lunes, 2 de noviembre de 2026

¿PRETENDE LA IGLESIA ACTUALIZAR LA DAMNATIO MEMORIAE DE 1885 A "LA REGENTA"

140 años después, «La Regenta» de Leopoldo Alas "Clarín" vuelve a tropezar con la Iglesia en la misma ciudad donde discurre su historia bajo el nombre de Vetusta: el Cabildo de la Catedral de Oviedo se niega a permitir que Netflix pueda rodar una adaptación inspirada en la novela en el interior del templo, alegando los mismos motivos que llevaron a Fray Ramón Martínez Vigil a condenar la novela. Es muy posible que sobre el Cabido hayan hecho efecto los vientos retrógrados que la ultraderecha viene infundiendo en la persona del arzobispo de aquella diócesis, cuyos discursos en determinadas cuestiones políticas tan afines son a los de Vox.


«¡Viva Clarín!» | Fuente La Provincia
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Asturias Laica, 1 de noviembre de 2026

«Había creído sentir sobre la boca el vientre viscoso y frío de un sapo¨
Frase final de La Regenta
(sensación de Ana Ozores al despertar de su desmayo en la catedral de Oviedo, tras ser besada por el acólito Celedonio)

Nos recuerda Ricardo Labra, (El caso Alas Clarín. La memoria y el canon literario), que en 1885 el obispo de Oviedo, Ramón Martín Vigil, fue el primero en hacer una lectura ideológica de La Regenta -nada más aparecer su primer volumen, sin esperar a la publicación del segundo- que no solo predeterminó su recepción en Oviedo, sino que reforzó su condición de novela de clave a nivel nacional; así como igualmente fue el solapado responsable de la pastoral que decretó la damnatio memoriae ((“un deliberado silencio que pronto se extenderá a toda la obra literaria de Leopoldo Alas envolviéndola con su olvido”) sobre el legado intelectual de Clarín, que siguió a su muerte y tardó años en levantarse.

En su pastoral, -cuyo fragmento reproducimos, recogido por Félix Población en su Diario del Aire, a través de Macrino Fernández Riera-, el obispo señalaba el «escarnio a las prácticas cristianas» que suponía la novela y se hacía hacía eco, además, de la falsa noticia de que Clarín repartía ejemplares de su primera narración a cada uno de sus discípulos. Pastoral explica el porqué del ostracismo al que se sometió a Clarín y a su obra:

Mientras la Constitución de la Monarquía declara al catolicismo religión del Estado; y sólo tolera -lo que ya es demasiado- las opiniones religiosas y el ejercicio privado de su respectivo culto, salvo el respeto debido a la moral cristiana, en muchas cátedras oficiales, sostenidas por los contribuyentes católicos, se salta por encima de esas dos barreras que la Constitución opone al error y se hace propaganda pública de ateísmo y de corrupción.

No hace muchos días que recibieron todos los alumnos de una cátedra de Derecho, como galardón y como estímulo, un libro saturado de erotismo, de escarnio a las prácticas cristianas y de alusiones injuriosas a respetabilísimas personas; sin que las autoridades académicas, ni los compañeros de profesorado -tan puntillosas en otras cosas- tuvieran una palabra de protesta contra ese salteador de honras ajenas.

[En el Diario del aire citado se recogen también fragmentos de la respuesta de Clarín publicada en el diario madrileño La República el domingo 17 de mayo de 1885]

Esta pastoral explica el porqué del ostracismo al que se sometió a Clarín y a su obra.

Y ahora, más de un siglo después, el cabildo de la catedral de Oviedo, sin duda con el «consejo» del arzobispo actual del que conocemos su entender y proceder en otras muchas cuestiones, acaba de sintonizar más de siglo y medio después con Ramón Martínez Vigil, cuando consideró en 1885 un «escarnio de las prácticas cristianas» la publicación de la novela de Leopoldo Alas «Clarín».

140 años después «La Regenta» vuelve a tropezar con la Iglesia en Oviedo: el Cabildo de la Catedral de Oviedo se niega a permitir que Netflix pueda rodar su adaptación inspirada en el clásico en el interior del templo, alegando los mismos motivos que llevaron a Fray Ramón Martínez Vigil a condenar la novela. El deán de la Catedral, Benito Gallego, confirmó a La Nueva España que la productora Elástica Films negoció la posibilidad de rodar en la Catedral, un espacio clave y muy significado en la novela de Clarín, pero que rechazaron la propuesta por el anticlericalismo de la novela. «Es una buena novela, pero claramente no se distingue como una novela: es un ataque a la Iglesia«, circunstancia que considera incompatible con la utilización del templo como escenario cinematográfico. Para justificar su postura, el deán recurrió a una comparación: «Si, por ejemplo, vienen a atacar a mi madre, yo no puedo dejar mi balcón para que lo hagan».

Benito Gallego se incorporó como canónigo a la Catedral de Oviedo en 1975, justo un año después de que se rodara allí la película de Gonzalo Suárez que adapta la novela de Clarín, así que no conoció aquel rodaje. Pero sí vivió el de la serie de Méndez-Leite, en 1995. Todavía no era deán, pero asegura que «sufrió» los inconvenientes del rodaje en su labor en los confesionarios. «Fueron malas experiencias entonces y, además, ahora es más complicado, porque la Catedral no está cerrada como antes; las circunstancias son peores porque hay visitas [por supuesto cobradas] todo el día y eso obligaría a interrumpirlas», argumenta.

Ni La Regenta ni Clarín son anticlericales. Esa «buena novela» -como la despacha el deán-, es la mejor novela española del siglo XIX, es una crítica mordaz a todos los poderes de la época, Iglesia incluida, y a la hipocresía social. Grandes males que perviven, como demuestran el Arzobispo y el deán de la catedral de Oviedo, personajes que viven todavía en la Vetusta de Clarín.

Así es que el rodaje se trasladó a Euskadi donde, al parecer, ni atacan a madre alguna ni consideran que el rodaje de la obra de Clarín suponga ataque a la iglesia.



DdA, XXII/6611

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