martes, 2 de junio de 2026

EL JUEZ PEINADO, SUS CUADRAS Y LA LEY ORGÁNICA DEL PODER JUDICIAL


Lazarillo

Siempre le pareció a este Lazarillo que la existencia en España de una asociación colegial llamada Jueces y Juezas para la Democracia parecería una redundancia en cualquier país cuyo régimen político responde a los postulados de una democracia. Esta asociación que, en origen (1983) se llamó Jueces para la Democracia, nació como corriente de la Asociación Profesional de la Magistratura en la primavera del año citado, teniendo como antecedentes -leemos en su web- la experiencia cosechada por Justicia Democrática como búsqueda de un espacio cultural en el que pudieran convivir el compromiso con los valores de la democracia y el ejercicio independiente de una jurisdicción digna de ese nombre. En la actualidad existen en España cinco asociaciones en activo de jueces: la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), Juezas y Jueces para la Democracia (JJPD), la asociación Francisco de Vitoria (AAJFV), Foro Judicial Independiente (FJI), Ágora Judicial (Ágora) y la Asociación Nacional de Jueces (ANJ). Desconozco la identidad de la asociación a la que pertenece el juez Peinado, pero a juzgar por lo que contó contó Ernesto Ekaizer en el diario El Periódico, no me parece  que este sea un juez para la democracia. El artículo 389 de la Ley Orgánica del Poder Judicial prohíbe cualquier actividad mercantil declarada o ilegal de miembros de la judicatura española. vinculada a la hípica, el golf o la preparación de oposiciones .

