jueves, 24 de septiembre de 2026
MARICARMEN ABASCAL Y SUS DESAHUCIADORES
PILAR SÁNCHEZ LLABRÉS FORMA PARTE DE PATRIMONIO CÍVICO Y DEMOCRÁTCIO DE PALMA
Félix Población
Por tercera vez lo ha vuelto a pedir este año al Ayuntamiento de Palma la asociación Memòria de Mallorca con una campaña de firmas, coincidiendo con el nonagésimo aniversario del brutal asesinato por parte de un grupo de falangistas de la militante socialista y feminista Pilar Sánchez Llabrés, de la que se tienen muy pocos datos biográficos, incluso en la Fundación Pablo Iglesias (tres líneas), habiendo sido como fue militante del Partido Socialista Obrero Español (PSOE)
La asociación memorialista mallorquina pretende que sea declarada Hija Ilustre de aquella ciudad esta defensora de los derechos humanos y de la clase trabajadora, nacida en Palma en 1903 y vendedora en el mercado de la Plaza Mayor, que fue asesinada y enterrada en la localidad de Sencelles el 18 de septiembre de 1936 después de una actividad política y social muy destacada durante los años de la Segunda República.
De entre esos pocos datos biográficos se sabe que el 8 de marzo de 1936, con motivo del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, intervino como oradora -según consta en la prensa de la época- en un mitin celebrado en la Casa del Pueblo de Palma junto a Aurora Picornell y Antònia Pascual, dos dirigentes comunistas mallorquinas igualmente asesinadas por los sublevados.
Una vez iniciada la guerra en julio de 1936, Pilar se tuvo que esconder de quienes la propiciaron con su sublevación. Para encontrarla, los golpistas detuvieron a sus hijos y a su marido, el socialista Miquel Borel, zapatero de oficio, que fue torturado y encarcelado en el castillo de Bellver. Detenida por un pelotón de falangistas en septiembre de 1936, fue llevada en un vehículo, violada por cada uno de los cuatro individuos, amarrada por los pies a la parte trasera del coche, arrastrada por un camino y, finalmente, asesinada con cinco disparos de pistola en la garriga de Son Palou.
Hubo al parecer dos testigos. La reconstrucción de lo que hubo de sufrir Pilar antes de su muerte procede fundamentalmente de la causa judicial 901/1936 -el expediente judicial que documentó su asesinato- y del testimonio de ambos testigos. En el Diccionari Vermell del escritor y periodista Llorenç Capellá i Fornés, donde se da cuenta de la represión franquista en Mallorca, leemos esta reconstrucción de los hechos:
“A las tres y media de la madrugada, un hombre que velaba en el cementerio de Sencelles a un familiar suyo fallecido oyó gemidos e insultos de una mujer. Asustado, apagó la luz y, procurando no hacer ruido, fue acercándose al lugar del que procedían las voces. Lo oyó todo. Al amparo de la pared, era un protagonista pasivo e invisible de lo que estaba sucediendo. Buscó a tientas y encontró una grieta por la que mirar. De repente, la sangre se le heló en las venas. Vivía en La Soledat [barrio de Palma] y reconoció a Pilar, que también vivía allí. Y reconoció a los cuatro hombres que la martirizaban, que también vivían allí. Todo el escándalo quedaba entre vecinos. Los hombres violaron a Pilar y, cuando estaba tendida en el suelo, exhausta, descargaron los cargadores de sus pistolas sobre ella. Muerta, la arrastraron por los pies hasta las puertas del cementerio”.
Todo el episodio y su desenlace formó parte de un aparato represivo conformado por diversos agentes del régimen naciente: funcionarios, jueces, médicos, falange, juristas corruptos, delatores, todos implicados en el crimen. Después de la escalofriante muerte de Pilar, los franquistas soltaron a sus hijos, pero su esposo fue encerrado en la cárcel de Can Mir de Palma y pasó por diferentes campos de concentración mallorquines hasta su liberación.
El reconocimiento institucional en memoria de Pilar Sánchez Llabrés no debería hacerse esperar más porque ha sido demasiado largo el tiempo del olvido. Es de significar que por dos veces ha tenido el Ayuntamiento de Palma alcalde socialista (José Francisco Hila Vargas): entre 2015 y 2017 y entre 2019 y 2023. Las dos anteriores solicitudes para declarar a Pilar Sánchez Llabrés hija ilustre de Palma se hicieron también muy tarde, en 2024 y 2025*.
