lunes, 21 de septiembre de 2026

"LA HORAS PERDIDAS" HACE APOLOGÍA DEL GOLPISMO Y VULNERA LA LEY DE MEMORIA

Paco Vigueras, periodista y portavoz de la Asociación Granadina Verdad, Justicia y Reparación, expresa su indignación por la emisión, en la televisión pública, de un documental sobre Lorca "sin rigor histórico". El artículo se ha publicado hoy en el diario El Independiente de Granada y a su autor le parece indignante que TVE, la televisión pública, haya emitido "Lorca, las horas perdidas", un documental sin rigor histórico, de la productora El Rugido, que dirige un periodista tan cuestionado como Pedro J. Ramírez. Un docudrama que manipula la historia, hace apología del golpismo y vulnera la Ley de Memoria Histórica. El documental no arroja luz sobre los últimos días del poeta, pero sí provoca confusión, sobre todo entre los jóvenes, pues noventa años después del genocidio, la memoria democrática no ha entrado aún en la escuela 

Carátula del estreno del documental en la 1 de TVE.
Carátula del estreno del documental en la 1 de TVE.

El documental da a entender que, tras el asesinato de Calvo Sotelo, el gobierno de la República armó a partidos extremistas de izquierda, lo que provocó la guerra civil. O sea: que la sublevación militar fue legítima "para poner orden en el caos" de la República. Pedro J. Ramírez, destacado portavox de  la derecha mediática, se suma así a los creadores de bulos, que con esta falacia pretenden justificar el golpe de Estado del 36. 

El guionista ignora, a estas alturas, que historiadores, como Julián Casanova o Paul Preston, han demostrado que los fascistas llevaban preparando el golpe contra el gobierno legítimo de la República, mucho antes del asesinato de Calvo Sotelo

El guionista ignora, a estas alturas, que historiadores, como Julián Casanova o Paul Preston, han demostrado que los fascistas llevaban preparando el golpe contra el gobierno legítimo de la República, mucho antes del asesinato de Calvo Sotelo. Entonces, cabe preguntarse: ¿El autor del guión es un indocumentado o un propagador de bulos?

En el documental, Federico García Lorca sale huyendo del avispero madrileño y viene a Granada, buscando un lugar seguro en la Huerta de San Vicente. Y aquí llega el segundo bulo del documental, de nuevo legitimando el golpe contra la legalidad democrática, pues pone en boca del Lorca unas palabras que nunca dijo:

"En Madrid, el ambiente es irrespirable y la opinión ajena es apuñalada, los cuchillos vuelan por los aires y suenan voces de muerte. Y entre tantas armas tapando el cielo, en mi cabeza sólo hay un lugar al que quiero regresar" … El poeta no se merece este despropósito, en el 90 aniversario de su asesinato, pues provoca aún más confusión en este país desmemoriado.

¿Y cómo recrea el crimen este docudrama?

PuesSegún este bulo, García Lorca no pertenecía a ningún partido político, pero olvida, intencionadamente, que estaba comprometido con el Frente Popular y con la República

Según este bulo, García Lorca no pertenecía a ningún partido político, pero olvida, intencionadamente, que estaba comprometido con el Frente Popular y con la República. Firmó manifiestos antifascistas y participó activamente en las misiones pedagógicas, con el teatro ambulante de La Barraca. De hecho, la propia policía franquista redactó un informe oficial en 1965, en el que reconocía a la investigadora Marcelle Auclair que el poeta había sido asesinado por ser "socialista, masón y homosexual".  Además de ser autor del Romancero Gitano, que tanto molestó a la Guardia Civil, y de obras como Yerma, considerada inmoral y anticatólica por la peor burguesía de España. Recordemos que Ramón Ruiz Alonso, llegó a decir, en su denuncia contra Lorca, que "hizo más daño con su pluma, que otros con su pistola". Por tanto, las rencillas familiares pudieron contribuir, pero los motivos políticos fueron determinantes para asesinarlo.

En otro momento del documental, se dice que el capitán Nestares fue un buen militar y no un asesino. Otro bulo. Buen militar fue el capitán general de Granada, Miguel Campins Aura, que se resistió a firmar el bando de guerra y fue fusilado por Queipo de Llano, responsable de la brutal represión en Andalucia. Por el contrario, Jose María Nestares fue un militar golpista, que deshonró el uniforme, cuando violó su juramento de lealtad al orden constitucional de la República. 

Recordemos también que José Valdés Guzmán, gobernador militar de Granada, enviaba al capitán Nestares a los presos que iban a ser "paseados", y Nestares daba el visto bueno a la Escuadra Negra, encargada de hacer el trabajo sucio: asesinar a población civil

Recordemos también que José Valdés Guzmán, gobernador militar de Granada, enviaba al capitán Nestares a los presos que iban a ser "paseados", y Nestares daba el visto bueno a la Escuadra Negra, encargada de hacer el trabajo sucio: asesinar a población civil. Por tanto, el capitán Nestares fue responsable de crímenes contra la humanidad y tan asesino como José Valdés.

