jueves, 26 de marzo de 2026

DESPUÉS DE LO CONTRARIO, AHORA FEIJÓO TAMBIÉN DICE NO A LA GUERRA

 Para disgusto de Aznar, Feijóo también dice ahora no a la guerra. El expresidente, a propósito, se vio obligado a sacar un comunicado, emitido mediante movimientos morse de su labio superior, en el que recordaba que, como ya sabemos, en Irak había armas de destrucción masiva y que el 11M fue ETA. De un presidente a otro que no lo es porque no quiere, Feijóo se encargó de que su “no a la guerra” dicho desde la tribuna del Congreso tuviese el filtro Feijóo, es decir, que no se lo creyera ni él mismo. No a la guerra y no a usted, dijo refiriéndose a Sánchez. No a la ruptura del derecho internacional y no a esa cara suya de prepotente. No al asesinato de miles de niños en Gaza y no a que usted use el Falcon para desplazarse. ¿Por qué tiene uno que ser crítico sólo con una cosa a la vez? 


Gerardo Tecé

Feijóo es un político sólido, un tipo de ideas claras. Cuando alcanzó la dirección del Partido Popular anunció, de manera solemne, que llegaba a España la sensatez, la política adulta. Hace poco lo veíamos en un karaoke cantando “me gusta la fruta”, que es la forma adulta de llamar hijo de puta al presidente elegido por los insensatos españoles. Todo en Feijóo funciona de manera similar. Del no quiero pactar con Vox al cerremos acuerdos cuanto antes. Del Puigdemont golpista al Puigdemont vente conmigo y deja al otro. Del Mazón no estuvo bien al Mazón es ejemplar al Mazón mejor vete que ya manchas. De salvar España con urgencia a no querer ser presidente. Con la guerra ilegal de Estados Unidos e Israel, la cosa no iba a ser menos.

Los hospitales y las escuelas repletas de niñas pueden destruirse con misiles, pero la hemeroteca está blindada a prueba de bombas. Quizá los más jóvenes no lo recuerden, pero en épocas lejanas, hace tres semanas concretamente, el líder del PP definía como frívola e irresponsable la posición de España porque el Gobierno se había negado a ir de la mano de Trump y Netanyahu. Si, como se comenta en la cafetería de la calle Génova, nadie en este país soporta a Sánchez, nadie es nadie, oponerse al presidente por sistema debe rentar, calculó el gallego. Qué desastre, por culpa de Sánchez nos hemos quedado aislados internacionalmente, denunció Feijóo tan cabreado y belicista que parecía que un misil iraní hubiese impactado contra el yate de Marcial Dorado. Estamos haciendo el ridículo, aseguró. 

Fue decirlo y comenzar los países del mundo a sumarse a España en el plantón contra los matones. Para cuando Meloni en Roma, el Financial Times en Londres y Merz en Berlín celebraban, defendían y hacían suya la posición de España, Feijóo empezó a asegurarle al camarero de la cafetería de Génova que él ya era pacifista mucho antes de que lo fuese Sánchez. Solo estaba disimulando para no dar pistas de su estrategia. Oponerse a una guerra ilegal promovida por un genocida es una cortina de humo para que no hablemos de que el hermano del presidente trabajaba en el conservatorio de música de Badajoz, llegaron a asegurar en el PP, eternos líderes del humor involuntario. Cuando a Feijóo le pusieron por delante las encuestas que decían que, salvo tu primo el de Vox, el resto de España se opone a la guerra, Alberto reunió a los suyos para anunciarles que esta semana diría en el Congreso las cuatro malditas palabras que aún duelen en el imaginario de la derecha española: no a la guerra.

Para disgusto de Aznar, Feijóo lo hizo. El expresidente, a propósito, se vio obligado a sacar un comunicado, emitido mediante movimientos morse de su labio superior, en el que recordaba que, como ya sabemos, en Irak había armas de destrucción masiva y que el 11M fue ETA. De un presidente a otro que no lo es porque no quiere, Feijóo se encargó de que su “no a la guerra” dicho desde la tribuna del Congreso tuviese el filtro Feijóo, es decir, que no se lo creyera ni él mismo. No a la guerra y no a usted, dijo refiriéndose a Sánchez. No a la ruptura del derecho internacional y no a esa cara suya de prepotente. No al asesinato de miles de niños en Gaza y no a que usted use el Falcon para desplazarse. ¿Por qué tiene uno que ser crítico sólo con una cosa a la vez? 

Como en el chiste del niño que para el examen se había estudiado la hormiga y le preguntaban por la ballena –la ballena es un animal más grande que la hormiga, a propósito, la hormiga…– a Núñez Feijóo le tocaba tomar posición sobre el delicadísimo estado del mundo tras los ataques contra Irán y él lo hizo a su manera: Sánchez dimisión. En un momento de su intervención, que a Tellado, por sus gestos, le debió de parecer espectacular, el líder del PP con permiso de Ayuso llegó a insinuar que, hablando de dictadores, Sánchez era un dictador por prorrogar los presupuestos generales. ¿Dictador? ¿Cómo Franco? ¿Qué si tengo o que si quiero?, preguntó Abascal adormilado en su bancada, soñando con un cameo en Torrente 7 y mirando a Sánchez, por primera vez, con ciertos ojitos de deseo. Las guerras ilegales están mal, tener de presidente a Sánchez también y de las hemorroides mejor ni hablamos. En tiempos complejos necesitamos políticos que, como Feijóo, tengan las ideas claras.

