martes, 15 de septiembre de 2026
GRITOS CON CITA Y GLOSA (XCIII): DONDE SER FASCISTA VUELVA A DAR VERGÜENZA
MISERABLES LOS QUE QUIEREN SACAR TAJADA POLÍTICA DE CEUTA
Félix Población
Coincidió ayer, o lo hicieron coincidir, que mientras el presidente del Gobierno era entrevistado en El Intermedio, en La Sexta, el presidente de la ciudad autónoma de Ceuta charlaba en otro canal con Motos en El Hormiguero. Quise atender a intervalos a lo expuesto por uno y otro acerca del problema que se le ha planteado a este país en Ceuta, pero obviamente no conseguí más que fragmentos de una y otra interviú. Sí comprobé una vez más el estilo asertivo de Pedro Sánchez, sin aclarar por qué se produjo un hecho insólito en cualquier otra frontera europea y que únicamente pudo ocurrir por la permisividad de las autoridades marroquíes, y la servicial y bochornosa colaboración de Motos poniéndose a los pies de Vivas y su catarata de titulares dictados desde Génova contra el Gobierno y su presidente. Si la entrevista en El Intermedio con Sánchez fue amable por no cuestionar al menos esa prevención del Gobierno de no importunar con explicaciones al régimen autoritario marroquí, la de Motos en El Hormiguero podría pasar a la historia como una de las más complacientes que hemos visto en los últimos años. Esto es, al tratarse de un asunto de carácter internacional que debería contar con la colaboración del Gobierno y la oposición para tratar de resolverlo, especialmente deplorable, pues si hubo errores en la gestión por parte del ejecutivo, que los hubo, la oposición nunca debería servirse de ellos con afanes tan descaradamente electoralistas, según hace siempre con asuntos de carácter nacional. Bien es cierto que la oposición conservadora en España desconoce lo que es hacer política de Estado, incluso cuando se dirimen cuestiones de carácter internacional. Quedó sobrada y lamentablemente demostrado hace más de veinte años, cuando el Partido Popular y su ejecutivo, gobernando Aznar, metió a España en una invasión (la de Irak, esa sí fue una invasión) con mentiras y también con mentiras sobre su autoría trató de sacar rédito electoral inmediato de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, en los que perdieron la vida casi 200 personas. ¿Qué imagen estamos dando como país si desde entonces la oposición política a los gobiernos del PSOE, bien en solitario o en coalición, en lugar de rectificar lo que aquello representó, no ha dejado de emplear tan miserable estrategia? Miserables los que tratan de sacar tajada política de lo que pasa en Ceuta, escribe Luis Gresa desde allí. También quienes desde los medios se prestan a colaborar tan servilmente como ayer Motos en El Hormiguero a la vera verita de Vivas:
Luis Glesa
“No es como lo pintan. Luego vienen los fondos europeos y todo el mundo pilla”, me dice un taxista camino de la playa del Trampolín. Quiero verlo y recorrer sus calles improvisadas hechas de la nada.
ESTADOS UNIDOS BUSCA EN EL HEMISFERIO OCCIDENTAL SU "FORTALEZA AMÉRICA"
Para garantizar el control geopolítico y geoeconómico de su tradicional “patio trasero”, en un momento histórico marcado por “la derrota de Occidente” (de nuevo Todd), Estados Unidos se repliega en las Américas a fin de tomar impulso para las batallas decisivas contra China. En tal perspectiva, la visita de Marco Rubio a Colombia, Ecuador y Perú busca apretar el dogal de la dependencia a una nueva camada de palafreneros en los círculos gobernantes. Es la redición de una política exterior que a lo largo del siglo XX produjo a discreción gobiernos lacayos y cipayos, simbolizados en su esencia más brutal y honesta en la mítica frase atribuida a Franklin Delano Roosevelt: “Somoza may be a son of a bitch, but he’s our son of a bitch” (literalmente, según Sergio Ramírez Mercado, “es un hijo de la gran puta, pero es nuestro hijo de puta”, en referencia, indistintamente, a los dictadores Anastasio Somoza García y Rafael Leónidas Trujillo)
Carlos Fazio
La semana pasada, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, realizó una gira relámpago por Colombia, Ecuador y Perú. Lo hizo como emisario de la anacrónica Doctrina Donroe, definida en la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 como el “corolario Trump” a la Doctrina Monroe. Dos siglos después, en su lucha existencial por conservar su hegemonía, la nueva doctrina imperialista busca convertir al llamado hemisferio occidental en una “fortaleza America” frente a los enemigos de “afuera”.
