jueves, 25 de junio de 2026

LO DE ALDAMA ES UNA PUTA VERGÜENZA PARA LA JUSTICIA



Francisco Guarido/Alcalde de Zamora

Al parecer la sentencia del Supremo permite que Aldama (conocido en Zamora por ser el ex del Zamora CF) no entre en la cárcel y se quede con el dinero robado. Desde luego mal ejemplo. Lo delatores tienen que tener sin duda algún beneficio por colaborar con la Justicia, pero no les puede salir gratis, incluso “a devolver”. No solo es indecente, sino extremadamente injusto. Los delatores son corruptos y una cosa es beneficiarles en un proceso (no porque se arrepientan, sino porque se les ha cogido con las manos en la masa, y deciden decir la verdad para tener beneficios penales), y otra es que les salga “con beneficios”. Pero no todas las sentencias son iguales. Recordemos una pequeña, en Zamora sobre el ex jefe de parques y jardines: a la empresa que hizo un intento de estafa sobre el Ayuntamiento se le rebajó la pena de cárcel (sentencia 3/2024, de 30 de enero de la Audiencia Provincial) por decir la verdad, e inculpar al ex jefe, pero tuvo que pagar una multa, y una condena en costas que le salió mucho más cara de lo que pretendió defraudar. Y lo mismo pasará, en su caso, con el segundo juicio previsto para después del verano. Lo de Aldama es una puta vergüenza para la Justicia. La foto es del diario El Español.

DdA, XXII/6389

EL CALOR DESPLOMA A LOS "AVIONES DEL CIELO" SOBRE EL ASFALTO DE ANDALUCÍA


La pregunta que estos cientos de crías de vencejo, estrelladas en el asfalto de Sevilla y Córdoba, nos lanzan es la más directa y la más dolorosa: ¿Cuántas vidas más deben caer antes de que entendamos que el calor extremo no es un fenómeno pasajero, sino la consecuencia de nuestra inacción? Los vencejos no pueden pedirnos que bajemos el termostato del planeta; solo pueden caer. Pero nosotros, los humanos, que hemos creado las condiciones para su caída, sí tenemos la capacidad y, sobre todo, la responsabilidad de parar esto.

