Año IV - Nº 1.069 / 15VIII08

PUNTOS DE PÁGINA

EUROPA Y LOS ROCES DE LOS IMPERIOS EN EL CÁUCASO

http://www.diario.com.mx/imagesnotas/2008/08/INT398192VG_1.jpg

El pulso entre Moscú y Washington se exacerba en el trasfondo del conflicto por el control del Cáucaso, geoestratégico y rico en hidrocarburos. Los dardos envenenados entre Washington y Moscú se multiplican en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, convocado en repetidas ocasiones durante los últimos días para intentar alcanzar un acuerdo de tregua entre los beligerantes georgianos y rusos. Zalmay Khalizad, el representante de Estados Unidos en la ONU, ha acusado a Rusia de llevar a cabo una «campaña de terror», a lo que el representante ruso ha respondido señalando que esa declaración es «inaceptable, sobre todo en la boca del representante de un país cuyas actuaciones en Iraq, Afganistán y Serbia conocemos muy bien»
Así, las dos superpotencias retoman las clásicas expresiones de la Guerra Fría, lo que en realidad demuestra, de forma descarnada, el verdadero trasfondo del conflicto. Se trata de las fricciones, cada vez más fuertes, que surgen entre los imperios. Así, Moscú y Washington intentan, a la manera clásica, instrumentalizar las ambiciones nacionalistas de unos y las reivindicaciones separatistas de otros.

Bruno Odent, L'Humanité/Rebelión, 14VIII08

"EL CONFLICTO EN BOLIVIA ES, SOBRE TODO, DE CLASES SOCIALES"

Martín Sivak, periodista y sociólogo, biógrafo de Evo Morales.

Entrevista en el diario Público, 13VIII08

A NADIE LE CONVIENE QUE BOLIVIA SE DIVIDA, PERO SÍ QUE SE VAYA EVO

No se puede mostrar la imagen “http://www.abc.es/RC/200808/11/Media/evo--253x190.jpg” porque contiene errores.

Evo maneja ahora un Estado que por primera vez no es deficitario, gracias a unas nacionalizaciones que ya nadie discute en un planeta donde los precios de los hidrocarburos se fueron a las nubes. La disputa es ahora por la renta que generan. Con esa caja pública, Evo tiene una formidable herramienta para impulsar cambios que democraticen a una de las sociedades más desiguales e injustas.
Cualquier ruptura o salida violenta del conflicto en Bolivia sería desestabilizante para sus vecinos. La industria paulista, que no ve con buenos ojos que sea Evo Morales el que abra o cierre la canilla de la mayor parte de la energía que consume, sería severamente afectada por una remezón brutal. A nadie le conviene que Bolivia se divida, pero sí que se vaya Evo. Por eso, lo más probable es que los autonomistas no se independicen, sino que se queden para bloquear, obstaculizar e impedir.

Luis Burschtein, Página/12, 12VIII08

RÉCORD OLÍMPICO DE BUSH

http://www.reuters.com/resources/r/?m=

Bush ha aterrizado en China disfrazado de misionero de los derechos humanos, siendo el culpable máximo de la muerte de centenares de miles de mujeres y niños en una guerra injusta en Irak, y responsable también en parte de muchos millones de muertos por hambre, por su proteccionismo agrícola y comercial; y su país acaba de menospreciar una vez más toda justicia y ley internacional al ajusticiar en 48 horas a dos latinoamericanos. Merecería que por su récord olímpico de hipocresía le den la medalla de oro del cinismo, al triunfar en su propio campo a los anfitriones con ese máximo "cuento chino" de presentarse como defensor de los derechos humanos.

Javier Cobo Antón, Público y El País, 11VIII08

LAS MENTIRAS DE HIROSHIMA COMO APOYO A LOS CRÍMENES DE GUERRA DEL SIGLO XX


Desde 1945, se cree que los Estados Unidos han estado a punto de emplear sus armas nucleares en al menos tres ocasiones. En su falaz “guerra contra el terror”, los actuales gobiernos de Washinton y Londres han declarado que están preparados para llevar a cabo ataques nucleares “preventivos” contra estados no-nucleares. Con todos los indicadores apuntando hacia la medianoche de un Apocalipsis nuclear, las mentiras con las que se justifica resultan todavía más escandalosas. Irán es la actual “amenaza”. Pero Irán no tiene armas nucleares y la desinformación de que planea crear un arsenal nuclear proviene de la MEK, un desacreditado grupo opositor iraní esponsorizado por la CIA. Exactamente lo mismo que las mentiras sobre las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein que se originaron en el Congreso Nacional Iraquí y que fabricó Washington.
El papel de la prensa occidental a la hora de poner en pie a este espantajo ha sido fundamental. Que la Inteligencia Militar estadounidense afirme que, “casi con toda seguridad”, Irán abandonó su programa de armas nucleares en el 2003, ha sido relegado al cuarto trastero de la memoria. Que el presidente iraní Mahmoud Ahmadineyad nunca amenazó con “borrar a Israel del mapa”, es algo sin interés. Pero éste ha sido el mantra de los “hechos” proporcionado por los medios de comunicación a los que, en su reciente actuación lacayuna ante el parlamento israelí, Gordon Brown aludió para amenazar, una vez más, a Irán.

John Pilger, The Guardian, 8VIII08

¿PUEDE CRECER LA IZQUIERDA EN USA?


Creo que EEUU ofrece una enorme oportunidad para los organizadores de izquierdas. Esto se observa cuando analizamos la opinión pública. Los estudios de búsqueda sobre la opinión de la población estadounidense, sobre sanidad, muestran como la población de EEUU desea un programa nacional de salud financiado públicamente. Si tuviéramos una democracia que funcionara, los EEUU haría décadas que disfrutarían de un sistema de sanidad pública nacional. Lo mismo podría aplicarse a la política exterior.

