miércoles, 16 de septiembre de 2026

PATRICIO GUZMÁN MURIÓ EN PARÍS, LEJOS DE SU CHILE

 


Abbas Fahdel

Casi me encontré con él en Japón, en 2015. Su película, El botón de nácar, la mía, Homeland: Iraq Year Zero, así como Cavalo Dinheiro de Pedro Costa, fueron galardonadas en el Festival Internacional de Documental de Yamagata. Patricio estaba supuesto a estar presente, pero finalmente no pudo hacer el viaje.
Pedro Costa estaba allí. Al día siguiente, tomamos el tren bala a Tokio juntos. Guardo la memoria de este viaje con Pedro, y hoy, con la muerte de Patricio, reflexiono sobre esta reunión que nunca tuvo lugar.
Patricio Guzmán fue uno de esos rara cineastas por quienes la filmación nunca era simplemente hacer una película. Para él, la filmación era una lucha contra la erradicación, preservando lo que el poder quería ver desaparecer, dando forma a lo que la historia a veces intenta borrar.
Con La batalla de Chile, filmó desde el interior los últimos meses del gobierno de Salvador Allende, las esperanzas, las debatas, las movilizaciones y la profunda relación entre un pueblo y su pasado.
Con La batalla de Chile, grabó desde el interior los últimos meses del gobierno de Salvador Allende, las esperanzas, las debatas, las movilizaciones, y luego el brutal golpe de Estado de 1973.
No solo grabó un evento histórico. Salvó las imágenes de un mundo que estaba a punto de ser destruido.
Detenido después del golpe de Estado y encarcelado en el Estadio Nacional en Santiago, luego tuvo que abandonar su país. Las imágenes de La batalla de Chile también tuvieron que ser publicadas secretamente en Chile. Se han convertido en uno de los grandes testimonios de cine documental y político del siglo XX.
Pero Guzmán nunca fue prisionero de 1973. Quizás esa es la gran grandeza de su obra. Nunca simplemente repitió el pasado. Gradualmente inventó una forma de cine en la que la Historia, la geología, los paisajes, el íntimo y las huellas de los desaparecidos parecen pertenecer a la misma cosa.
En la nostalgia por la Luz, el desierto de Atacama se convierte tanto en una estrella de observación como en un lugar donde las mujeres todavía buscan los restos de sus seres queridos.
En "The Ivory Button", el agua conecta la historia de los pueblos indígenas con la de las víctimas de la dictadura. En "The Cordillera de los Sueños", la rama de los Andes se convierte, a su vez, en un tipo de archivo silencioso del país. En Guzmán, los paisajes nunca son solo escenario. Se convierten en testigos. Entendió que el pasado no solo se encuentra en los archivos. También está inscrito en lugares, objetos, cuerpos, silencios y rostros. Su cine era profundamente político, pero nunca se redujo a un discurso político. Había una dimensión poética en él que permitía que la Historia emergiera de una manera diferente. Su cámara buscaba menos explicar el mundo que hacer visible lo que queda después de los disturbios. Nos mostró que un cineasta puede dedicar toda una vida a regresar a una herida sin reducirla nunca a un simple tema. Podía transformar la Historia en cine, la testimonio en poesía y la ausencia en presencia. Durante más de medio siglo, construyó una obra contra la amnesia. Su Chile era el de la toma de poder, la dictadura y el exilio, pero también el de la resistencia, la investigación y el deseo de entender. Película tras película, él regresa a ella como uno regresa a una casa que se ha perdido. Hoy, Patricio ya no está allí. Pero nos deja una obra que continuará acompañándonos: imágenes que miran al mundo, cuestionan el poder, dan un lugar a los ausentes y nos obligan a no desviar la mirada.

DdA, XXII/6465

EL TURISMO EMPEZÓ EN GIJÓN EN UNOS PALAFITOS COLGADOS SOBRE EL MAR



Félix Población

Lo que más sorprende de esta fotografía de Vinck*, que data de 1915 y la facilita el Muséu del Pueblu d'Asturies, es la calidad de la imagen**. El arenal de San Lorenzo, en Gijón, era ese día de verano -posiblemente festivo, por el vestuario que lucen damas, caballeros y menores- un lugar de paseo y encuentro en torno a los balnearios de La Favorita y Las Carolinas, ubicados entre la escalera 2 de acceso a la playa y La Escalerona actual (1933), aproximadamente. 

No hay en la instantánea atisbo alguno del mar, ni hay tampoco presencia identificable de bañistas. Se trata de una fotografía tomada con la marea baja en la que distinguimos al fondo, en el ángulo izquierdo, la torre y el atrio de la vieja iglesia de San Pedro, quemada durante la guerra  y de la que el escritor Emilio Robles (Pachín de Melás, 1877-1938), fallecido en la cárcel de El Coto tras la ocupación de la ciudad por los sublevados, logró sacar antes los restos mortales de Jovellanos, a quien profesaba rendida admiración, según su hija. 

El arbolado que antecede a la iglesia pertenece a lo que sigue siendo el Campo Valdés, un lugar de esparcimiento, con la gran chimenea de la Fábrica de Tabacos de Cimadevilla al fondo. El palacio de los Valdés y la capilla anexa de Nuestra Señora de Guadalupe (hoy colegio Santo Ángel) apenas se distinguen, pero sí el vecino edificio del Ayuntamiento gijonés. También, la vieja pescadería que lo precede, por detrás de la rampla de la escalera 2. 

El edificio del balneario Las Carolinas es el siguiente, seguido a continuación por el de La Favorita, frente al cual se encuentra el personal en abigarrado trasiego, entre el que resaltan los vestidos blancos de las mujeres jóvenes y los trajes oscuros de lo hombres, en su mayoría con corbata y sombrero blanco. La presencia de unas pocas casetas revela posiblemente  intenciones de baño por parte de sus ocupantes, aunque quizá servían más para protegerse del sol, considerado por entonces propio del campesinado trabajador.