NUESTRO PLANETA

El suelo de las calles de Sevilla y Córdoba, bajo un sol de justicia, se convierte en un lecho de plumas y cuerpos diminutos. Decenas, cientos de crías de vencejo común (Apus apus) yacen inmóviles o agonizan, expulsadas de sus nidos bajo los aleros por una ola de calor que ha llevado el termómetro hasta los 40 grados. Estos animales, que son el vuelo hecho vida y que solo tocan tierra para morir o ser rescatados, se han precipitado en masa al asfalto. No es un fenómeno aislado, sino la nueva normalidad de un verano extremo que convierte a las ciudades andaluzas en trampas mortales para los seres que no pueden soportar su propio reflejo. La ola de calor no solo quema el campo, sino que derriba a quienes surcan los cielos, ofreciendo una imagen tan cruda como poco documentada: una ciudad convertida en un quirófano improvisado para aves caídas en plena batalla contra el termómetro.
Los vencejos son los atletas del aire. Pasan su vida en las alturas, cazando insectos, bebiendo en vuelo, durmiiendo en las corrientes térmicas. Solo tocan el suelo para anidar, y sus nidos, construidos con plumas y saliva, se adhieren a los resquicios de los edificios. Pero sus crías, que aún no han desarrollado el músculo y la habilidad para volar y que dependen de la temperatura de sus padres para regular su calor interno, están siendo víctimas directas del colapso climático. Las temperaturas extremas en el interior de los nidos, que el sol convierte en hornos, superan el umbral de supervivencia de estos polluelos, que saltan al vacío en un intento desesperado por escapar del calor sofocante. La caída es casi siempre mortal: se estrellan contra el suelo o son devorados por depredadores urbanos.
Este suceso de Sevilla y Córdoba no es un hecho aislado, sino un síntoma de una crisis más amplia que ya hemos visto en otras "postales del fracaso ambiental", como las muertes masivas de peces por la sequía, los corzos ahogados en canales o los elefantes en vertederos de Sri Lanka. La ola de calor, exacerbada por el cambio climático, ha roto el frágil equilibrio de la primavera. Los padres, que necesitan comida para sus crías, se enfrentan a la escasez de insectos, que también mueren o se retiran en busca de temperaturas más frescas. El círculo se cierra: menos comida, más calor, más crías que no pueden sostener su propio peso. El Ayuntamiento y los centros de recuperación de fauna se movilizan, pero el número de caídas desborda cualquier capacidad de rescate. Es una crisis silenciosa, que no genera las mismas alarmas que un incendio forestal, pero que evidencia la fragilidad de la vida incluso en las especies que nos parecen más comunes.
Las causas raíz de esta tragedia son sistémicas y profundas. La primera es el cambio climático inducido por la quema de combustibles fósiles, que está intensificando las olas de calor en el Mediterráneo, una de las regiones del planeta que más rápido se calienta. La segunda es la urbanización sin planificación: los edificios modernos carecen de los aleros y cavidades que los antiguos, y que las aves han usado durante siglos para anidar, lo que reduce los lugares seguros. La tercera es la falta de políticas activas de adaptación al calor extremo en las ciudades, como la instalación de refugios de sombra, fuentes de agua o la creación de corredores verdes que amortigüen las temperaturas. La cuarta es la indiferencia social: pocos ciudadanos saben que los vencejos son una especie protegida en España, y que su declive es un indicador de la salud de nuestros cielos. Mientras tanto, las crías siguen cayendo.
Las consecuencias ecológicas y morales de este fenómeno son palpables y devastadoras. Ecológicamente, la pérdida de una generación entera de vencejos en dos ciudades importantes supone un golpe demográfico para una especie que ya venía sufriendo un declive lento. Los vencejos son insectívoros voraces y su desaparición puede provocar un desequilibrio en el control de plagas urbanas. Moralmente, la imagen de las crías muertas en el asfalto nos confronta con nuestra responsabilidad. Es una manifestación cruda de la "justicia climática": los seres más vulnerables y que no han contribuido al problema (aves, niños, ancianos) son los que pagan el precio más alto. No podemos desviar la mirada, porque la caída de un vencejo es la caída de un eslabón de la cadena que nos sostiene. El calor no es una metáfora, es una amenaza letal que ha tomado la forma de un verano interminable.
Sin embargo, la esperanza realista existe, aunque sea frágil. Se manifiesta en el trabajo de los voluntarios y los centros de recuperación, que recogen a estas crías, las hidratan y las alimentan en un esfuerzo titánico por devolverlas al cielo. También en la investigación: proyectos de ciencia ciudadana están mapeando los puntos de caída de vencejos para crear alertas tempranas y diseñar refugios climáticos en las fachadas de los edificios. La tecnología también puede jugar un papel: sensores de temperatura en los nidos para avisar a las autoridades cuando el calor es extremo, y campañas de educación para que los ciudadanos sepan qué hacer si encuentran una cría caída. Pero todo esto es un parche. La solución de fondo es ineludible: frenar las emisiones de gases de efecto invernadero y transformar nuestras ciudades en espacios verdes que sean refugio, no trampa.
La pregunta que estos cientos de crías de vencejo, estrelladas en el asfalto de Sevilla y Córdoba, nos lanzan es la más directa y la más dolorosa: ¿Cuántas vidas más deben caer antes de que entendamos que el calor extremo no es un fenómeno pasajero, sino la consecuencia de nuestra inacción? Los vencejos no pueden pedirnos que bajemos el termostato del planeta; solo pueden caer. Pero nosotros, los humanos, que hemos creado las condiciones para su caída, sí tenemos la capacidad y, sobre todo, la responsabilidad de parar esto. No se trata de salvar a los vencejos por caridad; se trata de salvarnos a nosotros mismos. Porque si los cielos se quedan sin sus "aviones", el nuestro también se volverá un lugar más vacío, más caliente y, definitivamente, menos habitable. El calor no se detiene, pero nuestra decisión de actuar sí puede marcar la diferencia. Los vencejos caen; nosotros, aún estamos a tiempo de levantarnos.

DdA, XXII/6389

ESTAMOS SANGRANDO, SÍ, PERO NO ESTAMOS MUERTOS


Raulito Torres/Aquí en La Habana

Estamos viviendo un momento que duele hasta el tuétano. No es solo la falta de corriente, la cola, el peso que no alcanza o el familiar que se fue y ya no vuelve. Es la sensación rara de que hasta el aire de mañana es distinto, de que el piso se mueve y no tenemos baranda segura.

El cubano no está acostumbrado a no saber qué viene. Crecimos con la idea de que el futuro estaba escrito, de que había un camino, duro pero derecho. Ahora el futuro es una pregunta abierta y eso, compañero, asusta.
Pero fíjense en una cosa: yo he vivido unas vidas por ahí, por lugares, y aprendí que los golpes más grandes de la vida no llegan solo para tumbar, llegan también para despertar. Cuando se rompe la costumbre, cuando la realidad se desbarata, ahí mismo nace la posibilidad de entender lo que antes ni mirábamos. Esta angustia que hoy nos aprieta el pecho es también una luz que cercena; nos obliga a preguntarnos de verdad qué país queremos, con quién lo vamos a hacer y a qué precio. Ahora mismo no hay Revolución que camine sin antes sangrar dogmáticas certezas. Y nosotros estamos sangrando, sí, pero no estamos muertos.

