jueves, 10 de enero de 2019

EL OPERADOR DE CABINA DEL CRISTINA, UN CINE GIJONÉS

Lazarillo

Me llega esta fotografía y siento la obligación de escribir algo sobre Manuel Rodríguez, el operador de cabina del cine María Cristina de Gijón, sito en la más céntrica calle  de aquella villa cantábrica, la calle Corrida, no muy lejos del lugar de mis juegos de niñez, de mi instituto, del mar que me crió en tantas tardes de fútbol descalzo y pesca. 
Manuel Rodríguez trabajó en ese cine desde 1952 hasta el cierre del Cristina en 1993. Fue, por lo tanto, el operador de cuantas impresiones despertaron en mi imaginación las pelis que vi en esa sala, que fueron muchas, desde una sobre Leónidas, el héroe espartano, hasta Sueños, de Ingmar Bergman, que creo formó parte de un ciclo de cine forum. De por medio, los años que median entre la infancia y la primera juventud. También recuerdo la vez en que no pude acompañar a mis padres a ver Psicosis, de Alfred Hitchcock , por no ser un film tolerado y tener que conformarme con mirar interesada y exhaustivamente la cartelera. 
En aquellos tiempos y bajo aquellas lluvias, el ocio del cine era una distracción cara, en la que la identidad del anónimo y oculto operador de cabina debería haber figurado en los créditos -al final de las proyecciones-, porque esos operarios entonces y siempre merecerán un aplauso en nuestra memoria. 
Sobre todo si, como Manuel Rodríguez, nuestros sueños estuvieron en sus manos más de cuatro décadas, que toda la vida es cine, y los sueños, cine son. (Gracias, Aute, salud). 

                      DdA, XV/4.057                 

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