Ana Cardo
De entre todos los actos que la televisión pública nos viene transmitiendo hasta ahora a destajo con motivo de la visita del para León XIV a España, como si España siguiera siendo aquel Estado confesional de la dictadura franquista, quizá el de mayor prestancia escénica con relación al contenido expuesto sea el que tuvo por voz y presencia las del afamado actor andaluz Antonio Banderas, hasta el punto de emocionar visiblemente al pontífice en algún momento de la lectura. Banderas, partiendo de su memoria infantil primera y de las procesiones de Semana Santa en su Málaga natal, reivindicó a la iglesia católica como la institución que más arte ha generado en la historia, al arte como alternativa a la violencia y a Jesucristo como icono de paz, sacrificio y fuente de inspiración para grandes artistas universales. “Con total seguridad la figura más representada en la historia del arte ha sido Jesucristo”, señaló durante una intervención en la que defendió que el arte no es solo belleza, sino también “pregunta, reflexión, contraste y revolución”. El actor también se refirió al papel de la tecnología y la necesidad de preservar lo humano frente a las máquinas. En ese sentido, recordó que “la Inteligencia Artificial tiene que estar al servicio del ser humano y no al revés”, una idea que conectó con el mensaje del encuentro y con la preocupación por el impacto de la tecnología en la sociedad actual. Banderas terminó su breve alocución recordando su musical Godspell, la obra teatral basada en el evangelio según San Mateo, para confesar -tal como enuncia este título- que "ha sido víctima del hechizo de Dios".
DdA, XXII/6371
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