DdA, XXII/6389

LA RUINDAD DE FEIJÓO MENTANDO AL PADRE FALLECIDO DE PATXI LÓPEZ

 


Félix Población

Todas las personas de la generación de Patxi López que tuvieron en este país a un padre como el suyo, represaliado por la dictadura franquista, comprenden la reacción ayer del diputado y portavoz del Partido Socialista en el Congreso cuando el líder de la oposición tuvo la desfachatez de mencionar al padre del parlamentario vasco para decirle a su hijo que si se levantara su fallecido progenitor no le perdonaría jamás lo que está haciendo. La reacción de Patxi López no se hizo esperar, si bien para cuando se subió a la tribuna del Congreso el señor Feijóo ya se había ausentado, añadiendo a la mezquindad de su comportamiento una ostensible cobardía. "Lamento que no esté el señor Feijóo porque me gustaría decírselo a la cara", dijo López. "Para que yo le acepte  al señor Feijóo que hable de mi padre, tendría que nacer tres veces", añadió después. "Una por las veces que le dieron de hostias en las comisarias de este país, otra por las veces que estuvo encarcelado y otra por el destierro que tuvo que soportar para defender la libertad". Era lo que había que contestar a una persona lidera por ahora un partido que es alternativa de gobierno con la extrema derecha, y que por esta razón y una absoluta carencia de argumentos y alternativas para hacer oposición se está viendo obligado a añadir al hecho de pertenecer a un partido fundado por ministros franquistas, el tipo de discurso basado en la ofensa y descalificación permanentes, propio de los diputados de Vox. "El fundador de su partido, del que el señor Feijóo dice siempre que es heredero orgulloso -continuó López- formaba parte del gobierno de la dictadura que le torturó, le encarceló y le desterró, y fusiló a la gente de este país". Las palabras finales del portavoz socialista fueron acogidas con el aplauso la bancada socialista y pueden que hayan sido las más duras dirigidas al líder del Partido Popular en esta legislatura: "Tápese un poco y deje de ser tan ruin, que es lo que es. Esa es la degradación, esa es la decadencia que ha traído el señor Feijóo a este país". Cabe recordar que al aludido se le tenía por moderado en su Galicia natal, pero fue llegar a Madrid y contagiarse de la lideresa de la Puerta del Sol, que previamente había acabado con el predecesor en el cargo. Para mantenerse ahora al frente de su partido y la posibilidad de que el PP gobierne en España con Vox -como está haciendo en sucesivas comunidades autónomas-, Feijóo no deja de situarse en la derecha extrema a costa de ruindades como la que le ha valido esta réplica de Patxi López. La polarización política tiene un solo polo, cuya identidad se conoce y la comparten compitiendo en ello el Partido Popular y Vox*.

*El gobierno de Mussolini fue mejor que el de Pedro Sánchez, ha dicho García Margallo, otro moderado del PP, y Ayuso ha vuelto a decir que le gusta la fruta, refiriéndose al Presidente del Gobierno. Para una ciudadanía demócrata, no hay otra alternativa que evitar en las urnas la alternativa del PP.

DdA, XXII/6389

miércoles, 24 de junio de 2026

GOLPES DE CALOR EN CENTRO NIEMEYER DE AVILÉS



Manuel Maurín

Asfixiados con los uniformes sanitarios, los del servicio de emergencia accedieron a la plaza del Centro Niemeyer para asistir y a un grupo de turistas que habían alertado al 112 tras sufrir desfallecimientos y graves afecciones por golpes de calor e insolación.
Tras practicarles algunos ejercicios de reanimación, certificar un caso muy grave y trasladarlo al HUCA recurrieron al servicio meteorológico regional para obtener un informe complementario al parte médico. El técnico de la AEMET apuntó que el aire del suroeste, cálido ya en origen debido a su componente (el termómetro marcaba 30 grados en León), al atravesar la cordillera y descender hacia el Cantábrico se había ido comprimiendo y aumentando rápidamente de presión. Y consiguientemente de temperatura, aproximándose a los cuarenta grados en Avilés.

Este tipo de tiempo no era desconocido en Asturias; lo que ya no parecía tan normal es que su frecuencia e intensidad viniese aumentando año tras año y provocando olas de calor cada vez más abrasadoras. Bueno, normal teniendo en cuenta el cambio en la dinámica atmosférica que generaba el incremento de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Allí al fondo estaba la acería para atestiguarlo, aún cuando ya se habían demolido las viejas baterías de cok que durante décadas convirtieron a la ciudad en la más contaminada del país.
En la gran superficie -abierta y desamueblada- de cemento blanco del Niemeyer, sin sombra ni presencia vegetal, el efecto de isla urbana de calor acentuaba el ascenso térmico aún cinco grados más, hasta superar los cuarenta y cinco, una cifra récord en la ciudad. Los visitantes, que habían venido al norte huyendo del calor extremo, no eligieron el mejor día ni lugar para conocer lo que en las guías de viaje se anunciaba como una Isla de la Innovación rodeada de puentes y humedales paradisíacos dentro del supuesto refugio climático asturiano.
A poco más de quinientos metros, en el parque de Ferrera, la temperatura del aire se reducía sobre el césped y a la sombra de las frondosas caducifolias hasta los veintiocho grados, y en la proximidad de los chorros de las fuentes y de los aspersores la sensación térmica bajaba a los veinticinco. Allí estaban escuchando el ruido de las aspas y viendo después la silueta del helicóptero, que se alzaba desde la ría con los evacuados, unos jubilados de Ensidesa comiendo un helado y comentando, como cada tarde, las novedades de la Villa: el nunca definido soterramiento de las vías del ferrocarril, el cierre de Alcoa, el próximo descenso carnavalesco de Galiana…
Por el Niemeyer no volvían desde que se terminaron las obras de construcción ni tendrían siquiera donde sentarse, pues parecía que se había diseñado para ahuyentar a la población local (y a cualquier ser vivo).
- ¡Menudo calor debe hacer ahora en la explanada del Niemeyer. Se estarán achicharrando los madrileños que anden por allí!
-¿Por cierto, dónde está Natalio Grueso, el que decían que puso el Centro y a esta ciudad en el mapa del mundo?
- En Aranjuez, creo. A la refrescante sombra de la prisión.
- ¡Y Aldama de rositas. Dame pena el rapaz!

