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miércoles, 7 de octubre de 2026

LAS HISTORIAS ENTERRADAS DEL FRANQUISMO ALLÍ DONDE FLORECEN LAS AMAPOLAS

Ed. Crítica, 2026, 375 pags.

Félix Población

La palabra del alma es la memoria, dice el autor en la introducción de este muy recomendable libro en el que se escarba en la ruinas de la dictadura franquista, a la que Alfredo González Ruibal se viene dedicando desde hace veinte años en su calidad de antropólogo contemporáneo. Se trata de una historia minúscula en la que se revelan cuestiones mayúsculas de lo que fuimos y lo que somos, leemos. 

Para ello empieza González Ruibal por la última trinchera del final de la guerra civil española, más que la de la paz la de la victoria franquista. Para ello hay que situarse en la Ciudad Universitaria de Madrid, campo de batalla durante buena parte del conflicto. A través de la basura se puede conocer cómo vivieron, murieron y mataron los protagonistas de la lucha. También los restos de lo que quedó enterrado en el lugar donde se produjo la rendición oficial. El segundo capítulo lo dedica el autor a exponer sus investigaciones en algunos de los 300 campos de concentración que se calcula existieron en España tras la victoria de los sublevados. Madrigueras de hombres, las llama Ruibal. 

Las fosas sin nombre ocupan el siguiente capítulo, con la reseña de los objetos hallados que duelen y las exhumaciones por Dios y por España. El capítulo cuatro se abre con el titular "La ruina. El paisaje de la posguerra" y en el mismo se hace balance de los años que van de 1939 a 1942, los más duros, y los que prosiguen hasta 1946, con numerosas muertes por inanición, epidemias y otras enfermedades. El autor estudia arqueológicamente la hambruna de ese periodo aciago y estudia como se vivía entre los escombros y en las cuevas, haciendo una estratigrafía de la miseria. 

Al destacamento de presos, obreros y familiares en el Valle de de los Caídos dedica González Ruibal el quinto capítulo, para pasar en el siguiente a estudiar la guerrilla antifranquista en el monte, para lo cual investiga los lugares que habitaron los guerrilleros durante la posguerra en algunas zonas del país. Los tres últimos capítulos ofrecen una panorámica de las aldeas y la desaparición de las sociedades campesinas, así como una detallada descripción del expolio llevado a cabo por la familia del dictador en el Pazo de Meirás, con un último capítulo dedicado al chabolismo, consecuencia de la inmigración del campo a la ciudad, y que se prolongó hasta más allá de la dictadura.

El autor termina su magnífica obra, en la que no falta un muestra fotográfica de los hallazgos encontrados durante las investigaciones, con un epílogo a destacar al que Ruibal da por título País de tormentas y amapolas, donde dice que su propósito con su libro ha sido escribir una arqueología de la dignidad, no tratar de devolverla a nadie porque nunca la perdieron las personas de las que se habla: "La tarea de quienes estudiamos el pasado consiste simplemente en recordar esa dignidad cotidiana, que siempre ha estado ahí, muchas veces oculta o desatendida, porque nos encontramos demasiado ocupados alabando a los "Grandes Hombres que trajeron la Democracia a España". O porque no nos parecía suficientemente relevante en la historia de la lucha contra el franquismo".

Estima Alfredo González Ruibal que quienes vivieron dignos y dignas en un periodo indigno merecen todo nuestro respeto y nuestra memoria, advirtiéndonos finalmente que en estos tiempos que él considera de retorno a la barbarie, "quizá no haya nada más importante que recordar la integridad de quienes rechazaron ser crueles o doblegarse ante la crueldad". La dignidad de Martina Barroso al tejer un zapatito de esparto para su sobrina, antes de ser fusilada. O la de José Alba, que se llevó una corbata nueva al lugar de su fusilamiento. La del enterrador Leoncio Badía, que ayudó a buscar los restos de los republicanos asesinados. La de los presos, la de las mujeres solas sacando adelante a sus familias, la de los campesinos emigrantes, la de los chabolistas. 

El autor, como profesional de la arqueología contemporánea, ha decidido mantener y alumbrar esa memoria enterrada entre las ruinas, allí donde florecen las amapolas, con una sensibilidad y rigor científico dignos de gratitud.

DdA, XXII/6489

martes, 6 de octubre de 2026

UN CRÍTICO AL QUE "LA BOLA NEGRA" SE LE HIZO BOLA

Aunque para crítica de cine el texto sea quizá demasiado largo, por extenderse mucho en detalles, me inclino a pensar como el autor cuando dice escribir  en Diario Red lo que sigue con la sensación de estar adentrándose en el terreno de la apostasía, de la herejía. La bola negra es un fenómeno de masas y de marketing tan bien armado del que, en su estreno, en RTVE, que no participa en la película (financiada por Netflix, Movistar Plus+ y el Grupo Planeta, nada menos) dijeron en un telediario que los espectadores “ya se emocionan en los cines". En su crítica, Iván Reguera, un buen analista cinematográfico, dice haberse sorprendido e indignado por lo humanizado que resulta un soldado de la España fascista y lo poco política que le parece la película, más centrada mostrar los abdominales de bellos militares y el amor entre dos hombres que luchan en bandos tan antagónicos como el republicano y el golpista, que como sabemos comportó una brutal represión contra los homosexuales. Eso sí,  la peli de Los Javis  se ha convertido, gracias al clamor propagandístico que se le ha dado en casi todos los medios, en un filme de obligado visionado y obligado deleite, con trece millones trece invertidos en la producción y Reguera como crítico independiente no asociado al mercado al que La bola negra se le hizo bola por considerarla tan ambiciosa como fallida, según tituló. También pretenciosa.


Iván Reguera

Como era de esperar, La bola negra se ha convertido en un filme de obligado visionado y obligado deleite. Ha arrasado en los cines convirtiéndose en el noveno mejor estreno español de la historia y el segundo mejor de la década, solo por detrás de la pésima Torrente Presidente. En su primer día de estreno ingresó 1,3 millones de euros y en su jornada inaugural aglutinó a 175.000 espectadores en 414 salas.