CTXT  DdA,XXII/6298

LA ESCLAVITUD, EL CRIMEN DE LESA HUMANIDAD MÁS GRAVE DE LA HISTORIA


Lazarillo

 Muy llamativo lo que nos envía mi estimado Fernando Moreno Díaz sobre la declaración aprobada recientemente por la Asamblea General de la ONU, en la que se condena la esclavitud como un sistema de explotación que se prolongó durante cuatro siglos y codificó a los seres humanos y a sus descendientes como propiedad hereditaria, enajenable y perpetua. También se califica la trata transatlántica de esclavos y la esclavitud racializada de africanos como el crimen de lesa humanidad más grave de la historia. (Otros hay con posibilidades de competir en barbarie). La Asamblea General de la ONU es la que reiteradamente cuenta con el voto mayoritario de casi todos los países que la integran en contra del bloqueo criminal de lesa humanidad impuesto por Estados Unidos a Cuba durante casi setenta años. Estados Unidos, Israel y Argentina no están en contra. Se trata de los mismo países que se declararon ayer en contra de la declaración de la ONU sobre la esclavitud. Esta iniciativa, presentada por una coalición de 60 países africanos, caribeños y latinoamericanos, reconoce que este sistema de explotación, que se prolongó durante más de cuatro siglos, constituye una violación del derecho internacional que no prescribe y que sus consecuencias siguen afectando a millones de personas en todo el mundo.

DdA, XXII/6298

SILENCIO MEDIÁTICO SOBRE LA ENTREVISTA HISTÓRICA A UN PRESIDENTE DE CUBA

 


Félix Población

Aquellos que la escuchen y vean podrán juzgar el interés que tiene la entrevista en exclusiva que el presidente de la república de Cuba concedió al director de Canal Red, emitida en España ayer por la tarde. Periodísticamente, confieso que esperaba más de una conversación que se prolongó a lo largo de una hora en el Palacio de la Revolución de La Habana, entre las rocas y vegetación de la Sierra Maestra que Fidel Castro dispuso cuando se construyó el edificio. Ante la oportunidad mediática ofrecida por un medio español, Miguel Díaz-Canel tenía tantas ganas de contar su visión del país ahora, cuando el endurecimiento del bloqueo de la administración Trump lo ha sumido en el periodo más difícil desde el triunfo de la revolución, que apenas dejó a Pablo Iglesias la oportunidad de hacerle algunas preguntas que como espectadores echamos de menos. Ningún medio de comunicación español había considerado hasta ahora pertinente, ante la grave situación que soporta el pueblo cubano, solicitar una entrevista con el primer mandatario de aquella república. La oportunidad con Canal Red le sirvió a Díaz-Canel para extenderse acerca de las dificultades por las que pasa la isla, detallando muchos aspectos de la vida cotidiana y de la resistencia creativa con la que la ciudadanía se enfrenta a todo tipo de carencias. Considero que Canal Red ha hecho, entrevistado al presidente de Cuba ahora, lo que cualquier medio de comunicación con sentido periodístico debería haber promovido, al margen de su posicionamiento con relación al régimen político de aquel país. Se lo debíamos a nuestra historia común en un tiempo con Cuba, a su gente, hospitalaria y abierta como pocas con España, y a las penalidades que, sobre todo en los últimos años, un bloqueo criminal provoca en su vida cotidiana. Tratándose de una exclusiva histórica, que la entrevista de Pablo Iglesias con Miguel Díaz-Canel sólo sea hoy noticia en los medios de Iberoamérica y se silencie en los españoles, da idea de hasta qué punto el periodismo en este país está siendo miserable y sectario con Cuba y su gente. Mejor le parece a ese periodismo, incluso al que se las da de progre, dar las informaciones provenientes de la colonia cubana en Miami, partidaria de la invasión militar estadounidense para "recuperar la libertad". Díaz-Canel únicamente habló ayer de paz, concordia, respeto, diálogo con su vecino prepotente y humanidad. Es lo que corresponde y merece aquel querido pueblo.

DdA, XXII/6298

QUE DICE PEDROJOTA QUE NUNCA PUBLICÓ UNA MENTIRA, PALABRA DE DIRECTOR

El título de las memorias de quien, en efecto, dirigió el periódico que mantuvo en sus páginas la falacia de la conspiranoia sobre los atentados más sangrientos de la historia de este país, en connivencia con el gobierno de Aznar el de las Azores, refleja bastante bien la personalidad del sujeto. Obviamente, lo primero que se piensa al leer tal título es que el autor se ha dejado llevar por aquello de "palabra de Dios", dando al contenido de su obra el carácter inobjetable que la religión católica da en su liturgia a la palabra divina. Alguien de su confianza debería haberle sugerido a Pedro el de la Jota que no fuera tan soberbiamente pánfilo. Un director del periódico que dejó constancia de una memoria tan mendaz como la que escribió en sus páginas después de aquel atroz 11-M, debería tratar de hacernos olvidar en sus memorias como periodista la responsabilidad que tuvo en una de los episodios más vergonzosos de la historia del periodismo español. ¡Y este tipo, subvencionado por Ayuso y Almeida, dice en su libro que nunca publicó una mentira!