DdA, XXII/6365

EL FIN DEL BLOQUEO A CUBA SUPONDRÍA UNA RECONCILIACIÓN DE PUEBLO A PUEBLO



Raulito Torres/Aquí en La Habana

Imagínate, por un momento que no hay quien aguante, la primera escena. Agárrate fuerte, como quien se sienta a hacer un ejercicio de estrategia militar o, mejor, una meditación filosófica sobre el peso de la conciencia porque la conciencia, no te quepa duda, es un tribunal que sesiona de madrugada y de su veredicto no se salva ni el más pinto. La decisión ya está tomada: una invasión se lanza desde el norte contra la isla. En esa fracción de segundo en que la maquinaria de guerra se pone en marcha, se desata también una tragedia del espíritu que ninguna victoria táctica podría acallar jamás.
En ese abismo, la culpa no sería un concepto hueco de libro viejo, sino un bicho vivo, palpitante, que anidaría en la cabeza y en el alma de ambos pueblos. Vamos a desmenuzar cómo funcionaría: del lado estadounidense, la muerte de inocentes en Cuba, niños en una escuela primaria de La Habana, viejos en un parque de Santiago, muchachas embarazadas en un hospital de campaña, un científico cuyo proyecto prometía una vacuna para millones, no podría maquillarse con la etiqueta fría de “daño colateral”. Eso no se lo traga nadie.
La cercanía, apenas 90 millas, convertiría el horror en un eco inmediato. Por mucha tecnología y aparatos para tapar la barbarie, la verdad saldría a flote al momento.
Las imágenes de la destrucción y los rostros de los caídos no serían los de un enemigo lejano, borroso, sino los de vecinos con una historia y una humanidad que no admite negación. Un filósofo que yo admiro mucho, de esos que te ponen la mano en el pecho, enseñó que el rostro del Otro nos interpela, nos exige una respuesta ética antes de que podamos siquiera armar un argumento. ¿Cómo podría un piloto, un comandante, un simple ciudadano, escapar del veredicto silencioso de esos rostros? La culpa se volvería un cortocircuito en la conciencia: la idea de una nación que se cree excepcional y justa se haría añicos contra la realidad de su poder destructor sobre los más vulnerables. Sería una herida moral de por vida, una mancha en el alma nacional de allá, que no se quita ni con monumentos ni con discursos bonitos, de hecho , de reputación si alguna vez hubo... ni reducto ínfimo les queda , luego de los últimos papelazos guerreriles por el mundo....ay Lincoln caraj....
Pero la defensa de Cuba, un acto de soberanía doloroso y más que anunciado, trasladaría esa misma culpa justo al centro del territorio estadounidense. La respuesta ante una invasión (que por cierto ojalá se les pase el ataque de ingenuidad e ignorancia de pensar de que no tenemos capacidad de alcanzar buena parte de su territorio con nuestras armas para defendernos, además de la acumulación de empingue...y cierro ya mi boca al respecto...) , apuntando a las ciudades más cercanas del sur de la Florida, no sería una venganza abstracta, sino un espejo trágico.
De pronto, la culpa sería compartida por supuesto...convertida en un lamento de dos caras. En Miami, Tampa o Cayo Hueso, la devastación tendría rostro conocido: niños, viejos, científicos, mujeres embarazadas, todos cobijados por la misma presunción de inocencia. La conciencia del que ordenó la invasión se vería asaltada por una pregunta que quema: ¿valía la pena el objetivo inicial si ahora hay que llorar a los tuyos? La culpa, en este escenario, funcionaría como una radiación invisible que no discrimina ideologías; contaminaría por igual la victoria y la derrota. Dos pueblos, amarrados por la geografía y por la sangre derramada, quedarían atrapados en un ciclo de luto y trauma, donde el trabajo de “científicos importantes para la humanidad”, piensa en una colaboración médica o ambiental, se perdería para siempre, una doble pérdida para todos.
El curioso que llevamos dentro nos pondría a hacer cuentas no solo del costo material, sino del costo de oportunidad espiritual: todo aquello que la humanidad dejó de ser por haber renunciado a la compasión.
Pero cerremos esa puerta ahora mismo. No por ingenuos, sino por un mandato ético y racional. Abramos, en cambio, la segunda escena: la de un comienzo nuevecito de paquete...Imagínate ahora el momento exacto en que el bloqueo económico, comercial y financiero pasa oficialmente a ser historia. No es caridad, es justicia que llegó tarde, pero llegó. En las calles de La Habana y de Nueva York, la fiesta no sería solo por el fin de una política, sino por la oportunidad de una reconciliación de verdad, de pueblo a pueblo....
Yo lo veo así, me disculpan si no estoy checando la bola como es...pero creo que hay que señalar la sabiduría profunda de la postura cubana: no pedir indemnizaciones millonarias por décadas de asfixia económica. Esa decisión revela una jerarquía de valores donde la dignidad y la libre determinación están por encima del vil metal.
Pienso en nuestro Comandante en Jefe, me inspiro y creo que “Nos basta con que nos dejen comerciar como a cualquier otro pueblo del mundo”, esta es una frase que carga una potencia revolucionaria y un humanismo de los buenos. Renunciar a la deuda histórica en aras de un futuro sin yugo y compartido es un gesto de audacia espiritual que desmonta cualquier resentimiento y coloca la relación en un plano de igualdad y respeto a rajatabla. Los cubanos de aquí , no somos rencorosos... al contrario todos estamos esperando que pase la tormenta pa sacar el dominó y jugar todo el mundo...
Ese gesto fundacional sembraría las bases para una nueva armonía, un programa de “saldar deudas” no con billetes, sino con vida compartida. Las ventajas materiales serían inmediatas, de bulto, pero pensadas como un flujo de ida y vuelta que nutre el espíritu. El turismo estadounidense no aterrizaría como un depredador, sino como gestor de un intercambio cultural genuino, donde el disfrute de playas y hoteles sería también un aprendizaje mutuo. Un ciudadano de Ohio no solo se asaría al sol en Varadero; se llevaría en el pecho un bongó, un disco de Arnaldo y su talismán y el aire de una cultura resiliente, solidaria y creativa, abonando un respeto que no se fabrica con propaganda.
Pero el flujo más revolucionario, el verdadero germen del internacionalismo proletario, viajaría de sur a norte. Cuba, con su capital humano forjado en la candela de la adversidad, pondría al servicio de las comunidades más desamparadas de Estados Unidos , que no son pocas, desde los Apalaches rurales hasta los barrios obreros olvidados de las grandes ciudades,
su mayor tesoro: sus profesionales de la salud, sus maestros, sus entrenadores. Imagínate brigadas médicas cubanas, con acuerdos claros y respeto mutuo, trabajando en zonas donde el sistema de salud es un lujo de ricos. No como un gesto de superioridad moral, sino como un acto de hermandad concreta.
Verías a entrenadores formando no solo atletas, sino carácter de barrio; a maestros de inglés (por supuesto que los tenemos), con el método “Yo, sí puedo” devolviéndole la palabra... devolver la esperanza a los que quedaron tirados en la cuneta. Este intercambio no humilla al que lo recibe; lo honra, porque parte de una verdad como un templo: todos tenemos algo que aprender y algo que enseñar. La deuda del bloqueo se saldaría así con una moneda más sólida que el dinero: la construcción de una conciencia solidaria y un tejido social remendado a ambos lados del Estrecho de la Florida.
Este nuevo amanecer, basado en el respeto, no es una utopía de novela rosa. Es un plan económico y espiritual con los pies en la tierra. La ganancia para Estados Unidos no estaría solo en un nuevo mercado de negocios turísticos, sino en acceder a una cantera de humanismo y pericia social que sus propias contradicciones no han logrado parir a esa escala. La ganancia para Cuba, más allá de la obvia apertura comercial, sería el fin de un asedio que ha pretendido ahogar su proyecto de justicia social. Celebraríamos el fin del bloqueo, sí, pero por encima de todo celebraríamos la posibilidad de que dos naciones y por consiguiente el mundo coaccionado y amenazado, desde sus diferencias, con respeto ante todo, escojan el camino de la paz con mayúsculas.
Entre el primer escenario, que nos condena a ambos a un infierno de culpa compartida, y el segundo, que nos ofrece la redención mediante el servicio mutuo, no hay opción racional que valga.
La conciencia, lo mismo la del poderoso que decide invadir y matar pueblos que la del ciudadano que mira y calla o también responde con fuego y muerte, se aleja sin remedio de la vida civilizada.
La verdadera armonía espiritual entre nuestros pueblos no la va a firmar un tratado; va a florecer cada vez que un médico cubano le tome la mano a un paciente olvidado en Alabama, y cada vez que un muchacho de California descubra, sin telarañas en la cabeza, los logros cubanos en revolución truncos por el gobierno de su país en muchísimas ocasiones y la profundidad del alma cubana. Ese es el único futuro donde ganamos todos, y donde la palabra “humanidad” recupera su sentido más sagrado.