El documental recuerda también el intento de buscar la conocida como Fosa de Lorca en el Peñón del Colorado, según la versión de los falangistas. Tras remover toneladas de tierra, la Asociación Regreso con Honor sólo encontró un casquillo de bala. Es lógico, pues se trataba de un campo de instrucción del ejército golpista. Y para no reconocer el fracaso, lanzó un bulo más: "esta bala podría ser la que mató a Lorca". 

Además, el documental da por confirmado que el asesinato de Lorca se produjo el 17 de agosto de 1936, cuando existen documentos relevantes que fijan el 18 de agosto como el día del crimen. Uno de esos documentos es la carta que escribió Antonio Galindo, hijo del maestro Dioscoro Galindo, asesinado junto al poeta.

Antonio escribe: "A las dos de la madrugada del 18 de agosto vinieron a casa dos guardia civiles y le dijeron a mi padre que tenía que irse con ellos para prestar declaración, que volvía enseguida. Y ya no volvimos a verlo".

También disponemos de la carta que escribió José María Berriz, abogado golpista y secretario de los banqueros granadinos Rodríguez Acosta. La misiva fue descubierta por el investigador Manuel Titos Martínez, y dice así: "Manuel y Bernabé llegan ahora, 13:30, de su guardia en la Casa de la Perra Gorda, me dicen que las fuerzas de Falange han matado esta madrugada a Federico García Lorca" (18 de agosto de 1936).

El documental no arroja luz sobre los últimos días del poeta, pero sí provoca confusión, sobre todo entre los jóvenes, pues noventa años después del genocidio, la memoria democrática no ha entrado aún en la escuela. Por este motivo, colectivos memorialistas se han quejado a la defensora del telespectador de TVE y con razón, pues este docudrama, lleno de bulos, ha sido visto por más de un millón de personas. La televisión pública debe retirar el polémico documental, por ser un insulto a la inteligencia y porque ofende a miles de víctimas del franquismo, todavía desaparecidas en fosas comunes.

EL INDEPENDIENTE DE GRANADA  DdA, XXII/6471

UNA POLÍTICA SUICIDA PARA EUROPA Y LETAL PARA SUS MILLONES DE HABITANTES



Alejandro Álvarez

En el 2022 Ángela Merkel aclaró que los acuerdos de Minks no fueron un esfuerzo para establecer la paz entre Rusia y Ucrania sino que "fue un intento de dar tiempo a Ucrania para que pudiera fortalecerse militarmente", evidentemente para continuar la guerra contra Rusia, con la esperanza de vencerla, ayudando a tal empeño con sanciones económicas que, según pensaba Europa y EEUU, harían sucumbir el régimen competidor de Putin y pondría los recursos rusos al servicio de las economías europea y estadounidense.

Eso explica que poco después de iniciada la guerra Gran Bretaña y EEUU impidiesen a Zelenski firmar los acuerdos de paz logrados en Ankara entre los negociadores rusos y ucranianos, con la misma intención de continuar la guerra y vencer a Rusia o cambiar el régimen para ponerlo a su servicio (lo que Trump está haciendo en Venezuela, Colombia, Ecuador, etc.).

La estrategia respondía a los objetivos que en enero del 2023 fijó la OTAN de "usar medios militares, económicos y políticos para defender [imponer] los intereses de occidente". Hasta el momento han fracasado tanto la guerra como las medidas económicas destinadas a provocar el colapso de Rusia y ponerla bajo control de EEUU y Europa, con gobiernos títeres obedientes, para después abalanzarse sobre China, aislada y, por tanto, más débil.

Ese fracaso es lo que ha encaminado a Europa hacia una escalada en la guerra, como ha puesto de manifiesto el ataque masivo de Ucrania (que no toma decisiones sin contar con la OTAN) a Rusia con el lanzamiento de más de 600 drones y misiles contra la zona de Moscú, mientras se endurece la retórica belicista contra este país, como hace Macron.

Este incremento de ataques armados y discursivos parece responder o bien a una esperanza (ciega?) de que es aún posible vencer o hacer caer al régimen de Putin, algo cada día más improbable a juzgar por el desarrollo de la guerra y la evolución de la política y la economía rusas, o bien a una estrategia de provocación para ir al enfrentamiento directo, dado que la guerra vicaria usando a Ucrania no da el resultado apetecido.

El ataque masivo en un día electoral contra la región de Moscú por parte de las fuerzas ucranianas es un paso más de la escalada, que vino precedida por diversos pasos dados por Europa y EEUU para continuar la guerra contra Rusia: entrenamiento del ejército ucraniano, entrega de armas, entrega de carros de combate, entrega de aviones, entrega de misiles,... y una presencia e implicación cada vez más clara de la OTAN en esa guerra, a la que nunca se quiso poner fin.

La escalada y la provocación, junto a los mensajes que culpan a Rusia de guerra híbrida (como hace Macron), son de tal calibre que parecen diseñadas para lograr el marco propicio y la aprobación de la población para el inicio de una guerra total, convencidos, estúpidamente, de que saldríamos ganadores.