La idea de la nueva película de Javier Calvo y Javier Ambrossi, conocidos como Los Javis, es buena: fantasear con una obra inacabada de Lorca y usarla para juntar a tres generaciones de jóvenes homosexuales. En 1936, poco antes de su asesinato, Lorca comenzó a escribir una obra titulada La bola negra, pero solo dejó escritas cuatro páginas. Los Javis, además, decidieron adaptar La piedra oscura, de Alberto Conejero. Estrenada en 2013, la obra teatral transcurre en la habitación de un hospital militar en la que el joven soldado Sebastián custodia a Rafael, militar inspirado en Rafael Rodríguez Rapún, amante de Lorca.  
Con tan intelectuales mimbres, Calvo y Ambrossi se han estrenado en el cine de pedigrí, en el de los premios académicos y los festivales. Y lo han hecho por todo lo alto: Premio a la Mejor Dirección en Cannes (veinte minutos de ovación, cómo quedarían esas enrojecidas palmas) y Premio del Público en Toronto y en San Sebastián, festival en el que La bola negra arrasó con una puntuación histórica de 9,40 por parte de los espectadores del certamen. 
Esta nueva condición de cineastas de festival fetén y encumbramiento académico y mediático choca con la trayectoria de Los Javis, que se estrenaron en el cine con La llamada, una ordinaria comedia y peor musical. Continuaron con la muy divertida serie Paquita Salas, su mejor trabajo, con Veneno, ficción televisiva que blanqueaba la telebasura de infectos mercaderes como Pepe Navarro, y La Mesías, serie tan ambiciosa y pretenciosa como la película que nos ocupa.
Volvamos a La bola negra. Magníficamente producida (nada sorprendente con sus 15 millones de euros aproximados de presupuesto), lo peor es su guion. Sus tres historias, inspiradas en la muy sobrevalorada Las horas, de Stephen Daldry (allí vertebraba el relato Virginia Woolf, aquí Lorca), y ambientadas antes de la Guerra Civil, durante el conflicto y en la actualidad, resultan lentísimas. El filme, que también recuerda a Soldados de Salamina, tarda una eternidad en presentar a sus personajes y sus diálogos son pesados y redundantes, da la sensación de que a La bola negra le ha faltado una buena poda en la sala de montaje porque se hace larga, sobre todo durante su primera hora. Y si a eso le unimos que la dicción de la mayoría de sus actores deja mucho que desear, los espectadores tenemos un suplicio extra. Hasta Glenn Close, que interpreta a una hispanista, habla mejor castellano que algunos actores.      
 
El segmento más pesado de los tres es el protagonizado por el Rafael Rodríguez Rapún, amante de Lorca, y Sebastián, interpretado de manera muy pobre por el cantante Guitarricadelafuente. El enamoramiento del trompeta con el soldado es tan plano como lento y cuenta con un momento (cuando apalizan a Rafael y Sebastián se esconde en un baño para tocar con amargura su trompeta) francamente bochornoso. La escena es un obvio homenaje a La conversación de Coppola y también es la escena más forzada de toda la película.  
Y hablando de Coppola, llama mucho la atención que Los Javis expongan de forma tan evidente e insistente sus referentes cinematográficos (por supuesto cine de culto, intelectual). Coppola, Fassbinder, Trakovsky, Angelopoulos, Pawlikowski, Klimov, Jarman… Da la sensación de que Los Javis tienen cierto complejo de ser populares en las revistas de cotilleos y en la telebasura y para ser aceptados en la oficialidad cultural no dejan de demostrar que han visto mucho cine “serio”. Son como ese Almodóvar que en sus películas muestra en plano detalle los libros “importantes” que lee.
Hay que reconocer que la jugada les ha salido perfecta. “Un fresco imponente, apabullante y arrebatador” para El Periódico, “Emotiva y significativa por su defensa de la identidad, de la memoria y de la libertad” para La SER, “Contiene un alto grado de sentimiento lorquiano” para el ABC, “Las imágenes que crean Ambrossi y Calvo son icónicas e indelebles” para El Confidencial... 
El mayor ejemplo de la artificiosidad y la pretenciosidad de La bola negra es una estructura fragmentada, en saltos temporales. Aunque hay grandes excepciones, como El padrino II o Pulp Fiction, los constantes saltos temporales en una película suelen esconder lo poco seductor de sus segmentos, en este caso la homofobia que sufre un joven que pretende ser aceptado en la alta sociedad, la seducción entre un preso y el soldado que lo vigila y la revelación de un historiador gay que se lleva muy mal con su madre, sin duda el peor segmento de todos por lo antipáticos que son sus protagonistas.   
 También llama la atención la gratuidad de ciertas partes que más que cine parecen publicidad, como esos sexuados marineros sacados de un anuncio de Jean Paul Gaultier (¿marineros en Granada?) o la innecesaria exhibición de desnudos de jóvenes del bando fascista (verán en esta película pocos soldados feos u obesos), algunos con espectaculares fuegos artificiales de fondo.
 Y en contraste con este preciosismo publicitario, Los Javis muestran también un tremendo mal gusto que ellos, supongo, confunden con provocación. Me refiero a innecesarias escenas como la del historiador practicando sexo con un desconocido o la de su madre, una olvidable Lola Dueñas, orinando en mitad de un campo. Hay quien llamará a esto provocación (en 2026, figúrense), pero yo lo llamo baratez.  Pero quizás lo que más llama la atención de La bola negra es su ausencia de humor cuando estamos hablando de los creadores de Paquita Salas. Ausencia de humor o humor fallido, como en la citada escena de Dueñas meando. En este sentido, una de las partes más deslucidas de la película, y que lastra el metraje hasta el agotamiento, es la protagonizada por Penélope Cruz, nada creíble como una cabaretera.   
 La bola negra se va cerrando con la didáctica aparición de Glen Close como una hispanista que subraya la importancia de Lorca como gay, pero no como el antifascista que, sobre todo, era. Lógico en una película que tiene como enamorado protagonista, el joven de la trompeta, a un soldado del bando sublevado. Sorprende e indigna lo que humaniza a un soldado de la España fascista y lo poco política que es La bola negra, más centrada el mostrar los abdominales de bellos militares y el amor entre dos hombres que luchas en bandos tan antagónicos como el republicano y el golpista, el que trajo una brutal represión contra los homosexuales.    
 Como remate, las “poéticas” y surrealistas escenas en la nieve y la aparición de Lorca (con pluma y muy dado a soltar sentencias en público, un puro cliché) en un churrero blanco y negro. Da igual, La bola negra está arrasando y va a seguir arrasando, como lo hizo en su día el cine de Almodóvar, productor de este fallido pero rentable artefacto que ha sabido vender que su mirada es una mirada queer. Pero no cuela, la opción sexual de sus protagonistas no hace una película mejor que otra, lo que hace mejores o peores las películas son sus guiones y el guion de La bola negra no es bueno.  
Usando la historia del amante de Lorca, Los Javis han querido hacer un homenaje a los homosexuales que fueron obligados a vivir sus amores en silencio durante décadas. Por desgracia, ese homenaje, plagado de diálogos eternos, secuencias de puro relleno, metáforas de saldo (Sebastián sobre la estatua de San Sebastián) y homenajes cinéfilos de pasmosa obviedad (al Tarkovski de Stalker o al Coppola de La conversación en la citada escena del toque de trompeta) no funciona.  
 
