domingo, 6 de enero de 2019

GIJÓN DEBE RECORDAR A JUAN GARAY


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JUAN GARAY CARRERA
Gijón, 1951-2015. Fotógrafo.

Juan Carlos Díaz

Así le gustaría que le recordasen, sobre todo como fotógrafo. Lo fue con una dedicación vocacional e ininterrumpida y con un talento acreditado por numerosos premios. Desde que a los once años su tío Eladio le regalara una Kodak de foco fijo y caja de baquelita, no dejó ya nunca de mirar la vida a través de un objetivo.
Estudió Comercio. Trabajó muchos años como gestor de cuentas y comercial para LAGISA. Pero tanto aquellos estudios como aquel trabajo fueron sólo una manera de ganarse el pan, la vida se la ganaba disfrutándola cuanto podía: viajes, cine, fotografía, tabernas y tabaco; y la vida la peleaba desde la barricada anarquista y sindical de la que nunca desertó.
Tuvo los arrestos de ponerle a su hija el nombre de Libertad en el Registro Civil cuando aún estaban secuestrados en el Congreso los diputados por el alzamiento de Tejero. Tuvo siempre la dignidad suficiente en su puesto laboral para renunciar a cualquier prebenda por la defensa de los derechos de sus compañeros.
Presidió Gesto durante más de treinta años y mal Ayuntamiento sería el que nos gobierna y mala oposición la que se sienta en los bancos municipales, si ni unos ni otros no tuviesen un recuerdo para quien en ese largo periplo al frente de una de las Sociedades Culturales más arraigadas y longevas de nuestra ciudad nunca desmayó en la organización de toda clase de eventos: cine, poesía, teatro, música…
Se nos ha muerto un amigo (a algunos se nos ha muerto el amigo más generoso que hemos tenido y tendremos). Nos quedan sus fotos, el recuerdo de su risa, de su bondad, de su humildad, de su coraje en la lucha, de su aguante en el trago, de su memoria para las canciones. Le gustaba la vida, le gustaban las mujeres, le gustaba viajar, le gustaba conversar y le gustaba registrarlo siempre todo desde un rincón discreto, desde un objetivo incansable.
Se nos ha muerto Zorba el Griego y no tenemos a quien agarrarnos en el sirtaki de la tristeza.

                   DdA, XV/4.055