DdA, XXII/6365

VOTAR PARA BOTAR AL RENCOR DE LA POLÍTICA ESPAÑOLA


Félix Población

Todo lo mencionado por el firmante constituye, en esencia, el papel que está representando la derecha en España durante buena parte del actual periodo democrático. Salvaríamos excepcionalmente la etapa de transición durante la cual tuvieron su espacio partidos políticos que se decían de centro, pero que al poco desembocarían, por consunción o fracaso de los mismos, en el que fundaron varios ministros franquistas (Alianza Popular), origen del actual Partido Popular. Bastó que a su derecha, a raíz del proceso independentista  en Cataluña,  surgiera en los últimos años una extrema derecha que le empezó a restar votos, para que en lugar de apostar por una derecha democrática,  como consecuencia también de la alargada sombra de Trump en Estados Unidos, y de la floración de partidos de extrema derecha en Europa, el Partido Popular y Vox confluyan en lo que Barrera llama un rencor enfermizo contra el actual (y también el anterior) gobierno de coalición, según se desprende de su comportamiento en la sede parlamentaria. Esto ya se vio en anteriores legislaturas en las que el Partido Popular fue derrotado en una elecciones generales. El rencor no debería ganar en las urnas ni servir de herramienta -a falta de razones,  argumentos o propuestas constructivas- para desgastar a un gobierno desde la oposición, pero una airada e insidiosa cobertura mediática puesta a su servicio podría hacer posible que el rencor acabara venciendo. Con las botas o con los votos, no sería la primera vez, con la colaboración en esta ocasión de sectores de generaciones enteras, las más jóvenes, que pasen por alto lo que el rencor significa, bien sea por frivolidad, ignorancia o estupidez. No saber o haber olvidado lo que el rencor representó en la historia contemporánea de este país, es otro gran fracaso del régimen de 1978, cuyas corrupciones, por otra parte, también han contribuido a degenerarlo democráticamente. Uno y otras no son lo más estimulante para creer en una regeneración democrática, pero antes de que nos venza el rencor y opere junto a la corrupción hasta pudrir una democracia ya resentida, sería deseable que por sobrevivencia y resistencia a la pérdida de los valores y derechos democráticos, el sector que más consciencia de esto tenga en la sociedad española reaccionase a tiempo para no volver a caer en ominosas regresiones. Cada vez que Feijóo, Ayuso, Abascal, Aznar o alguno de sus incondicionales súbditos mediáticos -algunos durante decenios- perpetra en sus declaraciones, publicaciones o prédicas una declaración, una crítica o una información con el rencor por enseña  -a menudo mezclado con la patraña-, deberíamos estar mentalizados para combatir democráticamente lo que esa enseña supuso en nuestro pasado más oscuro. Por eso lo que corresponde a "el que pueda hacer, que haga", del rencoroso y más patrañero de nuestros expresidentes, es "el que pueda votar, que vote" para botar al rencor de la política española, muy favorecido en su siembra, pródiga y creciente cosecha por la mensajería difundida a través de las llamadas redes sociales.


DdA, XXII/6365

GRITOS CON CITA Y GLOSA (LXXVIII): SOBRE RIQUEZA Y LUCHA DE CLASES O EL MAL DE LA INDIFERENCIA



José Ignacio Fernández del Castro

«La acumulación de riqueza es en sí misma un proceso moralmente neutro. Ciertamente, como enseña el Cristianismo, la riqueza trae tentaciones. Pero también la pobreza.»  Margaret Hilda THATCHER, 
ROBERTS de soltera, Baronesa Thatcher de Kesteven (Grantham, Lincolnshire, East Midlands, Inglaterra, Reino Unido, 13 de octubre de 1925 - 
Londres, 8 de abril de 2013): Statecraft: Strategies for a Changing World (2003).

Resultaba paradójica la imagen que de Margaret Thatcher, esa adalid de la política neocon  fallecida hace ya trece años, esa gran impulsora (junto a Ronald Reagan) de la voz de una “derecha sin complejos”, se transmitía en la película La Dama de Hierro (The Iron Lady, 2011) de Phyllida Lloyd... Y es que se la presentaba, a través de la interpretación vigorosa de Meryl Streep, como una tenaz luchadora que debió superar los inconvenientes de su humilde origen y de su sexo, a la vez que se difuminaba el verdadero contexto histórico de unas fuerzas vivas británicas ansiosas por arrumbar, siguiendo fielmente las recetas de Milton Friedman y sus Chicago Bpys (experimentadas sin barreras en el Chile de Pinochet), las trabas que el sindicalismo británico (muy especialmente los sindicatos mineros) suponía para la imposición y desarrollo de sus intereses (de clase, aunque ya no era evidentemente la de sus orígenes).

Y es que la presunta luchadora se dedicó a servir ese provecho (y hasta el capricho) tan ajeno a su origen con especial docilidad y ahínco… Al fin y al cabo, ¿no son tan susceptibles de dejarse llevar por la tentación de la inmoralidad las gentes ricas como las pobres?... De hecho, acaso para corroborar su tesis, fue reduciendo drásticamente toda protección social y el resultado no fue sólo el vertiginoso aumento de la mortalidad en las clases bajas, sino también un notorio incremento paralelo de las tasas de alcoholismo, homicidio, y suicidio...