Y seguro que sus intenciones eran buenas, pero al final en vez de contarnos una buena historia, han preferido adoctrinar y mostrar lo mucho que saben de cine. Y aburrir, porque La bola negra se podría haber contado en hora y media y no en ciento cincuenta y ocho eternos minutos.

DIARIO RED DdA, XXII/6488

HOMENAJE A LAS BRIGADAS INTERNACIONALES, 90 AÑOS DESPUÉS


Lazarillo

Con motivo del nonagésimo aniversario de la intervención de las Brigadas Internacionales en la Guerra de España, en defensa de la Segunda República, la junta directiva de la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales celebrará una serie de actos, a iniciar el próximo mes de noviembre, que se prolongarán hasta el mismo mes de 2027. Los actos se iniciarán con un homenaje a las Brigadas, seguido en el mes de febrero de la XIX marcha del Jarama, con la participación activa de todas las asociaciones memorialistas existentes fuera de nuestro país. También se celebrará una exposición itinerante, basada en un centenar de fotografías, con el objeto de dar un sinopsis histórica de las Brigadas Internacionales en España. Estos ejes de actuación irán acompañados de presentaciones de libros, conferencias de historiadores sobre determinados aspectos de las Brigadas Internacionales, ponencias sobre la relación entre literatura, prensa, cine, fotografía y las Brigadas. Una mesa redonda sobre el archivo de las BBII y como se conserva y se difunde la documentación a través de los archivos públicos. Mensualmente colgaremos en nuestra web las actividades programadas. El homenaje será el 10 de noviembre a las 18 horas en el salón de actos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense, un lugar muy emblemático y vinculado con las BBII. El nonagésimo aniversario de la integración de las Brigadas en la Guerra de España viene a coincidir con un mes electoral decisivo.

DdA, XXII/6488

miércoles, 30 de septiembre de 2026

"CUELGAMUROS, ENTRE LO DIFÍCIL Y LO IMPOSIBLE": ¿SERÁ IMPOSIBLE CON EL PP Y VOX?

Totalmente de acuerdo con la autora del artículo, también consideramos que se trata de un un documental honesto, con honda vocación pedagógica, informativa y de servicio público, totalmente trascendental. Esto no quita para que nos hayamos preguntado también por Fausto Canales. No vale con dos fotos y una mínima mención de pasada de la persona que durante más de veinte años, veinte, no dejó de perseguir la exhumación e identificación de su padre. Contrasta esta lamentable ausencia con la presencia reiterada a lo largo del documental del presidente de la Asociación para la Defensa del Valle, representante de quienes tienen familiares enterrados allí pero se han negado repetidamente a que se identificaran sus restos. Las intervenciones de esta asociación poniendo palos en las ruedas ha alargado excesivamente la espera de quienes creen justa y necesaria la reparación de sus familiares y su digna inhumación. La Asociación de Familiares Pro Exhumación de los Republicanos del Valle sigue exigiendo al Gobierno más celeridad. Hay familias muy descontentas con los insuficientes recursos destinados a los trabajos. La falta de voluntad política durante tantos años, las trabas administrativas y judiciales y el bucle burocrático en el que el propio equipo se ve metido han dado lugar a que a muchos familiares se les haya acabado el tiempo: se fueron con la pena de no haber encontrado a sus seres queridos. Es de esperar que la extrema derecha no forme parte del Gobierno en la próxima legislatura, pues tal como el arqueólogo Francisco Etxeberría comenta en el documental, sería preciso toda una legislatura para culminar los trabajos que ahora mismo está llevando a cabo su equipo en las criptas del Valle de Cuelgamuros.


