domingo, 10 de marzo de 2019

ÚLTIMA LECCIÓN ALEMANA SOBRE LA VÍCTIMAS DEL NAZISMO

Traducción muy por encima de esta noticia publicada ayer por Euronews, cuyo colofón a cargo del jefe del ejecutivo regional de Westfalia-Lippe, equivalente a cualquiera de nuestros presidentes de gobierno autonómico, debería servir de ejemplo a nuestra derecha reaccionaria en el sur, empeñada por contagio ultra de conveniencia en la derogación de la Ley de Memoria Histórica. Este Lazarillo agradece al profesor e historiador Ángel Viñas el habernos participado esta valiosa información.

 

Historiadores en Alemania dieron a conocer el viernes pasado unos 400 artefactos enterrados en tres sitios rurales donde las tropas nazis mataron a 208 trabajadores forzados poco antes del final de la guerra. Zapatos, ropa y libros de oraciones son algunos de los hallazgos que se han encontrado en el bosque de Arnnsberg, en Sauerland, una zona montañosa de Renania del Norte-Westfalia, en el oeste de Alemania. Fue allí donde, entre el 20 de marzo y el 23 de marzo de 1945, seis semanas antes del armisticio que daría fin a la Segunda Guerra Mundial, los miembros de las Waffen-SS y la Wehrmacht mataron a tiros a 208 trabajadores forzados polacos y rusos, a los que robaron sus pertenencias.
La mayoría de los artefactos fueron excavados en el lugar del primer asesinato en masa en Langenbachtal, cerca de la ciudad de Warstein, en el que murieron 71 personas, entre ellas 60 mujeres, 10 hombres y un niño. En los otros dos sitios cercanos en Eversberg y Suttrop se descubrieron  menos hallazgos. Los cuerpos habían sido exhumados poco después del final de la guerra por las tropas estadounidenses, que ordenaron a los ex miembros del partido nazi que desenterraran a los muertos en dos de los sitios y los enterraran en un cementerio cercano. El proceso fue fotografiado y filmado. El tercer sitio se descubrió a fines de 1946, después de que la autoridad militar inglesa recibió una información anónima.
Hasta el momento, solo 14 de las 208 víctimas han sido identificadas. Marcus Weidner, un arqueólogo que trabajó en las excavaciones, dijo que los artefactos "deben usarse para memoriales y proyectos culturales", incluso el propio cementerio Fulmecke, donde descansa la mayoría de las víctimas.
El jefe ejecutivo regional de Westfalia-Lippe, Matthias Löb, comentó así los hallazgos: "Hemos estado experimentando la trivialización y el aumento de la negación de los crímenes de la Segunda Guerra Mundial y la dictadura nazi durante varios años, pero los asesinatos son parte de nuestra historia que debemos reconocer."

DdA, XV/4111

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