sábado, 4 de julio de 2020

LAS ZABARCERAS DE AVILÉS DEFIENDEN SU PLAZA





Carmen Ordóñez

Visto lo visto, parece que no aprendemos ninguna lección de la espantosa realidad que estamos viviendo, cuando es ya de todos sabido que la globalización y la movilidad son en gran medida, si no absolutamente, las causas de la expansión del coronavirus y que, precisamente por ello, los gobiernos deberían incentivar el consumo de cercanía en vez de primar la actividad de las grandes superficies. Algo anda mal en la plaza del mercado cuando ocurre justamente lo contrario.

El pasado lunes 29 de junio una veintena de zabarceros se plantaron a las cinco de la madrugada bajo los soportales de la plaza de los Hermanos Orbón, en Avilés, sin los permisos municipales que les habían sido retirados a raíz del estado de alarma, para reivindicar un espacio que llevan ocupando toda la vida.

Lo hicieron respetando al máximo las medidas de seguridad que a todos nos conciernen en estos días, midiendo la distancia entre los puestos y, aún así, exponiéndose con ello a una sanción administrativa o a un desalojo que finalmente no se produjo.

Los hortelanos saben bien que las medidas decretadas a raíz de la pandemia tienen poco o nada que ver con esta decisión administrativa porque desde hace tiempo quieren expulsarles de su sitio y de su tradición, como lo intentan en el mercadillo de Lugones (Siero), donde la semana pasada se produjo una situación similar a la que ahora contamos, o en El Charcón, en Grado, y como ya ha ocurrido en el gijonés Mercado del Sur, donde el Mercado de Aldea ya perdió en su lucha contra la gentrificación.

Cuando las zabarceras -en su mayor parte son mujeres- dicen que llevan allí toda la vida, se están expresando en términos literales: Mari Carmen García, hortelana de Illas, lleva sesenta años acudiendo a la cita todos los lunes con los productos de su huerta, como hace setenta años que Alicia María Pérez, vecina de La Luz, monta su puesto bajo los soportales de la plaza de Avilés. Como lo hicieron sus madres y sus abuelas.




El mercado semanal de Avilés se viene celebrando en este día de la semana y en el mismo lugar, desde hace quinientos años, cuando los Reyes Católicos concedieran a la ciudad este privilegio para paliar los efectos de un devastador incendio que diezmó la población. Las zonas pantanosas que separaban la villa del barrio marinero fueron siendo ocupadas por una manzana de casas burguesas que constituyeron el primer ensanche avilesino y configuraron este encuadre, antes conocido como la plaza de las Aceñas.


    DdA, XVI/4549    

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