Año V - Nº 1.421 / 10XI09

PUNTOS DE PÁGINA

LA MORAL Y LA IZQUIERDA

Mientras se guardaba un silencio cómplice con los crímenes y la corrupción de un régimen resultado de la sublevación –bendecida por la jerarquía eclesiástica– contra un gobierno legítimo, la supuesta moralización de nuestra sociedad se centró, según viejas obsesiones, en la sexualidad. Los que hemos vivido bajo la dictadura no podemos dejar de recordar, con cierto regocijo, el pintoresco panorama de aquella pseudo-moralización. Las cómicas predicaciones en que, desde el púlpito, el orador sacro describía, con morboso deleite, la apariencia de mujeres descocadas que circulaban por las calles con provocativos y ceñidos vestidos y que, desprovistas de la púdica faja, bamboleaban provocativamente su cuerpo. Los discursos en que se explicaban los terribles efectos destructivos de la masturbación. La persecución y detención de las parejas que osaban besarse en un parque. La censura de las películas. Las normas impuestas al atuendo en las playas, hasta que el negocio del turismo venció a la pudibundez. Todo ello acompañado, sin embargo, por el más desatado machismo en que los prepotentes presumían, sin empacho, de tener atractivas amantes y de llevar a los hijos a los prostíbulos para “hacerlos hombres”. La más rotunda hipocresía presidía la situación. Confundir semejante mundo con la moral es hacer un involuntario favor al franquismo y someter a sacrificio la verdadera moral. El resultado fue que, apenas iniciada la Transición, levantadas las barreras, se desembocó en el “destape”. Las portadas de las revistas y las nuevas películas ofrecían hermosas jóvenes brindando su desnudez a los ávidos ojos masculinos. Aquello parecía la veloz salida de los niños al recreo, gritando eufóricos al verse liberados de las paredes del aula. Para completar el panorama apareció la droga, exaltada como la avanzada forma de liberación. El hedonismo de la satisfacción inmediata se alzó como negación de la anterior represión. Pero en el fondo no constituía sino una reacción primaria que, marcada por la etapa anterior, asumía el mismo terreno de confrontación. Y, lo que es más grave, tal situación ahogaba las fuerzas que luchaban por lograr la necesaria transformación de la sociedad española, degradada por la dictadura. Y amenazaba con hundir la necesaria rebeldía en el conformismo. La estrategia conservadora podía ver con agrado este giro que imponía la docilidad a una sociedad cuya emergencia de tendencias revolucionarias en la oposición no había dejado de inquietarle. Y aquella ficción de la liberación se sigue prolongando, en el desconocimiento de una auténtica moral. Aquella que, frente al conformismo y la reducción de la vida a la persecución alienante de gratificaciones placenteras, parte de la convicción de que en los seres humanos alienta la potencia de su más alta realización, en una sociedad de seres libres e iguales, hoy frustrada por las relaciones de dominación y explotación. Que aspira a dignificar a los seres humanos por encima de las diferencias de sexos, de razas, de clases. Una dignificación que ve la sexualidad como un componente fundamental de la vida, pero exige que las relaciones sexuales se den entre seres libres en condiciones de igualdad y mutuo consentimiento, sin coacción. Y rechaza todas las formas de mercantilización que degradan en este noble impulso humano. La moral de la izquierda, frente a la cómoda indolencia, exalta el trabajo y el esfuerzo, y lucha por recrearlos en una estructura social guiada por los trabajadores, por la ciencia y la creación renovadas. Es una moral prometeica, el titán que, frente a la tiranía de Zeus, arrancó el fuego a los cielos para traerlo a los humanos y crear la civilización. Y que soportó con heroísmo el sufrimiento de su condena, consciente de la grandeza benefactora de su obra. Como Hércules, en la encrucijada entre el vicio y la virtud, debemos escoger nuestro camino entre las atracciones alienantes de la sociedad actual o la aspiración a una nueva historia. ¿Seremos capaces de elegir el camino más arduo, pero también más noble?