DdA, XXII/6388

CON LAS AUTORAS DE "UNA MUJER CONTRA LOS TALIBANES": CÓMO SE CONSTRUYE LA OPRESIÓN


¿Qué ocurre cuando a una mujer le arrebatan incluso algo tan básico como su propio nombre?
En el último episodio de la temporada de RECORDIS, el podcast de Alicia Población Brel, conversamos con Khadija Amin y Mónica Nion, autoras de 'Sin velo. Una mujer contra los talibanes', (edit. DEBATE), un libro que recorre la historia de Khadija, periodista afgana, y la historia reciente de Afganistán, para entender cómo se construye la opresión, cómo se resiste a ella y por qué no podemos permitirnos olvidar.

A través de su experiencia personal, hablamos de la vida bajo el régimen talibán, la educación clandestina, la identidad, la violencia contra las mujeres, el exilio y las contradicciones de una comunidad internacional que promete protección mientras miles de mujeres afganas siguen viendo vulnerados sus derechos fundamentales.

Una conversación necesaria para comprender que lo que sucede en Afganistán no es una realidad lejana, sino una lucha por los derechos humanos que nos interpela. De sumo interés.
⏱️ Capítulos del episodio: 00:00 — Intro 03:02 — ¿Qué significa crecer en una sociedad donde una mujer puede perder incluso algo tan básico como su propio nombre? 08:05 — La fe como herramienta de control social 11:56 — Escuelas clandestinas y 'bacha posh' 17:40 — Libertad, identidad y pertenencia 26:33 — Historia reciente de Afganistán 32:02 — Poder talibán: 1996 vs 2021 34:50 — La distancia entre la respuesta internacional y la realidad 41:07 — Divorcio imposible y violencia vicaria 53:26 — Primeras veces 58:08 — Prejuicios sobre Afganistán 1:02:44 — Esperanza de libertad 1:06:17 — Europa: la contradicción entre protección y deportación 1:17:03 — Un mensaje para las niñas afganas

DdA, XXII/6388

LAS LECCIONES DE LA HISTORIA QUE SIGUE NETANYAHU: GENGIS KHAN ANTES QUE CRISTO


Ana Cardo

En un polémico discurso pronunciado cuando se inició el ataque el pasado 28 de febrero, Benjamin Netanyahu quiso justificar la guerra de su país y Estados Unidos contra Irán.  Para ello, el premier israelí señaló que Cristo no tiene ninguna ventaja sobre el conquistador Gengis Khan, considerado uno de los sujetos más sanguinarios de la historia. “La historia demuestra que, desafortunadamente e infelizmente, Jesucristo no tiene ninguna ventaja sobre Gengis Khan, porque si eres lo suficientemente fuerte, despiadado y poderoso, el mal se convierte en bien y la agresión se convertirá en moderación". Así que, según el genocida del pueblo palestino, "no tienes opción si ves al mundo como es actualmente: tendrías que estar ciego para no ver que las democracias, lideradas por los Estados Unidos, deben retomar su voluntad para defenderse a ellas mismas”. Netanyahu detalló que los “bárbaros”, en referencia a las fuerzas iraníes, no se quedarán a las puertas de sus ciudades, sino que intentarán derrotarlos para imponer sus estilos de vida. Este es el momento en el que estamos ahora. El hecho de que la gente no lo vea, de que los medios que fabrican noticias falsas no vean la lucha histórica en la que estamos, no significa que no exista”, concluyó. Las palabras de Benjamin Netanyahu aluden una vez más al libro Las lecciones de la historia, de Ariel y Will Durant, publicado en 1968, en el que se defiende el hecho de que los más violentos suelen imponer su ley. No es la primera vez que el político israelí se refiere a este libro. En 2023 ya había hecho una referencia, al señalar que no se podía derrotar a Hamás solo con buenas intenciones. Lo idóneo es lo que está haciendo: un genocidio, ratificado por la ONU al afirmar que se asesinó a menores palestinos con tal propósito

DdA, XXII/6388

¿TOCA REZAR POR NUESTROS MONTES UN AÑO DESPUÉS?



