domingo, 10 de marzo de 2019

LA MONARQUÍA BORBÓNICA Y EL VIEJO PROTOCOLO


Lazarillo

Los monárquicos acérrimos siguen sosteniendo que reclinar la cabeza ante el monarca es una señal de respeto a la institución que representa. En el caso de que quien salude al rey sea una mujer, a esa reclinación se le añade, para mayor respeto, un amago de genuflexión. Se recuerda a este propósito el que tuvo la ministra Cospedal, la del finiquito del finiquito, como más grotesco ejemplo de semejante proceder. Cabe añadir a esa estampa, propia de la Corte de los Milagros valleinclaniana, la del presidente del gobierno regional de Andalucía recientemente, cuya hiperbólica reclinación de cabeza un tanto envarada denota no sólo falta de ensayos previos sino unos afanes de veneración tan impostados como excesivos. Ante semejantes viñetas decimonónicas, se podría pensar que la monarquía no deja de envejecer, aunque a un rey emérito le haya sustituido otro en ejercicio y tengamos dos por primera vez en la historia cobrando del presupuesto público.

                     DdA, XV/4111                   


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