Noam Chomsky, La República (Uruguay), 7VIII08

Memoria republicana 75 años después
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POESÍA NECESARIA

Al vino


Puesto que ignoras lo que te reserva el mañana, esfuérzate por ser feliz hoy.
Toma un cántaro de vino,
siéntate a la luz de la luna

y bebe pensando en que mañana

quizá la luna te busque inútilmente.

Omar Khayyam


Oda al Aire

Oda al Aire

No, aire,
no te vendas,
que no te canalicen,
que no te entuben,
que no te encajen
ni te compriman,
que no te hagan tabletas,
que no te metan en una botella,
¡cuidado!,
llámame
cuando me necesites,
yo soy el poeta hijo
de pobres, padre, tío,
primo, hermano carnal
y concuñado
de los pobres, de todos,
de mi patria y las otras,
de los pobres que viven junto al río,
y de los que en la altura
de la vertical cordillera
pican piedra,
clavan tablas,
cosen ropa,
cortan leña,
muelen tierra,
y por eso
yo quiero que respiren,
Tú eres lo único que tienen,
por eso eres
transparente,
para que vean
lo que vendrá mañana,
por eso existes,
aire,
déjate respirar,
no te encadenes,
no te fíes de nadie
que venga en automóvil
a examinarte,
déjalos,
ríete de ellos,
vuélales el sombrero,
no aceptes
sus proposiciones,
vamos juntos
bailando por el mundo,
derribando las flores
del manzano,
entrando por las ventanas,
silbando juntos,
silbando
melodías
de ayer y de mañana,
ya vendrá un día
en que libertaremos
la luz y el agua,
la tierra, el hombre,
y para todos
será, como tú eres.
Por eso, ahora,
¡cuidado!
Y ven conmigo
nos queda mucho
que bailar y cantar,
vamos
donde esté floreciendo
la nueva primavera
y en un golpe de viento
y canto
repartamos las flores,
el aroma, los frutos,
el aire
de mañana.

(Oda al aire), Pablo Neruda



Clarin

jueves 30 de diciembre de 2004

El Archivo de la Guerra como núcleo de su memoria

Félix Población

Ignoro si la actitud de la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de la ciudad será la misma de aquí a unos meses. O si, ante la inminencia del definitivo traslado de las cajas de la Generalidad de Cataluña, aún se enconará más el afán de resistencia por parte de esas instituciones. Lo cierto es que, una vez dado el dictamen favorable por una comisión de expertos, la ministra de Cultura ha seguido al pie de la letra su criterio no vinculante con la mayor diligencia y una oposición indómita a tal medida no sería lo más inteligente.

Está claro también que una vez abierta la puerta a una parte de la documentación, otros organismos reclamarán con igual derecho lo que les corresponde de ese botín de guerra incautado por el bando rebelde a la España republicana. La confiscación franquista tuvo por objeto el vano intento de anular de la Historia un régimen democrático y contribuir a su más rigurosa y concienzuda represión política. Llegada la primera transición, todo ese material pasó a disposición del Archivo Histórico Nacional, Sección Guerra Civil, sin que entonces se entrara en mayores detalles acerca de su legítima pertenencia.

Gracias a las modernas técnicas de digitalización, nada de lo que se vaya de Salamanca quedará sin su correspondiente copia en los fondos del Archivo, por lo que la integridad de los mismos no corre ningún riesgo de dispersión. Cierto que, a falta de documentos originales -cuyo valor testimonial en papel ácido es perecedero-, el centro perderá su actual denominación, pero eso no impide que, en lo sucesivo, recobre con otra de nuevo cuño, acomodada con una reorganización imprescindible y de largo alcance, una dimensión insospechadamente más útil como entidad de investigación y estudio.

La Junta de Castilla y León debería reconsiderar su actitud ante esta última posibilidad. El señor alcalde de Salamanca debería dejarse de demagogia barata, no exenta de partidismo provinciano, a la hora de plantearse defensas numantinas y argumentos paletos respecto a insospechados enemigos, traidores e hipotecados al tripartito catalán.

Una y otra institución tienen ante sí la facultad de elegir entre una vía que indefectiblemente seguirá su curso, con o sin oposición por su parte, o plantearse la alternativa de reclamar en serio a la administración central lo que ésta parecía tener la intención de ofrecer a cambio del actual Archivo General de la Guerra Civil: ese gran centro de documentación y estudio sobre uno de los episodios históricos que más atención bibliográfica ha generado a lo largo de los siglos. La centralización de toda esa bibliografía en Salamanca ya sería de por sí un proyecto de contenido inestimable y de ambiciosas consecuencias.

La sola perspectiva de una entidad cultural viva que concentrase, potenciase y difundiese la memoria de esa tragedia española, de la que tanto hay que aprender para tratar de evitarla en el porvenir, bastaría como objetivo de hondo y concienzudo planteamiento institucional para dejarse de artificiosas pugnas territoriales y politiqueos de menguada consistencia mental. Si eso se garantizara, cualquier polémica en torno al lugar de ubicación de la testimonial documentación original tendría a la postre la venial consideración que se merece.

Frente a quienes vocearon en la Plaza Mayor de Salamanca el pasado domingo, convocados por su acérrima fidelidad partidista y un concepto muy estrecho de los intereses ciudadanos, la mema brama posesiva de que el Archivo es charro, se debe apostar porque el Archivo sea, en un futuro lo más próximo posible, lugar de investigación y encuentro internacional capaz de generar memoria frente al olvido, la dispersión u otras mermas sobre una de las páginas históricas que más nos conviene preservar del silencio.