Félix Población

Al poco de que fuera noticia el proyecto del Gobierno de construir una nueva central hidroeléctrica reversible llamada Valdepiélago en el Valle del río Curueño, se produjo en el Pico Muela, en las proximidades de la citada localidad de la Montaña Central de León, un incendio forestal, originado al parecer por un rayo durante la tormenta que nos sorprendió muy cerca del lugar en la madrugada del pasado lunes.

Quienes conocemos y disfrutamos de ese valle, al que Julio Llamazares prestó relevancia literaria a pie de ruta (El río del olvido), sentimos preocupación -creo que justificada- tanto ante la posibilidad de que esa central eléctrica vaya adelante como ante el riesgo de incendios que amenaza cada verano la montaña leonesa en general y el Valle del Curueño en particular, especialmente sugestivo por sus especies protegidas, sus hoces calizas y la espesura de sus magníficos bosques de ribera.

 
Como las lluvias han sido abundantes esta primavera y las olas de calor han dejado de ser olas para convertirse en algo habitual y cada vez más frecuente durante la canícula (ya se ha notado un calor excesivo este año en mayo), es de temer que los riesgos de incendio de nuestro patrimonio natural (con la colaboración frecuente de los tipos desalmados de siempre) puedan ser los mismos que hace un año, cuando dos provincias leonesas, sobre todo, Zamora y León registraron otra vez (en el caso de Zamora) los peores incendios de su historia. 

Si entonces se gestionó mal la prevención y el auxilio a las zonas arrasadas, con tres víctimas mortales entre los agentes y operarios forestales, la falta de medidas tomadas por el anterior y el nuevo y reciente gobierno de Castilla y León (con Vox incorporado al mismo), nos hace temer que pueda repetirse lo ocurrido en 2025. 

Otra vez se volverían a redactar los mismos titulares alarmistas en los periódicos y telediarios, quizá con nuevas pérdidas de vidas humanas, porque el que debería ser uno de los asuntos que, junto a la sanidad en el ámbito rural -con las consultas telefónicas cada vez más espaciadas-, más atención preventiva debería merecer por parte del ejecutivo del presidente Mañueco, se tradujo en un cambio de consejería en el nuevo gobierno para el titular de Medio Ambiente que tan nefasto papel tuvo en los años anteriores, con las mayores superficies quemadas en la historia de la comunidad. 

La ciudadanía de esta comunidad unitariamente forzada y que preferentemente votó al partido gobernante en la anterior legislatura, podría tal vez mal-consolarse observando que un gobierno como el de Extremadura, formado también por el partido Popular y Vox, sextuplicó el presupuesto dedicado al espectáculo y tortura de un toro, pasando de 30.000 a 180.000 euros. 

Aquí al menos no se ha llegado de momento a eso -espérate a ver-, pero sí a que varios sindicatos sigan alertando de que la disponibilidad de medios para combatir el riesgo de incendios sigue siendo insuficiente, algo que con el precedente del año pasado debería indignar. Con esa insuficiencia, y más temprano que nunca, ya tenemos fuego en nuestros montes.

DEFENSA DEL VALLE DEL CURUEÑO

David Henales

El valle del Curueño no es para mí una simple línea azul en un mapa ni un espacio vacío donde encajar infraestructuras industriales. Es una parte de mi vida.
Desde que tengo uso de razón he pasado allí largas temporadas. He recorrido sus senderos, sus montañas y las orillas de su río en todas las estaciones. He aprendido a amar la naturaleza observando las aguas cristalinas del Curueño, escuchando el sonido de los bosques y contemplando paisajes que apenas han cambiado en generaciones. Allí vive gran parte de mi familia. Allí están mis recuerdos de infancia. Allí sigo encontrando la paz que tantas veces se pierde en el ruido del mundo moderno.
Por eso me resulta imposible contemplar con indiferencia un proyecto que amenaza con transformar para siempre uno de los valles más bellos y mejor conservados de la montaña leonesa.
Hay lugares cuyo valor no puede medirse únicamente en megavatios, inversiones o balances económicos. El Curueño es uno de ellos. Es patrimonio natural, cultural y emocional. Es un refugio para la biodiversidad y un legado que hemos recibido de quienes nos precedieron. No tenemos derecho a degradarlo para entregarlo peor a quienes vendrán después.
Quienes hemos crecido aquí sabemos que el Curueño es mucho más que agua. Son las truchas remontando las corrientes. Son los hayedos y robledales que cubren las laderas. Son los pueblos que resisten la despoblación gracias al vínculo profundo de sus vecinos con esta tierra. Son las montañas que han contemplado el paso de generaciones enteras.
Y también es una fuente de inspiración. En estos paisajes encontré parte del alma que dio vida a mi novela "Los Últimos Hijos de Bodo". Al recorrer estos valles podía imaginar a los antiguos astures caminando por los mismos senderos, observando las mismas cumbres y escuchando el mismo río. El Curueño no es solo naturaleza: es memoria. Es historia. Es identidad.
Por eso duele pensar que un proyecto de estas dimensiones [se refiere a una nueva central hidroeléctrica] pueda alterar de forma irreversible un entorno tan excepcional. Porque cuando se destruye un valle como este no solo desaparecen ecosistemas. También desaparecen recuerdos, emociones y vínculos humanos que jamás podrán recuperarse.
La transición energética es necesaria. Debemos buscar soluciones para un futuro más sostenible. Pero no todas las soluciones son aceptables en cualquier lugar. Hay espacios cuyo valor ecológico, paisajístico y cultural exige un respeto especial. El valle del Curueño es uno de esos lugares.
Quienes amamos esta tierra tenemos la obligación moral de alzar la voz. No por nostalgia, sino por responsabilidad. Porque dentro de cincuenta años nadie recordará las promesas de rentabilidad de este proyecto, pero sí lamentaremos haber permitido la degradación de uno de los tesoros naturales más valiosos de León.
Defender el Curueño no es oponerse al progreso. Es entender que el verdadero progreso consiste en saber qué merece ser protegido para siempre.
Y quiero que las generaciones futuras tengan ese mismo privilegio.
Ese proyecto, esas empresas que están detrás, me tendrán luchando en contra con todas mis fuerzas hasta ver truncadas sus aspiraciones. Los que amamos ese valle, los que lo han visitado alguna vez y contemplado su belleza, saben de lo que hablo. Entre todos pararemos esa locura.

