Manuel Maurín
A los de La Nueva Engaña [LNE, diario La Nueva España] se les olvidó citar a los terratenientes que reciben sustanciosos fondos de la PAC, a las multinacionales subvencionadas por su producción electrointensiva, a los propietarios arrendadores compensados por alquilar sus pisos a precios desorbitados, a los de OTEA para sus campañas publicitarias, a los transportistas y los que cobran peajes en la sombra y en el sol, a los de la sanidad y la enseñanza concertada, a la iglesia en general, a los corruptos que se apropian de los fondos públicos desde dentro y fuera del Estado, a los de los lobbies y las puertas giratorias, a la banca rescatada, a la familia real, a las empresas de armamento, a los medios de comunicación, (como LNE) que también reciben generosas ayudas y publicidad institucional, etc., etc.
Hay que reconocer que el Estado redistribuidor, que se nutre de las aportaciones de quienes trabajan y producen la riqueza del país, es uno de los mayores logros de la evolución social. Y si no le se saquease de manera tan descarnada por parte de quienes, paradójicamente, defienden su adelgazamiento, podría garantizar la igualdad y el bienestar del conjunto de la población.
Hay que tener la cara muy dura para beneficiarse del Estado, o sea del esfuerzo común, y criticarlo al mismo tiempo.
DdA, XXII/6447
No hay comentarios:
Publicar un comentario