Por su dimensión histórica y su honda repercusión en la vida de este país, una revitalización de ese calado tendría positiva repercusión para la calidad cultural nada sobrada de la vieja ciudad universitaria. Cerrarse en banda, sentirse agraviados como región por la reivindicación catalanista y enfrentarse a la administración central no ha de resultar a la larga lo más sensato.

domingo 26 de diciembre de 2004

En honor al honor

Félix Población

Quizá porque las fiestas navideñas, a pesar de la marejadilla rolando a marejada que las consume, aún siguen contando con una menor pero sustanciosa persistencia evocadora, una buena amiga se sirvió de esas circunstancias para rememorarme algunos lances de su pasado. Se remontaban éstos a su pubertad, a principios de los setenta, cuando entre las jóvenes generaciones de scouts se propendía a asimilar la convivencia como asignatura obligada y fermento imprescindible para el desarrollo social. Recordaba mi amiga que en una de sus jornadas de acampada por tierras de Zamora, de donde es natural, se debatió el concepto del honor. El objetivo consistía en definirlo de la manera más clara y convincente, algo que sin duda parecerá en los tiempos corrientes impropio de unas muchachas que aún no llegaban a la adolescencia. El honor –se dijo entonces y mi informante lo recuerda como una clave elemental de su conducta- es la lealtad del hombre libre ante una sociedad responsable. Ahí es nada en un período, aquél, en que la libertad era sólo un proyecto y la sociedad española permanecía aún amordazada para asumirlo.
En las mismas fechas navideñas, un querido médico rural de la aludida provincia, cuya mocedad profesional discurrió por pueblos y aldeas de Castilla en los desolados años de la posguerra, refiriéndose a las duras condiciones en que estudió su carrera, me expuso una modalidad de crédito que obligadamente ha de sorprender en la actualidad. Consistía ésta en un tipo de ayuda económica para sufragar los estudios universitarios, concedida por algunas instituciones financieras con el sólo aval de un catedrático que reconociera los méritos académicos del beneficiario. Con la única firma de aquél, podía éste presentarse en el banco y obtener la cantidad que considerase menester sin más respaldo que sus calificaciones. Se daba por supuesto, desde luego, el compromiso implícito de devolverla en cuanto el estudiante se licenciase y empezara su ejercicio profesional como joven doctor. A tal fórmula se la conocía por una denominación tan estricta como rotunda de contenido: préstamo sobre el honor.
Median entre la generación de la joven scout y la de mi estimado y admirado don José casi cuarenta años, pero en uno y otro caso el honor manda como significado ejemplar y cabal principio de conducta. Un amigo abogado me confesó una vez que si su profesión resulta tan imprescindible y boyante en las presentes calendas es porque se ha perdido el concepto del honor. Hubo un día en que la palabra y las manos estrechaban lo que ahora sólo cabe suscribir en presencia de un profesional de las leyes. La mínima transacción económica requiere hoy esa formalidad para ser fiable. Nada tiene refrendo categórico si no es mediante la concurrencia de un tercero que vive de tutelar la falta de confianza en el prójimo. La misma palabra de honor con que los niños de mi generación certificábamos nuestros pequeños compromisos ha desaparecido del lenguaje convencional. Aún recuerdo la firme entereza y leal responsabilidad que afianzaba su empleo entre dicentes y oyentes cuando las circunstancias lo demandaban.
La sociedad de consumo de la que somos víctimas, con su mercantilismo galopante y el asentamiento del dinero como valor sustantivo de las relaciones humanas –tanto tienes, tanto vales-, ha arrumbado el honor como concepto al desván de la obsolescencia. Su transformación en un arcaísmo sin curso ni legitimidad debería preocuparnos seriamente. Estamos haciendo de la convivencia un cálculo prestamista similar al que los bancos nos conceden por nuestras cuentas corrientes. Corremos el riesgo de convertir el mayor bien que fundamenta nuestro existir –la amistad, la solidaridad, el apoyo mutuo- en un mercadeo de clientelismo y un trasiego constante de intereses.
En honor a los conceptos anotados al principio, cabe esperar que alguna vez recapitulemos y desistamos de comportarnos como agencias financieras. Quizá si diéramos más crédito al honor y menos al capital y a las fiebres de poder y consumo, evitaríamos el riesgo de hipotecar nuestro porvenir cívico.

sábado 18 de diciembre de 2004

Te recuerdo Amanda

Félix Población

Hemos sabido 31 años después el nombre del responsable. Acaban de proclamarlo los jueces de un tiempo nuevo en Chile. Así de largo ha sido el plazo que se ha tomado la justicia frente a la fácil y burladora acechanza de ese fantasma devorador que llaman olvido.

No podía ser de otra forma. Si se calla el cantor, calla la vida. La vida seguía sonando en la razón y sentir de su canciones, entre quienes lo quisieron y lo escucharon, firmes valedores de su memoria y tenaces retadores de la impunidad criminal que segó su vida.

El cantor había dejado la semilla y la huella de su paso en la voz del viento. Dicen que los vientos fuertes llevan a cada cual a su sitio. El de los poetas afincados en la entraña popular está en la permanencia de su soplo para hacer más respirable la existencia:

Si se calla el cantor muere la vida,
porque la vida misma es todo un canto

Nada ni nadie silenciará jamás a los poetas, a menos que acabemos con la certidumbre de nuestro código fundamental de ser libres a través de la palabra. Si eso ocurriera nada tendría sentido porque habríamos claudicado ante la ausencia cordial de disentir y entendernos, compendio de nuestra cultura y suma proscripción en la que se basa y sobrevive la sinrazón de todo pensamiento único:

Que no calle el cantor porque el silencio
cobarde apaña la maldad que oprime.

A Víctor Jara lo detuvieron los frenéticos sicarios del general Augusto Pinochet al día siguiente del golpe de estado que acabó con el régimen democrático de Salvador Allende. Encarcelado en el Estadio Chile, donde se consumaría una de las páginas criminales más espeluznantes de la historia del país, fue golpeado y torturado, especialmente en las manos, pues sus verdugos pensaron sin duda que así acallarían para siempre la música de sus dedos. Aunque apagaron su corazón con 34 balazos, ni el corazón ni la música han dejado de sonar desde entonces:

Debe el canto ser luz sobre los campos,
iluminando siempre a los de abajo.