Si ese no es el fin deseado, habría que pensar en una total falta de responsabilidad o de capacidad de los líderes belicistas europeos pues pretender destrozar y vencer a una potencia nuclear esperando que esta no use sus armas para evitarlo es de una ingenuidad culpable.

Se trata de una política suicida para Europa y letal para millones de sus habitantes pero el capitalismo aquí y en EEUU ya necesita la guerra para seguir teniendo el control y parece que no va a frenar su locura. Sólo la población, con la movilización y el voto, puede hacer frente a semejante desvarío.

DdA, XXII/6471

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TVE DEBE DISCULPARSE POR "LA HORAS PERDIDAS"


Félix Población

El pasado viernes TVE ofreció el documental Las horas perdidas, con ocasión del nonagésimo aniversario del asesinato del dramaturgo y poeta Federico García Lorca, víctima de la vesania con la que los militares sublevados persiguieron y reprimieron a quienes a través de su obra y desde la cultura se comprometieron con la Segunda República.  

Es de todo punto inimaginable que un episodio tan execrable y de tal magnitud histórica como fue aquel crimen, no haya contado con el asesoramiento requerido para que la producción elegida para contarlo, de ser externa como es el caso, no fuera precisamente la de una empresa perteneciente al diario El Español, fundado y dirigido por Pedro J. Ramírez. 

Algo tendrá que decir al respecto tanto el presidente de TVE, que tan bien suele expresarse para defender la programación de nuestra televisión pública, como el director de la misma. De principio, no era muy fiable el producto que se podría esperar con esa procedencia cuando es bien sabida la tendencia ideológica, afín a derecha extrema, que caracteriza tanto al periódico de Ramírez como a su director. 

En correspondencia por lo tanto con esa línea, la mencionada productora ofreció la noche del pasado viernes la más burda tergiversación históricamente revisionista del contexto en el que se produjo el asesinato de una de las figuras internacionales más importantes de nuestra cultura. (Estoy esperando a que nuestro estimado Ian Gibson, participante en el documental, exponga su criterio al respecto). 

Creo que nuestra televisión pública, en la figura de su presidente, está obligada a pedir disculpas por haber emitido en una hora de alta audiencia de su programación un producto en el que se responsabilizaba a la Segunda República, como en los libros de más descarado revisionismo histórico, del estallido de la guerra de 1936, con una tendenciosa interpretación de las causas por los que fue asesinado el poeta, al que se pretende privar de su demostrado compromiso político. 

Al bochornoso historial periodístico de Ramírez, con la ominosa patraña de la autoría de los atentados del 11 de marzo de 2004 en el diario El Mundo, hay que añadir ahora, por la vía indirecta de la productora de su periódico, una infame versión del contexto histórico y las motivaciones política y homófobas por las que fue asesinado García Lorca, vergonzosamente dolosa en una televisión pública llamada a ser lo más respetuosa y escrupulosa posible con nuestra memoria democrática.

El periodista Víctor Fernández, que participó como invitado en el documental por su conocimiento de aquella fatal estancia de Federico en Granada en el verano de 1936, ha dado a conocer su opinión sobre la producción emitida en estos términos: 

"Desde la la televisión pública se ha hecho un producto que apoya la teoría de que el poeta fue asesinado por riñas familiares, que La casa de Bernarda Alba [obra dramática del autor] tuvo que ver, pese a que no se estrenó ni publicó hasta 1945. Se llega a desvestir de política a Lorca, pese a su compromiso evidente. Así que, aunque aparezco en él, no puedo apoyar esta pieza. Me temía lo peor [también quien esto escribe] y al final se ha confirmado. Es una pena que el revisionismo se imponga".

Lo dicho, TVE debe dar explicaciones de por qué se eligió una producción externa con riesgo cierto de que el resultado iba a ser ese producto, noventa años después*.

*Léase@ también: Lorca, las horas perdidas y el revisionismo histórico en la televisión pública

DdA, XXII/6471

TRUMP EL DE "¡SILENCIO, CERDITA!", APLASTA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN DE NUEVO

El gobierno de Estados Unidos impidió el acceso a la Casa Blanca a los medios CNN, MSNOW y Político, tal como el presidente Donald Trump amenazó un día antes. El viernes, el mandatario publicó en la red social de su propiedad que “¡los medios de comunicación no deberían poder escribir o informar constantemente ficciones y mentiras cuando cubren al presidente de Estados Unidos, la administración Trump o Estados Unidos de América!”, y amagó con extender el veto a más miembros de la prensa.