La película en cuestión nos muestra sólo sindicalistas embrutecidos en su violencia salvaje, pero por ningún lado aparece, por ejemplo, el rebrote del (hasta entonces) desaparecido fenómeno del hambre y la malnutrición infantil en los barrios y zonas más pobres (y mineras), como Gales, Escocia o Yorkshire... Y es que Margaret Thatcher, según repetía con frecuencia, “creía en la lucha de clases y en la victoria de los suyos” (los suyos ideológicos, claro, no de origen)… Para que así fuese estaba dispuesta a convertir las víctimas de su neoliberalismo rampante en “culpables de su propia situación” que sólo pueden elegir entre la sumisa capitulación o el suicidio.

Por eso resulta tan surrealista el supuesto (y contestado desde el propio movimiento) feminismo (de celuloide) de la líder política que más se aplicó en el recorte de los derechos de las mujeres (también de los hombres, claro) en el Reino Unido, mientras mostraba un absoluto desdén hacia las propias feministas y sus organizaciones, apoyaba a los dictadores más reaccionarios de los años setenta del pasado siglo (como su “amigo Pinochet”) o declaraba patéticas guerras coloniales para encubrir tanta injusticia tras el humo de un trasnochado patriotismo de conveniencia (único punto crítico que aparece, como mero apunte, en la película).

En suma, la pantalla convierte la ficción en una esforzada representación del engaño, muy útil como base del imaginario colectivo hegemónico sobre el ascenso de una mujer que, como no se dice, inició el camino hacia buena parte de las crisis-estafa que pronto irían sacudiendo Europa (y el mundo)... Una mujer que, por cierto, basó su irrupción en las esferas del poder, como suele ocurrir, en la dócil asunción del espíritu del patriarcado.

Estamos, aquí y ahora, en pleno proceso de promoción de figuras homologables: mientras comienzan los procedimientos por corrupción a más de cuarenta expolíticos, funcionarios y empresarios por actuaciones, hace una docena de años, en “el entorno” de los gobiernos madrileños de Esperanza Aguirre; su “discípula” Isabel Díaz Ayuso sigue “triunfando” con su forma de promocionar la “libertad” (de tomarse unas cañitas) frente a la “terrible amenaza socialcomunista”… Y los patriarcas, que siguen moviendo la tramoya, dictan sus lemas (tan simplistas como eficaces) desde la concha del apuntador de todos los escenarios y, ufanos, repiten mantras, “quien pueda hacer que haga”, rápida y servilmente llevados a efectp por “quien corresponda”.

Pero, claro, ¿cómo aspirar siquiera a un país (y un mundo) diferente si la gente permanece tan indiferente?.

DdA, XXII/6365

lunes, 1 de junio de 2026

EN LA PROVINCIA DE SALAMANCA, EL FRANQUISMO ASESINÓ A 30 ALCALDES

Es una lástima que este tipo de actos no tengan la difusión y la atención que merecen, especialmente por parte del mundo universitario, que suele brillar por su ausencia en ellos, hace notar el firmante del siguiente artículo sobre la represión franquista en la provincia de Salamanca, donde no hubo apenas resistencia a los militares sublevados, que acabaron con la vida de más de 1.200 personas.

Juan Aparicio y Ángel Iglesias
Luis Castro

A estas alturas está bien documentado el alcance de la represión del llamado ‘Movimiento Nacional’ en la provincia de Salamanca. La base de datos de la asociación Salamanca Memoria y Justicia comprende muchos miles de nombres de represaliados, de los que 1.216 son víctimas mortales. Ello, digámoslo una vez más, en una provincia controlada desde el principio por los sublevados y donde no hubo resistencia significativa al golpe. En un ámbito más local, Ángel Iglesias Ovejero ha documentado 235 víctimas mortales en su rigurosa obra sobre La represión franquista en el suroeste de Salamanca. 1936-1948. Ahí señala «una constante de ensañamiento contra varios miembros de la misma familia, incluidas mujeres», como lo hubo notoriamente en su propia familia, exterminada casi al completo. Otro caso notable fue el de la familia de Juan José Aparicio Cascón, quien el pasado día 28 presentó sus memorias en el CDMH, tituladas El doloroso camino de una familia de Ciudad Rodrigo.
Aparicio expone los orígenes de su familia y recuerda de modo especial a alguno de sus miembros. Así, a Manuel Martín Cascón, alcalde republicano de Ciudad Rodrigo, condenado a muerte en consejo de guerra con otros nueve hombres por ‘rebelión militar’. (En Salamanca fueron asesinados unos treinta alcaldes, entre ellos el de la capital, Casto Prieto). Es la ‘justicia al revés’ de los rebeldes, que Aparicio califica justamente de «infame» y «mendaz». Rememora también el asesinato de su propio padre, Eduardo Aparicio Fernández, «sacado» de la cárcel de Ciudad Rodrigo en un grupo que acabó en una fosa común, por el mero delito, se supone, de sus ideas y relaciones republicanas.
Y evoca con orgullo la trayectoria de su tío Manuel Cascón Briega, al servicio de la República como oficial de aviación, de la cual era coronel jefe al final de la guerra. Entonces rechazó la huida, considerando que, habiéndose limitado a obedecer las órdenes del gobierno legítimo, de nada podían acusarle. Pero los rebeldes le condenan a muerte por ‘rebelión militar’. Otro tío, Pedro, también militar, fue al exilio… Y así Aparicio va dando cuenta de los avatares dolorosos que sufrieron en mayor o menor medida los miembros de su familia, incluida su madre, condenada por el Tribunal de responsabilidades políticas por haber sido esposa de Eduardo y hermana de Manuel y Pedro, una actuación que el autor considera, con razón, «auténticamente miserable». Las memorias se complementan con un trabajo de contextualización histórica a cargo de Ángel Viñas, quien, partiendo de un enfoque de amplio zoom sobre el devenir de la II República, va reduciendo el marco de observación hasta llegar a la familia de Eduardo Aparicio y, más concretamente, a la biografía de Manuel Cascón Briega.
La motivación de obras como las de Iglesias Ovejero y Aparicio Cascón es doble: dar cuenta de unos hechos largo tiempo olvidados o tergiversados y, por otra parte, reivindicar la memoria de su familia, que, más allá de los asesinados, encarcelados o exiliados, es también la de ellos mismos, a quien el trauma ha marcado de por vida con el dolor del recuerdo, la exclusión social y las penurias económicas. Y es algo que concierne también al resto de la sociedad, pues la memoria democrática debería ser un ingrediente de nuestra convivencia, ya que los ideales de justicia, libertad y solidaridad por los que lucharon y murieron esas víctimas no son muy distintos de los nuestros.