Juan Tortosa

Por mucho que Pedrojota Ramírez jure en sus memorias -"Palabra de director", Planeta, 2021- que nunca publicó una mentira, la historia le desmiente con saña. Nacido en Logroño en 1952, licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, este riojano se sentó en 1980, con solo veintiocho años de edad, en la poltrona de director de Diario 16 y de director ejerce desde entonces, Cuarenta y seis tacos de almanaque han pasado. Despedido en 1989 por Juan Tomás de Salas, ofendidísimo este porque había osado atacar en un editorial a su amado Jorge Semprún, Pedrojota fundó El Mundo y lo dirigió hasta 2014. Despedido otra vez, en esta ocasión a instancias de la por entonces todopoderosa Soraya Sáenz de Santamaría, en octubre de 2015 lanzó El Español con una indemnización de 25 años que él mismo convirtió en capital semilla, Tres periódicos, dos despidos y un mismo método, usar la redacción como ariete contra el poder cuando este es socialista y como escudo cuando conviene al PP.
Hay quien se pregunta si, con Pedrojota al frente, es posible que un periódico se limite a hacer periodismo y no aspire a influir en la política del país. La respuesta, rotunda, es no. Su trayectoria demuestra que no dirige diarios, sino que los usa. Es un actor político con herramientas periodísticas, alguien que entiende la información como palanca, como presión, como capacidad de alterar escenarios. Y en eso, hay que reconocerlo, es extraordinariamente eficaz. Tiene intuición, oficio y la habilidad de rodearse de equipos que convierten proyectos en negocios viables.
En Diario 16 y El Mundo destapó los GAL, Filesa y el cesarismo felipista hasta derribar a Felipe González. Con José María Aznar coqueteó y, cuando llegó el 11-M, proporcionó alas al mayor bulo de la democracia. Insistió durante años, incluso después de las sentencias de la Audiencia y el Supremo, en que los atentados de Atocha fueron obra de ETA o, al menos, “engendrados en el regazo de los aparatos del Estado”. Primeras páginas, series, “Yo acuso” en 2009… Todo desmontado por jueces, policías y víctimas. Pero el daño estaba hecho: polarización, desconfianza, dolor añadido a 191 muertos. Periodismo de investigación, tenía las narices de llamarlo.
A día de hoy, en El Español, repite el guion contra Pedro Sánchez. El equipo de este medio digital es diverso, hay firmas de izquierda y centro, pero el producto final es un cañón apuntado al Gobierno. No hay día sin “exclusiva” con olor a filtración del PP, cada editorial es una llamada a la dimisión de Sánchez o a elecciones anticipadas. Exactamente igual que con González, repetición de la jugada. El “servicio a la democracia” que pregona en su web es, en realidad, el servicio a una determinada idea de democracia, la que les gusta a él y a quienes le siguen la corriente.
El Español nació con los 5,3 millones de indemnización que recibió Pedrojota, más 3,6 millones de crowdfunding de 5.624 pequeños inversores (récord mundial entonces) y otras "aportaciones" hasta llegar a los 18 millones de euros. Promovió un modelo mixto que abarcaba publicidad, suscripciones (muro de pago que ya superó objetivos) y eventos. En 2023 facturó 25,6 millones con EBITDA positivo. Con la generosa guinda de Ayuso y Almeida, más de dos millones de euros públicos en cinco años vía contratos y publicidad institucional. Dinero madrileño del PP financiando al mismo hombre que aireó el bulo del 11-M hasta el infinito.
Pedrojota es amoral y peligroso. Tiene olfato periodístico de viejo sabueso y probada capacidad, como apuntábamos más arriba, para rodearse de gestores que sacan dinero a las piedras. Sabe monetizar el odio y la polarización. Con El Español estamos ante la tercera encarnación de un proyecto personal que nunca aceptó el límite entre informar y derribar.

DdA, XXII/6298

JUAN CARLOS MESTRE: EN ÉPOCAS DE BARBARIE, LA POESÍA NO PUEDE PERMANECER NEUTRAL

 Ayer se presentó en Salamanca, en la librería Letras Corsarias, un libro importante. A propósito de Asamblea (ed. Gutenberg), la obra que recoge medio siglo de poesía del autor leonés Juan Carlos Mestre, es muy interesante leer el diálogo mantenido por el poeta con Carlos Aganzo. La obra de Mestre «delimita un lugar singularísimo, casi de excepción en el panorama de nuestra poesía reciente», dice de él el poeta Jordi Doce. «Dame tu insomnio poblado de espinas y tu segunda conciencia. Dame la flor de los ambulatorios, tu ceniza viviente, tus llagas clandestinas, tu exhalación, tu médula roja y tu dolor insumiso», le requiere su amigo, el premio Cervantes Antonio Gamoneda. Los dos coinciden en los preliminares del último libro del poeta, ensayista y artista plástico Juan Carlos Mestre (Villafranca del Bierzo, León, 1857), Asamblea, una poesía reunida con edición a cargo de Emilio Torné, en la que se colectan poemas de libros como Antífona del otoño en el valle del Bierzo (1986), Las páginas del fuego (1987), La poesía ha caído en desgracia (1992), La tumba de Keats (1999), La casa roja (2008), La bicicleta del panadero (2012) o Museo de la clase obrera (2018). Además de la edición en gallego y castellano de 200 gramos de patacas tristes (2018-2019) y un adelanto de su próximo libro de poemas: El ciprés descapotable. Medio siglo de poesía, jalonado por algunos de los grandes premios de la poesía española, desde el Adonáis hasta el de la Crítica pasando por el Nacional, el Jaén o el Jaime Gil de Biedma, que «tiene poco que ver con el que nos describen los críticos y los manuales de literatura». Una fuerza poética sin igual.