Según la asociación memorialista mallorquina citada, "el reconocimiento de Pilar Sánchez Llabrés como Hija Ilustre no pretende únicamente homenajear a una víctima de la represión franquista. Significa también reconocer la trayectoria de una mujer palmesana comprometida con la democracia, la igualdad, los derechos de las mujeres y los derechos de la clase trabajadora, e incorporar esta trayectoria al patrimonio cívico y democrático de la ciudad".
A pesar de las excavaciones realizadas en el cementerio de Sencelles en 2018 y 2020, no han podido encontrarse los restos mortales de esta olvidada víctima de la vesania represora, cuyo atroz final quedó grabado para siempre en la memoria de su familia durante tantos años de silencio durante la dictadura y tantos años de olvido desde la llamada transición democrática.
*Por cierto, el actual alcalde de Palma, del Partido Popular, comparte el segundo apellido -frecuente en la isla- con Pilar Sánchez Llabrés: se llama Jaime Martínez Llabrés. Vox cuenta actualmente con cuatro concejales en el consistorio, todos en contra de la Memoria Democrática, según defiende su partido.
DdA, XXII/6475
miércoles, 23 de septiembre de 2026
ED SHEERAN QUERÍA SEGUIR CAYENDO BIEN SIN TENER QUE MOJARSE ANTE LA BARBARIE
Lo peor de los tiempos oscuros no es la oscuridad, sino quienes aseguran que la penumbra tampoco es para tanto. Ed Sheeran quería seguir siendo igual de rico, llenando los mismos estadios y cayendo igual de bien sin tener que mojarse ante la barbarie. No es posible y es una gran noticia que ahora lo sepa.
Gerardo Tecé
En los inicios de las redes sociales una parodia se hizo viral. Una pareja de adolescentes –chico y chica– viajaban en el bus haciéndose arrumacos, dándose cariño. En la siguiente parada, sube un grupo de chavales con ganas de liarla y se acercan hasta ella. Empiezan a rodearla, molestándola, acosándola. Para evitar problemas, su novio le suelta la mano disimuladamente, gira la cabeza y se tapa la cara con la mano mientras mira por la ventanilla fingiendo no conocerla de nada. Estos días, gracias a Ed Sheeran, he recordado aquel vestigio arqueológico audiovisual, aquella joya del patetismo.
Si hay alguien que aún no conozca la historia, Ed Sheeran es un cantante británico que a sus 35 años ya hace media vida que disfruta de fama mundial y éxito económico. Un tipo con aspecto de buena gente que llena estadios en Norteamérica y Europa y que en las últimas semanas se ha visto salpicado, según sus propias palabras, “por un debate encarnizado”. Me he visto salpicado por un debate encarnizado, le dijo también a su novia –exnovia de facto– el chaval del autobús cuando los matones por fin se bajaron y él pudo recuperar la voz.
El resumen de lo ocurrido es bien conocido. En mitad de la gira estadounidense, el telonero de Sheeran, un rapero llamado Macklemore, mostró su apoyo a Palestina y criticó el genocidio que está cometiendo Israel. Señores con dinero, promotores y propietarios de estadios, le dijeron al bueno de Sheeran que, o cambiaba de telonero, o se suspendían los conciertos que quedaban. Al parecer, criticar el asesinato de niños había resultado violento para quienes defienden el asesinato de niños. Y Sheeran dijo sí, giró la cabeza y miró por la ventanilla porque, según palabras del propio cantante, él no quiere que en sus conciertos se hable de política, sino de amor. Matar o no matar niños, esas dos opciones políticas, respetables ambas. Me pregunto si habría forma de usar la IA para meter la cara de Sheeran en aquel vídeo viral. Cuando es para cosas importantes, el uso de la IA es más que recomendable.
Tras mostrarse al mundo como el ser más patético del mes de septiembre –diría de la década, pero la competencia es feroz–, Ed Sheeran se encontró con que los posibles teloneros sustitutos de Macklemore se negaban a ocupar el lugar del rapero. Se negaban a la oportunidad que suponía para ellos acompañar a una superestrella como Sheeran. También su banda, formada por tipos que de verdad necesitan el dinero de los conciertos para pagar sus alquileres e hipotecas, le dijeron adiós y le desearon suerte en sus intentos de cobrar millonadas por defender el amor sin criticar el genocidio. Roger Waters, de Pink Floyd, lo explicó bien: hay dos tipos de personas en este mundo, los que hacen lo correcto y los idiotas como Ed Sheeran. How I wish you were there, le faltó decirle Waters a Sheeran, refiriéndose a Gaza.