DdA, XXII/6364

GUSTAVO PETRO DENUNCIA POSIBLE FRAUDEL ELECTORAL



Ana Cardo 

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, reaccionó a los resultados preliminares de las elecciones al asegurar que no reconoce como definitivos los datos que ya se conocen durante el preconteo y que únicamente aceptará los resultados que surjan del proceso oficial de escrutinio realizado por la Registraduría Nacional, según leemos en varios medios colombianos. A través de un mensaje publicado en su cuenta de X, el mandatario afirmó que el denominado conteo transmitido durante la jornada electoral “no tiene fuerza vinculante” y sostuvo que sus datos no constituyen una norma pública. En ese sentido, insistió en que los resultados oficiales serán los que determinen las comisiones escrutadoras dirigidas por jueces de la República. Según Petro, durante la última semana se habría modificado el software utilizado para el conteo y los escrutinios. El jefe de Estado aseguró que estos cambios ocurrieron en tres oportunidades y habló de presuntas inconsistencias en el censo electoral. En su pronunciamiento, el presidente afirmó que existirían diferencias entre el censo electoral oficial y la información que está en el software. El cual se usó para el proceso electoral. De acuerdo con sus declaraciones, el sistema tendría cerca de 800.000 personas adicionales que, según él, no aparecen en el censo oficial presentado por las autoridades. Por esa razón, afirmó que actualmente existirían dos registros distintos y pidió que se revisen esas diferencias durante el proceso de verificación de los resultados. El mandatario también aseguró que algunas mesas ya impugnadas demostrarían la existencia de votos agregados sin que, según sus afirmaciones, existieran los correspondientes sufragantes registrados. ¿Hasta dónde llega la injerencia del gobierno de Donald Trump, denunciada por analistas internacionales durante la campaña electoral y que tanto ha alertado al gobierno de Claudia Sheinbaum, acordando la anulación de unos comicios cuando se demuestre injerencia extranjera en los mismos? La propia Sheinbaum ha dicho que deben tenerse en cuenta las declaraciones de Gustavo Petro sobre un posible fraude en el conteo de votos.

DdA, XXII/6364

INVESTIGAR LO OCURRIDO CUANDO RESULTA FLAGRANTEMENTE EVIDENTE

Vamos a investigar lo ocurrido porque raro sería que esto fuese lo que parece. Vamos a investigar lo ocurrido es, probablemente, lo peor que una delegada del Gobierno podría decir tras ocho años de dejadez por parte del Ministerio del Interior y del Gobierno de España. Durante estos años, hemos podido ver a la policía golpeando a jubilados, a ecologistas, a trabajadores, a sanitarios, a profesores... También escoltar a nazis por las calles o compadrear entre banderas franquistas junto a líderes de opinión de la ultraderecha. Siempre se investiga lo ocurrido. Y siempre vuelve a suceder. Y se vuelve a investigar. De entre todas las dictaduras social-comunistas, la de España es, sin duda, la más exótica del planeta. Nadie en este Gobierno le recuerda a los policías más motivados que la jubilada tirada en el suelo por defender derechos merece ser tratada con el mismo respeto y amabilidad que quien porta tatuajes nazis en los brazos pidiendo que otros pierdan derechos. De toda la herencia que dejan Sánchez y Marlaska, la más macabra será que no notaremos mucha diferencia cuando el Ministerio del Interior caiga en manos de Vox. Algún día los historiadores investigarán lo ocurrido.

