viernes, 28 de agosto de 2026

HAY QUE HABLAR CON RABAT Y TRATAR EL CONFLICTO COMO ASUNTO DE ESTADO


Félix Población

Es muy probable que desde Rabat se observe la situación que se vive en Ceuta, cada vez más crítica, como el resultado de una estrategia si no programada sí permitida. Parto de la base de que 70 u 80.000 personas cruzando una frontera no se puede dar sin que las autoridades del gobierno que lo permite no tengan su responsabilidad. Por eso y porque después de lo ayer, con grupos de vecinos de extrema derecha quemando las pertenencias de los migrantes acampados en las playas e impidiendo el acceso de ayuda alimentaria*, me parece llegado el momento en que el Gobierno debería tratar urgentemente de resolver con Marruecos un problema que compete a ambos Estados y que tanto el presidente Pedro Sánchez como el ministro de Asuntos Exteriores hicieran algo en este sentido, en trato directo con el gobierno marroquí. También se le debería reclamar al principal partido de la oposición que, por una vez, este asunto de Estado lo tratara como tal y no como una posibilidad de sacar del mismo rédito político para las elecciones próximas. Si ni lo uno ni lo otro ocurre, es muy de temer que la situación en Ceuta derive en un grave conflicto de consecuencias impredecibles, que sobrepasará cualquier otro de índole nacional, normalmente resuelto en las urnas con un cambio de gobierno. Lo de Ceuta, que afecta ahora al actual ejecutivo, es un problema heredable por los gobiernos que le sigan si no se aborda por una vez al menos como asunto de Estado, en el que gobierno y oposición trabajen constructivamente juntos ante el vecino del sur, cuya estrategia al menos permisiva de hace un mes -en línea con aquella de la Marcha Verde- se está beneficiando sobre todo de un gobierno timorato ante Marruecos y una oposición que se sirve de conflicto con el único y deplorable afán de desgastar al ejecutivo, algo totalmente repudiable en las actuales circunstancias. Cuanto más se posponga esa política de Estado, más avanzaremos hacia un mayor y más grave conflicto.

*Coincidió con la llegada del expresidente Aznar a Ceuta, con fines meramente electoralistas para su partido. Una actitud despreciable más en quien ya lleva muchas consigo.

DdA, XXII/6449

LAS COMETAS PROHIBIDAS EN EL CIELO DE PALESTINA

Nuestro agradecimiento al poeta Félix Maraña por haber escrito esta décimas después de leer nuestro artículo Los niños de Gaza tampoco pueden jugar con el aire, publicado hoy en el diario digital Nueva Tribuna y previamente en este mismo DdA. Maraña publica semanalmente sus Décimas de fiebre en El Diario Vasco, recuperando con ello los versos para glosar la actualidad de nuestros azarosos días, una vieja costumbre de la prensa histórica que algunos echábamos de menos. Al genocidio de Palestina ha dedicado su libro La sangre de Palestina, Huerga Fierro Editores , 2026. (Aprovechamos la ocasión para recomendar el artículo El viento que sale de los escombros. Las cometas de Gaza exigen solidaridad global).


Félix Maraña

COMETAS

Por jugar a las cometas
los niños de Gaza están
expuestos ante el satán
bárbaro, porque las tretas,
las criminales recetas
del vecino criminal,
no conciben sino el mal
y prohíben todo juego.
Netanyahu abre más fuego,
con su furor carcamal.
Con sus pensamientos viles,
el ejército amenaza
con una nueva añagaza
a los pobres infantiles,
sujetos a ritos viles
del criminal genocida.
Su mente está corrompida
y en su delirio asesino,
quiere robar el destino
y corromper más la herida.
La ONU se manifiesta,
Europa reserva y calla
e Israel y su metralla
siguen por toda respuesta
por su decidida apuesta
de borrar a Palestina,
escondiendo en una esquina
a su población silente.
Silencio el de tanta gente
que no denuncia esta ruina.

DdA, XXII/6449

MEMORIAS NOMBRADAS: EL AVIADOR ANTONIO ARIAS ARIAS, AUTOR DE "ARDE EL CIELO"

 Hace ya algunos años que publiqué en la editorial El viejo topo un libro titulado La memoria nombrada (2018), en el que incluía una selección de los artículos publicados tiempo atrás en diversos medios periodísticos y revistas especializadas, cuya continuación espero que vea la luz muy pronto en una nueva editorial interesada por el material aportado. El título me sirve hoy para comenzar la recuperación de aquellos nombres de nuestra memoria histórica o democrática que habiendo participado en la Guerra de España, y habiendo escrito además libros sobre ese trágico periodo de nuestro país, son hoy en día nombres apenas conocidos, anclados en la niebla de la desmemoria que comportó la dictadura, o incluso carecen de una mínima biografía en Google. Esto último le ocurre, para empezar, a don Antonio Arias Arias, tipógrafo de profesión nacido en Madrid en 1915, y piloto de aviación republicano, al servició también de la aviación soviética durante la Segunda Guerra Mundial. A su memoria personal durante ambos conflictos le puso un título muy seductor para un contenido de casi 500 páginas, Arde el cielo, cuya ficha bibliográfica incluimos para quienes sientan curiosidad por saber del tipógrafo aviador que se enfrentó dos veces al nazi-fascismo. Es de suponer que en la revisión y redacción de la obra, cuya primera edición data de 1995, J. M. Bravo aporte a los lectores más información biográfica sobre el autor. Lazarillo


