Un importante jefe de gabinete comentaba esta semana que tenía miedo de acercarse a una cafetería, pedir un cortado, respirar dos segundos y que Iván Redondo apareciese con su mejor sonrisa a preguntarle si había leído El Manual. ¿Cuántas entrevistas ha hecho? Ni idea, pero la nuestra salía este sábado.

Iván Redondo (Donosti, 1981) contesta, gesticula y vive rápido. Sabe que los silencios son tiempos muertos, así que resetea, encara, regatea y convence. No es fácil. La promoción de El Manual (Contraluz) está siendo agotadora. Ya ha sido padre, ha escrito el libro y le falta plantar el árbol. Mientras tanto ha ganado un puñado de elecciones. 

Tras una hora en su despacho te das cuenta del poder de una de las mentes más persuasivas del planeta. Un matemático que hace literatura. Un comercial con la calculadora en la mano. Eso es Redondo. Iván, en cambio, es el padre orgulloso de Nahia y convierte a Sandra en el epicentro de cualquier conversación. Alguien que primero siente y luego piensa. Nosotros tratamos de conocer a los dos. Abren blancas.

Pregunta: ¿Qué relación ha tenido usted con Zapatero? 

Respuesta: Moncloa apunta hacia la confianza en el expresidente Zapatero. Es lo lógico. Cualquier persona que haya coincidido con él, como es mi caso, sabe que es una persona con muy buen talante y con la que tienes un contacto institucional agradable. 

P: ¿Es su imputación un ataque frontal al corazón del Gobierno?

R: El presidente tiene a su equipo, que es el Consejo de Ministros y el Gobierno de España. Zapatero tiene conexiones emocionales muy fuertes con la familia socialista, pero son cosas distintas. El cabeza de cartel es Pedro Sánchez. Él es el primer ministro, técnicamente hablando. Lo que sí es cierto es que estamos en un silencio electoral cuya primera noticia ha sido esta. 12 meses para las elecciones municipales, 14 meses para las generales y el Partido Socialista, consciente de cuál es su punto de partida, tiene que hacer – como a mí me gusta decir – un Ferrari patrio. Un PSOE ganador. Un coche para un gran piloto como es Pedro Sánchez.

P: ¿Le falta punch argumental al Gobierno para hacer frente a la diatriba judicial?

R: El PSOE y el Gobierno de España no tienen un problema de jugadores. Lo veo clarísimo. Ya me hubiese gustado a mí tener a Óscar Puente, que es un líder poderoso, con un punto transmedia increíble, y poder compartir ideas o llevarle - lo digo claramente - a otro nivel. Es un box to box. Es un centrocampista que da mucho y hay mucha potencialidad (…). Hay punch, hay posibilidades de remontada. No es un problema de jugadores para nada. Tampoco de pilotos. Se trata de juntar los mejores ingenieros, los mejores cerebros… Se trata de explicar la idea de España. En El Manual explico una concepción de España plural y plurinacional, que es poderosa y que se irá imponiendo progresivamente, bajo mi punto de vista. 

P: Buenos jugadores, sí, pero el resultado es 3-0 en contra. ¿Qué hace falta? 

R: Necesitas centrocampistas. Puente es el box to box, un jugador total que corre hacia arriba y hacia abajo, pero necesitas centrocampistas con más creatividad de juego y darle balones al Balón de Oro, que es Pedro Sánchez. Bajo mi punto de vista, esa es una posición que hay que reforzar. Creo que lo tienen bastante claro. El PP no tiene esa dualidad, porque es el catenaccio. El PSOE brilla cuando tiene la iniciativa. Está muy bien TikTok, pero se necesita el tiki-taka. A la militancia socialista le gusta tener el balón en los pies.

P: Pero el contexto juega en contra: el árbitro, que puede ser la Justicia o los medios de comunicación, también influye. 

R: Tiene un punto de Muhammad Ali contra George Foreman. La épica consiste en esto: necesitas una causa. Voy a dar un ejemplo muy sencillo. En Extremadura gana María Guardiola, sí, pero un 40% del censo no ha votado. ¿Dónde están? Las elecciones generales son poderosas. Hay que conocer las reglas del juego. 