https://youtu.be/KaUStXhwa9k?si=ZcRcaauNkHgewSXQ


Gerardo Tecé

Los docentes se manifiestan por las calles de Valencia en defensa de la Educación Pública. Un policía nacional se acerca corriendo hacia una profesora jubilada que camina con la ya mítica camiseta verde –educación de todos y para todos– y, sin que la señora se lo espere, el poli la empuja con violencia por la espalda. La embiste más bien, la atropella. Tras recibir la inesperada sacudida, la cara de la señora acaba golpeando contra el asfalto y tiene que ser hospitalizada. Llamadme héroe, dijo el policía al llegar a casa. Vamos a investigar lo ocurrido, anunció después de que el vídeo se viralizase la delegada del Gobierno en Valencia, Pilar Bernabé. Anunciar que vas a investigar lo ocurrido cuando las imágenes son evidentes es noticia de por sí. Es tanto como anunciar que podría haber algo más que no sabemos, que no hemos visto. Tal vez policía y jubilada hubieran pactado previamente jugar al tú la llevas con desastrosas consecuencias. Tal vez el uniformado fuese, en realidad, un trabajador del circo al que, disfrazado de policía, le hubiese tocado hacer de hombre bala impactando el cañonazo desafortunadamente contra la señora. Vamos a investigar lo ocurrido porque raro sería que esto fuese lo que parece. Vamos a investigar lo ocurrido es, probablemente, lo peor que una delegada del Gobierno podría decir tras ocho años de dejadez por parte del Ministerio del Interior y del Gobierno de España.

Durante estos años, hemos podido ver a la policía golpeando a jubilados, a ecologistas, a trabajadores, a sanitarios, a profesores... También escoltar a nazis por las calles o compadrear entre banderas franquistas junto a líderes de opinión de la ultraderecha. Siempre se investiga lo ocurrido. Y siempre vuelve a suceder. Y se vuelve a investigar. De entre todas las dictaduras socialcomunistas, la de España es, sin duda, la más exótica del planeta. Vamos a investigar lo ocurrido fue lo que me dijo una vez el responsable de prensa de la Guardia Civil cuando llamé para preguntar por unas imágenes en las que un señor con tricornio golpeaba a un detenido tumbado en el suelo en los aledaños de una plaza de toros. Al parecer, había cometido el grave delito de saltar al ruedo con una pancarta protestando contra el maltrato animal. Sí, he visto las imágenes, ¿qué pasa?, me respondió con chulería el encargado de la diplomacia con los medios dejándome la duda de cómo serían las respuestas no diplomáticas. Lo mismo se le abre un expediente al compañero, pero ya te avanzo que, como mucho, serían un par de días sin empleo, pero con sueldo, me explicó con el tono vacilón del que sabe que puede pillarse vacaciones pagadas un martes cuando quiera. Tampoco te vas a enterar de la sanción porque el compañero tiene derecho a su privacidad, concluyó. De no haber sido por teléfono sino en persona la conversación, se hubiera despedido de mí con una colleja.

Han expedientado al policía que empujó violentamente por la espalda a una jubilada haciéndola caer de boca contra el suelo, dicen los medios. Circulen. Aquí no hay nada que ver, al igual que el Ministerio de Interior nada tiene que ver al parecer con las actuaciones excesivas, con los sindicatos de ultraderecha, con el buen rollo con los manifestantes de derechas y las cargas contra manifestantes de izquierdas. Circulen, repite una y otra y otra vez un Marlaska que hace mucho tiempo que no es culpable de esta situación, sino su jefe, el presidente del Gobierno. Pedro Sánchez, más allá de perpetuar la Ley Mordaza, ha perpetuado un modelo de independencia policial que viene a decir que la poli se gobierna sola. Que la ideología ultra que abunda en la policía es la normalidad. Que la poli hace y deshace sin que nadie les recuerde de manera contundente que trabajan para personas como esa jubilada tirada en el suelo. Nadie en este Gobierno le recuerda a los policías más motivados que la jubilada tirada en el suelo por defender derechos merece ser tratada con el mismo respeto y amabilidad que quien porta tatuajes nazis en los brazos pidiendo que otros pierdan derechos. De toda la herencia que dejan Sánchez y Marlaska, la más macabra será que no notaremos mucha diferencia cuando el Ministerio del Interior caiga en manos de Vox. Algún día los historiadores investigarán lo ocurrido.

CTXT  DdA, XXII/6364


Y AHÍ NOS SUBIMOS EL PUEBLO Y YO A CAMINAR SOBRE EL MALECÓN DE LA ESPERANZA...