En el ángulo superior derecho, por encima del rotulo que señala el restaurant de La Favorita, se advierte el último piso y la cúpula del edificio Varsovia, una de las construcciones históricas de la ciudad que resistió los brutales embates del desarrollismo a partir de los años sesenta del pasado siglo, tan nefastos para la conservación del rico patrimonio arquitectónico de aquella villa, a la que la fiebre especuladora privó de los mas significativo de su memoria histórica. 

Tanto La Favorita, el más antiguo de los balnearios (1883) como Las Carolinas (1887) fueron unas edificaciones a modo de palafitos, a las que se añadían otras dos que no aparecen en la imagen, habida cuenta la importancia que desde el siglo XIX cobró Gijón como ciudad elegida para lo que se llamaba tomar los baños, según el gusto de incipiente turismo burgués. Esas otras dos edificaciones fueron La Sultana (1887), que se encontraba entre La Escalerona actual y la escalera 5, y que fue demolida en 1906 para la construcción de El Muro, y La Cantábrica, que se levantó en 1892, y se hallaba donde se encuentra el actual Real Club Astur de Regatas, centro que la sustituyó en 1920.

Como única huella de todo aquel conglomerado que vino a ser el precedente turístico más específico de una ciudad hoy afectada por la masificación de esta industria, apenas quedaron unos restos del posteado de madera, encajados sobre la arena y acerca de cuya procedencia y finalidad siempre nos preguntábamos los chavales que frecuentábamos la playa de San Lorenzo para bañarnos o jugar al fútbol. Estábamos muy lejos de imaginar entonces que eran lo que quedaba de los viejos soportes de madera de unos palafitos hoteleros. Todo un adelanto hace casi 150 años del boom turístico que desde hace unos años ha empezado a soportar aquella villa y Asturias en general. 

*Tres generaciones de los Vinck trabajaron la fotografía desde que la familia se instaló en Gijón a mediados del siglo XIX. Su fondo fotográfico, con un total de 5.000 instantáneas, es uno de los más importantes de España.

*Agradezco a Gelu Díaz Sánchez que haya compartido esta fotografía. Amplíese para más detalle.

DdA, XXII/6466

martes, 15 de septiembre de 2026

POR PRIMERA VEZ, EN ESPAÑA SON MÁS LOS ATEOS QUE LOS CATÓLICO-PRACTICANTES

Aunque en algunas comunidades autónomas gobernadas por la derecha extrema se repongan los capellanes en los hospitales públicos como en la extremeña y la andaluza (117 capellanes), el CIS recoge por primera vez que en España son más los ateos que los católicos practicantes. El dato está en el barómetro de septiembre del centro de investigaciones sociológicas, que ha sido publicado este lunes: un 17,1% afirma ser ateo por un 15,9% que se define como católico practicante. El CIS planteó a una muestra de 4.042 personas lo siguiente, como hace habitualmente: «¿Cómo se define en materia religiosa: católico/a practicante, católico/a no practicante, creyente de otra religión, agnóstico/a, indiferente o no creyente, o ateo/a?»

Un crucifijo en una Iglesia. Archivo | Europa Press
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Raúl Bocanegra, Público

El CIS recoge por primera vez que en España hay más gente que se declara atea que quien se dice católico practicante. El dato está en el barómetro de septiembre del centro de investigaciones sociológicas —que ha sido publicado este lunes— en la pregunta número 36: un 17,1% afirma ser ateo por un 15,9% que se define como católico practicante. El CIS planteó a una muestra de 4.042 personas lo siguiente, como hace habitualmente: «¿Cómo se define en materia religiosa: católico/a practicante, católico/a no practicante, creyente de otra religión, agnóstico/a, indiferente o no creyente, o ateo/a?»

En la serie sobre religiosidad del CIS, que arranca en 2019, los católicos practicantes habían estado siempre por encima de quienes se dicen ateos. Hasta ahora. En mayo de 2019 era un 23% de católicos practicantes por un 11% de ateos. Desde entonces la brecha entre ambas opciones se ha ido cerrando y ahora hay que esperar a próximos sondeos del CIS para saber si esta cifra se consolida o si se trata solo de una cuestión coyuntural, fruto de fluctuaciones estadísticas o del tamaño de la muestra, según los sociólogos consultados. En septiembre de 2023 ya se produjo un empate entre quienes se definen como ateos y como católicos no practicantes -un 16,8% en ambos casos-, pero en los meses sucesivos los católicos practicantes retomaron el liderazgo. 

«Ojo con las variaciones mensuales, que son sensibles a la muestra. Si observas el año anterior también [existen picos]. Por eso nosotros hacemos las medias totales del año, una vez tenemos todos los datos. Lo que nos dicen estos datos es [que hay] un⁠ ⁠trasvase interno del catolicismo, más o menos la caída de practicantes es similar al incremento de los no practicantes y [en paralelo], una⁠ ⁠estabilidad del bloque ateo», afirma a Público al respecto Hungria Panadero, directora de la Fundació Ferrer i Guàrdia que cada año elabora un informe sobre religiosidad. 

Para el sociólogo Rafael Ruiz, profesor en la Universidad Complutense, autor de diversos estudios sobre secularización, «es un poco precipitado hacer un titular [que diga] los ateos superan al número de católicos practicantes porque es por la mínima y la muestra puede influir: es decir, no es descartable que el mes que viene el número de católicos practicantes vuelva a ser superior al de ateos. Al ser muestras distintas, puede haber oscilaciones estadísticas, sobre todo cuando hay tan poco margen». Ruiz añade también al respecto: «Pero sin duda va mostrando una tendencia a que el catolicismo practicante es lo que en sociología llamamos una minoría cognitiva en la sociedad española, pero una minoría cognitiva particular, porque cuenta con un trasfondo cultural católico mucho más amplio como avala el número de católicos no practicantes».

