miércoles, 31 de octubre de 2018

UN MUERTO MUY PESAO CON EL QUE LA IGLESIA PUEDE NEGOCIAR CASI COMO EN VIDA

Lazarillo

Alguna grave patología tiene este país para estar hablando de un dictador muerto hace más de cuarenta años, que lleva ocupando fosa en una basílicaa a 60 kilómetros de Madrid, santificada por Roma, y cuyos restos se quieren exhumar para reinhumarlos o no se si reanimarlos en la catedral de la capital del Estado, en pleno centro de Madrid y a la vera del Palacio Real. Este Lazarillo no tiene ninguna duda: esos huesos no van a acabar en La Almudena porque la iglesia católica, aliada del dictador a lo largo de una guerra sumamente cruel y una larga y oprobiosa dictadura, va a a tener que evitarlo si quiere seguir contando con algunos de los privilegios heredados del aquel régimen y estipulados en los acuerdos de enero de 1979 con el Estado. Tengo casi por seguro que el destino final de los restos del caudillo por la gracia de Dios y forjador de la cruzada a los ojos de Roma, va a servir de chantaje para que el Estado español permita el mantenimiento de algunos de esos privilegios. Me pregunto si entre ellos estará el pago del IBI de los edificios no adscritos al culto. En  Italia ese pago por parte de 9.ooo centros escolares y 5.000 centros sanitarios vinculados a la Iglesia ha supuesto para algunos ayuntamientos 700 millones de euros anuales. 

                      DdA, XV/3999