Por eso sabemos hoy que el director general de aquel concierto de barbarie en aquel estadio de muerte tiene identidad y rango. Confiado sin duda en que su retiro como militar de alta graduación sería plácido y apacible hasta el final de sus días, el teniente coronel Mario Manríquez acaba de encontrarse con la voz del cantor, que le acusa desde el sentimiento y la veneración de sus deudos, seguidores y amigos, aunados frente al tiempo y al olvido en el mensaje de justicia y libertad que proclamaban los versos:

No saben los cantores de agachadas,
no callarán jamás de frente al crimen.

Entre todos ellos estará Amanda, hija de Víctor y de Joan Turner, y nieta de Amanda, la abuela lavandera que levantó en el recuerdo de su hijo una de sus más enternecedoras e inolvidables canciones. Por eso, en esta horas de reencuentro con la verdad perseguida y la justicia anhelada, mi recuerdo para las dos Amandas, pues si la una dio raíz a la vida y al canto de Jara, en la otra ha de progresar sin duda la sazón de su ejemplo y su frutos. Porque:

Si se calla el cantor muere de espanto
la esperanza, la luz y la alegría

viernes 17 de diciembre de 2004

Fútbol, Toros y Radio María

Para los que nos criamos con la radio, aprendimos a buscar en los libros las palabras que nos sonaban en la radio, crecimos con la radio y no podemos vivir sin un receptor cerca de nuestros ocios y más nimios hábitos cotidianos, los fines de semana – a partir de las horas vespertinas- están llenos de silencio. El fútbol patrio ocupa todas las emisoras de las grandes cadenas nacionales y no hay otra alternativa, para quienes desistimos de ser informados de las incidencias deportivas, que apagar el dial. Así, año tras año, lustro tras lustro, desde que a los directivos de las grandes empresas mediáticas se les perdió en la memoria aquel viejo concepto de alineación esgrimido en tiempos del Caudillo como herramienta crítica contra la dictadura.

Claro que de aquel fútbol artesanal -tan apegado a la intemperie de los estadios y al sudor de los colores- al de nuestros días –tan inflado de talonario y mercadotecnia-, media un abismo. El de entonces estaba muy lejos de constituir el multimillonario y multinacional negocio, aún en creciente expansión, que configura hoy sus estructuras. Esto, naturalmente, ha influido decisivamente para que la marejada radiofónica de los fines de semana role en esa única dirección: fútbol a todo pasto en todas y cada una de las cadenas nacionales y en sesiones intensivas de tarde y noche, con una única, persistente y vocinglera cantinela: vomitar a grito pelado las supuesta emoción que comporta cada lance de los partidos en juego, por insignificantes que éstos sean.

Tengo entendido que el número de oyentes seguidores de las distintas variedades de carruseles deportivos vigentes en España –uno por cada cadena convencional- rondaba no hace mucho los dos millones, centenas de mil arriba o abajo. Ciertamente, teniendo en cuenta el carácter monográfico de la programación, dicha cifra es más que respetable y obliga a una cobertura informativa. Siempre la hubo y siempre la habrá, al menos mientras el negocio del balompié –no el deporte- ofrezca espectáculo y en los estadios se aglomere un público más o menos encandilado con el equipo de su ciudad. Eso no me impide estimar como un despropósito o una desmesura interrumpir la programación habitual diaria, como ocurrió la semana pasada, durante varios días seguidos, a cuenta de varios encuentros celebrados en distintas fechas, por muy estimables que sean los conjuntos contendientes.

No se puede entender, o al menos personalmente no me cabe en la cabeza, por qué toda o casi toda la oferta de programación convencional de las emisoras públicas y privadas ha de estar encadenada al fútbol como única opción y no se dan alternativas más seductoras –cuando se dan- en las cadenas que sí podrían hacerlo. Esta posibilidad existe al menos en la radio pública (RNE), y de hecho la disfrutan los melómanos a través de Radio Clásica, pero apenas se ha explotado en Radio 5, donde los oyentes encuentran ofertas tan poco convincentes como el flamenco o los toros para escaparse por un rato de la histérica algarabía de los locutores deportivos.

Resulta por los menos sorprendente que un Gobierno que ha querido mostrarse como modelo de paridad, con igual reparto de carteras entre hombres y mujeres, y que una directora general –la de RTVE-, cuyo feminismo nos consta, persistan en mantener una política mediática basada en discriminar a buena parte de la población femenina –y también de la masculina no adepta al fútbol- los fines de semana, dada la carencia de oferta que colme su interés en la radio pública. Radio Nacional de España debería reconsiderar su programación en ese sentido y acordarse de paso de los niños, totalmente ausentes de las ondas casi desde los tiempos de Matilde, Perico y Periquín. De momento, el único islote de voz exento sábados y domingos de la neurasténica facundia fultbolera o los insubstanciales espacios de Radio 5 se llama Radio María. Y no nos duele admitir que la templada mesura de su religiosa prédica así como su militancia verbal son dignas de asombro en unas tardes y noches contaminadas de griterío goleador.
(17XII04)

Noticias desaparecidas

Mario Cuellar
Globalizate


Elevación del nivel de alarma en EEU por terrorismo. Ya resulto sorprendente que el día de las elecciones en EEUU no se subiera el nivel de alarma por posible ataque terrorista, quizás no querían amedrentar a la pobalción y que fueran a votar, pero es aún mas sorprendente. Desde que Bush fue elegido presidente no ha vuelto a haber elevación del nivel de alarma. ¿Soy el único que se ha dado cuenta?

¿Que ha sido de Tared Aziz?. Era el único cristiano presente en el Gobierno de Sadam desde 1950. Antiguo primer ministro, de 67 años de edad, era uno de los rostros más conocidos en Occidente del régimen de Sadam. Desde que fue capturado por las tropas de EEUU no se ha vuelto a tener noticias de él.

