martes, 15 de septiembre de 2026

MISERABLES LOS QUE QUIEREN SACAR TAJADA POLÍTICA DE CEUTA

 Félix Población

Coincidió ayer,  o lo hicieron coincidir, que mientras el presidente del Gobierno era entrevistado en El Intermedio, en La Sexta, el presidente de la ciudad autónoma de Ceuta charlaba en otro canal con Motos en El Hormiguero. Quise atender a intervalos a lo expuesto por uno y otro acerca del problema que se le ha planteado a este país en Ceuta, pero obviamente no conseguí más que fragmentos de una y otra interviú. Sí comprobé una vez más el estilo asertivo de Pedro Sánchez, sin aclarar por qué se produjo un hecho insólito en cualquier otra frontera europea y que únicamente pudo ocurrir por la permisividad de las autoridades marroquíes, y la servicial y bochornosa colaboración de Motos poniéndose a los pies de Vivas y su catarata de titulares dictados desde Génova contra el Gobierno y su presidente. Si la entrevista en El Intermedio con Sánchez fue amable por no cuestionar al menos esa prevención del Gobierno de no importunar con explicaciones al régimen autoritario marroquí, la de Motos en El Hormiguero podría pasar a la historia como una de las más complacientes que hemos visto en los últimos años. Esto es, al tratarse de un asunto de carácter internacional que debería contar con la colaboración del Gobierno y la oposición para tratar de resolverlo, especialmente deplorable, pues si hubo errores en la gestión por parte del ejecutivo, que los hubo, la oposición nunca debería servirse de ellos con afanes tan descaradamente electoralistas, según hace siempre con asuntos de carácter nacional. Bien es cierto que la oposición conservadora en España desconoce lo que es hacer política de Estado, incluso cuando se dirimen cuestiones de carácter internacional. Quedó sobrada y lamentablemente demostrado hace más de veinte años, cuando el Partido Popular y su ejecutivo, gobernando Aznar, metió a España en una invasión (la de Irak, esa sí fue una invasión) con mentiras y también con mentiras sobre su autoría trató de sacar rédito electoral inmediato de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, en los que perdieron la vida casi 200 personas. ¿Qué imagen estamos dando como país si desde entonces la oposición política a los gobiernos del PSOE, bien en solitario o en coalición, en lugar de rectificar lo que aquello representó, no ha dejado de emplear tan miserable estrategia? Miserables los que tratan de sacar tajada política de lo que pasa en Ceuta, escribe Luis Gresa desde allí. También quienes desde los medios se prestan a colaborar tan servilmente como ayer Motos en El Hormiguero a la vera verita de Vivas:


Luis Glesa

“No es como lo pintan. Luego vienen los fondos europeos y todo el mundo pilla”, me dice un taxista camino de la playa del Trampolín. Quiero verlo y recorrer sus calles improvisadas hechas de la nada.

Allí he encontrado miradas cómplices, mucha ternura, una masa humana compartiendo una misma suerte, unidos en la misma desgracia. Marruecos no, ¡Viva España!, te dicen en un español perfecto. Y te dan el puño cerrado para chocarlo.
Allí el ejército, la guardia civil y la policía nacional aparecen cuando la rutina se rompe. Se les ve más en la otra rutina, la del centro, donde no hay ni rastro apenas del deambular de chanclas sin camisetas. Porque el centro vive hoy ajeno a todo, harto, si, cansado, pero al margen de todo. Si alguien cogiera el Ferry hoy para echar el día en la Ceuta de siempre no se daría cuenta de nada. Pero si uno quiere puede meterse de lleno en esa burbuja de chabolas que han creado de la nada y comprobar entre sonrisas hasta donde es capaz de aguantar el ser humano por un sueño. Miles de seres humanos compartiendo un mismo sueño.
“Mucha banderita, mucha manifestación pero no nos ayudan a desahogar la ciudad”, se queja una camarera. “Tendrán que acabar yendo a la península muchos, otros volverán y otros se quedarán aquí para siempre”, vaticina.
Me han llegado a ofrecer comida, unas patatas con pimentón, a recortarme la barba gratis, a echar una partida a las damas con unas fichas irreconocibles, y una vez y otra me han preguntado ¿cómo estás? Y ellos al responder te dicen que bien, sin atisbo de resignación.
Y no hay solución. Ni la habrá en meses, son miles y miles todavía. Se les verá menos incluso, cada vez más recluidos, pero seguirán ahí, esperando sin saber, sonriendo, pensando que un día por fin podrán trabajar aquí. ¡Viva España!, repiten.
Y a mí se me cae el alma a los pies. Y de repente me he acordado de la Novena de Beethoven y su canto a la fraternidad universal y a la dignidad humana. Y he pensado qué MI-SE-RA-BLES son quienes, todos y cada uno de ellos, hacen de esta gravísima situación una estrategia diseñada en un despacho, quienes en lugar de arrimar el hombro para tratar de ayudar a Ceuta se aprovechan de esta dramática crisis para sacar tajada política.
MI-SE-RA-BLES quienes usan a seres humanos como armas de destrucción masiva. Qué miseria la suya.

DdA, XXII/6465

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