La medida es el último ataque del magnate contra la libertad de expresión, a la cual ha perseguido mediante demandas judiciales, extorsión financiera y exclusión de los edificios oficiales, como ya ocurrió con el Pentágono. En su obsesión por acallar a quien no le rinda pleitesía, el presidente ha empleado todo el poder del Estado y ha llegado a niveles de violencia verbal sin precedente, como cuando dijo “silencio, cerdita” a Catherine Lucey, reportera de Bloomberg News, al intentar preguntarle por qué no había publicado aún los archivos del caso Epstein. En respuesta a las críticas, la entonces secretaria de prensa Karoline Leavitt dijo “creo que todos en esta sala deberían apreciar la franqueza y la apertura que reciben del presidente Trump casi a diario”. Una semana después de ese incidente ocurrido en noviembre pasado, calló a Mary Bruce, de ABC News, porque la comunicadora interrogó al príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, sobre el asesinato del periodista Jamal Khashoggi. Para el mandatario, se trató de “una pregunta horrible, insubordinada y simplemente terrible”, descripción reveladora por exhibir su idea de que los medios deberían mostrarse sumisos ante él y sus amigos.

Los reporteros de Associated Press (AP) fueron expulsados del grupo de prensa de la Oficina Oval y tienen prohibido abordar el Air Force One porque la agencia se negó a acompañar el delirio del magnate de renombrar “Golfo de América” al Golfo de México. Las cadenas públicas NPR y PBS sufrieron el bloqueo de mil 100 millones de dólares en fondos federales asignados por el Congreso por no dar una cobertura que complaciera a Trump. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) amenaza sistemáticamente con revocar las licencias de transmisión de cadenas como NBC, ABC y CBS. Periodistas han sido despedidos y programas cancelados a petición expresa del mandatario.

Lamentablemente, los comunicadores se encuentran desprotegidos ante la censura y la persecución, pues muchos de los medios corporativos para los que trabajan prefieren contemporizar con el magnate antes que defender a sus empleados y su misión ante la sociedad. Así, Bloomberg News se limitó a asegurar que sigue “centrada en informar sobre cuestiones de interés público con imparcialidad y precisión”. El dueño de dicho conglomerado es Michael Bloomberg, una de las 20 personas más ricas del planeta, con una fortuna de más de 100 mil millones de dólares (alrededor de un billón 722 mil millones de pesos). Paramount Global pagó 16 millones de dólares a Trump para calmar su disgusto por la manera en que su filial CBS News entrevistó a la ex candidata presidencial Kamala Harris. Después del arreglo extrajudicial, difícil de interpretar como algo diferente de un soborno, el presidente autorizó la fusión de Paramount con Skydance, lo cual reportó importantes ganancias a los accionistas de la primera.

Cuando el poder político está decidido a destruir toda disidencia y el poder económico está dispuesto a cualquier concesión para incrementar sus ganancias, la sociedad se encuentra a merced de la desinformación y el ocultamiento. El aplastamiento de la libertad de expresión se suma a todas las evidencias de que Estados Unidos ha dejado de ser una democracia.

LA JORNADA  DdA, XXII/6471

sábado, 19 de septiembre de 2026

A CADA MANO QUE SOSTIENE LA ISLA



Raulito Torres Candil/Desde La Habana 

A cada mano que sostiene la isla
Al niño
que dibuja un sol en la pared
porque no hay luz para la tarea,
y no sabe que ese sol
es el más verdadero que existe.
A la maestra
que da clases con la ventana abierta
para que entre el poco viento que queda,
y enseña a sumar con piedras,
y a leer con la memoria,
porque los libros también esperan.
Al médico
que cose heridas con la linterna del teléfono,
que aprende de nuevo a hacer parir en la penumbra,
que guarda en su bata un pedazo de vela
como quien guarda una reliquia,
porque sabe que la vida
no espera a que llegue la corriente.
A la enfermera
que sube escaleras con baldes de agua,
que sostiene la mano del que tiembla,
que dice "ya casi, mi amor",
aunque no sepa cuándo,
porque el consuelo también es medicina.
A la madre
que cocina con leña en el patio,
que abanica a su hijo hasta dormirlo,
que miente diciendo "no tengo hambre",
que reza sin saber si alguien la escucha,
pero reza.
Al padre
que camina kilómetros porque no hay guagua,
que arregla lo que ya no tiene arreglo,
que calla su rabia para no asustar a los suyos,
que a veces llora en el baño,
donde nadie lo ve.
Al anciano
que recuerda otros tiempos
y no se queja,
que dice "esto también pasará",
con esa fe terca de quien ha sobrevivido
a mil tormentas
y no piensa rendirse en la última.
Al campesino
que siembra sin saber si podrá cosechar,
que mira el cielo buscando lluvia
y no encuentra más que polvo,
pero igual pone la semilla,
porque sembrar es un acto de fe.
Al obrero
que va a su taller aunque no haya piezas,
que inventa lo que falta con lo que sobra,
que remienda, recicla, reinventa,
que hace de un alambre una solución,
y de la nada, un milagro cotidiano.
A la cocinera
que estira el arroz para que alcance,
que convierte la escasez en sazón,
que alimenta a vecinos que no son suyos,
porque en Cuba el hambre se reparte,
pero también el pan.
Al poeta
que escribe a oscuras,
que hace de la penuria un verso,
que le canta a la vida aunque le duela,
porque sabe que la palabra
es una forma de resistencia.
Al músico
que toca sin amplificador,
que hace sonar un tambor viejo
como si fuera una orquesta,
que pone a bailar a un pueblo cansado,
porque la rumba también es trinchera.
Al joven
que no se va,
que se queda aunque duela,
que estudia, trabaja, sueña,
que construye futuro con las manos vacías,
y aun así no suelta el timón.
Al que se fue
y llora desde lejos,
que manda dinero que no alcanza,
que llama cada domingo
y cuelga con la voz quebrada,
porque la distancia también es una forma de exilio.
A la mujer
que hace cola desde las cinco de la mañana,
que negocia, aguanta, inventa,
que sostiene la casa, la familia, la calle,
que pare, cría y entierra,
y aun así se levanta.
Al revolucionario
que sigue creyendo,
que no traiciona aunque el mundo lo tiente,
que aguanta insultos, bloqueos, traiciones,
que sostiene una bandera que pesa
como cien años de historia,
y no la suelta.
A cada lágrima
que cae sin testigos,
en la cocina, en el hospital, en la cola,
en el silencio de la madrugada,
que no se seca con pañuelo,
sino con dignidad.
A cada uno,
al que siembra, al que cura, al que enseña,
al que canta, al que reza, al que espera,
al que se queda, al que se fue, al que vuelve,
a cada mano que sostiene esta isla
como se sostiene un corazón herido,
les digo:
Al parecer estamos solos.
Pero el mundo está mirando.
Y aunque el Norte mande a cerrar puertas,
Nosotros ya hemos demostrado
las garras que no nos faltan
les hemos restregado en la cara
que se puede vivir sin permiso de ningún imperio
sin la aprobación de ningún secretario de estado nazi
sin arrodillarnos ante la soberbia de un presidente pedófilo
y que ningún bloqueo
puede apagar lo que nos arde por dentro COÑO!!!!
La luz nos la apagan ellos
PERO EL FUEGO SIEMPRE SERÁ NUESTRO!!

