baila, un dolor que, como todo lo que toca el alma cubana, estamos transformando en resistencia, en ritmo y en futuro.
No te tenemos miedo, Marco. Te tenemos lástima. Porque cuando la historia te pase la cuenta, no tendrás Patria que te llore ni pueblo que te recuerde. Serás polvo de archivo, una nota al pie en la gran épica de la resistencia caribeña. Y en La Habana, mientras tanto, un solar entero te dedicará una guaracha burlona, porque ese, el del choteo frente al verdugo, es nuestro más profundo y eterno acto de soberanía.

Lástima te tengo, sombra. Porque has hecho de tu vida una larga y penosa ceremonia de muerte. Y cuando mueras, la vida en Cuba seguirá bailando sobre tu restos de recuerdo y tú memoria será entonces, el polvo culpable y barrido en una oficina de intereses . 

*Licencia del autor. Me da la gana.

DdA, XXII/6380

LEOPOLDO ALAS "CLARÍN", CRONISTA Y MEDIADOR EN "LA HUELGA DE LA PESETA"

 


Félix Población

Agradezco a mi estimado Luis Miguel Piñera la publicación de este artículo en el diario La Nueva España, cuando se cumplen 125 años de la muerte del protagonista, en el que se nos informa de que lo último que escribió con toda probabilidad Leopoldo Alas "Clarín", autor de La Regenta y de un relato que para algunos de los que formamos parte de mi generación fue decisivo para acercarnos en la infancia a la literatura (Adiós Cordera), fueron cinco crónicas periodísticas publicadas en el mes de febrero de 1901 sobre la primera gran huelga que tuvo lugar en la villa de Gijón y que popularmente fue conocida por La huelga de la peseta. 

Se trata de los últimos textos impresos firmados por Clarín en el citado periódico, cuya labor como crítico literario conocíamos, pero no como cronista de lo que hoy en día sería la sección de Laboral de un diario. Sólo cinco meses más tarde falleció el escritor al que "nacieron" en Zamora en 1852, al ser su padre Genaro García-Alas gobernador ese año de aquella provincia. La esquela se publicó en el diario ovetense El Carbayón, haciendo constar su profesión de catedrático de Derecho de la Universidad de Oviedo, así como los nombres de su esposa Onofre García Argüelles y sus hijos e hija: Leopoldo, Adolfo y Elisa. 

En el artículo de Piñera se habla de la relación que tuvo Clarín con Gijón, en donde asistió a la inauguración del Ateneo Casino Obrero en 1881. También, del día en que Benito Pérez Galdós y Leopoldo Alas, buenos amigos, pasaron la jornada paseando por la villa asturiana un 15 de junio de 1894. Fue con ocasión del estreno de dos obras del escritor canario en el Teatro Jovellanos, La de San Quintín y La loca de la casa

Lo más interesante del artículo escritor por Luis Miguel son esas cinco crónicas que Clarín publicó en el diario El Imparcial sobre La huelga de la peseta, de la que no sólo fue cronista contando sus peculiaridades en la primera página del citado periódico, sino también mediador entre los obreros y la patronal, labor elogiada en el diario El Socialista por Manuel Vigil Montoto, dirigente asturiano del PSOE y director de La Aurora Social. 

"Los obreros del Muelle [puerto interior gijonés] -cuenta Piñera-, nucleados en torno a la sociedad "La Cantábrica", iniciaron una huelga en febrero de 1901 que terminó con cierre patronal y con la paralización de toda la ciudad. No hubo periódicos en Gijón durante todo el mes de febrero (volvieron a estar en la calle el día 1 de marzo) y el día 9 de marzo se levantó el estado de guerra que se había decretado semanas antes. Los trabajadores gijoneses -seguimos leyendo en La Nueva España- pedían una jornada de ocho horas (antes hacían diez horas y media); un aumento de salario hasta llegar a una peseta al día (de ahí el nombre popular que se le dio a la huelga) y una prestación en caso de accidente de trabajo. No atendidas las peticiones y convocada la huelga general en la ciudad, Óscar Olavarría, que era el dirigente de la patronal, reclutó a varios cientos de obreros castellanos para suplir a los gijoneses y, en varias tandas, se incorporaron a los trabajos durante el mes de febrero. Digamos que en no pocos casos esos obreros leoneses terminaron por sumarse al paro y que su llegada a la ciudad era contestada multitudinariamente".

Por si alguien tiene interés en esos últimos escritos de Clarín publicados en El Imparcial, aquí va el primero como muestra, gracias a la amabilidad que ha tenido en procurármelo el cronista oficial de Gijón. Los siguientes se publicaron los días 10,14,16 y 20 de febrero en la primera página y se pueden consultar digitalmente en la Hemeroteca Nacional:


El Imparcial, Madrid, 9 de febrero de 1901

LA CUESTIÓN OBRERA EN GIJÓN

Me encarga El Imparcial que hable a sus lectores, en artículos breves, del conflicto económico de Gijón. Mucho me honra la confianza que en mí se pone; pero es tan difícil el empeño, que casi me pesa de haberlo aceptado. Seguro estoy de mi conciencia, pero no de los medios con que puedo contar para el acierto. Que empiece enseguida el trabajo se me pide; mas como necesito informes seguros, inmediatos, precisos, que sólo puedo adquirir hablando directamente con los que dirigen la acción de la lucha, iré a Gijón y procuraré ver las cosas de cerca, y juzgar por algo mejor que apariencias y rumores. Verdad que los rumores y las apariencias también pueden tener su importancia, en cuestiones como ésta, en que se trata de intereses que tienen un aspecto de vida pública por referirse a la suerte de grandes masas. La opinión, así del público neutral, como de los mismos obreros y patronos que no intervengan en la dirección de los sucesos, como la de las mismas autoridades, puede influir no poco en las vicisitudes de tales conflictos; y esa opinión puede estar fundada en noticias vagas, inexactas.