Nunca Mais. A pesar de que la asociación continúa realizando actos de protesta, conferencias y debates para prevenir otro Prestige, solo se acordaron de ella, en la manifestación que organizó en Santiago con motivo del segundo aniversario del hundimiento del Prestige. Del resto de iniciativas, ni caso.

Manifestación de la iglesia. En octubre pasado, los medios mas conservadores de España, comenzaron a lanzar de idea de una gran manifestación en Madrid en diciembre para protestar contra las medidas del gobierno sobre matrimonios gays, ley de educación o financiación de la iglesia. Dos meses después, de ha quedado todo en agua de borrajas, dado el fracaso que supondría hacer dicha manifestación cuando todos los católicos agotan los últimos días de compras navideñas para conmemorar el nacimiento de Jesucristo...

Periodistas franceses secuestrados. No se ha vuelto comentar nada sobre la situación de los periodistas franceses secuestrados en Irak, a falta de noticias, el silencio, hasta que haya una novedad destacada o ante el cansancio manifiesto de los televidentes hartos de irak...

Muertos civiles en Iraq. Aunque se citan a diario los muertos que provocan los diversos ataques en Irak por parte de la resistencia y los atentados terroristas de las tropas americanas., conviene recordar el número de muertos que ha ocasionado la "noble" invasión de Irak. Según, Iraqbodycount.net, el número de muertos civiles de la guerra oscila entre los 15000 y los 17000.
(17-XII-04)

jueves 16 de diciembre de 2004

Segunda victoria sobre la mentira y el terror

Félix Población

Los más jóvenes no lo recordarán porque El Alcázar fue un periódico ultra que no superó la década de los ochenta. De sus páginas dimanó la trama que avergonzó a España y a Europa con el intento de golpe de estado del 23-F. Incapaz de acomodarse a los nuevos tiempos, el diario no pudo superar en su cerrilismo retrospectivo el insoslayable tránsito democrático con que el país se acogió a la modernidad y a las recobradas y debidas libertades.

Salvadas las distancias, un lector u oyente objetivo de los medios adscritos a la derecha ideológica más pura y dura tiene la sensación hoy de que el espíritu del viejo diario, con toda su antológica salmodia de tópicos contra el socialismo y su contubernio masónico-separatista, vuelve a campar entre sus más cualificados voceros. Esa afinidad se manifiesta sobre todo cuando, como acaba de suceder, la cadena de enredos y mentiras del gobierno Aznar tras la tragedia del 11-M es desmontada al detalle por el actual presidente de la nación.

Las comparecencias de don José María y don José Luis, separadas por un lapso de tiempo que sirvió para refrendar aún más la identidad del único terrorismo culpable, han permitido a los españoles sin prejuicios una mayor clarificación acerca del indefectible dictamen de las urnas. Perdió quien perdió la confianza de los ciudadanos y empeñarse en apelar a otras influencias supone un vano intento de falacia sobre las propias mentiras. Mantenerlo y no enmendarlo representa tal despropósito por parte de Partido Popular que su aislamiento actual en el Parlamento quizá sólo sea un adelanto del que le deparará la sociedad española si no rectifica su trayectoria.

No parece que así sea a juzgar por las declaraciones pendencieras del señor Zaplana en alusión a la reciente comparecencia del presidente del Gobierno. Una oposición política equilibrada y responsable no se puede diseñar desde el resentimiento, la inquina o el afán de desquite que deja entrever el jactancioso don Eduardo con sus actitudes y sus amenazas. Esa animosidad, compartida con el señor Acebes y en servil sintonía con la de su patrono honorario desde que se fue sin irse, ha acabado por reducir a don Mariano Rajoy a la soledad en medio de un partido escorado temerariamente hacia la derecha inveterada.

Fue Aznar quien perdió las elecciones el pasado 14-M, y si su poder tutelar se mantiene sobre sus fieles, sin admitir renovaciones y reajustes que tiendan a rescatar para el partido una posición de centro integrador, es muy posible que al PP le aguarde una larga espera en la oposición. Tan larga como intenso está resultando ser el entusiasta valimiento de los ultramedia en esa línea de beligerancia que tanto recuerda a la derecha intratable de la primera transición.

Lo más grave de todo esto es que la presencia de esa oposición incivil y rencorosa, incapaz de asumir con decencia democrática su derrota en las urnas hace nueve meses, fue observada a través de la televisión por millones de ciudadanos. Volver a sostener la mendacidad de sus argumentos sin un solo dato fiable, con la misma prepotencia e igual falta de decoro, supuso una doble dosis de infatuada soberbia tras la soportada en las fechas de la masacre terrorista. Si se considera que entre esa masiva audiencia estaban también quienes sufrieron la tragedia, no vale sólo lamentarse por el espectáculo. Sólo cabe la indignación.

Lo volverían a proclamar los votos, con mayor resolución que el 14-M, si esa audiencia tuviera otra vez delante la posibilidad de ejercer la libertad de elegir, con la libertad de la razón, frente al terror y la mentira. La comparecencia de las víctimas ha sido todo un alegato a favor de toda la verdad y la dignidad de su búsqueda al margen de intereses partidistas.

