Ana Gaitero
Este domingo vivimos una jornada emocionante. Miles de personas desfilando pacíficamente por las vías del tren de vía estrecha que el Ministerio de Transportes quiere tapar para poner un autobús. Un sinsentido después de casi 15 años de obras, abandono, mentiras y promesas incumplidas. Queremos que el tren de FEVE, llegue hasta el centro de la ciudad. A la estación de Matallana, donde están los escudos de León y Vizcaya. Este tren nos une a la montaña, vertebra la ciudad y la zona metropolitana de la Universidad a Villaquilambre y nos hermana con Vizcaya a lo largo de cinco provincias. Si viviéramos en un mundo sensato se habrían unido provincias y comunidades para potenciar este medio de transporte, que durante casi un siglo alimentó de carbón la siderurgia vasca, para cohesionar territorialmente zonas despobladas con ciudades pequeñas y medianas y con la gran urbe de Bilbao. Apostar solo por la alta velocidad es negocio para las grandes empresas que compiten con Renfe, pero no es desarrollo. Es extractivismo de la movilidad. No es equidad. Nuestro tren del Torío no es un privilegio, es parte de la que debe ser una red de transporte moderna, es una necesidad para la montaña, para la ribera y para la ciudad. León existe, no está muerto.
DdA, XXII/6232
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