viernes, 30 de noviembre de 2018

ANDALUCÍA DEBE EVITAR UN GOBIERNO DE LA DERECHA MÁS LA ULTRADERECHA


Félix Población

Como saben todos aquellos que tienen una ciertas nociones de la historia de España, algo que siegue siendo una deuda educacional manifiesta en buena parte de las jóvenes generaciones, la CEDA fue una coalición cuyas siglas respondían al nombre  Confederación Española de Derechas Autónomas. 

Nació en 1933 y obtuvo su primer éxito ese mismo año en las elecciones de noviembre que dieron paso al llamado bienio negro. La razón inspiradora  fue cosa de Ángel Herrera Oria, y José María Gil Robles fue su gran "Jefe", como se le conoció a semejanza de otros que florecían en Europa. El proyecto obedeció al afán de reunir a todo un diverso conglomerado del ideario conservador y católico en un único frente que se opusiera al de la alianza republicano-socialista y la izquierda durante la segunda República.

Escuchando muy por encima (no son soportables) los mítines estos días de los líderes de los partidos conservadores en Andalucía, tanto de Pablo Casado por parte del PP, como de Rivera por parte de Ciudadanos, lo que más debería alarmar a la opinión pública es que estos dos señores pertenecen a una generación nacida en el transcurso del vigente régimen. Quienes no han conocido ni siquiera el tardofranquismo, apelan en sus respectivos discursos, desbordantes de simpleza y retórica de feriante de tómbola, al miedo, la misma estrategia que utilizó esa misma derecha -criada en la dictadura- en los años de la transición ante la izquierda entonces emergente.

Lo expuesto por Casado en referencia a aquellos seres humanos que procedentes de países en guerra, asolados por la enfermedad y la miseria, se ven forzados a la emigración en busca de trabajo, paz y vida, sintoniza con el peor discurso de aquellos líderes europeos propiciadores de los más bajos sentimientos de xenofobia populista. No le va muy a la zaga Rivera en la misma línea. Ambos tuvieron oportunidad de demostrarlo cuando viajaron este verano a Ceuta casi al unísono, con un bochornoso espíritu competitivo en la materia. Y por ahí siguen ante las elecciones del próximo domingo en Andalucía. 

La presidenta de la Junta de Andalucía y candidata del PSOE ha hablado de la posibilidad de un pacto entre la derecha y la extrema derecha de Vox, si los votos permitieran a esos tres partidos formar gobierno. Tendríamos, en ese caso, a una derecha y ultraderecha unidas, como ocurrió con aquella CEDA -mucho más prolija en integrantes-, que si llega a gobernar en Andalucía, a lo peor se propone similar alianza después de las próximas elecciones generales. Sobre todo si la izquierda no anda lista para preverlo y evitarlo. Lo que se ventila el domingo que viene en el sur es mucho más que unos comicios autonómicos.

                      DdA, XV/4.025