jueves, 20 de diciembre de 2018

UN VACÍO MINUTO DE SILENCIO POR LAURA LUELMO

Félix Población
 
De siempre el Partido Popular ha querido hacer uso político de la muerte. La cosa debe ir con sus genes. Y mira que tiene en su historial casos como para sentir un vergüenza histórica. Sólo hace falta recordar aquella primera legislatura de Rodríguez Zapatero, cuyo arranque partió de la derrota del PP como consecuencia, sobre todo, de las falacias del presidente Aznar sobre la autoría de los terribles atentados del 11 M. Se mintió sobre doscientos muertos y miles de heridos para intentar sacar un rédito electoralque luego se le vinco en contra. A pesar de eso hay quien creer posible la resurrección política de don don José María como líder de la nueva CEDA (PP, Ciudadanos, Vox).

Después del 11 M, desde la oposición, se atacó a Zapatero de modo airado e infame por su política antiterrorista -con toda la cobertura de los medios afines al PP en esa línea-, la misma política que a la postre acabaría con el historial de crímenes de ETA durante varias décadas. De vez en cuando, todavía hoy, recurren algunos representantes de ese partido en sus arrebatos de calentura retórica a la citada organización terrorista, atacando al actual presidente del Gobierno por pactar con golpistas y filoetarras. 

¿Qué cabía esperar, por lo tanto, cuando en las actuales circunstancias -con un partido de ultraderecha azuzando al Partido Popular- una joven profesora es asesinada por un expresidiario que había matado a su vez a otra mujer? La utilización política de la víctima por parte del líder de ese partido y su portavoza, cuando todavía no habían pasado ni veinticuatro horas del descubrimiento del cadáver, es verdaderamente deleznable y ejemplifica hasta qué punto estamos asistiendo a una radicalización creciente del PP sumamente peligrosa. 

Apelar a un endurecimiento de la ley de prisión permanente revisable, además de innecesario por la probada ineficacia que ya de por sí tiene la ley tal como está, es servirse de modo ignominiosamente populista del sentimiento de indignación y rabia que todos sentimos ante el asesinato de Laura Luelmo. Muy pocos argumentos políticos de peso puede tener un partido cuando emplea recursos tan rastreros. O muy precaria es la dignidad política que les asiste a sus dirigentes.¿O hacia dónde nos quieren llevar?

A propósito de la dignidad de nuestros representantes políticos, no me resisto a dejar constancia de la imagen del Congreso cuando la presidenta Ana Pastor dispuso un minuto de silencio con motivo de la muerte de la profesora zamorana. Posiblemente nunca hayamos asistido en el Parlamento de la nación a un minuto de silencio tan vacío de escaños, aun siendo tan grave la razón para convocarlo.

                    DdA, XV/4.041