Lazarillo
El Presidente del Gobierno acaba de tocar un asunto clave en una tribuna internacional y sobre el que en otros países (registro policial de la oficinas de X en Francia) se han tomado o van a tomar medidas similares: prohibir el acceso a las redes sociales a las personas menores de 16 años a fin de que no puedan hacer uso de una serie de contenidos en los que se prodiga la violencia, el odio o la pornografía. Por eso los multimillonarios jefes de dos importantes plataformas, la de Elon Musk y la de Pavel Durov, se han puesto de uñas con Pedro Sánchez. El primero, mediante el insulto puro, duro y zafio, y el segundo a través de una carta a modo de alerta masiva a los diez millones de usuarios de Telegram en España. Como no podía ser de otro modo, Durov habla de la pretensión de crear un Estado de vigilancia y censura. Se debe ser cautos ante una medida como la planteada por el Gobierno, de muy compleja aplicación, pero también creo que hay que ser expeditivos con quienes se forran a base de permitir o tolerar que lleguen a los menores contenidos como los mencionados, que afectan negativamente al 20 por ciento de los menores y adolescentes. Entre los que defienden a Musk y Durov está Abascal (la extrema derecha gana la batalla del algoritmo en las redes sociales donde se informan los más jóvenes). ¿Y la iglesia católica, qué dice la iglesia católica?
DdA, XXII/6253
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