 

Antonio Arias Arias nació en Madrid el 29 de abril de 1915. Obrero tipógrafo, toma parte activa en la revolución de octubre de 1934, por lo que fue condenado y encarcelado hasta su liberación en 1936, tras la victoria electoral del Frente Popular. Desde el primer día de la Guerra Civil se incorpora a la lucha, primero en las milicias que defendían Madrid y después en la aviación, donde destaca como piloto de caza, alcanzando el grado de capitán. En febrero de 1939 se ve obligado a cruzar la frontera de Francia, junto con los restos de la aviación de caza que operaba en Cataluña. Internado por los franceses en los campos de concentración de Argelès y Gurs, logra emigrar a la URSS en agosto de 1939.
En la Unión Soviética trabaja de mecánica en la fábrica de tractores de Járkov, donde conoce a Adela, con la que contrae matrimonio. En marzo de 1941 se traslada a Moscú para cursar estudios en un centro docente de la capital, donde le sorprende el comienzo de la guerra germano-soviética. A los pocos días de iniciarse el conflicto ingresó voluntario, junto con un grupo de dieciocho veteranos aviadores republicanos españoles, en las fuerzas aéreas soviéticas para realizar tareas especiales en la retaguardia enemiga pilotando aviones alemanes de último diseño («guerrillas aéreas»), tareas que se vieron aplazadas a causa del inminente asedio a Moscú.
Cuando la capital se encuentra en peligro, participa en su defensa, pilotando y combatiendo en el entonces legendario caza soviético de altura MIG-3. En junio de 1942 está destinado a un regimiento emplazado en la ciudad norteña de Vologdá, en el que combatirá como jefe de escuadrilla hasta el final de la guerra en Europa, participando en la liberación del territorio bielorruso y báltico.
Terminada la Segunda Guerra Mundial, permaneció en el ejército hasta finales de mayo de 1948, fecha en que es desmovilizado junto con el resto de aviadores republicanos españoles, y se afinca en Minsk, capital de Bielorrusia, donde se reincorpora a su profesión de tipógrafo y reside hasta su definitivo regreso a España en 1990, sin que conozcamos la fecha de su fallecimiento ni nada más de lo que se cuenta en la sinopsis biográfica como autor del libro. Por su destacado labor militar y su posterior trabajo en la industria fue condecorado con numerosas órdenes y medallas soviéticas.

"Arde el cielo". Memorias de un piloto de caza participante en la guerra de España (1936-1939) y en la gran guerra patria de la U.R.S.S. (1941-1945). Revisión y redacción J. M. Bravo

Detalles del libro

EditorialDelgado Romero, Adela
Edición1. ed.(1995)
Páginas488
Dimensiones21x15 cm
IdiomaEspañol
ISBN9788460526117
ISBN-108460526119
Encuadernación Rústica

            DdA, XXII/6449      

LOS PROGRESISTAS ESTÁN GANANDO EN USA PORQUE SUS IDEAS SON MUY POPULARES

 Los opinólogos de los medios han escrito un artículo tras otro intentando desesperadamente entender por qué los candidatos progresistas, pese a haber gastado mucho menos recursos que sus opositores, siguen derrotando a los demócratas del establishment en elecciones primarias de todo el país. La respuesta no es complicada, según explica el senador estadounidense por Vermont Bernie Sanders. Hoy, mientras el 60 por ciento de estadunidenses viven al día -subraya en primer lugar-, la clase multimillonaria jamás había tenido tanta abundancia. Pese a lo que los medios quieren que la gente crea, los progresistas están ganando en todo el país por una sencilla razón: las ideas que postulan son extremadamente populares, afirma Sanders.


El 1 por ciento de los más ricos posee más bienes que el 93 por ciento de los más pobres

Bernie Sanders

Ya sea que hablen de un sistema corrupto de financiamiento de campañas, de una desigualdad de ingresos y riqueza sin precedente, de un sistema de atención a la salud inservible y exageradamente costoso, de las enormes amenazas que representa la inteligencia artificial, o de la política exterior inmoral y destructiva, los progresistas abordan los verdaderos problemas que enfrentan las familias trabajadoras. Y están aportando soluciones reales. Los demócratas del establishment no lo hacen.

Una encuesta tras otra muestran lo mismo. El pueblo estadunidense sabe que el actual sistema económico está amañado. Los muy ricos se enriquecen más, mientras las familias trabajadoras tienen que luchar. Hoy, mientras 60 por ciento de estadunidenses viven al día, la clase multimillonaria jamás había tenido tanta abundancia.

Hoy tenemos más desigualdad de ingreso y riqueza que en cualquier otro momento de la historia del país. El uno por ciento más rico posee más bienes que el 93 por ciento más pobre, y un hombre, Elon Musk, tiene más riqueza que el 50 por ciento de menor ingreso de los hogares del país.