Lo peor de los tiempos oscuros no es la oscuridad, sino quienes aseguran que la penumbra tampoco es para tanto. Gracias a Ed Sheeran porque sin gente como él todo esto no sería posible, agradecería Netanyahu en su discurso como ganador del Nobel al mejor genocidio. Al tiempo. Y es que Sheeran representa a la perfección al progre cómodo, ese espécimen que vive en la música, en las tertulias de televisión y en nuestros grupos de amigos. Que observa las angustias que provoca esta ley del más fuerte, este auge fascista, pero que no quiere que la angustia le llegue a su puerta en forma de enemistades con el poder. Tipos como Sheeran siempre encuentran la forma de evitar llamar a las cosas por su nombre y ser señalados. No son fascistas, son españoles descontentos, no hay que usar la palabra genocidio tan alegremente, esperemos a ver qué dice el sillón G mayúscula de la RAE. Ed Sheeran quería seguir siendo igual de rico, llenando los mismos estadios y cayendo igual de bien sin tener que mojarse ante la barbarie. No es posible y es una gran noticia que ahora lo sepa.
CTXT DdA, XXII/6474
LA BAJEZA MÁS ABYECTA Y SUICIDA DE NUESTRO TIEMPO
Sergi Bellver
ESCRIBIR Y CREAR: CLARÍN ADENTRO: EL RECÓNDITO TALLER DEL ESCRITOR
Jean-François Botrel, egregio hispanista francés, dedicó buena parte de su actividad investigadora a sopesar, medir y delimitar la obra de Clarín como si fuera la de un vasto continente, por lo que puede considerársele, con toda justicia, el mayor explorador de la obra clariniana o, al menos, el que ha llegado más lejos, el primero que ha alcanzado el Finisterre clariniano. Esa inmersión y cercanía permanente en la obra del autor de El gallo de Sócrates hace que Botrel también sea quien mejor ha analizado la compleja personalidad de Leopoldo Alas, quien más ha profundizado, Clarín adentro, en su tarea de escribir y crear.
Ricardo Labra
Leopoldo Alas, Clarín, es un escritor que todavía resulta paradójico para cualquiera que se adentre en su obra. Y es que, hasta fechas relativamente recientes, solía considerársele autor de dos novelas, especialmente de La Regenta, y de algunos cuentos; un escritor de obra exigua, acorde con su vida corta. Sin embargo, nada más alejado de la realidad que esa cómoda etiqueta pseudoacadémica con la que se despachaba al arrinconado Clarín no solo en los libros de texto, cuando se le citaba, sino también entre lectores y algún que otro crítico de los que se consideraban especializados en los autores del realismo español del siglo xix.
Por eso no deja de producir cierta perplejidad que la obra del hacedor de Guimarán resulte, para cualquiera que transite por sus páginas, un dédalo casi insondable. A su producción narrativa hay que añadir una ingente labor periodística y crítica, artículos, ensayos, cuentos, folletos, discursos, traducciones, cartas y textos de muy diversa naturaleza que desbordan ampliamente la imagen escolar del novelista de La Regenta.
Leopoldo Alas no dejó de escribir prácticamente un solo día de su vida; por eso su obra oculta, o menos transitada por los lectores, ocasiona una admirativa impotencia en todo aquel que se sumerja en sus páginas. Esa dimensión y vastedad de su obra quizá sea la principal causa de que todavía no exista una clara categorización de ella ni de su poliédrica personalidad intelectual.
Clarín fue novelista, cuentista, crítico, periodista, profesor, polemista y lector voraz; pero, sobre todo, fue un escritor que hizo de la escritura una forma permanente de intervención en su tiempo. Su obra no puede entenderse como una sucesión de piezas aisladas, sino como un vasto taller en el que literatura, crítica, pensamiento y periodismo se entreveran continuamente.
Jean-François Botrel, egregio hispanista francés, dedicó buena parte de su actividad investigadora a sopesar, medir y delimitar la obra de Clarín como si fuera la de un vasto continente, por lo que puede considerársele, con toda justicia, el mayor explorador de la obra clariniana o, al menos, el que ha llegado más lejos, el primero que ha alcanzado el Finisterre clariniano. Esa inmersión y cercanía permanente en la obra del autor de El gallo de Sócrates hace que Botrel también sea quien mejor ha analizado la compleja personalidad de Leopoldo Alas, quien más ha profundizado, Clarín adentro, en su tarea de escribir y crear.