En su fase nihilista (Emmanuel Todd dixit), ante la emergencia de China, Rusia, India e Irán como motores de una nueva multipolaridad alternativa al patrón ideológico del Occidente liberal-atlantista, la nueva política agresiva de Trump –como instrumento del Estado profundo (deep state)– reivindica y se hace eco del “gran garrote” (big stick) con el que Theodore Roosevelt amenazaba a quienes se atrevían a resistirse al poder estadunidense. Lo hace al frente de un Estado gansteril signado por una megacorrupción descarnada, que ya no simula siquiera reconocer la soberanía limitada de sus estados satélites del área (a excepción de Cuba) y despliega su capacidad operativa como una atribución jerárquica expansionista del propio poder imperial.
En ese esquema solar, América Latina y el Caribe –también Canadá y Groenlandia– son asumidos por el actual inquilino de la Casa Blanca y quienes lo manejan como sendos espacios de jurisdicción estratégica ampliada; una zona de control expansivo cuya estabilidad, orientación política y arquitectura normativa deben estar alineadas con los intereses de Estados Unidos, como un supra-Estado investido con la facultad de ordenar, supervisar y corregir, mediante la fuerza bruta, el comportamiento del resto de las unidades políticas de la región.
La seguridad de Estados Unidos comienza hoy “en casa” (el hemisferio occidental) y no en Europa, Oriente Medio ni Asia. Se trata de una nueva estrategia de defensa hemisférica que integra el poder militar, la capacidad industrial, el dominio energético, la seguridad fronteriza, el control marítimo y las alianzas regionales en una única arquitectura defensiva. Sin esa profundidad estratégica, Estados Unidos corre el riesgo de verse gradualmente rodeado por sus rivales. Esa interpretación neomonroísta convierte a los demás países del área en una extensión funcional del territorio político estadunidense, estructurando de facto un orden vertical de corte feudal neoextractivista (remember la ex generala Laura Richardson del Comando Sur: “los hidrocarburos, el litio, el agua [etcétera] del hemisferio nos pertenecen”), en el que el derecho a existir de cada Estado vasallo está mediado por su grado de lealtad, sumisión y entreguismo al hegemón. Así, toda tentativa de autonomía, ya sea por proyectos nacionales de desarrollo, diversificación geopolítica o cooperación con países extrahemisféricos (como China, Rusia, India o Irán), es recodificada como una amenaza que habilita mecanismos de presión, disciplinamiento punitivo o intervención indirecta o directa violenta, como en el caso de Venezuela.
No obstante, la coyuntura luce complicada para el hegemón. Con un larvado proceso de desdolarización en curso impulsado por Rusia y China como motores del BRICS ampliado; humillado militarmente el Pentágono en Medio Oriente y la Península Arábiga por la doctrina de disuasión asimétrica del Ejército y la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y los hutíes de Ansarolá en Yemen, Washington necesita deslastrar. Por eso ha retomado las “negociaciones” con el Kremlin, por dos carriles, para buscar una salida temporal al conflicto en Ucrania: el deep state (que ve en Trump un presidente interino) mandó al director de la CIA, John Ratcliffe, representante del complejo militar-industrial; en tanto Trump, quien no controla algunos resortes clave del poder imperial, envió a sus dos representantes “inmobiliarios” de confianza, su yerno Jared Kushner y Steven Witkoff, tal vez con el fin de suavizar el ultimátum de Ratcliffe, representante de la línea atlantista que persigue la derrota estratégica de Moscú.