Raulito Torres
/Aquí en La Habana

Anoche me senté en el Malecón, con los pies colgando sobre el horizonte, y el pueblo llegó sin avisar. Venía cansado el pueblo, con una guayabera gris que ya tuvo mejores domingos, y traía en los ojos ese brillo raro que tienen esos consortes presidiarios que no han estado jamás presos porque nunca han delinquido y que han visto y vivido mucho pero no se rinden y que bailan lo mismo un reparto que te cantan un tema de Feliú.....ah
Tate quieto...
—Siéntate, pueblo
—le dije, y le tendí un buche de café aguao pero caliente, de esos que se hacen con amor y poquito polvo.
Me dijo Hola?
_yo..., sí hola"
Y el pueblo se sentó a mi lado, que es como sentarse con un abuelo que carga machetes en la memoria, con un niño que juega al taquito en la esquina de un barrio sin electricidad, con una mujer que saca los milagros de la libreta de la bodega y todavía se pinta los labios para que la vida no le gane la pelea. El pueblo es todas esas cosas juntas, apretadas como los pasajeros de un P8 a las seis de la mañana.
—Estoy cansao, me dijo el pueblo, sobándose las manos curtidas.
Anoche no había luz y el calor se me metió en los huesos. Los muchachos no pudieron dormir, y la bodega me miró otra vez con cara de poco. El imperio ese, el de los dólares y los bloqueos, me quiere ver de rodillas.
Y yo, que no soy más que otro hijo suyo, le agarré la mano callosa y le dije:
—Pero mírate, pueblo. Mírate de pie, con la misma guayabera gris pero planchada.
Mírate sacando rumba de un cajón de madera, poesía de un pedazo de pan viejo.
Tú no te arrodillas como han hecho otros que han engañado por ahí pa allá.
Tú bailas sobre las ruinas de las absurdas sanciones, le pones miel a la hiel y conviertes el cerco en un guaguancó.
El pueblo con ese rostro negro blanco mulato moro chino rubio (sin coma que no hay comida)...se quedó un rato en silencio.
A lo lejos, el Morro nos miraba con su catalejo de centinela eterno. Y como a las 5 de la mañana pasó un muchacho en bicicleta con un radio viejo sonando la maza esa sin cantera ...si sí la de Silvio... Y Pasó una palma detrás tarareándola y meneándose con tremendas piernas ... ya de vuelta de algún motivito laboral que se extendió y se convirtió en otra trasnochadera como si nada pasara...
—¿Tú crees que yo aguante? me preguntó el pueblo, con una lágrima escondida entre el cansancio y el orgullo.
Asere tu aguantas porque eres de palma real, pueblo!!, le respondí. Porque tienes el machete del mambí en el alma, porque cuando te quitan el pan te inventas el casabe, cuando te bloquean el mar te sobra el corazón. Tú no estás solo, mi viejo lindo. Mira cómo te quieren, desde Europa a la Patagonia, de La Habana hasta México.los rusos...Brasil, Canadá ...no sé, bola de países porí pa allá...
Mira cuántos hijos tienes regados por el mundo que no te olvidan....no te hablo por supuesto de los ingratos que quieren teñirte la guayabera de rojo ...yo la prefiero gris que tinta en sangre ...pero de preferir de verdad , elegiría que tu guayabera volviera a ser blanca como cuando el comandante en jefe la usaba ...
Chacho!! Eso fue como una inyección!!
El pueblo sonrió, así como quien ve salir el sol después de una tormenta. Sacó del bolsillo un peine y se arregló los pocos cabellos que le dejó la historia.
Bueno, asere, me dijo guiñando un ojo. Dale, que la vida sigue. Ponnos otro buche de café "hola" ese mismo
Y ahí nos subimos el pueblo y yo a caminar sobre el Malecón de la esperanza vestidos aún de resistencia harapienta e invento pa ir resolviendo...Y las olas lamiendo los muros, que saláss son!!!, y un tres cubano tumbando con los brazos abiertos, se perdió a lo lejos caminando derechito hacia el horizonte buscando dice que el son del abrazo de la paz!!
Ay Dió...sTán del Carajo sta Gente!!!

DdA, XXII/6364

LUIS ENRIQUE Y PEDRO SÁNCHEZ, A POR TODAS


Félix Población

Desconozco a qué partido político vota Luis Enrique Martínez, futbolista en sus comienzos del Sporting de Gijón, que lo descubrió en los campos de La Braña, y que después de una brillante trayectoria como jugador está culminando una aún más brillante como entrenador, dejando a su equipo el París Saint Germain como campeón de la Liga de Campeones por segunda vez consecutivaĥ*. Tengo para mí que una vez consiga culminar esa magnífica carrera como entrenador internacional de fútbol, Luis Enrique acabará sus días profesionales en el mismo club en donde comenzó todo, esperando quizá lograr con el Sporting lo que desde hace unos cuantos años no consigue: su ascenso a primera división. Lo del voto, con lo que inicié este post, lo digo porque estos días he leído declaraciones muy similares por parte del futbolista gijonés y del presidente del Gobierno. El primero ha hablado de ganar todas las competiciones, convencido de que su gestión deportiva y los excelentes futbolistas con los que cuenta el equipo parisino, le permiten hacer semejante diagnóstico, como si el París Saint Germain no tuviera un sólo adversario capaz de derrotarlo. No es el pronóstico más adecuado después de haber vencido al Arsenal en la fase de penaltis. Pedro Sánchez, por su parte, les ha dicho a las juventudes de su partido que no sólo espera ganar las elecciones generales de 2027, sino que lo suyo va más allá, a pesar del reciente varapalo que para el PSOE está siendo el auto de imputación de Rodríguez Zapatero, el máximo valedor del presidente. Pareciera que tanto Luis Enrique como Pedro Sánchez desestimaran, temerariamente, la entidad de los adversarios, el uno en los estadios de fútbol -donde nada debe darse por hecho, como en todo deporte-  y el otro en la política, sabiendo en este caso que la mayor adversidad no proviene de este ámbito, como está quedando sobradamente demostrado con lo que algunos expertos llaman golpe de Estado judicial. Lo que no se les puede negar a los dos, desde luego,  es una gran confianza en sí mismos y en los equipos que pilotan, algo que en ambos casos rindió sus frutos en los últimos años con éxitos competitivos en sus respectivos ámbitos. Con todo, no creo que Luis Enrique vote a Sánchez. Con el ego que lo caracteriza, siendo entrenador de la selección española en el Mundial de Qatar, llegó a postularse como candidato a la presidencia del Gobierno: "Podría ser una opción, dijo. Eso sí. Me comprometería a que si en el primer año no cumplo el 50% de las cosas que prometo en campaña, lo dejo. No estaría mal. El que quiera gobernar que gobierne, pero al menos cumple el 50% de lo que dices. Debería ser un objetivo para nuestra clase política. Hablan muy bien pero no cumplen. Dejan mucho que desear". Igual, en vez de entrenador del Sporting, a lo que Luis Enrique aspira en realidad es a ser alcalde de la villa de Gijón. De momento, la actual alcaldesa del Foro de Cascos ya ha puesto su nombre a la playa del Rinconín, compitiendo con el de la escritora librepensadora Rosario de Acuña que ya lleva el espacioso paseo marítimo hasta el lugar.