Botrel es el agrimensor de la obra del hacedor de Guimarán, al que todos acudimos cuando tratamos de descomponer en cifras el palimpsesto clariniano. En el prólogo de su libro Escribir y crear: Clarín adentro, ya nos da unas precisas coordenadas de la obra clariniana, de su incesante creación y escritura:
«[…] son prueba “los miles de versos y versos de su niñez”, las docenas de obras dramáticas o líricas no todas “herméticamente quemadas” o los cincuenta y pico números de Juan Ruiz, el periodiquito de su adolescencia, los poco menos que noventa artículos al año que produjo de 1875 a 1901, con puntas de más de ciento cincuenta, sus dos novelas publicadas en vida (La Regenta y Su único hijo) y sus ciento y cuarenta y pico cuentos, sus Folletos literarios, sus múltiples ensayos y/o discursos, sus traducciones, etc., equivalentes a más de 37 millones de letras de molde, en total».
Pero Botrel no se limita a realizar una cuantificación estadística de la obra de Clarín, sino que su prospección llega hasta los últimos resortes creativos del hacedor de Guimarán, como demuestra en sus investigaciones, por lo que su desglose cuantitativo no deja de ser una consecuencia indirecta de su perspicaz indagación. Botrel es quizá el primer investigador que aborda la obra de Clarín desde una perspectiva global, como el gran intelectual europeo que emana de su obra, tanto narrativa —novelas, cuentos—, periodística —Paliques, crítica literaria— como de su obra fáctica —cartas, conferencias— e incluso no nata, como Bárbara. El redentor, Papa o Dios, o de la que solo quedan principios o fragmentos, como sucede con su proyecto más antiguo, Juanito Reseco. Ello hace que su acercamiento al autor de La Regenta y de Pipá nos muestre al escritor total, evitando las sinécdoques investigadoras con las que se suele abordar la obra de Clarín, unas veces como autor de La Regenta y otras, como cuentista, como periodista y crítico literario, como si cada una de estas facetas literarias fuese una unidad separada, pero capaz de explicar en sí misma el conjunto de la obra clariniana. En este caso, las partes no son el todo, sino que configuran o prefiguran un todo que todavía no ha llegado a concretarse, ya que Clarín, como desvelan las investigaciones de Botrel, no se acomoda a las reduccionistas etiquetas con las que la historiografía suele sistematizarlo.
Gracias a esta dedicación investigadora, Botrel no solo ha podido rescatar algunos manuscritos perdidos, sino también exhumar algunos de sus primeros cuentos, como «Estilicón» y «Post Prandium (Cuento trascendental)»; y, sobre todo, conocer y estudiar cómo componía y escribía Clarín, no solo sus obras de ficción, sino su inmensa producción fáctica, así como aquella en la que la realidad y la ficción se entreveran.
Botrel es quien mejor ha estudiado cómo creaba y escribía el hacedor de Guimarán. Casi podría decirse, sin forzar demasiado la imaginación, que estuvo sentado al lado de Clarín viendo cómo componía sus obras, ya que son muchas las horas que Botrel ha pasado observando detenidamente, a través de su lupa filológica, cómo escribía Clarín, para analizar, como un entomólogo, su proceso de creación.
Botrel llega a demostrar, siguiendo las cuatro fases señaladas por Pierre-Marc de Biasi, que Clarín trabajaba prácticamente sin «antetextos», lo que quiere decir que escribía directamente sin quedarse, salvo contadísimas excepciones, con el manuscrito:
«La escritura es, pues, una proyección urgente, inmediata o mínimamente mediatizada, en la forma impresa: periódico o libro, con o sin corrección de pruebas de imprenta, y nadie puede razonablemente imaginar que, para La Regenta o Su único hijo, se encuentre algo parecido a los 75 “cahiers de brouillon” y cuatro “carnets de note” que acompañaron y sirvieron a la génesis de À la recherche du temps perdu, de Marcel Proust».
Clarín, más que autor de mapa o de brújula, siguiendo la distinción que hizo célebre Javier Marías, es un autor que no confecciona su obra por escrito, que confía a su memoria la reconstrucción mental, en ocasiones durante años, de la trama general de sus obras. No obstante, cuando las vierte directamente en el papel, generalmente cuando ya las tiene comprometidas a un editor o impresor, se deja llevar en ocasiones por los meandros de la escritura —como evidencian los dos volúmenes de la primera edición de La Regenta—, por lo que las correcciones y modificaciones las realiza habitualmente en las pruebas previas a la impresión definitiva: «Las primeras pruebas las considera Clarín como una especie de copia impresa pasada en limpio de su original, lugar imprescindible para establecer un diálogo con su propio texto».