Hace 20 años, sonando Bryan Adams, empecé a tocar la guitarra del Rock and Roll de la consultoría política y tengo algo muy claro: nadie tiene la capacidad de ganar la carrera, es la carrera la que te elige a ti. Necesitas un nuevo motor Ferrari: dejemos de mirar desde el Madrid DF hacia la periferia y miremos desde la periferia qué es lo que queremos del Madrid DF. Este es un discurso muy poderoso, porque el reverso de la España plural es Vox. Esto implica un cambio de eje. Se acabó el miedo. Es el momento de las emociones positivas, del sí es sí. 

P: En El Manual se repite una máxima: la política es, ante todo, el arte de lo que no se ve. ¿Qué nos estamos perdiendo?

R: Pedro gana muchísimo cuando la persona devora al personaje. El sanchismo ya ganó su referéndum en 2023. Hay que pasar de Pedro Sánchez a Pedro. Y Pedro es poderoso. Entonces era Pedro y la militancia; ahora toca Pedro y los españoles. 

P: El libro es precisamente un trabajo de humanización del liderazgo. Hagamos el ejercicio a la inversa: ¿cómo percibe Iván a Iván Redondo?

R: Durante un tiempo me asignaron una imagen rasputiniana que no era real (se ríe) y que creo que en el libro tratamos de superar. No quiero ser portavoz de los asesores, pero hay muchos amigos que me lo han agradecido en privado (…) Como te decían de pequeño: sé padre, si quieres y puedes, escribe el libro (El Manual) y planta el árbol - que todavía no lo he hecho -.

¿Cómo me veo? Bueno, he aprendido que hay tres tipos de personas: los que están contigo, los que no - que para mí son igual de respetables - y los que se abstienen. Yo ni quiero, ni puedo, ni debo abstenerme. Soy un servidor público. Después de la operación de corazón que tuve y de que La Moncloa me salvase la vida, literalmente, llegó el momento de mi segundo acto.

P: Dice usted que el jefe de gabinete es un asesor que sabe que la política es un deporte de equipo. ¿Ha echado en falta solidaridad interna? ¿Le dieron muchos codazos? 

R: Con la militancia socialista tuve muy buena conexión. He conocido las campañas con el Mercedes PP y con el Ferrari PSOE y son diferentes tradiciones. Estoy convencido de que he cometido muchos errores, pero he cumplido muchísimos objetivos también. La política siempre implica codazos, pero soy una persona que sabe sobrevivir en la política de vuelo bajo. En mi caso, por decirlo en una frase sencilla, salí de La Moncloa muchísimo más idealista de lo que entré. Es un privilegio poder participar. 

Además, no me escondo. Lo diré claramente: el grueso de personas con las que tenía diferencias ya no están en el PSOE.

P: Hablemos de los que están. Page y otros muchos han aprovechado el batacazo en Andalucía. ¿Cómo percibe el ambiente intramuros en Ferraz?

R: Hablemos de lo que ha pasado en Andalucía. Todo esto viene de un momento en el que Susana Díaz decide no sincronizarse con Pedro Sánchez. Esto es así. Page sigue en el mismo punto. En Andalucía falta un coche ganador. ¿María Jesús Montero podía haber bajado antes? No lo sé. Hay que entender qué pasa en el vestuario. Hablar del PSOE es un deporte nacional desde que yo era pequeño. 

Tranquilidad. Las generales son distintas. Voy a dar un dato: Juanma Moreno ha tenido los mismos votos en Andalucía que tuvo Feijóo. ¡Y no ha tenido mayoría! En las generales nos podemos ir a una movilización histórica. 

P: Hablaba de la necesidad de convertir a Pedro Sánchez en Pedro. ¿Ha pasado Juanma Moreno a volver a ser Moreno Bonilla?

R: Me hace gracia porque casi tenía nombre de árbitro de Primera División: Andújar Oliver, Moreno Bonilla. Consiguió ser Juanma, pero no ha logrado mantenerse. Va a tener que gobernar con Vox. La prioridad nacional es puro no: no, no y no, excluyendo a españoles y compatriotas. 

P: ¿Es Isabel Díaz Ayuso la gran ganadora de las elecciones en Andalucía?

R: Ayuso debe ser mucho más prudente. Veremos qué vota el Madrid sur. Vox, por ejemplo, tiene a Carlos H. Quero como punta de lanza. Y la izquierda tiene que entender que a veces no hay una solución a corto plazo, pero hay un camino. 

