jueves, 5 de marzo de 2026

AHORA MISMO LA OTAN ES UNA AMENAZA PARA LA PAZ MUNDIAL

Hace cuatro décadas un referéndum nos llevó a la OTAN con el Partido Socialista en el Gobierno. Es el momento de convocar otro para salir. Croacia avanza en esa posibilidad. La neutralidad es la única seguridad posible, nos dice Cedillo.

Raúl Sánchez Cedillo

¿Sabéis a quién hay que notificar que te vas de la OTAN? Lo dice el art. 13 del Tratado. Al custodio. ¿Sabéis quién es el custodio? Sí, el mismo: Trump. El custodio tiene que avisar o resto de la notificación. Un año después, está hecho. Ni por el parlamento hay que pasar. La OTAN es el juguete de Trump. No salir es estar a su servicio.
Es aún más sencillo que darse de baja de una compañía telefónica. Si esto no es un "Guerra, de entrada no", hay que dar ese paso. "Pero es que nuestra seguridad...". Si tu seguridad depende de Trump y Rutte, estás en la boca del lobo. La neutralidad es la única seguridad posible.
Imaginad tan solo que Trump invoca el artículo 5 del Tratado: "uno para todos, todos para uno" en caso de ataque. O que lo hace Merz porque un dron ha hecho algo contra la Wehrmacht. Pues hay que entrar en guerra. Por eso es urgente salir ya, ponerse bajo el mandato de la ONU y punto.
De hecho, Erdogan podría invocarlo ahora mismo por el misil que ha caído en su territorio. La OTAN no es una broma. Ahora mismo es una amenaza total para la paz mundial, la garantía de que la guerra mundial entre Occidente y el Sur global es inevitable y portadora de exterminio.

DdA, XXII/6279

¿HASTA CUÁNDO LOS AGITADORES ULTRA CON MICRÓFONO VIOLENTADOR"?



Félix Población

Pongámonos en el más que supuesto caso de existieran en activo ejercicio en este país informadores o similar campando a sus anchas por las instituciones o sus alrededores, entre cuyas frecuentes características "profesionales" estuviera la de acosar y hostigar a los senadores y diputados de ideología conservadora o ultraconservadora, tanto varones como mujeres, así como a los periodistas de similar tendencia. ¿Creen ustedes que estos provocadores serían despachados de la circulación lo más brevemente posible o se mantendrían durante meses y meses ejerciendo impunemente su papel? Me parece que coincidirán conmigo en que ese libre albedrío de persecución y hostigamiento habría tenido mucha menor recorrido de impunidad que el que se le está permitiendo a un agitador de extrema derecha que, bajo el señuelo de dedicarse al periodismo con un micrófono en la mano, ha pasado de perseguir y acosar a una comunicadora a agredirla. La víctima ha sido la tertuliana de televisión Sarah Santaolalla, que ha tenido que ser asistida en un centro sanitario. Ocurrió lo mismo con una senadora del PSOE, que también se sintió agredida por ese individuo, y tanto una como otra han pasado a denunciarlo. Todos los partidos políticos, menos el Partido Popular y Vox, instaron ayer a la Cámara Alta, a través de una iniciativa no vinculante, a “promover las medidas necesarias para garantizar que ninguna mujer vuelva a ser acosada” por tal sujeto o similares. Por la elusión de esas dos formaciones políticas cada vez más parecidas, negándose a ese respaldo, se diría que una y otra pretenden defender ese ejercicio literalmente agresor del periodismo, y por lo tanto punible, por el único motivo de es favorable a las tendencias ideológicas que uno y otro partido representan. (De hecho, el sujeto no nombrado cerró una campaña electoral del PP en Zaragoza no hace mucho). Con ello evidencian su grado de compromiso democrático y el entendimiento que tienen de una profesión primordial para valorar el grado de madurez democrática de un país. Por la salud de ésta no se debería permitir lo que la debilita, como es el caso de este tipo de inadmisibles incidencias.

DdA, XXII/6279

¿ACABARÁ ESTO CUANDO CAIGAN LOS HERODES REENCARNADOS DE OCCIDENTE?