Para Panadero, el Estado «camina» hacia una secularización, y «muestra [de ello] son zonas como Catalunya«, donde la religiosidad es menor. «Aunque el cambio es lento», puntualiza. Este periódico se puso en contacto con la Conferencia Episcopal para que aportara, en su caso, una reflexión sobre este asunto, pero en el momento de publicación de esta información no la habían dado. 
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Fuente avance barómetro del CIS, septiembre 2026
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La suma de católicos, si se añaden los que se declaran no practicantes, sigue siendo en efecto mayoritaria en España. El 38,5% de los encuestados afirma ser católico no practicante, lo que sumado a ese 15,9%, da un 54,3%, según el CIS. Un 3,2% se dice creyente de otra religión, distinta de la católica, un 12,2% declara ser agnóstico y otro 11,3% indiferente/no creyente, que se ubicarían en el bloque no religioso. Y un 1,7% no contesta. El barómetro sobre religiosidad y creencias del Observatorio del Pluralismo Religioso en España, publicado a finales de 2025, ya reflejaba una sociedad de espiritualidad compleja en la que existe «una división equitativa entre personas que declaran tener creencias religiosas y las que no». 

Ese trabajo, uno de los más completos llevados a cabo hasta ahora sobre la cuestión, en el que han participado expertos de diferentes universidades y campos de investigación, reveló «un paisaje religioso fragmentado y en transición, caracterizado por el declive de las formas religiosas tradicionales y el surgimiento de creencias difusas, espiritualidades heterodoxas y formas híbridas de pertenencia«. 

«La no identificación con una confesión religiosa —añade este estudio— no implica necesariamente la ausencia de creencias y prácticas espirituales: un 20% de quienes declaran no tener creencias religiosas, se autodefine como una persona espiritual sin pertenecer a ninguna confesión religiosa. Un 35% de este mismo colectivo afirma que puede existir algún tipo de realidad espiritual o fuerza vital o cree en el poder de la naturaleza y la madre tierra. Entre las personas agnósticas la creencia en el poder de la naturaleza y la madre tierra asciende al 56%». 

«Nos encontramos -se lee en el trabajo- porcentajes destacados de la población que afirman creer en mayor o menor medida en la existencia del alma (63%), las energías (64%), la astrología (42%) o la reencarnación (37%). También es relevante la práctica de actividades como meditar (40%), encender una vela o hacer una ofrenda con fines espirituales (37%), hacer yoga (22%) o consultar el tarot (10%). Estas formas de espiritualidad cotidiana, muchas veces híbridas y desinstitucionalizadas, revelan la existencia de una búsqueda activa de sentido más allá del marco religioso tradicional».

El CIS también pregunta a quienes se declaran religiosos con qué frecuencia asisten a misa u otros oficios, sin contar las ocasiones relacionadas con ceremonias de tipo social, por ejemplo, bodas, comuniones o funerales. Nunca responde el 26,2%; casi nunca, el 26,4%; varias veces al año el 23,6%; dos o tres veces al mes, el 8,8%; todos los domingos y festivos, el 10,4%, y varias veces a la semana, el 3,8%. El 0,9% restante no contesta. «La pertenencia católica —expone el barómetro— se sostiene más como identidad cultural que como espacio normativo o de pertenencia activa: el 44% no se consideran personas espirituales ni interesadas en lo sagrado».

ASTURIAS LAICA DdA, XXII/6465

ANDRÉS TRAPIELLO Y EL ANTISANCHISMO MONOMANÍACO

 


Justo Serna

Arturo Pérez-Reverte abandona ‘XL Semanal’ y Andrés Trapiello ocupa su lugar. Tiene algo de intercambio de cromos: Pérez-Reverte se marcha a ‘El Mundo’ y Trapiello, antiguo columnista de ese periódico, llega al semanario para ocupar uno de sus espacios más visibles.
Hasta aquí, nada que objetar. Trapiello es un escritor destacado y, cuando se ocupa de sus verdaderos menesteres (la literatura, los libros, los diarios, las ciudades, los muertos y los vivos que merecen ser recordados), puede ser un prosista de rigor.
El problema empieza cuando se ocupa de política.
Su última columna, “No curados de espanto”, ofrece una muestra casi de laboratorio. Trapiello no comenta la política española: comenta a Pedro Sánchez. O, mejor dicho, escribe contra Pedro Sánchez.
Todo cuanto sucede acaba desembocando en él y todo cuanto hace Sánchez constituye para Trapiello la prueba de algo todavía peor que está a punto de hacer.
El presidente no gobierna mal o se equivoca, sino que maquina y conspira. No disfruta de unas vacaciones oportunas o inoportunas. Antes al contrario. Sánchez desaparece mientras España arde. Y ni siquiera tiene derecho, según la frase en la que culmina la primera mitad del artículo, a “regresar de ellas”.
No es crítica política. Es otra cosa.
La columna comienza con los incendios y la tragedia migratoria de Ceuta, pasa por Gaza, las feministas, las ministras, el beso de Rubiales, los presupuestos, la corrupción, Bolaños, “la Fontanera”, policías, fiscales, guardias civiles y jueces.
Termina convocando la amnistía, la pandemia, los trenes, la vivienda, un posible referéndum catalán, un recuento electoral imaginativo y hasta una insurrección civil en Ceuta. Todo cabe porque todo conduce al mismo sitio. Sánchez es simultáneamente causa, síntoma y desenlace de cuanto ocurre.
Hay que reconocerle oficio a Trapiello. Hay ritmo, enumeraciones, sarcasmo, preguntas retóricas bien colocadas y una estructura circular que recupera al final el “espanto” anunciado en el título.
Precisamente por eso resulta más llamativa la pobreza del análisis político. Es análisis de vuelo gallináceo. La destreza del prosista tiene algún destello. Lo que desaparece es la voluntad de comprender.
Una cosa es ser antisanchista y otra convertir el antisanchismo en una suerte de enfermedad incurable. Trapiello hace tiempo que escogió lo segundo. Sánchez ya no es para él un presidente al que fiscalizar, combatir o censurar. Es otra cosa: es un personaje moral, una categoría del mal político, el agujero negro alrededor del cual se cuela la realidad española.
Y entonces aparece el peor Trapiello: el antisanchista pertinaz, acérrimo y, demasiadas veces, maleducado. El escritor que podría emplear su inteligencia para desmontar una decisión concreta prefiere la insinuación. Podría argumentar, pero no sabe más que caricaturizar. Podría ironizar, pero solo ultraja. Todo es hipérbole insomne.
El ejemplo más revelador llega cuando, a partir de los cinco días que según él necesitó Sánchez para determinadas maniobras, Trapiello se pregunta qué habrá sido capaz de “maquinar” durante un mes.
Y a continuación despliega las posibilidades: plebiscito republicano, referéndum catalán, recuento electoral, insurrección civil. No se demuestra nada porque nada necesita demostrarse. Basta la sospecha. Trapiello no mira, sospecha y condena. El lector previamente convencido completará el resto.
Este mecanismo tiene además un inconveniente literario: termina siendo previsible. Uno sabe de antemano quién será el culpable antes de comenzar a leer. Cambiarán el asunto, la anécdota y las circunstancias, pero el acusado será siempre el mismo.
Es una lástima, porque Trapiello posee algo que muchos columnistas políticos no tendrán nunca: prosa. Tiene oído, memoria literaria, capacidad de observación y una lengua propia.
Pero ninguna de esas virtudes parece aplicarla aquí con rigor. Es más ninguna de esas habilidades garantiza lucidez política. A veces sucede exactamente lo contrario: la presunta brillantez de la frase permite disimular lo endeble del razonamiento (‘passez-moi le mot’).
Pérez-Reverte deja en XL Semanal. Trapiello tiene literatura suficiente para ocuparlo. Lo que no está tan claro, después de leer “No curados de espanto”, es que tenga intención de hacerlo. De momento parece haber llevado consigo su vieja especialidad: el antisanchismo como patología del intelecto o del razonamiento.
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Advertencia y fotografía, cortesías de Teresa Corro