Ayuso puede perder la absoluta. Moreno Bonilla ha perdido la mayoría. Estaba relajado. Incluso ha sacado una canción. La última semana de campaña se la ha pasado cantando. 

P: Pero Ayuso tiene a Miguel Ángel Rodríguez.

R: Miguel Ángel Rodríguez es muy Mourinho. Se lo he dicho muchas veces. Pero no es infalible. Nadie lo es. En algunos puntos hay que enamorarse del rival para vencerle. Pero no basta con replicar lo que hacen Ayuso y Miguel Ángel Rodríguez, hay que entender algunos principios básicos: el primero, y el más importante, es que el mensaje ya está en la gente. Hay que llegar a él y tranmitirlo evitando intermediarios.

Hay una anécdota que resume esto a la perfección. Un presidente del Gobierno me contó que dos personas de su equipo, un chico y una chica, se enamoraron. Él le escribía cartas de amor todos los días. ¿Sabéis quién se llevó a la chica? El cartero. No puede haber intermediarios. Hay que ser directos. El PSOE tiene buenos jugadores en Madrid. 

P: ¿Es Óscar López un buen jugador? 

R: Es un buen político. No sé si será finalmente el candidato o no. En el Consejo de Ministros le hubiese sacado mucho jugo. 

P: Es un buen político, ¿pero es un buen candidato? 

R: Vamos a verlo. Los ministros-candidatos no son todos como Illa. Salvador, cuando se hace candidato y gana esa campaña de San Valentín, ya llegó a un terreno preparado. Miquel Iceta tuvo un momento de máxima generosidad al reconocer que Cataluña no necesitaba un candidato, sino un President. Poca broma. Espectacular. 

P: Insistimos. ¿Imagina a Óscar López como presidente? ¿Cree que lo haría bien?

R: Puede que sí y puede que no. No hemos visto otra cosa. Madrid DF es un dispositivo político estratégico que siempre intenta marcar la agenda de Moncloa. Así que, sinceramente, seguro que un gobierno nuevo plantea cosas interesantes. 

P: ¿Qué opina de la vía Rufián?

R: Tiene razón y están muy bien los bolos que está montando. El concepto de líder de líderes puede funcionar a la izquierda del PSOE. ¿Por qué digo que tiene razón? Me encantaría escuchar un mensaje real de que de verdad quieren hacer algo nuevo. Me emocionó mucho ver a Teresa Rodríguez no como líder, sino como escudera del líder. 

Ese abrazo que dibuja Gabriel es poderoso. Tienen buenos jugadores. Han dado grandes conciertos en el pasado, pero siempre hay un momento en el que recuperas el micro y debes plantearte si sigues siendo el mismo. No se trata de ilusionar, se trata de ganar. 

P: ¿Debe ese espacio emanar desde lo territorial? 

R: Es lo que ha pasado en las elecciones autonómicas. Madrid, capital plural de España, y no solo DF. El discurso ganador, que aún no existe, es desde la periferia hacia Madrid. 

P: Vox y los OPNIS (Objetos políticos no identificados). ¿Tienen fecha de caducidad? 

R: Vox ha quemado varias etapas: al principio era el PP con tres cubatas, luego un partido que conectaba con el movimiento MAGA y ahora una fase más lepenizada. Es un partido sistémico. 

Otro partido interesante es Aliança Catalana con esa virgen gótica que es Silvia Orriols. Son fenómenos que reflejan la realidad plurinacional. Vamos a ver, porque hay movimientos que se dejan vacíos que algunos aprovechan. Seamos directos. Todo el mundo tiene derecho a sentirse seguro en sus barrios, pero no hablemos de nacionalidades, sino de delitos. 

P: Saber ganar, saber perder, saber parar… ¿saber regresar? 

R: ¿Con quién? 

P: El PP le tanteó. ¿Trabajaría con Feijóo? 

R: Es verdad que me llamó el PP. Me pareció un muy buen detalle, pero se disipó como un azucarillo. Dije que no con el primer sorbo de café. Me ha costado mucho tiempo ubicarme y estar donde estoy. Si hablamos de Pedro, yo primero siento y luego pienso. Lo hablaría con mi mujer y decidiría el corazón. 

P: ¿Cuál será el eslogan que marcará las elecciones generales? 

R: Haz que pase II.

EL PLURAL