Félix Población
Se lo ha pensado bastante ElDiario.es a la hora de publicar una entrevista, por fin, con el presidente del país que está sufriendo desde hace más de sesenta años un bloque criminal por parte de los sucesivos gobiernos de Estados Unidos y que desde el pasado mes de enero se está viendo privado también de abastecimiento energético. La entrevista con Miguel Díez-Canel tiene lugar poco después de que el gobierno de Donald Trump anunciase sanciones también contra él, su familia y la cúpula militar. Que sepamos, el periódico digital español es el segundo medio, después de Canal Red, en considerar digna y necesaria de cobertura informativa una interviú con el primer mandatario cubano en la situación de extrema crisis que soporta el país como consecuencia del bloqueo energético impuesto por Trump. Coincide la entrevista, además, con la expulsión de varias empresas hoteleras españolas de la isla, impuesta por el gobierno estadounidense, para que se resienta aún más el turismo como principal aporte a la economía del país. En este sentido es lógico que el presidente Díaz-Canel resalte que la Unión Europea y España "tienen que proteger a su empresariado y a sus ciudadanos. No pueden permitir que les impongan leyes extraterritoriales desde otro país". Se refiere a la salida de Cuba de Iberostar y Meliá por las sanciones que impone Trump a las empresas turísticas que tengan tratos con la isla, sin que ni la Unión Europea ni España hagan el más mínimo amago por defender los intereses de esas empresas. España debe ser muy solidaria con Cuba ahora, dijo el director del Instituto Cervantes el mes pasado en La Habana, en cuya universidad inauguró el año pasado la Cátedra Cervantes. Luis García Montero debería decirle esa misma frase al presidente del Gobierno. En una entrevista con Cuba News, el director del Cervantes enfatizó los vínculos de amistad y el recuerdo del diálogo entre la cultura cubana y española, para subrayar que en las adversas circunstancias que está viviendo la isla el apoyo solidario de España debería extenderse a toda Europa, "porque creo que al defender la dignidad cubana estamos defendiendo, no a un régimen político con el que uno puede estar de acuerdo o no, sino la dignidad del diálogo entre los pueblos del mundo". Creo que la dignidad del gobierno español, y la solidaridad también con el pueblo cubano, consistiría en defender los intereses de las empresas españolas en Cuba, y en seguir el ejemplo de gobiernos como el de México, el más generoso en su colaboración de ayuda al pueblo cubano. Todo lo que nos une con aquella querida isla y todo lo que a su población se la ha castigado durante más de sesenta años, merecerían que nuestro país hubiera estado antes y ahora al frente de la solidaridad internacional.
SEMINARIO RUSO-CHINO-CUBANO EN LA HABANA
DdA, XXII/6368

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