Es en ese contexto que para garantizar el control geopolítico y geoeconómico de su tradicional “patio trasero”, en un momento histórico marcado por “la derrota de Occidente” (de nuevo Todd), Estados Unidos se repliega en las Américas a fin de tomar impulso para las batallas decisivas contra China. En tal perspectiva, la visita de Marco Rubio a Colombia, Ecuador y Perú busca apretar el dogal de la dependencia a una nueva camada de palafreneros en los círculos gobernantes. Es la redición de una política exterior que a lo largo del siglo XX produjo a discreción gobiernos lacayos y cipayos, simbolizados en su esencia más brutal y honesta en la mítica frase atribuida a Franklin Delano Roosevelt: “Somoza may be a son of a bitch, but he’s our son of a bitch” (literalmente, según Sergio Ramírez Mercado, “es un hijo de la gran puta, pero es nuestro hijo de puta”, en referencia, indistintamente, a los dictadores Anastasio Somoza García y Rafael Leónidas Trujillo). Tras la era de los militares gorilas, siguieron los de la Doctrina de Seguridad Nacional, con el Plan Cóndor y la “guerra sucia” (Pinochet et al.). Ahora, con Trump, resurge la realpolitik de los “yes men” y “yes women” sin complejos ni disfraces, rebautizados por el jefe de la Oficina Oval como “besaculos” (“kissing my ass”).
Es el cinismo convertido en doctrina de Estado bajo el fantasmagórico Escudo de las Américas (con sus oxidadas herramientas al uso de los “narco-Estados” y los “narcoterroristas”), bajo el cual tendrán que alinearse y obedecer sin chistar los nuevos bufones del imperio Abelardo de la Espriella y Keiko Fujimori, que vinieron a sumarse a la troupe integrada por Bukele, Milei, los Bolsonaros, Katz, Paz, Asfura y su compinche, el resucitado por la gracia del Señor… Juan Orlando Hernández.
LA JORNADA DdA, XXII/6465
lunes, 14 de septiembre de 2026
SON LOS MISMOS QUE EN LA EDAD MEDIA TIRABAN PIEDRAS A LOS LEPROSOS
MÉLENCHON TIENE POSIBILIDADES DE DAR LA BATALLA EN EUROPA
Habiendo pasado por la experiencia de 2008 es el momento de que los Estados aprovechen la debilidad y el desprestigio creados por el capitalismo financiero para imponerse sobre él. Naturalmente, los gobiernos europeos y la Unión Europea que crearon las autopistas y las condiciones para la primacía del capital sobre lo político deberán ser barridos. En ese contexto, gente como el economista francés Frédéric Lordon apuntan que Francia ofrece una coyuntura particularmente adecuada. En las presidenciales de la primavera del año que viene hay una opción de izquierdas madura que no existe en ningún otro país europeo, la de Jean-Luc Mélenchon, con posibilidades de dar la batalla.
Rafael Poch
Parece que estamos en ciernes de una nueva gran crisis. El dinero que se está invirtiendo en las compañías de Inteligencia Artificial no va a dar el retorno esperado. Esta gigantesca sobreinversión no está rindiendo y el problema se intenta sortear mediante créditos vía dudosos canales, lo que agrava las deudas. Nos están metiendo en una nueva y gigantesca pirámide financiera. El hundimiento y explosión de la burbuja que se avecinan (ponerle fecha es mucho más incierto) será mucho mayor, y peor, que el de 2007/2008. Entonces los Estados pudieron acudir al rescate de bancos y mercados. Ahora ya no pueden porque, como consecuencia de aquello, sus niveles de endeudamiento son enormes. Están en quiebra y al límite desde hace tiempo. La guerra de Irán (una guerra perdida para Estados Unidos y Occidente) está debilitando el petrodólar. Se compran cada vez menos bonos del tesoro americanos. En 2008 la deuda pública de Estados Unidos ascendía a 9 billones de dólares. Hoy, oficialmente, está en 40 billones y seguramente mucho más. En la zona euro la deuda pública supera de media el 80% del PIB. Así que no hay posibilidad de una nueva estafa/rescate. Solo queda el hundimiento.
Recuerdo la primera entrevista que realicé en Alemania a mi regreso de China, en 2008. Los debates giraban en torno a la crisis bancaria. Un conocido sociólogo berlinés me dijo: “No sabemos lo que va a pasar, lo único claro es que el capitalismo neoliberal tal como lo conocemos se ha acabado”. Veinte años después estamos en las mismas, pero ante un hundimiento mucho peor que va a dejar literalmente en cueros al capitalismo financiero y a los gobiernos a él subordinados. El sistema se hunde y con él sus políticos e instituciones.