HERALDO DE LEÓN  DdA, XXII/6388

CÉSAR ANTONIO MOLINA, ZAPATERO Y LA UNIDAD DEL ARCHIVO DE LA GUERRA CIVIL

Un artículo reciente de César Antonio Molina en The Objetive sobre su relación con Zapatero (Zapatero y yo, 14 y 15 de junio de 2026) ha logrado el aplauso y la difusión de los medios de la trinchera, a los que gusta ver cómo uno de sus exministros le cubre de gloria hablando de su "impericia" para gobernar y de su carencia total de valores morales. Y más aún le aplaude el coro mediático local cuando critica la restitución de los documentos incautados durante la Guerra civil a sus propietarios de Cataluña, País Vasco, Asturias y otros lugares. Unos fondos depositados en el llamado Archivo de la Guerra civil de Salamanca, que cohabita con el Centro Documental de la Memoria Histórica. Que diga Molina ahora, habiendo sido ministro de Zapatero, que trató de frenar ese proceso es muy poco elegante, sobre todo echando mano de burdos tópicos, verdades a medias y olvidos flagrantes. NO es propio de un socialdemócrata, como dice ser, ni siquiera de una demócrata.



Luis Castro

Que al presidente Rodríguez Zapatero, inmerso en su charca judicial, le lluevan zarpazos de la oposición tiene su pase. No tanto que individuos que en su día fueron de su entorno y cuya carrera política fue amparada por él, ahora le ataquen zafiamente.

Un artículo reciente de César Antonio Molina en The Objetive sobre su relación con Zapatero (Zapatero y yo, 14 y 15 de junio de 2026) ha logrado el aplauso y la difusión de los medios de la trinchera, a los que gusta ver cómo uno de sus exministros le cubre de gloria hablando de su "impericia" para gobernar y de su carencia total de valores morales. Y más aún le aplaude el coro mediático local cuando critica la restitución de los documentos incautados durante la Guerra civil a sus propietarios de Cataluña, País Vasco, Asturias y otros lugares. Unos fondos depositados en el llamado Archivo de la Guerra civil de Salamanca, que cohabita con el Centro Documental de la Memoria Histórica.

Molina era ministro de cultura cuando empezó ese proceso, gestionado por su departamento, y hubiera debido asumirlo (o dimitir, si tan mal lo veía), de modo que es muy poco elegante que ahora diga que trató de frenarlo y que intente justificar su actitud echando mano de burdos tópicos, medias verdades y olvidos flagrantes.

  • Molina invoca una vez más la supuesta "unidad del Archivo" rota con la restitución, mantra que movilizó en su momento al votante españolista del interior, haciéndole creer que estaba en juego poco menos que la integridad de España frente al separatismo. Pero alegar eso es tanto como ignorar qué es un archivo y cuál fue el origen y la función del que hablamos. El Archivo de la Guerra civil se formó a partir de la incautación de documentos de particulares e instituciones (ayuntamientos, partidos, sindicatos) por parte del ejército de ocupación franquista en zonas "desafectas al Movimiento Nacional", para "suministrar al Estado información referente a la actuación de sus enemigos", según el decreto oficial que está en su origen. Es decir, hablamos de un archivo con finalidad policiaco-represiva, del que salió el gigantesco fichero de antecedentes políticos depositado en Salamanca, al que no tuvieron acceso los investigadores hasta finales de los años setenta. Su formación supuso la ruptura, cuando no la destrucción, de los archivos de origen, de muy distintas procedencias, con el fin de formar un totum revolutum al que solo con mucha imaginación cabe llamar "Archivo de la Guerra civil"
  • En tiempos de Molina se creó un patronato del archivo. Así lo recuerda él, pero silencia que el comité de expertos nombrado por ese patronato apoyó el traslado de los documentos por muy amplia mayoría, considerándolo "justo y legítimo". Incluso la Asociación de archiveros de Castilla y León criticó el “enfrentamiento irresponsable entre comunidades autónomas”, mientras pedía una solución consensuada y una mayor atención al propio patrimonio documental de Salamanca y de la región, que consideraban abandonado. Qué raro, pensó más de uno, ¿cómo es que se preocupan tanto por los fondos catalanes cuando se descuidan los de aquí?
  • Hablar del asunto como mera iniciativa de "independentistas catalanes y vascos" es simplificar demasiado, como limitarlo al burdo interés electoral por parte de Zapatero. Si finalmente salió una ley en el Congreso para la restitución de los documentos fue porque había consenso político más amplio, del que salieron también la primera Ley de Memoria histórica y los inicios de una ya tardía política de memoria democrática. El PP y la Junta de Castilla y León obstruyeran cuanto pudieron el proyecto y sacaron sus masas a la calle pulsando irresponsablemente el botón del anticatalanismo y de la "unidad de España", pero sus recursos judiciales chocaron con varias sentencias avaladoras del proyecto, una de ellas del Tibunal Constitucional. Y no faltaron masivas manifestaciones de signo contrario y mucho más legítimas, pues se limitaban a reivindicaban lo que era suyo.