De modo nada sorprendente, las familias trabajadoras están hartas de las políticas del statu quo y de las mismas viejas políticas del establishment, que les han fallado durante décadas. Quieren cambio, un cambio real, y están apoyando a los candidatos progresistas que luchan por ese cambio.

En el país más rico en la historia del mundo, los estadunidenses no quieren tener que batallar cada día nada más para pagar las cuentas. Las personas de la clase trabajadora no quieren morir años antes de lo que deberían a causa de enfermedades causadas por el estrés interminable que experimentan sólo para sobrevivir. Y, al igual que las generaciones pasadas, no quieren que sus hijos tengan un menor nivel de vida que ellos.

Los políticos y los medios del establishment han descrito la agenda con la que los candidatos progresistas están ganando como “radical”, “de extrema izquierda”, “extremista” o, en palabras de Donald Trump, “comunista”. Todo eso son tonterías. Un tema importante tras otro, la agenda progresista refleja con exactitud lo que una mayoría del pueblo estadunidense necesita y desea.

Permítanme aprovechar esta oportunidad para compartir con ustedes algunas de las principales propuestas que la mayoría de los progresistas apoyan. Y díganme qué tan “extremas” les parecen.

Reforma al financiamiento de campañas

Los progresistas creen que nuestro actual sistema de financiamiento de campañas está corrompido y socava la democracia. Es absurdo que un solo hombre, Elon Musk, pueda gastar 290 millones de dólares para ayudar a elegir presidente a Donald Trump y que multimillonarios de los dos partidos puedan destinar cantidades ilimitadas de dinero a campañas por medio de los comités políticos conocidos como Super Pacs.

Nosotros creemos que debemos poner fin a la desastrosa decisión de la Suprema Corte sobre Ciudadanos Unidos, prohibir los Super Pacs y avanzar hacia el financiamiento público de las elecciones. Creemos que la democracia significa un voto por persona, no que los multimillonarios compren elecciones.

Atención a la salud

Los progresistas creen que nuestro actual sistema de atención a la salud está destrozado, es inservible y exageradamente costoso. Creemos que es inmoral, e irresponsable desde el punto de vista fiscal, que tengamos que gastar el doble per cápita en este renglón que las personas de otros países grandes, en tanto 85 millones de estadunidenses no cuentan con seguro médico suficiente.

Al mismo tiempo, pagamos, con mucho, los precios más altos del mundo por medicamentos de patente. Los progresistas creen que la atención a la salud es un derecho humano y que debemos hacer lo mismo que todas las demás grandes naciones: garantizar la atención a la salud para todas las personas. Estamos de acuerdo con el 64 por ciento de estadunidenses que quieren un sistema de atención médica para todos.

Proteger al trabajador

Los progresistas creen que todos los estadunidenses tienen derecho a un nivel de vida decente. Consideramos escandaloso que, en 2026, millones de trabajadores sigan percibiendo salarios de hambre y que el salario mínimo federal se mantenga en el deplorable monto de 7.25 dólares por hora. Creemos que el salario mínimo debe ser elevado por lo menos a 20 dólares la hora para poder subsistir.

También creemos que los patrones ya no deben poder negar mediante argucias legales el derecho constitucional de los trabajadores a afiliarse a un sindicato. Los progresistas apoyan la adopción de una propuesta de ley para proteger el derecho a sindicalizarse, que permitirá a los trabajadores afiliarse a sindicatos y negociar contratos que les proporcionen mejores salarios, prestaciones y condiciones laborales.

Gravar a los ricos

Los progresistas creen que, en una época de desigualdad sin precedentes de ingreso y riqueza, los más ricos del país deben comenzar a pagar una proporción justa en impuestos. En un tiempo en que tenemos la tasa más alta de pobreza infantil entre los países más grandes, y una tercera parte de nuestros adultos mayores padece estrechez económica, es absurdo que los multimillonarios tengan una tasa impositiva efectiva más baja que los choferes de autobuses o las enfermeras.

Las personas más ricas del país y las empresas de altas ganancias deben empezar a pagar lo justo en impuestos, de modo que podamos financiar de manera adecuada la atención a las necesidades de las familias trabajadoras, los niños y las personas de la tercera edad.

Reglamentar la IA

Los progresistas creen que la inteligencia artificial y la robótica, desarrolladas e impulsadas por las personas más ricas de la Tierra, son las tecnologías más transformadoras de la historia y que impactarán a cada hombre, mujer y niño.

En una era en la que la IA amenaza con desplazar a millones de trabajadores, despojarnos de nuestra privacidad, socavar nuestra democracia y tener un impacto negativo en la salud mental de nuestros hijos, creemos que el gobierno debe tener un papel decisivo en asegurar que estas tecnologías revolucionarias se usen para beneficiar a todos los estadunidenses, no sólo para enriquecer aún más a los oligarcas de la alta tecnología.

Cambio climático

Los progresistas creen que la afirmación de Trump de que el cambio climático es un “engaño” no sólo denota extraordinaria ignorancia, sino que es un verdadero peligro para el planeta. Los 11 años pasados han sido los más calurosos de la historia, y los tres últimos han sido los peores.

