viernes, 18 de enero de 2019

PACO PRENDES Y EL "ANCHO RÍO DE LA REPÚBLICA"

Lazarillo

En esa coincidente sucesión de fallecimientos de personas con un indudable relevancia cultural y político que ha sacudido a Asturias en los últimos días (Juan Cueto, Isaac del Rivero, Areces), me ha dolido especialmente el del abogado gijónés Francisco Prendes Quirós, que murió en la mañana del jueves al pie del teclado de su ordenador.  Expresidente del Ateneo Republicano y  expresidente del Partido Socialista Popular (PSP) en Asturias, Prendes fue además uno de los socios fundadores de la más competente publicación periodística de aquella región, Atlántica XXII, la revista de información y pensamiento que lleva un decenio sin casarse con nadie, como ejemplo del periodismo que debe ser. Nacido en 1939 y profundamente gijonés, Prendes fue consejero de Presidencia en la preautonomía con Rafael Fernández. Militó en el Partido Socialista Ppular de Enrique Tierno Galván hasta que dicho partido se integró en el PSOE, donde sin embargo quiso paricipar. En los últimos años de su vida se dedicó con especial intensidad al Ateneo Republicano. Selecciono este comentario de Miguel Bernardo para glosar en breve la personalidad de Paco, con quien únicamente tuve el placer de hablar por teléfono en varias ocasiones, a propósito de mis investigaciones sobre la memoria republicana:
Falleció Paco, que fuera durante años presidente del Ateneo Republicano de Asturias. En sus intervenciones publicas le gustaba utilizar la metafora azañista del "arroyuelo murmurante de gentes descontentas" que acabarán confluyendo en "ancho río" que es la república. Decía que ese arroyuelo no podia ser simplemente gente en general sino aquella que no se sintiera subdita de ninguna realeza "bobónica" (le gustaba utilizar este término) ni de este sistema de partidos del Régimen del R78. Algunos intentamos que diera un paso adelante y se presentara en una candidatura netamente republicana en su ciudad. No pudo ser pero no lamentamos haberlo intentado. Aunque el murmullo de su arroyuelo ya no se oiga, esperemos que las aguas republicanas se encaucen . Salud y Republica Paco.

                     DdA, XV/4.063                   

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