Al verlos ahora reunidos en Asamblea, ¿cómo de cerca o de lejos ve aquellos versos suyos, con aquella sonoridad nueva y fascinante, de los años ochenta?
- Nada significa dos veces lo mismo, pero acaso lo escrito entonces prefigure ya cuanto ha sido la experiencia de mi vida en el territorio de las ensoñaciones del lenguaje, la indagación de esa conciencia que cifró en la alteridad y la empatía con el otro, su diálogo con las figuraciones críticas del mundo. Aquel joven de entonces continúa, en esencia, desaprendiendo el discurso impositivo de la autoridad canónica y su inútil afán por normalizar la cantidad hechizada del habla poética. La voz del poema en cuanto presencia súbita de una lejanía es indoblegable a cualquier otra intención que no sea su capacidad emancipadora para internarse en los enigmas de la existencia, ese intento por ampliar los horizontes significativos del porvenir y seguir advirtiendo las múltiples resonancias, tantas veces puestas en entredicho, de la dignidad humana.
Vista así, en el tiempo, se diría que su poesía si en algo ha ganado es en un mayor compromiso social, si bien nunca ha renunciado a la música, a la fantasía de la palabra por sí misma… ¿Hay que preservar el sentido «maravilloso» del poema frente a toda denuncia, todo pensamiento e incluso toda «metafísica»?
- El compromiso estético, es decir, ético, es el único posible de toda tarea poética. La modulación que, frente a las limitaciones del lenguaje, tal vez le concierna la tarea de imaginar la reconstrucción espiritual del mundo sobre unas bases radicalmente más justas que hagan algún día imposible el padecimiento, la limitación de libertad como extensión de una pena filosófica, el estrago de los actos de fuerza frente a la aspiración de los sufrientes a los derechos civiles, a la felicidad. Lo maravilloso nada tiene que ver con lo ilusorio, sino con la revelación de los ocultos sentidos de otro saber intuitivo, ese permanente fluir biológico del pensamiento que imanta por igual la actitud ante el aprendizaje artístico y los fundamentos de la neurociencia sensorial. La anticipación del imaginario poético ante la precaria verosimilitud de cuanto consideramos lo real es la única manifestación de la inteligencia que supera la velocidad de la luz, es decir, la palabra.
¿Cuánto le debe a su tierra berciana de ese sentir mágico de la poesía?
- No se elige la pervivencia del amor por el lugar natal, que ya solo permanece en mí como una forma de confianza en la magia práctica de los árboles y de los ríos, la convicción de que la memoria sigue siendo la manera de ser de lo que ya no está, el amparo moral frente a las pérdidas, la persuasiva voz que frente a todas las impunidades del olvido nos siguen recordando que la vida carecería de sentido sin resistencia al mal. La naturaleza en El Bierzo es la presencia totalizadora de una esperanza permanentemente agraviada desde que era niño. Esa percepción del territorio devastado por la usura no se desvinculó nunca de los melancólicos aplazamientos de la utopía humanista, de la clara toma de conciencia de una problemática ante la que la poesía, controvertible como acto de fe, aún pueda contribuir a que se extinga este literal infierno en que los mezquinos intereses han convertido el bosque de los símbolos.
En este libro aparece por primera vez en español su poemario escrito en gallego 200 gramos de patacas tristes. ¿Escribe con la misma naturalidad en esa lengua? ¿Es nuestra mejor lírica, de alguna manera, heredera de aquella poesía galaicoportuguesa?
-Una patria no es un país sin justicia, escribió el poeta Antonio Gamoneda. Aún nos queda otra patria, la de la memoria de la lengua, que nos recuerda el lugar de las fundaciones de la fraternidad, la del primer nombre de las cosas tenidas por sagradas, los padres, el breve nombre de los ríos que ya solo discuten con los pájaros, el son de las campanas que reciben y despiden a los que nos quisieron y quisimos. Esa es la naturalidad bilingüe de los más vivos recuerdos de mi infancia, el gallego que, perdido todo respeto por la condición humana, se menospreciaba en aquellos años, y hoy es una ineludible manera de ser cultos. Sí, ese libro en gallego es un acto de legítima defensa contra el olvido de la lengua natal, de las bienaventuradas gentes que tuvieron que callar cargadas de razón y de belleza. Aprendí a leer poesía con Rosalía de Castro y su dicción moral es el mayor elogio que se puede hacer de la perdurable resistencia cultural de las lenguas minorizadas.
En algunos de sus últimos libros, como Museo de la clase obrera, se esfuerza en la otra parte, la parte social, de su poesía… ¡En pleno auge mundial del capitalismo! ¿Se encuentra bien la poesía cuando nada a contracorriente?
- Creo que fue Juan Gelman quien afirmó que toda poesía es hostil al capitalismo, ciertamente no es decente aceptar la servidumbre de un sistema que sobrepone la mercantilización del tiempo y los intereses particulares a los colectivos, la miseria en forma de desahucios, el paroxismo de la guerra como maquinaria de sustitución de todas las formas de la dialéctica. En épocas de barbarie la poesía no puede permanecer neutral ante los arquetipos, para decirlo sin eufemismos, de la vileza.
¿Y hacia dónde nada su poesía última, que ya apunta
