Félix Población
Antonio Ortega, presidente del Madrid Football Club entre 1937 y 1938, será exhumado en abril de 2026 de la fosa IX del cementerio de Alicante. Ortega fue ejecutado por garrote vil el 15 de julio de 1939, a los 51 años de edad, después de haber perdido el último barco que zarpó con republicanos españoles desde el puerto de la citada ciudad hacia el exilio. Sus restos yacían y aún yacen junto a los de otras 52 personas igualmente ejecutadas por los sublevados en 1936 contra el gobierno del Frente Popular. Burgalés de nacimiento (1888) y militante comunista, fue director general de Seguridad en el gobierno de Juan Negrín, comandante de las milicias antifascistas vascas y coronel del Ejército Popular de la Segunda República. Antes de su ejecución estuvo internado en los campos de concentración de Los Almendros y Albatera, así como en el castillo de Santa Bárbara. Fue en este lugar donde, después de un juicio sumarísimo, sin defensa ni garantías procesales -tal como acostumbraba el nuevo régimen político-, fue condenado a muerte y ejecutado. Transcurridos Cincuenta años en Libertad, según el desafortunado y engañoso eslogan del actual Gobierno, no busquemos el nombre de este presidente del actual Real Madrid, nombre otorgado por el rey Alfonso XIII, en la página web del club de fútbol español más reconocido y afamado internacionalmente. Si sus restos mortales llevan noventa años enterrados, incluyendo el medio siglo en libertad, Antonio Ortega también ha sido enterrado en la lista de presidentes del Real Madrid. No se trata de un olvido, obviamente, sino de una determinación intencionada que han mantenido todos las directivas del club durante estas últimas décadas, como si en una institución deportiva tan importante como la del Real Madrid primase todavía la actitud mantenida durante la dictadura, antes que la propia del régimen democrático vigente, donde quienes combatieron contra el nazi-fascismo que hizo posible la instauración del régimen franquista merecen ser reconocidos, reparados y dignificados, tal como está estipulado en la Ley de Memoria Democrática aprobada por el Gobierno de la nación. A Florentino Pérez no le gustará, tal como ha demostrado a lo largo de sus dos presidencias, pero lo que sus directivas están haciendo ocultando el nombre Antonio Ortega es propio del régimen que lo ejecutó y enterró su cuerpo en una fosa, también sin nombre, para que fuera pasto del olvido en el que lo sigue teniendo el Real Madrid.
DdA, XXII/6322
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