jueves, 15 de noviembre de 2018

VUELVE BLAS PIÑAR HECHO TODO UN AZNAR


Félix Población

Los más mayorcitos y aquellos que tuvimos la oportunidad de seguir los azarosos años de la Transición al pie de los hechos, sabemos que aquel tiempo no fue tan pacífico ni tan modélico como nos lo contaron después, pues fueron muchos los muertos que hubo que enterrar como consecuencia de lo que algún autor llamó La transición sangrienta en un libro con tal título. 

A la represión indiscriminada para controlar las movilizaciones ciudadanas que se produjeron entre 1975 y 1983, hay que añadir los crímenes alentados en las covachuelas del ministerio de la gobernación por sectores involucionistas enquistados en los aparatos del Estado. (Ahí tenemos a Bily el Niño cobrando pensión extra por sus medallas). Si a eso sumamos los atentados de ETA y GRAPO, el número total de víctimas en ocho años se cifra en 591, según ese mismo libro. 

En ese contexto, aunque algunos de sus devotos o afines a Fuerza Nueva contribuyeran a esa crónica de sangre, era habitual escuchar al líder de la ultraderecha Blas Piñar aludir al infierno hacia el que caminaba España al haberse liberado del viejo régimen que don Blas defendía con verbo imperioso. El pasado traicionado era un arma retórica muy recurrente en sus incendiarias arengas, preñadas de amenazas ante un porvenir en el que no faltaba la disolución de España como clave argumental.

Pues bien, siendo los actuales unos tiempos en que ese tipo de terrorismo ha desaparecido por fortuna y todo en política es susceptible de encontrar en el diálogo, la negociación y el acuerdo canales de solución, va y nos sale otro Blas Piñar que tiene la desfachatez de comparar la vigente etapa del país -la más pacífica en cuarenta años-  con el mes de octubre de 1934 en que la Generalitat de Cataluña proclamó el estat catalá y en Asturias se produjo una huelga general revolucionaria, dos episodios  que arrojaron -sobre todo el segundo- un número muy elevado de víctimas mortales, heridos y miles de detenidos.

¿Adónde pretende ir el señor Aznar el de las Azores con esa alucinada comparanza? ¿Acaso con el símil busca una adapatación de su argumento al de los historiadores revisionistas crecidos como setas bajo su presidencia, para quienes octubre de 1934 y no agosto de 1932, con el golpe de estado del general Sanjurjo -luego también en el 1936-, fue el precedente de la Guerra de España? ¿Es hacia eso hacia lo que apunta quien todavía no ha tenido la vergüenza de pedir perdón por sus mentiras sobre la autoria de las masacres del 11 M ni las llamadas armas de destrucción masiva que condujeron a la invasión armada de Irak y a la destrucción de ese país? 

Este señor ha quedado hace mucho descalificado, política y éticamente, para que sus opiniones merezcan la más mínima atención. Sobre todo, porque sus opiniones son del mismo tenor que esas ignominiosas falacias.

HEMEROTECA DdA


                    DdA, XV/4.013