Félix Población
La entrevista de Silvia Intxaurrondo con Irene Montero ayer en La hora de la 1 no se puede calificar de dura o agresiva, como podrían argumentar quienes consideran que todo y todos están contra Podemos, tal como ha ocurrido sin ningún genero de dudas con este partido y sus dirigentes desde sus mismos orígenes hasta el día de hoy, con una permanente campaña mediática y política de descrédito que ningún otra formación política ha sufrido en la reciente historia de este país.
En este caso estamos ante una periodista de incuestionable y contrastada profesionalidad de la televisión pública que preguntó a Montero lo que había que preguntar acerca de su acuerdo con Gabriel Rufián y Esquerra Republicana. La candidata de Podemos se limitó a responder lo sabido acerca del pacto de campaña electoral hasta que a la pregunta de la periodista de Baracaldo sobre si hay posibilidad de que el partido morado se integre en el Frente Amplio, Irene Montero contestó concisa y rotundamente que no, para añadir a continuación que el acuerdo con Rufián está abierto a que se incorpore quien quiera. ¿En qué quedamos?
Sin embargo, ustedes -alegó la periodista- siguen negociando con el Frente Amplio, dando a entender Intxaurrondo que no tendría sentido esto si a priori Montero ha respondido con una negativa. Es que para llegar a esos acuerdos Podemos ha planteado unas primarias, replica la candidata del partido morado, por lo que su negativa al acuerdo con el Frente Amplio parece obedecer, hasta el momento al menos, a que este se niega a realizar unas primarias.
Finalmente, la periodista hace la pregunta que toca a fin de que el oyente no se líe más de lo que puede comportar esta alianza entre un partido estatal y otro independentista, aunque ambos sean de izquierdas: ¿Si el Frente Amplio no accede a primarias, Podemos concurrirá por separado con ERC?". Nada se aclara con la contestación la entrevistada, que vuelve a ser elusiva: "Vamos a seguir hablando y vamos a seguir intentando todas las formas de colaboración, Silvia". Nunca antes habíamos visto a Montero tan cautelosa y parca en el uso del verbo, manejado esta vez por la eurodiputada con sorprendente concisión y alguna sonrisa nerviosa.
La conclusión a la hora de valorar su intervención de ayer, muy distinta por insustancial a las habituales en ella, es que su presencia en el plató a la hora de dar explicaciones no aportó información clarificadora alguna, como si sobrara tiempo para hacerlo con la campaña electoral a la vista. Sólo vale como titular una negativa que quizá esté adelantando ya un más que probable desenlace.
Ese desenlace sería infausto para la izquierda y también para Podemos, que ha preferido colaborar con un partido independentista cuyos intereses históricos se centran en Cataluña antes que con partidos estatales ideológicamente próximos. Creo que al partido morado no le va a bastar sólo con el reconocido carisma mediático de Rufián como portavoz de Esquerra en el Congreso para que el refuerzo de este sea importante en la campaña que desarrolle en el resto de España. Podría no serlo tanto.
Quiero recordar que hay sectores de la ciudadanía progresista de este país que no han olvidado el grotesco papel jugado por Esquerra en el llamado Procès, donde colaboró en un episodio esperpéntico con Junts, un partido que hoy compite con la extrema derecha catalana y se alía con la derecha extrema española contra las políticas sociales del Gobierno.
Me temo que estamos ante una estrategia electoral fallida de Podemos. De ser así, nos puede llegar en el peor momento para España desde aquel infausto 23-F. No será preciso esta vez que en el Congreso entren las botas. Bastará con los votos, un PSOE medroso y la contribución decisiva de unas izquierdas que hacen de sus respectivos ombligos campo de disidencias, en lugar de encauzar en un programa común la política social que las movilizaciones populares han llevado otra vez a calles y plazas (con la vivienda en el centro) ante las insuficiencias de un gobierno que se vino llamando progresista*.
*Última hora: Leído en El Constitucional: El Frente Amplio mueve ficha para sumar a Podemos el 29N: proponen a Irene Montero como número dos por Madrid tras Emilio Delgado, según fuentes del entorno de las negociaciones. La oferta busca desbloquear uno de los principales obstáculos del acuerdo, mientras la formación morada conserva la opción de presentar una lista propia encabezada por la exministra de Igualdad. La propuesta modificaría el reparto que Más Madrid hizo público el domingo, cuando situó a Delgado como primero y a la ministra de Sanidad, Mónica García, como segunda. Las fuentes consultadas describen ahora margen para ceder posiciones e incorporar a Podemos, aunque esa distribución todavía debe concretarse entre las organizaciones y no se ha anunciado oficialmente.
DdA, XXII/6496

1 comentario:
Creo, sinderamente, que será una estrategia fallida en resultados (apenas tendrá repercusión en resultados), obstaculizadora para cualquier problemática convergencia de las diversas opciones a la izquierda del PSOE, personalista en la estrategia (que yo sepa las primarias en Podemos no están hechas e Irne Montero no se sabe en función de qué está operando), dilapidadora de capital político (malbarata el "efecto Rufián", cimentado en su brillante actividad parlamentaria de los dos úlimos ciclos, sobre el electorado de izquierdas sesgando su presencia pública estatal) y, en general. parece dirigida únicamente a neutralizar la relativa emergencia de Ada Colau como posible aglutinadora del voto de izquierdas (lo cual me es indiferente, pero pone chinitas en cualquier horizonte estratégico de maximización del voto -tal como curiosamente, calculadora en mano, proponía Rufián-). El tiempo lo dirá, pero me temo que lo dirá, sí, pero por desgracia.
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