miércoles, 27 de abril de 2016

LA PUERTA GIRATORIA DE LA TRANSICIÓN

Foto de Emilio Silva.
Lazarillo

Para los que se siguen preguntando por qué la corrupción en España viene siendo desde hace demasiados años asunto cotidiano y reincidente hasta la saciedad en los medios de comunicación, que harta, asquea y deprime a los ciudadanos, bien merece tener en cuenta la reflexión que hoy comparte este Lazarillo con mi apreciado Emilio Silva y en la que a modo de metáfora compara la Transición con una gran puerta giratoria. No le faltó a ese tiempo el miedo a un golpe militar, saldado con el grotesco y esperpéntico episodio valleinclaniano del 23-F, con un rey a la usanza de sus antepasados en el trono, al que luego se le quiso hacer en los libros de historia garante de la libertad. Dice Silva y dice bien:

Muchos franquistas dejaron de ser dirigentes de una dictadura el 20 de noviembre de 1975 y se convirtieron en directivos de la democracia al día siguiente. Luego, con ayuda de algunos opositores, elaboraron un relato oficial que hablaba de sus renuncias, de su generosidad y entonces construyeron ministerios de cultura que financiaban discursos equidistantes o cómicos de la guerra civil y borraron de los libros de texto la represión de la dictadura, para que según pasara el tiempo pareciera un eco lejano. Así, sin que nadie señalara a los culpables, la dictadura franquista se estaba convirtiendo en el crimen perfecto. Pero ese es el poder de la memoria, el de generar una reflexión ética acerca del pasado. Y en eso estamos.

DdA, XIII/3260