Así, por ejemplo, la medida de gobierno, que ya es un hecho, de declarar en estado de guerra (para que haya paz) toda la provincia de Oviedo, obedece, pues buena intención hay que suponerla, a malos informes. Si se hubiera ido a beber en las fuentes a que yo he acudido, ya para este primer artículo, se hubiera adquirido la convicción que yo tengo de que podrá haber chispazos parciales de desorden, pero sin que se deba temer el contagio, que sería el que pudiera justificar esos alardes preventivos, y algo provocativos, de fuerza.

Si público “burgués” y gobernantes estuvieran un poco más enterados de cómo está organizada en España parte de la llamada “clase” obrera, para procurar ir mejorando sus condiciones en su relación con el capital, hubieran podido notar estos días, en la marcha que llevan los sucesos de Gijón, en lo que dependen de los obreros (escuela de “sociología práctica” muy digna de atención), que de las dos grandes tendencias que se disputan el predominio en la dirección de la conducta solidaria de los obreros organizados, ha vencido aquí hasta ahora, y todo indica que seguirá venciendo, el criterio de los prudentes, de los cautos, de los que “se apresuran despacio”. Sus fines no son más anodinos que los de los otros, pero son más pacíficos sus medios “actuales”, y menos favorables a la propagación de los conflictos, y sobre todo, de los desórdenes. Como estos artículos han de ser muy cortos, pero han de ser varios, y no puede decirse todo a la vez, prefiero hoy insistir en este aspecto de la cuestión, que es el que perentoriamente interesa al público en general.

¿Debe temerse que la crisis de Gijón se propague a otros grandes centros obreros, por lo menos a los de la provincia? Creo que no. No hay que confundir la asistencia que a los huelguistas pueden prestar los obreros organizados de otras partes, no sólo de Asturias, sino de toda España, con el contagio de la huelga y menos con una actitud levantisca. Los que hablaron, por ejemplo, del viaje de dos mil obreros de Langreo a Gijón, no debían de estar bien informados.

La organización de “clase” de los obreros de España se divide hoy en las dos grandes tendencias indicadas, que “a grosso modo” podemos denominar socialista y anarquista; pero entendiéndose que ni estas dos tendencias dejan de prestarse auxilio y ofrecer cierta solidaridad cuando se trata de intereses comunes de “clase”, ni de tales asociaciones, en la relación meramente “económica, obrera”, están excluidos los trabajadores neutros en punto a ideal de “partido”. La tendencia que en general puede llamarse socialista, tiene una especie de órgano supremo en la “Unión General de Trabajadores”, cuyo comité está en Madrid; institución organizada en forma que podemos llamar federal. “Federación regional de resistencia” creo que se llama otro gran centro, que, como indica su nombre, tiene, entre otros casos, el fin de organizar la resistencia cuando hay que poner en práctica la solidaridad económica, amparando a los obreros sin trabajo por causas que importan a la acción común, como verbi gracia, las huelgas; es decir, ciertas huelgas. Creo que en este organismo predomina, por lo menos, el elemento anarquista. Por supuesto, que aunque su nombre lo indique, también la “Unión General de Trabajadores” tiene entre sus fines el de la resistencia. Parece ser que hay otras asociaciones de obreros, de cierta importancia, desligadas de las dos anteriores, ni de tendencia socialista ni anarquista, a lo menos dentro de partidos oficiales; y creo que es en Andalucía donde radican, teniendo principalmente por objeto intereses del trabajo agrícola. Se me dice que a pesar de las diferentes tendencias, las dos grandes agrupaciones arriba mencionadas prestan su apoyo material a los obreros que lo necesitan, siendo de los organizados, sin distinguir de partido. Más reacias parece que se muestran en este punto esas otras asociaciones que podemos llamar independientes.