Carlos París, Público, 10XI09

BANCARROTA MÉDICA EN ESTADOS UNIDOS

Bancarrota médica» es un concepto que no conocía hasta que me lo explicó el doctor Quentin Young en la sala de reuniones de la asociación Physicians for a National Health Program (PNHP), aquí en el centro de Chicago. En la pared destaca una foto de hace unos años con un Barack Obama joven, casi adolescente, en compañía de Young y otros dirigentes de la asociación. «Bancarrota médica quiere decir que te embargan por deudas sanitarias, porque los honorarios del médico, las facturas de los análisis y los gastos de hospitalización se han acumulado. Entonces interviene el ejecutor judicial y te lo quitan todo: por si fuera poco estar enfermo, quizá moribundo, te quitan la casa, el coche, los muebles, te dejan en la calle, te impiden mandar a tus hijos a la universidad. Es una salvajada. Las bancarrotas médicas no son un fenómeno marginal, pues el 62% de todas las quiebras declaradas por los tribunales de EEUU corresponden a deudas médicas, y todos los años un millón de personas van a la quiebra por esta clase de deudas». En realidad muchas de estas insolvencias atañen a cantidades bastante modestas que podrían nivelarse (el 20% ascienden a menos de 1.000 dólares, 670 euros; el 40% a menos de 5.000 dólares y el 13% a menos de 10.000 dólares), pero las compañías de seguros exigen la bancarrota porque quieren mostrarse inflexibles y convencer a todos de que no les conviene dejar de pagar. Quentin Young tiene ya 86 años muy bien llevados, pero hasta el año pasado ejerció la medicina privada en Hyde Park (durante años Barack Obama acudió a la consulta de su socio): «He ejercido durante 61 años» dice con orgullo. Es una figura histórica de la izquierda usamericana. En 1968 atendió gratuitamente a los manifestantes apaleados por la policía durante los disturbios de la Convención Demócrata de Chicago. Ahora dirige la asociación de médicos más progresista de EEUU («somos 17.000; aunque parezca mucho, somos pocos con respecto a los 700.000 doctores que hay en nuestro país»). No en vano su sigla significa «médicos por un Plan Nacional de Salud»: Young es partidario a ultranza de un Servicio Nacional de Salud y cualquier solución que no pase por ahí le parece confusa, cuando no contraproducente. Recuerda que se reunió con Giovanni Berlinguer para aprender del Servicio de Salud italiano. («El PCI era un buen partido, lástima que se fuera al garete».) Es evidente que para Quentin Young «bancarrota médica», además de una noción del derecho concursal, es la expresión que describe mejor el estado de la sanidad en EEUU. «La sanidad en EEUU tiene una salud pésima, desde el punto de vista económico, médico y ético. El país gasta 2,5 billones de dólares en sanidad, la sexta parte del Producto Interior Bruto (PIB), 8.000 dólares per cápita anuales: gastamos en sanidad el doble que los países que nos siguen en gasto sanitario, Francia y Alemania, y sin embargo 47 millones de usamericanos carecen de cobertura sanitaria. El año pasado, 45.000 muertes se han debido a que las víctimas no tenían cobertura; esta cifra está en aumento vertiginoso: en 2002 los muertos por falta de seguro sólo fueron 18.000. Recuerde que el 11 de septiembre hubo 3.000 víctimas en total, ¡y estamos hablando de 45.000 anuales

