Claudio Caiozzi/Aquí en Chile
Aquí estamos, un poco más hechos mierda, pero con la moral intacta.
Quiero agradecer de corazón a todas y todos los que nos acompañaron en este viaje, a quienes estuvieron pendientes y difundieron nuestra lucha en cada momento. Fue un camino largo y, si bien no llegamos a destino, lo fundamental es que no dejaremos de hablar de Palestina.
Me llevo algo que va mucho más allá del resultado: la certeza de haber compartido esta travesía con personas de tantos lugares del mundo, de todas las edades, religiones y de espectros políticos totalmente opuestos. En otras circunstancias, nuestras diferencias ideológicas quizás nos habrían mantenido distantes o enfrentados, pero la defensa del derecho de Palestina y la voluntad de llevar ayuda humanitaria nos unió en un propósito superior que borró cualquier frontera política. Porque, frente a la injusticia, nuestra humanidad compartida es la única bandera.
Lo que vivimos estos días es solo una fracción mínima comparado con el sufrimiento que el pueblo palestino resiste desde hace décadas. El adoctrinamiento generacional que tiene a Israel sumido en el más profundo odio a todo lo que no sean ellos, se siente en cada rincón y en cada mirada. Pero ante cualquier forma de violencia, nuestra respuesta es la memoria y la verdad. No nos van a callar.
Más fuertes que nunca. ¡Viva Palestina Libre, hoy y siempre!!!!!
DdA, XXII/6355

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