lunes, 2 de marzo de 2026

SE AVANZA EN LA NORMALIZACIÓN DE LA LEY DE LA JUNGLA

Para la comunidad internacional la consecuencia más indeseable de la agresión contra Irán es la creciente normalización en el mundo de la ley de la jungla, es decir, de la capacidad de los países con mayor poderío militar de imponer sus designios a naciones débiles o menos poderosas, al margen de los principios básicos de la legalidad internacional. Asimismo, es de temer que el estilo de ejercicio del poder de Trump cunda en otras naciones, un estilo que obliga a recordar el despotismo, la irracionalidad, la arbitrariedad y la corrupción que caracterizaron al monarca iraní depuesto por la revolución islámica de 1979 y cuyo régimen fue retratado con maestría por el periodista Ryszard Kapuściński en su libro El Sha o la desmesura del poder.


EDITORIAL

Por donde se le mire, la agresión conjunta lanzada por los gobiernos de Donald Trump y Benjamin Netanyahu en contra de Irán coloca al mundo en una circunstancia mucho más siniestra y peligrosa de la que imperaba hasta el pasado fin de semana. Para la nación agredida, es devastadora la destrucción humana y material dejada en sólo 48 horas de guerra impuesta: cientos de civiles asesinados por las bombas lanzadas desde aviones estadunidenses e israelíes, eliminada la máxima cúpula del poder político y daños difícilmente cuantificables, con la sombría certeza de que en los días siguientes esos saldos seguirán creciendo.

Ninguno de los posibles desenlaces de esta incursión ilegal y criminal puede ser positivo, desde luego, para la nación persa, ya sea que deba rendirse tras una devastación mayúscula y aceptar un nuevo ciclo de sometimiento a Washington –como el que encabezó entre 1953 y 1979 el sha Mohammed Reza Pahlavi–, que cunda la ingobernabilidad en el territorio iraní –como ocurre en Libia y Siria tras las intervenciones occidentales en esos países– o que logre, mediante los contrataques de su arsenal de misiles, obligar a Trump a deponer la agresión y declarar una más de sus victorias ficticias.

El panorama no es más alentador para los países de la región que albergan bases militares de la superpotencia, muchas de las cuales han sufrido ataques de represalia por parte de la república islámica. Por añadidura, para Washington es casi imposible contener el número de sus bajas a las ya registradas en tales ataques, y ello aplica también para las potencias europeas que decidan hacerse cómplices de Estados Unidos en esta nueva aventura de destrucción de un país del ámbito islámico.

Los efectos de la guerra en la economía mundial se han hecho sentir desde las primeras horas: el domingo las cotizaciones del petróleo en los mercados internacionales se dispararon cerca de 10 por ciento y dependiendo de la voluntad y la capacidad de Teherán de lograr la reducción o paralización del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, ese fenómeno puede llegar a 30 por ciento o más. Es previsible también un incremento sustancial en las tarifas del transporte de mercancías, lo que sumado al impacto de la extorsión arancelaria mundial practicada por el trumpismo provocará desabasto y carestía de una multitud de productos.

Pero para la comunidad internacional la consecuencia más indeseable de la agresión contra Irán es la creciente normalización en el mundo de la ley de la jungla, es decir, de la capacidad de los países con mayor poderío militar de imponer sus designios a naciones débiles o menos poderosas, al margen de los principios básicos de la legalidad internacional. Asimismo, es de temer que el estilo de ejercicio del poder de Trump cunda en otras naciones, un estilo que obliga a recordar el despotismo, la irracionalidad, la arbitrariedad y la corrupción que caracterizaron al monarca iraní depuesto por la revolución islámica de 1979 y cuyo régimen fue retratado con maestría por el periodista Ryszard Kapuściński en su libro El Sha o la desmesura del poder.

LA JORNADA MX. DdA, XXII/6276

LAS VOCES DE LAS MUJERES INTERNADAS EN EL MANICOMIO DE CONXO

 Carmen Valiña: “La psiquiatría se alió con la Iglesia y el Estado para controlar nuevos modelos de mujer”

Nueva Revolución publica hoy la entrevista realizada a la historiadora Carmen V. Valiña sobre su libro As tolas que non o eran, (Las locas que no lo eran), una obra que rescata las voces silenciadas de las mujeres internadas en el manicomio de Conxo (Santiago de Compostela) entre 1885 y 1936. Madres solteras, alcohólicas o jóvenes que mantenían relaciones sexuales fuera del matrimonio eran candidatas idóneas para terminar recluidas entre sus muros, a menudo conducidas por sus maridos, padres o hermanos.

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Nueva Revolución (Dani Seixo) / Carmen Valiña-blog

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que los psiquiátricos no eran lugares para cuidar la salud mental, sino espacios de reclusión y control social. Sobre todo, si eras una mujer. Madres solteras, alcohólicas o jóvenes que mantenían relaciones sexuales fuera del matrimonio eran candidatas idóneas para terminar recluidas entre sus muros, a menudo conducidas por sus maridos, padres o hermanos.

El manicomio de Conxo, situado en Santiago de Compostela (Galicia), fue una institución psiquiátrica fundamental en el siglo XIX y gran parte del XX. Inaugurado el 1 de julio de 1885 en el antiguo Monasterio de Santa María de Conxo, impulsado por el Arzobispo Miguel Payá y Rico y el Cabildo Catedralicio, con el objetivo de dar servicio de psiquiatría en Galicia. el hospital fue adquirido por la Diputación Provincial de A Coruña en 1969. Posteriormente, en 1993, fue transferido al Servicio Gallego de Salud (SERGAS).