DdA, XXII/6470

LA REINA CONSORTE EN "LA GESTA" DE OVIEDO


Lazarillo

La reina consorte viajó hace unos días a Oviedo a hacerse unas cuantas fotos con el alumnado de su colegio infantil con motivo de no sé qué cosa. Doña Letizia abrazó a sus viejas profesoras y confraternizó con el joven alumnado entre cámaras, confidencias y sonrisas. Los medios de comunicación se hicieron amplio y empático eco de la noticia, que para eso están los medios de comunicación desde que la realeza sustituyó al dictador en la Jefatura del Estado gracias al propio dictador. Ningún medio olvidó citar que el colegio de la reina consorte se llama La Gesta, obviamente, pero a estas alturas de las leyes de memoria histórica o memoria democrática para qué van a reparar en la naturaleza de ese nombre y la ilegalidad del mismo. Como gesta se conoció durante la dictadura la resistencia que ofrecieron los militares golpistas en Oviedo, tras la traición del coronel Aranda al gobierno republicano. Fue durante la dictadura, en 1957, cuando se erigió un monumento y una iglesia conmemorativos de aquella resistencia en la ciudad en los primeros meses de la infausta guerra. Ignoro si la plaza y la iglesia conmemorativa siguen representando aquella efeméride, pero el colegio de la reina consorte sí la recuerda con su nombre en contra de las leyes, sin que el hecho importe a los medios de información al servicio de la corona. Sobre todo en Oviedo, la ciudad más rendida a la realeza borbónica que restituyó el dictador. 

DdA, XXII/6470

FUIMOS NIÑOS EN UN PAÍS CONDENADO A UNA ESPECIE DE MALDICIÓN ORIGINARIA...

Antonio Muñoz Molina hace memoria personal en su artículo de hoy en el diario El País. Con la suya va la de toda una generación. "Nosotros mismos -escribe-, los comensales de esta noche, somos un ejemplo de que la fatalidad puede vencerse. Ningún libro de historia tiene que contarnos lo que hemos visto y vivido en el arco ya tan amplio de nuestras vidas. Nacimos en un mundo pobre, atrasado, aislado, oscuro, sometido: hemos desarrollado nuestras vidas adultas en un país que no se parece en nada a aquél; hemos podido cultivar nuestras mejores facultades, y no gracias a un empeño individualista y competitivo, sino al sacrificio de nuestros mayores y a una red de ventajas sociales que son la conquista y también el sustento de la democracia. Fuimos niños en un país empujado a los márgenes de Europa, condenado a una especie de maldición originaria. Ahora nos asomamos a un abismo de incertidumbre y amenazas, pero no por culpa de ningún maleficio secular español, sino porque ese abismo es la normalidad del presente.



