Félix Población
Después de casi duplicar sus votos en Extremadura y pendientes de elecciones autonómicas en Castilla y León y Andalucía, nadie debería poner en duda que la extrema derecha se está frotando las manos ante los resultados cosechados ayer también en Aragón. Vox ha duplicado el número escaños en aquella Comunidad y si esto o hasta algo más que esto se produjera en los comicios autonómicos siguientes -personalmente lo creo más que previsible-, podríamos llegar a unas elecciones generales en las que la extrema derecha deje de ser el comodín del Partido Popular para gobernar en España para convertirse en un socio imprescindible que determine la línea política a seguir en el ejecutivo. Las elecciones adelantadas por el Partido Popular en Extremadura y Aragón no han servido para dejar atrás a Vox, como torpemente se pretendió por parte de quienes las convocaron, sino para que la extrema derecha avance para conseguir el papel de partido imprescindible para una futura gobernanza de la derecha extrema en el país. Lo ocurrido en Extremadura y Aragón es un adelanto de lo que va a suceder en Castilla y León y en Andalucía, porque la evidente derechización de la sociedad española prefiere el original a la copia, y lo que viene haciendo el Partido Popular desde hace años es copiar a la política extremista de Vox*, con la presidenta del gobierno autonómico de Madrid como máximo exponente. Dicen que Aragón es electoralmente en España lo que Ohio en Estados Unidos, por lo que Vox, de duplicar sus votos en unos comicios generales -y teniendo en cuenta que ya consiguió 55 escaños en las elecciones de 2019-, dejaría de ser un socio minoritario en el Consejo de Ministros para convertirse en un partido de cogobierno, algo que hace poco más de siete años, cuando obtuvo su primera representación parlamentaria en las elecciones autonómicas de Andalucía (12 escaños), era imprevisible. Se dirá que la sociedad española se ha derechizado hasta ese extremo en tan poco tiempo, pero también hay que tener en cuenta la frustración y decepciones sufridas por el electorado de la izquierda dividida, como prueban sus paupérrimos resultados ayer en Aragón, algo que no ocurrió con la izquierda no dividida en Extremadura.
*En el tramo final de campaña electoral de Aragón, el PP decidió cruzar una frontera que llevaba tiempo difuminando. Invitó al agitador ultra Vito Quiles a su mitin de cierre y blanqueó su presencia llamándole “valiente”. Compartió escenario con Los Meconios, un grupo conocido por convertir el insulto político y la fantasía violenta en espectáculo musical. Cada gesto de normalización es un empujón electoral para la extrema derecha. Cada guiño legitima su marco. Cada copia refuerza al original.
Muitas felicitações a todos os meus amigos e irmãos portugueses.
DdA, XXII/6257

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