Las locas que no lo eran no es solo un libro sobre un manicomio olvidado en una tierra olvidada; es el relato, en sus propias palabras, de quienes lo habitaron, a través de sus cartas, objetos y fotografías. Es, pues, un ensayo que parte de la memoria de las mujeres que quedaron en los márgenes de lo considerado socialmente aceptable.

Sus historias nos muestran cómo solo una pequeña parte de ellas tenían realmente un trastorno mental. Muchas únicamente querían ver mundo, y preparaban maletas que llevaban a ninguna parte. A otras les gustaba el vino, y se embriagaban para olvidar lo que tenían en casa, se acostaban con hombres antes del matrimonio o se atrevían a decir no.

Amalia, María, Elena y todas las “locas” que pueblan estas páginas fueron ocultadas por una sociedad y un saber médico para quienes no importaban desde el momento en que cruzaron las puertas del manicomio de Conxo, en Santiago de Compostela, entre 1885 y 1936.

Yo podría haber sido ellas. Tú podrías haber sido ellas. Bastaba una risa a destiempo, un hijo sin padre, un baile hasta el amanecer en la taberna del pueblo, copa en mano. Esas mujeres nos regalaron su mirada para ver a través de las paredes del manicomio. Nos agarran de los hombros, nos agitan y nos dicen: “mírame, ¿de verdad te parezco una loca?”

Este es un libro sobre quienes nunca importaron. Pero sus historias tienen la potencia de lo profundamente humano. Pobres mujeres de pueblo, analfabetas, rebeldes. Mujeres a quienes la historia oficial ha relegado a los márgenes bajo la etiqueta de locura. Pero, como revela Valiña, tras ese estigma se esconden vidas llenas de humanidad y dignidad: la subversión de Amalia fumando cigarrillos rubios en el vapor de La Habana; la carta de María a su hija tras una Navidad infernal; o la mirada desesperanzada de Elena, que debería estar amasando en las manos de su nieta y no en el costurero de un hospital psiquiátrico.

A través de esta entrevista profundizamos en las claves de una obra que rompe con la narrativa dominante y da voz a los derrotados.

Entrevista Daniel Seixo
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Nota Asturias Laica:
Exposición VOCES OLVIDADAS. LAS MUJERES DEL HOSPITAL DE CONXO
Archivo de Galicia
Recorrido virtual

ASTURIAS LAICA  DdA, XXII/6276

EL ASESINATO DE ALI JAMENEI, UN ERROR ESTRATÉGICO

 A sus 86 años, el líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyyed Ali Jamenei, personificó la continuidad estratégica de la República Islámica. Para Washington y Tel Aviv, se perfilaba como un elemento central de la doctrina de disuasión, la proyección regional y la coherencia ideológica de Irán. El ataque conjunto israelí-estadounidense contra su complejo de Teherán, denominado en código "León Rugiente" y "Furia Épica", se presentó como una operación de decapitación. Dicen las agencias de noticias iraníes que junto a Jamenei falleció su nieta de catorce meses y los padres de ésta. El siguiente artículo se publicó ayer el diario Teheran Times:


Xavier Villar

La premisa era sencilla: eliminar la máxima autoridad y desestabilizar el sistema.

Donald Trump calificó el ataque como “justicia estratégica”, presentando a Irán como una fuente primaria de inestabilidad regional y afirmó que la decapitación ofrecía una influencia que no estaba disponible a través de la diplomacia o las sanciones. 

Las presiones internas moldearon este cálculo. La larga relación de Trump con el financiero Jeffrey Epstein resurgió en medio de documentos recientemente publicados del Departamento de Justicia que detallan acusaciones de conducta sexual inapropiada con menores. A lo largo de décadas, la caracterización que Trump hizo de Epstein cambió —de comentarios sociales casuales a un supuesto distanciamiento, y finalmente a la denuncia como pedófilo para 2024—, lo que ilustra el ambiente políticamente cargado en el que se tomaron las decisiones en Estados Unidos.

Para Israel, la operación fue objeto de un intenso escrutinio internacional. En noviembre de 2024, la Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra Benjamin Netanyahu y el exministro de Guerra Yoav Gallant por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad en Gaza. La CPI concluyó que habían utilizado la hambruna como método de guerra, atacado deliberadamente a civiles y cometido actos inhumanos, incluyendo asesinatos y persecución. Los ataques mataron a más de 71.000 palestinos, en su mayoría mujeres y niños, devastaron la infraestructura civil y desplazaron a una parte significativa de la población. Juristas y grupos de derechos humanos han calificado ampliamente estas acciones de genocidas.

Martirio y cultura estratégica

El liderazgo del Ayatolá Jamenei no puede evaluarse sin comprender cómo la República Islámica internaliza el concepto chiita del martirio. La Shahada no es una simple "cultura de la muerte" ni una rendición a la autoaniquilación irracional. Es un principio ético y político estructurado que ha guiado la concepción de la República sobre la resistencia y la legitimidad.

La tradición se arraiga en Karbala, en el año 680 d. C., cuando Hussein ibn Ali, nieto del Profeta, y sus compañeros fueron masacrados tras días sin agua ni comida por las fuerzas de Yazid. Este suceso estableció un modelo en el que la legitimidad se deriva de la firmeza bajo coerción, no del éxito militar inmediato. Las lecciones de Karbala siguen moldeando la arquitectura moral e institucional de la República.