DdA, XXII/6465

GRITOS CON CITA Y GLOSA (XCIII): DONDE SER FASCISTA VUELVA A DAR VERGÜENZA



José Ignacio Fernández del Castro
«—Sigue y no seas cobarde.
—No. 
Quiero cantar; marcharme por algún camino sin gente, cantando. Quiero oírme, llegar a un arroyo, tumbarme a la sombra de un árbol y cantar y oír. Quiero encontrar un hormiguero y deshacerlo, pisar las hormigas y orinarlas. Quiero volverme niño y dejar todo esto, porque no puedo más, porque ya te he dicho que no puedo más, porque tengo un enjambre en la cabeza y dentro de la cabeza, porque estoy en un incendio. Porque no puedo, porque no puedo más. ¿Lo entiendes?
—Tienes que seguir si quieres continuar comiendo de esto.»
Ignacio ALDECOA ISASI (Vitoria, Álava, País Vasco, 24 de julio de 1925 - 
Madrid, 15 de noviembre de 1969): Párrafo del  “Capítulo 11: 
Avispas y hormigas” en Neutral corner (1962).

Estamos noqueados... Aquí y ahora, sentados en el patético rincón de los sueños rotos, confusos después de tantos golpes recibidos, hartos ya de la forzada participación en el lastimoso juego de las precariedades que duelen... Como el boxeador en cuya piel (en cuya cabeza) trataba de ponerse Aldecoa, no queremos seguir con este combate desigual y macabro, no queremos seguir en este ring inmensamente inhóspito y lacerante del mundo globalizado… Porque a veces, tantas veces, no nos queda ya ni siquiera el calor de lo cercano, como acaban de comprobar Jorge Fernández y Rubén Rosón, apalizados en plenas fiestas de su Oviedo por una manada de jóvenes fascistas.
Querríamos cantar (o gritar, al menos) mientras huimos por algún camino desierto, pero no podemos hacerlo porque la cabeza podría estallarnos después de los golpes recibidos y estamos rodeados por una muchedumbre creciente de sparrings forzosos que comparten nuestra lona... O las losas de la calle como Rubén y Jorge, como tantas gentes de buena voluntad.
Querríamos tumbarnos bajo cualquier árbol, al lado de cualquier arroyo, lejos de todo esto, pero no podemos porque no tenemos ya fuerzas para buscar nada y dicen que no hay nada distinto de todo esto... Querríamos deshacer algún nido de insectos para pisarlos y mearlos en venganza simbólica hacia cuantos chupópteros nos parasitan, pero, al fin y al cabo, ningún insecto tiene la culpa de esto y los verdaderos responsables viven en mansiones fuera de nuestro alcance... O se dedican a lavar la cara de la violencia ultra con forzadas equidistancias y otras ambigüedades, como el alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli.
Querríamos refugiarnos en la infancia, en la mirada y la actitud inocentes ante cuanto nos rodea, pero no podemos porque, ante el incendio global sólo cabe el pánico y la estampida...
Pero, ¿estampida hacia dónde?... ¿Pánico de qué o de quién?.
Desde luego, huida hacia donde toda esta violencia de precariedades inducidas, desmantelamientos vitales y pieles laceradas (la verdadera violencia estructural proyectada ya en ufanos golpes concretos) esté erradicada... Y donde esos managers inclementes, que nos obligan a perpetuarnos como la grasa que permite que sigan funcionando los engranajes del negocio, sean considerados lo que son: criminales y delincuentes y no exitosos emprendedores o populares influencers.
Si no queremos (ni podemos) seguir recibiendo hostias (simbólicas, como las que nos deja Canteli, y reales, como las recibidas por Jorge y Rubén) para malcomer del negocio, gritémoslo con claridad y hagamos algo por convertir el aquí y el ahora en ese lugar y ese tiempo más habitables... Donde ser fascista vuelva a dar vergüenza.
Porque abandonar y huir, eso sí, es de cobardes.