 Antonio Muñoz Molina

Estamos sentados alrededor de la mesa en un escándalo alegre de conversaciones cruzadas y de pronto nos veo desde fuera, y por encima de la persona de cada uno reconozco lo que vería de inmediato quien no nos conociera, el sello generacional y de origen que nos unifica. Tenemos más o menos la misma edad; nacimos en esta ciudad, y en el mismo barrio de campesinos y hortelanos; salvo uno de nosotros, que ha hecho aquí toda su carrera de biólogo y veterinario, después de una infancia y una adolescencia de pueblo nos hemos dispersado por medio mundo en el cumplimiento de nuestros oficios y nuestras aficiones; y ahora, en el trance reciente de la jubilación, en un grado mayor o menor todos sentimos una querencia de regreso, muy evidente en nuestro afán de compartir y comparar recuerdos, que a los amigos llegados esta noche de fuera les parecen ejercicios de prodigiosa mnemotecnia, por la abundancia de nombres, palabras y motes olvidados, detalles y fechas que emergen en la conversación.

Hablo de jubilaciones, pero no de retiro a una holganza deseada o forzosa. Cada uno hierve de tareas y proyectos, libros en marcha, iniciativas cívicas, viajes. Como nos conocemos desde niños, quizás nos cuesta ver en cada uno de nosotros la cara verdadera que nos ha implantado la lenta cirugía estética de los años. Tras los rasgos de ahora vislumbramos los que conocimos en las épocas más impresionables de nuestra vida, y solo un gesto fugaz, un escorzo, un movimiento de lentitud o torpeza, nos permite ver lo que para el extraño será evidente, lo que nosotros veíamos de jóvenes en quienes apenas nos doblaban la edad: hombres que empiezan a ser viejos, aunque nos resistamos a emplear esa palabra deslucida. Quizás nos extraña más hacernos viejos porque pertenecemos a la primera generación en que la juventud dejó de ser una más en las edades de la vida para convertirse en una condición privilegiada, casi heroica, en una identidad de rebeldía y ruptura. “No te fíes de nadie que tenga más de treinta años”, era una consigna célebre. Cumplir años no era un hecho natural e inevitable, sino una triste capitulación de la que parecía posible ponerse a salvo.

Algo más profundo tenemos en común: cada uno de los reunidos alrededor de la mesa escapó al porvenir que tenía asignado al nacer, y que se parecía mucho al de sus padres y sus abuelos. Está en la mesa el infatigable José Luis Villacañas, filósofo, historiador, narrador oral, conversador apasionado y cordial, que de niño jugaba en nuestras mismas calles y fue a la misma escuela. Era el más brillante y fue el primero en marcharse a estudiar, con una beca, dejando atrás su familia campesina, y los trabajos del campo en los que ya le había dado tiempo a graduarse. Al hablar de nuestra infancia común de jornadas en el campo y juegos infantiles en la calle, Villacañas vindica el talante de vitalismo popular que le dejó para siempre a Albert Camus su niñez en Argelia: de él procede su amor por la libertad y la justicia, inseparable del respeto y la solidaridad hacia los seres humanos, uno por uno, nunca borrados en la masa uniformadora de las categorías colectivas, fueran las que fueran. En estos tiempos en los que es tan fácil, tan casi inevitable, rendirse a las fuerzas inauditas del dinero y la opresión política y tecnológica, Villacañas anima a no dejarse vencer por la parálisis de la impotencia y el cinismo: hay que organizarse en la cercanía corporal y verdadera, en el apego a lo terrenal y lo cercano, la fraternidad, la conversación, el apoyo mutuo, la militancia en lo concreto y posible, la lealtad a lo mejor de la infancia, que es el mejor antídoto contra ciertas patologías personales y sociales.

Nosotros mismos, los comensales de esta noche, somos un ejemplo de que la fatalidad puede vencerse. Ningún libro de historia tiene que contarnos lo que hemos visto y vivido en el arco ya tan amplio de nuestras vidas. Nacimos en un mundo pobre, atrasado, aislado, oscuro, sometido: hemos desarrollado nuestras vidas adultas en un país que no se parece en nada a aquél; hemos podido cultivar nuestras mejores facultades, y no gracias a un empeño individualista y competitivo, sino al sacrificio de nuestros mayores y a una red de ventajas sociales que son la conquista y también el sustento de la democracia. Fuimos niños en un país empujado a los márgenes de Europa, condenado a una especie de maldición originaria. Ahora nos asomamos a un abismo de incertidumbre y amenazas, pero no por culpa de ningún maleficio secular español, sino porque ese abismo es la normalidad del presente.