En la huelga general de Gijón han empezado a llegar ya auxilios, para la resistencia, de muchos núcleos de España; pero, según mis informes, hasta ahora casi todas las cantidades recibidas provienen de las sociedades que constituyen la “Unión General de Trabajadores”. La “Federación Regional”, por ahora, ha mandado poco, dicen. También se han recibido socorros, pues así pueden llamarse, de entidades obreras ajenas a todos los organismos citados. Naturalmente, los obreros asociados del resto de Asturias también contribuyen a la resistencia; pero hay que notar que el criterio de la tendencia socialista, la predominante, con mucho, entre los organizados y de partido, es que “no deben vaciarse las cajas”, sino ayudar a los de Gijón, con prudencia, pensando en posibles contingencias futuras. Además, y esto es muy importante, repugna esta tendencia -la mejor dirigida, la más disciplinada, creo- un paro más general, que invada a la provincia. Esta conducta es sistemática. Se funda en dos principales razones, una de oportunidad, de “táctica”; otra de “crédito social”, a que atienden mucho estos disciplinados socialistas. Si se extiende el paro, menos dinero hay para ayudar a los de la huelga actual, menos podrían éstos defenderse; pues no se les podrá mandar recursos y habrá que distraer para los nuevos huelguistas algo de lo que hoy va a los de Gijón. Estas huelgas de contagio, inmotivadas, desacreditan, y a la que hay que atender es a la originaria, a la que “simboliza” ahora la lucha con el patrono. No hay que dividir la atención ni la fuerza.

La otra razón para rechazar el paro por “contagio” (para asustar al “burgués” o para irritar al obrero hambriento y provocar la lucha) es que a la “clase” le conviene que sepa el mundo que ella no provoca conflictos “por qué sí”; si viene el paro, que venga por culpa de los patronos. Pues bueno, este criterio templado, que aleja los temores de desorden y de extensión del conflicto, fue el que los elementos de la tendencia pacífica y prudente hicieron triunfar en Gijón cuando, reunidas las diferentes “juntas” de las asociaciones obreras, prevaleció la idea de no provocar el paro general. Hubo quien lo propuso, quien quería intimidar al patrono y al pueblo neutro, llevando a la masa obrera a una situación desesperada, que la arrojara a la violencia. Pero predominó el sentido de orden. Y el paro general, o poco menos, vino, pero por acción de los patronos. Podrían éstos acaso justificarlo (de eso hablaré otro día), pero vino porque ellos quisieron, no por huelga general.

¿No lo ve el gobierno? En Asturias predomina una acción obrera orgánica, seria, disciplinada, que tal vez obra con “las de Caín” para ciertos intereses, pero que aborrece el desorden, la propagación injustificada de los conflictos. Estos obreros, siguiendo tal camino, podrán dar mucho que pensar a los patronos, como capitalistas, pero no es probable que susciten cuestiones de orden público. Claro que precauciones de policía, nadie las hubiera censurado, ni los mismos obreros “cautos”, los de “las manos en los bolsillos”, como diría Iglesias, pues no se puede responder de incidentes aislados, esporádicos, desagradables; pero de eso a declarar la provincia entera en estado de guerra, hay mucha distancia. Malo fuera que el gobierno, con tal aparato militar, provocara aquí un nuevo ejemplar del “Gran Galeoto”, de Echegaray. ¿Para qué sirve, por ahora, el estado de guerra? Para evitar, o dificultar a lo menos, que se junten los núcleos directivos de patronos y de obreros, que, de llegar a una inteligencia, son los que tienen que deliberar y convenirse. Para concluir por hoy, y con objeto de que se vea que ese criterio pacífico y disciplinado que hasta ahora reina entre los obreros ofrece garantías de fuerza para seguir predominando, presentaré algunos datos de la organización obrera en Asturias.

Hay centros meramente “económicos” en que entran obreros con partido y sin partido, y hay centros que llaman “políticos”, es decir, que son socialistas. También hay centros mixtos, económicos y políticos. En Gijón, Oviedo y Avilés hay asociaciones económicas y políticas (socialistas). En Felguera,  tres, económicas. En Langreo mixtas (con 2.000 asociados). En Mieres igual, con 4.000. Lo mismo que en Oviedo, aunque no faltan anarquistas, predominan socialistas, cuya regla de conducta queda explicada en Mieres, Langreo y Avilés. En mi próximo artículo empezaré tratando de la historia de la huelga actual; y anticipo que, según informes, no tuvo origen en la concesión de las ocho horas hecha por el Ayuntamiento a sus operarios, cuando el viaje de la reina. De otras “ocho horas” se trata. CLARÍN

DdA, XXII/6380

GRITOS CON CITA Y GLOSA (LXXX): SOBRE DEMOCRACIA, TIRANÍA Y RELIGIÓN, UN CLÁSICO


José Ignacio Fernández del Castro

«El tirano debe revestirse con una apariencia de devoción extraordinaria a la religión. Los súbditos son menos aprehensivos ante un tratamiento ilegal proveniente de un gobernante a quien consideran piadoso y respetuoso de la divinidad. Al mismo tiempo, se rebelan menos fácilmente contra él, creyendo que tiene a los dioses de su lado.» ARITÓTELES 
(Estagira, Macedonia, 384 a.N.E. – Calcis, Eubea, 322 a.N.E.): Política.