En este marco, la muerte en el camino de la resistencia es una validación, no una derrota. Hezbolá y la República Islámica han institucionalizado esta lógica. Hassan Nasrallah, asesinado en 2024, captó su esencia: «La fuerza y ​​la superioridad del luchador no provienen del tipo de arma que porta, sino de su voluntad... y su disposición hacia la muerte». El martirio en este contexto es simbólico; refuerza la autoridad moral, legitima decisiones estratégicas y configura el horizonte de la acción política.

Fundamentalmente, esta disposición no implica el rechazo del mundo temporal. Como demuestra la investigación de Roxanne Euben sobre la yihad, el martirio transforma la sociedad según los principios coránicos de justicia. El muyahidín puede buscar una recompensa en el más allá, pero la lucha, al mismo tiempo, busca establecer una comunidad justa en este mundo. Para el ayatolá Jamenei, la resistencia contra Estados Unidos e Israel se concretaba en estos términos. El asesinato nunca funcionó como disuasión. Dentro del imaginario moral y político chií, el martirio fortalece la causa, valida a los sucesores y otorga flexibilidad estratégica. La resistencia bajo presión se interpreta como una confirmación histórica y moral de la legitimidad.

El enfoque del ayatolá Jamenei respecto al martirio estaba profundamente entrelazado con el diseño institucional. No se trataba de una simple retórica, sino de una cultura estratégica. Disciplinó la toma de decisiones, orientó la doctrina del CGRI y guió la postura regional de Irán. Lejos de generar vulnerabilidad, reforzó la resiliencia, permitiendo al Estado absorber impactos y proyectando disuasión.

La República Islámica fue diseñada para gestionar las transiciones de liderazgo. El Consejo de Guardianes supervisa las elecciones y vigila la conformidad política. La Asamblea de Expertos selecciona al Líder, equilibrando la legitimidad clerical con la competencia estratégica. El Consejo de Conveniencia media en las disputas entre las ramas rivales, y el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y otras unidades militares salvaguardan tanto la seguridad interna como la posición regional de la República. El Artículo 111 de la Constitución garantiza que la autoridad temporal pase a un consejo compuesto por el presidente, el jefe del poder judicial, el presidente del parlamento y un clérigo de alto rango para evitar un vacío.

Diseñada para asegurar la continuidad 

Mientras tanto, los llamados externos que instan a los iraníes a movilizarse bajo la premisa de que el Estado depende de una sola figura reflejan una profunda interpretación errónea. Episodios históricos de fragmentación invitaron repetidamente a la intervención extranjera, configurando el sistema posterior a 1979 para salvaguardar la autonomía estratégica. El ayatolá Ruhollah Jomeini codificó un principio simple: la preservación de la República Islámica prevalece sobre cualquier cargo individual. El ayatolá Jamenei gobernó dentro de esta jerarquía. El sistema que deja está diseñado para absorber impactos, mantener la cohesión y asegurar la continuidad a lo largo de las transiciones políticas.

El ataque eliminó a una figura central. Su impacto estructural se medirá por la resiliencia de las instituciones que sustentan el Estado. Los errores de cálculo de actores externos —moldeados por las presiones internas en Estados Unidos, incluyendo el ambiente políticamente tenso que rodea a Trump, y por el escrutinio a Israel— reflejan un malentendido persistente: la República Islámica no es un régimen impulsado por personalidades. Su durabilidad reside en la gobernanza colectiva, las salvaguardias institucionales y la previsión estratégica a largo plazo, no en la presencia de un solo individuo.

Incluso sin el Ayatolá Jamenei, la arquitectura política de Irán —reforzada por el Consejo de Guardianes, la Asamblea de Expertos, el Consejo de Conveniencia y el ejército— proporciona continuidad. La toma de decisiones se distribuye a través de redes institucionalizadas, consultas clericales y la revisión de la seguridad. La doctrina estratégica, la postura regional y la cohesión interna se mantienen vigentes. La República ha sido diseñada para perdurar, no solo para sobrevivir, sino para proyectar estabilidad y disuasión incluso bajo presión extrema.

Al evaluar el ataque, los observadores deben mirar más allá de los efectos simbólicos y tácticos inmediatos. La resiliencia de la República Islámica se basa en un sistema que considera la pérdida de liderazgo como una prueba, no como una crisis. El martirio refuerza la autoridad moral. Las redes institucionales salvaguardan la capacidad operativa. La cultura estratégica garantiza la continuidad. La destitución del Ayatolá Jamenei puede marcar un momento histórico, pero es improbable que produzca el colapso sistémico anticipado por los planificadores extranjeros.

TEHERAN TIMES  DdA, XXII/6276

153 NIÑAS ASESINADAS NO ES UN NÚMERO, ES LA CONTINUIDAD DE LA BARBARIE


 Convendría no olvidar que los ataques de ayer a Irán se iniciaron con el asesinato masivo de menores, como en la Franja de Gaza, víctimas de un misil israelí contra una escuela iraní. La barbarie estaba asegurada desde el comienzo porque formaba parte de la realidad, no de la IA, como enlodó Musk. ¡Y nuestra Europa le dice a Irán que se deje abatir...! Los grandes países europeos piden a Irán que cese sus ataques indiscriminados, leemos. ¡Qué vergüenza de gobiernos! Lo inmediato será juntarse con quienes iniciaron la barbarie.