DdA, XXII/6363

sábado, 30 de mayo de 2026

EL PUEBLO URUGUAYO, CON EL PUEBLO CUBANO: NI ODIO, NI INJERENCIA


Fueron por lana y salieron trasquilados: El intento de escándalo del grupúsculo anticubano en Montevideo.


Orestes Hernández/Aquí en Montevideo

Eran las primeras horas de la tarde del 29 de mayo cuando un puñado de personas se congregó frente a la embajada de Cuba en Montevideo. No eran muchas. Nunca lo son. Pero hacían ruido, como suele ocurrir con quienes creen que el odio estridente puede suplir la falta de argumentos y de respaldo popular.
Eran algunos cubanos residentes en Uruguay, una minoría ínfima dentro de la amplia colonia cubana, pero con una particularidad: sus posiciones extremas, su fervor por una intervención armada de Estados Unidos contra la isla y, según algunas fuentes, su financiamiento proveniente de Miami.
El tufo a vieja política de tierra ajena los delataba.
Les acompañaba cierta diputada de origen cubano, cuya gestión parlamentaria ha estado signada por una obsesión enfermiza contra Cuba.
Tan desmedida es su animadversión que no dudó hace unas semanas en mentir sobre la fecha y el destino de una donación del gobierno uruguayo al pueblo cubano.
En lugar de ocuparse de los uruguayos, de sus problemas reales, de sus desafíos cotidianos, la legisladora prefiere arremeter desde esta orilla contra la isla que la vio nacer.
El odio, decía Benedetti, es una especie de nostalgia al revés. Pero la ironía, caprichosa y justiciera, quiso que la misma tarde de la intentona, una fotografía comenzara a circular mostrando a esta poco conocida diputada casualmente escoltada por un cartel solidario que exigía poner fin al bloqueo contra Cuba.
Un instante involuntario, un encuadre perfecto: la propia imagen la exponía como alguien que, al menos por un segundo, parecía estar del lado que tanto combate. Un premio al ridículo de la parlamentaria.
El frío anochecer montevideano no les sonrió.
Porque mientras el grupúsculo intentaba montar su puesta en escena de supuesta "protesta democrática", lo que ocurrió frente a la sede diplomática fue exactamente lo contrario a lo que esperaban.
El pueblo uruguayo, ese que lleva en el ADN la solidaridad artiguista, se hizo presente. Y no con un puñado, sino en cantidad abrumadoramente mayor.
Ciudadanos comunes, militantes sociales, sindicalistas y estudiantes se apostaron frente a la embajada de la isla con canciones, pasacalles y consignas claras: "No al bloqueo", "Cuba sí, yanquis no", "Manos fuera de la isla".
El valladar solidario fue tan contundente que la intentona anticubana quedó sepultada bajo el canto popular. Allí no hubo espacio para las mentiras de la diputada ni para los dólares de Miami.
Los pocos que intentaron gritar fueron silenciados por la marea humana que, con banderas cubanas y uruguayas entrelazadas, recordaron quién es quién en esta parte del mundo.
Cuando la manifestación concluyó, los convocantes se retiraron cabizbajos, quejosos del poco acompañamiento, derrotados no solo por los números sino por la historia misma.
Y en contraste absoluto, todos los solidarios se acercaron a la puerta de la legación diplomática para saludar a los representantes diplomáticos quienes agradecieron el respaldo del pueblo uruguayo, ese que una vez más supo estar del lado correcto. Los solidarios respondieron con más aplausos y un canto final que se perdió por las calles del barrio montevideano.
El odio había ido por lana, convencido de que su ruido mediático y sus influencias externas le daría el protagonismo que tanto ansía. Pero salió trasquilado, como reza el refrán, porque el pueblo de Artigas demostró una vez más su valía: ni odio, ni injerencia, ni mentiras pagadas desde Miami pueden contra la dignidad de dos pueblos que se saben hermanos y solidarios.
Y en Uruguay, el que va con la lana del imperio a provocar, termina siempre sin lana… y sin vergüenza*.

*Altos mandos militares de Estados Unidos y Cuba se reunieron el viernes en Guantánamo, en medio del deterioro de las relaciones entre ambos países por la amenaza del presidente Donald Trump de tomar el poder de la isla. El encuentro se produjo en la base que tiene Estados Unidos en el extremo suroriental de la isla. Cadena Ser

DdA, XXII/6362