El auxilio de una divinidad (cualesquiera que sea) resulta muy conveniente para una ejercicio de la tiranía (o de las pseudodemocracias en las que vivimos) menos sometido a esas resistencias siempre desagradables, oiga, porque, en el mejor de los casos, exigen un esfuerzo suplementario para domeñarlas y, con frecuencia, esa doma acaba en algunos tipos de manchas de lo más indecorosas y difíciles de quitar...
Hoy en día, los pseudodemócratas de la casta política que ejercen la representación de los amos del mundo (en esta suerte de tecnofeudalismo del que habla Yanis Varoufakis), aparentando defender los intereses de sus votantes (lo del pueblo y el bien común ya quedan muy lejos, casi tanto como los veinticinco siglos que nos separan de Aristóteles), bien pueden invocar la Constitución (cualquier Constitución “democrática”) en texto sagrado para ser usado a conveniencia. Ante las muestras de devoción constitucional todos nosotros, súbditos en tiempos del ocaso del Estado-nación, tendemos a mostrarnos más comprensivos con sus pequeñas tropelías, ilegalidades y desafueros... O con su acendrada costumbre de mentir continuamente y sin sonrojo. Ante sus fervorosas menciones de la Carta Magna, acabamos por creérnoslo y evitamos rebelarnos, caemos en la silente sumisión porque, al fin y al cabo, el nuevo libro sacro “está de su lado”.
Pero, ¿qué hacer cuando todo lo que hace esa casta política en funciones de gobierno (o sus alternativas en la oposición, pues comparten la servidumbre a los mismos amos) socava, precisamente, “la letra y el espíritu” de la propia Constitución, cuando la ciudadanía asiste, más o menos atónita, al desmantelamiento progresivo y acelerado de los derechos que allí se les reconocían como comunes en favor de privilegios de unos pocos?.
Evidentemente, tras la indignación inicial, sólo cabe cierta rebeldía (por muy mínima que sea)... Por eso dolía especialmente (es decir, resultaba especialmente sarcástico) que la Secretaria General del partido mayoritario hace una década (y hoy en “espera activa”, y áspera, del retorno) dijese que el intento de rodear simbólicamente el Congreso le recordaba viejas intentonas golpistas o que la Delegada del Gobierno en el Madrid de la época señalase que no le extrañaba la presencia de grupos fascistas entre los participantes en la protesta porque, al fin y al cabo, “los extremos se juntan”...
¿Podían mirar a sus colegas de partido y ejecutivo, conociendo sus familias (por ejemplo, aquella secretaria general a su propio padre), y hablar de entornos fascistas sin ponerse coloradas?, ¿podían hablar de que los manifestantes trataban de secuestrar la “casa del pueblo” cuando, para defenderla, convocaban a mil cuatrocientos policías con todo su aparato represivo?... ¿Quién tiene el monopolio de la fuerza y lo ejerce bestialmente (cada día salen imágenes más evidentes) cuando es necesario (como acabamos de ver en las manifestaciones de docentes en Valencia), más allá de cualquier prudencia racionalmente humana?.
Y sobre todo, ¿nunca se preguntan por qué, si son tan dignos “representantes del pueblo”, necesitan tantas porras y togas para defenderse de él tras los escaños que usurpan y mancillan, o en cualquiera de las muchas ceremonias de la apariencia que organizan con gran boato (para recibir a un Papa o para inaugurar una losa cambiada en cualquier acera)?... ¡Ah!, y que no hagan alarde de legitimidad porque en este país (como en tantos otros) hace mucho que la ciudadanía con derecho a voto y no representada (porque se abstiene, porque emite votos en blanco o nulos, porque vota a partidos que no alcanzan representación) es ampliamente mayoritaria... Su gobierno será, en el mejor de los casos, legal, según las normas que ellos mismos se han dado para perpetuarse. Eso sí, con un Dios/Constitución que, si ama al pueblo, a la gente pobre, ¿cómo sería si la odiara?.

DdA, XXII/6380

lunes, 15 de junio de 2026

EL MUNDIAL RESPETA MÁS LA CAJA REGISTRADORA QUE AL FÚTBOL


Ana Cardo

Con ocasión del Mundial de Fútbol ya en curso y en la jornada previa al primer partido de la selección española -decepcionante para un equipo al que se le da por favorito, digan lo que digan de su marca comercial los tediosos cronistas de nuestra televisión pública-, se nos ofreció por TVE un programa en el que se dieron rasgos biográficos de la trayectoria deportiva de cada uno de los integrantes de La Roja, empezando por su entrenador. Entre las preguntas que se le hicieron no pudo faltar una referida a las dos breves pausas para hidratación que el árbitro señala en cada uno de los dos tiempos de cada partido, pausas que el entrenador español considera necesarias si el calor aprieta y menos necesarias si no hay calor. Esas pausas se nos han querido vender como una atención a la salud de los futbolistas, cuando lo que prima, según el entrenador alemán Jürgen Klopp, son los intereses de los patrocinadores, con los tiempos de televisión dictando el ritmo del partido:  "Un partido de la Copa del Mundo debería fluir como un río. En cambio, estamos construyendo presas en medio de él para que los comerciales puedan pasar. Eso es peligroso para el espíritu del juego. El fútbol alguna vez fue el evento principal, pero ahora corre el riesgo de convertirse en la música de fondo de un espectáculo publicitario. Nos dicen que estos descansos son por el bienestar de los jugadores, y por supuesto la salud de los jugadores importa. Pero cuando el juego empieza a doblar sus rodillas ante los tiempos de la televisión, la gente va a hacer preguntas. El balón se supone que es la estrella. No un descanso comercial. La Copa del Mundo es la catedral del fútbol. Sin embargo, a veces da la sensación de que la hemos convertido en un centro comercial donde la caja registradora recibe más respeto que el propio partido. Si este es el futuro, entonces el fútbol ya no está siendo interrumpido por los anuncios. El fútbol se está convirtiendo en la interrupción entre los anuncios". Nada que añadir, salvo que la caja registradora podría acabar con el fútbol por aquello de que la codicia rompe el saco. Yo dejé de ver a La Roja en la segunda de las pausas y sólo lamenté que la modesta selección de un pequeño país africano que habla portugués no hubiera vencido al final. Sí le dieron a España una lección de humildad, como tituló un diario de aquel país.