Victoria Geijo Caballero

Emocionante. Si tengo que definir el documental “Cuelgamuros, entre lo difícil y lo imposible”, es esa: Emocionante. Puedo afirmar sin rubor que tragué mucha saliva mientras lo veía.
Huesos, exhumaciones y recuperar la memoria de las víctimas de la Guerra Civil y posguerra son sus claves: RTVE graba por primera vez en las criptas de Cuelgamuros para mostrarnos el exhaustivo trabajo forense que desde el año 2023 realiza un variado grupo de personas con enorme profesionalidad. Y todo contado desde muy cerca, intentando que el telespectador se sienta uno más del equipo y entienda, fase a fase, lo complicado que es, no solo localizar de entre 33.800 víctimas (no hay lugar en todo el mundo con semejante volumen de víctimas) a una de ellas, sino llegar a identificarla con una prueba de ADN si el estado de los restos óseos lo permite. La mayoría de esas víctimas son varones jóvenes entre los 19 y los 35 años. Más de 12.000 son de identidad desconocida, trasladadas, en muchos casos, sin el conocimiento de sus familiares por orden del franquismo.
“No busquéis tumbas en el suelo. Las víctimas están emparedadas, escondidas. Solo en este pasillo hay más de 7.000, aunque no hay rastro, ni un cartel, ni nada sobre ellas. Tampoco un lugar donde poder llevarlas flores, nos dirán después algunas familias”, comenta el antropólogo Paco Etxeberría.
Durante poco más de una hora, el equipo forense nos detalla las dificultades y los esfuerzos mentales, emocionales y físicos que les han permitido identificar hasta ahora a 25 personas de las 214 reclamadas. Todos son muy conscientes de que les queda mucho por hacer. Aunque históricamente se asocia la memoria histórica al bando republicano, más de la mitad de esas 214 familias reclamantes son descendientes de caídos del bando sublevado. Porque a pesar de lo que algunos pretenden demostrar, esto no va de buenos y malos.
El documental también recoge los testimonios de los afectados, principalmente descendientes de las víctimas. Hay muchas muestras de agradecimiento y emoción. Aquí tengo que hacer un alto porque al acabar no pude dejar de preguntarme ¿dónde está Fausto? ¿Dos fotos y una escueta mención para quien estuvo más de 20 años, desde 2003, luchando para exhumar e identificar a su padre de las criptas del Valle de Cuelgamuros? La caja 198 en la que estaban sus restos ha sido la caja con más víctimas reclamadas. Me he debido perder algo…
Tampoco entiendo la presencia ni la cantidad de minutos que se le da a Pablo Linares, el presidente de la Asociación para la Defensa del Valle que representa a muchos de los que tienen familiares enterrados en Cuelgamuros que se han negado de todas las formas posibles a que se identificaran los restos. Rechazando las exhumaciones, rechazan el derecho absoluto de los familiares a saber la verdad y el destino final de las víctimas desaparecidas. Los defensores del Valle, que no son más que nostálgicos del pasado, defienden que Cuelgamuros siga siendo un fastuoso monumento funerario a la vergüenza, levantado con la sangre y el sudor de los represaliados, que Franco llenó con los cadáveres de aquellos a los que su régimen sanguinario y brutal había humillado, torturado y asesinado. Por eso este documental no va de buenos y malos. A los malos ya los conocemos. Quien niega el derecho de los familiares a recuperar los restos es tan infante como el régimen al que defiende y como el dictador que sembró el terror en este país durante más de cuarenta años. Afortunadamente, la justicia dio la razón a las familias. Pero cada paso de esta asociación ha supuesto palos a las ruedas alargando la espera de la necesaria y justa reparación.
La Asociación de Familiares Pro Exhumación de los Republicanos del Valle también hace oír su voz exigiendo al Gobierno más celeridad. Son familias muy descontentas con los insuficientes recursos destinados a los trabajos. La falta de voluntad política durante tantos años, las trabas administrativas y judiciales y el bucle burocrático en el que el propio equipo se ve metido han dado lugar a que a muchos familiares se les haya acabado el tiempo: se fueron con la pena de no haber encontrado a sus seres queridos. Hay que resaltar que ya en 2014 la ONU había urgido a España a liderar la localización e identificación de todas las víctimas de la represión. En 2014... Más allá del coste económico, no hay que olvidar que las exhumaciones de víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura nos benefician a todos. A todos. Por eso las administraciones no deberían centrarse en el cálculo del coste por cada víctima identificada, pues con ello se confunde coste y valor.
El futuro no es nada halagüeño. Si PP y VOX gobiernan después de las próximas elecciones, llevarán a cabo sus objetivos de jibarizar los fondos públicos, de apagar los mapas oficiales de las fosas comunes y dejar en la incertidumbre las labores científicas de exhumación e identificación de los restos de represaliados.
Vamos a tener que luchar, está claro. La verdad, la justicia y la reparación deben ser principios irrenunciables. Cueste lo que cueste, hay que seguir adelante con el trabajo de recuperar los restos de los familiares que sean reclamados, preservando la memoria de las víctimas. Solo así podremos afianzar un futuro de esperanza, libertad y democracia.

DdA, XXII/6482

sábado, 26 de septiembre de 2026

AQUILINO BARAGAÑO, UNO MÁS A RECUPERAR "ENTRE LO DIFÍCIL Y LO IMPOSIBLE"

IA

Ayer, muy de pasada, durante la emisión en TVE del magnífico e impactante documental "Entre lo difícil y lo imposible", que recoge las trabajosas y complicadas labores de exhumación que están llevando a cabo, desde hace dos años, arqueólogos, historiadores y médicos forenses en las criptas del Valle de Cuelgamuros (antes Valle de los Caídos), pude distinguir muy de pasada entre las cajas depositadas alguna en la se leía el topónimo de la localidad asturiana de Salas. Este artículo, sobre la reclamación de los restos de Aquilino Baragaño, procedentes de ese lugar,  se publicó en este DdA y en El Salto el 15 de noviembre de 2019. Desde entonces y mucho antes también sigue esperando el abrazo a los huesos de su abuelo Maribel Luna Baragaño, que ayer habrá sentido mucha más emoción que nosotros viendo el documental, sobre todo por todas las incidencias que desde el citado año y bastantes años antes están haciendo tan tan larga como injusta e injustificada la espera para que pueda inhumar los restos mortales de Aquilino Baragaño en la tierra en que nació y lo mataron por defender la democracia*.

AQUILINO BARAGAÑO, EL RUISEÑOR DE LANGREO, VOLVERÁ A ASTURIAS


Félix Población

"Verás, en mi familia, mi abuelo era un “desconocido”, nunca nos habían hablado de él, sólo que había desaparecido en el frente de Belmonte. Un día decidí buscarle, saber quién era y dónde estaba. De no tener nada de él, terminé teniendo hasta su ficha de la mina, su foto, su huella de la mano, supe dónde había nacido, dónde había estudiado, conocí de él que era muy cantarín, que era pequeñu de estatura, pero muy guerrero y mil cosas más. Aprendí a quererle, todos en mi familia aprendimos a quererle, ya era una persona, nuestro abuelo, que no habíamos conocido pero que ya sabíamos todo de él".