Clarín, como indica Botrel, fue un escritor poco valorado por sus coetáneos, que lo consideraban sobre todo un crítico literario pro causa eorum. En esta dolorosa postergación como escritor tal vez se encuentre, como compensación, su enfermiza propensión a convertir cualquiera de sus textos en dinero y, aunque en menor cuantía, también sus obras de creación literaria. Esta justificación compensadora de su frustrada actividad literaria estaba solapada bajo el interés mayor que Clarín proclamaba a los cuatro vientos: el de defender los garbanzos de sus hijos.
Además de las razones literarias esgrimidas, Clarín también defendía su condición de intelectual y, por lo tanto, su visión del mundo y su independencia crítica, que lo llevó a ejercer, para imponer su criterio, una deliberada combatividad como táctica y, como señala Botrel, «acaso también como manera de ser, que en algún momento pudo ser percibida como agresividad».
Pero Botrel llega a realizar la descripción más perturbadora de Clarín al ir más allá de los tópicos y los lugares comunes que sobre el autor se han venido repitiendo a lo largo del tiempo, algunos incluso para perfilarle una especie de leyenda negra:
«Podríamos preguntarnos si el seudónimo Clarín no llega a ser un verdadero heterónimo, sintomático del perpetuo desdoblamiento entre el escritor público, seguro y dominador hasta en el desprecio, y el hombre, humanamente frágil e hipersensible que, en momentos de crisis, no puede sostener el personaje social detrás del cual se refugia y tiene que crear otros personajes literarios como catarsis para sus continuas tensiones y búsquedas de solución para sus profundos desequilibrios».
Botrel reúne en Escribir y crear: Clarín adentro ocho trabajos sobre el hacedor de Guimarán, que adquieren otro significado al conformar, en su connotación, un libro nuevo, que muestra en su crudeza los interiores ahumados de Clarín y también la inagotable fuente de donde emana su deslumbrante creatividad.
Botrel nos muestra en este libro el taller de Clarín, un espacio recóndito y casi secreto, en el que podemos sentir, en su quehacer creativo, al hacedor de Guimarán. Llave que generosamente ofrece al lector el mayor agrimensor de su obra. Gracias al libro de Jean-François Botrel, lo sabemos (o lo recordamos) todo en lo que atañe a la manera de escribir de Clarín.
EL CUADERNO DdA, XXII/6474
PALESTINA EN LA ONU Y NETANYAHU CASI SE QUEDA SOLO
Lazarillo
Dos imágenes a considerar en la Asamblea General de la ONU que se viene celebrando estos días. Por un lado, la de la delegación de Palestina sentada por primera vez en la historia del organismo internacional entre los Estados miembros que lo integran, después de que se aprobara con 152 votos una resolución que exigía revertir el bloqueo de la delegación palestina por parte de Estados Unidos. Sólo tres países votaron en contra: Estados Unidos, Israel y Paraguay. Se abstuvieron cuatro: Colombia, Honduras, Panamá y Perú.
La otra imagen, en el mismo escenario, capta la masiva retirada con algún abucheo de los delegados de la mayoría de los países cuando el primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu apareció en la tribuna para leer su discurso. No es que sea para llenarnos de júbilo mientras en Gaza las tropas israelíes siguen asesinando bajo un alto el fuego a la población palestina, pero ambos imágenes han de tenerse en cuenta porque reconfortan al menos un poco, tal como está el mundo con Trump y Netanyahu como principales responsables.
DdA, XXII/6474
LAS TELEVISIONES, CONTRA TRUMP A 6 MESES DE LAS ELECCIONES MDM
BS, NBC, ABC y Fox News anunciaron que suspenden la cobertura conjunta de las actividades del presidente Donald Trump en solidaridad con CNN, MS NOW y Politico, los cuales fueron vetados de la Casa Blanca por el mandatario. Las seis cadenas de televisión mencionadas llevan a cabo un seguimiento permanente y rotatorio de la agenda presidencial, es decir, que en ocasiones sólo una de ellas acude físicamente a los eventos, pero comparte las imágenes obtenidas con todas las demás. Por ello, la negativa de CBS, NBC, ABC y Fox News a ser cómplices de la censura contra sus colegas deja a Trump sin una sola televisora de alcance nacional que lo siga a donde vaya y difunda sus declaraciones. The New York Times y The Washington Post, los dos medios escritos más importantes del país, no dejarán de cubrir las actividades del Ejecutivo, pero se abstuvieron de tomar y divulgar fotografías de sus eventos hasta la medianoche de ayer como un gesto simbólico de respaldo.