DdA, XXII/6465

MISERABLES LOS QUE QUIEREN SACAR TAJADA POLÍTICA DE CEUTA

 Félix Población

Coincidió ayer,  o lo hicieron coincidir, que mientras el presidente del Gobierno era entrevistado en El Intermedio, en La Sexta, el presidente de la ciudad autónoma de Ceuta charlaba en otro canal con Motos en El Hormiguero. Quise atender a intervalos a lo expuesto por uno y otro acerca del problema que se le ha planteado a este país en Ceuta, pero obviamente no conseguí más que fragmentos de una y otra interviú. Sí comprobé una vez más el estilo asertivo de Pedro Sánchez, sin aclarar por qué se produjo un hecho insólito en cualquier otra frontera europea y que únicamente pudo ocurrir por la permisividad de las autoridades marroquíes, y la servicial y bochornosa colaboración de Motos poniéndose a los pies de Vivas y su catarata de titulares dictados desde Génova contra el Gobierno y su presidente. Si la entrevista en El Intermedio con Sánchez fue amable por no cuestionar al menos esa prevención del Gobierno de no importunar con explicaciones al régimen autoritario marroquí, la de Motos en El Hormiguero podría pasar a la historia como una de las más complacientes que hemos visto en los últimos años. Esto es, al tratarse de un asunto de carácter internacional que debería contar con la colaboración del Gobierno y la oposición para tratar de resolverlo, especialmente deplorable, pues si hubo errores en la gestión por parte del ejecutivo, que los hubo, la oposición nunca debería servirse de ellos con afanes tan descaradamente electoralistas, según hace siempre con asuntos de carácter nacional. Bien es cierto que la oposición conservadora en España desconoce lo que es hacer política de Estado, incluso cuando se dirimen cuestiones de carácter internacional. Quedó sobrada y lamentablemente demostrado hace más de veinte años, cuando el Partido Popular y su ejecutivo, gobernando Aznar, metió a España en una invasión (la de Irak, esa sí fue una invasión) con mentiras y también con mentiras sobre su autoría trató de sacar rédito electoral inmediato de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, en los que perdieron la vida casi 200 personas. ¿Qué imagen estamos dando como país si desde entonces la oposición política a los gobiernos del PSOE, bien en solitario o en coalición, en lugar de rectificar lo que aquello representó, no ha dejado de emplear tan miserable estrategia? Miserables los que tratan de sacar tajada política de lo que pasa en Ceuta, escribe Luis Gresa desde allí. También quienes desde los medios se prestan a colaborar tan servilmente como ayer Motos en El Hormiguero a la vera verita de Vivas:


Luis Glesa

“No es como lo pintan. Luego vienen los fondos europeos y todo el mundo pilla”, me dice un taxista camino de la playa del Trampolín. Quiero verlo y recorrer sus calles improvisadas hechas de la nada.

Allí he encontrado miradas cómplices, mucha ternura, una masa humana compartiendo una misma suerte, unidos en la misma desgracia. Marruecos no, ¡Viva España!, te dicen en un español perfecto. Y te dan el puño cerrado para chocarlo.
Allí el ejército, la guardia civil y la policía nacional aparecen cuando la rutina se rompe. Se les ve más en la otra rutina, la del centro, donde no hay ni rastro apenas del deambular de chanclas sin camisetas. Porque el centro vive hoy ajeno a todo, harto, si, cansado, pero al margen de todo. Si alguien cogiera el Ferry hoy para echar el día en la Ceuta de siempre no se daría cuenta de nada. Pero si uno quiere puede meterse de lleno en esa burbuja de chabolas que han creado de la nada y comprobar entre sonrisas hasta donde es capaz de aguantar el ser humano por un sueño. Miles de seres humanos compartiendo un mismo sueño.
“Mucha banderita, mucha manifestación pero no nos ayudan a desahogar la ciudad”, se queja una camarera. “Tendrán que acabar yendo a la península muchos, otros volverán y otros se quedarán aquí para siempre”, vaticina.
Me han llegado a ofrecer comida, unas patatas con pimentón, a recortarme la barba gratis, a echar una partida a las damas con unas fichas irreconocibles, y una vez y otra me han preguntado ¿cómo estás? Y ellos al responder te dicen que bien, sin atisbo de resignación.
Y no hay solución. Ni la habrá en meses, son miles y miles todavía. Se les verá menos incluso, cada vez más recluidos, pero seguirán ahí, esperando sin saber, sonriendo, pensando que un día por fin podrán trabajar aquí. ¡Viva España!, repiten.
Y a mí se me cae el alma a los pies. Y de repente me he acordado de la Novena de Beethoven y su canto a la fraternidad universal y a la dignidad humana. Y he pensado qué MI-SE-RA-BLES son quienes, todos y cada uno de ellos, hacen de esta gravísima situación una estrategia diseñada en un despacho, quienes en lugar de arrimar el hombro para tratar de ayudar a Ceuta se aprovechan de esta dramática crisis para sacar tajada política.
MI-SE-RA-BLES quienes usan a seres humanos como armas de destrucción masiva. Qué miseria la suya.

DdA, XXII/6465

ESTADOS UNIDOS BUSCA EN EL HEMISFERIO OCCIDENTAL SU "FORTALEZA AMÉRICA"

Para garantizar el control geopolítico y geoeconómico de su tradicional “patio trasero”, en un momento histórico marcado por “la derrota de Occidente” (de nuevo Todd), Estados Unidos se repliega en las Américas a fin de tomar impulso para las batallas decisivas contra China. En tal perspectiva, la visita de Marco Rubio a Colombia, Ecuador y Perú busca apretar el dogal de la dependencia a una nueva camada de palafreneros en los círculos gobernantes. Es la redición de una política exterior que a lo largo del siglo XX produjo a discreción gobiernos lacayos y cipayos, simbolizados en su esencia más brutal y honesta en la mítica frase atribuida a Franklin Delano Roosevelt: “Somoza may be a son of a bitch, but he’s our son of a bitch” (literalmente, según Sergio Ramírez Mercado, “es un hijo de la gran puta, pero es nuestro hijo de puta”, en referencia, indistintamente, a los dictadores Anastasio Somoza García y Rafael Leónidas Trujillo)

La semana pasada, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, realizó una gira relámpago por Colombia, Ecuador y Perú. Foto

La semana pasada, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, realizó una gira relámpago por Colombia, Ecuador y Perú. Foto Ap

Carlos Fazio

La semana pasada, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, realizó una gira relámpago por Colombia, Ecuador y Perú. Lo hizo como emisario de la anacrónica Doctrina Donroe, definida en la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 como el “corolario Trump” a la Doctrina Monroe. Dos siglos después, en su lucha existencial por conservar su hegemonía, la nueva doctrina imperialista busca convertir al llamado hemisferio occidental en una “fortaleza America” frente a los enemigos de “afuera”. 