Paco Arenas

No salen las palabras
A Trump no le importa la democracia en Venezuela, Cuba o Irán. Tampoco las libertades y derechos de las mujeres iraníes, del mismo modo que a Joe Biden no le importó dejar abandonadas a las mujeres afganas después de la retirada estadounidense de Afganistán, donde muchas vieron sus derechos retroceder de golpe ante el silencio hipócrita de Europa.
A Trump le importa el petróleo de Venezuela y de Irán o las tierras raras de Groenlandia, y tal vez mañana decida otro país, para acallar sus escándalos sexuales en la isla Epstein, y porque necesita una guerra para que no se hable de que está hundiendo además la economía estadounidense, y la única forma de resucitarla es incrementado la producción de armas.
Mientras que Israel sueña con Gran Israel, a costa del sufrimiento de generaciones enteras.
La guerra no empieza con un disparo. Empieza mucho antes: cuando alguien decide que la vida de otro vale menos que sus intereses personales. Empieza cuando la persona deja de ser persona y se convierte en cifra, en daño colateral.
Las 153 niñas asesinadas no son un número. No hay cifra en el mundo que dé sentido a un solo cuerpo que dejó de crecer. No son estadísticas: son cuadernos abiertos con dibujos. Son risas que ya no volverán a escucharse, hijas, hermanas, amigas que ya no podrán plantar cara ni a la opresión de la tiranía del régimen iraní, ni a quienes las han matado.
No en mi nombre.

DdA, XXII/6276

LA BANDERA DEL PUEBLO PALESTINO Y LA DEL PUEBLO SAHARAUI



Félix Población

El concejal y portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Zamora se hizo notar en la última sesión plenaria después de haber observado en el barandal de la balconada del edificio municipal una enseña que creyó identificar con la del pueblo palestino. Como todo ser humano con sentimientos humanitarios, se trata de la bandera que más difusión solidaria ha tenido en los medios en estos dos últimos años largos. No conocerla implicaría por parte del concejal de extrema derecha una ignorancia sobre esta circunstancia deplorablemente llamativa. Todavía este señor, después de más de 24 meses, desconoce la bandera del pueblo más atrozmente masacrado por el Estado genocida de Israel durante décadas. Es a lo que conduce pertenecer a un partido cuyo líder confraterniza con el primer mandatario de ese Estado, contra el que la justicia internacional dictó órdenes de arresto por crímenes de guerra y contra la humanidad. El concejal de Vox pretendió con su intervención que se retirara esa bandera, apelando para ello a legalismos relativos a la neutralidad institucional. Fue entonces cuando el concejal de Hacienda le indicó al objetor que la que le importunaba no era la bandera palestina sino la de la República Árabe Saharui Democrática y que su colocación se hizo a instancia de la asociación Zamora con el Sáhara con motivo del cincuentenario de la proclamación de esta república*. La ignorancia de ambas banderas evidencia el grado de sensibilidad de Vox con la adversidad de los dos pueblos que representan. Nada nuevo. Mejor está darle abrazos y parabienes a los continuadores de la barbarie ahora en Irán, Netanyahu o a Trump. ¡Dónde va a parar! Los electores zamoranos insolidarios o ignorantes del dolor y el sufrimiento de los pueblos ya saben a quienes votar en las urnas de Castilla y León el próximo domingo.

*Con este motivo, el Ayuntamiento de Zamora ha donado un autobús al Sáhara Occidental. El vehículo será enviado a la Wilaya de Bojador y servirá para el transporte escolar.


DOCUMENTO GRÁFICO

Cuando Abascal estrechó la mano de Netanyahu en Nueva York 
celebrando su "firmeza". 

DdA, XXII/6276

sábado, 28 de febrero de 2026

ISRAEL EMPIEZA TAMBIÉN SU GUERRA MASACRANDO A MENORES EN IRÁN


Félix Población

A estas horas de la tarde del domingo, cuando siguen llegando noticias procedentes de Irán sobre el comienzo de los ataques a este país por parte de Estados Unidos e Israel, su socio en Oriente Medio, no dejan de incrementarse las cifras sobre uno de los trágicos y brutales resultados de esos ataques, ocasionado en este caso por un misil israelí en una escuela de enseñanza primaria de niñas en la provincia de Hormozgán, al sur del país. El número de víctimas a las seis de la tarde se sitúa en 85, según información facilitada por el sitio web del poder judicial iraní Mizan Online. El ataque se produjo a primera hora de la mañana y las imágenes de este acto de barbarie son aterradoras. Llama a la indignación que el Estado que ha perpetrado un genocidio en la Franja de Gaza, con decenas de miles de menores asesinados en poco más de dos años, continúe su acción armada en un país extranjero y la comience con un asesinato masivo de casi un centenar de niñas tras bombardear una escuela. Se recrudece la crudeza de EEUU e Israel para liberar a las mujeres iraníes del yugo del régimen patriarcal, escribe con amarga ironía alguien en su muro, recordando lo que se dijo en la guerra de Afganistán. Ahora estamos a la espera de saber el papel de las bases estadounidenses en España, porque no basta con pedir la desescalada de este nuevo conflicto y apelar al diálogo, como ha hecho Pedro Sánchez. Lo que toca es no seguir siendo un siervo sumiso de Estados Unidos como país miembro de su OTAN. En sus 240 años de historia, como ha recordado hoy el portavoz del gobierno chino, Estados Unidos ha estado en guerra en todos ellos, salvo en 16, y siempre lejos de su casa. Sus 800 bases militares en 80 países sirven de cómputo cabal a esa historia. Israel y Estados Unidos merecen actualmente un aislamiento internacional por su política de barbarie. No vale la equidistancia de la Unión Europea.*

*Hoy me he vuelto a acordar de una tal Corina Machado regalándole su sucio Nobel de la Paz a Donald Trump.