Sería posible dibujar en un mapamundi los itinerarios del impulso centrífugo que hemos seguido cada uno de nosotros antes de volver para congregarnos en torno a esta mesa. Nicolás, también hijo de hortelanos, ha restaurado una casa familiar en el mirador que da al valle del Guadalquivir y a la sierra de Mágina, y piensa mudarse a ella desde Bruselas en cuanto le llegue la jubilación. Es quizás la persona profesionalmente más viajera que conozco, siempre como servidor público en la Unión Europea. No hay zona de conflicto ni enclave remoto en los que no haya estado. Conoce los mares del Sur, las huellas débiles de la presencia española en Polinesia, los territorios trágicos de guerras y explotaciones mineras en el Congo, las costas en las que tienen sus puertos de refugio los piratas somalíes; vio con sus propios ojos el caos de odio y matanzas que trajo consigo el derrumbe o la calculada destrucción de Yugoslavia. Los hijos prolongan la onda expansiva de los padres. Antonio, mi tocayo, mi amigo invariable desde los años de la escuela, es el que ha trabajado siempre en Úbeda como veterinario, pero tiene una hija traductora y diseñadora que vive en Australia. Un hijo de Blas, que es militar de carrera, está destinado en Iquitos, en la Amazonia peruana, entrenando a fuerzas de policía.

De todos nosotros Blas es el que tuvo una infancia más amarga. La hacienda de su padre consistía en un carro con dos mulos. Su madre murió del parto de su quinto hijo cuando Blas tenía ocho años. Yo pasaba por su casa todos los días en el camino de la escuela. Una mañana vi salir por la puerta el ataúd de su madre. Ese recuerdo mío es el lazo que me une a su vida de entonces. “A diferencia de vosotros, yo no tuve una madre que me protegiera”, nos dice. Los cinco hijos quedaron al cuidado de la abuela. Blas, el mayor, iba a la escuela y al mismo tiempo tenía que ayudar con el carro a su padre, transportando cualquier cosa, cargas de aceituna, de trigo, de paja, yendo a segar hierba para los mulos nada más salir de clase. En esa época no había aún tractores ni land rovers, y toda la carga y el transporte se hacían con los animales. La cara tersa y redonda de Blas es la que mejor conserva los rasgos de la infancia. Por eso no me cuesta nada imaginar la dureza extrema de la vida que me cuenta: los madrugones helados, las noches enteras de verano cargando y descargando aquellas montañas de paja que dejaban un picor extremo en todo el cuerpo y una asfixia de polvo. Una noche, tirando del carro de paja por los caminos, perdió una sandalia. Su padre andaba tan apurado por entregar la carga que no lo dejó perder el tiempo buscándola. Se quedaba dormido de puro agotamiento sobre un serón o sobre un montón de paja y su padre lo sacudía para despertarlo: “Ya dormirás en invierno”.

Se hace tarde y tenemos que despedirnos. La cena y el vino han añadido sus alicientes a la fraternidad. No importa el tiempo que tardemos en volver a vernos. El pasado se ensancha a medida que el porvenir se vuelve más angosto. En cualquier caso, dice Bioy Casares, “la amistad, a diferencia del amor, es un sentimiento que soporta bien las grandes privaciones”.

EL PAIS  DdA, XXII/6470

viernes, 18 de septiembre de 2026

EL PARTIDO POPULAR Y LAS 500 NIÑAS DE CEUTA


Alejandro Álvarez

La ministra responsable de infancia le propuso el 28 de agosto a Vivas, presidente de Ceuta, el traslado de 500 niñas desde esa ciudad a la península. Vivas, que tiene que aceptarlo para que pueda hacerse, lo ha bloqueado.
¿Por qué? Porque si se soluciona el asunto de Ceuta el PP pierde un disparo importante en su guerra para derribar al gobierno. Normal que Vivas no lo facilite: tras tantos años desde la caída de ETA, al PP se le está desgastando el comodín del terrorismo como arma contra Sánchez y necesita mantener vivo el asunto de Ceuta, un tema jugoso que le puede dar muchos réditos electorales si se mantiene en ebullición. Y Vivas ha recibido órdenes desde el PP para no facilitar cualquier medida que contribuya a enfriar o solucionar ese conflicto. Al contrario, debe echar gasolina en ese fuego que puede chamuscar de forma definitiva al gobierno central.
El PP tiene un buen comodín y no piensa soltarlo. Por eso el presidente de Ceuta olvida los intereses de su ciudad y sigue los de su partido, claramente contrapuestos. De cajón.

DdA, XXII/6469

EL PESO DE LA RELIGIÓN (DESDE LA INQUISICIÓN) EN LAS INSTITUCIONES ESPAÑOLAS


El diplomático y escritor Íñigo Ramírez de Haro, junto al presidente de Europa Laica, José Antonio Naz, protagonizaron en el antiguo Rectorado de la UCO un coloquio sobre el peso histórico de la religión en las instituciones españolas, organizado por el Colectivo Prometeo. En la presentación se recordó que la colaboración entre ambas organizaciones no es ocasional: el Colectivo Prometeo, fundado hace casi tres décadas, incorporó el laicismo a su ideario desde sus orígenes, y buena parte de sus miembros milita también en Europa Laica.

Ramírez de Haro abrió el coloquio presentando su propia trayectoria como un itinerario de ruptura. Nacido en una familia de la aristocracia española, describió su infancia como la de «un niño católico ejemplar» que, ya adulto, se distanció de los valores religiosos y familiares en los que fue educado. Declarado ateo, situó como eje de su pensamiento el concepto de «excelencia» —que vinculó a la idea griega de areté y a la propia raíz etimológica de «aristocracia»—, entendida como independencia de criterio frente a cualquier ortodoxia, religiosa o política. Insistió en que su intervención abordaba la religión como fenómeno político e institucional, no como cuestión de fe personal, y reivindicó el debate racional frente a la descalificación moral.