en su adelanto de El ciprés descapotable?
- Hacia donde avanza el náufrago consciente de su última derrota, hacia el mismo lugar de amparo que significa ante cualquier circunstancia la voz sin boca del poema, ese horizonte de sucesos y entrelazamientos causales que constituyen el rizoma expresivo del conjunto de hipótesis acerca de la exterioridad y la naturaleza del cosmos. Ese algo imposible de entender, más allá de su hechura lingüística, sin las aportaciones tanto de la filosofía como de la mecánica cuántica. Un texto poético se asemeja en su conjetura al campo gravitatorio de un agujero negro que atrae hacia sí todo lo concurrente a su órbita, el ciprés descapotable del oculto infinito que no alcanzará a entender la innumerable asamblea de todos los muertos de la historia.
Entonces, ¿compromiso con la palabra y compromiso con el mundo es lo mismo para un poeta?
-Conocemos una parte exigua de la realidad, oímos menos que los gatos, codiciamos más de lo que existe. El compromiso sigue pasando hoy por asumir la incertidumbre, enfrentar el auto enorgullecimiento de toda forma perentoria de saber, lo que en poesía equivale a aceptar que existen tantas maneras de escribir como poetas y que el principal compromiso con la palabra quizá no sea otro que el de restaurar en las aldeas del idioma el lenguaje de la delicadeza humana. Si el compromiso implica obligación, el poeta no contrae deberes, sino que desobedece la costumbre. No tiene pacto con lo estipulado, su quehacer se desenvuelve en la ilimitada voluntad de convocar lo ausente, lo lejano en el futuro y lo ya desaparecido, lo silenciado bajo los hábitos de la retórica, el encargo que nadie le ha hecho pero que el poeta cumplirá hasta que el tiempo acabe, la testificación a favor de las víctimas, la alianza con los que descontentos ante lo ominoso anhelan no ya las promesas civilizadoras sino la simple verdad de lo bello y más justo.
• «Queridos compañeros carpinteros y ebanistas / les traigo el saludo solidario de los metafísicos / también para nosotros la situación se ha hecho insostenible / los afiliados se niegan a seguir pagando cuotas / a partir de este momento la lírica no existe». Lo dejó además escrito en el título de uno de sus libros, La poesía ha caído en desgracia. ¿La situación (poética, humana) es insostenible?
- Lo que ha caído en desgracia es el aprecio social de la cultura como valor existencial. Ser inculto significaba, para Pier Paolo Pasolini, haber perdido deliberadamente todo respeto por el ser humano. En épocas en que la hegemonía de la banalidad y el creciente prestigio de la basura parecieran haber enterrado la misteriosa infancia del universo no queda lugar para lo maravilloso, el admirable enigma que sigue interrogándonos acerca de nuestro lugar en el orbe de las esferas y el pensamiento. Toda vocación poética es en sí misma emancipadora, el rumor de la libertad que se acerca de puntillas a la incontestable condición del inocente.
Es imposible no relacionar aquel Chile suyo de La poesía ha caído en desgracia con la situación actual de Venezuela, de toda Iberoamérica… ¿Volvemos hacia las sombras del pasado?
- Frente a la institución global del autoritarismo, que personifican tan encarnizadamente los peces gordos del planeta, no debería caer yo en la indiferenciación. Un delito de lesa humanidad como fue el golpe de estado contra Salvador Allende y el gobierno de la Unidad Popular no tiene correlato con las derivas del emergente totalitarismo que caracteriza la actual gestión política de varios países de Latinoamérica. Caso aparte es la enajenación cesarista de quien, considerándose la autoridad suprema, pretende reconducir la historia al punto cero de la arqueología de la democracia. La distopía ultraconservadora que promueve Trump, el hostigamiento contra los emigrantes y los humildes, la intolerable injerencia en los asuntos internos de otros países, no puede definirse sino en términos categóricos de catástrofe.
También escribe: «Esta palabra y la sombra de esta palabra han sido pronunciadas ante el vacío, para una multitud que no existe». Juan Ramón hablaba de la inmensa minoría… Pero esa minoría existe. Y si existe, ¿tendría hoy todavía alguna influencia?
- Es posible que así sea, desde luego que la minoría existe. La persona que disiente, el espontáneo individuo que se aúna con la diferencia de su otro para ayudar a construir la aldea del apoyo mutuo. Son los pocos, los audaces bienaventurados que siguen iluminando con su lámpara las oscuras sendas de este mundo, desde san Juan de la Cruz a los poetas nahuas, y aquellos que aún desapercibidos abrirán algún día las puertas del porvenir tras el exilio de la razón.
¿Y no puede ser que esa poesía que está pidiendo «asamblea» de la humanidad sea hoy más necesaria que nunca?
- La ecuanimidad es un bien como lo es la compasión, palabras que llegan hasta nosotros para testimoniar el derecho de toda persona a ser escuchada en la explícita asamblea del tantas veces paradójico debate humano. Unos entran, otros salen de la intemporal casa de huéspedes que es la poesía para los soñadores y los realístas, para los gramáticos y los astrofísicos, pero en la que no caben la indiferencia ni la cobardía moral de los silenciosos cómplices de la barbarie.

