miércoles, 21 de junio de 2023

EL FEMINISMO AMIGABLE DE LOS AMIGOS DE SÁNCHEZ


Gerardo Tecé

El aún presidente Sánchez, de gira por teles, radios, mar y aire, reconoce ante Carlos Alsina en Onda Cero que su Gobierno ha cometido algunos errores. Concretamente la parte de su Gobierno en manos de los socios de Unidas Podemos. De esos errores, quizá el más destacable, confiesa el presidente, es que la ministra de Igualdad Irene Montero haya tenido un discurso feminista incómodo para algunos hombres. Especialmente esos que están en la frágil franja de los 40 a los 50 años y que, vulnerables ellos, han podido sentirse afectados por un feminismo que no era amigable, sino conflictivo. Sánchez no habla de oídas: lo que asegura es un dato. Él mismo tiene amigos que así se lo han hecho saber, lo cual convierte el discurso feminista de su propio Gobierno en un error.

Como todos sabemos, y así nos lo explica la historia, las luchas por la igualdad y los derechos civiles sólo triunfan si los señores de 40 y 50 años no son incomodados. Esto no lo dijo el presidente, lo cual es una lástima porque hubiera sido la guinda perfecta para una reflexión a la altura del “a mí donde me pongan un chuletón al punto que se quite todo lo demás” con la que despachó la campaña de acoso que sufría su también ministro Alberto Garzón cuando se atrevió a dar un dato científico. El hombre que quiso gobernar con Albert Rivera y acabó con Irene Montero –título posible para la próxima comedia romántica protagonizada por Hugh Grant– ya cesó a la ministra de Igualdad aquel día que decidió dar marcha atrás en una Ley del Solo Sí Es Sí atacada por la derecha y defendida por su antecesor José Luis Rodríguez Zapatero. Tras aquel cese no sorprende ya el abandono ideológico de unas políticas de Igualdad basadas en el conflicto entre quienes quieren acabar con la desigualdad y los amigos cincuentones del presi. Como bien dijo Sánchez tras convocar elecciones, la prensa en manos de la derecha tiene muchísimo poder. Y tanto.

Sánchez no está solo. El melón de si Rosa Parks hizo bien o mal sentándose en las primeras filas de aquel autobús repleto de amigos de Sánchez lo abrió días atrás la vicepresidenta tercera, ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y número dos de Sánchez en las listas por Madrid. En una entrevista concedida al periódico de Pedro Jota Ramírez, Teresa Ribera señalaba que “Irene Montero ha abierto debates que han polarizado sobre cuestiones en las que ya había consenso social”. Tras las denuncias, las novedades, porque hay muy buenas noticias para el presidente y su número dos por Madrid. Feijóo, que lidera las encuestas y podría convertirse en el primer presidente del gobierno Fach-einstein, ha anunciado que de llegar a La Moncloa suprimirá el Ministerio de Igualdad. Un ministerio innecesario teniendo en cuenta que los consensos necesarios, como bien indica Teresa Ribera, ya están logrados. Más noticias positivas. Entre las leyes pintadas en una diana por la derecha está la ley trans. Una ley que, si no ha incomodado a sectores de la población, el que escribe es obispo.

Viene de camino un gobierno de la derecha y la ultraderecha que le sentará de maravilla a los amigos de Sánchez. Estos verán cómo su incomodidad desaparece y el conflicto provocado por Irene Montero pasa felizmente a la historia. Es probable que así lo anuncie Santiago Abascal cuando asuma la vicepresidencia del Gobierno. Derogarán, con la autoridad que dan los números, un discurso igualitario incómodo para PP, Vox y, ahora sabemos, también para el PSOE. Esperemos que, con tan enorme consenso social en torno a que el conflicto debe desaparecer de la política, no se metan a acabar también con el conflicto que a algunos señores de entre 40 y 50 les pueda generar el matrimonio homosexual o su derecho a la adopción. Quizá no lo hagan. Quizá no atrevan y esto se deba a que, a pesar del conflicto, Zapatero se supo mantener firme a pesar de que sus amigos cincuentones no tenían tan claro aquello de que los homosexuales alcanzasen plenos derechos así de repente y no en un calmado y plácido tránsito de cien años. Y si lo hacen, si finalmente la derecha suprime por decreto ley el conflicto allá donde suceda, qué cojones: nada que no se solucione quitándose uno el disgusto con un buen chuletón al punto. Eso es imbatible.

CTXT  DdA, XIX/3.376

No hay comentarios:

Publicar un comentario