Buena parte del coloquio giró en torno a la tesis, defendida por el escritor, de que el esquema de vigilancia mutua instaurado por la Inquisición desde 1478 dejó una impronta duradera en la cultura española, visible, a su juicio, en una desconfianza social hacia la pregunta y la disidencia que situó como antecedente de mecanismos de control desarrollados después por regímenes totalitarios del siglo XX.

El autor relató también su propia experiencia con la censura: la obra de teatro Me cago en Dios (2004), que incluía un manifiesto en el que reclamaba prohibir el adoctrinamiento religioso a menores de edad, le generó, según explicó, varios miles de denuncias, sin llegar a ser procesado. Afirmó además que ese episodio condicionó su carrera diplomática posterior, señalando que un exministro de Asuntos Exteriores le habría comunicado que nunca sería nombrado embajador por lo que había escrito sobre la Iglesia.

Ramírez de Haro fue especialmente crítico con la Ley de Memoria Democrática, a la que reprochó no mencionar el papel de la Iglesia católica española en el golpe de Estado de 1936 ni en los fusilamientos de la posguerra, una omisión que extendió también a buena parte del movimiento memorialista. En un tono muy duro, calificó a la estructura institucional de la Iglesia católica como una «organización criminal» y trazó un paralelismo entre la actitud de ciertos jerarcas eclesiásticos ante el nazismo y el trato dispensado por el actual Gobierno de España al papado. Se trata de afirmaciones y comparaciones que corresponden a la opinión del ponente, expresadas en el marco de un coloquio, y no a una posición editorial de Europa Laica ni del Colectivo Prometeo.

El formato coloquial dio pie a intervenciones del público, entre ellas una precisión sobre la inexistencia de un «sentimiento religioso» como categoría psicológica diferenciada, en el marco de la discusión sobre las leyes que protegen los sentimientos religiosos frente a la crítica y la sátira.

Puede verse el vídeo completo del acto a continuación: https://www.youtube.com/watch?v=YlHF04RTm_M

EUROPA LAICA  DdA, XXII/6469

ULTRAS CON VINOTECA EN LOS ESTADIOS DE FÚTBOL


Félix Población

Casi al mismo tiempo que los agredidos enviaron sendas cartas a los máximos dirigentes del Partido Popular en Asturias y en España, el alcalde Canteli, que lo es de Oviedo, se retractó por haber equiparado a agresores y agredidos. La delegada del Gobierno en Asturias y la Policía identificaron por su parte a los primeros, con la detención de la mayoría. (Quizá esto no habría ocurrido con tal diligencia sin la masiva movilización ciudadana que protestó en la calle por la agresión homófoba a dos médicos, militantes de AMA Asturias). 

Los agresores son unos jóvenes pertenecientes a un determinado grupo ultra del Real Oviedo, equivalente al que con el nombre de Ultra Boys existe en Gijón y sigue al Sporting. Unos y otros, según comenta Gutiérrez Granda y sabemos por los medios, suelen protagonizar actos violentos tanto dentro como fuera de los estadios de los clubes respectivos, en muchos casos con permiso de estos o sin que estos hagan lo que es de rigor cuando se trata de evitar la proliferación de la violencia.

Por lo general, y como cabe suponer, son los partidos que disputan entre sí ambos clubes -por jugar ahora y hace años en la misma categoría- los que con más frecuencia se prestan a este tipo de incidencias. Hasta en tanto no se le prohíba a esta gente el acceso a los estadios, la posibilidad de que la violencia persista será cada vez mayor, con el riesgo -como acaba de ocurrir- de que traspase el ámbito deportivo y se convierta en delito de odio. 

Es preocupante en este sentido que al viejo estadio gijonés de El Molinón se le haya incorporado como novedad esta temporada la instalación de una cervecería y una vinoteca, un espacio sin duda muy propicio como lugar de precalentamiento alcohólico para los tarugos ultras de unos y otros colores: Se trata del Club Mahou El Molinón y La Vinoteca El Molinón -según leo-, dos espacios premium donde se podrá consumir alcohol, destinados a ofrecer a los aficionados una experiencia diferente alrededor de los partidos. Más bien me parecen una y otra espacios de precalentamiento alcohólico para los tarugos ultras antes de sus pugnas.

¿No quedábamos en que el público no podía acceder a los estadios con bebidas alcohólicas? Me pregunto si esta prohibición, que debe datar del tiempo aquel en que se vallaron los graderíos,  ha caducado o puede coexistir de modo en extremo contradictorio con un negocio del producto prohibido en el interior del mismo estadio deportivo. ¿Qué dice al respecto la Liga Nacional de Fútbol Profesional?

DdA, XXII/6469