jueves, 27 de septiembre de 2018

"ATLÁNTICA XXII" Y EL PERIODISMO NECESARIO Y RENTABLE


Lazarillo

Mi estimado amigo Joaquín Ávarez, y muchos como él en Asturias y fuera de la región, creen la necesidad de mantener la revista Atlántica XXII que durante nueve años sostuvo contra viento y marea Xuan Cándano y a partir de ahora dirige David Remartínez, autor de "El gabinismo contado a nuestros hijos". La revista, que ha mantenido una línea crítica e independiente durante toda su trayectoria, no ha recibido las más mínima subvención ni publicidad por parte del gobierno regional del Principado. Por eso, en esta nueva etapa, está realizando una campaña de captación de socios, imprescindible para que la publicación prosiga su camino e incluso pueda llegar a una periodicidad mensual, como sería deseable. No pudo, por falta precisamente de socios que lo respaldaran, insertarse en el proyecto llevado a cabo por El Salto en su día, que sí mantiene ediciones en otras comunidades autónomas. El entusiasmo de Joaquín en pro de que Atlántica XXII crezca le lleva cada año a vender participaciones de lotería de Navidad, en esta ocasión al precio de seís euros, de los que uno sirve de donativo a la revista. ¿Es que tan apática o inconsciente se encuentra la capacidad de iniciativa en esa región, donde tan buen periodismo se hizo en el pasado, como para no reparar en la necesidad de un periodismo crítico, cualificado e independiente, y al mismo tiempo probadamente rentable, como el que están haciendo otros medios en España? El empeño de Joaquín es loable, pero le recomendaría añadir a esa campaña el artículo que José Sanclemente, con motivo del sexto aniversario de eldiario.es, firma hoy  en este periódico, del que republico este fragmento:

Unos contaron con los bancos, la publicidad institucional y las subvenciones para subsistir, otros decidimos que la única manera de existir era contar con “socios” que se implicaran económicamente con los periodistas que invirtieron sus ahorros para acompañar a eldiario.es hacia lo que, seis años después, se ha convertido: una referencia  de periodismo honesto y comprometido,  y no solo entre la prensa española. El  Premio García Márquez a la excelencia periodística por la trayectoria al director y fundador de eldiario.es, Ignacio Escolar, es también un reconocimiento a los valores éticos y al modelo sostenible del diario más allá de nuestras fronteras.
Cuando algunos colegas de otros medios se plantean el modelo que han de aplicar a sus cabeceras tradicionales para virar hacia la rentabilidad lo hacen desde un punto de vista exclusivamente economicista, obviando a un lector que lo que busca es que le cuenten lo que está pasando sin ambages ni medias verdades, sin engaños ni triquiñuelas sensacionalistas, con rigor y honestidad.
Claro que para ello hay que invertir. No vale hacerlo con menos periodistas y cada vez peor pagados, sin recursos para investigar y con los intereses de los accionistas por encima de los intereses de los lectores. 
A nosotros nadie nos ha regalado nada. No hemos tenido la publicidad gubernamental de los ministerios y empresas públicas con los que el ejecutivo ha premiado a las cabeceras afines. No hemos accedido a ninguna subvención pública ni ingresamos las enormes cantidades de las grandes empresas cotizadas que algunas cabeceras, incluso con menos audiencia, disfrutan y que les obligan a ser poco críticos con el poder. Nos sentimos libres y sin deudas con nadie. Todo aquello que sea relevante se pondrá a disposición del lector aunque nos cueste perder un anunciante o sufrir las amenazas del poder con querellas criminales como la de Cristina Cifuentes.
No hubiera sido posible llegar hasta aquí, seis años después, sin hacer periodismo a pesar de todo. No sería fácil seguir sin el apoyo creciente de los miles de socios.

DdA, XV/3964