Marco d`Eramo, Il Manifesto, 8XI09

CRUZ Y RAYA

Estalla la ira del Vaticano, el gobierno de centroderecha acusa, desde la oposición democrática balbucean: «Es una cuestión de cultura, de tradición». Muy bien, abramos entonces el libro negro de esta cultura y esta tradición. El catolicismo de la Iglesia romana esconde tras el crucifijo, interpretado como redención, una cultura y una historia de violencias, atropellos y guerras. En nombre de la cruz se han cometido grandes fechorías, cruzadas, inquisiciones, el saqueo y las matanzas del Nuevo Mundo, la bendición de los imperios y de los hombres de la providencia. No olvidemos que hasta el siglo XIX el catolicismo prohibió traducir a la lengua vulgar la Biblia y el Evangelio. En nombre de ese «signo» se han cometido los crímenes más atroces. Y se cometen, con las prohibiciones contra el derecho de los hombres a administrar el conocimiento y la libertad individual y sexual. Si es «nuestra cultura», como declaran la intrépida ministra Gelmini y el «pontífice» Buttiglione, que tacha la sentencia de Estrasburgo de «aberrante», ¿por qué no hablamos del lado oscuro de la cruz como simbología de poder? Pero es como si siguiéramos diciendo: el espacio de lo visible, de la iconografía cotidiana de la realidad, es mío, lo manejo yo y pongo en él los emblemas que yo quiero. Ahí está el error. Grita la Conferencia Episcopal que la sentencia es «ideológica». Que nos hable de la violencia en la cultura histórica de la Iglesia romana apostólica, de las hogueras contra la razón herética que por sí sola hizo avanzar a la humanidad. Si lo que se quiere defender es su origen salvador para todos, entonces hay que aceptarlo y adaptarlo al presente, porque al principio no era más que un signo para identificar los lugares clandestinos de oración y culto. No un símbolo impuesto, que podría remitir a un ritual de muerte, contra los demás, contra las otras culturas, historias y religiones. Ojalá la realidad que nos rodea, y en primer lugar la realidad formativa de la escuela, vuelva a ser un espacio creativo más allá de las religiones, sin imponer a nadie las obligaciones opresivas de los valores ajenos.

Dario Fo, Il Manifesto, 5XI09

UNA VOZ MENOS

La crítica permite avanzar. Sin crítica una sociedad está ciega, un gobierno pierde todo horizonte. La aparición de un periódico como Público entre los grandes medios de comunicación hizo que durante un tiempo ciertas versiones falsas de la realidad se toparan con un espacio de contraste. La mentira ya no sólo era puesta al descubierto en iniciativas dispersas que se encontraban a través de la red, sino que además había un proyecto empresarial capaz de entrar en la batalla de la verdad. Sería absurdo pretender que una empresa no es una empresa, y que un gran medio de comunicación no tiene hipotecas, presiones, lealtades justas e injustas. Pero con Público se abrió la posibilidad de la contradicción que permite avanzar. Tal vez un día esa posibilidad había estado en otros grandes medios. Varias generaciones se habían formado confiando en que así era. Pero la deriva de los últimos años de los principales periódicos nacionales había acabado con la confianza de millares de lectores y lectoras. Y Público empezó, y llegaron voces nuevas, argumentos diferentes. Algunas de esas voces procedían de medios en donde ya no tenían espacio para decir algo que no fuera el interés enmascarado, y a veces ni siquiera enmascarado, de un departamento de prensa público o privado, otras no. Rafael Reig era una de esas voces. Más allá del sentido del humor, de su capacidad para no incurrir en el tópico, de su talento para abordar los asuntos desde ángulos no previstos, etcétera. Ninguno de esos rasgos es relevante ahora, pues por ninguno de ellos ha sido apartado de la sección de Opinión. Todos ellos se le reconocían y suponemos fueron los que hicieron que se le invitara a trabajar para la sección de Cultura. Lo que sí es relevante, lo que es insólito en el mundo periodístico y cultural español, es una critica argumentada y, de verdad, independiente. Rafael Reig criticaba al gobierno tanto como a la oposición, y esto es lo que, al parecer, no se tolera. Es posible atacar una vez más a Aznar, a Rajoy, a Esperanza Aguirre pero si en cambio la crítica argumentada desde la izquierda se dirige a quien está ejerciendo el poder, ¿qué ocurre? ¿Se confía tanto en el poder que se espera que avance a ciegas, sin dar explicaciones, sin razonar, sin escuchar a quien difiere y lo hace con criterio?

Alba, Anguita, Bértolo, Frabetti, Gopegui, Hortelano, Liria, Naredo, Orejudo, Rabal, Silva y más firmantes.