 ¿Acabará esta película cuando caigan los Herodes rencarnados de Occidente?, se pregunta el autor. No lo cree. Sólo en Estados Unidos, apunta, viven decenas de millones de evangélico-sionistas y, según encuestas acreditadas, el 82 por ciento de los judíos israelíes apoyan la limpieza étnica de toda la población de Gaza, el 47 el asesinato de todos los civiles capturados por el ejército sionista, y el 59 por ciento igual “solución final” con los ciudadanos palestinos de Israel.


José Steinsleger

Uno. “Nosotros somos las películas que hacemos, y en este momento el mundo se convirtió en una película de terror”. Proféticas palabras de la actriz argentina Dolores Fonzi en Barcelona, a la hora de agradecer el galardón Goya 2026 para Belén, la mejor película iberoamericana. Simultáneamente, Netanyahu y Trump bombardeaban distintos puntos de Irán, asesinando al líder supremo Ali Jamenei, y a cerca de 200 niñas de una escuela primaria de Minab, ciudad ubicada en el sur del país persa. 

Dos. En tanto, The New York Times ventilaba documentos del Departamento de Justicia en torno al ya no tan “probable” agente del Mossad Jeffrey Epstein, quien aparece en una fotografía titulada “coctel de camarón”, la cual muestra a un bebé en un fregadero, y un correo electrónico dirigido al ex presidente de Francia Nicolas Sarkozy, en el que señala: “Algunos son como camarones, tiras de la cabeza y guardas el cuerpo”.

Tres. Melania Trump acaba de presidir la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, donde defendió la causa de los niños “atrapados en conflictos” (sic). Mientras el embajador de su esposo en Israel, Michael Huckabee, justificaba el asesinato de niños en Gaza por ser “agentes de Hamas”. ¿Y qué más decir de su yerno, el especulador inmobiliario Jared Kushner, quien piensa erigir allí una ciudad de ensueño sobre las tumbas de millares de palestinos atrapados bajo los escombros dejados por los “elegidosde-la-tierra-prometida”? 

Cuatro. Hace 30 años publiqué En el reino de Herodes, una investigación acerca de la infancia en América Latina (UNICEF/ Instituto Politécnico Nacional, México, 1996). Y para el epígrafe elegí un pasaje del Evangelio según San Mateo (2, 16-18). Dice así: “Entonces, Herodes, al ver que había sido burlado por todos los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños varones de Belén y de toda su comarca, que tuvieran 2 años de edad o menos (…) Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: ‘Un clamor se ha oído en Ramá,/ mucho llanto y lamento;/ es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse,/ porque ya no existen’”. 

Cinco. Vasallo del imperio romano y célebre por su crueldad, “Herodes el Grande” se autoinvistió “rey de los judíos” (37-4 aC), gobernó la provincia palestina de Judea (actual Cisjordania), y a menudo chocaba con sectas judías tradicionales: fariseos (observantes), saduceos (aristócratas), esenios (ascetas), y zelotes (rebeldes antirromanos). Según Mateo, Herodes ordenó a sus tropas matar a todos los menores de 2 años de Belén (aldea situada cerca de Jerusalén), ya que rumores mesiánicos afirmaban que allí había nacido un pretendiente al trono del linaje davídico (Casa de David). O sea, Jesús. 

Seis. Recuerdo que los 28 de diciembre, niños y adultos infantilizados gastábamos bromas a los proclives a creer en cualquier boludez atómica: “¡cayó el gobierno!”, “¡la mamá de Fernandito se cogió al verdulero!”. Así, frente a las expresiones de sorpresa (“¡Noooo!”), los chistosos respondían: “¡que la inocencia te valga!”. El santoral católico fija el 28 de diciembre como Día de los Inocentes, relativo a la posible masacre ordenada por Herodes. La hagiografía de la Iglesia primitiva afirma que 3 mil bebés fueron asesinados, y la bizantina sitúa el número en 14 mil. Sin embargo, el prestigiado arqueólogo estadunidense William F. Albright (1891-1971) calculó que en aquella época habitaban 200 o 300 personas en Belén, siendo cinco o seis el número de varones menores de 2 años. 

Siete. 20 siglos después, los niños de Gaza concurren a clases con el riesgo de recibir un disparo, y convencidos de que serán asesinados sólo por ser gazatíes. En julio pasado, la directora ejecutiva de Unicef, Catherine Russell, estimó en 17 mil, el número de niños asesinados en Gaza, “…y cada uno de un millón superviviente enfrentará secuelas de por vida”. Russell expuso los datos en el mismo estrado que ayer presidió Melania Trump. 

