miércoles, 2 de septiembre de 2026

LO DE CEUTA Y LA REUNIÓN DE LA OPOSICIÓN EN LA EMBAJADA DE ESTADOS UNIDOS



Félix Población

Es de suponer, dados los afanes expansionistas del Estado marroquí, que su gobierno tenga un departamento de observación de la política española, sobre todo cuando los valedores de aquel país (Estados Unidos e Israel) coinciden con esos afanes expansionistas por la situación geoestratégica de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla en el Mediterráneo. Es muy probable por esto que el gobierno marroquí se sienta muy ufano de los que sus autoridades fronterizas han permitido a modo de nueva versión de aquella marcha verde que amplió sus fronteras. Me resisto a creer que el CNI español no tuviera conocimiento de lo ocurrido, porque si no lo tuviera sería como para cesar a los máximos responsables. Si hay un punto de conflicto en nuestras fronteras, los de Ceuta y Melilla requerirían la máxima vigilancia, así como el conocimiento de lo que ocurre al otro lado, en este caso una concentración de decenas de miles de personas que no se improvisa de la noche a la mañana. Que nuestro gobierno, por temor a los aliados que respaldan a Marruecos, no haya reaccionado con más energía en su momento ante las autoridades marroquíes y siga manteniendo que ninguna responsabilidad les cabe en la situación que ahora se vive en Ceuta, me parece que decidirá en unos meses la convocatoria de elecciones generales con un resultado favorable a la derecha extrema. Ciertamente, la victoria del Partido Popular y Vox será fruto de una miserable actuación política de ambos partidos que, en un asunto con un futuro tan complejo como las relaciones con Marruecos, se están comportando en contra de la política de Estado que exige tan grave problema. No me olvido, a propósito del que vivimos ahora, del pasado 24 de mayo, cuando la embajada de Estados Unidos en España informó en su cuenta de X de las conversaciones entre su titular, el líder del Partido Popular, la presidenta de la Comunidad de Madrid y Santiago Abascal. Esos encuentros generaron suspicacias por la proximidad con el caso Zapatero y otros afectan al actual gobierno. La reacción de la oposición ahora con la situación en Ceuta favorece una prolongación de la suspicacia. No se entiende de otro modo que, en lugar contribuir a resolverla como corresponde a un asunto de Estado, la oposición se empecine en complicarla poniendo impedimentos al reparto de menores no acompañados entre las comunidades autónomas, según es de ley*.


DdA, XXII/6452

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