domingo, 10 de noviembre de 2019

UN PASEO POR LA MEMORIA DE TOULOUSE, LA CIUDAD ROSA (1)


  Carmen Ordóñez

  Da pena, más bien rabia, comprobar sobre el terreno  cómo nuestros vecinos franceses hacen un hueco en su memoria histórica para recordar a nuestras víctimas del fascismo mientras el Estado español y los respectivos gobiernos que se han ido alternando desde la muerte del dictador no han dado aún cumplido homenaje a aquellos españoles que se dejaron la piel por defender ese proyecto de una vida mejor para todos que encarnó la Segunda República.
Se ha cumplido este año el 80 aniversario de La Retirada, cuando medio millón de españoles salieron hacia el exilio, y una vez más el gobierno de turno ha dejado pasar la oportunidad de rescatar su memoria con la solemnidad que ello merece. Honrosa excepción es la del Instituto Cervantes, la única institución española que ha prestado atención al aniversario dedicando unas jornadas al recuerdo cuando correspondía. 
Sin embargo, en París y en varias ciudades del sur de Francia se han sucedido los actos de reconocimiento hacia los exiliados españoles, buena parte de los cuales continuaron su lucha, una vez asentados en el país vecino, en la Resistencia contra la ocupación nazi.
Tal es el ejemplo de Toulouse, sin duda la ciudad donde, por su proximidad a los Pirineos, se instalaron un mayor número de refugiados, lo que ha derivado en que hoy el 10% de su población tenga orígenes españoles y que su propio alcalde, Jean-Luc Moudenc, la defina como “la ciudad más hispana de Francia”.
Pues bien, el Ayuntamiento de Toulouse ha organizado dos itinerarios temáticos por la ciudad vinculados a la memoria histórica: uno está dedicado a la Resistencia tolosana frente a la ocupación nazi; el otro, al exilio republicano español. Ambos recorridos comparten algún escenario, como es lógico, pero cada uno guarda su propia identidad.
El proyecto ha surgido también para mantener viva la actividad del Museo de la Resistencia, actualmente en remodelación, que ha colaborado en el diseño de los itinerarios junto con el Centro Tolosano de Documentación sobre el Exilio Español (CTDEE) y la Fundación Pablo Iglesias.

El recorrido puede comenzar en el corazón de la Ciudad Rosa, la Place du Capitole, que se convirtió en una especie de Plaza Mayor para los exiliados. Allí manifestaron su protesta en 1945 cuando un representante del gobierno de Franco visitó oficialmente la ciudad y allí, un año después, recibieron de forma entusiasta a José Giral, entonces presidente del gobierno republicano español en el exilio. Los cafés de la misma plaza y sus alrededores se convirtieron en lugares de reunión para las diferentes organizaciones políticas. Lamentablemente, la gentrificación que opera en nuestras ciudades de manera cada vez más invasiva impide hoy reconocer estos establecimientos. Para muestra vale un botón, y ése sería el Florida, que aún se mantiene en pie.
Tomando la rue de Lafayette desembocamos en la cercana plaza Wilson. Sus jardines fueron a menudo lugar de asamblea y de debate político; también allí podían comprarse los periódicos afines: CNT, Ruta, Mundo Obrero o El Socialista. El cine Plaza, que se encontraba en el número 6 -hoy ocupado por una tienda de ropa y un restaurante libanés-, acogió numerosos mítines, igual que el cercano cine Nouveautés (54 Boulevard Carnot), que también desapareció con el siglo para convertirse en un hotel que ha respetado su fachada modernista.
No muy lejos de allí, en Matabiau -un barrio cosmopolita como corresponde al entorno de cualquier estación ferroviaria- se encuentra el rastro de la que fue sede de la CNT Intercontinental (4 Rue Belfort) donde se celebraron los Plenos de la organización desde 1945 hasta 1964. El lugar puede reconocerse fácilmente por el portalón de entrada de una antigua brasserie.
Y volviendo hacia el centro, en la mismísima plaza de Saint Sernin, está el edificio de la Bourse du Travail, donde se desarrolló la cultura sindical desde 1892 y que aún mantiene su identidad como Instituto CGT de Historia Social. Estudiantes e investigadores acuden al centro que contiene uno de los archivos más completos sobre la memoria sindical y obrera. El edificio colindante, en 3 Rue Merly, fue la sede inicial de la CNT en la ciudad y  posteriormente acogió la actividad política de la familia comunista en el exilio y en los tiempos de mayor persecución de la Guerra Fría. 


 Bourse du Travail

Muy cerca de allí se encuentra la actual Filmoteca, que antes fue el Cine L’Espoir y acogió numerosas representaciones teatrales de carácter político, además de mítines y congresos del PSOE: Aquí fue donde Felipe González, aún Isidoro, dio un golpe de mano en agosto de 1972 para la renovación -o la desnaturalización, como quiera entenderse- del partido. La maniobra se remató en Suresnes dos años más tarde. En el primer piso de este edificio (69 Rue du Taur) se situaba la Casa del Pueblo, la sección de Toulouse del partido y su Dirección nacional; en el portal colindante se estableció la sede nacional de la UGT.
Y es que los socialistas tuvieron mayor presencia en este entorno de los aledaños de la Place du Capitole, la zona noble de la ciudad:
El primer congreso del PSOE en el exilio se celebró en la Sala del Sénéchal -entonces Paraninfo de la Facultad de Letras y que hoy continúa abierta como centro cultural- cuyos muros acogieron también multitud de reuniones políticas y conferencias de otras organizaciones.


El edificio, en el 17 Rue Rémusat, presenta las características que han dado nombre a Toulouse como la Ciudad Rosa, con su fachada de ladrillo caravista que imprime ese color en el conjunto.
Los siguientes congresos del partido en el exilio, siendo presidente Indalecio Prieto, también tuvieron lugar en este entorno, concretamente en las salas del Refectorio de los Jacobinos (69 Rue Pargaminières). Muy cerca, en el número 51 de la misma calle, estaba el dispensario de la Cruz Roja republicana española.
En el 7 Rue de Gambetta podemos reconocer aún -dando entrada hoy a un local que ofrece conciertos en vivo- la hermosa fachada modernista que daba entrada al histórico Hôtel de Paris, donde los delegados del PSOE -que ya apuntaba maneras- aprobaron en julio de 1947 la negociación con los monárquicos para apoyarse mutuamente en aras de una posible reinstauración de la democracia en España.
Y, antes de cruzar al otro lado del río, pasamos delante del número 30 de la rue Valade, donde se celebraron varios congresos de las Juventudes Socialistas. También en este hermoso palacete el congreso de la UGT de 1971 eligió como secretario general a Nicolás Redondo.
En realidad, todos y cada uno de estos lugares tiene una historia detrás que merece la pena conocer y recordar porque un paseo por la memoria nos obliga también a un turismo interior de reflexión y de respeto.

                         DdA, XV/4334                      

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