El año pasado, Estados Unidos y países de todo el mundo han tenido importantes olas de calor, inundaciones repentinas, aumento de sequías y terribles incendios forestales, y los científicos advierten que lo peor está por venir.

Los progresistas creen que debemos frenar por la fuerza la codicia de la industria de los combustibles fósiles. La verdad es que podemos crear millones de empleos sindicalizados bien pagados si alejamos nuestros sistemas de energía de los combustibles fósiles y los acercamos a la eficiencia y sustentabilidad energéticas. Por el bien de nuestros hijos, de las generaciones futuras y de la habitabilidad del planeta, eso es lo que debemos hacer.

Los progresistas creen que necesitamos una reforma fundamental de nuestras políticas exterior y militar. La guerra de Vietnam se basó en una mentira. La guerra en Irak se basó en una mentira. La actual guerra en Irán se basó en una mentira. No necesitamos gastar 1.5 billones de dólares al año en guerras interminables y en sostener dictaduras por todo el mundo. Desde luego, no tenemos que invertir decenas de miles de millones en sostener al gobierno extremista de Netanyahu en Israel, que ha asesinado a 73 mil palestinos y lesionado a otros 170 mil, la mayoría de los cuales son mujeres, niños y ancianos.

Pese a lo que los medios quieren que la gente crea, los progresistas están ganando en todo el país por una sencilla razón: las ideas que postulan son extremadamente populares. Es hora de que el establishment deje de decir a los estadunidenses qué deben creer y comiencen a escuchar lo que ellos en verdad desean.

LA JORNADA MX.  DdA, XXII/6449

jueves, 27 de agosto de 2026

ACOM, UN "MANOS LIMPIAS" AL SERVICIO DE NETANYAHU


Lucio Martínez Pereda

Lo que le ocurre a Suso de Toro es un aviso. Todos los que denuncien el genocidio cometido por Netanyahu en Gaza pueden ser llevados ante la justicia
Según ACOM (Acción y Comunicación sobre Oriente Medio) -organización propagandística israelí en España- la Audiencia Provincial de Madrid ha dejado sin efecto el sobreseimiento de una causa contra el escritor por «presunto delito de incitación al odio antisemita» De Toro afirma que aun no ha recibido notificación de la justicia. Todo lo que sabe lo ha leído en la nota de prensa de esta organización propagandística
El mensaje amenazante lanzado por ACOM es claro: quien denuncie el genocidio en Gaza se expone a ser investigado por la justicia española. No importa que la Corte Internacional de Justicia y la propia ONU hayan utilizado términos similares; no importa que Turquía, Indonesia y otros países hayan presentado denuncias por crímenes de lesa humanidad.
El aviso está lanzado. Los que denuncian, critican o comentan lo que ocurre en Gaza saben ya cuál es el precio: el expediente, la investigación, la etiqueta de antisemita. Y saben también que, mientras tanto, el autor intelectual de los hechos que denuncian sigue gobernando su Estado, con orden de arresto internacional pendiente pero con pasaporte diplomático en vigor.
Queda por ver si la justicia española terminará notificando oficialmente a De Toro su condición de investigado. Y queda por ver, sobre todo, si alguien en este país se atreverá a preguntar por qué un Estado extranjero puede utilizar las instituciones españolas para perseguir la libertad de expresión de sus ciudadanos.

DdA, XXII/6448

TRUMP Y SU PERIODISMO SUBVENCIONADO DE EXTREMA DERECHA CONTRA LA UE

El Departamento de Estado de EEUU pretende crear un consorcio de “periodismo independiente” que elabore reportajes críticos sobre las políticas públicas de los países europeos, con especial atención a la inmigración, los “valores civilizatorios” y “el estado de la soberanía”. La Administración Trump busca ahora reforzar sus críticas contra Europa usando el periodismo como pretexto. Se  pretende un “consorcio de periodistas y medios de comunicación independientes en toda la Unión Europea (UE) y otros países europeos”, señala, dada la amenaza de “censura de los medios de comunicación que no cuentan con el favor de los gobiernos europeos”. Tal consorcio de “periodismo independiente” produciría contenidos con un carácter reaccionario. Habrá que desconfiar, aún, más de los medios que se dicen "independientes" por su mayor dependencia al imperio.



Charles R. Davis/ The Redoubt

El presidente Donald Trump no ha ocultado su desdén hacia la mayoría de los gobiernos europeos. “Vuestros países se están yendo al infierno”, declaró en un discurso pronunciado en septiembre de 2025 ante las Naciones Unidas, afirmando que las “fronteras abiertas” de Europa –una afirmación que contrasta con los esfuerzos muy visibles de la UE por disuadir y deportar a los inmigrantes– están conduciendo al colapso social. También el vicepresidente JD Vance está haciendo campaña abiertamente a favor de todos los partidos de oposición de derechas en el continente, incluida la neofascista Alternative für Deutschland.

