Félix Población
Dejando aparte que la gestión llevada a cabo por el gobierno de coalición sobre el conflicto planteado en Ceuta ha sido a lo largo de este pasado mes insatisfactoria, como si se hubiera tomado como una molesta incidencia en tiempo vacacional que no requiriese una pronta toma de decisiones propias de un grave asunto de Estado, es de reconocer que el presidente Sánchez Pérez-Castejón planteó ayer a la oposición la pregunta con la que se habría debido responder al Partido Popular y Vox desde el comienzo del conflicto. Si la derecha extrema, actuando como siempre con el único afán de atacar y hacer caer al gobierno de coalición, sin considerar lo que se está jugando el país en esta cuestión, no ha dejado de criticar la gestión del gobierno con infundios y declaraciones impropias de una política de Estado, Sánchez debería haberle preguntado a sus líderes desde el minuto uno en qué hubiera diferido la gestión si la derecha extrema hubiese ocupado el gobierno. ¿Acaso en que la Guardia Civil y la Policía Nacional disparasen sobre miles de jóvenes y menores desahuciados de futuro en sus respectivos países?. (No olvidemos las muertes de 15 migrantes por ahogamiento en la playa ceutí del Tarajal al disparar la Guardia Civil balas de goma durante uno de los gobiernos de Mariano Rajoy). Aquí lo que hay que aclarar, y el gobierno no lo está haciendo, es la permisividad a todas luces verosímil de las autoridades marroquíes para que se presentara en la frontera ceutí una avalancha migratoria insólita por su magnitud, con 140 personas fallecidas por ahogamiento, y que recuerda, por su ejecutoria, la de aquella marcha verde, esta sí organizada entonces por el gobierno marroquí para ocupar el Sahara. Aquello le salió bien a Marruecos. Esto no debería salirle igual. Se imponen unas relaciones diplomáticas menos chantajistas y acomodadas a sus intereses de las que se están teniendo hasta ahora. Al respaldo con el Marruecos cuenta por parte de Trump y Netanyahu, debería la Unión Europea oponer el que le corresponde con su frontera sur en España. Actitudes como las de Italia y Dinamarca son, en este sentido, deplorables.
*La portada del diario francés tituló con acierto en su día: Ceuta, una trampa tendida a Pedro Sánchez. Lo que hay que tratar de saber es la autoría de quienes la tendieron. La posible respuesta habría que encontrarla entre quienes se muestran disconformes con la política exterior de nuestro presidente.
DdA, XXII/6454

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