**Legisladores del Partido Demócrata expresaron hoy su enérgico rechazo a la participación de Estados Unidos en la ofensiva militar junto a Israel contra Irán. La operación, ejecutada en conjunto con Israel, ha sido catalogada por los congresistas como «ilegal e inconstitucional», al no contar con el aval del Capitolio y violar los procedimientos establecidos para el uso de la fuerza militar.

DdA, XXII/6275

LA CULTURA PUAF AMENAZA LA SUPERVIVENCIA DE NUESTRA ESPECIE

El mundo está cambiando, los dueños del dinero y de los instrumentos de comunicación y poder, han decidido con quien están y qué defienden. Las víctimas de la desigualdad, guiadas por la estrella errante de su red social favorita y por la IA, tienen claro, por primera vez en la historia, que su causa es la misma que la de los que la han auspiciado y la hacen cada año más onerosa e insoportable. La cultura Puaf, pese a la repugnancia que provoca, es la bandera que brilla en el horizonte. Hoy más que nunca tenemos que volver a la pedagogía, a involucrarnos en política para, como decía Don Antonio, evitar que otros la hagan por nosotros y contra nosotros. No es sólo cuestión de supervivencia de un modelo de vida, lo es de la especie. En el diccionario abierto del español, puaf es una interjección que denota asco, desagrado. 


Pedro Luis Angosto

Desde hace unas décadas los sectores más reaccionarios y fascistas de Estados Unidos idearon una palabra para identificar en ella todos los males que perjudican sus intereses y, por tanto, contravienen los del planeta, es decir los de toda la humanidad, dado que ellos, la minoría de nuevos millonarios tecnológicos, son el único motivo por el que merece la pena vivir, incluso morir. De entre los mayores difusores y defensores del movimiento antiwoke destacan Mark Zuckerberg, dueño de Meta, y Elon Musk, dueño de todo aquello que le ha cedido la NASA y la Administración yanqui sin la menor contrapartida. A través de sus redes sociales, ambos ricachones miserables se han involucrado de lleno en la batalla contra los valores democráticos, contra la justicia social y a favor del supremacismo masculino y blanco, especialmente el del país que preside su amigo Donald.

La difusión del nuevo pensamiento fascista, que en resumidas cuentas pretende lo mismo que el viejo, no se podía hacer mediante argumentos complejos que hicieran pensar demasiado a la futura clientela, había que simplificar como ya supo hacer Goebbels, mensajes cortos, contundentes y repetidos hasta la saciedad, hasta llegar a las mentes más cortas y arruinadas, hasta envolverlas y crear una tela de araña de la cual no se podría salir salvo por hechos devastadores. Los maestros de Trump y las redes sociales amigas decidieron que clasificar todo lo que ellos odiaban dentro de la palabra woke, de manera que no hubiese que estar enumerando una a una las cuestiones que les causaban repulsión y urticaria contumaz. Decir que algo es woke es tanto como calificarlo de comunista, radical, igualitarista o antiamericano, de tal manera que construir un sistema de seguridad social en Estados Unidos -del que sigue careciendo en 2026 pese a ser el país más rico del mundo-, crear hogares para los viejos sin casa o para los jóvenes que la buscan, una red de transporte público decente o un impuesto de la renta en el que paguen más quienes más tienen no sólo es pecado mortal, sino que además merece el anatema y el castigo más severo para que el ejemplo no crezca entre las generaciones tiernas, que han de ser el sustento de la nueva y fuerte nación americana fetén, sin contaminaciones, sin condicionantes que aminoren de alguna manera la capacidad de acumular riquezas de aquellos que carecen de escrúpulos y de alma pare pensar que dicha acumulación supone el hambre y la necesidad de millones de personas, cosa que evidentemente les importa un bledo.

Si no podemos crear un sistema de seguridad fuerte y eficaz, si no se puede ayudar a quienes la vida no les ha sonreído y les ha dado duro, si a los viejos hay que dejarlos pudrirse en un secadero, si no se puede buscar la igualdad entre hombres y mujeres, si no se pueden construir viviendas dignas para todo el que las necesite, si no se debe pagar lo justo a los trabajadores, si no es legítimo buscar la justicia social porque todo eso son debilidades enfermizas de los defensores de la cultura woke, entonces sólo nos queda la cultura Puaf, que es la que defienden Trump, Zuckerberg, Musk, el presidente de la OTAN, Putin, Netanyahu, Meloni y la derecha española, siempre interesada en dejar muy claro para quien trabaja, a quien defiende y cual es su lugar en el mundo.