Pues bien, la Administración Trump busca ahora reforzar sus críticas contra Europa usando el periodismo como pretexto. Como parte de una convocatoria de subvenciones publicada el pasado 18 de agosto, la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo del Departamento de Estado anunció que buscaba un socio –que podría incluir “organizaciones o empresas con ánimo de lucro”– que pudiera ayudar a “desarrollar un consorcio de periodismo independiente en Europa”. Según la convocatoria, la subvención, valorada en un millón de dólares, se concederá en el marco de un “acuerdo de cooperación” tan solo dos semanas después de que se hiciera pública por primera vez la convocatoria. El plazo de presentación de solicitudes finaliza el 1 de septiembre.

“Unos ciudadanos bien informados son fundamentales para la salud de cualquier sistema democrático”, afirma el Departamento de Estado en un documento que establece los criterios para la subvención, en el que se describe el “periodismo independiente” como “esencial para proporcionar al público información objetiva y de alta calidad sobre las acciones del Gobierno”. Se necesita el desarrollo de un “consorcio de periodistas y medios de comunicación independientes en toda la Unión Europea (UE) y otros países europeos”, señala, dada la amenaza de “censura de los medios de comunicación que no cuentan con el favor de los gobiernos europeos”.

En julio, el Financial Times informó de que la Administración Trump tenía previsto destinar casi cinco millones de dólares a “grupos europeos afines al movimiento MAGA” para que se pronunciaran sobre cuestiones como la migración y “el patrimonio común de la civilización occidental”.

Sin embargo, un análisis de The Redoubt revela que el Departamento de Estado ya ha puesto a disposición más de 7,9 millones de dólares en concepto de dicha financiación, incluida una subvención por valor de casi dos millones de dólares, ofrecida el 14 de agosto, para un análisis de cómo “los gobiernos extranjeros y sus representantes utilizan la migración como arma”.

Aunque aparentemente es apartidista –un requisito de la ley federal sobre ayuda exterior–, el consorcio de “periodismo independiente” produciría contenidos con un carácter reaccionario. El Departamento de Estado sugiere que los periodistas financiados por EEUU podrían, entre otras cosas, cubrir el “impacto de la migración masiva en la seguridad y el Estado de derecho” y “el papel de la política gubernamental a la hora de contribuir a la migración masiva”.

El contenido también parece estar sesgado en contra de la propia UE, ya que los periodistas, como parte de su cobertura sobre la “soberanía nacional”, producirían trabajos que aborden “las actitudes hacia las identidades nacionales frente a una identidad “europea” supranacional, así como el papel y el impacto de las políticas europeas en las libertades y la política a nivel nacional”.

El Departamento de Estado prevé una estrecha colaboración entre la Administración Trump y los beneficiarios de su generosidad. En caso de que los fondos se ofrecieran como parte de un “acuerdo de cooperación”, el departamento insistiría en una “participación sustancial” en el proyecto, incluido el derecho a “aprobar al personal clave”.

El Departamento de Estado “desempeñará un papel activo en la configuración de la estrategia general del programa”, afirma, garantizando “la alineación con los objetivos estratégicos de EEUU”.

La subvención para los medios afines a Trump se produce después de que la Casa Blanca y el Departamento de Eficiencia Gubernamental de Elon Musk eliminaran la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y congelaran unos 268 millones de dólares en fondos autorizados por el Congreso para medios independientes, según la Fundación Nieman para el Periodismo de la Universidad de Harvard. Las subvenciones anteriores habían apoyado el periodismo independiente en Estados autoritarios y devastados por la guerra, como Siria y Myanmar, pero se consideró que no estaban “plenamente alineadas con la política exterior” de la Administración Trump.

En declaraciones a The Redoubt, el Departamento de Estado defendió su financiación del periodismo afín al movimiento MAGA en Europa, presentándola como una respuesta a la “censura” y al ostracismo de “periodistas o medios de comunicación en desfavor”.

“Bajo esta administración, hemos dejado claro que defender la libertad de expresión es una prioridad”, afirmó un portavoz, aunque la propia Casa Blanca está intentando retirar las licencias de emisión a las emisoras que dan voz a quienes critican al presidente. Por encima de todo, señaló el portavoz, el dinero de los contribuyentes estadounidenses destinado a financiar a creadores de contenidos de ultraderecha sirve a “las prioridades de la política exterior estadounidense”.

“El programa del Consorcio de Periodismo Independiente se ajusta estrechamente a los objetivos de política exterior de la Administración Trump en Europa”, afirmó el portavoz. Citó un documento de estrategia de seguridad nacional, publicado el año pasado, que manifestaba abiertamente el apoyo de EEUU a “partidos europeos patrióticos” como la AfD alemana. “La Administración da prioridad a la democracia y a la libertad de expresión”, dijo el portavoz, “en la región europea”.

 CTXT  DdA, XXI/6448

LAS GRANJAS DE BOTS: EL ALGORITMO TIENE IDEOLOGÍA DE CLASE

El algoritmo tiene ideología de clase; la adquiere a través de los criterios económicos, institucionales y culturales que organizan aquello que premia, amplifica, entierra o vuelve viral. Cada clic parece una decisión individual, mientras millones de decisiones son conducidas por arquitecturas que conocen nuestras vulnerabilidades con una precisión que ninguna vieja maquinaria propagandística habría imaginado. Es el capitalismo de plataformas que ha llevado sus antiguas técnicas de poder, espionaje y opresión a una escala nueva: convertir la atención humana en territorio de distorsiones rentables.