Rebelión, 5XI09

LÉVI-STRAUSS: ESTE MUNDO YA NO ES EL MÍO

¿Qué diría del futuro?
No me pregunte nada de eso. Estamos en un mundo al que ya no pertenezco. El que conocí y amé tenía 1.500 millones de habitantes. El mundo actual tiene 6 mil millones de humanos. Ya no es el mío. Y el de mañana, poblado por 9 mil millones de hombres y mujeres —aunque se trate de un pico de población, como nos dicen para consolarnos— me impide cualquier predicción...

Claude Lévi-Strauss, fallecido ayer, 3XI09, entrevista en la Revista Ñ, 2005

LENTÍSIMAMENTE CIERRA EN NEGRO

José Luis Borau y yo habíamos decidido escribir un guión juntos. No teníamos tema. Nos reuníamos en mi casa de Canillejas en mar abierto y sin viento en popa, ni en las velas. Un día entre los días surgió el tema. No sé cómo vino, pero llegó: había nacido el embrión de Mi querida señorita. ¿Quién podía hacer el papel de doña Adela? Desde luego un hombre... Pero, ¿quién, qué actor? La tía de Carlos acechaba en la sombra. Repasamos el censo de cómicos en el Cine Guía y rechazamos buscar un actor extranjero, para doblarlo después, o de un guapo de nuestra tierra. José Luis López Vázquez ya había hecho El pisito y El cochecito, de Ferreri; Plácido y El verdugo con Berlanga; Atraco a las tres con Forqué; Peppermint frappé de Saura; El bosque del lobo, con Pedro Olea... Un gran cómico... Un actor sensible e inteligente con sentido del humor, con talento dramático: un artista, como se decía entonces. Pepe Luis, el querido Pepe Luis, también conocido como El Morito, leyó el guión. Yo creo que le estremeció y desde luego sé -porque me lo dijo- que le entró un miedo espantoso al tiempo que una peligrosa atracción. Tanto miedo tuvo, que abandonó el barco quince días o un mes antes de empezar a rodar la película. ¿Qué íbamos a hacer? Fingir que no nos importaba y seguir trabajando... Yo con la jindama metida en el cuerpo y con una certeza absoluta... Si López Vázquez no era doña Adela, no había un actor en el mundo, y me atrevo a decirlo así, que pudiera sustituirlo... Al final se rindió, olvidó sus temores, se puso la peineta de doña Adela y se enfrentó al personaje. Corte brusco. Mi querida señorita se estrenó en el cine Coliseum de Madrid en 1972. A mí no me gusta ir a mis estrenos porque paso auténtico terror. Pero aquella noche me tragué el recelo. El público entró con desconfianza en la trama, pero poco a poco fue acomodándose a la historia y por supuesto dejándose mecer y aun seducir por tan curiosa señora de provincias, gallega de Tuy. La pobre señora acude a un médico de confianza y va sofocada porque siente algo así como una inexplicable atracción hacia Isabelita, su chica para todo, a la que acaba de echar a la calle. Pasa por el cura de su pueblo y acude a un médico de Zaragoza. Está angustiada. El público contiene la respiración. Se ha reído mucho. Ahora parece que no hay nadie en el cine Coliseum: ¿es algo grave, doctor? No, no, en absoluto... Habrá que intervenir, pero no debe usted preocuparse... Le agradecería que hablara sin rodeos: yo soy una mujer fuerte y valiente... Es usted fuerte y valiente, pero... pero no es usted una mujer... El público no respira. El rostro de doña Adela ocupa la totalidad de la pantalla, los ojos del gran actor hablan sin palabras... ¿Qué van a encontrar ahora? Nada... ¿La oscuridad? Una enorme ovación rompió entonces el silencio del cine Coliseum. Era para José Luis López Vázquez. No lo olvidemos.