La cultura Puaf es la defendida por los peores habitantes del planeta, por aquellos que niegan el cambio climático y proponen el regreso sin complejos a las energías fósiles, a contaminar con total libertad, con empeño y deleite, aunque reviente el mundo, mueran todas las especies y el ser humano quede reducido a ejemplares sueltos refugiados en ciudades subterráneas. Es igual que los ríos dejen de tener vida, incluso que carezcan de agua, da lo mismo que los árboles desaparezcan, enfermen o queden como reliquias en los jardines botánicos, es indiferente que sólo las ratas, las moscas y los humanos seamos los únicos seres vivos de la Tierra, no importa nada porque aquí se trata de aplicar los principios del neodarwinismo a las personas, es decir sólo subsistirán, en un mundo superpoblado, los más cabrones, los más miserables, los más hideputas, quedando extinguidos para siempre aquellos que muestren empatía hacia los que sufren o padecen necesidad. Amar, preocuparse y ocuparse de los demás, no ambicionar riquezas, desear que todos los seres humanos tenga lo necesario para llevar una vida digna, proteger los mares y reservar espacios protegidos a las especies en peligro de extinción, sustituir progresivamente y de modo urgente las energías fósiles por otras no contaminantes, odiar la guerra con toda el alma, son síntomas de debilidad, de personas que no tienen el suficiente carácter para apretar el gatillo cuando hay que hacerlo sin ponerte a considerar sus cualidades personales físicas y metafísicas. Es la debilidad de lo woke lo que ha provocado la diversidad sexual que amenaza la subsistencia de la especie al abrir un abanico aberrante de opciones sexuales y personales que están llegando ya a la identidad de muchas personas con otras especies del mundo animal. Lo woke debilita a la especie, la hace vulnerable y cada vez menos resistente a los cambios y a la libertad.

Es por tanto la cultura Puaf, la que debe imponerse para fortalecer a los que quedan, para librarnos de gastos superfluos como atender en hospitales a gentes que deberían morir sin causar gastos inútiles e injustificados. Tampoco es necesario que todos los niños vayan a las escuelas, puesto que desde los tres o cuatro años ya se sabe si serán de provecho o carne de cañón. Otro gasto inútil que eliminar. La guerra, por supuesto, es un instrumento purificador, deja bien claro quién es el macho alfa dentro de la comunidad internacional, quien marca las reglas del juego y qué tienen que hacer quienes quieran seguir existiendo. Nada de bilateralidad y mucho menos de multilateralidad, el fuerte no tiene por qué negociar con el débil, con el pequeño, con el insignificante o con el inferior. Debe imponer su ley y el que quiera seguir existiendo, aceptarla sin rechistar. 

El mundo está cambiando, los dueños del dinero y de los instrumentos de comunicación y poder, han decidido con quien están y qué defienden. Las víctimas de la desigualdad, guiadas por la estrella errante de su red social favorita y por la IA, tienen claro, por primera vez en la historia, que su causa es la misma que la de los que la han auspiciado y la hacen cada año más onerosa e insoportable. La cultura Puaf, pese a la repugnancia que provoca, es la bandera que brilla en el horizonte. Hoy más que nunca tenemos que volver a la pedagogía, a involucrarnos en política para, como decía Don Antonio, evitar que otros la hagan por nosotros y contra nosotros. No es sólo cuestión de supervivencia de un modelo de vida, lo es de la especie.

NUEVA TRIBUNA DdA, XXII/6276


viernes, 27 de febrero de 2026

EL DINERO PÚBLICO NO DEJA DE PERSEGUIR A AYUSO ENRIQUECIENDO A LOS SUYOS

Tras conocerse que su exmarido, al igual que su novio actual y su novio anterior también, pilló cacho de la partida presupuestaria de la presidenta, Ayuso se lanzó enfurecida a denunciar ante los medios el posible amaño de las próximas elecciones generales que se celebren en España. Como en ocasiones anteriores, Ayuso no aportó pruebas de sus gravísimas denuncias, pero sí desesperación. Hay quien dice que Ayuso es una dirigente desquiciada. Cómo no estarlo cuando lo que más odia, el dinero público, no deja de perseguirla enriqueciendo a los suyos.


Gerardo Tecé

Lo de Isabel Díaz Ayuso ya no es mala suerte, es otro nivel. Hablamos de un infortunio de dimensiones cósmicas, algo nunca visto. Pobre. Esta semana hemos conocido que su primer marido, Rafael Hernández Torre Durban, también se ha visto salpicado por asuntos turbios tras cobrar dinero público de la Comunidad de Madrid que ella preside. ¿Qué probabilidad había de que el drama se repitiese una vez más? Imagine que usted, al igual que le sucede a la presidenta madrileña, es una persona íntegra que, de repente, descubre que su hermano cobró unas mordidas millonarias del presupuesto que usted gestiona. Tengo dos hermanas y nunca me ha pasado. La cosa no queda ahí. Imagine ahora que, después de ese mal rato inesperado, el nombre de su padre también aparece asociado a 400.000 euros por un aval que sale de la Comunidad de Madrid y que nunca fue devuelto. Jamás le pasó a mi padre y empiezo a considerarme afortunado, viendo el drama que recorre otras casas. La película continúa. Ayuso, mujer de orden y de ley, española de bien golpeada ya en dos ocasiones por la mala suerte, descubre que su actual pareja, de genes diferentes a los de su padre o su hermano, también tiene chanchullos legales que apuntan de nuevo al mismo sitio. Estoy bastante seguro de que mi pareja no ha cobrado cientos de miles de euros en comisiones, y estoy prácticamente convencido de que, si hubiese fabricado facturas falsas algo me habría comentado cuando nos sentamos por la noche a ver una serie en el sofá. Si no me ha dicho es que no ha pasado, así que definitivamente soy un suertudo.