Ante esta evidencia se abren ciertas posibilidades. Habiendo pasado por la experiencia de 2008 es el momento de que los Estados aprovechen la debilidad y el desprestigio creados por el capitalismo financiero para imponerse sobre él. Naturalmente, los gobiernos europeos y la Unión Europea que crearon las autopistas y las condiciones para la primacía del capital sobre lo político deberán ser barridos. En ese contexto, gente como el economista francés Frédéric Lordon apuntan que Francia ofrece una coyuntura particularmente adecuada.
En las presidenciales de la primavera del año que viene hay una opción de izquierdas madura que no existe en ningún otro país europeo, la de Jean-Luc Mélenchon, con posibilidades de dar la batalla. Si para entonces se ha producido el hundimiento, el cambio que invierta la actual relación de subordinación entre política y finanzas sería una cuestión de simple sentido común. Toda la corrupta artillería mediática sería incapaz de contrarrestar la realidad sufrida y experimentada por la inmensa mayoría de la ciudadanía. Y si Francia diera tal paso, el contagio podría ser inevitable: adiós a la UE, a sus infames tratados blindados y a su estúpida tecnocracia belicista y vasalla de Estados Unidos. Se abriría una oportunidad para el “momento 1848” que se necesita en Europa: una liberación popular alternativa a la guerra, el racismo, y el desastre climático.
Los catalanes definen este tipo de razonamientos y expectativas como un “soñar tortillas”, es decir un ilusorio cuento de la lechera. Pero, a menos que demos por buena la bobada del “fin de la historia” que nos han predicado los últimos cuarenta años, hay que recordar que los grandes giros históricos siempre han parecido ilusorios hasta su víspera misma. Los grandes cambios siguen siendo posibles y hay que ser conscientes de que el hundimiento del sistema contiene posibilidades.
CTXT DdA, XXII/6464
LA MARIANA PINEDA LEONESA, VIOLADA Y ASESINADA EN 1936
Félix Población
La obra dramática de Federico García Lorca que lleva por título Mariana Pineda se representó por primera vez en Barcelona en 1927, con decorados de Salvador Dalí, amigo del autor. Por tener como protagonista a la ciudadana granadina del mismo nombre que fue ejecutada en 1831 por defender la causa liberal frente al absolutismo de Fernando VII, después de que se le encontrara una bandera con las palabras Libertad, Igualdad y Ley, la obra se volvió a representar durante la Guerra de España, en 1937, bajo la dirección del poeta Manuel Altolaguirre y con el poeta sevillano Luis Cernuda como actor. (También figuraba en el elenco María del Carmen García Lasgoyti, como ella misma me contó hace muchos años hablando de La Barraca y las Misiones Pedagógicas). Es de resaltar una magnífica Mariana Pineda, dirigida por Etelvino Vázquez y puesta en escena por la compañía asturiana Teatro del Norte en 2013.
Sirva lo anteriormente recordado para recordar a su vez que entre aquella represión absolutista de los años treinta del siglo XIX y la que siguió durante la Guerra Civil y la dictadura franquista tenemos, a propósito de la heroína granadina y la bandera bordada por las mujeres del Albaicín, a otra mujer que también bordó la bandera republicana y fue torturada, violada y asesinada por los sublevados contra la Segunda República.
Se llamaba Carmen Arias García, tenía sólo 16 años y la mataron durante aquel verano sangriento de 1936 en el que también asesinaron a Federico García Lorca en Granada. Lo cuenta la historiadora Ana Cristina Rodríguez Guerra en su libro Historia y memoria la represión franquista en el Partido Judicial de La Vecilla (1936 – 1945) porque la joven residía en esta localidad de la montaña leonesa.
Para huir de la represión franquista, su padre se vio obligado a buscar refugio en el monte, mientras a la madre, Isabel García, la recluyeron en la prisión de partido de La Vecilla con su hijo de nueves meses, intentando con ello que su marido se entregara, según solían hacer los victimarios. Fue en septiembre de 1936 cuando también un grupo de falangistas buscó a la hija del matrimonio, que se encontraba trabajando en el campo:
"Querían que la joven les acompañase para interrogarla sobre cuestiones sin importancia, asegurando que no se demoraría más de dos horas. El miedo y la seguridad de que no había hecho nada «malo» llevaron a Carmen Arias a acompañar a los falangistas hasta su campamento. Las horas pasaban y Carmen no regresaba. Su familia decidió salir a buscarla al anochecer. Cuenta su propia sobrina-nieta, que fue el perro quien encontró los restos de Carmen abandonados tras sufrir múltiples violaciones, torturas y ser descuartizada. Como buenamente pudieron, los familiares recogieron los restos de su cuerpo para darles sepultura".