Jaime de Armiñán, El País, 3XI09

LOS PREMIOS PRÍNCIPE DE ASTURIAS DESDE LA CALLE


-Puri. Hola, soy Mari, ¿qué tal?, ¿estás viendo la tele? Pon la TPA ( ). ¿Vesme? Espera, voy correme un poco a la izquierda. ¿Vesme ahora?, toy saludándote con la mano. Vale, no me muevo. Estoy en el Recon. Sí, boba, ye que el jefe de Pepe dio-y dos invitaciones y pa no quedar mal con él vinimos, ya sabes, por compromisu. ¿El traje? No, ye el que llevé a la comunión de la neña. Si ves a los Príncipes? Ella ye toa tacones y un poco ruina, pero él ye altu y saláu? ¿Qué si los vi de cerca? No, vilos en un monitor que pusieron por aquí (imagínense la cara de Puri). Al que sí vi ye a Luis del Olmo, no creía que era tan antipáticu, fía. Dije-y que lu escuchaba to les mañanes desde haz un añu, diome les gracies y ni miró pa mí. Pues ahora cámbiome pa Federico, por presumíu. Na, del resto de los invitaos no conozco a casi nadie, pero ye to pijerío. Elles toes peripuestes dando besos a tol mundo, como si los conocieran de to la vida, y ellos paquí y pallá de una tertulia a otra. No vuelvo más. Oye, cambia pa la primera que voy pallá. Ta lueguín.
Les confieso que ese día me fijo más en las Maris y en los Pepes del móvil que en las noticias que nos dan los presentadores. Son todo un espectáculo.

Marcelino M. González, La Nueva España, 29X09

CUANDO YA NO IMPORTE

¿Qué es, en efecto, “lo que importa” en nuestro tiempo? En una película de Bergman, cuyo título se me pierde en las brumas, un hombre sencillo piensa que Dios abandonó a los seres humanos y que debe suicidarse porque, enterado de que en la China matan a misioneros, nada podría hacer, él solo, desde Suecia, para luchar contra ese espanto. Evidentemente, eso le importa, así como importó en su momento la guerra de España pero no tanto el exterminio de los armenios a manos de los turcos ni de los judíos a manos de los nazis. Por supuesto que a los armenios les importó así como a los judíos pero, aun así, una suerte de anestesia generalizada ha hecho que las grandes catástrofes sean flor de un día para lo que importa, la mecánica del olvido actúa con una celeridad tal que todo se borra y deja de importar, incluso los agravios y las traiciones. ¿Importa el hambre de los demás? No parece que mucho, pues los hambrientos se reproducen en el mundo y no por eso los que comen pierden el sueño o el apetito. Habría, tal vez, dos dimensiones de lo que importa: una objetiva, como tendencia propia de un tiempo en el que se trata de reducir las amenazas a lo individual o a lo gregario mediante el olvido o la indiferencia o el sálvese quien pueda de la enfermedad, de la inundación, de la horda o de la policía; la otra subjetiva, “lo que nos importa”, igualmente en riesgo: la dimensión del afecto, la atención a lo simbólico, la importancia de la ética, la posibilidad del gran amor, la sensibilidad al sufrimiento de otros, la ilusión del gran descubrimiento, todo ese conjunto que, se diría, es la riqueza y la justificación de la vida. Pero tampoco estoy muy seguro de que se pueda jurar que esas marcas de lo humano no estén perforadas y que todo siga igual a como habría sido cuando muchas más cosas o situaciones importaban, el futuro por ejemplo, o el ahorro o el cultivo de la personalidad o el ver y oír las magníficas creaciones del ser humano o, simplemente, los atractivos de los otros. O quizá todo eso siga importando, por instinto o por juventud, y uno no lo perciba y sienta que, porque no lo percibe, “ya no importa”, o bien que “ya no le importa” a un vencido, a alguien que nada quiere esperar o nada tiene que esperar.

