viernes, 11 de enero de 2019

PARA PABLO CASADO, SOBRE LA PATRIA DE LOS HÓRREOS Y LOS FRIXUELOS

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Arantza Margolles 

Mira, Pablo -te tuteo porque no nos separa tanta diferencia de edad-, el problema es que cada uno elige su propia manera de ser patriota.
Puede que la tuya se reduzca a agitar una bandera bicolor. Y, de verdad, lo respeto. Cada cual a sus cosas y a su idea de lo que es la patria.
La cuestión es que mi patria es, entre otras muchas cosas, este hórreo. Lleva ahí plantado más de doscientos años, enfrente de las casas que, a lo largo de los tiempos, ha ido haciendo crecer mi familia. Cuando nació el abuelo de mi tatarabuela María, Manuel "Melu" Martino, ese hórreo ya estaba ahí. Esos tablones viejos sobre los que aún se lee grabada la fecha de su construcción (1812) saben más de mí y de los míos que nadie ni nada nunca. Tú, que te precias de ser garante de la conservación de las tradiciones, habrás de convenir conmigo que es de justicia respetar un elemento que tanto dice de nosotros, y que el respeto comienza, siempre, por el conocimiento.
No sé tú. Mis padres sí lo creían conveniente. Por eso en mi educación básica me hicieron aprender asturiano y, entre otras cosas, las partes de un hórreo, en una asignatura preciosa que me hizo amar aún más el colegio, las clases y el estudio -sé que es difícil entender este sentimiento cuando uno cree que un máster es un título colgado en la pared y no muchas horas de esfuerzo y tesón- y que, por entonces, aún se llamaba "bable".
Créeme. Eso no me hizo saber menos de matemáticas, de sintaxis o de la tabla periódica. Todo lo contrario. No me entraban en el temario, es una lástima, los frixuelos, aunque siempre lamentaré no haberle preguntado a mi bisabuela a tiempo la receta original de su tarta gijonesa de moka. Mucho más que el no recordar para qué o cómo se hacen las matrices, algo que me temo que tú tampoco sabrías explicarme, a pesar de no haber estudiado jamás las diferencias entre un hórreo y una panera, la doble negación del asturiano o que nel coche de Nel pasen coses mui rares, que agora váis ver, a ver qué vos parez.
Pablo, si realmente eres el patriota que dices ser, comprende de una vez que la grandeza de nuestra patria es esta amalgama de culturas, tradiciones y sentimientos que nos diferencia tanto de otros países y de la que muchos (sospecho que bastante más patriotas que tú) nos sentimos tan orgullosos.
Esta patria compuesta de tantas patrias.
Esta maravilla de la que tus prejuicios no te dejarán jamás disfrutar.
Peor para ti.

                  DdA, XV/4.059