EDITORIAL
La restricción a CNN, MS NOW y Politico no es, ni de lejos, el primer intento de Trump por callar a cualquier voz que no sea lo suficientemente obsecuente con él. Hasta la fecha, exige en tribunales 15 mil millones de dólares al Times por la presunta difamación en su contra durante la cobertura de la campaña presidencial de 2024, así como 10 mil millones a The Wall Street Journal por publicar un reportaje en el que se afirmaba que en 2003 el mandatario escribió una carta de cumpleaños con tono lascivo a su difunto amigo y violador de menores, Jeffrey Epstein. También demandó a CBS News y ABC News (filiales de Paramount Global y Disney, respectivamente) por una entrevista y afirmaciones de un presentador que no fueron de su agrado. Estos dos casos se saldaron con acuerdos extrajudiciales –eufemismo para extorsiones– por 16 y 15 millones de dólares.
Pese a éstos y muchos otros antecedentes, el conflicto actual lleva a un nivel inédito la ruptura del magnate con la prensa y es muestra del desquiciamiento que le ha llevado a pelearse no sólo con quienes percibe como enemigos, sino incluso con sus más cercanos aliados. La participación en el boicot de Fox, un conglomerado tan abiertamente trumpista y favorable al Partido Republicano, es el mejor indicador de que el mandatario ha cruzado todas las líneas rojas de la institucionalidad y la cultura política estadunidenses. Además, ha elegido el peor momento posible para embarcarse en un pleito innecesario: a sólo seis semanas de las elecciones de mitad de mandato y con su popularidad por los suelos.
De acuerdo con una encuesta de Reuters/Ipsos, el índice de aprobación del presidente cayó a 32 por ciento, el nivel más bajo en sus dos mandatos. Lo más inquietante para él y su partido es la velocidad del desplome, pues apenas en una semana el respaldo general retrocedió tres puntos y el de sus correligionarios, nueve, al pasar a 73 por ciento desde el 82 por ciento anterior. Ya en julio pasado, una encuesta de CNN encontró una cifra récord de 73 por ciento de adultos quienes creen que no ha prestado suficiente atención a los problemas más importantes del país, y Trump no hace nada por disipar esta percepción: en mayo dijo no pensar “ni un poco” en la situación financiera de los estadunidenses durante las negociaciones con Irán, y apenas hace una semana reiteró que los precios más altos de la gasolina son un pequeño costo a pagar por su guerra en Medio Oriente.
En suma, cabe saludar la solidaridad entre los grandes medios de comunicación estadunidenses frente al ataque contra la libertad de expresión, aunque este cierre de filas sea tardío y se produzca cuando ya transcurrió una década de normalizar agresiones inadmisibles a comunicadores, desde reporteros de a pie hasta importantes figuras mediáticas. La determinación de las televisoras para mantenerse unidas y los resultados de los comicios de noviembre próximo parecen factores decisivos en la posibilidad de rescatar la democracia estadunidense, con todos los defectos que ésta ya presentaba antes del trumpismo.
LA JORNADA DdA, XXII/6474
MURIÓ FRANCES SAUNDERS, AUTORA DE "LA CÍA Y LA GUERRA FRÍA CULTURAL"
Frances Stonor Saunders murió a los sesenta años de edad el pasado 31 de agosto, víctima de un tumor cerebral. Con ella desaparece una de esas investigadoras que logran algo infrecuente: escribir un libro después del cual resulta imposible contemplar de la misma manera toda una época histórica o el perfil de algunos de sus personajes, ni más ni menos. “Who Paid the Piper? The CIA and the Cultural Cold War”, publicado en 1999 y conocido en su versión castellana con el título de “La CIA y la guerra fría cultural”, no fue simplemente una simple investigación sobre operaciones de espionaje. Fue la reconstrucción minuciosa, elaborada y sin concesiones de uno de los mayores dispositivos conocidos de intervención política sobre la cultura y la intelectualidad occidental. Su lectura sigue siendo muy recomendable y ahora puede servir también de merecido homenaje póstumo a su autora, que inició su investigación casi accidentalmente en 1995, mientras estudiaba las relaciones entre el expresionismo abstracto estadounidense, sus instituciones y los organismos de inteligencia de aquel país. Lo que Saunders descubrió fue la otra cara del poder imperial estadounidense.
Manuel Medina