DdA, XXII/6298

miércoles, 25 de marzo de 2026

CON HÁBITOS DE COFRADE SE PROHIBEN RAMADANES

Los laicistas y ateos no vimos venir que un día se usaría el comodín laico para defender privilegios religiosos, pues muchos de los que quieren prohibir ramadanes tienen ya los hábitos de cofrade planchados y listos para procesionar. Laicismo, sí, pero solo para los moros. Para los demás, incienso y tambores. Si jugamos a la aconfesionalidad, hay que jugar bien: los mismos argumentos que los agitadores voxeros avientan para hacer la puñeta a los vecinos musulmanes sirven también para que no se corte el tráfico ante el paso de los penitentes.



Sergio del Molino

Impotente ante un conflicto religioso y social que le supera, un policía local de Jumilla fió la solución a “que su Dios y el nuestro se pongan de acuerdo”. Se lo contó a la periodista de EL PAÍS Elena Reina, que andaba por el municipio murciano dando noticia de los problemas que la comunidad musulmana tuvo para celebrar el Ramadán en un espacio público. La frase del agente es ingeniosa y conciliadora, al estilo de un capitán Renault en Casablanca, pero también falsaria: el dios de las tres religiones monoteístas es el mismo. Una confusión normal en el politeísmo católico, que trata a la Virgen del Pilar y a la de la Macarena como entidades distintas y rivales. Así no hay dios que se aclare.
Más grave es que un funcionario haga distingos entre dioses “nuestros” y “de ellos”, como si en un municipio cupiera un “nosotros” diferente al que engloba a todos los vecinos. Y mucho peor que se invoque la aconfesionalidad del Estado para reprimir la libertad religiosa de una parte de la población. Los laicistas y ateos no vimos venir que un día se usaría el comodín laico para defender privilegios religiosos, pues muchos de los que quieren prohibir ramadanes tienen ya los hábitos de cofrade planchados y listos para procesionar. Laicismo, sí, pero solo para los moros. Para los demás, incienso y tambores.
Si jugamos a la aconfesionalidad, hay que jugar bien: los mismos argumentos que los agitadores voxeros avientan para hacer la puñeta a los vecinos musulmanes sirven también para que no se corte el tráfico ante el paso de los penitentes. En unos días, cientos de miles de católicos se apropiarán del espacio público para expresar su fe, exactamente igual que los musulmanes al final del Ramadán. Una sociedad que respete la libertad religiosa no puede elegir entre este y la Semana Santa: o pone facilidades para ambas fiestas o las saca de la calle.
Abrir la espita laicista plantearía un debate sobre los usos religiosos del espacio común, pero me temo que a los saboteadores de ramadanes no los anima la confrontación de ideas, por mucho que las palabras democracia y libertad no se les caigan de la boca. Si así fuera, centrarían los ataques en la religión mayoritaria, la que más presencia pública disfruta de lejos y la que más invade las calles y las plazas. Pero si solo te molesta una religión, no eres laicista, tan solo un intolerante, y cabe aplicarte aquel versículo del evangelio según Víctor Manuel, que debería conocer también el policía municipal de Jumilla: “Aquí cabemos todos o no cabe ni Dios”.

EL PAÍS DdA, XXII/6297

AYUDA HUMANITARIA RUSA A CUBA, ESCOLTADA POR UN DESTRUCTOR



Ricardo Miñana

Última hora: Rusia acaba de enviar dos petroleros a Cuba con gasolina y diésel, protegidos por un destructor de la Marina rusa. No es un bloqueo. No son sanciones. No es hambre. Combustible. Energía. Vida.
Estados Unidos deja a Cuba sin recursos. Rusia la abastece. Un imperio bombardea. El otro construye. El mundo observa. Y decide.
En un mundo donde los imperios deciden quién vive y quién sobrevive, los gestos simples se vuelven señales de elección moral. Mientras uno bloquea, sanciona y convierte la escasez en herramienta de poder, otro entrega lo que permite respirar: combustible, energía, vida.
Cuba recibe gasolina y diésel escoltados por un destructor, no como un acto de dominación, sino como un acto de sostén. Las luces permanecen encendidas, los motores giran, la vida continúa. Mientras tanto, otros mueren de inanición bajo políticas que transforman la escasez en arma.

DdA, XXII/6297

GOBIERNO ESPAÑOL: PARA CUBA TODA LA SOLIDARIDAD

Lazarillo

España es uno de los países que bien sabe y comprobó en su historia la generosidad  de los gobiernos de México cuando, después de la derrota de la Segunda República, acogió a miles de exiliados españoles. Que las relaciones con aquella república no sean ahora todo lo cordiales e intensas que requeriría esa historia y la fraternidad entre los respectivos pueblos, me parece un grave error del actual gobierno español, que se dice progresista. Como lo es también que desde España no se haya emprendido alguna gestión de ayuda humanitaria con el no menos fraterno pueblo de Cuba, sumido en una grave crisis de suministros y energía por el bloqueo criminal impuesto por el gobierno de Donald Trump. El silencio y la inacción del vigente gobierno de coalición contrasta con la colaboración que en este sentido está prestando el gobierno mexicano de Claudia Sheinbaum, tal como podemos leer en este editorial del diario La Jornada. Se constata en el texto lo gratificante que resulta para el país comprobar que a la iniciativa del gobierno enviando varios barcos con miles de toneladas de ayuda humanitaria las iniciativas solidarias abarcan un espectro enorme y plural de la sociedad mexicana y de las instituciones, y que hay en nuestro país unidad, determinación y fraternidad en el respaldo a la nación caribeña ante el ensañamiento de Washington, porque ensañamiento es la palabra. Para Cuba toda la solidaridad, leemos en el titular. No se si al gobierno de Pedro Sánchez esto le dice algo.