Noé Jitrik, Página/12, 28X09

LAS RAZONES DEL EXILIO DE UN PERIODISTA MARROQUÍ



Les ruego que publiquen esta carta en respuesta a su entrevista/perfil de Samira Sitaïl publicada en la edición del sábado 24 de octubre. Me considero una víctima de la falta de ética profesional de la señora Sitaïl. Con motivo de la polémica sobre las caricaturas del profeta Mahoma, el semanario marroquí Le Journal Hebdomadaire, que yo dirigía entonces, publicó el 10 de febrero de 2006 un reportaje sobre el tema. El lunes siguiente se empezaron a convocar manifestaciones contra nuestra publicación. La primera tuvo lugar ante el Parlamento. Se nos acusaba de haber difamado al profeta Mahoma. Esa misma tarde, el telediario de 2M, cuya principal responsable es Samira Sitaïl, emitió un reportaje que concluía con las siguientes palabras: "Esta publicación es conocida por su aversión a los valores sagrados de nuestro país". En un país en el que hay personas que han matado o desean hacerlo en nombre del islam, los servicios informativos de 2M acababan de decir a sus telespectadores que Le Journal había insultado al profeta. Pero eso no fue todo, al día siguiente continuó. Esta vez la concentración se desarrolló ante la sede de Le Journal. Y también ese día, el telediario de la tarde de 2M estuvo en buena medida dedicado a dar cuenta de esa manifestación en la que se corearon consignas antisemitas. Más tarde quedó demostrado que estas manifestaciones habían sido organizadas por el Estado, concretamente por el Gobierno Civil de Casablanca. Varios periódicos, entre ellos EL PAÍS, confirmaron en sus crónicas que el Estado fue el instigador de ese ataque contra nosotros. Soy periodista desde 1997; mi revista ha sido prohibida en dos ocasiones, he sido juzgado varias veces por el código de prensa e incluso me he visto obligado a hacer una huelga de hambre. Pero nunca había tenido miedo por la seguridad física de mis hijos y de mi familia hasta el día en que el telediario dirigido por Sitaïl me presentó a mí y a los demás periodistas de Le Journal Hebdomadaire como los enemigos del islam. Les escribo desde Murcia, donde resido actualmente. No puedo seguir viviendo en mi país debido, precisamente, al ensañamiento judicial fomentado por el régimen marroquí que defiende Samira Sitaïl a través de los telediarios de 2M.

Aboubakr Jamai, El País, 27X09

POESÍA NECESARIA

Al vino


Puesto que ignoras lo que te reserva el mañana, esfuérzate por ser feliz hoy.
Toma un cántaro de vino,
siéntate a la luz de la luna

y bebe pensando en que mañana

quizá la luna te busque inútilmente.

Omar Khayyam

Oda al Aire

Oda al Aire

No, aire,
no te vendas,
que no te canalicen,
que no te entuben,
que no te encajen
ni te compriman,
que no te hagan tabletas,
que no te metan en una botella,
¡cuidado!,
llámame
cuando me necesites,
yo soy el poeta hijo
de pobres, padre, tío,
primo, hermano carnal
y concuñado
de los pobres, de todos,
de mi patria y las otras,
de los pobres que viven junto al río,
y de los que en la altura
de la vertical cordillera
pican piedra,
clavan tablas,
cosen ropa,
cortan leña,
muelen tierra,
y por eso
yo quiero que respiren,
Tú eres lo único que tienen,
por eso eres
transparente,
para que vean
lo que vendrá mañana,
por eso existes,
aire,
déjate respirar,
no te encadenes,
no te fíes de nadie
que venga en automóvil
a examinarte,
déjalos,
ríete de ellos,
vuélales el sombrero,
no aceptes
sus proposiciones,
vamos juntos
bailando por el mundo,
derribando las flores
del manzano,
entrando por las ventanas,
silbando juntos,
silbando
melodías
de ayer y de mañana,
ya vendrá un día
en que libertaremos
la luz y el agua,
la tierra, el hombre,
y para todos
será, como tú eres.
Por eso, ahora,
¡cuidado!
Y ven conmigo
nos queda mucho
que bailar y cantar,
vamos
donde esté floreciendo
la nueva primavera
y en un golpe de viento
y canto
repartamos las flores,
el aroma, los frutos,
el aire
de mañana.

