martes, 17 de marzo de 2026

PODEMOS Y LA COCACOLA



Manuel Santana Barbuzano

Cuando un partido político solo es votado por cuatro gatos, ¿de quién es la culpa? Si un refresco se consume mucho más que el zumo de naranja, ¿quién es el responsable? ¿A quién señalar si Torrente Presidente arrasa en taquilla mientras La voz de Hind no va a verla nadie?

Un partido político no es una Coca-Cola; no es un producto cuyo fracaso, de no ser vendido, deba caer sobre los hombros del fabricante. La diferencia entre la Cultura del Mercado y la Ética del Ciudadano es la responsabilidad. Si la Ley del Mercado piensa al sujeto como un potencial consumidor que debe ser captado —como una presa a la espera de ser seducida—, la ética del ciudadano exige la responsabilidad de desplazarse en busca del bien propio y de lo mejor para el colectivo.

Básicamente, el quid de la cuestión residiría en el movimiento: mientras el mercado nos quiere pasivos, quietos, estáticos, como ciudadanos adquirimos la obligación de la militancia, de recorrer el camino que está entre nosotros y lo que es mejor para la comunidad humana de turno. Así, la Cultura del Mercado nos adiestra para pensar que si un producto no es consumido suficientemente se debe a que, o bien el fabricante no ha creado un buen producto, o no ha sabido venderlo.

DdA, XXII/6290

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