Félix Población
Desconozco a qué partido político vota Luis Enrique Martínez, futbolista en sus comienzos del Sporting de Gijón, que lo descubrió en los campos de La Braña, y que después de una brillante trayectoria como jugador está culminando una aún más brillante como entrenador, dejando a su equipo el París Saint Germain como campeón de la Liga de Campeones por segunda vez consecutivaĥ*. Tengo para mí que una vez consiga culminar esa magnífica carrera como entrenador internacional de fútbol, Luis Enrique acabará sus días profesionales en el mismo club en donde comenzó todo, esperando quizá lograr con el Sporting lo que desde hace unos cuantos años no consigue: su ascenso a primera división. Lo del voto, con lo que inicié este post, lo digo porque estos días he leído declaraciones muy similares por parte del futbolista gijonés y del presidente del Gobierno. El primero ha hablado de ganar todas las competiciones, convencido de que su gestión deportiva y los excelentes futbolistas con los que cuenta el equipo parisino, le permiten hacer semejante diagnóstico, como si el París Saint Germain no tuviera un sólo adversario capaz de derrotarlo. No es el pronóstico más adecuado después de haber vencido al Arsenal en la fase de penaltis. Pedro Sánchez, por su parte, les ha dicho a las juventudes de su partido que no sólo espera ganar las elecciones generales de 2027, sino que lo suyo va más allá, a pesar del reciente varapalo que para el PSOE está siendo el auto de imputación de Rodríguez Zapatero, el máximo valedor del presidente. Pareciera que tanto Luis Enrique como Pedro Sánchez desestimaran, temerariamente, la entidad de los adversarios, el uno en los estadios de fútbol -donde nada debe darse por hecho, como en todo deporte- y el otro en la política, sabiendo en este caso que la mayor adversidad no proviene de este ámbito, como está quedando sobradamente demostrado con lo que algunos expertos llaman golpe de Estado judicial. Lo que no se les puede negar a los dos, desde luego, es una gran confianza en sí mismos y en los equipos que pilotan, algo que en ambos casos rindió sus frutos en los últimos años con éxitos competitivos en sus respectivos ámbitos. Con todo, no creo que Luis Enrique vote a Sánchez. Con el ego que lo caracteriza, siendo entrenador de la selección española en el Mundial de Qatar, llegó a postularse como candidato a la presidencia del Gobierno: "Podría ser una opción, dijo. Eso sí. Me comprometería a que si en el primer año no cumplo el 50% de las cosas que prometo en campaña, lo dejo. No estaría mal. El que quiera gobernar que gobierne, pero al menos cumple el 50% de lo que dices. Debería ser un objetivo para nuestra clase política. Hablan muy bien pero no cumplen. Dejan mucho que desear". Igual, en vez de entrenador del Sporting, a lo que Luis Enrique aspira en realidad es a ser alcalde de la villa de Gijón. De momento, la actual alcaldesa del Foro de Cascos ya ha puesto su nombre a la playa del Rinconín, compitiendo con el de la escritora librepensadora Rosario de Acuña que ya lleva el espacioso paseo marítimo hasta el lugar.
DdA, XXII/6363

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