En su fase nihilista (Emmanuel Todd dixit), ante la emergencia de China, Rusia, India e Irán como motores de una nueva multipolaridad alternativa al patrón ideológico del Occidente liberal-atlantista, la nueva política agresiva de Trump –como instrumento del Estado profundo (deep state)– reivindica y se hace eco del “gran garrote” (big stick) con el que Theodore Roosevelt amenazaba a quienes se atrevían a resistirse al poder estadunidense. Lo hace al frente de un Estado gansteril signado por una megacorrupción descarnada, que ya no simula siquiera reconocer la soberanía limitada de sus estados satélites del área (a excepción de Cuba) y despliega su capacidad operativa como una atribución jerárquica expansionista del propio poder imperial. 

En ese esquema solar, América Latina y el Caribe –también Canadá y Groenlandia– son asumidos por el actual inquilino de la Casa Blanca y quienes lo manejan como sendos espacios de jurisdicción estratégica ampliada; una zona de control expansivo cuya estabilidad, orientación política y arquitectura normativa deben estar alineadas con los intereses de Estados Unidos, como un supra-Estado investido con la facultad de ordenar, supervisar y corregir, mediante la fuerza bruta, el comportamiento del resto de las unidades políticas de la región. 

La seguridad de Estados Unidos comienza hoy “en casa” (el hemisferio occidental) y no en Europa, Oriente Medio ni Asia. Se trata de una nueva estrategia de defensa hemisférica que integra el poder militar, la capacidad industrial, el dominio energético, la seguridad fronteriza, el control marítimo y las alianzas regionales en una única arquitectura defensiva. Sin esa profundidad estratégica, Estados Unidos corre el riesgo de verse gradualmente rodeado por sus rivales. Esa interpretación neomonroísta convierte a los demás países del área en una extensión funcional del territorio político estadunidense, estructurando de facto un orden vertical de corte feudal neoextractivista (remember la ex generala Laura Richardson del Comando Sur: “los hidrocarburos, el litio, el agua [etcétera] del hemisferio nos pertenecen”), en el que el derecho a existir de cada Estado vasallo está mediado por su grado de lealtad, sumisión y entreguismo al hegemón. Así, toda tentativa de autonomía, ya sea por proyectos nacionales de desarrollo, diversificación geopolítica o cooperación con países extrahemisféricos (como China, Rusia, India o Irán), es recodificada como una amenaza que habilita mecanismos de presión, disciplinamiento punitivo o intervención indirecta o directa violenta, como en el caso de Venezuela. 

No obstante, la coyuntura luce complicada para el hegemón. Con un larvado proceso de desdolarización en curso impulsado por Rusia y China como motores del BRICS ampliado; humillado militarmente el Pentágono en Medio Oriente y la Península Arábiga por la doctrina de disuasión asimétrica del Ejército y la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y los hutíes de Ansarolá en Yemen, Washington necesita deslastrar. Por eso ha retomado las “negociaciones” con el Kremlin, por dos carriles, para buscar una salida temporal al conflicto en Ucrania: el deep state (que ve en Trump un presidente interino) mandó al director de la CIA, John Ratcliffe, representante del complejo militar-industrial; en tanto Trump, quien no controla algunos resortes clave del poder imperial, envió a sus dos representantes “inmobiliarios” de confianza, su yerno Jared Kushner y Steven Witkoff, tal vez con el fin de suavizar el ultimátum de Ratcliffe, representante de la línea atlantista que persigue la derrota estratégica de Moscú. 

Es en ese contexto que para garantizar el control geopolítico y geoeconómico de su tradicional “patio trasero”, en un momento histórico marcado por “la derrota de Occidente” (de nuevo Todd), Estados Unidos se repliega en las Américas a fin de tomar impulso para las batallas decisivas contra China. En tal perspectiva, la visita de Marco Rubio a Colombia, Ecuador y Perú busca apretar el dogal de la dependencia a una nueva camada de palafreneros en los círculos gobernantes. Es la redición de una política exterior que a lo largo del siglo XX produjo a discreción gobiernos lacayos y cipayos, simbolizados en su esencia más brutal y honesta en la mítica frase atribuida a Franklin Delano Roosevelt: “Somoza may be a son of a bitch, but he’s our son of a bitch” (literalmente, según Sergio Ramírez Mercado, “es un hijo de la gran puta, pero es nuestro hijo de puta”, en referencia, indistintamente, a los dictadores Anastasio Somoza García y Rafael Leónidas Trujillo). Tras la era de los militares gorilas, siguieron los de la Doctrina de Seguridad Nacional, con el Plan Cóndor y la “guerra sucia” (Pinochet et al.). Ahora, con Trump, resurge la realpolitik de los “yes men” y “yes women” sin complejos ni disfraces, rebautizados por el jefe de la Oficina Oval como “besaculos” (“kissing my ass”). 

Es el cinismo convertido en doctrina de Estado bajo el fantasmagórico Escudo de las Américas (con sus oxidadas herramientas al uso de los “narco-Estados” y los “narcoterroristas”), bajo el cual tendrán que alinearse y obedecer sin chistar los nuevos bufones del imperio Abelardo de la Espriella y Keiko Fujimori, que vinieron a sumarse a la troupe integrada por Bukele, Milei, los Bolsonaros, Katz, Paz, Asfura y su compinche, el resucitado por la gracia del Señor… Juan Orlando Hernández.