Fernando Buen Abad

Una granja de bots no produce únicamente mensajes falsos: produce la evidencia de nuestra incapacidad para intervenir en la guerra cognitiva que se despliega por todo el mundo, sin leyes; sin organización social activa, crítico-científica; sin acción gubernamental decisiva. Se produce una realidad social degradada y degradante, una atmósfera ideológica de las ultraderechas, en la que lo repetido adquiere apariencia de verdad, lo emocional suplanta a lo demostrable y la multitud parece hablar cuando, detrás de miles de perfiles, apenas respiran unos cuantos operadores mercenarios, algoritmos y centros de decisión distorsionante. 

Es una forma de impudicia e impunidad para dominar una sociedad que puede coincidir en conseguir que sus dominados confundan el espejo con la ventana: que contemplen en la pantalla una imagen fabricada de sí mismos y crean estar viendo el mundo. Ahí comienza la guerra semiótica contemporánea. La paradoja tiene una fuerza inquietante: cuanto más automatizada está la fabricación del discurso, más se nos presenta como espontaneidad popular. La máquina imita a la multitud para convencer a la multitud de que la máquina expresa su voluntad. 

Importa denunciar en pie de lucha cultural el nombre de los mercenarios, sus contactos influyentes, sus amigos presidentes, ministros y empresarios. La operación golpista decisiva, por eso, no reside no sólo en cuántos bots existen: está en comprender qué relaciones corruptas necesitan de los bots para que su financiamiento parezca natural. 

El artificio adquiere eficacia cuando encuentra una sociedad previamente fragmentada, fatigada, insegura, endeudada, atravesada por desigualdades y disponible para transformar su malestar en hostilidad horizontal. La tecnología proporciona velocidad, la estructura social proporciona combustible. El odio fabricado funciona mejor cuando encuentra resentimientos verdaderos a los que ofrece dirección falsa, sometida por la dictadura de las desigualdades. 

Esa delincuencia ideológica tecnificada aparece entonces como modalidad de administración de la percepción. No necesita inventar problemas, le basta con seleccionar qué sufrimientos merecen indignación, cuáles deben ser ridiculizados, cuáles pueden convertirse en espectáculo y cuáles deben desaparecer del campo visual. 

El algoritmo tiene ideología de clase; la adquiere a través de los criterios económicos, institucionales y culturales que organizan aquello que premia, amplifica, entierra o vuelve viral. Cada clic parece una decisión individual, mientras millones de decisiones son conducidas por arquitecturas que conocen nuestras vulnerabilidades con una precisión que ninguna vieja maquinaria propagandística habría imaginado. 

Es el capitalismo de plataformas que ha llevado sus antiguas técnicas de poder, espionaje y opresión a una escala nueva: convertir la atención humana en territorio de distorsiones rentables. Además de saquear tierras, fábricas, rutas comerciales y materias primas, ahora también se disputa la capacidad de una población para mirar, recordar, asociar ideas y sostener una conversación sin ser interrumpida por estímulos corruptos calculados. El recurso estratégico puede ser el segundo de atención. Quien administra ese segundo esclaviza una porción de la conciencia ajena. Multiplicada por millones, esa posesión adquiere dimensión política y lo convierten en un gran negocio. 

Por eso la guerra semiótica no ocurre únicamente en las pantallas de los celulares. Penetra las relaciones laborales, las familias, las aulas, las calles y los afectos. Un trabajador puede terminar odiando al desempleado porque una cadena de contenidos le ha enseñado que la pobreza es una elección. Una mujer puede ser presentada como amenaza al orden familiar porque su autonomía altera una distribución histórica del poder. 

Cuando la raíz material de su ofensiva se encuentra en un mercado laboral que convierte vidas enteras en mercancías remplazables, la perspectiva de género permite descubrir una operación esencial: el poder patriarcal no sobrevive únicamente mediante leyes o instituciones, también se reproduce enseñando a las personas a interpretar las relaciones de dominación como conflictos naturales entre individuos, y un pueblo puede ir a votar contra sus más preciados intereses y derechos. 

Según le convenga, la ideología dominante disfrazada de bots puede presentarse como ausencia de ideología. Sus valores aparecen como sentido común, sus intereses como eficiencia, sus privilegios como mérito, su historia como naturaleza humana. El truco es antiguo, sólo que disfrazado de moderno. Así se produce una de las formas más refinadas de dominación: lograr que las causas desaparezcan y sobrevivan únicamente las culpas individuales. 

Y la conciencia crítica comienza exactamente ahí, cuando las víctimas descubren que también están dentro de la escena. Y esa revelación transforma la mirada: el problema ya no consiste únicamente en distinguir verdad y mentira, realidad y propaganda, humano y bot. Consiste en comprender quién tiene capacidad para fabricar las condiciones bajo las cuales una mentira puede resultar socialmente verosímil y rentable. 

Cuando esa pregunta se vuelve colectiva, la semiótica deja de ser una ciencia de los signos para convertirse en una ciencia de las relaciones de poder. El signo revela entonces su secreto: nunca estuvo solamente representando el mundo, también estaba ayudando a producirlo. Y cuando una sociedad aprende a leer esa producción, comienza a recuperar algo que ninguna granja de bots puede automatizar por completo: la facultad de imaginarse diferente de aquello que el poder le había enseñado a considerar inevitable. 