"Cuando nos enteramos que estaba en el Valle, yo fui con Luis Miguel Cuervo al Valle a llevarle unas flores, se las dejé en la puerta del recinto donde estaba, estuve llorando mucho tiempo, le pedí perdón por no haberle buscado antes y le prometí, me prometí a mi misma que haría todo lo posible para traerlo a casa. Al "güelín" lo quiero traer a su tierra, que es la mía, por sentimiento y por justicia, por justicia a todas las víctimas que fueron utilizadas para rellenar el mausoleo del dictador. Por todas las que están tiradas en las cunetas. Si consigo traer a mi abuelo a casa será como una batalla ganada a la injusticia, una especie de venganza hacia los asesinos de tantas personas. Es decir …pues queríais que estuviera aquí, tirado, pues ahora su familia lo sacará de ahí y lo traerá a casa. No puedo, no podemos rendirnos, o ellos ganarían".


Han pasado nada menos que diez años de trámites y Maribel Luna Baragaño ha tenido por fin hace unos días la noticia más esperada durante tanto tiempo, como si el desalojo de la momia del dictador hace semanas hubiera movido los resortes requeridos: el consejo de administración de Patrimonio Nacional autoriza por fin la exhumación de los restos mortales de 31 combatientes defensores de la segunda República, inhumados sin la autorización de sus familias en el Valle de los Caídos durante la dictadura. 

Carné laboral del picador Aquilino Baragaño

Uno de esos luchadores en defensa de la democracia es el abuelo de Maribel, Aquilino Baragaño Montes, al que se le conocía por El ruiseñor de Langreo por sus facultades para cantar la tonada asturiana. Sus restos fueron trasladados el 2 de Julio de 1959 desde el cementerio de La Barrosa, en Salas, al valle de Franco, inaugurado el 2 de abril de ese mismo año.  Fueron registrados con el número 10.032. Los colocaron en el columbario 2135, cripta derecha, piso 3º. Según la relación de los trasladados desde Salas, en la primera hoja figura una anotación importante, los llevaron “individualizados e identificados”, algo que no ocurre en otras páginas.

La ficha biográfica del Ruiseñor de Langreo recobra en estas circunstancias, cuando posiblemente no tarden mucho sus restos en ser acogidos por la tierra en la que nació y donde lo mataron,  una significación especial. Aquilino nació el día 1  de Mayo de 1910 en Candaneo, fue bautizado el 15 de mayo del mismo año en la parroquia de Riaño. Sus padres eran Crisanto Baragaño Fernández, natural de Riaño y Francisca Montes Miranda, del mismo lugar. Crisanto Baragaño se casó en primeras nupcias con Francisca Montes con la que tuvo cinco hijos. Aquilino, Reinerio (soltero, murió en el manicomio), Nuncia, Orive y Pepe. Estos dos últimos emigraron a Argentina. Del segundo matrimonio entre Crisanto y Pilara, nacieron otros cinco hijos: Eudosia (soltera), Norino (se casó con Ermelinda), Secundino (Cuno el de la Ika),  Elena (se casó con Aurelio hija Pili). Y por último Zulima.

Aquilino Baragaño estudió en las escuelas de Peñarrubia y cantaba en el Orfeón de Mieres. Solía ir por los bares y siempre cantaba. Llevaba pantalones llamados “chachullos”. Era bajito y muy alegre. Ingresó en la mina el 24 de diciembre de 1925, sección Pozo. El 1 de enero de 1930 era ayudante de picador, con un jornal  de 7,75 pesetas. El 1 de agosto de 1931 seguía como ayudante de picador y su salario era de 9,50. El 1 de noviembre de 1933 era picador. El 28 de junio de 1935 causó baja por huelga ilegal, ingresó nuevamente con fecha 12 de julio de 1935. Lugar de trabajo Pozo Fondón. 

El día 31 de diciembre de 1936 causó baja en el trabajo. Pertenecía a la CNT de Langreo. Participó en la llamada Revolución de Octubre de 1934, en el asalto al cuartel de La Felguera, posiblemente también haya ido a Oviedo. Fue de los primeros anarquistas voluntarios en la Guerra de España. Fue movilizado con fecha 1 de agosto. El 21 de agosto de 1936 participó con el grupo de Carrocera en los asaltos a los cuarteles de Simancas y Zapadores, situados respectivamente en el actual Colegio de la Inmaculada y en el Cuartel del Coto de Gijón.  Posteriormente estuvo en La Mallecina en Salas. Agosto 1936.

En septiembre se reorganizaron como batallón “compañía Amanecer”.  Hoja de ingreso en Milicias en fecha 1 de setiembre de 1936. Se alistó en el Batallón 10 de Higinio Carrocera, luego llamado 210 de Asturias. El Batallón Carrocera nº 210 fue una unidad creada exclusivamente con voluntarios de CNT, alistándose en el mismo una buena parte de los cenetistas langreanos. Recibió este nombre en honor de su comandante, un metalúrgico vecino de Barros y trabajador de Duro Felguera llamado Higinio Carrocera Mortera,  fue fusilado en Oviedo al final de la guerra.





Estuvo también en el monte de Los Pinos, en Grado y luego en Belmonte. En Marzo de 1937, el batallón continua ocupando las posiciones de Loma Alta, Requejo, Moutas, La Parriella, Mestas, Coruxu y Castañedo. Tienen la comandancia en Bárzana. El día 21 de marzo ocupan la loma del pico de Folgueras. A la noche y al hacer una incursión en el campo enemigo situado en Quintoños, se sostiene un combate resultando herido en la cabeza, junto a otro compañero. Al hacer el parte de su muerte figura con el grado de Cabo. Estaba encuadrado en la 3ªCía –1ª Sección- 4ª E.  Según el parte del día 11 Abril de 1937 esta Cía estaba situada en La Parriella y Las Mesas.

Según nos contó un vecino de Quintoños, recuerda como sus compañeros le decían “Quilinín ven, Quilinín ven”, pero Aquilino ya no pudo volver. Le cogieron prisionero, le llevaron a Cornellana y de ahí al Hospital Militar de Salas, donde el día 22 de marzo de 1937 falleció. El 14 de abril fue inscrito en el Registro Civil de Salas, según certificación facultativa en virtud de la comunicación del Jefe del Hospital Militar de la villa. Su cuerpo según el certificado fue enterrado en el cementerio de Salas. Este cementerio ya estaba lleno por lo que habilitaron uno en La Barrosa, donde fue enterrado junto a Amparo y las enanitas de Grado.

