viernes, 4 de enero de 2019

VUELVE IRENE MONTERO CON UN ENCUENTRO ENTRE MUJERES


Lo repetiré cuantas veces lo considere necesario y creo que la de ahora es una de ellas, habida cuenta el retorno a la política de Irene Montero después de haber sido madre y disfrutar del correspondiente permiso: creo que Montero, por su juventud, inteligencia y resolutiva y elocuente capacidad dialéctica, es una de las mujeres más brillantes que se ha asomado al ruedo político español en los últimos cuarenta años, y que su personalidad e intervención activa va a dejarse notar en los próximos meses, que tan movidos e interesantes se presentan. Por esa razón acojo en este DdA el texto que Irene Montero ha publicado en las redes sociales anunciando su regreso, con La vida en el centro como titular de la reunión con mujeres que mantendrá el próximo día 9 en Madrid.Es de esperar también que la vida esté en el centro de cuanto Montero desarrolle en su regreso al escaño del Congreso, como así ha sido hasta ahora.

Irene Montero

En estos días me reincorporo al trabajo después de unos meses de permiso de maternidad. Cuando di a luz, España acababa de demostrar de nuevo que sí se podía. Los de siempre habían insistido: «no hay dinero para pensiones mejores», «si hacemos lo que propone Podemos se hundirá la economía»; pero nuestros mayores demostraron que el dinero para subir las pensiones existía y que se podía incluir en los presupuestos ¡del PP! «por arte de magia» (por arte de calle y por arte de lucha). Pensionistas, mujeres, trabajadores y trabajadoras en huelga… juntos también sacábamos adelante una moción de censura cuya semilla había plantado Unidas Podemos en 2017 y de la que los de siempre -incluso el PSOE- llevaban más de un año diciendo que jamás saldría.
En estos meses hemos arrancado al Gobierno los Presupuestos Generales del Estado más sociales de las últimas décadas. Hemos conseguido la mayor subida del SMI de la historia de nuestra democracia (hasta los 900 euros), hemos asegurado que las pensiones se sigan actualizando al IPC y que las mínimas y no contributivas se incrementen un 3%, hemos logrado que haya menos tasas universitarias y más becas, hemos pactado una ley de permisos de maternidad y paternidad iguales, intransferibles y 100% remunerados y, también, una ley de libertades sexuales para que solo sí sea sí. Hemos insistido hasta conseguir regular la publicidad de los juegos de azar y apuestas online de forma parecida a como lo está la publicidad de los productos relativos al tabaco.
¿Es todo esto suficiente? No, no es más que el principio.
Sabemos que, aunque nos digan que no se puede, el SMI puede subir hasta los 1000 euros. Sabemos que se pueden regular los precios abusivos de los alquileres sin ceder a la presión de los buitres (como parece que ha hecho el Gobierno). Sabemos que las pensiones se pueden vincular al IPC por ley, no solo para este año sino para siempre, aunque el PSOE no quiera. Sabemos que, aunque este Gobierno no quiera, se puede exigir que los bancos devuelvan los 60.000 millones de euros que les prestamos, porque ellos no perdonan una sola deuda a las familias. Sabemos que se puede pedir a las grandes empresas más compromiso con los trabajadores, con los autónomos, con las pymes, porque en 2017 los beneficios empresariales crecieron 10 veces por encima de los salarios. 10 veces. Hay margen para pedirles algo más de generosidad.
Sabemos que queda todo por hacer, que echar al PP era solo el principio; pero los diputados solos no podemos. Sin los pensionistas en la calle, jamás habría aparecido el dinero para las pensiones. Sin las mujeres en pie de lucha, jamás habría aparecido el compromiso de una ley de libertades sexuales. Y sabemos que no va a ser fácil. Es más: los odiadores profesionales han reaccionado violentamente ante el empuje democrático de España. Ayer, sin ir más lejos, VOX anunciaba que su condición para apoyar a PP y Cs en Andalucía es eliminar las ayudas económicas imprescindibles para combatir la violencia machista.
Sé que son tiempos de incertidumbre y de falta de ilusión por el futuro. Muy poca gente sabe con seguridad que trabajará el mes que viene, que cobrará un salario digno; los recortes han dañado nuestros hospitales, centros de salud y escuelas, poniendo en riesgo la salud y la educación de millones de personas; se ha maltratado el sistema de atención a la dependencia; se ha permitido que las normas laborales y fiscales dejen desprotegidos a trabajadores, autónomos y pymes para proteger a las grandes empresas que se llevan nuestro dinero a paraísos fiscales.
Ante esa incertidumbre, los de siempre vienen a caballo a decirnos que la solución es odiar. Odiar a las mujeres, a quienes vienen de otro país, a quienes no aman como ellos creen que se debe amar. Serviles con los poderosos, y agresivos y rabiosos con quienes consideran más débiles.
Nosotras y nosotros sabemos que, ante la incertidumbre y la falta de ilusión, hay otra opción mejor: cuidarnos, protegernos, demostrarnos que la vida merece la pena y que «democracia» significa que tenemos el poder de cambiarlo todo hasta acabar con la desigualdad y la injusticia. Si algo he aprendido durante estos meses es que solo protegiendo lo común se pueden afrontar las cosas que de verdad importan. Sin sanidad pública, sin atención temprana de calidad, sin educación, sin sistemas de atención a la dependencia, sin pensiones dignas, no hay futuro. Y la política debe servir para proteger y fortalecer lo común. Esto, poner la vida en el centro, es lo que propone el movimiento feminista y por eso es hoy la punta de lanza del proceso democratizador que vive España y que los odiadores profesionales quieren detener.
El miércoles 9 de enero, a las 19 horas, en la Nave Terneras del Matadero de Madrid vamos a juntarnos cientos de mujeres, pensionistas, militantes, activistas, trabajadoras, cuidadoras... para decirles a los odiadores profesionales que ya no nos pueden parar y que, aunque insistan en que es imposible, sabemos que sí se puede. ¡Os espero a todas allí!
Yo por ellas, madre, y ellas por mí.

                   DdA, XV/4.053                 

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