Según la UCO, Leire Díez habría maniobrado para detener investigaciones al entorno de Sánchez y habría investigado trapos sucios de quienes, como pidió Aznar, podían hacer e hicieron lo posible por desestabilizar la legislatura desde sus puestos de trabajo. Es decir, desde el PSOE habría plena conciencia de que el Estado es un queso Gruyère repleto de agujeros y no aquella cosa impecable y ejemplar por la que merecía la pena organizar una conga indignada contra los de Podemos. A propósito. Cuando los socios de Gobierno eran señalados e imputados por el Gruyère, desde el PSOE se pedía respeto por la Justicia y la conga continuaba. Por supuesto, en España no hay plena normalidad democrática. Por supuesto que esa parte de la Justicia que interacciona con la política es, básicamente, el partido más importante que tiene la derecha española. El PSOE se ha tirado ocho años repitiendo que en la policía, como en la Justicia, todo estaba en orden. No había que contratar a Díez, había que echar a Marlaska.
Gerardo Tecé
Cuando el entonces vicepresidente Pablo Iglesias aseguró que en España no había plena normalidad democrática, ministros y portavoces del PSOE saltaron gesticulando como hooligans que protestan un córner. ¡Pero qué dice! ¡Fuera, fuera! El socialismo institucional coreó en procesión durante días que viva España, viva el rey, el orden y la ley hasta que Pedro Sánchez logró tranquilizarlos. España es una democracia plena, declaró en el Congreso en respuesta a su vice para alivio de todos. Faltaban solo dos años para que Sánchez escribiese su carta a la ciudadanía denunciando la falta de normalidad democrática en España. Fue por aquella fecha de la carta, con la imputación artístico-judicial de Begoña Gómez, cuando la UCO sitúa el comienzo de la trama Leire.
Fue entonces cuando, a aquella mujer que picaba al telefonillo de Ferraz con pruebas de suciedad cloaquera contra el Gobierno, una voz le dijo pasa. Le abrieron la puerta. Era Santos Cerdán, que de suciedad sabe. O eso dicen los informes de la UCO, que de suciedad saben. Imagínense cuánto, que ayer conocíamos que la Unidad Central Operativa le atribuye a Leire Díez haber promovido investigaciones por filtraciones dentro del cuerpo. Dicho de otro modo, a la ‘fontanera’ del PSOE se le acusa de haber hecho un trabajo que la Guardia Civil debería haber hecho y no hizo. Cuando no afectan al novio de Ayuso, las filtraciones no son cosa grave. A Leire Díez se le acusa de más cosas que investigar filtraciones policiales con fines políticos. Según la UCO, la ‘fontanera’ habría maniobrado para detener investigaciones al entorno de Sánchez y habría investigado trapos sucios de quienes, como pidió Aznar, podían hacer e hicieron lo posible por desestabilizar la legislatura desde sus puestos de trabajo. Es decir, desde el PSOE habría plena conciencia de que el Estado es un queso Gruyère repleto de agujeros y no aquella cosa impecable y ejemplar por la que merecía la pena organizar una conga indignada contra los de Podemos. A propósito. Cuando los socios de Gobierno eran señalados e imputados por el Gruyère, desde el PSOE se pedía respeto por la Justicia y la conga continuaba.
Hoy no es conga, sino cortejo fúnebre. No era el qué, sino el cómo, diremos en los discursos de recuerdo al finado. Por supuesto que en España no hay plena normalidad democrática. Por supuesto que esa parte de la Justicia que interacciona con la política es, básicamente, el partido más importante que tiene la derecha española. Claro que la policía y la Guardia Civil sabe de qué pie cojear sin disimulo. No hay duda que el entorno del presidente está siendo artísticamente imputado para derribar al Gobierno. En este preciso momento se están produciendo filtraciones y hay secretarias enviando mails personales sin que eso acabe en escándalo. La forma de tapar los agujeros del Gruyère no era negar en público para maniobrar –cutremente– en privado. Si la Justicia es una navaja en manos de la derecha, hay leyes para arrebatársela en lugar de Leire Díez investigando si un juez condujo borracho. Claro que lo hizo, para eso es juez. El PSOE, en lugar de modificar con la izquierda la fórmula de nombramientos del CGPJ tras años de secuestro, pactó con el PP seguir siendo víctima. Si con un chasquido de dedos encuentras en la policía una unidad dispuesta a salvar España de socialistas, comunistas y rojos, toma el control del Ministerio de Interior que democráticamente ostentas. En su lugar, el PSOE se ha tirado ocho años repitiendo que en la policía, como en la Justicia, todo estaba en orden. No había que contratar a Díez, había que echar a Marlaska. Las teles, periódicos y radios, también controladas por la derecha –pero no era necesaria una nueva ley de medios– lo llaman Operación Leire. Operación ridículo hubiese sido más preciso, aunque menos detectivesco.
CTXT DdA, XXII/6368

No hay comentarios:
Publicar un comentario