LA JORNADA  DdA, XXII/6465

lunes, 14 de septiembre de 2026

SON LOS MISMOS QUE EN LA EDAD MEDIA TIRABAN PIEDRAS A LOS LEPROSOS



Juan Carlos Mestre

CRÓNICA DE LA EDAD MEDIA*

Son los mismos que en la Edad Media tiraban piedras a los leprosos
Una cuadrilla de pendejos escuchando Las Valkirias a todo volumen
Son las mismas carcajadas de Berlín la noche de los cristales rotos
Van a lo mismo que iban en la Edad Media, a tirar piedras a los leprosos
Salen de caza, de mala manera abarrotan con liebres los trenes de mercancías
Cada mirlo de cementerio es una gota de lluvia y el agua ya llega al cuello
Los coros se han puesto en danza, los enamorados de la Tierra se abrazan por última vez
A esta hora, en Belo Horizonte, bajando por la ladera hacia el mar va Bartolomeu Bueno da Silva en busca de oro
Antes estos acontecimientos, Carlos Drummond de Andrade, cuyo corazón no es más grande que el mundo, está melancólico
Hace treinta mil años que las libélulas se han convertido en caballitos del diablo y los erizos hablan en voz baja
Pero en los cuarteles resoplan las teteras y los oficiales arrancan sus motos
Los cisnes de cuello negro llevan una vida normal lejos de nosotros, los perros levantan la pata sin avergonzarse en cualquier esquina
De acuerdo al historiador Plutarco en época de Julio César cuatro millones de personas fueron vendidas como esclavos
Cuando los relojes comenzaron a girar los mercaderes encontraron la fórmula perfecta
Y los emigrantes y los pelícanos cruzaron el mar de las preocupaciones para alquilar un piso pequeño
Durante varios siglos la dinastía Tang se zampó a treinta y cinco millones de seres humanos
En un milenio la Europa católica acabó con las existencias en todas las excavaciones de sueños
Hace rato que Cristóbal Colón ha regresado de América y de la noche de san Bartolomé Catalína de Médicis se quita la máscara para saludar a sus príncipes
Durante el invierno siguiente los viajeros llegan a su destino, la quinta sinfonía del opio se extiende por el imperio chino
En los cuarteles resoplan las teteras y los oficiales engrasan sus motos
Todo está a punto para desenterrar a Blanquina March veinte años después de muerta, procesarla por judaizante: condenada, incautación de sus bienes, quemados sus huesos en la hoguera
No son las huellas del lobo que lame la mano del hermano pequeño
Son los mismos que en la Edad Media tiraban piedras a los leprosos
La mancha de Leopoldo Segundo rey de los belgas
Josecito y Adolfo aspirantes al título de peso mosca
Los mismos mal nacidos que arrojan propaganda desde los helicópteros
*Ilustración del autor. Asamblea, libro recopilatorio de la obra del autor

MÉLENCHON TIENE POSIBILIDADES DE DAR LA BATALLA EN EUROPA

Habiendo pasado por la experiencia de 2008 es el momento de que los Estados aprovechen la debilidad y el desprestigio creados por el capitalismo financiero para imponerse sobre él. Naturalmente, los gobiernos europeos y la Unión Europea que crearon las autopistas y las condiciones para la primacía del capital sobre lo político deberán ser barridos. En ese contexto, gente como el economista francés Frédéric Lordon apuntan que Francia ofrece una coyuntura particularmente adecuada. En las presidenciales de la primavera del año que viene hay una opción de izquierdas madura que no existe en ningún otro país europeo, la de Jean-Luc Mélenchon, con posibilidades de dar la batalla.


 Rafael Poch

Parece que estamos en ciernes de una nueva gran crisis. El dinero que se está invirtiendo en las compañías de Inteligencia Artificial no va a dar el retorno esperado. Esta gigantesca sobreinversión no está rindiendo y el problema se intenta sortear mediante créditos vía dudosos canales, lo que agrava las deudas. Nos están metiendo en una nueva y gigantesca pirámide financiera. El hundimiento y explosión de la burbuja que se avecinan (ponerle fecha es mucho más incierto) será mucho mayor, y peor, que el de 2007/2008. Entonces los Estados pudieron acudir al rescate de bancos y mercados. Ahora ya no pueden porque, como consecuencia de aquello, sus niveles de endeudamiento son enormes. Están en quiebra y al límite desde hace tiempo. La guerra de Irán (una guerra perdida para Estados Unidos y Occidente) está debilitando el petrodólar. Se compran cada vez menos bonos del tesoro americanos. En 2008 la deuda pública de Estados Unidos ascendía a 9 billones de dólares. Hoy, oficialmente, está en 40 billones y seguramente mucho más. En la zona euro la deuda pública supera de media el 80% del PIB. Así que no hay posibilidad de una nueva estafa/rescate. Solo queda el hundimiento.

Recuerdo la primera entrevista que realicé en Alemania a mi regreso de China, en 2008. Los debates giraban en torno a la crisis bancaria. Un conocido sociólogo berlinés me dijo: “No sabemos lo que va a pasar, lo único claro es que el capitalismo neoliberal tal como lo conocemos se ha acabado”. Veinte años después estamos en las mismas, pero ante un hundimiento mucho peor que va a dejar literalmente en cueros al capitalismo financiero y a los gobiernos a él subordinados. El sistema se hunde y con él sus políticos e instituciones.

Ante esta evidencia se abren ciertas posibilidades. Habiendo pasado por la experiencia de 2008 es el momento de que los Estados aprovechen la debilidad y el desprestigio creados por el capitalismo financiero para imponerse sobre él. Naturalmente, los gobiernos europeos y la Unión Europea que crearon las autopistas y las condiciones para la primacía del capital sobre lo político deberán ser barridos. En ese contexto, gente como el economista francés Frédéric Lordon apuntan que Francia ofrece una coyuntura particularmente adecuada.