La maldición persigue a la intachable presidenta madrileña como antes persiguió a su antecesora al frente de ese cementerio indio llamado PP de Madrid. Como Esparanza Aguirre, Ayuso ha acabado rodeada de mierda sin poder hacer nada para evitarlo, básicamente porque no se entera, nadie le dice la nada a la pobrecilla. En la peli Destino Final un grupo de estudiantes baja del avión antes del despegue en el que la aeronave explotará, pero la muerte a la que lograron esquivar los perseguirá uno a uno. A Ayuso le pasa un poco lo mismo si cambiamos la muerte por millones de euros en dinero público repartidos en su entorno. Ella intenta escapar cada día pero no hay forma. Cuando no es un chiringuito es otro, así que la capitana neoliberal está ya harta, aturdida. Si no es su actual pareja cobrando mordidas millonarias es su exmarido cobrando subvenciones de 100.000 euros o su anterior novio, aquel peluquero reconvertido a jefe de operaciones de una consultora que fue beneficiaria de un contrato de 500.000 euros de la Comunidad de Madrid que ella presidía. Los chavales ya no creen en el mérito y el esfuerzo, dijo por aquella época y un montón de mileuristas asintieron y la votaron.

Tras conocerse que su exmarido, al igual que su novio actual y su novio anterior también, pilló cacho de la partida presupuestaria de la presidenta, Ayuso se lanzó enfurecida a denunciar ante los medios el posible amaño de las próximas elecciones generales que se celebren en España. Si es que se celebran, ya que, de la mano de una ETA más viva que nunca, Sánchez podría estar planteándose la supresión de la democracia. Típico de dictadores. Como en ocasiones anteriores, la denuncia coincidió con nuevas informaciones que relacionan a su entorno con mordidas, contratos o subvenciones. Como en ocasiones anteriores, Ayuso no aportó pruebas de sus gravísimas denuncias, pero sí desesperación. Hay quien dice que Ayuso es una dirigente desquiciada. Cómo no estarlo cuando lo que más odia, el dinero público, no deja de perseguirla enriqueciendo a los suyos.

CTXT  DdA, XXII/6275

SUMAR: EL FRACASO DE UN REVULSIVO

 


Lazarillo

Todo valía en aquella primavera de 2023 para promocionar como lideresa de Sumar a Yolanda Díaz. Pocas veces en la historia del diario El País -me parece que ninguna- este periódico dedicó un titular de portada como el que observamos a una personalidad política que encabezase un partido a la izquierda del Partido Socialista. Desde la progresía mediática valía todo durante años con tal de arrinconar a Podemos, como bien ilustra el historial de patrañas que contra el partido morado se difundieron en periódicos, telediarios, estudios de radio y platós de televisión. Díaz llegó a la vicepresidencia del Gobierno después de que la ocupara Pablo Iglesias Turrión, y como colaboradora mejor avenida con el PSOE obtuvo el regalo de esa portada en el diario El País. El titular a cuatro columnas elegido por el periódico, sin embargo, tiene hoy una lectura muy distinta a la que se le quiso dar. La renuncia estos días de Yolanda Díaz a presentarse como candidata de su movimiento a las próximas elecciones generales, no sólo supone la caducidad política de Díaz como lideresa tres años después de su estrellato mediático en El País, sino el más que previsible fracaso del movimiento que encabezó. Y el camino entre el revulsivo y el fracaso lo ha recorrido, en efecto, sin Podemos.

DdA, XXII/6275

DIMOS AQUIESCENCIA A UNAS REGLAS DE JUEGO CON UN NOTABLE DESEQUILIBRIO

Difícilmente se osa comentar en un gran medio cómo la estrategia de la araña del capitalismo neoliberal multiplica la riqueza de unos pocos, mientras aumentan las dificultades de la mayoría. Esa dinámica se mantiene imperturbable -escribe el articulista-, sin que ni la crisis financiera de 2008 ni la sociosanitaria de la COVID-19 hayan conseguido enlentecerla. Tal plan de choque se sostiene en tres columnas: la intensificada desregulación del sector privado, la privatización de cualquier servicio público del que sacar ganancias y el recorte sin precedentes de la fiscalidad de ricos y grandes empresas complementado con acentuadas podas del gasto público. Pero esto no parece un tema que pueda interesar a nadie. Se obtiene mucho más share acusando al Coletas o al Perro Sanxe de la muerte de Manolete, dice Monterrubio, o loando los dudosos logros de alguna dirigente ultraconservadora. Eso por no hablar de la incesante labor de blanqueo del fascismo puro y duro, transformado por la magia catódica en centroderecha, tal como obliga escribir el diario ABC a sus colaboradores.

