Verdades, mentiras y contradicciones de la visita papal a España (contando Catalunya en esta ocasión) e incluso Las Palmas y Santa Cruz y no sólo a ese crisol ayusista de hispanidad que es Madrid.
Manuel Garí Ramos
Hay una mirada racional sobre la figura misma de Leone XIV, el ciudadano Robert Francis Prevost, que señala aspectos como el sin sentido de que alguien se arrogue la función de representante de Cristo en la Tierra. O sea, de dios todopoderoso. Si es difícil creer que hay un creador no creado origen de todas las cosas, aún más que tenga un embajador plenipotenciario en la figura de un jefe de una organización religiosa, entre las muchas que hay, elegido por un grupo de provectos varones. Pero esto es sabido y manido, si se me permite decirlo. Ese laicismo ya lo han amortizado.
Hay otra que, inocentemente en el caso español, sigue invocando la aconfesionalidad de un estado hijo de una cruzada contra el infiel hace más de 500 años (y de la destrucción de los derechos catalanes, valencianos y parte de los vascos) y de otra cruzada hace otros 90 años y que en su versión “moderna” de la “modélica” Transición mantiene Concordatos sustanciosos para la estructura de esa particular religión en la “piel de toro”, siendo una de las más acabadas expresiones de una transición que realmente fue una transacción con intenciones lampedusianas.
Incluso quienes han visto muchas pelis yanquis dicen aquello de “no con mis impuestos” (por cierto, yo lo digo) cuando hablan de los costosos fastos de la visita papal. Parece que serán unos 25 millones de euros de las arcas de tod@s y muchos inconvenientes para quienes habitan en Madrid (luego veremos en Barcelona y en Canarias), pero (ahí le sale al Almeida de turno el negociante con fondos ajenos que lleva dentro) habrá un retorno de 125 millones que engrosaran las cuentas de resultados de la patronal hostelera y de la restauración cañí. Eso no devuelve la serenidad a ninguna de los millones de personas madrileñas (la mayoría) que no están en el sarao.
Y en el colmo de la pesadez y la desfachatez los fastos están ocupando -como si del Mundial se tratara- los espacios televisivos y las ondas radiofónicas de las emisoras públicas (o sea, de las teóricamente nuestras que pagamos todas y todos). ¡Qué aburrimiento! Y lo que nos espera a la hora de escribir estas líneas. Visita de honor a las Cortes que redondeará su visita al Borbón en los fastos del palacio y a las misas multitudinarias repletas del más viejo y rancio beatismo.
Muy probablemente el viaje tiene también un objetivo no declarado: revertir el flujo de cristianos que viven en este país de toda la gama de iglesias. De la mano del asesinato de la Teología de la Liberación a manos, entre otros del nefasto Karol Wojtila, y con el concurso de cuantiosos fondos del Departamento de Estado norteamericano, la CIA y la reata de fundaciones norteamericanas que ponen y quitan gobiernos en Latinoamérica, pero sobre todo instrumentalizan los buenos deseos de las gentes -muy pobres en muchos casos- de tener una vida mejor en algún momento de la que tienen día a día y de encontrar comunidad y solidaridad mediante el impulso de diversas variantes religiosas evangelistas cuyos dirigentes son herramientas conscientes o inconscientes del neoliberalismo. Y resulta que los flujos migratorios entre las Américas y este país, no son sólo de ricos sino, fundamental y masivamente, de pobres. Son parte esencial de la nueva clase obrera en el Estado español. Ello nos plantea nuevos retos a quienes luchamos por un mundo futuro de iguales y libres, pero también se lo plantea a los católicos que ven vaciar sus iglesias (ya las abandonaron en el pasado reciente miles de gentes de la etnia gitana) y cómo se llenan los locales bajos-templos evangelistas que diariamente se abren en los barrios de las grandes y medianas ciudades y que son capaces de llenar estadios en sus rezos y reuniones. Y León XIV que no tiene un pelo de tonto en su análisis de su geopolítica religiosa ha venido a la católica (dicen) España para montar un polo atractor de masas, especialmente entre la juventud.
Obviamente para quienes estamos en las antípodas de la irracionalidad debemos plantearnos como establecer diálogo y colaboración para luchar contra el capitalismo, la patronal y las instituciones que les amparan, con esa parte de la clase trabajadora musulmana, evangelista o católica como lo hacemos con quienes no esperan de paraísos futuros y ponen sus ojos en la tierra,
Pero… hay otros ángulos a considerar. El primero y principal es que León XIV acaba de publicar la encíclica Magnifica Humanitas que pone en su sitio a quienes no quieren la regulación y control social de inventos como la Inteligencia Artificial (depredadora de recursos hídricos y energéticos) que manejada sin tino y sin escrúpulos por la tecno oligarquía -carente de ética que no sea la de su enriquecimiento- puede acabar siendo una herramienta para la sumisión de las personas y un arma autónoma y sin seguro para matar sin tener que decidir ni siquiera desde un despacho en Washington, Moscú o Pekín o… quien sabe desde el mismo Silicon Valley o equivalente de cada país.
Y hay más. El ciudadano Prevost ha sabido hacer una educada peineta al obsceno sátrapa y compatriota suyo Donald Trump. Y eso, oyes, en los tiempos que corren no es poca cosa. La lucha contra el tardo imperialismo yanki exige saber apoyarse en todos y cada uno de sus opositores. Y encima se pone en plan “cristiano de base” y defiende a migrantes y demás “invasores” frente a la “prioridad nacional” y el racismo blanco supremacista de Vox y sus satélites, lo que coloca al muy cristiano y muy español PP a los pies de los caballos. O que se yo. Y reivindica las 3 culturas de Toledo y Córdoba frente a los “anti-moros” (hoy sionistas ayer antijudíos) desatados. Todo son cosas de sentido común evangélico. Otra cosa es que se hace con ello realmente. Porque la Iglesia Católica es capaz de decir eso y vivir en el boato, o de mantener una mayoría de “príncipes” blanquitos como la leche y desde luego, todo tíos. Se ve que la mitad del género humano es de segunda regional para limpiar los templos y poco más.
Obviamente el resistente gobernante español no dejará de intentar sacar rédito casero de esas y otras lindezas que suelta el papa de Roma. Pero eso no es lo que me interesa destacar. Eso es cosa suya de la cutre política de este país.
Lo que a mi más me interesa es que desde la izquierda anticapitalista, feminista, internacionalista y ecosocialista debemos saber apoyarnos en ese sentido común papal del Magnifica Humanitas -cuya lectura recomiendo- y de su beligerancia frente a la aporofobia de los Ayusos, su oposición a la “sensata” postura de Feijoo contra la regularización de papeles y la cruel política de la UE que ya está dando pasos para la aprobación de la creación campos de concentración fuera de sus fronteras que acabarán siendo morideros de familias enteras migrantes.
En cada momento hay que elegir el enemigo principal, los sujetos reales de la emancipación -nuestra nueva clase trabajadora sea del color, religión y origen que sea y el bloque con el feminismo y demás movimientos emancipatorios-, los aliados reales como el movimiento anti-Trump norteamericano (que será clave en el pulso a dar) y los puntuales como es el caso del ciudadano Prevost (limitadamente y por lo arriba descrito).
DdA, XXII/6371
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