El pasado fin de semana se anunció el inicio de conversaciones oficiales entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, después de casi dos meses del estrangulamiento impuesto por la administración de Donald Trump a la población de la isla, en un esfuerzo por lograr lo que no pudieron hacer sus 10 últimos antecesores en la Casa Blanca: forzar la rendición de la soberanía cubana e imponer un régimen sumiso a Washington.

Independientemente de los fanfarroneos del magnate republicano sobre un “pronto” acuerdo con las autoridades de La Habana, es evidente que sus acciones violentan en varios sentidos el marco legal internacional: porque la prohibición de enviar hidrocarburos a la isla se traduce en un castigo colectivo que multiplica los padecimientos que ya han venido sufriendo los cubanos por efecto de seis décadas de bloqueo comercial estadunidense, porque busca violentar la autodeterminación de la nación caribeña y porque agrede la soberanía de terceros países –como es el caso del nuestro–, que se ven obstaculizados en sus intercambios con Cuba.

En estas circunstancias, para México resulta ineludible el deber de aliviar la presión brutal a la que Trump decidió someter a Cuba, que ha debido acudir a la mesa de diálogo con una pistola sobre su cabeza. Hay tres razones fundamentales que obligan a nuestro país a la más amplia solidaridad con el pueblo cubano. La primera es una historia compartida entre ambas naciones, una relación que empezó más de dos siglos antes de la fundación de Estados Unidos y que se ha mantenido, al margen de gobiernos cambiantes y de vaivenes políticos, hasta nuestros días. La segunda es el conjunto de normativas para la política exterior plasmadas en el artículo 89 de nuestra Carta Magna: la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias, la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones entre países, la cooperación internacional para el desarrollo, el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos, y la lucha por la paz y la seguridad mundiales. Una tercera razón para ayudar al pueblo cubano en esta asfixiante situación es el deber moral universal de asistir a naciones que se encuentran en condiciones críticas, como ha ocurrido en casos de desastres originados por fenómenos naturales. Ha de notarse que ninguno de estos factores tiene que ver con afinidades o desacuerdos políticos o ideológicos con el gobierno de la isla.

Por los motivos expuestos y por otros, la sociedad y el gobierno de México se han volcado en una solidaridad generosa y generalizada para apoyar a la población de Cuba con alimentos, medicinas, artículos de primer necesidad y otros insumos mediante iniciativas, colectas y campañas de ayuda, entre las que se encuentra la publicada en estas páginas el 10 de marzo, denominada Humanidad con América Latina, firmada por personalidades artísticas, literarias y académicas, y secundada por la comunidad jornalera en su conjunto. Es gratificante constatar que ésta y otras iniciativas solidarias abarcan un espectro enorme y plural de la sociedad y de las instituciones y que hay en nuestro país unidad, determinación y fraternidad en el respaldo a la nación caribeña ante el ensañamiento de Washington.

Algunos sectores tan minoritarios como vociferantes han pretendido denigrar, difamar y distorsionar el sentido de la solidaridad mexicana, una actitud mezquina que no hará más que ahondar su aislamiento y desconexión con el país. Pero la empatía de las y los mexicanos para con un pueblo hermano que sufre no será inhibida ni disminuida por campañas de odio en medios y redes sociales, declaraciones politiqueras o conjuras entreguistas, porque es expresión de lo más hondo, lo más noble y lo más humano de nuestra esencia nacional.

ENTREVISTA PERTINENTE CON DÍAZ-CANEL, CON UN TITULAR QUE AVALA SU INTERÉS



Félix Población

Como hace cualquier otro medio de información cuando tiene prevista la emisión de algo informativamente importante, Canal Red nos viene adelantando desde hace unas fechas fragmentos de la entrevista que su director hizo en La Habana días atrás al presidente de la República de Cuba. 

También el propio entrevistador nos ha ofrecido aspectos que le han parecido interesantes, tanto de la entrevista como del protagonista de la misma. Obviamente, tratándose de Cuba y de Pablo Iglesias, las cabeceras más conservadoras del periodismo español han reaccionado como cabía esperar, indignadas porque su más odiada diana de críticas y de difamaciones haya acudido "al rescate del castrismo". 

Da mucha vergüenza comprobar por enésima vez hasta qué punto, en una situación de extrema gravedad para el pueblo cubano, sumido en toda clase de carencias por el bloqueo criminal y contrario al derecho internacional humanitario al que Estados Unidos tiene sometido al país desde hace más de sesenta años -sin que reciba una sola gota de petróleo en tres meses-, y ante el riesgo de un conflicto armado con Estados Unidos que puede reportar una tragedia para la isla, los medios más reaccionarios de España muestran esa inquina ante el hecho de que el presidente cubano tenga voz en nuestro país y se le escuche a través de un canal de televisión. 

Jamás, que yo recuerde, se ha entrevistado en uno de nuestros periódicos nacionales a Miguel Díaz-Canel. Que se haga ahora, no sólo tiene el aliciente de ser, si no me equivoco, la primera vez, sino que esta ocasión está marcada por un hecho histórico como la probabilidad de que presidente Trump haga realidad sus bravatas de ocupar Cuba por la fuerza. 

Por lo tanto la entrevista es objetiva y periodísticamente de lo más pertinente. Y, además, del suficiente interés como podremos comprobar hoy cuando a las siete de la tarde (hora española) la escuchemos en Canal Red América Latina, sobre todo si, como Pablo Iglesias ha adelantado, ha podido preguntar todo lo que le diera la gana en una conversación informal de la que quizá lo más sobresaliente a modo de titular hayan sido las palabras del primer mandatario de aquella república al aludir a su papel en caso de una intervención militar estadounidense: 

"No queremos guerra -ha dicho Miguel Díaz-Canel (1960) a Canal Red-, queremos diálogo, pero si eso no se cumple, y lo digo con la convicción profunda y lo compartí con mi familia, daré la vida por la revolución. Son tiempos difíciles, nos preparamos para el peor de los escenarios. Cada cubano sabe qué misión tiene en esta defensa...".