Ocho. En 2024, un informe sobre el discurso de odio y la incitación contra los palestinos, detectó que las palabras “Borrar Gaza” en hebreo aparecieron más de 18 mil veces en Facebook. Y otro más reciente señala que 79 por ciento de los judíos israelíes dicen “no estar tan preocupados” o “no estar preocupados en absoluto” por los informes de hambruna y sufrimiento en la franja de Gaza. 

Nueve. ¿Acabará esta película cuando caigan los Herodes rencarnados de Occidente? Dúdolo.. Sólo en Estados Unidos, viven decenas de millones de evangélico-sionistas y, según encuestas acreditadas, 82 por ciento de los judíos israelíes apoyan la limpieza étnica de toda la población de Gaza, 47 el asesinato de todos los civiles capturados por el ejército sionista, y 59 por ciento igual “solución final” con los ciudadanos palestinos de Israel. 

Diez. ¿Quedan en este mundo “inocentes” fingiendo sorpresa o demencia y negando lo apuntado? ¿O la historia que Netanyahu, Trump y los medios occidentales distorsionan a diario contará que nuestra generación fue presa del “odio antisemita” y de la propaganda de Hamas? 

LA JORNADA MX.  DdA, XXII/6279

miércoles, 4 de marzo de 2026

TRUMP CUESTIONA LA SOBERANÍA NACIONAL DE ESPAÑA

Se puede discrepar del Gobierno de Pedro Sánchez. Se pueden criticar sus decisiones. Eso forma parte del debate democrático. Pero lo que no es aceptable -escribe Miñana- es insinuar que la voluntad de un país puede ser ignorada por la fuerza o por la imposición unilateral. La soberanía española no es negociable según simpatías ideológicas. La soberanía no se impone, se reconoce. Esto lo deberían defender todos los partidos de nuestro país, máxime los que dicen ser tan patriotas.


Ricardo Miñana

Las palabras de Donald Trump no son una simple salida de tono. Cuando afirma que puede “usar las bases españolas si quiere” aunque España diga que no, está cuestionando algo mucho más profundo que una decisión puntual del Gobierno de turno: está cuestionando la soberanía nacional.
España no es un territorio subordinado. Es un Estado soberano, miembro de la Unión Europea y aliado en la OTAN, cuyas bases militares operan bajo acuerdos bilaterales y dentro del marco del derecho internacional. Esos acuerdos no son concesiones graciosas ni cheques en blanco: son pactos entre iguales. Y entre iguales no caben amenazas.
Se puede discrepar del Gobierno de Pedro Sánchez. Se pueden criticar sus decisiones. Eso forma parte del debate democrático. Pero lo que no es aceptable es insinuar que la voluntad de un país puede ser ignorada por la fuerza o por la imposición unilateral.
La soberanía española —como la de cualquier Estado europeo— no depende de quién gobierne en cada momento. No es negociable según simpatías ideológicas. Es un principio básico del orden internacional surgido tras décadas de conflictos devastadores en Europa: las fronteras, las decisiones y el territorio de cada nación se respetan.
Una amenaza a España no es un asunto interno español. Es un desafío al respeto mutuo entre aliados y al equilibrio sobre el que se sostiene Europa. Y si permitimos que se normalice ese tono, mañana podrá dirigirse contra cualquier otro país.
El derecho internacional debe prevalecer. La cooperación se basa en el respeto. Y la soberanía no se impone: se reconoce.

DdA, XXII/6278

NO CABE NI EN UN ESTADO ACONFESIONAL CON QUERIDA QUE LAS CORTES RECIBAN AL PAPA

 Más leña al fuego de la religión 

 Es extravagante que la Conferencia Episcopal Española pretenda que la visita de su Pontífice máximo (así lo llaman en nota oficial: Pontifex), sea loado de forma extraordinaria por las Cortes (“en sesión conjunta del Congreso y Senado”, piden). Nunca ocurrió antes. Parece extravagante que pudiera ocurrir ahora. León XIV viene a España como líder religioso, no como un jefe político. Un teólogo famoso suele bromear con que España es un Estado aconfesional con querida. Las otras religiones lo dicen sin rubor, enfadadas. No echemos más leña al fuego de la religión.

