domingo, 22 de febrero de 2026

EL MAYÚSCULO "REY DE LAS LIBERTADES Y LA DEMOCRACIA"



Félix Población

Parece bastante claro que con la difusión de esta fotografía en la cuenta de Instagram de José María Aznar, el ex presidente del Gobierno tenía el propósito de hacerla coincidir más o menos con los actos institucionales que se celebraron en España como homenaje a la Constitución de 1978, la más longeva de cuantas hubo en este país, sólo superada hasta ahora por la de Antonio Cánovas del Castillo en 1876, también después de una restauración monárquica y luego de una primera y efímera República. Por si hubiera alguna duda, el propio Aznar el de las Azores y su gran mentira de las armas de destrucción masiva que sirvió como excusa para arrasar Irak, lo ha dejado claro con un breve mensaje: “Con el Rey Juan Carlos. Reencuentro con el Rey de las libertades y la democracia en España”. Llama la atención que por dos veces escriba rey con mayúscula y aplique el título que le restituyó el dictador  a las libertades y la democracia. La fotografía podría haber sido tomada en un hotel de Abu Dabi, y también vino a coincidir -lo que son las cosas- con la aparición de Aznar en los archivos Epstein. Tal como ocurrió en eventos similares celebrados últimamente, el emérito huido a Abu Dabi no figuraba entre los invitados a celebrar la Constitución del 78. Quizá por esto, el ex presidente patrañero quiso hacerle constar que para él Juan Carlos I es el Rey de las libertades y la democracia, según se desprende de la historia oficial que esta noche veremos llevada al cine en La Uno de TVE con esa oficialoide Anatomía de un instante*. La otra historia, la que nos falta por no disponer a estas alturas de los documentos reservados de aquella infausta jornada del 23 de febrero de 1981, sigue pendiente

*Ayer noche se emitió en TVE la película El 47, el film que cuenta la historia, basada en hechos reales, de lucha de una serie de personas para forzar la llegada de un autobús de línea a su barrio de Torre Baró (obrero) en la Barcelona de los años 70. La dirección, la interpretación y otros elementos cinematográficos están muy bien, dando como resultado una película que merece ser vista. Pero conviene saber, para situar la historia en sus justos términos, algo que el guion nos escamotea: datos esenciales de la historia real, a saber, que los organizadores de esa lucha que se nos cuenta en la peli basada en hechos reales pertenecían a organizaciones sindicales y políticas concretas: CCOO y PSUC. En definitiva, eran los comunistas quienes daban la cara, quienes ponían el cuerpo y quienes, con su sacrificio, lograban mejoras para las y los trabajadores. Que lo esconda la película que nos narra la historia de esa lucha es un ejemplo más de la falsificación de la Historia. Alejandro Álvarez López

DdA,XXII/6270

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