Cree Begoña Díez, uno de los familiares descendientes de Carmina, que esta detención, con sus posterior y cruel desenlace, podría estar motivada por la implicación política que presentaba el padre de Carmen. Sin embargo, a través de algunos testimonios orales recogidos por esta familiar, Carmen habría sido detenida por ser descubierta mientras bordaba una bandera republicana. En su acta de defunción, como solía ocurrir en no pocos casos, figura que la causa de su muerte fue «choc traúmatico», sin hacer referencia en ningún momento al brutal martirio y asesinato sufridos por la muchacha.
Si los testimonios orales recabados por este familiar fueran ciertos, y no hay motivo para cuestionarlos, tendríamos en la historia de este país, separados por más de cien años y unas cuantas guerras civiles, dos episodios de parecido contenido y desenlace, protagonizados por similares víctimas. En 1831, la condena a muerte de una mujer andaluza por bordar una bandera en pro de la igualdad y la libertad en tiempos del ominoso reinado represor de Fernando VII, y en 1936, bajo una guerra cuyo resultado fue la anulación por muchos años las libertades democráticas, el asesinato y tortura de otra mujer, en este caso leonesa, que bordó la bandera republicana defendida por su familia (su hermano también fue asesinado en 1936).
Han transcurrido casi 200 años de la ejecución de Mariana Pineda (1831) y nos faltan todavía algunos para que se cumpla un siglo del asesinato de Carmen Arias García. España y la ciudadanía que la habita debería tener muy claro -sobre todo las generaciones más jóvenes- que quienes no condenaron esas crueles represiones y hasta son afines al ideario de los vencedores en 1939 no deberían formar parte de su porvenir. Pero me temo que no es así porque, durante los últimos decenios, no se cultivó la memoria democrática como sería requisito fundamental de un Estado democrático*.
*Escrito este artículo, veo la película Aún estoy aquí, dirigido por Walter Salles en 2024. Versa sobre hechos reales ocurridos en el transcurso de la represión llevada a cabo por la dictadura en Brasil en 1971. Creo que es de todo punto recomendable refrescar en nuestros días con esta película lo que trae consigo una dictadura, contado en esta ocasión a partir de las vivencia de una familia brasileña. Contra el olvido, películas así. (Filmin).
DdA, XXII/6464
domingo, 13 de septiembre de 2026
UN MUNDO QUE SE LIBERE DEL LIDERAZGO USA SERÁ MÁS SEGURO, ESTABLE Y PRÓSPERO
Estados Unidos es ahora un ejemplo de lo que no hay que hacer: un cuento con moraleja sobre la desigualdad extrema, la erosión de la democracia, la corrupción y la división social. El resto del mundo debe devolver a la cooperación y al Estado de derecho el valor que les corresponde en las escalas nacional e internacional. Un mundo que se libere del liderazgo estadunidense (al menos por ahora) promete más estabilidad, seguridad y prosperidad para todos. Esto nos dice el autor del artículo, Premio Nobel de Economía, ex economista principal del Banco Mundial y ex presidente del consejo de asesores económicos de la presidencia de Estados Unidos y profesor distinguido en la Universidad de Columbia.
Joseph E. Stiglitz
Nueva York., El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha anunciado un “Día D económico”, por el que Estados Unidos amenaza con aumentar la presión sobre Irán mediante la imposición de sanciones a los países que sigan comerciando con los iraníes, pero en vez de obligarlos a sumarse a sus intentos de aislar a la república islámica, la administración Trump, con su acumulación de errores, está acelerando la transición hacia un orden mundial posestadunidense.
Es comprensible que los «aliados» de Estados Unidos no quieran sumarse a la costosa y mal planeada guerra electiva del presidente Donald Trump. Nadie los consultó antes de lanzarla y, obviamente, no quieren involucrarse ahora que Estados Unidos no consiguió derribar el régimen iraní ni tiene un plan B. Además, ¿qué motivos tendrían para acudir en ayuda de un gobierno que se pasa humillando a amigos y socios, amenaza con apoderarse de sus territorios (Groenlandia y Canadá) y les impone aranceles punitivos?