El Papa León XIV, en una audiencia en El Vaticano | Vatican Media Handout (EFE)
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Juan G. BedoyaEl País

La Conferencia Episcopal Española (CEE) ya ha solicitado formalmente a las presidencias del Congreso y del Senado la celebración de una “sesión conjunta con el Pontifex León XIV”, según la nota de su Oficina de Información, emitida el lunes. La petición se ha hecho “por indicación de la Santa Sede”, añade. De aceptarse los deseos del Papa, será la primera vez que un pontífice de la Iglesia católica acuda a las Cortes en calidad de jefe de Estado. Está previsto que León XIV venga a España en viaje oficial entre los días 6 al 12 de junio para desarrollar una agenda centrada en su tradicional carisma religioso. Como adelantó EL PAÍS el pasado 26 de febrero, la sesión conjunta de las Cortes con el Papa se celebrará previsiblemente el lunes 8 en el Congreso de los Diputados.

¿Un pontífice en las Cortes Españolas? Sería la primera vez, y no parece que, de producirse, lo sea por casualidad. Por mandato constitucional, España es un Estado aconfesional. Las visitas de los papas, ocho desde el fin de la dictadura, tienden a olvidar que el nacionalcatolicismo franquista se acabó en 1976. Incluso antes, quizás: el caudillo Franco, irritado por las repercusiones aperturistas del concilio Vaticano II ―llegó a abrir una cárcel en Zamora solo para curas rebeldes―, prohibió que Pablo VI viniera a Madrid en 1970, para que no le hiciera sombra ni enredara en la política nacional.

“En el nombre de la Santísima Trinidad”. Con este encabezamiento, todo en mayúsculas, se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el texto del concordato entre España y la Santa Sede. Era el 19 de octubre de 1953 y todo se hacía, según una farragosa exposición de motivos, en aras de regular “las recíprocas relaciones de las Altas Partes en conformidad con la Ley de Dios”. En esa idea, la parte vaticana, eufórica, conseguía del Estado español (artículo I) el carácter de “única religión de la Nación”, con el compromiso de perseguir a todas las demás; la promesa de “gozar de los derechos que le corresponden en conformidad con la Ley Divina”; que el Estado le suministrase los medios necesarios para su funcionamiento (textualmente, “una congrua dotación”), y sobre todo, ya puestos, conquistaba esta definición sobrenatural (artículo II.1): “El Estado español reconoce a la Iglesia el carácter de sociedad perfecta”.

Pese a tanta parafernalia, el concordato no había sido un camino de rosas. Tardó en fraguarse 16 años porque Franco quería para sí todo el poder, también sobre la Iglesia romana (en imitación de Felipe II), mientras que Pío XII, que siendo nuncio en Berlín había negociado con Hitler otro concordato, estaba escarmentado de frivolidades totalitarias pese a ser, también él, un jefe de Estado teocrático por gracia de otro dictador, Mussolini, que había devuelto en 1929 a la Santa Sede alguna de las propiedades perdidas a manos de Garibaldi, además del título de Estado, que lo es con apenas 800 habitantes, la inmensa mayoría hombres.

Fueron los tiempos del nacionalcatolicismo, donde los obispos, en la práctica súbditos del Vaticano, se erigieron en el principal apoyo de la dictadura a cambio de que Franco, que los elegía, les tratara a cuerpo de rey, nunca mejor dicho. El teólogo claretiano Fernando Sebastián, rector durante casi una década de la Universidad Pontificia de Salamanca, se maravillaba de que, con esos precedentes, la Iglesia católica hubiera salido viva del franquismo. El papa Francisco le hizo cardenal cumplidos ya los 84 años. Las consecuencias se ven ahora: en la antaño “reserva espiritual de Occidente”, en frase de Franco, la secularización y la crisis del catolicismo son mucho más intensas que en el resto de Europa.

Por mandato constitucional, España es un Estado aconfesional. El nacionalcatolicismo se acabó en 1976, fecha del primero de los cinco Acuerdos (con ese nombre) negociados en secreto por el Gobierno de Adolfo Suárez mientras se redactaba la Constitución. Primeras componendas: 1. El Rey dejó de meter mano en la elección de los obispos, pero se reservó el nombramiento del Vicario General Castrense, con grado de general de División. 2. El Papa, para elegir obispos, sigue obligado a notificar el nombre del designado al Gobierno “por si existiesen objeciones de índole política” y se entenderá que no existen si el Ejecutivo de turno “no las manifiesta en el término de quince días”. Y 3. El secretismo confesional: “Las diligencias correspondientes se mantendrán en secreto por ambas Partes”.