Es más que probable que Zapatero captara la escasa fiabilidad de un ministro que boicoteaba la agenda política de la que era responsable, lo que parece razón más que suficiente para su destitución (y no la melonada de tener una mujer con "glamur" en el gobierno, como dice Molina en su artículo, empeñado en presentar a Zapatero como frívolo y sin altura intelectual).

Por lo demás, la ejecutoria posterior de Molina le muestra como típico espécimen de lo que Gregorio Morán llamó el "mandarín" intelectual: el literato o periodista que, habiendo protagonizado la vida cultural en ciertos momentos desde posturas más o menos progresistas, evoluciona hacia un derechismo bronco y mal encarado, implacable con el "independentismo", la izquierda "comunista" y el "sanchismo". Un exministro que se define como "socialdemócrata", pero que en este caso no llega ni a demócrata.

DdA, XXII/6388

martes, 23 de junio de 2026

LA NUEVA PROPIEDAD PRIVADA EN CUBA: 15 REGLAS CONTRA LA INFLACION Y EL ABUSO



Raulito Torres/Aquí en La Habana

La nueva propiedad privada en Cuba no puede ser el casino de unos pocos mientras el pueblo se aprieta el cinto. Estas son las 15 reglas para domar la inflación y ponerle un alto al abuso.
1. La casa vacía es un desperdicio que la comunidad no puede tolerar.
Si tienes una vivienda cerrada por más de un año sin vivir nadie, y no estás en misión, enfermedad grave o causa justificada, el consejo popular te cita a una reunión de mediación. Ahí se te proponen dos caminos: o la alquilas a una familia necesitada a un precio justo fijado por la oficina de la vivienda, o la donas al municipio para que se convierta en un hogar materno o un albergue social. La propiedad es tuya y las escrituras están ahí, pero el derecho a tener un techo vacío mientras otro duerme en un portal no existe. Si te niegas sin razón, se te aplica un impuesto mensual tan alto que te resultará mejor alquilarla. No se te expropia, se te educa en que la vivienda no es un adorno carcomido por el salitre.
2. El precio del plato de frijoles no puede ser un misterio.
Las mipymes y los cuentapropistas que vendan alimentos, productos de aseo o medicinas están obligados a tener una hoja de costo clara, visible y auditable por el pueblo. Nada de "es que subió el transporte": te sientas con el comité de consumidores de la cuadra y demuestras por qué subiste. Si no puedes, bajas el precio.
3. El que especula con el arroz no merece tener la bodega.
Se decomisa sin papeleo eterno cualquier mercancía básica (arroz, pollo, aceite, leche en polvo) que esté acaparada en un almacén esperando que el precio reviente. La propiedad de productos de primera necesidad es un permiso social, no un derecho absoluto a crear hambre inflacionaria.
4. La casa de cambio no puede ser la cueva de Alí Babá.
Ya que abrirán casas de cambio privadas, la regla es esta: toda divisa que vendan o compren debe registrarse en una plataforma pública del Banco Central, con la tasa y el volumen de cada operación visibles para el gobierno y el barrio. La ganancia del cambista tendrá un tope máximo; el que lo sobrepase manipulando artificialmente la tasa para joder al peso, pagará un impuesto del 70% sobre ese exceso, y ese dinero irá derecho a una cuenta municipal para bajar el precio de los huevos, el pollo y el aceite. Esa casa de cambio abrió para ofrecer un servicio, no para ser el motor de una devaluación salvaje que después todos pagamos en la cola del agro.
5. Herencia grande, herencia que respira el barrio, no el bolsillo del vivo.
El límite no es un número frío: quien herede bienes o fortunas que superen 30 veces el ingreso anual medio de un trabajador estatal, solo retiene hasta esa línea. El excedente (el 85%) no va a una cuenta oscura del municipio, sino al Fondo de Reparación Comunal, una entidad con cuentas de vidrio que cualquier vecino puede consultar desde el celular. ¿Quién cobra? Nadie en efectivo. Ese fondo paga directamente facturas de materiales, salarios de albañiles para arreglar escuelas, compra de paneles solares, o insumos para el policlínico. ¿Quién administra? Un comité de cinco personas electo en asamblea de barrio: un trabajador social, un jubilado con sus manos limpias, un maestro, un delegado y un joven de los CDR. Rota cada dos años y no reciben un kilo de más; si se descubre que metieron mano, es traición al pueblo y van presos. Así el heredero aprende que la riqueza extrema no es un privilegio, es un encargo social, y el barrio aprende que la transparencia es la única vacuna contra la corrupción.
