miércoles, 27 de febrero de 2019

LOS SALVADORES DE LAS PATRIAS SON QUIENES LAS DESTRUYEN

 Juanmaría Campal

En mi vivir jubiloso gozo a diario de tranquilo tiempo dedicado a variadas lecturas. Aun así no preveo leer el ‘Manual de resistencia’ de Pedro Sánchez. Durante estos años de crisis, así como en tantos de mi juventud, podría decir, que a lo largo de toda mi vida –en el trabajo, en las calles y en locales de vario horario y ambiente– he conocido muchos, no compendiosos, sino enciclopédicos ejemplos de resistencia. Hasta tal punto los he conocido y conozco que el mismo título elegido por el autor me parece no solo un ejercicio de imperdonable e irresponsable abstracción de la realidad social de la tan mentada España, sino, hasta un posible canto egocéntrico de un elevado grado de autoestima de los que no me gustan nada, pues bien podría amparar esa «altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros» o esa «satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás» que significa, entre otras cosas, el término soberbia. Más presidentes han escrito osados títulos, cierto (Memorias del futuro, González; El futuro es hoy, Aznar; La derrota de la España utópica, Zapatero). Pero escribir un Manual de resistencia desde el Palacio de La Moncloa no lo haría, sin mosquear, ni el mismo Carpanta.

En mi vivir jubiloso gusto de acercarme y, en la medida de lo posible, conocer por mí mismo la realidad de las cosas. Por eso veo sin prejuicio ni presentencia, bien en vivo y directo, bien en diferido, las sesiones del ‘Juicio del Procés’. No crean que es tedioso, es esclarecedor de muchas cosas. Entre otras, de lo semejantes que son los nacionalismos de varia bandera. No se han apagado los ecos de los insultos de traidor, vende patrias y similares, dedicados por la vibrante voz de los ardorosos descentrados Pablo Casado y Albert Rivera a Pedro Sánchez, cuando, al poco de finalizar su declaración, uno pudo escucharlos y leerlos de boca y mano de independistas catalanes dirigidos esta vez al encausado exconsejero Santi Vila, el cual ahora resulta ser, al margen de su cívico sentido común, un ‘botifler’. Qué tristes e iguales estos salvapatrias de varia bandera que resistir toca.

Cuándo se enterarán que como bien ha escrito el profesor Víctor Puente en ‘La rebelión de los patriotas’: «…en el debate público español tenemos demasiados salvadores de la patria y pocos patriotas. Si algo aprendimos en el siglo XX es que los salvadores de la patria son quienes destruyen las patrias».


                     DdA, XV/4100               

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