miércoles 15 de diciembre de 2004

Periodismo basura y periodismo excepcional

Hemos dejado crecer tanto la mierda que el clamor ahora de políticos, sindicatos y profesionales contra el periodismo basura suena a retórica disconformidad. Si se ha llegado hasta aquí ha sido porque una buena parte de los políticos, los periodistas y sus agrupaciones profesionales y sindicales no han movido un dedo para paliar o evitar el actual espectáculo. La grima ante determinados programas televisuales desborda cualquier intento de calificación crítica. No hay palabras para reflejar el asco.Recuerdo muy bien que cuando llegaron los canales privados y autonómicos a España, de esto ya hace unos cuantos años, el empresariado directivo de los mismos se hizo lenguas acerca de la pluralidad informativa que comportaba la diversidad de televisiones. El argumento tenía su gancho en un país todavía no repuesto del débito de libertad de expresión acumulado a lo largo de la dictadura. Nada mejor que esa referencia para lanzar al mercado el gran negocio que tenían entre manos.Luego, una vez en marcha los canales abiertos y de pago, el avisado teleespectador fue comprobando que entre los telediarios de una u otra cadena apenas había más diferencias que las formales. Distintas carátulas de presentación, distintas sintonías, unos presentadores con mayor o menor virtuosismo comunicador, diferentes escenarios...Pero el contenido, las noticias, su valoración, su identidad y hasta su enfoque resultaban muy parecidos, salvadas algunas y contadas excepciones.Frustrada la expectativa de la pluralidad informativa, los canales privados empezaron a competir en algo primordial para sus intereses: la captación de audiencias. Y como la pela es la pela, sus propietarios cedieron a la tentación de ganarla por el camino más rápido y más fácil, según los principios gestores de la productividad inmediata. Así llegó la basura a las pantallas. De su influencia no se libró ni la televisión pública, ahora por fin de espaldas a tan indecente proceder.El oficio de periodista nunca fue arcangélico. A esta profesión, antes y ahora, llega gente con muy dispar predisposición. Los vocacionales con intención de independencia son los que lo tienen más crudo. A la vocación y a la independencia conviene darles amparo para no perderse en la nada o acabar en aventurado o malogrado Freijournalist, según taxativa expresión alemana. Para medrar es indispensable arrimarse a una tendencia, grupo, grupúsculo o camarilla más o menos afines. Ellos reeducarán la autonomía personal según dicten los mutuos intereses. Ese principio también vale para los que llegan a la profesión por otras sendas menos abnegadas. Los oportunistas, los advenedizos, los ambiciosillos, los tornadizos, los serviles, los maulas, los fatuos y demás títeres de tinglado mediático encuentran acomodo allí donde otras catervas directivas menos lustrosas abonan la chabacanería, el infundio, la difamación, el acoso o la mentecatez. Gracias a la escasa autoestima de su conciencia y a la carencia de dignidad que los mueve, pueden venderse al mejor postor e insertarse en la mierda sin el mínimo reparo para esparcirla sobre el otrora llamado respetable del modo más escandaloso posible.Basura sobre basura, los propulsores y mediadores de la misma son compensados con cuantiosos estipendios, mientras sus empresas subemplean a las nuevas generaciones de periodistas que hacen cola por ganarse un magro salario. Esto, como el periodismo basura que ahora denuncian dignísimas asociaciones profesionales y laboriosos sindicatos, no es de ayer. Sucede en nuestro país desde hace algunos lustros y lo experimentan en carne propia quienes empiezan a dudar de su profesión, recién asumida, no sólo porque a ellos no les cabe denunciar la mengua de sus derechos laborales y su explotación, sino porque nadie entre sus colegas más afamados lo hace. Al lado de tanta vanidad, engreimiento y codicia desatados, reconforta el ejemplo de aquellos profesionales que honran al oficio desde el otro extremo de la balanza: el del sacrificio personal. En Iberoamérica, en lo que va de año, fueron asesinados dieciséis periodistas. En su idioma, que es el nuestro, trataban de denunciar los excesos de poder, los oscuros nexos políticos y económicos del narcotráfico y las mafias y corruptelas en gobernaciones municipales y estatales. El suyo es todo un canto de vida y esperanza en una profesión que, si abreva con desfachatez en las cloacas, también sabe apetecer la transparencia y la dignidad de otros horizontes: los del compromiso con la verdad de los hechos. Lo grave es que allí, desde 1995, haya más de cincuenta asesinatos de periodistas impunes. Quizá porque el llamado cuarto poder sólo lo sea en alianza precisamente con el poder.

El País y la SER: Prestigio y negocio

Vengo observando, como lector menos asiduo que obligado de El País –a falta de otras alternativas impresas con parecida trayectoria editorial-, que el periódico que mejor se ha ganado el respeto y el prestigio que hoy lo sustentan tiende, de unos años a esta parte, a ofrecer en sus páginas un desproporcionado despliegue a la publicidad. Los domingos, sobre todo, esa oleada propagandística amenaza con reducir el espacio redaccional a mero acólito de los profusos anuncios comerciales.
Como no se puede dudar de la capacidad periodística de quienes representan a la empresa mediática más solvente de España, estoy por aventurar que entre los gestores de PRISA se ha deslizado un lapsus conceptual de tan mala especie como es el de confundir prestigio con negocio. No creo que hasta la fecha se haya dado en el diario independiente de la mañana –en su ya larga historia- una desproporción tan flagrante entre información y publicidad con tan manifiesta incidencia de esta última, que además se permite mayoritariamente la confianza del tuteo indiscriminado en todos sus mensajes, para mayor énfasis quizá de la potencial familiaridad de asimilación por parte de los miles de potenciales lectores/ consumidores.
Por mor de tal abuso, hasta el propio diseño del periódico se está desvirtuando y resulta con frecuencia estética y éticamente inaceptable para quienes mantienen una cierta sensibilidad ante la revuelta y confusa disposición tipográfica y la pertinaz presencia publicitaria en las páginas impares. Domingos hubo en que El País más parecía competir –salvadas las obvias distancias- con esas publicaciones gratuitas, actualmente en semillero como grandes proyectos mediáticos, que justifican una lacónica información a base de una densa y copiosa saturación de mensajes comerciales.
Mi reprobación y mi susceptibilidad es aún mayor si se tiene en cuenta que la cadena SER, vinculada también al grupo PRISA y respaldada asimismo por un liderazgo de bien ganada reputación, padece los mismos síntomas, como si ambos medios, empresarialmente asociados y profesionalmente competentes, no sólo se complementaran por su contrastada calidad periodística sino por una desorbitada y excesiva sed de beneficios.
En mi opinión, los gananciosos dividendos de PRISA, substancialmente incrementados años tras año, deberían pesar los suficiente en la balanza y en el balance de su revalidada dignidad profesional como para reducir el desequilibrio que denuncio. Y puestos a rectificar, si es que al señor Polanco y a sus asesores empresariales deja de cegarles un poco la codicia, me gustaría que de una vez por todas El País llegara a los quioscos con la paginación correctamente doblada. Parece una minucia formal –probablemente subsanable con un simple retoque técnico-, pero también podría ser otro indicio de que el desmedido afán de lucro prima sobre algo tan elemental como es hacer presentable y cómodamente legible una publicación en cuya trayectoria deontológica siguen creyendo muchos españoles, acaso porque, de momento, no tengan otra que en su misma o parecida línea progresista le haga la competencia.