DdA, XXII/6379

TATY ALMEIDA SE FUE SIN LOS HUESOS DE SU HIJO, PERO SIN DEJAR DE MILITAR EN LA VIDA

Lo último que le escuchó decir fue “mamá, ya vengo”. Ella miró el reloj y despotricó porque estaba por servir la comida. Alejandro salió. Y ya no regresó. Ese 17 de junio de 1975 empezó una búsqueda desesperada por ese hijo al que le habían arrebatado. Una búsqueda, de casi 51 años, que la llevó a golpear las puertas de los militares más poderosos y a reclamar siempre “justicia legal”, como le gustaba decir. A los 95 años falleció Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora y referente indiscutida del movimiento de derechos humanos. Se fue sin cumplir lo que más deseaba –acariciar los huesos de su hijo– pero sin dejar de militar un solo día por la vida.




Luciana Bertoia

Lydia Estela Mercedes Miy Uranga nació el 28 de junio de 1930. La llamaban “Taty”. Su padre, que se retiró con el grado de teniente coronel, integraba el arma de caballería; su madre era ama de casa. La familia, por el destino militar del padre, vivió en varias ciudades del interior hasta que se asentaron en Lacroze y Cabildo, pleno barrio de Belgrano. En su hogar, no simpatizaban con el peronismo. Las hermanas se casaron con integrantes de la Fuerza Aérea. Su hermano Carlos llegó a ser coronel del Ejército.

En Buenos Aires, Taty se recibió de maestra y, a los 21 años, se casó con Jorge Almeida, que también venía de familia castrense. Un accidente lo dejó fuera de las fuerzas, y se dedicó a trabajar como despachante de aduanas. Con Jorge tuvieron tres hijos: Jorge Martín en 1953; Alejandro Martín en 1955 y María Fabiana en 1956. El matrimonio duró hasta 1970. Entonces, Taty habló con sus hijos y les dijo que se iba a divorciar. Les pidió que consiguieran un trabajo y que terminaran sus estudios de noche. Ella empezó a trabajar como secretaria en un consultorio. Juntaba otros pesos haciendo encuestas: era una buena opción porque a ella le encantaba conversar con la gente.

Taty le consiguió empleo a Alejandro en Télam. Uno de sus cuñados era el interventor de la dictadura de la Revolución Argentina. Alejandro no dudó en organizar protestas contra su propio tío. Con el carnet de periodista, pudo cumplir un sueño: entrar a un recital de Joan Manuel Serrat, acercarse y regalarle una de las pulseritas que fabricaba. En 1974, Alejandro ingresó a trabajar al Instituto Geográfico Militar. Para entonces, estudiaba medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP).

–Esta gorilita de mierda… Sin embargo, yo la quiero tanto– le decía a su mamá mientras la abrazaba.

Cuando lo desaparecieron, Taty empezó a peregrinar. Fue a golpear las puertas de militares conocidos: Orlando Ramón Agosti, Leopoldo Fortunato Galtieri, Albano Harguindeguy y Ramón Camps, entre otros. El 24 de marzo de 1976, ella tuvo cierta esperanza. Pensó que, con la irrupción de los militares –los conocidos de su familia–, iba a tener alguna respuesta. Nada de eso ocurrió. Tardó en sumarse a las Madres de Plaza de Mayo. Temía que la consideraran una espía por su entorno familiar.

Tomó coraje y se acercó a la Casa de las Madres, que estaba en la calle Lavalle. Lo primero que vio fue la pared repleta de los rostros de los desaparecidos. Por primera vez, sintió que la tragedia que estaba viviendo desde junio de 1975 no la afectaba únicamente a ella.

La atendió María Adela Gard de Antokoletz, entonces vicepresidenta de la asociación.

–¿A vos quién te falta?– le preguntó María Adela.

Taty hizo catarsis. Lloró, maldijo y finalmente se enojó con ella misma.

–No, mi hijita –la reprendió con cariño María Adela–. Cada Madre tiene su momento, y este es el tuyo.

En septiembre de 1979, hizo fila en Avenida de Mayo para denunciar la desaparición de Alejandro ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El 10 de diciembre de 1983, volvió a colgar la bandera argentina en su casa. Estaba esperanzada con la democracia.

A pesar de que las Madres querían una comisión bicameral, no dudó en ir a contar su caso a la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep). “Si me dicen que hay un brujo acá en la esquina con datos de Alejandro, yo voy”, argumentó entonces.

Dentro del movimiento de derechos humanos, Taty fue promotora de entender que la represión estatal no había comenzado el 24 de marzo de 1976. De hecho, a ella la había golpeado nueve meses antes.