Todas las granjas de bots de la derecha pueden reforzar esa operación hasta producir una especie de teatro ontológico. No se limitan a decirnos qué pensar: escenifican quién existe. Fabrican mayorías falsas, enemigos imaginarios, consensos instantáneos, indignaciones multitudinarias. El ciudadano entra a la plataforma y encuentra un mundo donde aparentemente todos están furiosos, todos sospechan, todos compiten por demostrar pureza, todos reaccionan antes de comprender; reflejos de neonazifascismo.

La pantalla revela una humanidad deformada por el dispositivo que la observa. Después, esa imagen se incorpora con todo género de odios a la conducta cotidiana. La perversión de las fábricas de bots y sus estadísticas terminan produciendo consecuencias materiales. Hoy está todo a la vista de todos, y veremos si eso alcanza para organizar alguna respuesta seria: un desafío para la revolución de las conciencias. 

LA JORNADA MX.  DdA, XXII/6448


Y PARA AZNAR, PEREJIL, COMO CORRESPONDE

Risotada patriótica de Aznar ante el rey de Marruecos


Félix Población

Sabemos muy bien que en eso de ponerse medallas por su historial al frente del Gobierno, Aznar el de las Azores es capaz hasta de sentirse a gusto con sus falacias sobre el mayor atentado sufrido por nuestro país en la historia, cuando estando en La Moncloa metió a España en la invasión de Irak después de mentir también sobre las armas de destrucción masiva del régimen de Sadam Hussein. Ahora Aznar, una vez anunciada su visita a Ceuta con motivo de las crisis migratoria que soporta aquella ciudad autónoma, recuerda con orgullo la hazaña del islote desierto de Perejil, reconquistado a un grupillo de militares marroquíes en 2002 que se presentaron allí con la intención de provocar al ministro Trillo, aquel patriota del avión Yak 42 en el que perdieron la vida 62 militares españoles, institucionalmente maltratados por el gobierno de Aznar, como bien saben los familiares de las víctimas. Dice el expresidente que lo de Perejil fue una muestra de como defendió su gobierno las fronteras. Menos mal que Aznar ha eludido la defensa que hizo el gobierno de su sucesor Rajoy, con Fernández Díaz al frente del ministerio de Interior, en la playa del Tarajal. Allí, en febrero de 2014, los disparos de goma de la Guardia Civil sobre un grupo de inmigrantes que trataba de llegar a nado a Ceuta, ocasionaron la muerte de 15 por ahogamiento. Por eso el ministro Óscar Puente, que lo es de Transportes y tiene la respuesta siempre a punto para comentar las ocurrencias de la oposición -en este caso las maneras del gobierno de Aznar de proteger la frontera sur-, no ha podido resistirse a lo que algunos pensamos del viaje Aznar a la ciudad autónoma: "Sería un detalle regalarle un ramito de perejil a su llegada a Ceuta. Verás lo que tarda Aznar en vender a Vivas lo importante que es tener a Trump y a Netanyahu de su lado". A falta de una representación en activo con la que sacar rédito político -no lo dan, al parecer, las vigentes- el Partido Popular se ve en la necesidad de recurrir al presidente de la FAES, desde donde, una vez más, se atiende más a esa finalidad espuria que a respaldar al gobierno de la nación en un conflicto internacional. Nada nuevo en el currículum patriótico del principal partido de la oposición.

DdA, XXII/6449  

miércoles, 26 de agosto de 2026

LOS QUE SE BENEFICIAN DEL ESTADO Y LO CRITICAN


Manuel Maurín

A los de La Nueva Engaña [LNE, diario La Nueva España] se les olvidó citar a los terratenientes que reciben sustanciosos fondos de la PAC, a las multinacionales subvencionadas por su producción electrointensiva, a los propietarios arrendadores compensados por alquilar sus pisos a precios desorbitados, a los de OTEA para sus campañas publicitarias, a los transportistas y los que cobran peajes en la sombra y en el sol, a los de la sanidad y la enseñanza concertada, a la iglesia en general, a los corruptos que se apropian de los fondos públicos desde dentro y fuera del Estado, a los de los lobbies y las puertas giratorias, a la banca rescatada, a la familia real, a las empresas de armamento, a los medios de comunicación, (como LNE) que también reciben generosas ayudas y publicidad institucional, etc., etc.

Hay que reconocer que el Estado redistribuidor, que se nutre de las aportaciones de quienes trabajan y producen la riqueza del país, es uno de los mayores logros de la evolución social. Y si no le se saquease de manera tan descarnada por parte de quienes, paradójicamente, defienden su adelgazamiento, podría garantizar la igualdad y el bienestar del conjunto de la población.

Hay que tener la cara muy dura para beneficiarse del Estado, o sea del esfuerzo común, y criticarlo al mismo tiempo.