viernes 3 de diciembre de 2004

Moragas no fue a Guantánamo

Félix Población

Es de celebrar por todos cuantos desean para Cuba una transición democrática en libertad y sin injerencias externas, que el régimen de Castro haya excarcelado en los últimos días a varios de sus presos políticos. Pertenecían al llamado Grupo de los 75 y fueron juzgados hace más de un año bajo el supuesto delito de conspirar contra el socialismo. La liberación se ha entendido en Europa como muy alentadora, en palabras al menos de Bernard Bot, presidente actual del Consejo de Ministros de la UE.

El gesto de Fidel Castro obedece sin duda a la nueva estrategia en pro del diálogo fomentada por el presidente Zapatero. Aunque la Administración USA minimice o eluda reconocer este hecho, es evidente que la actitud del gobierno español, en su afán de conciliar posturas antes que radicalizarlas, ha cosechado sus primeros éxitos. La solidaridad con el sacrificado pueblo cubano, cuyo régimen de vida se ha reducido a lo más elemental durante todos estos años de brutal bloqueo económico, requería al menos esa invitación a la palabra.

El seguimiento de la doctrina Bush en los últimos años había llevado al señor Aznar a una ruptura diplomática con Cuba que probablemente su padrino político, don Manuel Fraga, no compartiera e incluso reprochara. Ya en la oposición, el Partido Popular no pudo resistirse a montar una de anticomunismo excombatiente cuando al diputado Moragas se le negó la entrada en La Habana. Aquello le sirvió a los ultramedia para acusar con gran alboroto al gobierno socialista de un filocastrismo insostenible, en sintonía con la rancia prosapia de la derecha montaraz de la que son voceros.

Ahora, coincidiendo con la liberación de los presos de conciencia cubanos, el acreditado periódico The New York Times ha tenido la perspicacia periodística de revelar un informe confidencial del Comité Internacional de la Cruz Roja concerniente también a la isla caribeña. Los datos en este caso afectan a los casi seiscientos presidiarios, en su mayoría de origen árabe, encarcelados en la base norteamericana de Guantánamo desde el mes de enero de 2002.

Por si hubiera alguna duda tras contemplar en televisión, en breves, reiteradas y precarias secuencias, las afrentosas imágenes de los presos maltrechos y desnudos bajo vigilancia de los soldados, el CICR asegura que las tácticas de coerción psicológica y en ocasiones física a que son sometidos equivalen a tortura. Se da además la agravante de que el personal sanitario de la base colabora en la planificación de los interrogatorios, lo que supone una flagrante violación de la ética médica.

Las pruebas del informe, certificadas por una delegación del Comité de la Cruz Roja que visitó Guantánamo asesorada por un equipo médico, son sólo un punto de vista para el Pentágono. A USA, según el portavoz del secretario de Defensa, le cabe el derecho de custodiar a esos combatientes ilegales mientras ¡no finalice su guerra contra el terrorismo! En su condición de combatientes ilegales, añade Lawrence di Rita sin el más mínimo asomo de humanitario retraimiento, están exentos de amparo por la Convención de Ginebra.

En consecuencia con tan misericordiosos y cristianos postulados, queda claro por qué el diputado Moragas, secretario de relaciones internacionales del Partido Popular y asaz velador de los derechos humanos, no fue a Guantánamo el día que la demagogia lo apeó en La Habana.

miércoles 1 de diciembre de 2004

El trato a la vejez en los hospitales

Félix Población

Nunca fui partidario del tuteo indiscriminado que hoy tanto se estila en las relaciones personales. Por más que se haya democratizado la convivencia en los distintos ámbitos de la vida social, siempre me pareció digno de uso y aplicación el tratamiento de usted que se le daba no sólo a las personas adultas con las que no se tenía familiaridad, sino a todas aquéllas que me merecían un cierto respeto por razones de edad y valía profesional.

Yo no sé por qué el desbocado empleo del tuteo ha alcanzado los niveles de abuso que actualmente comporta. Quizá se deba a la desaforada fiebre de juventud que alienta en el esquema mental de nuestra sociedad. Acaso sea una réplica del lenguaje publicitario en su afán obsesivo por hacernos más coloquialmente la rosca del consumo. Puede que así experimentemos la vana presunción de creernos iguales o pretendamos resarcirnos de las rígidas y jerarquizadas costumbres que los viejos libros de urbanidad nos inculcaron en el pasado.

La dignidad del usted está para mí fuera de toda duda al margen de modas y prejuicios. No deberíamos anular esa fórmula de tratamiento por más que las circunstancias jueguen en su contra. La considero elemental y hasta obligada en ámbitos muy concretos, hoy desestabilizados por la generalización del tuteo. El ejemplo que ahora mismo me parece más susceptible de enmienda es el de los hospitales públicos.

Personalmente pienso que está fuera de la natural relación entre personal sanitario y pacientes que aquél trate a éstos de tú a las primeras de cambio. Y si esto me parece forzado cuando la edad podría sugerirlo, mucho más me resulta cuando el enfermo se encuentra ya en el arrabal de senectud, como diría el clásico.