(Oda al aire), Pablo Neruda

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jueves 16 de julio de 2009

MORATINOS, GUINEA ECUATORIAL Y EL ESPAÑOL DE TINDUF


Félix Población

Hace menos de un mes escribíamos en DdA acerca de la palabra olvido, elegida por las diversas asociaciones de amistad con el pueblo saharaui para representar su caso ante el Instituto Cervantes, que tuvo la desfachatez de anularla o censurarla una vez recibida en su web con motivo del Día del Español. De ese modo, ni del olvido quedó constancia como expresión asociada a las circunstancias de aquella comunidad. Se trata de la única en el continente africano -decíamos entonces- que tiene como segunda lengua oficial el español y carece de una sede de la citada institución, encargada de promover nuestro idioma y cultura por el mundo. Se abren sedes en Australia, pero no la tienen quienes hasta hace poco más de treinta años compartían con nosotros la ciudadanía española.

Pues bien, Miguel Ángel Moratinos, nuestro ministro de Asuntos Exteriores, acaba de visitar Guinea Ecuatorial en compañía de Manuel Fraga, más de cuarenta años después de que éste firmara como titular de Información y Turismo con Franco el acta de independencia de aquel país. Junto a ellos fueron además hasta veinte empresarios en disposición de hacer pingües negocios con los más de 400.000 barriles diarios de petróleo que sitúan a Guinea Ecuatorial en tercer lugar como productor entre las naciones del África subsahariana.

Un lector del diario El País trae hoy a colación las hipócritas palabras de Moratinos con relación a esta visita y a la lengua castellana, como si fuera la fraternidad idiomática y no los negocios la justificación de la misma, por encima de cualquier otra consideración acerca del régimen dictatorial que sufre aquel país desde hace décadas. El ministro expresó su pretensión de que España se tome se tome en serio al único país de habla española en el continente africano, por lo que Santiago Aparicio Azcárraga no ha podido por menos de exponer lo que desde aquí compartimos plenamente, con la posibilidad de que sean también los negocios los que sirvan para estrechar los lazos de España con el país invasor y ocupante del territorio saharaui y que coincidentemente también es una dictadura, como Guinea Ecuatorial:

"No puedo dejar de pensar que en su mano -y en la de todos sus predecesores de todos los Gobiernos que en España ha habido desde el año 1975- ha estado y está que no sea uno sino dos los países de habla española en África. Desconozco con qué extensión se utiliza actualmente el español en Guinea, pero me consta que el español sigue siendo materia de estudio en las escuelas de los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf (Argelia). Consuela saber que, tras 40 años de indiferencia de los Gobiernos españoles hacia Guinea -magnicidio y dictadura mediantes-, el petróleo (1.800 millones de euros en 2008) ha conseguido cambiar la política de Estado hacia esta antigua colonia. Ahora que parece que el sol del Sáhara puede contribuir a solucionar los problemas energéticos de Europa, abrigo esperanzas de que, acercándonos ya a los 40 años de olvido, la misma política de Estado se acuerde de los habitantes de la otra colonia de España en África. ¿O sólo servirá para estrechar los lazos con el ocupante de un territorio que es del pueblo saharaui?".

RedDIARIO
El rey de Marruecos, esa monarquía absolutista disfrazada de democracia, envía un avión militar para repatriar el cadáver de Rayán, el bebé de la primera mujer muerta en España por la gripe A, después de un error en su tratamiento. Más vale tarde que nunca. Conocida la enorme preocupación del monarca marroquí por su pueblo, supongo que estará preparando una flota entera para ir recogiendo la estela de cadáveres de sus súbditos embarcados en patera y ahogados frente a las costas españolas. Con el bebé Rayán, Mohamed VI ha aprendido bien la doctrina española de la AVT de Alcaraz: unos muertos son más útiles que otros para la causa y quedan más bonitos en los telediarios. Alá salve al rey.
Manuel Saco. (Público).

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