En las presidenciales de la primavera del año que viene hay una opción de izquierdas madura que no existe en ningún otro país europeo, la de Jean-Luc Mélenchon, con posibilidades de dar la batalla. Si para entonces se ha producido el hundimiento, el cambio que invierta la actual relación de subordinación entre política y finanzas sería una cuestión de simple sentido común. Toda la corrupta artillería mediática sería incapaz de contrarrestar la realidad sufrida y experimentada por la inmensa mayoría de la ciudadanía. Y si Francia diera tal paso, el contagio podría ser inevitable: adiós a la UE, a sus infames tratados blindados y a su estúpida tecnocracia belicista y vasalla de Estados Unidos. Se abriría una oportunidad para el “momento 1848” que se necesita en Europa: una liberación popular alternativa a la guerra, el racismo, y el desastre climático.

Los catalanes definen este tipo de razonamientos y expectativas como un “soñar tortillas”, es decir un ilusorio cuento de la lechera. Pero, a menos que demos por buena la bobada del “fin de la historia” que nos han predicado los últimos cuarenta años, hay que recordar que los grandes giros históricos siempre han parecido ilusorios hasta su víspera misma. Los grandes cambios siguen siendo posibles y hay que ser conscientes de que el hundimiento del sistema contiene posibilidades.

CTXT  DdA, XXII/6464

LA MARIANA PINEDA LEONESA, VIOLADA Y ASESINADA EN 1936


Félix Población

La obra dramática de Federico García Lorca que lleva por título Mariana Pineda se representó por primera vez en Barcelona en 1927, con decorados de Salvador Dalí, amigo del autor. Por tener como protagonista a la ciudadana granadina del mismo nombre que fue ejecutada en 1831 por defender la causa liberal frente al absolutismo de Fernando VII, después de que se le encontrara una bandera con las palabras Libertad, Igualdad y Ley, la obra se volvió a representar durante la Guerra de España, en 1937, bajo la dirección del poeta Manuel Altolaguirre y con el poeta sevillano Luis Cernuda como actor. (También figuraba en el elenco María del Carmen García Lasgoyti, como ella misma me contó hace muchos años hablando de La Barraca y las Misiones Pedagógicas). Es de resaltar una magnífica Mariana Pineda, dirigida por Etelvino Vázquez y puesta en escena por la compañía asturiana Teatro del Norte en 2013.

Sirva lo anteriormente recordado para recordar a su vez que entre aquella represión absolutista de los años treinta del siglo XIX y la que siguió durante la Guerra Civil y la dictadura franquista tenemos, a propósito de la heroína granadina y la bandera bordada por las mujeres del Albaicín, a otra mujer que también bordó la bandera republicana y fue torturada, violada y asesinada por los sublevados contra la Segunda República. 

Se llamaba Carmen Arias García, tenía sólo 16 años y la mataron durante aquel verano sangriento de 1936 en el que también asesinaron a Federico García Lorca en Granada. Lo cuenta la historiadora Ana Cristina Rodríguez Guerra en su libro Historia y memoria la represión franquista en el Partido Judicial de La Vecilla (1936 – 1945) porque la joven residía en esta localidad de la montaña leonesa.

Para huir de la represión franquista, su padre se vio obligado a buscar refugio en el monte, mientras a la madre, Isabel García, la recluyeron en la prisión de partido de La Vecilla con su hijo de nueves meses, intentando con ello que su marido se entregara, según solían hacer los victimarios. Fue en septiembre de 1936 cuando también un grupo de falangistas buscó a la hija del matrimonio, que se encontraba trabajando en el campo: 

"Querían que la joven les acompañase para interrogarla sobre cuestiones sin importancia, asegurando que no se demoraría más de dos horas. El miedo y la seguridad de que no había hecho nada «malo» llevaron a Carmen Arias a acompañar a los falangistas hasta su campamento. Las horas pasaban y Carmen no regresaba. Su familia decidió salir a buscarla al anochecer. Cuenta su propia sobrina-nieta, que fue el perro quien encontró los restos de Carmen abandonados tras sufrir múltiples violaciones, torturas y ser descuartizada. Como buenamente pudieron, los familiares recogieron los restos de su cuerpo para darles sepultura".

Cree Begoña Díez, uno de los familiares descendientes de Carmina, que esta detención, con sus posterior y cruel desenlace, podría estar motivada por la implicación política que presentaba el padre de Carmen. Sin embargo, a través de algunos testimonios orales recogidos por esta familiar, Carmen habría sido detenida por ser descubierta mientras bordaba una bandera republicana. En su acta de defunción, como solía ocurrir en no pocos casos, figura que la causa de su muerte fue «choc traúmatico», sin hacer referencia en ningún momento al brutal martirio y asesinato sufridos por la muchacha.

Si los testimonios orales recabados por este familiar fueran ciertos, y no hay motivo para cuestionarlos, tendríamos en la historia de este país, separados por más de cien años y unas cuantas guerras civiles, dos episodios de parecido contenido y desenlace, protagonizados por similares víctimas. En 1831, la condena a muerte de una mujer andaluza por bordar una bandera en pro de la igualdad y la libertad en tiempos del ominoso reinado represor de Fernando VII, y en 1936, bajo una guerra cuyo resultado fue la anulación por muchos años las libertades democráticas, el asesinato y tortura de otra mujer, en este caso leonesa, que bordó la bandera republicana defendida por su familia (su hermano también fue asesinado en 1936). 

Han transcurrido casi 200 años de la ejecución de Mariana Pineda (1831) y nos faltan todavía algunos para que se cumpla un siglo del asesinato de Carmen Arias García. España y la ciudadanía que la habita debería tener muy claro -sobre todo las generaciones más jóvenes- que quienes no condenaron esas crueles represiones y hasta son afines al ideario de los vencedores en 1939  no deberían formar parte de su porvenir. Pero me temo que no es así porque, durante los últimos decenios, no se cultivó la memoria democrática como sería requisito fundamental de un Estado democrático*.

*Escrito este artículo, veo la película Aún estoy aquí, dirigido por Walter Salles en 2024. Versa sobre hechos reales ocurridos en el transcurso de la represión llevada a cabo por la dictadura en Brasil en 1971. Creo que es de todo punto recomendable refrescar en nuestros días con esta película lo que trae consigo una dictadura, contado en esta ocasión a partir de las vivencia de una familia brasileña. Contra el olvido, películas así. (Filmin).

DdA, XXII/6464