Creo que la sanidad pública debería corregir esa costumbre hecha norma. Aunque podría justificarse en razón a unos deseos de aproximación familiar al enfermo, estoy convencido de que a la mayoría de nuestros ancianos les incomodan esas espontáneas confianzas. Incluso estoy por asegurar que pueden tildarlas de frívolas y hasta ofensivas en algunas de las duras circunstancias por las que puede pasar su internamiento.

Se me ocurren varios argumentos para favorecer el tratamiento de usted con los pacientes de edad avanzada. El primero y elemental se lo da el merecido respeto a sus años. Ellos crecieron en la convicción de que sólo tratándolos así se les considera dignos del mismo. La arbitrariedad del tuteo sin más podrían estimarla, y así suena a veces, como todo lo contrario. Se tiene la sensación al escucharlo de que enfermeras y médicos, obligados a los múltiples y rutinarios menesteres de su profesión, tienden a simplificar y reducen la ancianidad a guardería, con el riesgo implícito de confundir razones con caprichos y atenciones con manías. Es como si en lugar de prestar al tuteo la llaneza que implicaría su uso, el abuso del mismo simplificara las relaciones con los enfermos vaciándolas de humanidad. Puede que entre el personal sanitario se sustente la creencia contraria, pero me temo que esa consideración es totalmente errónea.

A favor del respeto debido a los enfermos más ancianos cuenta también su historia. Quienes ingresan hoy octogenarios en un hospital público, sufragado con el rendimiento de sus muchos años de trabajo, vivieron en su infancia y purgaron en su juventud los rigores de una guerra y las miserias de una posguerra no menos inclemente. En las horas de vigilia que viven en sus habitaciones algunos se preguntan, entre el delirio y la perplejidad, si las atenciones que reciben son gratuitas, como si les costara asumir los derechos que las avalan. En lo más hondo de su memoria aún subsisten los fantasmas del pasado que cercaron de privaciones sus vidas.

Todo esto debería tenerse en cuenta a la hora de abreviar el tratamiento con familiaridades impostadas. Bien está que nos ganemos su confianza con una profesionalidad lo más amable posible, pero no por el falso atajo del tuteo trivial y generalizado, sino desde la naturalidad del usted que enmarca su dignidad y sustenta la respetabilidad de su edad y biografía.

Lo más lamentable es que, en ocasiones como la que acabo de vivir en el Hospital de León, esa forma de trato responda a una sintomatología de males de hospitalidad mucho más graves en la sanidad pública con respecto a los ancianos. Allí he sido testigo de la más extrema frialdad e indiferencia por parte de médicos y enfermeras ante los últimos días de un viejo y querido maestro. A la absoluta falta de información y carencia de la más mínima delicadeza durante las jornadas de internamiento le siguió una actitud humana tan gélida, la misma madrugada de su muerte, que la de la intemperie invernal casi les resultó a sus familiares confortadora.

Contra esa línea de desidia humanitaria cabe reivindicar una vez más el derecho a morir a solas en la habitación de un centro sanitario. Un biombo para preservar la intimidad en esa última hora constituye, más que un lenitivo, un agravio a toda una vida de cotización al sistema sanitario. Si no se es capaz de dispensar esa sola prerrogativa a los ciudadanos que la pagan con su trabajo, mal podemos enmendar otras fallas más complejas para las que no sólo se requiere un poquito de humanidad

¡Aznar, presente!

Félix Población

La sociedad española debería felicitarse porque políticos como don José María hayan tomado las de Villadiego. Sus acólitos mediáticos se han sentido henchidos de orgullo tras la comparecencia de su jefe. Resaltan sus virtudes parlamentarias, el vigor de sus argumentos y la mesura de su actitud frente a la Comisión del 11-M. Se hacen lenguas asimismo del mensaje rocoso de que hizo gala con una solidez a toda prueba y en todo momento.

No les falta razón en esto último, sobre todo si se considera que la mayoría de los comisionados no estuvo a la altura de las circunstancias. Su agudeza para inquirir, así como la capacidad para centrarse en lo específico de las averiguaciones, ha quedado a merced de la persistencia del señor Aznar en negar errores, escudar responsabilidades y liberarse de los reproches que se le inculparon como máximo responsable del Gobierno. A la contumacia en defender el falaz comportamiento de su ministro de Interior y de él mismo tras la masacre del Corredor del Henares no presentaron los portavoces la precisión y batalla que era menester, como si ante la actitud hormigonada del ex presidente se conformaran con asistir al rebote de las imputaciones.

Puede que Aznar haya salido bien parado retóricamente ante los suyos, pero no ante la ciudadanía que marcó la diferencia en el resultado electoral de 14-M. Don José María no ha dejado satisfecha a esa franja de la población que decidió con su voto el triunfo del Partido Socialista. Buena parte de esos electores, ganados a la abstención o al centrismo ideológico, apoyaron al PSOE como castigo a la falacia gubernamental. Si ese electorado pensó entonces que el gobierno del Partido Popular le había mentido, hoy no tiene ningún motivo para pensar lo contrario.

Lo peor de todo esto sería que el presidente honorario del PP, de cuya prepotencia, soberbia y mendacidad está nutrida su última trayectoria política, mantuviera o incentivara aún más su disponibilidad como alma tutelar al frente de su partido. Porque aunque don Mariano brillara por su ausencia durante la comparecencia de Aznar ante la Comisión, Rajoy sabe que su capacidad de maniobra está hipotecada al dedo encumbrador. Máxime cuando tanto fervor despierta en la derecha mediática.

Del peso leve o lapidario de ese influjo puede derivar, en un futuro más o menos próximo, que entre los populares haya divergencia o cohesión, según se posicionen ante una sociedad que, como se ha demostrado en los pasados comicios, sabe elegir con solvencia y sin consignas aún en la más adversa de las circunstancias.

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