jueves, 27 de septiembre de 2018

¿A QUIÉNES BENEFICIA QUE LA POLÍTICA SEA UN LODAZAL?


Félix Población

Siempre pensé que en una democracia consolidada la denominación de colectivos como Jueces para la Democracia, dentro de la cinco agrupaciones que se dan de estos profesionales, o la Unión Progresista de Fiscales vienen a demostrar que la democracia borbónica le falta consistencia después de cuarenta años, dado que quienes administran justicia han de ponerse un apellido para distinguirse de otros que también la administran. Todos los jueces deberían ser para la democracia, pero los hechos nos vienen a demostrar con frecuencia que no.

Cuando cualquiera de estos colectivos hace público un comunicado, suele ser porque algo muy serio, relacionado con la propia democracia, ha enturbiado o puede enturbiar o debilitar la solidez del régimen. Es lo que acaba de ocurrir con las grabaciones que han tenido por protagonista a la ministra de Justicia, anteriomente fiscal de la Audiencia Nacional, y que tan mal ha gestionado la afectada en su réplica a las mismas. Se hacía esperar, por los tanto, el comunicado de la Unión Progresista de Fiscales -a la que pertenece Dolores Delgado-, y también la contundencia del texto que suscriben. 

El comunicado censura, con profundo y absoluto respeto a la labor parlamentaria y al libre ejercicio de la crítica política,  que se esté permitiendo lo que esa asociación considera una intromisión en la vida íntima y particular la grabación de unas conversaciones, "mantenidas hace más de nueve años, parciales, sin garantía alguna de integridad o veracidad e imposibles de contrastar, y que ello sirva como ariete para intentar obtener algún tipo de venganza o ventaja procesal".

Según los fiscales progresistas, "colocar en el mismo plano esas conversaciones —interesadamente publicitadas y reproducidas y la dedicación profesional de quien lleva más de 25 años al servicio de la Justicia , asumiendo las más altas y peligrosas responsabilidades en la lucha contra todo tipo de terrorismo, es un ataque al Estado de Derecho y a sus servidores: "Hemos de defendernos de quienes no creen en este Estado de Derecho y piensan que con sus maniobras al filo de la legalidad son capaces de alterar el normal funcionamiento de las instituciones".

Y añade el comunicado finalmente: "Convertir la política en un lodazal de escarnio público con cuestiones que nunca debieron trascender a la opinión pública y cuya grabación y difusión no tiene justificación legítima alguna, solo beneficia a quienes se aprovechan de ella o tratan de sacar partido a las debilidades del sistema".

Mi pregunta final tiene que ver con esas últimas líneas: ¿Hastá qué punto quienes pretenden sacar partido de las debilidades del sistema están interesados en que el sistema quiebre, dado el crecimiento del lodazal, entendiendo por sistema el de esta decrecida y enlodada democracia? Parece obvia la respuesta viniendo de donde venimos.

La gota de Goti:
Desconozco las cualidades profesionales de la ministra Delgado, aunque se apunta que son elevadas y se trata de una jurista de reconocido prestigio. No lo pongo en duda. Lo que sí me llena de zozobra es que, como persona y mujer, asista impasible e incluso aportando jugosas anécdotas a una reunión de sicalípticos personajes en los que se trata con naturalidad la utilización sexual de menores y la fundación de burdeles para obtener información relevante de supuestos personajes. Si a ello se añade la defensa de Baltasar Garzón con el aterrador argumento de "es una persona íntegra, por encima de cualquier adjetivación, diga lo que diga y haga lo que haga", como si se tratase de un ser por encima del bien y el mal, la sensación de que estamos atacados por una letal peste se hace insoportable.

Editorial: Frente a las cloacas: Una red de estas características no pudo prosperar sin aquiescencias o complicidades internas que le permitieron atesorar ilegalmente la información que ahora quiere volver contra el Estado. (El País)

Léase@¡Viva España con honra! Razones para recordar La Gloriosa. De re historiographica


DdA, XV/3964