jueves, 1 de noviembre de 2018

¿NO HA SIDO A LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA A LA QUE HA PROFANADO LA TUMBA DE FRANCO EN CUELGAMUROS?


Lazarillo

El verbo profanar lo ha utilizado hasta Pablo Iglesias, al aludir a la acción de un artista necesitado de propaganda que ayer pintó una paloma de la paz y la palabra libertad sobre la losa de la tumba del dictador en el Valle de los Caídos, coincidiendo con la posibilidad de que los restos de Franco dejen de estar en aquella basílica. En los más de cuarenta años que lleva enterrado allí el general felón, para escarnio de un régimen que se dice democrático y es el único en el mundo que mantiene a un dictador en un mausoleo levantado por él mismo para glorificar su victoria y su dictadura, nunca hasta ahora nadie había tenido la osadía de "profanar" esa lápida que hace muchos años debería haber sido desalojada del lugar que ocupa con todo su contenido interior. Es a la democracia española a la que ha profanado durante cuatro décadas, cuatro, la permanencia de los restos del dictador en ese lugar. Y si todavía tenemos el conflicto con la Iglesia por la posible e inadmisible reinhumación de los restos de Franco en la catedral de La Almudena, es por no haber hecho a su debido tiempo lo que ahora parece seguir costando tanto.

PS. Comentario de mi estimado amigo el historiador Ricardo Robledo: El fantasma del franquismo sociológico recorre la política española. Si el Gobierno de F. González se apoyaba en un discurso neopatriótico y orteguiano (lo que importaba era el proyecto de vida en común), el de Aznar le añadió coqueteos abiertos con el revisionismo historiográfico neofranquista y pintó el franquismo como “una situación de extraordinaria placidez”, en elocuentes palabras de Mayor Oreja. Más de cuarenta años después de la muerte de Franco, y a más de ochenta desde el estallido de la guerra civil, ¿seguimos donde estábamos?

                     DdA, XV/4.000