Extravagancias aparte, mal está que la Iglesia romana siga manteniendo muchos de los privilegios del franquismo, en exclusiva, pese a que funcionan ya, a plena luz del día, varios cientos de otras religiones, muchas con notorio arraigo y millones de fieles. Raro, también, que el Estado gaste miles de millones en pagar sueldos de obispos, sacerdotes, capellanes en cárceles, hospitales, cuarteles, cementerios y universidades, y a miles de profesores de catolicismo en escuelas públicas y concertadas, o para el mantenimiento de las iglesias y catedrales que los prelados han inmatriculado a su nombre pese a tenerlo prohibido por el mismísimo Franco. Pero aún más extravagante es que la Conferencia Episcopal Española pretenda que la visita de su Pontífice máximo (así lo llaman en nota oficial: Pontifex), sea loado de forma extraordinaria por las Cortes (“en sesión conjunta del Congreso y Senado”, piden). Nunca ocurrió antes. Parece extravagante que pudiera ocurrir ahora. León XIV viene a España como líder religioso, no como un jefe político. Un teólogo famoso suele bromear con que España es un Estado aconfesional con querida. Las otras religiones lo dicen sin rubor, enfadadas. No echemos más leña al fuego de la religión.

ASTURIAS LAICA DdA, XXII/6278

SÁNCHEZ SE GANA LA ANIMADVERSIÓN DE UN GENOCIDA Y SU SOCIO


Lazarillo

Hace algo más de dos décadas, el Partido Socialista de Rodríguez Zapatero -cómodo y elocuente ayer en el comisión del Congreso-, apartó a España de una guerra en Irak en la que el gobierno de Aznar el de las Azores había embarcado al país teniendo como base una patraña. Siguiendo este criterio, Pedro Sánchez ahora se ha negado a respaldar los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán. El "no a la guerra" vale tanto para Ucrania como para Gaza, y también para Irán: la guerra de Donald Trump y Benjamín Netanyahu no es asunto nuestro: “El mundo ya ha estado aquí antes. Hace 23 años, otra administración de Estados Unidos nos llevó a una guerra injusta, ha recordado hoy el presidente del Gobierno.  La guerra de Irak generó un aumento drástico del terrorismo, una grave crisis migratoria y económica. Ese fue el regalo del trio de las Azores, un mundo más inseguro y una vida peor”, ha recalcado. Bien por Sánchez. Haberse ganado la animadversión de Trump y Netanyahu le honra y tenemos que celebrarlo. Se trata de un genocida, sobre el que pesa una orden de arresto por la Corte Penal Internacional, y de su socio mayor. También es posible que buena parte de nuestro país esté esta vez con su presidente, como lo estuvo con ZP*.

*El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha trasladado a su homólogo alemán la “sorpresa” del Gobierno porque el canciller Friederich Merz no saliera en defensa de España ante las críticas del presidente estadounidense, Donald Trump, y su amenaza de suspender el comercio.

DdA, XXII/6278

EL FASCISMO TRUMPISTA: CAPITAL TRASNACIONAL+ESTADO REACCIONARIO Y REPRESIVO

 


El Trumpismo Global reúne a diversas fuerzas autoritarias y neofascistas de extrema derecha, alineadas ideológica y políticamente, que defienden la agenda trumpista y aplauden su gansterismo trasnacional. La consolidación del complejo capitalista hegemónico parece depender ahora del extremismo ideológico y el caudillismo político del Trumpismo Global.  Este complejo está profundamente inmerso en sistemas trasnacionales de guerra, control social, represión y vigilancia, a medida que la acumulación militarizada se arraiga en toda la economía y la sociedad global. El fascismo, la guerra y la acumulación están inextricablemente unidos en la modalidad de acumulación que ahora persigue dicho complejo. En la lógica depravada del capitalismo global en crisis, esta acumulación de masacres no es más que la contraparte de la acumulación de capital.