6. Tierra ociosa, tierra que vuelve al pueblo.
El usufructo y la propiedad sobre tierras agrícolas obligan a producir comida para el territorio. Si tienes la tierra con marabú o solo le pones un cartel de "se vende" esperando que un hotel te la compre en euros, el municipio te la quita en 90 días sin indemnización y se la entrega a una cooperativa de jóvenes campesinos.
7. La farmacia no puede ser una ruleta rusa para el bolsillo.
El que fabrique o importe un medicamento esencial o normado, no puede fijar el precio a su antojo. El Estado, a través de BioCubaFarma o quien corresponda, tiene el derecho permanente de copiar ese medicamento y venderlo al costo si el privado infla el precio más de un 15% sobre el costo real de producción. La salud no se patenta, se defiende.
8. Transparencia total en la tienda del barrio.
Si tu negocio privado compite con la bodega estatal, tienes la obligación de registrar cada transacción de compra a proveedores. Nada de "no sé cuánto me costó". El barrio entero puede consultar, a través del delegado, cuánto te costó ese paquete de pollo y decidir en asamblea si tu margen es abusivo.
9. Alquiler justo o no alquiler .
Nadie puede cobrar un alquiler mensual, en CUP o en divisas, que sobrepase el 15% del ingreso familiar del inquilino. Si el inquilino es un médico y el dueño del cuarto le quiere arrancar la mitad del salario, eso es usura.
El Estado, con el banco y la oficina de la vivienda, le congela ese alquiler abusivo y le pone precio justo.
10. El dólar no gobierna el plato del cubano de a pie.
Los negocios privados no pueden fijar sus precios en dólares o euros si venden bienes y servicios de primera necesidad. Todo debe estar en pesos cubanos, y si se anclan a la tasa informal de la calle para reventar el precio, se enfrentan a una multa que se calcula en cestas básicas: 100 cestas básicas de multa, que se reparten a los ancianos solos del municipio.
11. Primero la olla del pueblo, luego la exportación.
Es responsabilidad de los productores abastecer los mercados de su localidad con productos agropecuarios, luego de lo cual, podrán destinar la producción excedente a la exportación y otras variantes que les generen ingresos. No es justo que el tomate se lo coman en Varadero mientras en La Habana el niño no ha visto puré en un mes.
12. Corte de luz especulativo, corte de negocio.
Si en medio de los apagones un particular enciende una planta y vende "horas de frío" para conservar alimentos o carga de celular a precios de estraperlo, el consejo popular fija un precio máximo solidario de esa electricidad. El que cobra a cinco dólares la carga de un teléfono en un apagón no es emprendedor, es un bandido con inversor.
13. La plusvalía es del barrio, no del vivo.
Si el Estado asfalta la calle, pone el parque o abre una parada de ómnibus nueva frente a tu casa, y tú por eso le subes el precio al inmueble que vendes o alquilas, el 90% de esa subida de precio le pertenece al presupuesto municipal para seguir arreglando el barrio.
14. Los costos no son un secreto de Estado, son cosa del pueblo.
Toda mipyme que pida crédito al banco o licitación estatal abre sus libros contables. Los trabajadores de esa empresa y el consejo popular tienen derecho a auditar, con asesoría de un economista estatal, si de verdad los insumos subieron o si el dueño está inflando los números para forrarse.
15. El techo del humilde es más firme que cualquier papel.
Aquí el que se ha hecho su casa con tablas, bloques sueltos y sudor, el que vino de Oriente o de Vueltabajo a levantar la capital trabajando doce horas, ese tiene preferencia. Las viviendas del "llegaypon", autoconstruidas y precarias, gozan de una protección especial: ningún organismo puede desalojar a una familia que demuestre arraigo y trabajo, aunque no tenga la titularidad perfecta. El Estado, con la oficina de la vivienda, tiene la obligación de legalizar esos asentamientos, darles servicio de agua, electricidad y recogida de escombros, y meterles pie de fuerza para mejorar los materiales. Si la tierra donde se asientan tiene un dueño ausente o una empresa que la abandonó por décadas, ese terreno pasa a manos del municipio y se le entrega en usufructo gratuito y perpetuo al ocupante de buena fe. El que nunca ha sudado sobre ese piso de tierra no puede venir ahora a reclamar derecho. Primero la necesidad de los que construyeron con sus uñas, después el papel del que solo apareció a ver si pescaba algo.

DdA, XXII/6387