Hay dos modos de ejercer influencia sobre otros: la persuasión y la intimidación. Pero en el caso de Trump, no funciona ni lo uno ni lo otro. Es acertada la apreciación de Aaron David Miller (Fundación Carnegie para la Paz Internacional) cuando señala que “Día D”, en este caso, significa “día de la desesperación” ( https://t.ly/darJJ ).
La persuasión requiere credibilidad. El resto del mundo debe creer que el gobierno tiene objetivos alcanzables y medios para lograrlos. Pero Trump tiene fama –y bien ganada– de mentiroso, así que nadie le cree una palabra. En junio de 2025, dijo que había “eliminado total y completamente” ( https://t.ly/8mxS_ ) la capacidad nuclear de Irán, y en marzo declaró que Estados Unidos había “eliminado literalmente” ( https://t.ly/FyPXi ) a las fuerzas armadas iraníes. Una guerra que se suponía que iba a durar cuatro semanas (tal vez un poco más) ya entró en su séptimo mes. Y todo el mundo (desde los iraníes hasta los canadienses) sabe que cualquier acuerdo que firme Trump será tan sólido como la gelatina.
Se suponía que Bessent era el miembro más creíble del gabinete, pero ahora dilapidó su credibilidad con sus recientes intentos fallidos de influir en los mercados de bonos y divisas. Es casi seguro que su motivo verdadero fue mostrarle a su jefe que está «haciendo algo». Pero, ¿qué sentido tiene hacerle un favor a Trump si al día siguiente se te puede echar en contra como hizo con casi todos sus secuaces anteriores?
Descartada pues la persuasión, la alternativa de Trump es la que prefiere de cualquier modo: intimidación y bravuconadas, pero aquí hay un problema: ni él ni Bessent parecen darse cuenta de que Estados Unidos ya no tiene el poder que antes tuvo sobre el resto del mundo. Trump tampoco comprende cómo están cambiando la naturaleza de la guerra moderna y el papel de Estados Unidos en la economía global. Se quedó en el pasado y no se da cuenta de que la participación de Estados Unidos en el PIB mundial (en términos de paridad de poder adquisitivo) se redujo a la mitad desde el final de la Segunda Guerra Mundial (de más o menos 30 por ciento a poco menos de 15 por ciento en 2025).
Y sobre todo, Estados Unidos perdió el control de herramientas estratégicas clave. Los chips avanzados que se usan en la mayoría de las tecnologías de vanguardia se fabrican en Taiwán; China domina la producción y el procesamiento de imanes y tierras raras. En estos casos, hasta Trump entiende que Estados Unidos ya no juega con las mejores cartas. Puede tratar de cortar los ingresos petroleros de la república islámica atacando a los compradores, pero China adquiere 90 por ciento del petróleo que exporta Irán y conserva el as de triunfo de las tierras raras ( https://t.ly/IZlIM ).
Las respuestas a las agresiones de Trump son reflejo de este contexto económico cada vez más desfavorable.
Viendo cómo a Estados Unidos bajo Trump el poder se le escapa de las manos, el primer ministro canadiense, Mark Carney, decidió que ya era suficiente. Se niega a ceder la soberanía económica de su país al «rey loco» estadunidense: un hombre que ni siquiera puede ganarle a Irán.
Es probable que el resto del mundo esté aprendiendo la misma lección. Nadie tiene por qué tolerar los maltratos de Trump. Nadie tiene por qué capitular ni seguir dependiendo de Estados Unidos.
Un panorama económico mundial cambiante ofrece oportunidades de diversificación en abundancia. Cuanto antes comprendan Bessent y Trump la debilidad de su posición, mejor será para Estados Unidos y para el mundo.
Si China y otros países se resisten a las últimas exigencias de Trump (como parece probable), no se derrumbarán ni sufrirán la clase de costos que Estados Unidos espera infligirles.
La guerra mundial económica anunciada por Bessent terminaría en un atasco muy parecido al del estrecho de Ormuz. Una vez más, Estados Unidos pagará un alto precio, y los costos que imponga a otros dañarán todavía más su reputación y poder blando.
