Miguel Mora
No ha sido una decisión fácil, y es dolorosa porque Noam Chomsky ha sido el referente moral de mucha gente, y porque además tuvo la generosidad de aceptar la presidencia de honor de la revista CTXT en febrero de 2015, cuando nos concedió una entrevista en su despacho del MIT pese a que nadie nos conocía. Pero las últimas filtraciones del Archivo Epstein, que revelan que Chomsky fue amigo íntimo y asesor del pederasta Jeffrey Epstein, son demasiado graves como para mirar hacia otro lado.
Esta semana, el patronato de la Fundación Contexto y Acción ha debatido largamente si la editora de CTXT debía mantener a Chomsky como presidente de honor de la revista. La discusión ha sido intensa y apasionada. Y el resultado de la votación, en la que han participado 14 de las 15 patronas y patronos, ha sido de 11 votos a favor de retirar la distinción y tres en contra. Por tanto, nuestro admirado Noam Chomsky, que sigue vivo a los 97 años aunque ya sin facultades para defenderse, deja de ser el buque insignia honorífico de la revista.
Durante el debate, los defensores de Chomsky argumentaron que los correos filtrados por el Gobierno Trump entre el lingüista y pensador anarquista y el millonario y supremacista judío es un asunto privado, que no daña a nadie. Todos hemos sostenido en privado afirmaciones o críticas que no sostendríamos en público, dice ese sector minoritario del patronato, de manera que cancelar a Chomsky porque esos correos hayan salido a la luz es una decisión exagerada, punitivista y no exenta de moralina: “Moralismo y más moralismo. Resulta que si encima has hecho grandes cosas, entonces el castigo es aún mayor”, escribió uno de los defensores de no hacer nada. “Nadie discute que se equivocó gravemente en su juicio sobre Epstein, pero nada de lo que hizo o dijo sirvió para salvar a Epstein. Estuvo ciego, sí, pero eso como hecho (no como símbolo) es una nimiedad al lado de sus contribuciones y su compromiso. No dañó a nadie, más que por su indiferencia en este caso concreto…”.
Los partidarios de que Chomsky deje de ser presidente de honor alegaron que nadie trata de borrar su obra y sus contribuciones, claves para la formación del pensamiento crítico de varias generaciones, sino de que un intelectual que se pone del lado de un abusador y no respeta a las víctimas no puede representar los valores de la revista ni los fines que persigue la fundación.
Varios apuntan la incoherencia que supone que un pensador que dedicó su vida a decir las verdades al poder haya frecuentado el círculo íntimo de un personaje siniestro, obscenamente rico, creador de una red de prostitución de menores y mujeres para hombres muy poderosos y vinculado con el Mossad. Y destacan el apoyo que Chomsky le prestó –según se lee en un correo de 2019 firmado como Noam– al mostrar su solidaridad a Jeffrey Epstein por la “horrible manera” en que, según él, los medios y la opinión pública trataban al delincuente sexual. En ese mail, Chomsky hablaba de la “histeria en torno al abuso de las mujeres”.
“Mandan los tiempos, no la biografía. Si a Marx lo hubiesen pillado puteando a los trabajadores, el pedestal se hubiera roto. En estos tiempos no se puede ser referente de nadie ayudando a tapar abusos a menores”, dijo uno de los partidarios de prescindir de Chomsky. “No se trata de moralismo, sino de que defender a un violador de menores en serie es indefendible y no puede representarnos”, añadió.
“No estamos cancelando a nadie. No se queman sus libros”, señaló otro de los promotores de la decisión. “Se le quitan todos los honores y se explica alto y claro por qué, y lo mucho que nos duele. Los lectores y donantes merecen una explicación. O varias, si hay debate como evidentemente hay”.
José Antonio Martín Pallín, presidente de honor de la Fundación Contexto y Acción, con voz pero sin voto en la decisión, resume así la paradoja de una decisión muy complicada: “Los avatares y azares de las vidas privadas pueden ser y muchas veces son lamentables. Pero la potencia de su pensamiento y su acción política permanecerán para siempre”.
CTXT se puso en contacto ayer con Avi, la hija de Chomsky, para preguntarle si la familia pensaba emitir algún comunicado sobre el asunto. Su respuesta fue un escueto “no”.
Larga vida, pues, al pensamiento y al activismo que encarnó Noam Chomsky como intelectual. Y tolerancia cero con quienes defienden a los abusadores, incluso a los convictos, y desprecian a las víctimas que sufren abusos.
*El Patronato decidió también cambiar la denominación del premio Noam Chomsky. A partir de ahora se llamará premio Magda Mora, en homenaje a la fundadora y mecenas de CTXT, fallecida el pasado 10 de enero.
CTXT DdA, XXII/6254

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