Es de esperar, después de tan larga espera, que el "guelín" Aquilino, tanto tiempo "desconocido" para su nieta, vuelva pronto a la tierra de la que lo secuestraron para ser enterrado  en el Valle de los Caídos hace sesenta años, y que los pocos datos sobre su vida que ha ido rastreando Maribel, para hacerlo más familiar y más cercano en su memoria, se complementen pronto con un lugar en donde los restos mortales de su abuelo sean señalados con flores por toda la dignidad de su lucha.

*Me sumo a la nota escrita por Remedios Palomo sobre el documental "Entre lo difícil y lo imposible": Eché en falta el testimonio de Fausto Canales, qye recuperó los restos de su padre y cuyo papel fue importante para la apertura de las criptas.

DdA, XXII/6477

viernes, 25 de septiembre de 2026

QUE EL FASCISMO NO UTILICE OTRA VEZ LA MISMA DEMOCRACIA PARA DESTRUIRLA

 

"La peor amenaza para la Democracia es que ésta no sea capaz de defenderse de sus enemigos. Si no lo remediamos, el fascismo volverá y entrará por la puerta principal, utilizando la misma Democracia para destruirla. En nuestra mano está defenderla de esta amenaza global, aunque no es la única. El Cambio Climático también amenaza la vida sobre la tierra, multiplicando las injusticias sociales y fomentando el auge del autoritarismo". Nuria del Álamo Gómez es Diplomada en Trabajo Social, Licenciada en Sociología, Diplomada en Familia y Sociedad por la Universidad Nacional Autónoma de México, Experta y Máster en Inmigración y Extranjería por la Universidad Europea de Madrid y el Consejo General de la Abogacía, y Doctora en Sociología por la Universidad de Salamanca. Actualmente es Profesora Titular del Área de Trabajo Social y Servicios Sociales del Departamento de Derecho del Trabajo y Trabajo Social, Investigadora Titular del Instituto de Iberoamérica, miembro del Grupo de Investigación Reconocido “Políticas públicas en defensa de la inclusión, la diversidad y el género” y coordinadora de la Línea “Migrantes y Derechos” de la Clínica Jurídica de la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca. Asimismo, es miembro de la Junta Directiva de la Asociación Salamanca Memoria y Justicia y miembro de la Cátedra de Memoria Democrática de la Universidad de Salamanca.

Sol Gómez Arteaga | 24/09/2026

Vivimos unos momentos históricos de gran confrontación en los que determinados sectores políticos de la derecha y ultraderecha, con las mentira y los bulos como instrumento, buscan desestabilizar a la sociedad, destruir lo que tanto trabajo y vidas humanas ha costado levantar: la democracia. Uno de los puntos claves de ese discurso de desestabilización es hacer ver como enemigo al extranjero que emigra de su país en busca de unas mejores condiciones de vida. Como experta en emigración, ¿qué análisis harías a nivel mundial de lo que está pasando?

Las migraciones son tan antiguas como la humanidad, así que plantearlas únicamente como un problema actual no anticipa nada bueno. Con la generalización y aceleración de los movimientos migratorios en el mundo, las personas migrantes se han convertido en el chivo expiatorio al que acusar de los problemas que han generado las políticas neoliberales. La extrema derecha ha sabido capitalizar ese malestar de la población por la precariedad laboral y las dificultades de acceso a la vivienda, y lo ha convertido en el caldo de cultivo de los bulos que muestran a las personas migrantes como un peligro para el bienestar y la seguridad de los países de acogida, cuando los estudios muestran exactamente lo contrario, la inmigración es el motor económico de los países del primer mundo acuciados por un envejecimiento de la población y aumento de la esperanza de vida. Esta situación genera un aumento de las situaciones de enfermedad y dependencia al final de la vida difíciles de atender por la población autóctona. Por eso las migraciones se feminizan, porque las mujeres procedentes de países “pobres” dejan a sus familias para cuidar a los hijos y las personas dependientes en los países “ricos”. Igual ocurre en la agricultura y otros sectores donde la población autóctona aspira a empleos más cualificados. La inmigración económica se genera porque hay demanda de mano de obra en los países de destino y en sectores muy concretos como el sector servicios, la construcción, el sector primario y el sector de los cuidados. La inmigración, como evidencian los estudios, no genera pobreza y tampoco un aumento de la delincuencia.

Pero tampoco debemos pecar de ingenuidad y creer que es suficiente con dejar que el fenómeno se “regule” solo. Hoy en día todos los Estados son origen de movimientos migratorios, destino o país de tránsito y, en algunos casos, las tres cosas a la vez, por ello deben plantearse diseñar e implantar políticas migratorias serias y rigurosas, que determinen quién puede entrar, pero también cómo se va a favorecer la integración de las personas que llegan.

Cuando los gobiernos, por acción u omisión, no priorizan políticas serias de integración de la inmigración, favorecen la utilización del fenómeno por parte de la ultraderecha como, desafortunadamente, hemos visto en demasiadas ocasiones. En los dos mandatos de Trump en Estados Unidos, se ha utilizado el discurso anti-inmigración como eslogan electoral, como también centró la campaña del Brexit hace 10 años, y como está ocurriendo en la Unión Europea donde la evidencia de la necesidad de la llegada de personas inmigrantes, de hecho, forma parte de la política comunitaria.

Tampoco podemos creer que son fenómenos aislados entre sí, porque la “música” de estos discursos anti migratorios suena muy parecida. No hay más que escuchar las consignas de estos partidos para identificar que forman parte de una corriente global de populismo xenófobo, que utiliza el mismo vocabulario bélico para referirse a las personas migrantes, generando en la población una percepción de amenaza de la que nos “pueden” proteger los partidos populistas.