Habrá quien no crea al presidente cubano. Sobre todo entre esa mayoría de medios de información españoles que durante decenios vienen manteniendo una guerra mediática contra Cuba, sin que nunca hayan tenido la profesionalidad de entrevistar al presidente del país para preguntarle por lo que tanto reprochan a su gobierno y configura sus páginas de opinión y sus editoriales, sin posibilidad de disentimiento, como comprobaron en su día los escritores Mario Benedetti y Eduardo Galeano (ninguno recibió el Premio Cervantes de nuestro Ministerio de Cultura) en el diario El País.

Personalmente creo capaz a Díaz-Canel de cumplir lo que dice y puede que Pablo Iglesias, que ha tenido la oportunidad de conocerlo y observar el grado de convicción que tenían las palabras de su entrevistado, también. El director de Canal Red piensa que si el socialismo cubano es un fracaso, como se le objeta desde la mayoría de los medios de información españoles -no lo es el chino, una potencial mundial que ha superado ya a Estados Unidos-, deberían dejarlo fracasar solo, no mediante un bloqueo criminal durante decenios, reiteradamente condenado en la Asamblea General de la ONU.

DdA, XXII/6297

TRAMPOSO TRUMP, MITÓMANO Y ESPECULADOR

Pueden plantearse tres hipótesis plausibles para explicar las mentiras de Trump respecto a las conversaciones con Irán, según el editorial del diario La Jornada: se trató de una maniobra de manipulación de mercados en la que él y sus allegados pudieron aprovechar las previsibles secuelas de sus anuncios para enriquecerse en el mercado bursátil, lo cual constituye el delito de insider trading (tráfico de información privilegiada); fue un intento de calmar a la opinión pública interna, frustrada por el alza drástica en los precios de los combustibles en momentos en que ya existía un malestar generalizado por el alto costo de la vida, o bien representó un ardid para hacer que los iraníes bajaran la guardia y facilitar las operaciones militares contra la república islámica, una engañifa en la que difícilmente caería Teherán. Tampoco puede descartarse que fuera una combinación de esos tres asuntos o todos ellos a la vez.


Horas antes de que expirase su ultimátum sobre “aniquilar” las centrales eléctricas de Irán si en 48 horas ese país no permitía la libertad total de tránsito en el estrecho de Ormuz, el presidente estadunidense, Donald Trump, publicó en su red social que durante el fin de semana mantuvo “conversaciones muy buenas y productivas” con los gobernantes de la nación agredida para “una resolución completa y total de nuestras hostilidades en Medio Oriente”. También anunció que ordenó al Pentágono retrasar “por cinco días cualquier ataque militar contra plantas de electricidad e infraestructura energética iraní” a fin de permitir la continuidad de las pláticas.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán desmintió de inmediato la existencia de un diálogo en curso y aseguró que las declaraciones del magnate “se enmarcan en los esfuerzos por reducir los precios de la energía y ganar tiempo para implementar sus planes militares”. El desarrollo de los acontecimientos parece dar la razón a Teherán: lo dicho por Trump provocó un desplome de más de 10 por ciento en los precios del petróleo y reavivó las bolsas, deprimidas por los temores a que los ataques israelíes-estadunidenses tengan un impacto de largo plazo sobre la economía global. Estos efectos se borraron en buena medida tras el desmentido iraní. Asimismo, debe considerarse que, mientras Trump difundía el presunto aplazamiento de ataques contra infraestructura iraní, Israel avisaba que comenzó una ofensiva a gran escala contra dichos objetivos, y el jefe del Comando Central de Estados Unidos, el almirante Brad Cooper, instó a los civiles iraníes a “quedarse en casa” porque sus fuerzas bombardearán zonas pobladas.

Con todos estos datos, queda claro que el mandatario estadunidense usó la plataforma digital de su propiedad para difundir desinformación a sabiendas de que engañaba a sus gobernados y de que le sería imposible sostener la farsa. Pueden plantearse tres hipótesis plausibles para explicar semejante conducta: se trató de una maniobra de manipulación de mercados en la que él y sus allegados pudieron aprovechar las previsibles secuelas de sus anuncios para enriquecerse en el mercado bursátil, lo cual constituye el delito de insider trading (tráfico de información privilegiada); fue un intento de calmar a la opinión pública interna, frustrada por el alza drástica en los precios de los combustibles en momentos en que ya existía un malestar generalizado por el alto costo de la vida, o bien representó un ardid para hacer que los iraníes bajaran la guardia y facilitar las operaciones militares contra la república islámica, una engañifa en la que difícilmente caería Teherán. Tampoco puede descartarse que fuera una combinación de esos tres asuntos o todos ellos a la vez.

Más allá de sus motivaciones, el hecho es que Trump propinó un grave golpe a la credibilidad de la institución presidencial de Estados Unidos y volvió a demostrar a todos los estadunidenses que se encuentran gobernados por un mitómano que no asume ninguna responsabilidad por las consecuencias de sus invenciones ni de sus actos.

LA JORNADA MX. DdA, XXII/6297