“Yo me siento parida por Alejandro. Me bajó de esa burbuja en la que toda la vida había vivido. Y estoy muy orgullosa de que él haya sido quien me parió. Yo era una gorila fatal. Me afeité. Todo eso fue después de lo de mi hijo”, se sinceró en una entrevista para el Archivo Oral de Memoria Abierta.

“Es mentira eso que te dicen que el tiempo cura las heridas –continuó–: yo cada vez lo extraño más. Yo querría tener aunque sea un huesito de Alejandro”.

Una despedida

Taty no sabía que Alejandro escribía poesías. Encontró los textos en una agenda después del secuestro.

“Si la muerte me sorprende lejos de tu vientre, porque para vos los tres seguimos en él, si me sorprende lejos de tus caricias que tanto me hacen falta, si la muerte me abrazara fuerte como recompensa por haber querido la libertad, y tus abrazos entonces sólo envuelven recuerdos, llantos y consejos que no quise seguir, quisiera decirte mamá que parte de lo que fui lo vas a encontrar en mis compañeros. La cita de control, la última, se la llevaron ellos, los caídos, nuestros caídos, mi control, nuestro control está en el cielo, y nos está esperando. Si la muerte me sorprende de esta forma tan amarga, pero honesta, si no me da tiempo a un último grito desesperado y sincero, dejaré el aliento el último aliento, para decir te quiero.” La conmovió profundamente descubrir que Alejandro, a sus 20 años, sabía que iba a morir y se despedía de ella.

A lo largo de los años, Taty cumplió: fue encontrando parte de lo que fue Alejandro en sus compañeros. A través de ellos, supo de su militancia en el PRT. Ella solía recordar con gracia que una vez vio una estrella de cinco puntas y le preguntó a su hijo si era la estrella de David –totalmente ajena a la militancia por el socialismo que abrazaba su hijo–.

Con más pena, contaba otra anécdota: cuando fue a visitar a su hijo Jorge a España y juntos viajaron a Marruecos, ella les bajaba las chilabas a los hombres que se tapaban la cabeza con la intención de comprobar si alguno de ellos era Alejandro. No perdía las esperanzas de volver a abrazarlo.

No pudo encontrar los huesos de su hijo, como tanto quería. Tampoco pudo saber qué hicieron con él después del secuestro. Durante todas estas décadas, Taty siguió viviendo en el departamento de Palermo desde donde lo vio partir para no volver.

Defender la alegría como trinchera

Desde 2024, Taty presidió Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora. Como tal visitó a Cristina Fernández de Kirchner en su prisión domiciliaria. Fue la cara y el empuje de la mesa de organismos de derechos humanos, que organizó la masiva movilización del 24 de marzo pasado, al cumplirse medio siglo del inicio de la dictadura.

Ni la tristeza ni la derrota estuvieron jamás unidas a su nombre. Ella solía repetir “no nos han vencido” como un mantra. Gozaba de la compañía y las buenas charlas, como lo mostraba en cada emisión de ¿Qué me contás? por la AM750. Compartía el programa con “Charly” Pisoni y Paula Maroni, dos H.I.J.O.S. Para ella, era muy importante saber que las Madres habían pasado la posta de la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia.

En abril pasado, celebró y lloró cuando la Universidad de Buenos Aires (UBA) la distinguió con el honoris causa, que recibió rodeada de su hija Fabiana y sus nietos. “Le demostramos a (Javier) Milei que la resistencia continúa”, se entusiasmó.

Cada vez que recibía un reconocimiento, Taty imaginaba que Alejandro la miraba y se reía: “Mirá en lo que se convirtió la gorilita”. Tenía la tranquilidad de saber que su hijo estaría orgulloso de todo lo que ella hizo –por él y por tantos otros–. “Quisiera que me recuerden con mi carácter –chinchuda–, con mis discusiones y con esa alegría de vivir. Y esa alegría dársela a la que está caída por algún motivo”, dijo en la entrevista con la que Página/12 inauguró el ciclo de charlas por los 50 años del último golpe de Estado.

Taty no dejó nada librado al azar. Será despedida en la Federación de Obreros y Empleados Telefónicos de la República Argentina (FOETRA), donde tantas veces festejó sus cumpleaños. El velatorio será el lunes, de 14 a 24, y el martes, 8 a 12, en Hipólito Yrigoyen 3171. No querían que llevaran flores, sino que ayudaran al sostenimiento del organismo que ella presidía. Taty estaba internada desde hacía casi tres semanas en el Hospital Italiano. El sábado había estado animada. Tanto que se maquilló y posó para unas fotos. También se tomó un rato para enviar un mensaje a este diario para pedir que se publicara una actividad sobre los 71 años de los bombardeos en Plaza de Mayo. Ella, que era una gorila depilada, como bromeaba.

“Luchadora incansable que honraste la vida”, la despidió CFK en X. “Taty querida, donde estés, con tu hijo Alejandro, descansando al fin en paz, queremos decirte que acá las locas seguimos de pie, y somos millones”, la saludaron sus amigas de Abuelas de Plaza de Mayo en un comunicado. “Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona y que no existe fuerza más grande que la del amor”, escribieron sus compañeras de la Línea Fundadora en redes sociales.