Centrándonos en nuestro país, España, desde hace más de un mes asistimos al drama de Ceuta, con la entrada los días 30 y 31 de julio de unas 72.000 personas procedentes de Marruecos, habiendo regresado en las primeras 48 horas 70.000 de forma voluntaria. No obstante, las estimaciones oficiales calculan que unos 10.000 permanecen en la ciudad, llevando a una crisis migratoria y humanitaria y a un tenso y controvertido debate geopolítico. Haznos un diagnóstico de lo que está pasando y qué soluciones, bajo tu punto de vista, se podrían aportar.

Lo que ha ocurrido en Ceuta es, ante todo, un drama humanitario. A las puertas de Europa conviven personas que emigran por una motivación económica o de mejora de las condiciones de vida, con otras que huyen de guerras, persecuciones y amenazas, y que han accedido por la única puerta que se les ha abierto. Es conveniente recordar que no existen vías accesibles, legales y seguras para entrar en España, ni para migrantes económicos, ni para solicitantes de asilo que ni siquiera pueden pedirlo en país de origen o desde un tercer estado. Entrar por puestos no habilitados se convierte en la única opción, y eso es lo que ha ocurrido. Los datos oficiales muestran que en la frontera sur de la Unión Europea estas entradas son frecuentes, pero se obvia que la principal vía de entrada de la inmigración irregular se realiza por aeropuertos y vías terrestres, esto se invisibiliza y se apunta a las imágenes de personas con su vida en una bolsa de plástico entrando a nado por el espigón de Ceuta.

Además, entre estos miles de personas que han entrado en Ceuta hay niños, niñas y adolescentes, especialmente vulnerables a las agresiones y a la explotación sexual, que gozan de una especial protección. Si no se pueden “devolver en caliente” a los adultos que han entrado irregularmente, menos aun puede hacerse con los menores de edad. Las personas adultas deben ser identificadas y permitirles realizar una petición de asilo, con asistencia letrada e intérprete, si lo desean. Si devolviésemos a las personas saltándonos este procedimiento, estaríamos incumpliendo los Tratados y Acuerdos suscritos por España, por eso debemos rechazar los discursos, vengan de donde vengan, que afirman que “volverán a Marruecos todos los que entraron”, porque proponen violar la legalidad vigente y eso es el inicio de la barbarie.

La situación de los niños y niñas es más delicada aún. Nuestra normativa interna (la Ley de Extranjería) establece un procedimiento de retorno más garantista que consiste en que solo se podrán devolver a aquellos menores de los que las autoridades puedan localizar a sus familias, o que puedan ser puestos a disposición de los servicios de protección a la infancia del país de origen, siempre que se garantice el interés superior del menor. Es evidente que el procedimiento es largo y complejo y requiere, mientras tanto, de la atención de estos niños y niñas en los servicios de protección a la infancia de las Comunidades Autónomas, que son las competentes en esta materia. Es lógico que la Ciudad Autónoma de Ceuta no disponga de medios para atender a todos los menores que han entrado en esta crisis y en anteriores, por eso se aprobó en 2025, el Real Decreto 743/2025, de 26 de agosto, por el que se establece la capacidad ordinaria del sistema de protección y tutela de personas menores de edad extranjeras no acompañadas de las comunidades y ciudades autónomas, y la obligatoriedad de estas de acoger, en un reparto proporcional, a los menores que están en Ceuta, como ya se hizo, entonces, con Canarias. Las Comunidades Autónomas de la península disponen de plazas suficientes para acoger y dar la debida atención a estos menores, pero algunas comunidades que gobiernan con la ultraderecha incumplen la norma, a sabiendas.

Esta acogida temporal no es una obligación moral, sino legal, que debería interpelarnos como demócratas y defensores del Estado de Derecho. Permíteme que recuerde aquí unas palabras de mi querido Javier de Lucas, Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universitat de València, que insiste en que la compasión no puede ser criterio de política migratoria y de asilo, porque es voluntaria, volátil, y no exigible, hoy se atiende, mañana, no. El respeto al Derecho y a los Convenios internacionales sí es un criterio firme, obligado y prioritario.

Las soluciones no son sencillas. A corto plazo solo cabe atender las necesidades de las personas que permanecen en Ceuta mientras se les identifica, se determina su origen y la procedencia del retorno. A largo plazo, necesitamos una política migratoria planificada, y que los diferentes niveles competenciales de la Administración dejen de utilizar la inmigración como ariete y estrategia electoral.

Quiero preguntarte por el proyecto pedagógico en el que participan quince centros de enseñanza primaria, secundaria, F.P y enseñanza universitaria que recibe el nombre de “Historias de vida”. ¿Cómo surge? ¿Qué objetivo persigue? ¿Qué ámbitos o colectivos abarca? ¿Por qué crees que es importante?

Desde hace más de una década, utilizo “las historias de vida” como técnica de aprendizaje de las realidades migratorias en una asignatura que imparto en el Grado en Trabajo Social. Es una asignatura que pretende formar a las futuras trabajadoras sociales (son mayoría) en aspectos psicosociales y jurídicos de las migraciones, y elaborar la “historia de vida” de una persona migrante les permite integrar y aplicar los conocimientos teóricos adquiridos. A través de esta actividad, el alumnado pone rostro y voz a la experiencia de la emigración, a veces dentro de su propia familia, y cambia para siempre su percepción de lo que supone dejar tu casa, tu familia y tu lengua materna, para lanzarte a lo desconocido.

Mientras, mi querida amiga y colega Carmen Miguel Vicente, profesora de Trabajo Social de la Universidad Complutense, estaba haciendo lo mismo en una asignatura sobre prospección laboral, para la que proponía a sus estudiantes entrevistar a sus abuelos y abuelas para conocer sus trayectorias laborales. En estas historias brotaban relatos de la escuela y de cómo comenzaban a trabajar apenas aprendían “las cuatro letras”. Desde que descubrimos la similitud de nuestras actividades el proyecto no ha dejado de crecer, bajo la dirección de Carmen, incorporándose Centros de Educación Primaria, Infantil, Bachillerato y Formación Profesional, y otras Universidades. Y las temáticas abordadas tampoco han dejado de crecer, ya que se incluyen, de manera transversal, las migraciones, la perspectiva de género, las trayectorias laborales, la represión de la dictadura y la Memoria Democrática.

