miércoles, 10 de octubre de 2018

AL PAPA DE ROMA: ¿SE PODRÍA ENTERRAR A VIDELA EN LA CATEDRAL METROPOLITANA DE BUENOS AIRES?


Félix Población

El canon 1242 del Código de Derecho Canónico de 1983 es muy claro. "No deben enterrarse cadáveres en las iglesias, a no ser que se trate del Romano Pontífice, de sus propios cardenales u obispos diocesanos, incluso eméritos". Así fue establecido por la iglesia católica a partir del concilio Vaticano II. 

Acabo de leer en eldiario.es  a Jesús Bastante, que sabe bastante en cuestiones que atañen a la católica iglesia. Nos recuerda el periodista que la iglesia de La Almudena de Madrid fue la única catedral del universo mundo, inaugurada por Juan Pablo en 1993, bendecida por un papa. Sería  por lo tanto de suponer que, basándose en el Derecho Canónico por un lado, y en la palabra del papa por otro, si esta fuera necesaria, la posibilidad de enterrar al dictador Franco en La Almudena fuera desestimada por el arzobispo de Madrid, que sin embargo no lo ha hecho, antes bien al contrario. 

Resulta que Carmen Franco, hija unigénita del general felón, adquirió en 1987 una tumba "a perpetuidad" en la cripta de La Almudena, mucho después del concilio Vaticano II, donde podrían reposar los restos del dictador cuando, finalmente, sea exhumado del Valle de los Caídos. Esos son al parecer los deseos expresados por la familia, y posiblemente tenidos en cuenta por doña Carmen ante la eventualidad de que algún día -por fin- un gobierno socialista acometiese el traslado de los restos de Franco fuera de la basílica de Cuelgamuros.

El lugar en la cripta de la catedral tiene capacidad para entre cuatro y seis fallecidos, y no fue un regalo de la diócesis de Madrid sin  una adquisición de la propia  'Carmencita' por un importe, al cambio en pesetas, de unos 150.000 euros, según ha podido saber eldiario.es. La pregunta es obvia: si el Derecho Canónico lo impide, ¿por qué doña Carmen Franco ha podido comprar en la cripta de la catedral un sepulcro para su sueño eterno, el de su esposo y hasta el de sus padres -llegado el caso-, abriendo la posibilidad de que ese sagrado lugar, ubicado en el centro de la capital de España y al lado del Palacio Real -en cuya plaza se convocaron tantas manifestaciones franquistas durante la dictadura-, sea lugar de culto y peregrinación para la ultraderecha nostálgica y la renaciente?

Cuenta Bastante que, según el vicario de La Almudena, Joaquín Iniesta, la catedral recibe actualmente unas 800 visitas diarias, que donan "voluntariamente" un euro. Cabría la posibilidad de que la iglesia católica viera incrementado ese numero con el que aportarían los fieles a la memoria del dictador, con el consiguiente aumento en el cepillo. 

¿No debería el santo padre, que vive en Roma, ofrecer algún tipo de respuesta, él que cuenta además con la experiencia de haber vivido de cerca los desmanes de la dictadura de los generales en su propio país? ¿Cabría enterrar a Jorge Rafael Videla en la catedral metropolitana de Buenos Aires?



DdA, XV/3977