Su partida deja una herida profunda en el movimiento de derechos humanos y para gran parte de la sociedad que no olvida a sus desaparecidos ni perdona a los criminales. En cada marcha, el vozarrón de Taty seguirá gritando que los 30.000 desaparecidos están presentes. Como ella.

PÁGINA/12  DdA, XXII/3679

¡QUÉ FRÁGIL ES LA CIVILIZACIÓN CUANDO EL ODIO RECIBE UNIFORME!


Ángel Pedrosa

Hoy se está faltando el respeto al pensamiento progresista... de esto a lo siguiente hay un suspiro, no lo permitas.
No era una batalla.
No había trincheras en aquella plaza, ni mapas, ni generales inclinados sobre una mesa.
Solo una mujer.
Una mujer rodeada de risas ajenas, de dedos que señalaban, de ojos que aprendían demasiado pronto cómo puede humillarse a un ser humano.
Le cortaron el cabello.
Cayeron los mechones como si quisieran arrancarle también el nombre, la memoria, la costumbre de caminar erguida.
El suelo se llenó de hebras oscuras y el aire de silencio.
Después llegó el aceite de ricino.
No como medicina, sino como castigo.
No para curar, sino para exhibir.
La obligaron a tragar la vergüenza que pertenecía a sus verdugos.
Y las calles, esas mismas calles que habían visto mercados, juegos de niños y conversaciones bajo las ventanas, fueron convertidas por un instante en escenario de la crueldad.
Qué frágil es la civilización cuando el odio recibe uniforme.
Qué fácil resulta hablar de patria mientras se rapa una cabeza, mientras se obliga a alguien a beber el miedo, mientras la dignidad es arrastrada como un objeto inútil.
Pero el cabello vuelve a crecer.
La memoria también.
Y aunque los años levanten polvo sobre los nombres y las fechas, permanece la certeza:
ninguna bandera justifica la humillación, ninguna consigna absuelve la crueldad, ninguna victoria merece construirse sobre la vergüenza de los indefensos.
Por eso aún hablan las sombras.
No para pedir venganza, sino recuerdo.
Para que nadie confunda jamás la violencia con el honor, ni el fanatismo con la justicia, ni el poder sobre los débiles con la grandeza.
Y para que el amargo sabor de aquel aceite siga siendo, para siempre, una acusación.

LA VOZ DE ALMERIA DdA, XXII/6379

EL "GRITO HACIA ROMA" QUE GARCÍA LORCA ESCRIBIÓ POR EL PACTO VATICANO/MUSSOLINI



Paco Gallego

Hace unos días Luis García Montero recordaba que en un viaje regaló al Papa una edición de 'Grito hacia Roma' que Lorca escribió en 1929 cuando se enteró de los acuerdos entre el Vaticano y el régimen fascista de Mussolini. Los versos de Lorca no solo son terriblemente dolorosos sino proféticos.
Un fragmento*.

"Porque ya no hay quien reparte el pan ni el vino,
ni quien cultive hierbas en la boca del muerto,
ni quien abra los linos del reposo,
ni quien llore por las heridas de los elegantes.
No hay más que un millón de herreros
forjando cadenas para los niños que han de venir.
No hay más que un millón de carpinteros
que hacen ataúdes sin cruz.
No hay más que un gentío de lamentos
que se abren las ropas en espera de la bala.
El hombre que desprecia la paloma debía hablar,
debía gritar desnudo entre las columnas,
y ponerse una inyección para adquirir la lepra
y llorar un llanto tan terrible
que disolviera sus anillos y sus teléfonos de diamante.
Pero el hombre vestido de blanco
ignora el misterio de la espiga,
ignora el gemido de la parturienta,
ignora que Cristo puede dar agua todavía,
ignora que la moneda quema el beso de prodigio
y da la sangre del cordero al pico idiota del faisán."
(fragmento de 'Grito hacia Roma', F. García Lorca)

*La imagen corresponde a la firma del 'tratado de Letrán' entre el cardenal Gasparri y Mussolini por el que, a cambio de reconocer al estado Vaticano independiente y soberano dentro de la ciudad de Roma, el papa acordaba enviar a los candidatos para el obispado al gobierno de Italia, requerir a los obispos que jurasen lealtad al Estado de Italia, antes de tomar el cargo y prohibir al clero tomar parte en la política. También volvió a imponerse la enseñanza de la religión católica incluso en los centros públicos, colocar el crucifijo en las escuelas y en los tribunales de justicia. Muchas gracias a Paco Gallego por compartir el poema y el motivo por el que García Lorca lo escribió .

DdA, XXII/6379

¿PARA CUÁNDO SERÁ EL PUENTE DE LAS PALOMAS LUGAR DE LA MEMORIA?*


Félix Población

Hace unos días volví a pasar, después de aquellos veranos en los que lo hacíamos cada año camino del suroccidente astur, por la carretera que comunica Piedrafita de Babia y Villaseca de Laciana, en el límite entre las comarcas de Babia y Laciana, donde está el impresionante Puente de las Palomas, situado creo que en el municipio de Cabrillanes. El puente cruza el río Sil, cuyo cauce discurre allí por una profunda hoz de 82 metros de altura. 