William I. Robinson*

El ataque estadunidense-israelí a Irán ha encendido de nuevo a Medio Oriente, pero no es más que el último de una vertiginosa serie de convulsiones globales que abarcan desde el conflicto geopolítico en Ucrania y Oriente Medio, hasta las guerras civiles en Myanmar y Sudán, las disputas arancelarias, el ataque estadunidense a Venezuela, y el terrorismo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en ciudades estadunidenses, entre otros. Este tumulto global está impulsado por un catalizador sistémico común: las violentas estrategias expansivas de un nuevo complejo hegemónico del capital trasnacional, en respuesta a la crisis de época del capitalismo global. 

El complejo triangulado reúne a las gigantescas empresas tecnológicas, el capital financiero trasnacional y el complejo militar-industrial-represivo. El Gran Tech controla todo el ecosistema del capitalismo digitalizado, convirtiendo su enorme poder estructural en control político directo por medio del Estado fascista. Para impulsar su agenda, el bloque ha recurrido al Trumpismo Global, uno de los varios síntomas políticos morbosos que emergen a medida que se desmorona el orden internacional pos Segunda Guerra Mundial. 

Las 20 principales empresas tecnológicas del mundo tenían una capitalización bursátil combinada superior a los 20 billones de dólares en 2025, una quinta parte del PIB global. El Gran Tech está, a su vez, entrelazado con los gigantescos conglomerados financieros globales, que poseen más de la mitad de las principales empresas tecnológicas. En 2022, había 33 empresas de gestión de inversiones de capital valoradas en 83 billones de dólares de activos combinados, más de cuatro quintas partes del valor del PIB mundial. 

Silicon Valley y sus patrocinadores financieros están recurriendo a las tecnologías digitales para la guerra y la represión, fusionándose con el complejo militar-industrial-represión, completando así el eje del poder del complejo, que a su vez se alinea con estados autoritarios, dictatoriales y fascistas. Los multimillonarios tecnológicos y financieros se están convirtiendo en actores geopolíticos globales. Ejercen su enorme poder estructural por medio del Trumpismo Global, desarrollando nuevas modalidades de control sobre la sociedad civil y buscando formas alternativas de legitimidad basadas en la inestabilidad y el caos que faciliten el control de países y recursos. 

El gobierno estadunidense ha denominado la nueva dispensación política como Pax Silica. “Si el siglo XX funcionó con petróleo y acero, el siglo XXI funciona con computación y los minerales que la alimentan”, declaró el Departamento de Estado. Pax Silica implica el desarrollo de “cadenas globales de suministro de IA” que impulsarán “oportunidades históricas y demanda de energía, minerales críticos, manufactura, hardware tecnológico, infraestructura y nuevos mercados aún no inventados”. 

En virtud de esta Pax Silica, el régimen de Trump ha emprendido una desregulación radical de la IA y de las finanzas. Ha seguido una estrategia de mercantilismo digital, inscribiendo en sus negociaciones arancelarias con otros países la demanda de derogación de sus leyes que regulan la IA, mientras el Gran Tech busca su eliminación en al menos 64 países. El telón de fondo de la vorágine global es la crisis de época del capitalismo global. Estructuralmente, el sistema se enfrenta a una crisis de sobreacumulación que genera una intensa presión para la expansión que impulsa a la clase capitalista trasnacional (CCT) a buscar salidas para descargar el excedente de capital acumulado.

En 2025, China registró un superávit comercial récord de 1.2 billones de dólares –un aumento de 20 por ciento con respecto a 2024–, lo que indica una enorme sobrecapacidad global y contribuye a la creciente competencia geopolítica por los mercados y las oportunidades de inversión. Liderada por el nuevo complejo hegemónico de capital, la CCT está desatando una ronda depredadora de expansión impulsada por la digitalización, virando hacia formas más salvajes de acumulación extractivista, apoderándose de tierras, energía y recursos minerales para satisfacer la demanda de tecnología de la IA y centros de datos. 

El Trumpismo constituye un Estado fascista embrionario que está forjando nuevas alianzas con estados represivos de todo el mundo. El fascismo en la era industrial y el fascismo en la era digital son distintos. El fascismo del siglo XXI implica la fusión del capital trasnacional con el poder político represivo y reaccionario en el Estado y con una movilización fascista en la sociedad civil, una fusión cada vez más visible en Estados Unidos bajo el régimen de Trump, a medida que el bloque hegemónico del capital se une al Estado fascista. En Estados Unidos, el ICE está emergiendo como una fuerza paramilitar fascista, una versión moderna de las camisas pardas que sirven de puente entre el desarrollo del Estado fascista y una reorganización fascista de la sociedad civil. 