Como docente de la Universidad de Salamanca háblanos en concreto de tu trabajo de coordinación en el proyecto “Historias de vida” desde la línea de inmigración, que culmina con tu participación en la publicación en papel de cuatro volúmenes que recoge los testimonios directos de distintos colectivos.

Paralelamente al Proyecto de las “historias de vida” en el Grado en Trabajo Social, participo en un proyecto más reciente denominado “Relatos de vida con nombre propio: proceso de escucha activa para transformar realidades desde el Derecho”. En este caso la iniciativa parte de la Clínica Jurídica de Acción Social de la Universidad de Salamanca que es una asignatura optativa de los Grados en Derecho, Criminología y Ciencia Política y de la Administración Pública que utiliza la metodología de Aprendizaje- Servicio, o lo que es lo mismo, el alumnado aprende al mismo tiempo que realiza un servicio a la comunidad. La Clínica se estructura en siete líneas de intervención: discapacidad y dependencia, intervención penitenciaria y derechos humanos, cambio climático y desarrollo sostenible, memoria democrática, menores y uso de internet, migrantes y derechos y la clínica jurídico-penal, y desde ellas se colabora con entidades del tercer sector dedicadas a la atención de diferentes colectivos. Para dar voz a estos colectivos, pensamos en llevar la elaboración de historias de vida a una dimensión más jurídica con propuestas para mejorar la vida de estos colectivos. La idea de publicarlas cada curso académico en un libro colectivo nos permite difundir estas historias de una manera muy eficaz, a la vez que nuestro estudiantado conoce a sus protagonistas, desarrolla competencias profesionales del ámbito jurídico. Con este curso 2025-2026, son ya cuatro ediciones del libro de Relatos, y esperamos que sean muchos más.

La docencia, campo en el que trabajas, además de impartir conocimientos, investigar, puede y deber ser un canal para enseñar y transmitir valores. ¿Cuáles crees que son los retos del Trabajo Social del futuro?

El reto fundamental es adaptarse, como profesión, pero también como disciplina científica, a los desafíos actuales. Las migraciones, el Cambio Climático, los delitos de odio, el racismo, etc., exigen del Trabajo Social altura de miras. No bastará con la atención e intervención sobre los problemas sociales, sino que será necesario trabajar, también, en la sensibilización y la prevención. También la investigación debe ser un ámbito prioritario para el Trabajo Social, aunque cuesta mucho romper la lógica del profesional del trabajo social como ejecutor de políticas diseñadas por otros. Hay que reivindicar el papel del Trabajo Social en la investigación, previa a la planificación e intervención, el famoso “conocer para transformar”, porque mientras no fomentemos la investigación en Trabajo Social estaremos supeditados a otros profesionales que investigarán por nosotros.

Eres miembro de la Junta Directiva de la Asociación Salamanca Memoria y Justicia y miembro de la Cátedra de Memoria Democrática de la Universidad de Salamanca. Saber lo que pasó, trasmitirlo generacionalmente, buscar a los desaparecidos, darles digno entierro, dignificarles, son algunos de los objetivos de la Memoria Histórica que parecen aludir a hechos del pasado. Sin embargo, ¿crees que la Memoria Histórica enlaza con el momento actual? ¿Crees que es importante seguir hablando de ella por y para las siguientes generaciones?

A través de las actividades de la Línea de Memoria Democrática de la Clínica Jurídica y la movilización que provocó la propuesta, en 2022, del PP y Vox de Castilla y León de una “Ley de concordia” que negaba la represión, desprotegía a las víctimas y desasistía a las asociaciones memorialistas, descubrí la enorme injusticia y ausencia de reparación de las víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura, y como los duelos siguen presentes en las familias. Desde entonces me he implicado en las actividades de la Asociación Salamanca Memoria y Justicia y recientemente me he incorporado también a la Cátedra de Memoria Democrática de la Universidad de Salamanca.

La Memoria Histórica o Democrática no solo enlaza con el momento actual, sino que explica muchas cosas que estamos viviendo. La Transición pasó por un ser un proceso modélico de tránsito a la Democracia, pero lo cierto es que en aras del consenso se amnistió por igual a víctimas y victimarios, privando a las familias de los represaliados del reconocimiento y la reparación. Como se dice vulgarmente “de aquellos polvos, estos lodos”. Las generaciones actuales no solo desconocen la verdad de lo sucedido, sino que han asumido la retórica revisionista de la Guerra y la Postguerra. La prueba la tenemos estos días con el auto del Tribunal Supremo que suspende el derecho al voto de los españoles descendientes de españoles exiliados entre el año 1936 a 1955 con el argumento de que no han podido probar que el exilio fuese por motivos políticos, exigiendo una prueba de ello, y negando así la existencia de la represión. De igual manera que la ultraderecha alemana sostiene que no existió el holocausto.

Por eso, me resulta insoportable oír a adolescentes decir que se vivía mejor en la Dictadura. Hay que seguir hablando y mostrando la historia real, no solo a los jóvenes, sino también a generaciones que se han criado con la historia “oficial”. La generación de mi madre (82 años) todavía no ha podido conocer la historia de los defensores de la II República y sus valores. Hay que seguir haciendo pedagogía de la verdad y la justicia.

Por último, ¿hacia dónde ves la deriva de la sociedad con el auge del fascismo al que asistimos? ¿hay esperanza en el futuro? ¿qué crees que podemos hacer los ciudadanos de a pie frente a las amenazas que “desde la propia democracia” nos acechan?

Quiero pensar que aún estamos a tiempo, pero lo cierto es que el panorama es descorazonador. Si antes causaba vergüenza reconocerse como fascista, racista u homófobo, ahora se asume como una opción política u opinión más. La peor amenaza para la Democracia es que ésta no sea capaz de defenderse de sus enemigos. Si no lo remediamos, el fascismo volverá y entrará por la puerta principal, utilizando la misma Democracia para destruirla. En nuestra mano está defenderla de esta amenaza global, aunque no es la única. El Cambio Climático también amenaza la vida sobre la tierra, multiplicando las injusticias sociales y fomentando el auge del autoritarismo.

NUEVA REVOLUCIÓN DdA, XXII/6476