viernes, 14 de diciembre de 2018

¿QUÉ SERÍA DE CATALUÑA CON UN GOBIERNO DE LA DERECHA RADICAL?



Félix Población

Ayer volvieron a descalificarse mutuamente los señores Tardà y Rivera en el Congreso de los Diputados y volvió la señora presidenta a advertirles que tanto los insultos “golpista” como “fascista” serían eliminados del diario de sesiones. Ambos descalificativos no vienen al caso y sólo contribuyen a enconar aún más la cuestión catalana, para beneficio de quienes apuestan por el cuanto peor mejor aquende y allende el Ebro.

Por más que su compañero de filas Rufián se empeñe en contraponer con su histriónica y desafiante actitud la que muestra Joan Tardà, para quien la república catalana no se logra con pasamontañas, yo no pierdo la confianza en Esquerra Republicana (ERC). Tardà, profesor en un instituto de Lengua y Literatura Catalana, inició su militancia en Bandera Roja a finales del franquismo y de aquí pasó al PSUC, para desembocar finalmente en ERC. Tiene por lo tanto tras de sí un largo currículum y una contrastada experiencia política que creo valora especialmente Oriol Junqueras, presidente de su partido, actualmente en la cárcel por sus ideas, no en Waterloo.

Dicho esto, estoy convencido de que tanto Junqueras como Tardà están convencidos de que lo ocurrido en Andalucía en las pasadas elecciones autonómicas puede repetirse en las próximas elecciones generales en España, para las cuales el plazo es posible que se acorte cada vez más en beneficio de la triple derecha de José María Aznar, que acaso sueñe con liderarla y hacer de salvador de la patria.

Yo diría aún más con relación a estos últimos y próximos comicios: si en Andalucía parece que el papel de la extrema derecha naciente se limitará a apoyar la formación de un gobierno de derecha, lo que podría ocurrir en unas elecciones generales -teniendo en cuenta que la comunidad andaluza siempre tendió a la izquierda y ya ven lo que ocurrió- es que la extrema derecha pueda tener en el futuro un papel más participativo  en el gobierno de España, como consecuencia de su más que previsible exitoso y puede que mejor arranque en las elecciones generales.

¿No han pensado los señores Oriol y Junqueras en esa posibilidad y en el destino que le aguardaría a su país y a España toda con un gobierno de derecha radical que posiblemente no tendría ningún complejo y hasta sentiría orgullo en actuar en Cataluña como lo hizo el de Rajoy el 1 de octubre, cuando las botas pretendieron torpe y vergonzosamente acabar con los votos que llevaron, a su vez, a una no menos vergonzosa declaración unilateral de independencia, erradicada  con la aplicación del artículo 155? Eso, como mínimo, habida cuenta el reforzamiento radical del nacionalismo españolista que aportará Vox. 

PS. Llamar desde la derecha más rancia y católica de Catalunya a seguir la vía eslovena, además de dislate, es insultar a quienes son víctimas de las políticas ultraliberales de los nacionalistas, de todos los nacionalistas de España, de todos los degenerados que anteponen patrias y banderas al bienestar de la gente. Léase artículo sobre Quim Torra de Pedro Luis Angosto en Nueva Tribuna.

                     DdA, XV/4.035