Félix Población
A falta de lo que se pacte en el nuevo gobierno de Castilla y León y de lo que dispongan las próximas elecciones en Andalucía, ya tenemos a la extrema derecha en los gobiernos autonómicos de Extremadura y Aragón. En ambos casos se ha hecho notar la expresión que más va definir uno y otro ejecutivo. Recuerda al "América first" de Donald Trump, pero como en España tenemos experiencia histórica sobre el fascismo, lo que el Partido Popular y Vox pactan en Extremadura y Aragón es la llamada "prioridad nacional", un concepto mucho más arraigado en la historia patria y que se puede vincular con el de "redención nacional" que utilizó Onésimo Redondo, líder del nacional-sindicalismo, al que también se denominó como fascismo a la española. Obviamente, ante la vinculación del principal partido de la oposición con el concepto de "prioridad nacional" en dos comunidades autónomas, dos, concepto que constituye una flagrante discriminación que hace añicos el principio de igualdad constitucional entre la ciudadanía, es hasta posible que esto pueda llegar a restar expectativas de voto del Partido Popular en Andalucía, por halagüeñas que parecieran hasta la fecha. Temiendo este efecto en la Comunidad de Madrid, su presidenta ha sido rauda en la crítica a esa "prioridad nacional", consciente de que le pueda afectar también a ella en las urnas. Vivimos en un tiempo en que no se puede confiar en aquel electorado que se decía de centro y que antes basculaba su voto ora al PSOE, ora al Partido Popular, porque está claro que esta sociedad se ha dejado llevar por las corrientes ideológicas más reaccionarias que circulan por Europa. Por esto, cuando la derecha y la extrema derecha confluyen en gobiernos de derecha extrema en varias comunidades autónomas, lo que cabe esperar es que también lo hagan a escala nacional en unas futuras elecciones generales. Hemos llegado al punto en que sólo una confluencia de toda la izquierda junta, incluido el Partido Socialista, evitaría que la derecha extrema llegue a gobernar en España. Parece difícil, pero entre lo difícil y lo peor, mucho peor por conocido, hay que escoger lo primero porque lo que cuenta es defender la democracia*.
LA SEGREGACIÓN ABRE TRINCHERAS
DdA, XXII/6328

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