El interés geológico del lugar, por ser punto de observación del río Luna integrándose en el Sil, lo suelo pasar por alto ganado por la relevancia histórica que este puente adquirió durante la guerra y la dictadura franquista. Su hondo precipicio sirvió para arrojar a las víctimas republicanas de la represión, según testimonios orales y familiares, los únicos que han mantenido vivo a través del tiempo el significado memorial de este lugar.  

Me he enterado, por una información publicada hace más de seis meses, que Izquierda Unida (IU) tiene registrado en el Congreso de los Diputados una iniciativa dirigida al Gobierno del que forma parte para que se impulse la declaración del Puente de las Palomas como Lugar de la Memoria Democrática. Tal iniciativa se debe a la falta de respuesta que desde hace tiempo denuncian colectivos culturales y memorialistas de la montaña occidental leonesa, según leo.

En la carta presentada por IU se solicita información a la Dirección General de Memoria Democrática para saber si tiene previsto incoar los expedientes de declaración de todos los espacios señalados por el tejido asociativo y por la ciudadanía de la comarca. Se trata de doce lugares en total, cuya importancia testimonial, histórica y simbólica cumple —según Izquierda Unida— los criterios establecidos en la Ley 20/2022 de Memoria Democrática. Además del Puente de las Palomas, estarían otros enclaves como el Puerto de Leitariegos, en el que subsiste la denominada Línea Maginot Cantábrica, además de una fosa común. 

También figuran en el escrito los espacios de Caboalles de Arriba vinculados al asesinato de miembros de la junta vecinal, a los que se les recuerda en la Plaza de la Concordia, y la casa de Ramiro Pol, donde se decía que había una emisora clandestina con Radio Pirenaica, además de ser un centro de reuniones obreras

Otros lugares serían los de los destacamentos penales de Orallo y Villaseca de Laciana, vinculados al trabajo forzado de presos durante la dictadura. También, el cargadero de Villager, donde hubo fusilamientos y una fosa común, así como la Casa del Pueblo de la misma localidad, que fue bombardeada. Igualmente, la cascada de Lumajo, señalada por testimonios como lugar donde fueron arrojadas personas durante la guerra, incluido el caso de un vecino mudo muy recordado en la zona.

Por último, el prado de Villaseca, tradicional espacio de duelo donde las familias depositaban flores en recuerdo de personas desaparecidas y las Escuelas Graduadas de Villablino, construidas durante la República y posteriormente militarizadas.

La Dirección General de Memoria Democrática debería tener en cuenta, para cumplir con el requerimiento solicitado por Izquierda Unida hace medio año,  lo que toca hacer ahora antes de que un gobierno contrario a esa memoria democrática intente anularla. ¿O seguimos esperando a que sobre estos lugares venza el olvido que se les impuso durante ochenta años? "Si olvidamos que la democracia fue interrumpida por la fuerza, acabaremos enseñando a nuestros hijos que no hubo -ni hay- nada que recuperar".(Emilio Silva).

*Artículo publicado hoy también en el diario Heraldo de León.

DdA, XXII/6379

domingo, 14 de junio de 2026

COMO LA MANO ABIERTA QUE NO TRUNCA/ SU OFICIO DE SEMBRAR A TIEMPO Y LUEGO...

 


Raulito Torres/Aquí en La Habana

CAFÉ FÉNIX!!!
He visto la fatiga en los portales
y un cielo que se anuncia con estruendo,
pero también he visto, amaneciendo,
la obstinación secreta en los umbrales.
y en medio de esta plaza transparente
donde escasea el pan y sobra el día,
yo vuelvo a convocar la rebeldía
de un pueblo que no entrega su simiente.
Defiendo la esperanza como un fuego
que no se compra ni se vende nunca,
como la mano abierta que no trunca
su oficio de sembrar a tiempo y luego.
Defiendo el corazón que se hace ciego
a la fatiga larga del camino
porque conoce bien que en el molino
de cada esfuerzo crece la mañana:
a esta patria le sobran las sotanas,
que desparraman odio en el camino...
Yo creo en esa mano encallecida
que parte piedras sin pedir la gloria,
mano de anónima y larga memoria
que zurce redes, que levanta vidas.
La veo en las cosechas sumergida
y en el sudor que riega las ideas,
la veo firme donde el mar golpea,
la veo uniéndose en la sombra pura:
un continente mínimo perdura
si todas sus mitades son marea.
No nombro a esos hermanos que respiran
junto a nosotros sin pedir aplauso,
ellos conocen bien que en este arcano
las gratitudes callan y no giran.
Basta saber que afuera se conspiran
razones, luces, médicos, andamios,
mientras aquí, con actos cotidianos
sin alardear, el día nos sostiene:
la isla entera en cada mano viene
como un antiguo pacto entre sudarios.
Levántate, levántate, te digo,
patria con rostro de azúcar y espera,
que si el mundo nos da la espalda fiera
nosotros nos tenemos al abrigo.
Somos la sal que permanece, el trigo
que vuelve a germinar bajo el quebranto,
somos la fe del que construye, el canto
que enronqueció luchando noche a noche.
Creer en ti, Cuba, no es un reproche:
es levantar la aurora con el llanto.

DdA, XXII/6378