DdA, XXII/6447

LA REALIDAD SE PARECE ASQUEROSAMENTE A UN MAL CHISTE

El número de zumbados medievales al frente de Estados modernos no deja de crecer. De la Espriella, nuevo miembro del selecto club, hizo un inventario de la crème de la crème mundial aprovechando el terremoto. Sólo aceptaremos ayuda de Estados Unidos, Israel y Argentina, dijo. Sabemos gestionar crisis, declaró el norteamericano que recomendó beber lejía durante el covid. Seremos solidarios, gritó el argentino que le vendió criptomonedas fraudulentas a sus propios votantes. De cadáveres entre escombros nadie sabe más que nosotros, pensó, pero no lo dijo, el primer ministro de Israel. La realidad se parece asquerosamente a un mal chiste.



 Gerardo Tecé

Abelardo de la Espriella es la última incorporación a la Familia Monster de la ultraderecha mundial. Millonario y propietario de una de esas barbas que parecen dibujadas por un tatuador amante del barroco, este abogado de 48 años decidió hacerse llamar “el tigre” en plena campaña electoral. Desde su círculo cercano explican hoy con orgullo cómo surgió tan brillante idea: “Como Milei es el león y ganó, pues Abelardo quiso ser el tigre”. Y la gente lo llamó el tigre. Y él, con su aspecto de tertuliano de Sálvame Deluxe con varios trienios cotizados, rugía como un tigre en sus mítines porque Milei rugía como un león. Y a la gente le gustaba. Y lo votaron porque el tigre prometió muchas cosas buenas y a ti cuándo te han mentido un león o un tigre. Y chao pescao, que diría Ayuso.

Nada más estrenarse De la Espriella como presidente, el gran terremoto sacudió Colombia. Al flamante mandatario, que había asegurado tener a Dios en su equipo de campaña, no le quedó más remedio que convocar a los medios para dar explicaciones por lo sucedido con su colaborador. Al parecer, Dios había decidido ponerle esa prueba en su primer día de trabajo, a ver qué tal se desenvolvía, explicó en rueda de prensa el presidente colombiano. En su mirada vimos la gravedad lógica de quien sabe que Dios no solo lo está observando, sino que, además, le mueve placas tectónicas en plan El Grand Prix. Por supuesto, explicó De la Espriella, el todopoderoso quedó la mar de satisfecho con el resultado de su test al verlo aparecer por las zonas afectadas repartiendo balones de fútbol con propaganda de su partido político.

El número de zumbados medievales al frente de Estados modernos no deja de crecer. De la Espriella, nuevo miembro del selecto club, hizo un inventario de la crème de la crème mundial aprovechando el terremoto. Sólo aceptaremos ayuda de Estados Unidos, Israel y Argentina, dijo. Sabemos gestionar crisis, declaró el norteamericano que recomendó beber lejía durante el covid. Seremos solidarios, gritó el argentino que le vendió criptomonedas fraudulentas a sus propios votantes. De cadáveres entre escombros nadie sabe más que nosotros, pensó, pero no lo dijo, el primer ministro de Israel. La realidad se parece asquerosamente a un mal chiste.

Uno observa a tipos como De la Espriella, con su aspecto extravagante, sus declaraciones de lunático, sus granjas de bots fabricando bulos para idiotas y su gestión de la crisis y se pregunta cómo hemos llegado hasta aquí. Por qué ponemos voluntariamente nuestras vidas y sociedades en manos de desequilibrados. Por qué, el votante de derechas, ha decidido apostar firmemente por darle el poder a imbéciles a los que no soportaría ni cinco minutos en la cena de Nochebuena.

Es por la inmigración, responderán los votantes más entrañables e infantiles, esos que creen que la sanidad y la vivienda son un problema porque un tipo se subió a una patera y no porque otro se subió los dividendos. Es un voto de castigo contra la corrupción de la política, dicen divertidos analistas que dejan pasar por alto el detalle de que Trump y sus discípulos multiplican su patrimonio cada curso político. Me informo por Iker Jiménez, el de los espíritus y fantasmas, porque la prensa manipula. La realidad es que no hay un motivo racional ni lógico al que agarrarse para explicar esta enfermedad abrazada en masa. Si mañana Trump anunciase que suspende las elecciones o cierra periódicos, sus votantes, los que gritaban libertad, aplaudirían hasta destrozarse las manos. Abascal, nuestro fascista de kilómetro cero, se posiciona sistemáticamente del lado de potencias extranjeras que atacan a España, pero sigue haciendo llamamientos al voto patriota, con éxito.

Al votante del odio todo le da igual. Como si de un terremoto se tratase, vecinos, familiares y amigos parecen querer derrumbarlo todo. ¿Será que la derecha tradicional, machista, racista y homófoba, vio cómo mujeres, negros y homosexuales ocuparon con naturalidad lugares a los que no debían llegar? ¿Es dispararnos a todos en el pie la venganza de la derecha moderna por la tremenda derrota social sufrida? Antes rota que roja, que se dice en España. En Colombia andan indignados los afectados del terremoto por la gestión de su nuevo presidente. Si en la próxima crisis humanitaria un De la Espriella o un Abascal le regalan un balón con propaganda, pregúntele a su vecino votante, a ver si quiere dos.

CTXT  DdA, XXII/6448