Estados Unidos era en otros tiempos un modelo digno de imitar, defensor de la democracia, de las oportunidades económicas y de otros valores atractivos para muchos países. Ahora es un ejemplo de lo que no hay que hacer: un cuento con moraleja sobre la desigualdad extrema, la erosión de la democracia, la corrupción y la división social. El resto del mundo debe devolver a la cooperación y al Estado de derecho el valor que les corresponde en las escalas nacional e internacional.
Un mundo que se libere del liderazgo estadunidense (al menos por ahora) promete más estabilidad, seguridad y prosperidad para todos. Copyright: Project Syndicate, 2026.
LA JORNADA MX. DdA, XXII/6463
CONCHITA REIGADA: VIVIR Y MORIR CON DIGNIDAD
Impresionado aún por la noticia que ha compartido ayer en las redes Fernando de Silva, no me resisto a insertar el breve texto con el que nos habla de quien fuera su compañera de vida durante más de medio siglo. Cuando tantas tribulaciones ingratas y hasta hostiles conforman el paso de los días en el mundo, vínculos como el de Conchita y Fernando y palabras como las que siguen nos alientan a seguir creyendo en seres humanos como ellos: "Me ha dado tantas lecciones de cómo saber estar en la vida, que formará parte de mi para siempre", ha escrito Fernando. Compartimos desde aquí sus sentimientos.
Fernando de Silva
OVIEDO ANTIFA: TENGAMOS LA FIESTA EN PAZ
Celso Miranda
Ayer no fui a ver a Bertín Osborne. Ni a un grupo que se llamaba "La última legión", del que no conozco su arte y sólo con el nombre no ayudaba. Pero estuve en una fiesta: la de primero de democracia, que es la fiesta del antifascismo. Reconocer que las personas son iguales dentro de la diversidad: no al racismo, no al machismo, no al clasismo. La cosa ha ido demasiado lejos. Declaraciones fascistas en las instituciones, en los medios y en las redes sociales, impunes todas ellas, hacen que en la calle descerebrados manipulados ejecuten su mala baba. Ya basta. O nos organizamos, desde el antifascismo (es decir, desde la defensa radical de los Derechos Humanos) o la historia nos demuestra que estamos perdidos. Ayer fueron los judíos, pero yo no era judío; otro día los responsables de una caseta, pero yo no tenía caseta, ya sabéis,... cuando te llegue a ti (que puede ser pronto), será ya demasiado tarde. Hay que exigir que aparezcan los culpables (es Vox populi en nuestra vetusta ciudad) y que la justicia sea ejemplar, para variar. Y dejo aquí escrito que no todos han estado a la altura de lo que la situación exige. Las redes y los medios siguen vomitando odio y hay mensajes de violencia explícita emitidos desde partidos y think tanks (bueno, ¿habrá pensamiento ahí?) de la extrema derecha. Tenemos que parar al fascismo, con todo lo que eso implica. Desde ya. Con preocupación y entrega ciudadana, sin miedo. Tengamos la fiesta en paz.
DdA, XXII/6463
sábado, 12 de septiembre de 2026
INFORME PISA: LA LECTURA, A CONTRACORRIENTE DEL MUNDO QUE NOS HACEN
Dice el profesor Enrique del Teso en su artículo de hoy, publicado como cada semana en Nortes, a propósito del informe Pisa y la creciente incomprensión lectora de niños y adolescentes en general (El informe PISA y la lectura (Con saludo cariñosos al Supremo): "La lectura, en cambio, es demorada, suministra caldo gordo que espesa la atención, el entendimiento y el tacto de la belleza. Es un ejercicio que en estos tiempos nos protege del nerviosismo y chisporroteo que induce la tecnología. La lectura va a contracorriente del mundo que el consumo y los medios tejen alrededor de adolescentes y no adolescentes. La lectura cruje con el ambiente como un barco agrietando un iceberg. Las consecuencias de la falta de comprensión de textos extensos son, lógicamente, inquietantes. Afectan a capacidades que no se pueden adquirir sin entrar en las disciplinas por la puerta natural de la lectura y el estudio. Y dejan a los sujetos en una ingrata indefensión ante los chisporroteos embrutecedores de redes y bocazas. Tomen nota de lo importantes que son esas cosas tan inútiles. Hablamos de narraciones, de literatura".





