sábado, 21 de febrero de 2026

EMILIO DELGADO, ASOCIADO A LA GRIETA QUE HIZO SALTAR LA UNIDAD POR LOS AIRES

Conviene recordarlo porque está en las hemerotecas y es lo que hace hoy este artículo de Eduardo Romaneli en Diario Red (Emilio Delgado: el eterno estratega), que aunque sea un medio que no disimula su dependencia de Podemos no deja por ello de contar en esta ocasión algo que es incuestionable en la memoria reciente de este país y que la mayoría de los medios de información silencian al propagar en grandes titulares y aperturas de telediarios -como el de doña Pepa Bueno (algo insólito en la historia de TVE si se tiene en cuenta que se trata de una noticia sobre la unidad de la izquierda)-, la presentación o así de un proyecto para llevar adelante esa unidad ante las próximas elecciones generales.  Lo hizo esta semana en el Teatro Galileo Gabriel Rufián, portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso -mediáticamente en alza por sus intervenciones-, en compañía del masmadridista Emilio Delgado: "La política no es amnesia, leemos en el citado artículo. Y en la memoria de la izquierda madrileña, el nombre de Emilio Delgado sigue asociado tanto a la promesa de unidad como a la grieta que la hizo saltar por los aires". Casi todos los medios de información se olvidaron de lo que Romaneli subraya. Y a este Lazarillo eso le parece que está bastante feo en un periodismo que se precie, y también digamos que afea lo que esa unidad de la izquierda puede proyectar como objetivo ilusionante para el electorado.


"El 18 de febrero de 2026, el Teatro Galileo Galilei se llena en minutos. El cartel: Emilio Delgado y Gabriel Rufián, portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya. El tema: el futuro de la izquierda. La iniciativa parte del propio Delgado. El acto reúne a cuadros de Sumar, IU, Comuns, ERC y otras fuerzas. La alianza es heterodoxa y mediáticamente eficaz. Delgado y Rufián comparten diagnóstico: la izquierda debe hacer ‘algo’ electoralmente para frenar a la extrema derecha. En el escenario se disputan conceptos como la seguridad y la integración de los migrantes, argumentando que los niños ya no pueden jugar en las plazas. Las redes responden con críticas y su posicionamiento discursivo queda a la vista en un remedo de la estrategia errejonista de la transversalidad y entender la política como un mercado de demanda. Pero la pregunta es inevitable: ¿se trata de una apuesta estratégica para recomponer mayorías o del lanzamiento informal de una candidatura con vocación estatal con él de único protagonista?   Los días previos no fueron menos turbulentos. En una entrevista en Eldiario.es, Delgado planteó que la visibilidad del colectivo LGTBI y de los avances feministas deben hacerse "sin invisibilizar lo que siempre ha sido visible", sin "desplazar a la población que siempre ha gozado de mayor visibilidad". La intención, según sus palabras, era hablar de articulación de mayorías. El efecto fue otro. Las redes volvieron a estallar. La reacción interna fue inmediata: compañeras de partido, el sectorial LGTBIQ+ y dirigentes socialistas lo cuestionaron abiertamente. Delgado pidió disculpas: "Estuve poco fino explicándome".

Un día después del acto con Rufián, Delgado propone en una entrevista en Mañaneros de RTVE que en Madrid solo debería concurrir Más Madrid en unas hipotéticas elecciones generales. Se desvela el plan. Sin coaliciones. Sin Sumar. Proyecto propio. La lógica es clara: fortaleza regional y concentración del voto. La consecuencia, también: pedir a otras fuerzas que se retiren en favor de una sola marca. No es una idea nueva en su discurso, pero ahora la formula con mayor nitidez. Y al hacerlo, refuerza la percepción de que su proyecto político pasa por él.

Emilio Delgado es, sin duda, uno de los perfiles más conocidos de la izquierda madrileña actual. Tiene discurso, capacidad mediática y olfato estratégico. Pero su trayectoria también revela un patrón: cada cambio de ciclo ha coincidido con un cambio de posición que lo mantiene en la centralidad. En política, la coherencia no es inmovilidad. Pero tampoco es amnesia. Y en la memoria de la izquierda madrileña, el nombre de Emilio Delgado sigue asociado tanto a la promesa de unidad como a la grieta que la hizo saltar por los aires".

DdA, XXII/6269

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