jueves, 14 de diciembre de 2017

LA MUERTE EN LAS REDES SOCIALES LAS HACE ANTISOCIALES


Félix Población

El otro día mataron a una persona de 55 años en la ciudad de Zaragoza porque al parecer hubo bronca y ese señor llevaba unos tirantes con los colores de la bandera de España. Quien golpeó a ese ciudadano con resultado de muerte es además un sujeto reincidente que ya dejó tetrapléjico de una pedrada a un agente urbano de Barcelona, delito por el que fue encarcelado nueve años. 

Ese individuo, al que se le ha calificado de radical, okupa y antisistema en los medios, lo que más parece es una mala bestia, sea cual sea el color de su ideario, si es que ideas puede tener quien propina esos argumentos. Al fallecido se le ha tildado de nazi, fascista, racista y xenófobo en las redes sociales, donde algunos ociosos descerebrados han venido medio a justificar o a justificar del todo su muerte.

Este asomo constante de la muerte en la comunicación electrónica, bien como amenaza o como justificación, debería preocuparnos mucho más de lo que nos preocupa, porque no es que pueda acabar con la libertad de expresión en las redes -como planea el Gobierno tras su Ley Mordaza-, es que denota un asomo de grave patología reincidente en un país en el que hasta tres generaciones, tres, se han visto seriamente dañadas por el maldito cainismo de nuestras última guerra civil, después de las precedentes en el siglo XIX como elocuente espejo de barbarie al que deberíamos asomarnos de vez en cuando para recordar su tragedia.


¡Ay Muerte! muerta seas, muerta, e mal andante,
mataste a mi vieja, matases a mí ante,
enemiga del mundo, que non as semejante,
de tu memoria amarga non es que non se espante.


Lo gritaba nuestro bien leído Juan Ruiz, arcipreste de Hita, algunos siglos antes de que un militar felón diera vivas a la muerte en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, ante el rector Miguel de Unamuno -que se los rebatió con valentía y dignidad-, y nos sumiera con toda su tropa en varias décadas de memoria amarga, muy amarga y oscura,  revivida ahora cada vez que la muerte asoma como argumento en las redes antisociales.

+@Versión de la familia y amigos de Rodrigo Lanza

DdA, XIV/3718

4 comentarios:

Anónimo dijo...

No tuvimos bastante con ETA? O es que echamos de menos el odio?

Manuel Antonio Goti del Sol dijo...

Cultura de la muerte y lo que entraña de eliminación física del contrario, parte sustancial de nuestra idiosincrasia a lo largo de la historia.

Anónimo dijo...

Puede que haya manipulación en la noticia, pero hay un muerto y quien lo ha matado tiene antecedentes penales.

Anónimo dijo...

Es una barbaridad matar a alguien por sus ideas políticas. La supuesta autodefensa que alega el círculo de este energúmeno sociópata es indefensible. Una cosa es defenderse de una navaja y otra bien distinta matar a alguien con una barra de hierro. Ya ha destrozado la vida a dos familias, ¿y pretende seguir impune y mantener su eterna inocencia? a ver si esta vez realmente le cae todo el peso de la justicia, porque creo que el que está sufriendo una condena es el guardia urbano al que dejó tetrapléjico, ya le gustaría a él seguramente poder cambiar papeles con su atacante, cumplir unos años en prisión y seguir moviendo sus brazos y piernas al salir del trullo. Y encima ahora gracias a este bárbaro descontrolado la Falange se persona como víctima y a todos los antifascistas se nos tildará de antisistema y de bestias.

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