El Trumpismo Global reúne a diversas fuerzas autoritarias y neofascistas de extrema derecha, alineadas ideológica y políticamente, que defienden la agenda trumpista y aplauden su gansterismo trasnacional. La consolidación del complejo capitalista hegemónico parece depender ahora del extremismo ideológico y el caudillismo político del Trumpismo Global. 

Este complejo está profundamente inmerso en sistemas trasnacionales de guerra, control social, represión y vigilancia, a medida que la acumulación militarizada se arraiga en toda la economía y la sociedad global. El fascismo, la guerra y la acumulación están inextricablemente unidos en la modalidad de acumulación que ahora persigue dicho complejo. En la lógica depravada del capitalismo global en crisis, esta acumulación de masacres no es más que la contraparte de la acumulación de capital. 

*Profesor distinguido de sociología en la Universidad de California en Santa Bárbara

LA JORNADA MX.  DdA, XXII/6278

NIÑAS IRANÍES: ¿QUIÉN VIO LA SANGRE NIÑA/ EN MIL GOTAS GRITANDO?


Félix Población

¿Qué es lo que ha pretendido el oligarca estadounidense Elon Musk, cuyo patrimonio ronda los 788.000 millones de dólares, tratando de hacernos creer que la atroz masacre con la que el gobierno de su país y de Israel iniciaron un nuevo capítulo de barbarie en Irán, fue un bulo? ¿Acaso se cree Musk que el mundo empieza a ser tan suyo como para permitirse difundir este tipo de patrañas con la intención de que se crean y le puedan a la verdad de los hechos? El brutal ataque asesinó el sábado pasado, día laborable en Irán, a 180 alumnas de entre 7 y 12 años, pero la herramienta de X y no pocos de sus habituales usuarios negaron que el ataque de EEUU e Israel fuera real, entre ellos encontramos los nombres de Esperanza Aguirre, Pilar Rahola o Hermann Tertsch, según hemos leído hoy en CTXT. ¿Se habrán atrevido los mencionados a ver ayer los funerales multitudinarios por las víctimas en la ciudad de Minab, esos casi dos centenares de fosas cavadas en la tierra y arropadas por el luto y el llanto de las madres, o seguirán creyendo que tanto dolor y muerte es sólo fruto de la IA? ¿No deberían estas personas, si les queda un mínimo de vergüenza, apresurarse a pedir perdón por haberse creído las patrañas del oligarca? ¿Vamos a seguir teniendo en cuenta, sin más problema, sus criterios a la hora de opinar en estudios de radio, periódicos y platós de televisión? Como homenaje a las víctimas y a sus madres, ya sea en Irán, en Palestina o allá donde la sangre niña grite, volvemos a publicar el poema escrito por nuestro admirado Vicente Aleixandre en 1937 durante el bombardeo de Madrid por la aviación alemana: Oda a los niños de Madrid muertos por la metralla. Nuestra gratitud, otra vez, a la poesía y a los poetas por ser una voz universal.

Se ven pobres mujeres que corren en las calles
como bultos o espanto entre la niebla.
Las casas contraídas,
las casas rotas, salpicadas de sangre:
las habitaciones donde un grito quedó temblando,
donde la nada estalló de repente,
polvo lívido de paredes flotantes,
asoman su fantasma pasado por la muerte.
Son las oscuras casas donde murieron niños.
Miradlas. Como gajos
se abrieron en la noche bajo la luz terrible.
Niños dormían, blancos en su oscuro.
Niños nacidos con rumor a vida.
Niños o blandos cuerpos ofrecidos
que, callados los vientos, descansaban.
Las mujeres corrieron.
Por las ventanas salpicó la sangre.
¿Quién vio, quién vio un bracito
salir roto en la noche
con la luz de sangre o estrella apuñalada?
¿Quién vio la sangre niña
en mil gotas gritando:
¡crimen, crimen!,
alzada hasta los cielos
como un puñito inmenso, clamoroso?
Rostros pequeños, las mejillas, los pechos,
El inocente vientre que respira:
La metralla los busca,
la metralla, la súbita serpiente,
muerte estrellada para su martirio.
Ríos de niños muertos van buscando
un destino final, un mundo alto.
Bajo la luz de la luna se vieron
las hediondas aves de la muerte:
aviones, motores, buitres oscuros cuyo plumaje encierra
la destrucción de la carne que late,
la horrible muerte a pedazos que palpitan
y esta voz de las víctimas,
rota por las gargantas, que irrumpe en la ciudad como un gemido.
Todos la oímos.
Los niños han gritado.
Su voz está sonando.
¿No oís? Suena en lo oscuro.
Suena en la luz. Suena en las calles.
Todas las casas gritan.
Pasáis, y de esa ventana rota sale un grito de muerte.
Seguís. De ese hueco sin puerta
sale una sangre y grita.
Las ventanas, las puertas, las torres, los tejados
gritan, gritan. Son niños que murieron.
Por la ciudad gritando,
un río pasa: un río clamoroso de dolor que no acaba.
No lo miréis: sentidlo.
Pequeños corazones, pechos difuntos, caritas destrozadas.
No los miréis: oídlos.
Por la ciudad un río de dolor grita y convoca.
Sube y sube y nos llama.
La ciudad anegada se alza por los tejados y alza un brazo terrible.
Un solo brazo. Mutilación heroica de la ciudad o su pecho.
Un puño clamoroso, rojo de sangre libre,
que la ciudad esgrime, iracunda y dispara. 