 

Antonio Monterrubio

En el campo de la información deformativa en la España de hoy, hay barra libre para cualquier basura mientras sirva los intereses de poderes que están en la mente de todos y de sus sicarios, que también. Disfrazada bajo el respetable peplum de la libertad de expresión, se ha instalado una maloliente libertad de mentir, calumniar, insultar y engañar, una bien engrasada maquinaria de manipulación. A su servicio encontramos un diligente ejército de intrépidos reporteros que son en realidad troles con patente de corso. Dedicados a tiempo completo a proclamar el evangelio del neoliberalismo autoritario y la privatización de todo lo que se menee, son curiosamente beneficiarios de suculentas subvenciones de entidades públicas regidas por sus marionetistas. Ello no es óbice para que a su vez reciban las correspondientes 30 monedas de los amos de su voz. Maravillosa ilustración de esa colaboración público-privada en la que tanto creen ciertos políticos profesionales. A los periodistas conservadores honrados, los ojos deben de hacerles chiribitas ante la perspectiva de compartir mesa y mantel con esta fauna que degrada un oficio a priori hermoso, anegándolo en un lodazal de miseria moral.

De igual modo y manera, el sobado mantra de la independencia del Poder judicial encubre el habitual uso de una doble vara de medir apenas disimulada por el escamoteo mediático. Se puede perseguir o injuriar impunemente a según quién mientras se lamen las botas de los poderosos. Miles de pequeños y medianos inversores son estafados en la salida a bolsa fraudulenta de una entidad bancaria. La Justicia, a pesar de todos sus desvelos, no halla culpable alguno. Un CGPJ elegido con una mayoría parlamentaria muy distinta y cuyo mandato caducó años atrás se afana en nombrar para puestos decisivos a jueces que, uno tras otro, cojean del pie derecho. El largo brazo se muestra incapaz de discernir quién será, será ese enigmático M. Rajoy que figura en cierta contabilidad extracontable, a la vez que parece creer que, en unas cuentas suizas reales como la vida misma, los millones surgen por generación espontánea. Pero todos somos iguales ante la ley. Así eructó Zaratustra.

Un aire de familia une prácticas poco honorables de antaño y de hogaño. La ley del embudo con coberturas ideológicas variadas ha resistido bien el paso de los siglos.

La ley es tela de araña

[…]

Hay muchos que son dotores

y de su cencia no dudo.

Mas yo soy un negro rudo

y, aunque de esto poco entiendo,

estoy diariamente viendo

que aplican la del embudo.  

(José Hernández: Martín Fierro)

Se han afinado los mecanismos de normalización, las técnicas diseñadas para conseguir que el grueso de la población se conforme a y con unas reglas dictadas en beneficio de pocos y en detrimento de muchos. La tecnología de fabricación de la resignación propia de tiempos preindustriales ha sido sustituida por la del consentimiento, infinitamente más eficaz. Antes el orden existente se pregonaba como natural e inalterable, en última instancia establecido y querido por Dios y por tanto inapelable e inamovible, se imponía mediante el recuerdo constante de que la realidad era la que era. Si ya era difícil presentar reclamaciones al maestro armero, hacerlo al Creador se antojaba fuera del alcance de los límites humanos. Hoy en cambio, reina gracias al olvido permanente. Se publicita y se vende como fruto de consensos y acuerdos entre y para todos, aunque nadie sepa cómo, cuándo ni dónde hemos dado nuestra aquiescencia a unas reglas del juego cuyo desequilibrio es notable.

Las falacias que se repiten machaconamente acaban calando, dejando huella en la mente, como muy bien sabía aquel tenebroso gurú de la propaganda política que fue Goebbels. Sus epígonos, a menudo autoetiquetados de liberales, no están tan seguros de sí y prefieren vomitarla no miles, sino millones de veces, para que no subsistan dudas. Por otro lado, lo que no aparece en los grandes canales de difusión no existe. Las plataformas mediáticas ejercen un monopolio del discurso, consiguiendo que solo se hable de aquello a lo que dan cancha. Independientemente de que se trate de exageraciones, semiverdades o mentiras cochinas, pues hace tiempo que la verdad y el periodismo sellaron su divorcio.

Al no poder asomar la nariz noticias inquietantes, no nos enteramos de la misa la media en lo referente a chanchullos y trapacerías de príncipes y potestades, gobiernos e instituciones, y, desde luego, de los poderes económicos y financieros. En lo más hondo del más oscuro cajón se ocultan tenebrosas realidades. Difícilmente se osa comentar en un gran medio cómo la estrategia de la araña del capitalismo neoliberal multiplica la riqueza de unos pocos, mientras aumentan las dificultades de la mayoría y un número creciente de personas quedan descolgadas. Sin embargo, esa letal dinámica continúa imperturbable su marcha sin que ni la crisis financiera de 2008 ni la sociosanitaria de la COVID-19 hayan conseguido enlentecerla. Se trata de un plan de choque sencillo, sostenido en tres columnas: la intensificada desregulación del sector privado, la privatización de cualquier servicio público rentabilizable, y el recorte sin precedentes de la fiscalidad de ricos y grandes empresas complementado con acentuadas podas del gasto público.

Pero esto no parece un tema que pueda interesar a nadie. Se obtiene mucho más share acusando al Coletas o al Perro Sanxe de la muerte de Manolete, o loando los dudosos logros de alguna dirigente ultraconservadora. Eso por no hablar de la incesante labor de blanqueo del fascismo puro y duro, transformado por la magia catódica en centroderecha. Con frecuencia, mazo y procesador de texto se unen en lóbrega simbiosis para establecer tribunales neoinquisitoriales con desprecio absoluto a la honestidad y la verdad. Esto hay que decirlo alto y claro. Las proclamas retóricas acerca de los elevados estándares de nuestra democracia y la política del «todo va bien, señora baronesa» no pueden disimular las oscuras sombras que nos vigilan.

DdA, XXII/6275