DdA, XXII/6278

EL HACENDOSO NIDO DEL PÁJARO SASTRE EN UN MUNDO EN GUERRA


Lazarillo

Leemos que entre las ramas densas de un arbusto tropical, dos hojas grandes aparecen unidas por una costura casi invisible. No es obra del viento ni de una araña paciente. El mérito le corresponde al pájaro sastre. Esta pequeña ave no construye su nido sobre las ramas expuestas. Primero elige hojas flexibles y resistentes. Luego perfora cuidadosamente sus bordes con el pico, haciendo pequeños orificios alineados como si marcara un patrón. Después comienza la costura. Utiliza fibras vegetales, hilos de algodón natural e incluso seda de araña como si fueran hilo. Con movimientos precisos, pasa el material de un lado a otro, tensándolo hasta acercar las hojas y formar una especie de bolsa colgante. Desde fuera, parece una simple hoja doblada. Dentro, oculto y protegido, queda el verdadero nido. No corta las hojas por completo ni las daña en exceso; las mantiene vivas y verdes, lo que ayuda a camuflar la estructura entre el follaje. Es arquitectura ligera, flexible y perfectamente integrada al entorno. El pájaro sastre no solo construye. Diseña, perfora y cose. En el corazón del bosque, este ingeniero textil convierte hojas en paredes y seda en puntadas invisibles para esconder a su futura generación, mientras los dirigentes de los países imperialistas no dejan de atentar contra la vida del ser humano y el maravilloso planeta azul que nos permite observar la obra de arte y vida que ese pajarillo crea para su cría. Reconforta el ánimo observar esta portentosa tarea para preservar la vida de la vida que nace, proyectada por un ser silvestre tan pequeño, cuando tanta destrucción se perpetra mediante máquinas ideadas por el ser humano. Demos a conocer estas páginas de la naturaleza en las aulas y enfrentémoslas a las que propagan el odio, la codicia, el dominio y la guerra. Nos va la vida en ello, como de seguro se plantea un pájaro sastre cada vez que cose uno de esos nidos para que su crianza siga describiendo el vuelo de su nombre por el aire.

DdA, XXII/6278

martes, 3 de marzo de 2026

ATAQUE A IRÁN: ASÍ SE DESMONTA LA COARTADA NUCLEAR

 


Inna Afinogenova, Estefanía Veloz y Marco Teruggi analizan en La Base América Latina el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán como una guerra de elección presentada mediáticamente como “preventiva”, con el asesinato del liderazgo iraní y bombardeos sobre infraestructura y población civil. Con datos, reconstrucciones mediáticas y declaraciones oficiales, el programa desmonta la coartada nuclear, examina el rol del Estrecho de Ormuz y el petróleo en la escalada, y expone cómo los grandes medios occidentales encuadran la guerra desde las bajas estadounidenses y no desde las víctimas iraníes. Además, paralelismos con Venezuela, antecedentes históricos como el golpe de 1953 y una discusión de fondo sobre derecho internacional, cambio de régimen y el efecto contagio de una impunidad que redefine el orden global. Imprescindible escucha el programa.

DdA, XXII/6277